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    <title><![CDATA[elDiario.es - Joaquín Urías]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/joaquin_urias/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Joaquín Urías]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[De enchufes, prevaricación y jueces activistas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/enchufes-prevaricacion-jueces-activistas_129_13380375.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f8a54ff1-3d31-4a25-867a-6e2ab3a1fddc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1036y273.jpg" width="1200" height="675" alt="De enchufes, prevaricación y jueces activistas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A la ciudadanía nos importa un pepino lo que opinen los jueces de la sección penal sobre si es conveniente o necesario que vuelva a haber un coordinador de actividades de conservatorios en Extremadura. Desde esa confusión entre lo judicial y lo político es desde donde la sentencia pergeña una condena tan injustificada como irrazonable</p><p class="subtitle">La Justicia condena al hermano de Pedro Sánchez a nueve años de inhabilitación por prevaricar pero le absuelve de tráfico de influencias</p><p class="subtitle">Análisis - 'Claves de una condena extraña a David Sánchez: inhabilitado por prevaricación sin pruebas sólidas de tráfico de influencias', por José Manuel Romero</p></div><p class="article-text">
        De la <a href="https://www.eldiario.es/extremadura/politica/audiencia-badajoz-condena-hermano-pedro-sanchez-nueve-anos-inhabilitacion-ejercer-cargo-publico-contrato-diputacion_1_13377235.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sentencia que ha dictado la Audiencia Provincial de Badajoz</a> solo se recordar&aacute; una cosa: que condena al hermano del presidente del Gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s eso sea realmente lo &uacute;nico que importa. El jurista que pacientemente se lea sus <a href="https://www.eldiario.es/extremadura/consulta-integra-sentencia-caso-david-sanchez-hermano-presidente_1_13378172.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">casi cuatro centenares de p&aacute;ginas</a> (prescindibles la mayor parte) puede quedarse con la sensaci&oacute;n de que esa era su &uacute;nica intenci&oacute;n. Sin condena a S&aacute;nchez Castej&oacute;n no merec&iacute;a la pena todo este despliegue. As&iacute; las cosas, no es desaventurado pensar que en el germen y la raz&oacute;n de ser misma de esta resoluci&oacute;n hay una motivaci&oacute;n pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Se presenta, eso s&iacute;, como sentencia. Un documento jur&iacute;dico. Y no precisamente grosero o carente de toda argumentaci&oacute;n. Todo indica que parte razonablemente de un hecho irregular al que incluso coloquialmente se puede llamar corrupci&oacute;n. Pero la condena final es pol&iacute;tica, porque no puede ser jur&iacute;dica: ni es coherente ni aparece justificada. 
    </p><p class="article-text">
        Obviando los centenares de p&aacute;ginas de relleno, el n&uacute;cleo de la sentencia sostiene que hay indicios indirectos suficientes para concluir que responsables de la Diputaci&oacute;n de Badajoz vulneraron conscientemente la ley para adjudicar una plaza irregularmente a David S&aacute;nchez P&eacute;rez-Castej&oacute;n y que, adem&aacute;s, luego la modificaron para complacerlo. Un delito de prevaricaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Reconoce la sentencia que no hay prueba de cargo directa. S&iacute; enuncia algunos indicios de que la plaza se cre&oacute; espec&iacute;ficamente para d&aacute;rsela a &eacute;l: que el propio S&aacute;nchez estaba ya buscando casa en Badajoz antes de que se resolviera el concurso; que hab&iacute;a rumores de que la plaza iba a ser para &ldquo;el herman&iacute;simo&rdquo;; que una vez nombrado, S&aacute;nchez falt&oacute; frecuentemente al trabajo.
    </p><p class="article-text">
        En efecto, la convocatoria huele mal. Pero, aunque se creara pensando en &eacute;l y se le adjudicara a dedo, eso no implica necesariamente un delito de prevaricaci&oacute;n, que consiste en dictar una resoluci&oacute;n injusta a sabiendas. Ni siempre que se crea un puesto pensando en d&aacute;rselo a alguien es ilegal, ni toda ilegalidad &mdash;aunque podamos denominarla corrupci&oacute;n&mdash;es delito. 
    </p><p class="article-text">
        El tribunal es consciente. Por eso a&ntilde;ade lo que le parece el argumento de peso: que la plaza de coordinador de actividades de conservatorio era innecesaria y carente de contenido. Ah&iacute; es donde la sentencia empieza a flaquear. La tarea de coordinar las actividades de los conservatorios extreme&ntilde;os la desempe&ntilde;aba hasta 2010 un funcionario. Una vez que este se jubil&oacute;, pasaron a asumirla los propios directores de conservatorios. Evidentemente, no corresponde a tres jueces penales decidir si un puesto de la administraci&oacute;n es necesario o no. Eso es una decisi&oacute;n pol&iacute;tica, que deben tomar los responsables pol&iacute;ticos elegidos para ello. Podr&iacute;a llegar a ser corregida por arbitraria si fuera del todo disparatada o una mera apariencia, pero no es el caso, puesto que existi&oacute; ya antes.
    </p><p class="article-text">
        Democr&aacute;ticamente, a la ciudadan&iacute;a nos importa un pepino lo que opinen los jueces de la secci&oacute;n penal sobre si es conveniente o necesario que vuelva a haber un coordinador de actividades de conservatorios en Extremadura. Desde esa confusi&oacute;n entre lo judicial y lo pol&iacute;tico es desde donde la sentencia perge&ntilde;a una condena tan injustificada como irrazonable.
    </p><p class="article-text">
        Sostiene que el nombramiento fue innecesario y que tambi&eacute;n fue caprichoso modificar despu&eacute;s las tareas asignadas a la plaza para cumplir con los deseos del director de orquesta contratado. Creen que si la administraci&oacute;n contrata para coordinar actividades a un se&ntilde;or que sabe mucho de &oacute;pera, despu&eacute;s no puede intentar aprovechar esos conocimientos poni&eacute;ndolo a montar un programa de &oacute;pera. Uno puede estar de acuerdo en esa cr&iacute;tica. Cualquiera desde la barra de un bar puede opinar cu&aacute;l ser&iacute;a la mejor manera de gestionar lo p&uacute;blico, pero es un razonamiento insuficiente para justificar una condena penal.
    </p><p class="article-text">
        Si una actuaci&oacute;n administrativa es irregular, est&aacute; la jurisdicci&oacute;n contencioso-administrativa para corregirla. Eso no significa que sea prevaricaci&oacute;n. Nuestros egregios jueces nos machacan cada d&iacute;a con que las sentencias disparatadas que dictan algunos de sus compa&ntilde;eros, especialmente las que tienen una base ideol&oacute;gica, no son prevaricaci&oacute;n. Dicen que lo suyo es recurrirla y que se corrija. Pero cuando lo mismo sucede en la administraci&oacute;n extreme&ntilde;a, les basta un pu&ntilde;ado de indicios interpretables para ver el delito.
    </p><p class="article-text">
        Al menos, en este caso. En nuestro pa&iacute;s no es raro que ayuntamientos, universidades, ministerios o entes p&uacute;blicos convoquen plazas de las que de antemano se sabe qui&eacute;n ser&aacute; el beneficiario. A menudo las convocatorias son incluso anuladas  por la jurisdicci&oacute;n contencioso-administrativa porque son chanchullos descarados. Pero nunca hay nadie condenado por prevaricar. Solo en esta ocasi&oacute;n. No es una locura pensar que tiene que ver con la cercan&iacute;a al presidente del Gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Un indicio de ello es que la sentencia est&aacute; radicalmente hu&eacute;rfana de justificaci&oacute;n en dos de sus elementos esenciales. En primer lugar, la Audiencia no explica por qu&eacute; descarta que los condenados pensaran que lo que hac&iacute;an entraba dentro de las facultades discrecionales que les permite la ley. O sea, que no sabemos ni se nos aclara si eran todos ellos conscientes de estar aprobando algo ilegal.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, peor a&uacute;n, no hay la m&aacute;s m&iacute;nima explicaci&oacute;n de la condena a David S&aacute;nchez. La prevaricaci&oacute;n la cometen los que convocan una plaza para beneficiarlo. De &eacute;l se dice que era colaborador necesario&hellip; &iexcl;porque se present&oacute; a la plaza! Se le acusa de haber rellenado la solicitud, de haber aportado documentaci&oacute;n y de haber asumido las nuevas tareas encomendadas, sin explicar de d&oacute;nde sacan que hizo todo eso sabiendo que era un chanchullo ilegal. Ese salto l&oacute;gico no es balad&iacute;: se trata del invento que permite condenar al hermano del presidente. Es muy burdo, pero imag&iacute;nense montar todo este l&iacute;o &mdash;convertir en delito excepcionalmente una corruptela administrativa, someter a los jueces a desgaste p&uacute;blico, llamar a declarar a numerosos testigos, redactar una sentencia de cuatrocientas p&aacute;ginas&mdash; si al final no se consigue un titular que haga da&ntilde;o al presidente del Gobierno. No tendr&iacute;a sentido.
    </p><p class="article-text">
        Por si quedara alguna duda, los magistrados que redactan la sentencia no dudan en saltarse su apariencia de neutralidad t&eacute;cnica para incluir unas insinuaciones da&ntilde;inas de las que reconocen no tener la m&iacute;nima prueba: dejan caer que quiz&aacute;s la plaza se creo por presi&oacute;n de Pedro S&aacute;nchez o para congraciarse con &eacute;l. Afirman que es una mera impresi&oacute;n carente de toda base f&aacute;ctica, pero ah&iacute; lo ponen.
    </p><p class="article-text">
        En fin. No es ning&uacute;n disparate pensar que los que crearon la plaza de coordinador musical lo hicieron para d&aacute;rsela a David S&aacute;nchez. Seguramente estamos ante una de tantas corruptelas que son el mal end&eacute;mico de este pa&iacute;s. Pero s&iacute; que es un disparate jur&iacute;dico concluir que estamos ante un delito de prevaricaci&oacute;n y, sobre todo, carece de todo sustento condenar por ello al hermano del presidente. El que pueda hacer, que haga.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joaquín Urías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/enchufes-prevaricacion-jueces-activistas_129_13380375.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Jul 2026 16:46:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De enchufes, prevaricación y jueces activistas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[David Sánchez,Audiencias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las leyes del presidente no nacido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/leyes-presidente-no-nacido_129_13362096.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c82b6739-ce75-4619-b168-94d228a49e09_16-9-discover-aspect-ratio_default_1146855.jpg" width="3250" height="1828" alt="Las leyes del presidente no nacido"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si el embrión es un miembro de la familia, como dice ahora el PP, abortar su gestación debería ser delito. El precedente de la propuesta es muy peligroso. Cuando la derecha moderada deja de serlo y juega la carta iliberal, a menudo solo está poniendo las bases para que detrás lleguen los totalitarios de verdad</p></div><p class="article-text">
        El l&iacute;der oficial del Partido Popular acaba de presentar con toda la pompa y solemnidad de la que es capaz su intenci&oacute;n de aprobar una ley estatal del concebido no nacido. Promete hacerlo en cuanto sea elegido presidente del Gobierno, algo que seg&uacute;n sus c&aacute;lculos suceder&aacute; el a&ntilde;o que viene. Por ahora estamos ante un presidente no nacido.
    </p><p class="article-text">
        El anuncio de N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o debe interpretarse en clave interna. El candidato conservador est&aacute; en permanente pelea por el liderazgo de su partido y de la derecha espa&ntilde;ola. Sobre todo, frente a la presidenta de la Comunidad de Madrid, que casualmente dio a conocer hace unos d&iacute;as la puesta en marcha de una ley igual. Tuvo una acogida entusiasta entre grupos cat&oacute;licos y extremistas.
    </p><p class="article-text">
        Ahora el gallego intenta posicionarse ideol&oacute;gicamente a su misma altura y directamente le ha robado la idea alegando que a &eacute;l se le ocurri&oacute; primero. La propuesta de ley, pues, hay que entenderla exclusivamente en este contexto en el que uno y otra se zancadillean constantemente intentando presentarse como el referente de la derecha tradicional. El prop&oacute;sito de la ley parece m&aacute;s propagandista que real. Es ideol&oacute;gica en el peor sentido de la expresi&oacute;n: no por responder a unos valores sino al deseo de aparentarlos.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que desde un primer momento parece claro que lo importante de esta ley que nos cuentan no son sus efectos, casi insignificantes, sino el nombre.
    </p><p class="article-text">
        T&eacute;cnicamente, la ley es de una simpleza abrumadora. Se trata, exclusivamente, de adelantar unos meses todas las prestaciones y beneficios previstos para el nacimiento de un hijo. En el caso de la ley madrile&ntilde;a, la presidenta de la comunidad ha insistido en que podr&aacute; hacerse desde el momento mismo de la concepci&oacute;n. No se sabe si valdr&aacute; con presentar un <em>predictor</em> positivo para pasar a ser familia numerosa, visto que su jefe de gabinete dice que al acabar de tener sexo, &ldquo;antes de ducharse&rdquo;, ya se tendr&aacute; por aumentada la familia. La ley gallega que aprob&oacute; N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o, por su parte, apenas adelanta las prestaciones cinco meses.
    </p><p class="article-text">
        Con aspiraciones tan pobres parece claro que los objetivos de la ley anunciada no son los que dicen. Ni se trata de proteger a las familias, ni de fomentar la natalidad.
    </p><p class="article-text">
        Para proteger a la familia seguramente ser&iacute;a m&aacute;s eficaz aprobar una ley que haga frente a la pobreza infantil, que en Espa&ntilde;a afecta al 33% de los ni&ntilde;os. Y si es verdad que algunas de quienes m&aacute;s la sufren son las familias numerosas, eso no se arregla adelantando unas semanas unas prestaciones rid&iacute;culas. El parip&eacute; no se sostiene.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la natalidad los datos son tozudos. Desde que N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o aprob&oacute; en Galicia una ley igual el descenso de la natalidad en esa comunidad no ha sufrido ni el m&aacute;s m&iacute;nimo frenazo perceptible. Si acaso al rev&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Evidentemente, no va de eso. El objetivo comunicativo es poner el acento en el embri&oacute;n. De ah&iacute; el pomposo nombre de Ley del Concebido No Nacido. Da igual que no sirva m&aacute;s que para anticipar unos pocos meses un pu&ntilde;ado de ayudas. Lo destacable es que, seg&uacute;n su t&iacute;tulo, se dirige al no nacido y lo coloca en el centro de la acci&oacute;n pol&iacute;tica. Es simplemente una forma de situarse simb&oacute;licamente contra el aborto. En cierto modo, tambi&eacute;n contra la Constituci&oacute;n. Hace veinte a&ntilde;os que el Tribunal Constitucional insiste en la idea de que en nuestro sistema democr&aacute;tico el <em>nasciturus</em> no es una persona ni puede tener derechos. Por supuesto que es un bien jur&iacute;dico y debe ser protegido. M&aacute;s mientras m&aacute;s avanza la gestaci&oacute;n. Pero igualarlo jur&iacute;dicamente a un ni&ntilde;o es inconsistente con el modo en que se viene interpretando nuestra norma fundamental y solo puede buscar acabar con el derecho al aborto.
    </p><p class="article-text">
        La oposici&oacute;n al aborto es desde hace a&ntilde;os, junto a su componente religioso, una de las se&ntilde;as de identidad de la derecha espa&ntilde;ola. La &uacute;nica que la llev&oacute; a ocupar masivamente las calles en 1985, contra la primera ley que lo despenaliz&oacute;. Volvi&oacute; a hacerlo en 2009 cuando el Gobierno de Rodr&iacute;guez Zapatero sac&oacute; adelante la ley de plazos. Desde entonces ha llovido mucho. La interrupci&oacute;n voluntaria del embarazo es ya un derecho normalizado por todas las mujeres espa&ntilde;olas. Incluidas las que votan al Partido Popular. A medida que la sociedad lo integraba como algo irrenunciable, las protestas en su contra se han ido desinflando hasta convertirse en algo testimonial; m&aacute;s folcl&oacute;rico que pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Se equivoca N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o si piensa que esta ley provocativa consigue algo m&aacute;s que alejarlo del centro pol&iacute;tico. Lo acerca solo al votante madrile&ntilde;o de D&iacute;az Ayuso, a los medios radicales de dentro de la M30 y a algunos simpatizantes de Vox.  Y m&aacute;s vale que se ande con cuidado con estos experimentos. En 2014, el &iacute;nclito Alberto Ruiz-Gallard&oacute;n, entonces ministro de Justicia, anunci&oacute; su idea de reformar la ley del aborto y recortar el derecho. Le sali&oacute; tan mal que tuvo que dimitir. Una cosa es manifestarse en la calle con los obispos y otra empeorar deliberadamente la vida de las mujeres. Ya se ha dicho: a estas alturas, en nuestro pa&iacute;s, el de la interrupci&oacute;n voluntaria del embarazo es un derecho dif&iacute;cilmente reversible.
    </p><p class="article-text">
        Hay que imaginar que tanto D&iacute;az Ayuso como N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o lo saben. Por eso sacan una ley que es como un petardo; hace mucho ruido y se queda en nada. No parecen capaces de enfrentarse con las decenas de miles de mujeres de todo signo que abortan voluntariamente cada a&ntilde;o y vuelven a actuar como lo que su socio ultraderechista llama la &ldquo;derechita cobarde&rdquo;; golpes de pecho y falsa indignaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        El precedente, sin embargo, es muy peligroso. Cuando la derecha moderada deja de serlo y juega la carta iliberal, a menudo solo est&aacute; poniendo las bases para que detr&aacute;s lleguen los totalitarios de verdad. Los que recortar&aacute;n derechos de las mujeres y ser&aacute;n capaces de volver a encarcelar a las que aborten.
    </p><p class="article-text">
        El problema de anunciar con tanto bombo estas leyes del no nacido es que la coherencia de sus principios llevar&iacute;a a acabar con la posibilidad de interrumpir libremente el embarazo. Si el embri&oacute;n es un miembro de la familia, como dice ahora el Partido Popular, abortar su gestaci&oacute;n deber&iacute;a ser delito. Por el momento les beneficia jugar con la ambig&uuml;edad para quedar bien con una idea y la contraria. Si alg&uacute;n d&iacute;a gobiernan, tendr&aacute;n que tomar medidas. Visto lo que est&aacute; pasando en Andaluc&iacute;a todo parece presagiar que ni necesitan los votos de la ultraderecha no vacilar&aacute;n: ni en negar el cambio clim&aacute;tico o imponer el racismo institucional, ni en quitarles derechos a las mujeres. Est&aacute;n jugando con fuego, y lo saben.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joaquín Urías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/leyes-presidente-no-nacido_129_13362096.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Jul 2026 20:07:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Alberto Núñez Feijóo,Aborto,Isabel Díaz Ayuso]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Que los jueces del Supremo se presenten a las elecciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/jueces-supremo-presenten-elecciones_129_13349304.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cc435982-a61c-4c89-ba27-461f17c9cac5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Imagen de archivo de personas migrantes haciendo cola en L&#039;Hospitalet de Llobregat para la regularización. EFE/Quique García"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estos magistrados simplemente no comparten la política de inmigración del Gobierno. Su iniciativa es política, aunque la revistan con ropajes jurídicos construidos 'a posteriori'</p></div><p class="article-text">
        El proceso de regularizaci&oacute;n de inmigrantes es algo m&aacute;s que una de las medidas estrella de Gobierno de Pedro S&aacute;nchez. Se trata de una de esas iniciativas que marcan pol&iacute;ticamente todo un gobierno. Sobre todo, porque afronta de manera audaz una cuesti&oacute;n que sus oponentes han tra&iacute;do al centro del debate pol&iacute;tico. Y lo hace rompiendo con las asunciones que sus contrincantes ideol&oacute;gicos han venido presentando como indiscutibles. Una vez que en toda Europa la ultraderecha ha colocado a la inmigraci&oacute;n en el centro de las preocupaciones ciudadanas, los conservadores se han limitado a comprar el discurso de las expulsiones. Frente a ellos, S&aacute;nchez opta por la regularizaci&oacute;n y abre la posibilidad de un paradigma totalmente diferente.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; es como se hace la aut&eacute;ntica pol&iacute;tica, se est&eacute; o no de acuerdo con el contenido. Elegimos a nuestros representantes para que desarrollen iniciativas como esa.
    </p><p class="article-text">
        La regularizaci&oacute;n ha cogido con el paso cambiado a los gobiernos de otros pa&iacute;ses que se hab&iacute;an resignado a la mano dura y ha incendiado a la derecha patria. Convencidos de que ellos debieron ganar las elecciones, Vox y PP consideran ileg&iacute;timo al Gobierno de Pedro S&aacute;nchez desde el d&iacute;a mismo de su designaci&oacute;n parlamentaria. Es un sentimiento que se exacerba las pocas veces que el ejecutivo toma medidas verdaderamente pol&iacute;ticas capaces de transformar la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la l&oacute;gica de nuestro sistema constitucional es la que es. Y ni con los diputados que ahora tienen ni con las encuestas de previsi&oacute;n de votos pueden hacer nada para evitar que el Gobierno gobierne.
    </p><p class="article-text">
        O casi nada. Porque, desde hace d&eacute;cadas, en nuestro pa&iacute;s cuando a un grupo no le gusta las medidas que leg&iacute;timamente toma un gobierno de signo contrario lo lleva a los tribunales. Es lo que los acad&eacute;micos llaman judicializaci&oacute;n de la pol&iacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        Formalmente, se trata de controlar la regularidad de las medidas de gobierno y es algo leg&iacute;timo. Cada vez m&aacute;s, sin embargo, es un modo de sustituir la acci&oacute;n pol&iacute;tica por la judicial. A demasiados jueces les puede el activismo. Renuncian a autorrestringirse y resuelven aplicando una interpretaci&oacute;n ideol&oacute;gica de las normas, por decirlo suavemente. Aunque lo revistan de argumentaci&oacute;n jur&iacute;dica, en esencia sustituyen las valoraciones de los &oacute;rganos pol&iacute;ticos y administrativos por las suyas propias.
    </p><p class="article-text">
        Las primeras demandas contra el proceso de regularizaci&oacute;n las presentaron Vox y la Comunidad de Madrid.
    </p><p class="article-text">
        El tema de fondo a&uacute;n se est&aacute; tramitando, pero en este caso la pelea trascendental es la de la suspensi&oacute;n: los recurrentes no buscan tanto tener raz&oacute;n como que, mientras se decide si la tienen, la justicia deje en suspense la aplicaci&oacute;n de la norma. De esa manera paralizan el proceso e impiden que ning&uacute;n extranjero regularice su situaci&oacute;n por ahora. O definitivamente, si alcanzan la victoria en las elecciones del a&ntilde;o que viene y anulan la medida antes de que vuelva a estar en vigor.
