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    <title><![CDATA[elDiario.es - Carolina León]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/carolina_leon/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Carolina León]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Sarah Paulson, ¿qué hay de feminista en negar los cuidados?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/sarah-paulson-feminista_1_1161957.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6074e0c7-bc85-4b4e-bf04-b97d017090b1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sarah Paulson, ¿qué hay de feminista en negar los cuidados?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Frente al feminismo que se alía con el neoliberalismo en la negación de la responsabilidad social (quien tenga dinero que pague los cuidados), hay otra forma de organizar la sociedad distinta del "yo soy el capitán de mi propio barco"</p><p class="subtitle">En cuanto el feminismo abre el foco desde su blanco culo y se intersecciona con los discursos de otras clases, razas y procedencias, empezamos a ver cuánta ficción encierra esa conocida "liberación"</p><p class="subtitle">El problema es que esos movimientos que inciden en el valor del trabajo tradicionalmente asignado a mujeres siempre corren el riesgo de ser confundidos con una reivindicación de asumirlos</p></div><p class="article-text">
        Hace algunas semanas, la actriz Sarah Paulson era portada de The Edit y, entre sus declaraciones, se difundi&oacute;, con grandes dosis de aprobaci&oacute;n, &eacute;sta: &ldquo;Soy una mujer de cierta edad que eligi&oacute; no tener hijos, y que ha hecho de su carrera su prioridad. Soy el capit&aacute;n de mi propio barco, y nunca he buscado que nadie valide eso, para m&iacute; est&aacute; bien&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La amamos por todo, es s&iacute;mbolo por visibilizar su lesbianismo y haberse convertido en figur&oacute;n incuestionable con cuarenta y pico a&ntilde;os. Paulson naci&oacute; el mismo a&ntilde;o que yo, en la d&eacute;cada de las reivindicaciones y luchas feministas m&aacute;s radicales que se recuerdan (quiz&aacute; las del presente est&eacute;n empezando a hacer sombra), y todav&iacute;a siente que necesita explicar su decisi&oacute;n de no haber tenido hijos; sin embargo, frente a la difusi&oacute;n de ese fragmento de entrevista, sent&iacute; un inmediato rechazo. Me cuestion&eacute; cosas.
    </p><p class="article-text">
        Que cualquier mujer con cierto papel p&uacute;blico tenga que explicarse acerca de sus decisiones, relaciones o uso del propio cuerpo, es reflejo del paternalismo con el que se nos trata. Que Paulson abandere el discurso de la &ldquo;emancipaci&oacute;n&rdquo; (soy una mujer independiente, y he elegido no ser madre y por tanto no cuidar) es tambi&eacute;n reflejo de una conocida trampa del feminismo liberal.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; pasa cuando confrontamos una declaraci&oacute;n como &eacute;sta con los discursos que, desde la reivindicaci&oacute;n del cuidado de la vida como valor de reproducci&oacute;n social, buscan generar sensibilidad y pol&iacute;ticas p&uacute;blicas sobre la realidad cotidiana de la crianza y el cuidado de otros seres &ldquo;no independientes&rdquo;? &iquest;C&oacute;mo hacemos para hacer entender que la reivindicaci&oacute;n del trabajo de cuidados no significa que las mujeres &ndash;a las que se socializa habitualmente para ello&ndash; tengan que seguir haci&eacute;ndolo, sino que busca otorgar valor p&uacute;blico a una enorme bolsa de tareas que habitualmente se solucionan en privado? &iquest;Qu&eacute; pasa con el ingente trabajo no remunerado que realizan las mujeres en los hogares y qu&eacute; pasar&aacute; con &eacute;l cuando nos bajemos todas porque nos hemos &ldquo;liberado&rdquo;?
    </p><p class="article-text">
        Ve&aacute;monos brevemente en una ficci&oacute;n futurista, que siempre es &uacute;til: sit&uacute;ala dentro de veinte, treinta o cien a&ntilde;os. Nuestras madres y abuelas ya no est&aacute;n. La &ldquo;liberaci&oacute;n&rdquo;, la oportunidad de elegir el propio destino, ha llegado a las mujeres de todas las capas sociales. Hay trabajo para todos (esta es la parte m&aacute;s futurista). Dado que tener hijos es una opci&oacute;n, y que est&aacute; mal valorada y penalizada socialmente (la decisi&oacute;n es individual y sus consecuencias se asumen en privado), s&oacute;lo un dos por ciento de las mujeres se convierten en madres.
