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    <title><![CDATA[elDiario.es - Samuel Pulido]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/samuel_pulido/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Samuel Pulido]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La metamorfosis de Podemos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/metamorfosis-podemos_129_4347652.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e2dc68ab-6542-48ef-a592-e72252c2b0b6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La metamorfosis de Podemos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Podemos es más democrático que otros partidos, pero se ha ido consolidando un modo de funcionamiento en el que las decisiones tienden a partir de un centro para ser refrendadas por lo que inicialmente eran nodos con cierta capacidad de autonomía propositiva", afirma el autor</p></div><p class="article-text">
        Cuando el monstruo se despert&oacute; una ma&ntilde;ana despu&eacute;s de un agitado sue&ntilde;o electoral, se encontr&oacute; sobre su cama convertido en un partido de gobierno m&aacute;s. Con sus jerarqu&iacute;as, sus cargos y su impostada ret&oacute;rica. Un partido para c&iacute;nicos, abocado a contener la marea democr&aacute;tica, en lugar de empaparse en ella.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta es la pesadilla partitocr&aacute;tica que muchos de los que participamos en Podemos hemos querido conjurar desde el principio, cuando deseamos y asumimos la victoria electoral como horizonte pol&iacute;tico inmediato. Si para desbloquear el cerrojo institucional Podemos debe ser un partido, que al menos sea un partido diferente de aquellos a los que pretende desalojar, tanto en la manera de funcionar como en cuanto a los contenidos que proponga. Para el viaje representativo hacen falta alforjas no siempre agradables, pero muchas constituyen un lastre innecesario que podemos evitar.
    </p><p class="article-text">
        Obviamente, no podemos dejar de recordar las&nbsp;limitaciones y peculiaridades del &aacute;mbito de la representaci&oacute;n pol&iacute;tica, algo que expuse <a href="http://www.javierortiz.net/voz/samuel/que-x-podemos" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hace casi un a&ntilde;o</a>. Tan ilusorio es despreciar las escisiones que se pueden producir desde las instituciones existentes, para lo cual hay que adaptarse a reglas del juego que no hemos definido nosotros, como pensar que son el Partido o el Estado los que producen en exclusiva el cambio democr&aacute;tico, mucho menos en un solo pa&iacute;s, como bien saben desde Syriza. En este marco de lo posible en el que nos movemos, ganar elecciones en un tiempo tan breve, algo que a Syriza le llev&oacute; una d&eacute;cada, requiere ciertamente de una &ldquo;<a href="http://www.publico.es/actualidad/construir-maquinaria-guerra-electoral.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">maquinaria de guerra</a>&rdquo; electoral. Lo que est&aacute; menos claro es, continuando con la met&aacute;fora, si dicha m&aacute;quina funciona mejor al modo de los viejos ej&eacute;rcitos nacionales o si se entiende sobre la base de las innovaciones y lecciones que han venido aportando las insurgencias en red. Y menos claro a&uacute;n resulta que semejante maquinaria sirva para desarrollar luego el buen gobierno (el &ldquo;para qu&eacute;&rdquo; que debe complementar el &ldquo;ganar&rdquo;). El acceso a la representaci&oacute;n parlamentaria exige una l&oacute;gica competitiva; un buen gobierno democr&aacute;tico precisa de una l&oacute;gica de cooperaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde que en enero de 2014 se presentara Podemos como un&nbsp;<a href="http://www.publico.es/politica/pablo-iglesias-presenta-metodo-participativo.