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    <title><![CDATA[elDiario.es - José Daniel Espejo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jose_daniel_espejo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - José Daniel Espejo]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Alfonso García-Villalba, escritor: "Nuestra realidad es puro delirio"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/alfonso-garcia-villalba-escritor-realidad-puro-delirio_1_12350785.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9ff48c21-c6ae-4bfc-b2c8-f9db45ecd236_16-9-discover-aspect-ratio_default_1119080.jpg" width="1273" height="716" alt="Alfonso García-Villalba, escritor: &quot;Nuestra realidad es puro delirio&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El narrador murciano lanza en la editorial Franz ‘La nueva subjetividad’, su última ¿novela? y dobla con ella la apuesta por la literatura mutante, la hibridación de géneros, los espacios límite de la ficción</p></div><p class="article-text">
        Nadie escribe como Alfonso Garc&iacute;a-Villalba. El narrador murciano lanza en la editorial Franz &lsquo;La nueva subjetividad&rsquo;, su &uacute;ltima &iquest;novela? y dobla con ella la apuesta por la literatura mutante, la hibridaci&oacute;n de g&eacute;neros, los espacios l&iacute;mite de la ficci&oacute;n. Una Regi&oacute;n de Murcia invadida por misteriosas dunas, unos personajes en deriva, una atm&oacute;sfera entre lo dist&oacute;pico y lo m&iacute;stico, una prosa adictiva e hipn&oacute;tica y un conjunto de t&eacute;cnicas narrativas y ensay&iacute;sticas de &uacute;ltima generaci&oacute;n son los ingredientes principales de un libro mayor, tan inclasificable como impactante, que posiciona la de Garc&iacute;a-Villalba como una de las propuestas literarias m&aacute;s originales, disruptivas y enriquecedoras del idioma. Esta conversaci&oacute;n se ha dilatado a lo largo de varias semanas, entre lo anal&oacute;gico y lo electr&oacute;nico, entre interrupciones, viajes, chats de WhatsApp y ruidos del presente, y en eso se parece a <em>La nueva subjetividad</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El observatorio de La Murta, el desierto de Mahoya, las ramblas de Valladolises, Balsicas, Los Belones, hoteles en ruinas, rotondas en medio de la nada... La nueva subjetividad es un texto con coordenadas en una Murcia des&eacute;rtica, po&eacute;tica, decadente y m&iacute;stica que hacen pensar en una peculiar psicogeograf&iacute;a, &iquest;qu&eacute; puedes contarnos del trabajo de ese Alfonso Garc&iacute;a-Villalba director de localizaciones en la (super)producci&oacute;n La nueva subjetividad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Supongo que sencillamente abro los ojos y observo, poco m&aacute;s. Parece que contemplar a conciencia lo que nos rodea no es algo muy com&uacute;n y, con la abducci&oacute;n colectiva que padecemos a trav&eacute;s de la tecnolog&iacute;a, siento que estamos sustituyendo la contemplaci&oacute;n de la realidad por su representaci&oacute;n. Todo as&iacute; como muy barroco, pero en modo low cost, onda Ryanair, &iquest;no? Barroco pero del malo, performance barata. Algo que, en cierto modo, es bastante triste porque nos aboca de forma imperdonable hacia el simulacro, hacia los espejos y los espejismos&hellip;  y, queramos o no, nos empuja a dejar de estar en el aqu&iacute; y en el ahora, en el presente. Y supongo tambi&eacute;n que dejar a un lado todo eso y estar, en cambio, en el presente y contemplar lo que te rodea, aqu&iacute; y ahora, te hace ser m&aacute;s consciente del modo en que un paisaje o una habitaci&oacute;n de hotel, por ejemplo, pueden influir en tu estado de &aacute;nimo, modificarlo, incluso expandirlo. Quiz&aacute;s lo que me est&aacute;s preguntando tenga que ver con el modo en que los personajes que habitan <em>La nueva subjetividad</em> experimentan el avance del desierto, las dunas que se van comiendo poco a poco los signos de una civilizaci&oacute;n decadente y explotadora y, en cierto modo, &eacute;sa es la realidad que habitamos en el Sureste, aqu&iacute;, ahora. De ah&iacute; todos esos p&aacute;ramos que van apareciendo a lo largo del libro, por ejemplo cerca del aeropuerto de Corvera o en todo ese territorio que va de la autopista que lleva hacia Cartagena hasta el Mar Menor y que es colonizado o fagocitado por la arena que, ya sabes, avanza y no para de hacerlo, d&iacute;a y noche, en la novela. &iquest;Es, en realidad, una novela? Pensamiento en voz alta, perdona. Si entendemos la psicogeograf&iacute;a como el modo en que un determinado ambiente geogr&aacute;fico influye en nuestras emociones podr&iacute;amos decir que el personaje principal del libro y que hace las veces de narrador en m&aacute;s de alg&uacute;n momento es un sujeto que se deja llevar por una suerte de deriva en la que experimenta esos cambios en su propio estado de &aacute;nimo&hellip; y lo hace a trav&eacute;s del territorio cambiante por el que se mueve, a trav&eacute;s de las dunas que avanzan y acaban con campos de golf o con las urbanizaciones, con las v&iacute;as del tren&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vale, Alfonso, cont&eacute;stame a ese pensamiento en voz alta: &iquest;</strong><em><strong>es</strong></em><strong>, en realidad, una novela </strong><em><strong>La nueva subjetividad</strong></em><strong>? Y tambi&eacute;n: &iquest;qu&eacute; tiene de po&eacute;tica, c&oacute;mo te llevas con la poes&iacute;a, cu&aacute;l es el peso de un libro tan maravilloso como </strong><em><strong>Eso</strong></em><strong>, de Inger Christensen, en el tuyo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Supongo o intuyo, y digo supongo o intuyo porque tener las cosas rotundamente claras es algo que me cuesta bastante&hellip;mucho&hellip; Y, s&iacute;, supongo o intuyo, como te digo, o quiero pensar, que he intentado hacer una novela procurando dejar de hacer novela, huir de la narrativa. Paradojas de la vida. Qu&eacute; bendici&oacute;n las paradojas, &iquest;no? As&iacute; que lo que ha resultado finalmente es que he derivado hacia una escritura h&iacute;brida donde tiene cabida el ensayo sin perder de vista en ning&uacute;n momento lo ficcional e incluso la literatura confesional. Aunque poni&eacute;ndole mucho maquillaje y pelucas o bigotes postizos, claro, transformando la realidad, yendo m&aacute;s all&aacute; de &eacute;sta, m&aacute;s all&aacute; de la experiencia y jugando a hacer una suerte de autoficci&oacute;n experimental que es un concepto que ten&iacute;a ya muy en mente en mi anterior libro, <em>Signos herm&eacute;ticos de una nueva melancol&iacute;a</em>. As&iacute; que la cosa es mezclar g&eacute;neros, difuminar los l&iacute;mites, hacerse borroso, confundir incluso. Porque el arte o la literatura lo que tienen que hacer es confundir y no expresar un mensaje claro y unidireccional. Porque, al cabo del d&iacute;a, nuestra experiencia pasa por diferentes registros y nos encontramos con diversas experiencias que no son iguales las unas a las otras. Nuestra realidad no es homog&eacute;nea, cambia a cada rato. &iquest;C&oacute;mo no vamos a hacernos eco de ello? M&aacute;s a&uacute;n en un presente que se caracteriza por la velocidad y el v&eacute;rtigo y donde todo puede cambiar en un solo parpadeo. Y creo es necesario tener presente esos m&uacute;ltiples estratos, las diferentes formas en que sedimenta la realidad en nuestra percepci&oacute;n. Y esa diversidad, por poner un ejemplo, se ilustra tambi&eacute;n en este libro a trav&eacute;s de la presencia de lo dist&oacute;pico, pues la distop&iacute;a tambi&eacute;n tiene cabida en <em>La nueva subjetividad</em> y se mezcla con lo l&iacute;rico a trav&eacute;s de diferentes sampleos, teniendo en cuenta, y ya que la nombras, algunos versos de Inger Christensen que cito directamente y con los que, en otros momentos, juego y hago que vayan mutando, adapt&aacute;ndose a mi escritura,  a mi deseo, a lo que quiero contar. Esa resonancia de otros textos, o si quieres podemos llamarlo intertextualidad, es una estrategia recurrente en el libro y cada tanto puede aparecer en escena alg&uacute;n fragmento, o una frase m&aacute;s bien, de gente como Thomas Ligotti, Julia Kristeva o Diego S&aacute;nchez Aguilar, Joy Williams e incluso Quevedo. Y, b&aacute;sicamente, lo que hago es canibalizar ciertos textos de otros autores que son &uacute;tiles para mi discurso, de modo que los sampleo y modifico, juego con ellos. O me invento un poema inspirado en el m&iacute;stico alem&aacute;n Eckhart, imaginando de forma delirante como escribir&iacute;a en el siglo veintiuno este explorador de la luz a trav&eacute;s de la oscuridad o fantaseo con la posibilidad de escribir una novela pastoril dist&oacute;pica teniendo como referente las <em>&Eacute;glogas</em> de Garcilaso y pensando en Garcilaso como un adicto de la dextroanfetamina. O sea, delirio. Pero es que nuestra realidad es puro delirio&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>El misterioso deambular de los personajes de </strong><em><strong>La nueva subjetividad</strong></em><strong>, entre el pasado y el presente, de cara o de espaldas al desierto como si fueran dunas, &iquest;qu&eacute; relaci&oacute;n guarda con la forma de tu texto? Me refiero a esa </strong><em><strong>deriva</strong></em><strong> de la narraci&oacute;n, que pasa del mon&oacute;logo interior a los ensayos de Sontag, Debord o Baudrillard sin una orientaci&oacute;n clara.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Precisamente he empleado la expresi&oacute;n deriva antes porque siento que hay una suerte de identificaci&oacute;n entre el modo en que sienten y act&uacute;an los personajes y el modo en que fue surgiendo la escritura de este libro&hellip; y pienso que, de alguna manera, la escritura de <em>La nueva subjetividad</em>, la propia narraci&oacute;n, si as&iacute; se puede llamar lo que he hecho, no es m&aacute;s que una forma de hacer deriva a lo Gilles Vain y que, no me cabe duda,  se identifica mucho con esas dunas que avanzan y avanzan y que terminan siendo escritura hecha con arena. Siento, tambi&eacute;n, que proceder de tal manera puede interpretarse, en cierto modo, como una ruptura, o al menos &eacute;sa es mi intenci&oacute;n, con los c&oacute;digos de comunicaci&oacute;n dominantes, una ruptura, una fractura en relaci&oacute;n con los modos y usos habituales de la producci&oacute;n literaria contempor&aacute;nea que, con frecuencia, nos encontramos en muchos libros y que parecen m&aacute;s propios de otra &eacute;poca y que, a decir verdad, tienen poco de contempor&aacute;neo porque no consiguen trasladar al papel las subjetividades con las que podemos encontrarnos en la actualidad. Por otro lado, podr&iacute;a decir que he articulado buena parte del libro teniendo en cuenta que el pensamiento es narraci&oacute;n, que la transcripci&oacute;n del pensamiento es tambi&eacute;n una forma de narrar, una forma de contar. No creo que sea sano hacerlo de otra manera hoy en d&iacute;a&hellip;  De ah&iacute; esa mezcla de ficci&oacute;n narrativa y ensayo o incluso l&iacute;rica que se puede encontrar en el texto. De ah&iacute; que Baudrillard flote sobre mi escritura pues escribi&oacute; algunas p&aacute;ginas deslumbrantes en torno al desierto en su ensayo <em>Am&eacute;rica</em>. Pero tambi&eacute;n, es necesario decirlo aqu&iacute;, cobra especial relevancia la lectura que hice de<em> Rutilante cad&aacute;ver especulativo</em> de Eugene Thacker y sus reflexiones en torno a la oscuridad y la m&iacute;stica o las reflexiones de Jane Bennett en<em> Materia vibrante</em>, un texto que no hab&iacute;a le&iacute;do antes de terminar la escritura de <em>La nueva subjetividad</em> pero con el que me encontr&eacute; al poco de terminar el libro y que se  filtr&oacute; en las correcciones que iba haciendo con Christel, la editora de Franz, un libro con el que sent&iacute; una conexi&oacute;n tan radical que me hace pensar en Jung y en todo lo que flota en el magma de la mente colectiva. Ya sabes, el cosmos que nos susurra al o&iacute;do sin que nos demos cuenta&hellip;no me hagas mucho caso, &iquest;vale? No me hag&aacute;is mucho caso, lo importante es eso: no hacerme mucho caso&hellip;
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        <strong>Venga, vale, no te har&eacute; mucho caso, pero te comento una cosa que me llama la atenci&oacute;n, no solo en </strong><em><strong>La nueva subjetividad</strong></em><strong> sino tambi&eacute;n en </strong><em><strong>Signos herm&eacute;ticos</strong></em><strong>: conforme te vas deshaciendo de </strong><em><strong>lo narrativo</strong></em><strong> entendido como trama, conflicto, desenlace etc. tus personajes se van adentrando en un mundo m&aacute;s que dist&oacute;pico </strong><em><strong>posthist&oacute;rico</strong></em><strong>, donde nadie trabaja, comercia o hace planes para el ma&ntilde;ana, y me preguntaba si ves una conexi&oacute;n entre esas dos cosas y, si s&iacute;, si es algo deliberado.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mis personajes, sobre todo en los &uacute;ltimos dos libros, no trabajan. O, sencillamente, cuando enfoco lo que quiero contar prescindo de la dimensi&oacute;n laboral de la existencia porque para lo que deseo narrar no es relevante si son f&iacute;sicos cu&aacute;nticos, fot&oacute;grafos o agricultores. Todo eso es accesorio y realista y creo que el realismo es una forma literaria que est&aacute; excesivamente integrada en la producci&oacute;n de bienes y sentido propia del capitalismo y, por consiguiente, del deseo de orden, un orden del que procuro huir en mi escritura... As&iacute; que es algo completamente deliberado porque mi intenci&oacute;n es abordar los personajes en estado puro a trav&eacute;s de sus emociones, a trav&eacute;s de lo que hacen fuera del campo de concentraci&oacute;n que es el trabajo. de modo que pongo el foco en todo esto, algo que ya suced&iacute;a en <em>Esquizorrealismo</em>, mi primer libro. En <em>Esquizorrealismo</em> los personajes no ten&iacute;an ning&uacute;n tipo de v&iacute;nculo con lo laboral&hellip; Creo que todo esto tiene algo que ver con la lectura de la <em>Trilog&iacute;a Involuntaria </em>de Mario Levrero, seguramente, y Levrero es un autor que es muy kafkiano a decir verdad. Y en esas narraciones de Levrero no importa mucho aquello a lo que se dedican los seres que vagabundean por sus p&aacute;ginas como fantasmas intentando encontrar un sentido a su existencia. Lo que intentan es encontrar una salida dentro del laberinto que habitan. As&iacute; que, en realidad, tal vez sea posthist&oacute;rico lo que escribo aunque es algo que no me planteo, no s&eacute;. Solamente quiero que, cuando aparecen mis personajes, que no son m&aacute;s que fantasmas al igual que los de Levrero, lo hagan en primer plano, prescindiendo de todo lo dem&aacute;s, centr&aacute;ndonos en ellos pero sin perder de vista el escenario por el que deambulan, un escenario que es un espacio donde los personajes fluyen a trav&eacute;s de &eacute;l o donde bien terminan por atascarse, sentirse encerrados. Y luego, por otra parte, ser&aacute; algo completamente inconsciente pero entiendo que mis personajes no trabajan porque, simplemente, detesto el trabajo y considero necesario escapar de &eacute;l. &iquest;Qui&eacute;n no desea hacerlo? 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n quer&iacute;a preguntarte por la forma en que presentas, en la novela, el sexo, que es un elemento muy presente en todos tus libros pero que creo que aqu&iacute; cobra una relevancia especial, entre lo ritual, lo m&iacute;stico y lo entomol&oacute;gico.</strong>
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; si el sexo tiene m&aacute;s presencia en este libro que en otros o si tiene cabida aqu&iacute; de una forma diferente o m&aacute;s pronunciada que en otros libros. Si sucede as&iacute; es porque el sexo, desde mi punto de vista, es una forma de comunicaci&oacute;n con el otro, un encuentro, una confesi&oacute;n rec&iacute;proca, comuni&oacute;n en tanto <em>com&uacute;n uni&oacute;n</em>, un acto m&aacute;gico de doble direcci&oacute;n, amor que se hace piel y sudor y miradas que van m&aacute;s all&aacute; de la carne. E igual que nuestra forma de relacionarnos en otros &aacute;mbitos de la existencia o igual que nuestras conversaciones se adaptan a nuestro interlocutor, hay m&uacute;ltiples formas a trav&eacute;s de las cuales el sexo se manifiesta para conocer al otro, diferentes conceptos que aplicar a ese tipo de encuentros que partiendo de lo corporal est&aacute;n m&aacute;s all&aacute; de lo estrictamente f&iacute;sico o eso creo o siento yo. Y, sin duda, pienso que en este libro, en esta ocasi&oacute;n la forma en que lo he abordado tiene mucho que ver con la comprensi&oacute;n de uno mismo a trav&eacute;s de la carne y, como no, con la comprensi&oacute;n del otro, el descubrimiento que hacemos del otro, qui&eacute;n es, qu&eacute; hace, qu&eacute; quiere, ad&oacute;nde va. Tiene que ver con cosas que tratan sobre la fascinaci&oacute;n o la fragilidad o, como bien, dices con la m&iacute;stica y el ritual. Creo que el sexo es una forma maravillosa de conocimiento, de encuentro con el pr&oacute;jimo. &iquest;Queda mal decir pr&oacute;jimo en la actualidad? A veces ese conocimiento puede ser a trav&eacute;s de la ternura extrema, a trav&eacute;s de la humildad, incluso a trav&eacute;s de algo as&iacute; que aparentemente no tiene nada que ver con el sexo, no s&eacute;. En algunas ocasiones puede tener lugar a trav&eacute;s de estrategias de dominaci&oacute;n y sumisi&oacute;n que, si se articulan bien, son una forma no convencional de amor y respeto, creo. Lo que s&iacute; que tengo claro es que, en mi escritura, siempre procuro que mi forma de abordar el sexo vaya m&aacute;s all&aacute; de lo fisiol&oacute;gico. Si no va m&aacute;s all&aacute; de lo puramente f&iacute;sico, es una p&eacute;rdida de tiempo bastante vulgar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hasta qu&eacute; punto crees que </strong><em><strong>La nueva subjetividad </strong></em><strong>est&aacute; relacionada con determinados malestares del presente (ecoansiedad, totalitarismo, aceleracionismo, etc.), como los que describe Berardi en </strong><em><strong>Desertemos</strong></em><strong> o abordan narradores como Diego S&aacute;nchez Aguilar o Luis L&oacute;pez Carrasco en sus &uacute;ltimas novelas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues no s&eacute;, de veras que no lo s&eacute; y no quiero sonar presuntuoso o vanidoso ni nada semejante pero nunca escribo pensando o teniendo la intenci&oacute;n de hacerme eco de cuestiones del presente o de los conflictos que se puedan estar dando a mi alrededor, nunca lo hago. Yo soy m&aacute;s como Montaigne que dec&iacute;a que &eacute;l era la &uacute;nica materia sobre la que escrib&iacute;a. Si Flaubert en el juicio al que fue sometido por la supuesta inmoralidad de su novela <em>Madame Bovary </em>lleg&oacute; a decir que Emma Bovary era &eacute;l, yo siento que soy todos los personajes que aparecen en mi escritura. Todos. O sea que padezco en silencio el s&iacute;ndrome de Flaubert&hellip;O el de Montaigne, qui&eacute;n sabe, no veas cu&aacute;nto.  La cosa es que, &iexcl;no voy a decir que no!, reciclo o sampleo lo que puede que sepa o lo que imagino de ciertas personas a las que he conocido y que articulo una suerte de maquillaje sobre m&iacute; mismo a trav&eacute;s de la psique de los otros, a trav&eacute;s de esas personas, a trav&eacute;s de sus vivencias... o sea que me pongo una m&aacute;scara con la cara de otra persona pero debajo de esa m&aacute;scara est&aacute; lo que est&aacute;. Pero volviendo a lo que est&aacute;bamos diciendo antes&hellip; Si luego, si despu&eacute;s de haberme puesto a escribir aquello que me apela directamente hay coincidencia con determinadas cuestiones que afectan a lo que podr&iacute;amos llamar mente colectiva, eso ya es otra cuesti&oacute;n. Es decir: entiendo que al ser hijo de mi tiempo no puedo sustraerme o escapar de todo lo que sucede a mi alrededor y que, claro est&aacute;, me afecta como a cualquiera. Que sucediera lo contrario ser&iacute;a vivir dentro de una burbuja radicalmente narcisista, narcisista y rechazable. Sin embargo, tampoco puedo negar, por ejemplo, que mi escritura tiene much&iacute;simo que ver con el libro de Berardi al que mencionas. &iexcl;No te puedes imaginar los meses que pas&eacute; esperando que saliera la edici&oacute;n en espa&ntilde;ol de ese libro! Casi que estaba en modo fan total. Y s&iacute;, creo que Berardi se hace eco de un movimiento del alma contempor&aacute;nea que tiene que ver con desertar de las obligaciones, abandonar la cotidianidad, huir. Y abandonar la cotidianidad o darse a la fuga es algo que est&aacute; m&aacute;s que presente en las p&aacute;ginas de <em>La nueva subjetividad</em>. Y, claro, me gusta mucho el concepto de deserci&oacute;n que maneja Bifo aunque yo prefiero emplear el concepto de huida o, m&aacute;s bien, el deseo de huida que es algo que, creo, flota siempre en mis libros a trav&eacute;s del comportamiento de los personajes que aparecen en todo aquello que escribo o, sin ir m&aacute;s lejos, en el ensayo que llevo escribiendo desde hace un a&ntilde;o y que, f&iacute;jate, se titula <em>Deseo de huida</em>. Supongo que tal deseo tiene que ver con un descontento o insatisfacci&oacute;n que es com&uacute;n a muchos sujetos dentro de la realidad que habitamos. Porque todo es obligaci&oacute;n, porque todo es dogma o evangelio en el que creer a pies juntillas. Porque todo es hacer lo que se supone que hay que hacer, pensar lo que se supone que hay que pensar y es bueno para la especie, la humanidad, el capitalismo, la religi&oacute;n, lo que sea. Y tambi&eacute;n creo que, en mi escritura, y ya que has hablado de ello, termino por mostrar mi rechazo a todo tipo de totalitarismo y creo que lo hago a trav&eacute;s de la forma en que articulo mi propio discurso pues siento o espero que todo aquello que escribo sea la manifestaci&oacute;n, tanto consciente como inconsciente, de un rechazo a la norma, la expresi&oacute;n de una disidencia respecto a lo que hay que escribir o el modo en que hay que hacerlo, al modo en que hay que sentir o pensar.. Y me sale sin m&aacute;s, me sale solo, no puedo evitarlo. En ese sentido, procuro alejarme de todo tipo de didactismo o pedagog&iacute;a en mi escritura, un didactismo y pedagog&iacute;a que, cada vez m&aacute;s y desafortunadamente, est&aacute; impregnando los discursos de muchas de las manifestaciones art&iacute;sticas que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os vienen d&aacute;ndose. Qu&eacute; tost&oacute;n ese querer decirle a la gente lo que est&aacute; bien o lo que est&aacute; mal. Supongo que tengo alg&uacute;n tipo de trauma infantil&hellip;alg&uacute;n trauma con la autoridad&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Contra qu&eacute; </strong><em><strong>autoridad</strong></em><strong> literaria te rebelas, no solo en </strong><em><strong>La nueva subjetividad</strong></em><strong> sino en el conjunto de tu proyecto? Te lo digo porque tus libros tienen ese aire de </strong><em><strong>enmienda a la totalidad</strong></em><strong> de la existencia, y bueno, tambi&eacute;n un poco por la broma recurrente de la </strong><em><strong>Super Flaubert Fiction System </strong></em><strong>que aparece en este &uacute;ltimo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tal vez todo tenga sus ra&iacute;ces en ese concepto que manejaba William Burroughs en sus libros y que &eacute;l identificaba con Control, as&iacute; sin m&aacute;s, sin determinante. Control. Burroughs no es, sin duda alguna, el mejor escritor del siglo veinte, claro que no,  pero s&iacute; que creo que maneja una serie de conceptos muy concluyentes y de gran influencia, creo que cada vez m&aacute;s. El lenguaje como virus o el Control son dos ejemplos de ello.  &iquest;Y qu&eacute; es eso del Control? &iquest;O, mejor, qu&eacute; es lo que yo creo que hago o contra qu&eacute; procuro pronunciarme y acaso, tal vez, no lo consigo y que, de alg&uacute;n modo, tiene que ver con mi lectura de Burroughs y que yo aplico a la literatura? Considero que, en mi escritura, procuro ir contra la dominaci&oacute;n del lenguaje, contra la dominaci&oacute;n de nuestra percepci&oacute;n a la hora de acercarnos a cualquier artefacto literario o contra el modo en que una manifestaci&oacute;n del lenguaje influye en nuestro modo de pensar, en la conducta. Contra lo que se supone que tenemos que sentir cuando estamos frente a una obra de arte. Contra las narrativas que establecen c&aacute;nones a la hora de expresarnos. de ah&iacute; ese <em>Super Flaubert Fiction System</em> al que aludes. Contra m&iacute; mismo o incluso contra el narrador de <em>La nueva subjetividad</em>, contra la pulsi&oacute;n que cualquiera pueda tener a la hora de establecer consignas a trav&eacute;s de la palabra. Entiendo la consigna aqu&iacute; como esa herramienta que establece el poder a trav&eacute;s del lenguaje, tal y como expresaron Deleuze y Guattari en <em>Mil Mesetas</em>. Contra esas consignas que tienen que ver con lenguajes que juegan a la lobotom&iacute;a y pueden devenir formas de opresi&oacute;n. Dudando de todo aquello que yo mismo pueda expresar, cuestionando toda idea, dej&aacute;ndome llevar por la incertidumbre. Dejando a un lado toda forma de imponer una lectura teledirigida de aquello que escribo. Procurando que cada quien al acercarse a los libros que he escrito pueda sacar las conclusiones que considere oportunas. Evitando establecer una verdad que, en ocasiones, pueda ser favorable a alg&uacute;n r&eacute;gimen de control con el fin de crear sentido o significados favorables al mismo. Aunque quiz&aacute;s sea m&aacute;s interesante profundizar hacia d&oacute;nde o hacia qu&eacute; escribo en vez de contra qu&eacute; lo hago. Y creo que, normalmente, cuando escribo lo que intento es crear sensaciones, poco m&aacute;s. Hacia ese lugar siento que me dirijo. Y digo esto, al final, por eso de ser positivos, digo yo. Por eso de ponernos optimistas si acaso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Daniel Espejo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/alfonso-garcia-villalba-escritor-realidad-puro-delirio_1_12350785.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Jun 2025 04:01:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alfonso García-Villalba, escritor: "Nuestra realidad es puro delirio"]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Rubén Bleda, escritor: "Siempre venimos de algún mito, de algún sueño, de alguna idea"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/ruben-bleda-escritor-venimos-mito-sueno-idea_1_12284402.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/86578758-80c6-4ac1-adc7-04fdd65cef32_16-9-discover-aspect-ratio_default_1117407.jpg" width="1195" height="672" alt="Rubén Bleda, escritor: &quot;Siempre venimos de algún mito, de algún sueño, de alguna idea&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">‘Iba yo a ninguna parte’, recién aparecido en la prestigiosa casa balear Sloper, dialoga tanto con una idea secular de la cultura europea como con la pura contemporaneidad; lo presenta el sábado 10, a las 12h, en la murciana Libros Traperos</p></div><p class="article-text">
        El joven escritor murciano Rub&eacute;n Bleda se estrena en el mundo editorial con un libro inclasificable, a medio camino entre el diario, la ficci&oacute;n, el ensayo y el art&iacute;culo de opini&oacute;n. &lsquo;Iba yo a ninguna parte&rsquo;, reci&eacute;n aparecido en la prestigiosa casa balear Sloper, dialoga tanto con una idea secular de la cultura europea como con la pura contemporaneidad, y sit&uacute;a a Bleda como uno de los autores actuales m&aacute;s sensibles a la zozobra de la identidad individual en los albores del siglo XXI. Charlamos con &eacute;l a prop&oacute;sito del libro a la espera de su inminente presentaci&oacute;n (el s&aacute;bado 10, a las 12h, en la murciana Libros Traperos).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Antes de empezar a preguntarte por el libro en s&iacute;, perm&iacute;teme que te lance una cortita y al pie: &iquest;eres consciente de lo </strong><em><strong>raro</strong></em><strong> que es &lsquo;Iba yo a ninguna parte&rsquo;, las tremendas vibras de contrapelo que provoca?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No. Al contrario, pienso que he escrito un libro para el placer, y el placer necesita cierto grado de comodidad, de familiaridad. Los libros radicalmente raros no producen placer, sino algo distinto. Creo, no obstante, adivinar a qu&eacute; te refieres. Si bien es cierto que 'Iba yo a ninguna parte' puede enmarcarse en una muy nutrida corriente actual de literatura sin g&eacute;nero, o de g&eacute;nero fluido, se desmarca de ella en el estilo y en las estructuras. Mi prosa es barroca, de un barroquismo formalmente cl&aacute;sico (hay muchas formas de ser o de hacer barroco), que se caracteriza por la densidad gramatical y sint&aacute;ctica, la profusi&oacute;n de im&aacute;genes, los juegos de palabras, las aliteraciones, los ritmos sincopados, quebrados, la variedad de tonos y tonalidades. En cuanto a la mirada, asumo que es, debe ser, original en cada autor y siempre sorprende en alguna medida. &iquest;<em>Vibras de contrapelo? </em>Sean lo que sean, estoy encantado de provocarlas. Celebro la expresi&oacute;n; es descaradamente barroca.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Diario, ensayo, relatos cortos, selecci&oacute;n de posts, cuaderno de notas, narraci&oacute;n difusa... &iquest;qu&eacute; se va a encontrar un lector que no te conozca de nada al abrir este libro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El lector encontrar&aacute; algo de todo eso que mencionas. Tambi&eacute;n un aire de columna literaria, de art&iacute;culo de opini&oacute;n, presente sin duda en los cuatro &uacute;ltimos y en algunos de en medio; estoy pensando en 'Que vuelva el Carnaval' o 'El buen verano', por ejemplo. Es en ellos donde m&aacute;s se me nota la vena umbraliana. Nunca tuve intenci&oacute;n de practicar ning&uacute;n g&eacute;nero en concreto. Solo me interesaba hacer prosa breve, literaria y confesional. Me gusta decir que 'Iba yo a ninguna parte' es una colecci&oacute;n de estampas. Me gusta esa palabra, estampa, me transmite el quietismo y el car&aacute;cter centr&iacute;peto de mi escritura, que tiende a plegarse sobre s&iacute; misma, al acabado macizo y conclusivo. Estampas reflexivas, memoriales, divagantes&hellip; Por ponerme m&aacute;s contempor&aacute;neo, las podr&iacute;a definir como selfies literarios. Pero selfies con m&aacute;scara veneciana y un fondo de cortinas de terciopelo... ra&iacute;das, naturalmente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; distancia hay entre la voz que emiten en primera persona los textos de &lsquo;Iba yo a ninguna parte&rsquo; y el Rub&eacute;n Bleda en persona que tengo delante?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ninguna, o la misma distancia que hay entre el hielo y el agua. No se trata de una distancia, sino de una diferencia de estado. Es impensable que me exprese contigo, a viva voz, con la voz de mis textos. El mero intento ser&iacute;a rid&iacute;culo. A menudo me han dicho: <em>&iquest;no eres escritor? Dime algo literario</em>. &iexcl;Imposible! A m&iacute; la literatura no me sale de la garganta; me sale de los dedos. Aunque me pueda nacer en el est&oacute;mago o incluso en los pies. Devengo escritor en la pr&aacute;ctica de pulsar las teclas. Hay, de hecho, emociones o pensamientos que solo encuentran una expresi&oacute;n literaria y de los que no ofrezco indicios en mi lenguaje coloquial. Estas emociones o pensamientos son fen&oacute;menos que emergen cuando escribo y que, al margen de la pr&aacute;ctica literaria, llevo latentes, inadvertidos. S&iacute;, habr&aacute; quien se sorprenda de algunas cosas que lea en este libro&hellip; Tambi&eacute;n yo me sorprend&iacute; al escribirlas, porque ignoraba que estuvieran ah&iacute;. En t&eacute;rminos generales, sin embargo, y para rematar tu pregunta, dir&iacute;a que hay una completa asimilaci&oacute;n entre mi persona y mis textos. Al menos tan completa (vuelvo a la met&aacute;fora de la repuesta anterior) como la pueda haber entre tu amigo el indie y sus fotos con filtro vintage.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hablando de filtros vintage, te quer&iacute;a preguntar por tus referentes literarios, que me da que llevan muertos alg&uacute;n siglo que otro, y tambi&eacute;n si no te parece parad&oacute;jico que alguien tan basado se lleve tan bien con los escritores de su generaci&oacute;n y est&eacute; tan al d&iacute;a de todo lo que se produce.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Buena parte de mis referentes literarios est&aacute;n enterrados en Par&iacute;s. Incluso los que no son franceses, tuvieron el esnobismo de morir en Par&iacute;s. Ciertamente, Par&iacute;s es el gran cementerio art&iacute;stico de occidente y me temo que ha llegado a ser m&aacute;s interesante como cementerio que como ciudad. Cuando digo &ldquo;referentes&rdquo;, me refiero a los autores que han influido m&aacute;s intensa, decisiva e irremediablemente en la formaci&oacute;n de mi estilo o mis estilos. Esto se debe a que, durante muchos a&ntilde;os, le&iacute; casi exclusivamente a escritores muertos. Solo en tiempos recientes he empezado a leer a los vivos y ya de paso me tomo con ellos una cerveza, porque esta, me parece, es una de las grandes ventajas de leer a los vivos. Adem&aacute;s, soy un gran cotilla y me encanta escuchar las historias de la gente que est&aacute; metida en el mundillo. Pero sucede que el barro se ha endurecido, que el hueso literario ha crecido ya lo que ten&iacute;a que crecer y las nuevas lecturas no me modelan como las antiguas. Me influyen de otra forma. 