    </p><p class="article-text">
        La primera batalla la perdieron hace unos meses. Resolviendo sobre el recurso de Vox y la Comunidad de Madrid, una mayor&iacute;a de jueces entendi&oacute; que no hab&iacute;a riesgo de un da&ntilde;o irreversible que aconsejara interrumpir cautelarmente el proceso de regularizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hubo dos magistrados disidentes. Estaban a favor de dejar en suspenso la regularizaci&oacute;n y lo hac&iacute;an con argumentos sobre su maldad. Evidentemente, la regularizaci&oacute;n no les gusta. Casualmente, se trata de dos jueces muy cercanos al Partido Popular. Y casualmente, esos mismos dos jueces, junto al que fue la punta de lanza de los populares en el Supremo durante a&ntilde;os, acaban de poner en marcha una estratagema aprovechando que ahora tienen que resolver los recursos presentados por la Comunidad Valenciana y Arag&oacute;n. B&aacute;sicamente, antes de decidir sobre la suspensi&oacute;n van a preguntar al Tribunal de Justicia de la Uni&oacute;n Europea si la regularizaci&oacute;n se opone a alguna norma europea.
    </p><p class="article-text">
        Plantear una cuesti&oacute;n judicial ante el m&aacute;ximo &oacute;rgano judicial de la Uni&oacute;n Europea es una libre facultad de todo juez que crea que una norma espa&ntilde;ola se opone a otra de derecho comunitario. Sin embargo, los tres magistrados disidentes fundamentan esta contradicci&oacute;n con  argumentos estrictamente pol&iacute;ticos o cogidos por los pelos.
    </p><p class="article-text">
        Sin citar reglas europeas espec&iacute;ficas, plantean que ning&uacute;n pa&iacute;s de la UE puede aprobar una regularizaci&oacute;n por s&iacute; solo. Contra la decisi&oacute;n del Gobierno espa&ntilde;ol invocan principios gen&eacute;ricos como la obligaci&oacute;n de hacer una &ldquo;gesti&oacute;n eficaz&rdquo; del retorno de irregulares. O el principio de &ldquo;cooperaci&oacute;n leal&rdquo;, que creen que impondr&iacute;a haber negociado antes con la Comisi&oacute;n. Incluso alegan un supuesto &ldquo;principio de solidaridad&rdquo; con otros pa&iacute;ses. En definitiva, conceptos vagos que los tres magistrados montaraces interpretan seg&uacute;n su propia visi&oacute;n del mundo y de la inmigraci&oacute;n. Reiteradamente, se quejan de que el Gobierno espa&ntilde;ol est&aacute; actuando por razones pol&iacute;ticas y no por lo que ellos creen que es el inter&eacute;s general pero no es m&aacute;s que su propia ideolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que ning&uacute;n precepto del pacto migratorio aprobado en el 2024 ni del resto de normativa en vigor proh&iacute;be a un Estado tener su propia pol&iacute;tica en materia de regularizaci&oacute;n. De hecho, el acervo comunitario se preocupa m&aacute;s de recoger unos derechos m&iacute;nimos de los inmigrantes que de poner un tope a que se les ampl&iacute;en. Incluso el art. 6.4 de la Directiva de Retorno reconoce expresamente que el Estado puede eximir al migrante de la obligaci&oacute;n de retorno o paralizar una expulsi&oacute;n ya decretada.
    </p><p class="article-text">
        Da igual. Porque no se trata de derecho.
    </p><p class="article-text">
        Estos jueces del Tribunal Supremo simplemente no comparten la pol&iacute;tica de inmigraci&oacute;n del Gobierno. Su iniciativa es pol&iacute;tica, aunque la revistan con ropajes jur&iacute;dicos construidos<em> a posteriori</em>. Todo indica que quieren usar la cuesti&oacute;n prejudicial ante el Tribunal de Justicia de la Uni&oacute;n Europea para argumentar sobre los males catastr&oacute;ficos de la regularizaci&oacute;n y presionar as&iacute; para suspender su aplicaci&oacute;n, ahora que 1,2 millones de personas han formalizado sus solicitudes.
    </p><p class="article-text">
        No sabemos si lo conseguir&aacute;n. Pero s&iacute; sabemos que el sistema democr&aacute;tico exige que las decisiones pol&iacute;ticas las tomen &oacute;rganos con legitimidad democr&aacute;tica para ello.
    </p><p class="article-text">
        A los jueces les corresponde aplicar las normas aprobadas por el poder pol&iacute;tico. Solo pueden anularlas o inaplicarlas si se oponen a otras normas. Por m&aacute;s que muchos magistrados se sientan activistas llamados a hacer lo que puedan contra el Gobierno de izquierdas, esa no es su funci&oacute;n constitucional. Por el mero hecho de haber aprobado una oposici&oacute;n, no pueden imponernos al resto de la sociedad sus ideas. Tampoco pueden impedir que el Gobierno gobierne. Si de verdad quieren funcionar as&iacute;, en vez de dictar estas resoluciones desvergonzadas lo que tienen que hacer es presentarse a las elecciones. Lo contrario resulta todo menos democr&aacute;tico.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joaquín Urías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/jueces-supremo-presenten-elecciones_129_13349304.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Jul 2026 19:54:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Que los jueces del Supremo se presenten a las elecciones]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inmigración,Tribunal Supremo,Regularización extraordinaria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Palante, con togas y a lo loco]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/palante-togas-loco_129_13320633.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c27ab34b-2d86-4293-a630-321f33f9a596_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Palante, con togas y a lo loco"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con los antecedentes del juez Peinado era de prever que su actuación terminara con unos fuegos artificiales a la altura del personaje, con una gravísima intromisión en el poder Ejecutivo</p><p class="subtitle">El juez Peinado envía a juicio a Begoña Gómez, le retira el pasaporte y le obliga a ir periódicamente al juzgado</p></div><p class="article-text">
        Por fin el juez Peinado ha concluido su investigaci&oacute;n sobre Bego&ntilde;a G&oacute;mez y enviado el asunto a juicio. Acaban m&aacute;s de dos a&ntilde;os de instrucci&oacute;n, en los que de manera irregular se han ido investigando y descartando sucesivamente numerosos delitos. Si alguien esperaba que su se&ntilde;or&iacute;a fuera a despachar este &uacute;ltimo tr&aacute;mite sin una sonora campanada, no ha entendido de qu&eacute; va el asunto.
    </p><p class="article-text">
        Cualquiera que haya seguido este procedimiento casi inquisitorial plagado de errores y disparates jur&iacute;dicos puede razonablemente tener la impresi&oacute;n de que su objetivo principal no es la realizaci&oacute;n de la justicia. Hay razones de sobra para que gran parte de la ciudadan&iacute;a sospeche que de lo que se trata en realidad es de intentar tumbar al gobierno.
    </p><p class="article-text">
        El empe&ntilde;o del instructor en hurgar en cada detalle de la vida de la esposa del presidente del Gobierno en busca de posibles actos reprobables est&aacute; fuera de toda duda. Comenz&oacute; siendo investigada por recortes de prensa que le atribu&iacute;an haber participado en la concesi&oacute;n del rescate estatal a una l&iacute;nea a&eacute;rea. En el auto de 84 p&aacute;ginas que acabamos de conocer no queda rastro de aquello. Se le acusa, en cambio, de haber conseguido una c&aacute;tedra en la Universidad Complutense de Madrid, de haber registrado a su nombre un software elaborado en ese marco y de que la asistente de la que dispone para su tarea institucional se dedicara tambi&eacute;n a ayudarla en cuestiones privadas. Las pruebas son esencialmente inconsistentes en todos los delitos. En todo caso, su fundamento tendr&aacute; ya que discutirse en un juicio.
    </p><p class="article-text">
        Lo que ha llamado la atenci&oacute;n, m&aacute;s all&aacute; de las acusaciones, es la instrucci&oacute;n en s&iacute; misma. A veces ha dado la impresi&oacute;n de que el manejo de los tiempos por este juez peculiar obedeciera al deseo de da&ntilde;ar la fama y la reputaci&oacute;n del presidente del Gobierno. Lleg&oacute; a forzarlo a declarar en un tr&aacute;mite que no aportaba nada a la causa y cuyas im&aacute;genes fueron inmediatamente filtradas sin que el magistrado tomara ninguna medida para impedirlo o castigarlo. Incluso imput&oacute; sin base alguna al mism&iacute;simo ministro de Justicia, en una resoluci&oacute;n corregida por la Audiencia Provincial que parec&iacute;a tener m&aacute;s de <em>vendetta</em> que de Justicia. En fin, los indicios de contaminaci&oacute;n pol&iacute;tica son tantos y tan espectaculares que no merece la pena mencionarlos en detalle.
    </p><p class="article-text">
        Con estos antecedentes era de prever que su actuaci&oacute;n terminara con unos fuegos artificiales a la altura del personaje. Sobre todo en una semana en la que se empezaba a hablar de nuevo de las presuntas corruptelas de la pareja de la presidenta de la Comunidad de Madrid. As&iacute; ha sido: el instructor ha decidido nada menos que retirarle el pasaporte a la mujer del presidente del Gobierno.
    </p><p class="article-text">
        La decisi&oacute;n es dif&iacute;cil de defender con las leyes en la mano. Resulta obvio recordar que no es una sanci&oacute;n. Bego&ntilde;a G&oacute;mez no puede ser castigada por nada, puesto que mantiene inc&oacute;lume su presunci&oacute;n de inocencia. Privarla de su pasaporte es tan solo una medida de cautela para asegurar que se la pueda juzgar en su momento, reduciendo el riesgo de fuga.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, constitucionalmente constituye una restricci&oacute;n de derechos fundamentales. Eso significa que solo puede imponerse si realmente es necesaria, no cabe otra opci&oacute;n menos lesiva y no resulta desproporcionada para el fin que se persigue. Nada de eso se cumple en este caso.
    </p><p class="article-text">
        Por un lado el propio juez reconoce que incluso en la eventualidad de que la se&ntilde;ora G&oacute;mez fuera hallada culpable de sus delitos eso no implicar&iacute;a necesariamente su entrada en prisi&oacute;n. De otra parte, la mera obligaci&oacute;n de acudir a firmar al juzgado cada dos semanas servir&iacute;a de manera similar para esa finalidad. M&aacute;s all&aacute;, parece a todas luces evidente que el riesgo de fuga en este caso es pr&aacute;cticamente nulo.
    </p><p class="article-text">
        En ninguna cabeza razonable cabe la idea de que la mujer del presidente del Gobierno en ejercicio huya por sorpresa a alg&uacute;n pa&iacute;s lejano. Sus funciones p&uacute;blicas y el impacto que ello tendr&iacute;a en el cargo de su c&oacute;nyuge hacen que se trate de una hip&oacute;tesis fantasiosa. En el peor de los casos, resulta que esta se&ntilde;ora est&aacute; todo el d&iacute;a controlada y protegida por agentes de polic&iacute;a. Todo esto lo sabe el juez y lo contesta con el &uacute;nico argumento de que la polic&iacute;a no es de fiar y podr&iacute;a ayudarla a escapar. Un nuevo dislate jur&iacute;dico de los suyos. 
    </p><p class="article-text">
        Seguramente sea absurdo rebatir jur&iacute;dicamente su decisi&oacute;n y evidenciar por qu&eacute; carece de todo respaldo normativo. Ante la sensaci&oacute;n de que se trata de una instrucci&oacute;n con finalidad esencialmente pol&iacute;tica, los argumentos jur&iacute;dicos tienen muy poco peso.
    </p><p class="article-text">
        Desde esa perspectiva, la decisi&oacute;n del magistrado Peinado supone una grav&iacute;sima intromisi&oacute;n en el poder Ejecutivo. La retirada del pasaporte de Bego&ntilde;a G&oacute;mez impide que pueda participar en eventos internacionales a los que sea invitada con su pareja. Se evidenciar&aacute; as&iacute;, incluso visualmente la soledad del presidente del Gobierno, dando pie a que se extienda por la ciudadan&iacute;a y los medios incluso internacionales la impresi&oacute;n de que se trata de un gobernante corrupto. Al juez le correspond&iacute;a dirigir la instrucci&oacute;n con el m&aacute;ximo respeto a los derechos de las personas, incluidas la fama y la reputaci&oacute;n de quien a&uacute;n es inocente y de sus familias. Parece que no ha sido capaz.
    </p><p class="article-text">
        Los jueces de instrucci&oacute;n gozan en nuestro sistema de un poder pr&aacute;cticamente ilimitado. Eso es as&iacute; porque nuestro sistema est&aacute; pensado para un modelo de jueces responsables y con capacidad de autolimitaci&oacute;n. Algo desgraciadamente m&aacute;s escaso cada d&iacute;a en nuestro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        No es un problema solo del juez Peinado. Gran parte de la judicatura espa&ntilde;ola no tiene ning&uacute;n escr&uacute;pulo en salir a la calle a participar en manifestaciones pol&iacute;ticas ultras vestida con sus togas. Entre nuestros jueces se ha convertido en costumbre presumir en espacios p&uacute;blicos y redes sociales de su ideolog&iacute;a conservadora. Lo mismo se niegan aplicar leyes aprobadas por el Parlamento que aplican diferente vara de medir en sus decisiones seg&uacute;n su coincidencia ideol&oacute;gica con los afectados. A la vista de todo ello uno dir&iacute;a que son muchos los que de entre ellos han renunciado a actuar con la necesaria imparcialidad.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, se hace muy dif&iacute;cil salir a defender a un juez de instrucci&oacute;n cuyas decisiones, por lo que sea, coinciden, adem&aacute;s, con las instrucciones de un oscuro personaje que anunci&oacute; hace tiempo que Bego&ntilde;a iba p'alante.
    </p><p class="article-text">
        Tenemos, pues, un problema con la justicia. Multitud de magistrados y magistradas parecen empe&ntilde;ados con togas y a lo loco en una campa&ntilde;a de desprestigio contra su profesi&oacute;n. Quieren ser obedecidos por su posici&oacute;n pero han renunciado a toda autoridad moral y legitimaci&oacute;n de ejercicio. Es un problema sin soluci&oacute;n: no hay alternativa, m&aacute;s que esperar que aprendan a autolimitarse y comportarse como exige su cargo. Cualquier tentaci&oacute;n de controlar a los jueces desde fuera nos acerca a la autocracia, as&iacute; que solo queda esperar por jueces m&aacute;s imparciales.
    </p><p class="article-text">
        La interferencia en las funciones del presidente del Gobierno, alterando su agenda y da&ntilde;ando injustificadamente su reputaci&oacute;n, puede ser corregida. Contra la decisi&oacute;n cabe recurso. En todo caso, son malos momentos para la democracia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joaquín Urías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/palante-togas-loco_129_13320633.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Jun 2026 17:34:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Palante, con togas y a lo loco]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Begoña Gómez,Juan Carlos Peinado,Justicia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Zapatero imputado: tres ideas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/zapatero-imputado-tres-ideas_129_13236006.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b12057f5-f584-4e1c-875d-2b1288378527_16-9-discover-aspect-ratio_default_1143415.jpg" width="5263" height="2961" alt="Zapatero imputado: tres ideas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El juez no debería afirmar con tanta seguridad y reiteración que el expresidente está en la cúpula de una organización delictiva. Es solo una hipótesis suya que ni se desprende necesariamente de los hechos demostrados ni es la única plausible con lo que conocemos. Pero, independientemente de su legalidad, es difícil acostumbrarse a la voracidad económica de todas estas personas que durante un tiempo rigieron los destinos del país</p><p class="subtitle">El origen del caso que implica a Zapatero: una denuncia de Anticorrupción tras alertas de Francia y Suiza</p></div><p class="article-text">
        La imputaci&oacute;n del expresidente del Gobierno Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero, ha sacudido como un terremoto la vida pol&iacute;tica del pa&iacute;s. Se trata, sin duda, de uno de los grandes referentes de la izquierda espa&ntilde;ola, de modo que la noticia de que est&aacute; siendo formalmente investigado ha causado tanto entusiasmo en un bando como desasosiego en el otro. En las filas progresistas, la reacci&oacute;n en un primer momento fue de incredulidad e incluso sospecha frente a la actuaci&oacute;n judicial. A medida que se han ido conociendo m&aacute;s datos se extiende la sensaci&oacute;n de decepci&oacute;n. En palabras del diputado Rufi&aacute;n, &ldquo;si es verdad, es una mierda, y si es mentira, es una mierda tambi&eacute;n&rdquo;. En momentos as&iacute; resulta especialmente &uacute;til una visi&oacute;n jur&iacute;dica que ayude a entender, en la medida de lo posible, qu&eacute; est&aacute; realmente pasando.
    </p><p class="article-text">
        La primera idea, desde este punto de vista, es que en este caso no se puede hablar sin m&aacute;s de <em>lawfare</em> o guerra sucia judicial. La investigaci&oacute;n contra Rodr&iacute;guez Zapatero no la pone en marcha ninguna asociaci&oacute;n como Manos Limpias ni obedece a primera vista a intereses pol&iacute;ticos. En el curso de la investigaci&oacute;n judicial sobre la regularidad de las ayudas que el Gobierno concedi&oacute; a la aerol&iacute;nea Plus Ultra aparecen unos mensajes en los que los directivos de la compa&ntilde;&iacute;a comentan primero la posibilidad de recurrir a la influencia del expresidente y m&aacute;s adelante se van refiriendo a diversas gestiones realizadas por &eacute;l. A partir de ah&iacute;, es normal que el juez instructor y la Fiscal&iacute;a Anticorrupci&oacute;n promuevan que se le investigue.&nbsp;Ser&iacute;a disparatado no hacerlo. M&aacute;s aun, el hecho de que el instructor haya esperado a que pasen las elecciones andaluzas para hacer p&uacute;blico el caso demuestra un intento de, precisamente, no influir en ellas.
    </p><p class="article-text">
        La segunda idea es que hay indicios de que se hubieran podido cometer delitos de tr&aacute;fico de influencias o blanqueo de capitales, pero no son, ni much&iacute;simo menos, concluyentes. Ni siquiera en t&eacute;rminos de opini&oacute;n p&uacute;blica puede decirse en este momento que sea claro que Rodr&iacute;guez Zapatero ha cometido ning&uacute;n delito. Al contrario de otros casos de corrupci&oacute;n en los que las pruebas eran muchos m&aacute;s claras (basta pensar en los de &Aacute;balos o la trama G&uuml;rtel), por ahora es dif&iacute;cil incluso opinar. En este punto, el auto de la Audiencia Nacional peca quiz&aacute;s de temerario en algunas de sus expresiones. El instructor no deber&iacute;a afirmar con tanta seguridad y reiteraci&oacute;n que ZP est&aacute; en la c&uacute;pula de una organizaci&oacute;n delictiva. Es solo una hip&oacute;tesis suya que ni se desprende necesariamente de los hechos demostrados ni es la &uacute;nica plausible con lo que conocemos. Por ello, ser&iacute;a de agradecer un lenguaje m&aacute;s neutro que, a efectos de la percepci&oacute;n social y medi&aacute;tica, no diera por supuesta una versi&oacute;n que es solo una posibilidad entre varias.
    </p><p class="article-text">
        En nuestro ordenamiento, el delito de tr&aacute;fico de influencias se comete cuando alguien interviene para orientar la decisi&oacute;n de la administraci&oacute;n en un asunto concreto. Incluso aunque no se consiga. O aunque no se cobre por ello. O hasta si la ayuda concedida es legal. Lo que se persigue es intentar hacer que las decisiones administrativas vayan en determinado sentido. No hay ninguna evidencia de que el expresidente lo haya hecho. De las conversaciones incorporadas a las actuaciones (si son ciertas) se deduce que habr&iacute;a facilitado el acceso de los empresarios a algunas personas e instituciones movi&eacute;ndose para que los recibieran. Concertar una reuni&oacute;n o recordarle a alguien que debe tomar una decisi&oacute;n sobre algo no es tr&aacute;fico de influencias, ni siquiera aunque se cobre por ello. As&iacute; pues, el juez debe demostrar, para sostener la eventual acusaci&oacute;n, que efectivamente presion&oacute; a alguna instituci&oacute;n para que se concedieran las ayudas a la aerol&iacute;nea. M&aacute;s aun, el delito de blanqueo exige que el dinero que se haya intentado ocultar provenga de una actividad delictiva, de modo que si no hay tr&aacute;fico de influencias no hay nada.
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n est&aacute; muy avanzada, pero en el punto concreto de Rodr&iacute;guez Zapatero hay muy poco. Hay indicios de que ha cobrado alg&uacute;n dinero, pero &eacute;l lo justifica en unos informes elaborados. Hay indicios de que pudiera haber impulsado la creaci&oacute;n de una sociedad en Dub&aacute;i, pero no de que lo hiciera para nada delictivo. As&iacute; pues, lo que sabemos est&aacute; muy lejos de servir para condenar, incluso p&uacute;blicamente, al expresidente de la ceja.
    </p><p class="article-text">
        La tercera conclusi&oacute;n, a estas alturas, tiene que ver con las dudas morales en torno a la falta de regulaci&oacute;n de las actividades de los expresidentes del gobierno. La experiencia demuestra que al abandonar el cargo llega a menudo la tentaci&oacute;n de hacer dinero con los contactos, los conocimientos y la visi&oacute;n que se tienen. Todo expresidente cuenta con una experiencia v&aacute;lida y es normal que sea reclamado constantemente para dar conferencias o analizar la vida pol&iacute;tica. Depende de cada uno el usarlo o no para forrarse. Pr&aacute;cticamente todos acaban por hacerlo y cobran sumas disparatadas. Se olvidan as&iacute; de que en gran medida sus conocimientos y su agenda los consiguieron gracias a la ciudadan&iacute;a y en su representaci&oacute;n. No se les paga tanto por lo que son como por el lugar en el que entre todos los colocamos. Pero es un reproche &eacute;tico o pol&iacute;tico. Antes que jur&iacute;dico.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute;, el aut&eacute;ntico problema y las posibles responsabilidades llegan despu&eacute;s. La mayor&iacute;a pasa pronto de cobrar por conferencias a hacerlo por consejos y sugerencias emitidos en privado. A menudo en el seno de grandes empresas que los retribuyen generosamente. En esas, no es sorprendente que se cruce la fina l&iacute;nea que separa la asesor&iacute;a estrat&eacute;gica del tr&aacute;fico de influencias. La capacidad de <em>lobby</em> de una persona que ha dirigido el pa&iacute;s, ha repartido favores por doquier y se relaciona con personalidades internacionales es enorme y se mueve en un terreno gris en el que es dif&iacute;cil determinar en qu&eacute; consiste.
