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    <title><![CDATA[elDiario.es - Jacobo Rivero]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jacobo_rivero/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Jacobo Rivero]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[9 de noviembre de 1989]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/politica/noviembre_1_2707231.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"Pablo Iglesias, igual que otros miembros de Podemos, participó del nuevo tiempo político que comenzaba con el siglo XXI: el de las protestas a pie de calle, las cumbres y las contracumbres. El Muro de Berlín era historia", afirma el autor</p><p class="subtitle">Fragmento de</p><p class="subtitle">Objetivo: asaltar los cielos (Planeta),</p><p class="subtitle">libro de Jacobo Rivero sobre el partido que lidera Pablo Iglesias</p></div><h3 class="article-text">9 de noviembre de 1989</h3><p class="article-text">
        El 20 de mayo de 2014, cinco d&iacute;as antes de las elecciones al Parlamento Europeo, el periodista Gerardo Tec&eacute; entrevistaba a Pablo Iglesias en la revista La Marea. Preguntaba Tec&eacute; a Iglesias: &laquo;&iquest;Nos hablas de ti, Pablo? &iquest;Qui&eacute;n eres? &iquest;De d&oacute;nde vienes?&raquo;. El cabeza de lista de Podemos a las elecciones europeas, que ya contaba con un importante tir&oacute;n medi&aacute;tico, respond&iacute;a:
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                </figure><p class="article-text">
        Nada que no se sepa. Un tipo de familia de izquierdas que milita des- de los catorce a&ntilde;os. Empec&eacute; en la Juventud Comunista de Madrid (JCM) y particip&eacute; del movimiento estudiantil en el instituto y despu&eacute;s a trav&eacute;s de la Uni&oacute;n de Estudiantes Progresistas-Estudiantes de Izquierdas (UEP-EI) en la Facultad de Derecho de la Complutense. Me fui a Italia de Erasmus, all&iacute; milit&eacute; en Rifondazione Comunista (RC), pero me enamor&eacute; de los centros sociales italianos. Volv&iacute; a Madrid y particip&eacute; en la creaci&oacute;n del Movimiento de Resistencia Global, que se reun&iacute;a y trabajaba en el centro social El Laboratorio. Estuve en las movilizaciones [antiglobalizaci&oacute;n] de Praga, de G&eacute;nova y en muchas m&aacute;s. Acab&eacute; Derecho, estuve en M&eacute;xico y empec&eacute; a estudiar Pol&iacute;ticas. En la Facultad de Pol&iacute;ticas contribu&iacute; a la formaci&oacute;n de Contrapoder, entre otros, junto a &Iacute;&ntilde;igo Errej&oacute;n, nuestro jefe de estrategia pol&iacute;tica y responsable de campa&ntilde;a &mdash;buena parte de los fundadores y de los compa&ntilde;eros que llegaron despu&eacute;s a Contrapoder forman parte hoy del equipo de campa&ntilde;a de Podemos&mdash;. Empec&eacute; el doctorado y las becas de investigaci&oacute;n me permitieron formarme en Reino Unido, Italia y Estados Unidos. Empec&eacute; a colaborar con el Centro de Estudios Pol&iacute;ticos y Sociales (CEPS) en proyectos con Am&eacute;rica Latina y aquella experiencia latinoamericana nos marc&oacute;; all&iacute; nos ense&ntilde;aron que se puede ganar. Me doctor&eacute;, saqu&eacute; una plaza de interino a tiempo parcial y con otros profesores de mi facultad apasionados de la comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica, como Juan Carlos Monedero, Carolina Bescansa o Ariel Jerez, particip&eacute; en la construcci&oacute;n de proyectos como La Promotora o &laquo;La tuerka&raquo;. Y as&iacute; hasta aqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Un curr&iacute;culum pol&iacute;tico que refleja el background del l&iacute;der de Po- demos y su trayectoria hasta el momento actual. Cuenta alguien que comparti&oacute; activismo en la JCM que &laquo;a Pablo, desde el principio, se le ve&iacute;a con voluntad de liderazgo, de estar cerca de los que ten&iacute;an cargos importantes y discutir con ellos, tambi&eacute;n de construir discursos muy pasionales y sesudos&raquo;. La descripci&oacute;n remite al concepto de militante cl&aacute;sico, en la l&iacute;nea de la famosa consigna del Che Guevara de que &laquo;el deber de todo revolucionario es hacer la revoluci&oacute;n&raquo;. Precisamente, en el centro social El Laboratorio, el 18 de octubre de 1997, el fallecido periodista Javier Ortiz5 dio una charla sobre la frase del Che Guevara. Un an&aacute;lisis cr&iacute;tico sobre el concepto de revoluci&oacute;n guevarista, y tambi&eacute;n de los lugares comunes desde los que se conceb&iacute;a el cambio revolucionario por parte de algunos sectores de la izquierda. Dec&iacute;a Ortiz:
    </p><p class="article-text">
        Ernesto Guevara, como casi todos los marxistas de la &eacute;poca, part&iacute;a (part&iacute;amos) de una idea previa de c&oacute;mo ten&iacute;an que ser las revoluciones [Y luego, de lo que se trataba era de que la realidad se ajustara a esa concepci&oacute;n previa. No es simplemente que &eacute;l tuviera unos ideales a los que deseara que la realidad se acercara cuanto m&aacute;s y cuanto antes mejor. Es que] o la realidad se somet&iacute;a a su modo universal de concebir la revoluci&oacute;n o no val&iacute;a la pena. Pero los procesos hist&oacute;ricos no funcionan as&iacute;. Las revoluciones no se hacen por encargo. Son el resultado de complej&iacute;simos procesos, en los que intervienen demasiados factores, que no s&oacute;lo son incontrolables por su variedad, sino tambi&eacute;n porque muchos de ellos, sencillamente, no dependen de la voluntad humana. Pondr&eacute; un ejemplo tomado de la historia reciente: hoy todos los analistas est&aacute;n de acuerdo en que un factor determinante de la victoria del sandinismo en Nicaragua fue el terremoto que asol&oacute; el pa&iacute;s en 1972. [Aquella cat&aacute;strofe natural, impredecible, que dej&oacute; a m&aacute;s de trescientas mil personas sin hogar, contribuy&oacute; a poner clamorosamente al desnudo la espantosa corrupci&oacute;n del somocismo, lo que llev&oacute; a las clases medias a mirar con cierta simpat&iacute;a las propuestas de los sandinistas]. Y, puesto que de terremotos y revoluciones hablamos, algo similar podr&iacute;a decirse del proceso que condujo a la ca&iacute;da del sah de Persia y al nacimiento de la Rep&uacute;blica Isl&aacute;mica de Ir&aacute;n, aunque a esa transformaci&oacute;n el Che nunca la habr&iacute;a llamado revoluci&oacute;n: en su concepci&oacute;n de las cosas, s&oacute;lo merec&iacute;an el nombre de revoluci&oacute;n los cambios sociales cuyos protagonistas estuvieran animados por una pretensi&oacute;n socialista. Pero las pretensiones de los cabecillas pol&iacute;ticos no necesariamente est&aacute;n en consonancia con lo que sucede en la realidad.
