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    <title><![CDATA[elDiario.es - Adrián Todolí]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/adrian_todoli/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Adrián Todolí]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El momento de la demanda interna en España y Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/momento-demanda-interna-espana-europa_129_12202163.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9225d7a1-caa2-4196-b358-7f6a794564ea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El momento de la demanda interna en España y Europa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Apostar por la demanda interna no significa caer en el proteccionismo, supone reconocer que una economía sana y resiliente necesita un mercado interno robusto, ciudadanos con capacidad adquisitiva, servicios públicos de calidad e inversión estratégica</p></div><p class="article-text">
        La reciente decisi&oacute;n del Gobierno de Estados Unidos, bajo la administraci&oacute;n Trump, de establecer aranceles generalizados a las importaciones a Europa &ndash;y resto del mundo&ndash; supone un cambio de calado en la econom&iacute;a internacional. Las barreras comerciales impuestas afectar&aacute;n tanto a los flujos de exportaci&oacute;n como a las cadenas de suministro globales. Pr&aacute;cticamente todos los an&aacute;lisis econ&oacute;micos coinciden en se&ntilde;alar que estas medidas limitar&aacute;n el comercio internacional, elevar&aacute;n los costes de producci&oacute;n y encarecer&aacute;n los precios finales de los productos. Esto no solo afectar&aacute; a empresas directamente exportadoras, sino tambi&eacute;n a aquellas que dependen de bienes importados o de proveedores que los utilizan. En econom&iacute;as interconectadas como la nuestra, las consecuencias se extender&aacute;n a todos los sectores.
    </p><p class="article-text">
        Esta situaci&oacute;n coloca a la econom&iacute;a espa&ntilde;ola y europea ante un escenario especialmente complejo. La dificultad no radica &uacute;nicamente en las mayores trabas al comercio exterior. Se suma el hecho de que durante la d&eacute;cada de 2010 Espa&ntilde;a apost&oacute; por un modelo de crecimiento basado en las exportaciones. La estrategia consisti&oacute; en impulsar el crecimiento econ&oacute;mico a trav&eacute;s de una devaluaci&oacute;n salarial. Esta se implement&oacute; mediante reformas laborales orientadas a la desregulaci&oacute;n del mercado de trabajo y la debilitaci&oacute;n de la negociaci&oacute;n colectiva. El objetivo declarado fue contener los salarios para abaratar los productos espa&ntilde;oles y ganar cuota de mercado internacional.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, los estudios econ&oacute;micos posteriores muestran que esta v&iacute;a no dio los frutos esperados. Seg&uacute;n los estudios en la materia entre 2009 y 2017 Espa&ntilde;a dej&oacute; de crecer un 0,2% anual de PIB como consecuencia directa de la reducci&oacute;n salarial. En otras palabras, el pa&iacute;s creci&oacute; menos de lo que habr&iacute;a podido si no se hubiera adoptado la senda de la devaluaci&oacute;n interna. Adem&aacute;s, la estrategia no produjo mejoras significativas en la competitividad externa. Los datos muestran que entre 2009 y 2017 los costes salariales reales cayeron un 14%. Sin embargo, los precios de exportaci&oacute;n apenas se redujeron un 2%. Es decir, la ganancia empresarial absorbi&oacute; casi en su totalidad la bajada de salarios, sin que ello se tradujera en una mejora en los precios internacionales de los bienes espa&ntilde;oles. Es decir, ya en su momento la estrategia seguida no consigui&oacute; los objetivos pretendidos.
    </p><p class="article-text">
        Si a esto le sumamos este nuevo contexto global de mayor proteccionismo y tensiones geopol&iacute;ticas, confiar en el crecimiento por la v&iacute;a de las exportaciones se presenta como una estrategia cada vez m&aacute;s incierta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por ello, una pol&iacute;tica econ&oacute;mica eficaz para los pr&oacute;ximos a&ntilde;os debe basarse en el refuerzo del consumo interno. Esto implica abandonar cualquier enfoque de austeridad y apostar por pol&iacute;ticas fiscales expansivas, con inversiones p&uacute;blicas orientadas a sectores estrat&eacute;gicos. Por supuesto, esto no significa gasto improductivo (olvid&eacute;monos de cavar zanjas o nuestra versi&oacute;n espa&ntilde;ola de &ldquo;hacer rotondas&rdquo;), sino el impulso p&uacute;blico a sectores con externalidades positivas: investigaci&oacute;n y desarrollo, digitalizaci&oacute;n, transici&oacute;n energ&eacute;tica y educaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A su vez, es necesario reforzar el poder adquisitivo de los hogares mediante pol&iacute;ticas salariales, negociaci&oacute;n colectiva efectiva y una protecci&oacute;n social robusta. Se debe favorecer la estabilidad del empleo y fomentar instrumentos de flexibilidad interna como los ERTE, que demostraron su eficacia durante la &uacute;ltima gran crisis (la pandemia).