    </p><p class="article-text">
        Para evitarlo, visto que a los expresidentes se les proporciona una oficina con empleados y se les permite estar en determinadas instituciones quiz&aacute;s no estar&iacute;a de m&aacute;s incluir tambi&eacute;n determinadas prohibiciones o l&iacute;mites respecto a su capacidad de cobrar por asesorar. Si se hiciera as&iacute; se evitar&iacute;an casos como el actual. Es muy posible que el asunto termine sin pruebas suficientes para condenar a Rodr&iacute;guez Zapatero, pero tambi&eacute;n lo es que su prestigio quede da&ntilde;ado irremediablemente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Independientemente de su legalidad, es dif&iacute;cil acostumbrarse a la voracidad econ&oacute;mica de todas estas personas que durante un tiempo rigieron los destinos del pa&iacute;s, personificaron nuestras esperanzas y hasta permitieron que nos sinti&eacute;ramos orgullosos de ellos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joaquín Urías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/zapatero-imputado-tres-ideas_129_13236006.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 May 2026 12:00:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Zapatero imputado: tres ideas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[José Luis Rodríguez Zapatero,Plus Ultra,Justicia,José Luis Calama]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El honor dañado de Begoña Gómez]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/honor-danado-begona-gomez_129_13197835.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e115edf4-1aba-445a-8e2c-0021f7277194_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El honor dañado de Begoña Gómez"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La sentencia que ha absuelto a una activista ultra del delito de injurias contra la mujer del presidente del Gobierno es un desastre  y permite preguntarnos si de ser la perjudicada otra persona, ideológicamente más cercana a la jueza, su criterio habría sido igual de laxo </p></div><p class="article-text">
        Un juzgado de Madrid acaba de absolver del delito de injurias a la activista ultra que hab&iacute;a acusado a la mujer del presidente del Gobierno de estar involucrada en cuestiones de narcotr&aacute;fico al tiempo que la llamaba reiteradamente &ldquo;Bego&ntilde;o&rdquo; y se refer&iacute;a a ella en masculino.
    </p><p class="article-text">
        El apelativo no es gratuito ni ocasional. En el submundo ultraderechista patrio se ha extendido c&oacute;mo una forma de denigrarla aludiendo al bulo de que en realidades una mujer transexual que naci&oacute; y se crio como hombre. El objetivo es da&ntilde;ar la reputaci&oacute;n del m&aacute;ximo dirigente pol&iacute;tico del pa&iacute;s a trav&eacute;s de la humillaci&oacute;n de su mujer. Una estrategia bien estudiada y que antes de llegar aqu&iacute; ya se ha utilizado en otros pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        En torno 2015 se extendi&oacute; por los grupos radicales de derecha de los Estados Unidos la falsedad de que Michelle Obama era un hombre travestido. La mentira se sustentaba en prejuicio racistas y machistas, cuestionando la femineidad de mujeres negras destacadas, a la vez que se pon&iacute;a en duda la propia sexualidad del presidente. Con la misma base machista y pretendidamente humillante se aplic&oacute; un lustro despu&eacute;s a Brigitte Macron.
    </p><p class="article-text">
        El fen&oacute;meno es tan extendido que tiene nombre propio: <em>transvestigaci&oacute;n</em>. En todos los casos pretende poner en duda la integridad de los jefes de gobierno y vincularlos a conspiraciones elitistas. Al mismo tiempo se resalta un supuesto papel central de sus consortes en su toma de decisiones, que estar&iacute;a justificado por su masculinidad de origen. En todos los casos los instigadores pruebas falsas similares. De Bego&ntilde;a G&oacute;mez circulan fotos manipuladas en las que aparece como un muchacho; incluso se han llegado a inventar cu&aacute;l era su nombre anterior y en qu&eacute; momento pas&oacute; a presentarse p&uacute;blicamente como mujer.
    </p><p class="article-text">
        Al llamarla Bego&ntilde;o se quiere evocar toda esta teor&iacute;a que niega la dignidad misma de la mujer del presidente del Gobierno, present&aacute;ndola como una persona mentirosa que se hace pasar por quien no es, finge una feminidad que no posee y sobre la que se insin&uacute;a la misma depravaci&oacute;n moral que en los c&iacute;rculos ultra se atribuye a las personas transexuales. Todo eso buscaba Pilar Baselga, la versi&oacute;n espa&ntilde;ola de la conocida activista de ultraderecha Candence Owen, que fuera denunciada por la primera dama francesa por expresiones muy similares. Y todo eso es claramente injurioso, en cuanto menoscaba sin base alguna la dignidad ajena.
    </p><p class="article-text">
        No lo ve as&iacute; la jueza encargada de resolver el caso. Comienza por atribuirse la facultad de valorar libremente cu&aacute;ndo un insulto es o no desproporcionado. Literalmente, escribe que solo es posible condenar &ldquo;cuando los t&eacute;rminos usados son desmesurados respecto del leg&iacute;timo objeto de la cr&iacute;tica&rdquo;.&nbsp;Y para ella llamar Bego&ntilde;o a la consorte del presidente del Gobierno, con la carga que ello conlleva, no es en absoluto desmesurado. Bien al contrario, cree la magistrada que se trata de mero humor sat&iacute;rico; una simple gracieta, dice, aplicando su propia visi&oacute;n del mundo a los hechos. Ninguna sorpresa.
    </p><p class="article-text">
        Hace unos meses tuve ocasi&oacute;n de comparecer ante una comisi&oacute;n reservada del Parlamento Europeo destinada a evaluar la situaci&oacute;n del Estado de derecho espa&ntilde;ol. En la misma intervino tambi&eacute;n la presidenta de la asociaci&oacute;n mayoritaria de jueces espa&ntilde;oles que es adem&aacute;s decana de los juzgados de Madrid. All&iacute;, en la sede de la soberan&iacute;a europea si es que tal cosa existe, esta se&ntilde;ora jueza tambi&eacute;n us&oacute; con desparpajo el mismo apelativo referido a la c&oacute;nyuge del presidente S&aacute;nchez. Todo lleva a pensar que es una expresi&oacute;n frecuente entre jueces retr&oacute;grados. Su ilicitud no deber&iacute;a depender de que a los jueces les parezca gracioso o incluso est&eacute;n de acuerdo con ella. Lo relevante es que, como prev&eacute; la ley, es un ataque contra la dignidad. Para aceptarlo as&iacute; har&iacute;a falta una capacidad de imparcialidad y profesionalidad poco frecuente en nuestro sistema judicial.
    </p><p class="article-text">
        T&eacute;cnicamente, la sentencia es un desastre. Respecto a la imputaci&oacute;n de conexiones con el narcotr&aacute;fico dice que no se ha demostrado dolo (mala intenci&oacute;n) suficiente. El C&oacute;digo Penal, sin embargo, se&ntilde;ala que para que haya delito basta con que las afirmaciones se hayan realizado con temerario desprecio a la verdad, es decir -en palabras del Tribunal Constitucional&mdash; sin el m&iacute;nimo contraste de su veracidad. Justo lo que sucedi&oacute; en este caso, aunque la jueza no lo tenga en cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Parece incluso que intente dar un poco de ca&ntilde;a a la mujer del presidente, a pesar de que en esta ocasi&oacute;n ella es la v&iacute;ctima del delito. Reproch&aacute;ndole no haber declarado personalmente durante el juicio, introduce la disparatada idea de que una jueza no puede saber si una expresi&oacute;n da&ntilde;a la dignidad de alguien o perjudica su fama a menos que interrogue personalmente a la v&iacute;ctima.&nbsp;As&iacute;, confunde la percepci&oacute;n del da&ntilde;o sufrido con su misma existencia. El hecho de que la afectada se haya querellado contra la activista conspiranoide debe bastar para demostrar que se ha sentido subjetivamente da&ntilde;ada. A partir de ah&iacute; corresponde al juez examinar objetivamente si se trataba de expresiones da&ntilde;inas o perjudiciales para la reputaci&oacute;n de cualquiera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La suma de todos estos saltos l&oacute;gicos permite preguntarse si de ser la perjudicada otra persona, ideol&oacute;gicamente m&aacute;s cercana a la jueza, su criterio habr&iacute;a sido igual de laxo. As&iacute; ha sucedido en las redes sociales; parte de la opini&oacute;n p&uacute;blica parece convencida de que dif&iacute;cilmente resultar&iacute;a absuelto quien, por ejemplo, acusara sin base alguna a una jueza de esconder su transexualidad o tener v&iacute;nculos con el narcotr&aacute;fico.
    </p><p class="article-text">
        Es una duda leg&iacute;tima, habida cuenta de la evidencia cada vez mayor de que muchos de los miembros del poder judicial espa&ntilde;ol son incapaces, por formaci&oacute;n, de desprenderse de sus sesgos y resolver los asuntos que se les someten con la debida imparcialidad. No prevarican porque no lo hacen a sabiendas y ese es precisamente el problema: no se dan ni cuenta de que resuelven los asuntos en funci&oacute;n de sus propias convicciones.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como dice Heinrich Boll en un libro de t&iacute;tulo parecido al de este art&iacute;culo, la violencia de las palabras a veces puede ser peor qu&eacute; las de las bofetadas. Esta sentencia no es peligrosa porque deje impune la violencia de una agitadora ultra. Lo es porque abre la duda de si todos -con independencia de la ideolog&iacute;a que tengamos- gozamos de la misma protecci&oacute;n frente a quienes atacan nuestros derechos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joaquín Urías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/honor-danado-begona-gomez_129_13197835.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 May 2026 19:33:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El honor dañado de Begoña Gómez]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Begoña Gómez,Justicia,Bulos,Injurias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vientos xenófobos desde Extremadura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/vientos-xenofobos-extremadura_129_13152544.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2d4465ad-eda6-440d-9e97-5657aebec733_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vientos xenófobos desde Extremadura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No estamos ante un acuerdo que se vaya a concretar en gran medida en normas extremeñas en vigor, sino en posicionamientos de su gobierno. Básicamente la señora Guardiola se compromete a defender frente al gobierno de la nación y a su propio partido, los posicionamientos xenófobos de Vox en materia de inmigración</p></div><p class="article-text">
        Se acaba de publicar el acuerdo firmado por el Partido Popular y VOX para gobernar conjuntamente en Extremadura. La presidenta Guardiola, que hace poco dec&iacute;a que no pod&iacute;a dejar entrar en el gobierno a quienes deshumanizan a los inmigrantes, no solo lo ha hecho, sino que se ha sumado a ello.
    </p><p class="article-text">
        El acuerdo es xen&oacute;fobo. Sin duda. No por las medidas que prev&eacute;, sino por el lenguaje que utiliza y las ideas que evidencia. Cualquier jurista que lo lea entender&aacute; inmediatamente que tanto VOX como el Partido Popular querr&iacute;an adoptar toda una serie de normas que implican una discriminaci&oacute;n por raz&oacute;n de origen, religi&oacute;n o raza. Pero no lo van a hacer en Extremadura. Esencialmente porque ninguna de ellas es competencia de la comunidad aut&oacute;noma. En ese sentido, la &uacute;nica manera de aplicar en esa regi&oacute;n el programa excluyente de los ultras que ahora ha asumido tambi&eacute;n el partido conservador ser&iacute;a salt&aacute;ndose la ley. Como los firmantes -que no son tontos- lo saben, el texto del acuerdo est&aacute; lleno de requiebros y medias palabras que demuestran que efectivamente, desde el punto de vista jur&iacute;dico es tan solo papel mojado.
    </p><p class="article-text">
        Efectivamente, el documento firmado tiene mas forma de folleto propagand&iacute;stico que de un programa de gobierno. Literalmente, el compromiso en la mayor&iacute;a de puntos es &lsquo;instar&rsquo; o &lsquo;exigir&rsquo; al gobierno de Espa&ntilde;a a cambiar las normas; &lsquo;trabajar activamente&rsquo; para conseguir sus objetivos. A lo sumo, &rsquo;poner el m&aacute;ximo celo&rsquo; en determinadas cuestiones.
    </p><p class="article-text">
        Un buen ejemplo est&aacute; en los relativo al reparto de menores inmigrantes tutelados por el Estado. El real decreto que regula la materia establece un mecanismo de ejecuci&oacute;n forzoso, de modo que las comunidades aut&oacute;nomas no pueden negarse a recibir a un menor. El acuerdo firmado entre ultras y conservadores, recalca que la junta de Extremadura se opondr&aacute; a este reparto &ldquo;por todos los medios legales, jur&iacute;dicos y pol&iacute;ticos&rdquo;, especialmente no participando en reuniones destinadas a reformar o aplicar el sistema. Es decir, en la pr&aacute;ctica toda esa oposici&oacute;n se plasmar&aacute; en una declaraci&oacute;n indignada por la que la junta dir&aacute; que se opone al reparto. Con eso se habr&aacute; cumplido el acuerdo, incluso aunque Extremadura contin&uacute;e aplicando la ley y acogiendo a los menores que se le asignen.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco hay prevista ninguna medida que venga a modificar las normas de empadronamiento. M&aacute;s all&aacute; de los titulares que leemos estos d&iacute;as, lo m&aacute;ximo a lo que se comprometen los nuevos gobernantes extreme&ntilde;os en este punto es a pedir al gobierno que reforme la ley de bases del r&eacute;gimen local. Y ya se sabe lo que hay contra el vicio de pedir&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Uno de los principales hallazgos propagand&iacute;sticos de este acuerdo es la inclusi&oacute;n de expresiones de dudosa eficacia jur&iacute;dica que dan a entender la posibilidad de adoptar normas discriminatorias. As&iacute; en los apartados referidos a la vivienda y la seguridad, se habla del &ldquo;principio de prioridad nacional&rdquo;. Sin embargo, al leer la letra peque&ntilde;a del acuerdo, este principio se traduce tan solo en exigir un tiempo de empadronamiento previo en Extremadura para acceder a determinados servicios, como vivienda protegida. Esa restricci&oacute;n no afectar&aacute; necesariamente a extranjeros, sino a cualquier ciudadano que se traslade a vivir a esa comunidad aut&oacute;noma. M&aacute;s a&uacute;n, conscientes de que eso dificulta el retorno de los extreme&ntilde;os, que emigraron a otros lugares, se modera con el criterio de que tambi&eacute;n se puede acceder si se tienen familiares viviendo ya en Extremadura. Aplicado a los residentes extranjeros viene a ser una especie de procedimiento de arraigo o unificaci&oacute;n familiar. Nada que se oponga a las leyes espa&ntilde;olas en materia de inmigraci&oacute;n; m&aacute;s bien lo contrario.
    </p><p class="article-text">
        Incapaces de negar demasiado la evidencia, en otro punto los firmantes reconocen que la junta de Extremadura tiene &ldquo;limitadas competencias &rdquo;para, promover acuerdos con pa&iacute;ses de origen. As&iacute;, a lo largo de todo el texto, hay compromisos de fomentar, promover, intentar, o similar. Se han aprobado directrices comunes pol&iacute;ticas pero no jur&iacute;dicas. No estamos ante un acuerdo que se vaya a concretar en gran medida en normas extreme&ntilde;as en vigor, sino en posicionamientos de su gobierno. B&aacute;sicamente la se&ntilde;ora Guardiola se compromete a defender frente al gobierno de la naci&oacute;n y a su propio partido, los posicionamientos xen&oacute;fobos de Vox en materia de inmigraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Siendo rigurosos, s&iacute; es cierto que en un pu&ntilde;ado de apartados se habla de medidas concretas que adoptar&aacute; el gobierno o el parlamento extreme&ntilde;o. Sucede as&iacute;, sobre todo, en materia de protecci&oacute;n al medio ambiente que es competencia exclusiva de la comunidad aut&oacute;noma. Lamentablemente, los partidos firmantes quieren cambiar las leyes de protecci&oacute;n ambiental, de caza, de pesca y de espacios naturales, siempre fomentando el desarrollo desaforado y reduciendo la garant&iacute;a del medio ambiente. Ah&iacute; podr&aacute;n causar da&ntilde;os irreversibles. Sin embargo, en materia de migraciones y extranjer&iacute;a, por ahora, la falta de competencias hace imposible que desde Extremadura se amenace a la igualdad y los derechos humanos.
    </p><p class="article-text">
        Esta vez disparan las salvas con munici&oacute;n de fogueo, pues. Pero estos fuegos artificiales son un anuncio de lo que podr&iacute;a pasar si tras las elecciones generales, se llegara a un acuerdo similar en el gobierno de Espa&ntilde;a. Lo que anuncia ahora el Partido Popular es que est&aacute; dispuesto a poner en marcha una legislaci&oacute;n extremista y xen&oacute;foba si alg&uacute;n d&iacute;a su l&iacute;der llega a la Moncloa. En este sentido, las aspiraciones que se reflejan en el acuerdo van mucho m&aacute;s all&aacute; de lo que prev&eacute;n las normas en vigor en la mayor&iacute;a de pa&iacute;ses europeos. Las reglas sobre inmigraci&oacute;n y extranjer&iacute;a que le gustar&iacute;a aplicar a la alianza entre populares y VOX solo tienen parang&oacute;n, si acaso, en las de gobiernos extremistas, como los de Hungr&iacute;a o Polonia.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute;, las ideas que de pronto ha abrazado el que hasta ahora era un partido conservador democr&aacute;tico (de centroderecha, en su propia denominaci&oacute;n) son en gran medida inconstitucionales. Algunas ideas que no se ha atrevido a plasmar de modo vinculante en el acuerdo, pero que defienden al presentarlo p&uacute;blicamente suponen una aut&eacute;ntica discriminaci&oacute;n por origen prohibida por la constituci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Si el partido popular en esta nueva deriva xen&oacute;foba llegara al poder en pr&oacute;ximas elecciones generales, solo podr&iacute;a aplicar este programa que ahora anuncia modificando previamente la Constituci&oacute;n y reduciendo el &aacute;mbito de protecci&oacute;n en Espa&ntilde;a de los derechos fundamentales. Est&aacute; por ver si se atrever&aacute;n a tanto, pero este acuerdo anuncia un cielo muy oscuro para los derechos humanos en nuestro pa&iacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joaquín Urías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/vientos-xenofobos-extremadura_129_13152544.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Apr 2026 20:22:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vientos xenófobos desde Extremadura]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Yo, el Supremo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/supremo_129_12787985.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cae0e5c7-2470-4bf3-b150-9348765725f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Yo, el Supremo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Tribunal Supremo ha demostrado como mínimo una profunda irresponsabilidad. Si la sentencia sobre el fiscal general en sí es terrible para el Estado de derecho, publicar solo el fallo es un cañonazo en la línea de flotación de la credibilidad de la justicia</p><p class="subtitle">Las falsedades de Ayuso tras la condena contra el fiscal general: de la “campaña organizada” al “ciudadano particular”</p></div><p class="article-text">
        La famosa novela de Augusto Roa Bastos 'Yo, el supremo' es una de las mejores recreaciones literarias sobre el autoritarismo. Trata la historia de un dictador decimon&oacute;nico que gastaba ese apodo, pero estos d&iacute;as resulta inevitable poner en relaci&oacute;n la historia del autor paraguayo con la deriva de nuestro propio Tribunal Supremo. Cada vez m&aacute;s ciudadanos tienen la impresi&oacute;n de que en Espa&ntilde;a se est&aacute; imponiendo una juristocracia en el que nuestros destinos quedan en manos de la voluntad de un grupo de magistrados que se arroga un poder excesivo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La condena al fiscal general del Estado es en esencia un recordatorio de que el tribunal que la ha dictado se llama supremo no porque tenga la &uacute;ltima palabra, sino porque se considera por encima del control  de cualquier poder. La sentencia nonata cuyo fallo conocemos no se presenta ante la sociedad como un acto jur&iacute;dico, sino de mera voluntad. Ni est&aacute; dictada con las garant&iacute;as legales ni tiene nada que ver con imponer el respeto a la ley. Es un mero ejercicio de poder por el que cinco jueces demuestran que son ellos los que deciden cu&aacute;ndo puede seguir en su cargo el fiscal general del Estado. Un aviso para cualquier otra autoridad democr&aacute;ticamente elegida que no sea del agrado de los responsables de impartir justicia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En efecto, la sentencia en s&iacute; no ha sido completamente publicada. Solo su parte decisoria. Algunos juristas honestos se resisten, por ello, a comentar el fallo. Son juristas que, sin duda, quieren creer en la ley y el sistema judicial. Tienen la fe en el sistema de la que parece carecer el propio Tribunal Supremo. La ausencia de motivaci&oacute;n de la decisi&oacute;n no s&oacute;lo vulnera la Constituci&oacute;n, que se&ntilde;ala literalmente que &ldquo;las sentencias ser&aacute;n motivadas&rdquo;. Tambi&eacute;n va contra la esencia misma de la m&aacute;s elemental l&oacute;gica jur&iacute;dica que un tribunal decida primero c&oacute;mo va a resolver el caso y deje para despu&eacute;s el c&oacute;mo argumentarlo. 
    </p><p class="article-text">
        Un tribunal de justicia que hace p&uacute;blico el fallo antes de haber siquiera redactado las razones jur&iacute;dicas en que se basa despierta suspicacias. Muchos interpretar&aacute;n comprensiblemente que basa sus decisiones en la conveniencia pol&iacute;tica y solo<em> a posteriori</em> busca c&oacute;mo darles apariencia jur&iacute;dica. Si hab&iacute;a un caso en el que el Tribunal Supremo de Espa&ntilde;a estaba obligado a demostrar que su decisi&oacute;n sobre la inocencia o la culpabilidad del acusado era el resultado de una operaci&oacute;n jur&iacute;dica y no de una operaci&oacute;n pol&iacute;tica era este. 
    </p><p class="article-text">
        En el libro de Roa Bastos llega un momento en el que el aut&oacute;crata ya no se preocupa por ocultar que su poder no es ni justo ni leg&iacute;timo. No sabemos si nuestro m&aacute;s alto tribunal de justicia est&aacute; ya en ese punto. Como m&iacute;nimo ha demostrado una profunda irresponsabilidad.
    </p><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil no pensar que el fallo publicado es una decisi&oacute;n pol&iacute;tica. La multa y los dos a&ntilde;os de inhabilitaci&oacute;n espec&iacute;fica para su cargo son el tiempo justo para que el fiscal no entre en prisi&oacute;n, pero tenga que dejar de ser fiscal general del Estado por el resto de la legislatura. Uno podr&iacute;a pensar que los magistrados no se han pasado esta escasa semana debatiendo sobre cuestiones legales, sino sobre c&oacute;mo conseguir echar al fiscal, sin que pueda volver a ser nombrado y sin imponer una pena tan dura como para provocar una rebeli&oacute;n entre los pocos jueces que no comparten la actuaci&oacute;n de la Sala Segunda. Mucho tendr&aacute; que argumentar el Supremo para convencernos de que es el resultado de la fr&iacute;a y neutral aplicaci&oacute;n de la ley.