    </p><p class="article-text">
        Es probable que Iglesias llegara, tras el terremoto pol&iacute;tico del 15 de mayo de 2011, a conclusiones parecidas a las que expon&iacute;a Javier Ortiz en 1997. En la d&eacute;cada de los noventa, cuando Ortiz present&oacute; su ponencia, parte de la izquierda se encontraba inmersa en una sensaci&oacute;n de naufragio que ten&iacute;a como acontecimiento fundamental de su catar- sis la ca&iacute;da del Muro de Berl&iacute;n. El tambi&eacute;n fallecido Ram&oacute;n Fern&aacute;ndez Dur&aacute;n, referente del ecologismo en Espa&ntilde;a, m&aacute;s humano y apega- do a la gente, contaba una an&eacute;cdota vivida por &eacute;l mismo en los d&iacute;as posteriores a la ca&iacute;da del Muro, cuando casualmente se encontraba en la ciudad alemana visitando a unos amigos que viv&iacute;an de manera comunitaria en el barrio de Kreuzberg, en el lado oeste de la ciudad. Mientras el Muro de Berl&iacute;n ca&iacute;a bajo los martillazos de la gente, cansada de vivir en la asfixia del socialismo forzoso, Fern&aacute;ndez Dur&aacute;n se paseaba por la ciudad en bicicleta como espectador privilegiado de un momento hist&oacute;rico. Ciudadanos del este de la ciudad entraban en los concesionarios de coches y las tiendas de Occidente para ver que aquellos escaparates inaccesibles eran reales, quer&iacute;an mirar y palpar, sin derecho a compra, los lujos que ofrec&iacute;a el otro lado del Tel&oacute;n de Acero. Mientras la ciudad viv&iacute;a en un estado de gran excitaci&oacute;n, unos pocos izquierdistas occidentales del espacio &laquo;antiautoritario&raquo; se manifestaban para tratar de denunciar las verg&uuml;enzas de la sociedad de consumo al grito de &laquo;&iexcl;consume, consume!&raquo;. Una lectura cr&iacute;tica de la situaci&oacute;n que no entend&iacute;an los ciudadanos que proven&iacute;an del lado oriental de la ciudad. Para Fern&aacute;ndez Dur&aacute;n aquello era un s&iacute;ntoma evidente de la desconexi&oacute;n de buena parte de los movimientos sociales de izquierdas con la realidad y su incapacidad de empatizar con los ritmos de la ciudadan&iacute;a. El Muro ca&iacute;a por muchos lados y uno de ellos era la construcci&oacute;n te&oacute;rica de la propia izquierda antisovi&eacute;tica. Hay una frase que se usa habitualmente para definir aquel momento de vaivenes y orfandad que vivi&oacute; la izquierda de la izquierda: &laquo;Cuando ten&iacute;amos las res- puestas, nos cambiaron las preguntas&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        La descomunal resaca de la ca&iacute;da del Muro se llev&oacute; por delante poco tiempo despu&eacute;s la Revoluci&oacute;n sandinista. El 25 de febrero de 1990, Daniel Ortega, entonces, y ahora, l&iacute;der oficial del sandinismo, perd&iacute;a las elecciones frente a Violeta Chamorro, candidata de una coalici&oacute;n de partidos opositores. Un mazazo para el esp&iacute;ritu internacionalista de una izquierda que se hab&iacute;a volcado en apoyar una revoluci&oacute;n que, como la cubana, ocurr&iacute;a en la trastienda de Estados Unidos y que generaba reacciones de profusa admiraci&oacute;n por su origen guerrillero y has- ta cierto punto libertario. En el n&uacute;mero inmediatamente posterior a la debacle sandinista, el peri&oacute;dico izquierdista Combate publicaba un dolorido editorial, err&oacute;neo con el paso del tiempo, con el t&iacute;tulo &laquo;Nicaragua seguir&aacute; sandinista&raquo;, donde se apuntaba, entre otros asuntos m&aacute;s vinculados a la p&eacute;rdida de un referente querido, a la reflexi&oacute;n y la autocr&iacute;tica: &laquo;Es leg&iacute;timo y necesario preguntarse sobre cu&aacute;les han podido ser las causas m&aacute;s profundas de esta derrota. M&aacute;s que aventurar respuestas precipitadas, trataremos de plantear problemas, que sentimos como propios, y sobre los que debemos reconocer que hemos empezado a reflexionar s&oacute;lo despu&eacute;s de las elecciones. El tema que nos parece central es el papel de las organizaciones de masas en la sociedad revolucionaria&raquo;.8 La reflexi&oacute;n autocr&iacute;tica dur&oacute; d&eacute;cadas y estuvo escasa de explicaciones convincentes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El fin de la historia</strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces hasta ahora ocurrieron muchas circunstancias en el se- no de la izquierda mundial. Si la ca&iacute;da del Muro de Berl&iacute;n fue el final de la divisi&oacute;n del mundo acordada en la Conferencia de Yalta (1945), tras el final de la Segunda Guerra Mundial, la derrota del sandinismo en las elecciones de Nicaragua en 1990 fue el golpe definitivo, en lo relativo a la gobernabilidad, para una parte de la izquierda que, aunque cr&iacute;tica con el bloque sovi&eacute;tico, hab&iacute;a alumbrado esperanzas en los procesos latinoamericanos que hab&iacute;an surgido tras la Revoluci&oacute;n cubana y que, al contrario que aqu&eacute;lla, no ten&iacute;an una deuda ideol&oacute;gica tan n&iacute;tida con el llamado &laquo;socialismo real&raquo; ni la pol&iacute;tica de bloques. Por si fuera poco, la llamada &laquo;pi&ntilde;ata sandinista&raquo;, nombre con el que se cono- ci&oacute; la pol&iacute;tica de expropiaciones en beneficio propio de algunos dirigentes del sandinismo antes de abandonar el poder, dej&oacute; en muy mala situaci&oacute;n la reputaci&oacute;n &eacute;tica de muchos de sus cuadros.9 La derrota moral del sandinismo fue, para muchos de sus participantes y admira- dores, m&aacute;s grave que la derrota electoral. El escritor nicarag&uuml;ense Sergio Ram&iacute;rez &mdash;que particip&oacute; en el movimiento de resistencia a la dictadura de Anastasio Somoza, fue miembro de la Junta de Gobierno tras el triunfo de la Revoluci&oacute;n en 1979 y ejerci&oacute; de vicepresidente de Nicaragua como segundo de Daniel Ortega entre 1984 y 1990&mdash; explicaba as&iacute; el contexto de la decepci&oacute;n: &laquo;En todas partes de Am&eacute;rica Latina existen los corruptos, pero s&oacute;lo en Nicaragua hab&iacute;a habido una revoluci&oacute;n&raquo;.10 Por su parte, Ernesto Cardenal, poeta, sacerdote, te&oacute;logo, escritor, traductor, escultor y adem&aacute;s ministro de Cultura entre 1979 y 1987 del Gobierno sandinista, se&ntilde;al&oacute; en una lectura11 sobre el fracaso del Frente Sandinista de Liberaci&oacute;n Nacional con perspectiva hist&oacute;rica y desde su atalaya de indiscutible honorabilidad &eacute;tica: &laquo;Somos soldados derrotados de una causa invencible, que es la causa de la humanidad&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        A partir de esos batacazos, la hegemon&iacute;a en las democracias occidentales parec&iacute;a asunto de dos actores principales: los partidos libera- les conservadores y los partidos socialdem&oacute;cratas, cada uno de ellos &mdash;en funci&oacute;n del pa&iacute;s o el territorio&mdash; con sus propias caracter&iacute;sticas. El expresidente del Gobierno Felipe Gonz&aacute;lez escribi&oacute; en 1999 un art&iacute;culo titulado &laquo;Una d&eacute;cada despu&eacute;s&raquo;, en el que narraba sus conversaciones al d&iacute;a siguiente de la ca&iacute;da del Muro con Helmut Kohl y Fran&ccedil;ois Mitterrand.13 Es interesante el planteamiento que hac&iacute;a Gonz&aacute;lez diez a&ntilde;os despu&eacute;s del 9 de noviembre de 1989, cuando en Berl&iacute;n se abri&oacute; de forma inesperada una puerta que la Perestroika de Gorbachov y el empuje de millones de ciudadanos de Europa del Este ayudaron a abrir: &laquo;Han pasado diez a&ntilde;os. Ha comenzado una nueva era, de la que fue s&iacute;mbolo pol&iacute;tico la ca&iacute;da del Muro. [...] Pero no hemos salido del desconcierto. La incertidumbre contin&uacute;a y los triunfos pueden ser ef&iacute;meros. La tercera v&iacute;a corre el peligro de convertirse en el camarote de los hermanos Marx, al que suben en mont&oacute;n figuras des- cre&iacute;das o tan de derechas que dicen que no son ni de izquierdas ni de derechas. Vean al se&ntilde;or Aznar, que proclamaba la muerte del socialismo democr&aacute;tico y ahora se reclama de la tercera v&iacute;a, pasando sin transici&oacute;n de la pasi&oacute;n thatcherista a la blairista. Esperando cambiar de nombre, de camisa o de lo que haga falta, ma&ntilde;ana. Blair y Giddens deben pensar que el verdadero fin de la historia es la tercera v&iacute;a, por la que circulan todos, sean cuales sean sus valores o sus objetivos&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        El expresidente socialista hac&iacute;a referencia al &laquo;fin de la historia&raquo; como gui&ntilde;o al libro de Francis Fukuyama, escrito en 1992, El fin de la historia y el &uacute;ltimo hombre (The End of History and the Last Man),14 donde el polit&oacute;logo estadounidense de origen japon&eacute;s y profesor de la Universidad de Stanford apuntaba al final de las ideolog&iacute;as tras el cierre definitivo de la guerra fr&iacute;a. Seg&uacute;n Fukuyama, lo que hab&iacute;a triunfa- do tras el desplome del socialismo real era la democracia liberal. El pol&eacute;mico libro es todav&iacute;a hoy una referencia cada vez que se habla de Berl&iacute;n en 1989 y del posterior desmoronamiento de todos los pa&iacute;ses que operaban a rebufo de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica. Al hilo del vig&eacute;simo quinto aniversario de la ca&iacute;da del Muro, Fukuyama volvi&oacute; a ser actualidad medi&aacute;tica. En una entrevista para el diario argentino La Naci&oacute;n explicaba la teor&iacute;a de su libro: &laquo;No creo que haya una forma m&aacute;s elevada de civilizaci&oacute;n que la democracia liberal en combinaci&oacute;n con alg&uacute;n tipo de econom&iacute;a de mercado. As&iacute; que lo &uacute;nico que expuse en aquel libro es que la modernizaci&oacute;n y el progreso en marcha que vivimos pa- recen llevar hacia la democracia liberal, no hacia el socialismo&raquo;.En esa l&iacute;nea de cambio de ciclo determinante, el historiador Juan Pablo Fusi se&ntilde;alaba en una entrevista de Tulio H. Demicheli publicada en el diario Abc en relaci&oacute;n con el fin de la historia: &laquo;Era una simplificaci&oacute;n y una provocaci&oacute;n intelectual. En Francis Fukuyama hab&iacute;a cierta ilusi&oacute;n de que hab&iacute;a triunfado la democracia. Pero s&iacute; ha sido el fin de una &eacute;poca, as&iacute; como la derrota hist&oacute;rica de la izquierda revolucionaria. La derrota de toda una visi&oacute;n del mundo fincada en una revoluci&oacute;n &ldquo;obrera&rdquo; que se beneficiaba del ethos de la Revoluci&oacute;n francesa y que hab&iacute;a reverdecido, por ejemplo, con la Revoluci&oacute;n cubana a finales de los a&ntilde;os cincuenta. La ocurrida en Europa del Este y en Rusia a lo largo de 1989 fue, casi, una Revoluci&oacute;n de 1789, pero... &iexcl;contra los revolucionarios!