    </p><p class="article-text">
        Estas mujeres, a veces en parejas heterosexuales y otras no, son vistas como estoicas monjas que anteponen las necesidades de otros a las propias, y se desenvuelven solas, preocupadas por sus hijos, porque alrededor todo el mundo es tan independiente que nadie tiene tiempo siquiera de considerar la situaci&oacute;n. Ellas lo han elegido, &iquest;verdad? Que se arreglen.
    </p><p class="article-text">
        Ejercer la empat&iacute;a, procurar afecto a los otros humanos (hijos o cualquiera), preocuparse de sus necesidades es un destino vital de d&eacute;biles, de subalternos, de fracasados. En este mundo, el antiguo ideal de alcanzar las metas que antes estaban reservadas a los hombres es accesible para cualquiera, no s&oacute;lo mujeres blancas y progres. Progresivamente, hemos llegado a la utop&iacute;a de no hacernos cargo de nadie, de cuidar a nadie. Quien tiene hijos es m&aacute;s o menos un donquijote de la feminidad del pasado. Una paria.
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; nos pasa en ese mundo dist&oacute;pico cuando lleguemos a viejos, en fin, lo vislumbraron medianamente rarezas de la ciencia ficci&oacute;n. No sigo con la historia.
    </p><h3 class="article-text">La madre como cuidadora</h3><p class="article-text">
        Las palabras de Sarah Paulson son portadoras del ideal del feminismo liberal: &ldquo;Yo primero, yo independiente&rdquo; y ponen el &iacute;ndice en otra cuesti&oacute;n: la identificaci&oacute;n de la madre con la cuidadora. Ya dec&iacute;a <a href="http://www.eldiario.es/economia/engano-trabajo-asalariado-liberar-mujeres_0_262823964.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Silvia Federici</a>, m&aacute;s o menos cuando nacimos ella y yo, que ser madre y ama de casa era un destino peor de la muerte (lo sigue siendo, para tantas cuyo &uacute;nico destino prefigurado est&aacute; en casarse, tener hijos, y abandonar cualquier posibilidad de vida pol&iacute;tica y p&uacute;blica). El feminismo de corte marxista y el feminismo liberal se dieron la mano en la distop&iacute;a, sin quererlo. Aunque uno fue m&aacute;s lejos que el otro.
    </p><p class="article-text">
        Han sido duras y largas d&eacute;cadas de desembarazarnos del destino de ama de casa y cuidadora, de manera desigual. Como este proceso ha sido un movimiento por capas, ese discurso (autonom&iacute;a, independencia, foco en lo profesional, acceso al poder y libertad de movimientos) tiene un evidente sesgo de clase y raza: mientras algunas nos liber&aacute;bamos, otras deb&iacute;an seguir cuidando (a sus proles y a las nuestras, por resumir: el problema del cuidado y la reproducci&oacute;n s&oacute;lo se trasladaba a otras menos privilegiadas).
    </p><p class="article-text">
        Vistas as&iacute; las cosas, vistos los giros del mundo, continuamos encerrando el asunto de los cuidados en la funci&oacute;n de madre. Porque la distop&iacute;a no se ha cumplido. El &ldquo;primer mundo&rdquo; pobre en crisis econ&oacute;mica, como es el caso de nuestro pa&iacute;s, reencuentra la funci&oacute;n de madre como un lugar deseable, con sus contradicciones, apuros y malabares para conciliar, con una casi absoluta ausencia de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y una t&iacute;mida participaci&oacute;n de los hombres (padres).
    </p><p class="article-text">
        Los discursos de &ldquo;liberaci&oacute;n&rdquo; feminista son dif&iacute;ciles de sostener, si no es en &iacute;ntima amistad con el capitalismo: en teor&iacute;a, es un objetivo a expandir a todas las mujeres pero contiene un mantra de cierta perversi&oacute;n. El ideal de &ldquo;liberaci&oacute;n&rdquo; dice: produce todo lo que puedas, act&uacute;a libre, consume, proclama tu independencia, no visibilices necesidades ni v&iacute;nculos. Como nuestras interrelaciones y afectos no tienen valor, como aquello que hacemos en lo privado no es visible, queda como tendencia personal, opci&oacute;n individual, un plus a&ntilde;adido a tu ser libre.
