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    <title><![CDATA[elDiario.es - Raúl López Romo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/raul_lopez_romo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Raúl López Romo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La deslegitimación del terrorismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/deslegitimacion-terrorismo_132_9261787.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f858e44a-b463-4fbe-ac57-740ebc77bdee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La deslegitimación del terrorismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">ETA ha sido la organización más mortífera y más sangrienta porque también ha sido la que ha contado con un mayor apoyo social, y no porque se lo mereciera, sino porque una parte de la sociedad creyó en las virtudes de la violencia para imponer sus ideas por encima de la vida y la libertad</p><p class="subtitle">Euskadi concede el tercer grado a seis presos de ETA, con los que suma 23 regímenes de semilibertad</p></div><p class="article-text">
        El terrorismo es una forma de violencia ileg&iacute;tima ejercida contra personas, grupos o instituciones para intimidar y provocar miedo y terror. Su fin es condicionar decisiones y obtener unos determinados objetivos, habitualmente, de car&aacute;cter pol&iacute;tico. Vulnera los derechos humanos de las personas, desarrolla una cultura de odio y ataca el funcionamiento democr&aacute;tico de las sociedades.
    </p><p class="article-text">
        El terrorismo tiene un efecto directo y negativo sobre las personas. En especial, atenta contra el derecho a la vida, la libertad o la integridad f&iacute;sica. Pero, adem&aacute;s, desestabiliza las instituciones democr&aacute;ticas, las relaciones entre los pa&iacute;ses y el desarrollo social y econ&oacute;mico. Es un problema de todos, actual y grave. El pasado domingo, 21 de agosto, celebramos el D&iacute;a Internacional de Conmemoraci&oacute;n y Homenaje a las V&iacute;ctimas del Terrorismo, proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2017.
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de la historia de Espa&ntilde;a han actuado diferentes grupos terroristas de corte nacionalista, yihadista, de extrema izquierda o extrema derecha. De todos ellos, ETA ha sido la organizaci&oacute;n m&aacute;s mort&iacute;fera y m&aacute;s sangrienta porque tambi&eacute;n ha sido la que ha contado con un mayor apoyo social. Y si ha contado con ese apoyo, no es porque se lo mereciera, sino porque una parte de la sociedad crey&oacute; en las virtudes de la violencia para imponer sus ideas por encima de la vida y la libertad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Como sociedad tenemos la obligación ética y moral de mantener y defender la memoria de las víctimas del terrorismo, una memoria que ha de ser activa para reforzar los principios y valores democráticos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La legitimaci&oacute;n del terrorismo de ETA ha tenido mucho arraigo. Es verdad que las formas m&aacute;s expl&iacute;citas de apoyo a ETA eran propias de una minor&iacute;a radicalizada, y que la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n estaba en contra de matar al que pensaba diferente. Pero tambi&eacute;n hab&iacute;a una zona gris tan amplia como ambigua, integrada por aquellas personas que miraban para otro lado o que comprend&iacute;an las supuestas causas del ejercicio de la violencia.
    </p><p class="article-text">
        Por todo lo hasta ahora expuesto, es importante conocer qu&eacute; es la deslegitimaci&oacute;n del terrorismo y c&oacute;mo se puede trabajar a favor de ella.
    </p><p class="article-text">
        Deslegitimar es hacer perder la legitimidad de algo. Lo leg&iacute;timo no es solo lo establecido de acuerdo con la ley y el derecho, sino lo que est&aacute; de acuerdo con la raz&oacute;n o con lo que se considera justo y razonable.
    </p><p class="article-text">
        Cuando hablamos de deslegitimar la violencia, realmente estamos hablando de una violencia que tiene una ra&iacute;z injusta, una ra&iacute;z ileg&iacute;tima. En una democracia el monopolio de la violencia lo ejerce el Estado, siempre de acuerdo con las leyes. Cuando hablamos de una violencia ileg&iacute;tima estamos hablando de una violencia que produce v&iacute;ctimas inocentes, que se ceba en personas y en ciudadanos inocentes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sabemos mucho, tanto en Espa&ntilde;a como en Europa, de lo que es esa violencia ileg&iacute;tima causada por organizaciones terroristas. Las consecuencias terribles de esa violencia ilegitima se expresan especialmente en el sufrimiento de las v&iacute;ctimas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por ello, es fundamental que el rechazo a la violencia terrorista se realice desde unas bases firmes que se sustenten en la defensa de los principios democr&aacute;ticos, la defensa de los derechos humanos y, de forma espec&iacute;fica, en el respeto y la defensa de la pluralidad de la sociedad. Hablamos, por tanto, de una deslegitimaci&oacute;n &eacute;tica, social y pol&iacute;tica del terrorismo.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Su fin es condicionar decisiones y obtener unos determinados objetivos, habitualmente, de carácter político. Vulnera los derechos humanos de las personas, desarrolla una cultura de odio y ataca el funcionamiento democrático de las sociedades</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La deslegitimaci&oacute;n del terrorismo no es s&oacute;lo un concepto te&oacute;rico, sino que implica una serie de actitudes que afectan al quehacer diario de las instituciones, los partidos pol&iacute;ticos y la sociedad en su conjunto.&nbsp;Y tambi&eacute;n a las v&iacute;ctimas, ya que su presencia resulta imprescindible porque, sin su papel testimonial, algunas personas pudieran pensar que el terrorismo y todo lo que conlleva nunca hubiera existido.
    </p><p class="article-text">
        Como sociedad tenemos la obligaci&oacute;n &eacute;tica y moral de mantener y defender la memoria de las v&iacute;ctimas del terrorismo, una memoria que ha de ser activa para reforzar los principios y valores democr&aacute;ticos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La trayectoria de Gesto por la Paz en los a&ntilde;os m&aacute;s duros del terrorismo, la participaci&oacute;n de las v&iacute;ctimas en programas de testimonios en los colegios, la labor que desde hace d&eacute;cadas realizan las asociaciones y fundaciones de v&iacute;ctimas o la creaci&oacute;n del Centro Memorial de las V&iacute;ctimas del Terrorismo, son ejemplos de ese necesario trabajo por la deslegitimaci&oacute;n del terrorismo.
    </p><p class="article-text">
        Toda la sociedad est&aacute;, por tanto, llamada a jugar este papel en la deslegitimaci&oacute;n del terrorismo: en la familia, en el &aacute;mbito educativo, en los medios de comunicaci&oacute;n, en las instituciones p&uacute;blicas, en las redes sociales, en los colectivos ciudadanos... todos y todas somos parte de este camino que hay que recorrer juntos.&nbsp;Una apuesta decidida por la democracia y el Estado de derecho como bases de la convivencia nos asegurar&aacute;, sin lugar a dudas, un futuro mejor en el que nunca m&aacute;s la violencia terrorista sea utilizada como medio para alcanzar ning&uacute;n fin.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p style="text-align: center;"><a href="https://telegram.me/eldiarioeus" target="_blank"><img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2021/0118/13/siguenos-en-telegram-lideres-entre-los-medios-espanoles-78ba19d.png" alt="síguenos en Telegram" /></a></p>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduardo Mateo Santamaría, Raúl López Romo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/deslegitimacion-terrorismo_132_9261787.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 Aug 2022 19:45:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La deslegitimación del terrorismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Terrorismo,Víctimas del terrorismo,ETA,Víctimas ETA]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué es el terrorismo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/terrorismo_132_9042815.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/da4cecb3-bc49-4a7c-9dd2-223c8f55c7d8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué es el terrorismo?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se cumple un año de la inauguración en Vitoria del Memorial de las Víctimas del Terrorismo. Es un museo único: no hay otro en el mundo sobre todos los tipos de terrorismo</p><p class="subtitle">Reportaje - Armas, avisos de bomba y el zulo de Ortega Lara: así es el Memorial de las víctimas del terrorismo de Vitoria</p></div><p class="article-text">
        Se cumple un a&ntilde;o de la inauguraci&oacute;n en Vitoria del Memorial de las V&iacute;ctimas del Terrorismo. Es un museo &uacute;nico: no hay otro en el mundo sobre todos los tipos de terrorismo. Al hilo de esta efem&eacute;ride vamos a hacer algunas precisiones acerca del concepto que articula a dicho centro. A nivel acad&eacute;mico, al igual que ocurre con otros fen&oacute;menos sociales complejos, los especialistas han dado diferentes definiciones. Pese a esa diversidad, hay cierto consenso en torno a una serie de cuestiones: estamos ante una forma de violencia pol&iacute;tica organizada, ejercida por individuos o c&eacute;lulas clandestinas de reducido tama&ntilde;o que pretenden infundir miedo en sus oponentes. Vamos a analizar con m&aacute;s detalle cada una de estas caracter&iacute;sticas.
    </p><p class="article-text">
        Primero: los terroristas utilizan la violencia como su forma preferente de actuaci&oacute;n. Se trata de una herramienta extrema que, tras un c&aacute;lculo de costes y beneficios, eligen porque creen que les ser&aacute; &uacute;til para alcanzar sus objetivos, ya sean nacionalistas, religiosos, de extrema izquierda o derecha, o la suma de dos de los anteriores. A veces esa t&aacute;ctica armada se combina con iniciativas pol&iacute;ticas, sindicales o culturales desarrolladas por organizaciones afines. La relaci&oacute;n de ETA con su entorno es un claro ejemplo. Los terroristas siempre se rodean de pretextos para asegurar que no les han dejado m&aacute;s remedio que emplear la violencia y que el otro empez&oacute; primero. Creen ser las aut&eacute;nticas v&iacute;ctimas y discuten el leg&iacute;timo monopolio de la violencia ejercido por el Estado de derecho, a quien aspiran a sustituir.
    </p><p class="article-text">
        Segundo: el terrorismo es una forma de violencia clandestina. Act&uacute;a de forma ilegal y secreta para eludir la acci&oacute;n de las fuerzas de seguridad y de la justicia. La clandestinidad provoca un mayor aislamiento y radicalidad del grupo. A diferencia de las guerrillas o de los ej&eacute;rcitos regulares, los terroristas carecen de control sobre un territorio. Sus medios son limitados, por eso evitan el enfrentamiento directo. Golpean mediante atentados, buscando el factor sorpresa contra personas desarmadas o contra bienes. Las organizaciones terroristas act&uacute;an tanto bajo dictaduras como en democracias. En Espa&ntilde;a, la gran mayor&iacute;a de las v&iacute;ctimas mortales las han provocado tras la muerte de Franco, siendo ETA causante del 60% del total, y despu&eacute;s el yihadismo, con otro 20%.