&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        No fue Fukuyama el primero en teorizar sobre el fin de la historia y de las ideolog&iacute;as. El profesor de Ciencias Pol&iacute;ticas de la Universidad Aut&oacute;noma de Madrid &Aacute;ngel Rivero, que fue profesor de Pablo Iglesias en la asignatura Teor&iacute;as del Nacionalismo, se&ntilde;alaba en un art&iacute;culo titulado &laquo;El final de las ideolog&iacute;as y la vuelta de los extremismos a Europa&raquo; un acontecimiento celebrado mucho antes de 1989: el Congreso sobre el Futuro de la Libertad que se realiz&oacute; en Mil&aacute;n en 1955. &laquo;En aquel a&ntilde;o, y bajo el patrocinio discreto de la CIA, se reunieron en la ciudad italiana alrededor de ciento cincuenta pol&iacute;ticos y acad&eacute;micos con el objeto de responder al desaf&iacute;o sovi&eacute;tico al mundo libre con una res- puesta intelectual articulada que reforzara las democracias occidentales. Exist&iacute;a entre los promotores de esta reuni&oacute;n el convencimiento de que la guerra fr&iacute;a la estaba ganando el comunismo en el terreno de las ideas, porque su ideolog&iacute;a encontraba respetabilidad dentro del mudo intelectual y porque los cr&iacute;menes ejecutados por los comunistas parec&iacute;an no refutar un conjunto de creencias pol&iacute;ticas que manten&iacute;an una validez permanente, religiosa, por encima de toda circunstancia.&raquo; Una forma de sugerir, por parte de Rivero, que la socialdemocracia fue hasta cierto punto un invento de la CIA. Algo que habr&iacute;a que poner en cuesti&oacute;n si, al menos, atendemos a alguno de los grandes referentes del espacio socialdem&oacute;crata, como es Suecia, cuyo modelo de sociedad es- taba en primera l&iacute;nea de batalla de las ideas, por su proximidad geogr&aacute;fica con la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica. El profesor Rivero pone en relaci&oacute;n aquel encuentro con el momento actual que vivimos en Europa, y rechaza, como han hecho algunos acad&eacute;micos y analistas, que se est&eacute; produciendo en Europa una vuelta a las identidades pol&iacute;ticas fuertes y, en cierto sentido, una reversi&oacute;n de las ideas lanzadas en su d&iacute;a por Fukuyama:
    </p><p class="article-text">
        Si uno atiende de manera m&aacute;s pormenorizada al discurso ideol&oacute;gico con el que han alcanzado relevancia pol&iacute;tica en el presente los movimientos populistas europeos, descubrir&aacute; que el nuevo extremismo europeo poco tiene que ver con el antiguo. Para empezar, muchos de es- tos partidos proclaman no ser ni de derechas ni de izquierdas; otros muchos se manifiestan defensores del Estado de bienestar, que ven en peligro; casi todos son nacionalistas y, en general, ninguno manifiesta una oposici&oacute;n abierta al sistema democr&aacute;tico. [...] Los nuevos radica- les &laquo;rechazan pronunciar la m&aacute;s m&iacute;nima soluci&oacute;n para el futuro&raquo; por- que se considera mucho m&aacute;s sabio &laquo;no decir nada en concreto&raquo;. La raz&oacute;n se utiliza para criticar a los dem&aacute;s y, &laquo;al mismo tiempo, se utilizan para beneficio propio las emociones negativas del odio y del resentimiento [...] que unen m&aacute;s f&aacute;cilmente a un gran n&uacute;mero de personas que cualquier programa pol&iacute;tico&raquo;. El nuevo extremismo europeo pare- ce, de momento, vivir en el tiempo del final de las ideolog&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Hac&iacute;a tambi&eacute;n Felipe Gonz&aacute;lez en su art&iacute;culo referencia a la tercera v&iacute;a y a Anthony Giddens. Alrededor de la victoria de Tony Blair en las elecciones de Gran Breta&ntilde;a de 1997, y antes, al acceder al liderazgo del Partido Laborista brit&aacute;nico en 1994, hab&iacute;a surgido una suerte de nueva corriente interna, lo que se llam&oacute; el &laquo;Nuevo Laborismo&raquo;, desarrollada te&oacute;ricamente por el soci&oacute;logo Anthony Giddens en su libro La tercera v&iacute;a: la renovaci&oacute;n de la socialdemocracia.18 Era la respuesta a la hegemon&iacute;a conservadora de Margaret Thatcher, que hab&iacute;a gobernado con mano de hierro entre 1979 y 1990, para luego ceder el poder al tambi&eacute;n conservador John Major. En una entrevista en el diario El Pa&iacute;s del 12 de mayo de 2007, Giddens explicaba en qu&eacute; consist&iacute;a, b&aacute;sicamente, su propuesta pol&iacute;tica: &laquo;El Nuevo Laborismo se basaba en unos cuantos principios b&aacute;sicos, todos ellos firmemente defendidos y promovidos por Blair. Son los principios que, por as&iacute; decir, definen la tercera v&iacute;a: primero, poner la econom&iacute;a ante todo. Una econom&iacute;a robusta es la condici&oacute;n indispensable para tener una pol&iacute;tica social eficaz, y no al rev&eacute;s. Segundo, ocupar el centro pol&iacute;tico. Hacerse con el centro no es lo mismo que recaer en el conservadurismo: se trata de mover el centro hacia la izquierda. Tercero, en el progreso hacia la justicia social, concentrarse en los pobres m&aacute;s que en los ricos. Cuarto, invertir en los servicios p&uacute;blicos, sobre todo en educaci&oacute;n y sanidad, pero s&oacute;lo con la condici&oacute;n de que se hagan reformas, y reformas bastante radicales. Es muy importante la eficacia, pero tambi&eacute;n lo es tener m&aacute;s variedad de elecci&oacute;n. Quinto, no dejar ning&uacute;n problema en manos de la derecha. Ofrecer, en cambio, soluciones de centroizquierda. Ser duros con el crimen y duros con las causas del crimen no son meras palabras bonitas, sino una f&oacute;rmula pol&iacute;tica apropiada, si se desarrolla como es debido. Sexto, llevar a cabo una pol&iacute;tica exterior activista. Blair decidi&oacute; desde el principio que hay que pensar en el uso de la fuerza cuando fracasan las estrategias de negociaci&oacute;n&raquo;.19 Cada uno de los seis puntos dar&iacute;a para un debate sobre si la Administraci&oacute;n de Blair oper&oacute; en esa l&iacute;nea, si fue acertada o sobre qu&eacute; supuso para el pa&iacute;s. Pero lo que pocos dudan es que sobre el punto sexto y la &laquo;pol&iacute;tica exterior activista&raquo; se cometi&oacute; un enorme error, que fue la invasi&oacute;n de Irak, con consecuencias calamitosas en relaci&oacute;n con la manipulaci&oacute;n informativa, la muerte de civiles, la atomizaci&oacute;n de la zona y el ninguneo y la violencia policial contra las masivas protestas ciudadanas que se realizaron en medio mundo para evitar la guerra y buscar otras soluciones que no fueran b&eacute;licas.
    </p><p class="article-text">
        No cabe duda de que en Podemos, un partido impulsado en buena medida por profesores de Ciencias Pol&iacute;ticas, hay un seguimiento de todas estas cuestiones y debates. Sus posturas est&aacute;n muy alejadas de Fukuyama, los participantes del Congreso de la Libertad, Felipe Gonz&aacute;lez o Tony Blair. La distancia entre las reflexiones de estos autores y Podemos es sideral, pero entre los principales impulsores de Podemos se pueden reconocer los elementos clave del debate que plante&oacute; el nuevo contexto internacional y pol&iacute;tico abierto tras el final de la guerra fr&iacute;a: la imposibilidad de cambios revolucionarios &laquo;a la antigua&raquo;, la quiebra de los referentes tradicionales, el car&aacute;cter de las mayor&iacute;as sociales y los procesos posibles de transformaci&oacute;n tanto de ese car&aacute;cter como de las sociedades en las que se desarrolla... Slavoj Zizek, fil&oacute;sofo marxista, cr&iacute;tico cultural, profesor de Ciencias Pol&iacute;ticas y Sociolog&iacute;a en distintas universidades, adem&aacute;s de autor de referencia para muchos miembros del partido que lidera Pablo Iglesias, hac&iacute;a unas reflexiones alrededor del papel de la izquierda, con su particular estilo provocativo, en el tiempo actual: &laquo;Creo que el mayor triunfo de la ideolog&iacute;a dominante ha si- do mantener a su lado a esa mayor&iacute;a moral y presentar a la izquierda como unos enloquecidos que solamente piensan en tener sexo con animales y toda esa basura. Creo, realmente, que la izquierda toda- v&iacute;a no ha llegado al fondo de su crisis&raquo;. En una entrevista a Zizek en el diario El Pa&iacute;s, antes de las elecciones europeas del 25 de mayo y la explosi&oacute;n de Podemos, el pensador eslovaco se&ntilde;alaba:
    </p><p class="article-text">
        La figura de un l&iacute;der, un maestro, no es necesariamente mala. Un aut&eacute;ntico maestro no es el que da &oacute;rdenes, sino el que es capaz de ense&ntilde;arte lo que puedes hacer, el que te habilita con tus propias capacidades. Lo dije de forma intencionadamente provocadora, porque estamos sumidos en una grave crisis y &iquest;qu&eacute; es lo que est&aacute; haciendo la izquierda? Nada. Carece de alternativa. Incluso esos movimientos espont&aacute;neos como el que surgi&oacute; en Espa&ntilde;a de los indignados, &iquest;qu&eacute; han conseguido? Yo molesto a la izquierda porque digo que es muy f&aacute;cil ser pat&eacute;ticamente solidarios con concentraciones gigantescas, como las de la plaza de Tahrir. Pero el problema empieza justamente un mes despu&eacute;s, o dos a lo sumo, cuando los periodistas se van y las cosas vuelven a la normalidad. &iquest;Qu&eacute; cambios percibe entonces la gente? Es muy f&aacute;cil reunir grandes masas, convocar grandes manifestaciones, pero lo importante son los cambios que se producen. En Grecia al menos han dado un paso m&aacute;s all&aacute; con el partido Syriza, que tiene un programa acorde con lo que la gente quiere.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; Pablo Iglesias y su formaci&oacute;n encontraron la respuesta m&aacute;s &aacute;gil a las preguntas de Zizek, que planeaban desde hace tiempo sobre los movimientos y las gentes que se resist&iacute;an a aceptar el fin de la historia. El fil&oacute;sofo Santiago Alba Rico, en un art&iacute;culo titulado &laquo;Podemos, s&iacute;, pero &iquest;queremos?&raquo;, escrib&iacute;a sobre la funci&oacute;n del &laquo;maestro&raquo; en Podemos:
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; hay tambi&eacute;n una discusi&oacute;n no coyuntural sobre la superaci&oacute;n antropol&oacute;gica del liderazgo (&iquest;podemos pensar en una &eacute;tica sin ejemplos ni h&eacute;roes?) y otra relativa a las circunstancias concretas restrictivas en que nos movemos. La sociedad realmente existente (y realmente insurgente) est&aacute; forjada en el consumismo, el hedonismo de masas y la democracia abstracta, tres v&eacute;rtebras &iacute;ntimamente asociadas a un espacio p&uacute;blico secuestrado por el mercado y sus medios de comunicaci&oacute;n. No estoy seguro de que &laquo;el ejemplo p&uacute;blico&raquo; sea antropol&oacute;gicamente superable, pero lo que es incuestionable es el papel central, de legitimaci&oacute;n y de manipulaci&oacute;n, que juega en las sociedades capitalistas de mercado. [Y a&ntilde;ad&iacute;a sobre las cr&iacute;ticas:] Mucho me temo que el rechazo abstracto del liderazgo es t&iacute;pico de gente como yo: intelectuales individualistas que muchas veces pretenden convertirse en l&iacute;deres del no-liderazgo; es decir, en l&iacute;deres ineficaces.