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;m&eacute;todo participativo abierto a toda la ciudadan&iacute;a&rdquo;</a>,&nbsp;la iniciativa ha evolucionado&nbsp;hasta formalizarse como&nbsp;un partido pol&iacute;tico. Este proceso constitutivo culmin&oacute; el 14 de febrero pasado con el fin de la elecci&oacute;n de los diferentes &oacute;rganos internos a nivel territorial. Sin embargo, por lo que respecta al&nbsp;proceso&nbsp;organizativo,&nbsp;y&nbsp;en un contexto electoral con perspectivas favorables, el debate sobre el mismo&nbsp;se despach&oacute; con frecuencia en t&eacute;rminos personalistas y binarios, entre&nbsp;fans&nbsp;y&nbsp;trolls.&nbsp;Al encono interno contribuy&oacute; en parte el establecimiento de un sistema de listas internas y de votaci&oacute;n que no correg&iacute;a las desigualdades existentes en cuanto a los recursos medi&aacute;ticos disponibles, sino que m&aacute;s bien las aprovechaba, aunque sin reconocerlo abiertamente. Pero no resulta tan sencillo. La preocupaci&oacute;n por la &ldquo;democracia interna&rdquo;, o por decirlo de otra manera, por formas de interacci&oacute;n y comunicaci&oacute;n internas-externas que no sean meramente unidireccionales, no es producto del miedo o de la incapacidad para ganar, no son escr&uacute;pulos liberales que no dan cuenta de las particularidades de lo que estamos construyendo ni de lo que est&aacute; en juego en t&eacute;rminos estrat&eacute;gicos. Es leg&iacute;tima porque parte de lo que hemos aprendido de la forma-partido tras una larga experiencia hist&oacute;rica, no de abstracciones te&oacute;ricas que arriman el ascua a su sardina. Y porque es fiel al objetivo &uacute;ltimo que nos mueve a todos los que nos hemos embarcado en esta aventura de buena fe: la contribuci&oacute;n a una ruptura democr&aacute;tica real. Porque la manera en que nos organizamos y nos tratamos en el entorno Podemos prefigura en muchos aspectos el modo en que se organizar&aacute; un gobierno de Podemos y c&oacute;mo &eacute;ste se relacionar&aacute; con la ciudadan&iacute;a. En muchos sentidos, Podemos es actualmente m&aacute;s democr&aacute;tico que otros partidos, pero tambi&eacute;n es cierto que se ha ido consolidando un modo de de funcionamiento en el que las decisiones tienden a partir de un centro para ser refrendadas por lo que inicialmente eran nodos con cierta capacidad de autonom&iacute;a propositiva. Una tendencia que no se ha consolidado del todo, por la diversidad territorial, el margen que deja las lagunas normativas internas y la informalidad que todav&iacute;a rige buena parte de las relaciones al interior del partido, como consecuencia de su particular origen y desarrollo inicial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que hasta el verano de 2014, o tal vez hasta la asamblea ciudadana de Vistalegre, Podemos estuvo dominado por&nbsp;el desborde a todos los niveles, con diferentes elementos constitutivos y militantes (promotores televisivos, Izquierda Anticapitalista, c&iacute;rculos, activistas simpatizantes, etc) interactuando con un ecosistema social en buena medida (pero no completamente) influenciado por la televisi&oacute;n. Como se sabe, el &eacute;xito electoral del 25 de mayo pone definitivamente el foco mediatico sobre Podemos y, en un contexto de acelerada descomposici&oacute;n pol&iacute;tica del r&eacute;gimen, cabe decir que desde entonces Podemos ya viene ocupando la &ldquo;centralidad del tablero&rdquo;. Ha obligado a todos los dem&aacute;s partidos a utilizar sus t&eacute;rminos y m&eacute;todos, aunque sea de manera puramente ret&oacute;rica. As&iacute; las cosas, la principal preocupaci&oacute;n, en t&eacute;rminos organizativos, del grupo que se articul&oacute; en torno al liderazgo de Pablo Iglesias, consisti&oacute; en&nbsp;controlar dicho desborde, por miedo (razonable en unos casos, desmedido en otros) al entrismo y a la &ldquo;apropiaci&oacute;n&rdquo; de la marca -a nivel local, por ejemplo- para fines diferentes a los declarados por los principales l&iacute;deres. El problema es que dicha pretensi&oacute;n de control, unida al modo en que se ha llevado a cabo, puede mistificar el empoderamiento y las posibilidades efectivas de participaci&oacute;n, lo que termina por limitar la propia eficacia de la estrategia pol&iacute;tica que se ha marcado.
