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    <title><![CDATA[elDiario.es - Sergi Morales]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/sergi_morales/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Sergi Morales]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[¿Tienen todos los ciudadanos españoles los mismos derechos lingüísticos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/ciudadanos-espanoles-derechos-linguisticos_1_8725636.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/231157a3-7613-4941-8387-a9fe156a657e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Tienen todos los ciudadanos españoles los mismos derechos lingüísticos?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que pretenden los sistemas de inmersión es promover los proyectos plurilingües de las comunidades con lenguas distintas al castellano, garantizando el multilingüismo general y, sobre todo, el del alumnado</p></div><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n de los derechos ling&uuml;&iacute;sticos vuelve a estar en el centro del debate pol&iacute;tico. Hace unas semanas, a ra&iacute;z de la sentencia sobre el modelo de inmersi&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica en Catalunya, Pablo Casado declar&oacute; que era necesario defender los &ldquo;derechos ling&uuml;&iacute;sticos que consagran nuestra naci&oacute;n&rdquo;. &iquest;Se est&aacute;n garantizando tales derechos para todos los ciudadanos por igual?
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a existe una desigualdad ling&uuml;&iacute;stica de base. Los derechos ling&uuml;&iacute;sticos de los castellanohablantes est&aacute;n garantizados independientemente de donde se sit&uacute;en en el territorio del estado. Sin embargo, los derechos ling&uuml;&iacute;sticos de los hablantes de las otras lenguas oficiales est&aacute;n territorialmente acotados. Esto caracterizar&iacute;a Espa&ntilde;a como un r&eacute;gimen de personalidad ling&uuml;&iacute;stica desigual. El principio de personalidad ling&uuml;&iacute;stica sostiene que los derechos ling&uuml;&iacute;sticos de la ciudadan&iacute;a se mantienen y garantizan por igual en un territorio determinado. En Espa&ntilde;a, la constituci&oacute;n establece el conocimiento del castellano como obligaci&oacute;n y su uso como derecho en todo el territorio estatal, un estatus confirmado en la jurisprudencia relevante y que no se aplica al resto de lenguas.
    </p><p class="article-text">
        En buena medida, la protecci&oacute;n de la riqueza ling&uuml;&iacute;stica mencionada en el art&iacute;culo 3.3 de la Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola se externaliza a los gobiernos auton&oacute;micos, que pueden escoger entre reg&iacute;menes de <em>cooficialidad </em>(por ejemplo, Catalunya, Euskadi o las Illes Balears) o de <em>reconocimiento limitado </em>(por ejemplo, Arag&oacute;n en relaci&oacute;n con el aragon&eacute;s y el catal&aacute;n o Asturias en relaci&oacute;n con el asturiano). 
    </p><p class="article-text">
        En casos avanzados de cooficialidad, observamos una competencia por la prevalencia ling&uuml;&iacute;stica, es decir, una tensi&oacute;n entre la voluntad de promocionar las lenguas oficiales distintas al castellano y la preeminencia del castellano en el dise&ntilde;o ling&uuml;&iacute;stico estatal. De hecho, las controversias ling&uuml;&iacute;sticas emergen precisamente cuando la voluntad de priorizar la lengua cooficial en un &aacute;mbito determinado (como la educaci&oacute;n en Catalunya) pone en cuesti&oacute;n la supremac&iacute;a del castellano establecida en el r&eacute;gimen ling&uuml;&iacute;stico espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo podemos evaluar este dise&ntilde;o? El r&eacute;gimen espa&ntilde;ol de personalidad ling&uuml;&iacute;stica desigual ofrece importantes ventajas. Por ejemplo, facilita la movilidad territorial, la intercomprensi&oacute;n general entre la ciudadan&iacute;a, y un grado de autonom&iacute;a pol&iacute;tica significativo para que cada territorio pueda decidir, dentro de unos l&iacute;mites, c&oacute;mo quiere regular esta cuesti&oacute;n. No obstante, este dise&ntilde;o plantea problemas en t&eacute;rminos de justicia ling&uuml;&iacute;stica. El principal te&oacute;rico en la materia, Philippe Van Parijs, identifica la injusticia ling&uuml;&iacute;stica como desigualdad (o falta de paridad) de trato seg&uacute;n la lengua que uno hable. En el caso espa&ntilde;ol, los hablantes de lenguas oficiales distintas al castellano viven una desigualdad de trato debido a la desigualdad de reconocimiento de derechos y preferencias ling&uuml;&iacute;sticas.
