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    <title><![CDATA[elDiario.es - Christiane Kliemann]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/christiane_kliemann/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Christiane Kliemann]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La economía actual es el problema, no la solución]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/decrecimiento-sostenibilidad-cambio-sistemico_132_2663471.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Si no somos capaces de tomar el futuro con nuestras propias manos, nadie más lo hará por nosotros.</p><p class="subtitle">Hace falta una nueva narrativa económica y social basada en el decrecimiento y ahora tenemos una oportunidad histórica para lograr el cambio sistémico que necesitamos.</p></div><p class="article-text">
        El a&ntilde;o no ha hecho m&aacute;s que empezar y ya ha sido inundado con terribles noticias: dos nuevos informes recogen m&aacute;s evidencias sobre el riesgo que supone para la Tierra la actividad econ&oacute;mica humana, y nos impactan con algunos datos como que las 85 personas m&aacute;s ricas del planeta son igual de ricos que el 50% m&aacute;s pobre, y adem&aacute;s la diferencia entre unos y otros&nbsp;se sigue ampliando.
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, se est&aacute; invirtiendo una gran cantidad de esfuerzo para asegurarnos que el crecimiento econ&oacute;mico y la econom&iacute;a capitalista son esenciales para solucionar lo que algunos llaman una &ldquo;crisis de civilizaci&oacute;n&rdquo;. Los grupos de inter&eacute;s empresariales juegan con nuestros miedos y nos siguen subrayando&nbsp;que s&oacute;lo el esquema de una econom&iacute;a basada en el crecimiento constante, independientemente de su injusticia y de la destructividad asociada a ella, puede garantizar empleos y seguridad.
    </p><p class="article-text">
        En los pa&iacute;ses ricos nos movemos en nuestro d&iacute;a a d&iacute;a como si nada fuera a cambiar, como si nuestros estilos de vida no estuvieran profundamente vinculados a la pobreza existente en todas partes y al exceso destructivo que sacude el planeta en general. Parece que vivamos en medio de una gran negaci&oacute;n colectiva que nos permite seguir confiando en los antiguos discursos en los que el crecimiento y la competencia siempre son buenos y la tecnolog&iacute;a y los expertos son capaces de arreglarlo todo.
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, no son solo los l&iacute;mites ecol&oacute;gicos y la creciente desigualdad social que padecemos, sino tambi&eacute;n el aumento de una violencia extrema, lo que nos indica que&nbsp;ya es hora de una nueva narrativa econ&oacute;mica y social, porque una econom&iacute;a basada esencialmente en la competencia perpetuar&aacute; siempre el miedo, la violencia y el odio
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una oportunidad &uacute;nica en la historia para lograr un cambio sist&eacute;mico</strong>
    </p><p class="article-text">
        Antes de que una nueva narrativa -como la del decrecimiento, por ejemplo- pueda ganar terreno, tenemos que aceptar que ya s&oacute;lo nos quedan opciones radicales y que hemos de&nbsp;escoger entre nuestra econom&iacute;a o nuestro futuro. Si seguimos por el camino actual, nos encaminamos hacia un futuro que el 99% de los ciudadanos del mundo no puede desear: un cambio clim&aacute;tico con consecuencias desastrosas, escasez tanto de agua como de suelo f&eacute;rtil, un incremento de guerras sobre recursos naturales, hambrunas generalizadas y la p&eacute;rdida de logros como el reconocimiento de los derechos humanos b&aacute;sicos. Por otra parte, esta profunda crisis y sus efectos, que alcanzan a casi todos los &aacute;mbitos de la vida, es una oportunidad &uacute;nica en la historia para lograr un cambio sist&eacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, el decrecimiento es atractivo ya para un n&uacute;mero cada vez mayor de personas, como ha demostrado la Cuarta Conferencia Internacional sobre Decrecimiento para la Sostenibilidad Ecol&oacute;gica y la Equidad Social que se celebr&oacute; en Leipzig el a&ntilde;o pasado.