    </p><p class="article-text">
        Tercero: los terroristas persiguen objetivos pol&iacute;ticos. Tienen un proyecto de poder y lo dirigen contra un Gobierno, una organizaci&oacute;n o una parte de la sociedad a la que se desean someter. Hay otras formas de violencia pol&iacute;tica: revoluciones, motines, golpes de Estado, dictaduras, etc. Al igual que el terrorismo, muchas de ellas utilizan el miedo deliberadamente para imponerse. Aqu&iacute; no se trata de establecer una jerarqu&iacute;a de qu&eacute; amenaza para las libertades es m&aacute;s grave o moralmente m&aacute;s nociva. Todas ellas pueden serlo, dependiendo del caso. Desde un criterio t&eacute;cnico, lo que distingue al terrorismo es que es una forma de violencia pol&iacute;tica clandestina. Los terroristas no suelen conseguir sus metas finales, pero en el camino s&iacute; pueden alcanzar objetivos concretos: polarizar a la opini&oacute;n p&uacute;blica, deshumanizar al otro, sembrar el miedo.
    </p><p class="article-text">
        Cuarto: los terroristas intentan generar un clima de miedo intenso entre aquellos a quienes consideran sus enemigos, para que se plieguen a sus exigencias. Creen que cuanto m&aacute;s duro ataquen, m&aacute;s posibilidades de vencer tienen y, por tanto, que el fin justifica los medios. Ahora bien, junto al miedo de los oponentes, los terroristas tambi&eacute;n precisan de la admiraci&oacute;n de sus seguidores. Disponer de un entorno fuerte es imprescindible para la continuidad de las organizaciones terroristas, para darles cobertura ideol&oacute;gica y material.
    </p><p class="article-text">
        Quinto: los grupos terroristas necesitan impacto propagand&iacute;stico. Aprovechan el efecto que provocan sus atentados, su repercusi&oacute;n a trav&eacute;s de los medios de comunicaci&oacute;n, para difundir sus exigencias. Matan, hieren, secuestran o extorsionan a una persona para atemorizar a mil.
    </p><p class="article-text">
        Todos los terrorismos comparten los cinco ingredientes que acabamos de resumir. Difieren en cuanto a ideolog&iacute;a, &aacute;mbito de actuaci&oacute;n o t&aacute;cticas. Unos, caso del yihadismo, recurren a todo tipo de armas, incluyendo las improvisadas, para provocar matanzas indiscriminadas, a menudo mediante 'actores solitarios'. ETA, por el contrario, era una organizaci&oacute;n muy r&iacute;gida y jerarquizada. Por su parte, los GAL pretendieron luchar contra ETA, pero al recurrir al asesinato se convirtieron en otra forma de terrorismo, en este caso parapolicial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sea cual sea su color, el terrorismo, adem&aacute;s de una grave conculcaci&oacute;n de los derechos humanos, empezando por el elemental derecho a la vida, supone tambi&eacute;n una amenaza para las libertades de todos los ciudadanos y para el pluralismo de las sociedades democr&aacute;ticas. Desde hace un a&ntilde;o contamos con un importante recurso pedag&oacute;gico, el Memorial, que se suma a la extensa labor que ven&iacute;an haciendo asociaciones y fundaciones de v&iacute;ctimas, as&iacute; como profesionales y entidades sociales, para contribuir a la deslegitimaci&oacute;n del terrorismo y a promover valores c&iacute;vicos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raúl López Romo, Eduardo Mateo Santamaría]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/terrorismo_132_9042815.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Jun 2022 19:45:41 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carta a un estudiante de Historia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/carta-estudiante-historia_132_1752240.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2fc07b12-1949-4d5f-8e89-0ae23d9020ed_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es una cruel paradoja que haya una 'reserva espiritual' de los más fanáticos en la Facultad de Cultura</p></div><p class="article-text">
        Querido estudiante:
    </p><p class="article-text">
        En Euskadi a&uacute;n no se habla claro sobre ETA y el nacionalismo vasco radical. En ciertos &aacute;mbitos, los borrokas tienen barra libre. Te mentir&iacute;a si te dijera que me ha sorprendido lo que te han hecho. Se sienten impunes y lo aprovechan. Y est&aacute;n cargados de odio. La paliza que te dieron hace unos d&iacute;as no ocurri&oacute; por casualidad. Enlaza con una cultura de estigmatizaci&oacute;n del &ldquo;otro&rdquo; y de legitimaci&oacute;n de la violencia que viene de lejos, que est&aacute; muy arraigada y que costar&aacute; desterrar. Una vez le&iacute; una frase de Fernando Savater que me gust&oacute; mucho, aunque lamento no recordar su procedencia (&iexcl;error de historiador!). Tiro de memoria, as&iacute; que la cita es aproximada. Este era su sentido: no solo es que odien a Espa&ntilde;a, es que han aprendido a llamar &ldquo;Espa&ntilde;a&rdquo; a todo lo que odian. Cuando se ha practicado esto durante d&eacute;cadas, llegando al extremo de asesinar al que piensa diferente, es dif&iacute;cil que todos los esbirros obedezcan a sus jefes cuando estos &uacute;ltimos deciden que hay que parar.
    </p><p class="article-text">
        Por suerte, hay chavales como t&uacute; que no se callan, que est&aacute;n hartos de ver pancartas agresivas, homenajes p&uacute;blicos a etarras, pintadas ensalz&aacute;ndolos&hellip; Son pintadas como la que hicieron en el campus de Vitoria-Gasteiz de la UPV/EHU al d&iacute;a siguiente de culminar su cobarde cacer&iacute;a contra ti: &ldquo;AEDE j&oacute;dete&rdquo;. Como bien sabes, hay muchas otras que no llegan a los medios de comunicaci&oacute;n, pero que forman parte del paisaje cotidiano. Vosotros os dedicabais a fotografiarlas para enviar pruebas al rectorado y que este las mandara borrar; con poco &eacute;xito, seg&uacute;n tengo entendido. Muchas gracias por esa valiente y altruista labor que realizabais por puro compromiso c&iacute;vico.
    </p><p class="article-text">
        Es una cruel paradoja que haya una &ldquo;reserva espiritual&rdquo; de los m&aacute;s fan&aacute;ticos en la facultad de la cultura. Pero ya ves. Es as&iacute;. Adem&aacute;s, esto no es excepcional. Los movimientos totalitarios, que creen ser la vanguardia de las masas, han medrado de siempre en &aacute;mbitos universitarios, desde los que han pretendido &ldquo;iluminar&rdquo; (imponer, en realidad) sus ideas pol&iacute;ticas al resto. No soportan el pluralismo. Quieren un pa&iacute;s uniforme. Ah&iacute;, por tanto, se re&uacute;ne lo peor; pero (y esto conviene remarcarlo) tambi&eacute;n lo mejor de nuestra sociedad. Me alegro de que hayas recibido el apoyo de muchos profesores y compa&ntilde;eros, que se concentraron para mostrar su solidaridad contigo y para rechazar la agresi&oacute;n mafiosa que sufriste. He hablado con algunos y me cuentan que est&aacute;n tristes e indignados. No les importa cu&aacute;l es tu ideolog&iacute;a ni qu&eacute; patria sientes como propia, porque saben que defend&iacute;as tus opiniones pac&iacute;ficamente y que lo que te hicieron fue una salvajada intolerable.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n me alegro de que tus heridas se vayan curando. Seguro que la otra herida, la que no se ve (el miedo a que te vuelvan a pegar), m&aacute;s tarde o m&aacute;s temprano tambi&eacute;n desaparecer&aacute;. Pero es duro saber que os ten&iacute;an fichados, que os hab&iacute;an llamado &ldquo;fascistas&rdquo; y otras lindezas por Twitter, que os fueron buscando hasta que te encontraron para patearte la cabeza entre todos, mientras tus dos compa&ntilde;eras intentaban, impotentes, defenderte de aquella manada que te golpeaba al grito de &ldquo;espa&ntilde;ol de mierda&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estudias Historia, una carrera bella, que te preparar&aacute; para comprender mejor el mundo en el que vivimos. La violencia es una constante que ha atravesado todas las etapas del pasado. Eso no quiere decir que sea inevitable, ni mucho menos justificable. Fue precisamente la necesidad humana de seguridad, de controlar y reducir las violencias privadas, la que impuls&oacute; la formaci&oacute;n de los estados modernos primero y, m&aacute;s recientemente, de las democracias liberales. Democracias que son imperfectas, por supuesto, pero tambi&eacute;n, como supo ver Churchill, el menos malo de los sistemas posibles, porque facilitan un marco para resolver civilizadamente los conflictos consustanciales a toda sociedad compleja.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de todo, algunos siguen fascinados por la fuerza bruta. El n&uacute;mero de actos de violencia callejera cometidos en nuestras calles est&aacute; muy lejos del de a&ntilde;os precedentes, con ETA en activo. Pero, como escribi&oacute; Florencio Dom&iacute;nguez, &ldquo;la acumulaci&oacute;n de episodios violentos es reflejo de la presencia de un n&uacute;cleo de radicalidad entre los estudiantes m&aacute;s intenso y movilizado que en el resto de la sociedad&rdquo;. Recordemos solo aquellos incidentes que han causado heridos en los &uacute;ltimos a&ntilde;os en la UPV/EHU. En una jornada de huelga convocada por Ikasle Abertzaleak en marzo de 2016 una profesora result&oacute; herida en una pierna, oblig&aacute;ndole a suspender su clase en Vitoria. En abril del mismo a&ntilde;o un vigilante de seguridad fue agredido en el campus de Leioa, teniendo que ser atendido en el hospital. Al llegar la Ertzaintza, varios agentes fueron tambi&eacute;n atacados. En noviembre de 2016 dos ertzainas y un periodista resultaron heridos en el mismo campus, durante unos disturbios que duraron tres horas con la excusa de la elecci&oacute;n de la nueva rectora. M&aacute;s recientemente, a una trabajadora de la universidad le han lesionado un t&iacute;mpano al lanzar petardos contra el decanato de Ciencias Sociales y de la Comunicaci&oacute;n. Eso por no hablar de otro tipo de sucesos, como el acoso a los vigilantes de seguridad, que me resulta especialmente repugnante. Estos trabajadores cobran unos sueldos modestos y tienen que aguantar los insultos de unos ni&ntilde;atos que juegan a revolucionarios y que en la mayor&iacute;a de los casos viven c&oacute;modamente de sus padres.