    </p><p class="article-text">
        Los ejemplos abundan. En lo que se refiere a las instituciones centrales del estado -que el legislador ha mantenido b&aacute;sicamente monoling&uuml;es en castellano-, los diputados no pueden expresarse en las otras lenguas oficiales en el principal &oacute;rgano de representaci&oacute;n democr&aacute;tica de la ciudadan&iacute;a, que es el Congreso de los Diputados. Tambi&eacute;n encontramos ejemplos de esta desigualdad de trato en los territorios con r&eacute;gimen de cooficialidad, donde -tribunales mediante- se mantiene el deber de saber castellano, pero, en cambio, no existe el deber de ser competente en la otra lengua oficial. 
    </p><p class="article-text">
        Esta desigualdad, junto con las din&aacute;micas socioling&uuml;&iacute;sticas que caracterizan la coexistencia entre una lengua dominante y las dem&aacute;s, genera un privilegio monoling&uuml;e. Es decir, algunos ciudadanos disponen de la prerrogativa de no aprender otras lenguas cuando vivan en territorios pluriling&uuml;es, pero al mismo tiempo pueden obligar a otros ciudadanos a cambiar de lengua con tal de maximizar la intercomprensi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero, siguiendo el argumento inicial de Pablo Casado, &iquest;no estar&iacute;an los gobiernos auton&oacute;micos ofreciendo un trato desigual a los ciudadanos castellanohablantes en los territorios con reg&iacute;menes de cooficialidad? &iquest;No ser&iacute;a la inmersi&oacute;n otro ejemplo de injusticia ling&uuml;&iacute;stica? Todos los sistemas educativos garantizan el derecho y deber de aprender castellano en todo el territorio estatal, independientemente de si el sistema escolar tiene como vehicular una lengua distinta del castellano. Los datos de competencias ling&uuml;&iacute;sticas son contundentes en este sentido. Lo que pretenden los sistemas de inmersi&oacute;n es promover los proyectos pluriling&uuml;es de las comunidades con lenguas distintas al castellano, garantizando el multiling&uuml;ismo general y, sobre todo, el del alumnado al final del proceso educativo.
    </p><p class="article-text">
        Nos gustar&iacute;a sugerir que los elementos de desigualdad destacados en este art&iacute;culo se incorporen al debate pol&iacute;tico sobre derechos ling&uuml;&iacute;sticos. Tambi&eacute;n consideramos que se deben tener en cuenta en el &aacute;mbito de la regulaci&oacute;n de la diversidad ling&uuml;&iacute;stica, para que un estado en un territorio multiling&uuml;e sea de toda su ciudadan&iacute;a. A nuestro parecer, en Espa&ntilde;a har&iacute;a falta desarrollar legislaci&oacute;n que blinde los proyectos multiling&uuml;es de las comunidades aut&oacute;nomas y los derechos ling&uuml;&iacute;sticos de los hablantes de lenguas distintas al castellano. Es eso, o que, con raz&oacute;n, muchos ciudadanos sigan pensando que el estado representa los intereses de algunos, pero no de todos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sergi Morales, Daniel Cetrà]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/ciudadanos-espanoles-derechos-linguisticos_1_8725636.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 08 Feb 2022 05:00:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Tienen todos los ciudadanos españoles los mismos derechos lingüísticos?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Catalán,Inmersión lingüística,Castellano,Educación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nación, pluralidad y conflicto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/nacio-pluralitat-conflicte_132_2665370.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Que las diferentes maneras que se tienen de ver el país se expresen y compitan entre ellas por la hegemonía política no tiene porque ser un problema para el movimiento de emancipación</p></div><p class="article-text">
        Parece mentira como la lejan&iacute;a es capaz de crear una perspectiva diferente bajo la que evaluar las cosas que hasta hace bien poco viv&iacute;as de tan cerca. Ahora ya hace unos meses que vivo en B&eacute;lgica y, inicialmente, me sorprendi&oacute; ingratamente el debate sobre la lista &uacute;nica. Me parec&iacute;a, en general, un debate est&eacute;ril y, al mismo tiempo, estrat&eacute;gicamente in&uacute;til. Hubiera podido entender su utilidad estrat&eacute;gica para algunos de los actores favorables al proceso independentista, pero no acababa de comprender la adhesi&oacute;n de, por ejemplo, de otros agentes del independentismo organizado. Sin embargo, la distancia ayuda a poder hablar y a entender algunas cosas que, vividas de cerca, pueden ser m&aacute;s dif&iacute;ciles de comprender.
