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    <title><![CDATA[elDiario.es - Ramón Marcos]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/ramon_marcos/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Ramón Marcos]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Superar la tele-democracia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/superar-tele-democracia_129_2661672.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"El riesgo principal reside en que bajo la idea de cambio, lo que se puede configurar es una democracia "teledirigida" que refuerce el estatus quo del poder económico y político existente", afirma el autor</p></div><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os 90 del siglo pasado, Giovanni Sartori escribi&oacute; <em>Homo Videns.</em> En ese libro, Sartori alertaba de los riesgos que corr&iacute;an las democracias ante el hecho de que los medios de comunicaci&oacute;n convirtieran la pol&iacute;tica en un espect&aacute;culo, a trav&eacute;s de escenarios donde el discurso y la reflexi&oacute;n perdieran sentido en favor de una primac&iacute;a la imagen y de lo que &eacute;l llamaba el &ldquo;v&iacute;deo-l&iacute;der&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En esas condiciones, la elecci&oacute;n racional basada en propuestas se har&iacute;a casi imposible, no siendo relevantes los hechos sino las im&aacute;genes mostradas como una realidad incuestionable, aunque esa &ldquo;realidad&rdquo; fuese una imagen parcial y muchas veces err&oacute;nea.
    </p><p class="article-text">
        Sartori est&aacute; hoy, por lo tanto, m&aacute;s vigente que nunca, porque este riesgo en la calidad de la democracia no afecta s&oacute;lo a Espa&ntilde;a, sino tambi&eacute;n al resto de democracias.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, una democracia muy joven y con una sociedad civil todav&iacute;a muy d&eacute;bil, el riesgo es mayor si cabe. La existencia de unos medios de comunicaci&oacute;n verdaderamente independientes, capaces de generar un debate reflexivo y que no est&eacute;n bajo la batuta del Gobierno o de los m&aacute;s poderosos, resulta una necesidad cada vez m&aacute;s acuciante.
    </p><p class="article-text">
        En nuestro pa&iacute;s, la existencia de esos medios independientes est&aacute; en cuesti&oacute;n. Por una parte, los medios p&uacute;blicos (televisiones) est&aacute;n sujetos a las presiones de los gobiernos de turno y son gestionados siguiendo criterios pol&iacute;ticos por encima de criterios de neutralidad y pluralidad informativa. Por otra parte, las televisiones privadas (que son una concesi&oacute;n administrativa de servicio p&uacute;blico), han acabado en un proceso de concentraci&oacute;n de propiedad en el que la mayor parte de la audiencia queda recluida en un duopolio.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco la prensa la escrita tradicional es ajena a la limitaci&oacute;n del pluralismo. Ya sea por la crisis econ&oacute;mica o por el cambio de modelo, consecuencia de la revoluci&oacute;n digital, muchos de los grupos tradicionales han visto bajar sus ventas y su facturaci&oacute;n en publicidad y han incurrido en graves p&eacute;rdidas econ&oacute;micas. Estas p&eacute;rdidas s&oacute;lo han podido verse compensadas con la entrada en su capital de grandes empresas ajenas al mundo de la comunicaci&oacute;n (muchas de ellas altamente reguladas y que provienen de procesos privatizadores) y con un incremento en suporcentaje de publicidad institucional, pagada por los gobiernos.
    </p><p class="article-text">
        Como consecuencia de ello, gran parte de la prensa tradicional ha acabado reproduciendo el modelo televisivo y confundiendo informaci&oacute;n, opini&oacute;n y espect&aacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        Sabemos, como nos recuerdan Acemoglu y Robinson en su libro <em>Por qu&eacute; fracasan los pa&iacute;ses,</em> que las instituciones de un pa&iacute;s son la clave de su &eacute;xito social y econ&oacute;mico y que una de las instituciones claves es la existencia de una prensa libre, capaz de controlar al Gobierno y de ayudar a formar la opini&oacute;n p&uacute;blica desde la libertad. Sin prensa verdaderamente libre que garantice el pluralismo de la sociedad y que apueste por debates de fondo, la democracia baja de calidad.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os, hemos podido comprobar c&oacute;mo se mezclaba la tele-democracia con la escasa presencia de una prensa rigurosa dedicada a la reflexi&oacute;n y el debate y cuyo objetivo sea la b&uacute;squeda de la verdad. As&iacute;, hemos asistido con sorpresa al desprecio de los hechos y a ver portadas que respond&iacute;an m&aacute;s al deseo de configurar una realidad ante la opini&oacute;n p&uacute;blica que a la voluntad de informarla y de ayudar al pluralismo pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Cuando esto ocurre, son finalmente los m&aacute;s poderosos los que acaban decidiendo, aunque haya quienes crean ingenuamente que lo que se produce es una rebeli&oacute;n de las clases medias. El riesgo principal reside en que bajo la idea de cambio, lo que se puede configurar es una democracia &ldquo;teledirigida&rdquo; que refuerce el estatus quo del poder econ&oacute;mico y pol&iacute;tico existente. El verdadero riesgo reside, en definitiva, en una democracia en la que el talento, el esfuerzo, los hechos y la verdad no sirvan apenas para nada.
    </p><p class="article-text">
        Para evitar que se materialice esa realidad hay que apostar por mejorar nuestra democracia sin pretensiones ingenuas, apostando por medios independientes del poder pol&iacute;tico y econ&oacute;mico que contribuyan a consolidar una opini&oacute;n p&uacute;blica informada que, a su vez, pueda exigir que se hagan realidad las profundas transformaciones que nuestro pa&iacute;s necesita.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ramón Marcos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/superar-tele-democracia_129_2661672.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 May 2015 19:21:02 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Superar la tele-democracia]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[UPyD]]></media:keywords>
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