    </p><p class="article-text">
        En fin, esta historia triste deja tambi&eacute;n noticia de personas buenas: la mujer que os llam&oacute; para avisar de que tuvierais cuidado porque hab&iacute;a encapuchados rondando por el campus mientras vosotros estabais reunidos para formalizar el nacimiento de AEDE, la Asociaci&oacute;n Estudiantil en Defensa de Espa&ntilde;a; el chico desconocido que se acerc&oacute; a ayudar cuando yac&iacute;as en el suelo ensangrentado; los profesores y alumnos que est&aacute;n exigiendo que se cumpla la ley y que se persigan los delitos. Con ellos, hay esperanza.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a ti, sigue estudiando y aprendiendo, prepar&aacute;ndote para el futuro, que es tuyo.
    </p><p class="article-text">
        Te mando un fuerte abrazo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Ra&uacute;l L&oacute;pez Romo</strong> <em>es historiador, Centro Memorial de las V&iacute;ctimas del Terrorismo</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raúl López Romo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/carta-estudiante-historia_132_1752240.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Jan 2019 15:39:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Carta a un estudiante de Historia]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Cinco años 'de paz']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/cincvo-anos-paz_132_3776982.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f322e5d9-3243-4a8a-a713-383c865693ef_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Han pasado demasiadas cosas como para que ahora nos traguemos que todos hemos sido víctimas y culpables en cierto grado, así que todos deberíamos hacer autocrítica.</p></div><p class="article-text">
        Si tomamos al azar un peri&oacute;dico de hace m&aacute;s de cinco a&ntilde;os, al hojear su contenido encontraremos pasajes como este:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ambos profesores fueron los destinatarios de un sarc&aacute;stico &rdquo;comunicado sentimental de los intelectuales&ldquo; difundido en el campus de Vitoria por Jarrai. En castellano se les acusaba de &rdquo;espa&ntilde;olazos&ldquo; y &rdquo;traidores&ldquo;. El final del texto, redactado en euskera, advert&iacute;a: &rdquo;las agujas del reloj marchan hacia adelante. El tiempo se est&aacute; acabando&ldquo;. A Portillo se lo han recordado recientemente en una nota dejada en su despacho: &rdquo;Tu vida ha empezado la marcha atr&aacute;s. Vete mientras te quede tiempo&ldquo; (<em>El Pa&iacute;s</em>, 14 de junio de 1998).
    </p><p class="article-text">
        Como tantos otros amenazados por ETA, Txema Portillo y Jon Juaristi, los profesores a los que alude la cita, se vieron obligados a exiliarse. Los cinco a&ntilde;os que han transcurrido desde el &ldquo;cese definitivo&rdquo; del terrorismo de ETA nos han alejado de situaciones como la descrita. No obstante, en el Pa&iacute;s Vasco sigue existiendo una amplia cuadrilla de fan&aacute;ticos cuya actuaci&oacute;n recuerda a la de las escuadras fascistas de las d&eacute;cadas de 1920 y 1930. V&eacute;ase la reciente agresi&oacute;n de una turba contra&nbsp;<a href="http://www.eldiario.es/norte/navarra/ultima_hora/detenidos-guardias-servicio-parejas-Alsasua_0_569743214.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dos guardias civiles y sus novias en Alsasua</a> o el destrozo en marzo de este a&ntilde;o de&nbsp;<a href="http://www.eldiario.es/norte/vientodelnorte/revolucionario-destrozar-biblioteca_6_495610455.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la biblioteca del campus de &Aacute;lava de la Universidad p&uacute;blica vasca</a> (el mismo campus que aparece mencionado m&aacute;s arriba). La &ldquo;izquierda abertzale&rdquo; ha sembrado el odio durante d&eacute;cadas. No es de extra&ntilde;ar que sus secuaces m&aacute;s brutos no hayan interiorizado a&uacute;n lo del &ldquo;nuevo tiempo ilusionante&rdquo; y les d&eacute; por apalear a un &ldquo;enemigo del pueblo&rdquo; o por destrozar bienes p&uacute;blicos, como les ense&ntilde;aron que deb&iacute;an hacer si ellos tambi&eacute;n quer&iacute;an ser considerados h&eacute;roes y tener sus fotos colgadas en el altar de la <em>herriko taberna</em>.
    </p><p class="article-text">
        Puedo poner otro ejemplo que conozco bien. Hace un a&ntilde;o y medio alguien dedic&oacute; unos minutos de su existencia a pintar dos veces una amenaza, en la casa de mis padres y en la acera junto al negocio de mi aita: &ldquo;Raul entzun, gora ETA&rdquo; (Ra&uacute;l escucha, viva ETA). Ese Ra&uacute;l soy yo y esa ETA es la que ha matado a 845 personas y herido a m&aacute;s de 2.500, 709 de las cuales sufrieron gran invalidez. Debemos pensar en todas y cada una de las vidas truncadas que hay detr&aacute;s de las fr&iacute;as cifras. Ignorar a las v&iacute;ctimas en nombre del &ldquo;nuevo tiempo&rdquo; que vive el Pa&iacute;s Vasco supone dejar tiradas a miles de personas para las cuales el terrorismo no es un mal recuerdo, sino una realidad que las marc&oacute; para siempre, hasta hoy. Historia y memoria, mucha historia y mucha memoria es lo que necesitamos.
    </p><p class="article-text">
        Mi aita borr&oacute; la pintada de su negocio con un estropajo y aguarr&aacute;s. Luego tap&oacute; la otra pintada, la de su casa, con unos brochazos de pintura del mismo color que el usado por quienes nos quisieron dejar marcados. Solo despu&eacute;s de su operaci&oacute;n de limpieza me inform&oacute; de lo que hab&iacute;a pasado. No satisfechos con su valerosa acci&oacute;n nocturna, al cabo de unos d&iacute;as volvieron a las andadas. Esta vez fueron m&aacute;s expl&iacute;citos: &ldquo;Argi ibili&rdquo; (ten cuidado), escribieron.
    </p><p class="article-text">
        Con estas l&iacute;neas quiero animar a los amenazados, a las v&iacute;ctimas, a seguir dando a la luz sus valiosos testimonios, tal como hizo &Iacute;&ntilde;igo Dom&iacute;nguez hace poco en Jot Down (<a href="http://www.jotdown.es/2016/09/viviendo-los-etarras/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Viviendo con los etarras&rdquo;</a>). Tambi&eacute;n quiero rememorar a la buena gente que hizo frente al terror en los &ldquo;a&ntilde;os de plomo&rdquo;. Han pasado demasiadas cosas como para que ahora nos traguemos que todos hemos sido v&iacute;ctimas y culpables en cierto grado, as&iacute; que todos deber&iacute;amos hacer autocr&iacute;tica. Entre los justos y los injustos se abre un profundo abismo: el de la responsabilidad moral. Ni toda la ret&oacute;rica beata del mundo podr&aacute; salvar esa distancia sideral.
    </p><p class="article-text">
        En el Pa&iacute;s Vasco ha habido un ataque contra la libertad que se ha prolongado hasta ayer y que a&uacute;n hoy da coletazos contra alguna de las categor&iacute;as sociales estigmatizadas: polic&iacute;as, militares, jueces, pol&iacute;ticos, periodistas, profesores e intelectuales no nacionalistas, funcionarios de prisiones, etc. Todos eran v&iacute;ctimas potenciales de la pena de muerte. Cerca de 1.000 personas (concejales, empresarios, fiscales&hellip;) llegaron a llevar escolta simult&aacute;neamente (en el a&ntilde;o 2002) para garantizar su seguridad.
    </p><p class="article-text">
        Las cifras que aqu&iacute; aporto de v&iacute;ctimas mortales, heridos o escoltados provienen de un libro de historia que escrib&iacute; en 2015: <em>Informe Foronda: los efectos del terrorismo en la sociedad vasca</em>. Al publicarse sus resultados, algunos quisieron ventilar de un plumazo la rotundidad de los datos: &ldquo;Argi ibili&rdquo;. En suma: estamos ante la simplicidad de la consigna agresiva frente a la complejidad de la investigaci&oacute;n acad&eacute;mica. Joseba Arregui propone que el futuro Memorial para las v&iacute;ctimas del terrorismo en Vitoria recoja una idea que va en esa misma l&iacute;nea: un montaje audiovisual muestra un parlamento en el que se suceden los debates, el di&aacute;logo, el intercambio de opiniones diferentes. Una de las voces empieza a cobrar protagonismo, a elevarse por encima de las dem&aacute;s. Al final todos callan porque el chill&oacute;n pone una pistola encima de la mesa. Esto refleja la tensi&oacute;n entre, por un lado, la pluralidad de toda sociedad moderna y, por otra parte, la brutalidad de la fuerza a la que algunos nos quisieron someter. Parafraseando a Kepa Aulestia, ya no se puede temer igual a una organizaci&oacute;n terrorista que no dispara m&aacute;s que comunicados, aunque tambi&eacute;n es cierto que se sigue callando, bajando la voz o mirando bien con qui&eacute;n se habla de ciertos temas.
    </p><p class="article-text">
        Jean Am&eacute;ry, jud&iacute;o superviviente de Auschwitz y Buchenwald, dedic&oacute; algunas de las p&aacute;ginas m&aacute;s impactantes de sus memorias, <em>M&aacute;s all&aacute; de la culpa y la expiaci&oacute;n</em>, a relatar las torturas que sufri&oacute; a manos de la Gestapo tras ser detenido en B&eacute;lgica como miembro de la Resistencia. Para Am&eacute;ry esas torturas no eran simplemente una excrecencia del nazismo, una herramienta solo &uacute;til para mantener el control social y la seguridad del Estado, sino que eran la misma esencia del r&eacute;gimen nacionalsocialista. Los golpes e insultos, en suma, la deshumanizaci&oacute;n de las v&iacute;ctimas, era el concentrado que mejor resum&iacute;a aquel sistema perverso. De igual modo, aunque nos hemos acostumbrado a contemplar el atentado terrorista como la actividad m&aacute;s extrema (y por tanto podr&iacute;a pensarse que la m&aacute;s aislada y excepcional) del nacionalismo radical, lo cierto es que el llamado MLNV se estructuraba en torno a la comprensi&oacute;n, legitimaci&oacute;n y protecci&oacute;n del terrorismo y de quienes lo ejerc&iacute;an: su &ldquo;vanguardia armada&rdquo;. El meollo del MLNV est&aacute; en la bala que un fan&aacute;tico met&iacute;a en el buz&oacute;n de un concejal socialista o popular, o en la nota que alguien dejaba sobre la mesa del despacho de un profesor universitario apremi&aacute;ndole a que abandonara Euskal Herria.