    </p><p class="article-text">
        Mientras esperamos a que alguien escriba una argumentaci&oacute;n que le d&eacute; un m&iacute;nimo de apariencia jur&iacute;dica a todo esto,  es posible imaginar por donde ir&aacute; la sentencia. De una parte, porque todos hemos podido seguir d&iacute;a a d&iacute;a los detalles del juicio. De otra, porque al fiscal lo ha juzgado un tribunal contaminado que ya hab&iacute;a validado las suposiciones del juez instructor. As&iacute; que es de prever que siga la l&iacute;nea marcada por este. Es muy probable que la principal prueba de cargo sea el borrado de los mensajes del fiscal. Algo que hizo antes de que nadie se los pidiera. Sustentar cualquier acusaci&oacute;n en el hecho de que el acusado no ha dejado pruebas es una grosera vulneraci&oacute;n del derecho constitucional a la presunci&oacute;n de inocencia. Considerar incriminatorio el hecho de no poder saber si los mensajes demuestran la culpabilidad o no es como utilizar para lo mismo la negativa a declarar. Una barbaridad que desaf&iacute;a la esencia misma del juicio penal.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute;, el fallo demuestra que el tribunal no ha dado ninguna veracidad al testimonio exculpatorio de la decena de periodistas que declararon que la filtraci&oacute;n no les hab&iacute;a llegado del fiscal general del Estado. En este punto el Tribunal Supremo tiene la m&aacute;s absoluta libertad para valorar la credibilidad o no de cualquier testimonio, siempre que lo justifique, cosa que se supone que est&aacute; intentando hacer en estos momentos. Sin embargo, una duda que sobrevuela este convencimiento:  caso de que uno de los periodistas hubiera reconocido en el juicio que efectivamente quien les envi&oacute; el correo fue el fiscal general del Estado, &iquest;el tribunal tampoco le habr&iacute;a dado ninguna credibilidad a ese testimonio? Si el lector o la lectora piensan que el testimonio acusador de cualquier periodista s&iacute; hubiera servido como prueba de cargo para la&nbsp;condena, entonces estar&aacute; pensando que el Supremo solo le da credibilidad a quien dice lo que quiere escuchar.
    </p><p class="article-text">
        En fin, Espa&ntilde;a parece cada vez m&aacute;s una juristocracia. El Tribunal Supremo lo mostr&oacute; durante el proc&eacute;s, con el diputado Alberto Rodr&iacute;guez, cuando se neg&oacute; a aplicar la reforma del delito de malversaci&oacute;n, cuando se neg&oacute; a aplicar la ley de amnist&iacute;a&hellip; y ha vuelto a hacerlo ahora. Quienes creemos en el derecho intentamos convencernos de que son casos puntuales y de que en general el sistema funciona. Sin embargo, empieza a identificarse una tendencia inquietante. Lo peor de todo es que los ciudadanos parecemos mucho m&aacute;s preocupados por la p&eacute;rdida de confianza en la justicia de lo que lo est&aacute; el Tribunal Supremo. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joaquín Urías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/supremo_129_12787985.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Nov 2025 21:12:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Yo, el Supremo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Teatrillo de títeres en el Supremo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/teatrillo-titeres-supremo_129_12769144.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/05e1d579-23ba-41f0-840b-7cccac04c2b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x109y47.jpg" width="1200" height="675" alt="Teatrillo de títeres en el Supremo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No ha aparecido ninguna prueba nueva. Es decir, ninguna prueba. La acusación se basa tan solo en un dato: que el fiscal general tuvo la oportunidad de filtrar un correo electrónico</p><p class="subtitle">El verdadero complot en el caso contra el fiscal general</p></div><p class="article-text">
        Si todo juicio tiene algo de teatro, el del fiscal general del Estado que acaba de terminar ha parecido una representaci&oacute;n de gui&ntilde;oles. Jueces, abogados, fiscales y hasta el acusado, vestidos con sus togas negras tras unas mesas, parec&iacute;an esconder bajo el tejido la mano que los mov&iacute;a, mientras otros recitaban sus textos. Y es que toda la vista oral ha tenido mucho de reiteraci&oacute;n. No ha habido espacio para sorpresas. Tiene que haber sido especialmente aburrido para los jueces que ya hab&iacute;an revisado las actuaciones durante la instrucci&oacute;n, pese a que es algo prohibido por el derecho constitucional y europeo. En este ambiente de <em>d&eacute;ja vu, </em>el p&uacute;blico nos hemos tenido que conformar con comentar las escasas an&eacute;cdotas y aplaudir las interpretaciones de los actores m&aacute;s entregados.
    </p><p class="article-text">
        No ha aparecido ninguna prueba nueva. Es decir, ninguna prueba. La acusaci&oacute;n se basa tan solo en un dato: que el fiscal general tuvo la oportunidad de filtrar un correo electr&oacute;nico. Durante las sesiones del juicio, las acusaciones se han empe&ntilde;ado en demostrar lo que ya se sab&iacute;a: que el fiscal general tuvo acceso al texto de ese mensaje tras reclamarlo a sus subordinados. &Eacute;l mismo ha reconocido que lo hizo para poder emitir una nota de prensa defendiendo con datos la honorabilidad de su instituci&oacute;n. Sin embargo, desde el principio qued&oacute; claro que no se pod&iacute;a juzgar al fiscal general por dicha nota, que no era delictiva. Es, por cierto, algo que los representantes del Colegio de abogados de Madrid no han comprendido. Uno de los momentos m&aacute;s surrealistas del juicio fue escucharlos argumentar exclusivamente sobre esa nota, sin referirse en ning&uacute;n momento a los hechos que s&iacute; se juzgan. En todo este caso, siempre se ha sabido que el fiscal general leg&iacute;timamente pidi&oacute; el correo electr&oacute;nico y leg&iacute;timamente lo utiliz&oacute; para elaborar una nota de prensa. Lo que hab&iacute;a que dilucidar es si, adem&aacute;s de eso, envi&oacute; el mensaje a la prensa. Ning&uacute;n indicio real apunta a que lo hiciera.
    </p><p class="article-text">
        En los primeros d&iacute;as de la vista, los medios de comunicaci&oacute;n m&aacute;s cercanos al Partido Popular de D&iacute;az Ayuso se agarraron a una frase de la fiscal jefe de Madrid, enemiga declarada del acusado, que afirm&oacute; haberle reprochado: &ldquo;lo hab&eacute;is filtrado&rdquo;. Ella misma cuenta que su jefe &ndash; que niega esa conversaci&oacute;n&ndash; no le confirm&oacute; haberlo hecho. As&iacute; que la frase no aporta nada, m&aacute;s que un bonito titular. Por su parte, los distintos jefes de prensa solo demostraron ser personas leales a quienes los contratan y tampoco por ah&iacute; pudo rascarse nada.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute; que fue divertido escuchar al siempre chistoso jefe de gabinete de Isabel D&iacute;az Ayuso y al siniestro personaje con el que al parecer la presidenta de la Comunidad de Madrid comparte techo. El primero, el inefable Miguel &Aacute;ngel Rodr&iacute;guez, nos deleit&oacute; con sus invectivas siempre irritadas. Jur&iacute;dicamente se limit&oacute; a corroborar que se hab&iacute;a inventado el bulo de que el Gobierno no quer&iacute;a que la imputaci&oacute;n del empresario defraudador se saldase con un acuerdo de conformidad. El segundo, el supuesto empresario que se enriqueci&oacute; desproporcionadamente gracias a la pandemia, tuvo la intervenci&oacute;n m&aacute;s teatral de estos d&iacute;as. Ese se&ntilde;or consigui&oacute; dos millones de euros simplemente por intermediar en un contrato de venta de mascarillas y otro material sanitario. Luego, parece que intent&oacute; no pagar a Hacienda y tuvo la osad&iacute;a de falsificar una factura por un mill&oacute;n de euros. Cuentan de &eacute;l tambi&eacute;n que intent&oacute; desgravar de Hacienda la compra de un R&oacute;lex, de un saxof&oacute;n y hasta de hilo dental. Ahora intent&oacute; llevar su creatividad a la sala de vistas del Tribunal Supremo, convencido de estar interpretando un personaje shakespeariano. El resultado fue m&aacute;s bien de comedia de Alfredo Landa. Lacrim&oacute;geno, se quej&oacute; de que le hab&iacute;an hundido la vida: al fin y al cabo, para esta gente lo terrible no es defraudar, sino que se sepa. Protagoniz&oacute; el momento m&aacute;s tragic&oacute;mico del juicio, al decir que estaba valorando entre suicidarse o irse de Espa&ntilde;a. El presidente del Tribunal, con cierta retranca, le pidi&oacute; que lo consultase con su abogado. A cualquier otro la broma le habr&iacute;a podido suponer la entrada en prisi&oacute;n provisional por riesgo de fuga.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de estas intervenciones folkl&oacute;ricas, el grueso de la acusaci&oacute;n se fiaba al testimonio de los agentes de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil. Fue decepcionante. No solo para quienes esperaban datos novedosos sino tambi&eacute;n para quienes creemos tener unos cuerpos policiales modernos e inocentemente pensamos que las pel&iacute;culas de Torrente son pura ficci&oacute;n. No se trata solo de que todas las conclusiones de la polic&iacute;a descansaban en mera elucubraci&oacute;n sin base f&aacute;ctica, sino que adem&aacute;s se puso en evidencia que en sus informes hab&iacute;an manipulado mensajes, cortando trozos, para que pareciera que dec&iacute;an cosas diferentes de lo que dec&iacute;an. Un disparate que en cualquier pa&iacute;s serio ser&iacute;a un esc&aacute;ndalo, pero que aqu&iacute; es solo un detalle de esta trama de t&iacute;teres. En plena representaci&oacute;n teatral escuchamos a agentes de la Guardia Civil decir que la principal evidencia de que quien filtr&oacute; fue el fiscal general es que &eacute;l es el jefe de la Fiscal&iacute;a. Como decir que en la polic&iacute;a solo delinquen los jefes. Por supuesto, la UCO no investig&oacute; a nadie m&aacute;s, ni intent&oacute; averiguar si hab&iacute;a indicios de que alguna otra del centenar de personas que ten&iacute;a el correo lo hubiera pasado a la prensa. Todo muy edificante.
    </p><p class="article-text">
        Una vez m&aacute;s ha quedado en evidencia que el &uacute;nico indicio de la acusaci&oacute;n es que el fiscal general borr&oacute; sus correos y tel&eacute;fonos m&oacute;viles antes de que se los pidieran. A falta de otras evidencias, esa es la piedra angular del caso. En general, resulta endeble basar una acusaci&oacute;n en que alguien no haya dejado pruebas ni rastros en su contra. M&aacute;s a&uacute;n, si no se han podido leer los mensajes, aunque sea por culpa el acusado, el derecho a la presunci&oacute;n de inocencia impide asumir que sean inculpatorios. Adem&aacute;s, en este asunto, en el que los protagonistas ocupan alt&iacute;simos puestos de responsabilidad y en un contexto en el que todos los documentos que se intervienen judicialmente aparecen inmediatamente en los medios de comunicaci&oacute;n es posible imaginar muchos otros motivos para que un fiscal general quisiera impedir que nadie accediera a su correspondencia. Los testigos de la defensa han colaborado a explicar posibles causas para el borrado de mensajes con la intervenci&oacute;n de expertos en seguridad de la fiscal&iacute;a que respaldaron el h&aacute;bito de borrarlo todo cada cierto tiempo. No es un argumento definitivo, pero tampoco le corresponde al acusado demostrar que es inocente, sino a la acusaci&oacute;n probar que no lo es.
    </p><p class="article-text">
        Otros testimonios exculpatorios han sido los de diversos periodistas que han declarado solemnemente y bajo juramento que no fue el fiscal general quien les hizo llegar el correo electr&oacute;nico discutido. Es algo que el tribunal no est&aacute; obligado a creer a pie juntillas. Aunque nadie duda de que si alguno de los informadores hubiera dado la campanada y se&ntilde;alado directamente al acusado como el origen de la filtraci&oacute;n, el Supremo le dar&iacute;a credibilidad absoluta para condenar a Garc&iacute;a Ortiz. Existen motivos para sospechar que los jueces, o algunos de ellos, est&aacute;n deseando poder dictar una sentencia condenatoria. No solo porque desde el principio no hayan investigado a nadie m&aacute;s, ni porque hayamos llegado a juicio sin indicios m&iacute;nimamente s&oacute;lidos, sino incluso porque el propio presidente del Tribunal calific&oacute; de amenaza el que un periodista dijera enfrentarse a un dilema moral porque su obligaci&oacute;n de guardar el secreto profesional sobre la fuente de sus informaciones pudiera llevar a la condena de un inocente, en alusi&oacute;n al fiscal.
    </p><p class="article-text">
        En fin, el sainete dur&oacute; hasta el final. La declaraci&oacute;n del acusado tampoco tuvo mucha sustancia. Termin&oacute; con una frase que dijo haber acabado de escuchar por la calle y parec&iacute;a sacada de una canci&oacute;n de Shakira. La verdad no se filtra, se defiende. Nadie ha sido capaz de entender qu&eacute; quiso decir. 
    </p><p class="article-text">
        Con estos mimbres, los jueces tienen que dictar una sentencia de la que dependen muchas cosas. El futuro vital de varias personas y quiz&aacute;s hasta la estabilidad pol&iacute;tica del pa&iacute;s. Juzguen ustedes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joaquín Urías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/teatrillo-titeres-supremo_129_12769144.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Nov 2025 21:33:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Teatrillo de títeres en el Supremo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fiscal General del Estado,Tribunal Supremo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Batalla política en el Tribunal Supremo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/batalla-politica-tribunal-supremo_129_12741791.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/32498ce4-3906-4531-b81c-824a9cf5fd10_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Batalla política en el Tribunal Supremo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El segundo día del juicio al fiscal general nos recuerda que no estamos asistiendo a un acto de justicia, sino de política.  Incluso nos ha regalado el descaro del presunto defraudador que dice que Hacienda la tiene tomada con él por no aceptarle varias facturas falsas</p><p class="subtitle">El Colegio de Abogados en el juicio al fiscal general: 'El convidado de piedra'</p></div><p class="article-text">
        A veces la basura solo sirve para tapar otra basura.
    </p><p class="article-text">
        En 2024 se supo que un tal Alberto Gonz&aacute;lez Amador hab&iacute;a presentado presuntamente decenas de facturas falsas para ahorrarse pagar a Hacienda por los dos millones de euros que hab&iacute;a ganado como comisi&oacute;n traficando con mascarillas y bienes m&eacute;dicos durante la pandemia, mientras miles de compatriotas mor&iacute;an asfixiados en los hospitales o en sus residencias. Nada que sorprenda a nuestra sociedad, tan curada de espantos. Sabemos que cuanto m&aacute;s gana alguien, m&aacute;s miserable tiende a volverse. Quien se hace millonario aprovechando una circunstancia tan tr&aacute;gica como la epidemia de Covid no es extra&ntilde;o que intente tambi&eacute;n &mdash;presuntamente&mdash; enga&ntilde;ar a Hacienda para ahorrarse los impuestos. El caso, que a&uacute;n no ha sido siquiera juzgado, habr&iacute;a quedado ah&iacute;. Uno m&aacute;s de tantos pillos con poca &eacute;tica que ensucian los negocios y la vida p&uacute;blica no hace la diferencia.
    </p><p class="article-text">
        La diferencia, sin embargo, es que en esta ocasi&oacute;n el supuesto empresario es nada menos que la pareja de la l&iacute;der del Partido Popular en Madrid, Isabel D&iacute;az Ayuso. Al saltar la noticia del fraude, el entorno de la presidenta tuvo miedo de que su carrera pol&iacute;tica se viera afectada. Al fin y al cabo, ella vive precisamente en un piso comprado por &eacute;l con lo obtenido por sus comisiones y los beneficios de no pagar a Hacienda.
    </p><p class="article-text">
        El caso sonaba lo bastante mal como para que el entorno de la lideresa conservadora buscara urgentemente alg&uacute;n mont&oacute;n de basura que tapara el hecho objetivo de su cercan&iacute;a, incluso f&iacute;sica, con la corrupci&oacute;n y la falta de &eacute;tica. Su jefe de gabinete, Miguel &Aacute;ngel Rodr&iacute;guez, se invent&oacute; un bulo: que la Fiscal&iacute;a hab&iacute;a ofrecido un pacto al presunto defraudador para no llegar a juicio, pero el Gobierno hab&iacute;a obligado a que los fiscales retiraran ese pacto, buscando un juicio espect&aacute;culo contra el novio de Ayuso.&nbsp;As&iacute;, los medios subvencionados por la Comunidad de Madrid y los que est&aacute;n directamente bajo su control pod&iacute;an soslayar temas como el supuesto fraude a Hacienda o las comisiones desproporcionadas a cambio de mascarillas y centrarse en hablar de c&oacute;mo el Gobierno utiliza la Fiscal&iacute;a para sus intereses pol&iacute;ticos. Inventar un esc&aacute;ndalo inexistente para tapar a otro real.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Era una jugada pol&iacute;tica y la pol&iacute;tica es como el ajedrez: a cada jugada de un bando, responde otra del contrario. El encargado de mover ficha fue entonces el propio fiscal general del Estado, que se ve&iacute;a atacado por un bulo que pon&iacute;a en duda su honorabilidad.&nbsp;Lo hizo mediante una nota de prensa en la que aclaraba la verdad: ni hab&iacute;a orden pol&iacute;tica alguna ni hab&iacute;a sido la Fiscal&iacute;a quien ofreci&oacute; el trato el propio novio de la presidenta madrile&ntilde;a, a trav&eacute;s de su abogado, el que propuso confesar su delito a cambio de una pena m&aacute;s leve.
    </p><p class="article-text">
        La nota de prensa hac&iacute;a evidente que el supuesto empresario estaba dispuesto a confesar su fraude a Hacienda. As&iacute; que de nuevo les toc&oacute; jugar a los partidarios de Ayuso, intentando evitar como fuera que en la opini&oacute;n p&uacute;blica se hablara demasiado de los presuntos delitos de su compa&ntilde;ero.&nbsp;Lo hicieron denunciando al fiscal general por haber contestado. Y puesto que la nota de prensa era informaci&oacute;n veraz constitucionalmente protegida, solo pudieron ir contra &eacute;l con otra invenci&oacute;n del inefable jefe de gabinete: que aparte de esa nota, el fiscal general en persona hab&iacute;a filtrado a la prensa un documento privado como es, en su opini&oacute;n,&nbsp;el correo enviado por el abogado del presunto defraudador. Como otras ocurrencias de Miguel &Aacute;ngel Rodr&iacute;guez, esa acusaci&oacute;n no ten&iacute;a m&aacute;s base que su propia intuici&oacute;n. Las canas, como dice &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        La batalla entre los partidarios de Ayuso, deseosos de tapar el tema del fraude a Hacienda, y los del Gobierno, que se ven bombardeados con bulos, es pol&iacute;tica, no jur&iacute;dica. Sin embargo, en esa fase, una vez que se present&oacute; una querella, los peones de la derecha ya no eran solo periodistas comprados y serviles. Eran los jueces. En concreto, la derecha judicial.
    </p><p class="article-text">
        En una discusi&oacute;n de bar cualquiera puede elucubrar acerca de qui&eacute;n filtr&oacute; el famoso correo. En la doctrina jur&iacute;dica puede discutirse con diversos argumentos si es o no delito. Pero los jueces del Tribunal Supremo, convertidos consciente o inconscientemente en actores pol&iacute;ticos, han decidido ir m&aacute;s all&aacute;. A pesar de que no hay ninguna, absolutamente ninguna, prueba en su contra se han lanzado a la disparatada espiral de juzgar al fiscal general del Estado. Suj&eacute;tame el cubata.
    </p><p class="article-text">
        Y claro, cuando te metes en una batalla pol&iacute;tica, aunque seas juez, no haces prisioneros. Vas a deg&uuml;ello y prescindes incluso de las normas m&aacute;s b&aacute;sicas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si alg&uacute;n actor jur&iacute;dico quisiera&nbsp;indignarse por este juicio que acaba de empezar, tiene muchas razones para hacerlo. Un instructor que ha montado una causa sin prueba alguna; una acusaci&oacute;n que, prescindiendo de la presunci&oacute;n de inocencia, utiliza como principal prueba de cargo el desconocer unos supuestos mensajes; incluso un tribunal de composici&oacute;n m&aacute;s que dudosa: los mismos jueces que ratificaron la discutid&iacute;sima instrucci&oacute;n viendo y valorando los indicios reunidos, ahora se sientan en el tribunal que va a valorarlos. Poco importa que la jurisprudencia europea y espa&ntilde;ola insista en que el juez que ha participado en la instrucci&oacute;n no puede ser el que juzgue sobre el fondo, porque eso vulnera la garant&iacute;a de imparcialidad judicial. M&aacute;s madera, que es la guerra, y a tomar por saco las garant&iacute;as procesales.
    </p><p class="article-text">
        En esta guerra parece que desgraciadamente ya no hay juristas, sino soldados. Jueces y fiscales conservadores, de esos que odian a Pedro S&aacute;nchez y por contaminaci&oacute;n a &ldquo;su&rdquo; fiscal general del Estado, andan escandalizados con el juicio. No con la acumulaci&oacute;n de disparates procesales, sino con el propio acusado. Algunos, anticipando el juicio, lo dan por culpable y lo tratan de delincuente. Otros, m&aacute;s <em>razonables</em>, lo acusan de no haber dimitido y exponer a la instituci&oacute;n al bochorno de verse sentada en el banquillo de los acusados. Hay muchos molestos con la imagen que el juicio da de la justicia espa&ntilde;ola. Aunque no tienen valor para se&ntilde;alar al culpable, y lo que les molesta no es la realidad de la justicia, sino que sus miserias se exponga en p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Del primer d&iacute;a de juicio destacan el chascarrillo de una fiscal jefe que dej&oacute; caer que solo trabaja por las ma&ntilde;anas. Al parecer fue un lapsus y corri&oacute; a rectificar diciendo que por la tarde tampoco descansa. Tambi&eacute;n el arrojo de un juez poco riguroso que puso en boca de esa misma fiscal jefe palabras que ella nunca hab&iacute;a dicho. El salseo judicial no gusta a los togados, temerosos de que el resto de la sociedad imagine la realidad de su gremio.
    </p><p class="article-text">
        El segundo d&iacute;a nos recuerda que no estamos asistiendo a un acto de justicia, sino de pol&iacute;tica. Nos ha tra&iacute;do a jefes de prensa indignados por los bulos y a otros reacios a rebatirlos si tienen su origen en quien les paga el jornal. Tambi&eacute;n las actuaciones siempre divertidas de Miguel &Aacute;ngel Rodr&iacute;guez, que confunde sus intuiciones pol&iacute;ticas con la verdad de las cosas. Incluso nos ha regalado el descaro del presunto defraudador que dice que Hacienda la tiene tomada con &eacute;l por no aceptarle varias facturas falsas, una de las cuales ascend&iacute;a a casi un mill&oacute;n de euros. El pobre se lamenta de que si al final se demuestra que enga&ntilde;&oacute; a Hacienda la gente lo tome por delincuente. Qu&eacute; esc&aacute;ndalo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mucho salseo, pero hasta ahora ninguna prueba ni indicio siquiera de que el fiscal general del Estado haya cometido delito alguno. Parece que al fin y al cabo eso es lo menos importante. La batalla, aunque se libra en las salas del Tribunal Supremo, no es jur&iacute;dica sino pol&iacute;tica.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joaquín Urías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/batalla-politica-tribunal-supremo_129_12741791.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Nov 2025 20:49:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Batalla política en el Tribunal Supremo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fiscal General del Estado,Alberto González Amador]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Populismo constitucional: degradando el derecho al aborto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/populismo-constitucional-degradando-derecho-aborto_129_12682841.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/31604c9b-f64b-45c3-a425-d69e9cf43483_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Populismo constitucional: degradando el derecho al aborto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La propuesta del Gobierno no busca prioritariamente garantizar el aborto, sino ahondar en las contradicciones en las que navega el PP, forzándolo a votar en contra y obteniendo el consecuente rédito electoral</p><p class="subtitle">“Váyanse a otro lado a abortar”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Todos tienen derecho a una vivienda digna y adecuada&rdquo;. Es lo que dice desde hace casi cincuenta a&ntilde;os el art&iacute;culo cuarenta y siete de la Constituci&oacute;n sin que en este tiempo haya servido para asegurarle a nadie el acceso a la vivienda. Mucho menos para impedir pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que permiten que los alquileres suban sin l&iacute;mite o frenar la burbuja inmobiliaria. No es porque la Constituci&oacute;n no sirva para nada, sino porque igual que contiene mandatos jur&iacute;dicos inviolables tambi&eacute;n tiene apartados destinados espec&iacute;ficamente a declamar principios espectaculares sin valor pr&aacute;ctico.