    </p><p class="article-text">
        Me explico: el nacionalismo, como ideolog&iacute;a pol&iacute;tica, no tiene una definici&oacute;n consensuada y aceptada en el mundo acad&eacute;mico ni en el de las ideas pol&iacute;ticas. Sin embargo, existe un tipo muy extendido y con un potencial emocional muy influyente, que entiende la naci&oacute;n como una especie de cuerpo colectivo trascendente que va m&aacute;s all&aacute; de la simple agregaci&oacute;n de individuos. Esta visi&oacute;n se puede encontrar tanto en pensadores de ra&iacute;z rom&aacute;ntica (como el alem&aacute;n Herder) como en otros de tradici&oacute;n ilustrada (como los jacobinos franceses), aunque los argumentos que justifican la naci&oacute;n son diferentes en cada caso. Esta tipolog&iacute;a (que podr&iacute;amos llamar &ldquo;nacionalismo org&aacute;nico&rdquo;) se fundamenta en la creencia de que las personas pertenecemos de manera natural en comunidades pol&iacute;ticas que comparten algunos rasgos comunes y que tienen una determinada visi&oacute;n sobre c&oacute;mo vivir la vida. Por tanto, para este tipo de nacionalismo, lo razonable es garantizar la continuidad de la forma de ser de esta colectividad a la que las personas, de una manera natural, estamos arraigadas, a trav&eacute;s del autogobierno pol&iacute;tico (en general, la independencia pol&iacute;tica).
    </p><p class="article-text">
        La consecuencia de este planteamiento es la tendencia a negar dentro la propia naci&oacute;n lo que s&iacute; existe hacia los que no forman parte de ella: el conflicto. La pol&iacute;tica existe como una herramienta de gesti&oacute;n de la convivencia, un instrumento para afrontar y solucionar conflictos. En concreto, en el caso de las democracias liberales europeas, la herramienta pol&iacute;tica que hemos establecido para gestionar estos conflictos y determinar las normas de convivencia ha sido la democracia parlamentaria. Sin embargo, este tipo de nacionalismo, en general, niega de ra&iacute;z el conflicto entre los &ldquo;nacionales&rdquo;, porque estos forman, de una manera profunda, parte de un colectivo que comparte visiones similares sobre la vida, la moral, la historia o el futuro colectivo. Por lo tanto, el conflicto no existe dentro, sino que se da (o se puede dar), en todo caso, con los de &ldquo;fuera&rdquo;, los &ldquo;otros&rdquo;. As&iacute;, el autogobierno (y en extremo, la independencia) no se entiende, en este tipo de nacionalismo, como un campo de juego donde los conflictos pol&iacute;ticos pueden tener una resoluci&oacute;n democr&aacute;tica eficaz, sino que se entiende como una garant&iacute;a de que estos conflictos no tendr&aacute;n lugar o, cuando menos, pasar&aacute;n a un lugar secundario. Una concepci&oacute;n que, no hace falta decirlo, interesa especialmente aquellos que son partidarios del <em>status quo</em> social en el seno de la naci&oacute;n. La paradoja de este tipo de nacionalismo es que consigue justo lo contrario de lo que, en teor&iacute;a, se propone: a base de ignorar los conflictos que se producen en el seno de la naci&oacute;n, consigue que las partes de la naci&oacute;n que piden cambios pol&iacute;ticos profundos acaben por sentirse excluidas del propio proyecto nacional. Lo mismo ocurre con otras ideolog&iacute;as. Un ejemplo tambi&eacute;n paradigm&aacute;tico es el de la &ldquo;unidad de las izquierdas&rdquo;. Se toma una unidad colectiva como dada y homog&eacute;nea (la clase trabajadora) y se infiere que los principales intereses a defender en nombre de esta clase son los sociales, obviando a otros como podr&iacute;an ser los de g&eacute;nero o los nacionales. Ambos ejemplos nos sirven para entender c&oacute;mo se minimiza la pluralidad social y se tiende a homogeneizar valores o intereses en el grupo que se dice defender (naci&oacute;n, clase, etc.), externalizando el conflicto hacia fuera.