    </p><h3 class="article-text">La individualidad, una ficci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        Paulson, como tantas antes, ha escalado con dificultad los pelda&ntilde;os hasta el lugar que ocupa, pero cuando declara &ldquo;soy el capit&aacute;n de mi propio barco&rdquo; niega d&eacute;cadas de luchas colectivas que lo han permitido; por otro lado, expresar al mundo que eres una mujer independiente es una manera de negar los trabajos que te han llevado hasta ah&iacute;. La individualidad independiente es una ficci&oacute;n mantenida en un contexto que premia esa identidad mientras invisibiliza el esfuerzo de quienes nos han permitido ser quienes somos: otro trill&oacute;n de mujeres, habitualmente nuestras madres. Aunque no s&oacute;lo.
    </p><p class="article-text">
        Negarse a cuidar, cuarenta a&ntilde;os m&aacute;s tarde de aquellos movimientos, parece seguir siendo algo medianamente revolucionario. Y da algo de pena. Para ello se han tenido que silenciar las perspectivas y las voces de las que no pod&iacute;an negarse a hacerlo, y de tantas que han sido el soporte de sus familias y sus comunidades. Frente al feminismo que se al&iacute;a con el neoliberalismo en la negaci&oacute;n de la responsabilidad social (quien tenga dinero que pague los cuidados), hay otra forma de organizar la sociedad distinta del &ldquo;yo soy el capit&aacute;n de mi propio barco&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas ha emergido una poderosa econom&iacute;a feminista alimentada por discursos no blancos o del primer mundo, sino incorporando las voces de aquellas que cuidan y sostienen: la econom&iacute;a feminista ha tratado de poner luz sobre todo eso de la reproducci&oacute;n de la vida, abriendo espacios de an&aacute;lisis y debate, sobre la organizaci&oacute;n de los hogares, sobre el reparto de las tareas y la invisibilizaci&oacute;n de todo ello, tareas asumidas por mujeres, por la inercia y la divisi&oacute;n sexual del trabajo. En cuanto el feminismo abre el foco desde su blanco culo y se intersecciona con los discursos de otras clases, razas y procedencias, empezamos a ver cu&aacute;nta ficci&oacute;n encierra esa conocida &ldquo;liberaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El problema es que esos movimientos que inciden en el valor del trabajo tradicionalmente asignado a mujeres siempre corren el riesgo de ser confundidos con una reivindicaci&oacute;n de asumirlos. Sabemos que &ldquo;cuidarnos&rdquo; es un valor de cohesi&oacute;n y de riqueza, y que no ha de ser nuestro (de las mujeres), pero tampoco podemos regalarlo al sistema.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en el mundo de Sarah, al otro lado de la liberaci&oacute;n queda el mundo de las madres: no se ve m&aacute;s all&aacute;. La lectura que sale de ah&iacute; es obvia: t&uacute; te las arreglas. En ese mundo, las mujeres pobres, por ejemplo las inmigrantes, que pretenden alguna ayuda social cuando son madres, son abusadoras o par&aacute;sitas. Y as&iacute; queda todo. Y seguimos sin politizar lo privado.
    </p><p class="article-text">
        Querida Sarah, queridas adalides de la liberaci&oacute;n: que no tengas hijos propios es algo genial, pero no vale con quitarse de enmedio una; nos quitamos de todas, pero todas. Las guatemaltecas, marroqu&iacute;es y banglades&iacute;es tambi&eacute;n dejar&aacute;n de venir a nuestras casas por los salarios de miseria que pagamos al cuidado.