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se deben establecer ayudas p&uacute;blicas a empresas especialmente golpeadas por los aranceles. No obstante, estas subvenciones deben vincularse a garant&iacute;as de mantenimiento del empleo. No se trata de salvar algunas empresas, sino de preservar el tejido productivo y la capacidad de consumo del conjunto de la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Frente a un mundo m&aacute;s incierto y fragmentado, Espa&ntilde;a debe fortalecerse desde dentro. Apostar por la demanda interna no significa caer en el proteccionismo, supone reconocer que una econom&iacute;a sana y resiliente necesita un mercado interno robusto, ciudadanos con capacidad adquisitiva, servicios p&uacute;blicos de calidad e inversi&oacute;n estrat&eacute;gica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Adrián Todolí]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/momento-demanda-interna-espana-europa_129_12202163.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 08 Apr 2025 15:03:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El momento de la demanda interna en España y Europa]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El derecho a elegir tu propio horario de trabajo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/derecho-elegir-propio-horario-trabajo_129_6022283.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/582ba1fd-07e5-493c-bbb6-ea3a5fa12444_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Foto: Marco Ruiz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La libertad para elegir horario debe venir con un derecho a la desconexión digital efectivo, para que teletrabajo no sea "trabajar a todas horas y en todo lugar"</p></div><p class="article-text">
        En 2017 present&eacute; un Tedx Talk en el que defend&iacute;a la creaci&oacute;n de un nuevo derecho para los trabajadores: el derecho a poder elegir su propio horario de trabajo. Esta propuesta ven&iacute;a justificada porque la tecnolog&iacute;a permite que las plataformas digitales &ndash;empresas como Deliveroo o Glovo&ndash;, sigan siendo productivas pese a permitir que los trabajadores elijan sus propios horarios.
    </p><p class="article-text">
        En efecto, en un modelo fordista de producci&oacute;n, el buen funcionamiento de la organizaci&oacute;n empresarial exige que el empresario imponga unilateralmente el horario. Esto es, todos los trabajadores deben estar a la misma hora en la cadena de montaje o &eacute;sta no funcionar&aacute;. Incluso, en el sector servicios presencial, una tienda que abre a las nueve de la ma&ntilde;ana no puede permitir que los trabajadores elijan su horario. Deben estar al menos algunos en el lugar de trabajo para que la tienda funcione. De esta forma, conforme a esta necesidad organizativa y productiva del modelo econ&oacute;mico imperante, la normativa laboral ha otorgado la facultad de fijar el horario al empresario, impidiendo que el trabajador pudiera escoger. De hecho, las &uacute;ltimas conquistas laborales en materia de conciliaci&oacute;n con la vida familiar y laboral se han dirigido principalmente a la reducci&oacute;n de la jornada laboral &ndash;con la correspondiente rebaja salarial&ndash; y s&oacute;lo, excepcionalmente, a permitir que el trabajador unilateralmente adapte su propio horario a sus necesidades.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, actualmente se han creado nuevos puestos de trabajos y empresas en los que es tecnol&oacute;gicamente viable atribuir al trabajador la libertad de organizar su jornada laboral eligiendo su propio horario de trabajo sin obstaculizar el funcionamiento de la empresa. El teletrabajo es un ejemplo paradigm&aacute;tico. La posibilidad de teletrabajar suele venir unida a la posibilidad de que el trabajador organice su propia jornada laboral con libertad. Lo hemos visto durante la pandemia y dif&iacute;cilmente se puede volver a atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En este momento, el Gobierno se plantea regular el teletrabajo. Multitud de cuestiones deber&aacute;n ser tratadas. Pero lo que es seguro es que esta regulaci&oacute;n es una oportunidad para obtener una conquista laboral de proporciones s&oacute;lo equiparables a la jornada de ocho horas: el derecho a escoger tu propio horario de trabajo. Esta facultad de auto-organizaci&oacute;n, hasta ahora, dif&iacute;cilmente podr&iacute;a ser concedida por razones materiales. Sin embargo, cuando las circunstancias lo permiten (como en la mayor&iacute;a del teletrabajo), cabe preguntarse si tiene sentido que el poder de organizaci&oacute;n de los horarios de trabajo siga recayendo unilateralmente sobre el empresario.
    </p><p class="article-text">
        Esta libertad para elegir el horario debe venir, adem&aacute;s, acompa&ntilde;ada de un derecho a la desconexi&oacute;n digital efectivo, evitando el riesgo de que el teletrabajo se convierta en &ldquo;trabajar a todas horas y en todo lugar&rdquo;. Muy al contrario, es indispensable separar la jornada laboral y los descansos, aunque todo ocurra en el mismo lugar: el hogar. La conquista de la libertad de horarios, y a la vez, la garant&iacute;a del derecho al descanso de los teletrabajadores de manera efectiva ser&aacute; el baremo por el que deba medirse el &eacute;xito de la nueva regulaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Adrián Todolí]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/derecho-elegir-propio-horario-trabajo_129_6022283.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Jun 2020 19:38:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El derecho a elegir tu propio horario de trabajo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Teletrabajo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La protección para los que denuncian ilegalidades viene de Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/proteccion-denuncian-ilegalidades-viene-europa_129_1340770.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/47cd7557-573a-4d30-8fb5-3a12a61666fe_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Buzón de denuncias de la Agencia Valenciana Antifraude."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A pesar de la presión internacional para que nuestro país recogiera una normativa que ampare a trabajadores y funcionarios que denuncian ilegalidades de su empresa, ha tenido que ser Europa la que recogiera esta protección</p><p class="subtitle">La regulación europea parte de la premisa de que existe un interés general en que este tipo de situaciones se denuncie y sean de conocimiento público</p><p class="subtitle">La directiva se puede trasponer de dos maneras: a regañadientes y copiando literalmente o mejorando las protecciones previstas para los denunciantes</p></div><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a ha sido incapaz, con todo lo que ha llovido en materia de corrupci&oacute;n, de crear una normativa que proteja a los denunciantes.&nbsp;<a href="https://adriantodoli.com/2015/10/18/el-deber-de-no-violar-secretos-de-empresa-y-la-corrupcion/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">A pesar de la presi&oacute;n internacional para que nuestro pa&iacute;s recogiera una normativa espec&iacute;fica</a> que ampare a trabajadores y funcionarios que denuncian ilegalidades de su empresa, finalmente, ha tenido que ser Europa la que, a trav&eacute;s de una directiva, recogiera esta protecci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Conocidos son los casos en los que funcionarios que destaparon importantes casos de corrupci&oacute;n han acabado sufriendo acoso laboral, marginados en s&oacute;tanos del Ayuntamiento o directamente despedidos. Una situaci&oacute;n que obviamente no incentiva a que otros compa&ntilde;eros, sabedores de las represalias, denuncien las ilegalidades que conocen.