    </p><p class="article-text">
        De mis contempor&aacute;neos recibo ante todo el poderoso est&iacute;mulo de la emulaci&oacute;n, que me impulsa, me motiva, me inspira prop&oacute;sitos nuevos, ideas, me infunde inusitadas fuerzas creativas. Uno quiere estar a la altura de su tiempo, aunque transite por caminos propios y hasta solitarios, y pienso, por otra parte, que la mayor&iacute;a de nosotros escribimos solos. Observo m&aacute;s excepciones que corrientes marcadas; siendo as&iacute;, &iquest;qu&eacute; importa qui&eacute;nes sean tus referentes y de qu&eacute; siglo, si lo m&aacute;s probable es que vayan a ser diferentes a los del resto? Aun hundiendo mis ra&iacute;ces en las tierras h&uacute;medas y marm&oacute;reas de P&egrave;re Lachaise y Montparnasse, me alimento satisfactoriamente de los frutos de la actualidad y siento aut&eacute;ntica devoci&oacute;n por muchos escritores y escritoras que hoy se cuentan entre mis amistades o, m&iacute;nimo, entre mis conocidos.&nbsp;&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/eldiario/private/content/image/original/2025/0509/08/portada-6618ded.jpg?X-Amz-Content-Sha256=UNSIGNED-PAYLOAD&X-Amz-Algorithm=AWS4-HMAC-SHA256&X-Amz-Credential=AKIA2M6SND5L4DATCTVO%2F20250509%2Feu-west-1%2Fs3%2Faws4_request&X-Amz-Date=20250509T084810Z&X-Amz-SignedHeaders=host&X-Amz-Expires=86400&X-Amz-Signature=4776399aacdd65389966e88ac636f12c729b46a4af3017715b31a539aad825f1"" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>Otra de las paradojas que presenta el libro es el nihilismo-malditismo que contiene, por un lado, y el hecho de haber sido publicado y que estemos aqu&iacute; de promo t&uacute; y yo tan ricamente, &iquest;c&oacute;mo lo solucionas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Amo las paradojas y no tengo ninguna intenci&oacute;n de solucionarlas. Aqu&iacute; va una que pens&eacute; precisamente para la promoci&oacute;n del libro: &ldquo;ya he hecho lo m&aacute;s dif&iacute;cil, que es publicar un libro. Ahora solo queda lo m&aacute;s dif&iacute;cil, que es venderlo&rdquo;. Todo escritor en formaci&oacute;n sue&ntilde;a con su libro hecho libro, editado, publicado, situado en los anaqueles de una librer&iacute;a. Parece lo m&aacute;ximo a lo que puedes aspirar, pero luego entiendes que un libro no es nada si no se distribuye, si no llega, si no gusta. Lo que haya de nihilista o de maldito en este libro no est&aacute; en contradicci&oacute;n con defenderlo y difundirlo; ambas dimensiones podr&iacute;an mantener una relaci&oacute;n parad&oacute;jica, s&iacute;, pero, como he dicho, las paradojas no se resuelven. Las paradojas no son contradicciones. Las paradojas son hermos&iacute;simas y a veces terribles formas de concordancia. Alguien vierte en un libro su dolor, su desenga&ntilde;o, incluso sus ganas de pegarse un tiro, y luego lo publica y acude a entrevistas para hablar de &eacute;l y, si tiene &eacute;xito, ba&ntilde;ar&aacute; su ego en ese &eacute;xito. &iquest;C&oacute;mo puede ser? Hoy d&iacute;a encontramos expresiones a&uacute;n m&aacute;s sorprendentes de este misterio: gente que se graba en el momento de conocer la muerte de un ser querido para retransmitir en redes la tr&aacute;gica experiencia. Gente que, sumida en un sufrimiento desgarrador, es capaz de gestionar con diligencia los aspectos t&eacute;cnicos de la realizaci&oacute;n y la publicaci&oacute;n de contenido audiovisual. Hacer promo, muy a posteriori, de un pu&ntilde;ado de literatura levemente suicida no resulta, &iquest;verdad?, nada problem&aacute;tico en comparaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Si le hago a &lsquo;Iba yo a ninguna parte&rsquo; la t&iacute;pica pregunta de &ldquo;&iquest;consideras que la literatura est&aacute; en crisis?&rdquo; estoy seguro de que me va a contestar que s&iacute;. Pero te la hago a ti.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La respuesta depender&aacute; de si pienso en la literatura como pr&aacute;ctica o como fen&oacute;meno cultural. Como pr&aacute;ctica, &iexcl;rotundamente no! Ya he mencionado antes la admiraci&oacute;n que siento por la obra de muchos de mis coet&aacute;neos, &iexcl;y me queda mucho y prometedor por conocer! Esta feliz abundancia tiene, no obstante, su contrapartida, y en un texto del libro, titulado 'Discrepancias con la gloria', me refiero con amargura anticipada al hecho de que, a m&aacute;s profusi&oacute;n de literatura, menos posibilidades tiene cada escritor en concreto de ser le&iacute;do y menos todav&iacute;a de perdurar. Debemos resignarnos, nadie tiene m&aacute;s derecho que otro a lanzar su moneda literaria al aire, aunque resulta deprimente la cantidad de morralla que satura el mercado y lo extremadamente dif&iacute;cil que resulta abrirse paso en &eacute;l, incluso para los talentos m&aacute;s exquisitos. Sobra atrevimiento al publicar y falta oficio en algunas editoriales. Me gustar&iacute;a que las grandes editoriales dejaran de producir tanto ruido y que dejaran de robar su trabajo a las peque&ntilde;as, que son las que siempre se arriesgan. Me gustar&iacute;a que hubiera un mayor equilibrio entre ambos extremos del mercado, con vastas zonas grises donde los escritores pudieran poco a poco hacerse un nombre. Me gustar&iacute;a que se dejara de explotar el ansia publicadora del personal con oscuras f&oacute;rmulas de autoedici&oacute;n y que todos, como conductores en la autov&iacute;a, escribi&eacute;ramos con responsabilidad. 
    </p><p class="article-text">
        Creo firmemente que estar&iacute;amos en un nuevo siglo de oro si pudiera aflorar lo mucho que permanece oculto, semi-desconocido, infra-difundido, casi enterrado bajo el peso de tanta futilidad; tendr&iacute;amos un panorama en el que todo ser&iacute;a, por lo bajo, razonablemente bueno, abarcando todos los g&eacute;neros, satisfaciendo a los m&aacute;s variados p&uacute;blicos. Un mundo literario realmente estimulante y no esto que tenemos, esta balsa de pira&ntilde;as y de rapi&ntilde;as, con algunos m&aacute;rgenes acogedores. Pero yo no veo una crisis aqu&iacute;; lo que veo es el funcionamiento regular de la maquinaria comercial capitalista de la que los libros, en cuanto mercanc&iacute;a, no escapan.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pensando ahora en la literatura como fen&oacute;meno cultural, me pregunto si alguna vez ha dejado de estar en crisis. Desde que existe la literatura, ha habido escritores quej&aacute;ndose de su precaria posici&oacute;n en el mundo, incluso los m&aacute;s privilegiados. Somos unos llorones y lo serenos siempre. Mejor dicho, lo seremos m&aacute;s cada vez m&aacute;s, porque el mundo, que suele ir en direcci&oacute;n contraria a la literatura, ahora encima va m&aacute;s r&aacute;pido, acelerando. Y cuanto m&aacute;s acelera, m&aacute;s calentito se pone el hijo del Fary pero m&aacute;s fr&iacute;os y solos nos quedamos nosotros. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>O sea, que tambi&eacute;n vas a contrapelo de tus contempor&aacute;neos en lo de no ser para nada nost&aacute;lgico... &iquest;C&oacute;mo valoras esa literatura neorrancia del presente?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La nostalgia tiene prensa de est&eacute;ril y el nost&aacute;lgico levanta sospechas de conservador. Esto es justo a medias. Bajo mi punto de vista, la nostalgia solo es est&eacute;ril cuando consiste en una a&ntilde;oranza acr&iacute;tica y falsaria del pasado. Se convierte entonces, s&iacute;, en un caldo de cultivo para posiciones reaccionarias y en material de primera mano para la literatura neorrancia a la que aludes: se afirma que lo de antes era mejor, entendiendo por antes una &eacute;poca edulcorada de felicidad ilusoria donde quedan resueltas todas las tensiones sociales, exalt&aacute;ndose un bienestar que jam&aacute;s hubo en ning&uacute;n tiempo pero que oportunamente se vincula con los valores de la familia tradicional y con la antigua disciplina de poner a cada cual el sexog&eacute;nero en su sitio. A pesar de ello, considero que no hay nada intr&iacute;nsecamente reaccionario en mirar al pasado. Tampoco en inventarlo. La nostalgia puede ser transformadora, creativa, visionaria. Puede servir para movilizar estrategias de recuperaci&oacute;n de lo perdido, de lo recuperable y de lo que pudo ser, aunque para eso haya que superar la mera contemplaci&oacute;n doliente y actuar sobre la realidad, que es pl&aacute;stica, tratando de (re)modelarla en la direcci&oacute;n que deseamos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hablando de la direcci&oacute;n, quiero apuntar que solo por un h&aacute;bito sem&aacute;ntico consideramos que la nostalgia se orienta hacia el pasado. Nostalgia significa viajar con dolor. Nada m&aacute;s. Los portugueses tienen la saudade y los anglosajones han creado un bell&iacute;simo neologismo, <em>hauntology</em>, traducible por hauntolog&iacute;a, que puede ayudarnos a enriquecer nuestro sentido de la nostalgia. Siempre venimos de alg&uacute;n mito, de alg&uacute;n sue&ntilde;o, de alguna idea que nos hemos hecho de nosotros mismos, y siempre vamos hacia ese mito, hacia ese sue&ntilde;o, hacia esa idea. Y ese viaje no se hace nunca sin dolor, pero se hace a menudo con entusiasmo.
    </p><p class="article-text">
        No me f&iacute;o de los pasados ideol&oacute;gicamente interesados y no me interesa la literatura que se articula sobre esa clase de nostalgia, donde el <em>dolor</em> es por la p&eacute;rdida de privilegios y el <em>viaje</em> parece producto de un tripi caducado. Espero haber respondido con esto a tu pregunta, pero perm&iacute;teme hacer una breve aclaraci&oacute;n al respecto de mi propia obra. No se me escapa que hay en ella rasgos nost&aacute;lgicos f&aacute;cilmente identificables, pero yo animo a entender la nostalgia en el sentido extenso, multidireccional, que he tratado de esbozar m&aacute;s arriba. En &ldquo;Iba yo a ninguna parte&rdquo; hay cantos de cisne, testimonios emitidos desde la finitud, desde la conciencia resignada de que la Vida con may&uacute;sculas deja de ser posible y uno no tiene m&aacute;s remedio que acatar los incre&iacute;bles absurdos de nuestra existencia adulta. No se echa de menos el pasado; se echa de menos un tiempo perdido sin ubicaci&oacute;n precisa. Los futuros cancelados de los que habla Mark Fisher. La nostalgia, as&iacute; considerada, es el dolor de los inconformes, un dolor irrenunciable porque es lo &uacute;nico que nos queda de la vida que no tenemos: es como un tal&oacute;n de Aquiles inverso, lo que a&uacute;n conservamos de divino, lo poco que qued&oacute; de nosotros sin sumergir en la ciega y pulcra obediencia al sistema. Toda mi literatura nace de esa regi&oacute;n &uacute;ltima que me niego a ceder, y que, tal vez, quiero pensar, es m&aacute;s grande que un tal&oacute;n.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Daniel Espejo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/ruben-bleda-escritor-venimos-mito-sueno-idea_1_12284402.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 May 2025 09:01:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Rubén Bleda, escritor: "Siempre venimos de algún mito, de algún sueño, de alguna idea"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Cultura,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Diego Sánchez Aguilar, escritor: “No hay centros de desintoxicación para escapar del capitalismo, es decir, del lenguaje”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/entrevistas/diego-sanchez-aguilar-escritor-no-hay-centros-desintoxicacion-escapar-capitalismo-decir-lenguaje_1_10497759.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/60cf3793-35e0-4282-87ae-9137c53475b2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Diego Sánchez Aguilar, escritor: “No hay centros de desintoxicación para escapar del capitalismo, es decir, del lenguaje”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle"> ‘Los que escuchan’ da para debates infinitamente enriquecedores pero trataré de ajustarme a los tiempos en esta charla, con la que aprovechamos su paso por el Levante en la gira de presentación: martes 12 en Alicante (80 Mundos, 19h.), miércoles 13 en Cartagena (Museo Teatro Romano, 19h.) y jueves 14 en Murcia (Libros Traperos, 19h)</p></div><p class="article-text">
        Se trata de una de las apuestas m&aacute;s llamativas de la &ldquo;rentr&eacute;e&rdquo; literaria de este a&ntilde;o. &lsquo;Los que escuchan&rsquo;, la segunda novela del escritor cartagenero -aunque afincado en Londres- Diego S&aacute;nchez Aguilar en el prestigioso sello barcelon&eacute;s Candaya, promete atrapar, remover e incluso cuestionar al p&uacute;blico con un texto al mismo tiempo ambicioso y adictivo, comprometido y rico, inteligente y emocionante. En un futuro inmediato en que las soluciones tecnol&oacute;gicas al cambio clim&aacute;tico ya no surten efecto, la incertidumbre y el miedo al colapso empiezan a generar consecuencias sociales, psicol&oacute;gicas y pol&iacute;ticas en un Occidente sin rumbo que baila con el caos. &lsquo;Los que escuchan&rsquo; da para debates infinitamente enriquecedores pero tratar&eacute; de ajustarme a los tiempos en esta charla, con la que aprovechamos su paso por el Levante en la gira de presentaci&oacute;n: martes 12 en Alicante (80 Mundos, 19h.), mi&eacute;rcoles 13 en Cartagena (Museo Teatro Romano, 19h.) y jueves 14 en Murcia (Libros Traperos, 19h).
    </p><p class="article-text">
        <strong>En &lsquo;Los que escuchan&rsquo; todos los personajes, desde la m&aacute;s c&iacute;nica asesora de imagen pol&iacute;tica hasta el activista pureta, se ven afectados por el cambio clim&aacute;tico y la l&oacute;gica cultural del colapso. &iquest;Por qu&eacute; crees que estos asuntos est&aacute;n tardando tanto en llegar a la literatura? El arte contempor&aacute;neo los aborda con mucha m&aacute;s naturalidad y frecuencia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que cuestiones como el cambio clim&aacute;tico han tardado mucho en entrar en la novela porque esta se concibe hoy d&iacute;a y, al menos, desde el siglo XIX, como el territorio de lo &iacute;ntimo y lo emocional. Lo habitual es que en el centro de una obra narrativa se sit&uacute;e siempre el personaje, su psicolog&iacute;a, su intimidad y sus emociones. Yo mismo, en esta novela, pongo en el centro a un personaje que sufre ansiedad clim&aacute;tica, aunque luego intento abrir el foco para entretejer los conflictos emocionales de los personajes con las estructuras ling&uuml;&iacute;sticas, sociales y pol&iacute;ticas que determinan sus sentimientos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El arte contempor&aacute;neo ha seguido mucho m&aacute;s apegado a la ruptura con la sentimentalidad que introdujeron las vanguardias de principios del XX y esto ha favorecido que las cuestiones pol&iacute;ticas (y entre ellas la ambiental, pues es una cuesti&oacute;n pol&iacute;tica) tengan mucho m&aacute;s peso. La narrativa contempor&aacute;nea, por el contrario, est&aacute; inmersa en una tendencia mucho m&aacute;s reaccionaria. Mi impresi&oacute;n es que el lector del siglo XXI quiere historias sencillas y realistas protagonizadas por personajes &ldquo;muy humanos&rdquo; que experimentan conflictos sentimentales o familiares. Creo que narradores como Ferlosio, Mart&iacute;n-Santos, Miguel Espinosa, Augusto Roa Bastos o Jos&eacute; Donoso, por citar los primeros nombres que me vienen a la cabeza del &aacute;mbito hisp&aacute;nico, lo tendr&iacute;an realmente complicado para encontrar lectores hoy. Tengo que agradecer a Candaya que se atreva con autores como Gustavo Faver&oacute;n, Eduardo Ru&iacute;z Sosa, Fernanda Garc&iacute;a Lao y tantos otros que abren la novela contempor&aacute;nea a nuevos y ambiciosos territorios tanto en lo emocional como en lo pol&iacute;tico e hist&oacute;rico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo se construye una obra tan radicalmente pol&iacute;tica (en el buen sentido, el amplio) pero al mismo tiempo tan escrupulosamente no panfletaria?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, no tengo nada contra los panfletos. El adjetivo &ldquo;panfletario&rdquo; me parece, de hecho, una de esas evidencias ling&uuml;&iacute;sticas de hasta qu&eacute; punto es complicado poner en primer plano la cuesti&oacute;n pol&iacute;tica en la novela actual. Ese adjetivo valorativo suele usarse como arma arrojadiza desde las filas de cierta &ldquo;pureza narrativa&rdquo;, que no es m&aacute;s que la asunci&oacute;n acr&iacute;tica de un canon reaccionario del concepto de novela realista-intimista. Si el &ldquo;panfleto&rdquo; es sincero, funciona, y es coherente con la construcci&oacute;n que el autor pretende, bienvenido sea. V&eacute;ase Cristina Morales, por poner un ejemplo cercano.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Yo, cuando escribo, lo que busco es ser &ldquo;escrupulosamente&rdquo; fiel a la verdad. Por supuesto, no s&eacute; qu&eacute; es la &ldquo;verdad&rdquo;. Pero s&iacute; s&eacute; qu&eacute; es la mentira, y cu&aacute;ndo el lenguaje quiere arrastrarme al t&oacute;pico y al imperio del &ldquo;sentido com&uacute;n&rdquo;. Y eso es lo que intento evitar, ese es mi mayor compromiso. No mentirme, no mentir al lector, mantenerme cerca de la verdad.
    </p><p class="article-text">
        Y, para acercarme a esa ut&oacute;pica &ldquo;verdad&rdquo;, lo que pretendo, cuando escribo, es desaparecer, alejarme de m&iacute;, de la &ldquo;realidad&rdquo; y de los personajes. Quiero ser fiel a la verdad de ese mundo que nace a cada segundo en la p&aacute;gina en blanco, y para eso el primer paso es borrarme, no manipular a los personajes ni el mundo que habitan, dejarlos enfrentar su propia verdad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es cierto que, en general, desconf&iacute;o de quienes &ldquo;tienen las ideas muy claras&rdquo;. Yo dudo inmensamente, me debato en contradicciones infinitas, y escribo desde esa perplejidad y esos conflictos. Por eso es muy dif&iacute;cil que sea &ldquo;panfletario&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, en textos como este, en entrevistas y presentaciones, s&iacute; tengo que ser yo quien habla, y son mis ideas (sobre la escritura, pero tambi&eacute;n sobre la sociedad) las que quedan plasmadas. Eso hace que luego mis libros sean le&iacute;dos desde mis opiniones, que no dejan de ser ch&aacute;chara de tertuliano, que es justo lo que intento evitar mientras escribo. La entrevista es lo contrario de la desaparici&oacute;n y el aislamiento total que hay en el momento de la escritura; son la publicidad y el marketing de m&iacute; mismo y, por lo tanto, un atentado contra lo que ha quedado escrito en mis libros. Esto es tremendamente ir&oacute;nico, por supuesto, y me hace retorcerme en contradicciones, culpas y autodesprecios que algunos de mis personajes envidiar&iacute;an morbosamente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Al leer la novela he pensado en J. G. Ballard, en Ursula K. LeGuin y en Mariana Enr&iacute;quez, &iquest;qu&eacute; funci&oacute;n tienen en tu obra lo dist&oacute;pico y lo sobrenatural?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que es una forma de huir de ese concepto de intimidad del que hablaba antes, y de evitar lo que Fisher llamaba el &ldquo;realismo capitalista&rdquo;: esa sensaci&oacute;n de que <em>el mundo es como es </em>y no puede ser de otra manera. Lo dist&oacute;pico, la ciencia ficci&oacute;n de corte social, lo que hace es inventar un mundo y, en ese proceso de creaci&oacute;n &ldquo;desde cero&rdquo;, obliga al lector a mirar su propia realidad y a repensar esas estructuras sociales, pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas que damos por supuestas, que parecen &ldquo;naturaleza&rdquo; y no ideolog&iacute;a.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, lo sobrenatural es una forma (fracasada, por supuesto, parad&oacute;jicamente contraproducente desde el momento en que existe el adjetivo &ldquo;sobrenatural&rdquo;) de escapar al pensamiento t&eacute;cnico dominador del mundo del que hablaba Heidegger; lo sobrenatural implica una humildad de lo humano, una renuncia del sujeto al dominio absoluto de la realidad y la naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Mi intenci&oacute;n inicial no pretend&iacute;a incluir lo &ldquo;fant&aacute;stico&rdquo; como elemento narrativo: es algo que se impuso durante la escritura. El hecho de que lo fant&aacute;stico hiciera su aparici&oacute;n como respuesta a esa pregunta por el futuro que es continuamente planteada a lo largo de la novela me parece una se&ntilde;al de hasta qu&eacute; punto es dif&iacute;cil pensar alternativas a la l&oacute;gica del colapso que nuestro lenguaje nos presenta como &uacute;nica opci&oacute;n parad&oacute;jicamente racional. Es como si lo humano, para pensar el futuro, necesitara dar un paso atr&aacute;s, desaparecer o borrarse, dejando as&iacute; espacio para algo que solo llamar&iacute;amos &ldquo;no-humano&rdquo; por la asociaci&oacute;n entre &ldquo;humano&rdquo; y &ldquo;sujeto-racional-dominador-capitalista&rdquo; que parece hoy inevitable en nuestro lenguaje. No es que yo plantee en la novela un posthumanismo o un transhumanismo al estilo de Donna Haraway, pero s&iacute; hay un intento de redefinir &ldquo;lo humano&rdquo; como &uacute;nica v&iacute;a de salvaci&oacute;n.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, no ha de pensarse que hay un elemento fant&aacute;stico &ldquo;cl&aacute;sico&rdquo; o &ldquo;g&oacute;tico&rdquo;. Me siento m&aacute;s cerca del fr&aacute;gil elemento fant&aacute;stico de &ldquo;Ruido de fondo&rdquo; de Don DeLillo, o de la difusa distop&iacute;a de &ldquo;La broma infinita&rdquo; de David Foster Wallace. La idea es ejercer una &ldquo;desviaci&oacute;n&rdquo; del realismo can&oacute;nico que permite una perspectiva diferente y enriquecedora sobre la realidad cotidiana de una &eacute;poca y una sociedad muy concretas.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 10px solid white;" src="https://static.eldiario.es/clip/9b84f0a2-3588-4be0-b05e-2ae078bd2554_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="100%" width="200" align="left" data-title="" /></p>

    </figure><p class="article-text">
        <strong>Al igual que en tu anterior novela, </strong><em><strong>Factbook. El libro de los hechos</strong></em><strong> (Candaya, 2019), uno de los grandes temas presentes en tu texto es la dificultad contempor&aacute;nea para comprometerse, para funcionar en clave colectiva. Muchos de tus personajes encuentran problemas para salir de s&iacute; mismos, de su propia burbuja hiperanal&iacute;tica. &iquest;Es este uno de los males de la &eacute;poca?</strong>
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; lo veo yo, as&iacute; <em>aparece</em>, casi sin que yo pueda evitarlo, en mis personajes. Ellos sufren esa contradicci&oacute;n inherente a nuestras sociedades occidentales que est&aacute;n fundadas sobre &ldquo;textos sagrados&rdquo; como la Constituci&oacute;n y las Declaraciones de Derechos, en los que nos decimos a nosotros mismos que son el altruismo, el colectivismo, la igualdad, la libertad y la fraternidad lo que nos <em>constituye</em>; mientras que, por otro lado, funcionamos d&iacute;a a d&iacute;a con un sistema econ&oacute;mico, pol&iacute;tico e ideol&oacute;gico en el que predomina el individualismo, la l&oacute;gica econ&oacute;mica del beneficio personal y la competitividad extrema.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El roce entre estos dos &ldquo;sistemas&rdquo;, uno textual-te&oacute;rico, y otro ideol&oacute;gico-pr&aacute;ctico produce ese &ldquo;ruido de fondo&rdquo; en la psicolog&iacute;a de los personajes. Y tambi&eacute;n, por supuesto, la certeza silenciosa de que esa espiral de crecimiento infinito y productividad sin l&iacute;mites es incompatible con los recursos naturales por un lado, y con la salud mental de los trabajadores sometidos a ese r&eacute;gimen econ&oacute;mico-laboral por otro.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso en mis personajes suele aflorar esa sensaci&oacute;n de culpa, de saber que est&aacute;n &ldquo;traicionando&rdquo;, de forma inevitable y casi tr&aacute;gica, algo que hab&iacute;an aprendido y que parec&iacute;a bueno. Y tambi&eacute;n viven en esa sensaci&oacute;n de tobog&aacute;n, de cuesta abajo que los empuja hacia un destino que no quieren y que, sin embargo, no pueden dejar de hacer, siguiendo una l&oacute;gica de adicto; pero m&aacute;s terrible a&uacute;n, porque no hay centros de desintoxicaci&oacute;n para escapar del capitalismo, es decir, del lenguaje, de ese &ldquo;sentido com&uacute;n&rdquo; que condena cualquier alternativa al territorio de lo ingenuo, lo &ldquo;idealista&rdquo; (insulto cotidiano en la pol&iacute;tica actual) o lo &ldquo;ut&oacute;pico&rdquo;. El &ldquo;sentido com&uacute;n&rdquo; es, en cierto modo, el arma definitiva que destruir&aacute; el mundo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y, s&iacute;; la colectividad como soluci&oacute;n est&aacute; ah&iacute;, se puede entender sin demasiado esfuerzo, igual que los c&aacute;lculos irrebatibles sobre el cambio clim&aacute;tico. Y, sin embargo, como el hecho de reducir las emisiones para ralentizar el calentamiento global, resulta casi irrealizable. Del mismo modo que nuestra econom&iacute;a solo concibe el beneficio exponencial infinito, nuestra ideolog&iacute;a solo concibe el &eacute;xito personal, la satisfacci&oacute;n &iacute;ntima, la <em>realizaci&oacute;n</em>, el &ldquo;cu&iacute;date a ti mismo&rdquo;, hasta el punto de que llegamos a pensar que tanto nuestros problemas de ansiedad y estr&eacute;s como nuestra felicidad dependen exclusivamente de nosotros mismos, son nuestra culpa o nuestra &ldquo;conquista personal&rdquo;, como si no existiera nada ah&iacute; fuera. El intimismo es el opio del pueblo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, un buen n&uacute;mero de autores regionales est&aacute;n cosechando &eacute;xitos de p&uacute;blico y cr&iacute;tica en la literatura nacional. Pienso en ti mismo, en Miguel &Aacute;ngel Hern&aacute;ndez, Lola L&oacute;pez Mond&eacute;jar, Gin&eacute;s S&aacute;nchez, Ilu Ros, Manuel Moyano o Cristina Morano. &iquest;Hasta qu&eacute; punto te sientes parte de un grupo generacional o territorial?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las &ldquo;generaciones&rdquo; son, o bien una cuesti&oacute;n de la Historia de la Literatura, por lo que es necesario un lapso temporal para que queden fijadas y correctamente estudiadas, o bien un mecanismo de marketing para dar publicidad en los suplementos culturales a determinados autores. No me corresponde a m&iacute; opinar sobre ninguna de estas dos posibilidades de &ldquo;grupo generacional&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, de la geograf&iacute;a y el territorio, a m&iacute;, lo que me interesa, es la cercan&iacute;a f&iacute;sica a estos autores y las relaciones personales. Antes me has preguntado por el problema &ldquo;para funcionar el clave colectiva&rdquo;; pues bien, eso es lo que a m&iacute; me gusta de los autores murcianos que has nombrado, m&aacute;s all&aacute; de su &eacute;xito. He de agradecerle p&uacute;blicamente a Miguel &Aacute;ngel Hern&aacute;ndez, a Javier Moreno y a Jos&eacute; &Oacute;scar L&oacute;pez su ayuda para hacer que esta novela tenga su forma definitiva. La literatura es un oficio extremadamente solitario, y mi situaci&oacute;n ahora mismo, literalmente &ldquo;aislado&rdquo; en Gran Breta&ntilde;a, acent&uacute;a a&uacute;n m&aacute;s esa sensaci&oacute;n de soledad. Llegar a Murcia, y poder charlar y tomar cervezas con gran parte de esos autores que has nombrado es un placer que va mucho m&aacute;s all&aacute; de lo literario: es un sentimiento de comunidad, de colectividad, de ayuda mutua. El hecho de que algunos de ellos est&eacute;n teniendo ese &ldquo;&eacute;xito&rdquo; que mencionas es un motivo de alegr&iacute;a, por supuesto, pero, para mi, es secundario. Intento desterrar la idea de &ldquo;&eacute;xito&rdquo; del hecho literario (bien dif&iacute;cil que es, por supuesto, mi lenguaje me empuja continuamente a ese callej&oacute;n), pues al fin y al cabo, nuestro lenguaje siempre traduce &ldquo;&eacute;xito&rdquo; a n&uacute;meros, a ventas y, en &uacute;ltima instancia, a dinero. Lo que me gusta de ese grupo de autores es que no se vive un ambiente competitivo, o al menos yo no lo experimento as&iacute;: para m&iacute; es camarader&iacute;a y apoyo mutuo. Y, por supuesto, es un placer leerlos, tanto a los que has mencionado, como a otros narradores que han hecho y est&aacute;n haciendo una obra interesant&iacute;sima, como Leonardo Cano, Alfonso Garc&iacute;a-Villalba, Jos&eacute; &Oacute;scar L&oacute;pez, y m&aacute;s que ahora mismo se me estar&aacute;n olvidando. Y eso, sin entrar en la poes&iacute;a, claro, lo que har&iacute;a que esta entrevista excediera los l&iacute;mites de lo razonable, dado el inmenso talento que hay en la l&iacute;rica murciana ahora mismo.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Daniel Espejo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/entrevistas/diego-sanchez-aguilar-escritor-no-hay-centros-desintoxicacion-escapar-capitalismo-decir-lenguaje_1_10497759.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 Sep 2023 05:01:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Diego Sánchez Aguilar, escritor: “No hay centros de desintoxicación para escapar del capitalismo, es decir, del lenguaje”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Literatura,Cambio climático]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Violeta Nicolás, artista y poeta: "Creo que hay que abrazar la incertidumbre"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/violeta-nicolas-artista-poeta-creo-hay-abrazar-incertidumbre_128_9556902.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b9fe276b-b0dc-4d19-993f-ab03fac02b33_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Violeta Nicolás, artista y poeta: &quot;Creo que hay que abrazar la incertidumbre&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Murciana afincada en Madrid, Nicolás acumula ya un extenso bagaje como artista, performer, docente e investigadora, y acaba de publicar su cuarto poemario, ‘Hielo con espinas’, en una edición cuidadísima a cargo de Franz, a medio camino entre un libro y una pieza de arte</p></div><p class="article-text">
        Si hay una creadora joven inclasificable en nuestras artes y/o en nuestras letras, esa es Violeta Nicol&aacute;s. Murciana afincada en Madrid, Nicol&aacute;s acumula ya un extenso bagaje como artista, performer, docente e investigadora, y acaba de publicar su cuarto poemario, &lsquo;Hielo con espinas&rsquo;, en una edici&oacute;n cuidad&iacute;sima a cargo de Franz, a medio camino entre un libro y una pieza de arte. El texto explota ese territorio fronterizo entre literatura y creaci&oacute;n visual, volcando en tu cabeza im&aacute;genes y sensaciones vanguardistas sobre un fondo de collage cultural en el que la ciencia ficci&oacute;n, el colapso, la educaci&oacute;n sentimental y lo alien&iacute;gena completan un viaje alucinante con pr&oacute;xima parada en Estados Unidos, donde &lsquo;Hielo con espinas&rsquo; ser&aacute; traducido en breve. Nicol&aacute;s visita su ciudad natal este s&aacute;bado (12h., en Libros Traperos) acompa&ntilde;ada por la escritora Cristina Morano y no ser&aacute; una presentaci&oacute;n al uso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La lectura de &lsquo;Hielo con espinas&rsquo; es una experiencia sin duda intensa de la que, despu&eacute;s, no es f&aacute;cil hablar, o al menos no solo con las herramientas de la cr&iacute;tica literaria. Ni de la cr&iacute;tica de arte. Como creadora a caballo entre el mundo del arte y el de las letras (y muchos m&aacute;s), me pregunto si eres consciente de esa cualidad mutante de tu obra, si te sientes c&oacute;moda en lo mutante o si ese es incluso un objetivo tuyo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Claro, es uno de los objetivos: moverme en lo fronterizo, generar incertidumbre. Creo que hay que abrazar esa incertidumbre, la base de la creatividad, del pensamiento m&aacute;s all&aacute; de la l&oacute;gica habitual, y adem&aacute;s sentido. Lo inquietante es necesario para avivar percepciones. Y es necesaria la atenci&oacute;n desenfocada, de lo que hablaba Jes&uacute;s Aguado en la presentaci&oacute;n del libro en Barcelona, como coment&oacute;, debido al romper de ritmos musicales y sem&aacute;nticos, entiendo que el poemario resulta a veces, dif&iacute;cil de digerir, y eso est&aacute; presente en el proceso de escritura del mismo. Es un revulsivo para cuestionar la propia palabra y su presencia en lo cotidiano, desde din&aacute;micas creativas y cercanas al surrealismo, con inspiraci&oacute;n en la ciencia ficci&oacute;n, en pel&iacute;culas como Forbidden Planet o Solyent Green, y en documentales sobre exoplanetas...
