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    <title><![CDATA[elDiario.es - Andrés Querol]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/andres_querol/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Andrés Querol]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Las huelgas, mejor en domingo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/derecho-de-huelga_132_4094733.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Los intentos de criminalización de la huelga solo se entienden como medios para un objetivo final: privar a las y los trabajadores del principal instrumento de que disponen ante la expropiación de los derechos</p></div><p class="article-text">
        Con motivo de la huelga general convocada por CCOO y UGT para el 29 de marzo de 2012 Esperanza Aguirre -por entonces presidenta de la Comunidad de Madrid- lanz&oacute; por las redes sociales la campa&ntilde;a #FotoAlPiquete. El objetivo era tan evidente como garantizado parec&iacute;a su &eacute;xito: de entre las innumerables situaciones que se dan en una jornada de huelga general, no faltar&iacute;an ciudadanos, m&oacute;vil en mano, en disposici&oacute;n de fotografiar en actitud agresiva a algunos de los integrantes de los miles de piquetes sindicales.
    </p><p class="article-text">
        Ciertamente que a la campa&ntilde;a no le faltaron voluntarios, pero s&iacute; en cambio las tan anheladas im&aacute;genes. El <em>hastag</em> de la campa&ntilde;a acab&oacute; limit&aacute;ndose a mostrar los habituales memes y fotomontajes antisindicales. En tres huelgas generales producidas entre 2010 y 2012, ning&uacute;n medio de comunicaci&oacute;n pudo exhibir las buscad&iacute;simas fotograf&iacute;as de piquetes atemorizando a honrados ciudadanos en el ejercicio de su derecho al trabajo, y no precisamente porque no se intentara. Y sin embargo, en una situaci&oacute;n in&eacute;dita, trescientos sindicalistas est&aacute;n siendo objeto de procedimientos administrativos o penales por actos vinculados a dichas convocatorias. Asimismo, la anterior mayor&iacute;a absoluta parlamentaria llev&oacute; a cabo una modificaci&oacute;n del C&oacute;digo Penal para reforzar la cobertura penal contra la acci&oacute;n de los piquetes de huelga a trav&eacute;s del art. 315.3. No habi&eacute;ndose caracterizado las huelgas generales en Espa&ntilde;a -en particular, las de 2010 y 2012- por la existencia de violencia por parte de los piquetes sindicales, &iquest;qu&eacute; motivaci&oacute;n se encuentra detr&aacute;s de esta ofensiva penal contra quien promueve la huelga?
    </p><p class="article-text">
        La constitucionalizaci&oacute;n del derecho de huelga es uno de los elementos claves del pacto del Estado del bienestar. Este reconocimiento constitucional y legal no da lugar a las huelgas, sino que las democratiza. La huelga es una pr&aacute;ctica sindical que nace desafiando a las leyes. Su tratamiento como patolog&iacute;a social por parte de Gobiernos autoritarios, mediante la represi&oacute;n a trav&eacute;s de los cuerpos policiales e incluso militares, no impidi&oacute; su existencia, sino que en todo caso extrem&oacute; su ejercicio y agrav&oacute; sus consecuencias. Es esta constataci&oacute;n la que lleva al moderno reconocimiento del conflicto social como inherente a la relaci&oacute;n de trabajo, y a la regulaci&oacute;n democr&aacute;tica de los mecanismos colectivos para encauzarlo, con un tratamiento espec&iacute;fico para el derecho de huelga. Este no se encuentra tan solo amparado en nuestra Constituci&oacute;n como una m&aacute;s de las medidas de conflicto colectivo reconocidas, sino que se regula espec&iacute;ficamente como derecho fundamental, recibiendo de esta manera la m&aacute;xima protecci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pol&iacute;ticamente, los adversarios de la huelga no acostumbran a manifestar abiertamente su oposici&oacute;n al derecho gen&eacute;rico, aunque siempre encuentren inoportuna cualquier expresi&oacute;n concreta del mismo, sino que muestran su m&aacute;s en&eacute;rgico rechazo a los odiosos piquetes que coaccionan al ciudadano individual. Aquello que obvian con este planteamiento es que, tal y como reconoce el Tribunal Constitucional, la huelga es un derecho de titularidad individual pero su ejercicio