    </p><p class="article-text">
        La regulaci&oacute;n europea parte de la premisa de que existe un inter&eacute;s general en que este tipo de situaciones se denuncie y sean de conocimiento p&uacute;blico, siendo a la vez los trabajadores los que est&aacute;n en mejor posici&oacute;n para conocer las irregularidades o ilegalidades que se cometen en la empresa. Sin embargo, lo que no se puede pedir es que un asalariado o funcionario cumpla el deber c&iacute;vico de denunciar estas situaciones para ser posteriormente abandonado a su suerte en su empresa por el Estado. Es necesario que el &ldquo;informante&rdquo; pueda realizar tales comunicaciones mediante un medio seguro y bajo el amparo de una protecci&oacute;n legal contra las potenciales represalias.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; pues, Espa&ntilde;a ahora vendr&aacute; obligada, en el plazo de dos a&ntilde;os, a trasponer la directiva de protecci&oacute;n de los informantes. Sin embargo, quiz&aacute; sea &eacute;sta una buena oportunidad para demostrar que no nos obligan desde Europa, sino que creemos realmente en la importancia de proteger a aquellos ciudadanos que se exponen p&uacute;blicamente mediante sus denuncias.
    </p><p class="article-text">
        La directiva se puede trasponer de dos maneras; a rega&ntilde;adientes y copiando literalmente lo que dice la normativa europea sin adaptaci&oacute;n alguna &ndash;lo que podr&iacute;a dejarla inoperativa-, o mejorando las protecciones previstas para los denunciantes, mediante el establecimiento de oficinas p&uacute;blicas de lucha contra la corrupci&oacute;n (siguiendo el ejemplo de la Agencia Valenciana AntiFraude) y canales p&uacute;blicos de denuncia que garanticen el anonimato.
    </p><p class="article-text">
        En efecto, la simple trasposici&oacute;n de la directiva puede ser insuficiente si no viene acompa&ntilde;ada de una estructura institucional que d&eacute; apoyo real a los denunciantes y que prevenga las represalias contra los mismos. La simple prohibici&oacute;n legal de las represalias no va a impedir que en el d&iacute;a a d&iacute;a se produzcan abusos si se descubre la identidad del denunciante. Por ello, parece oportuno que instituciones imparciales garanticen el anonimato de estas personas, mediante medidas efectivas y canales de denuncia p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, Estados Miembro como Reino Unido, Francia y Pa&iacute;ses Bajos cuentan ya con estos sistemas, que han demostrado ser efectivos para que los trabajadores puedan denunciar ilegalidades tanto en empresas privadas como en instituciones p&uacute;blicas. Incluso en EEUU se fijan recompensas para los denunciantes cuya informaci&oacute;n conduzca a la recuperaci&oacute;n de dinero p&uacute;blico (hacienda, fraude en la contrataci&oacute;n p&uacute;blica, etc.).
    </p><p class="article-text">
        En s&iacute;ntesis, tras la aprobaci&oacute;n de la Directiva, el Parlamento estatal va a tener que aprobar necesariamente una ley al respecto. La pregunta es si queremos simplemente adaptarnos a lo decidido en Europa o queremos aprovechar esta oportunidad para apostar por un sistema completo que proteja a los ciudadanos que cumplen con sus deberes &eacute;ticos y legales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Adrián Todolí]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/proteccion-denuncian-ilegalidades-viene-europa_129_1340770.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Sep 2019 20:54:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Corrupción,UE - Unión Europea,Whistleblowers]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aprendre de la crisi, apostar per la qualitat]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/aprendre-crisi-apostar-per-qualitat_132_3628541.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cab31775-8108-4ea1-8084-3c8958f2d53b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Les contractacions han augmentat juntament amb el creixement econòmic, a quin preu, però?</p></div><p class="article-text">
        El creixement econ&ograve;mic del nostre pa&iacute;s, en els &uacute;ltims anys, deixa molt a desitjar. Malgrat el 3,2% de creixement anual en el tercer trimestre del 2016, segons les dades de la CNTR (comptabilitat nacional trimestral), la qualitat de l&rsquo;ocupaci&oacute; creada &eacute;s q&uuml;estionable i resulta inevitable plantejar-se la direcci&oacute; envers la qual es dirigeix el nostre mercat laboral. La recuperaci&oacute; econ&ograve;mica conserva els perniciosos patrons implantats en &egrave;poques de precrisi i, davant d&rsquo;aquest panorama desolador, cal preguntar-se per qu&egrave; no hem apr&eacute;s de la crisi.
    </p><p class="article-text">
        El 2016 acaba amb 18,3 milions de contractes temporals, la xifra m&eacute;s elevada de la s&egrave;rie hist&ograve;rica. La temporalitat ha experimentat una tend&egrave;ncia a l&rsquo;al&ccedil;a durant els &uacute;ltims quatre anys; el 2015 va augmentar un 8% i el 2016 un 7%. A m&eacute;s, el 93% dels contractes signats durant el mes de desembre de l&rsquo;any passat van ser temporals, per aix&ograve; el creixement econ&ograve;mic est&agrave; comportant una alta temporalitat.