    </p><p class="article-text">
        <strong>Luego volveremos sobre lo extraterrestre, pero cu&eacute;ntanos c&oacute;mo interviene la Violeta artista en tu proceso como poeta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de referencias visuales o pl&aacute;sticas, sensaciones o ideas fruto de performances realizadas, principalmente, ya sean propias, de fotograf&iacute;as, esculturas, v&iacute;deo, acciones&hellip; o de otros artistas cuyas obras me han impresionado. Es una manera de suplir los l&iacute;mites de un medio con otro, el de la escritura, m&aacute;s que una traducci&oacute;n o interpretaci&oacute;n, porque eso me parece imposible. En el proceso creativo, a veces, el est&iacute;mulo primero o detonante viene de la escritura, me sucedi&oacute; que empec&eacute; a escribir un poema sobre la suciedad, el polvo, y al leerlo despu&eacute;s, pens&eacute;, tengo que hacer una performance con este elemento del polvo, una serie de fotograf&iacute;as, y una escultura. Hice tambi&eacute;n un v&iacute;deo donde aparece ese poema. Debo aclarar que no se trata de ilustrar los versos, sino de generar un di&aacute;logo entre medios o disciplinas diversas. Siempre investigo, a nivel te&oacute;rico y pr&aacute;ctico, busco referentes de artistas o escritores que hayan trabajado con esos intereses, etc. En este caso del polvo ya conoc&iacute;a algunos ejemplos de artistas y me di cuenta de c&oacute;mo me interesaba al escribir antes de realizar obra art&iacute;stica con dicho material. En cualquier caso, mi objetivo es ofrecer una experiencia al leer el poema, tiene un valor propio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Al echar a leer cada uno de estos poemas nunca se sabe d&oacute;nde puedes acabar: el texto puede cambiar de alfabeto, llenarse de tachaduras, convertirse en un dibujo, quedarse sin tinta o recorrer escenarios tan dispares como el </strong><em><strong>Mah&#257;bh&#257;rata</strong></em><strong>, la ciencia ficci&oacute;n retro como </strong><em><strong>Forbidden Planet</strong></em><strong> o </strong><em><strong>Soylent Green</strong></em><strong>, el universo manga de </strong><em><strong>Sailor Moon</strong></em><strong> o tu propia adolescencia. Me pregunto si para ti la poes&iacute;a es un veh&iacute;culo con el que perderse, encontrarse o simplemente mantenerse en movimiento.</strong>
    </p><p class="article-text">
        (Y referencia a obras de artistas como Marina N&uacute;&ntilde;ez -cercanas a lo fant&aacute;stico, ciencia ficci&oacute;n- a quien sigo desde que estudiaba Bellas Artes) Creo que es importante activar a los lectores/as, ofrecer espacios en blanco en la arquitectura/estructura del poema (de manera literal y figurada) para que ellos proyecten sentidos y percepciones. Tambi&eacute;n se ofrecen est&iacute;mulos que parecen en un primer momento muy diversos entre s&iacute;, y por eso mismo, se activa a los lectores, que tratan de encontrar algo en com&uacute;n entre esas pistas, esas palabras, referencias, versos del poema. Es una estrategia presente en t&eacute;cnicas para estimular el pensamiento divergente y creativo, que tambi&eacute;n se apoya en lo aleatorio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &#039;Hielo con espinas&#039; de Violeta Nicolás                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>A pesar de la radical contemporaneidad de tu trabajo, en &lsquo;Hielo con espinas&rsquo; hay lugar para una raigambre literaria de escritoras de 	todas las &eacute;pocas, &lsquo;Las Eulalias&rsquo;(desde Safo a Pizarnik), e incluso para las mujeres de tu genealog&iacute;a familiar. &iquest;Qu&eacute; relaci&oacute;n tienes con la tradici&oacute;n y qu&eacute; funci&oacute;n cumple en tu proceso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Soy una lectora apasionada de poetas cl&aacute;sicas y contempor&aacute;neas, entiendo el acto de leer como algo &iacute;ntimo que propicia la introspecci&oacute;n y a la vez, ayuda a entender a quienes nos rodean, es mejor que leer un ensayo sociol&oacute;gico o sobre psicolog&iacute;a... Todas las lecturas influyen en la manera de vivir la poes&iacute;a y la escritura. Supongo que es una forma de entender la literatura como di&aacute;logo entre esas escritoras a las que me refiero, y tambi&eacute;n es una forma de homenaje o tributo a su obra.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gema Monlle&oacute; ha destacado, en la revista </strong><em><strong>D&eacute;tour</strong></em><strong>, el v&iacute;nculo entre tu poes&iacute;a y el cuerpo, tan fuerte que casi es capaz de sacar los poemas de la cultura, convirti&eacute;ndolos en una especie de ceremonia org&aacute;nica. Entiendo adem&aacute;s que la corporeidad es uno de los ejes m&aacute;s importantes de tu trabajo tanto como artista como en lo literario. &iquest;Se puede llegar al texto desde alg&uacute;n lugar no cerebral, cu&aacute;l es el rito en torno a la creaci&oacute;n de &lsquo;Hielo con espinas&rsquo;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que no es un poema cerebral sino muy sensorial, intuitivo, adem&aacute;s de trabajar mucho la palabra considerando m&uacute;ltiples dimensiones, que acogen el lapsus, el error, otros idiomas, lo on&iacute;rico, simb&oacute;lico&hellip; Lo interesante es generar preguntas, m&aacute;s que dar respuestas, esto es algo que defiendo tambi&eacute;n como docente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La poeta y editora Lola Nieto ha inventado un t&eacute;rmino para tu trabajo: </strong><em><strong>Queda inaugurada la poes&iacute;a alien&iacute;gena</strong></em><strong>. Me gustar&iacute;a saber hasta qu&eacute; punto llevas con orgullo esta condici&oacute;n de murciana-marciana capaz de mirar el mundo con una &oacute;ptica extraterrestre.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Orgullo no s&eacute;, pero s&iacute; hay que valorar las cualidades de cada cual sin tratar de encajar en lo que nos vamos encontrando en la vida, precisamente para poder vivir una vida real, fuera de estereotipos y espejismos sociales o culturales. Esto es el deber de la poes&iacute;a y el arte en general. La &oacute;ptica extraterrestre creo que nos aproxima al pensamiento cr&iacute;tico, creativo, sentido (ligado a la emoci&oacute;n) y social, tambi&eacute;n supone abrazar la diferencia y disolver los prejuicios, ya sean de g&eacute;nero, raciales, nacionales... En cualquier caso, hay que percibir<em> lo enigm&aacute;tico</em>, como se plantea en la poes&iacute;a esc&eacute;nica premiada por el Museo Carmen Thyssen, &ldquo;Por qu&eacute; pompa encontr&oacute; a espina&rdquo;, que, llevar&eacute; a cabo en colaboraci&oacute;n con mi hermana, y, donde aparecen algunos de los poemas de 'Hielo con espinas'.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Lo podemos dejar entonces en &lsquo;queda inaugurada la poes&iacute;a &lsquo;enigman&iacute;gena&rsquo;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, es que lo alien&iacute;gena tiene en su base el enigma, es mirar el mundo sin la clave/filtro o l&oacute;gica habitual. Lo alien&iacute;gena supone quiz&aacute;s, una concreci&oacute;n m&aacute;s sensorial, que implica la dimensi&oacute;n corporal, por ah&iacute; vendr&iacute;a lo performativo.
    </p><p class="article-text">
        Creo que hay que considerar una cuesti&oacute;n de esencia filos&oacute;fica, socr&aacute;tica, la autoconciencia de no saber nada.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de cualquier categor&iacute;a: hay que disfrutar de la literatura y vivirla, leyendo que es una forma de escritura o tambi&eacute;n escribiendo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Daniel Espejo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/violeta-nicolas-artista-poeta-creo-hay-abrazar-incertidumbre_128_9556902.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Sep 2022 14:23:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Violeta Nicolás, artista y poeta: "Creo que hay que abrazar la incertidumbre"]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El collage de cada cual:  una lectura de ‘50 Estados. 13 poetas contemporáneos de Estados Unidos’ de Ezequiel Zaidenwerg]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/collage-lectura-50-estados-13-poetas-contemporaneos-estados-unidos-ezequiel-zaidenwerg_132_9038926.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0aac9fe5-339c-478a-9626-1bc372506492_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El collage de cada cual:  una lectura de ‘50 Estados. 13 poetas contemporáneos de Estados Unidos’ de Ezequiel Zaidenwerg"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La raigambre literaria de 50 Estados, al menos la más obvia, incluye a los narradores interpuestos, al cervantino Caballero de los Espejos, a Fernando Pessoa y, cómo no, a Jorge Luis Borges</p></div><p class="article-text">
        Ay madre, qu&eacute; libro m&aacute;s bonito. S&iacute;, claro, ahora desarrollo. Pero dejadme empezar diciendo esto. Repiti&eacute;ndolo. Ay. Madre. Qu&eacute; libro m&aacute;s bonito. Una hermosura que desde luego no tiene nada de simpleza. <em>50 Estados</em> es un artefacto de tecnolog&iacute;a literaria punta: heteronimia, autoficci&oacute;n, cruce de g&eacute;neros, traducci&oacute;n imperfecta, novela dispersa, cr&iacute;tica de obra imaginaria, <em>roman &agrave; clef</em>, autor&iacute;a difusa&hellip; sin embargo, al desembarcar de la obra, no importa hasta qu&eacute; punto sea el lector capaz de profundizar en la complejidad de los mecanismos que acaban de tener lugar. La emoci&oacute;n que predomina es la de querer creer. En Joe y en Amy. En Caitlin. En John 8A. En los trece. O m&aacute;s bien en los 14 y -sobre todo- en Rashida.
    </p><p class="article-text">
        Ay-madre-qu&eacute;-libro-m&aacute;s-bonito tambi&eacute;n, aun a riesgo de hacerme pesado, por lo que tiene de objeto, por lo que recuerda a esas cajas de tesoros en las que -de ni&ntilde;os- guard&aacute;bamos postales, dibujos, medallas de lat&oacute;n, alfiles perdidos. Por esa especie de cinta de M&ouml;bius y esas palabras flotantes y dispersas de la portada. Por reunir a dos de nuestras editoriales favoritas del mundo mundial: Fulgencio Pimentel y Kriller71, ah&iacute; es nada. Porque todo te dice que dentro hay aventura y porque, en efecto, la hay.
    </p><p class="article-text">
        Confieso que antes de llegar a <em>50 Estados </em>no conoc&iacute;a de nada a Ezequiel Zaidenwerg, cosa que mis amigos poetas consideran una especie de sacrilegio. Este autor, traductor, tallerista y cr&iacute;tico argentino se ha hecho un hueco en la literatura en espa&ntilde;ol desde la blogosfera, las redes sociales y su propia e hiperactiva web. Sus traducciones de poes&iacute;a contempor&aacute;nea norteamericana -ha llegado a traducir y compartir un poema al d&iacute;a durante largas temporadas- le han ganado un nombre en nuestra literaesfera, si bien Zaidenwerg vive y trabaja en Brooklyn, ense&ntilde;ando letras. He llegado tarde como suelo a Ezequiel Zaidenwerg, pero creo que es una buena noticia para su libro, y responde en parte y para bien una pregunta fundamental: &iquest;es <em>50 Estados</em> un libro exclusivamente para poetas y friquis de la poes&iacute;a norteamericana contempor&aacute;nea? La respuesta es un no rotundo. El amor y la curiosidad por la poes&iacute;a actual no es un prerrequisito, sino una consecuencia. En gran parte, y no me importa que esto suene parad&oacute;jico, <em>50 Estados</em> es un libro ideal para no iniciados. Una puerta de entrada a la poes&iacute;a del presente. Como una buena antolog&iacute;a <em>de verdad</em>, solo que mejor.
    </p><p class="article-text">
        Por varios motivos: el principal que los poemas que contiene no son solo <em>veros&iacute;miles</em>, sino tambi&eacute;n, casi sin excepci&oacute;n, maravillosos. Un prisma que da cabida a las principales tendencias de la poes&iacute;a anglosajona, sus aventuras formales, sus tics ideol&oacute;gicos (en un sentido amplio), su mirada hacia el p&uacute;blico, su inter&eacute;s por las voces de las minor&iacute;as, sus filias y sus fobias. Pero sobre todo una colecci&oacute;n de poes&iacute;a excepcional y necesariamente diversa. Y hay m&aacute;s razones: que la n&oacute;mina de poetas antologados tiene personalidades individuales y vidas <em>posibles</em> en las que se nos permite entrar (entrar dentr&iacute;simo, como solo la poes&iacute;a puede facilitar) gracias a sus poemas y sus respuestas a las preguntas de Ezequiel, que en este punto de su obra ha diluido su autor&iacute;a para compartirla con unos cuantos poetas norteamericanos de su generaci&oacute;n (por consejo, parece, de Sergio Chejfec). Que un cuestionario muy sencillo y repetido abre la puerta, por fin, a un amplio collage lleno de vida por el que transitan personajes, po&eacute;ticas, peripecias compartidas, experimentos formales y vitales, trampas y escotillas.
    </p><p class="article-text">
        La palabra que, si me hab&eacute;is le&iacute;do hasta aqu&iacute; pero a&uacute;n no la obra, os ha aparecido en la mente es, seguramente, <em>intertextualidad</em>. Un texto es, tambi&eacute;n, la relaci&oacute;n que establece con todos los dem&aacute;s. En uno de los pasajes m&aacute;s alucinantes de <em>50 Estados</em>, el poema <em>Declaraci&oacute;n de Independencia</em>, de Taylor Moore, el texto se restringe al l&eacute;xico del documento fundacional de los Estados Unidos para contarnos una historia -una toma de posici&oacute;n- sobre el poder y la masculinidad en la era Trump. Un mecanismo que recuerda a <em>Archivo Dickinson</em>, de Mar&iacute;a Negroni (donde la poeta trabaja con el lexic&oacute;n de Emily Dickinson), y en general a una preocupaci&oacute;n mayor de la literatura contempor&aacute;nea: la diluci&oacute;n del yo autor.
    </p><p class="article-text">
        La raigambre literaria de <em>50 Estados</em>, al menos la m&aacute;s obvia, incluye a los narradores interpuestos, al cervantino Caballero de los Espejos, a Fernando Pessoa y, c&oacute;mo no, a Jorge Luis Borges, que ya plantea, desde el idealismo, esta porosidad del yo literario. A Menard, personaje de Borges, se le puede sumar Agust&iacute;n Fern&aacute;ndez Mallo, que con su reescritura de <em>El hacedor</em> consigui&oacute; poner en cuesti&oacute;n -secuestro de la publicaci&oacute;n mediante- hasta las implicaciones legales de la intertextualidad. Sin embargo, creo que el trabajo de Zaidenwerg supera estos planteamientos y lleva el juego de heter&oacute;nimos hasta una perspectiva incluso pol&iacute;tica. Si bien el proyecto cultural, social y hasta afectivo del capitalismo tard&iacute;o se basa en elevar y ensanchar los muros del yo, espacio que se configura para el aislamiento y la productividad m&aacute;ximos, la literatura puede diluir estas fronteras, orientar nuestra mirada hacia lo que tenemos en com&uacute;n. En este sentido, nada m&aacute;s subversivo que erosionar la idea rom&aacute;ntica del genio tocado por los dioses con el don sagrado de la creaci&oacute;n, que es el mito tras el repertorio formal del neoliberalismo. Los poetas de <em>50 Estados</em> suelen apoyar su trabajo en m&eacute;tricas reconocibles, o al menos renuncian a ese verso libre esperm&aacute;tico y <em>sandbox</em> que identifica al <em>genialismo</em>. Para ampliar todo esto, sobre lo que no puedo (ni s&eacute;) extenderme en esta pieza, recomiendo la obra ensay&iacute;stica de Alberto Santamar&iacute;a, siempre tan perspicaz describiendo el proyecto cultural neoliberal, o intervenciones del propio Zaidenwerg, como el taller que imparti&oacute; recientemente para el Centro Cultural Kirchner, &ldquo;El verso desregulado. Poes&iacute;a y neoliberalismo&rdquo;, que puede verse en YouTube.
    </p><p class="article-text">
        En <em>50 Estados</em>, por fin, lo que encontramos es una alegr&iacute;a, la de formar parte. Una felicidad de inicio que embellece el texto y me hace a m&iacute; abrir rese&ntilde;as como esta con frases del tipo &ldquo;Ay madre, qu&eacute; libro m&aacute;s bonito&rdquo;. <em>50 Estados</em> consigue que te entren ganas de volver a empezar a escribir y publicar, a conocer a otros poetas j&oacute;venes para compartir deslumbramientos, a ser bandada. Aunque la figura de Bola&ntilde;o aparece aqu&iacute; y all&aacute; en las entrevistas, la referencia a <em>Los detectives salvajes</em> est&aacute;, sospecho, deliberadamente elidida. Pero es dif&iacute;cil que no te venga a la mente la mejor novela del escritor chileno, sobre ese grupo de poetas principiantes que fueron los infrarrealistas en el M&eacute;xico D.F. de los 70. &iquest;Es Rashida Lopez la Ces&aacute;rea Tinajero de la generaci&oacute;n <em>millenial</em>? Cuando estudi&eacute; letras, hace ya unos a&ntilde;os, la literatura latinoamericana del siglo pasado se pod&iacute;a explicar con una l&iacute;nea que part&iacute;a de <em>Paradiso</em>, continuaba con <em>Rayuela</em> e iba a morir en <em>Los detectives salvajes</em>: la esperanza de varias generaciones se acababa deshaciendo entre la frustraci&oacute;n de los ideales revolucionarios y la di&aacute;spora. Tal vez la felicidad y la belleza de <em>50 Estados</em> sean las de los comienzos, las de haberse liberado de una maldici&oacute;n, las de tener compa&ntilde;eros de viaje y un lenguaje en com&uacute;n, y las de mirar alrededor y sentir abrirse el campo de lo posible.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Daniel Espejo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/collage-lectura-50-estados-13-poetas-contemporaneos-estados-unidos-ezequiel-zaidenwerg_132_9038926.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 31 May 2022 09:20:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El collage de cada cual:  una lectura de ‘50 Estados. 13 poetas contemporáneos de Estados Unidos’ de Ezequiel Zaidenwerg]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Libros murcianos (más o menos) de 2021]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/libros-murcianos-2021_1_8623632.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/15040a54-bd2e-4709-9854-9807e275e710_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Libros murcianos (más o menos) de 2021"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Quieres conocer los doce libros murcianos del año para la redacción de #LeerElPresente de eldiario.es Murcia? ¡Vamos allá!</p></div><p class="article-text">
        No est&aacute;n todos los que son. Tampoco estamos seguros al 100% de que sean todos los que est&aacute;n. Pero una cosa queda clara: la cosecha del &lsquo;21 ha sido excepcional para las letras murcianas. Ascensos a Primera (Ra&uacute;l Quinto, Ilu Ros), consolidaciones (Alfonso Garc&iacute;a-Villalba, Eric Luna), pasos de gigante (Trif&oacute;n Abad, Samuel Orcero), debuts por la puerta grande (&Aacute;ngeles Carnacea, Lara Carri&oacute;n, Juan de Beatriz) o simplemente obras nuevas al m&aacute;s alto nivel de autoras con una fecunda carrera en marcha (Inma Pelegr&iacute;n, Marisa L&oacute;pez Soria) han rodado este a&ntilde;o por las mesas de novedades de la Regi&oacute;n, tomando el relevo de figuras tal vez m&aacute;s conocidas (Miguel &Aacute;ngel Hern&aacute;ndez, Gin&eacute;s S&aacute;nchez, Lola L&oacute;pez Mond&eacute;jar, Cristina Morano, Manuel Moyano) que se han quedado en barbecho. 
    </p><p class="article-text">
        Destacamos la buena salud de la narrativa corta y la novela gr&aacute;fica, as&iacute; como de las editoriales independientes de la tierra -imprescindibles para la buena salud del ecosistema- que sirven de lanzadera. &iquest;Quieres conocer los doce libros murcianos del a&ntilde;o para la redacci&oacute;n de #LeerElPresente de eldiario.es Murcia? &iexcl;Vamos all&aacute;!
    </p><p class="article-text">
        _________________________________________________________________________
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 10px solid white;" src="https://static.eldiario.es/clip/1489a43a-faab-4283-aff9-ac40757bb651_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="100%" width="200" align="left" data-title="" /></p>

    </figure><p class="article-text">
        <strong>'Federico' (Lumen), de Ilu Ros</strong>
    </p><p class="article-text">
        por Vega Cerezo
    </p><p class="article-text">
        La chica que amaba a Federico
    </p><p class="article-text">
        Para escribir hay que estar enamorado hasta las trancas de la historia que se va a contar y tener oficio. Parece una obviedad, pero no siempre concurren ambas cosas. Ilu Ros ama a Federico. Lo ama como para llenar libretas y libretas con corazoncitos rojos y las iniciales de ambos en el cetro: I y F. Respecto al oficio, lo tiene m&aacute;s que demostrado. Su anterior libro, 'Cosas nuestras', tambi&eacute;n publicado por Lumen, nos llen&oacute; de asombro por la maestr&iacute;a en el trazo y la contundencia de su voz.
    </p><p class="article-text">
        A los lectores nos encanta asistir a estas historias de amor, sentir que se nos pega purpurina en los dedos al pasar las p&aacute;ginas, entregarnos a esa seducci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los lectores amamos abrasarnos con los libros.
    </p><p class="article-text">
        Ilu Ros cuenta la vida y obra del poeta y dramaturgo Federico Garc&iacute;a Lorca desde esa pulsi&oacute;n. Lo hace en una biograf&iacute;a ilustrada que sorprende por su frescura y generosidad: trescientas cuarenta y nueve p&aacute;ginas.
    </p><p class="article-text">
        Federico est&aacute; contado por los ojos de los que lo amaron. Federico hijo, hermano, vecino, amante, amigo. La labor de documentaci&oacute;n de la autora nos descubre, incluso a los que cre&iacute;amos conocer a Lorca, aspectos nuevos que ponen de manifiesto el minucioso trabajo previo que supone un libro como este. Porque Federico era mucho Federico. Era un ser luminoso creador de un universo literario cuya riqueza ha trascendido hasta hoy.
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;a Jorge Guill&eacute;n que cuando se estaba con Federico no hac&iacute;a ni fr&iacute;o ni calor, hac&iacute;a Federico.
    </p><p class="article-text">
        La paleta de colores viaja de esa luminosidad de la infancia hacia la negrura de los inicios de la Guerra Civil pasando por el rojo fuego del Romancero Gitano. La vida de Federico repartida en cap&iacute;tulos a modo de actos de una obra teatral que comienza por la tragedia de su asesinato. Un asesinato al que Ilu le regala la luna que esa noche no asom&oacute;, quiz&aacute; por la verg&uuml;enza y la amargura de lo que sucedi&oacute; en el camino entre V&iacute;znar y Alfacar.
    </p><p class="article-text">
        Hay que leer a Ilu Ros, es una jefa.
    </p><p class="article-text">
        _________________________________________________________________________
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 10px solid white;" src="https://static.eldiario.es/clip/0bc61972-0caf-457a-8afd-7389994d2bd0_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="100%" width="200" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>'La canci&oacute;n de NOF4' (Jekyll&amp;Jill), de Ra&uacute;l Quinto</strong>
    </p><p class="article-text">
        por Luis S&aacute;nchez Mart&iacute;n
    </p><p class="article-text">
        El cartagenero Ra&uacute;l Quinto nos brinda un cruce de caminos literario (novela, ensayo, biograf&iacute;a que vuelca m&aacute;s preguntas que respuestas) y escrito bajo un eco denso e hipn&oacute;tico muy dif&iacute;cil de encontrar en otras obras, en el que, a partir de un viaje a las ruinas del manicomio de Volterra, el autor parte del hecho en s&iacute; de la escritura y sus razones para indagar de manera abierta, circular, dialogando con el lector, en la vida y obra de Fernando Oreste Nannetti, quien pas&oacute; m&aacute;s de 20 a&ntilde;os encerrado en un psiqui&aacute;trico, escribiendo en uno de sus muros con la hebilla del chaleco de su uniforme.
    </p><p class="article-text">
        Una obra que pide varias relecturas (la segunda, de hecho, inmediata) y lo mejor, sin duda, que ha pasado este a&ntilde;o por mis manos.
    </p><p class="article-text">
        _________________________________________________________________________
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 10px solid white;" src="https://static.eldiario.es/clip/3046957a-1b9f-4d01-bc4e-50b049f1b9eb_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="100%" width="200" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>'Signos herm&eacute;ticos de una nueva melancol&iacute;a' (Franz), de Alfonso Garc&iacute;a-Villalba</strong>
    </p><p class="article-text">
        por Paco Pa&ntilde;os
    </p><p class="article-text">
        Este 2021 que termina ahora, ha sido el a&ntilde;o de mi descubrimiento de Alfonso Garc&iacute;a-Villalba como escritor. Mi lectura de &lsquo;Signos herm&eacute;ticos de una nueva melancol&iacute;a&rsquo;, no hizo m&aacute;s que confirmar y ensanchar mi admiraci&oacute;n por el autor del que ya hab&iacute;a le&iacute;do &lsquo;Homoconejo&rsquo; (EDA libros, 2016).
    </p><p class="article-text">
        Cuando te adentras en el mundo on&iacute;rico, alucinado y esquizoide de estos Signos herm&eacute;ticos&hellip; sientes que alguien te est&aacute; zarandeando, que te arrastra por caminos, para ti, ignotos como lector. Es como si fueras el visitante intruso del interior de una esfera (azul, claro) habitada por N, Z y Mau Mau, y alguien la estuviera agitando desde fuera. Es imposible, por tanto, tener una visi&oacute;n lineal de estos personajes o de la historia que el autor desarrolla en giros constantes, en &oacute;rbita el&iacute;ptica, pero no alrededor de la esfera, sino en el interior.
    </p><p class="article-text">
        La experiencia de leer esta novela es &uacute;nica, nueva, maravillosa y me ha hecho un adicto a la forma de escribir de Alfonso Garc&iacute;a-Villalba.
    </p><p class="article-text">
        _________________________________________________________________________
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 10px solid white;" src="https://static.eldiario.es/clip/1aba7cde-30fb-44d3-89f1-ba890b1b40e6_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="100%" width="200" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>'Por aqu&iacute; pas&oacute; un r&iacute;o' (Raspabook), de &Aacute;ngeles Carnacea</strong>
    </p><p class="article-text">
        por Carmen Pujante
    </p><p class="article-text">
        Porque es &uacute;nico cada libro que nace cuando una madre muere. Porque es irrepetible cada poema que tiene su eco en el silencio y la met&aacute;fora convertidos en papel y trazo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso, aunque no sea el primero ni el &uacute;ltimo en el fluir de la historia literaria, los lectores lo podemos sentir nuestro y diferente a los dem&aacute;s. Y ello es lo que consigue &Aacute;ngeles Carnacea en 'Por aqu&iacute; pas&oacute; un r&iacute;o' (Raspabook), su primer libro de poemas, un libro elegante y sensible, minimalista y fluido, intenso y familiar, singular y plural.
    </p><p class="article-text">
        ______________________________________________________________________
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 10px solid white;" src="https://static.eldiario.es/clip/5c831806-b7ab-4fac-9113-c5dd98352ee9_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="100%" width="200" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>'Temporada de melocotones' (Andana), de &Aacute;ngel Abell&aacute;n y Alba Flores</strong>
    </p><p class="article-text">
        por Jos&eacute; Antonio G&oacute;mez
    </p><p class="article-text">
        Temporada de melocotones, de &Aacute;ngel Abell&aacute;n y Alba Flores, es un c&oacute;mic sobre tres mujeres de distintas generaciones que se encuentran en una f&aacute;brica de conservas. Cada una con sus problemas de autoestima, sus expectativas, sus frustraciones y sus respectivas historias a cuestas, que conocemos mientras seleccionan la fruta o embotan. Y que se cuentan sus cosas durante el descanso para comer un bocadillo a media ma&ntilde;ana. Dialogado en habla murciana, este c&oacute;mic es pura sociolog&iacute;a del sector conservero, y ense&ntilde;a el valor de los proyectos de vida de cada persona m&aacute;s all&aacute; de la l&iacute;nea de envasado.
    </p><p class="article-text">
        _________________________________________________________________________
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 10px solid white;" src="https://static.eldiario.es/clip/aa704f88-67da-4fcd-b8d7-303a59b203de_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="100%" width="200" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>'El arte de mantenerse a flote' (Boria), de Eric Luna</strong>
    </p><p class="article-text">
        por Carlos Gil Gand&iacute;a
    </p><p class="article-text">
        Los doce relatos son veros&iacute;miles en el presente y en el futuro. El autor dibuja una deshumanizaci&oacute;n del &aacute;mbito laboral por el neoliberalismo imperante desde hace d&eacute;cadas, que impregna todo el tejido laboral, y se ensa&ntilde;a particularmente con la creatividad y las humanidades. A ojos la cultura neoliberal, estas son meros pasatiempos, no trabajo serio y riguroso. La precariedad impregna a todos los personajes, pero, con todo, se abre una hendidura de esperanza merced al arte de mantenerse a flote.
    </p><p class="article-text">
        _________________________________________________________________________
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 10px solid white;" src="https://static.eldiario.es/clip/a7bcf8bd-f03b-4dc2-96e3-1fbd48fda02f_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="100%" width="200" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>'Todas direcciones' (Hiperi&oacute;n), de Inma Pelegr&iacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        por Cristina Morano
    </p><p class="article-text">
        Me sorprendi&oacute; de este libro la variedad de &aacute;nimos y de temas que ofrece, y las cosas que trata esta voz, profunda y luchadora de Inma Pelegr&iacute;n. La poeta, Poeta esta vez, con may&uacute;scula inicial. Habla del siglo XXI, de todo lo que pasa en &eacute;l: delitos, prisas, redes sociales, la memoria hist&oacute;rica, los animales, las p&eacute;rdidas personales, los cambios, la velocidad, todo. La voz se desarrolla y abarca 'Todas direcciones' como bien dice el t&iacute;tulo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En cada desacuerdo hay un misterio&rdquo; dice la poeta, y nos cuenta tantas peque&ntilde;as diferencias que el libro se puebla de enigmas: la pareja que prev&eacute; un desgarro a trav&eacute;s de un plato cocinado, la superficie lunar, un vaso de agua en su mano o en un r&iacute;o milenario, una fotograf&iacute;a de 3 amigas de vacaciones en la que &ldquo;cada cual atraviesa un bosque diferente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay lugar para el humor o la visi&oacute;n m&aacute;s distanciada que requiere (o nos han dicho que requiere) la po&eacute;tica moderna: varios poemas con el tema de las cucarachas, y el abandono o dejadez de lugares que las hace nacer, cierran el libro: &ldquo;As&iacute; como el amor las cucarachas/ suelen andar despu&eacute;s/ de perder la cabeza /y describiendo c&iacute;rculos,/ andar en todas direcciones&rdquo;. Despu&eacute;s, un poema-met&aacute;fora sobre la ciudad de Alejandr&iacute;a como broche: &ldquo;Mejor no te detengas a mirarla&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Quiero se&ntilde;alar un poema maravilloso, se titula 'Plantones' y habla de unas casta&ntilde;as que son puestas en un tiesto, sin esperanzas &ndash;nos dice Inma&ndash;, de que germinen: &ldquo;Una de ellas creci&oacute;. Sus 5 v&aacute;stagos/ desaf&iacute;an ahora estas palabras&rdquo;. Y despu&eacute;s de esta meta poes&iacute;a, que desconcierta a la misma autora, que se halla en proceso de escritura &ndash;de lectura, en nuestro caso, como lectores&ndash;, el casta&ntilde;o sigue creciendo pese a la mirada pesimista del propio texto, que sigue &ldquo;No servir&aacute; de nada,/ pues si sobrevive a este invierno/ habr&aacute;n de llegar otros&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; decir, despu&eacute;s de este maravilloso ejercicio de meta poes&iacute;a, en el cual, el &aacute;rbol vence al escritor, vence al tiempo, a la desesperanza y a la muerte:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si supi&eacute;ramos algo de la vida
    </p><p class="article-text">
        si tuvi&eacute;ramos la menor idea,
    </p><p class="article-text">
        aqu&iacute;, junto a este tiesto,
    </p><p class="article-text">
        de barro desconchado,
    </p><p class="article-text">
        en el que crece un &aacute;rbol diminuto
    </p><p class="article-text">
        al abrigo del porche
    </p><p class="article-text">
        camino de Marchena,
    </p><p class="article-text">
        buz&oacute;n n&uacute;mero 3,
    </p><p class="article-text">
        estar&iacute;a el lugar m&aacute;s conveniente
    </p><p class="article-text">
        para quedar callados&ldquo;
    </p><p class="article-text">
        _________________________________________________________________________
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 10px solid white;" src="https://static.eldiario.es/clip/0df96bb4-e392-4fc7-aee3-7f65bb8d7534_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="100%" width="200" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>'Teatro fantasma' (Boria), de Ismael Orcero</strong>
    </p><p class="article-text">
        por Basilio Pujante
    </p><p class="article-text">
        Los textos de 'Teatro Fantasma' parecen simples reflexiones espont&aacute;neas del autor pero est&aacute;n revestidas con lo que tiene que tener toda obra literaria testimonial: autenticidad en la expresi&oacute;n de los sentimientos. La treintena de prosas que integran el volumen nos ofrecen an&eacute;cdotas propias y ajenas y pensamientos m&aacute;s o menos hondos, que tratan temas como la familia, el hogar o el trabajo. Orcero lo hace con un estilo sencillo pero no exento de acertadas met&aacute;foras que logran profundizar en la cotidianeidad de estas estampas. No estamos ante cuentos, ni ante poemas en prosa ni siquiera ante p&aacute;ginas de un diario, pero una mezcla de estos tres g&eacute;neros podr&iacute;a definir bastante acertadamente estos estupendos textos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        _________________________________________________________________________
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 10px solid white;" src="https://static.eldiario.es/clip/c6604b07-89d1-4e07-83e1-11bb74acdc7f_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="100%" width="200" align="left" data-title="" /></p>

    </figure><p class="article-text">
        <strong>'Quitamiedos' (Talentura), de Trif&oacute;n Abad</strong>
    </p><p class="article-text">
        por Salva Robles
    </p><p class="article-text">
        Con un estilo de prosa directa y sencillez estil&iacute;stica (t&oacute;mese el sustantivo &ldquo;sencillez&rdquo; como un halago, pues no es f&aacute;cil escribir de asuntos serios y profundos con la sutil penetraci&oacute;n de este autor), Trif&oacute;n Abad nos regala una colecci&oacute;n de relatos en los que prima la coherencia en el clima tem&aacute;tico y sobre la que se transparenta el entorno impalpable de nuestras cotidianidades heridas. En definitiva, este libro es una maravillosa radiograf&iacute;a de las fracturas humanas actuales, que nos incomoda mientras leemos a la misma vez que nos hace reflexionar y nos obliga a asomarnos a nuestras individuales sombras, que son las de todos sin duda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        _________________________________________________________________________
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 10px solid white;" src="https://static.eldiario.es/clip/d0f686c7-a838-48f4-b285-c068303f6fb1_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="100%" width="200" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>'Patas de rama' (La Monta&ntilde;a M&aacute;gica), de Lara Carri&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        por Ana And&uacute;jar
    </p><p class="article-text">
        'Patas de Rama' es un viaje a la infancia a trav&eacute;s de las sombras: los miedos, la voz interior, el brotar de las emociones. Caminar por el universo de fantas&iacute;a de los seis relatos que la escritora, traductora e ilustradora Lara Carri&oacute;n (Murcia, 1992) recoge en este libro, ganador del V Premio de Literatura 'La Monta&ntilde;a M&aacute;gica', es conectar con la ni&ntilde;a interior que guarda los gusanos de seda bajo la cama y cruza los dedos para que las personas que ama no se desvanezcan. Hay tambi&eacute;n una oda al desarraigo, a la nostalgia, incluso a la defensa irreductible de la naturaleza. Es, en fin, humanidad en formato corto para corazones muy grandes.