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo nos queda averiguar qui&eacute;n nos va a cuidar cuando ya nadie cuide.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carolina León]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/sarah-paulson-feminista_1_1161957.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Jan 2018 19:26:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sarah Paulson, ¿qué hay de feminista en negar los cuidados?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feminismo,Empleo doméstico]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ser todas el alcalde de Madrid]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/todas-alcalde-madrid_129_4318208.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"Madrid en Movimiento no es más que una lista de personas que cree, de forma muy sincera, que nada se puede hacer bien si no se está obedeciendo al común, en el mandato ciudadano", afirma la autora</p></div><p class="article-text">
        Me acuerdo bien de una conversaci&oacute;n con una amiga del colegio. Tendr&iacute;amos trece o catorce a&ntilde;os. Los padres de esta chica eran militantes de un partido y estaba familiarizada con el discurso &ldquo;pol&iacute;tico&rdquo; en casa. Habl&aacute;bamos de POL&Iacute;TICA, palabra a la que yo ten&iacute;a cierta aversi&oacute;n, como correspond&iacute;a a nuestra generaci&oacute;n masivamente criada en la apoliticidad. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; sentido tiene la pol&iacute;tica?&rdquo;, preguntaba aquella que era yo. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; influencia o poder tiene en nuestras vidas lo que los pol&iacute;ticos profesionales hacen?&rdquo;. Yo dec&iacute;a que ninguno, ilusa, y mi amiga zanj&oacute; la cuesti&oacute;n con un contundente (me acuerdo tan bien): &ldquo;Todo. Pol&iacute;tica es todo&rdquo;. &Eacute;ramos unas cr&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Tuvieron que pasar casi treinta a&ntilde;os para que le diera la raz&oacute;n. Hacernos cargo en com&uacute;n de los asuntos comunes: &eacute;sa fue la certeza aprendida hace no demasiado tiempo. A partir del 15M me enter&eacute; de que no pod&iacute;amos seguir mirando para el lado. Nos tocaba ser concientes, cada uno y una desde nuestra particular parcela, de la cuota de responsabilidad en lo &ldquo;com&uacute;n&rdquo; que nos tocaba. En elecciones, acciones y discursos. En &ldquo;hacer con otras&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Yo no soy &ndash;era&ndash; una activista. A partir de entonces experiment&eacute; la potencia de conectarnos, discutir &ndash;presencialmente o no&ndash;, producir sentidos y saberes y, sobre todo, saltar desde lo individual a lo colectivo. Sumar en la diversidad. Re-conocernos.
    </p><p class="article-text">
        En otras ocasiones he contado: cuando las asambleas del 15M se trasladaron a los barrios, supe que quer&iacute;a estar, pero no supe articular palabra ni tomar el micro hasta pasados muchos meses.
    </p><p class="article-text">
        El aprendizaje de la pluralidad: es una de las m&aacute;s profundas ense&ntilde;anzas que he sacado en estos a&ntilde;os de la asamblea de barrio. Tras mucho tiempo en la parte exterior del c&iacute;rculo, escuchando y aprendiendo, pude ir entendiendo c&oacute;mo se conjuga la energ&iacute;a y la inteligencia colectivas, c&oacute;mo de potente es hablarnos. La asamblea de barrio &ndash;en mi caso- ha sido mi peque&ntilde;a escuela de pol&iacute;tica. All&iacute; hemos escuchado las razones y la experiencia de la huelga de barrenderos, de boca de los mismos que dejaron de limpiar las calles para defender sus puestos de trabajo, y hemos visto c&oacute;mo concitaba la simpat&iacute;a y apoyo de los vecinos; all&iacute; hemos&nbsp;<a href="http://www.eldiario.es/sociedad/Dejela-usted-ganando-vida-familia_0_100440572.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escuchado a Libertad</a> en numerosas ocasiones relatar sus condiciones de vida con una escueta jubilaci&oacute;n y apegarse a las campa&ntilde;as en marcha, repartiendo peri&oacute;dicos y declar&aacute;ndose republicana; algunos vecinos se organizaron para procurarle conexiones con bancos de alimentos y otros recursos.
    </p><p class="article-text">
        All&iacute;, cada dos semanas en nuestro micro abierto, se han acercado vecinos y vecinas que han podido expresar sus quejas (pasados cuatro a&ntilde;os a&uacute;n queda alguno que nos pregunta &ldquo;&iquest;y esto qu&eacute; es?&rdquo; Y se queda): hablan de lo poco que les llega la pensi&oacute;n, de lo largo que se est&aacute; haciendo el desempleo, de su incomprensi&oacute;n por las obras en las aceras en la avenida que nadie ha pedido, de los impuestos y tasas inasumibles, de la decadencia del mercado del barrio&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; hemos podido hacer con ello?
    </p><p class="article-text">
        Escucharles. A lo mejor preparar una campa&ntilde;a de panfletos y carteles &ndash;contamos con una unidad de propaganda envidiable donde las haya&ndash; . A lo mejor ir a la Junta Municipal a dejar un escrito del que nos contestar&iacute;an alg&uacute;n d&iacute;a &ndash;o no&ndash;. Organizarnos. Apoyar.
    </p><p class="article-text">
        Sab&iacute;amos, intu&iacute;amos, que se pod&iacute;a hacer m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Si para &ldquo;hacer algo m&aacute;s&rdquo; hab&iacute;a que asaltar las instituciones&hellip; no sab&iacute;amos c&oacute;mo.