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente esta es la visi&oacute;n de fondo que algunos catalanes han adoptado y que una parte del nacionalismo catal&aacute;n quiere estimular en su favor privado (y en contra, creo yo, del movimiento emancipador catal&aacute;n). Esta preconcepci&oacute;n de la naci&oacute;n es la que hay detr&aacute;s de argumentos como &ldquo;Primero independencia, luego ya decidiremos&rdquo; o &ldquo;D&eacute;jemonos de pelear por tonter&iacute;as y vayamos todos juntos&rdquo;. Esta visi&oacute;n quiere obviar, premeditadamente, dos cosas: Que dentro del movimiento independentista hay diferencias enormes sobre c&oacute;mo se entiende el pa&iacute;s y como se ha de construir, y que en la sociedad catalana hay mucha gente que no se siente identificada con el movimiento y que lo peor que podemos hacer es reforzar la sensaci&oacute;n de que dentro Catalunya existe un &ldquo;nosotros, los patriotas&rdquo; y uno los &ldquo;otros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Negar el conflicto, pues, no es s&oacute;lo negar el car&aacute;cter plural de nuestra sociedad y del proceso de emancipaci&oacute;n popular catal&aacute;n, sino que es una estrategia perjudicial a medio plazo por el propio proceso. Dejemos, pues, de debatir sobre temas f&uacute;tiles y est&eacute;riles, que no llevan a ninguna parte y que desgastan m&aacute;s que suman. Hasta el 9N no hab&iacute;a ido mal la unidad de acci&oacute;n desde la pluralidad, las encuestas bien que lo reflejaban.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, que las diferentes maneras que se tienen de ver el pa&iacute;s se expresen y compitan entre ellas por la hegemon&iacute;a pol&iacute;tica no tiene porque ser un problema para el movimiento de emancipaci&oacute;n. Vista la experiencia hasta antes del 9N, parece todo lo contrario. Incluido tenemos ejemplos emp&iacute;ricos en Europa sobre c&oacute;mo la unidad de acci&oacute;n desde la pluralidad ha terminado con &eacute;xito los procesos de independencia. Estos han sido los casos de Kosovo, Eslovenia, Lituania y Estonia. En todos ellos se celebraron unas elecciones que fueron consideradas plebiscitarias y donde los partidos independentistas presentarse por separado, compitiendo para conseguir el m&aacute;ximo apoyo posible y, al mismo tiempo, compartiendo el objetivo independentista como punto en com&uacute;n. Todo lo contrario de lo que se hizo en Letonia, donde el movimiento independentista organizarse en una sola plataforma, sin ning&uacute;n incentivo para intentar atraer a los que no estuvieran de acuerdo con el movimiento. Una posible consecuencia de esto puede haber sido la enajenaci&oacute;n de parte de la poblaci&oacute;n rus&oacute;fona del pa&iacute;s que, a diferencia de Estonia, sum&oacute; en muy poca medida a la reciente rep&uacute;blica independiente. Pluralidad, pues, al contrario de lo que se suele pensar, puede querer decir unir a largo plazo. Intentamos, pues, pensar a largo plazo en c&oacute;mo queremos construir los proyectos colectivos y no nos dejemos deslumbrar por propuestas que no respondan a la complejidad de nuestras sociedades.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sergi Morales]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/nacio-pluralitat-conflicte_132_2665370.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 May 2015 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Nación, pluralidad y conflicto]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nació, pluralitat i conflicte]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/nacio-pluralitat-conflicte_132_2665363.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Que les diferents maneres que es tenen de veure el país s’expressin i competeixin entre elles per l’hegemonia política no té perquè ser un problema per al moviment d’emancipació</p></div><p class="article-text">
        Sembla mentida com la llunyania &eacute;s capa&ccedil; de crear una perspectiva diferent sota la qual avaluar les coses que fins fa ben poc vivies de tan a prop. Ara ja fa uns mesos que visc a B&egrave;lgica i, inicialment, em va sorprendre ingratament el debat sobre la llista &uacute;nica. Em semblava, en general, un debat est&egrave;ril i, alhora, estrat&egrave;gicament in&uacute;til. Hagu&eacute;s pogut entendre la seva utilitat estrat&egrave;gica per a alguns dels actors favorables al proc&eacute;s independentista, per&ograve; no acabava de comprendre l&rsquo;adhesi&oacute; de, per exemple, d&rsquo;altres agents de l&rsquo;independentisme organitzat. Tanmateix, la dist&agrave;ncia ajuda a poder enraonar i a entendre algunes coses que, viscudes de prop, poden ser m&eacute;s dif&iacute;cils de comprendre.