    </p><p class="article-text">
        Pasadas las elecciones europeas, Zizek, junto con otros intelectuales, como Eduardo Galeano, Gilbert Achcar, Jorge Alem&aacute;n, &Eacute;tienne Balibar, Judith Butler, Noam Chomsky, Mike Davis, Michael Hardt, Naomi Klein, Antonio Negri y Jacques Ranci&egrave;re, firm&oacute; un manifiesto &laquo;internacional&raquo; de apoyo a Podemos. En el texto los firmantes se&ntilde;alaban: &laquo;El programa pol&iacute;tico de Podemos, elaborado de manera participativa por miles de ciudadanos, ha sido capaz de materializar el anhelo compartido por millones de personas de todo el mundo en un proyecto pol&iacute;tico concreto: una ruptura con la l&oacute;gica neoliberal del austericidio y la dictadura de la deuda; un reparto equitativo del trabajo y la riqueza; una democratizaci&oacute;n de todas las instancias de la vi- da p&uacute;blica; la defensa de los derechos sociales y los servicios p&uacute;blicos, y el fin de la corrupci&oacute;n y de la impunidad con las que el sue&ntilde;o euro- peo de igualdad, libertad y fraternidad ha degenerado en la pesadilla de una sociedad injusta, desigual, olig&aacute;rquica y c&iacute;nica&raquo;. Lo cierto es que, a la hora de firmar el manifiesto, el programa de Podemos era una inc&oacute;gnita y los puntos sobre los que se manten&iacute;a estaban cogidos con los alfileres de la indignaci&oacute;n y la voluntad de un cambio de paradigma en la pol&iacute;tica institucional espa&ntilde;ola, as&iacute; como en las formas tradicionales de hacer pol&iacute;tica desde la izquierda. Finiquitado el ciclo de los partidos hist&oacute;ricos de vanguardia, tambi&eacute;n de los modelos y aspiraciones cl&aacute;sicos de transformaci&oacute;n social, predomina la idea de que ya no hay nada que cambiar, s&oacute;lo gestionar la &uacute;nica alternativa, lo que tocaba era un cambio de discurso y de sus formas de trasladarlo a la sociedad. Asunto este &uacute;ltimo, el de la difusi&oacute;n, en el que las nuevas tecnolog&iacute;as han tenido un protagonismo que admite pocas dudas. El cambio en la comunicaci&oacute;n, su inmediatez y su acceso, ha sido estratosf&eacute;rico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El poderoso PCI</strong>
    </p><p class="article-text">
        En la genial pel&iacute;cula de Pietro Germi Divorcio a la italiana (Divorzio all&#700;italiana, 1961) hay una escena que describe de forma brillante la pedagog&iacute;a del Partido Comunista Italiano (PCI) a mediados del siglo xx, cuando era un referente indiscutible de la izquierda occidental. En un pueblo de Sicilia, Fef&eacute; (Marcello Mastroianni), casado desde hace doce a&ntilde;os con Rosal&iacute;a (Daniela Rocca), se enamora de su sobrina Angela (Stefania Sandrelli). La pel&iacute;cula es un enredo desternillante en relaci&oacute;n con las ideas de Mastroianni para deshacerse de su mujer y de la moralidad alrededor de los &laquo;delitos de honor&raquo; en el sur de Italia. En el recorrido de c&aacute;mara sobre la idiosincrasia del pueblo siciliano donde se sit&uacute;a la acci&oacute;n, hay un momento en que aparece la sede local del PCI. All&iacute; se celebra un mitin sobre el divorcio. Subido a una tarima, se ve a un camarada de est&eacute;tica arreglada y bien plantado. Con ret&oacute;rica trascendente, adoctrina, ante un auditorio repleto de hombres de aspecto campesino, con un discurso a favor de los derechos de la mujer. Una vez terminada su alocuci&oacute;n, los presentes lo abuchean y profieren insultos gruesos contra las mujeres. La concepci&oacute;n moral de esos campesinos comunistas no era muy diferente a la de los fieles cat&oacute;licos de la Democracia Cristiana, como tampoco la moral de los miembros del partido era muy distinta a otras socialmente hegem&oacute;nicas, en este caso, en relaci&oacute;n con el machismo. Hasta cierto punto podr&iacute;a ser una caricatura de la incapacidad de conectar con realidades sociales m&aacute;s all&aacute; de los discursos. Entonces era la &eacute;poca &mdash;la d&eacute;cada de los sesenta en Italia&mdash; de Palmiro Togliatti como secretario general del PCI, que viv&iacute;a la paradoja de un partido revolucionario sin revoluci&oacute;n y que actuaba desde el reformismo. Entonces la comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica era vertical, del Comit&eacute; Central para abajo. Ahora las redes sociales fomentan la interacci&oacute;n, la discusi&oacute;n permanente y la diversidad. El partido comunista m&aacute;s fuerte de Europa occidental, que fundaran en 1921 en Livorno Antonio Gramsci y Amadeo Bordiga, finaliz&oacute; su trayectoria en 1991, dos a&ntilde;os despu&eacute;s de la ca&iacute;da del Muro, en su XX Congreso, para derivar mayoritariamente en una fuerza &laquo;socialdem&oacute;crata&raquo; que representa el Partido Democr&aacute;tico del actual primer ministro italiano, Matteo Renzi. El hist&oacute;rico PCI pas&oacute; a la historia, el mitin de consignas unidireccionales, probablemente tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El heredero minoritario del legado del PCI fue el partido Rifondazione Comunista, el mismo en el que desembarc&oacute; Pablo Iglesias cuan- do lleg&oacute; a Italia. En las elecciones italianas de 2008, Rifondazione, que se present&oacute; en una coalici&oacute;n llamada Sinistra-Arcobaleno (Izquierda-Arco Iris), se qued&oacute; sin representaci&oacute;n; era la primera vez desde 1948 que una fuerza expresamente comunista no ten&iacute;a representaci&oacute;n en el Parlamento de la Rep&uacute;blica de Italia, al tiempo que Berlusconi lograba una nueva victoria. El hist&oacute;rico diario de izquierdas italiano Il Manifesto hac&iacute;a el siguiente balance: &laquo;La izquierda no desaparece junto con su representaci&oacute;n institucional: pensar que el juego estaba en el palacio ha sido un error&raquo;. Daniele Farina, que fue diputado de Rifondazione Comunista y miembro del centro social Leoncavallo de Mil&aacute;n (uno de los que &laquo;enamoraron&raquo; a Pablo Iglesias en su estancia italiana), se&ntilde;aaba: &laquo;Hay un problema de eficacia de la pol&iacute;tica. Las calles siempre han sido un lugar de reivindicaci&oacute;n social. Desde all&iacute; podemos empezar otra vez&raquo;.24 La lectura de Farina era una llamada de retorno a los or&iacute;genes. El de la calle era el nuevo ritmo que se impon&iacute;a en buena parte de la izquierda europea de la primera d&eacute;cada del siglo XXI. Una nueva institucionalidad, de abajo arriba, estaba floreciendo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tiempos nuevos...</strong>
    </p><p class="article-text">
        En ese contexto de disoluci&oacute;n del referente fundamental de las van- guardias de izquierda europeas del siglo xx &mdash;principalmente, los partidos comunistas&mdash; surgieron nuevas propuestas de articulaci&oacute;n del discurso pol&iacute;tico acordes con el cambio de siglo. Juan Carlos Monedero, dirigente de Podemos, se&ntilde;alaba en un art&iacute;culo:
    </p><p class="article-text">
        Las bases del socialismo del siglo XXI hay que buscarlas (aun sin &aacute;nimo exhaustivo) en los siguientes sucesos y en las reflexiones que abrieron: el derrocamiento de la Primavera de Praga en 1968 por las fuer- zas del Pacto de Varsovia; la creaci&oacute;n del sindicato polaco disidente Solidaridad en los astilleros de Gdansk, en 1980; las victorias de la derecha en Europa y Estados Unidos (Juan Pablo II, 1978; Thatcher, 1979; Reagan, 1980; Kohl, 1981); la ca&iacute;da del Muro de Berl&iacute;n de 1989; el nombramiento de Carlos Salinas en M&eacute;xico en 1988; de Carlos Sa&uacute;l Menem en Argentina y de Carlos Andr&eacute;s P&eacute;rez en Venezuela, ambos en 1989; la p&eacute;rdida del poder de los sandinistas en 1990; la enunciaci&oacute;n del Consenso de Washington en 1990; la disoluci&oacute;n de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica en 1991; el levantamiento zapatista de 1994; la fundaci&oacute;n en 1980 de los Verdes en Alemania (con las banderas del socialismo, el ecologismo, la democracia de base, la no vio- lencia y el antiautoritarismo); el desarrollo de la teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n, etc. [Y a&ntilde;ad&iacute;a, a modo de sentencia de los nuevos tiempos que esperaban:] Hoy, y a diferencia de lo que ocurre con otras ideolog&iacute;as que tienen una referencia m&iacute;nima compartida, la divergencia dentro del campo socialista es enorme. Es factible que el socialismo implique para unos la existencia de una vanguardia que marque el rumbo social; para otros, la reivindicaci&oacute;n de la clase obrera como sujeto de la transformaci&oacute;n; m&aacute;s all&aacute;, la redistribuci&oacute;n de la renta y la supresi&oacute;n de la herencia; para otros, la abolici&oacute;n de la explotaci&oacute;n a trav&eacute;s de la propiedad p&uacute;blica de los medios de producci&oacute;n; para aqu&eacute;llos, reformismo; para &eacute;stos, revoluci&oacute;n; para unos, austeridad medioambiental; para otros, inclusi&oacute;n multicultural; en otra direcci&oacute;n, partido &uacute;nico, y ret&oacute;rica obrera y campesina en un contexto econ&oacute;mico capitalista; al igual que habr&aacute; quien apostar&aacute; por una mezcla de todos estos elementos, y as&iacute; hasta el infinito de la indefinici&oacute;n. Por nuestra parte, entendemos que una sociedad socialista es un sistema de organizaci&oacute;n social, pol&iacute;tica, normativa, econ&oacute;mica y cultural que busca la libertad y la justicia, armonizando para ello los recursos materiales, institucionales e intelectuales de la sociedad, con el objeto de conseguir la igualdad de capacidades personales, la libertad de individuos y colectivos, la solidaridad entre los miembros de la comunidad, la defensa de las diferencias, el respeto medioambiental, la paz entre las naciones e iguales condiciones para todos los pueblos del mundo.