    </p><p class="article-text">
        Los derechos que est&aacute;n en los art&iacute;culos 14 al 38 son intocables y tienen eficacia jur&iacute;dica directa. Sin embargo, todo lo que est&aacute; en el cap&iacute;tulo tercero &ndash;es decir en los art&iacute;culos 39 al 52&ndash;, aunque se formule como derecho, es un mandato abierto a los poderes p&uacute;blicos que estos pueden cumplir o no. Si el Parlamento hace una ley que permita a quien no tenga casa exigir una, o que proh&iacute;ba subir los precios del alquiler, se podr&aacute; invocar en los tribunales, l&oacute;gicamente. Pero mientras esas leyes no existan, el derecho a la vivienda es, jur&iacute;dicamente, agua de borrajas. Una mera declaraci&oacute;n de intenciones que no mejora la vida de la gente. 
    </p><p class="article-text">
        Pues eso mismo es lo que el Gobierno que se autodenomina progresista quiere hacer ahora con el aborto. Los c&aacute;lculos electorales y el af&aacute;n propagandista por controlar el relato lo han llevado a presentar una propuesta de reforma de la Constituci&oacute;n que en el mejor de los casos no cambia absolutamente nada y que quiz&aacute;s incluso implique devaluar la protecci&oacute;n jur&iacute;dica del aborto. Nada menos.
    </p><p class="article-text">
        En concreto, el Gobierno propone reformar el art&iacute;culo 43 para introducir ah&iacute; el derecho de las mujeres a la interrupci&oacute;n voluntaria del embarazo. O sea, aspira a colocarlo en ese mismo cap&iacute;tulo tercero cuyos mandatos no pueden invocarse ante los tribunales de justicia. Aunque en la propuesta se lo denomina derecho, en la pr&aacute;ctica pasar&iacute;a a ser un mero objetivo social. La Constituci&oacute;n se limitar&iacute;a a pedir a los poderes p&uacute;blicos que, en la medida de lo posible, garanticen el derecho al aborto y aseguren su prestaci&oacute;n. Con una reforma de ese tipo solo ser&iacute;a inconstitucional una ley que quisiera a prohibir absolutamente el aborto. Pero igual que el derecho del art&iacute;culo 47 a una vivienda digna no obliga a pol&iacute;ticas de vivienda digna, el derecho al aborto en el 43 no har&aacute; obligatorias pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que aseguren en todo caso el derecho al aborto, ni su prestaci&oacute;n estatal, ni siquiera que siga existiendo una ley de plazos.
    </p><p class="article-text">
        Peor a&uacute;n, la propuesta degrada el derecho al aborto respecto a lo que tiene dicho el Tribunal Constitucional. A d&iacute;a de hoy, el tribunal afirma reiteradamente que la interrupci&oacute;n voluntaria del embarazo forma parte del contenido protegido del derecho a la integridad f&iacute;sica y moral (art&iacute;culo 15 de la Constituci&oacute;n). Como ese derecho s&iacute; que es directamente exigible ante los tribunales de justicia, actualmente una mujer a la que se le deniegue su derecho al aborto puede acudir a un juez invocando directamente la Constituci&oacute;n y exigir que se le garantice. Puede incluso llegar al Tribunal Constitucional mediante un recurso de amparo para reclamar que se le proteja como manifestaci&oacute;n de un derecho fundamental. Si prospera la reforma propuesta por el Gobierno eso podr&iacute;a dejar de ser as&iacute;. Nuestros tribunales podr&iacute;an razonablemente interpretar que la voluntad del constituyente, a trav&eacute;s de la reforma, ha sido que el aborto deje de ser derecho fundamental y, convertido en simple principio orientador, pierda toda su protecci&oacute;n actual.
    </p><p class="article-text">
        Este dislate se podr&iacute;a evitar si, en vez de reformar el art&iacute;culo 43, lo que se cambiara fuese el 15, introduciendo en &eacute;l el aborto como aut&eacute;ntico derecho fundamental garantizado tal y como viene sugiriendo el Tribunal Constitucional. &iquest;Por qu&eacute; no se hace? Pues muy f&aacute;cil. Porque la propuesta del Gobierno que preside Pedro S&aacute;nchez no busca prioritariamente garantizar el aborto, sino ahondar en las contradicciones en las que navega el Partido Popular en este tema. No busca proteger a las mujeres, sino forzar un debate en el que la oposici&oacute;n se siente inc&oacute;moda, forz&aacute;ndola a votar contra el aborto y obteniendo el consecuente r&eacute;dito electoral de ello.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n podr&iacute;an hacerse las dos cosas: forzar a los populares a pronunciarse y proteger a las mujeres. El <em>problema</em> es que en ese caso el Gobierno podr&iacute;a verse forzado a disolver el Parlamento y convocar elecciones anticipadas. La clave est&aacute; en los procedimientos de reforma de la Constituci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Para reformar el art&iacute;culo cuarenta y tres el Gobierno necesita el voto de 210 diputados (tres quintos de la c&aacute;mara). Si eligiera reformar el art&iacute;culo 15, los votos necesarios ser&iacute;an 234 (dos tercios). No hay tanta diferencia: en uno u otro caso bastar&iacute;a con un acuerdo con el Partido Popular y parte de la mayor&iacute;a de investidura. Lo que le preocupa al Gobierno autodenominado de progreso es que si se opta porque el aborto sea un derecho de verdad, y al final el Partido Popular apoya la propuesta, las mujeres ganar&iacute;an un derecho pero &ndash;seg&uacute;n el procedimiento previsto para la reforma constitucional de esa secci&oacute;n concreta&ndash; inmediatamente ser&iacute;a necesario disolver las Cortes Generales y convocar elecciones. Por eso, prefiere recortar el derecho al aborto a correr el riesgo de no agotar la legislatura.
    </p><p class="article-text">
        Los c&aacute;lculos electoralistas y el efectismo a veces no son compatibles con la finura jur&iacute;dica ni el compromiso real con los derechos fundamentales. Si el Gobierno estuviera un poco mejor asesorado incluso podr&iacute;an haber pensado en opciones intermedias, como introducir un nuevo art&iacute;culo 32 que permitiera al aborto tener la misma protecci&oacute;n que la propiedad privada sin arriesgarse a convocar elecciones anticipadas.
    </p><p class="article-text">
        Todo eso da igual. En el mundo del populismo y el espect&aacute;culo nuestros gobernantes priorizan el <em>show</em> medi&aacute;tico sobre la mejora efectiva de la vida de las personas. Est&aacute;n abordando la cuesti&oacute;n del aborto desde la &uacute;nica perspectiva del <em>marketing</em> pol&iacute;tico, seguros de que nadie les va a exigir responsabilidades si el resultado de su penosa estrategia es devaluar los derechos de las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Puede que funcione a corto plazo, sobre todo porque gracias a la torpeza del Partido Popular la propuesta del Gobierno nunca entrar&aacute; en vigor. Aun as&iacute;, manosear la Constituci&oacute;n y arriesgarse a sacrificar el derecho fundamental al aborto por simples c&aacute;lculos electoralistas nos acerca demasiado al abismo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joaquín Urías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/populismo-constitucional-degradando-derecho-aborto_129_12682841.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Oct 2025 20:23:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Populismo constitucional: degradando el derecho al aborto]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Aborto]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un juez, un jurado y muchos fuegos artificiales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/juez-jurado-fuegos-artificiales_129_12635130.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fa372e34-df2b-468d-bdc4-ae2661cee44a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un juez, un jurado y muchos fuegos artificiales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Visto desde fuera no parece que el hecho de que la asistente reconozca que alguna vez le hizo un favor y enviara en nombre de la señora Gómez un email personal sea suficiente para justificar un delito de malversación de caudales públicos. El instructor no parece ser tan tiquismiquis con la presunción de inocencia</p></div><p class="article-text">
        Una de dos: o el juez instructor del caso contra Bego&ntilde;a G&oacute;mez tiene una intuici&oacute;n medi&aacute;tica que ya quisieran para s&iacute; muchos expertos en comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica, o las casualidades lo persiguen. Sus decisiones tienen con frecuencia el impacto medi&aacute;tico adecuado y en el momento justo para causar ante la opini&oacute;n p&uacute;blica el mayor da&ntilde;o posible al gobierno socialista y beneficiar al Partido Popular.
    </p><p class="article-text">
        Hace unos meses consigui&oacute; tomar declaraci&oacute;n al presidente del Gobierno en el palacio de la Moncloa aunque este no tuviera nada que declarar y, casualmente tambi&eacute;n, esa declaraci&oacute;n se filtr&oacute; a la prensa. Tambi&eacute;n tom&oacute; declaraci&oacute;n al ministro de justicia justo en los d&iacute;as en los que presentaba la m&aacute;s que necesaria reforma del sistema de acceso a la judicatura y sucedi&oacute; de nuevo que se filtr&oacute; ese tr&aacute;mite en el que debat&iacute;a con muy mala educaci&oacute;n con el ministro de su ramo.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, justo un d&iacute;a despu&eacute;s de que se enviara a juicio a la pareja de la l&iacute;der del Partido Popular en Madrid, el instructor se ha le&iacute;do la ley del jurado.
    </p><p class="article-text">
        Causa cierta melancol&iacute;a jur&iacute;dica recordar que la instrucci&oacute;n se inici&oacute; porque en las portadas de unos panfletos ultra se acusaba a la mujer del presidente del gobierno de haber mediado para conseguir que se rescatara con millones de euros a una aerol&iacute;nea y se dieran subvenciones millonarias a una empresa. A partir de ah&iacute;, el juez ha actuado con un celo y una diligencia extraordinarios, que contrastan con lo que le sucede cuando investiga a pol&iacute;ticos conservadores y se le pasan los plazos para investigar. De ese modo, buceando en la vida de la investigada y con ayuda de las acusaciones ultraderechistas ha ido despu&eacute;s encontrando indicios de numerosos otros posibles delitos. Hasta cinco, incluido el de intrusismo profesional, nada menos.
    </p><p class="article-text">
        Ahora la acusa de malversaci&oacute;n. Lo sostiene en que cree que dispon&iacute;a de una asistente en La Moncloa que adem&aacute;s de atender a su agenda institucional la ayudaba en sus negocios particulares. Habr&iacute;a usado as&iacute; el sueldo de esta funcionaria en beneficio propio.
    </p><p class="article-text">
        Y justo este d&iacute;a el juez ha ca&iacute;do en la cuenta de que el juicio por malversaci&oacute;n, de producirse, corresponder&iacute;a a un jurado y ha decidido que urge comunicar este dato a la interesada. As&iacute;, con ayuda de algunas notas redactadas de manera confusa,&nbsp;ha dado lugar a una noticia que ha saltado a todos los medios de comunicaci&oacute;n, eclipsando las informaciones sobre el novio de Ayuso, y que desde entonces copa informativos y noticiarios.
    </p><p class="article-text">
        La noticia no es tal. Se trata, a lo sumo, de un ejercicio de meros fuegos artificiales. El delito de malversaci&oacute;n, efectivamente, corresponde juzgarlo a un jurado compuesto por ciudadanos. Eso es algo que no depende del juez Peinado, sino que viene tal cual en la ley. M&aacute;s all&aacute;, no es ni mucho menos evidente que ese juicio vaya a tener lugar. Porque lo que s&iacute; depende en primera instancia del juez Peinado es decidir si el supuesto delito de malversaci&oacute;n tiene relaci&oacute;n con alguno de los otros que le imputa a Bego&ntilde;a G&oacute;mez. Si as&iacute; fuera, estar&iacute;a prohibido someterlo a un tribunal del jurado para evitar la posibilidad de dos sentencias contradictorias: una en la que el jurado la declare culpable de algo y otra en la que un juez de carrera la considere inocente de eso mismo. O viceversa.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n depende del juez Peinado considerar a la mujer del presidente como funcionario, porque si no lo es no puede cometer ese delito. Y, mucho m&aacute;s importante, tambi&eacute;n depende de &eacute;l decidir si hay indicios suficientes. Visto desde fuera no parece que el hecho de que la asistente reconozca que alguna vez le hizo un favor y enviara en nombre de la se&ntilde;ora G&oacute;mez un email personal sea suficiente para justificar un delito de malversaci&oacute;n de caudales p&uacute;blicos. El instructor no parece ser tan tiquismiquis con la presunci&oacute;n de inocencia y ha decidido tirar p'alante.
    </p><p class="article-text">
        Es, pues, muy incierto a&uacute;n que este asunto llegue a juzgarse y, si lo hace, que corresponda a un jurado. Pero la (no)noticia,&nbsp;los fuegos artificiales, ha servido para abrir en la sociedad un debate sobre la legitimidad de este tribunal ciudadano que est&aacute; haciendo a m&aacute;s de uno preguntarse ahora por una instituci&oacute;n que lleva veinte a&ntilde;os en vigor.
    </p><p class="article-text">
        Hist&oacute;ricamente, la atribuci&oacute;n de determinados casos al jurado ha sido una reivindicaci&oacute;n progresista y de la izquierda. En la Constituci&oacute;n de 1837 se atribu&iacute;an al jurado los delitos de imprenta, para evitar que fueran los jueces reales los que decidieran qu&eacute; se puede publicar y qu&eacute; no. Sin embargo, la instituci&oacute;n nunca ha llegado a consolidarse, en parte por el rechazo que ha causado siempre entre los conservadores. Existi&oacute; jurado durante m&aacute;s de tres d&eacute;cadas, durante la restauraci&oacute;n, pero qued&oacute; abolido con Primo de Rivera. La Rep&uacute;blica intent&oacute; recuperarlo, pero nuevamente desapareci&oacute; en el franquismo.
    </p><p class="article-text">
        La Constituci&oacute;n actual prev&eacute; en su art&iacute;culo 125 la existencia del jurado como un modo de participaci&oacute;n ciudadana en la administraci&oacute;n de justicia. Aun as&iacute; no se desarroll&oacute; hasta 1995, cuando se regul&oacute; en una ley promovida y apoyada por el partido socialista que, como el resto de la izquierda, ha sido siempre partidario de que en algunos casos sean personas legas elegidas al azar quienes se pronuncien sobre si determinados hechos han sucedido o no. En ello se ha visto siempre un cierto contrapeso popular al poder de los jueces profesionales. Sin embargo, estos d&iacute;as parecen ser los propios progresistas quienes m&aacute;s sospechan de la instituci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ciertamente, los datos estad&iacute;sticos muestran una clara tendencia de los tribunales populares a dictar veredictos de culpabilidad en m&aacute;s del noventa por ciento de los casos. Las cifras reflejan quiz&aacute;s un exceso de furor justiciero entre una ciudadan&iacute;a demasiado vulnerable a los discursos que constantemente exigen m&aacute;s mano dura.
    </p><p class="article-text">
        Efectivamente, la polarizaci&oacute;n social nunca ha sido tan radical como ahora. Las redes sociales permiten que calen entre la poblaci&oacute;n discursos simplistas y cada vez todos somos m&aacute;s proclives a preferir nuestros sentimientos sobre los hechos.
    </p><p class="article-text">
        Siendo esto as&iacute;, tambi&eacute;n hay que se&ntilde;alar que ese tipo de manipulaciones medi&aacute;ticas no son nuevas. &iquest;Hace falta recordar que en 2001 un jurado popular conden&oacute; a quince a&ntilde;os de prisi&oacute;n a Dolores V&aacute;zquez por un delito que no hab&iacute;a cometido? En aquella ocasi&oacute;n los expertos reconocen que el relato medi&aacute;tico que presentaba a la acusada como una mujer fr&iacute;a, en contraste con la bella inocencia de la v&iacute;ctima, y las consideraciones sobre su condici&oacute;n sexual fueron decisivas para guiar el err&oacute;neo veredicto.
    </p><p class="article-text">
        El jurado siempre ha tenido ese riesgo. Sobre todo en casos muy medi&aacute;ticos. Es por ello razonable discutir sobre la vigencia del jurado como ideal democr&aacute;tico e, idealmente, sobre posibles mecanismos mitigadores o correctores. Sin embargo, no debe hacerse al hilo de un caso concreto. Mucho menos por miedo a que las personas que resulten seleccionadas en esta ocasi&oacute;n opinen de modo diferente a uno. Si queremos discutir sobre el jurado ha de hacerse en abstracto, para todos los asuntos y con argumentos generales. Legislar para una persona es en todos los casos un error y, a menudo, un abuso de poder. Mientras se aborda o no esta discusi&oacute;n, el jurado est&aacute; en nuestras leyes procesales y debe seguir funcionando cuando corresponda. Lo que est&aacute; por ver es si este es uno de esos casos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joaquín Urías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/juez-jurado-fuegos-artificiales_129_12635130.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Sep 2025 20:18:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un juez, un jurado y muchos fuegos artificiales]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Begoña Gómez,Juan Carlos Peinado,Pedro Sánchez]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una lección de dignidad en La Vuelta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/leccion-dignidad-vuelta_129_12603207.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fa3c09e5-eab6-4948-91a1-7872ed16c51b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una lección de dignidad en La Vuelta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La mera ocupación del espacio público obstaculizando el normal desarrollo de la prueba ciclista no ha sido un acto gratuito intimidatorio o de violencia, sino que era el único modo de impedir que la vuelta ciclista se usase como instrumento legitimador del genocidio en Gaza</p><p class="subtitle">Opinión - El PP y el apoyo al genocidio, por Elizabeth Duval</p><p class="subtitle">Las protestas contra el genocidio en Gaza paralizan La Vuelta en Madrid
</p></div><p class="article-text">
        Hoy es uno de esos d&iacute;as en los que es imposible no sentir orgullo de nuestra sociedad. Durante las &uacute;ltimas semanas, la indignaci&oacute;n contra la participaci&oacute;n en la vuelta ciclista a Espa&ntilde;a de un equipo que intentaba blanquear las pol&iacute;ticas de exterminio sionista ha ido creciendo por los territorios por los que pasaba. Gracias a ello, el acontecimiento deportivo se ha convertido en un escaparate de primer orden para mostrar la solidaridad popular con las decenas de miles asesinadas en Gaza. Los valores del deporte, esta vez, han sido los de la humanidad.
    </p><p class="article-text">
        El impacto social del deporte lo convierte en una herramienta tremendamente &uacute;til para crear conciencia ante grandes cuestiones humanas. En la derrota del odioso sistema del <em>apartheid</em> en Sud&aacute;frica tuvo mucho que ver la presi&oacute;n internacional y especialmente la deportiva. Lo saben bien quienes han excluido a Rusia de competiciones como La Vuelta: se trata de negar que el pa&iacute;s que dirige Putin pueda mejorar su reputaci&oacute;n a trav&eacute;s del deporte mientras contin&uacute;e la agresi&oacute;n a Ucrania, a la vez que hacer patente internamente el aislamiento internacional del r&eacute;gimen.
    </p><p class="article-text">
        Prueba de la imposibilidad de separar deporte y pol&iacute;tica es que el multimillonario <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/israel-premier-tech-equipo-propiedad-amigo-netanyahu-utiliza-ciclismo-blanquear-pais_1_12577836.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sylvan Adams no dud&oacute; en invertir unos fondos m&aacute;s que considerables en un equipo ciclista</a> creado exclusivamente para promocionar al Estado de Israel en este tipo de competiciones. La inscripci&oacute;n del equipo Israel Premier Tech en La Vuelta es un acto pol&iacute;tico. Tan pol&iacute;tico como la leg&iacute;tima protesta contra esta participaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Que nadie se equivoque en este punto: las protestas propalestinas contra la vuelta a Espa&ntilde;a han sido la respuesta social a una iniciativa pol&iacute;tica que pretend&iacute;a lavar la imagen de un r&eacute;gimen pol&iacute;tico. Los mismos que prohibieron la presencia rusa, impulsaron la de Israel intentando disimular as&iacute; los actos criminales de ese Estado. Son estos promotores los que politizaron el acontecimiento, no quienes se han limitado a responder a un acto tan objetivamente infamante.
    </p><p class="article-text">
        Lo que molesta ahora a la derecha pol&iacute;tica espa&ntilde;ola no es que se utilice la competici&oacute;n para hablar de Israel o Gaza, sino que la respuesta social haya sido tan masiva que al final ha logrado convertir un gesto de apoyo a las pol&iacute;ticas genocidas sionistas en todo lo contrario. Quienes quer&iacute;an presentar a Israel como un pa&iacute;s homologable al resto rabian porque en vez de eso han provocado que la mayor&iacute;a de la ciudadan&iacute;a exprese de manera multitudinaria y ante la mirada de todo el mundo el rechazo a la carnicer&iacute;a que est&aacute; teniendo lugar en Gaza.
    </p><p class="article-text">
        La ma&ntilde;ana de la &uacute;ltima etapa, la presidenta de la comunidad de Madrid, Isabel D&iacute;az Ayuso, acudi&oacute; a saludar espec&iacute;ficamente al equipo pro-israel&iacute; y se fotografi&oacute; con sus componentes. Tambi&eacute;n salud&oacute; a otros participantes, pero hizo hincapi&eacute; en esa demostraci&oacute;n p&uacute;blica de apoyo. No es casualidad que ese gesto lo haga <a href="https://www.eldiario.es/politica/ayuso-pp-israel-genocidio-gaza_129_12598863.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una de las pol&iacute;ticas m&aacute;s beligerantes en negar las atrocidades</a> que est&aacute; cometiendo el ej&eacute;rcito de Israel, junto a su compa&ntilde;ero de partido y alcalde de Madrid, que estos d&iacute;as ha insistido en <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/almeida-posiciona-invasion-palestina-israel-no-hay-genocidio-gaza_1_12585808.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">negar p&uacute;blicamente el genocidio</a>. Si La Vuelta hubiera acabado como si nada, por mucha bandera palestina que ondeara entre el p&uacute;blico, el mensaje transmitido al mundo ser&iacute;a el del presentar a Israel como un pa&iacute;s como los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, ante el empe&ntilde;o de la organizaci&oacute;n y las autoridades en seguir adelante como si nada, la &uacute;nica respuesta posible era bloquear la competici&oacute;n. No es cierto que fuera solo una carrera ciclista. Los que apoyan o toleran las atrocidades en Gaza lo hab&iacute;an convertido en un acto pol&iacute;tico a su favor. Los espectadores no iban a asistir a una prueba de velocidad, sino a la normalizaci&oacute;n del Estado de Israel. Frente a ello no era suficiente mostrar solidaridad con Gaza y rechazo al genocidio del pueblo palestino. Era necesario demostrar que la indignaci&oacute;n y la repulsa son mayores que el apoyo a los cr&iacute;menes contra la humanidad y eso solo pod&iacute;a hacerse impidiendo que la carrera se desarrollara con normalidad y que su &uacute;ltima etapa tuviera siquiera lugar.
