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    <title><![CDATA[elDiario.es - Ernesto García López]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/ernesto_garcia_lopez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Ernesto García López]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Un debate más allá de la inflación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/debate-inflacion_129_9156280.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/78c57f84-a889-47d2-8dd5-22f2530fa069_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un debate más allá de la inflación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las ‘medidas de choque’ aprobadas por el Gobierno sirven para evitar lo peor, pero no son suficientes para corregir las desigualdades estructurales que atraviesa nuestro país. No basta con levantar un escudo para parar los golpes, se necesita algo más que resistir</p><p class="subtitle">La inflación reduce el poder adquisitivo de los hogares más pobres un 30% más que en los más ricos</p></div><p class="article-text">
        Esta semana tendr&aacute; lugar el primer debate sobre el estado de la naci&oacute;n desde 2015. En siete a&ntilde;os hemos vivido cuatro elecciones generales, tres mociones de censura, el auge y ca&iacute;da de varios l&iacute;deres pol&iacute;ticos, una pandemia, la erupci&oacute;n de un volc&aacute;n, una breve ilusi&oacute;n de reconstrucci&oacute;n y el inicio de una guerra con consecuencias globales. En los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os, &ldquo;una sucesi&oacute;n in&eacute;dita de situaciones adversas&rdquo; ha puesto a prueba la resistencia de la sociedad, del Estado de Bienestar y del Gobierno de coalici&oacute;n. La &uacute;ltima de ellas ser&aacute; el tema central del debate: la inflaci&oacute;n, sus consecuencias y las medidas para combatirla. 
    </p><p class="article-text">
        El conflicto en Ucrania<strong> </strong>ha sacudido el mercado energ&eacute;tico, el suministro de alimentos y de materias primas, pero su impacto no est&aacute; afectando por igual a todas las capas de la sociedad. <a href="https://www.eldiario.es/economia/inflacion-reduce-adquisitivo-hogares-pobres-30-ricos_1_9145238.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La inflaci&oacute;n s&iacute; entiende de clases y est&aacute; golpeando m&aacute;s a quienes menos tienen</a>: La subida de precios ha reducido el poder adquisitivo de los hogares m&aacute;s pobres un 30% m&aacute;s que en los hogares m&aacute;s ricos. Este efecto, sumado al peso de la pandemia, acent&uacute;a las brechas que ya exist&iacute;an en Espa&ntilde;a y que lastran nuestra capacidad para recuperarnos (brechas socioecon&oacute;micas, territoriales, generacionales, de g&eacute;nero, digitales&hellip;). Mientras tanto, las empresas energ&eacute;ticas han obtenido miles de millones de beneficios extraordinarios a costa del sufrimiento de millones de hogares para pagar las facturas. 
    </p><p class="article-text">
        Las &lsquo;medidas de choque&rsquo; aprobadas por el Gobierno sirven para evitar lo peor, pero no son suficientes para corregir las desigualdades estructurales que atraviesa nuestro pa&iacute;s. No basta con levantar un escudo para parar los golpes. Se necesita algo m&aacute;s que resistir. Hay que avanzar hacia una recuperaci&oacute;n m&aacute;s justa, sostenible y equitativa si no queremos que la desigualdad acabe siendo rentabilizada, en un contexto de gran polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica, por fuerzas regresivas. Eso pasa por reforzar el Estado de Bienestar y tener, junto a las necesarias medidas de urgencia, una propuesta a medio plazo que blinde derechos, ampl&iacute;e el sistema de protecci&oacute;n social, vaya a la ra&iacute;z de las desigualdades y dise&ntilde;e un sistema tributario justo, progresivo y responsable.
    </p><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as, Oxfam Interm&oacute;n present&oacute; 12 medidas que podr&iacute;an aplicarse en el corto y medio plazo.<strong> </strong>Para empezar, mejorar el Ingreso M&iacute;nimo Vital (IMV) y asegurar su compatibilidad con las Rentas M&iacute;nimas Auton&oacute;micas (RMA); aplicar cuanto antes un impuesto a los beneficios extraordinarios de las empresas energ&eacute;ticas; y centrar el apoyo p&uacute;blico en las pymes y las personas aut&oacute;nomas m&aacute;s afectadas por la subida de precios.