    </p><p class="article-text">
        Un temor ya presente desde los inicios de este proyecto es que &ldquo;<a href="http://pourlafindutemps.com/2014/01/22/podemos-la-logica-del-desborde/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">si el proyecto se presenta en clave representativa, presuponiendo la homogeneidad y la unidad del cuerpo al que tiene que encabezar, anular&aacute; sus propias condiciones de posibilidad</a>&rdquo;. Pues bien,&nbsp;este riesgo ya parece que se est&aacute; materializando ante nuestros ojos. Un vistazo a la evoluci&oacute;n real de todas las encuestas (v&eacute;ase abajo el interesante gr&aacute;fico que se actualiza regularmente en&nbsp;<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Sondeos_de_intenci%C3%B3n_de_voto_para_las_elecciones_generales_de_Espa%C3%B1a_de_2015" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Wikipedia</a>) muestra c&oacute;mo el crecimiento fue vertiginoso en v&iacute;speras de las elecciones europeas, algo menor pero todav&iacute;a muy significativo durante el proceso de constituci&oacute;n de septiembre-noviembre, para estancarse desde entonces, incluso tras la exitosa movilizaci&oacute;n del 31 de enero. &nbsp;
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                </figure><p class="article-text">
        De continuar as&iacute;, aunque Podemos ganase las pr&oacute;ximas elecciones generales, podr&iacute;a hacerlo tal vez&nbsp;no con la contundencia que requerir&iacute;a el inicio de una din&aacute;mica constituyente impulsada desde abajo. El propio triunfo electoral est&aacute; en entredicho, a pesar de las buenas audiencias, dado que con respecto a los partidos de &aacute;mbito estatal el&nbsp;<a href="http://www.academia.edu/4341370/La_desigualdad_en_el_sistema_electoral_espa%C3%B1ol_y_el_premio_a_la_localizaci%C3%B3n_del_voto" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sistema electoral espa&ntilde;ol</a> premia a los partidos que consiguen situarse por encima del 25%, mientras castiga a los que se sit&uacute;an por debajo. Podemos oscila hoy en torno a este porcentaje, que es relacional y est&aacute; en funci&oacute;n tambi&eacute;n del grado de crecimieno o desplome de otras fuerzas. Por esta raz&oacute;n resulta preocupante aquella lectura autocomplaciente seg&uacute;n la cual en las encuestas &ldquo;<a href="http://www.lamarea.com/2015/02/10/el-proyecto-de-urban-tiene-cierta-vocacion-de-marginalidad/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se muestra de un modo un&aacute;nime una tendencia ascendente, a una velocidad vertiginosa, y que si conseguimos mantener esta ascendencia estaremos en condiciones de gobernar, posiblemente con mayor&iacute;a absoluta</a>&rdquo;. Como podemos comprobar, esta apreciaci&oacute;n es incorrecta, como lo es tambi&eacute;n la insinuaci&oacute;n de que el r&aacute;pido crecimiento vertiginoso se deba en exclusiva a un peque&ntilde;o equipo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es decir, desde el cierre de la asamblea ciudadana hemos asistido a una desaceleraci&oacute;n&nbsp;del crecimiento de Podemos, aunque de momento sigue benefici&aacute;ndose del pronunciado desgaste de PP, PSOE e IU. Otro s&iacute;ntoma es la cada vez menor participaci&oacute;n en los procesos electivos internos, pese al incremento en el n&uacute;mero de inscritos (lo que puede indicar tambi&eacute;n que participan m&aacute;s los reci&eacute;n llegados, mientras que muchos de quienes participaron inicialmente ahora se abstienen). Esta desaceleraci&oacute;n coincide, adem&aacute;s, con un&nbsp;repliegue propositivo&nbsp;como consecuencia, por un lado, de los procesos electorales internos y, por otro, por la supeditaci&oacute;n creciente a la agenda de unos medios televisivos presuntamente afines pero cuya tarea fundamental consiste en la normalizaci&oacute;n del fen&oacute;meno. Empresas como Atresmedia o Mediaset tienen sus propios