    </p><p class="article-text">
        Lo que vuelve realmente admirables estas protestas contra la utilizaci&oacute;n de la carrera ciclista espa&ntilde;ola en favor de Israel es que toda esta demostraci&oacute;n de dignidad popular que ha permitido frenar la Vuelta ha sido pac&iacute;fica y proporcionada. La falsa indignaci&oacute;n de quienes solo ven la paja en el ojo ajeno intenta poner el &eacute;nfasis en que los manifestantes han invadido los carriles dedicados a los corredores o en que algunos agentes de la polic&iacute;a se han lastimado al intentar reprimirlos. Es un intento absurdo de reorientar la opini&oacute;n p&uacute;blica promovido por los mismos que cuando les apetece se manifiestan sin autorizaci&oacute;n en la calle Ferraz o jalean las agresiones contra el presidente del Gobierno en Valencia.
    </p><p class="article-text">
        El derecho a la protesta es esencial en un sistema democr&aacute;tico. Permite a la ciudadan&iacute;a exponer p&uacute;blicamente sus posiciones y discrepancias como m&eacute;todo de participaci&oacute;n directa. Como dice el Tribunal Constitucional, el espacio urbano no es s&oacute;lo un &aacute;mbito de circulaci&oacute;n, sino tambi&eacute;n un espacio de participaci&oacute;n. Para hacerlo de manera efectiva es necesario un cierto grado de provocaci&oacute;n, que se concreta en trastornos y molestias para la colectividad. Si una protesta o reivindicaci&oacute;n pasa desapercibida, dif&iacute;cilmente puede servir para alcanzar sus objetivos de visibilidad. En los casos m&aacute;s extremos, la protesta leg&iacute;tima se expresa mediante actos de desobediencia civil, que implican siempre una cierta confrontaci&oacute;n con las normas y disposiciones estatales, pues se trata de poner en evidencia su car&aacute;cter injusto.
    </p><p class="article-text">
        En este caso, la mera ocupaci&oacute;n del espacio p&uacute;blico obstaculizando el normal desarrollo de la prueba ciclista no ha sido un acto gratuito intimidatorio o de violencia, sino que era el &uacute;nico modo de impedir que la vuelta ciclista se usase como instrumento legitimador del genocidio en Gaza. Ciertamente, en algunos puntos la presi&oacute;n de la ciudadan&iacute;a hizo que se cayeran algunas vallas y hubo manifestantes que pac&iacute;ficamente cortaron la carrera con sus pancartas. Desde las posiciones m&aacute;s conservadoras pueden intentar criminalizarse estas leves infracciones del orden p&uacute;blico, pero no es m&aacute;s que una cortina de humo. Desde la perspectiva de la lucha de los derechos civiles se trata de actos de protesta que no han causado da&ntilde;o ni riesgo a ninguna persona y que han servido para conseguir un objetivo humanamente imprescindible: poner en evidencia la colaboraci&oacute;n de nuestras autoridades deportivas y civiles con el genocidio.
    </p><p class="article-text">
        Cuando muchos pa&iacute;ses europeos han decidido poner sordina al intento de exterminio de toda una poblaci&oacute;n y hacer como que no ven los bombardeos indiscriminados que han causado ya la muerte de decenas de miles de ni&ntilde;os y personas inocentes, el &uacute;ltimo reducto de la dignidad es la sociedad
    </p><p class="article-text">
        En nuestro pa&iacute;s, la presi&oacute;n popular ha conseguido que una competici&oacute;n deportiva que iba a ser utilizada pol&iacute;ticamente para legitimar cr&iacute;menes contra la humanidad se convierta en una constataci&oacute;n de la masiva indignaci&oacute;n popular frente a estos cr&iacute;menes. Y se ha conseguido sin violencia. Todos los que en el mundo entero creen en los derechos humanos miran estos d&iacute;as con admiraci&oacute;n a nuestra sociedad. Pocas veces hemos tenido internacionalmente tan buena reputaci&oacute;n como pueblo valiente, con conciencia y decidido a dar un paso para defender los derechos de los m&aacute;s vulnerables. Solo podemos estar orgullosos de haber paralizado La Vuelta y, sobre todo, de la ola de solidaridad con Palestina que estos d&iacute;as llena nuestras calles.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joaquín Urías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/leccion-dignidad-vuelta_129_12603207.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Sep 2025 10:14:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una lección de dignidad en La Vuelta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Palestina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un juicio político y un fiscal en apuros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/juicio-politico-fiscal-apuros_129_12590596.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4ca37e9c-d464-4bd9-9af6-ce4be353770d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1125434.jpg" width="4765" height="2680" alt="Un juicio político y un fiscal en apuros"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque sea terriblemente injusto, quizás el Fiscal General deba empezar a valorar la posibilidad de su dimisión. Es cierto que eso supone darle a la caverna judicial y a su brazo político popular justo lo que está buscando: su cabeza. Sin embargo, cuando parte de nuestra judicatura parece convertida en hooligans derechistas dispuestos a reventar lo que haga falta para echar a los socialistas, alguien debe mantener la altura de miras y anteponer la estabilidad del sistema político</p></div><p class="article-text">
        Con la apertura del juicio oral, se ha consumado la primera parte de la operaci&oacute;n contra el fiscal general del Estado. La apariencia jur&iacute;dica no debe hacernos olvidar que por encima de todo estamos ante un juicio pol&iacute;tico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La instrucci&oacute;n del asunto as&iacute; lo demuestra. Desde el primer momento, resulta dif&iacute;cil de explicar el celo con el que se ha perseguido esta presunta filtraci&oacute;n. Sobre todo, en un pa&iacute;s en el que los juzgados son aut&eacute;nticos quesos gruyere desde los que a diario se hace llegar a la prensa conservadora cualquier dato o documento susceptible de da&ntilde;ar al bando pol&iacute;tico progresista, por muy privado que sea. M&aacute;s all&aacute;, resulta incluso jur&iacute;dicamente dudoso que el correo filtrado fuera un mensaje privado. Bien al contrario, en un pa&iacute;s razonable, las conversaciones entre un abogado y la fiscal&iacute;a en busca de un acuerdo por el que ambos acepten una pena para evitar el juicio deber&iacute;an ser plenamente transparentes y p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        El juez instructor decidi&oacute; muy pronto que el autor de la filtraci&oacute;n hab&iacute;a sido el Fiscal General del Estado, aunque no hubiera ning&uacute;n indicio que as&iacute; lo indicara. Buscando encontrar algo de lo que acusarlo, adopt&oacute; medidas tan desproporcionadas como la de registrar su despacho y revisar todos sus documentos, con o sin relaci&oacute;n con el caso, de los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Pero ni aun as&iacute; ha conseguido la m&iacute;nima prueba de su implicaci&oacute;n. A d&iacute;a de hoy no hay ni un solo elemento probatorio que se&ntilde;ale a &Aacute;lvaro Garc&iacute;a Ortiz por esa filtraci&oacute;n. Se ha conseguido demostrar tan s&oacute;lo que &eacute;l era de las decenas de personas con acceso al correo electr&oacute;nico en cuesti&oacute;n. Y hasta ah&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        El hecho de que a pesar de la orfandad probatoria patente el caso haya seguido adelante permite sospechar que en las decisiones judiciales haya pesado, siquiera de forma inconsciente, el deseo de da&ntilde;ar pol&iacute;ticamente al gobierno socialista por encima del inter&eacute;s en hacer justicia. S&oacute;lo as&iacute; se entiende la inversi&oacute;n del principio constitucional de presunci&oacute;n de inocencia: el juez instructor ha llegado a considerar que el hecho de no poder acceder a los correos electr&oacute;nicos del acusado es una prueba de su culpabilidad. Sin conocer el contenido de esos mensajes, el magistrado en cuesti&oacute;n ha decidido que deb&iacute;an ser inculpatorios. Lo ha hecho incluso negando la evidencia de los muchos otros motivos por los que un investigado puede borrar sus mensajes. Desde los motivos de seguridad, hasta el deseo de que no caigan en manos de un juez sin escr&uacute;pulos que permita que se filtren detalles de su vida privada o pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        En el colmo de la incongruencia moral, mientras el juez investigaba al Fiscal General se han producido filtraciones de esas investigaciones tan graves como aquellas de las que se le acusa a &eacute;l y que le han perjudicado, pero que no han sido siquiera m&iacute;nimamente investigadas.
    </p><p class="article-text">
        Por si fuera poco, en el mismo Auto de apertura del juicio oral se dice&nbsp;que no es posible suspender al Fiscal General del Estado porque &ldquo;hay un vac&iacute;o legal&rdquo;. Es una forma deliberadamente da&ntilde;ina de ocultar la realidad: no se puede hacer, porque no est&aacute; permitido. Ser&iacute;a lo mismo que decir que un vac&iacute;o legal impide condenarlo al destierro o a ser azotado. Es algo que simplemente no se puede hacer, pero al llamarlo &ldquo;vac&iacute;o legal&rdquo; el Auto judicial consigue transmitir la idea de que es alg&uacute;n tejemaneje socialista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este c&uacute;mulo de irregularidades permite entender que efectivamente estamos ante un juicio pol&iacute;tico. Que se va a juzgar al Fiscal General del Estado, aunque no hay pruebas en su contra, para da&ntilde;ar al presidente del Gobierno que lo nombr&oacute;. El objetivo, en este sentido, parece ser forzar la dimisi&oacute;n del Fiscal General; hacer pasar al gobierno por un ejecutivo delictivo y demostrarle que la derecha judicial no va a permitirle nunca que nombre a un Fiscal del Estado de su confianza, a pesar de que sea una caracter&iacute;stica esencial de nuestro sistema pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        El problema es que estos jueces, al intentar da&ntilde;ar a S&aacute;nchez (no sabemos si de manera consciente) vienen realmente a deslegitimar todo nuestro sistema democr&aacute;tico. El propio instructor, en el Auto de apertura de juicio oral se permite incluir un reproche moral diciendo que el fiscal general &ndash;de cuya culpabilidad no parece tener dudas, aunque tampoco pruebas- al delinquir &ldquo;pone en cuesti&oacute;n el prestigio de la instituci&oacute;n&rdquo;. Seguramente est&eacute; ah&iacute; el <em>quid</em> de la cuesti&oacute;n. Tenemos magistrados que se creen con derecho a decidir qu&eacute; da&ntilde;a y qu&eacute; no al prestigio de la fiscal&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pese a todo, lo cierto es que el hecho de que el fiscal general tenga que sentarse en el banquillo de los acusados da&ntilde;a el prestigio de nuestras instituciones. Aunque no lo haga por sus propios actos demostrados, sino por decisiones judiciales que no cuentan con indicios suficientes para ello&hellip; y que, como ya es habitual, funcionan con una sorprendente coordinaci&oacute;n con el principal partido de la oposici&oacute;n.&nbsp;A nadie le extra&ntilde;a y que estas medidas judiciales hayan alimentado declaraciones incendiarias del Partido Popular en las que hablan de bochorno institucional y se rasgan las vestiduras por el hecho de que el fiscal sea juzgado. Unos toman decisiones poco jur&iacute;dicas, los otros las convierten en munici&oacute;n pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, que se trate de un juicio pol&iacute;tico no permite esquivar la realidad: el m&aacute;ximo responsable de nuestra fiscal&iacute;a va a tener que sentarse en el banquillo de los acusados; lo va a hacer, adem&aacute;s, en un juicio en el que participan fiscales te&oacute;ricamente sometidos a su autoridad.
    </p><p class="article-text">
        En esta situaci&oacute;n, aunque sea terriblemente injusto, quiz&aacute;s el&nbsp;Fiscal General deba empezar a valorar la posibilidad de su dimisi&oacute;n. Es cierto que eso supone darle a la caverna judicial y a su brazo pol&iacute;tico popular justo lo que est&aacute; buscando: su cabeza. Sin embargo, cuando parte de nuestra judicatura parece convertida en hooligans derechistas dispuestos a reventar lo que haga falta para echar a los socialistas, alguien debe mantener la altura de miras y anteponer la estabilidad del sistema pol&iacute;tico a sus propios intereses.
    </p><p class="article-text">
        A muchos de nuestros jueces, a la par con el Partido Popular, no les cuesta lo m&aacute;s m&iacute;nimo da&ntilde;ar a Espa&ntilde;a y debilitar la confianza en la justicia para alcanzar sus miserables objetivos pol&iacute;ticos. &Aacute;lvaro Ortiz, Fiscal General del Estado, debe ahora valorar la posibilidad de sacrificar su propia carrera para evitar el deterioro institucional que ellos han causado. La injusticia de la persecuci&oacute;n que est&aacute; sufriendo explicar&iacute;a que no lo hiciera. Pol&iacute;ticamente, tampoco debe ser f&aacute;cil entregar esa presa a quienes desde hace meses se la quieren cobrar. Sin embargo, en un an&aacute;lisis de costes y beneficios, quiz&aacute;s haya llegado el momento, por sentido de Estado y responsabilidad institucional.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joaquín Urías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/juicio-politico-fiscal-apuros_129_12590596.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Sep 2025 20:42:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un juicio político y un fiscal en apuros]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Islam, libertad religiosa y Constitución]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/islam-libertad-religiosa-constitucion_129_12523426.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cf790a4f-29d0-4527-890c-08bdb3cfe076_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Islam, libertad religiosa y Constitución"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La libertad de culto no obliga al Estado a facilitar sus medios para que sean usados en las prácticas de ninguna religión. La prohibición de discriminar, sin embargo, impide que el Estado facilite sus medios para los cultos de las religiones que le gustan y se los niegue a las que le disgustan, como es el caso de Jumilla</p><p class="subtitle">Xenófobos sin careta y xenófobos anónimos</p></div><p class="article-text">
        En Jumilla, Murcia, el Ayuntamiento ha aprobado una pol&eacute;mica moci&oacute;n. El concejal de Vox de esa localidad present&oacute; una moci&oacute;n para defender lo que &eacute;l y su partido consideran las ra&iacute;ces de nuestra sociedad, que no ser&iacute;an la democracia y el respeto a los derechos humanos sino la religi&oacute;n cat&oacute;lica y la raza m&aacute;s o menos blanca. La mayor&iacute;a del consistorio, del Partido Popular, reformul&oacute; la idea intentando a la vez contentar al partido extremista y que no se notaran los fundamentos aberrantes de su moci&oacute;n. Al final ha aprobado un llamamiento a que el gobierno municipal proh&iacute;ba el uso religioso de sus instalaciones deportivas&hellip; Lo que hasta ahora solo se hac&iacute;a en celebraciones musulmanas.
    </p><p class="article-text">
        Constitucionalmente estamos ante una aberraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Vaya por delante que la noci&oacute;n de derechos humanos o fundamentales surge para defender espacios de libertad susceptibles de sufrir recortes o amenazas. Por eso, en las sociedades democr&aacute;ticas, los derechos fundamentales protegen esencialmente a las minor&iacute;as. La libertad de expresi&oacute;n no existe para poder decir aquello con lo que todos coinciden y que, por tanto, no molesta a nadie, sino para asegurar que quien vea las cosas de manera diferente a la mayor&iacute;a no se vea perseguido por ponerlo de manifiesto. Del mismo modo, el sentido &uacute;ltimo del reconocimiento de la libertad religiosa no es el de poder profesar sin ser molestado una religi&oacute;n estatal o mayoritaria y aceptada por todos, sino proteger a aquellos cuyas pr&aacute;cticas religiosas o la ausencia de ellas puedan molestar al poder p&uacute;blico o a amplias capas de la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esta obviedad deja de serlo cuando el crecimiento de la xenofobia y el racismo estructural en nuestra sociedad lleva a tanta gente a defender en p&uacute;blico que solo las confesiones verdaderas o las que representen a la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n merecen respeto y protecci&oacute;n. Es dif&iacute;cil pensar en una afirmaci&oacute;n m&aacute;s opuesta a la idea de derechos humanos que esa.
    </p><p class="article-text">
        La libertad religiosa, reconocida en el art&iacute;culo 18 de la Declaraci&oacute;n Universal de los Derechos Humanos y garantizada en el 16 de nuestra Constituci&oacute;n, permite, b&aacute;sicamente, tener la religi&oacute;n que queramos o no tener ninguna. Tiene dos manifestaciones esenciales: de una el derecho a no ser discriminado, sufriendo un perjuicio, a causa de la opci&oacute;n religiosa propia. De otra, el derecho a practicar p&uacute;blicamente los actos de culto propios de dicha religi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La garant&iacute;a de no discriminaci&oacute;n es absoluta y opera en el mundo ideal de las creencias. Proh&iacute;be que los poderes p&uacute;blicos persigan o perjudiquen a nadie en raz&oacute;n de su ideolog&iacute;a religiosa. Les impone una neutralidad que impide castigar a unas y proteger a otras.
    </p><p class="article-text">
        La libertad de culto, en cambio, no se refiere a las ideas sino a las pr&aacute;cticas. Est&aacute; limitada por el orden p&uacute;blico, pues el hecho de calificar a una actividad de religiosa no impide que pueda prohibirse si da&ntilde;a intereses ajenos. Para decirlo de manera simple, no puede perseguirse a nadie por creer en el diablo, pero s&iacute; se pueden prohibir los sacrificios humanos.
    </p><p class="article-text">
        Pr&aacute;cticas religiosas como hacer sonar una campana o un altavoz llamando a la oraci&oacute;n por la noche, realizar procesiones que interrumpan el tr&aacute;fico o sacrificar animales pueden someterse a l&iacute;mites no tanto por su naturaleza religiosa, sino porque da&ntilde;an intereses generales.
    </p><p class="article-text">
        La libertad de culto no obliga al Estado a facilitar sus medios para que sean usados en las pr&aacute;cticas de ninguna religi&oacute;n. La prohibici&oacute;n de discriminar, sin embargo, impide que el Estado facilite sus medios para los cultos de las religiones que le gustan y se los niegue a las que le disgustan.
    </p><p class="article-text">
        Si el Ayuntamiento de Jumilla decide que sus instalaciones deportivas no pueden usarse para pr&aacute;cticas religiosas debe ser una decisi&oacute;n que se aplique a todas las confesiones religiosas por igual y que no se haya adoptado con la intenci&oacute;n de perjudicar a una concreta.
    </p><p class="article-text">
        Y evidentemente en este caso no lo es. Por mucho que el equipo de gobierno del Partido Popular haya intentado maquillar formalmente su propuesta, est&aacute; claro por el contexto que se adopta con la intenci&oacute;n de impedir actos de culto musulm&aacute;n. No se trata solo de que forma parte de una iniciativa de Vox aprobada para defender las supuestas ra&iacute;ces religiosas cristianas de Espa&ntilde;a, sino que adem&aacute;s en este momento la &uacute;nica confesi&oacute;n que usaba esas instalaciones es la musulmana. Se trata a todas luces de una iniciativa dirigida contra quienes practican el islam y as&iacute; se ha presentado en p&uacute;blico. Eso basta para determinar que es constitucionalmente il&iacute;cita.
    </p><p class="article-text">
        Jur&iacute;dicamente, la moci&oacute;n es un simple llamamiento sin efectos pr&aacute;cticos hasta que se apruebe en forma de reglamento y s&oacute;lo entonces, si es que eso sucede, podr&aacute; ser recurrida y anulada por los tribunales.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, m&aacute;s all&aacute; de lo jur&iacute;dico, este hecho abre una terrible brecha capaz de poner en duda la supervivencia misma de nuestra democracia en el medio plazo. Si el principal partido de la oposici&oacute;n, con muchas posibilidades de gobernar, defiende pol&iacute;ticas que solo pueden realizarse eliminando la libertad religiosa garantizada en la Constituci&oacute;n, nada garantiza la supervivencia del resto de derechos humanos.
    </p><p class="article-text">
        Los mismos que aspiran a un Estado que proh&iacute;ba el islam defienden que solo determinadas razas puedan vivir en nuestras ciudades. Quieren acabar con el derecho de asilo y hasta con la protecci&oacute;n de la vida humana de los n&aacute;ufragos si su piel es de determinado color o practican determinadas religiones.
    </p><p class="article-text">
        Los derechos humanos viven en Europa su peor momento desde la Segunda Guerra Mundial. En este contexto, iniciativas como la del Ayuntamiento de Jumilla atacan a la base de nuestros valores democr&aacute;ticos. El Partido Popular tiene que decidir si est&aacute; con la democracia y el respeto a la dignidad de las personas o abre la puerta a un nuevo orden en el que ni la vida ni los derechos de nadie est&eacute;n asegurados. Eso es lo que nos jugamos. Nada menos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joaquín Urías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/islam-libertad-religiosa-constitucion_129_12523426.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Aug 2025 20:35:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Xenofobia,PP - Partido Popular,Vox,Jumilla]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De periodistas, fuentes y malos jueces]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/periodistas-fuentes-malos-jueces_129_12508358.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/06efb05b-3137-4c0b-a60d-48ef84efad32_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De periodistas, fuentes y malos jueces"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el caso del fiscal general, el ataque al Estado de Derecho que protagonizan nuestros propios jueces, convertidos en auténticos actores políticos, solo puede llevar a desesperanza a cualquier ciudadano consciente</p><p class="subtitle">Opinión - 'In dubio pro juicio' contra García Ortiz, por José Luis Martí</p></div><p class="article-text">
        En unos meses vamos a ver al fiscal general del Estado <a href="https://www.eldiario.es/politica/supremo-confirma-procesamiento-fiscal-general-correo-pareja-ayuso_1_12499961.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sentado en el banquillo de los acusados</a>. Se le juzgar&aacute; por la filtraci&oacute;n a la prensa de un correo electr&oacute;nico que envi&oacute; a la Fiscal&iacute;a el abogado del novio de Isabel D&iacute;az Ayuso en el que propon&iacute;a reconocer que hab&iacute;a cometido un delito fiscal a cambio de que le rebajaran la pena. Sin embargo, hay muchas dudas de que efectivamente haya indicios suficientes no ya para condenar al fiscal general, sino incluso para abrir un juicio contra &eacute;l. La Sala de Apelaciones del Tribunal Supremo acaba de confirmarlo en una <a href="https://www.eldiario.es/politica/fiscal-general-encara-banquillo-investigacion-supremo-llena-grietas_1_12500699.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pol&eacute;mica y discutida resoluci&oacute;n</a> aprobada por la m&iacute;nima. 
