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    <title><![CDATA[elDiario.es - Iago Álvarez López]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/iago_alvarez_lopez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Iago Álvarez López]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Nueva política pero viejos perdedores? 15-M, Podemos y las mujeres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/nueva-politica-perdedores-podemos-mujeres_1_4348858.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/034d241c-c683-4614-9b50-7fc095965c15_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Nueva política pero viejos perdedores? 15-M, Podemos y las mujeres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Quizás el déficit de atención a la cuestión feminista explique la masculinización del apoyo a Podemos: en un país donde el género nunca tiene consecuencias electorales, no deja de sorprender el carácter masculino de los votantes potenciales a este partido</p></div><p class="article-text">
        Tanto el movimiento 15-M como Podemos, la indignaci&oacute;n pol&iacute;tica en definitiva, est&aacute;n teniendo dificultades para encajar las demandas &lsquo;particulares&rsquo; de mujeres feministas, &nbsp;personas LGTB o inmigrantes. La indignaci&oacute;n, en un discurso orgullosamente construido en la verticalidad, difumina las identidades pre-existentes para dibujar un relato sencillo de empoderamiento masivo y cambio sist&eacute;mico general. Es el relato del &lsquo;nosotros&rsquo;, la gente corriente, los que no tenemos privilegios, que estamos abajo, frente a &lsquo;ellos&rsquo; (la &ldquo;casta&rdquo; en el l&eacute;xico de Podemos), que est&aacute; por encima.
    </p><p class="article-text">
        Las dificultades comienzan ante problemas que tienen que ver con personas que est&aacute;n, por as&iacute; decirlo, al mismo nivel. &iquest;C&oacute;mo entender el problema, por ejemplo, de la homofobia, del racismo, o de la violencia contra las mujeres? &iquest;No es cierto que la gente corriente puede ser violenta, puede abusar, puede discriminar? &iquest;No se puede ser malo sin ser &lsquo;casta&rsquo;? Para evitar malentendidos: la indignaci&oacute;n no es machista, u hom&oacute;fona, en el sentido que lo pudieran ser, por ejemplo, muchos votantes del Partido Popular. Tanto Podemos como el 15-M se han dotado de estructuras feministas <em>ad hoc</em> que han tenido un importante &eacute;xito en labores de visibilizaci&oacute;n y concienciaci&oacute;n internas. Gracias a ellas, el movimiento 15-M, por ejemplo, evolucion&oacute; hacia posturas cada vez m&aacute;s inclusivas de las mujeres, tanto en t&eacute;rminos de funcionamiento de las Asambleas y comisiones como en temas de resoluciones y propuestas. Podemos ha sido exquisito con la paridad de g&eacute;nero en la composici&oacute;n de su Consejo Ciudadano.
    </p><p class="article-text">
        Pero las propuestas en materia feminista (o LGTB, por poner otro ejemplo), son d&eacute;biles. El &ldquo;Manifiesto de Madrid&rdquo;, documento que incorporaba por vez primera las demandas feministas al relato pol&iacute;tico del 15-M, relegaba el respeto a la diversidad al &uacute;ltimo puesto de una lista de 11 puntos; &uacute;nicamente un reducido n&uacute;mero de Asambleas 15-M tomaron postura expl&iacute;cita por la cuesti&oacute;n de la igualdad de g&eacute;nero. Se vot&oacute; una &lsquo;resoluci&oacute;n feminista&rsquo; en la Asamblea Constituyente de Podemos que, sin embargo, obtuvo un apoyo escueto de 2889 votos (7,01%), no superando el puesto 16. La resoluci&oacute;n no hac&iacute;a menci&oacute;n a los derechos sexuales y reproductivos: estos fueron objeto de una segunda propuesta que a&uacute;n obtuvo un apoyo muy inferior. El espacio deliberativo en Vista Alegre reservado a las pol&iacute;ticas de igualdad, o a las necesidades de los colectivos LGTBQ fue muy escaso. Y el n&uacute;cleo duro de Podemos es masculino.