    </p><p class="article-text">
        Para continuar, habr&iacute;a que avanzar en la universalizaci&oacute;n del sistema de prestaciones sociales (apoyo a la crianza, acceso a la vivienda&hellip;); explorar una pol&iacute;tica de rentas que permita recuperar el poder adquisitivo y no da&ntilde;e a los hogares con menos ingresos; seguir incrementando el Salario M&iacute;nimo Interprofesional hasta alcanzar el 60% del salario medio en Espa&ntilde;a; luchar contra la precariedad laboral, especialmente de las personas j&oacute;venes, y seguir fomentando la igualdad en el empleo. En materia fiscal, toca redise&ntilde;ar el impuesto al patrimonio y revisar los tipos que se aplican a las rentas del capital en el IRPF, para que las aportaciones sean realmente justas.
    </p><p class="article-text">
        Como los derechos con cerco no son derechos, sino privilegios, habr&aacute; que trasponer cuanto antes y de forma ambiciosa el Convenio 189 de la OIT, incorporando las demandas de las trabajadoras de hogar y cuidados; proteger y acoger a las personas refugiadas y migrantes vengan del conflicto que vengan (sin esa vergonzante &lsquo;solidaridad a la carta&rsquo; cuyos efectos hemos visto, con horror, en la valla de Melilla); y exigir la regularizaci&oacute;n extraordinaria de las personas que viven en nuestro pa&iacute;s y no pueden acceder a derechos b&aacute;sicos (<a href="https://esenciales.info/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la ILP </a><a href="https://esenciales.info/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Esenciales</em></a><a href="https://esenciales.info/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> necesita 500.000 firmas para llegar al Congreso</a>).
    </p><p class="article-text">
        Las r&aacute;pidas y profundas consecuencias de la guerra en Ucrania han oscurecido, inevitablemente, las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas y sociales puestas en marcha desde 2020 por el Gobierno de coalici&oacute;n: el IMV, los ERTE, la subida del SMI, la revalorizaci&oacute;n de las pensiones, la reforma laboral, que ha mejorado notablemente los datos de afiliaci&oacute;n a la Seguridad Social y ha reducido la temporalidad. Es justo reconocer que el impacto habr&iacute;a sido a&uacute;n mayor sin ellas, y necesario acompa&ntilde;arlas de unos Presupuestos Generales del Estado que sigan priorizando el gasto social. La alternativa ya la conocemos: una Gran Recesi&oacute;n que dur&oacute; &lsquo;oficialmente&rsquo; seis a&ntilde;os (2008-2014), pero que dej&oacute; una huella indeleble de injusticia y ataque a lo p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        El uso de los fondos Next Generation ser&aacute; otro de los temas discutidos, junto a la presidencia espa&ntilde;ola del Consejo de la Uni&oacute;n Europea en la segunda mitad de 2023. <a href="https://www.congreso.es/backoffice_doc/prensa/notas_prensa/91490_1656676214068.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En el documento remitido al Congreso antes del debate</a>, el Gobierno celebra su &ldquo;proyecci&oacute;n internacional&rdquo; y el hito de la cumbre de la OTAN. Conviene recordar esas otras im&aacute;genes que en las &uacute;ltimas semanas han captado la atenci&oacute;n de la prensa extranjera: las de una de las fronteras m&aacute;s desiguales del mundo, la nuestra, convertida en una trampa mortal.