intereses, en virtud de los cuales marcan por ejemplo los contenidos de lo que debe ser objeto de debate p&uacute;blico. La actual promoci&oacute;n de Ciudadanos en dichos medios tambi&eacute;n va en el sentido de evitar una mayor&iacute;a amplia de Podemos y limar sus aristas m&aacute;s rupturistas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin duda, da v&eacute;rtigo pensar d&oacute;nde ha llegado Podemos en tan corto espacio de tiempo. Hoy las apuestas son favorables a Podemos porque consigui&oacute; situarse como nuevo caballo ganador, porque es la &uacute;nica opci&oacute;n en liza rupturista con el r&eacute;gimen del 78 con posibilidades de gobierno a nivel del Estado y en unas cuantas autonom&iacute;as. Y aunque se confirmasen los resultados de las encuestas m&aacute;s desfavorables, estos seguir&iacute;an suponiendo un acontecimiento hist&oacute;rico sin precedentes. Es l&oacute;gico que se intente preservar las posiciones ganadas y no dar pasos en falso ahora que una lupa deformante sobrevuela sobre Podemos y que se avecinan complicadas decisiones tras las pr&oacute;ximas elecciones auton&oacute;micas. Pero&nbsp;conformarse con ello es una peligrosa invitaci&oacute;n a liderar la oposici&oacute;n. Una vez perdido el efecto novedad, &iquest;acaso no es justamente el hecho de que Podemos sea por fin reconocible y previsible, esto es, menos monstruoso, lo que lo vuelve ahora m&aacute;s vulnerable? &iquest;Es razonable rebajar propuestas program&aacute;ticas o descartar como marginales ideas factibles y al mismo tiempo innovadoras -constituyentes-, que son las que aportan una cualidad transformadora y las que obligar&iacute;an a otras fuerzas a posicionarse? &iquest;La respetabilidad pasa por intentar parecerse a aquello que se critica o m&aacute;s bien por llevar dicha cr&iacute;tica hasta sus &uacute;ltimas consecuencias?
    </p><p class="article-text">
        Estas observaciones no niegan el hecho de que el juego electoral siga siendo muy abierto, solo expresan con cautela que la tarea pol&iacute;tica que queda por delante es ingente. Por este motivo cabe pedir al nuevo Consejo Ciudadano estatal que, a&uacute;n reconociendo todo lo bueno que se ha logrado hasta ahora, lleve a cabo una seria reflexi&oacute;n sobre las carencias de la presente estrategia y sobre lo que se puede mejorar, con vistas no solo a ganar las elecciones sino a anticipar una futura acci&oacute;n de gobierno en el marco europeo. Para que Podemos consiga articular una amplia mayor&iacute;a social (y por extensi&oacute;n, electoral) ser&aacute; necesario&nbsp;que el partido evite cerrarse sobre s&iacute; mismo y busque f&oacute;rmulas que favorezcan nuevos desbordes, nuevas viralidades. Dicha mayor&iacute;a representativa no se conseguir&aacute; atrayendo solo a antiguos votantes o militantes del PP, del PSOE o de IU sino tambi&eacute;n a los diversos abstencionistas que en conjunto constituyen la principal &ldquo;fuerza pol&iacute;tica&rdquo; del pa&iacute;s. Convencer pero sobre todo escuchar e incorporar no solo a quienes todav&iacute;a se ven a s&iacute; mismas como clase media aunque precarizada sino tambi&eacute;n a las clases populares m&aacute;s pobres y con menos estudios, entre las que dicha abstenci&oacute;n es estructural. No vendr&iacute;a mal m&aacute;s plebe y menos aristocracia de partido. Es posible implicar a la gente en la formulaci&oacute;n de propuestas de cambio sustancial que puedan asumir como propias y no como recetas exclusivamente dise&ntilde;adas a sus espaldas por una elite. Luego los detalles de su formulaci&oacute;n y aplicaci&oacute;n pr&aacute;ctica ser&aacute;n siempre t&eacute;cnicos y obra de personas con las competencias adecuadas; aqu&iacute; hay mucho trabajo realizado ya, tanto desde la universidad como desde los movimientos. No basta, pues, con denunciar la corrupci&oacute;n en televisi&oacute;n y evitar la comisi&oacute;n de errores.