    </p><p class="article-text">
        M&rsquo;explico: el nacionalisme, com a ideologia pol&iacute;tica, no t&eacute; una definici&oacute; consensuada i acceptada en el m&oacute;n acad&egrave;mic ni en el de les idees pol&iacute;tiques. Tanmateix, n&rsquo;existeix un tipus molt est&egrave;s i amb un potencial emocional molt influent, que ent&eacute;n la naci&oacute; com una esp&egrave;cie de cos col&middot;lectiu transcendent que va m&eacute;s enll&agrave; de la simple agregaci&oacute; d&rsquo;individus. Aquesta visi&oacute; es pot trobar tant en pensadors d&rsquo;arrel rom&agrave;ntica (com ara l&rsquo;alemany Herder) com en d&rsquo;altres de tradici&oacute; il&middot;lustrada (com ara els jacobins francesos), tot i que els arguments que justifiquen la naci&oacute; s&oacute;n diferents en cada cas. Aquesta tipologia (que podr&iacute;em anomenar &ldquo;nacionalisme org&agrave;nic&rdquo;) es fonamenta en la creen&ccedil;a que les persones pertanyem d&rsquo;una manera natural a comunitats pol&iacute;tiques que comparteixen alguns trets comuns i que tenen una determinada visi&oacute; sobre com cal viure la vida. Per tant, per aquest tipus de nacionalisme, all&ograve; raonable &eacute;s garantir la continu&iuml;tat de la manera de ser d&rsquo;aquesta col&middot;lectivitat en que les persones, d&rsquo;una manera natural, estem arrelades, a trav&eacute;s de l&rsquo;autogovern pol&iacute;tic (en general, la independ&egrave;ncia pol&iacute;tica).
    </p><p class="article-text">
        La conseq&uuml;&egrave;ncia, doncs, d&rsquo;aquest plantejament &eacute;s la tend&egrave;ncia a negar dins la pr&ograve;pia naci&oacute; el que s&iacute; existeix vers els que no en formen part: el conflicte. La pol&iacute;tica existeix com una eina de gesti&oacute; de la conviv&egrave;ncia, un instrument per afrontar i solucionar conflictes. En concret, en el cas de les democr&agrave;cies liberals europees, l&rsquo;eina pol&iacute;tica que hem establert per gestionar aquests conflictes i determinar les normes de conviv&egrave;ncia ha estat la democr&agrave;cia parlament&agrave;ria. Tanmateix, aquest tipus de nacionalisme, en general, nega d&rsquo;arrel el conflicte entre els &ldquo;nacionals&rdquo;, perqu&egrave; aquests formen, d&rsquo;una manera profunda, part d&rsquo;un col&middot;lectiu que comparteix visions similars sobre la vida, la moral, la historia o el futur col&middot;lectiu. Per tant, el conflicte no existeix dins, sin&oacute; que es d&oacute;na (o es pot donar), en tot cas, amb els de &ldquo;fora&rdquo;, els &ldquo;altres&rdquo;. Aix&iacute;, l'autogovern (i en extrem, la independ&egrave;ncia) no s'ent&eacute;n, en aquest tipus de nacionalisme, com un camp de joc on els conflictes pol&iacute;tics poden tenir una resoluci&oacute; democr&agrave;tica efica&ccedil;, sin&oacute; que s'ent&eacute;n com una garantia que aquests conflictes no tindran lloc o, si m&eacute;s no, passaran a un lloc secundari. Una concepci&oacute; que, no cal dir-ho, interessa especialment aquells que s&oacute;n partidaris de l'<em>status quo </em>social al si de la naci&oacute;. La paradoxa d'aquest tipus de nacionalisme &eacute;s que aconsegueix just el contrari del que, en teoria, es proposa: a for&ccedil;a d'ignorar els conflictes que es produeixen al si de la naci&oacute;, aconsegueix que les parts de la naci&oacute; que demanen canvis pol&iacute;tics profunds acabin per sentir-se excloses del propi projecte nacional. Passa el mateix amb d&rsquo;altres ideologies. Un exemple tamb&eacute; paradigm&agrave;tic &eacute;s el de la &ldquo;unitat de les esquerres&rdquo;. Es pren una unitat col&middot;lectiva com a donada i homog&egrave;nia (la classe treballadora) i s&rsquo;infereix que els principals interessos a defensar en nom d&rsquo;aquesta classe s&oacute;n els socials, obviant-ne d&rsquo;altres com podrien ser els de g&egrave;nere o els nacionals. Ambd&oacute;s exemples ens serveixen per entendre com es minimitza la pluralitat social i es tendeix a homogene&iuml;tzar valors o interessos dins el grup que es diu defensar (naci&oacute;, classe, etc.), externalitzant el conflicte cap a fora.