    </p><p class="article-text">
        El decrecimiento engloba muchos aspectos que son comunes a un n&uacute;mero creciente de iniciativas de base social y ecol&oacute;gica en todo el mundo y que implican integrar las cuestiones sociales y ecol&oacute;gicas:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Sustituir el crecimiento econ&oacute;mico por una idea hol&iacute;stica de bienestar.</li>
                                    <li>Dar la espalda a la producci&oacute;n intensiva en recursos naturales y a la agricultura industrial.</li>
                                    <li>Reivindicar una participaci&oacute;n m&aacute;s democr&aacute;tica y la co-creaci&oacute;n.</li>
                                    <li>Preferir soluciones descentralizadas y peque&ntilde;as, con ciclos cortos de retroalimentaci&oacute;n, de re-localizaci&oacute;n y de descentralizaci&oacute;n de los ciclos econ&oacute;micos.</li>
                                    <li>Dar prioridad a la suficiencia y la capacidad de recuperaci&oacute;n.</li>
                                    <li>La creaci&oacute;n de medios de vida resilientes en lugar de puestos de trabajo inestables en las fr&aacute;giles cadenas de suministro globalizadas.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Las dudas y las reticencias frente a este modelo proceden normalmente de la generalizada idea de que la transformaci&oacute;n del sistema no es realista, si se tienen en cuenta los poderosos intereses de las &eacute;lites.
    </p><p class="article-text">
        La gente com&uacute;n se siente objeto de (en lugar de due&ntilde;os de) sus&nbsp; propias circunstancias. Para que la visi&oacute;n de una sociedad decrecentista sea una opci&oacute;n realista y ampliamente aceptada, necesitamos estar de acuerdo en los siguientes puntos:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>El crecimiento y la estabilidad clim&aacute;tica son incompatibles.</li>
                                    <li>El crecimiento continuo no aumenta la prosperidad.</li>
                                    <li>El crecimiento pronto llegar&aacute; a su fin de todos modos.</li>
                                    <li>A partir de un cierto punto, el coste ecol&oacute;gico y social pagado para poder mantener el ritmo de crecimiento se vuelve inaceptable.</li>
                                    <li>Los patrones de crecimiento y consumo occidental afectan cada vez m&aacute;s al Sur global.</li>
                                    <li>El efecto de &ldquo;goteo&rdquo; (<em>trickle-down effect</em>) ha resultado ser falso.</li>
                                    <li>No existe tal cosa como el &ldquo;crecimiento verde&rdquo;.</li>
                                    <li>El decrecimiento no s&oacute;lo significa menos, sino tambi&eacute;n diferente, es decir, satisfacer las necesidades de todos de forma m&aacute;s sostenible y equitativa con menos recursos.</li>
                                    <li>El decrecimiento no est&aacute; en contra de las tecnolog&iacute;as innovadoras, pero requiere que sean administradas democr&aacute;ticamente y &ldquo;convivialmente&rdquo;, bas&aacute;ndose en el principio de precauci&oacute;n.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <strong>Ya es hora de dar forma a un amplio movimiento social</strong>
    </p><p class="article-text">
        A pesar de lo que dicen los grupos de inter&eacute;s corporativos, todos podemos entender que una buena vida no requiere m&aacute;s tr&aacute;fico, casas m&aacute;s grandes o m&aacute;s cosas que generen mayores cantidades de residuos.
    </p><p class="article-text">
        Una buena vida requiere una seguridad a largo plazo satisfaciendo las necesidades b&aacute;sicas de todos: en alimentaci&oacute;n, vivienda, afecto, ocio, protecci&oacute;n, comprensi&oacute;n, salud, participaci&oacute;n, creaci&oacute;n y libertad. Todos estos requisitos dependen directamente de la existencia de un planeta sano. Si tomamos en serio nuestros valores occidentales &ldquo;citados tan a menudo&rdquo;, no hay duda de que tenemos que cambiar nuestras costumbres y garantizar que nuestros valores sean una realidad por delante de cualquier beneficio corporativo o privado.
    </p><p class="article-text">
        Ya es hora de dar forma a un amplio movimiento social que presione a los gobiernos y empresas para que ayuden a ajustar tanto los h&aacute;bitos de consumo como los de producci&oacute;n para permitir la buena vida de todos. Queremos cooperaci&oacute;n en lugar de competencia, lo com&uacute;n en vez del inter&eacute;s corporativo, la solidaridad en lugar de la codicia, fuertes relaciones sociales en lugar de un consumo sin sentido, la administraci&oacute;n consciente de recursos en lugar del extractivismo, y la compasi&oacute;n en lugar de la indiferencia. Al mismo tiempo, exigimos menos tr&aacute;fico, menos megaproyectos y m&aacute;s pol&iacute;ticas basadas en la comunidad.
    </p><p class="article-text">
        Ya es hora de tomar nuestro futuro en nuestras manos y darnos cuenta de que la econom&iacute;a actual es parte del problema y, por tanto, no puede ser parte de la soluci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Traducci&oacute;n de&nbsp;Oscar Prieto Garc&iacute;a
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Christiane Kliemann]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/decrecimiento-sostenibilidad-cambio-sistemico_132_2663471.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 May 2015 19:02:54 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La economía actual es el problema, no la solución]]></media:title>
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