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    <title><![CDATA[elDiario.es - Federico Aguilera Klink]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/federico_aguilera_klink/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Federico Aguilera Klink]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Deterioro ambiental, racionalidad económica y calidad de la democracia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/problemas-ambientales-calidad-democratica-bienes-publicos-racionalidad-economica_132_4288551.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El deterioro ambiental es un reflejo del deterioro de nuestra democracia.</p><p class="subtitle">Para que el discurso ambiental de los políticos no sea demagógico es necesario que lo vinculen a la economía y que asuman que hay que cambiarla.</p><p class="subtitle">Los problemas ambientales solo serán abordados con claridad y de manera democrática cuando sean reconocidos como problemas de política pública.</p></div><p class="article-text">
        El deterioro del medio ambiente es un reflejo del deterioro de la calidad democr&aacute;tica, de que ni las personas ni la naturaleza contamos para pol&iacute;ticos y empresarios que toman decisiones que nos afectan.
    </p><p class="article-text">
        Hace ya mucho tiempo que escuchamos declaraciones vac&iacute;as por parte de los pol&iacute;ticos en favor de la protecci&oacute;n ambiental, pero esas declaraciones no se transforman en hechos pues forman parte, sin mayor trascendencia, del trabajo habitual de los propios pol&iacute;ticos que, con frecuencia, hablan sin decir nada y sin que lo que digan implique un m&iacute;nimo grado de compromiso con la realidad, a no ser que se prevea un cierto coste electoral. Como dec&iacute;a Castoriadis, si se han constituido movimientos ecol&oacute;gicos no es solamente porque los partidos existentes no se preocupan del problema, sino tambi&eacute;n porque la gente se da cuenta de que, si bien es cierto que los partidos hablan de ecolog&iacute;a, s&oacute;lo lo hacen por razones demag&oacute;gicas, y que con estos partidos nunca ocurrir&aacute; nada diferente.
    </p><p class="article-text">
        Para que el discurso ambiental de los pol&iacute;ticos no sea demag&oacute;gico es necesario que lo vinculen a la econom&iacute;a y que asuman que hay que cambiarla, es decir, que la soluci&oacute;n a los llamados &ldquo;problemas ambientales&rdquo; requiere cambiar la racionalidad econ&oacute;mica y profundizar en la democracia. Esto no es nada nuevo. El economista alem&aacute;n Karl William Kapp escrib&iacute;a en 1950 que los problemas ambientales, a los que &eacute;l calificaba de costes sociales, son las consecuencias negativas y da&ntilde;os generados por las actividades empresariales (guiadas por la l&oacute;gica de minimizar sus costes privados), que recaen sobre las personas y el medio ambiente y de las que los empresarios no se consideran responsables al contar habitualmente con un marco legal permisivo, o que no penaliza adecuadamente a los infractores del mismo. Todo ello gracias a las presiones que los propios grupos empresariales ejercen sobre los gobiernos para configurar dichos marcos legales favorables.
    </p><p class="article-text">
        Esto lleva, por un lado, a la desvinculaci&oacute;n entre costes reales y precios, lo que no significa que todos los costes se puedan expresar en moneda, sino que es necesario aprender a incorporar los costes biof&iacute;sicos como umbrales que no se pueden traspasar para evitar da&ntilde;os irreversibles. Por otro lado muestra una clara vinculaci&oacute;n entre da&ntilde;os ambientales, racionalidad econ&oacute;mica y democracia. Este planteamiento, bien argumentado y emp&iacute;ricamente documentado por Kapp, es ignorado por la mayor&iacute;a de los economistas y por el p&uacute;blico en general. La raz&oacute;n fundamental consiste en que si se acepta este enfoque l&uacute;cido es necesario replantearse la propia econom&iacute;a y la democracia, algo que no parece interesar ni a los empresarios ni a sus pol&iacute;ticos aliados.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, resulta interesante que sea el Informe Brundtland (<em>Nuestro futuro com&uacute;n</em>) publicado en 1987, y que tanto se cita para hablar de sostenibilidad sin demasiada profundidad, el que menciona de pasada que &ldquo;los pa&iacute;ses industriales predominan en la adopci&oacute;n de decisiones de ciertos &oacute;rganos internacionales clave y ya han utilizado gran parte del capital ecol&oacute;gico del planeta. Esta desigualdad es el principal problema &lsquo;ambiental&rsquo; del planeta&rdquo;. Efectivamente, esta desigualdad en la toma de decisiones (l&eacute;ase imposici&oacute;n violenta de decisiones) y en la apropiaci&oacute;n del capital ecol&oacute;gico del planeta por parte de los pa&iacute;ses industriales (l&eacute;ase saqueo del planeta por parte de estos pa&iacute;ses) es una buena y &lsquo;delicada&rsquo; manera de definir cu&aacute;l es el principal problema ambiental. S&oacute;lo tenemos que prestar atenci&oacute;n a las guerras que &lsquo;Occidente&rsquo; declara y promueve una y otra vez para saquear los recursos naturales en nombre de la democracia, los derechos humanos, la competitividad y el mercado.