    </p><p class="article-text">
        S&rsquo;ha mirat d&rsquo;explicar aquesta situaci&oacute; al nostre pa&iacute;s des de molts angles i un dels plantejaments amb m&eacute;s repercussi&oacute; ha estat la teoria econ&ograve;mica dels <em>insiders-outsiders</em>, proposada origin&agrave;riament per Assar Lindbeck i Dennis Snower. La idea d&rsquo;aquests dos economistes explica la taxa d&rsquo;ocupaci&oacute; temporal tan elevada com a conseq&uuml;&egrave;ncia de l&rsquo;alta protecci&oacute; dels treballadors indefinits i dels seus salaris. Empleats que, gr&agrave;cies a la protecci&oacute; tan forta que tenen davant de l&rsquo;acomiadament, fan elevar les seues retribucions per damunt dels nivells d&rsquo;efici&egrave;ncia i deixen els empresaris sense cap altra opci&oacute; que rec&oacute;rrer als contractes temporals.
    </p><p class="article-text">
         Aquesta descripci&oacute;, per&ograve;, no es pot aplicar a la situaci&oacute; espanyola, perqu&egrave; no s&rsquo;hi d&oacute;na la premissa major: la hiperprotecci&oacute; contra l&rsquo;acomiadament. Perqu&egrave; els empleats indefinits puguen negociar remuneracions per damunt dels salaris d&rsquo;equilibri cal que aquests treballadors tinguen una protecci&oacute; contra l&rsquo;acomiadament molt superior a la que s&rsquo;atorga als treballadors temporals. No obstant aix&ograve;, la legislaci&oacute; espanyola &eacute;s una de les m&eacute;s laxes i permissives d&rsquo;Europa pel que fa a l&rsquo;acomiadament individual i col&middot;lectiu dels treballadors, segons dades de l&rsquo;OCDE.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Espanya, malgrat que t&eacute; una protecci&oacute; contra l&rsquo;acomiadament inferior a la de pa&iuml;sos com Alemanya, Fran&ccedil;a Luxemburg o &Agrave;ustria, reflecteix unes taxes de temporalitat molt superiors &ndash;Espanya &eacute;s el pa&iacute;s, hist&ograve;ricament, amb una taxa de temporalitat m&eacute;s alta de la Uni&oacute; Europa i actualment ocupa, vergonyosament, el segon lloc despr&eacute;s de Pol&ograve;nia. Finalment, cal destacar que les lleis espanyoles prohibeixen que els treballadors temporals perceben un salari inferior al dels indefinits, premissa b&agrave;sica de la teoria <em>insiders-outsiders </em>que ens porta a descartar una vegada m&eacute;s aquesta teoria.
    </p><p class="article-text">
         La segona explicaci&oacute; m&eacute;s utilitzada per a entendre les causes de la temporalitat hist&ograve;rica tan elevada al nostre pa&iacute;s rau en el factor cultural. La utilitzaci&oacute; fraudulenta, generalitzada i abusiva dels contractes temporals sembla una part de l&rsquo;ADN de les nostres relacions laborals.
    </p><p class="article-text">
        Al nostre pa&iacute;s sembla haver-se instaurat &ndash;des dels anys 80&ndash; la idea que nom&eacute;s despr&eacute;s d&rsquo;haver estat contractat temporalment en una empresa durant dos anys o m&eacute;s adquireixes el dret a ser contractat indefinidament. Cultura que, tot i que &eacute;s dif&iacute;cil de demostrar num&egrave;ricament, &eacute;s bastant &ldquo;palpable&rdquo; en el mercat i ha desembocat en din&agrave;miques dif&iacute;cilment modificables. Els treballadors han assumit aquest costum com a part del joc i oposen poca resist&egrave;ncia a la contractaci&oacute; temporal, amb l&rsquo;esperan&ccedil;a d&rsquo;&ldquo;ascendir&rdquo; a un contracte indefinit. D&rsquo;altra banda, els empresaris prenen la contractaci&oacute; temporal com una mena de per&iacute;ode de prova permanent. De fet, aquesta cultura sembla tan arrelada que fins i tot en el sector p&uacute;blic el 70% del personal laboral &eacute;s temporal i de l&rsquo;ocupaci&oacute; p&uacute;blica total el 25% s&oacute;n treballadors temporals (d&rsquo;acord amb dades de l&rsquo;EPA).
    </p><p class="article-text">
         A m&eacute;s, a aquesta cultura se suma la falta de voluntat pol&iacute;tica per a tallar el frau (s&rsquo;ha de parlar de frau perqu&egrave; jur&iacute;dicament la situaci&oacute; no &eacute;s v&agrave;lida). L&rsquo;Estatut dels treballadors exigeix que, per a fer faenes estructurals en l&rsquo;empresa, el treballador ha de ser contractat de manera indefinida des del primer dia. No &eacute;s possible rec&oacute;rrer als contractes temporals com a per&iacute;ode de prova. La contractaci&oacute; temporal est&agrave; reservada &uacute;nicament per a causes taxades de temporalitat, entre les quals ni tan sols s&rsquo;inclou la temporalitat estructural. Aix&ograve; &eacute;s, en el cas les gelateries que nom&eacute;s obrin tres mesos l&rsquo;any, l&rsquo;empresari no pot contractar temporalment cada any, at&eacute;s que la previsibilitat d&rsquo;obertura tots els anys els obliga a contractar un treballador indefinit amb una jornada de tres mesos l&rsquo;any &ndash;contracte fix-peri&ograve;dic.
