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    <title><![CDATA[elDiario.es - Gaspar Olmedo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/gaspar_olmedo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Gaspar Olmedo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Mentes abiertas, ciencia abierta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/mentes-abiertas-ciencia-abierta_132_1193259.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d3e743c8-8bc9-49c0-a0c3-f19a59de6e3e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mentes abiertas, ciencia abierta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Científicos, políticos, instituciones y agencias financiadoras de investigación se fueron convenciendo no solo de la conveniencia sino también de la justicia que encierra la filosofía del acceso abierto a las publicaciones científicas</p></div><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Una antigua tradici&oacute;n y una nueva tecnolog&iacute;a convergen hoy&nbsp; para hacer posible un bien p&uacute;blico sin precedentes&rdquo;. </em>Con esta frase tan optimista comienza la Iniciativa para el Acceso Abierto de Budapest, un documento elaborado por un peque&ntilde;o grupo de cient&iacute;ficos, bibliotecarios y editores de revistas que hace ahora 18 a&ntilde;os se reunieron por iniciativa del <a href="https://www.opensocietyfoundations.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Open Society Institute</a>, la fundaci&oacute;n del multimillonario <strong>George Soros</strong> para concienciar al mundo sobre la necesidad de que el conocimiento cient&iacute;fico encerrado tras los muros de las exorbitantes cuotas de suscripci&oacute;n de las revistas cient&iacute;ficas se pusiera a disposici&oacute;n del conjunto de la humanidad sin restricci&oacute;n alguna, aprovechando para ello el enorme potencial de internet y de las nuevas tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n. Ya era hora de que la ciencia diera el salto desde la era de la imprenta a la era digital y de que no lo hiciera perpetuando el modelo del siglo XX sino creando un nuevo modelo para el siglo XXI en el que la ciencia recuperara algunos de los valores que est&aacute;n en la base de su misma raz&oacute;n de ser, como la universalidad y la transparencia.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, y como era de esperar, las editoriales de revistas cient&iacute;ficas, que llevan muchos a&ntilde;os obteniendo ping&uuml;es beneficios, no se dejaron amedrentar por esta declaraci&oacute;n ya que, como ellas mismas bien dicen, se trata de empresas y no de asociaciones de caridad. Pero a esta declaraci&oacute;n siguieron otras (Berl&iacute;n, San Francisco, etc.) y cada vez m&aacute;s cient&iacute;ficos, pol&iacute;ticos, instituciones y agencias financiadoras de investigaci&oacute;n se fueron convenciendo no solo de la conveniencia sino tambi&eacute;n de la justicia que encierra la filosof&iacute;a del acceso abierto a las publicaciones cient&iacute;ficas: ya que la mayor parte de la investigaci&oacute;n se financia con fondos p&uacute;blicos, sus resultados deber&iacute;an ser tambi&eacute;n p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Alexandra Elbakyan</strong>, una inform&aacute;tica kazaja harta de no poder acceder a las publicaciones cient&iacute;ficas, tambi&eacute;n puso su granito de arena al fundar con solo 23 a&ntilde;os <a href="https://sci-hub.tw/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sci-Hub</a>, la web pirata de la que se puede descargar sin limitaciones el 85% de los art&iacute;culos cient&iacute;ficos que aparecen en revistas de pago. El resultado es que el movimiento de Acceso Abierto (OA por sus siglas en ingl&eacute;s) se ha convertido en una fuerza que ninguno de los agentes implicados en la investigaci&oacute;n puede ya ignorar.