    </p><p class="article-text">
        En casa las guerras son de otro tipo pero la violencia contra las personas y el medio ambiente sigue estando ah&iacute; porque sigue ignor&aacute;ndose el ejercicio de la raz&oacute;n p&uacute;blica (debate argumentado) y la defensa del inter&eacute;s p&uacute;blico que ha sido secuestrado hace mucho tiempo como muestra la construcci&oacute;n de obras p&uacute;blicas innecesarias, prospecciones petrol&iacute;feras basadas en argumentos tramposos, el uso del fracking ignorando sus impactos ambientales y su car&aacute;cter de burbuja financiera, la autorizaci&oacute;n para cultivar transg&eacute;nicos, el amianto, la agricultura intensiva, la burbuja inmobiliaria, la desidia sobre el cambio clim&aacute;tico, etc.
    </p><p class="article-text">
        Las implicaciones del diagn&oacute;stico del Informe Brundtland son muy claras. Vivimos en un contexto de decisiones autoritarias y violentas, pero formalmente democr&aacute;ticas, que excluyen la participaci&oacute;n ciudadana y un debate p&uacute;blico que sean m&iacute;nimamente serios. En cuanto a la econom&iacute;a, se sigue legitimando acad&eacute;mica y empresarialmente la racionalidad econ&oacute;mica que ignora los costes sociales, disfrazados bajo el eufemismo de externalidades &lsquo;irrelevantes&rsquo;. De ah&iacute; la nula importancia que tienen los buenos argumentos y razonamientos para la toma de decisiones. Como comentaba Antonio Estevan en 2007 sobre los conflictos del Plan Hidrol&oacute;gico Nacional: &ldquo;Los razonamientos, la informaci&oacute;n, la demostraci&oacute;n incluso apabullante de que se tiene raz&oacute;n, no sirven absolutamente para nada. Los pol&iacute;ticos s&oacute;lo se mueven por c&aacute;lculos electorales y los tecn&oacute;cratas no se mueven por nada, pues su objetivo es hacer obras, al margen de cualquier otra consideraci&oacute;n. Por eso creo que los esfuerzos sobrehumanos que a veces hacemos para demostrarles t&eacute;cnicamente a las autoridades y a sus t&eacute;cnicos que est&aacute;n equivocados en tal o cual proyecto deber&iacute;amos reorientarlos a la difusi&oacute;n y a la movilizaci&oacute;n social&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y ten&iacute;a raz&oacute;n. Los escasos intentos de debate p&uacute;blico han ido desapareciendo puesto que, en ellos, los pol&iacute;ticos y/o sus t&eacute;cnicos quedan, habitualmente, como demagogos sin argumentos o como peones al servicio de los grupos y lobbies empresariales que, con frecuencia, representan, a la vez, sus propios intereses, sean estos directos o en diferido. No hay nada m&aacute;s que prestar atenci&oacute;n a los v&iacute;nculos existentes entre los pol&iacute;ticos y sus negocios. Del mismo modo que, seg&uacute;n Hudson, &ldquo;los ministros de finanzas de Europa&hellip;son lobbystas de los grandes bancos&rdquo; (SinPermiso, 2015) parece razonable suponer que los dem&aacute;s ministros son lobbystas de otros grupos empresariales. &iquest;Habr&aacute; alguno/a que no cumpla ese papel en su &aacute;mbito de inter&eacute;s? Por eso nos resulta cada vez m&aacute;s familiar (y normalizado) el tema de las puertas giratorias y por eso es tan dif&iacute;cil debatir y argumentar en p&uacute;blico en una situaci&oacute;n de secuestro de la democracia, sin pol&iacute;tica p&uacute;blica real porque, tal y como se&ntilde;ala Flyvbjerg (<em>Dise&ntilde;o mediante enga&ntilde;o. La pol&iacute;tica de la aprobaci&oacute;n de megaproyectos</em>, 2005): &ldquo;La pol&iacute;tica p&uacute;blica &ndash;para que merezca ese nombre- presupone una noci&oacute;n de bien p&uacute;blico. Cuando esta noci&oacute;n es secuestrada, es la propia pol&iacute;tica la que est&aacute; secuestrada. En lugar de ella, lo que tenemos es uno de los mayores socavamientos de la democracia: la instituci&oacute;n p&uacute;blica usada para el beneficio privado. Cualquier sociedad que quiera mantenerse como tal tendr&aacute; que prevenir dicho secuestro y restaurar la distinci&oacute;n fundamental entre el bien p&uacute;blico y el inter&eacute;s privado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que, para que los problemas ambientales sean abordados con claridad y de manera democr&aacute;tica requieren ser reconocidos como problemas de pol&iacute;tica p&uacute;blica que afectan a una noci&oacute;n de bien p&uacute;blico y de inter&eacute;s p&uacute;blico; una noci&oacute;n que es postergada e ignorada por una racionalidad econ&oacute;mica que, por principio, va claramente en contra del bien p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Federico Aguilera Klink]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/problemas-ambientales-calidad-democratica-bienes-publicos-racionalidad-economica_132_4288551.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Apr 2015 18:34:57 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Deterioro ambiental, racionalidad económica y calidad de la democracia]]></media:title>
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