    </p><p class="article-text">
        Podemos no ha concluido su metamorfosis. El cuento puede ser diferente al que esperan quienes est&aacute;n satisfechos con el vigente estado de cosas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando el partido se despert&oacute; una ma&ntilde;ana despu&eacute;s de un agitado sue&ntilde;o electoral, se encontr&oacute; sobre su cama convertido en una monstruosa herramienta democr&aacute;tica...&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Samuel Pulido]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/metamorfosis-podemos_129_4347652.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Mar 2015 19:36:19 +0000]]></pubDate>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Entre el éxodo y la segregación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/exodo-segregacion_129_2456560.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Bienvenidos sean refugiados, migrantes y apátridas. Gracias por haber protestado contra tiranos, por haber resistido ocupaciones, por haber rechazado proyectos sectarios. Gracias por ayudarnos a desviar la mirada de nuestro ombligo</p></div><p class="article-text">
        Mientras se suceden las cumbres ministeriales y se multiplican las vallas, una marea humana contin&uacute;a recorriendo lentamente rutas de sureste y centro de Europa, en direcci&oacute;n al coraz&oacute;n econ&oacute;mico y pol&iacute;tico de la Uni&oacute;n Europea. Las medidas que adoptan nuestros gobiernos son err&aacute;ticas, pero el mensaje que nos transmiten &ndash;y en esto coinciden todos&ndash; es claro: esas gentes no deber&iacute;an moverse libremente, ya huyan de la violencia o de la persecuci&oacute;n, o simplemente busquen un futuro digno. Que permanezcan en sus pa&iacute;ses de origen, esperando un visado que nunca llegar&aacute;. O en los pa&iacute;ses de tr&aacute;nsito, que echen ra&iacute;ces all&iacute;. Y al primer pa&iacute;s de la Uni&oacute;n Europea que lleguen, que no se muevan, que se dejen tomar sus huellas dactilares, que esperen a que termine el procedimiento de solicitud de asilo y, si no se les otorga un estatus de protecci&oacute;n, que esperen a ser deportados sin hacer ruido.
    </p><p class="article-text">
        Centenares de miles de personas contin&uacute;an desafiando con sus cuerpos estas pol&iacute;ticas discriminatorias. Este a&ntilde;o son muchos m&aacute;s. Pero los desbordados no somos &ldquo;nosotros&rdquo;, sino unos sistemas migratorios que generan arbitrarios cuellos de botella &ndash;que de pronto visibilizan&ndash; y unos gobernantes que adoptan decisiones restrictivas que son las que producen la llamada &ldquo;crisis de refugiados&rdquo;, al situar a muchas personas en situaciones de extrema vulnerabilidad. Su desaf&iacute;o es, por tanto, esencialmente pol&iacute;tico y &eacute;tico. Porque dicha crisis es, como estamos comprobando, otro cap&iacute;tulo m&aacute;s de una crisis pol&iacute;tica m&aacute;s amplia: la de un sistema de gobernanza europeo fallido, predominantemente intergubernamental, neoliberal y, por lo que se refiere a la poblaci&oacute;n migrante, segregacionista.