    </p><h3 class="article-text">Repensar el papel de la ciencia</h3><p class="article-text">
        Sin embargo los resultados al cabo de 18 a&ntilde;os posiblemente est&eacute;n bastante por debajo de las expectativas de sus impulsores. Es cierto que ya se puede acceder legalmente a muchas publicaciones cient&iacute;ficas de forma libre y gratuita, y por ejemplo, de los casi 115.000 art&iacute;culos publicados por el&nbsp;<a href="https://www.csic.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Consejo Superior de Investigaciones Cient&iacute;ficas</a> entre 2008 y 2018, hay casi 60.000, es decir el 51%, que est&aacute;n ya en acceso abierto, pero sigue habiendo muchas publicaciones por las que hay que pagar para poder leerlas legalmente y a&uacute;n en las que est&aacute;n en acceso abierto, con frecuencia el autor, o la instituci&oacute;n en la que trabaja, ha tenido que desembolsar una desmesurada cantidad de dinero a la revista para que su art&iacute;culo est&eacute; en acceso abierto, lo cual constituye un nuevo tipo de barrera, en este caso no para leer pero s&iacute; para publicar. En los &uacute;ltimos tiempos han surgido nuevas iniciativas, como el <em>Plan S</em>, promovido por el <a href="https://eshorizonte2020.es/ciencia-excelente/consejo-europeo-de-investigacion-erc" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Consejo Europeo de Investigaci&oacute;n (ERC)</a>, para acelerar esta transformaci&oacute;n y muchos editores est&aacute;n convencidos de que el cambio es inevitable, pero a&uacute;n hay muchas resistencias.
    </p><p class="article-text">
        Probablemente una de las contribuciones m&aacute;s relevantes del movimiento OA haya sido que de alguna manera est&aacute; obligando a repensar el papel que juega la ciencia en nuestras sociedades, la forma en que se ejecuta, c&oacute;mo se difunden sus resultados y c&oacute;mo se distribuyen sus beneficios. No se est&aacute; hablando ya solo de Acceso Abierto, sino de Ciencia Abierta, uno de cuyos pilares es el acceso abierto a las publicaciones cient&iacute;ficas, pero cuyo alcance va mucho m&aacute;s all&aacute;. Se trata, como ya se ha apuntado m&aacute;s arriba, de recuperar lo que el soci&oacute;logo de la ciencia <strong>Robert K. Merton</strong> defini&oacute; como el conjunto de valores y normas culturales que gobiernan las actividades cient&iacute;ficas, que en parte se han ido perdiendo conforme se ha ido acentuando la mercantilizaci&oacute;n de la ciencia a partir de la Segunda Guerra Mundial:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Universalismo: todos pueden contribuir de igual manera al avance de la ciencia.</li>
                                    <li>Comunismo: no entendido como ideolog&iacute;a, sino como transparencia y puesta en com&uacute;n del conocimiento, es decir lo contrario del secretismo.</li>
                                    <li>Desinter&eacute;s: actuaci&oacute;n en beneficio de la ciencia, aun cuando los resultados puedan favorecer al que los obtenga.</li>
                                    <li>Escepticismo organizado: los resultados deben ser expuestos al escrutinio cr&iacute;tico de todos y deben ser reproducibles, lo que implica tener acceso a la informaci&oacute;n pertinente para ello.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        La Ciencia Abierta se ha de basar en el trabajo colaborativo y en la transparencia de todo el proceso de investigaci&oacute;n e incluir la apertura de las publicaciones, pero tambi&eacute;n de las metodolog&iacute;as, de los procesos de revisi&oacute;n de las publicaciones y de los datos de investigaci&oacute;n, e implica el desarrollo de nuevas infraestructuras de trabajo colaborativo y de nuevos m&eacute;todos de evaluaci&oacute;n de resultados que tengan muy en cuenta el valor social de la ciencia.