    </p><p class="article-text">
        No es ocioso tener presente todo esto ahora que llegamos a los cinco a&ntilde;os &ldquo;de paz&rdquo; y ETA es una organizaci&oacute;n con una presencia operativa insignificante. Lo que no es irrelevante es su larga trayectoria de terror, que es preciso conocer con el m&aacute;ximo rigor, algo que compete en primer lugar a unos transmisores de verdades inc&oacute;modas: los historiadores.
    </p><p class="article-text">
        Tras a&ntilde;os de exilio forzado Txema Portillo sigue con su profesi&oacute;n y hoy vuelve a impartir clase en el campus de Vitoria.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raúl López Romo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/cincvo-anos-paz_132_3776982.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Oct 2016 17:11:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cinco años 'de paz']]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Importa la educación pública de calidad?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/importa-educacion-publica-calidad_132_3971903.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        <strong>P</strong>ara el curso que viene el Departamento de Educaci&oacute;n, Pol&iacute;tica Ling&uuml;&iacute;stica y Cultura del Gobierno Vasco ha decidido suprimir todas las plazas de media jornada para profesores de la red p&uacute;blica encargados de&nbsp;<a href="http://bibliotecasescolaresguip.blogspot.com.es/p/quienes-somos.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Actividades Complementarias y Extraescolares</a> (ACEX). Seg&uacute;n una nota redactada por los docentes afectados, dirigida a las AMPAS y los equipos directivos de las escuelas e institutos para plantear acciones de protesta, esto implicar&aacute; la desaparici&oacute;n de programas medioambientales, deportivos, de comunicaci&oacute;n, art&iacute;sticos y de biblioteca escolar. Si alguien no lo remedia, se habr&aacute; consumado as&iacute; un nuevo y discreto tijeretazo, esta vez contra iniciativas dirigidas a la mejora de la ense&ntilde;anza. En Bizkaia ser&aacute;n 62 los centros p&uacute;blicos damnificados ya en septiembre. En Gipuzkoa hay 30 y en &Aacute;lava uno en la misma situaci&oacute;n. Los programas ACEX tienen presencia en el 33% de los centros p&uacute;blicos de ense&ntilde;anza de Euskadi, dando servicio a unos 55.000 alumnos.
    </p><p class="article-text">
        Veamos al detalle el caso de las bibliotecas escolares, que es el &aacute;mbito que m&aacute;s se potencia en los programas ACEX. Estos espacios, ahora rebosantes de vitalidad, languidecer&aacute;n. Despu&eacute;s de todo el esfuerzo dedicado a ponerlas en marcha y dotarlas de medios, cabe concluir que sus fondos se ir&aacute;n dispersando y sus iniciativas se paralizar&aacute;n. Se trata de un retroceso a la situaci&oacute;n de hace dos d&eacute;cadas, que es el tiempo que llevan funcionando los citados programas. Precisamente, del 23 al 27 de mayo se ha celebrado en el teatro Clara Campoamor de Barakaldo la semana cultural de ACEX Bizkaia, que ha conmemorado el 20 aniversario del que&nbsp;<a href="http://www.acex.hezkuntza.net/web/guest" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">es uno de los proyectos educativos m&aacute;s longevos en Euskadi y ha sido pionero y modelo para otras comunidades aut&oacute;nomas</a> 
    </p><p class="article-text">
        Las bibliotecas escolares son un logro reciente. Aparecieron a principios del siglo XX en Estados Unidos, desde donde se fueron extendiendo a otros lugares. La UNESCO, Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas para la Educaci&oacute;n, la Ciencia y la Cultura, impulsa y recomienda la creaci&oacute;n de este tipo de servicios para favorecer no solo la adquisici&oacute;n de conocimientos de los alumnos, sino tambi&eacute;n el desarrollo de su creatividad y de su imaginaci&oacute;n. Pese a sus beneficios, a&uacute;n queda un largo camino por recorrer para difundir las bibliotecas escolares, que suelen ser una exclusividad de los pa&iacute;ses m&aacute;s desarrollados, donde no siempre son valoradas ni defendidas como se merecen.
    </p><p class="article-text">
        Cada biblioteca escolar es un triunfo de una sociedad avanzada. Proporciona acceso a Internet, ofrece puestos de lectura, cuenta con fondos variados, &uacute;tiles para toda la comunidad educativa (libros infantiles de diversos g&eacute;neros y para distintos niveles de ense&ntilde;anza, revistas, juegos, obras de referencia, audiovisuales&hellip;) y alberga actividades como, por ejemplo, talleres dial&oacute;gicos, de escritura de cuentos o de teatro. Fomentar h&aacute;bitos de lectura entre los m&aacute;s peque&ntilde;os es un paso fundamental para que en el futuro sean ciudadanos cultos y libres. Las bibliotecas escolares contribuyen a la conciliaci&oacute;n laboral, al permanecer abiertas de forma gratuita m&aacute;s all&aacute; del horario lectivo. Asimismo, en los casos m&aacute;s delicados, la biblioteca es una estupenda alternativa para ni&ntilde;os con necesidades especiales o pertenecientes a familias con pocos recursos; les permite, por ejemplo, realizar sus deberes accediendo a bienes culturales que quiz&aacute;s no tienen en casa.
    </p><p class="article-text">
        En Euskadi los programas ACEX, y dentro de ellos las bibliotecas escolares, surgieron en un contexto particular: el de la euskaldunizaci&oacute;n de todo el profesorado del sistema p&uacute;blico de ense&ntilde;anza. Este proceso, iniciado en la d&eacute;cada de los ochenta, est&aacute; culminando ahora, tras una inversi&oacute;n colosal. Aquellos maestros que no pudieron alcanzar el perfil ling&uuml;&iacute;stico exigido por la administraci&oacute;n acabaron destinados en algunas ocasiones en bibliotecas escolares creadas ad hoc, as&iacute; como en otras tareas complementarias. Estos profesionales no vascoparlantes se han ido jubilando o est&aacute;n a punto de hacerlo. Sus plazas han sido ocupadas por otros docentes que s&iacute; cuentan con la capacitaci&oacute;n en euskera y que, por tanto, podr&iacute;an impartir clase. Cada miembro del claustro dedicado a atender la biblioteca u otro proyecto ACEX requiere ser cubierto por un sustituto en las aulas. El Gobierno Vasco pretende ahorrar ese dinero aun a costa de acabar con los citados programas, cuya aportaci&oacute;n pedag&oacute;gica, al mismo tiempo, valora muy positivamente.&nbsp;<a href="http://agenda.deusto.es/defensa-de-la-tesis-doctoral-de-elena-martin-el-programa-acex-de-bizkaia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Una tesis doctoral sobre el programa ACEX, defendida por Elena Mart&iacute;n en la Universidad de Deusto</a> en enero de este a&ntilde;o, comparte esa evaluaci&oacute;n satisfactoria.
    </p><p class="article-text">
        Es un buen momento para cuestionar si a nuestros gobernantes les interesa promover una educaci&oacute;n p&uacute;blica de calidad, lo cual implica dotarla con todos los recursos necesarios, o si no les importa recortar gastos aqu&iacute; en vez de hacerlo por otras v&iacute;as. Tambi&eacute;n cabe preguntarse si realmente existi&oacute; en alg&uacute;n momento la voluntad de impulsar bibliotecas escolares siguiendo los principios de la UNESCO y no como mera herramienta para parchear algunas de las consecuencias de la euskaldunizaci&oacute;n acelerada de toda una generaci&oacute;n de esforzados maestros. En realidad los principales afectados por este recorte del PNV no son los profesores responsables de los programas ACEX, que son propietarios definitivos de sus plazas y por tanto no ven peligrar sus puestos de trabajo, sino los padres, los alumnos y el colectivo de interinos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raúl López Romo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/importa-educacion-publica-calidad_132_3971903.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 31 May 2016 20:17:27 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Importa la educación pública de calidad?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Educación,Recortes,Euskadi]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Decidieron matar, les obligaron a parar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/decidieron-matar-obligaron-parar_132_3987119.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Los que piensan que fue el nacionalismo vasco radical el que acab&oacute; con el terrorismo de ETA como fruto de un proceso de reflexi&oacute;n impulsado por Arnaldo Otegi &ldquo;el hombre de paz&rdquo;, y no como consecuencia del colapso de su estrategia violenta, debieran aclarar qu&eacute; lugar ocupan en su an&aacute;lisis los siguientes hechos. Primero, a la banda, cuando dej&oacute; de matar en 2010, le quedaban un pu&ntilde;ado de miembros en libertad frente a m&aacute;s de 600 cumpliendo condena en las c&aacute;rceles. Segundo, Batasuna, su brazo civil, estaba ilegalizado en Espa&ntilde;a desde 2003, un veredicto que obtuvo despu&eacute;s la aquiescencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Tercero, en un pu&ntilde;ado de meses, entre noviembre de 2008 y abril de 2009, fueron detenidos los tres jefes consecutivos del &ldquo;aparato militar&rdquo; de ETA. Aparte, no estar&iacute;a de m&aacute;s que se proporcionara una explicaci&oacute;n convincente de por qu&eacute; ese &ldquo;proceso de reflexi&oacute;n interno&rdquo; supuestamente tan decisivo lleg&oacute; con semejante retraso, hasta convertir Euskadi en el &uacute;ltimo rinc&oacute;n de Europa con un terrorismo dom&eacute;stico (por diferenciarlo del yihadismo internacional) en activo. La &ldquo;izquierda abertzale&rdquo; carec&iacute;a de cultura democr&aacute;tica y a&uacute;n hoy no muestra signos de autocr&iacute;tica, sino orgullo por su pasado y por los que considera que son sus &ldquo;gudaris&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Dentro de la campa&ntilde;a exculpatoria en la que est&aacute; embarcado, Otegi recuerda que en ETA han militado varios miles de j&oacute;venes vascos, como si la cifra otorgara un plus de legitimidad, en vez de suponer una mancha sobre nuestras conciencias. En la misma l&iacute;nea autojustificativa, el nacionalismo vasco radical insiste en que esos j&oacute;venes se vieron obligados a empu&ntilde;ar las pistolas. Dicho sector pol&iacute;tico concibe del siguiente modo el ciclo del terrorismo en Euskadi: al principio, dicen, las circunstancias les llevaron por el camino de las armas. Al final, ah&iacute; s&iacute;, aseguran que corrigieron ellos solos el rumbo.