    </p><p class="article-text">
        Efectivamente, buena parte de las personas que en estos momentos atraviesan las rutas del Mediterr&aacute;neo central y sobre todo oriental por cauces no legales proceden de pa&iacute;ses inmersos en guerras complejas e interminables como las de Siria, Afganist&aacute;n, Iraq, o Somalia o de reg&iacute;menes represivos como Eritrea, y por ello les asiste en principio el derecho a la protecci&oacute;n internacional seg&uacute;n el Convenio y el protocolo de Ginebra sobre el estatuto de los refugiados de 1951 y 1967. Su protecci&oacute;n constituye una obligaci&oacute;n legal que incumbe a los Estados signatarios, entre los que se encuentran los Estados europeos. Y es cierto que quienes huyen de un conflicto armado tienen necesidades espec&iacute;ficas.
    </p><p class="article-text">
        La exigencia de esta responsabilidad con respecto a los refugiados ha contribuido a movilizar como pocas veces la solidaridad de los ciudadanos europeos, lo que ha cortocircuitado, aunque sea de manera provisional, las tendencias m&aacute;s xen&oacute;fobas. Debemos felicitarnos por ello. Estamos asistiendo a una in&eacute;dita movilizaci&oacute;n ciudadana europea, desde Grecia y Hungr&iacute;a hasta Alemania, pasando por B&eacute;lgica, Reino Unido o Espa&ntilde;a. Un #refugeeswelcome transnacional que se plasma en la provisi&oacute;n en com&uacute;n de elementos materiales esenciales (alimento, ropa, alojamiento) y el reparto de afectos. Pero para que este apoyo ef&iacute;mero no se quede ah&iacute; y fructifique en algo positivo no podemos limitarnos a un aspecto humanitario y selectivo. Porque puede darse la paradoja de que, al insistir en la acogida de unos pocos, podamos acabar justificando la exclusi&oacute;n de la mayor&iacute;a de quienes intentan venir a Europa. De hecho, ya est&aacute; sirviendo como coartada para que los gobiernos profundicen sus pol&iacute;ticas de segmentaci&oacute;n y subordinaci&oacute;n. &ldquo;Bienvenidos los refugiados que nosotros digamos, y el resto fuera&rdquo;, vienen a decir.
    </p><p class="article-text">
        Por este motivo, desde los movimientos democr&aacute;ticos no deber&iacute;amos asumir el discurso que contrapone refugiados y migrantes por motivos econ&oacute;micos, reservando la asistencia para los primeros. Porque est&aacute; lleno de trampas. As&iacute;, los refugiados son vistos solo como v&iacute;ctimas que merecen nuestra compasi&oacute;n, al haberse visto <em>forzados</em> a abandonar su pa&iacute;s, mientras que los migrantes <em>eligen</em> viajar por motivos econ&oacute;micos, por lo que no merecen conmiseraci&oacute;n alguna y carecen de derechos que merezcan ser garantizados. Esta argumentaci&oacute;n binaria y en cierto modo paternalista puede tener importantes consecuencias. Por un lado, la solidaridad que viene impulsada por la urgencia corre el riesgo de reproducir una relaci&oacute;n desigual entre un sujeto, nosotros, y un objeto, ellos. Y por otro, fomenta un tipo de intervenci&oacute;n que solo protege a quienes, reducidos a v&iacute;ctimas, se les despoja de la capacidad humana para actuar (<em>agency</em>) para convertirlos en <em>carga</em> a repartir, mientras pretende expulsar a quienes exhiben dicha capacidad y autonom&iacute;a al margen de las leyes que pretenden su fijaci&oacute;n territorial.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, los refugiados constituyen una categor&iacute;a espec&iacute;fica de migrante, como lo es la de <em>expatriado</em> (reservada para los ciudadanos occidentales u otros con gran poder adquisitivo). Sin embargo, no existe un mandato legal internacional de protecci&oacute;n equivalente al de los refugiados que pueda aplicarse a otras categor&iacute;as de migrantes. Lo m&aacute;s parecido es la Convenci&oacute;n internacional sobre la protecci&oacute;n de los derechos de los trabajadores migrantes y de sus familiares, uno de los dieciocho instrumentos internacionales de protecci&oacute;n de derechos humanos y &ndash;qu&eacute; casualidad&ndash; el &uacute;nico de ellos que no ha sido ratificado por ning&uacute;n Estado miembro de la Uni&oacute;n Europea.