    </p><h3 class="article-text">Conjugar intereses y mejoras</h3><p class="article-text">
        Indudablemente no vivimos en un mundo ideal y en la ciencia, como en cualquier otra actividad productiva, intervienen muchos actores con multitud de intereses personales y econ&oacute;micos. Se trata de intentar buscar f&oacute;rmulas para conjugar estos intereses y en la medida de los posible que todos ganen, o pierdan lo menos posible, pero teniendo siempre en mente que el fin &uacute;ltimo de la ciencia financiada con dinero p&uacute;blico ha de ser mejorar la vida de los ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        Me gustar&iacute;a terminar este post con una pregunta que planteaba<strong> Ismael R&agrave;fols</strong>, investigador del&nbsp;<a href="http://www.ingenio.upv.es/es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Instituto de Gesti&oacute;n de la Innovaci&oacute;n y del Conocimiento</a> en unas jornadas sobre ciencia abierta a las que asist&iacute; recientemente: &ldquo;&iquest;Es posible hacer Ciencia Abierta en sociedades no democr&aacute;ticas?&rdquo;. Pero la respuesta a esta pregunta la vamos a dejar para otro post.&nbsp; &nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para saber m&aacute;s:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="https://www.budapestopenaccessinitiative.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Budapest Open Access Initiative.</a></li>
                                    <li><a href="https://openaccess.mpg.de/Berlin-Declaration" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Berlin Declaration on Open Access.</a></li>
                                    <li><a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" target="_blank">Plan S.</a></li>
                                    <li><a href="https://culturacientifica.com/2018/08/16/el-ethos-de-la-ciencia-y-las-normas-de-merton/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Sobre los valores de la ciencia.</a></li>
                                    <li><a href="https://www.openaire.eu/open-science-europe-overview" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Open Science in Europe.</a></li>
                                    <li><a href="https://zenodo.org/record/1303002#.Xe99MBt7m71" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">LIBER Open Science Roadmap.</a> </li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gaspar Olmedo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/mentes-abiertas-ciencia-abierta_132_1193259.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Dec 2019 08:18:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mentes abiertas, ciencia abierta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[CSIC - Consejo Superior de Investigaciones Científicas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nunca subestimes la importancia de un bibliotecario]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/subestimes-importancia-bibliotecario_132_4305540.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/652c3497-503e-4680-9216-c3282bf22c72_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nunca subestimes la importancia de un bibliotecario"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"No solo estamos consiguiendo sobrevivir al impacto del meteorito, sino que tenemos un panorama lleno de perspectivas por delante".</p></div><p class="article-text">
        La frase que encabeza este post fue elegida por la editorial Elsevier, una de las m&aacute;s importantes del mundo en el &aacute;mbito de las publicaciones cient&iacute;ficas, para lanzar una campa&ntilde;a de marketing en el a&ntilde;o 2003. Se trataba de revalorizar el papel de los bibliotecarios especializados en el apoyo a la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica en un momento en el que debido a la irrupci&oacute;n de las revistas electr&oacute;nicas su papel se estaba desdibujando a marchas forzadas, hasta el punto de que algunos gur&uacute;s de turno, al tiempo que daban la bienvenida a la era del acceso inmediato y universal a las publicaciones cient&iacute;ficas, decretaban la muerte de esta profesi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El papel del bibliotecario como intermediario entre la informaci&oacute;n y el investigador, dec&iacute;an, se hab&iacute;a vuelto irrelevante, y las desiertas salas de lectura de las bibliotecas cient&iacute;ficas atestiguaban este hecho. La citada campa&ntilde;a de marketing, que presentaba im&aacute;genes de bibliotecarios en situaciones chocantes (con traje de submarinista en una campa&ntilde;a de arqueolog&iacute;a subacu&aacute;tica, en un quir&oacute;fano interviniendo en una operaci&oacute;n junto a los cirujanos,&hellip;), intentaba transmitir la idea de que, independientemente de que su rol hubiera cambiado, el bibliotecario segu&iacute;a jugando un papel central en el proceso de construcci&oacute;n de la ciencia, y ciertamente, el desarrollo de la ciencia, en cuya base se encuentra un proceso acumulativo de informaci&oacute;n, dif&iacute;cilmente puede entenderse sin la participaci&oacute;n de los profesionales cuya especialidad es el tratamiento y la preservaci&oacute;n de la informaci&oacute;n y que durante siglos han desarrollado t&eacute;cnicas y habilidades espec&iacute;ficas para este cometido, es decir, sin los bibliotecarios.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, la realidad cotidiana de las bibliotecas cient&iacute;ficas, con pocos usuarios en sus salas de lectura, pocos libros que catalogar y prestar, y a&uacute;n menos fasc&iacute;culos de revistas que inventariar y almacenar, muestra claramente que se ha producido un cambio muy profundo en esta profesi&oacute;n. Un cambio, que a mi entender, ha sido positivo para los bibliotecarios, porque nos ha permitido dejar de lado algunos procesos tediosos y nos est&aacute; brindando la oportunidad de enfocar nuestro trabajo hacia nuevas tareas, en general m&aacute;s creativas, que han ido emergiendo al calor de los importantes cambios que las nuevas tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n, y en especial el desarrollo de internet, est&aacute;n introduciendo en la forma en que se produce y disemina la informaci&oacute;n cient&iacute;fica, y de intervenir de forma m&aacute;s directa en todo el ciclo de producci&oacute;n de la ciencia.