    </p><p class="article-text">
        Hay debate m&aacute;s all&aacute; de la inflaci&oacute;n. Hay incertidumbre y cansancio y se anuncia tormenta en oto&ntilde;o. No es momento de acobardarse y volver a recetas de &lsquo;consolidaci&oacute;n fiscal&rsquo; y ajuste. Esperamos que el debate sobre el estado de la naci&oacute;n confirme la apuesta por la centralidad de los derechos sociales, el bienestar de las personas y la lucha contra la desigualdad. La situaci&oacute;n requiere altura de miras y una clase pol&iacute;tica que busque el bien com&uacute;n m&aacute;s all&aacute; de intereses partidistas. No perdamos la oportunidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ernesto García López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/debate-inflacion_129_9156280.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 10 Jul 2022 19:43:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un debate más allá de la inflación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inflación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Candidaturas de unidad popular: entre la desobediencia institucional y la gestión ciudadana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/candidaturas-desobediencia-institucional-gestion-ciudadana_129_2718256.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"De la capacidad, creo, que tengamos para construir permanentemente salidas imaginativas a las contradicciones de la ciudad, con el mayor número posible de vecinos participando, dependerá nuestro futuro", afirma el autor</p></div><p class="article-text">
        Vivimos tiempos de urgencia social y nuevas expresiones pol&iacute;ticas. Urgencia porque muchas de nuestras ciudades siguen gobernadas por conglomerados de intereses econ&oacute;mico-financieros, los cuales contin&uacute;an desplegando proyectos urbanos a la medida de las cuentas de resultados y no de la gente. Tiempos tambi&eacute;n de imaginaci&oacute;n popular, como si las energ&iacute;as soterradas bajo diferentes capas de felipismo, aznarismo y zapaterismo se hubieran desplegado en nuestros cuerpos tras el ciclo de movilizaci&oacute;n del 15-M. Todo esto ha permitido florecer un rico ecosistema pol&iacute;tico en las ciudades cuyo fundamento se enra&iacute;za en la interdependencia de saberes, de estrategias (aparentemente alejadas las unas de las otras) en torno a la conveniencia o no del asalto institucional al mismo tiempo que la implicaci&oacute;n activa en los movimientos sociales.
    </p><p class="article-text">
        En estos &uacute;ltimos meses hemos asistido al nacimiento de diferentes Candidaturas de Unidad Popular (Ahora Madrid, Barcelona en Com&uacute;, Marea Atl&aacute;ntica, Ganemos Zaragoza), cuyo horizonte se perfila en ese doble camino. En muchas de estas iniciativas parece incubarse eso que algunos denominan &ldquo;la ruptura democr&aacute;tica&rdquo;, es decir, el abordaje (desde lo local) de las tres crisis fundamentales que hieren nuestras sociedades postindustriales: la crisis ecol&oacute;gica, la crisis de los cuidados de la vida, y la crisis de la representaci&oacute;n pol&iacute;tica que se traduce en democracias de baj&iacute;sima intensidad, alejadas por completo del dolor experimentado con motivo de la aplicaci&oacute;n irreflexiva de los programas de ajuste de la Troika. El resultado de todo ello lo conocemos muy bien: aumento de las desigualdades sociales, pobreza y paro.
    </p><p class="article-text">
        Varias de estas candidaturas, a mi juicio, se van a enfrentar en breve a la necesidad de conciliar tres l&oacute;gicas de acci&oacute;n distintas pero que, en alg&uacute;n u otro grado, se entrecruzan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La primera de esas l&oacute;gicas ser&iacute;a lo que podr&iacute;amos llamar la &ldquo;desobediencia institucional&rdquo;, es decir, el uso de las administraciones locales para impulsar todas aquellas medidas dirigidas a ralentizar, frenar, obstaculizar y/o evitar el despliegue del programa de ajuste neoliberal (monitorizado por nuestras propias administraciones) en contra de las necesidades de la poblaci&oacute;n. Se tratar&iacute;a, en definitiva, de impulsar procesos de cooperaci&oacute;n intermunicipal dirigidos a dialogar y establecer frentes de resistencia ante las leyes de car&aacute;cter regional y estatal (lugares donde se condensan la mayor&iacute;a de las competencias substantivas) que profundizan en la dualizaci&oacute;n social y el empobrecimiento. Buen ejemplo de ello lo tenemos en los campos de la educaci&oacute;n con la Ley Wert, la salud con la exclusi&oacute;n sanitaria de las personas migrantes, los derechos civiles con la reci&eacute;n aprobada Ley Mordaza, o la lucha contra los desahucios que siguen desangrando nuestras comunidades.
    </p><p class="article-text">
        La segunda de las l&oacute;gicas ser&iacute;a la propia de la gesti&oacute;n municipal, el d&iacute;a a d&iacute;a en un ayuntamiento. Ahora bien, bajo premisas completamente distintas. Estar&iacute;amos ante esa forma que muchos activistas e investigadores sociales definen como &ldquo;nueva institucionalidad&rdquo;. En otras palabras, la necesidad de articular en la ciudad mecanismos fuertes de deliberaci&oacute;n, toma de decisiones e implementaci&oacute;n de procesos revocatorios ciudadanos. Abrir de par en par las instituciones al control del pueblo mediante una verdadera democracia participativa. Por eso en varias de estas candidaturas de unidad popular, como por ejemplo Ahora Madrid, encontramos entre sus ejes program&aacute;ticos la descentralizaci&oacute;n municipal y el desarrollo de juntas vecinales de buen gobierno que posibiliten un paulatino empoderamiento a la hora de llevar a cabo iniciativas barriales, distritales e interdistritales. A todo ello habr&iacute;a que sumarle la necesidad de incentivar experiencias de cogesti&oacute;n ciudadana de los servicios, de modo que podamos repensar lo p&uacute;blico desde miradas mucho m&aacute;s comunitarias que hasta el momento.