    </p><p class="article-text">
        La esencia del argumento de los dos jueces que votaron a favor es que la imputaci&oacute;n contra la cabeza de nuestro Ministerio fiscal no es disparatada. Se trata de una justificaci&oacute;n muy d&eacute;bil, que no deber&iacute;a tener cabida en nuestro sistema. Aqu&iacute; lo importante para que el Estado pueda juzgarlo a uno no es que un juez se invente un relato de hechos que sea posible y no incluya contradicciones, sino que efectivamente la acusaci&oacute;n se sustente en indicios suficientes. Peor a&uacute;n, este par de magistrados da especial importancia al hecho de que el fiscal investigado hubiera borrado sus mensajes de WhatsApp. Invirtiendo el principio de presunci&oacute;n de inocencia, parecen decir que si no hay pruebas de nada, eso es se&ntilde;al de que es culpable.
    </p><p class="article-text">
        Los medios de comunicaci&oacute;n y las redes sociales han puesto el acento en este borrado con el autoritario razonamiento de que si no tuviera algo que esconder, no habr&iacute;a borrado sus conversaciones. De ese modo se viene a negar de plano su derecho a la intimidad y la posibilidad misma de que quisiera evitar el <a href="https://www.eldiario.es/politica/causa-filtracion-correo-pareja-ayuso-convierte-coladero-datos-fiscal-general_1_12050965.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">acceso ajeno a cualquier otro detalle</a> de su vida privada.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto adquieren importancia las declaraciones de hasta siete periodistas de cuatro medios de comunicaci&oacute;n distintos (incluido uno tan poco sospechosos de afinidad con el Gobierno como<em> El Mundo</em>) que vinieron a declarar que <a href="https://www.eldiario.es/politica/cuarto-medio-comunicacion-revela-conocio-pacto-pareja-ayuso-fiscal-general_1_11976957.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">conoc&iacute;an el correo en cuesti&oacute;n</a> antes de que llegara a manos del propio fiscal general del Estado. Uno de los periodistas, el primero en publicarlo, narr&oacute; con detalle c&oacute;mo horas antes de que el acusado pidiera y recibiera copia de ese mensaje, &eacute;l contact&oacute; con una fuente que lo invit&oacute; a su despacho en el tercer piso de un edificio y le dej&oacute; ver y copiar el correo, aunque no le facilit&oacute; una copia ni le permiti&oacute; fotografiarlo. Del testimonio de todos ellos se deduce, sin lugar a dudas, que la divulgaci&oacute;n del email sucedi&oacute; antes, desmontando la culpabilidad del investigado.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, los jueces en cuesti&oacute;n no se f&iacute;an de todos esos periodistas. Creen que todos mienten. Y lo creen por dos cosas. La primera, que dicen ellos que si el periodista realmente hubiera le&iacute;do el email varias horas antes lo habr&iacute;a publicado inmediatamente, sin esperar a esa noche. Es, claramente, la manera de pensar de alguien ajeno al mundo del buen periodismo y carente de una m&iacute;nima cualificaci&oacute;n profesional: el informador que recibe una informaci&oacute;n de ese calibre y que implica presentar p&uacute;blicamente al empresario como un defraudador a Hacienda necesita contrastar y verificar esa noticia antes de difundirla. Si los jueces del Supremo conocieran siquiera por encima la jurisprudencia constitucional sobre el derecho a la informaci&oacute;n sabr&iacute;an que a los periodistas se les exige contrastar especialmente ese tipo de noticias, potencialmente da&ntilde;inas, antes de publicarlas. Ning&uacute;n periodista decente al que no se le ha dejado copiar un email, solo leerlo, lanzar&iacute;a la noticia de su contenido sin estar segur&iacute;simo de que el email existe y eso exige unas horas de trabajo.
    </p><p class="article-text">
        El segundo argumento para negar credibilidad a los periodistas es mucho m&aacute;s preocupante. Se quejan estos magistrados de que los periodistas han dado detalles de c&oacute;mo conocieron el contenido del correo electr&oacute;nico antes, pero no han querido identificar a la fuente que se los facilit&oacute;. Al hacerlo demuestran que no conocen o, m&aacute;s probablemente, no respetan suficientemente la Constituci&oacute;n, que en su art&iacute;culo 20.1 garantiza el derecho de los periodistas a no revelar sus fuentes.
    </p><p class="article-text">
        El desprecio a este derecho constitucional de los periodistas no es exclusivo de los jueces, aunque estos sean su principal enemigo. El derecho al secreto profesional consiste, precisamente, en que en ning&uacute;n caso se puede obligar a un periodista a identificar a quien le proporcione informaci&oacute;n. Aunque no lo parezca, se trata de una garant&iacute;a esencial para la democracia. La manera de que puedan salir a la luz informaciones inc&oacute;modas es que quien se las cuente a un periodista est&eacute; seguro de que nunca sufrir&aacute; represalias por ello, porque no hay forma alguna de forzar al informador a que diga qui&eacute;n ha sido. Est&aacute; prohibido castigar al periodista que no identifica su fuente e incluso intervenir sus comunicaciones o sus notas para averiguarlo y gracias a eso vivimos en una sociedad en la que todo puede salir a la luz.
    </p><p class="article-text">
        Corresponde, por supuesto, al informador comprobar que lo que le han contado es verdad antes de publicarlo. Pero puede hacerlo sin se&ntilde;alar a quien le facilit&oacute; la pista inicial. Y ese derecho molesta especialmente a los jueces que constantemente lo amenazan. Ellos quieren investigar las filtraciones que les molestan y soportan mal que un periodista sepa qui&eacute;n es la persona que ha pasado la informaci&oacute;n pero no puedan obligarlo a decirlo. Por eso hay constantes ataques judiciales a un derecho constitucional que les impide ser omnipotentes.
    </p><p class="article-text">
        En esta ocasi&oacute;n los jueces del Supremo atacan el derecho a no revelar las fuentes quit&aacute;ndole credibilidad a declaraciones de los periodistas que inclu&iacute;an bastantes otros detalles verificables. Lo hacen en una resoluci&oacute;n que, pese a su forma jur&iacute;dica, tiene esencialmente motivaciones pol&iacute;ticas: se trata de enjuiciar al fiscal general y hacer da&ntilde;o al Gobierno, aunque para ello haya que saltarse la presunci&oacute;n de inocencia, el secreto profesional de los periodistas y los principios b&aacute;sicos de nuestro sistema penal. Sin embargo, las amenazas para los periodistas vienen tambi&eacute;n de otros lugares.
    </p><p class="article-text">
        Sin ir m&aacute;s lejos &ndash;entre el silencio de las asociaciones profesionales&ndash;, el Gobierno progresista est&aacute; decidido a aprobar una ley del secreto profesional que supone pr&aacute;cticamente su desaparici&oacute;n al permitir que en determinados casos los jueces puedan levantarlo. Esos casos se convertir&aacute;n en la norma y, si eso sigue as&iacute;, pronto tendremos a periodistas en la c&aacute;rcel por no querer revelar sus fuentes. Mientras eso sucede, la Constituci&oacute;n sigue en vigor y el ataque al Estado de Derecho que protagonizan nuestros propios jueces, convertidos en aut&eacute;nticos actores pol&iacute;ticos, s&oacute;lo puede llevar a desesperanza a cualquier ciudadano consciente. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joaquín Urías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/periodistas-fuentes-malos-jueces_129_12508358.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Aug 2025 20:30:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De periodistas, fuentes y malos jueces]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fiscal General del Estado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[España no es lo suficientemente buena para el rey Felipe]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/espana-no-suficientemente-buena-rey-felipe_129_12477330.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9d8fd281-b67f-4d70-846a-0ae5b139a98b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="España no es lo suficientemente buena para el rey Felipe"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con la decisión de que la infanta Sofía estudie en una universidad privada extranjera, el jefe del Estado traslada pública e internacionalmente el mensaje de que las universidades de nuestro país no proporcionan una formación de suficiente calidad</p><p class="subtitle">La infanta Sofía estudiará Política y Relaciones Internacionales en el Forward College</p></div><p class="article-text">
        La Casa Real ha informado de que la infanta Sof&iacute;a, una vez terminado el bachillerato, estudiar&aacute; ciencias pol&iacute;ticas y relaciones internacionales. Lo har&aacute; en una universidad privada con sedes en Lisboa, Par&iacute;s y Berl&iacute;n. La n&uacute;mero dos en la l&iacute;nea de sucesi&oacute;n al trono espa&ntilde;ol estudiar&aacute;, pues, dos carreras. Pero no lo har&aacute; en una universidad p&uacute;blica, ni en una universidad espa&ntilde;ola. Esta decisi&oacute;n, meditada durante meses y en la que han participado numerosos asesores, es un desprecio a la ciencia y la educaci&oacute;n espa&ntilde;olas por parte de nuestro monarca. Con ella, el jefe del Estado traslada p&uacute;blica e internacionalmente el mensaje de que las universidades de nuestro pa&iacute;s no proporcionan una formaci&oacute;n de suficiente calidad.
    </p><p class="article-text">
        Con un desparpajo insultante, las fuentes oficiales del palacio de la Zarzuela justifican la decisi&oacute;n diciendo que al fin y al cabo la infanta Sof&iacute;a no es la heredera, que s&iacute; est&aacute; m&aacute;s constre&ntilde;ida a formarse en Espa&ntilde;a. De tan desafortunado argumento se puede colegir que, si la propia princesa Leonor opta por una educaci&oacute;n espa&ntilde;ola, es solo porque est&aacute; obligada.
    </p><p class="article-text">
        De poco sirve que en los actos oficiales la reina vista ropa de marcas espa&ntilde;olas o que en los banquetes reales se sirvan vinos espa&ntilde;oles. Cuando se trata de decisiones relativas a su propia vida, todos dejan claro que reniegan de Espa&ntilde;a. Apoyar la universidad espa&ntilde;ola ser&iacute;a un acto de patriotismo, pero tambi&eacute;n algo m&aacute;s. La universidad cumple dos funciones esenciales en el desarrollo de una sociedad. De una parte, es la instituci&oacute;n de ense&ntilde;anza superior que asegura un nivel cultural y profesional de la poblaci&oacute;n que decida acceder a ella.  De otra, es el n&uacute;cleo de la ciencia y el pensamiento que impulsan y permiten crecer al pa&iacute;s. Todo eso es lo que desprecia nuestra familia real.
    </p><p class="article-text">
        Aunque los rankings internacionales de universidades son todos muy discutibles, lo cierto es que &ndash;a pesar de los recortes y la deficiente financiaci&oacute;n&ndash; en todos ellos las universidades p&uacute;blicas espa&ntilde;olas ocupan lugares destacados. Aun as&iacute;, el margen para mejorar es grande y solo puede conseguirse con el apoyo de todos los poderes p&uacute;blicos, desde los propios profesores &ndash;que a veces anteponen su carrera profesional a la calidad docente&ndash; hasta la monarqu&iacute;a, pasando por los gobiernos estatal y auton&oacute;micos. Las universidades son el futuro de la naci&oacute;n y debe ser un objetivo com&uacute;n mejorar su excelencia como servicio p&uacute;blico. Si el propio rey de Espa&ntilde;a env&iacute;a a su hija a estudiar en una universidad privada extranjera, dif&iacute;cilmente podremos esperar de algunos gobiernos auton&oacute;micos ultraliberales un compromiso con la educaci&oacute;n p&uacute;blica de calidad que se plasme en inversiones y fomento.
    </p><p class="article-text">
        El rey lo es a tiempo completo. Las disposiciones constitucionales que regulan su inviolabilidad hablan de &lsquo;la persona&rsquo; del rey porque no ocupa su cargo unas horas al d&iacute;a. El rey personifica en s&iacute; mismo el Estado y el pa&iacute;s, y debe actuar en todos los aspectos de su vida con la responsabilidad que ello implica. Si el rey y sus hijas no est&aacute;n dispuestos a apoyar a nuestras universidades y centros de investigaci&oacute;n, faltan a su juramento de lealtad con Espa&ntilde;a. Si con sus actos deciden conscientemente fomentar las universidades extranjeras y lanzar el mensaje de que el ideal al que el resto de la ciudadan&iacute;a debe aspirar es a poder pagar un centro universitario extranjero, est&aacute;n incumpliendo sus obligaciones constitucionales. Del desprestigio internacional que causa la falta de confianza de nuestro propio monarca en nuestro sistema educativo, mejor no hablar.
    </p><p class="article-text">
        Si a la infanta Sof&iacute;a Espa&ntilde;a se le queda chica y quiere ver mundo, como otros j&oacute;venes de su edad, hay maneras de hacerlo m&aacute;s respetuosas con lo que conlleva su posici&oacute;n institucional. Podr&iacute;a estudiar sus grados en nuestro pa&iacute;s y, eventualmente, realizar despu&eacute;s alguna especializaci&oacute;n en el exterior. Dejar&iacute;a as&iacute; claro su compromiso con la calidad de la base educativa s&oacute;lida que proporcionan nuestros centros universitarios, antes de lanzarse a conocer otras realidades. Desgraciadamente, parece que tanta responsabilidad ser&iacute;a demasiada para esta familia. En este sentido, Felipe VI, que siempre ha hecho gala de mucha menos neutralidad pol&iacute;tica que su padre, ha aprendido poco del pasado. Con una inexplicable falta de sinton&iacute;a con los tiempos que corren, da la impresi&oacute;n de seguir anclado en la peor altivez de esas rancias monarqu&iacute;as del siglo diecinueve. Esas cuyas familias reales se ve&iacute;an a s&iacute; mismas como ilustradas cosmopolitas obligadas a vivir en un pa&iacute;s subdesarrollado al que despreciaban. 
    </p><p class="article-text">
        Uno dir&iacute;a que nuestro rey y su reducido c&iacute;rculo familiar, o son ciegos o simple y llanamente no les importa agrandar la profunda grieta que los separa de la poblaci&oacute;n. No parecen conscientes del riesgo de que la ciudadan&iacute;a los vea como miembros de esa panda de familiares sinvergonzones dedicados a vivir del cuento entre lujos y esc&aacute;ndalos. Con decisiones como la que comentamos el rey y sus hijas se presentan como una &eacute;lite arrogante y despreocupada de todo lo que no sea su propio confort, por encima de las obligaciones que implica su cargo. Quieren reinar sobre nosotros, pero carecen de la menor sensibilidad para identificarse con los problemas y las necesidades del pa&iacute;s y no se sienten obligados a apoyar los objetivos colectivos que como sociedad nos hemos marcado.
    </p><p class="article-text">
        Ser monarca no es una imposici&oacute;n. Si el rey y su familia desprecian al pa&iacute;s y las instituciones que les pagan el sueldo y que son su raz&oacute;n de ser, quiz&aacute;s deber&iacute;an plantearse la v&iacute;a de la abdicaci&oacute;n. Pero si se quedan, alguien deber&iacute;a recordarle a su majestad que ocupa un cargo constitucional, al servicio de los espa&ntilde;oles y que conlleva determinadas obligaciones.
    </p><p class="article-text">
        Hoy por hoy, Felipe VI, escorado a la derecha y tomando decisiones que desprecian a lo mejor de Espa&ntilde;a, parece ser el mejor abogado de la causa republicana. Gracias a &eacute;l, si no enmienda su desastrosa pol&iacute;tica de toma decisiones, quiz&aacute;s toda la familia acabe pronto viviendo para siempre en algunos de esos pa&iacute;ses a los que mandan a Sof&iacute;a a estudiar. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joaquín Urías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/espana-no-suficientemente-buena-rey-felipe_129_12477330.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Jul 2025 19:33:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[España no es lo suficientemente buena para el rey Felipe]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Casa Real]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Demasiado burdo hasta para el Tribunal Supremo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/burdo-tribunal-supremo_129_12470493.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4742bbf8-c507-403f-9f9b-d34dc8dec1de_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Demasiado burdo hasta para el Tribunal Supremo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Auto contra la decisión del juez Peinado de imputar al ministro Bolaños no es una prueba de que no hay 'lawfare', sino justamente una constatación de que lo hay. No es decente intelectualmente utilizar este Auto en el que nuestro más alto tribunal ratifica lo que la mayoría de juristas ya habíamos advertido sobre el escrito del juez instructor para negar la politización del Supremo</p><p class="subtitle">El juez Peinado se estrella contra el Supremo en su intento de implicar a Moncloa en el caso contra Begoña Gómez
</p></div><p class="article-text">
        Se le fue la mano. Al juez instructor que investiga a Bego&ntilde;a G&oacute;mez se le fue la mano en su &uacute;ltima astracanada. Se ve que el magistrado en cuesti&oacute;n debe ser seguidor de Napole&oacute;n y se le subi&oacute; a la cabeza la frase atribuida a este de que &ldquo;el juez instructor es la persona m&aacute;s poderosa del imperio&rdquo;. Cuando uno empieza una senda indebida suele hacerlo titubeante y con cierta prudencia. Sin embargo, a medida que avanza y ve que no pasa nada se va sintiendo m&aacute;s c&oacute;modo en la irregularidad. Al final acaba por embalarse.
    </p><p class="article-text">
        Es lo que debe haberle pasado a este juez que empez&oacute; hace muchos meses una instrucci&oacute;n m&aacute;s que dudosa, investigando a la mujer del presidente del Gobierno en busca de cualquier delito posible. No se ha cortado de hacerlo del modo m&aacute;s lesivo para un partido pol&iacute;tico y el m&aacute;s conveniente para otro, despreciando con frecuencia creciente las normas jur&iacute;dicas en vigor. As&iacute; lo demuestran incluso las sucesivas correcciones por &oacute;rganos superiores.
    </p><p class="article-text">
        Pero se ve que le ha ido cogiendo gusto. Y claro, cuando uno se siente c&oacute;modo procesando sin necesidad de pruebas al mism&iacute;simo ministro de Justicia en v&iacute;speras de una huelga judicial, pues acaba por descuidar las formas. Hasta el punto de elevar un escrito sin corregir, ininteligible y sin el m&aacute;s m&iacute;nimo sustento. Y claro, pues llega un momento en que tu superior ya no puede apoyarte, por mucho cari&ntilde;o que te tenga.
    </p><p class="article-text">
        El Tribunal Supremo espa&ntilde;ol no es en estos momentos un &oacute;rgano judicial que se caracterice por su imparcialidad. Desde los sucesos de Catalu&ntilde;a en 2017, sobre todo su Sala penal, se ha convertido en un aut&eacute;ntico actor pol&iacute;tico, ariete de las iniciativas conservadoras y uno de los principales activos del Partido Popular en su intento de alcanzar el poder. Pero incluso la intervenci&oacute;n de los jueces en la pol&iacute;tica tiene un l&iacute;mite. En esta ocasi&oacute;n, ratificar una petici&oacute;n hu&eacute;rfana de cualquier argumentaci&oacute;n, mal redactada y contradictoria solo pod&iacute;a acabar con el desprestigio del propio &oacute;rgano supremo de nuestra jurisdicci&oacute;n y posiblemente un dur&iacute;simo varapalo constitucional o europeo.
    </p><p class="article-text">
        En esta tesitura, alg&uacute;n magistrado medianamente astuto del Supremo ha entendido que la torpeza del juez Peinado les ofrec&iacute;a la posibilidad de un efectista lavado de cara. Han decidido ir con buena parte de su artiller&iacute;a contra el instructor desmelenado. Su Auto es contundente. Rechaza la posibilidad misma de acusar a alguien de falso testimonio cuando a&uacute;n no se sabe lo que es verdadero o falso; destaca que no est&aacute; que la asistente de la se&ntilde;ora Bego&ntilde;a G&oacute;mez haya prevaricado, ni de que el ministro lo supiera y ni siquiera de que &eacute;l hubiera tenido conocimiento de su nombramiento. Para terminar, destaca rotundamente la &ldquo;absoluta ausencia de cualquier indicio m&iacute;nimamente fundado o dotado de m&iacute;nima verosimilitud&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s, destacando por una vez lo evidente, el tribunal busca legitimarse p&uacute;blicamente para decisiones mucho menos razonables. Algo de esto debe haber, visto que a los propagandistas habituales de la derecha judicial les ha faltado tiempo para salir en p&uacute;blico a proclamar que esta decisi&oacute;n demuestra que el <em>lawfare</em> no existe. As&iacute;; sin ning&uacute;n rubor y menos rigor. Inundan los espacios de opini&oacute;n diciendo con rotundidad que el Tribunal Supremo es neutral y trata por igual a los cargos y activistas de uno u otro color pol&iacute;tico. Y lo dicen cuando sigue adelante la err&aacute;tica instrucci&oacute;n contra la mujer del presidente del Gobierno en este mismo asunto o el m&aacute;s que probable procesamiento del fiscal general del Estado por los mismos jueces que se han visto abocados a rechazar los disparates del instructor Peinado. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s a&uacute;n, si normalizamos que este juez instructor &ndash;<a href="https://www.eldiario.es/politica/descuidos-juez-peinado-condenan-causas-archivo-investiga-begona-gomez-velocidad_1_12461860.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tan olvidadizo</a> que sus errores obligan a menudo a archivar los casos que le tocan contra cargos del Partido Popular&ndash; ha intentado procesar a un ministro sin el m&iacute;nimo indicio y llevado en apariencia por su inquina personal se abren muchos interrogantes sobre el resto de sus actuaciones. Sobre todo, si tenemos en cuenta que normalmente no necesita pedir al Supremo que investigue a nadie y lo hace &eacute;l mismo, sin ning&uacute;n tipo de control.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; las cosas, la ciudadan&iacute;a puede, leg&iacute;timamente hacerse un pu&ntilde;ado de preguntas inquietantes. Cuando este instructor empieza una investigaci&oacute;n contra la mujer del presidente del Gobierno a partir de titulares de prensa, intenta imputarla sucesivamente por cinco delitos distintos, obliga a declarar al presidente del gobierno en persona sin ninguna utilidad para el procedimiento y facilitando que se filtren las im&aacute;genes de esa declaraci&oacute;n, etc&hellip; &iquest;lo hace con alg&uacute;n indicio y respaldo jur&iacute;dico o es lo mismo que lo de Bola&ntilde;os pero ligeramente menos burdo? Quiz&aacute;s el Tribunal Supremo no sea consciente y los periodistas de tribunales conservadores intenten taparlo, pero este Auto legitima muchas de las dudas de la ciudadan&iacute;a sobre las err&aacute;ticas actuaciones de un juez instructor aparentemente empe&ntilde;ado en perseguir al Gobierno aunque no haya datos que lo permitan.