    </p><p class="article-text">
        _________________________________________________________________________
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 10px solid white;" src="https://static.eldiario.es/clip/45a07838-df4f-4451-b6f6-e47ee1a1259c_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="100%" width="200" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>'Papi comeni&ntilde;os' (Galimatazo), de Marisa L&oacute;pez Soria y Katia Klein</strong>
    </p><p class="article-text">
        por Jos&eacute; Daniel Espejo
    </p><p class="article-text">
        El peque&ntilde;o pero din&aacute;mico mundo de la literatura infantil y juvenil espa&ntilde;ola ha vivido este a&ntilde;o toda una convulsi&oacute;n: a ra&iacute;z de los comentarios despectivos de un conocido escritor de best sellers, autores y editores salieron a reivindicar la complejidad y hondura de sus libros, creados desde el respeto a sus p&uacute;blicos. Tal vez sea la figura de L&oacute;pez Soria la m&aacute;s representativa de esta fe en la inteligencia y la sensibilidad de los ni&ntilde;os, y 'Papi comeni&ntilde;os' no es ninguna excepci&oacute;n: una historia llena de misterio y de matices, una f&aacute;bula enriquecedora que no renuncia a explorar en lo oscuro, fant&aacute;sticamente ilustrada por Katia Klein.
    </p><p class="article-text">
        _________________________________________________________________________
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 10px solid white;" src="https://static.eldiario.es/clip/4f9eafc0-12be-47e3-b526-774ef8dce689_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="100%" width="200" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>'Cantar qu&eacute;' (Pre-Textos), de Juan de Beatriz</strong>
    </p><p class="article-text">
        por Christian Nieto
    </p><p class="article-text">
        Juan de Beatriz consigue con 'Cantar qu&eacute;' hacer uno de esos poemarios intensos, con unos versos que destilan un enorme amor pero tambi&eacute;n logra impresionar por su cercan&iacute;a, con una poes&iacute;a que el lector puede sentir amable. Deja adem&aacute;s un poso como lo que ha sido degustado y muy disfrutado. Los versos de Juan llegan como un rayo al alma y lo hacen para quedarse.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Daniel Espejo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/libros-murcianos-2021_1_8623632.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Dec 2021 10:38:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Libros murcianos (más o menos) de 2021]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Cultura,Lectura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lara Carrión, escritora: "Casi todos nos vamos por los mismos motivos: empleo estable y salarios dignos"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/lara-carrion-escritora-motivos-empleo-estable-salarios-dignos_1_8573896.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/16d99026-8d5b-4024-b4c9-677d9367a4b2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lara Carrión, escritora: &quot;Casi todos nos vamos por los mismos motivos: empleo estable y salarios dignos&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En 'Patas de rama' la joven escritora murciana aborda la experiencia migrante desde el punto de vista del que se marcha (la autora vive en Reino Unido) y revisita la infancia en busca de fantasmas. Este miércoles 15 de diciembre estará en Libros Traperos a las19h., acompañada por la periodista y agitadora cultural Ana Andújar</p></div><p class="article-text">
        Lara Carri&oacute;n (Murcia, 1992) se llev&oacute; con 'Patas de rama' el prestigioso premio MurciaLit, que organiza la librer&iacute;a La Monta&ntilde;a M&aacute;gica de Cartagena. Un libro de relatos sorprendente que re&uacute;ne con una madurez literaria inusitada gui&ntilde;os del g&eacute;nero fant&aacute;stico, una relectura de la narrativa realista espa&ntilde;ola del siglo XX, introspecci&oacute;n y v&eacute;rtigo. La voz de una joven escritora murciana que aborda la experiencia migrante desde el punto de vista del que se marcha (la autora vive en Reino Unido), que revisita la infancia en busca de fantasmas y que se consolida como una de las grandes figuras emergentes de nuestras letras. Este mi&eacute;rcoles 15 de diciembre estar&aacute; en Libros Traperos a las19h., acompa&ntilde;ada por la periodista y agitadora cultural Ana And&uacute;jar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Aunque no es el tema principal del libro, s&iacute; aparece en algunos relatos la experiencia migrante, que creo que es una de las grandes lagunas de la literatura espa&ntilde;ola contempor&aacute;nea. &iquest;C&oacute;mo llevas a la narraci&oacute;n tu contexto como persona migrada?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que mi contexto se ha abierto paso por s&iacute; mismo, sin yo buscarlo. Curiosamente, empec&eacute; a escribir m&aacute;s sobre Espa&ntilde;a al poco de mudarme a Inglaterra, pero con el tiempo me he dado cuenta de que las historias sobre migrantes en Inglaterra (espa&ntilde;oles o no) piden cada vez m&aacute;s espacio en mi ficci&oacute;n. De hecho, ahora mismo estoy trabajando en otra colecci&oacute;n de relatos cortos m&aacute;s larga cuyo tema principal es precisamente este. Ir de viaje o hacer una estancia en otro pa&iacute;s es una cosa, pero vivir es una experiencia que te redefine por completo y te crea, en ocasiones, muchos sentimientos contradictorios (satisfacci&oacute;n, por un lado, si est&aacute;s contento con tu trabajo y tu vida como expatriado; pero tambi&eacute;n nostalgia, desarraigo e incluso disociaci&oacute;n). Quiero dejar que todo esto me inunde un poco, a ver d&oacute;nde me lleva. El sur de Inglaterra est&aacute; lleno de migrantes como yo, de todos los pa&iacute;ses, y es un caldo de cultivo id&oacute;neo para la creatividad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Como en la obra de M&oacute;nica Ojeda o Andr&eacute;s Barba, la infancia recorre muchos de tus cuentos, pero no una infancia m&iacute;tica o idealizada sino como territorio donde se re&uacute;ne la libertad y el trauma. &iquest;C&oacute;mo llegas a un enfoque tan poco habitual, qu&eacute; buscas en ese tema?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo mi infancia como una etapa feliz, pero tambi&eacute;n l&uacute;cida. Fui una ni&ntilde;a muy curiosa, inquisitiva y, sobre todo, sensible, tanto a est&iacute;mulos como a sentimientos ajenos. En mi mente guardo un repositorio enorme de emociones que experiment&eacute; durante esos a&ntilde;os; sentimientos que en su d&iacute;a no pude catalogar y que, por tanto, ahora considero puros y no adulterados. Acceder a estos sentimientos y explorarlos a trav&eacute;s de la ficci&oacute;n es, por un lado, una forma de conectar conmigo misma y, por otro, un modo de dotar de credibilidad a la infancia y reivindicar la lucidez de esos a&ntilde;os en los que no filtramos absolutamente nada, pero no por ello dejamos de sentir. De mi infancia recuerdo sombras de conceptos complejos como la justicia, la identidad, la verdad, la pertenencia, la muerte&hellip; Y me resulta inevitable no querer revisitarlos con mis lentes de adulta, no para juzgarlos o darles respuesta, sino simplemente para disfrutarlos, conectar con mis or&iacute;genes y, a veces, volver a cuestionarme antiguos interrogantes.&nbsp;
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                &#039;Patas de rama&#039; de Laura Carrión Borgoñós                            </span>
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        <strong>El g&eacute;nero fant&aacute;stico sobrevuela el libro con sus mecanismos, sus giros y su libertad, &iquest;te has tra&iacute;do a tu trabajo como narradora tus lecturas de novela gr&aacute;fica?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, y posiblemente tambi&eacute;n me haya tra&iacute;do mi amor por los videojuegos y el cine. Compagino la lectura con muchas otras aficiones, y creo que al final mi imaginario es una especie de manta hecha con retales de muchos colores y patrones diferentes. Hay escritores que, sin duda, me han servido de gran inspiraci&oacute;n (posiblemente los que m&aacute;s, hasta la fecha, hayan sido Mia Couto, Ana M&ordf; Matute, Haruki Murakami y Mariana Enr&iacute;quez), pero tambi&eacute;n lo han hecho much&iacute;simos novelistas gr&aacute;ficos como Tillie Walden, Cyril Pedrosa, Shaun Tan, Mariko y Jillian Tamaki&hellip; O, sin ir m&aacute;s lejos, nuestro propio Paco Roca. Pienso que tengo una narrativa muy visual (de ah&iacute; quiz&aacute;s mi obsesi&oacute;n por los adjetivos) precisamente porque mi mente es visual, siempre lo ha sido. Pero siento que esto es algo positivo. A fin de cuentas, si solo basamos nuestra ficci&oacute;n en otra ficci&oacute;n, corremos el riesgo de producir m&aacute;s de lo mismo y no aportar nada nuevo. Yo a&uacute;n estoy explorando los temas que m&aacute;s me gustan, pero tengo claro que quiero que mi narrativa siga siendo libre y multidisciplinar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n eres conocida por tu trabajo como ilustradora. Me pregunto si hay un pasadizo para ti entre ambas disciplinas, ya que te defines como artista autodidacta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me gustar&iacute;a creer que s&iacute;. A&uacute;n estoy experimentando con los l&iacute;mites que cada formato (escritura e ilustraci&oacute;n) puede ofrecerme, pero me gustar&iacute;a intentar combinarlos en un futuro. Por un lado, pienso que esta ser&iacute;a la conclusi&oacute;n m&aacute;s l&oacute;gica; pero, por otro, confieso que hay una parte de m&iacute; a la que le gusta que estas dos aficiones est&eacute;n separadas. Disfruto de la falta de dibujos en lo que escribo como disfruto de la falta de palabras en lo que dibujo. A esto se suma que, a mi parecer, suelo escribir cosas que no encajan con mi estilo de dibujo (y viceversa), as&iacute; que aunar ambas facetas, aunque es algo que no quiero dejar de intentar, a&uacute;n se me antoja un poco lejano. Por ahora, estoy intentando sacar adelante un proyecto m&aacute;s serio de webc&oacute;mic. Quiz&aacute;s una cosa lleve a la otra y acabe descubriendo que estas dos partes de m&iacute; encajan para algo m&aacute;s largo&hellip; &iexcl;Os ir&eacute; informando!
    </p><p class="article-text">
        <strong>Como espa&ntilde;ola residente en Reino Unido, &iquest;en qu&eacute; cultura te apoyas m&aacute;s como creadora, en la anglosajona o en la nuestra?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que me apoyo un poco en ambas. Mi formaci&oacute;n y experiencia como traductora (que, inevitablemente, implica amor por otros idiomas y culturas) hace que me sea dif&iacute;cil &ldquo;radicalizarme&rdquo; en mi cultura de origen o considerarla como mi &uacute;nica fuente de inspiraci&oacute;n. Dicho esto, al escribir, siento que tiendo m&aacute;s a centrarme en la cultura espa&ntilde;ola (combinada con pinceladas de realismo m&aacute;gico o, directamente, fantas&iacute;a). Y en cuanto a la ilustraci&oacute;n, es muy probable que no siga una cultura concreta, ya que no me he formado como artista bajo ninguna escuela y siempre he ido experimentando con elementos que me gustan, provenientes de creadores muy diversos (he de decir que, para esto, las redes sociales vienen de maravilla).
    </p><p class="article-text">
        <strong>A pesar de tu juventud, ya tienes un bagaje como gestora editorial y traductora. &iquest;Qu&eacute; tendr&iacute;a que pasar para que una profesional como t&uacute; volviese a Espa&ntilde;a y por qu&eacute; no est&aacute; pasando?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de los que nos hemos ido lo hemos hecho por los mismos motivos: empleo estable, progresi&oacute;n laboral, salarios dignos y la posibilidad de independencia. Lo s&eacute; porque este no solo es mi caso, sino el de muchos de mis amigos. Yo ahora mismo trabajo para una multinacional y podr&iacute;a, en teor&iacute;a, volver a Espa&ntilde;a; pero si quisiera regresar como aut&oacute;noma, lo tendr&iacute;a bastante m&aacute;s complicado. Espa&ntilde;a tiene una cuota mensual de aut&oacute;nomos muy superior a la de otros pa&iacute;ses europeos (de hecho, el m&iacute;nimo ha aumentado este a&ntilde;o a 289&euro;) y esto, para los que nos planteamos la posibilidad de emprender en un futuro, hace que volver a Espa&ntilde;a siga sin resultar una apuesta segura. Los millennials somos unas de las generaciones m&aacute;s precarias que ha visto la historia reciente de nuestro pa&iacute;s, pero tambi&eacute;n somos una de las m&aacute;s formadas. No pedimos m&aacute;s que la posibilidad de trabajos estables, dignos y bien remunerados que nos permitan vivir y desarrollarnos como seres humanos. Es una situaci&oacute;n compleja para la que me temo que no tengo respuesta, pero s&iacute; entusiasmo y, sobre todo, esperanza. Y creo que esto &uacute;ltimo es lo que a veces m&aacute;s nos falta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Daniel Espejo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/lara-carrion-escritora-motivos-empleo-estable-salarios-dignos_1_8573896.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Dec 2021 11:59:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lara Carrión, escritora: "Casi todos nos vamos por los mismos motivos: empleo estable y salarios dignos"]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Alfonso García-Villalba, escritor: “Todo el arte debe procurar abrirse a otras realidades”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/alfonso-garcia-villalba-escritor-arte-debe-procurar-abrirse-realidades_132_8406509.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bea77a26-0c8e-4f50-a9c8-6d4477c21ab9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alfonso García-Villalba, escritor: “Todo el arte debe procurar abrirse a otras realidades”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Me encantan los desvíos. Siempre me han gustado. Los desvíos conceptuales y los desvíos espaciales. Coger una carretera secundaria y salirse de la autopista y ver lo que hay más allá del camino principal", señala el narrador sobre esta tercera novela</p></div><p class="article-text">
        El narrador murciano Alfonso Garc&iacute;a-Villalba lanza 'Signos herm&eacute;ticos de una nueva melancol&iacute;a' (Franz), una novela inclasificable pero tan on&iacute;rica y adictiva como los escarabajos psicoactivos que pueblan sus p&aacute;ginas. A caballo entre m&uacute;ltiples planos de la realidad, los personajes de Garc&iacute;a-Villalba giran y se enredan hasta confundirse entre s&iacute; en un viaje inici&aacute;tico que los devuelve -transmutados- al punto de partida. Con ese deslumbramiento literario en la mente, me he sentado unas cuantas veces -con tiempo por delante- a charlar con Alfonso sobre lo divino, lo humano, lo oculto, lo herm&eacute;tico y lo violento de este libro, ya el tercero en su carrera, con el que creo que ha llegado a donde quer&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;&iquest;Te gustan los desv&iacute;os?&rdquo;, dice un personaje al principio de la novela, y creo que es justo empezar por preguntarte por esta peculiar estructura, donde los personajes orbitan alrededor de s&iacute; mismos y la historia toma sucesivos desv&iacute;os hasta volver al punto de partida. &iquest;Te gustan los desv&iacute;os, amigo narrador?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me encantan los desv&iacute;os. Siempre me han gustado. Los desv&iacute;os conceptuales y los desv&iacute;os espaciales. Coger una carretera secundaria y salirse de la autopista y ver lo que hay m&aacute;s all&aacute; del camino principal. Una carretera secundaria es un sendero luminoso. Incluso es una met&aacute;fora que te permite salir de la &oacute;rbita predeterminada, del dictado, de lo que se supone que hay que hacer. Y siempre que pienso en la palabra desv&iacute;o me acuerdo de <em>Detour</em> de Edward G. Ulmer, una pel&iacute;cula de 1945 en la que el protagonista conduce su coche atravesando el desierto y le van surgiendo una serie de cosas que lo llevan a salirse del camino que se supon&iacute;a deb&iacute;a tomar&hellip; Ulmer es un director fant&aacute;stico que no es suficientemente conocido, creo yo, y que tambi&eacute;n dirigi&oacute; una hauntol&oacute;gica y estupefaciente pel&iacute;cula que se llamaba <em>Satan&aacute;s</em> con Boris Karloff y Bela Lugosi como protagonistas. Este director empez&oacute; en el cine trabajando en la escenograf&iacute;a de <em>El gabinete del Doctor Caligar</em>i o como colaborador de Fritz Lang en <em>Metr&oacute;polis</em>. Y podemos decir que Ulmer tom&oacute; tambi&eacute;n un desv&iacute;o al emigrar en los a&ntilde;os veinte a Estados Unidos donde, a decir verdad, casi siempre trabaj&oacute; desde la marginalidad y la marginalidad, a su modo, es una forma de desv&iacute;o, de no estar en el epicentro, orbitando fuera de la corriente principal. Y, de hecho, podr&iacute;a decirse que en mi respuesta he tomado un buen desv&iacute;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los personajes de &lsquo;Signos herm&eacute;ticos de una nueva melancol&iacute;a&rsquo; no parecen ser muy conscientes de formar parte de una narraci&oacute;n: se estancan, se repiten, se mezclan, comparten ideas, miedos, visiones&hellip; &iquest;se disuelven?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los personajes de 'Signos herm&eacute;ticos de una nueva melancol&iacute;a' forman parte de una narraci&oacute;n que deviene bucle en algunos momentos. Y ellos tambi&eacute;n entran en bucle. Y, en cierto modo, son sombras un tanto espectrales que, paulatinamente, van disolvi&eacute;ndose. De hecho el t&iacute;tulo original de la novela (o el que manej&eacute; durante un tiempo) era &ldquo;Desintegraci&oacute;n&rdquo;. &iquest;Y por qu&eacute;? Porque, en cierto modo, durante la narraci&oacute;n asistimos a la desintegraci&oacute;n de la conciencia de los personajes. Y tambi&eacute;n porque, recurrentemente, a lo largo de la novela aparece un verso de la canci&oacute;n &ldquo;Homesick&rdquo; que formaba parte del &aacute;lbum <em>Disintegration</em> de The Cure del a&ntilde;o 1989.&nbsp; Aunque, m&aacute;s bien, y volviendo a centrarnos en los personajes de 'Signos herm&eacute;ticos de una nueva melancol&iacute;a', la conciencia que realmente se desintegra o que resulta m&aacute;s evidente hacerlo es la de N. Su memoria fluct&uacute;a, incluso se hace borrosa, se pierde. As&iacute; que las identidades de los diferentes personajes parecen fusionarse, fundirse. Los l&iacute;mites entre unos y otros llegan a ser dif&iacute;ciles de precisar en algunos pasajes. Y, como dec&iacute;a antes, a veces entran en bucle. De alg&uacute;n modo, cuando escribo busco las repeticiones, algo as&iacute; como loops pero sin llegar a extremos. Supongo que escuchar la m&uacute;sica de Steve Reich o Eliane Radigue me ha influido en ese concepto de reiteraci&oacute;n que manejo a nivel literario. E incluso Radigue, una compositora francesa de m&uacute;sica experimental que tiene una obra musical muy hipn&oacute;tica, ha contribuido, en cierto modo, a la estructura de la novela, al ritmo que tiene. Al hecho de volver hacia atr&aacute;s e ir hacia delante y borrar o empezar de cero. O a la mitad. En cualquier otro punto que pueda acabar con la ilusi&oacute;n de linealidad, aniquilarla. Porque la linealidad, a fin de cuentas, es una ilusi&oacute;n. De tal forma, alguno de los personajes llega a decir: &ldquo;Todo consiste en ir hacia atr&aacute;s, recordar, revertir el proceso, retroceder.&rdquo; Pero tambi&eacute;n avanzar, ir hacia el futuro, escapar del presente, hacer que la unidad temporal se difumine de modo que todo llegue a adquirir un car&aacute;cter on&iacute;rico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El universo de tu novela es poroso, se abre a otras realidades. Una cita de Chirico declara que existe un mundo metaf&iacute;sico que solo es accesible en momentos de clarividencia. &iquest;Entiendes la literatura como puerta a ese mundo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        De alguna forma todo el arte, desde mi punto de vista, debe procurar abrirse a otras realidades y trascender aquello que nos rodea. Es lo que hac&iacute;a Magritte o El Bosco, dos pintores que han influido en la redacci&oacute;n de 'Signos herm&eacute;ticos de una nueva melancol&iacute;a'. Y s&iacute;, el realismo puede estar bien para algunos lectores pero a m&iacute; es algo que no me interesa mucho en realidad... As&iacute; que la ciencia ficci&oacute;n y la fantas&iacute;a, g&eacute;neros que se entrecruzan en esta novela, nos facilitan crear o visitar otras realidades que, de alg&uacute;n modo, se articulan como met&aacute;foras de lo que hay a nuestro alrededor. Y dentro de la met&aacute;fora o los s&iacute;mbolos ya es el lector quien termina por dotar de significado aquello que lee. Y eso es lo que me parece m&aacute;s interesante de la literatura: el hecho de no imponer una verdad o una visi&oacute;n de forma unilateral. <em>Jugar</em> de ese modo a hacer literatura ampl&iacute;a los horizontes posibles de la creaci&oacute;n. Y en la realidad que habitamos ya hay demasiados preceptos y leyes que constri&ntilde;en nuestro modo de estar y ser en el mundo. Aunque haya quienes opten, ya sea escribiendo o leyendo, por una literatura que podr&iacute;amos llamar totalitaria y que intenta o persigue establecer una verdad. Y luego, como todo en la vida, tenemos a lectores sumisos que desean o persiguen ser dominados por el hecho de no tener que darle mucho a la cabeza cuando est&aacute;n leyendo un libro. As&iacute; que toda lectura no nos ilumina o hace libres. M&aacute;s bien se puede decir que muchas de ellas lo que terminan por hacer es controlar nuestro pensamiento. Y eso tiene cabida en algunas novelas que llegan a ser best sellers o en libros de autoayuda.
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                &#039;Signos hermeneúticos de una nueva filosofía&#039;, de Alfonso García-Villalba                            </span>
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        <strong>El contexto de &lsquo;Signos herm&eacute;ticos de una nueva melancol&iacute;a&rsquo; es muy parecido al nuestro, pero una guerra confusa en los informativos y unos inquietantes drones que sobrevuelan la historia por alg&uacute;n motivo nos instalan en una realidad levemente alterada, una distop&iacute;a en el discurso interior de tus personajes que me hace pensar en Ballard o Pynchon. &iquest;Vivimos bajo el influjo de fuerzas totalitarias?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Seguramente t&uacute; tengas una respuesta mucho m&aacute;s documentada que yo al respecto y podr&iacute;as tal vez argumentar muy sensatamente en esa direcci&oacute;n y quiz&aacute;s yo est&eacute; influenciado por el discurso de William S. Burroughs en torno al control y eso mediatice, en cierto modo, mi respuesta. Y, f&iacute;jate, el modo tan actual y pr&oacute;ximo al presente con que puede ser le&iacute;do Burroughs ahora mismo, sobre todo desde la pandemia. Hasta no hace mucho parec&iacute;a que, incluso, estaba demod&eacute; y nombrarlo o citarlo te hac&iacute;a parecer una persona un tanto desfasada. E igualmente sucede con autores como Paul Virilio y Jean Baudrillard que, a decir verdad. parecen estar iluminando con sus textos de hace d&eacute;cadas la situaci&oacute;n en la que nos encontramos hoy en d&iacute;a. Y podr&iacute;amos decir que los textos de estos tres autores son textos, a su modo, vintage que, sin duda alguna, nos estaban susurrando lo que ahora vivimos, algo que ya se pod&iacute;a sentir e incluso padecer cuando ellos escrib&iacute;an pero que tristemente parece haberse multiplicado exponencialmente. Y, queramos o no, habitamos un mundo cada vez m&aacute;s totalitario en el que se est&aacute;n recortando nuestras libertades individuales. Si antes suced&iacute;a de forma lenta, parece que en los &uacute;ltimos tiempos este proceso se ha acelerado. Ven&iacute;a pasando desde el 11-S y el SARS-CoV-2 no ha hecho m&aacute;s que acentuar tal deriva totalitaria en nuestras sociedades. Adem&aacute;s, en las primeras semanas del confinamiento que vivimos en la primavera de 2020 ya se pod&iacute;a ver hacia d&oacute;nde estaba dirigi&eacute;ndose todo. Y tal y como han apuntado pensadores como Bifo Berardi o Agamben, estamos cayendo en el agujero negro de una sociedad hipercontrolada e hipervigilada donde el pr&oacute;jimo parece desparecer ante nuestros ojos, porque el pr&oacute;jimo se ha convertido en un potencial agente infeccioso. En su &uacute;ltimo libro de 2020,&nbsp; <em>&iquest;En qu&eacute; punto estamos? La epidemia como pol&iacute;tica</em>, Agamben afirmaba lo siguiente: &ldquo;Una sociedad que vive en un estado de emergencia perpetua no puede ser una sociedad libre&rdquo;. A&uacute;n as&iacute;,&nbsp; el totalitarismo no es algo que venga exclusivamente desde arriba sino que se propaga de forma horizontal y cada uno de nosotros es susceptible de convertirse en polic&iacute;a, polic&iacute;a de los actos y costumbres de los otros, polic&iacute;a de los pensamientos y palabras de los dem&aacute;s. Es m&aacute;s: las redes sociales nos permiten espiar a cualquiera y, en cierto modo, controlar al otro. Ah&iacute; estar&iacute;a tambi&eacute;n una suerte de control que se extiende de forma horizontal en la actualidad. &iexcl;Incluso podemos bajarnos aplicaciones que nos permiten espiar y rastrear las conexiones y mensajes de nuestros propios contactos a trav&eacute;s de Whatsapp! Si la Stasi en la RDA contaba con miles de ciudadanos que espiaban a sus vecinos, en la actualidad todos somos esp&iacute;as en potencia hipnotizados por el discurso totalitario de una sociedad que va perdiendo valores democr&aacute;ticos y que, queramos o no, comienza a imitar muchas de las caracter&iacute;sticas del sistema de control de la sociedad china que, sin duda, es el modelo pol&iacute;tico-econ&oacute;mico del futuro, si no del presente que vivimos. Hace a&ntilde;os ya pens&eacute; que eso pod&iacute;a suceder y, finalmente, es lo que estamos presenciando: puedes comprar todo lo que quieras si tienes dinero, pero no opines fuera del discurso dominante porque, desafortunadamente, ser&aacute;s reprimido, censurado o incluso exiliado conceptualmente. Y no ya solamente por las estructuras institucionales y convencionales de poder, sino por tus propios vecinos por decirlo de alg&uacute;n modo o, sencillamente, por individuos que, en las redes, no piensan como t&uacute; y que van a denigrarte, atacarte y ultrajarte si consideran que es preciso y necesario. Y todo este totalitarismo est&aacute; relacionado no con la <em>aldea global</em>, sino con la <em>aldeanizaci&oacute;n global</em> que es el fen&oacute;meno al que asistimos desde hace un tiempo y que, desgraciadamente, nos empobrece espiritualmente d&iacute;a a d&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En la presentaci&oacute;n de la novela hablaste del concepto de &ldquo;hauntolog&iacute;a&rdquo; en Mark Fisher, esa mirada hacia realidades no materializadas, hacia lo ausente o espectral, que parece caracterizar nuestra &eacute;poca. &iquest;Detectas un cansancio de lo definido, una desconfianza hacia lo emp&iacute;rico a nuestro alrededor?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Supongo que la respuesta a esta pregunta no puede ser del tipo blanco/negro o 0/1, est&aacute;s con nosotros o est&aacute;s contra nosotros, como dec&iacute;a George Bush Jr. No, no creo que sea as&iacute;. Todo se mezcla y todo convive. Aunque algunos se empe&ntilde;en en compartimentar la realidad y establecer fronteras de todo tipo: pol&iacute;ticas, emocionales, identitarias, sociales. No puedo pensar que asistamos a un cansancio de lo real, aunque el simulacro est&eacute; en todas partes: las redes sociales, por ejemplo, pueden ser vistas en ocasiones como pura pose, carnaval, una parte m&aacute;s de la ficci&oacute;n medi&aacute;tica en la que se ha convertido la realidad. Y, de alg&uacute;n modo, estas redes estar&iacute;an creando espectros, fantas&iacute;as narc&oacute;ticas que nos acercar&iacute;an al concepto de hauntolog&iacute;a que apuntas sobre Mark Fisher. En ese sentido podr&iacute;amos pensar que hay una pulsi&oacute;n en la psique colectiva que parece empujar al conjunto de los individuos hacia algo aparentemente real. Aunque <em>lo real</em> no sea m&aacute;s que, con frecuencia, puro simulacro que, sin que apenas nos demos cuenta, se inocula en nuestras cabezas. Y en relaci&oacute;n con<em> SHNM</em>, puedo decir que el concepto de hauntolog&iacute;a est&aacute; muy presente en sus p&aacute;ginas porque la novela, de alguna forma, pretende plasmar todo aquello que fue o que se disuelve, todo aquello que ha dejado de ser, aquellas cosas que no tendr&aacute;n lugar en el futuro o que flotan en nuestra conciencia como recuerdos. Y los recuerdos o los posibles futuros que ya no suceder&aacute;n no son m&aacute;s que formas espectrales. Y de eso trata la hauntolog&iacute;a: de espectros, de fantasmas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La cita de Jung que abre la segunda parte, &ldquo;Solo tiene significado lo no comprensible&rdquo;, tiene mucho -creo- de leitmotiv, no solo de esta novela sino de toda tu literatura. &iquest;Qu&eacute; papel tienen los elementos esot&eacute;ricos (las esferas azules, la vaca amarilla, la m&aacute;scara de lechuza, los escarabajos...) que pueblan el libro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que una de las cosas m&aacute;s bonitas que podemos experimentar a nivel est&eacute;tico es la incertidumbre o, dicho de otro modo, la falta de certezas, la libertad para interpretar y sentir ante aquello que tenemos delante. No me gusta cuando veo una pel&iacute;cula o leo un libro que, a su modo, me dice c&oacute;mo pensar o c&oacute;mo interpretar lo que estoy viendo o leyendo. Hace poco asist&iacute; a la representaci&oacute;n <em>El bar que se trag&oacute; a todos los espa&ntilde;oles</em>&nbsp; en el teatro Valle Incl&aacute;n y, hacia el final de la obra, uno de los personajes terminaba dirigiendo el modo en que el espectador deb&iacute;a interpretar la pieza. Y eso, sencillamente, hizo que todo lo bueno que pod&iacute;a haber en la obra terminara cay&eacute;ndoseme. Establecer moralejas o introducir un componente did&aacute;ctico en el arte lo &uacute;nico que hace es teledirigir nuestra respuesta emocional e intelectual hacia lo que leemos, vemos o escuchamos. Y eso no me parece nada loable. Moralejas para Esopo o Perrault. Y ni siquiera&hellip; El arte no debe ser doctrina. O, al menos, as&iacute; lo entiendo yo. Por tanto, los signos o s&iacute;mbolos que puedan aparecer en 'Signos herm&eacute;ticos de una nueva melancol&iacute;a', no tienen un significado un&iacute;voco o fijo. De ah&iacute; que no me vea en situaci&oacute;n de establecer cu&aacute;l ha de ser la lectura paradigm&aacute;tica de esta novela. Si hay elementos esot&eacute;ricos dentro del libro, debemos tener en cuenta la multiplicidad de significados que &eacute;stos puedan tener, aunque algunos de ellos como el escarabajo est&eacute;n relacionados con la transformaci&oacute;n o, como suced&iacute;a en la mitolog&iacute;a egipcia, tuvieran que ver con la resurrecci&oacute;n. Pero, &iquest;es en 'Signos herm&eacute;ticos de una nueva melancol&iacute;a' el escarabajo solamente un s&iacute;mbolo de la resurrecci&oacute;n? &iquest;O podemos resucitar sin haber llegado a morir gracias a un escarabajo que tenga propiedades psicoactivas como los escarabajos que aparecen en la novela? As&iacute; que Jung y su &ldquo;solo tiene significado lo no comprensible&rdquo; sobrevuela las p&aacute;ginas, como bien dices, no ya solamente de esta novela, sino de todo lo que he escrito hasta ahora y en lo que sigo escribiendo. Porque, adem&aacute;s, pienso que no es necesario comprenderlo todo. Lo importante es sentir, tal y como afirma Franco Bifo Berardi en <em>Aut&oacute;matas y caos</em>, donde su afirmaci&oacute;n &ldquo;siento luego existo&rdquo; pretende darle la vuelta a esa afirmaci&oacute;n de Descartes tan racionalista que dec&iacute;a &ldquo;pienso luego existo&rdquo;. Y, sinceramente, no solamente somos animales racionales. Para nada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>El adjetivo que m&aacute;s se repite, al hablar de tu texto, es &ldquo;hipn&oacute;tico&rdquo;, pero no es f&aacute;cil explicar por qu&eacute;: lo enigm&aacute;tico del mundo que habitan tus personajes, lo r&iacute;tmico o po&eacute;tico de tu fraseo, lo fascinante de esa mirada &lsquo;borrosa&rsquo; sobre la realidad&hellip; H&aacute;blanos de tu proceso, c&oacute;mo construyes un artefacto as&iacute;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay una cosa que comentas que es esencial y que, no hay duda, est&aacute; ah&iacute;. Y eso que est&aacute; ah&iacute; es el fraseo, el ritmo que procuro imprimir a los textos que escribo. Entiendo que viene dado por la m&uacute;sica: la m&uacute;sica, tal vez, me influya tanto o m&aacute;s que la literatura a la hora de escribir. De ah&iacute; que antes haya nombrado a Eliane Radigue e, incluso en este momento, pudiera nombrar a Loscil, Cluster o a Hans-Joachim Roedelis. Y si imprimo cierto ritmo (o mucho) a los textos es porque deseo que el lector tenga una lectura c&oacute;moda. Pero cuando hablo de comodidad hablo de una comodidad que tiene que ver con lo f&iacute;sico, con el modo en que el texto se articula desde un punto de vista sonoro o fonol&oacute;gico si quieres. No me siento a gusto cuando leo textos que conceptualmente pueden ser interesantes pero que descuidan la forma porque, como dice Peter Sloterdijk en <em>Esferas</em>, &ldquo;las historias de amor son historias de forma&rdquo;. Y 'Signos herm&eacute;ticos de una nueva melancol&iacute;a' es, en realidad, una historia de amor. Adem&aacute;s de un viaje que espero tenga mucho de sensorial.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Daniel Espejo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/alfonso-garcia-villalba-escritor-arte-debe-procurar-abrirse-realidades_132_8406509.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 Oct 2021 04:00:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alfonso García-Villalba, escritor: “Todo el arte debe procurar abrirse a otras realidades”]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Andrea López Kosak, escritora: “Latinoamérica es ese territorio borroso, pero diverso y resistente”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/andrea-lopez-kosak-escritora-latinoamerica-territorio-borroso-diverso-resistente_128_8320165.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/377bd494-7dd2-424f-806f-d4c3e07c82e5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Andrea López Kosak, escritora: “Latinoamérica es ese territorio borroso, pero diverso y resistente”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"En el libro hay crueldad, los animales aparecen como metáfora en una trama de sacrificios, se come y se es comido. El relato de mi prehistoria por el lado materno tiene como escenario el campo, la vida rural, donde se lidiaba con la sangre y la muerte en la rutina", reflexiona la poeta argentina que acaba de ganar el III Premio Internacional Juan Rejano- Puente Genil</p></div><p class="article-text">
        Es la sorpresa del a&ntilde;o en el mundillo po&eacute;tico del pa&iacute;s: una autora argentina, poco conocida a este lado del oc&eacute;ano, Andrea L&oacute;pez Kosak, se ha llevado el III Premio Internacional Juan Rejano - Puente Genil, tal vez el m&aacute;s escrupuloso y objetivo de nuestras letras. Su propuesta, 'Animales de costumbres', es un viaje salvaje al mundo rural del sur de Latinoam&eacute;rica en busca de esa frontera donde el lenguaje se despoja -de idealismo, de mecanismos metaf&oacute;ricos, de teor&iacute;a- y entra en contacto con la sangre, con los cuerpos, con el borde de lo humano. Un libro de poes&iacute;a empapado de sangre que casi se puede percibir en la lengua y que entronca con una trayectoria muy personal, la de L&oacute;pez Kosak, en la que la literatura se sumerge en un espacio sensorial donde los relatos apenas sugieren y los textos pegan antes en el est&oacute;mago que en las meninges. Un mundo on&iacute;rico, minimalista y &oacute;rfico donde sin embargo las sin voz pueden levantarla y la trastienda panamericana existir como alternativa. Todo eso y m&aacute;s cabe en la obra -inclasificable- de una poeta mayor que desembarca en Pre-Textos este oto&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Desde 'Mula blanca', ese recorrido panamericano-fragmentario de dos mujeres entre la f&aacute;bula, el terror, lo inexplicable y la belleza, hasta &ldquo;Animales de costumbres&rdquo;, donde la crudeza de la vida rural infunde un imaginario hipn&oacute;tico a los poemas, tu trabajo parece estar buscando continuamente salidas de emergencia del lenguaje po&eacute;tico a que estamos acostumbrados, &iquest;de qu&eacute; aspectos de la poes&iacute;a actual tratas de huir?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; si intento escapar de alg&uacute;n aspecto&hellip; quiz&aacute;s busco salidas de emergencia, como dec&iacute;s, dentro de la salida de emergencia del lenguaje que es la poes&iacute;a, y me gusta dejar esa puerta entreabierta para que quede el eco de lo no dicho. Quiz&aacute;s m&aacute;s que un escape es un repliegue en m&iacute; para no seguir desenvolvi&eacute;ndome, hay un punto en que renuncio a dar sentido.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tu anterior libro, 'El jard&iacute;n de las licencias', est&aacute; construido a modo de peque&ntilde;as escenas inconclusas en forma de prosa po&eacute;tica que oscilan entre lo on&iacute;rico y lo inquietante, y tambi&eacute;n en &ldquo;Mula blanca&rdquo; y &ldquo;Animales de costumbres&rdquo; encontramos esta forma de presentar fragmentos que invitan a la imaginaci&oacute;n del lector a completar sentidos. &iquest;Hasta qu&eacute; punto el cine forma parte de tu proceso creativo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El cine ha influido un mont&oacute;n en mi manera de mirar y de construir im&aacute;genes, aprendo de ese lenguaje a mostrar lo que est&aacute; a la vista, sin embellecerlo ni explicarlo. Bu&ntilde;uel y su heredero mexicano Ripstein, por ejemplo, me dejaron escenas o personajes que calaron en mi imaginario y que me ense&ntilde;aron sobre la alusi&oacute;n y el detalle.