solo puede ser colectivo, e incluye las facultades de informaci&oacute;n, publicidad y extensi&oacute;n de la huelga mediante la persuasi&oacute;n a los dem&aacute;s trabajadores como parte esencial del contenido del derecho. Y es que es precisamente la dimensi&oacute;n colectiva lo que caracteriza el conjunto del Derecho laboral, en tanto que parte de la constataci&oacute;n de que individualmente los trabajadores no podemos aspirar a una negociaci&oacute;n con quien nos emplea en t&eacute;rminos de m&iacute;nimo equilibrio. Por cierto, no se conoce ni una sola acci&oacute;n de la Fiscal&iacute;a contra la principal fuente de coacci&oacute;n presente en toda huelga general: quienes conminan a los trabajadores a no sumarse a la misma so pena de perder el trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Aquello que subyace en la ofensiva penal contra quienes promueven la huelga es la anulaci&oacute;n efectiva de este derecho mediante su individualizaci&oacute;n. De manera perversa se pretende que aquello que elimina la libertad de los trabajadores es su acci&oacute;n colectiva y no la posici&oacute;n de superioridad de quien los emplea y organiza su trabajo. Es la misma l&iacute;nea de pensamiento que lleva a facilitar que mediante pactos de empresa se incumpla el convenio colectivo sectorial. Y es que solo se entiende este ataque a la huelga como complemento de las &uacute;ltimas reformas laborales y recortes de derechos sociales, y en el marco m&aacute;s amplio de la represi&oacute;n legal contra las diferentes formas de protesta y oposici&oacute;n ciudadana. El objetivo &uacute;ltimo no es la huelga como derecho aislado, sino privar a los trabajadores y trabajadoras de nuestro principal instrumento de defensa ante la ofensiva por la expropiaci&oacute;n de nuestros derechos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Querol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/derecho-de-huelga_132_4094733.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Mar 2016 18:55:45 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Las huelgas, mejor en domingo]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Derecho a huelga]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La política o la perversión del lenguaje]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/politica-lenguaje_132_4238252.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde el comienzo de la crisis económica, la política y los medios de comunicación españoles han comenzado también a introducirse en el juego de la manipulación del lenguaje, que está impregnando profundamente nuestra sociedad</p></div><p class="article-text">
        Recientemente repasaba el libro de Victor Klemperer <em>LTI. La lengua del Tercer Reich</em>, que fue perseguido y humillado durante el r&eacute;gimen nazi por su ascendencia jud&iacute;a, a pesar de su fuerte identificaci&oacute;n con la cultura alemana. Solo su matrimonio con una mujer &ldquo;aria&rdquo; le permiti&oacute; salvar la vida. Se trata de una obra maestra para entender c&oacute;mo los pol&iacute;ticos manipulan y pervierten el lenguaje, y demostr&oacute; que ninguna sociedad permanece ajena a ese peligro. Dio tambi&eacute;n las claves del &eacute;xito de esa manipulaci&oacute;n: un lenguaje de grupo se transforma en el lenguaje del pueblo, de las masas, apoder&aacute;ndose de todos los &aacute;mbitos p&uacute;blicos y privados. Las consignas populistas, destinadas a liquidar la personalidad individual, fueron el gran &eacute;xito ret&oacute;rico del r&eacute;gimen nazi.
    </p><p class="article-text">
        Si analizamos el lenguaje utilizado en la pol&iacute;tica actual veremos que nada tiene que envidiar a la <em>LTI</em>. Si escuchamos la vida cotidiana, lo corriente, lo normal, ves c&oacute;mo el lenguaje se va transformando y las palabras se vuelven m&aacute;s ambiguas. La manipulaci&oacute;n del lenguaje va calando en el alma de las personas a trav&eacute;s de palabras sueltas, expresiones y estructuras que son impuestas mediante millones de repeticiones y que son adoptadas mec&aacute;nicamente, de manera inconsciente. Para lograr la manipulaci&oacute;n, lo mejor no es inventar palabras o conceptos nuevos, sino cambiar el significado, adapt&aacute;ndolas a tus necesidades, y la frecuencia de uso de las mismas.