    </p><p class="article-text">
        Por ello algunas apostamos a sumarnos, pensando y haciendo municipalismo en el barrio &ndash;con la candidatura de Ahora Madrid como medio&ndash;.
    </p><p class="article-text">
        Pero no de cualquier modo.
    </p><p class="article-text">
        Por ellos algunas hemos cre&iacute;do que esto ten&iacute;a que ser de las vecinas y vecinos &ndash;no las 500 que est&aacute;n organizadas y trabajando cual dromedarios, ni siquiera las 30.000 que dejaron sus firmas en apoyo de la candidatura-.
    </p><p class="article-text">
        Conseguir una estructura de interlocuci&oacute;n fluida y transparente que sea capaz de acoger la diversidad y la inteligencia de todas las personas.
    </p><p class="article-text">
        Lograr X concejal&iacute;as y que &eacute;stas a partir del d&iacute;a cero no hiciesen su trabajo aisladas en despachos, rodeadas de asesores, sino en permanente escucha y retroalimentaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Llegar a las Juntas Municipales y no llegar solas, como individuos, y ni siquiera como partido, sino controladas, vigiladas y potenciadas por las vecinas que saben lo que necesitan, lo dialogan, lo debaten, lo trabajan, lo viven.
    </p><p class="article-text">
        Tenemos y sufrimos un sistema representativo, el que me hac&iacute;a decretar cuando era ni&ntilde;a que &ldquo;esos&rdquo;, los &ldquo;pol&iacute;ticos&rdquo;, no me interesaban un pimiento. Podemos cambiar el sentido del todo a esa representaci&oacute;n. Eso ser&aacute;, cree la gente de la lista Madrid en Movimiento y creo yo, si existe tras ello una organizaci&oacute;n vecinal fuerte y activa, si mil, un mill&oacute;n o varios millones de personas permanecen vigilantes.
    </p><p class="article-text">
        Madrid en Movimiento tiene personas, claro, no se hace de otro modo una lista para unas primarias. Pero, m&aacute;s all&aacute; de esas personas, cuenta con los saberes y experiencias que suman las miles organizadas de toda la urbe, para racionalizar y hacer sostenible la gesti&oacute;n de los asuntos comunes. Eso es: no solas. Madrid en Movimiento no es m&aacute;s que una lista de personas que cree, de forma muy sincera, que nada se puede hacer bien si no se est&aacute; obedeciendo al com&uacute;n, en el mandato ciudadano.
    </p><p class="article-text">
        Voy como una m&aacute;s en la lista de Madrid en Movimiento, algo que para alguien que se enter&oacute; de lo que es la &ldquo;pol&iacute;tica&rdquo; hace cuatro a&ntilde;os est&aacute; siendo una experiencia intensa, extra&ntilde;a, desbordante. Alguien a quien nunca se le pas&oacute; por la cabeza dejar las retaguardias: alguien que, en todo caso, mientras est&aacute; en esta arena desconocida del &ldquo;asalto institucional&rdquo;, no quiere perder de vista todo lo que importa. En todo caso, formo parte de la lista con la confianza &ndash;la certeza- de que los que me rodean tienen la misma preocupaci&oacute;n: no es llegar &ldquo;all&iacute;&rdquo; el objetivo, que lo es, sino seguir siendo miles.
    </p><p class="article-text">
        Como si fuese un reflejo de aquella vieja conversaci&oacute;n con mi amiga del colegio, tuve esta otra con mi hija peque&ntilde;a, cuando, vi&eacute;ndome salir a reuniones y mover por toda la casa papelotes, borradores y manifiestos, me pregunt&oacute;:&nbsp; &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mam&aacute;, &iquest;t&uacute; trabajas en Ganemos?&rdquo; (como se ha llamado hasta hace poco el espacio organizativo de la candidatura Ahora Madrid).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Bueno, querida, trabajo, s&iacute;, como trabajamos tantas otras, somos miles&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Entonces&hellip;&rdquo; (se qued&oacute; pensando), &ldquo;si gan&aacute;is, &iquest;ser&eacute;is todas el alcalde de Madrid?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Ser TODAS el alcalde de Madrid. No se imaginaba ni por asomo mi hija peque&ntilde;a que &eacute;se, exactamente &eacute;se, es el esp&iacute;ritu que anima esta lista.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carolina León]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/todas-alcalde-madrid_129_4318208.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Mar 2015 20:00:50 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Ser todas el alcalde de Madrid]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Ahora Madrid]]></media:keywords>
    </item>
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