    </p><p class="article-text">
        <strong>De lo m&aacute;s llamativo de 'Animales de costumbres', tu libro reci&eacute;n galardonado con el III Premio Internacional de Poes&iacute;a Juan Rejano - Puente Genil es esa orientaci&oacute;n radical hacia lo tel&uacute;rico, la sangre y el cuerpo que deja fuera de los textos cierta racionalidad plat&oacute;nica o reflexiva y todo un cat&aacute;logo de recursos estil&iacute;sticos relacionados con ella.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el libro hay crueldad, los animales aparecen como met&aacute;fora en una trama de sacrificios, se come y se es comido. El relato de mi prehistoria por el lado materno tiene como escenario el campo, la vida rural, donde se lidiaba con la sangre y la muerte en la rutina. Una vida en la que se pon&iacute;a mucho el cuerpo, sobre todo las mujeres, que adem&aacute;s de hacer trabajos duros par&iacute;an y criaban hijos. Se sacrificaban en pos de algo m&aacute;s, como los animales, pero sin morir. Se me viene a la cabeza ahora eso que me dijo un hombre de campo hace mucho, que &ldquo;hay que desconfiar del animal que sangra m&aacute;s de cuatro d&iacute;as sin morirse&rdquo;. De esos relatos se derivan creencias, dichos y supersticiones que llevan el cuerpo a otros registros menos racionales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tu libro tambi&eacute;n conecta con una sustancia m&iacute;tica-m&iacute;stica ancestral, entonces&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que conecta con lo m&iacute;tico como forma de transmitir sentidos, pero quiz&aacute;s m&aacute;s que con lo m&iacute;stico-ancestral tiene que ver con una historia social, con lo com&uacute;n que traspasa las generaciones y la propia historia, que tambi&eacute;n hace nacer nuevos mitos, nuevas formas de decir que van armando entramados de significaciones.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Te sientes parte de una generaci&oacute;n literaria? De unos a&ntilde;os a esta parte se est&aacute;n consolidando en nuestras literaturas figuras como M&oacute;nica Ojeda o Mariana Enr&iacute;quez que comparten contigo esa exploraci&oacute;n radical del cuerpo y sus servidumbres como puerta de entrada al misterio.</strong>
    </p><p class="article-text">
        No me siento parte de una generaci&oacute;n literaria. S&iacute; soy lectora de estas escritoras que nombr&aacute;s, en especial de Mariana Enr&iacute;quez. En mi caso, pienso que el cuerpo mismo es el&nbsp; misterio. Y la exploraci&oacute;n pasa por la fragmentaci&oacute;n, el fetiche, la sospecha del placer o del horror que se puede provocar en &eacute;l.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;Encuentro en tus libros una querencia por lo perif&eacute;rico (lo rural, en tu &uacute;ltimo libro) como espacio de libertad y de posibilidad, y relacionado con eso una cierta idea de Latinoam&eacute;rica donde cabe la sordidez pero tambi&eacute;n la maravilla, un territorio que resiste a la estandarizaci&oacute;n y al pensamiento &uacute;nico. &iquest;Entiendes tus libros, tambi&eacute;n, como mensajes pol&iacute;ticos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me es dif&iacute;cil pensar un libro por fuera de lo pol&iacute;tico. Es mi recorte, mi filtro de la realidad, lo que elijo poner en juego para interpelar a otros. Generalmente mi mirada est&aacute; puesta en lo que est&aacute; fuera de foco, fuera del centro. Latinoam&eacute;rica es un poco ese territorio borroso, desdibujado por la estandarizaci&oacute;n, pero diverso y resistente y el paisaje donde estoy parada. Es inevitable que un mensaje pol&iacute;tico aparezca.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y tambi&eacute;n un sujeto pol&iacute;tico, tal vez, tambi&eacute;n borroso pero donde identidades hasta ahora &lsquo;perif&eacute;ricas&rsquo; cobran protagonismo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, un sujeto pol&iacute;tico que aparece a trav&eacute;s de otros a los que quiere hacer escuchar. Digamos que lo pol&iacute;tico est&aacute; en la elecci&oacute;n de esas identidades a las que se intenta dar nitidez.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Daniel Espejo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/andrea-lopez-kosak-escritora-latinoamerica-territorio-borroso-diverso-resistente_128_8320165.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Sep 2021 07:12:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Andrea López Kosak, escritora: “Latinoamérica es ese territorio borroso, pero diverso y resistente”]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Marisa López Soria, escritora: "La factoría Disney remató los cuentos dulcificados ya por Grimm y Perrault"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/marisa-lopez-soria-escritora-factoria-disney-remato-cuentos-dulcificados-grimm-perrault_128_8045195.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dae4060e-49bf-4127-a056-25bf518778df_16-9-discover-aspect-ratio_default_1021666.jpg" width="833" height="469" alt="Marisa López Soria, escritora: “Ningún tema debería quedar fuera de la literatura infantil&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entrevista - La escritora presenta en Murcia sus dos últimas obras ilustradas para niños, 'La visita' y 'Papicomeniños' este jueves, día 17, a las 19 horas en el Huerto Urbano de Santa Eulalia</p></div><p class="article-text">
        Una de las grandes figuras de la literatura murciana actual, la multipremiada Marisa L&oacute;pez Soria (Albacete, 1956) se ha labrado una carrera en las letras espa&ntilde;olas con una extens&iacute;sima obra a caballo entre varios g&eacute;neros 'menores', como la poes&iacute;a o la literatura infantil y juvenil, y mayores. Docente tambi&eacute;n, dinamizadora cultural y divulgadora, Marisa no escatima esfuerzos en esa caballer&iacute;a andante del amor por los libros y la fe en sus posibilidades. Despu&eacute;s de 'Muy se&ntilde;ores m&iacute;os' (Dif&aacute;cil, 2020), un no-tan-luminoso poemario de amor, L&oacute;pez Soria presenta en Murcia, de la mano de Libros Traperos, sus dos &uacute;ltimas obras ilustradas para ni&ntilde;os, 'La visita' y 'Papicomeni&ntilde;os', ambas en la editorial Galimatazo. Charlamos con ella de cara al evento, que tendr&aacute; lugar este jueves, d&iacute;a 17, a las 19 horas en el Huerto Urbano de Santa Eulalia. La acompa&ntilde;a el escritor y profesor Miguel &Aacute;ngel Hern&aacute;ndez Navarro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Aunque tu labor literaria comprende varios g&eacute;neros, &iquest;te reivindicas como autora de literatura infantil y juvenil?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        No me gustan las casillas, ninguna casilla, as&iacute; que solo me puedo reivindicar como escritora para todos los p&uacute;blicos. No siempre somos el mismo tipo de lector, por tanto siempre espero que los adultos le echen una miradita a mis libros, en especial para que los lean como ni&ntilde;os, y con los ni&ntilde;os, quitando, poniendo, sin complejos, recordando lo vivido y sin olvidar qu&eacute; sienten esas criaturas peque&ntilde;as. A m&iacute; lo que m&aacute;s ilusi&oacute;n me hace es regalar mis libros 'infantiles' a los adultos. De todos modos, de vez en cuando tambi&eacute;n me gusta sentarme entre los adultos. 
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                &#039;La visita&#039; de Marisa López Soria y Alejandro Galindo                            </span>
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        <strong>Recientemente se ha desatado cierta pol&eacute;mica en el mundo de la literatura infantil y juvenil con el lanzamiento en un diario nacional de una colecci&oacute;n de cuentos escritos por autores conocidos (coordinada por Arturo P&eacute;rez-Reverte) que deja fuera a autores propiamente de este tipo de literatura, &iquest;qu&eacute; opini&oacute;n tienes sobre esto?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; le voy a decir, es un abismo lo que existe entre la literatura infantil y juvenil y la literatura de adultos, tan insensato como todo lo que sucede en el 'fascinante' mundo de la educaci&oacute;n.. En la 'secci&oacute;n literatura infantil y juvenil' existen autores tan incre&iacute;blemente buenos como desconocidos para un autor le&iacute;do, incluso, con que no es de extra&ntilde;ar lo sucedido. Con inmejorable intenci&oacute;n, eso no me cabe duda, las mentes bienpensantes habr&aacute;n cre&iacute;do que ya es hora de formar buenos lectores con 'buenos autores' ignorando de un plumazo la existencia de <em>ese apartijo </em>literatura infantil y juvenil. En fin que la ignorancia es mucha, infinita, y se expande como el universo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los libros ilustrados que presentas este jueves son ambiciosos: 'La visita' supone un acercamiento al mundo surrealista y situacionista de Julio Cort&aacute;zar, mientras que 'Papicomeni&ntilde;os' aborda el tema del miedo de los ni&ntilde;os a la ira de sus padres. &iquest;Hay alg&uacute;n tema que la literatura infantil est&eacute; obligada a dejar fuera?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ninguno. Faltar&iacute;a. Miremos siempre nuestras fuentes que parten de la literatura oral y las narraciones al amor de la lumbre. Eran los aut&eacute;nticos cuentos con todos los paradigmas del bien y el mal que luego dulcificaron algo los Grimm y Perrault y que nos remat&oacute; con toda la melaza la factor&iacute;a Disney. Eso ha enrarecido todo mucho m&aacute;s de lo cre&iacute;ble hasta los l&iacute;mites de lo pol&iacute;ticamente correcto.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &#039;Papicomeniños&#039; de Marisa López Soria y Katia Klein                            </span>
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        <strong>&iquest;C&oacute;mo es el proceso de trabajo con los ilustradores, en este caso Alejandro Galindo (La visita) y Katia Klein (Papicomeni&ntilde;os)?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Totalmente enriquecedora pues ellos me sorprenden con sus aportaciones, siempre a&ntilde;adiendo y nunca repitiendo lo narrado. Ambos son, cada cual en su estilo, fant&aacute;sticos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Te sientes parte de esa especie de peque&ntilde;o </strong><em><strong>boom </strong></em><strong>de la literatura murciana (Jer&oacute;nimo Tristante, Manuel Moyano, Lola L&oacute;pez Mond&eacute;jar, Magius, Miguel &Aacute;ngel Hern&aacute;ndez Navarro, Cristina Morano, Gin&eacute;s S&aacute;nchez, Ilu Ros, Margaryta Yakovenko, etc.) que publica y vende sin complejos a escala nacional?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo escribo cosas peque&ntilde;as.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Adem&aacute;s de tu labor literaria, eres muy activa como dinamizadora y tienes un curr&iacute;culum impresionante en tareas de fomento de la lectura. &iquest;Por d&oacute;nde deber&iacute;a ir un plan regional de fomento de la lectura que nos ayudase a acortar distancias con la media nacional?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando quieras hacemos un encuentro para charlar solo de ese tema, porque alguna cosita ya te dir&iacute;a. Es un tema extenso, el que dura una vida en la ense&ntilde;anza, utilizando la empat&iacute;a, la l&oacute;gica y el sentido com&uacute;n, si se me permite el exceso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Daniel Espejo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/marisa-lopez-soria-escritora-factoria-disney-remato-cuentos-dulcificados-grimm-perrault_128_8045195.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Jun 2021 15:44:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Marisa López Soria, escritora: "La factoría Disney remató los cuentos dulcificados ya por Grimm y Perrault"]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Patricia Almarcegui, escritora: “Escribir sobre viaje es pasar las experiencias doblemente por el corazón”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/patricia-almarcegui-escritora-escribir-viaje-pasar-experiencias-doblemente-corazon_1_7976740.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fe088fe4-4ee4-440f-a53c-666d62bdcd76_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Patricia Almarcegui, escritora: “Escribir sobre viaje es pasar las experiencias doblemente por el corazón”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Charlamos con ella en la víspera de la presentación, organizada por Libros Traperos, que reunirá a la autora con el periodista y escritor Manuel Madrid en el Huerto Urbano de Santa Eulalia, el viernes 28, a las 19 horas</p></div><p class="article-text">
        Profesora de Literatura Comparada, especialista en el g&eacute;nero de viajes y en orientalismo, ensayista galardonada pero sobre todo escritora y viajera (no necesariamente en ese orden), Patricia Almarcegui pasa por Murcia en una gira mediterr&aacute;nea de promoci&oacute;n de &ldquo;Cuadernos perdidos de Jap&oacute;n&rdquo; (Candaya, 2021), un viaje escrito, tan contemplativo como meditativo, sobre el pa&iacute;s del sol naciente, que la autora visit&oacute; en dos ocasiones. Libro de viajes, cr&oacute;nica, diario, estudio cultural&hellip; un texto inclasificable del que la cr&iacute;tica ha destacado sus excelentes cualidades literarias. Charlamos con ella en la v&iacute;spera de la presentaci&oacute;n, organizada por Libros Traperos, que reunir&aacute; a la autora con el periodista y escritor Manuel Madrid en el Huerto Urbano de Santa Eulalia, el viernes 28, a las 19 horas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Estudiosa del viaje como g&eacute;nero literario y viajera vocacional, no parece que te afecte demasiado esa vieja disyuntiva entre teor&iacute;a y vida&hellip; &iquest;Hay una frontera clara entre la experiencia del viaje y el texto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No hay una frontera clara. Viajar y escribir implican movimiento y desplazamiento. El viaje genera una experiencia y la escritura, tambi&eacute;n. Sin embargo se podr&iacute;a decir que escribir sobre el viaje supone un doble movimiento, al f&iacute;sico del viaje se le une el desplazamiento del lenguaje, del estilo literario. Lo escrib&iacute; en <em>Los mitos del viaje</em>, escribir sobre viaje es pasar las experiencias doblemente por el coraz&oacute;n&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Cuadernos perdidos de Jap&oacute;n</strong></em><strong> es una excelente muestra del buen estado de salud de la cr&oacute;nica como g&eacute;nero literario h&iacute;brido&hellip; &iquest;est&aacute; la ficci&oacute;n en crisis pero la literatura no? &iquest;Las dos? &iquest;Ninguna?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No tengo claro que la ficci&oacute;n est&eacute; en crisis, aunque s&iacute; creo que &ldquo;hay una falta de ficci&oacute;n&rdquo;. &ldquo;D&oacute;nde est&aacute; la ficci&oacute;n&rdquo;, me dec&iacute;a hace un par de a&ntilde;os mi amigo y escritor Marc de Gouvenain. Creo que estamos m&aacute;s acostumbrados desde hace unos a&ntilde;os a convivir con la no ficci&oacute;n (debido a lo que provocan las redes sociales, etc.), por eso cada vez m&aacute;s los lectores prefieren g&eacute;neros vinculados a ella. Ensayo, cr&oacute;nicas, autoficci&oacute;n. Como si no pudi&eacute;ramos mantener nuestra atenci&oacute;n &ldquo;atenta&rdquo; solo a la ficci&oacute;n. Creo que sobre lo que habr&iacute;a que reflexionar&nbsp;es sobre cu&aacute;les son hoy las &ldquo;nuevas&rdquo; ficciones. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es leyenda que Li Po (Bai) dejaba caer sus poemas reci&eacute;n escritos a las aguas del r&iacute;o Amarillo, t&uacute; pierdes cuadernos en estaciones de metro&hellip; &iquest;hay algo oriental en el desapego por lo escrito, en escribir sin objetivo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Posiblemente. El desapego pertenece a algunas tradiciones &ldquo;orientales&rdquo; y sin duda &ldquo;el apego&rdquo; (sobre todo a lo material, que tambi&eacute;n ocurre en Oriente) est&aacute; m&aacute;s vinculado a tradiciones occidentales, lo mismo ocurre con la muerte. Desapegarse de lo escrito, como en el libro, puede ser doloroso. Pierdo un cuaderno de viaje con una escritura nueva y me roban otro, con un poema que hab&iacute;a escrito el d&iacute;a en que muri&oacute; mi padre. Duele, sin duda, sin embargo queda un espacio de memoria y recuerdo preciosos, con los que so&ntilde;ar e ir modificando los recuerdos pasados, y a los que tambi&eacute;n se puede ser fiel. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &#039;Cuadernos perdidos de Japón&#039; de Patricia Almarcegui                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <em><strong>Cuadernos perdidos de Jap&oacute;n </strong></em><strong>es un paseo por la cultura japonesa (hasta con una </strong><em><strong>Fe de lecturas</strong></em><strong> final), pero no por la que solemos encontrar en las mesas de novedades de nuestras librer&iacute;as. &iquest;Occidente est&aacute; leyendo bien Jap&oacute;n, o m&aacute;s bien su propio </strong><em><strong>deseo de Jap&oacute;n</strong></em><strong> (p. 31)?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Occidente sigue leyendo su deseo de Jap&oacute;n pero tiene ya otras miradas y lecturas. Se cuestiona c&oacute;mo se ha representado el pa&iacute;s por los escritores occidentales y tambi&eacute;n los libros que desde Jap&oacute;n han sido escritos por una &eacute;lite y para una &eacute;lite. En todo caso, los deseos tambi&eacute;n forman parte de la realidad o de la forma de acercarse a ella.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Me parecen especialmente emocionantes, en el libro, las historias sobre escritoras japonesas, que muchas veces tienen un componente de rebeld&iacute;a contra un orden m&aacute;s bien tradicionalista y patriarcal, &iquest;sigue siendo as&iacute;?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Las escritoras de Oriente y Occidente tienen que seguir rebel&aacute;ndose contra los &oacute;rdenes tradicionalistas y patriarcalistas, sobre todo, del poder. Del poder del contexto literario del que forman parte. Revistas, editoriales, peri&oacute;dicos, el mundo acad&eacute;mico, en muchos casos en sus &oacute;rganos de poder sigue habiendo m&aacute;s hombres que mujeres y ejercen un comportamiento patriarcalista que no favorece a las escritoras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Wanderlust, fl&acirc;neur</strong></em><strong>&hellip; &iquest;no tenemos palabra, en castellano, para esa forma de vagar en el espacio y la cultura? </strong>
    </p><p class="article-text">
        No, pero me gusta la forma &ldquo;errar&rdquo;, &ldquo;ser errabundo&rdquo;, que aparece en el poema de Gilgamesh, cuya ra&iacute;z tambi&eacute;n se encuentra en &ldquo;errata&rdquo; y &ldquo;error&rdquo;.&nbsp;Esa manera de moverse y viajar confundi&eacute;ndose, pensar ir a un sitio y llegar a otro, buscar algo y encontrarse con otra cosa, pasar las cosas por alto&hellip; En fin, ser viajera.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Daniel Espejo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/patricia-almarcegui-escritora-escribir-viaje-pasar-experiencias-doblemente-corazon_1_7976740.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 May 2021 11:01:04 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vicente Velasco: "La nueva figura del librero requiere mucha dedicación, tiempo y energía"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/vicente-velasco-nueva-figura-librero-requiere-dedicacion-tiempo-energia_128_6282378.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bb1bb0a0-cc36-4430-bc66-382048c8cb1c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vicente Velasco: &quot;La nueva figura del librero requiere mucha dedicación, tiempo y energía&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La presentación de su último libro de poemas, Conspiraciones desde la entropía (InLimbo, 2020) lo trae este fin de semana a la capital del Segura</p></div><p class="article-text">
        Toda una instituci&oacute;n en la ciudad portuaria (y m&aacute;s all&aacute;), donde ejerce el papel del librero sabio que toma el pulso de la vida cultural de Cartagena tras el estrecho mostrador de su librer&iacute;a, Vicente Velasco se prodiga poco por Murcia. La presentaci&oacute;n de su &uacute;ltimo libro de poemas, <em>Conspiraciones desde la entrop&iacute;a</em> (InLimbo, 2020) lo trae este fin de semana a la capital del Segura. Hablamos con &eacute;l de esperanzas, cultura, civilizaci&oacute;n y, sobre todo, de libros, que contienen todo lo dem&aacute;s, aunque lo mejor ser&aacute; acercarse a escucharle en persona el s&aacute;bado a las 19h. en el HuertoLab de Santa Eulalia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Poeta, librero, editor, cr&iacute;tico, agitador cultural&hellip; &iquest;Hay alg&uacute;n papel en el mundo de la literatura que no puedas desempe&ntilde;ar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Particularmente creo que el sector cultural actual debe desempe&ntilde;arse de manera multidisciplinar y con eje vocacionalmente horizontal. Eso no quiere decir que todos los que estamos involucrados en el mundo del libro debamos hacer lo mismo o, siquiera, que yo mismo est&eacute; realizando de manera &oacute;ptima cada una de esas facetas.