    </p><p class="article-text">
        En su texto, Monedero describ&iacute;a el socialismo del pasado siglo xx con cuatro caracter&iacute;sticas: eficiencia, hero&iacute;smo, atrocidad e ingenuidad. Juan Carlos Monedero comenz&oacute; su trayectoria pol&iacute;tica en la d&eacute;cada de los ochenta en el movimiento estudiantil madrile&ntilde;o. M&aacute;s tarde, ya como polit&oacute;logo, trabaj&oacute; de asesor de Gaspar Llamazares en IU en- tre 2000 y 2005 y, casi a continuaci&oacute;n, para el Gobierno de Hugo Ch&aacute;vez en Venezuela entre 2005 y 2010. Actualmente, presenta el debate pol&iacute;tico &laquo;La tuerka&raquo;, que emite P&uacute;blico TV.
    </p><p class="article-text">
        &Iacute;&ntilde;igo Errej&oacute;n particip&oacute; como activista en el movimiento estudiantil y en el movimiento antiglobalizaci&oacute;n a principios del siglo XXI; posteriormente, tras licenciarse en 2006 en Ciencias Pol&iacute;ticas, realiz&oacute; trabajos como miembro de la Fundaci&oacute;n Centro de Estudios Pol&iacute;ticos y Sociales (CEPS) en el asesoramiento a distintos Gobiernos de Am&eacute;rica Latina. Luis Alegre es activista pol&iacute;tico desde 1992, fue militante de Izquierda Anticapitalista, colaborador habitual del fil&oacute;sofo Carlos Fern&aacute;ndez Liria en la Universidad Complutense de Madrid (UCM), del que fue alumno y con el que ha escrito varios libros, y tambi&eacute;n fue miembro del consejo ejecutivo de CEPS y del consejo asesor de la revista Viento Sur.
    </p><p class="article-text">
        Carolina Bescansa es, de los cinco dirigentes fundamentales de Podemos, la que tiene un perfil m&aacute;s vinculado, en cuanto a sus reflexiones y an&aacute;lisis pol&iacute;ticos, al espacio acad&eacute;mico. Bescansa es profesora de Metodolog&iacute;a Pol&iacute;tica en la Facultad de Ciencias Pol&iacute;ticas y Sociolog&iacute;a de la Universidad Complutense de Madrid. Los cinco impulsores fundamentales de Podemos, los cuatro se&ntilde;alados m&aacute;s Pablo Iglesias, pertenecen al Consejo de Coordinaci&oacute;n de Podemos junto con Gemma Ubasart, Auxiliadora Honorato, Rafael Mayoral, &Aacute;ngela Ballester, Sergio Pascual y la eurodiputada Tania Gonz&aacute;lez. Las trayectorias de todos ellos est&aacute;n ligadas a los movimientos sociales y grupos de izquierda. Sin embargo, la propuesta de Podemos desembarc&oacute; en el tablero electoral con un paradigma poco habitual, al se&ntilde;alar que ellos no eran una fuerza &laquo;ni de izquierdas ni de derechas&raquo;, sino que apelaban al &laquo;sentido com&uacute;n&raquo; de las &laquo;mayor&iacute;as sociales&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        La dicotom&iacute;a izquierda-derecha fue una de las cuestiones que se pusieron encima de la mesa con la teor&iacute;a del &laquo;fin de la historia&raquo;. Como hemos visto, a finales del siglo xx apareci&oacute; un runr&uacute;n habitual y acad&eacute;mico alrededor del final de las ideolog&iacute;as. Por un lado, de la mano de la llamada tercera v&iacute;a, pero tambi&eacute;n con el surgimiento, espor&aacute;dico, de algunas expresiones pol&iacute;ticas novedosas que trataban de salirse de esa dualidad. En Espa&ntilde;a, no fue Podemos la primera fuerza que hizo un llamamiento en ese sentido. El partido con el que Adolfo Su&aacute;rez inici&oacute; una segunda etapa pol&iacute;tica, el Centro Democr&aacute;tico y Social (CDS), fundado en 1982, intent&oacute; situarse en un espacio neutro, situado &mdash;en sus propias palabras&mdash; en el &laquo;centro&raquo; y la &laquo;moderaci&oacute;n&raquo;. Su mayor &eacute;xito ser&iacute;an las elecciones generales de 1986, cuando logr&oacute; 1.800.000 votos y diecinueve esca&ntilde;os. Luego vendr&iacute;a una progresiva desaparici&oacute;n del partido, la mayor&iacute;a de cuyos miembros terminar&iacute;an integr&aacute;ndose en el PP de Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar. Hubo otros partidos &laquo;sin ideolog&iacute;a&raquo;. En el panorama pol&iacute;tico espa&ntilde;ol hubo una curiosa coincidencia terminol&oacute;gica. El 9 de febrero del a&ntilde;o 2000, Jes&uacute;s Gil presentaba sus candidaturas en dieciocho provincias para las elecciones generales. Con su particular estilo chulesco, el que fuera presidente del Atl&eacute;tico de Madrid y fundador del Grupo Independiente Liberal (GIL) ped&iacute;a ante numerosos medios de comunicaci&oacute;n &laquo;el voto de los cabreados&raquo;, para a&ntilde;adir que ser&iacute;a el vietcong de &laquo;esta democracia bipartidista que es la mayor de las dictaduras&raquo; y sentenciar que su partido no era &laquo;ni de derechas ni de izquierdas&raquo;. En las elecciones de marzo de aquel a&ntilde;o, el GIL logr&oacute; 72.160 votos y se qued&oacute; sin esca&ntilde;o. Sin embargo, en otros comicios logr&oacute; gobernar en ciudades como Ceuta, Barbate, San Roque, Chipiona, La L&iacute;nea de la Concepci&oacute;n, Tarifa, Estepona, Ronda, Casares y Manilva, adem&aacute;s de en su feudo estrella de Marbella. El GIL fue una experiencia pintoresca, alumbrada a la sombra de la corrupci&oacute;n en muchos municipios y con toques de chirigota, sin gracia, en sus gestos. Dej&oacute; de existir en 2007, dejando cuantiosas deudas a la Seguridad Social y Hacienda all&iacute; donde hab&iacute;an gobernado. Su pasado fue un esperpento de pol&iacute;ticas y corruptelas, muchas de la cuales se dilucidan todav&iacute;a en los tribunales. Comparar al CDS o al GIL con Podemos ser&iacute;a una necedad, los miembros m&aacute;s significados de Podemos han repetido con profusi&oacute;n que ellos se consideran de izquierdas. La ubicaci&oacute;n del espacio pol&iacute;tico fuera de las categor&iacute;as tradicionalmente asociadas a la pol&iacute;tica no era nueva en Espa&ntilde;a, pero algo que parece evidente es que su irrupci&oacute;n no se explica por su falta o no de definici&oacute;n, sino por apelar a la gente a superar el esquema mental de ubicaci&oacute;n de las definiciones ideol&oacute;gicas como justificaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas de gobierno. Para Podemos, la firma en agosto de 2011 de la reforma del art&iacute;culo 135 de la Constituci&oacute;n era el ejemplo de que la dicotom&iacute;a izquierda-derecha no ten&iacute;a que ver con los problemas de la gen- te, sino con la gesti&oacute;n conjunta por los grandes partidos de pol&iacute;ticas contra los intereses de la gente.