    </p><p class="article-text">
        El principal m&eacute;rito del &uacute;ltimo libro de Gaizka Fern&aacute;ndez Soldevilla, <em>La voluntad del gudari</em>, radica en demostrar que las cosas sucedieron justo al rev&eacute;s. En resumen: los etarras decidieron dedicarse a matar hasta que fueron obligados a parar. Nuestro autor no ignora que en ciertas coyunturas hay m&aacute;s gente dispuesta a usar la fuerza para alcanzar un fin pol&iacute;tico. Pero junto a los factores externos, como la dictadura, Fern&aacute;ndez Soldevilla desmenuza otros elementos internos que suelen olvidarse, como las narrativas plagadas de &ldquo;mitos que matan&rdquo;, y subraya la capacidad de decisi&oacute;n final de los individuos. En todo momento los sujetos encuentran una variedad de alternativas y la violenta fue una opci&oacute;n minoritaria incluso contra el franquismo. Coincido plenamente con este planteamiento. De hecho, siempre he compartido la perspectiva de la historiadora alemana Ute Daniel, a la que le gusta reclamar para los protagonistas de sus narraciones la misma autonom&iacute;a de movimientos que requiere para ella misma como ciudadana. A partir de ah&iacute;, es obvio que el contexto influye, pero no prescribe el papel de los actores.
    </p><p class="article-text">
        Frente al teocentrismo escol&aacute;stico, el humanismo renacentista coloc&oacute; al hombre en el centro de las preocupaciones. En una &eacute;poca de numerosas guerras, el humanismo no encarn&oacute; lo opuesto a la violencia, pero al poner el foco en el valor del individuo, prepar&oacute; el terreno para dignificarlo, para hacerlo responsable de sus acciones. El nacionalismo vasco radical no solo no asimil&oacute; principios b&aacute;sicos ilustrados (la tolerancia, las luces de la raz&oacute;n frente al oscurantismo de la fe ciega); ni siquiera hizo lo propio con los del humanismo. Si los escol&aacute;sticos sometieron a los hombres a los designios de un Dios omnipotente, la &ldquo;izquierda abertzale&rdquo;, siglos m&aacute;s tarde, abraz&oacute; una nueva religi&oacute;n absoluta: la de la patria, cuya interpretaci&oacute;n m&aacute;s ortodoxa exig&iacute;a, como nos ense&ntilde;aron Izaskun S&aacute;ez de la Fuente y Jes&uacute;s Casquete, el sacrificio del hereje. Ese hereje era el &ldquo;txakurra&rdquo;, el &ldquo;zipaio&rdquo;, el &ldquo;traidor&rdquo;, el &ldquo;chivato&rdquo;, el &ldquo;oligarca&rdquo;, el &ldquo;trafica&rdquo;&hellip; apelativos para deshumanizar al enemigo: Espa&ntilde;a y los espa&ntilde;oles.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No hay nada tan real en nuestro albedr&iacute;o como la voluntad; en ella se fundan y establecen por necesidad todas las reglas del deber del hombre&rdquo;, sostuvo Michel de Montaigne en sus <em>Ensayos</em>, tan pronto como en el siglo XVI. Si uno se resigna a considerarse un t&iacute;tere en manos de lo inexorable, autom&aacute;ticamente toda obligaci&oacute;n para con los semejantes queda eximida pues, en realidad, no todos ser&iacute;amos semejantes. Solo habr&iacute;a una idea v&aacute;lida de patria: los que creen en ella son tenidos por iguales, los que disienten son reos de pena capital. Hay un pasaje de <em>La voluntad del gudari</em> que condensa esto: el etarra Kandido Aspiazu explic&oacute; a un periodista por qu&eacute; mat&oacute; a Ram&oacute;n Baglietto, militante de la UCD que a&ntilde;os atr&aacute;s le hab&iacute;a salvado la vida: &ldquo;por necesidad hist&oacute;rica (&hellip;) por responsabilidad ante el pueblo vasco (&hellip;), que nunca fue vencido por los romanos, ni por los visigodos, ni por los &aacute;rabes. Un pueblo muy distinto al de los espa&ntilde;oles&rdquo;. En esto se prodiga ahora Otegi, en defender que los terroristas no fueron tales, sino v&iacute;ctimas de un conflicto secular. Libros como este son imprescindibles para desmontar las argumentaciones pseudohist&oacute;ricas, la falacia de que hubo dos bandos iguales enfrentados y la comodidad de presentarse como objeto en vez de como sujeto.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        * Gaizka Fern&aacute;ndez Soldevilla: <em>La voluntad del gudari: g&eacute;nesis y met&aacute;stasis de la violencia de ETA</em>. Madrid: Tecnos, 2016.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raúl López Romo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/decidieron-matar-obligaron-parar_132_3987119.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 May 2016 16:21:23 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Decidieron matar, les obligaron a parar]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El terrorismo no fue un relato]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/terrorismo-relato-eta-eh-bildu_132_2278470.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Los relatos son historias que la gente se cuenta entre s&iacute; para dar sentido a su experiencia (Peter Burke). Partiendo de esta definici&oacute;n, existen tres grandes relatos sobre la violencia que ha marcado el pasado reciente de Euskadi. Uno coloca en el centro de gravedad a las v&iacute;ctimas del terrorismo. A su vera se sit&uacute;an buena parte de las mejores cabezas del pa&iacute;s, por el compromiso c&iacute;vico propio de los intelectuales liberales y porque la teor&iacute;a del conflicto, si por tal se entiende que hubo dos bandos enfrentados en una especie de guerra, puede tener el atractivo de la sencillez, pero es, sencillamente, una falacia. Frente a f&aacute;ciles e injustas equiparaciones, precisar la asimetr&iacute;a de las violencias requiere reflexiones cr&iacute;ticas, habitualmente inc&oacute;modas de realizar, ya que se oponen a lugares comunes arraigados. La asimetr&iacute;a queda establecida en los siguientes t&eacute;rminos: ETA fue, con mucha diferencia, la organizaci&oacute;n terrorista m&aacute;s sanguinaria, la m&aacute;s longeva y la &uacute;nica que cont&oacute; con apoyo social en el Pa&iacute;s Vasco. En 1980 un grupo de 33 reconocidas personalidades de la cultura vasca dio en el clavo con el manifiesto &ldquo;A&uacute;n estamos a tiempo&rdquo;. Dec&iacute;an as&iacute;: &ldquo;la violencia que ante todo nos preocupa es la que nace y anida entre nosotros, porque es la &uacute;nica que puede convertirnos, de verdad, en verdugos desalmados, en c&oacute;mplices cobardes o en encubridores serviles&rdquo;. Su valiente postura fue una necesaria gota de dignidad, que ayud&oacute; a abrir una senda por la que ahora transita este primer relato.
    </p><p class="article-text">
        En el extremo contrario, un segundo relato es el de los perpetradores y sus simpatizantes, que goza de vitalidad a nivel popular, pero carece del seso y la &eacute;tica del primero. Aqu&iacute; tenemos algunas muestras, aparecidas en los medios de comunicaci&oacute;n en las &uacute;ltimas semanas: ante un tribunal, presos de ETA se jactan de su militancia en la organizaci&oacute;n terrorista; en plena campa&ntilde;a electoral, 200 expresos de la banda piden el voto para la &ldquo;izquierda abertzale oficial&rdquo;; la &ldquo;izquierda abertzale oficial&rdquo; convoca ayunos y manifestaciones por los reclusos de ETA, los pretende elevar a la categor&iacute;a de &ldquo;prisioneros pol&iacute;ticos&rdquo;, demanda su amnist&iacute;a e, invirtiendo la culpabilidad, los califica como &ldquo;v&iacute;ctimas&rdquo;. Estamos ante una narraci&oacute;n que, retrospectivamente, se propone abrillantar la trayectoria de un sector totalitario, que recurri&oacute; al asesinato, la extorsi&oacute;n y la amenaza para tratar de imponer su proyecto pol&iacute;tico. No es que piensen que su responsabilidad &ldquo;no fue para tanto&rdquo;. <a href="http://www.elmundo.es/pais-vasco/2013/11/21/528dcf4963fd3da4398b456d.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Es que sostienen que la culpa siempre fue de los otros y, por boca del presidente de Sortu, Hasier Arraiz, se muestran &ldquo;orgullosos&rdquo; de su &ldquo;lucha&rdquo;</a>
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.revistapueblos.org/?p=18114" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Hay un tercer relato que reniega de los medios empleados por ETA y condena sus atentados, pero comparte con el nacionalismo vasco radical, en expresi&oacute;n de Mart&iacute;n Alonso, una misma &ldquo;gram&aacute;tica del conflicto&rdquo;</strong></a><strong>.&nbsp;</strong>Los cultivadores de esta narrativa encuentran causas pol&iacute;ticas remotas que, seg&uacute;n el caso, justificar&iacute;an, relativizar&iacute;an o har&iacute;an comprensible la violencia de ETA, dedican tantos o m&aacute;s esfuerzos a criticar al Gobierno del PP que al nacionalismo vasco radical en relaci&oacute;n al terrorismo e interpretan que el vasco es un pueblo homog&eacute;neamente victimizado y reprimido desde allende los tiempos, lo que explicar&iacute;a que una minor&iacute;a &ldquo;equivocada&rdquo; tomara las armas en la defensa de &ldquo;lo propio&rdquo;. En su versi&oacute;n m&aacute;s &aacute;spera, esta lectura contempla nuestro pasado reciente de violencia en clave &eacute;tnica, espa&ntilde;oles versus vascos, fruto de reivindicaciones nacionalistas incumplidas, y no en clave de ataque totalitario contra la democracia (confr&oacute;ntese esto con el hecho de que ETA cometi&oacute; el 95% de sus asesinatos tras la muerte de Franco).