    </p><p class="article-text">
        Esta alergia a las demandas espec&iacute;ficas, particulares, puede explicarse de dos maneras diferentes. La primera es de naturaleza estrat&eacute;gica: la indignaci&oacute;n teme que la defensa de identidades pre-existentes (&lsquo;izquierda&rsquo;, &lsquo;gay&rsquo;, &lsquo;feminista&rsquo;, &lsquo;ecologista&rsquo;) haga descarrilar su discurso transformador. Es la estrategia de &ldquo;definirse lo justo, para hacer concurrir fuerzas de izquierda, centro y derecha en torno a cuestiones que preocupan a todos&rdquo;. La segunda explicaci&oacute;n sugiere un conflicto substantivo entre la indignaci&oacute;n y las identidades espec&iacute;ficas, que podr&iacute;a incluso incluir dosis latentes de sexismo y homofobia. No faltan voces que detectan, por ejemplo, una hipermasculinizaci&oacute;n en la (muy h&aacute;bil por otra parte) estrategia de comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica de Podemos, basada en la polarizaci&oacute;n, el combate cuerpo a cuerpo o la emotividad agresiva. Sea esto verdad o no, s&iacute; parece cierto que la experiencia real de muchas mujeres feministas en el movimiento 15-M, y en Podemos, ha sido, y est&aacute; siendo, ambivalente, y en muchos casos insatisfactoria. Muchos testimonios convergen en lamentar el rechazo inicial hacia el feminismo en el seno del movimiento 15-M. Se han comentado denuncias de agresiones machistas, de diferente tipo e intensidad que, sin embargo, fueron mal resueltas por los responsables de las Asambleas. Cierto que algunas de estas Asambleas acabaron adoptando un lenguaje inclusivo y un mayor respeto al equilibrio de g&eacute;nero en los turnos de palabras; pero esto ocurri&oacute; tras superar importantes resistencias. Como ha ocurrido siempre, las estructuras feministas se han tenido que volcar en la pedagog&iacute;a y en la justificaci&oacute;n de la presencia, desarrollando forzadamente formas de trabajo propias de partidos y sindicatos para conseguir poco m&aacute;s que la visibilidad de sus propuestas. En realidad, la propia existencia de estructuras de movilizaci&oacute;n y participaci&oacute;n &lsquo;para mujeres&rsquo; es contradictoria con el proyecto transversal de la indignaci&oacute;n. Ni los &lsquo;C&iacute;rculos Feministas&rsquo; ni las &lsquo;Asambleas Feministas&rsquo; deber&iacute;an existir en un movimiento social que aboga por superar las formas de identificaci&oacute;n pol&iacute;tica identitarias.
    </p><p class="article-text">
        Que la indignaci&oacute;n preste insuficiente atenci&oacute;n a los particularismos puede tener importantes consecuencias. En el corto plazo, quiz&aacute;s el d&eacute;ficit de atenci&oacute;n a la cuesti&oacute;n feminista explique la masculinizaci&oacute;n del apoyo a Podemos: en un pa&iacute;s donde el g&eacute;nero nunca tiene consecuencias electorales, no deja de sorprender el car&aacute;cter masculino de los votantes potenciales a este partido pol&iacute;tico. Seg&uacute;n los datos de intenci&oacute;n directa del voto de Octubre 2014 (Cis), el 20% de los hombres ten&iacute;a decidido votar a Podemos, frente a un 15% por parte de las mujeres. Ning&uacute;n otro partido presentaba diferencias tan abultadas. Pero nos preocupan m&aacute;s las consecuencias al largo plazo: en la simplificaci&oacute;n vertical del debate, se recuperan marcos discursivos que vuelven a distinguir entre temas que aparentemente son &lsquo;en verdad&rsquo; importantes, y otros que al parecer no lo son. Se descuida la visibilidad y la presencia, y al hacerlo se contribuye, est&aacute; por ver si voluntaria o involuntariamente, al desmantelamiento de un paradigma, institucionalizado en pol&iacute;ticas de igualdad bien conocidas, que permit&iacute;a a las minor&iacute;as pol&iacute;ticas y a otros grupos con demandas particulares un manera eficiente para la articulaci&oacute;n de sus demandas. Un paradigma que nos permite criticar a <em>Syriza</em> por su paup&eacute;rrimo tratamiento inicial a la cuesti&oacute;n de la paridad; y que nos permite, tambi&eacute;n, confiar en que Carolina Bescansa, la &uacute;nica mujer en el n&uacute;cleo duro de Podemos, haya dejado de pensar que el aborto &ldquo;no constituye potencial pol&iacute;tico de transformaci&oacute;n y por lo tanto no es prioritario&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Kerman Calvo, Iago Álvarez López]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Mar 2015 21:05:44 +0000]]></pubDate>
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