    </p><p class="article-text">
        En una entrevista en &laquo;La Sexta noche&raquo; el 29 de noviembre de 2014, Pedro S&aacute;nchez, secretario general del PSOE, respond&iacute;a a &Iacute;&ntilde;igo L&oacute;pez sobre qu&eacute; le parec&iacute;a Podemos: &laquo;Veo bastante oportunismo ideol&oacute;gico, porque se levantan siendo de Izquierda Anticapitalista, comen siendo no sabemos de qu&eacute; y cenan diciendo que son socialdem&oacute;cratas&raquo;. El PSOE iniciaba una l&iacute;nea argumental en la que pon&iacute;a en cuesti&oacute;n las procedencias militantes e ideol&oacute;gicas de buena parte de los dirigentes de Podemos. Una bater&iacute;a de mensajes de los que ten&iacute;an conocimiento en la formaci&oacute;n de Pablo Iglesias antes de que se hicieran p&uacute;blicos. Preparadas y debatidas las respuestas, Rafa Mayoral, secretario de Relaciones con la Sociedad Civil, anunciaba en rueda de prensa el 1 de diciembre de 2014 una movilizaci&oacute;n para el 31 de enero de 2015 y a&ntilde;ad&iacute;a con tono tranquilo como respuesta a las acusaciones de S&aacute;nchez y los socialistas: &laquo;Creemos que hay importantes sectores de la poblaci&oacute;n que apuestan por este proyecto y queremos que haya un espacio donde puedan demostrarlo&raquo;. Una forma de decir que si la estrategia socialista pasaba por desacreditar a los miembros m&aacute;s prominentes de Podemos por su pasado pol&iacute;tico, lo que har&iacute;a la formaci&oacute;n ser&iacute;a ampliar el abanico de protagonismos, en sinton&iacute;a con el mantra que repiten de que &laquo;Podemos es la gente&raquo;. Un sujeto colectivo, &laquo;la gen- te&raquo;, con el que al PSOE no le conviene meterse porque muchos votan- tes y simpatizantes de Podemos lo fueron antes de los socialistas. La manifestaci&oacute;n era parte de la estrategia de empoderar a su militancia y hacer su primer gran acto de masas como partido. En esa l&iacute;nea, Rafa Mayoral a&ntilde;ad&iacute;a que sus propuestas no tienen que ver con la &laquo;extrema izquierda&raquo;, sino con &laquo;la mayor&iacute;a social del pa&iacute;s&raquo;.28 Podemos ha edifica- do su identidad en buena medida a partir de la descomposici&oacute;n de sus adversarios y su categorizaci&oacute;n como cuerpo com&uacute;n, el &laquo;PPSOE&raquo; y &laquo;la casta&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        El 23 de abril de 2014, antes de las elecciones al Parlamento Euro- peo, la candidata socialista Elena Valenciano participaba en una tertulia en el programa &laquo;Las ma&ntilde;anas de Cuatro&raquo;. Ante un v&iacute;deo electoral de Podemos, con m&uacute;sica de fondo de la popular serie &laquo;Cu&eacute;ntame&raquo; y voz en off de Pablo Iglesias, &eacute;ste lanzaba paralelismos entre PSOE y PP, criticaba un sistema pol&iacute;tico vinculado a la Constituci&oacute;n de 1978, de- c&iacute;a que ambos partidos hab&iacute;an disfrutado de &laquo;coches oficiales y buenas poltronas&raquo;, y a&ntilde;ad&iacute;a antes de finalizar que Elena Valenciano &laquo;hab&iacute;a abandonado dos carreras universitarias que empez&oacute; y nunca termin&oacute; porque seg&uacute;n ella &ldquo;se aburr&iacute;a estudiando&rdquo;&raquo;. La candidata del PSOE en las elecciones europeas, ante la pregunta del periodista Jes&uacute;s Cintora sobre su opini&oacute;n acerca del cortometraje electoral, se&ntilde;alaba en el plat&oacute; con media sonrisa: &laquo;Es un v&iacute;deo demag&oacute;gico y lleno de falsedades. &Eacute;l hace su pol&iacute;tica, intentar demostrar que el PP y el PSOE son lo mismo para intentar ganar espacio pol&iacute;tico. [Y a&ntilde;ad&iacute;a visiblemente molesta:] Me parece terrible, terrible, que desde la izquierda, para ganar un m&iacute;nimo de espacio pol&iacute;tico, que ser&aacute; m&iacute;nimo, se compare al PSOE con el PP, heredero de la derecha franquista de este pa&iacute;s. Una cosa incre&iacute;ble, creo que pierde la raz&oacute;n al decir eso&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Un mes despu&eacute;s, Podemos no logr&oacute; un &laquo;espacio m&iacute;nimo&raquo;. Consigui&oacute; m&aacute;s de un mill&oacute;n doscientos mil votos, en unas elecciones en las que se dio el peor resultado de los socialistas desde 1978. El no valorar con anticipaci&oacute;n lo que podr&iacute;a venir no fue s&oacute;lo un error de los analistas del PSOE, fue una miop&iacute;a generalizada entre buena parte de la clase pol&iacute;tica y numerosos medios de comunicaci&oacute;n. Nadie les vio venir, pocos les dieron importancia y muchos los despreciaron. Ocurri&oacute; tambi&eacute;n en un debate de la cadena de televisi&oacute;n 13TV antes de las elecciones europeas, cuando la periodista Isabel Dur&aacute;n y los tertulia- nos de la cadena conservadora se re&iacute;an de Pablo Iglesias y Podemos diciendo que no iban a recibir m&aacute;s de &laquo;doscientos mil votos&raquo; y que ser&iacute;an una fuerza &laquo;insignificante&raquo;. La evoluci&oacute;n del argumentario y los calificativos fueron cambiando, desde el tratamiento como fen&oacute;meno friki al de preocupaci&oacute;n, alarma y acusaciones. Hasta ese momento, Podemos no era m&aacute;s que una china en el zapato; pasado el 25-M, y con las encuestas soplando a favor, se convirti&oacute; en el gran enemigo de los principales partidos pol&iacute;ticos de Espa&ntilde;a y de la mayor&iacute;a de las l&iacute;neas editoriales. Con los cambios de liderazgo postelectorales en el PSOE, en el que Alfredo P&eacute;rez Rubalcaba dej&oacute; su puesto &mdash;tras pasar por unas primarias entre los militantes socialistas&mdash; a Pedro S&aacute;nchez, se decidi&oacute; cambiar la l&iacute;nea argumental de los socialistas. Ya no era s&oacute;lo cargar contra las pol&iacute;ticas del PP, ahora el PSOE deb&iacute;a mirar con mucha atenci&oacute;n el retrovisor de la izquierda para no verse adelantado. Seg&uacute;n una informaci&oacute;n publicada por Jos&eacute; Luis Sastre en la cadena Ser,30 el partido tendr&iacute;a como estrategia electoral para las elecciones municipales y auton&oacute;micas de 2015 conseguir &laquo;otra oportunidad&raquo; por parte de los electores que hab&iacute;an ido perdiendo, buena parte de ellos hacia Podemos. A&ntilde;ad&iacute;a el periodista sobre el documento al que hab&iacute;an tenido acceso:
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a Podemos, propone llamarlos extremistas en vez de populistas y sostiene que &laquo;cuanto mejor sea la evoluci&oacute;n de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola, peor le ir&aacute; a Podemos&raquo;. Lo que defiende [el argumentario del PSOE] es que los socialistas revelen el discurso &laquo;hip&oacute;crita&raquo; y &laquo;enga&ntilde;oso&raquo; que ofrece sin que eso ofenda a sus simpatizantes. Augura que el apoyo que ahora tiene el partido de Pablo Iglesias ir&aacute; &laquo;erosion&aacute;ndose seg&uacute;n se conozca su funcionamiento real&raquo;. &laquo;Es previsible que la realidad del juego pol&iacute;tico termine por poner a Podemos en el lugar que con seguridad le corresponde: un partido m&aacute;s, situado en el lugar &mdash;ampliado, quiz&aacute;&mdash; que tradicionalmente ocupaba IU.&raquo;
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; por ver si esto ser&aacute; as&iacute;, y si cambia la tendencia de las encuestas, pero si una de las patas de la acusaci&oacute;n contra Podemos era que son &laquo;extremistas&raquo; porque se levantaban siendo de Izquierda Anticapitalista, en el momento del argumentario ya no lo eran, ni para desayunar ni para comer ni para cenar. Al menos, sus dirigentes. Una cuesti&oacute;n que precisamente hab&iacute;a sido el eje del enfrentamiento, m&aacute;s soterrado que p&uacute;blico, de uno de los hitos evolutivos de la formaci&oacute;n de Pablo Iglesias: el encuentro-congreso de Vistalegre, un acto donde precisamente el equipo de Iglesias hab&iacute;a decidido desprenderse de sus medallas militantes, sus consignas m&aacute;s identitarias y sus amistades peligrosas. Culminaba as&iacute; la l&oacute;gica de confiar su estrategia en la victoria electoral prescindiendo de las identidades m&aacute;s factibles, susceptibles de ser estereotipadas, principalmente la de ser activistas de &laquo;extrema izquierda&raquo;. Vistalegre fue la escenificaci&oacute;n de un cambio que para algunos no era m&aacute;s que cosm&eacute;tico; para otros, s&iacute;ntoma del abandono de sus se&ntilde;as de identidad y, a&uacute;n para otros, una cuesti&oacute;n de adaptaci&oacute;n al nuevo tiempo pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Suresnes y el eurocomunismo</strong>
    </p><p class="article-text">