    </p><p class="article-text">
        El nacionalismo vasco moderado, hegem&oacute;nico en las principales instituciones del pa&iacute;s, se ha movido hist&oacute;ricamente entre este relato y el primero. Pocos ejemplos muestran esa oscilaci&oacute;n tan gr&aacute;ficamente como el siguiente discurso de Jos&eacute; Antonio Ardanza, le&iacute;do pocos a&ntilde;os antes de la deriva del PNV hacia la &ldquo;acumulaci&oacute;n de fuerzas soberanistas&rdquo;. El texto del lehendakari, rescatado por el historiador Antonio Rivera para un libro suyo de pr&oacute;xima aparici&oacute;n, sosten&iacute;a que &ldquo;existe un primer planteamiento &ndash;el que hoy defienden, casi en exclusiva, los propios violentos- que pretende situar la violencia en el terreno del nacionalismo, es decir, en t&eacute;rminos de conflicto entre nacionalistas y no nacionalistas o, por mejor decir, entre nacionalistas vascos y nacionalistas de otro signo, sean espa&ntilde;oles o franceses. La violencia ser&iacute;a, en este sentido, la expresi&oacute;n <em>inevitable</em> de un contencioso no resuelto entre el Pueblo vasco y el Estado espa&ntilde;ol. Hoy apenas queda ya nadie en el mundo del nacionalismo democr&aacute;tico que no sea capaz de percibir el car&aacute;cter esencialmente manipulador de tal planteamiento. Hoy nos resulta evidente que en una sociedad como la vasca, profundamente dividida por razones de nacionalismo y enormemente sensibilizada hacia reivindicaciones nacionalistas, situar el conflicto en tales t&eacute;rminos persigue el objetivo de recabar para quienes ejercen la violencia el m&aacute;ximo apoyo posible o, cuando menos, la comprensi&oacute;n y complicidad silenciosa del mundo nacionalista&rdquo;. Otro lehendakari, Juan Jos&eacute; Ibarretxe, cambiar&iacute;a pronto estos principios por el frentismo del Pacto de Estella.
    </p><p class="article-text">
        Las tres grandes narrativas que he expuesto son tipos ideales y contienen, por supuesto, variantes, del mismo modo que los diferentes sujetos pueden asumir como propios elementos de aqu&iacute; o de all&aacute;, as&iacute; como evolucionar de un relato a otro. Junto a &eacute;stos, en cuarto y &uacute;ltimo lugar tenemos el &ldquo;no relato&rdquo; del silencio, que persigue &ldquo;dejar atr&aacute;s el pasado de una vez&rdquo;, &ldquo;pasar p&aacute;gina&rdquo;, &ldquo;mirar hacia delante&rdquo; y otras met&aacute;foras escapistas por el estilo. A esta manera de pensar (o mejor, de ignorar) cabe oponer una reflexi&oacute;n de Primo Levi sobre el Holocausto que est&aacute; recogida en el proyecto del Centro Memorial de las V&iacute;ctimas del Terrorismo: &ldquo;Si comprender es imposible, conocer es necesario, porque lo sucedido puede volver a suceder, las conciencias pueden ser seducidas y obnubiladas de nuevo: las nuestras tambi&eacute;n. Por ello, meditar sobre lo que pas&oacute; es deber de todos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los &uacute;ltimos datos del Euskobarometro demuestran que cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s del final del terrorismo el miedo a hablar p&uacute;blicamente de pol&iacute;tica, que era especialmente significativo entre los simpatizantes del PP y PSE-EE, ha ca&iacute;do en picado en Euskadi. Este es un indicador, entre varios posibles, de que lo que hemos afrontado ha sido un problema de falta de libertades. La recuperaci&oacute;n de las mismas ha tra&iacute;do sosiego a los sectores m&aacute;s estigmatizados, aunque por desgracia ya es demasiado tarde para las m&aacute;s de 900 v&iacute;ctimas mortales del terrorismo, as&iacute; como para los miles de heridos y exiliados. El terrorismo no fue un mero relato, sino una grave realidad. No vayamos ahora a lavarla con suavizante.
    </p><p class="article-text">
        Al contrario que para nosotros, que lo experimentamos m&aacute;s o menos directamente, probablemente para la pr&oacute;xima generaci&oacute;n el terrorismo s&iacute; ser&aacute; solo un relato. O, si se prefiere, ser&aacute; una realidad lejana, a la que se acceder&aacute; de forma mediada, a trav&eacute;s de nuestras historias. Por tanto, es grande la responsabilidad que nos ata&ntilde;e a la hora de escribirlas de forma fiel. Tenemos a mano varias posibilidades. Una es limitar el alcance del debate, bien repartiendo culpas equitativamente (todos pecadores), bien apelando a la necesidad de tener en cuenta &ldquo;todas las memorias&rdquo; (&iquest;tambi&eacute;n la de los verdugos?). Otra opci&oacute;n m&aacute;s deseable es, frente a la tentaci&oacute;n del olvido, construir una pedagog&iacute;a de la memoria con el objetivo de transmitir sin tapujos qu&eacute; fue el terrorismo y por qu&eacute; hubo vascos que sostuvieron una opci&oacute;n liberticida, sin importarles matar en el empe&ntilde;o o dejando que otros lo hicieran en su nombre.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raúl López Romo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/terrorismo-relato-eta-eh-bildu_132_2278470.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Jan 2016 17:46:20 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El terrorismo no fue un relato]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[ETA,Terrorismo,Relato,Sortu,Hasier Arraiz,Euskadi]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tras Franco, ¿de quién era la calle?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/franco-calle_132_2372182.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6869d712-ad1b-4b00-9025-70f1f66656e7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Fotografía del libro &#039;La calle es nuestra: la transición en el País Vasco (1973-1982)&#039; / FOTO: Mikel Alondo"></p><p class="article-text">
        Se ha dicho que vivimos en la era del testigo. Esto tiene mucho que ver con la exaltaci&oacute;n de la memoria, que no tiene por qu&eacute; ser perniciosa, salvo, entre otras cosas, si se construye por oposici&oacute;n a la historia acad&eacute;mica. &ldquo;El que vio y vivi&oacute; para contarlo&rdquo; es necesario para dar cuenta, por ejemplo, de las atrocidades del siglo XX. Primo Levi es el arquetipo de esto (su trilog&iacute;a sobre Auschwitz es un trabajo monumental e imprescindible), aunque para &eacute;l los testigos m&aacute;s fidedignos, los que conocieron el horror en toda su inmensidad, fueron los que entraron en las c&aacute;maras de gas, es decir, los que no volvieron y callan para siempre.
    </p><p class="article-text">
        Aparte, uno, como historiador, no puede evitar se&ntilde;alar que en nombre de la memoria se dicen muchas simplicidades, y que abundan los testigos que, ante un mismo hecho, seg&uacute;n el modelo de gafas que gasten, ven cosas opuestas o no ven nada. Valga la muestra: unos recuerdan que la Transici&oacute;n fue un tiempo en el que Euskadi viv&iacute;a bajo un estado de excepci&oacute;n no declarado, en el que las tanquetas de la Polic&iacute;a se ense&ntilde;oreaban de las calles. Otros sostienen que por aquel entonces los polic&iacute;as eran unos pobres diablos que viv&iacute;an en barrios muy humildes, expuestos a los atentados de ETA y aislados del resto de la poblaci&oacute;n, que los despreciaba. Solo esto ya da que pensar sobre esa sentencia tan castiza, que se emplea como argumento de autoridad con excesiva frecuencia: &ldquo;yo estaba all&iacute;; yo s&eacute; lo que pas&oacute;&rdquo;. Ojal&aacute; fuera as&iacute; de f&aacute;cil. En realidad, las fuentes orales son m&aacute;s valiosas para reconstruir narrativas subjetivas que para obtener datos incontrovertibles.
    </p><p class="article-text">
        En sus memorias, Stefan Zweig narra un episodio iluminador. Durante un viaje suyo a Viena en los convulsos a&ntilde;os 30, estallaron en la capital austr&iacute;aca fuertes enfrentamientos entre los socialistas y las autoridades. A su vuelta a Salzburgo, donde resid&iacute;a, varios conocidos, creyendo estar ante un testigo ocular, le preguntaron qu&eacute; hab&iacute;a ocurrido. Zweig, con toda franqueza, contest&oacute;: &ldquo;no lo s&eacute;; mejor c&oacute;mprense un peri&oacute;dico extranjero&rdquo;. Necesitamos testigos e historiadores honestos. Lo importante es identificarlos.
    </p><p class="article-text">
        Acaba de ver la luz un libro sobre la Transici&oacute;n en Euskadi, publicado oportunamente a los 40 a&ntilde;os de la muerte de Franco, tras los otros 40 a&ntilde;os que dur&oacute; su dictadura. Antonio Rivera y Santiago Burutxaga, dos protagonistas de aquellos a&ntilde;os de intenso y acelerado cambio, firman el pr&oacute;logo y el ep&iacute;logo respectivamente. Como Zweig, ambos reconocen, cada uno a su manera, que su experiencia directa lleg&oacute; hasta donde lleg&oacute;, a un &aacute;mbito limitado, y que otra cosa es lo complejo de la realidad. Rivera, consagrado historiador aparte de testigo (y esta doble cualidad confirma que las cosas no son blanco o negro), escribe que, aunque entonces no lo vieran, &ldquo;no est&aacute;bamos solos (&hellip;) junto a los miles de entregados pasionales estaban tambi&eacute;n los no partidarios, los que hab&iacute;an defendido la dictadura&hellip;&rdquo;. Y Burutxaga remata la idea: &ldquo;la m&iacute;a es la transici&oacute;n de las trencas y las barbas, las primeras feministas y los pu&ntilde;os en alto. Una de las muchas tribus. Antes de que se me olvide, es necesario confirmar que la mayor parte de la poblaci&oacute;n estaba en otras cosas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>La calle es nuestra</em> se nutre de las fotograf&iacute;as de Mikel Alonso y de los textos de un historiador, Gaizka Fern&aacute;ndez Soldevilla, que naci&oacute; en 1981, cuando la transici&oacute;n terminaba. Su relato, que calificamos como desapasionado (ya que sabemos que &ldquo;objetivo&rdquo; es una meta tan noble como imposible), es el complemento perfecto a la pasi&oacute;n que traslucen las im&aacute;genes de Alonso. El resultado, la combinaci&oacute;n de palabras e instant&aacute;neas, es sumamente sugestivo, y lo es tanto para los j&oacute;venes que quieren conocer los entresijos de un periodo hoy pol&iacute;ticamente muy discutido, como para los veteranos que vivieron el momento y desean volver a asomarse a &eacute;l por nostalgia, por ansias de saber m&aacute;s o para quejarse de que no aparece tal o cual episodio. Estos &uacute;ltimos lo van a tener dif&iacute;cil.