    </p><p class="article-text">
        El Auto no es una prueba de que no hay <em>lawfare</em>, sino justamente una constataci&oacute;n de que lo hay. Y lo de menos es que en este caso concreto el propio sistema se haya visto obligado a frenarlo antes de que llegar a m&aacute;s. Lo que se conoce como <em>lawfare</em> es, realmente, la utilizaci&oacute;n pol&iacute;tica del proceso judicial con fines pol&iacute;ticos, es decir buscando alterar los resultados electorales. No implica necesariamente condena. De hecho, una modalidad cada vez m&aacute;s frecuentes de este tipo de interferencias ileg&iacute;timas del poder judicial son las instrucciones que se prolongan en el tiempo aunque no lleguen, en ocasiones, ni siquiera a materializarse en un proceso penal. <em>Lawfare</em> es investigar durante a&ntilde;os, sin indicios suficientes, a la mujer del presidente del Gobierno, a la vicepresidenta del gobierno valenciano o a un actor que se ha cagado en Dios. Aunque despu&eacute;s no haya condena ni juicio. Porque el da&ntilde;o reputacional ya est&aacute; hecho. Y si no, que se lo digan a la espigada y elocuente diputada del Partido Popular que lleva pidiendo la dimisi&oacute;n de Bola&ntilde;os desde que el instructor Peinado perge&ntilde;&oacute; su infame escrito.
    </p><p class="article-text">
        No, no es decente intelectualmente utilizar este Auto en el que nuestro m&aacute;s alto tribunal ratifica lo que la mayor&iacute;a de juristas ya hab&iacute;amos advertido sobre el escrito del juez instructor para negar la politizaci&oacute;n del Tribunal Supremo, su p&eacute;rdida de imparcialidad y el abuso constante de su posici&oacute;n constitucional para hacer pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        El Tribunal Supremo que ahora ha rechazado el disparatado intento de procesar al ministro Bola&ntilde;os es el mismo que conden&oacute; a un diputado sin m&aacute;s prueba que la singular y err&aacute;tica afirmaci&oacute;n apod&iacute;ctica de un polic&iacute;a y que luego, vulnerando la autonom&iacute;a del poder legislativo, amenaz&oacute; a la Presidenta del Congreso si no ejecutaba la condena del modo m&aacute;s lesivo posible. Es el mismo Tribunal Supremo declarado en rebeld&iacute;a frente al Parlamento que se niega a aplicar la ley de amnist&iacute;a invocando una interpretaci&oacute;n absurda que ruboriza a cualquier estudiante de derecho. Es, en definitiva, el mismo Tribunal Supremo que con ocasi&oacute;n del <em>proc&eacute;s</em> en Catalu&ntilde;a decidi&oacute; que su papel no es aplicar la ley, sino defender a la patria de separatistas y rojos.
    </p><p class="article-text">
        Afortunadamente, el Tribunal Supremo es tambi&eacute;n un &oacute;rgano plural y entre sus m&aacute;s de ochenta magistrados hay juristas responsables que intentan ejercer sus funciones con imparcialidad y la moderaci&oacute;n que les exige la separaci&oacute;n de poderes y el sometimiento a la ley. Por ellos, y por la masa cr&iacute;tica jur&iacute;dica que lee y comenta sus sentencias, en esta ocasi&oacute;n la sala de lo penal ha decidido que lo de Peinado era ya demasiado burdo. Es buena noticia saber que en algunos casos extremos la presi&oacute;n externa empuja incluso a los magistrados m&aacute;s montaraces a cumplir con su deber. Pero eso no puede hacernos olvidar la tr&aacute;gica posici&oacute;n en la que muchos jueces sin escr&uacute;pulos est&aacute;n colocando a la justicia espa&ntilde;ola.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joaquín Urías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/burdo-tribunal-supremo_129_12470493.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Jul 2025 20:05:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Demasiado burdo hasta para el Tribunal Supremo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Juan Carlos Peinado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La disputada libertad de expresión del señor Quiles]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/disputada-libertad-expresion-senor-quiles_129_12458447.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0220f86c-c76f-4757-93a0-8549b2a3c22c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La disputada libertad de expresión del señor Quiles"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Vito Quiles y otros escuadristas con micrófono pueden estar tranquilos. La reforma del Reglamento del Congreso no va a afectarles un ápice su derecho a la libertad de información. Sólo su derecho a atacar, intimidar o agredir a compañeros u otras personas</p></div><p class="article-text">
        Se est&aacute; discutiendo estos d&iacute;as una reforma del Reglamento del Congreso de los Diputados que entre otras cosas introduce un listado de infracciones que pueden cometer los acreditados como periodistas en la C&aacute;mara y que pueden ser sancionadas incluso con la retirada de su credencial. Coloquialmente, los medios se refieren a la iniciativa se&ntilde;alando que busca echar del Parlamento a los pseudoperiodistas. A estos se les suele personificar en el se&ntilde;or Vito Quiles, ciudadano y activista pol&iacute;tico que goza de acceso al Congreso. As&iacute; planteado, puede parecer un intento inconstitucional de silenciar a la prensa cr&iacute;tica. Sin embargo, lo que se est&aacute; debatiendo es solo c&oacute;mo evitar que quien tenga una de estas credenciales la use para actividades il&iacute;citas ajenas a la profesi&oacute;n period&iacute;stica.
    </p><p class="article-text">
        La expresi&oacute;n &ldquo;pseudoperiodista&rdquo; ha triunfado en el debate p&uacute;blico. Este &eacute;xito no implica necesariamente que se trate de una categor&iacute;a clara. Cometemos un grave error si la usamos para referirnos a aquellos informadores que, a nuestro juicio, no ejercen su profesi&oacute;n con la &eacute;tica o la dedicaci&oacute;n necesarias. En ese caso, los pseudoperiodistas siempre son los otros. Los que no escriben o preguntan lo que queremos y del modo que nos gustar&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        A partir de ah&iacute;, tienen raz&oacute;n quienes estos d&iacute;as alzan la voz alertando sobre la amenaza para la libertad de expresi&oacute;n que supondr&iacute;a el que un &oacute;rgano pol&iacute;tico seleccione qui&eacute;nes son buenos y malos periodistas. Peor aun si puede llegar a privar de acceso, nada menos que al Parlamento del pa&iacute;s, a aquellos informadores que le resulten molestos o simplemente no gocen de su favor.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, las Cortes Generales no pueden castigar o sancionar a ning&uacute;n periodista por el contenido de sus publicaciones. Se tratar&iacute;a de un atentado contra su libertad de informar libremente. Los periodistas y medios de comunicaci&oacute;n pueden decidir lib&eacute;rrimamente el contenido y la orientaci&oacute;n de los contenidos que difunden. Si en alg&uacute;n caso incluyen errores o falsedades y lastiman los derechos de otras personas, pierden la protecci&oacute;n constitucional, pero eso es algo que solo puede ser apreciado judicialmente. En ning&uacute;n caso le corresponde a un &oacute;rgano pol&iacute;tico decidir si una informaci&oacute;n es o no objetiva, ni veraz.
    </p><p class="article-text">
        Cualquier control que intente ejercer el Congreso sobre los contenidos que transmiten los periodistas acreditados en &eacute;l ser&iacute;a frontalmente contrario a la Constituci&oacute;n. Y por eso son un grav&iacute;simo error las declaraciones de algunos diputados estos d&iacute;as, a prop&oacute;sito de la reforma del Reglamento. Se equivoca el diputado Rufi&aacute;n &ndash;habitualmente un gran parlamentario&ndash; cuando le exige a Quiles que haga determinadas preguntas a pol&iacute;ticos de ultraderecha si quiere mantener su credencial. Mal ir&iacute;amos si los diputados deciden cu&aacute;ndo un periodista es o no objetivo o, peor aun, deciden qu&eacute; y a qui&eacute;n debe preguntar para seguir teniendo acceso al edificio donde reside la representaci&oacute;n de la soberan&iacute;a popular. Como &eacute;l, yerran todos los que desde las filas de la izquierda quieren impedir ejercer su trabajo a este u otro informador porque sea miembro de determinado partido pol&iacute;tico o porque sus ideas resultan demasiado radicales. Ese uso de lo p&uacute;blico solo para o&iacute;r lo que nos gusta est&aacute;, afortunadamente, prohibido por la Constituci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, que ning&uacute;n periodista pueda ser sancionado por el Parlamento por el contenido de sus informaciones no significa que no puedan serlo por otras conductas il&iacute;citas, las haga quien las haga.
    </p><p class="article-text">
        Si un ciudadano con acceso a los edificios del Congreso de los Diputados utiliza ese privilegio para, por ejemplo, colarse en el despacho privado de un diputado y leer sus documentos reservados, debe poder ser sancionado por ello. Del mismo modo, si alguien aprovecha que puede entrar en esos edificios para agredir a un compa&ntilde;ero, para insultar a otras personas o para alterar sistem&aacute;ticamente el orden es razonable que se le puede impedir el acceso para que cese en esas actividades il&iacute;citas. 
    </p><p class="article-text">
        El problema del ciudadano Quiles y otros como &eacute;l no es que hagan preguntas inc&oacute;modas. El problema es, precisamente, que no hacen preguntas. Cuando tienen un micr&oacute;fono en la mano, estos escuadristas los usan para lanzar ataques e improperios. No pretenden recabar la opini&oacute;n de ninguno de los pol&iacute;ticos con los que se enfrentan, sino acusarlos a modo de ataque pol&iacute;tico. Ni recogen ni transmiten informaci&oacute;n, sino que, actuando como aut&eacute;nticos miembros de la oposici&oacute;n, construyen bulos y acusaciones que lanzan sin posibilidad de respuesta. A esa actitud, ajena por completo al periodismo, suman una agresiva falta de respeto a la cortes&iacute;a y las normas parlamentarias. En las ruedas de prensa se saltan el turno de preguntas e interrumpen a compa&ntilde;eros impidi&eacute;ndoles hacer su trabajo; por los pasillos acosan y amedrentan a representantes, t&eacute;cnicos, periodistas y otros trabajadores. Faltan continuamente al respeto a las personas con las que se cruzan y boicotean el trabajo ajeno.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, del mismo modo que es inconstitucional censurar al se&ntilde;or Quiles y compa&ntilde;&iacute;a por el sesgo, el tono o la orientaci&oacute;n pol&iacute;tica de sus informaciones, s&iacute; que resulta justificado y jur&iacute;dicamente leg&iacute;timo el sancionarlos cuando alteren el buen orden de la c&aacute;mara o atenten a la consideraci&oacute;n de compa&ntilde;eros y otro personal.
    </p><p class="article-text">
        Hace a&ntilde;os, un periodista de un diario ultra se col&oacute; il&iacute;citamente en los despachos de los diputados Pablo Iglesias e Irene Montero y grab&oacute; en v&iacute;deo los objetos y documentos privados que all&iacute; hab&iacute;a. Fue sancionado con la retirada de su credencial. Sin embargo, poco despu&eacute;s el Tribunal Supremo anul&oacute; la sanci&oacute;n argumentando b&aacute;sicamente que la sanci&oacute;n no estaba prevista en el Reglamento (tambi&eacute;n que no se hab&iacute;a acreditado que el castigado fuera el autor de las fotograf&iacute;as, pero esa es una cuesti&oacute;n de hecho). Lo que intenta esta reforma es que eso no se repita.
    </p><p class="article-text">
        T&eacute;cnicamente, lo que se est&aacute; discutiendo, y no se explica bien, es la propuesta de establecer una serie de sanciones para los periodistas que alteren el orden en las sesiones o ruedas de prensa, falten a la cortes&iacute;a parlamentaria, agredan a otras personas o accedan a lugares a los que no les est&aacute; permitido el paso. Solo eso. Se castigar&aacute; a los violentos de derechas o izquierdas que pidan una credencial para trabajar como periodistas pero se dediquen a reventar la actividad informativa parlamentaria.  No hay en la propuesta de modificaci&oacute;n del reglamento ni una coma relativa a la objetividad period&iacute;stica. Mucho menos a la veracidad o al enfoque de sus noticias.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que mienten &ndash;o est&aacute;n mal informados&ndash; quienes dicen que se trata de silenciar a los periodistas inc&oacute;modos. Igual que mienten los diputados que condicionan su voto a que Vito Quiles trate mejor o peor a ning&uacute;n partido pol&iacute;tico.  La reforma no permite perseguir a ning&uacute;n periodista por motivos ideol&oacute;gicos. La apoyan informadores de medios conservadores y progresistas porque ninguno de ellos ve en ella el m&iacute;nimo riesgo de control ideol&oacute;gico, mande quien mande en el parlamento.
    </p><p class="article-text">
        El se&ntilde;or Quiles puede estar tranquilo. Nadie va a afectarle un &aacute;pice su derecho a la libertad de informaci&oacute;n. S&oacute;lo su derecho a atacar, intimidar o agredir a compa&ntilde;eros u otras personas. Lo extra&ntilde;o es que a alguien esto le parezca mal.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joaquín Urías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/disputada-libertad-expresion-senor-quiles_129_12458447.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Jul 2025 20:10:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La disputada libertad de expresión del señor Quiles]]></media:title>
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      <title><![CDATA[El juez Peinado se desmelena]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/juez-peinado-desmelena_129_12411800.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/05f89f1d-8c74-4249-a0f4-c029a8f771e9_16-9-discover-aspect-ratio_default_1118919.jpg" width="3223" height="1813" alt="El juez Peinado se desmelena"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La pregunta del millón que se debe hacer a estas alturas cualquier lector es: ¿qué lleva a un juez instructor a inventar unas acusaciones tan burdas y sin fundamento contra el ministro de Justicia e incluso a pedirle al Tribunal Supremo que lo investigue por ello?</p><p class="subtitle">El juez Peinado pide al Supremo que impute a Bolaños por la contratación de la asesora de Begoña Gómez</p></div><p class="article-text">
        La <a href="https://www.eldiario.es/politica/juez-peinado-pide-supremo-impute-ministro-bolanos-contratacion-asesora-begona-gomez_1_12409353.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">exposici&oacute;n razonada que ha dirigido al Tribunal Supremo</a> el instructor de la causa contra Bego&ntilde;a G&oacute;mez es uno de los documentos jur&iacute;dicos m&aacute;s vergonzantes emitidos por un juez espa&ntilde;ol con relevancia p&uacute;blica. Son tres decenas de p&aacute;ginas inconexas plagadas de faltas de ortograf&iacute;a, sin l&oacute;gica alguna y en su mayor parte imposibles de entender.
    </p><p class="article-text">
        Como en una farsa c&oacute;mica, el juez instructor ha hecho un corta y pega de docenas de p&aacute;ginas de declaraci&oacute;n, todo colocado para que, a peso, parezca que dice algo. Todos esos folios que parecen la transcripci&oacute;n de un mon&oacute;logo del c&eacute;lebre Mariano Ozores dan buena cuenta de la falta de seriedad de este movimiento. En realidad son solo relleno destinado a esconder tras la palabrer&iacute;a absurda una iniciativa preocupante.
    </p><p class="article-text">
        T&eacute;cnicamente, el origen de esta extravagante petici&oacute;n de que se investigue al ministro de Justicia est&aacute; en la denuncia que unas organizaciones ultraderechistas pusieron contra la mujer del presidente del Gobierno por un supuesto delito de tr&aacute;fico de influencias aportando como &uacute;nica prueba los titulares falsos de unas portadas de prensa. Eso bast&oacute; para que se iniciara una instrucci&oacute;n prospectiva en la que el juez responsable ha ido buscando pruebas de cualquier delito posible. En este a&ntilde;o de indagaci&oacute;n ha intentado acusarla de tr&aacute;fico de influencias, de prevaricaci&oacute;n, de malversaci&oacute;n y hasta de intrusismo, sin lograr pruebas de nada de ello.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en el curso de sus muchas investigaciones el juez instructor encontr&oacute; un par de emails en los que parece que la asistente oficial de la mujer del presidente la apoy&oacute; en actividades privadas. Con ello, el juez &ndash;Juan Carlos Peinado&ndash; asume que quien contrat&oacute; a esa asistente (igual a la que han disfrutado todas las mujeres de los <a href="https://www.eldiario.es/politica/esposa-rajoy-gozo-durante-anos-medio-asistente-personal-cargo-presupuesto-moncloa_1_11904939.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">anteriores presidentes del Gobierno</a>) cometi&oacute; un delito de malversaci&oacute;n por contratar con dinero p&uacute;blico a alguien que realizaba funciones privadas. Es un disparate, porque el magistrado en cuesti&oacute;n ni siquiera ha logrado el menor indicio de qui&eacute;n la contrat&oacute;. As&iacute; que mucho menos tiene indicios de que quien lo hiciera sab&iacute;a que iba a atender a la se&ntilde;ora G&oacute;mez tambi&eacute;n en sus cuestiones privadas, si es que lo hizo.
    </p><p class="article-text">
        Rizando el rizo, el juez parte de que posiblemente quien contrat&oacute; a la asistente fue F&eacute;lix Bola&ntilde;os. El n&uacute;mero de indicios que apoyan esta convicci&oacute;n es cero. De hecho, la lectura de las ininteligibles transcripciones de las declaraciones anteriores muestran a un juez instructor preguntando repetidamente a todo el mundo qui&eacute;n firm&oacute; ese contrato. Se lo pregunt&oacute; en varias ocasiones al propio Bola&ntilde;os, pero ni &eacute;l ni ning&uacute;n otro testigo le aportaron nada que pudiera clarificar la cuesti&oacute;n. As&iacute; que el mismo juez que hace una semana preguntaba por el autor del contrato, porque lo ignoraba, de pronto, sin que entre tanto haya pasado nada, sabe que fue el ministro. Imposible saber a qu&eacute; obedece esa revelaci&oacute;n, porque no lo explica.
    </p><p class="article-text">
        Todo apunta a que esta acusaci&oacute;n y la solicitud de que se lo investigue guarda alguna relaci&oacute;n con la declaraci&oacute;n del se&ntilde;or Bola&ntilde;os que conocimos &iacute;ntegramente porque, casualmente, todo lo que hace el juez Peinado acaba filtrado en medios de comunicaci&oacute;n de derechas. <a href="https://www.eldiario.es/politica/reproches-sonrisa-advertencias-titubeos-tenso-interrogatorio-juez-peinado-ministro-bolanos_1_12286232.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fue de una agresividad ins&oacute;lita</a>. El instructor, perdida la compostura, mostraba con arrogancia y mala educaci&oacute;n su malestar porque el ministro no respond&iacute;a lo que &eacute;l quer&iacute;a o&iacute;r. Est&aacute; claro que Peinado cree que Bola&ntilde;os sab&iacute;a m&aacute;s de lo que dijo y est&aacute; seguro de que sus respuestas eran una tomadura de pelo. Sin embargo, lo relevante jur&iacute;dicamente es que no tiene el m&aacute;s m&iacute;nimo indicio de todo ello.
    </p><p class="article-text">
        Por si nos quedara alguna duda, en otro salto al vac&iacute;o desprovisto de base jur&iacute;dica, tambi&eacute;n pide al Tribunal Supremo que lo investigue por un delito de falso testimonio. Aqu&iacute; su argumento roza lo disparatado y explica el porqu&eacute; de las decenas de p&aacute;ginas de relleno: seg&uacute;n el magistrado, Bola&ntilde;os afirm&oacute; que cre&iacute;a que el contrato lo hab&iacute;a firmado un funcionario&hellip; pero ese funcionario dice que tampoco sabe qui&eacute;n la nombr&oacute;. En la cabeza del juez instructor (pero solo ah&iacute;) eso es una demostraci&oacute;n de que Bola&ntilde;os miente.
    </p><p class="article-text">
        La falta de l&oacute;gica de todo el asunto es tan evidente que no hace falta ser jurista para entender el disparate. El juez instructor no tiene ni un solo indicio de ninguno de los dos delitos que imputa al ministro de Justicia. No aporta el m&aacute;s m&iacute;nimo elemento que lleve a imaginar siquiera que &eacute;l decidi&oacute; el nombramiento de la asistente de Bego&ntilde;a G&oacute;mez, menos a&uacute;n de que supiera que se iba a dedicar a cuestiones privadas. Respecto al delito de falso testimonio, lo &uacute;nico que dijo Bola&ntilde;os es que no sab&iacute;a qui&eacute;n era el responsable del nombramiento y que hab&iacute;a un certificado firmado por una persona, cosa que es cierta.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta del mill&oacute;n que se debe hacer a estas alturas cualquier lector es: &iquest;qu&eacute; lleva a un juez instructor a inventar unas acusaciones tan burdas y sin fundamento contra el ministro de Justicia e incluso a pedirle al Tribunal Supremo que lo investigue por ello?
    </p><p class="article-text">
        Es imposible saberlo. No podemos &ndash;ni queremos&ndash; estar en la mente del juez Peinado. Pero es posible aventurar posibles explicaciones. La primera es visceral. Todos nos hemos cruzado alguna vez con ese personaje que en medio de una pelea que va perdiendo, impotente, amenaza al resto al grito de &ldquo;cuidado conmigo, que estoy muy loco&rdquo;. Quiz&aacute;s el juez Peinado sea uno de esos.  Un movimiento jur&iacute;dicamente tan zafio puede ser fruto de la desesperaci&oacute;n. Ante la imposibilidad de descubrir al responsable del nombramiento de la asesora, cegado por la que &eacute;l considera chuler&iacute;a de Bola&ntilde;os resisti&eacute;ndose a darle la contestaci&oacute;n que exig&iacute;a, decide castigarlo. En ese caso estar&iacute;a usando la imputaci&oacute;n, ahora investigaci&oacute;n, como mecanismo para asustar y presionar a los testigos que no se adaptan a sus planes.
    </p><p class="article-text">
        Junto a esa hay otra posible explicaci&oacute;n, mucho m&aacute;s grave. F&eacute;lix Bola&ntilde;os es en este momento ministro de Justicia. En dos semanas los jueces han convocado una huelga de dudosa constitucionalidad contra sus propuestas de reforma de la Justicia. En este panorama alguien puede pensar que es tentador para el Tribunal Supremo utilizar este asunto, incluso planteado sin la m&iacute;nima base f&aacute;ctica, para amenazarlo y hacerle saber qui&eacute;n manda de verdad en este pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Y s&iacute;, quiz&aacute;s quien manda no sea el pueblo espa&ntilde;ol, del que emanan todos los poderes y en cuya representaci&oacute;n act&uacute;a el Parlamento. Por encima cada vez se hace m&aacute;s evidente la voluntad de algunos jueces de usurpar la voluntad del Estado sustituy&eacute;ndola por la suya propia.
    </p><p class="article-text">
        En el peor de los escenarios, la resoluci&oacute;n del juez Peinado ser&iacute;a un aviso de que los jueces no solo se pasan la voluntad del legislador por el arco del triunfo sino que, si hace falta, estar&iacute;an dispuestos a abusar de sus poderes para amedrentar a los pol&iacute;ticos con los que no comulgan.
    </p><p class="article-text">
        Esperemos que el Tribunal Supremo ponga freno a esta tropel&iacute;a y m&aacute;s temprano que tarde empecemos a recuperar el Estado de derecho, tan en riesgo en estos momentos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joaquín Urías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/juez-peinado-desmelena_129_12411800.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Jun 2025 20:27:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El juez Peinado se desmelena]]></media:title>
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