    </p><p class="article-text">
         Aquesta legislaci&oacute; respon a una necessitat b&agrave;sica de tot estat: incrementar la productivitat, a m&eacute;s de reduir la precaritzaci&oacute; que deriva de la contractaci&oacute; temporal. En efecte, la seguretat en l&rsquo;ocupaci&oacute; &eacute;s un element essencial perqu&egrave; augmente la productivitat dels treballadors. La doctrina econ&ograve;mica defensa que, per les mateixes caracter&iacute;stiques de l&rsquo;ocupaci&oacute; temporal, els treballadors que hi estan sotmesos s&oacute;n menys productius. A m&eacute;s, la formaci&oacute; invertida en ells, la seua experi&egrave;ncia en el lloc de treball i la seua motivaci&oacute; per a esfor&ccedil;ar-se ser&agrave; inferior que la dels treballadors indefinits. No &eacute;s dif&iacute;cil entendre que el comprom&iacute;s amb les tasques assignades d&rsquo;un treballador temporal nom&eacute;s pot ser tan gran com el comprom&iacute;s que l&rsquo;empresari adquireix amb ell en fer-li un contracte temporal.
    </p><p class="article-text">
        Aix&ograve; ens porta, finalment, a la tercera (i m&eacute;s alarmant) explicaci&oacute; possible de l&rsquo;alta temporalitat a Espanya: la perpetuaci&oacute; d&rsquo;un model productiu basat en serveis de baix valor afegit, baixa productivitat i salaris baixos. En els &uacute;ltims dotze mesos el 48% de l&rsquo;increment en afiliaci&oacute; es deu a sectors com ara el comer&ccedil;, l&rsquo;hoteleria, les activitats administratives i la construcci&oacute;. Mentrestant, les activitats professionals, cient&iacute;fiques i t&egrave;cniques a penes han experimentat un augment del 5% en els afiliats al r&egrave;gim general. &Eacute;s a dir, amb la recuperaci&oacute; econ&ograve;mica es va tornant als costums antics &ndash;contractaci&oacute; temporal&ndash; i al mateix model productiu &ndash;baix valor afegit&ndash; que ha comportat la crisi m&eacute;s gran de la nostra hist&ograve;ria.
    </p><p class="article-text">
        El fet que la creaci&oacute; d&rsquo;ocupaci&oacute;, derivada de la recuperaci&oacute;, es concentre en aquests sectors explicaria &ndash;parcialment&ndash; el fort creixement de temporalitat dels &uacute;ltims anys. Es tracta de sectors productius que repliquen un model de treballadors de baixa qualificaci&oacute; que requereixen poca especialitzaci&oacute; i perceben salaris baixos. En aquests sectors, l&rsquo;empresari no necessita donar formaci&oacute; als treballadors ni assegurar &ndash;per via dels salaris&ndash; que romanguen en l&rsquo;empresa, at&eacute;s que s&oacute;n relativament senzills de reempla&ccedil;ar. Si f&oacute;ra aix&iacute;, aix&ograve; condemnaria Val&egrave;ncia a haver-se de resignar a conviure amb una alta temporalitat, ja que la nostra economia est&agrave; basada principalment en un potent sector serveis estacionals de &ldquo;sol i platja&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
         Aquesta conclusi&oacute;, per&ograve;, parteix d&rsquo;una hip&ograve;tesi falsa: entendre que el sector serveis &eacute;s necess&agrave;riament un sector de valor afegit molt esc&agrave;s. El sector de l&rsquo;hoteleria, el comer&ccedil;, etc., no &eacute;s inherentment de &ldquo;baix valor afegit&rdquo;. Aquesta &eacute;s una decisi&oacute; presa per les empreses i pel Govern per mitj&agrave; de la pol&iacute;tica econ&ograve;mica. El veritable &ldquo;error&rdquo; no rau en el tipus de sector, sin&oacute; en la manera de competir. Val&egrave;ncia, com Espanya, lamentablement sembla haver triat competir en baixos costos, en m&agrave; d&rsquo;obra barata i poc formada i en serveis b&agrave;sics no especialitzats, i aix&ograve; irremeiablement comporta que els treballadors no estiguen formats i siguen f&agrave;cilment substitu&iuml;bles. Aix&iacute;, en conseq&uuml;&egrave;ncia, l&rsquo;empresa no t&eacute; motius ni inter&eacute;s a fidelitzar-los per mitj&agrave; de contractes indefinits ni salaris dignes. 
    </p><p class="article-text">
         El problema per als empresaris &eacute;s que aquest &eacute;s un circuit d&rsquo;anada i tornada, en qu&egrave; els resultats es realimenten. El tipus de negocis que triem afecta el tipus de treballadors de qu&egrave; disposem, per&ograve;, al mateix temps, la manera com tractem els treballadors influeix en la qualitat dels productes i en els serveis que s&rsquo;ofereixen al mercat.
    </p><p class="article-text">
         Val&egrave;ncia ha de deixar de competir en costos i fer-ho en qualitat. Per a assolir aquest objectiu, cal deixar arrere les pol&iacute;tiques empresarials de salaris baixos i temporalitat, s&iacute;mptomes d&rsquo;un mal major: una falta de visi&oacute; a mitj&agrave; termini que afecta tots els sectors igualment. Si les empreses volen cr&eacute;ixer, si el pa&iacute;s vol millorar la situaci&oacute; a llarg termini, no pot continuar competint en preus baixos i m&agrave; d&rsquo;obra barata. Al contrari, s&rsquo;ha d&rsquo;apostar per m&agrave; d&rsquo;obra formada i fidelitzada mitjan&ccedil;ant contractes indefinits i salaris que incentiven la productivitat.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Adrián Todolí]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/aprendre-crisi-apostar-per-qualitat_132_3628541.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Jan 2017 19:12:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Aprendre de la crisi, apostar per la qualitat]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crisis]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aprender de la crisis, apostar por la calidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/aprender-crisis-apostar-calidad_132_4577258.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cab31775-8108-4ea1-8084-3c8958f2d53b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Protección contra el desempleo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las contrataciones han aumentado junto al crecimiento económico, pero: ¿a qué precio?</p></div><p class="article-text">
        El crecimiento econ&oacute;mico de nuestro pa&iacute;s, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, deja mucho que desear. A pesar del 3,2% de crecimiento anual en el tercer trimestre del 2016, seg&uacute;n los datos de Contabilidad Nacional Trimestral, &nbsp;la calidad del empleo creado es cuestionable y resulta inevitable plantearse la direcci&oacute;n hacia la que se dirige nuestro mercado laboral. La recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica est&aacute; conservando los perniciosos patrones implantados en &eacute;pocas pre-crisis y ante este panorama desolador, es necesario preguntarse por qu&eacute; no hemos aprendido de la crisis.