    </p><p class="article-text">
        Desde el comienzo de la crisis econ&oacute;mica, la pol&iacute;tica y los medios de comunicaci&oacute;n espa&ntilde;oles han comenzado tambi&eacute;n a introducirse en el juego de esa manipulaci&oacute;n del lenguaje, que est&aacute; impregnando profundamente nuestra sociedad. Conceptos que hasta ahora hab&iacute;an sido de uso habitual se est&aacute;n tergiversando, con nuevas definiciones que intentan suavizar los problemas, hasta que estos desaparezcan: el principal problema de nuestra econom&iacute;a, el paro, se ha convertido en una &ldquo;tasa natural de desempleo&rdquo;; los j&oacute;venes forzados a emigrar por el desempleo se han convertido en &ldquo;movilidad exterior&rdquo;; la ca&iacute;da de la econom&iacute;a se ha transformado en un &ldquo;crecimiento negativo&rdquo;, etc. En el uso de las estad&iacute;sticas, de las cifras, siempre se busca el enga&ntilde;o y la intoxicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Resulta impresionante la tergiversaci&oacute;n torticera del lenguaje de nuestros pol&iacute;ticos que dan vueltas y m&aacute;s vueltas para evitar decir &ldquo;rescate bancario&rdquo;, una palabra que fue considerada tab&uacute; en el PP, y que se transform&oacute; en la &ldquo;l&iacute;nea de cr&eacute;dito&rdquo; o en un &ldquo;pr&eacute;stamo en condiciones muy favorables&rdquo;; o ver a un gobierno entero haciendo malabarismos de sin&oacute;nimos, para evitar decir que una &ldquo;amnist&iacute;a fiscal&rdquo; no es una &ldquo;amnist&iacute;a fiscal&rdquo;, sino &ldquo;medidas excepcionales para incentivar la tributaci&oacute;n de rentas no declaradas&rdquo;. Podemos ver otros ejemplos: la famosa &ldquo;indemnizaci&oacute;n en diferido&rdquo;, la &ldquo;desaceleraci&oacute;n transitoria&rdquo;, una subida del IRPF pas&oacute; a ser un &ldquo;recargo temporal de solidaridad&rdquo;, la acci&oacute;n de bajar el sueldo a los trabajadores es una &ldquo;devaluaci&oacute;n competitiva de los salarios&rdquo;, la subida del IVA es un &ldquo;gravamen adicional&rdquo;, los recortes son &ldquo;reformas estructurales&rdquo;, etc.
    </p><p class="article-text">
        Otros ejemplos son a&uacute;n m&aacute;s problem&aacute;ticos, porque afectan, sobre todo, a nuestras libertades. Tras los atentados del 11S, el Islam dej&oacute; de ser un aliado de los Estados Unidos en su batalla contra el comunismo para convertirse en su &ldquo;enemigo n&uacute;mero 1&rdquo;, pero la lucha contra el terrorismo ha servido como excusa para limitar las libertades de la poblaci&oacute;n, en aras de la seguridad global, y el lenguaje es usado para hacer creer a la ciudadan&iacute;a que la guerra asegurar&aacute; su libertad, seguridad y democracia, aunque la realidad sea otra.
    </p><p class="article-text">
        Como se&ntilde;alaba Klemperer en 1944, &ldquo;una caracter&iacute;stica especial de la LTI es la desverg&uuml;enza con que mienten. Continuamente, y sin sombra de escr&uacute;pulos, afirman lo contrario de lo que han afirmado la v&iacute;spera&rdquo;; unas mentiras que, repetidas miles de veces, se convierten en realidad.
    </p><p class="article-text">
        En este proceso el lenguaje se vac&iacute;a de contenidos intelectuales y se llena de conceptos emocionales. La resistencia ante las ideolog&iacute;as que se nos quiere imponer comienza por el cuestionamiento individual de las expresiones de moda. Se elaboran extra&ntilde;as construcciones de palabras con el fin de conferirle un aspecto neutral o cient&iacute;fico a narrativas que, de otra manera, ser&iacute;an consideradas altamente ideol&oacute;gicas. Debemos replantearnos el pensamiento cr&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, debemos reflexionar sobre la manipulaci&oacute;n a la que todos nos vemos sometidos mediante el uso tergiversado del lenguaje. Aunque Klemperer hablara de sus apreciaciones durante el nazismo, las manipulaciones del lenguaje ocurren tambi&eacute;n en la actualidad. Por eso es necesario que la ciudadan&iacute;a mantenga su sentido cr&iacute;tico, aunque no siempre sea posible, debido a la falta de medios de comunicaci&oacute;n neutrales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Querol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/politica-lenguaje_132_4238252.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 Jan 2016 17:56:28 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La política o la perversión del lenguaje]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Política,Lenguaje]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Precariedad o “precariado”?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/precariado-precariedad-politicas-de-empleo-juvenil_132_4304675.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Las denominadas políticas de empleo juvenil han jugado un papel central en el desmantelamiento de los derechos laborales</p><p class="subtitle">Resulta imprescindible plantear el conflicto allí donde de se encuentra: no entre los explotados, sino entre éstos y sus explotadores</p></div><p class="article-text">
        El fundamentalismo de mercado ha promovido que el crecimiento econ&oacute;mico se sustente en una globalizaci&oacute;n sin reglas ni contrapoderes, y que el poder pol&iacute;tico est&eacute; subordinado al poder econ&oacute;mico. En consecuencia, han aumentado las desigualdades y ha crecido el peso de las rentas del capital en detrimento de las del trabajo. La figura de las personas trabajadoras que son pobres es hoy una realidad en aumento.