    </p><p class="article-text">
        Para empezar deber&iacute;a definirme como librero independiente, aunque cronol&oacute;gicamente no fuese el primer barco en el que me embarcara. Antes de abrir La Monta&ntilde;a M&aacute;gica siempre estuve vinculado al mundo cultural de diferentes maneras, como la poes&iacute;a, etc. Pero el hecho vertebrador fue la decisi&oacute;n de convertir en realidad un fr&aacute;gil sue&ntilde;o que siempre rond&oacute; mi esp&iacute;ritu: el de crear una librer&iacute;a. A partir de ah&iacute; todo fue cayendo por su propio peso. La nueva figura del librero (que no es ni m&aacute;s ni menos que recuperar la vieja y rom&aacute;ntica figura del amante de libros) requiere mucha dedicaci&oacute;n, tiempo, energ&iacute;a y mantener la cabeza y sus ideas lo m&aacute;s n&iacute;tidas posibles. Uno de los retos m&aacute;s importantes es crear en la librer&iacute;a un ambiente cultural digno y tambi&eacute;n acogedor; crear un circuito de autores y lectores que se retroalimente. Y no es sencillo porque, no debe olvidarse nunca, las librer&iacute;a independientes no somos como los programas de cultura de los ayuntamientos. Tenemos que autogestionar nuestros recursos monetarios y es un esfuerzo extra que siempre deseas que salga bien, que la gente salga contenta, aunque en este &uacute;ltimo punto siempre te encuentras a personajes que no saben lo que es arriesgar por traer un autor. Arriesgar si vas a comer macarrones todo un mes porque no salga bien. No quiero que se vea esto como una cr&iacute;tica a nadie (y menos en Cartagena, donde tenemos a personas como Patricio Hern&aacute;ndez y Alberto Soler que hacen maravillas con sus gestiones culturales oficiales y con los que he colaborado y colaborar&eacute; siempre), si no m&aacute;s bien como un recordatorio al p&uacute;blico cercano y que se le supone un amor por el mundo del libro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Respecto al papel de editor solo decirte que sigue siendo un sue&ntilde;o por conseguir. La Est&eacute;tica del Fracaso Ediciones fue un sue&ntilde;o surgido una noche a orillas del Mar Mediterr&aacute;neo. Me ha servido para ver el otro lado del espejo, saber c&oacute;mo funciona (y &ldquo;disfunciona&rdquo;) el mundo editorial. Como pod&eacute;is leer entre l&iacute;neas, y asumiendo el esp&iacute;ritu milenarista con la que se fund&oacute;, este mismo mes dar&eacute; fin a esta aventura, pero con miras a que en el futuro nazca una editorial en condiciones de ser competitiva. La vida es aprendizaje, y mi filosof&iacute;a es sustituir la inteligencia por la sabidur&iacute;a y los beneficios por la sostenibilidad. Todo tiene sus l&iacute;mites, y yo no voy a ser menos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sin embargo, tu formaci&oacute;n es la de historiador. &iquest;Qu&eacute; te llev&oacute; a rodear tu vida de literatura y qu&eacute; esperas de ella? &iquest;</strong><em><strong>Sin miedo ni esperanza</strong></em><strong>?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues mira, desde peque&ntilde;o me atrajo el formato libro, su olor, su tacto, el propio objeto en s&iacute; ten&iacute;a (y sigue teniendo) un halo de misticismo dif&iacute;cil de explicar. La verdad que no lo tuve dif&iacute;cil ya que en mi casa, tanto mi padre como mi hermano mayor eran lectores, por lo que ten&iacute;a acceso a t&iacute;tulos variados. A&uacute;n as&iacute; no puedo dejar de se&ntilde;alar un momento que marc&oacute; un antes y un despu&eacute;s en mi relaci&oacute;n con la literatura: estando con una gripe monumental con 19 a&ntilde;os me le&iacute; &ldquo;La Il&iacute;ada&rdquo; y &ldquo;Poeta en Nueva York&rdquo;. A partir de ah&iacute; todo es ya historia. Mi amor por el libro no dej&oacute; de crecer. Y s&iacute;, finalmente me decant&eacute; por la Historia (y hasta el d&iacute;a de hoy as&iacute; sigue siendo). No puedo negar que desde peque&ntilde;o sent&iacute;a una at&aacute;vica atracci&oacute;n por los mapas hist&oacute;ricos. Los miraba y los miraba en los atlas de la &eacute;poca y me pregunta: &iquest;por qu&eacute;? Ese es el secreto de la Historia y de toda persona que quiera hacer ejercicio de su sentido cr&iacute;tico. Sin &eacute;ste no puedo explicarme a m&iacute; mismo. Ni se puede entender mi poes&iacute;a. Cuestion&aacute;rmelo todo es el eje vertebrador de mi existencia. Y no es algo que recomiende a la ligera, la verdad. Por ello, quiz&aacute;s, viva rodeado de literatura, de ensayos, de otras vidas y otros pensamientos. Porque ya no albergo ninguna esperanza por encontrar respuestas a viejas preguntas. Y tampoco miedos. El &uacute;nico miedo que no consigo superar es a mi futura no existencia; que el mundo siga girando sin m&iacute; como si nada. Porque como si nada nacimos. Y esta es la mayor tiran&iacute;a del universo.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>La monta&ntilde;a m&aacute;gica </strong></em><strong>es, en la novela de Thomas Mann, el s&iacute;mbolo de una Europa que se derrumba y tambi&eacute;n un &uacute;ltimo refugio para la cultura occidental. Como nombre para una librer&iacute;a, &iquest;es una declaraci&oacute;n de intenciones?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me gustar&iacute;a que no lo fuese, pero as&iacute; es. Todos aquellos que nos hemos sumergido en el Thomas Mann, Zweig, Benjamin o Adorno heredamos una gran imagen histri&oacute;nica y esquizoide de Europa. Y, por desgracia, es la que m&aacute;s se acerca a la realidad. Pero s&iacute; que es verdad que ya no podemos pensar solo con patrones regionales, sino m&aacute;s globales. Y esto es realmente abrumador. Las culturas mutan, se mezclan, convergen, generan estr&eacute;s socio-temporal, desaparecen sin dejar testamento. Por ello no creo en los &uacute;ltimos refugios de nada porque no deja de ser un acto de cobard&iacute;a, un acto que puede derivar en un est&uacute;pido mesianismo o una locura peor. Me preocupan los problemas reales, tanto como especie como individuales. Y nunca, nunca como en los tiempos que vivimos, especie e individuo se han visto tan abocados a ir de la mano. De la mano al abismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando pienso en mi padre, hombre que cumpli&oacute; felizmente 76 a&ntilde;os hace poco, y observo a mi hijo Dante que tiene 4, recapacito y me cuestiono su futuro. En el momento que llegue a la edad de su abuelo paterno, la temperatura global (en los t&eacute;rminos m&aacute;s optimistas) 4 grados. Hay que recordar que en los &uacute;ltimos 10.000 a&ntilde;os no se ha modificado nuestro clima, abstamente nada. Pensar en ese futuro es aterrador; crea angustia a cualquier persona con dos dedos de frente. &iquest;Y qu&eacute; se est&aacute; haciendo? Pues se han bajado los brazos (de momento) ante los poderes f&aacute;cticos. &iquest;Cu&aacute;nto tiempo tardar&aacute;n en aparecer elementos que ser&aacute;n llamados &ldquo;ecoterroristas&rdquo;? Pues yo creo que poco. &iquest;Y qu&eacute; puedo hacer yo desde mi posici&oacute;n de librero? Gran pregunta para grandes retos, &iquest;verdad?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, la Librer&iacute;a La Monta&ntilde;a M&aacute;gica es una declaraci&oacute;n de guerra contra la estulticia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En </strong><em><strong>Conspiraciones desde la entrop&iacute;a </strong></em><strong>ahondas en uno de tus temas preferidos, que recorre toda tu obra: el desencanto. &iquest;Es ese espacio entre la derrota y el silencio el lugar de la literatura?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el momento que escrib&iacute; estos versos, hace ya unos tres o cuatro a&ntilde;os, s&iacute;. Sin duda era el espacio. Todo ha cambiado y hay otro libro por ah&iacute; danzando que abre otro ciclo. Pero eso ya es otra historia. Lo que tengo claro que la &uacute;nica manera de enfrentarse a los retos y a los sue&ntilde;os es ponerse siempre en lo peor. Si no lo consigues es mejor que te dediques a otra cosa, a fabricar una vida de ripios y contradicciones consumistas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De todas formas hay una cosa que odio por encima de todas las cosas, que es hablar de mi poes&iacute;a como tal. Y de la de los dem&aacute;s tambi&eacute;n. Consagrados, cl&aacute;sicos o no, Da igual. Para m&iacute; la poes&iacute;a es un acto de recogimiento, singular, m&iacute;nimo. No hay m&aacute;s. El que quiera leerme, bienvenido. Punto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n por </strong><em><strong>Conspiraciones </strong></em><strong>desfilan, amortiguados, elementos para la redenci&oacute;n. &iquest;A ti, qu&eacute; te levanta por la ma&ntilde;ana?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Solo tenemos una vida. Mejor dicho: solo tenemos la vida. El qu&eacute; hacer con ella es lo que me hace levantarme, a pesar de los pesares. Y el concepto del &ldquo;legado&rdquo; es algo que me preocupa y me atrae, como no puede ser de otra manera.&nbsp; Y no hablo del material, si no del cultural, emocional. Para resumir, hablo de la memoria. La memoria, la m&iacute;a, la de mis seres queridos, la de los que nunca volver&aacute;n, es la que me da aliento. Y en estos poemas ya florece esta idea.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Merece la pena luchar por estos artefactos tan viejos, los libros? &iquest;Cu&aacute;les son sus enemigos? &iquest;Con qu&eacute; armas contamos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El libro impreso lleva m&aacute;s de 500 a&ntilde;os con nosotros. Y si nos remontamos a los manuscritos, qu&eacute; te voy a contar. Va en nuestro ADN. Eso s&iacute;, hay pa&iacute;ses y pa&iacute;ses. Y el nuestro es terrible en este aspecto. Es dantesco escuchar esa frase tan bonita que dice as&iacute;: &ldquo;Yo nunca he le&iacute;do un libro&rdquo;, mientras los ojos del personaje que las pronuncia se llenan de orgullo. Claro, yo me pregunto c&oacute;mo es posible que ese ser no caiga muerto instant&aacute;neamente. Es que no lo entiendo. De los culpables no pienso hablar, porque cualquiera sabe qui&eacute;nes son, en qu&eacute; cuarteles duermen y en qu&eacute; capillas rezan. El problema es que no se mueren tampoco. Peor a&uacute;n, se reproducen, los cabrones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Ah! La mejor arma es tirarle libros a la cabeza. Pero de los gordos y pesados. Con tapa dura. Y que les caiga toda la gravedad del mundo encima de sus vac&iacute;as cabezas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Daniel Espejo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/vicente-velasco-nueva-figura-librero-requiere-dedicacion-tiempo-energia_128_6282378.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Oct 2020 14:33:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vicente Velasco: "La nueva figura del librero requiere mucha dedicación, tiempo y energía"]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una Latinoamérica de la mente: sobre 'Las alegres' de Ginés Sánchez]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/latinoamerica-mente-alegres-gines-sanchez_132_6229502.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3f61c2a1-be2e-46aa-93d4-d7d62f78c08f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una Latinoamérica de la mente: sobre &#039;Las alegres&#039; de Ginés Sánchez"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las alegres transita del lado de la vida, claro. Y también nos ayuda a nosotros, lectores de aquí y de allá, a encontrar en ese valiente pasarse de la raya una literatura que convive con la historia</p></div><p class="article-text">
        Algo en mi interior, una fuerza poderosa que se suele denominar <em>oficio</em> pero que en mi caso tiende a hacerme llenar p&aacute;ginas y p&aacute;ginas de t&oacute;picos, casi teclea por m&iacute; un arranque diferente a este texto: <em>Esta no ser&aacute; una rese&ntilde;a al uso</em>. As&iacute;. A pelo. Sea lo que sea una <em>rese&ntilde;a al uso</em>, vamos a huir de ella. Casi estoy por a&ntilde;adir que toda <em>rese&ntilde;a al uso</em> empieza advirtiendo que no lo ser&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; es, entonces, una rese&ntilde;a al uso? &iquest;Existe, es concebible una <em>rese&ntilde;a al desuso</em>? &iquest;Qu&eacute; reacciones nos provoca la literatura <em>usual</em>? &iquest;Y la inusual? &iquest;Qui&eacute;n dice qu&eacute; es el uso literario, qu&eacute; el abuso, qu&eacute; ha ca&iacute;do en desuso? &iquest;Qu&eacute; libro ha quedado inconcluso, dej&aacute;ndote patidifuso, obtuso o tal vez hasta bielorruso? Esta rese&ntilde;a se va a ocupar de lo que entendemos por uso, descontando sindicatos.
    </p><p class="article-text">
        En <em>Las alegres</em> (Tusquets, 2020), Gin&eacute;s S&aacute;nchez ubica al lector en una Latinoam&eacute;rica sint&eacute;tica, una <em>Cheetah</em> m&aacute;s collage que ficci&oacute;n que actualiza una tradici&oacute;n de toponimias literarias que pasa, s&iacute;, por Comala o Macondo, y tambi&eacute;n -claro- por la Santa Teresa de Bola&ntilde;o, pero tambi&eacute;n por la San Crist&oacute;bal de Andr&eacute;s Barba en <em>Rep&uacute;blica luminosa</em> o el Puesto del Este de Cristina Fallar&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La t&eacute;cnica es fragmentaria y coral, con la apabullante perfecci&oacute;n t&eacute;cnica marca de la casa a que nos tiene acostumbrados S&aacute;nchez: cada escena marcha a un ritmo -narrativo y sint&aacute;ctico- propio pero sincronizado con el tiempo macro de la novela. El trabajo con el lenguaje es ingente, si bien m&aacute;s sutil que en anteriores obras del autor, que ha hecho del virtuosismo con los infinitos registros del espa&ntilde;ol americano se&ntilde;a de identidad desde <em>Los gatos pardos</em>. Documentos policiales, acad&eacute;micos, sociol&oacute;gicos, hist&oacute;ricos, period&iacute;sticos se intercalan con di&aacute;logos que ampl&iacute;an la toma hasta los poros de la piel, en escenas de crudeza contenida, horror semielidido que toma del archivo subconsciente del lector el ingrediente que falta para una experiencia literaria intens&iacute;sima.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &#039;Las alegres&#039; de Ginés Sánchez                            </span>
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        Ahora det&eacute;ngase, querido lector, y relea los dos &uacute;ltimos p&aacute;rrafos: he ah&iacute; mi <em>rese&ntilde;a al uso</em>, y he necesitado demostrarle que pod&iacute;a hacerla. Ya puede usted salir con toda tranquilidad de este texto, que transitar&aacute; en adelante por un territorio estrictamente extraliterario.
    </p><p class="article-text">
        Esto es, extraliterario si para usted la literatura es tiki-taka adjetival y virtuosismo en la relojer&iacute;a, <em>y todo lo dem&aacute;s es literatura</em>. En caso contrario no tema, en este texto no estamos a Rolex. O s&iacute;. Estamos a setas y a Rolex, como siempre. Tema setas: en <em>Las alegres</em> hailas. Muchas. Un grupo de mujeres se organiza, en un contexto de extrema violencia machista estructural, para <em>pasar a la acci&oacute;n</em>. Toda la novela persigue pistas de esa <em>acci&oacute;n</em>, que siempre parece quedar detr&aacute;s de un velo, de un subgrupo dentro de otro subgrupo, de una conocida de una conocida. Sin embargo, y aunque <em>la acci&oacute;n</em> no pueda ser documentada, aparecen cad&aacute;veres. De hombres esta vez. No inocentes. La prensa de <em>Cheetah</em>, as&iacute; como su masculin&iacute;sima intelectualidad, enloquece: qu&eacute; est&aacute; pasando con estas mujeres locas, ad&oacute;nde vamos a llegar, qu&eacute; nueva enfermedad corroe nuestra sociedad y nuestra moral.
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; llegamos al triple salto mortal, el rasgo que le otorga a <em>Las alegres</em> su genuino sabor: cuando las cr&iacute;ticas <em>al uso</em> que la novela ha despertado se emparentan con los textos que, dentro del libro, analizan sin mucha fortuna el alzamiento feminista que sacude el pa&iacute;s. Los <em>pero a d&oacute;nde vamos a llegar</em> se mezclan con los <em>esto ya no es literatura</em>, los <em>cuando las mujeres usan la violencia pierden la raz&oacute;n </em>con los <em>qu&eacute; necesidad hab&iacute;a de hablar de esto</em> (cito todo el rato de memoria). L&iacute;mites. Usos. Qui&eacute;n los traza. Qui&eacute;n los vigila. Qui&eacute;n sanciona qu&eacute; es terrorismo, qu&eacute; protesta, qu&eacute; panfleto, qu&eacute; literatura.
    </p><p class="article-text">
        <em>Las alegres</em> se instala en un terreno literario explosivo que sacude los cauces de un canon implosivo, se posiciona <em>de otro lado</em>, obliga a mentes bienpensantes <em>al uso</em> a remarcar esos buenos usos de toda la vida, cuando los libros no se sal&iacute;an del repertorio narrativo y moral reglamentario. <em>Las alegres </em>transita<em> </em>del lado de la vida, claro. Y tambi&eacute;n nos ayuda a nosotros, lectores de aqu&iacute; y de all&aacute;, a encontrar en ese valiente <em>pasarse de la raya</em> una literatura que convive con la historia, con la violencia, con el p&aacute;nico, con el dilema, con el valor. Con la vida de las mujeres, en suma.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Daniel Espejo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/latinoamerica-mente-alegres-gines-sanchez_132_6229502.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 18 Sep 2020 08:17:09 +0000]]></pubDate>
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    <item>
      <title><![CDATA[Jorge Carrión, escritor: "Amazon es un peligro"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/jorge-carrion-escritor-amazon-peligro_1_1051653.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c1d3997b-560c-4eb5-985b-da3d28187228_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Jorge Carrión, escritor: &quot;Amazon es un peligro&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Las librerías, las bibliotecas, las universidades o Wikipedia son el contrapeso de la peor dimensión de Twitter, del clickbait, de la ultraderecha o de las fake news"</p></div><p class="article-text">
        Nada libresco le es ajeno. Con una mirada poli&eacute;drica, erudita, profunda pero no exenta de contradicciones, sobre el universo de la edici&oacute;n en la sociedad contempor&aacute;nea, Jorge Carri&oacute;n (Tarragona, 1976) se ha convertido en una figura de referencia internacional para entender el papel actual en nuestro mundo de este viejo invento -en proceso de digitalizaci&oacute;n- que llamamos libro. Novelista, ensayista, cr&iacute;tico literario, cronista de viajes, director del M&aacute;ster en Creaci&oacute;n Literaria de la Universidad Pompeu Fabra y analista cultural en La Vanguardia y The New York Times, sus obras han sido traducidas a m&aacute;s de diez idiomas y han servido para encender el debate sobre el impacto de macrodistribuidoras como Amazon frente a las librer&iacute;as tradicionales. La reciente edici&oacute;n ampliada de su manifiesto global 'Contra Amazon' (Galaxia Gutenberg, 2019) nos lo acerca a Murcia, donde aprovechamos para entrevistarlo de cara a la presentaci&oacute;n de este viernes en Libros Traperos a las 19:30h.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Te has ganado alg&uacute;n ok boomer a lo largo de tu actividad a favor de las librer&iacute;as f&iacute;sicas y en contra de las plataformas de venta online &ldquo;sin intermediarios&rdquo;? &iquest;Te sientes se&ntilde;alado como apocal&iacute;ptico, carca, reaccionario? &iquest;Hay un Carri&oacute;n-narrador-experimental y un Carri&oacute;n-conservador-ludita dif&iacute;ciles de unificar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Soy contradictorio, como todo dios. Pero si bien es verdad que hubo comentarios cr&iacute;ticos cuando publiqu&eacute; el manifiesto 'Contra Amazon' en Jotdown, ahora que han pasado unos a&ntilde;os y he publicado el libro con los 17 textos, la recepci&oacute;n ha sido mucho m&aacute;s amable. &iquest;Por qu&eacute;? Porque se ha visto que ten&iacute;a raz&oacute;n. Que Amazon es un peligro. No hay m&aacute;s que mirar el n&uacute;mero de librer&iacute;as que ha cerrado en Italia en las &uacute;ltimas semanas. Por otro lado, a m&iacute; lo que me interesa es pensar nuestro presente y nuestro presente es contradictorio. De modo que lo puedo observar desde plataformas diversas e igualmente interesantes: las series, los c&oacute;mics, las redes sociales, las librer&iacute;as, las bibliotecas. No todo puede ser p&iacute;xel. La cr&iacute;tica cutlural es necesariamente multidimensional.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Entiendo que tu postura en defensa del libro y sus espacios tradicionales de venta y consulta (librer&iacute;as y bibliotecas) tiene una base humanista. &iquest;Crees que la cultura escrita puede defendernos de males actuales como el totalitarismo, la xenofobia, el consumismo? &iquest;De qu&eacute; nos protegen las librer&iacute;as?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No salvan, pero alivian. No salvan totalmente, pero dan herramientas para salvaciones parciales. No s&oacute;lo las librer&iacute;as y las bibliotecas, cualquier &aacute;gora en que se privilegie la conversaci&oacute;n, la consulta de las fuentes, el estudio, el contraste, el debate argumentado. En estos momentos las librer&iacute;as, las bibliotecas, las universidades, los ateneos o Wikipedia son el contrapeso necesario de la peor dimensi&oacute;n de Twitter, del clickbait, de la ultraderecha, de las fake news.
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        <strong>Mi raz&oacute;n favorita de tu manifiesto es la VI, &ldquo;Porque defiendo la lentitud acelerada, la relativa proximidad&rdquo;: La necesidad de satisfacci&oacute;n inmediata de nuestros deseos, por encima de cualquier consideraci&oacute;n &eacute;tica, ecol&oacute;gica, pol&iacute;tica o de mera salud f&iacute;sica o mental, es uno de los rasgos de infantilismo que definen la sociedad postmoderna. Frente a eso, defiendes un hedonismo adulto, emparentado casi con la delectaci&oacute;n morosa de Lugones, capaz de dilatar, sopesar, expandir o mezclar los placeres. &iquest;Hay una v&iacute;a posdigital, no asc&eacute;tica, para oponerse a las recompensas instant&aacute;neas del turbocapitalismo digital?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo creo que hemos dejado atr&aacute;s la euforia digital y estamos entrando en una l&oacute;gica de convivencia entre pr&aacute;cticas, ocios, placeres e intereses digitales y anal&oacute;gicos. No me refiero solamente a los m&aacute;s obvios, como el deporte o la lectura en papel. Tambi&eacute;n veo mucho inter&eacute;s en la artesan&iacute;a, en los bosques, en el caminar como divagaci&oacute;n. Est&aacute; claro que el futuro es digital, muy digital, ultradigital, computaci&oacute;n cu&aacute;ntica, etc&eacute;tera. Pero no habr&iacute;a que tener tanta prisa por llegar a &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En Murcia presentar&aacute;s tu libro en una librer&iacute;a &ldquo;circular&rdquo;, de segunda mano, como las que Alberto Manguel prescribe en uno de los art&iacute;culos de tu texto. &iquest;Qu&eacute; posibilidades tienen los fondos bibliogr&aacute;ficos de sobrevivir y hacerse atractivos para el gran p&uacute;blico en un contexto como el nuestro, donde la novedad parece un bien superior?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n en eso va a haber convivencia, creo. Porque el ser humano es coleccionista por naturaleza. Las colecciones tienden a empeque&ntilde;ecer, por motivos de econom&iacute;a y de espacio, pero siguen siendo fuertes motores sentimentales, de creaci&oacute;n de comunidades, de intercambio. Yo creo que las librer&iacute;as de viejo, bien pensadas y cultivadas, tienen tanto futuro como las librer&iacute;as de libros nuevos independientes, curadas, de autor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El p&uacute;blico suele lamentar el cierre de las librer&iacute;as independientes de su ciudad, y es frecuente que el p&eacute;same llegue a los medios, &iquest;c&oacute;mo cambiar el lamento p&oacute;stumo por la visita y la compra mientras a&uacute;n est&aacute;n abiertas? &iquest;Crees que las librer&iacute;as con programaci&oacute;n cultural deber&iacute;an recibir ayuda p&uacute;blica por su labor de &ldquo;cantera de lectores&rdquo;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ya estamos cambiando. Hemos conseguido que en Espa&ntilde;a sea noticia tambi&eacute;n, al fin, la apertura de una librer&iacute;a. Y, por supuesto, que deben recibir ayuda p&uacute;blica. Ya lo hacen, en forma de subvenciones para ciclos, festivales o talleres. Pero la ayuda deber&iacute;a ser m&aacute;s cuantiosa y visible. Las librer&iacute;as son agentes de la democracia y deben ser parte de la red institucional.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Para acabar -y perd&oacute;name por esta insistencia en se&ntilde;alar dualidades- &iquest;c&oacute;mo coses tu pasi&oacute;n viajera con la lectora?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los aviones y los trenes son espacios perfectos para la lectura. Me reservo las novelas de m&aacute;s de 400 p&aacute;ginas para ellos. Recuerdo que le&iacute; 'From Hell' en un avi&oacute;n a Brasil, por ejemplo. Y 'Europa Central' en el vuelo de ida y de vuelta a Costa Rica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Daniel Espejo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/jorge-carrion-escritor-amazon-peligro_1_1051653.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Jan 2020 18:20:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Jorge Carrión, escritor: "Amazon es un peligro"]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Luis Sánchez Martín, escritor:  "En esta 'poesía del desnudo' he encontrado la mejor terapia con la que podía soñar"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/sdsaf_1_1182283.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3218ddba-e940-4457-a6b4-6570efeb91b1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Luis Sánchez Martín, escritor:  &quot;En esta &#039;poesía del desnudo&#039; he encontrado la mejor terapia con la que podía soñar&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Su nuevo trabajo, ‘Carrera con el Diablo’, "es pastillas para dormir, cerveza para desayunar, comprar en la gasolinera, matar al padre, despertar del sueño, agarrarse a un sonido ardiendo"</p><p class="subtitle">El libro, en el que se lanza por el camino de la poesía, se presenta este jueves (19.30 h) en Libros Traperos, en la capital murciana</p></div><p class="article-text">
        Editor pluriempleado, mel&oacute;mano, influencer (sin iron&iacute;a lo digo), cr&iacute;tico literario en la carretera y voz insobornable contra la mezquindad y filiste&iacute;smo de nuestros mandantes. El inclasificable Luis S&aacute;nchez Mart&iacute;n, escritor y hombre orquesta de Boria Ediciones, se lanza por el camino de la poes&iacute;a con 'Carrera con el Diablo' (Lastura), y aprovechando la presentaci&oacute;n en Murcia (jueves 19, 19:30 horas, en Libros Traperos) charlamos con &eacute;l de edici&oacute;n, de referentes musicales, de descensos a los infiernos y redenciones posteriores&hellip; de literatura, en suma.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Sigues creyendo en la posibilidad de llevar el libro adecuado al lector adecuado? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Trabajo m&aacute;s bien en el otro sentido: Intento que mis autores lleguen a sus lectores, a los lectores que merecen tener (que deber&iacute;an ser muchos m&aacute;s, pero mi capacidad de promoci&oacute;n y distribuci&oacute;n est&aacute; muy limitada).
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; ocurre cuando lo consigues?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es maravilloso. Es un sello muy peque&ntilde;o donde enseguida nacen lazos de amistad entre los autores y yo, y entre ellos, y cuando me entero por la distribuidora que se han vendido ejemplares de un libro, qu&eacute; se yo, en Zaragoza o Pa&iacute;s Vasco o Extremadura, enseguida lo comentamos y especulamos c&oacute;mo ha podido ser, si por una rese&ntilde;a, o porque lo han visto en una librer&iacute;a y ha gustado la portada o la sinopsis&hellip;
    </p><p class="article-text">
        En un sello como Boria (a d&iacute;a de hoy, trabajo para que eso cambie) es muy dif&iacute;cil salir del c&iacute;rculo personal/geogr&aacute;fico del autor, y conseguirlo es motivo, como poco, para unas risas y un par de cervezas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y qu&eacute; hay de la instituci&oacute;n? &iquest;Hay apoyo detr&aacute;s de esa especie de boom literario -y editorial-  murciano?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si lo hay, a m&iacute; no me llega (o no me entero, que todo es posible). Creo que ha habido un par de ferias del libro en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, pero en la primera me ped&iacute;an mil euros por participar y ya no segu&iacute; el proyecto. Ahora creo que es m&aacute;s razonable, pero yo estoy a otras cosas.
    </p><p class="article-text">
        El apoyo est&aacute; en locales como El Sur o &Iacute;taca, donde los autores pueden recitar, en librer&iacute;as como la tristemente desaparecida Colette, Libros Traperos o La Monta&ntilde;a M&aacute;gica, donde presentamos y est&aacute;n bien visibles nuestras obras, y en los medios como el que reproduce esta entrevista, y los blogs donde nos rese&ntilde;an y nos permiten colgar fragmentos de las obras. Yo le debo mucho a El Coloquio de los Perros, Resaca/Hankover, Libros y Literatura o el blog de H&eacute;ctor Castilla, entre otros.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; te lleva de la narrativa a la poes&iacute;a? &iquest;Esto no era al rev&eacute;s, com&uacute;nmente?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Desconozco el camino que han seguido los dem&aacute;s, para m&iacute; ha sido la senda normal, pues mi escritura es paralela a la lectura. Uno ante todo es lector, escribir es la consecuencia. Yo le&iacute;a novelas y relatos cuando sent&iacute; la necesidad de escribir, y de ese modo empec&eacute; y ah&iacute; me mantuve muchos a&ntilde;os hasta que descubr&iacute;, hace relativamente poco, un tipo de poes&iacute;a que me cautiv&oacute;, de autores muy pr&oacute;ximos a m&iacute; tanto geogr&aacute;fica como generacionalmente (Vicente Velasco, H&eacute;ctor Castilla, t&uacute; mismo, Diego S&aacute;nchez Aguilar&hellip;).
    </p><p class="article-text">
        La lectura de estos autores y de los que conoc&iacute; gracias a ellos, por recomendaciones en sus redes o blogs, fue el disparador para contar las cosas de otra manera. Y aunque no he dejado de lado la narrativa (ahora ando a vueltas con una novela que lleva a&ntilde;os en modo &laquo;primer borrador&raquo;), admito que en &lsquo;Carrera con el Diablo&rsquo; no s&oacute;lo est&aacute; lo que llevo a&ntilde;os queriendo contar, sino tambi&eacute;n c&oacute;mo quer&iacute;a contarlo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En 'Carrera con el Diablo' aparece el repertorio cl&aacute;sico de la literatura beat (y, de paso, del rock&rsquo;n&rsquo;roll): Alcohol, desarraigo, miedo al fracaso y al vac&iacute;o, crisis existenciales&hellip; para vehicular una particular lucha -brutalmente honesta- con los demonios personales que dan t&iacute;tulo al poemario. H&aacute;blanos un poco de tus referentes -de tus herramientas- en la m&uacute;sica y la literatura, o al menos de quienes has invocado en este texto</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues en la portada tenemos a Gene Vincent (&lsquo;Carrera con el Diablo&rsquo; es el t&iacute;tulo de una de sus canciones), que estando medio cojo por un accidente de moto se pegaba unos meneos en el escenario que ya quisiera Michael Jackson. Para conseguirlo se anestesiaba a base de botellas de Whisky y tubos de aspirina. Imagina c&oacute;mo las gastaba en el escenario que muchos cantantes de la &eacute;poca inclu&iacute;an una cl&aacute;usula en sus contratos para no tener que salir despu&eacute;s de &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Luego tenemos a Chuck Berry, que llevando dos mil d&oacute;lares en el bolsillo cenaba hamburguesas y dorm&iacute;a en su coche. Hay varios poemas sobre Bukowski, el autor que m&aacute;s me transmite tanto en prosa como en verso; est&aacute;n James Dean, que vivi&oacute; deprisa y muri&oacute; joven, y mi padre, que vivi&oacute; despacio y muri&oacute; viejo; y Jack Lemmon, que tard&oacute; lustros en conseguir el Oscar a mejor actor protagonista. Todo eso es &lsquo;Carrera con el Diablo&rsquo;: pastillas para dormir, cerveza para desayunar, comprar en la gasolinera, matar al padre, despertar del sue&ntilde;o, agarrarse a un sonido ardiendo. 
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        <strong>Abel Santos resalta desde el pr&oacute;logo que el libro est&aacute; construido como un viaje en dos direcciones: Un descenso a los infiernos y una redenci&oacute;n final gracias al amor y al arte. &iquest;De qu&eacute; nos salva la literatura?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; de todo. La m&uacute;sica, el cine y la literatura han impedido que me vuelva loco (m&aacute;s a&uacute;n). He pasado a&ntilde;os muy oscuros por una familia que no le deseo ni a mi peor enemigo y que hizo que tuviera que salir a buscarme la vida cuando a&uacute;n no ten&iacute;a madurez suficiente ni para echarle de comer a los peces, y cuando era consciente de estar llegando al borde del abismo y me escond&iacute;a debajo de la cama durante meses siempre tuve discos, pel&iacute;culas y libros que evitaron que me cayera por el precipicio. Afortunadamente, porque no s&eacute; de d&oacute;nde ha salido (no la he heredado, eso est&aacute; claro), tengo una voz interior que desde siempre me ha dicho que no tenga alcohol en casa. No quiero pensar qu&eacute; hubiera pasado si en lugar de leer o ver cine hubiera seguido con la cerveza y las ideas autodestructivas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>'Carrera con el Diablo' es, ante todo, un libro crud&iacute;simo construido con fantasmas personales, un recorrido por las cicatrices de un autor abierto en canal en el texto &iquest;D&oacute;nde pones el l&iacute;mite entre poes&iacute;a y vida? &iquest;Dudaste en alg&uacute;n momento?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que no hay l&iacute;mite. Cuando escribo narrativa procuro ir improvisando sobre una base real y, cuando veo que he contado demasiado, vuelvo atr&aacute;s, borro y corrijo. Pero con la poes&iacute;a no soy capaz de meter ficci&oacute;n. Y bueno, al principio me preocupaba, no s&oacute;lo al escribir, sino en mi vida real, donde llegu&eacute; a inventar varias vidas paralelas para contar si me cruzaba con alguien, me invitaban a alg&uacute;n sitio o ten&iacute;a una entrevista de trabajo. Aquello fue muy nocivo y me hundi&oacute;, hicieron falta cinco a&ntilde;os de psicoterapia (coincidiendo con mis primeros escritos, por cierto) para aceptar mi vida y dejar de esconderme, tanto en el cara a cara como detr&aacute;s de un papel.
    </p><p class="article-text">
        Seguir&eacute; inventando historias para mis relatos y novelas, aunque tengan base real, porque esa, en parte, es la labor del escritor, pero en esta 'poes&iacute;a del desnudo' he encontrado la mejor terapia con la que pod&iacute;a so&ntilde;ar, y si alguna vez dud&eacute;, ya no lo hago. Que el apocalipsis cuqui (gui&ntilde;o-codazo) arrase con otros, mi vida no es un sobre de az&uacute;car ni una pat&eacute;tica y artificial cuenta de Instagram, y si alguien no quiere ver ni escuchar la verdad, que sea &eacute;l qui&eacute;n se esconda.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Daniel Espejo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/sdsaf_1_1182283.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Dec 2019 13:01:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Luis Sánchez Martín, escritor:  "En esta 'poesía del desnudo' he encontrado la mejor terapia con la que podía soñar"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Murcia,Poetas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[David Matuška, poeta: "No me gustan los términos como patria, nación, bandera y semejantes estupideces"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/david-matuska-terminos-semejantes-estupideces_1_1190659.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9d492852-2d32-4676-8310-02a20f99e016_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="David Matuška, poeta: &quot;No me gustan los términos como patria, nación, bandera y semejantes estupideces&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Acaso hay algo más enriquecedor que mamar de las culturas fuera de tu barrio? Y por supuesto mis vivencias, como todas las demás se ven reflejadas más o menos en mi creación</p><p class="subtitle">La música forma parte de mi vida desde mi niñez y es algo sumamente importante en mi día a día. Desayuno con la música y me acuesto con ella</p><p class="subtitle">Escribo poemas, música, creo los espectáculos y los interpreto no para hacerme conocido, es una necesidad básica para mí, es parte de mí, soy yo</p></div><p class="article-text">
        Un libro que es algo m&aacute;s que un libro, o algo menos, pues forma parte de una intervenci&oacute;n art&iacute;stica compleja, que incluye m&uacute;sica, artes esc&eacute;nicas o performance. David Matu&scaron;ka aborda con 'Patrik M.' una obra de arte total sobre un fondo de desamor, desarraigo y crisis existencial. Hablamos con el autor y director de la compa&ntilde;&iacute;a Matu&scaron;ka Project sobre esta propuesta inclasificable de cara a la presentaci&oacute;n en Murcia del poemario el viernes 13 de diciembre a las 19:30h en Libros Traperos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dices que tu poes&iacute;a parte de ese lugar intermedio entre el ritmo y la melod&iacute;a que tambi&eacute;n transitas como bajista. &iquest;Cu&aacute;nto hay de tu experiencia como m&uacute;sico y como artista esc&eacute;nico en el proceso de creaci&oacute;n de 'Patrik M.'?</strong>
    </p><p class="article-text">
        'Patrik M.' es un libro muy personal. Cada verso est&aacute; vivido, cada vocal respirada y cada consonante masticada. La m&uacute;sica forma parte de mi vida desde mi ni&ntilde;ez y es algo sumamente importante en mi d&iacute;a a d&iacute;a. Desayuno con la m&uacute;sica y me acuesto con ella. Un mundo sin m&uacute;sica quedar&iacute;a tremendamente pobre. El bajo une la parte mel&oacute;dica con la parte r&iacute;tmica, la respiraci&oacute;n con el latido del coraz&oacute;n y adem&aacute;s es el instrumento ideal para el timbre de mi voz. 
    </p><p class="article-text">
        En el mejor de los casos el poema nace con una l&iacute;nea de bajo, pero eso depende de las circunstancias. No siempre cuando llega el momento de escribir tengo el instrumento a mano. Cuando vivo el poema no pienso en su interpretaci&oacute;n, todo eso llega despu&eacute;s. Pero llevo interpretando mis poemas en p&uacute;blico desde mis 16 a&ntilde;os, as&iacute; que evidentemente forma parte de mi vida o si quieres, es mi vida. &ldquo;El mundo entero es un teatro&rdquo;, dijo Shakespeare.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;En mi tierra natal, / donde hay tantos colores verdes, / la cerveza luce como el ojo de Dios.&rdquo;, nos recuerda el principio de 'Sue&ntilde;o checo'. &iquest;C&oacute;mo recogen tus obras tu experiencia como migrante?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Media vida llevo aqu&iacute;,
    </p><p class="article-text">
        el tiempo suficiente para ser de aqu&iacute;,
    </p><p class="article-text">
         para la gente de all&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Y poco tiempo para no ser de aqu&iacute;,
    </p><p class="article-text">
        para la gente de aqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Y me duele mucho&ldquo;
    </p><p class="article-text">
        Escribo en el poema Elche me duele en 'Pasado propio' (2018, Frutos de tiempo). Ya no me duele, a&ntilde;ado hoy.