    </p><p class="article-text">
        El 2016 termina con 18,3 millones de contratos temporales, la cifra m&aacute;s elevada de la serie hist&oacute;rica. La temporalidad ha experimentado una tendencia al alza durante los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os, aumentando un 8% en 2015 y un 7% durante el 2016. Adem&aacute;s, el 93% de los contratos firmados durante el mes de diciembre del pasado a&ntilde;o fueron temporales, por lo que el crecimiento econ&oacute;mico se est&aacute; traduciendo en una alta temporalidad.
    </p><p class="article-text">
        Se ha intentado explicar esta situaci&oacute;n en nuestro pa&iacute;s desde muchos &aacute;ngulos y uno de los planteamientos con m&aacute;s repercusi&oacute;n ha sido la teor&iacute;a econ&oacute;mica de los <em>insiders-outsiders</em>, propuesta originalmente por Assar Lindbeck y Dennis Snower. La idea de estos dos economistas explica la elevada tasa de empleo temporal como consecuencia de la alta protecci&oacute;n de los trabajadores indefinidos y de sus salarios. Empleados que, gracias a su fuerte protecci&oacute;n frente al despido, elevan sus retribuciones por encima de los niveles de eficiencia, y dejan a los empresarios sin m&aacute;s opci&oacute;n que recurrir a los contratos temporales.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, esta descripci&oacute;n no puede aplicarse a la situaci&oacute;n espa&ntilde;ola porque no se da la premisa mayor: la <em>hiperprotecci&oacute;n</em> frente al despido. Para que los empleados indefinidos puedan negociar remuneraciones por encima de los salarios de equilibrio es necesario que estos trabajadores tengan una protecci&oacute;n frente al despido muy superior a la que se otorga a los trabajadores temporales. No obstante, la legislaci&oacute;n espa&ntilde;ola es una de las m&aacute;s laxas y permisivas de Europa respecto al despido individual y colectivo de los trabajadores, seg&uacute;n datos de la OCDE.
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        Espa&ntilde;a, a pesar de tener una protecci&oacute;n frente al despido inferior que pa&iacute;ses como Alemania, Francia Luxemburgo o Austria, posee unas tasas de temporalidad muy superiores -Espa&ntilde;a es el pa&iacute;s, hist&oacute;ricamente, con mayor tasa de temporalidad de la Uni&oacute;n Europea y actualmente ostenta, vergonzosamente, el segundo puesto tras Polonia-. Por &uacute;ltimo, cabe destacar que las leyes espa&ntilde;olas proh&iacute;ben que los trabajadores temporales perciban un salario inferior al de los indefinidos, premisa b&aacute;sica de la teor&iacute;a <em>insiders-outsiders </em>que nos lleva a descartar una vez m&aacute;s esta teor&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La segunda explicaci&oacute;n m&aacute;s utilizada para entender las causas de la elevada temporalidad hist&oacute;rica en nuestro pa&iacute;s, reside en el factor cultural. La utilizaci&oacute;n&nbsp;<a href="http://economistasfrentealacrisis.com/mitos-del-mercado-de-trabajo-espanol/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fraudulenta, generalizada y abusiva</a> de los contratos temporales parece parte del ADN de nuestras relaciones laborales.
    </p><p class="article-text">
        En nuestro pa&iacute;s parece haberse instaurado &ndash;desde los a&ntilde;os 80- la idea de que &uacute;nicamente tras permanecer contratado temporalmente en una empresa durante dos o m&aacute;s a&ntilde;os adquieres el derecho a ser contratado indefinidamente. Cultura que, aunque es dif&iacute;cil de demostrar num&eacute;ricamente es bastante &ldquo;palpable&rdquo; en el mercado, ha desembocado en din&aacute;micas dif&iacute;cilmente modificables. Los trabajadores han asumido esta costumbre como parte del juego y oponen poca resistencia a la contrataci&oacute;n temporal, con la esperanza de &ldquo;ascender&rdquo; a un contrato indefinido. Por su parte, los empresarios toman la contrataci&oacute;n temporal como una especie de periodo de prueba permanente. De hecho, esta cultura parece tan arraigada que hasta en el sector p&uacute;blico, el 70% del personal laboral es temporal y de la ocupaci&oacute;n p&uacute;blica total el 25% son trabajadores temporales (de acuerdo con datos de la EPA).
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, a esta cultura se suma la falta de voluntad pol&iacute;tica para atajar el fraude (debe hablarse de fraude porque jur&iacute;dicamente la situaci&oacute;n no es v&aacute;lida). El Estatuto de los trabajadores exige que, para realizar trabajos estructurales en la empresa, el trabajador sea contratado de forma indefinida desde el primer d&iacute;a. No es posible recurrir a los contratos temporales como periodo de prueba. La contrataci&oacute;n temporal est&aacute; &uacute;nicamente reservada para causas tasadas de temporalidad, entre las cuales ni siquiera se incluye la temporalidad estructural. Esto es, en el caso las helader&iacute;as que solamente abren tres meses a&ntilde;o, el empresario no puede contratar temporalmente cada a&ntilde;o, dado que la previsibilidad de apertura todos los a&ntilde;os <a href="https://adriantodoli.com/2016/09/13/me-pueden-despedir-por-fin-de-temporada/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">les obliga a contratar a un trabajador indefinido cuya jornada sea de tres meses al a&ntilde;o </a>-contrato fijo-peri&oacute;dico-.