    </p><p class="article-text">
        La tercera ser&iacute;a eso que me atrevo en calificar como &ldquo;desborde por abajo&rdquo;, es decir, la dial&eacute;ctica por la cual estas candidaturas han de mostrarse sensibles, porosas y dispuestas a experimentar procesos de ensanchamiento institucional directamente impulsados por la gente, protagonizados por colectivos ciudadanos, de modo que se fuercen los l&iacute;mites de &ldquo;lo legal&rdquo; y se abran in&eacute;ditas posibilidades de acci&oacute;n fuera de las culturas propias de la administraci&oacute;n y su burocracia. Para ello es clave que los movimientos sociales sigan siendo independientes, aut&oacute;nomos, fuertes, respecto de este asalto a las cielos. Incluso que muchos de ellos sigan manifestando un claro desprecio por esta senda, a la vez que permanecen en un pulso enriquecedor y democr&aacute;tico con los poderes instituidos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la interdependencia de estas l&oacute;gicas creo que exige de muchos de nosotros y nosotras la superaci&oacute;n de dos fetichismos fuertemente arraigados en nuestras culturas pol&iacute;ticas. Por un lado el &ldquo;fetichismo institucional&rdquo; (o estadocentrismo). Tomar las instituciones no significa tomar el poder, de igual manera que ganar elecciones no asegura transformar las bases de una sociedad herida de capitalismo y patriarcado. En la contienda electoral no se ventilan, ni mucho menos, todos los desaf&iacute;os que inaugura una crisis de r&eacute;gimen. Por otro lado estar&iacute;a el &ldquo;fetichismo movimentista&rdquo;. Los movimientos sociales, a&uacute;n siendo herramientas ciudadanas de primer orden en la experimentaci&oacute;n sociocultural y la salvaguarda de derechos, presentan l&iacute;mites a la hora de conectar con las mayor&iacute;as sociales. En ocasiones encontramos en sus mecanismos de funcionamiento repliegues identitarios de tal suerte que, con cierta rapidez, nos topamos ante s&iacute;ntomas evidentes de agotamiento en lo tocante a la inclusi&oacute;n de nuevos segmentos sociales al proceso de resistencia y cr&iacute;tica de la agenda neoliberal.
    </p><p class="article-text">
        De la inteligencia colectiva que seamos capaces de hilvanar entre esas tres l&oacute;gicas evitando al mismo tiempo esos y otros fetichismos, me parece, va a depender el &eacute;xito o fracaso de estas nuevas candidaturas de unidad popular. Si de verdad nos encontramos ante una crisis de r&eacute;gimen aprendamos de las contradicciones pasadas. No volvamos a depositar todas nuestras esperanzas en estrategias de v&iacute;a &uacute;nica. La transformaci&oacute;n de nuestras ciudades (en la direcci&oacute;n de una &ldquo;vida digna de ser vivida&rdquo;, como se&ntilde;ala la economista Amaia P&eacute;rez Orozco) ni pasa, s&oacute;lo, por el asalto institucional, ni debe quedarse tampoco encerrada en las cuatro paredes de las organizaciones sociales. De la capacidad, creo, que tengamos para construir permanentemente salidas imaginativas a las contradicciones de la ciudad, con el mayor n&uacute;mero posible de vecinos participando, depender&aacute; nuestro futuro. Y todo ello con la pasi&oacute;n, la alegr&iacute;a y la indignaci&oacute;n que los tiempos nos regalan.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ernesto García López]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/candidaturas-desobediencia-institucional-gestion-ciudadana_129_2718256.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Apr 2015 18:12:19 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Candidaturas de unidad popular: entre la desobediencia institucional y la gestión ciudadana]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Ahora Madrid,Unidad Popular]]></media:keywords>
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