    </p><p class="article-text">
        Las categor&iacute;as de refugiado o de migrante econ&oacute;mico, y similares, son dispositivos jur&iacute;dicos estatales, que encajan mal con la multiplicidad de motivaciones que tienen las personas a las que se aplican, motivaciones que evolucionan con el tiempo y las circunstancias vitales que afectan a cada una de ellas. Muchos de los sirios que est&aacute;n llegando ahora la Uni&oacute;n Europea huyeron primero de la guerra, languidecieron luego en Turqu&iacute;a o L&iacute;bano y, tras ver c&oacute;mo las perspectivas de futuro para sus familias se estancaban o empeoraban, decidieron buscar un futuro mejor en Alemania, o quieren reunirse con parientes que ya se encuentran en Suecia. Es decir, <em>tambi&eacute;n</em> tienen motivaciones econ&oacute;micas, como sucede con cualquiera de nosotros. Por el contrario, muchas personas de &Aacute;frica occidental han vivido en su larga traves&iacute;a aut&eacute;nticas situaciones de persecuci&oacute;n &ldquo;por motivos de raza, religi&oacute;n, nacionalidad, pertenencia a un determinado grupo social&rdquo;, aunque luego no encajen en el Convenio de Ginebra. Lo que todos ellos comparten, y comparten con nosotros mismos, es el deseo de una vida mejor.
    </p><p class="article-text">
        La consecuencia de toda esta construcci&oacute;n pol&iacute;tico-jur&iacute;dica &ndash;que estigmatiza, segrega y tambi&eacute;n mata&ndash;, es que son pocos los migrantes que tienen acceso a los canales legales de acceso al territorio europeo. Y de ah&iacute; que viajen de manera irregular, a menudo con grave riesgo para sus vidas, y que muchas personas pidan el asilo aunque tengan pocas probabilidades de conseguirlo. La tasa de reconocimiento del estatus de refugiado o de la llamada &ldquo;protecci&oacute;n subsidiaria&rdquo; oscila entre un tercio y la mitad de las solicitudes, seg&uacute;n los a&ntilde;os. El objetivo de los gobiernos europeos es que dichos porcentajes de reconocimiento en la pr&aacute;ctica no aumenten mucho, a excepci&oacute;n quiz&aacute;s de algunas nacionalidades. Entre los migrantes econ&oacute;micos, solo se facilita el acceso a quienes tienen una alta cualificaci&oacute;n o patrimonio que invertir, y la reunificaci&oacute;n familiar se ha restringido. Hablamos de una minor&iacute;a. A pesar del reciente acuerdo europeo de reubicaci&oacute;n de refugiados, muchas personas seguir&aacute;n siendo degradadas como migrantes irregulares (aunque provengan de pa&iacute;ses como Afganist&aacute;n o Somalia, como ya viene sucediendo) y, por tanto, vivir&aacute;n con un estatuto social de gran precariedad y bajo la amenaza de un procedimiento de expulsi&oacute;n. Este tipo de filtrado, al que contribuye el refuerzo fronterizo, constituye la primera etapa en la estigmatizaci&oacute;n social y en la producci&oacute;n a la larga de minor&iacute;as subalternas, aunque estas personas y sus descendientes consigan luego la residencia legal y la nacionalidad del pa&iacute;s receptor.