    </p><p class="article-text">
        Me gustar&iacute;a dejar una cosa bien clara. No me gustan los t&eacute;rminos como patria, naci&oacute;n, bandera y semejantes estupideces. Es para la gente que se tiene que esconder detr&aacute;s de algo inventado por miedo a enfrentarse a su existencia en este mundo. Yo nac&iacute; &ldquo;entre el carb&oacute;n y la cerveza&rdquo;. Viv&iacute; en varios pa&iacute;ses antes de llegar a Espa&ntilde;a y creo que todo el mundo deber&iacute;a hacerlo. &iquest;Acaso hay algo m&aacute;s enriquecedor que mamar de las culturas fuera de tu barrio? Y por supuesto mis vivencias, como todas las dem&aacute;s se ven reflejadas m&aacute;s o menos en mi creaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;La poes&iacute;a que somos quiere comer&rdquo; es solo un ejemplo de imagen r&aacute;pida de las muchas que pueblan este poemario, lleno de poemas breves y violentos, como apuntes del diario de una enfermedad, una p&eacute;rdida. &iquest;Lo concebiste como una unidad, o se trata m&aacute;s bien de una colecci&oacute;n de momentos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Im&aacute;genes r&aacute;pidas, insinuaciones, esbozos breves de diversas situaciones. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las miradas cambian, 
    </p><p class="article-text">
        las caras y los bastidores.
    </p><p class="article-text">
        Todo como detr&aacute;s de la ventana,
    </p><p class="article-text">
        desde el tren&ldquo;
    </p><p class="article-text">
        Como dice Roland Barthes en 'La muerte del autor', el texto, una vez hecho deja de pertenecerle al autor y yo le invito al lector, que le d&eacute; el significado y el contexto que seg&uacute;n sus vivencias y criterios sea el adecuado. No tengo la necesidad de explicar las circunstancias y empe&ntilde;arme en que el mensaje llegue tal como fue concebido. As&iacute; revive con cada lectura colado por las experiencias vitales, emocionales e intelectuales de cada uno. Mencionas im&aacute;genes violentas, pero tambi&eacute;n las hay penetradas de tristeza, soledad, rabia, enajenaci&oacute;n y por otro lado de ternura, amor, cari&ntilde;o, b&uacute;squeda y aceptaci&oacute;n. Es la espina dorsal del poemario 'Patrik M.', del CD 'Patrik' (Supraphon, 2019) y de la obra de teatro con el mismo nombre. Una historia de amor imposible, que sirve de trasfondo del proceso de evoluci&oacute;n del individuo en la segunda decena del siglo XXI con su b&uacute;squeda de paz, aceptaci&oacute;n y superaci&oacute;n. Es la m&eacute;dula de la obra. 'Patrik' es un mosaico hecho a conciencia de los miles de trozos de las emociones y recuerdos de Patrik y Dana. De hecho el espect&aacute;culo multidisciplinar de Matu&scaron;ka Project incluye colaboraci&oacute;n de varios artistas (Petr Zinke - fotograf&iacute;a, Antoine Doinel - Artista visual, Marian Pawlas - coautor de arreglos musicales, etc.) que trabajaron bajo mi mando con la &uacute;nica finalidad: construir un Todo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;nto hay en 'Patrik M.' de personaje teatral y cu&aacute;nto de espejo en el que poder mirarte?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que ya he contestado esta pregunta. Mi madre me dijo una vez que barajaba dos opciones: David y Patrik. Me llamo David. Y el nombre es una clara referencia Josef K. de mi paisano Kafka. &ldquo;El poeta es un fingidor&rdquo;, dijo Pessoa, &ldquo;El poeta dice la verdad&rdquo; es t&iacute;tulo de un poema de Lorca y &ldquo;El poeta no debe ser objetivo&rdquo; dice Matu&scaron;ka en 'Patrik M'.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Lo hace porque tiene que hacerlo. / Cuando deje de escribir estar&aacute; muerto o feliz.&rdquo;. &iquest;Crees en las artes como destino inevitable, como compa&ntilde;&iacute;a, como pasaje?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es lo que escrib&iacute; en el momento dado, pero ya s&eacute; que soy capaz de escribir siendo feliz. Cuando escrib&iacute; ese verso no lo sab&iacute;a. Lo tuve que aprender y ha sido muy agradable y gratificante. De hecho mi nuevo poemario abarca la &eacute;poca de la gestaci&oacute;n y nacimiento de mi primer hijo. 
    </p><p class="article-text">
        Yo percibo el arte como el proceso y resultado de creaci&oacute;n. Y la creaci&oacute;n s&iacute; es algo esencial para mi vida y siempre lo ha sido. Es un placer emocional e intelectual, como un buen sexo lleno de amor, pero en otra dimensi&oacute;n, aunque no siempre est&aacute;n tan lejos. Yo escribo poemas, m&uacute;sica, creo los espect&aacute;culos y los interpreto no para hacerme conocido, es una necesidad b&aacute;sica para m&iacute;, es parte de m&iacute;, soy yo. Lo hago, porque tengo que hacerlo y la manera de vivir el arte as&iacute;, le da un rumbo claro a mi forma de existir.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Daniel Espejo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/david-matuska-terminos-semejantes-estupideces_1_1190659.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Dec 2019 16:52:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[David Matuška, poeta: "No me gustan los términos como patria, nación, bandera y semejantes estupideces"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Raúl Quinto (poeta): "Yo le pediría a los políticos que hablaran más de la vida, que la pusieran en el centro"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/raul-quinto-politicos-hablaran-vida_1_1265407.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b60e00a8-10ab-41d2-920e-b3537aa5853d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Raúl Quinto (poeta): &quot;Yo le pediría a los políticos que hablaran más de la vida, que la pusieran en el centro&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Charlamos con el poeta y profesor con motivo de la presentación en Murcia (viernes 8, a las 19:30 horas, en Libros Traperos) de su última aventura poética,</p><p class="subtitle">La lengua rota</p></div><p class="article-text">
        Poeta laureado, profesor, coordinador del Aula de Poes&iacute;a de la Universidad de Almer&iacute;a y agitador cultural, acercarse a la palabra de Ra&uacute;l Quinto (Cartagena, 1978) es entrar en un espacio de confrontaci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica, abierto en todo momento a la sociedad en que se inscribe, valiente y conmovedor.
    </p><p class="article-text">
        Charlamos con &eacute;l con motivo de la presentaci&oacute;n en Murcia (viernes 8, a las 19:30 horas, en Libros Traperos) de su &uacute;ltima aventura po&eacute;tica, <em>La lengua rota</em>, que ha publicado recientemente La Bella Varsovia: los relatos del poder, la pureza en poes&iacute;a, el compromiso en el arte o incluso el papel de lo l&iacute;rico en el panorama pol&iacute;tico actual son algunos de los t&iacute;teres que han perdido la cabeza a lo largo de la conversaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hablamos un idioma / de palabras quebradas, dices en un momento de La lengua rota. En otro: Descoser las part&iacute;culas del aire / para poder seguir // respirando. Tejer un cuerpo nuevo / con los cuerpos perdidos y encontrados / tras el incendio. Decidir. / Golpear ese muro // pese a tanta ceniza / torcida en los pulmones. Pese a tanto / siglo volviendo. No cejar. &iquest;Hasta qu&eacute; punto entiendes la poes&iacute;a como una demolici&oacute;n, una recomposici&oacute;n, una impureza?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La poes&iacute;a que me interesa es un ejercicio violento contra el orden, contra la estafa de la literalidad. El mundo que percibimos y decimos es una construcci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica que proyecta, fortalece y expande los intereses del poder, pero hay otras maneras de mirar, hay grietas por las que asomarse, y esa es parte de&nbsp; funcionalidad de la poes&iacute;a. Una herramienta para reconfigurar la mirada y entender que el mundo, y la vida, siempre pueden ser de otra forma.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n es La lengua rota un libro profundamente pol&iacute;tico, que vuelve una y otra vez sobre la idea del poder -y su lenguaje propio, y la posibilidad de una grieta en su dura superficie. &iquest;La revoluci&oacute;n ser&aacute; po&eacute;tica, o no ser&aacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Entiendo la poes&iacute;a como una toma de conciencia ut&oacute;pica del mundo, desde el punto de vista revolucionario, sin duda, pero tambi&eacute;n como la palabra dicha desde un lugar sin lugar, como una realidad otra, tal vez m&aacute;s precisa, intermedia entre la realidad y el lenguaje. La palabra, igual que la memoria, son herramientas del poder, de cualquiera, porque dan forma a lo posible, y por eso siempre est&aacute;n en disputa, y ah&iacute; la poes&iacute;a juega un papel. Eso es precisamente uno de los ejes de La lengua rota. La poes&iacute;a es un arma para buscar la alteridad, y tambi&eacute;n para luchar contra los dogmatismos del signo que sean. Una revoluci&oacute;n que no entienda el pensamiento po&eacute;tico como una de sus bases est&aacute; condenada a reproducir muchos de los males contra los que se levanta. S&oacute;lo hay que ver la marea creativa que acompa&ntilde;&oacute; la revoluci&oacute;n del 17 y el invierno burocr&aacute;tico y represivo en el que se convirti&oacute; cuando Stalin decret&oacute; el fin de la imaginaci&oacute;n y el acuartelamiento de la poes&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En su &uacute;ltimo ensayo publicado en Espa&ntilde;a (El odio a la poes&iacute;a, AlphaDecay 2019), Ben Lerner argumenta que lo &uacute;nico que une a la sociedad en torno a la poes&iacute;a es un odio sin paliativos hacia la misma, tanto desde dentro como desde fuera del oficio. &iquest;qu&eacute; odias m&aacute;s de la poes&iacute;a? &iquest;los poetuiteros, los ofendidos por ellos, los slam, los premios apa&ntilde;ados?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo que m&aacute;s odio de la poes&iacute;a es la pureza, toda pureza es t&oacute;xica y aquellos que nos venden que la poes&iacute;a s&oacute;lo puede tener una forma o una est&eacute;tica, que desde&ntilde;an aquello que no se &ldquo;entiende&rdquo;, me parecen activistas por el empobrecimiento cultural y la automarginaci&oacute;n elitista. Son enemigos de la poes&iacute;a, que es mucho m&aacute;s rica, m&aacute;s plural y m&aacute;s libre que sus cortas miras. Tampoco odio a los poetuiteros y estoy en contra de los que dicen que no son poetas, lo son, del mismo modo en que un Big Mac es gastronom&iacute;a, y hay m&aacute;s gente comiendo hamburguesas que platos de autor, y por algo ser&aacute;. Otra cosa es el an&aacute;lisis que pueda hacer de esta tendencia y los valores que proyectan y subyacen al movimiento, que no son otros que un refuerzo de la &eacute;tica y el modelo neoliberal, de la cosificaci&oacute;n de la mujer y la inclusi&oacute;n de la experiencia de consumo r&aacute;pido y superficial en la poes&iacute;a, que se supone que es un terreno abonado para lo contrario.
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        Frente a eso soy muy cr&iacute;tico, pero no porque hayan profanado nada sagrado o porque tengan &eacute;xito comercial, sino porque entiendo que contribuyen a hacer m&aacute;s fuertes aquellas cosas de nuestra sociedad que me gustar&iacute;a cambiar. En cuanto a lo de los premios ama&ntilde;ados: me da asco, es corrupci&oacute;n pura y dura, cuando adem&aacute;s se hace con dinero p&uacute;blico. Algunos que van dando lecciones de &eacute;tica desde altas tribunas tienen las manos manchadas de dinero sucio. Alg&uacute;n d&iacute;a alguien tendr&iacute;a que hacer un estudio pormenorizado de c&oacute;mo la &eacute;poca de las vacas gordas de la burbuja inmobiliaria est&aacute; estrechamente relacionada con la proliferaci&oacute;n de premios de poes&iacute;a, el auge de una est&eacute;tica determinada y el aumento del capital social e institucional y de patrimonio de determinadas figuras. Es un esc&aacute;ndalo consentido durante mucho tiempo por muchos que han callado por obtener un cachito del pastel.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Coincide tu presentaci&oacute;n en Murcia con el d&iacute;a de las librer&iacute;as y el cierre de campa&ntilde;a. Como poeta y activista, &iquest;qu&eacute; papel crees que tiene la cultura escrita en nuestra sociedad y sus derivas pol&iacute;ticas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El arte puede relacionarse pol&iacute;ticamente de dos maneras con el poder: o bien se convierte en propaganda o bien lo cuestiona. Ya sea de manera premeditada o no. Yo creo que hay que tener conciencia de la posici&oacute;n desde la que uno escribe y controlar en la medida de lo posible el efecto pol&iacute;tico de nuestra obra, no sea que acabemos fortaleciendo aquello que queremos abolir. Escribo para cambiar el color de los ojos del que lee y que a partir de ah&iacute; el mundo pueda ser distinto. Y escribo tambi&eacute;n para resistir yo mismo, que ya es una tarea dif&iacute;cil en el imperio de la prisa, la separaci&oacute;n y la alienaci&oacute;n, como dir&iacute;an, por ponernos estupendos, Paul Virilio, GuyDebord o Karl Marx. Escribo para no admitir la derrota, para que no me devore el cinismo. Para que no nos derroten ni nos digan que el mundo s&oacute;lo puede ser de una manera.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hablan poco, los pol&iacute;ticos, de poes&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una de mis pol&iacute;ticas de referencia ahora mismo es la diputada asturiana Sof&iacute;a Casta&ntilde;&oacute;n, que es poeta, y esa sensibilidad se le nota a la hora de desarrollar su labor, lejos de los lugares comunes, el emporio de los asesores y la miop&iacute;a general. La mayor&iacute;a de los pol&iacute;ticos usan la poes&iacute;a para adornar sus discursos con citas y cierta p&aacute;tina de culturalismo o se arrojan versos a la cara como pedradas sectarias, como pas&oacute; hace un tiempo con aquellos versos de Antonio Machado de la media Espa&ntilde;a y el posterior espect&aacute;culo tuitero de varios diputados interpretando a su manera lo que dec&iacute;an o no esos versos. Yo le pedir&iacute;a a los pol&iacute;ticos que hablaran m&aacute;s de la vida, que pusieran la vida en el centro, y se dejaran de construir con sus discursos realidades paralelas a medida de los poderosos. Algunos lo intentan y a esos es a los que hay que acompa&ntilde;ar, y empujar, no como santos sin contradicciones, sino como eslabones de una cadena mucho m&aacute;s larga y m&aacute;s fuerte que sus liderazgos o nuestro desencanto. Ning&uacute;n liderazgo es imprescindible pero hay luchas que son inevitables.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Daniel Espejo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/raul-quinto-politicos-hablaran-vida_1_1265407.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Nov 2019 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Raúl Quinto (poeta): "Yo le pediría a los políticos que hablaran más de la vida, que la pusieran en el centro"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Murcia,Poesía,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ángel Gómez Espada: "El PP como musa podría ser un buen tema para una gran antología de poesía española actual"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/angel-gomez-espada-pp-antologia_1_1504353.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/762dc642-4d29-4636-9399-d890e8106cd0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ángel Gómez Espada: &quot;El PP como musa podría ser un buen tema para una gran antología de poesía española actual&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Víctor Peña y Ángel Manuel Gómez Espada visitan este viernes Murcia para presentar sus últimos trabajos, `Obsolescencia programada´ (RIL) y `Ventana de emergencias´ (Huerga y Fierro)</p></div><p class="article-text">
        Dos poetas inclasificables, cercanos pero universales, tranquilos pero conectados con el universal y con la calle. V&iacute;ctor Pe&ntilde;a y &Aacute;ngel Manuel G&oacute;mez Espada visitan este viernes Murcia para presentar sus &uacute;ltimos trabajos, Obsolescencia programada (RIL) y Ventana de emergencias (Huerga y Fierro). Charlamos con ellos de cara al evento (viernes 14, 19:30 horas, en Libros Traperos).
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; resulta tan po&eacute;tico el desencanto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>V&iacute;ctor Pe&ntilde;a: </strong>No s&eacute; si resulta po&eacute;tico, s&iacute; considero que el desencanto, como la rutina, el fracaso, la muerte o las peque&ntilde;as alegr&iacute;as son inevitables y la poes&iacute;a, junto con otras sustancias m&aacute;s o menos definidas, suele ser un recurso f&aacute;cil para afrontar todas esas batallas despojadas de &eacute;pica. Es decir, creo que el huevo del desencanto viene antes del gallo de la poes&iacute;a, al menos en mi caso o, mejor, en mi casa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&Aacute;ngel G&oacute;mez Espada: </strong>Lo po&eacute;tico, como apunta V&iacute;ctor, no es el desencanto, sino la vida. Y la vida es desencanto. Y tan hermosa precisamente por sus continuas imperfecciones. Me encanta la vida. La m&iacute;a, tambi&eacute;n, a ratos. Y escribir poes&iacute;a me invita a reeducarla, m&aacute;s amable.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Leyendo vuestros &uacute;ltimos libros, percibo mucho en com&uacute;n entre vosotros, cierto aire de familia o generaci&oacute;n. &iquest;Os sent&iacute;s parte de algo as&iacute;, en el panorama po&eacute;tico contempor&aacute;neo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>V&iacute;ctor Pe&ntilde;a: </strong>Estos d&iacute;as he estado releyendo a &Aacute;ngel y me ha dado una sensaci&oacute;n de afinidad similar a la que describes&hellip; No deja de ser curioso, dado que &Aacute;ngel, como sabe cualquiera que nos conozca y notar&aacute; cualquier fisonomista medio, es much&iacute;simo mayor que yo... (gui&ntilde;o).
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la segunda parte de la pregunta, no me siento especialmente adscrito a ning&uacute;n grupo generacional po&eacute;tico, ni creo que aceptara formar parte de ninguno que osara admitirme como integrante. En cambio, s&iacute; s&eacute; que mi generaci&oacute;n ambigua e inexistente (a la que, a falta de un nombre mejor, he bautizado como Generaci&oacute;n Simpson en un ensayo que tengo pendiente), tiene la habilidad o la necesidad de mantener el cinismo, la iron&iacute;a y el humor m&aacute;s negro en sus escasos arrebatos de &ldquo;compromiso pol&iacute;tico y amor adolescente&rdquo;. Pienso tambien que dentro de su canon hetereog&eacute;neo, adem&aacute;s de `Confesiones de un soltero autopo&eacute;tico&acute;, `Suplicar&eacute;is clemencia&acute; o `Piedras en el agua&acute;, debe incluir referencias como&nbsp; `Los hijos de los hijos de la ira&acute; de Ben Clark, `Econom&iacute;a de guerra&acute; de Ana P&eacute;rez Ca&ntilde;amares o `Los hijos de Ulises&acute; del se&ntilde;or Espada.
    </p><p class="article-text">
        Desde un enfoque menos generacional y m&aacute;s personal tambi&eacute;n confieso que siento muchos versos de &Aacute;ngel como propios o cercanos y que, en el caso improbable de que hubiera que tomar partido por un bando, preferir&iacute;a estar en la misma trinchera que &Aacute;ngel M. Espada: por las risas entre las bombas, por la afinidad antes mencionada y, last but not least, porque, si hubiera que salir corriendo (no s&eacute; si lo he dicho, soy m&aacute;s joven que &eacute;l), creo que le gano.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&Aacute;ngel G&oacute;mez Espada: </strong>Es probable que el se&ntilde;or Pe&ntilde;a y yo tengamos concomitancias. Yo, particularmente, me siento muy a gusto leyendo su poes&iacute;a, y tambi&eacute;n ley&eacute;ndola a los dem&aacute;s. Es un poeta que recomiendo, sobre todo a esas nuevas generaciones a las que quieren apartar de la poes&iacute;a desde las instituciones. Tambi&eacute;n hago m&iacute;os a algunos de los que nombra &eacute;l, como Ben Clark y Mart&iacute;n Iglesias. Creo que nos preocupan mucho los mismos temas e intentamos llevarlos a nuestra poes&iacute;a de manera similar, con un toque de &ldquo;escepticismo tocapelotas&rdquo; que promueve &ldquo;el grito en el cielo&rdquo; de los &ldquo;puristas&rdquo;. En cuanto a lo de las generaciones, es f&aacute;cil responderte: pertenezco a una extra&ntilde;a, puesto que en aquellas antolog&iacute;as o &ldquo;estudios&rdquo; en los que se habla de mi poes&iacute;a, se esfuerzan por apartarme de ellas. Yo me siento af&iacute;n y leo con gusto a muchos de mi generaci&oacute;n, incluso de los nacidos en el 72, que ya no nos ajustamos a ning&uacute;n plan B po&eacute;tico, estamos caducos, pero somos legi&oacute;n. La poes&iacute;a hoy es mucho m&aacute;s libre de lo que la cr&iacute;tica quiere hacernos creer, mucho m&aacute;s democr&aacute;tica. Y yo leo a todo quisqui (que merezca la pena).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Si hay un `Juego de tronos&acute; que enfrenta a familias po&eacute;ticas, &iquest;qui&eacute;n va ganando?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>V&iacute;ctor Pe&ntilde;a: </strong>Creo que la poes&iacute;a espa&ntilde;ola est&aacute; muy lejos de `Juego de Tronos&acute; y muy cerca de charlas inconexas y absurdas con dictadores asi&aacute;ticos v&iacute;a Skype, tal y como retrat&oacute; David P&eacute;rez Vega en `Los insignes&acute;, un libro con el que nos sentimos tan interpelados que preferimos ignorar&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, entre las pocas cosas positivas que tiene el submundo po&eacute;tico est&aacute; que la diferencia entre el &eacute;xito y el fracaso es m&iacute;nima, casi imperceptible. As&iacute; que los que somos del Atleti y de los Stark y, por tanto, estamos curtidos en el sabor de la derrota sabemos pregonar la m&aacute;xima de &ldquo;no es que hayamos perdido, es que no ganamos todav&iacute;a&rdquo; sin que se note tanto que estamos llorando por dentro como en otras ocasiones.
    </p><p class="article-text">
        (No s&eacute; si he contestado a la pregunta pero, en caso de duda, voy con el enano)
    </p><p class="article-text">
        <strong>&Aacute;ngel G&oacute;mez Espada: </strong>En estas &uacute;ltimas semanas se ha creado el postureo de que hay mucha gente que ha salido afirmando que no ha visto GOT (cuando la octava temporada ha sido un tru&ntilde;o, seg&uacute;n comentan). En mi caso, no es postureo, sino realidad. Es una serie que no me ha llamado la atenci&oacute;n y, por lo tanto, no s&eacute; c&oacute;mo atacar la pregunta. Quiz&aacute;s, como respuesta, me adscriba a aquellos que firmaron para repetir la &uacute;ltima temporada.
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        <strong>Uno de vosotros es ant&oacute;logo, el otro codirige una de las revistas literarias digitales m&aacute;s veteranas del mundo hispanohablante&hellip; &iquest;Seguimos necesitando, como lectores, mediaci&oacute;n para encontrar propuestas interesantes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>V&iacute;ctor Pe&ntilde;a: </strong>No s&eacute;, como profesor de Secundaria siempre intento transmitir a mis alumnos la necesidad de filtrar la informaci&oacute;n y trato de tener en mente la vi&ntilde;eta de El Roto de &ldquo;con las nuevas tecnolog&iacute;as me informo al segundo y me olvido al instante&rdquo;. O, lo que es lo mismo, me temo que, en este mundo de tan f&aacute;cil acceso a infinitas posibilidades muchas veces precisamos de alg&uacute;n aliciente a la hora de aproximarnos a una fuente determinada (cualquiera que se haya tirado horas para elegir una pel&iacute;cula o serie en una plataforma sabr&aacute; a lo que me refiero).
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, este sistema, lejos de resultar infalible, mantiene su condici&oacute;n azarosa. Como ejemplo, baste citar que Di&aacute;spora: antolog&iacute;a de poetas extreme&ntilde;os en el exilio es un libro necesario que hay que comprar, leer y difundir (dentro de nuestras posibilidades) a pesar de tenerme a m&iacute; como ant&oacute;logo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&Aacute;ngel G&oacute;mez Espada: </strong>Personalmente, yo, cada vez que necesito encontrar propuestas interesantes, me acerco al suplemento `Alfa y Omega&acute;. De no encontrar nada all&iacute;, lo que suele ser bastante an&oacute;malo, ya si eso hablo con amigos, que me siguen siendo fieles en las recomendaciones. Y, por lo general, aciertan bastante. Incluso aquellos que me recomiendan sus propios libros (que cada vez son m&aacute;s).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Compart&iacute;s cierta concepci&oacute;n c&iacute;vica de la poes&iacute;a, y vuestros libros est&aacute;n muy conectados a la actualidad y al presente&hellip; &iquest;Debe un poeta leer peri&oacute;dicos, o a los cl&aacute;sicos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>V&iacute;ctor Pe&ntilde;a: </strong>Un poeta debe leer todo, aunque sea para tener m&aacute;s posibilidades de extraer, en palabras de Roger Wolfe, &ldquo;toda esa poes&iacute;a que nunca cabe en en un poema&rdquo;. Para m&iacute;, el mejor ejemplo reciente de &ldquo;poes&iacute;a c&iacute;vica&rdquo; es el poemario Garc&iacute;a, de Pablo Garc&iacute;a Casado y (aunque lo agradezco) no s&eacute; si mis &ldquo;poemas peque&ntilde;oburgueses&rdquo; encajar&iacute;an tan bien en esta etiqueta. Eso s&iacute;, igual que PGC realiz&oacute; un poema a partir de las nada l&iacute;ricas declaraciones judiciales de una Infanta, Obsolescencia programada ha encontrado fuentes de inspiraci&oacute;n en la s&oacute;rdida cotidianeidad de Facebook y Twitter, en los banales discursos de M. Rajoy o en el brillante anuncio en que (&ldquo;nosotros somos&hellip;&rdquo;) un hombre ped&iacute;a ayuda para completar integrantes para un tr&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&Aacute;ngel G&oacute;mez Espada: </strong>Un poeta que se aleje de su realidad, o de los cl&aacute;sicos, tendr&aacute; un vac&iacute;o interior que no podr&aacute; llenar mir&aacute;ndose en su propio ombligo, o hablando de todo lo que ve a trav&eacute;s de ciertos espejos. Para m&iacute;, el periodismo siempre ha sido fuente de inspiraci&oacute;n. Tal y como los cl&aacute;sicos. Al final, como dije antes, la inspiraci&oacute;n po&eacute;tica viene de la vida, de lo que uno consume en esa vida.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, como muy bien ha se&ntilde;alado tambi&eacute;n Mr. Pe&ntilde;a, el PP como musa podr&iacute;a ser un buen tema para una gran antolog&iacute;a de poes&iacute;a espa&ntilde;ola actual. Para ellos, como para tantos otros, nos hemos convertido en Spam, en Obsolescencia programada. Somos lo que les estorba. Lo que no acierto a entender por qu&eacute;, si somos muchos m&aacute;s, no terminamos de arrinconarlos a ellos, que son los que nos estorban. Quiz&aacute;s llevo d&eacute;cadas enga&ntilde;ado y, realmente, la minor&iacute;a somos los que queremos vivir en paz.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y qu&eacute; me dec&iacute;s de internet y las redes sociales? &iquest;Diluyen o transportan la poes&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>V&iacute;ctor Pe&ntilde;a: </strong>La poes&iacute;a ni se diluye ni se transporta: solo se escribe y, en ocasiones especiales, se lee.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&Aacute;ngel G&oacute;mez Espada: </strong>No hemos entendido muy bien el poder de Internet. Mucho menos, el de las redes sociales. Al final, han sido captadas por el Capitalismo tambi&eacute;n, nos han llevado justo al territorio que quer&iacute;an. Con respecto a la poes&iacute;a, qu&eacute; puedo decirte. Como uno de los directores, junto a Juan de Dios Garc&iacute;a, de &ldquo;El Coloquio de los Perros&rdquo; he de decirte que une puentes po&eacute;ticos, y hemos conectado en estos casi veinte a&ntilde;os con mucha gente a trav&eacute;s de la web y Facebook. En nuestro caso, prefiero pensar que es positivo, que lo ha sido, que por eso nos mantenemos en pie y no hemos decidido cerrar el chiringuito. Aunque es cierto que en esta &uacute;ltima d&eacute;cada, con las redes sociales, el concepto ha cambiado, porque los mediocres (que siempre est&aacute;n invent&aacute;ndose de nuevo gracias a los consejos de los #MisterWonderfuls) hacen excesivo ruido y, en ocasiones, nos ponen los pelos tan de punta que&hellip; Buf.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Daniel Espejo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/angel-gomez-espada-pp-antologia_1_1504353.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 13 Jun 2019 16:31:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ángel Gómez Espada: "El PP como musa podría ser un buen tema para una gran antología de poesía española actual"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Para cambiar nuestros sueños necesitamos urgentemente ideas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/cambiar-suenos-necesitamos-urgentemente-ideas_128_1534078.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2f34ad1e-d9e6-47ea-b9e9-a55dcac04647_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Para cambiar nuestros sueños necesitamos urgentemente ideas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El editor Raúl Gómez visita Murcia y Cartagena para presentar "Yo soy el Poema de la Tierra" junto con personalidades de la literatura murciana</p><p class="subtitle">"Tenemos una asignatura pendiente como civilización y es que para combatir a la ideología imperante, al invisible neoliberalismo que nos idiotiza, es necesario que volvamos a transitar ciertos caminos y recorrerlos con una mirada nueva"</p><p class="subtitle">"La espiritualidad salva, pero tenemos que ser libres para explorar ese campo que la intelectualidad ha abandonado y que Whitman, en cierto sentido, nos puede ayudar a traer de vuelta"</p></div><p class="article-text">
        Walt Whitman cumple 200 a&ntilde;os y cada vez m&aacute;s gente se apunta a celebrar su cumple. Nuevas traducciones, lecturas y antolog&iacute;as renuevan para la ocasi&oacute;n la monumental obra del poeta total de West Hill. Una de las m&aacute;s cuidadas y originales es &ldquo;Yo soy el Poema de la Tierra&rdquo;, selecci&oacute;n de la poes&iacute;a sobre naturaleza de Whitman. La recopilaci&oacute;n, espl&eacute;ndidamente traducida por Eduardo Moga, incluye una introducci&oacute;n a cargo del propio Moga y un emotivo pr&oacute;logo -&ldquo;W.W., el poeta piel roja&rdquo;- de Manuel Rivas. Charlamos con el editor y director de la Fundaci&oacute;n EQUO, Ra&uacute;l G&oacute;mez, de cara a las presentaciones de este viernes y s&aacute;bado en la Regi&oacute;n (en Murcia, viernes a las 19h., en Libros Traperos; en Cartagena, s&aacute;bado, a las 12:00h., en La Monta&ntilde;a M&aacute;gica), que se plantean m&aacute;s bien como celebraciones de cumplea&ntilde;os en las que intervendr&aacute;n numerosas personalidades de la literatura murciana: Vicente Cervera, Cristina Morano, Alberto Chessa, Antonio Mar&iacute;n Albalate, Juan de Dios Garc&iacute;a o Annie Costello, entre muchos otros.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; volver a Whitman y qu&eacute; tiene eso que ver con el planeta?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Whitman es un gigante de la literatura universal. A autores como Whitman, y pasa con muy pocos, realmente no se vuelve porque nunca los hemos dejado o, al menos, no del todo. Y en el mundo hispanohablante menos a&uacute;n. F&iacute;jate que la edici&oacute;n que pudi&eacute;ramos considerar definitiva en espa&ntilde;ol de Hojas de hierba, la obra de toda una vida de Whitman, que es la que Eduardo Moga prepar&oacute; para Galaxia Gutenberg, es de 2014, y su influencia ha sido enorme desde Jos&eacute; Mart&iacute; o Rub&eacute;n Dar&iacute;o hasta nuestros contempor&aacute;neos pasando por Le&oacute;n Felipe, Lorca, Borges...
    </p><p class="article-text">
        Lo que hemos pretendido con esta antolog&iacute;a, con Yo soy el Poema de la Tierra, no es tanto volver a Whitman como poner el foco en uno de los aspectos que menos se ha destacado hasta ahora, la importancia de la naturaleza en su obra y la importancia de su obra en la percepci&oacute;n de la naturaleza a partir de Hojas de hierba. Hasta donde nosotros sabemos, el amplio estudio introductorio de Eduardo Moga, &laquo;Cada hoja es un milagro: la naturaleza en Whitman&raquo;, es el primer ensayo serio sobre esta materia que se hace en nuestra lengua. Y estamos hablando de un autor que llevamos leyendo m&aacute;s de 150 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Pero es que, adem&aacute;s, tenemos una asignatura pendiente como civilizaci&oacute;n y es que para combatir a la ideolog&iacute;a imperante, al invisible neoliberalismo que nos idiotiza, que agudiza las injusticias sociales y que destruye el planeta a un ritmo de v&eacute;rtigo, es necesario que volvamos a transitar ciertos caminos y recorrerlos con una mirada nueva. Tenemos que volver a los grandes autores y decir: &laquo;oye, &iquest;hemos pasado por aqu&iacute;, hemos le&iacute;do estas obras y no nos hemos dado cuenta de lo que nos estaban diciendo en cuanto a nuestra relaci&oacute;n con el mundo?&raquo;. Eso en el caso, por ejemplo, de Whitman, pero tambi&eacute;n en el de Thoreau. El activismo social de Thoreau fue reconocido de inmediato y su Desobediencia civil inspir&oacute; a personajes fundamentales como Gandhi o Martin Luther King, pero ha tenido que llegar el cambio de milenio para que se d&eacute; importancia al Thoreau naturalista.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Has editado a cl&aacute;sicos como John Muir, Emerson, Thoreau, el propio Whitman&hellip; &iquest;y ahora? &iquest;Tiene la ecolog&iacute;a espacio en la literatura contempor&aacute;nea?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Claro que tiene espacio. Es m&aacute;s, goza de una salud excelente. Pero creo necesario hacer una puntualizaci&oacute;n respecto a los t&eacute;rminos ecolog&iacute;a y ecologismo. La ecolog&iacute;a es una ciencia que estudia la interrelaci&oacute;n de los seres entre s&iacute; y con el medio. Es una ciencia fundamental en un momento en el que estamos desbordando los l&iacute;mites f&iacute;sicos del planeta y alterando los procesos naturales a gran escala. No solo el cambio clim&aacute;tico, la desaparici&oacute;n de los insectos, por ejemplo, deber&iacute;a aterrarnos y es la ecolog&iacute;a la encargada de analizar sus causas y consecuencias. El ecologismo, en cambio, es una actitud vital, un impulso de defensa de la naturaleza. Un ec&oacute;logo es un cient&iacute;fico y un ecologista es un activista. Lo que suele suceder es que ambas van de la mano. Pas&oacute; con el ge&oacute;grafo prusiano Alexander von Humboldt, que est&aacute; en el origen de ambos; pas&oacute; con Aldo Leopold y su &ldquo;&eacute;tica de la tierra&rdquo; o con Rachel Carson, y sigue pasando. Parece dif&iacute;cil que cuando se atisba c&oacute;mo funcionan los ecosistemas del planeta no nazca el impulso de defender las bases de la vida.