    </p><p class="article-text">
        Esta legislaci&oacute;n responde a una necesidad b&aacute;sica de todo Estado: <a href="https://adriantodoli.com/2016/09/06/el-derecho-del-trabajo-como-maximizador-de-la-eficiencia-productiva/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">incrementar la productividad</a>, adem&aacute;s de reducir la precarizaci&oacute;n que deriva de la contrataci&oacute;n temporal. En efecto, la seguridad en el empleo es un elemento esencial para que aumente la productividad de los trabajadores. La doctrina econ&oacute;mica defiende que por las propias caracter&iacute;sticas del empleo temporal, los trabajadores sometidos a ella son menos productivos. Adem&aacute;s, la formaci&oacute;n invertida en ellos, su experiencia en el puesto de trabajo y su motivaci&oacute;n para esforzarse, ser&aacute; inferior que en los trabajadores indefinidos. No es dif&iacute;cil entender que el compromiso con las tareas asignadas de un trabajador temporal s&oacute;lo puede ser tan grande como el compromiso que el empresario adquiere con &eacute;l al hacerle un contrato temporal.
    </p><p class="article-text">
        Esto nos lleva, por &uacute;ltimo, a la tercera (y m&aacute;s alarmante) posible explicaci&oacute;n de la alta temporalidad en Espa&ntilde;a: la perpetuaci&oacute;n de un modelo productivo basado en servicios de bajo valor a&ntilde;adido, baja productividad y bajos salarios. &nbsp;En los &uacute;ltimos doce meses el 48% del incremento en afiliaci&oacute;n se debe a sectores tales como el comercio, la hosteler&iacute;a, actividades administrativas y la construcci&oacute;n. Mientras, las actividades profesionales, cient&iacute;ficas y t&eacute;cnicas apenas cuentan con un aumento del 5% en los afiliados al r&eacute;gimen general. Es decir, con la recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica se est&aacute; volviendo a las antiguas costumbres &ndash;contrataci&oacute;n temporal- y al mismo modelo productivo &ndash;bajo valor a&ntilde;adido- que trajo la mayor crisis de nuestra historia.
    </p><p class="article-text">
        El hecho de que la creaci&oacute;n de empleo, derivada de la recuperaci&oacute;n, se concentre en estos sectores explicar&iacute;a &ndash;parcialmente- el fuerte crecimiento de temporalidad de los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Se trata de sectores productivos que replican un modelo de trabajadores de baja cualificaci&oacute;n que requieren poca especializaci&oacute;n y perciben bajos salarios. En estos sectores, el empresario no necesita dar formaci&oacute;n a sus trabajadores ni asegurar -v&iacute;a salarios- que los mismos permanezcan en la empresa, dado que son relativamente sencillos de remplazar. De ser as&iacute;, esto condenar&iacute;a a Valencia a tener que resignarse a convivir con una alta temporalidad estando nuestra econom&iacute;a principalmente basada en un potente sector servicios estacionales de &ldquo;sol y playa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, esta conclusi&oacute;n parte de una hip&oacute;tesis falsa: entender que el sector servicios es necesariamente un sector de escaso valor a&ntilde;adido. El sector de la hosteler&iacute;a, el comercio, etc., no es inherentemente de &ldquo;bajo valor a&ntilde;adido&rdquo;. Esta es una decisi&oacute;n tomada por las empresas y por el Gobierno a trav&eacute;s de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica. El verdadero &ldquo;error&rdquo; no radica en el tipo de sector, sino en la forma de competir. Valencia, como Espa&ntilde;a, lamentablemente parece haber escogido competir en bajos costes, en mano de obra barata y poco formada y en servicios b&aacute;sicos no especializados, lo que irremediablemente lleva a que los trabajadores no est&eacute;n formados y sean f&aacute;cilmente sustituibles. As&iacute;, en consecuencia, la empresa no tiene motivos ni inter&eacute;s en fidelizarlos a trav&eacute;s de contratos indefinidos ni salarios dignos.
    </p><p class="article-text">
        El problema para los empresarios es que &eacute;ste es un circuito de ida y vuelta, cuyos resultados se retroalimentan. El tipo de negocios que escogemos afecta al tipo de trabajadores de que disponemos, pero, a la vez, c&oacute;mo tratamos a los trabajadores influir&aacute; en la calidad de los productos y servicios que se ofrecen al mercado.