    </p><p class="article-text">
        El bibliotecario de investigaci&oacute;n est&aacute; saliendo de las cuatro paredes que delimitan su biblioteca, eso s&iacute;, casi siempre de forma virtual, y se est&aacute; introduciendo en las fases iniciales de b&uacute;squeda de financiaci&oacute;n y preparaci&oacute;n de propuestas competitivas, mediante el uso de herramientas bibliom&eacute;tricas que ayudan a definir los perfiles de los grupos de trabajo, en la selecci&oacute;n de fuentes de informaci&oacute;n, en su recuperaci&oacute;n y en la gesti&oacute;n del acceso a las publicaciones relevantes, en la organizaci&oacute;n de la documentaci&oacute;n y de los datos, aportando una visi&oacute;n a largo plazo que considere no solo el uso inmediato de los datos, sino tambi&eacute;n su preservaci&oacute;n y sus posibilidades de reutilizaci&oacute;n, en la publicaci&oacute;n y diseminaci&oacute;n de resultados (art&iacute;culos, libros, ponencias de congresos , etc.), ayudando a darles la m&aacute;xima visibilidad, facilitando su recuperaci&oacute;n mediante la normalizaci&oacute;n (por ejemplo con el uso de los identificadores de autor normalizados), seleccionando las revistas de mayor impacto y haciendo que el conocimiento generado est&eacute; disponible de forma amplia, libre y gratuita, en los respositorios institucionales y en las plataformas de acceso abierto, en la preservaci&oacute;n a largo plazo de los resultados de investigaci&oacute;n en estos mismos repositorios, y en la evaluaci&oacute;n de los resultados mediante las herramientas bibliom&eacute;tricas tradicionales (factor de impacto, citas bibliogr&aacute;ficas), y las nuevas herramientas que miden la influencia en internet (altmetrics).
    </p><p class="article-text">
        La profesi&oacute;n de bibliotecario es posiblemente una de las que m&aacute;s ha cambiado debido a la irrupci&oacute;n de las nuevas tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n, y esto es l&oacute;gico porque el tratamiento de la informaci&oacute;n es precisamente el n&uacute;cleo de esta profesi&oacute;n, y en el caso de los bibliotecarios de investigaci&oacute;n casi podr&iacute;a decirse que hablar de la era anterior a la inform&aacute;tica es como hablar del Jur&aacute;sico, pero, en mi opini&oacute;n, aunque con dificultad, no solo estamos consiguiendo sobrevivir al impacto del meteorito, sino que tenemos un panorama lleno de perspectivas por delante. Lo dicho: nunca subestimes la importancia de un bibliotecario.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://libraryconnectarchive.elsevier.com/lcn/0103/lcn010308.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Libraries in the spotlight (Campa&ntilde;a de marketing de Elsevier)</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gaspar Olmedo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/subestimes-importancia-bibliotecario_132_4305540.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Mar 2015 22:26:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Andalucía,Bibliotecas,Ciencia,CSIC - Consejo Superior de Investigaciones Científicas]]></media:keywords>
    </item>
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