    </p><p class="article-text">
        Precisament aquesta &eacute;s la visi&oacute; de fons que alguns catalans han adoptat i que una part del nacionalisme catal&agrave; vol estimular en el seu favor privat (i en contra, crec jo, del moviment emancipador catal&agrave;). Aquesta preconcepci&oacute; de la naci&oacute; &eacute;s la que hi ha darrera d&rsquo;arguments com &ldquo;Primer independ&egrave;ncia, despr&eacute;s ja decidirem&rdquo; o &ldquo;Deixeu-vos de barallar per tonteries i anem tots junts&rdquo;. Aquesta visi&oacute; vol obviar, premeditadament, dues coses: Que dins el moviment independentista hi ha difer&egrave;ncies enormes sobre com s&rsquo;ent&eacute;n el pa&iacute;s i com s&rsquo;ha de construir, i que a la societat catalana hi ha molta gent que no se sent identificada amb el moviment i que el pitjor que podem fer &eacute;s refor&ccedil;ar la sensaci&oacute; que dins Catalunya existeix un &ldquo;nosaltres, els patriotes&rdquo; i un els &ldquo;altres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Negar el conflicte, doncs, no &eacute;s nom&eacute;s negar el car&agrave;cter plural de la nostra societat i del proc&eacute;s d&rsquo;emancipaci&oacute; popular catal&agrave;, sin&oacute; que &eacute;s una estrat&egrave;gia perjudicial a mitj&agrave; termini pel propi proc&eacute;s. Deixem, doncs, de debatre sobre temes f&uacute;tils i est&egrave;rils, que no duen enlloc i que desgasten m&eacute;s que sumen. Fins el 9N no havia anat malament la unitat d&rsquo;acci&oacute; des de la pluralitat, les enquestes b&eacute; que ho reflectien.
    </p><p class="article-text">
        Per tant, que les diferents maneres que es tenen de veure el pa&iacute;s s&rsquo;expressin i competeixin entre elles per l&rsquo;hegemonia pol&iacute;tica no t&eacute; perqu&egrave; ser un problema per al moviment d&rsquo;emancipaci&oacute;. Vista l&rsquo;experi&egrave;ncia fins abans del 9N, sembla tot el contrari. Incl&ograve;s tenim exemples emp&iacute;rics a Europa sobre com la unitat d&rsquo;acci&oacute; des de la pluralitat ha acabat amb &egrave;xit pels processos d&rsquo;independ&egrave;ncia. Aquests han estat els casos de Kosovo, Eslov&egrave;nia, Litu&agrave;nia i Est&ograve;nia. En tots ells es van celebrar unes eleccions que van ser considerades plebiscit&agrave;ries i on els partits independentistes van presentar-se per separat, competint per aconseguir el m&agrave;xim suport possible i, alhora, compartint l&rsquo;objectiu independentista com a punt en com&uacute;. Tot el contrari del que es va fer a Let&ograve;nia, on el moviment independentista va organitzar-se en una sola plataforma, sense cap incentiu per intentar atreure als que no estiguessin d&rsquo;acord amb el moviment. Una possible conseq&uuml;&egrave;ncia d&rsquo;aix&ograve; pot haver estat l&rsquo;alienaci&oacute; de part de la poblaci&oacute; russ&ograve;fona del pa&iacute;s que, a diferencia d&rsquo;Est&ograve;nia, va sumar-se en molt poca mesura a la recent rep&uacute;blica independent. Pluralitat, doncs, al contrari del que se sol pensar, pot voler dir unir a llarg termini. Intentem, doncs, pensar a llarg termini en com volem construir els projectes col&middot;lectius i no ens deixem enlluernar per propostes que no responguin a la complexitat de les nostres societats.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sergi Morales]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/nacio-pluralitat-conflicte_132_2665363.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 May 2015 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Nació, pluralitat i conflicte]]></media:title>
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