    </p><p class="article-text">
        El libro re&uacute;ne un completo ramillete de temas en torno a una idea principal, la de que, pese a los deseos del que en 1976 era Ministro de Gobernaci&oacute;n, o sea, responsable de las Fuerzas de Orden P&uacute;blico, Manuel Fraga, la calle hab&iacute;a dejado de ser suya (o sea, de las autoridades del Estado) para pasar a estar en manos de la gente corriente. Una versi&oacute;n can&oacute;nica terminar&iacute;a la frase diciendo que la calle pas&oacute; a ser de la gente corriente que reclamaba y constru&iacute;a las libertades. Una versi&oacute;n m&aacute;s compleja e inc&oacute;moda, como la de Fern&aacute;ndez Soldevilla, remarca que, junto o frente a estos &uacute;ltimos, la calle tambi&eacute;n fue disputada por liberticidas diferentes a los franquistas y sus ep&iacute;gonos, esta vez al grito de &ldquo;ETA m&aacute;talos&rdquo; y barbaridades similares, y que su matonismo les termin&oacute; generando jugosos r&eacute;ditos en t&eacute;rminos de control social. Pero ser&iacute;a injusto y err&oacute;neo decir, como se ha dicho no pocas veces, que el monopolio de los movimientos alternativos era de signo nacionalista vasco radical. No hubo tal monopolio, y menos para lo que tiene que ver con las primeras fases de la Transici&oacute;n, en la segunda mitad de los 70, sino, como queda reflejado en la obra, una relaci&oacute;n compleja y conflictiva.
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        El ecologismo, el euskera, el feminismo, el mundo obrero, y tambi&eacute;n episodios oscuros, como el terrorismo o los abusos policiales; todo ello conforma la espina dorsal de este libro, primorosamente editado bajo la batuta de Mikel Toral, otro testigo inquieto, a cuya labor de promoci&oacute;n cultural debemos la aparici&oacute;n de este precioso (y honesto, en todas sus facetas) volumen. Dice Susan Sontag que &ldquo;las fotograf&iacute;as procuran pruebas. Algo que sabemos de o&iacute;das pero de lo cual dudamos, parece demostrado cuando nos muestran una fotograf&iacute;a&rdquo;. Y m&aacute;s adelante Sontag a&ntilde;ade que &ldquo;en lo fundamental, tener una experiencia se transforma en algo id&eacute;ntico a fotografiarla, y la participaci&oacute;n en un acontecimiento p&uacute;blico equivale cada vez m&aacute;s a mirarlo en forma de fotograf&iacute;a&rdquo;. Sumando ambas afirmaciones, dir&iacute;ase que las fotos de Mikel Alonso son pruebas rotundas, poderosamente evocadoras de una experiencia determinada, la de los revolucionarios de izquierdas que quer&iacute;an transformar el mundo y sus circunstancias; mientras los textos de Gaizka Fern&aacute;ndez completan la panor&aacute;mica aportando datos, diferentes puntos de vista, matices e interpretaciones generales sobre cada asunto, lo que no es sino la labor bien entendida de un historiador solvente. No queda m&aacute;s que felicitarnos por el hecho de que estos profesionales de talla hayan unido sus fuerzas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mikel Toral (ed.), textos de Gaizka Fern&aacute;ndez Soldevilla y fotograf&iacute;as de Mikel Alonso, con la colaboraci&oacute;n de Antonio Rivera y Santiago Burutxaga: La calle es nuestra: la transici&oacute;n en el Pa&iacute;s Vasco (1973-1982). Bilbao: Cultura Abierta, 2015. 242 pp.</strong><em>La calle es nuestra: la transici&oacute;n en el Pa&iacute;s Vasco (1973-1982)</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>La calle es nuestra </em>se presenta el 20 de noviembre a las 19:00 en el centro c&iacute;vico del Casco Viejo de Bilbao, edificio de la Bolsa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raúl López Romo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/franco-calle_132_2372182.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Nov 2015 18:36:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tras Franco, ¿de quién era la calle?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De historia, política y mentiras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/historia-politica-mentiras_132_2718361.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        I&ntilde;aki Anasagasti ha publicado un art&iacute;culo en el diario <a href="http://www.deia.com/2015/03/22/opinion/tribuna-abierta/les-guste-o-no-fuimos-los-primeros" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Deia, 22/03/2015</a>, en el que critica unas declaraciones m&iacute;as en una entrevista para <a href="http://www.elmundo.es/pais-vasco/2015/03/01/54f2de3722601d13658b456c.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Mundo, 1/03/2015</a>. En &eacute;stas, constataba yo dos hechos. Uno, que la primera manifestaci&oacute;n convocada contra ETA en la transici&oacute;n democr&aacute;tica fue organizada por el PCE, no por el PNV, como han sostenido algunos dirigentes de este partido. Y dos, que la marcha del PNV a la que Anasagasti se refiere no fue expl&iacute;citamente &ldquo;contra ETA&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Respecto a la primera aseveraci&oacute;n, basta mirar al calendario. La convocatoria jeltzale data del 28 de octubre de 1978 y la de los comunistas de cuatro meses antes, el 28 de junio del mismo a&ntilde;o, como expliqu&eacute; en <a href="http://www.eldiario.es/norte/vientodelnorte/primera-manifestacion-ETA_6_365423495.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">eldiarionorte.es 14/03/2015</a>. En realidad, las primeras movilizaciones contra ETA se remontan a los a&ntilde;os del franquismo. No obstante, &eacute;stas tuvieron unas connotaciones de legitimaci&oacute;n del pasado r&eacute;gimen en las que la democracia actual no puede sentar los or&iacute;genes sociales de la lucha frente al terrorismo. Por ejemplo, cientos de personas desfilaron por Bilbao tras el asesinato del presidente del Gobierno y mano derecha de Franco, el almirante Luis Carrero Blanco, en diciembre de 1973. El acto finaliz&oacute; con el c&aacute;ntico del 'Cara al Sol' en la plaza de Santiago de la capital vizca&iacute;na, en cuya catedral se ofici&oacute; una misa por el finado.
    </p><p class="article-text">
        Respecto a la segunda afirmaci&oacute;n, recordemos una cita del propio Anasagasti, publicada en Egin el 14 de octubre de 1978. Refiri&eacute;ndose a c&oacute;mo hab&iacute;an recibido las bases del PNV la noticia de la convocatoria, dec&iacute;a: &ldquo;Ha ca&iacute;do muy mal, por ejemplo, el que el asunto haya sido presentado como una iniciativa contra el terrorismo. No ha sido desde luego demasiado afortunado, porque parec&iacute;a que nos dirig&iacute;amos directamente en contra de ETA y no es eso&rdquo;. Anasagasti conclu&iacute;a as&iacute;: &ldquo;la gente que se quiere aprovechar de esta manifestaci&oacute;n para ir en contra de ETA se ha confundido de manifestaci&oacute;n&rdquo;. Finalmente, aquella marcha reuni&oacute; a una nutrida concurrencia que demandaba paz en Euskadi. Los organizadores introdujeron planteamientos nacionalistas vascos y corresponsabilizaron de la violencia a ETA y a la UCD, vetando la presencia de este partido.
    </p><p class="article-text">
        Pese a estas evidencias, Anasagasti me atribuye &aacute;nimo de mentir; es decir, afirmar falsedades a sabiendas de que lo son. Utiliza el insulto y la descalificaci&oacute;n, habituales en las diatribas partidistas, que no en el debate historiogr&aacute;fico. M&aacute;s all&aacute; de esto, es interesante detenernos en el debate entre historia y memoria que subyace. Frente a la aspiraci&oacute;n omnicomprensiva de la primera, la segunda es selectiva, olvida tanto como lo que recuerda, y se reelabora al comp&aacute;s de las prioridades del presente. Desde un punto de vista partidista, insertarse en tradiciones positivas es una recurrente herramienta de propaganda. Desde una perspectiva historiogr&aacute;fica, el gran Marc Bloch llam&oacute; la atenci&oacute;n hace ya varias d&eacute;cadas sobre el establecimiento de filiaciones prolongadas, alertando contra lo que denomin&oacute; la b&uacute;squeda del &ldquo;&iacute;dolo de los or&iacute;genes&rdquo;, esto es, &ldquo;la explicaci&oacute;n de lo m&aacute;s pr&oacute;ximo por lo m&aacute;s lejano&rdquo;. Debemos atender a las caracter&iacute;sticas espec&iacute;ficas de cada contexto, lo que nos permite comprender la naturaleza din&aacute;mica de la historia. En otras palabras, lo que hoy en d&iacute;a resulta relativamente sencillo, esto es, subrayar que ETA ha sido la principal responsable del terrorismo en el Pa&iacute;s Vasco, a la altura de 1978 no lo era tanto. Esta constataci&oacute;n no implica colgar un juicio de valor (condenatorio ni absolutorio) sobre aquella sociedad, funci&oacute;n fiscal que no corresponde a los historiadores, sino analizarla en sus circunstancias, que, aunque solo hayan pasado 35 a&ntilde;os, eran muy distintas de las actuales.