    </p><p class="article-text">
        Valencia debe dejar de competir en costes para competir en calidad. Para alcanzar este objetivo, es necesario dejar atr&aacute;s las pol&iacute;ticas empresariales de bajos salarios y temporalidad, s&iacute;ntomas de un mal mayor: una falta de visi&oacute;n medio-placista, que afecta a todos los sectores por igual. Si las empresas quieren crecer, si el pa&iacute;s quiere mejorar su situaci&oacute;n a largo plazo, no puede seguir compitiendo en precios bajos y mano de obra barata. Por el contrario, se debe apostar por mano de obra formada y fidelizada mediante contratos indefinidos y <a href="https://adriantodoli.com/2016/05/12/ponencia-ante-la-ceoe-hay-que-apostar-por-una-renovacion-de-la-estructura-salarial/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">salarios que incentiven la productividad</a>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Adrián Todolí]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/aprender-crisis-apostar-calidad_132_4577258.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Jan 2017 19:10:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Aprender de la crisis, apostar por la calidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crecimiento económico,Salarios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ultraactividad y convenios: la sentencia del Supremo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/ultraactividad-convenios-sentencia-supremo_1_4290103.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7b3ef292-9435-4ee0-8d15-83be885ded9c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ultraactividad y convenios: la sentencia del Supremo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Sentencia de la ultraactividad es una de las más relevantes de los últimos años, no sólo porque afecta a las bases de nuestro modelo de relaciones laborales, sino por el objetivo perseguido por el Tribunal Supremo al hacerlo.</p></div><p class="article-text">
        Antes de <a href="http://www.boe.es/boe/dias/2012/02/11/pdfs/BOE-A-2012-2076.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la reforma laboral del 2012</a>&nbsp;el convenio colectivo no se derogaba hasta que hab&iacute;a un nuevo convenio que supliera al anterior (la llamada ultraactividad). Sin embargo, actualmente, pasado un a&ntilde;o desde la finalizaci&oacute;n de la vigencia del convenio, &eacute;ste queda derogado. Pues bien, <a href="http://www.poderjudicial.es/cgpj/es/Poder-Judicial/Noticias-Judiciales/El-TS-se-pronuncia-sobre-la-vigencia-de-un-convenio-de-empresa-y-el-mantenimiento-de-condiciones-laborales-tras-la-reforma-laboral-de-2012" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en enero de 2015 el Tribunal Supremo dictaba una sentencia</a>&nbsp;respecto de un caso en que el d&iacute;a en que perd&iacute;a vigencia el convenio colectivo seg&uacute;n la nueva normativa laboral la empresa disminuy&oacute; el salario de todos los trabajadores al m&iacute;nimo legal (SMI). La Sentencia del TS sobre la ultraactividad se enfrentaba a dos posibilidades; bien una interpretaci&oacute;n literal de la reforma que llevar&iacute;a a aplicar a los trabajadores el SMI conforme la empresa desea; o bien una interpretaci&oacute;n &ldquo;continuista&rdquo; que mantendr&iacute;a las condiciones que los trabajadores ven&iacute;an disfrutando. Ante esta disyuntiva, el Tribunal mayoritariamente se decanta por la segunda (8 votos a 6).
    </p><p class="article-text">
        Con esta decisi&oacute;n el objetivo de la Sentencia es claro: impedir que los trabajadores se queden sin protecci&oacute;n. La propia Sentencia justifica su decisi&oacute;n porque las consecuencias derivadas de aplicar solamente las condiciones m&iacute;nimas reguladas por el Estatuto de los Trabajadores ser&iacute;an indeseables: el trabajador pasar&iacute;a a percibir el SMI, podr&iacute;a ser obligado a realizar cualquier actividad aunque no fueran sus funciones habituales, la jornada ser&iacute;a la m&aacute;xima legal, incluso el empresario se quedar&iacute;a sin la posibilidad de sancionar disciplinariamente a sus trabajadores salvo que existiera causa suficiente para el despido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cu&aacute;l fue el objetivo del Gobierno cuando introdujo esta reforma en materia de convenios colectivos parece indiscutido. La intenci&oacute;n conforme la propia Exposici&oacute;n de Motivos de la Ley de reforma laboral de 2012 fue &ldquo;evitar una petrificaci&oacute;n de las condiciones de trabajo pactadas en convenio&rdquo;. En s&iacute;ntesis, el objetivo declarado fue permitir que las empresas pudieran empeorar las condiciones de los trabajadores (la llamada flexibilidad interna). Por ello, la Sentencia aplicando la interpretaci&oacute;n &ldquo;continuista&rdquo; parece rebelarse contra el legislador.
    </p><p class="article-text">
        El Tribunal -a trav&eacute;s de la interpretaci&oacute;n &ldquo;continuista&rdquo;- busca evitar las consecuencias negativas que para el trabajador implicar&iacute;a pasar a percibir de repente el SMI por el mismo trabajo que antes ya ven&iacute;a realizando. Es interesante c&oacute;mo uno de los votos particulares de los Magistrados incluso fundamenta su decisi&oacute;n de rechazar la interpretaci&oacute;n literal de la Ley -conforme queda tras la reforma laboral- porque ello atentar&iacute;a a la dignidad de la persona.
    </p><p class="article-text">
        No es momento ahora de analizar si esta funci&oacute;n protectora, m&aacute;s all&aacute; de la voluntad clara del legislador, corresponde al Tribunal Supremo, pero s&iacute; que parece conveniente que el Gobierno &ndash;y el resto de partidos pol&iacute;ticos- tome nota del rechazo mayoritario que el m&aacute;ximo &oacute;rgano judicial en materia laboral hace a las consecuencias negativas que esta parte de su Reforma Laboral ha provocado. De hecho, aunque solamente ocho magistrados apoyen el fallo mayoritario, la totalidad de magistrados parecen rechazar que una empresa pueda de un d&iacute;a para otro aplicar para todos sus trabajadores el SMI sin mayor justificaci&oacute;n. Todos los magistrados parecen coincidir en que la eliminaci&oacute;n de la ultraactividad de los convenios provoca un desequilibrio, entre el empresario y los trabajadores, dif&iacute;cilmente justificable en nuestro Estado de Derecho.
    </p><p class="article-text">
        B&aacute;sicamente, con esta Sentencia, el Tribunal le est&aacute; diciendo al legislador que por mucha mayor&iacute;a absoluta que tenga no puede trastocar totalmente el sistema de relaciones laborales, ni eliminar protecciones de los trabajadores consensuadas desde la transici&oacute;n. Una vez m&aacute;s, no queda nada claro que el Tribunal pueda hacer esto, pero en definitiva es lo que hace.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Adrián Todolí]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/ultraactividad-convenios-sentencia-supremo_1_4290103.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Apr 2015 18:28:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ultraactividad y convenios: la sentencia del Supremo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Impacto social]]></media:keywords>
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