    </p><p class="article-text">
        De este modo, una narrativa puramente humanitaria que favorezca en exclusiva a los refugiados dif&iacute;cilmente podr&aacute; contrarrestar el mensaje excluyente de las derechas radicales y de parte de las izquierdas tradicionales (con la excusa de una defensa nativista de <em>clase obrera aut&oacute;ctona</em>). Porque muy a su pesar puede terminar por ser una variante &ldquo;moderada&rdquo; del mismo, m&aacute;s aceptable en las formas y en el tono (tecnocr&aacute;tico), pero por eso mismo m&aacute;s impotente frente a la ret&oacute;rica misantr&oacute;pica contra el &ldquo;buenismo&rdquo;. Ni el utilitarismo econ&oacute;mico ni los intentos de mitigaci&oacute;n de los factores de impulso de la emigraci&oacute;n (por ejemplo, mediante la condicionalidad en la ayuda al desarrollo) han podido ni pueden combatir dicha ret&oacute;rica reaccionaria, por la sencilla raz&oacute;n de que todas estas propuestas parten de una misma percepci&oacute;n negativa de la movilidad humana, cuando es protagonizada por los de abajo. Tampoco sirve escurrir el bulto alegando una visi&oacute;n angelical de la hibridaci&oacute;n social, exenta de conflicto, cuando actualmente la condici&oacute;n de &ldquo;aut&oacute;ctono&rdquo; es percibida por las clases medias y obreras depauperadas como la garant&iacute;a de un m&iacute;nimo estatus social, como la red que detiene la ca&iacute;da en el escal&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        La alternativa debe afrontar el problema pol&iacute;tico de fondo, que no es otro que la desigualdad. En primer lugar, desigualdad en el derecho a la movilidad (el derecho de circular libremente sin visado). Porque si bien a todos se nos reconoce en principio un mismo derecho a emigrar (art&iacute;culo 13 de la Declaraci&oacute;n Universal de Derechos Humanos), el derecho a inmigrar solo existe de facto para los nacionales de los pa&iacute;ses m&aacute;s desarrollados (o, mejor dicho, m&aacute;s &ldquo;soberanos&rdquo;). La movilidad legal ser&aacute; mayor o menor seg&uacute;n la nacionalidad y la condici&oacute;n social de la persona. Un nacional alem&aacute;n puede, por el mero hecho de serlo, viajar a ciento cuarenta y cinco pa&iacute;ses en transporte seguro sin necesidad de que le pongan un visado en su privilegiado pasaporte. Un sirio, en cambio, solo puede viajar sin visado a cuarenta y ocho, entre los que no se encuentran los pa&iacute;ses europeos. Desigualdad, despu&eacute;s, en los derechos civiles y sociales de las personas que residen en un mismo territorio. Desigualdad propuesta como soluci&oacute;n de otras desigualdades, provocadas por los mismos. Desigualdad, en fin, de la dignidad.
    </p><p class="article-text">
        Por el contrario, debemos partir del hecho de que todos nosotros, sean cuales sean nuestras etiquetas legales (es decir, tambi&eacute;n las personas migrantes), somos sujetos, seres humanos capaces de tomar nuestras propias decisiones, de cooperar y de organizarse. Es posible tratar los problemas y fricciones de manera justa. Adem&aacute;s hay que recordar qui&eacute;nes se apropian realmente de lo que es de todos. Explicar que no es lo mismo la s&uacute;bita acumulaci&oacute;n de miles de personas en una peque&ntilde;a isla que su dispersi&oacute;n por todo un continente. Y sustituir la concepci&oacute;n unilateral de la integraci&oacute;n, propia del Estado-naci&oacute;n, por una adaptaci&oacute;n colectiva continua y mutua.
    </p><p class="article-text">
        Bienvenidos sean, pues, refugiados, migrantes y ap&aacute;tridas. Gracias por haber protestado contra tiranos, por haber resistido ocupaciones, por haber rechazado proyectos sectarios. Gracias por haber ingeniado redes informales de supervivencia, por no haber aceptado la divisi&oacute;n internacional del trabajo que imponen la libre movilidad del capital financiero y las cadenas productivas globales. Gracias por ayudarnos a desviar la mirada de nuestro ombligo. Tenemos mucho que aprender. Retomemos el di&aacute;logo mediterr&aacute;neo de las plazas que interrumpimos hace cuatro a&ntilde;os. Y cambiemos Europa juntos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Samuel Pulido]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/exodo-segregacion_129_2456560.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 Oct 2015 17:25:20 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Entre el éxodo y la segregación]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Refugiados,Inmigración]]></media:keywords>
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