        Vistalegre fue la escenificaci&oacute;n de un cambio que para algunos no era m&aacute;s que cosm&eacute;tico; para otros, s&iacute;ntoma del abandono de sus se&ntilde;as de identidad y, para algunos, una cuesti&oacute;n de adaptaci&oacute;n al nuevo tiempo pol&iacute;tico. En ciertos mentideros, el cambio de rumbo ideol&oacute;gico se compar&oacute; con el famoso congreso de Suresnes del Partido Socialista Obrero Espa&ntilde;ol. Lo se&ntilde;alaba el periodista Ignacio Camacho en una columna de opini&oacute;n publicada el 20 de octubre de 2014 en el diario Abc titulada &laquo;De Suresnes a Vistalegre&raquo;: &laquo;Esa reuni&oacute;n de Vistalegre puede ser el Suresnes de una nueva izquierda. Bajo su discurso anticasta, Podemos no pretende acabar con el bipartidismo, sino sustituir una de sus dos patas. Su primer objetivo es acabar con la socialdemocracia y la tiene a tiro porque ha logrado encajonarla. Sus estrategas, que son polit&oacute;logos universitarios, han recogido las cenizas contestatarias del 15-M para abonar con ellas un movimiento de ruptura; se han dado cuenta de que la crisis empuja a la radicalidad a las clases medias empobrecidas y han sabido entrever el final del moderantismo. Su propuesta se dirige a capitalizar la ira y el sentimiento social de desamparo&raquo;.32 Desde el punto de vista contrario, Ra&uacute;l S&aacute;nchez Cedillo en el diario.es advert&iacute;a que Podemos, tras presentar su perfil m&aacute;s moderado y &laquo;socialdem&oacute;crata&raquo;, a quien se parec&iacute;a en realidad era a la Uni&oacute;n de Centro Democr&aacute;tico, el partido de centro-derecha que lider&oacute; el cambio de r&eacute;gimen tras la muerte del dictador Francisco Franco: &laquo;Pablo Iglesias y Podemos se tornan, por la fuerza combinada de los hechos y de su buen hacer, en principal garant&iacute;a de una transici&oacute;n sin m&aacute;s 15-M y respetuosa de los pactos fundamentales entre los sujetos del cambio de la constituci&oacute;n material y formal espa&ntilde;ola. As&iacute; pues, ateni&eacute;ndonos siempre a estructura y funci&oacute;n, los t&eacute;rminos de la situaci&oacute;n pol&iacute;tica y social corresponden mucho m&aacute;s a los que se encontraron Su&aacute;rez y su UCD que a los que llevaron a la victoria arrolladora de Gonz&aacute;lez en 1982&raquo;.33 Para Cedillo, Podemos ser&iacute;a el tranquimazin del r&eacute;gimen para una salida ordenada de la actual situaci&oacute;n, como lo fue UCD en la Transici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El 10 de noviembre de 1979, en el programa de televisi&oacute;n &laquo;La clave&raquo; que presentaba con estilo calmado, pipa y savoir faire Jos&eacute; Luis Balb&iacute;n, y que comenzaba con una sinton&iacute;a que invitaba al suspense y la expectaci&oacute;n, se realiz&oacute; un debate sobre marxismo. En la tertulia pol&iacute;tica que emit&iacute;a TVE estaban presentes Bernard-Henri L&eacute;vy, fil&oacute;sofo y escritor franc&eacute;s; Santiago Carrillo, secretario general del Partido Comunista de Espa&ntilde;a; Enrique Tierno Galv&aacute;n, alcalde socialista de Madrid; Alfonso Osorio, pol&iacute;tico espa&ntilde;ol liberal-conservador de la UCD; Raimon Obiols, miembro del PSC-PSOE; y Roger Garaudy, fil&oacute;sofo y pol&iacute;tico franc&eacute;s. El programa, en una atm&oacute;sfera cargada de humo, se hizo c&eacute;lebre por el enfrentamiento dial&eacute;ctico entre Bernard-Henri L&eacute;vy y Santiago Carrillo. Poco antes del programa, el PSOE hab&iacute;a abandonado el marxismo, en un congreso extraordinario celebrado en septiembre no sin ciertas tensiones internas. En mayo de ese a&ntilde;o el XXVIII Congreso hab&iacute;a rechazado la propuesta de Gonz&aacute;lez de suprimir el marxismo y Felipe dimiti&oacute;. Fue entonces cuando dijo su famosa frase: &laquo;Hay que ser socialistas antes que marxistas&raquo;. Una gestora dirigi&oacute; el partido hasta que en el congreso extraordinario de septiembre de 1979 Gonz&aacute;lez recuper&oacute; el liderazgo y elimin&oacute; el marxismo del Partido Socialista. Existe la idea de que fue en Suresnes pero no fue as&iacute;, el programa de Suresnes segu&iacute;a siendo marxista y partidario de la &laquo;autodeterminaci&oacute;n de los pueblos&raquo;. Suresnes se considera decisivo porque el grupo sevillano de Felipe Gonz&aacute;lez desplaz&oacute; a Llopis, el dirigente hist&oacute;rico, y su peque&ntilde;o n&uacute;cleo de afines. Era la renovaci&oacute;n de un partido que en ese momento apenas ten&iacute;a fuerza y presencia en el interior del pa&iacute;s. Obiols, que despu&eacute;s de 1979 tuvo importantes cargos de responsabilidad en el socialismo catal&aacute;n y tambi&eacute;n en el PSOE, comentaba en aquel entonces sobre el abandono del marxismo: &laquo;Yo creo que la soluci&oacute;n que se ha adoptado en nuestro &uacute;ltimo congreso es una soluci&oacute;n positiva en la medida en que el partido asume el marxismo como instrumento te&oacute;rico, como m&eacute;todo para analizar y transformar la sociedad, pero a la vez define su posici&oacute;n con relaci&oacute;n al marxismo en t&eacute;rminos laicos, abiertos, de confrontaci&oacute;n dentro del partido con otras posiciones ideol&oacute;gicas y culturales. Y precisamente mi punto de vista es que este tipo de posici&oacute;n es m&aacute;s marxista, tal vez, o m&aacute;s pro- fundamente marxista, de lo que ser&iacute;a una simple apelaci&oacute;n simb&oacute;lica en el sentido de decir &ldquo;nuestro partido es un partido marxista, punto y se acata&rdquo;. Si no recuerdo mal, la formulaci&oacute;n que se adopt&oacute; fue que nuestro partido asume el marxismo como instrumento, como m&eacute;todo. Recoge tambi&eacute;n todas las grandes aportaciones que han hecho del socialismo la gran alternativa de emancipaci&oacute;n de nuestro tiempo y respeta las posiciones personales, las creencias, la filosof&iacute;a personal de todos sus militantes&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el programa, que visto con perspectiva es un debate exquisito donde la tensi&oacute;n y las diferencias no derivan en gritos, insultos o manipulaciones, Santiago Carrillo define y defiende el eurocomunismo, nombre con el que se conoci&oacute; la interpretaci&oacute;n disidente del socialismo sovi&eacute;tico y que firmaron los principales partidos comunistas de Europa occidental a mediados de la d&eacute;cada de los setenta, por el que de alguna manera renunciaban a la toma del poder a trav&eacute;s de una revoluci&oacute;n socialista en los pa&iacute;ses capitalistas y confiaban su presente y su futuro al sistema parlamentario democr&aacute;tico y las elecciones libres. Dec&iacute;a el hist&oacute;rico dirigente del comunismo espa&ntilde;ol como explicaci&oacute;n de la l&oacute;gica eurocomunista: &laquo;Mi posici&oacute;n con relaci&oacute;n al marxismo es que, en los pa&iacute;ses de Europa occidental, [existen] las condiciones para ir pasando al socialismo [de modo que] el tr&aacute;nsito al socialismo integre a los m&aacute;s amplios sectores de la poblaci&oacute;n en una forma en que sea posible la democracia desarrollada&raquo;. Sin embargo, el eurocomunismo, como teor&iacute;a de consenso de los dirigentes comunistas occidentales, no tuvo excesivo recorrido y cay&oacute; en desgracia incluso antes de que lo hiciera el Muro de Berl&iacute;n. En el caso espa&ntilde;ol, el PCE, fuerza fundamental en las luchas antifranquistas, tuvo un recorrido electoral raqu&iacute;tico en democracia. En 1977, el PCE obtuvo 1.709.890 votos (9,33 por ciento) y diecinueve diputados; en 1979, 1.938.487 votos (10,77 por ciento) y veintitr&eacute;s diputados; y en 1982, en las elecciones en las que el PSOE de Felipe Gonz&aacute;lez logr&oacute; una destacada mayor&iacute;a absoluta, el PCE obtuvo 846.515 votos (4,02 por ciento) y cuatro diputados. A partir de ah&iacute;, y tras una grave crisis interna, el PCE evolucion&oacute; hacia un nuevo formato y Santiago Carrillo abandon&oacute; el puesto de secretario general. En 1986 se creaba IU, constituida alrededor de uno de los sectores del movimiento que ped&iacute;a el no a la incorporaci&oacute;n de Espa&ntilde;a a la Organizaci&oacute;n del Tratado del Atl&aacute;ntico Norte (OTAN) en el refer&eacute;ndum que se celebr&oacute; el 12 de marzo de ese a&ntilde;o. Un refer&eacute;ndum que fue un nuevo jarro de agua fr&iacute;a en las expectativas de los grupos y partidos situados a la izquierda del PSOE. Con un censo electoral entonces de 29.024.494 electores, los votos a favor fueron 9.054.509 (52,5 por ciento) y los votos en contra de la Alianza Atl&aacute;ntica, 6.872.421 (39,85 por ciento). IU renov&oacute; liderazgos y se convirti&oacute; en una coordinadora de partidos, aunque el PCE mantuvo su dominio y protagonismo. En los siguientes procesos electorales, los resultados de IU fueron: en 1986, con Gerardo Iglesias como cabeza de cartel, 935.504 votos (4,63 por ciento) y siete diputados; en 1989, con Julio Anguita en la primera de sus tres candidaturas a presidente del Gobierno, 1.858.588 votos (9,07 por ciento) y diecisiete diputados; en 1993, 2.253.722 votos (9,55 por ciento) y dieciocho diputados; en 1996, en los mejores resultados de la historia de la coalici&oacute;n, 2.639.774 votos (10,54 por ciento) y veinti&uacute;n diputados; en el a&ntilde;o 2000, con Francisco Frutos, 1.263.043 votos (5,45 por ciento) y ocho diputados; en 2004, IU junto con Iniciativa per Catalunya-Los Verdes (ICV), y liderados por el asturiano Gaspar Llamazares, lograba 1.284.081 votos (4,96 por ciento) y cinco diputados; en 2008, su peor resultado electoral en unas generales, IU-ICV, tambi&eacute;n con Gaspar Llamazares, sufri&oacute; un batacazo al conseguir tan s&oacute;lo 969.946 votos (3,77 por ciento) y dos diputados. En 2011, Izquierda Plural lograr&iacute;a recuperarse de la tendencia a la baja: con Cayo Lara como cabeza de cartel, el partido m&aacute;s significadamente de izquierdas a nivel nacional del arco parlamentario espa&ntilde;ol lograba 1.686.040 votos (6,92 por ciento) y once diputados. En Europa, los m&aacute;rgenes de representatividad en los pa&iacute;ses del sur del continente eran parecidos.