    </p><p class="article-text">
        Ciertamente, en el &uacute;ltimo tercio del pasado siglo se produjeron profundos cambios que han afectado a las estructuras sociales: cambios tecnol&oacute;gicos y en la organizaci&oacute;n del trabajo, el paso de un modelo de empresa concentrada a la fragmentaci&oacute;n empresarial, la configuraci&oacute;n de un mercado de trabajo global con la incorporaci&oacute;n de los pa&iacute;ses del bloque del este, China e India. No obstante, el proceso de desigualdad extrema no es una consecuencia autom&aacute;tica de estas transformaciones. Son los cambios pol&iacute;ticos llevados a cabo por una minor&iacute;a privilegiada los que han dinamitado el acuerdo social de postguerra en Europa que dio lugar al per&iacute;odo de m&aacute;xima prosperidad econ&oacute;mica y social jam&aacute;s vivido en el continente.
    </p><p class="article-text">
        En este proceso, las denominadas pol&iacute;ticas de empleo juvenil han jugado un papel central en el desmantelamiento de los derechos laborales. El fundamentalismo neoliberal parte de la falacia de que el elevado paro entre la juventud halla sus causas en las insuficiencias de propios trabajadores j&oacute;venes. La inadecuaci&oacute;n de la formaci&oacute;n, la falta de experiencia laboral y la ausencia de valores ser&iacute;an condiciones propias de este colectivo. Condiciones que junto a la rigidez de la regulaci&oacute;n laboral justificar&iacute;an dichas pol&iacute;ticas. Sobre estos prejuicios se ha justificado el proceso de dualizaci&oacute;n del mercado de trabajo. Este proceso se present&oacute; como una estrategia de transici&oacute;n entre estudios y empleo durante el cual estar&iacute;a justificado reconocer unas condiciones laborales discriminatorias que en principio finalizar&iacute;an con la incorporaci&oacute;n laboral plena y &ldquo;adulta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La experiencia de estos a&ntilde;os desmiente esta l&oacute;gica. La generalizaci&oacute;n del paro entre la gente joven coincide con una fuerte destrucci&oacute;n del empleo que afecta de manera generalizada a quienes se incorporan por primera vez a la b&uacute;squeda de trabajo. Las pol&iacute;ticas de empleo juvenil basadas en la incorporaci&oacute;n laboral en condiciones precarias no generan nuevo empleo, sino que condenan a la discriminaci&oacute;n y la precariedad a aquellas generaciones que se incorporan al mercado laboral.&nbsp; La precariedad no se limita a una etapa inicial de la vida laboral, sino que resulta permanente para un gran volumen de la poblaci&oacute;n trabajadora. De esta manera se y sit&uacute;a a una parte cada vez m&aacute;s mayoritaria de la sociedad en una precariedad social y vital sin horizonte de cambio.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto hemos asistido a la proliferaci&oacute;n por parte del pensamiento dominante de un discurso de atomizaci&oacute;n de la identidad colectiva mediante etiquetas poco sustentadas: &ldquo;precariado&rdquo;, &ldquo;mileurismo&rdquo;, &ldquo;ninis&rdquo;, &ldquo;generaci&oacute;n perdida&rdquo;. Categor&iacute;as que no s&oacute;lo carecen de rigor, sino que comportan un clasismo latente y una voluntad de trasladar el conflicto social al conflicto generacional. En la fase actual, las mismas instituciones y poderes que exigieron la dualizaci&oacute;n de las condiciones laborales son las que presentan esta misma dualizaci&oacute;n como discriminatoria y reclaman una equiparaci&oacute;n a la baja. De esta manera estamos inmersos en una ofensiva generalizada de precarizaci&oacute;n laboral y social.
    </p><p class="article-text">
        Resulta, pues, imprescindible que la izquierda social y pol&iacute;tica, lejos de acomodarse al relato dominante, genere una propuesta propia que parta de la denuncia de la precarizaci&oacute;n generalizada de las condiciones de trabajo para, a partir de aqu&iacute;, plantear el conflicto all&iacute; donde de se encuentra: no entre los explotados, sino entre estos y sus explotadores.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Querol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/precariado-precariedad-politicas-de-empleo-juvenil_132_4304675.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Mar 2015 20:08:25 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Precariedad o “precariado”?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Precariedad]]></media:keywords>
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