    </p><p class="article-text">
        Concluyo subrayando las diferencias entre la historiograf&iacute;a por un lado y los (ab)usos pol&iacute;ticos del pasado por otro, haciendo m&iacute;as unas palabras que Santos Juli&aacute; le dedic&oacute; a esta cuesti&oacute;n. El historiador, seg&uacute;n dicho autor, pondr&aacute; &ldquo;en la narraci&oacute;n de su historia la misma pasi&oacute;n que guio su b&uacute;squeda y que alimentar&aacute; los debates sobre el pasado con que toda sociedad construida sobre bases democr&aacute;ticas, libre de memorias impuestas, da forma y llena de contenidos su conciencia hist&oacute;rica, que, al fin, ser&aacute; el destilado vivo, cambiante de un proceso intersubjetivo o no ser&aacute; m&aacute;s que el producto cadav&eacute;rico de un adoctrinamiento a cargo de comisarios pol&iacute;ticos&rdquo;. La historia coloca encima de la mesa todas las fuentes posibles, tambi&eacute;n aquellas que pol&iacute;ticos como Anasagasti dejan sepultadas en la hemeroteca. Ahora que diga otra vez con ese desparpajo, sin despeinarse, que miento, solo por hacer una interpretaci&oacute;n distinta de la suya. La diferencia a la hora de abordar los hechos pret&eacute;ritos est&aacute; clara: Anasagasti lo hace a partir de su militancia (&ldquo;nosotros fuimos los primeros&hellip;&rdquo;) y cree que otros obramos parecido; mientras que muchos historiadores buscamos hacerlo desde nuestro m&aacute;s preciado tesoro: la independencia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raúl López Romo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/historia-politica-mentiras_132_2718361.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Apr 2015 16:12:26 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[De historia, política y mentiras]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[ETA,Manifestaciones,Euskadi]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿La primera manifestación contra ETA?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/primera-manifestacion-eta_132_4328733.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/44744ed5-d75a-461f-b4e0-c052ab52a065_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Portugalete, 28 de junio de 1978. Archivo Municipal de Bilbao. Fondo de La Gaceta del Norte. "></p><p class="article-text">
        En una escena memorable de una memorable pel&iacute;cula, Charles Chaplin recoge del suelo la bandera que acaba de caer de un cami&oacute;n en marcha y, agit&aacute;ndola, trata de alertar al conductor para que se detenga. Su gesto, realizado en el centro de la calzada, tiene, sin embargo, un efecto inesperado: obreros saltan a la calle en lo que toman por la se&ntilde;al para iniciar una reivindicaci&oacute;n sindicalista. La multitud envuelve a Chaplin, convertido en desencadenante involuntario de la manifestaci&oacute;n. El pasaje pertenece a 'Tiempos modernos' (1936), cl&aacute;sico del cine dedicado a las consecuencias sociales de la industrializaci&oacute;n, donde se reflejan las duras condiciones laborales en las f&aacute;bricas, lo que los marxistas llamaron la &ldquo;alienaci&oacute;n de las masas&rdquo; y, por ende, la naturalidad con la que aquellas gentes explotadas respondieron ante lo que interpretaron que era una llamada a reclamar sus derechos.
    </p><p class="article-text">
        Soci&oacute;logos como Sidney Tarrow, David Snow o Robert Benford han elaborado rimbombantes t&eacute;rminos para analizar fen&oacute;menos como el descrito: &ldquo;factores precipitantes de la acci&oacute;n colectiva&rdquo;, &ldquo;marcos dominantes de protesta&rdquo;. Tratan as&iacute; de condensar en pocas palabras una parcela de la compleja realidad. Apelan a la capacidad que tienen ciertas demandas de aglutinar movimientos sociales en el tiempo y en el espacio, en lo que, siguiendo con expresiones del gusto de los cient&iacute;ficos sociales, se ha dado en llamar &ldquo;ciclos de protesta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La transici&oacute;n espa&ntilde;ola presenci&oacute; un ciclo de protesta cuyo pico se prolong&oacute; hasta 1977. Sus ra&iacute;ces se hund&iacute;an en la recta final de la dictadura, en los movimientos obreros, vecinales y estudiantiles que salieron a la palestra en aquel tiempo oscuro para intentar abrir parcelas de libertad. El Pa&iacute;s Vasco fue una de las regiones en las que m&aacute;s movilizaci&oacute;n social hubo, junto a otras &aacute;reas, generalmente industrializadas, como Madrid o Barcelona. Hasta 1976 el marco dominante de la protesta hab&iacute;a sido el antifranquismo. Desde esas fechas ya no exist&iacute;a un enemigo com&uacute;n tan n&iacute;tido como el r&eacute;gimen dictatorial. Conquistadas las libertades b&aacute;sicas, las protestas fueron sectorializ&aacute;ndose y decreciendo. Salvo en Euskadi, donde la calle sigui&oacute; hirviendo bajo un nuevo marco dominante: el antirrepresivo. El protagonismo callejero de la izquierda abertzale iba siendo cada vez m&aacute;s acusado.
    </p><p class="article-text">
        Ahora prestemos atenci&oacute;n a la fotograf&iacute;a que acompa&ntilde;a estas l&iacute;neas. Corresponde al 28 de junio de 1978, en Portugalete. Un peque&ntilde;o grupo de personas, la mayor&iacute;a varones adultos, marcha en silencio tras una pancarta que dice: &ldquo;Estamos hartos de violencia y asesinatos. Askatasuna eta bakea (libertad y paz)&rdquo;. Junto al lema figura una ikurri&ntilde;a con cresp&oacute;n negro. Desde una ventana alguien observa el acto, convocado por el Partido Comunista de Euskadi. A poca distancia, esa ma&ntilde;ana ETA militar hab&iacute;a acabado con la vida del periodista Jos&eacute; Mar&iacute;a Portell, director de la Hoja del Lunes de Bilbao.
    </p><p class="article-text">
        Coloquialmente suele decirse que las comparaciones son odiosas. Este es otro buen momento para huir de las frases hechas. Llama poderosamente la atenci&oacute;n que entonces las calles bulleran por diversos motivos, muchos de ellos sin duda razonables, y que esa fuera la exigua respuesta colectiva ante un asesinato. El funeral por Portell fue masivo y el d&iacute;a 30 la prensa vizca&iacute;na no edit&oacute; ning&uacute;n diario en se&ntilde;al de luto y protesta. Pero aqu&iacute; hablamos de colocarse tras una pancarta, de movilizaciones. Intuimos las razones por las que estas &uacute;ltimas fueran escasas en torno a las v&iacute;ctimas de ETA en aquellas fechas: el miedo a represalias; el confundir, reci&eacute;n salidos de una represiva dictadura, el rechazo p&uacute;blico hacia ETA con el apoyo a la Polic&iacute;a; el desacuerdo con los medios pero la simpat&iacute;a con los fines y, en su extremo, el respaldo expl&iacute;cito a la banda. De hecho, hubo j&oacute;venes que se concentraron ante aquellos comunistas de Portugalete para gritar, desafiantes, &ldquo;Gora ETA&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al PCE su postura n&iacute;tida contra ETA no le result&oacute; pol&iacute;ticamente rentable. Fue de a&uacute;pa la bronca que se mont&oacute; en uno de sus m&iacute;tines de la campa&ntilde;a para las generales de 1977, cuando el secretario general de la federaci&oacute;n de Euskadi, Ram&oacute;n Ormaz&aacute;bal, realiz&oacute;, en presencia de Dolores Ib&aacute;rruri, una encendida denuncia del terrorismo. El historiador Jos&eacute; Antonio P&eacute;rez ha relatado que seguramente el esc&aacute;ndalo fue mayor porque una parte del p&uacute;blico, abertzale radical, hab&iacute;a acudido al acto a ver a un mito viviente como 'la Pasionaria'.
    </p><p class="article-text">
        Claro que hubo un surtido de motivos que desarbolaron al PCE en la transici&oacute;n, cuyo an&aacute;lisis no viene ahora al caso. Lo que s&iacute; procede es reconocer que al PCE le corresponde haber organizado la primera movilizaci&oacute;n en democracia contra un asesinato de ETA, que, adem&aacute;s, no fue un episodio aislado; sirvi&oacute; como precedente para la realizaci&oacute;n en los meses siguientes de marchas all&aacute; donde la banda terrorista fue dejando su particular rastro macabro y los comunistas ten&iacute;an capacidad de convocatoria.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; hubo antes de lo de Portugalete a este respecto? Hasta 1975, en dictadura, se celebraron varias concentraciones para mayor gloria del r&eacute;gimen, que utilizaba a las v&iacute;ctimas de los atentados mortales de ETA para tratar de legitimarse p&uacute;blicamente y justificar su desbocada represi&oacute;n. Muerto Franco, en 1976 y 1977 se dieron, como recoge Kepa P&eacute;rez, de la Asociaci&oacute;n para la Defensa de la Dignidad Humana, algunas peque&ntilde;as protestas espont&aacute;neas tras funerales por v&iacute;ctimas de ETA. &iquest;Qu&eacute; hubo poco despu&eacute;s de lo de Portugalete? Una manifestaci&oacute;n, en este caso masiva, organizada por el PNV en octubre de 1978, &ldquo;por una Euskadi libre y en paz&rdquo;, de la que los jeltzales excluyeron a la UCD por considerarla corresponsable del clima de violencia que se viv&iacute;a en Euskadi.
    </p><p class="article-text">
        Lo interesante no es tanto constatar que el PNV no convoc&oacute; la primera manifestaci&oacute;n contra ETA, que tambi&eacute;n, sino preguntarse por qu&eacute; algunos de sus dirigentes ahora lo sostienen. &iquest;Por arte de qu&eacute; conversi&oacute;n sem&aacute;ntica una manifestaci&oacute;n &ldquo;por una Euskadi libre y en paz&rdquo; acaba siendo &ldquo;contra ETA&rdquo;? Entonces, en torno a la delicada cuesti&oacute;n de la violencia, prend&iacute;an demandas gen&eacute;ricas y ambiguas como las mencionadas, acompa&ntilde;adas por un reparto de culpas tambi&eacute;n a la UCD, planteando, as&iacute;, una equidistancia entre un partido pol&iacute;tico y una banda armada. Hoy resulta claro que ETA ha sido la principal responsable del terrorismo en Euskadi, dada su prolongada trayectoria, su n&uacute;mero de v&iacute;ctimas y su grado de apoyo y comprensi&oacute;n social. Podemos felicitarnos de que se haya dado esta evoluci&oacute;n en la percepci&oacute;n p&uacute;blica, aunque queda mucha tarea para evitar la equiparaci&oacute;n de las memorias de los victimarios con las de las fuerzas democr&aacute;ticas. Pero si Chaplin hubiese recogido del suelo aquella bandera en 1978, coincidiendo con un atentado concreto cometido por una organizaci&oacute;n concreta, o sea, en la gran mayor&iacute;a de los casos ya entonces, por ETA, solo se habr&iacute;an sentido interpelados para saltar a la calzada un pu&ntilde;ado de dignos ciudadanos como los que aparecen en la fotograf&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raúl López Romo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/primera-manifestacion-eta_132_4328733.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Mar 2015 18:27:53 +0000]]></pubDate>
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