    </p><p class="article-text">
        Pero, volviendo a la pregunta, la cantidad de editoriales y t&iacute;tulos que han empezado a publicar literatura de naturaleza, ha crecido exponencialmente en los &uacute;ltimos a&ntilde;os y el reciente resurgir de Thoreau, al que yo considero padre de la sensibilidad ecologista, es otro claro indicador de que estos temas est&aacute;n bullendo ahora mismo en el panorama cultural. El n&uacute;mero de ensayistas y fil&oacute;sofos que est&aacute;n reflexionando en torno a estas cuestiones es elevado y hay casos de grand&iacute;sima altura. Donde quiz&aacute;s hay todav&iacute;a mucho margen es en los poetas y los novelistas; en que coloquen la preocupaci&oacute;n por el medio o nuestra irracional ansia de destrucci&oacute;n en el centro de algunas de sus obras.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Realmente es posible cambiar las cosas desde el mundo de la cultura y los libros?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;De d&oacute;nde van a salir las ideas si no? Claro que es posible, de hecho es imprescindible. Hace unos a&ntilde;os, un grupo de escritores brit&aacute;nicos, con el m&aacute;s que recomendable Paul Kingsnorth a la cabeza, pusieron en marcha un proyecto llamado Dark Mountain. El principio motor de este grupo, varios miembros del cual proced&iacute;an del activismo ecologista &ldquo;cl&aacute;sico&rdquo; del &ldquo;Salvemos las ballenas&rdquo;, era que el problema de nuestra civilizaci&oacute;n es un problema de narrativa, de relato. Cre&iacute;an, y a&uacute;n creen, claro, que no podemos cambiar la sociedad hacia una m&aacute;s sensata, porque lo &uacute;nico que se necesita es sentido com&uacute;n, si no cambiamos las historias que nos contamos y que nos creemos. A&uacute;n est&aacute;n trabajando en intentar encontrar esas historias que nos hagan cambiar nuestra forma de mirar el mundo y relacionarnos con &eacute;l. No puedo estar m&aacute;s de acuerdo con ellos.
    </p><p class="article-text">
        Pero con una diferencia. Yo soy m&aacute;s optimista que ellos respecto a nuestro destino colectivo, y lo soy por dos razones, una por la capacidad de regeneraci&oacute;n de la naturaleza. En septiembre de 2017 caminaba por la orilla del r&iacute;o Segura en Murcia y vi una pareja de martines pescadores pescando&hellip; Cuando yo me fui de Murcia, en 2002, cre&iacute;a que ese r&iacute;o estaba muerto para siempre. Todav&iacute;a dista mucho de ser un r&iacute;o de verdad, pero que en apenas una d&eacute;cada haya pasado de ser una cloaca maloliente a tener martines pescadores es un indicativo de la capacidad de recuperaci&oacute;n de la naturaleza. El otro d&iacute;a apareci&oacute; una nutria en la ciudad, &iquest;no? Y la segunda raz&oacute;n por la que soy optimista, que es la que hace al caso, es que creo que la humanidad como especie es capaz de cumplir sus sue&ntilde;os. Pero, claro, tenemos que cambiar nuestros sue&ntilde;os. Ese es el gran esfuerzo que tenemos que hacer y no es nada f&aacute;cil.
    </p><p class="article-text">
        Para cambiar nuestros sue&ntilde;os, para cambiar la narrativa de nuestra civilizaci&oacute;n, las historias que nos creemos, para cambiar nuestra forma de mirar el mundo y de relacionarnos con &eacute;l necesitamos urgentemente ideas y ah&iacute; la cultura, la filosof&iacute;a, los libros son absolutamente imprescindibles. Si cedemos la responsabilidad de generar las ideas a lo que aparece en los medios de comunicaci&oacute;n, a los<em> youtubers</em> (que son quienes est&aacute;n educando a nuestros hijos) o a las pel&iacute;culas de la Marvel&hellip; no llegaremos a tiempo para evitar el colapso civilizatorio. Es tarea de todos los intelectuales corregir el rumbo. No se me ocurre otra manera.
    </p><p class="article-text">
        Los que s&iacute; est&aacute;n en ello son muchos soci&oacute;logos y fil&oacute;sofos, que se est&aacute;n preguntando sobre nuestro lugar en el mundo, como siempre, e inevitablemente acaban reflexionando sobre la hybris estructural de nuestra sociedad. Por poner un ejemplo murciano, los &uacute;ltimos libros de Antonio Campillo deber&iacute;an ser de lectura obligada para cualquiera que quiera analizar cuestiones ambientales. Y, por cierto, los fil&oacute;logos tambi&eacute;n son necesarios. Uno de los problemas del &ldquo;sistema&rdquo;, por decirlo r&aacute;pido, es que se adue&ntilde;a del lenguaje y lo pervierte. Hace que las palabras lleguen a tener significados radicalmente distintos a lo que realmente quieren decir y ah&iacute; los fil&oacute;logos pueden y tienen que hacer mucho.
    </p><p class="article-text">
        Ojal&aacute; el impacto que las ideas de los soci&oacute;logos, fil&oacute;sofos y fil&oacute;logos fuera mucho mayor y no que, como sucede, solo ley&eacute;ramos a aquellos cuyas ideas ya sabemos que encajan con &ldquo;nuestro&rdquo; modelo de sociedad. Y tambi&eacute;n de ellos deben beber los poetas y los novelistas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Entre el fant&aacute;stico pr&oacute;logo de Manuel Rivas y la excelente introducci&oacute;n de Eduardo Moga, cuando uno llega a los poemas ya se ha empapado de un fervor whitmaniano casi religioso&hellip; &iquest;ya no quedan poetas as&iacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No soy el mejor para opinar de la poes&iacute;a contempor&aacute;nea, pero yo dir&iacute;a que no. Y tampoco es necesario que haya otro Whitman. Ya hemos tenido uno. Lo que necesitamos es que los poetas de hoy, que, en mi opini&oacute;n, repito, no demasiado informada, no consiguen despegar su ombligo de los temas principales de sus versos, hagan el mismo ejercicio que Whitman, que se planten frente a su imperfecta sociedad y digan: Formo parte de todo y todo forma parte de m&iacute;; yo soy libre y la libertad es un bien supremo que debemos hacer accesible a todos; yo sue&ntilde;o y os animo a so&ntilde;ar; mis versos traspasan la naturaleza porque yo me he dejado traspasar por ella&hellip; y todo ello en una sociedad que se dirige al colapso con una sonrisa consumista en la cara. La espiritualidad trascendentalista que hay en Whitman es algo que tambi&eacute;n creo que habr&iacute;a que recuperar, pero hablar de espiritualidad en estos tiempos es complicado, hay que hacerlo casi con la boca peque&ntilde;a. Los que se someten a dogmas ciegos se creen con la exclusividad de lo espiritual y los que se sienten muy progres, o muy rojos, o muy alternativos la ven como algo que hay que alejar. En mi opini&oacute;n eso es un grave error y Whitman y el trascendentalismo norteamericano tienen ah&iacute; mucho que ense&ntilde;arnos. La espiritualidad salva, pero tenemos que ser libres para explorar ese campo que la intelectualidad ha abandonado y que Whitman, en cierto sentido, nos puede ayudar a traer de vuelta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La colecci&oacute;n que diriges, llamada (muy whitmanianamente) &ldquo;Hojas en la hierba&rdquo;, pretende traer al aqu&iacute; y el ahora los textos que dieron origen al ecologismo moderno, &iquest;nos puedes adelantar el pr&oacute;ximo paso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Llevamos ya tres libros, aprovecho para decir que impresos en papel reciclado, de autores norteamericanos y a&uacute;n saldr&aacute; otro m&aacute;s, pero despu&eacute;s vamos a dar, por fin, el salto a Europa. Lo que seguramente hagamos m&aacute;s adelante sea ampliar el espectro y, adem&aacute;s de que publiquemos algunos autores m&aacute;s de los que est&aacute;n en el origen del ecologismo, publiquemos libros de nueva redacci&oacute;n sobre los or&iacute;genes del ecologismo. Se est&aacute;n publicando ahora mismo tantos textos que empezamos a pisarnos unas editoriales a otras y empieza a haber el riesgo de que por seguir tendencias se baje el nivel e importancia de los t&iacute;tulos elegidos. Con este giro esperamos aportar elementos de inter&eacute;s al m&aacute;s que necesario debate sobre lo necesario de un cambio de modelo de vida y de sociedad. La comodidad individual y la destrucci&oacute;n colectiva van de la mano, las nuevas historias deben abrirnos los ojos y para encontrar esas historias consideramos necesario volver a las ideas que est&aacute;n en el origen de nuestras preocupaciones con una mirada contempor&aacute;nea.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Daniel Espejo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/cambiar-suenos-necesitamos-urgentemente-ideas_128_1534078.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 May 2019 09:29:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Murcia,Literatura,Entrevistas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Es artificial separar lo infantil de lo adulto"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/artificial-separar-infantil-adulto_128_2727942.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/03c75502-c9ad-473f-ab2a-3065c00938e3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Es artificial separar lo infantil de lo adulto&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Bernat Castany (Barcelona, 1977) es profesor de Literatura Hispanoamericana y Estudios Literarios en la Universidad de Barcelona y presenta este jueves en Murcia su última novela:</p><p class="subtitle">Más fácil todavía</p><p class="subtitle">"Todos los poemas que componen este libro giran en torno al mundo del circo. Lo cierto es que este mundo tiene un gran potencial literario, que ha sido frecuentado, a lo largo de la historia, por diversos autores"</p><p class="subtitle">En este libro no pienso directamente en ningún poeta canónico, no porque no me interesen, sino, simplemente, porque prefiero cambiar de juego, y empezar desde otro lado</p></div><p class="article-text">
        Bernat Castany (Barcelona, 1977) es profesor de Literatura Hispanoamericana y Estudios Literarios en la Universidad de Barcelona. Es licenciado con premio extraordinario en Filosof&iacute;a y en Filolog&iacute;a Hisp&aacute;nica por dicha universidad. Su obra literaria incluye las dos novelas de intriga juvenil <em>Piedras de carne</em> (Editorial Progreso, 2007) y <em>Estado cr&iacute;tico</em> (Editorial Progreso, 2013), el libro de cuentos en verso <em>Cuentos cruentos</em> (Thule, 2007), a partir del cual la compa&ntilde;&iacute;a Teatro Cal&aacute;nime realiz&oacute; el musical <em>Cuentos cruentos</em> (Barcelona, 2012), y el c&oacute;mic <em>Materia dispersa</em> (Dibbuks, 2014), junto con el dibujante Daniel Montero Gal&aacute;n. Aprovechando su paso por Murcia este jueves -en Libros Traperos, a las 19h.- para presentar su &uacute;ltima obra, <em>M&aacute;s f&aacute;cil todav&iacute;a</em> (Maclein y Parker, 2019) , charlamos con &eacute;l sobre lo divino, lo humano, lo freak y lo g&oacute;tico na&iuml;f.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Al v&eacute;rtigo existencial a trav&eacute;s de im&aacute;genes na&iuml;f, est&eacute;tica decadente y poes&iacute;a popular&hellip; &iquest;Se parece tu M&aacute;s f&aacute;cil todav&iacute;a al tobog&aacute;n de Estepona y, en caso afirmativo, qu&eacute; nos va a pasar si nos tiramos por &eacute;l?</strong><em>M&aacute;s f&aacute;cil todav&iacute;a </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>M&aacute;s f&aacute;cil todav&iacute;a </em>es un libro que busca arrojar perspectivas inusitadas sobre nuestra propia existencia. Cada uno de los relatos en verso, o poemas narrativos, que componen este libro da un paso atr&aacute;s para permitirnos ver mejor aquello que solemos obviar, por estar demasiado cerca. Valga como ejemplo el primer poema, &ldquo;M&aacute;s f&aacute;cil todav&iacute;a&rdquo;, que le da t&iacute;tulo al libro, y que, invirtiendo el lema circense &ldquo;m&aacute;s dif&iacute;cil todav&iacute;a&rdquo;, muestra lo f&aacute;ciles que son, en el fondo, las cosas, y lo muy dif&iacute;ciles que las hacemos, esto es, lo muy a mano que est&aacute; la simple felicidad, y lo muy incapaces que somos de alcanzarla. El protagonista del poema es un acr&oacute;bata, equilibrista o payaso, que realiza con total facilidad gestos cotidianos, como sentarse en una silla o echarse a dormir. Ahora que lo pienso, se trata de una especie de anti-payaso que, en vez de pisar rastrillos o caerse de las sillas, realiza feliz y f&aacute;cilmente el mero hecho de vivir, ante un p&uacute;blico que tiende a enredarse en los problemas m&aacute;s triviales y en las infelicidades m&aacute;s prescindibles. Podr&iacute;amos decir, incluso, que el hombre de la pista es un virtuoso, ya que, como dijo Arist&oacute;teles, la virtud es hacer f&aacute;cil lo dif&iacute;cil. Parece f&aacute;cil tocar el piano cuando lo hace un virtuoso, pero cuando somos nosotros los que lo hacemos, parece una tarea imposible. Lo mismo sucede con ese hombre feliz, que lo hace todo f&aacute;cil. Lo cierto es que el problema que tiene el p&uacute;blico que asiste a este primer n&uacute;mero no reside siquiera en que no sabe hacer f&aacute;cil lo dif&iacute;cil, sino en que no es capaz siquiera de hacer f&aacute;cilmente lo f&aacute;cil, que es, simplemente, vivir; y es que los seres humanos tendemos a dificultar el mero hecho de vivir con todo tipo de problemas ficticios y sobre interpretaciones equivocadas, haci&eacute;ndonos la vida mucho m&aacute;s dif&iacute;cil e infeliz de lo que en verdad podr&iacute;a ser.
    </p><p class="article-text">
        Todos los poemas de <em>M&aacute;s f&aacute;cil todav&iacute;a </em>intentan despertar en el lector (de una forma m&aacute;s intuitiva y est&eacute;tica de lo que acabo de hacer yo aqu&iacute;) este tipo de reflexiones, a la vez filos&oacute;ficas y humor&iacute;sticas. Eso es lo que pasa, por ejemplo, con &ldquo;El truco&rdquo;, donde un conejo que acaba de ser extra&iacute;do de la chistera de un mago se queja de haber sido arrojado a la existencia sin que nadie le pidiese permiso; con &ldquo;El le&oacute;n&rdquo;, que recoge los pensamientos de un le&oacute;n de circo que se pregunta, mientras alberga la cabeza de su domador dentro de su boca, por qu&eacute; no es capaz de cerrarla, liber&aacute;ndose as&iacute; de tanta indignidad; con &ldquo;El funambulista&rdquo;, que evoca los pensamientos de un funambulista con d&eacute;ficit de atenci&oacute;n, que pone su vida en riesgo, por no poder concentrarse en lo que est&aacute; haciendo; o con &ldquo;El equilibrista&rdquo;, que narra la frustraci&oacute;n de un equilibrista que no logra ahorcarse, porque, por deformaci&oacute;n profesional, no es capaz de caerse de la silla sobre la que est&aacute; subido.
    </p><p class="article-text">
        En todas estas historias, adem&aacute;s de la sonrisa mental que puede despertar el hecho de romper las expectativas y ofrecer una visi&oacute;n in&eacute;dita de las cosas, se busca hacer pensar, o simplemente nombrar, algunos problemas filos&oacute;ficos, como el sentido de la existencia (&ldquo;El truco&rdquo;), la domesticaci&oacute;n espiritual (&ldquo;El le&oacute;n&rdquo;), la imposibilidad de estar presentes en nuestra propia vida (&ldquo;El funambulista&rdquo;) o la incapacidad para romper con lo que se es, o se cree ser (&ldquo;El equilibrista&rdquo;).    
    </p><p class="article-text">
        <strong>&Aacute;lbum, libro-objeto, cuaderno ilustrado&hellip; &iquest;c&oacute;mo denominas t&uacute; a esta ambigua maravilla?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Como si fuera un funambulista, este libro camina alegremente por la cuerda floja de la ambig&uuml;edad literaria. Algunos de los l&iacute;mites que este libro violenta (no tanto por provocar, como porque no le provocan) son aquellos que separan la literatura &ldquo;seria&rdquo; de la &ldquo;humor&iacute;stica&rdquo;; aquellos que dividen la literatura &ldquo;para adultos&rdquo; de la &ldquo;infantil&rdquo;, que C. S. Lewis defini&oacute; como aquella literatuar que tambi&eacute;n puede ser le&iacute;da por ni&ntilde;os; aquellos que diferencian la &ldquo;alta cultura&rdquo;, en general, y la poes&iacute;a &ldquo;culta&rdquo;, en particular, dominada por la convenci&oacute;n del verso libre y una cierta vaguedad et&eacute;rea, de la poes&iacute;a &ldquo;popular&rdquo; (dentro de la cual entran tambi&eacute;n las letras de tangos, milongas, raps, cumbias, corridos o canciones infantiles), a la que suele asociarse la rima, el ritmo y una cierta sugerencia narrativa; y aquellos que distinguen el libro &ldquo;a secas&rdquo; del libro &ldquo;ilustrado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Todas esas divisiones son artificiales, y no hacen m&aacute;s que empobrecer la literatura. Podr&iacute;amos decir, incluso, que el realismo no es posible sin este tipo de ambig&uuml;edad, por la sencilla raz&oacute;n de que en el mundo todo est&aacute; entremezclado: la muerte y la vida, el amor y el odio, la libertad y la servidumbre. Deber&iacute;amos, pues, ser capaces de declinar nuestra lengua de una forma m&aacute;s ambigua, o por lo menos compleja. &iquest;Por qu&eacute; hablamos s&oacute;lo de &ldquo;libertad&rdquo; y de &ldquo;servidumbre&rdquo;, y no tambi&eacute;n de &ldquo;libredumbre&rdquo;, tal y como propuso Miguel &Aacute;ngel Asturias? No se trata, claro est&aacute;, de ir creando neologismos a cada verso, pero s&iacute;, al menos, de declinar y disponer las viejas palabras de tal manera que queden lo suficientemente abiertas para que den cuenta del mayor n&uacute;mero de experiencias y de perspectivas.
    </p><p class="article-text">
        Pero no s&oacute;lo las palabras, sino tambi&eacute;n las obras deben ser hospitalarias con la ambig&uuml;edad del mundo. Es artificial separar lo infantil de lo adulto, puesto que todo ni&ntilde;o sufre y goza experiencias que consideramos propias de los adultos, como el amor, la ira, el miedo o el paso del tiempo, y todo adulto dialoga constantemente con el ni&ntilde;o que fue, o por lo menos con el que se imagin&oacute; que era. Tambi&eacute;n es artificial, y empobrecedor separar la seriedad y el humor, ya que ambas perspectivas y experiencias se entremezclan constantemente, desde la evaluaci&oacute;n general de la existencia como tragicomedia, hasta los chistes que suelen contarse en los entierros. Tampoco tiene sentido separar la poes&iacute;a de la ilustraci&oacute;n (aunque tampoco es obligatorio mezclarlas), porque a los palacios adyacentes del arte y el pensamiento se puede entrar por muchas puertas, y no podemos decir que conozcamos esos laberintos si no hemos recorrido sus m&uacute;ltiples caminos.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que existen otras tradiciones en las que estas separaciones han sido felizmente desatendidas, como, por ejemplo, la literatura inglesa, donde autores como Swift, Chesterton, Stevenson, Carroll, o incluso Borges (que se consideraba un escritor ingl&eacute;s en lengua espa&ntilde;ola), no tuvieron problemas en mezclar el humor y la disquisici&oacute;n metaf&iacute;sica; el inter&eacute;s infantil por la aventura inici&aacute;tica y la reflexi&oacute;n sobre la muerte; la alta cultura y la subliteratura; y la poes&iacute;a y la narraci&oacute;n.  
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, la ambig&uuml;edad es tambi&eacute;n un acto de resistencia frente a la mercantilizaci&oacute;n de la literatura, que busca etiquetar y clasificar todos los &ldquo;productos&rdquo;, con el &uacute;nico objetivo de racionalizar y aumentar los beneficios. Esto puede ser, claro est&aacute;, un problema para la difusi&oacute;n del libro, que muchos libreros no sabr&aacute;n donde ubicarlo, pero no hay aventura sin riesgo. Si tuviese que resignarme a clasificar este libro extra&ntilde;o, dir&iacute;a que es un libro ilustrado de relatos en verso o de poemas narrativos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo hab&eacute;is organizado el trabajo Pere Ginard y t&uacute; para correlacionar texto e ilustraci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pere Ginard y yo (que firmaba en aquel entonces con el seud&oacute;nimo Dino Lanti) ya colaboramos en la composici&oacute;n e ilustraci&oacute;n del libro <em>Cuentos cruentos</em>, publicado por la editorial Thule, en el a&ntilde;o 2007, y que fue la base del m&uacute;sical hom&oacute;nimo que estren&oacute; la compa&ntilde;&iacute;a Teatro Cal&aacute;nime, en el 2014, y que desde entonces hasta la actualidad se ha ido reestrenando en diversos teatros de Barcelona y Madrid. En <em>Cuentos cruentos, </em>Pere Ginard utiliz&oacute; otro registro de dibujo, que imita el trazo infantil, y que nos pareci&oacute; tambi&eacute;n muy adecuado para captar esta especie de reflexi&oacute;n acerca de las relaciones entre la infancia y la vida adulta, que no deja de ser una reflexi&oacute;n acerca del tiempo, y sus efectos.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que la coautor&iacute;a es otra de las ambig&uuml;edad que practica este libro, porque los textos y las ilustraciones est&aacute;n al mismo nivel, aunque hablen desde lugares diferentes, como dos indios mand&aacute;ndose se&ntilde;ales de humo desde dos monta&ntilde;as separadas.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, algo que sorprende en nuestros d&iacute;as, en el mundo del &aacute;lbum ilustrado es la gran desproporci&oacute;n que suele existir entre el alt&iacute;simo nivel de las ilustraciones y el de los textos, muchas veces reducidos a meros pretextos para un alarde gr&aacute;fico. En este caso, ni yo he hecho las ilustraciones, ni Pere ha hecho los textos, sino que cada uno de los dos hemos tratado de dar lo mejor en nuestros respectivos campos, tratando, al mismo tiempo, de preservar cada uno su autonom&iacute;a. Me parece que ese dif&iacute;cil equilibrio es uno de los m&eacute;ritos de este libro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; sigue siendo tan poderoso, el mundo del circo, en nuestro imaginario popular?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Todos los poemas que componen este libro giran en torno al mundo del circo. Lo cierto es que este mundo tiene un gran potencial literario, que ha sido frecuentado, a lo largo de la historia, por diversos autores. Me atrever&iacute;a a afirmar, incluso, que existe una tradici&oacute;n literaria circense, en la que este libro se inscribe. &iquest;A qu&eacute; responde la potencialidad literaria (o f&iacute;lmica) del mundo del circo? Probablemente a muchas razones, algunas de las cuales no soy capaz de imaginar. Con todo, tratar&eacute; de decir unas palabras sobre aquellas que creo haber intuido.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, el circo es un espacio en el que coinciden ni&ntilde;os y adultos. De un lado, los ni&ntilde;os no s&oacute;lo miran, r&iacute;en, temen o contemplan, en tanto que ni&ntilde;os, sino que tambi&eacute;n tienen vislumbres de la vida adulta, ya que ven los cuerpos musculosos de los acr&oacute;batas, los cuerpos casi desnudos de las trapecistas, el humor a veces negro de los payasos, un ambiente seductoramente melanc&oacute;lico... Del otro lado, los adultos no s&oacute;lo miran, r&iacute;en, temen o contemplan, en tanto que adultos, sino que tambi&eacute;n tienen vislumbres de los ni&ntilde;os que fueron, mirando de reojo a los ni&ntilde;os que acompa&ntilde;an. Por eso podemos afirmar que todo circo es de doble pista, independientemente de lo grande que sea, ya que goza de una ambigua profundidad que lo dota de una gran densidad filos&oacute;fico-literaria.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, el circo es un mundo ambiguo, a la vez alegre y melanc&oacute;lico, decadente y eterno, lleno de personajes sobrehumanos e impotentes, atractivos y siniestros... Todo lo cual favorece la condensaci&oacute;n de un gran n&uacute;mero de resonancias y sugerencias.
    </p><p class="article-text">
        En tercer lugar, el circo armoniza con toda una serie de t&oacute;picos e imaginarios como los del &ldquo;teatro del mundo (&rdquo;circo social&ldquo; es una expresi&oacute;n que sigue plenamente vigente en nuestros d&iacute;as), el carnaval, la mascarada, lo m&aacute;gico, lo marginal, lo fant&aacute;stico o lo siniestro. Me atrever&iacute;a a decir, incluso, que existe un elemento circense en el mundo de las redes sociales, donde proliferan las ca&iacute;das, las anomal&iacute;as, las rarezas, los portentos... hasta el punto de que podemos ver internet como una especie de circo global con el que buscamos dominar, domesticar y banalizar el miedo que nos produce lo extra&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        En cuarto lugar, el circo es un mundo cerrado y coherente, sobre el cual se puede crear un escenario literario, a la vez diverso y unitario, lo cual es beneficioso para dotar de coherencia y libertad un libro; construir con unas pocas referencias, un ambiente o un personaje, lo cual es necesario para la composici&oacute;n de poemas narrativos; y jugar con las expectativas de los lectores, lo cual facilita efectos sorpresivos, a la vez c&oacute;micos y metaf&iacute;sicos.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, el circo es un lugar propicio para la reflexi&oacute;n filos&oacute;fica, ya que los n&uacute;meros que suelen componer un espect&aacute;culo circense constituyen una reflexi&oacute;n o problematizaci&oacute;n de todos nuestros gestos cotidianos (andar, saltar, sentarse, saludar, aplaudir...), lo cual permite todo tipo de reflexiones (expl&iacute;citas o impl&iacute;citas) acerca del car&aacute;cter limitado, pasajero, contingente o milagroso de nuestra existencia.
    </p><p class="article-text">
        De un lado, algunos de esos gestos cotidianos aparecen potenciados, como, por ejemplo, saltar, en el caso de los acr&oacute;batas; caminar, en el caso de los equilibristas; levantar, en el caso de los forzudos; o manipular, en el caso de los malabaristas. Ver a esos artistas realizar en su m&aacute;xima potencia los gestos que nosotros apenas esbozamos en nuestro d&iacute;a a d&iacute;a, nos produce una alegre sensaci&oacute;n de admiraci&oacute;n, puesto que, como afirmaba Arist&oacute;teles, y desarroll&oacute; luego Spinoza, la alegr&iacute;a surge del mayor o menor cumplimento de una determinada capacidad.
    </p><p class="article-text">
        Del otro lado, en el circo no s&oacute;lo se potencian los gestos cotidianos, sino que tambi&eacute;n se los dificulta, que es, precisamente, lo que promete el lema circense &ldquo;M&aacute;s dif&iacute;cil todav&iacute;a&rdquo;. En efecto, muchos n&uacute;meros de circo consisten en la obstaculizaci&oacute;n de uno u otro gesto cotidiano, como en el caso del equilibrista, que camina sobre una cuerda floja; del acr&oacute;bata que salta con los ojos vendados; del malabarista, que prende fuego a los objetos que manipula; o de los payasos, esos grandes dificultadores, que tropiezan al caminar, se equivocan al saludar, y no son capaces de sentarse, sin grandes complicaciones, en una silla plegable. 
    </p><p class="article-text">
        De forma general, los dos movimientos que acabo de describir &ndash;facilitar y dificultar-, suelen combinarse y potenciarse en un mismo n&uacute;mero, como sucede, por ejemplo, en el caso del &ldquo;Funambulista&rdquo;, que potencia el andar, al realizarlo sobre en las alturas, y, a la vez, lo dificulta, vend&aacute;ndose los ojos. De ese modo, el espectador siente, a la vez, alegr&iacute;a y asombro, angustia y reconciliaci&oacute;n. Muchos de los poemas de este libro juegan con ese tipo de ideas y sensaciones.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tim Burton, Henry Selick, Edward Gorey, Maurice Sendak o Neil Gaiman vienen a la mente al leer este &ldquo;M&aacute;s f&aacute;cil todav&iacute;a&rdquo;... &iquest;Te identificas con esa particular mezcla entre lo enfermizo, lo infantil y lo freak?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me identifico con esa tradici&oacute;n, en general, aunque no con todos esos nombres, en particular. Adem&aacute;s de Edward Gorey, Tim Burton, Tomi Ungerer o Neil Gaiman, que he le&iacute;do a menudo, tambi&eacute;n sigo otras tradiciones que comparten esa misma pulsi&oacute;n libertaria, unida a un inter&eacute;s por una poes&iacute;a narrativa, m&aacute;s accesible y anticonvencional, como ser&iacute;a la antipoes&iacute;a de Nicanor Parra, la poes&iacute;a goliardesca, el romancero, los corridos, la &ldquo;chanson&rdquo; francesa, de Brel a Renaud, las <em>nursery rhymes</em> o el rap. En este libro no pienso directamente en ning&uacute;n poeta can&oacute;nico (salvo Nicanor Parra, quiz&aacute;s), no porque no me interesen, sino, simplemente, porque prefiero cambiar de juego, y empezar desde otro lado.
    </p><p class="article-text">
        Pero este libro no s&oacute;lo ha recibido influencias literarias, sino tambi&eacute;n vivenciales. El hecho de haber tenido tres hijos en los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os me ha llevado a volver a tener contacto con algunos de los imaginarios infantiles m&aacute;s frecuentados por esos &ldquo;locos bajitos&rdquo;, lo cual me ha habituado a releerlos desde una &oacute;ptica m&aacute;s adulta e ir&oacute;nica. El ni&ntilde;o es, quiz&aacute;s, el &uacute;ltimo avatar del &ldquo;buen salvaje&rdquo;. Despu&eacute;s de la desaparici&oacute;n o corrupci&oacute;n del &ldquo;buen salvaje&rdquo; americano o polinesio, no nos quedan lugares exteriores a la civilizaci&oacute;n moderna sobre los cuales proyectar nuestras fantas&iacute;as escapatorias. Eso ha puesto en marcha toda una serie de nostalgias pasadistas (la era nacional para el nacionalismo o la &eacute;poca primitiva para la paleodieta), esperanzas futuristas (la t&eacute;cnica, ciertas fantas&iacute;as post-apocal&iacute;pticas) o atemporales (la infancia, la locura). Eso hace que el ni&ntilde;o, ya como personaje, ya como perspectiva, sea un tema tan habitual en nuestra &eacute;poca. Este libro explora esa v&iacute;a, pero no idealiza a la infancia (ni la demoniza), sino que la usa como una perspectiva exterior para tratar de comprender mejor algunos de los problemas, y soluciones, existenciales con los que los seres humanos estamos obligados a tratar: el miedo, el valor, el tiempo, la sumisi&oacute;n, la solidaridad, el absurdo o el pensamiento.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, si tuviese que inventarme un subg&eacute;nero dir&iacute;a que este libro practica una especie de &ldquo;g&oacute;tico na&iuml;f&rdquo;, ya que, de un lado, adopta una perspectiva o imaginario infantil, y, del otro, reflexiona sobre temas que, aunque nos afectan a todos, s&oacute;lo los adultos suelen tematizar. Es g&oacute;tico tambi&eacute;n porque el adulto es presentado como la sombra o la deformaci&oacute;n de aquello que promet&iacute;a, o se promet&iacute;a, el ni&ntilde;o. Pienso, por ejemplo, en aquel refr&aacute;n &aacute;rabe que dice: &ldquo;que el adulto que eres no decepcione al ni&ntilde;o que fuiste&rdquo;. Podr&iacute;amos hablar, incluso, de un &ldquo;zombi na&iuml;f&rdquo;, ya que el adulto es visto como el cad&aacute;ver andante del ni&ntilde;o que fue. No se trata, en todo caso, de un libro &ldquo;infantil&rdquo;. Personalmente, creo que hay que preservar y alargar los mejores aspectos de la infancia (esa ingenuidad alegre consistente en pensar que todo es posible y ese culto reverencial hacia la amistad, el valor y la aventura). En todo caso, aun dirigi&eacute;ndose fundamentalmente a un p&uacute;blico adulto, este libro no s&oacute;lo busca reflexionar o representar, sino tambi&eacute;n hacer sonre&iacute;r y disfrutar mediante los juegos de palabras, las visiones in&eacute;ditas y la creaci&oacute;n de personajes entra&ntilde;ables que armonicen con nuestras propias alegr&iacute;as e inquietudes. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Daniel Espejo]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 May 2019 15:58:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Es artificial separar lo infantil de lo adulto"]]></media:title>
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