    </p><p class="article-text">
        El 22 de noviembre de 2014, Pablo Iglesias particip&oacute; en un encuentro celebrado en Lisboa por el Bloco de Esquerda, una coalici&oacute;n de partidos ligados a los movimientos sociales y la izquierda radical portuguesa, distinto al tradicional Partido Comunista Portugu&eacute;s. All&iacute;, ante cerca de mil personas, se&ntilde;al&oacute;: &laquo;La izquierda tradicional es conservadora. &Eacute;se es su problema. Con lo de siempre no se puede ganar a los que nos llevan ganando treinta a&ntilde;os. Hay que cambiar&raquo;. Ante un p&uacute;blico entregado a la deriva de Podemos en Espa&ntilde;a, propuso algunos &laquo;ingredientes&raquo; necesarios para salirse de lo previsible cuando se intenta &laquo;ganar&raquo; en el tablero electoral, desde el pragmatismo y la audacia: &laquo;Acabar con el pesimismo, con los cenizos; recuperar la ilusi&oacute;n. El segundo ingrediente, ser laicos. La izquierda no puede ser una religi&oacute;n, un himno, una bandera, un libro de Marx donde est&aacute;n escritas todas las respuestas, donde acudir cuando hay una duda o un problema&raquo;, y a&ntilde;adi&oacute;: &laquo;La casta pol&iacute;tica es fea, con sus trajes, sus corbatas, sus coches grises; su discurso sectario, su arrogancia; gente que no escucha, que no sabe hablar. Sonriamos, no rega&ntilde;emos a la gente por estar delante del televisor en lugar de leer a Marcuse&raquo;. Precisamente, en esta &uacute;ltima frase, Iglesias, dominador de la ciencia pol&iacute;tica y de sus teor&iacute;as y pr&aacute;cticas, jugaba con uno de los referentes del marxismo m&aacute;s heterodoxo del siglo XX, Herbert Marcuse, que hab&iacute;a se&ntilde;alado en una ocasi&oacute;n: &laquo;La dominaci&oacute;n tiene su propia est&eacute;tica y la dominaci&oacute;n democr&aacute;tica tiene su est&eacute;tica democr&aacute;tica&raquo;. Pero para Podemos el problema no es s&oacute;lo el papel de la izquierda, sino tambi&eacute;n el de la representatividad tal y como se ha entendido en las democracias occidentales en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. As&iacute; lo explicaba Carolina Bescansa en una entrevista con los periodistas, y tambi&eacute;n miembros de Podemos, Ana Dom&iacute;nguez y Luis Gim&eacute;nez: &laquo;Es muy probable que muchos de los fracasos de la izquierda europea durante los &uacute;ltimos treinta o cuarenta a&ntilde;os tengan que ver con las estructuras organizativas; aunque es dif&iacute;cil hablar de las estructuras organizativas de la izquierda, porque han existido muchos modelos distintos y, por tanto, no es tan f&aacute;cil resumirlos en un &uacute;nico modelo [...]. Es m&aacute;s, me atrevo a decir que Podemos no es compatible con las estructuras pol&iacute;ticas caracter&iacute;sticas de la democracia representativa. Porque precisamente una de las claves de la crisis que estamos viviendo tiene que ver con el coraz&oacute;n mismo de la democracia representativa, con la idea de la delegaci&oacute;n, con la idea de la participaci&oacute;n y con el concepto mismo de ciudadan&iacute;a&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El movimiento antiglobalizaci&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        En la trayectoria de Pablo Iglesias hubo una primera ruptura est&eacute;tica. Cambi&oacute; el gris partido por nuevos coloridos que comenzaron a emerger al final de la &uacute;ltima d&eacute;cada del siglo xx y principios del siglo XXI. Lo comentaba &eacute;l mismo en la entrevista de La Marea: el paso de la militancia comunista cl&aacute;sica a la inmersi&oacute;n en el activismo &laquo;alternativo&raquo; del movimiento antiglobalizaci&oacute;n. Un espacio activista que se constituy&oacute; alrededor de las protestas contra las reuniones de organizaciones supranacionales, pero tambi&eacute;n alrededor de encuentros mundiales para el debate y la articulaci&oacute;n de discursos, el m&aacute;s famoso de ellos, el Foro Mundial de Porto Alegre. En una entrevista para la revista La Insignia, en febrero de 2003, el fil&oacute;sofo Francisco Fern&aacute;ndez Buey explicaba el cambio de ciclo que supon&iacute;a el movimiento antiglobalizaci&oacute;n:
    </p><p class="article-text">
        Lo de Porto Alegre me parece el fen&oacute;meno sociopol&iacute;tico m&aacute;s importante de los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Ah&iacute; han nacido tres cosas que sin duda est&aacute;n llamadas a tener gran repercusi&oacute;n en el pr&oacute;ximo futuro. La primera es un movimiento sociopol&iacute;tico de car&aacute;cter global, un movimiento de movimientos en el que por primera vez desde que vivimos en un mundo bipolar se encuentran gentes de los cinco continentes con esp&iacute;ritu cr&iacute;tico y conciencia de cu&aacute;les son los principales problemas de la humanidad. La segunda es que, tambi&eacute;n por primera vez en muchos a&ntilde;os, se percibe que otro mundo es posible, o sea, que hay alternativas positivas y viables a la globalizaci&oacute;n neoliberal. Y la tercera es la recuperaci&oacute;n de un concepto sano de democracia, de un concepto no meramente especulativo, sino inspirado en experiencias concretas en las que est&aacute; participando ya mucha gente, en la misma ciudad de Porto Alegre.
    </p><p class="article-text">
        Los foros sociales eran el s&iacute;ntoma de debates y encuentros mundiales que se llevaban a cabo en una l&oacute;gica muy distinta a la que supon&iacute;an los congresos celebrados, no hac&iacute;a tanto, por los partidos agrupa- dos en la Tercera Internacional. Tambi&eacute;n en la incorporaci&oacute;n de igual a igual entre movimientos sociales y procesos de gobernabilidad emergentes en Am&eacute;rica Latina se fue construyendo una suerte de nuevo paradigma de toma del poder desde la izquierda.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; el remate final para cerrar el c&iacute;rculo de las incertidumbres estrat&eacute;gicas abiertas tras el desplome de las &laquo;dictaduras del proletaria- do&raquo; fue la crisis econ&oacute;mica internacional. Ram&oacute;n Fern&aacute;ndez Dur&aacute;n, en su libro La quiebra del capitalismo global, 2000-2030,39 resum&iacute;a el ciclo entre la ca&iacute;da del Muro de Berl&iacute;n y el momento actual:
    </p><p class="article-text">
        Durante el per&iacute;odo excepcional entre el derrumbe del imperio oriental del socialismo real (1989-1991) y la crisis de Wall Street (2007-2008), pareci&oacute; que el imperio occidental se consolidaba y ampliaba definitivamente su alcance a escala mundial, inaugur&aacute;ndose una especie de vacaciones de la historia, un presente continuo. Un sistema industrial m&aacute;s &aacute;gil, high tech, flexible, consumista, democr&aacute;tico y glamuroso era capaz de imponerse y engullir a otro m&aacute;s torpe, burocratizado, con escasez de bienes y servicios, fuertemente represivo y, sobre todo, gris. El &laquo;fin de la historia&raquo;, lo denomin&oacute; Fukuyama. Pero todo fue un espejismo temporal. [...] La crisis financiera mundial con epicentro en Wall Street vino a mostrarnos que todo era m&aacute;s bien un simulacro pasajero, la crisis est&aacute; siendo para el capitalismo global lo que la ca&iacute;da del Muro de Berl&iacute;n fue para el socialismo real.
    </p><p class="article-text">
        Con el vac&iacute;o abierto tras el 9 de noviembre de 1989, los movimientos que desde la izquierda se vehiculaban alrededor de la causa de la humanidad miraban, tras a&ntilde;os de dispersi&oacute;n y derrotas, a la gobernabilidad como siguiente paso. Bien en forma de nuevos partidos, como en Am&eacute;rica Latina, bien en forma de movimientos de protesta y debate internacionales. En la antigua Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica Alemana circulaba un chiste bastante popular. Dos perros conversaban, cada uno a un lado del Muro. El perro del lado occidental (capitalista) se&ntilde;alaba con envidia al comunista: &laquo;Tienes caseta garantizada, comida, veterinario y tus cr&iacute;as est&aacute;n cuidadas&raquo;. Al otro lado, el perro de la Alemania Oriental contest&oacute;: &laquo;Ya, pero t&uacute; puedes ladrar&raquo;. Tras la unificaci&oacute;n, los criterios del chiste no quedaron tan claros, algunos de los valores y conceptos sobre los que se edific&oacute; el llamado mundo libre fueron perdiendo presi&oacute;n, como si de una bebida con gas se tratase. Los derechos y libertades de las personas se resintieron en esa deriva. Estandartes como la libertad de movimiento quedaron en entredicho con las barreras cada vez m&aacute;s altas y desiguales entre el Norte y el Sur o, por llamarlo de otra manera, el centro rico y la periferia pobre. El movimiento antiglobalizaci&oacute;n trat&oacute; de abrir una grieta en el llamado pensamiento &uacute;nico a trav&eacute;s de foros y encuentros, al tiempo que se iniciaba un ciclo de protestas a partir de la revuelta de Seattle en 1999 contra la reuni&oacute;n de la Organizaci&oacute;n Mundial del Comercio (OMC). La l&oacute;gica de &laquo;pensar global, actuar local&raquo; fue la que impuls&oacute; a miles de activistas al encuentro y la reestructuraci&oacute;n de los lugares desde los que articular pol&iacute;ticas de cambio. Atr&aacute;s qued&oacute; el foquismo guerrillero del Che Guevara, Mayo del 68 o la hegemon&iacute;a de los partidos comunistas de vanguardia. Los movimientos sociales iniciaban una nueva etapa de protagonismo. Pablo Iglesias, igual que otros miembros de Podemos, particip&oacute; del nuevo tiempo pol&iacute;tico que comenzaba con el siglo XXI: el de las protestas a pie de calle, las cumbres y las contracumbres. Tambi&eacute;n el de la influencia zapatista y los cambios de gobierno en Am&eacute;rica Latina. El Muro de Berl&iacute;n era historia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jacobo Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/politica/noviembre_1_2707231.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Apr 2015 17:05:34 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[9 de noviembre de 1989]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Pablo Iglesias,Podemos]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
