<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Brais Fernández]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/brais_fernandez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Brais Fernández]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/513190/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[La 'crisis' de Podemos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/crisis-podemos_129_4096144.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Un partido que tiene más de cinco millones de votos, pero que es muy débil a nivel organizativo por abajo. Un partido en donde el debate político ha tendido demasiadas veces a sustituirse por la rumorología</p><p class="subtitle">Miguel Urbán es eurodiputado de Podemos y militante de Anticapitalistas. Brais Fernández forma parte del secretariado de redacción de Viento Sur y es militante de Anticapitalistas</p></div><p class="article-text">
        Que nadie se espere en este art&iacute;culo un ajuste de cuentas o cotilleos internos sobre Podemos. Creo que m&aacute;s bien lo que toca es todo lo contrario: calmarse, serenarse, discutir, explicar y prepararse. La gente, la fuerza del bloque del cambio, mira la llamada 'crisis de Podemos' con estupefacci&oacute;n, sin comprender lo que pasa. &iquest;I&ntilde;igo y Pablo se han peleado? &iquest;Hay diferencias en Podemos? No basta con responder que es un invento de la prensa cuando se lo has puesto en bandeja. Hay que hacer el esfuerzo de debatir e intentar comprender para avanzar. Hay que salir de la pereza intelectual de la puya por Twitter o de pontificar por Facebook.
    </p><p class="article-text">
        En estos tiempos de ritmos r&aacute;pidos, las legitimidades, al igual que las certezas, son m&aacute;s vol&aacute;tiles y est&aacute;n m&aacute;s repartidas que nunca. El 'pr&iacute;ncipe' del siglo XXI, el partido organizado, debe vivir en una tensi&oacute;n creativa con el movimiento, con ese general <em>intellect</em> plural, disperso y cambiante. Por otro lado, es m&aacute;s importante que nunca un grupo dirigente responsable, firme en sus principios, pero siempre al servicio de las clases populares.
    </p><p class="article-text">
        La llamada 'crisis de Podemos' s&oacute;lo se puede explicar en esos t&eacute;rminos. Un partido que tiene m&aacute;s de cinco millones de votos, pero que es muy d&eacute;bil a nivel organizativo por abajo. Un partido plural sin pluralismo. Un partido en donde el debate pol&iacute;tico ha tendido demasiadas veces a sustituirse por la rumorolog&iacute;a. Un partido donde se habla de 'familias', de 'clanes', en vez de 'posiciones' o 'corrientes'. Un partido que no ha llegado todav&iacute;a a 'pr&iacute;ncipe' porque no ha conseguido una tensi&oacute;n creativa con el movimiento, sino una tensi&oacute;n muy poco constructiva y en ocasiones, destructiva. Un partido joven y vivo que se pone enfermo cada mes. Un partido lleno de acuerdos y de desacuerdos.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, hay consenso en muchas cosas fundamentales: en la necesidad de echar a los viejos partidos, en la urgencia de superar la constricciones culturales y pol&iacute;ticas de la vieja izquierda o la obligaci&oacute;n de ser un instrumento para mucha gente, no para unos pocos. Hay acuerdo en otras cosas que no deber&iacute;an ser fundamentales, pero que tienen su importancia, como en el liderazgo popular de Pablo Iglesias, al que muchos, a pesar de las discrepancias, consideramos un dirigente de gran val&iacute;a intelectual, capaz de conectar como ninguno con los y las de abajo. Y, como en la &eacute;poca de Marx, en la que a todo el mundo le gustaba Hegel aunque unos lo le&iacute;an desde la derecha y otros desde la izquierda, a todos nos gusta Gramsci, aunque algunos sean 'gramscianos de derechas' y otros&nbsp; seamos 'gramscianos de izquierdas'.
    </p><p class="article-text">
        Pero no ha habido acuerdos en muchas otras cosas. No ha habido acuerdo en que deb&iacute;an generarse estructuras de base democr&aacute;ticas capaces de gestionar y contrapesar, de ser las unidades b&aacute;sicas de donde salieran las direcciones. En vez de eso se opt&oacute; por un modelo plebiscitario, en donde la gente no discut&iacute;a, no consensuaba, solo se adher&iacute;a. No ha habido acuerdo en formar un partido-movimiento que recogiera e integrara, sin pedir adhesiones incondicionales, a todo el rico patrimonio activista que hab&iacute;a generado el 15M. Se opt&oacute; por la m&aacute;quina de guerra electoral. No ha habido acuerdo en abandonar las grandes l&iacute;neas program&aacute;ticas rupturistas como los procesos constituyentes, la democratizaci&oacute;n de la econom&iacute;a a trav&eacute;s de la socializaci&oacute;n de los sectores financieros y productivos estrat&eacute;gicos, o medidas radicales contra la crisis y el ataque a los salarios como la renta b&aacute;sica. No est&aacute;bamos de acuerdo y se moder&oacute; el programa, adoptando un marco keynesiano, que fijaba el eje de la salida de la crisis en medidas paliativas a trav&eacute;s de un futuro gobierno, en vez de basarse en la auto-organizaci&oacute;n de clase y popular, en el conflicto. Ha habido muchas discrepancias, seguimos pensando lo que pens&aacute;bamos antes y no pasa nada. Lo defendemos abiertamente y queremos convencer de que nuestras posiciones son las mejores para garantizar el cambio.
    </p><p class="article-text">
        Pero como Podemos es un partido de paradojas, el modelo vencedor adoptado, curiosamente, se vuelve contra quien lo foment&oacute;. La destituci&oacute;n de Sergio Pascual se ha hecho de forma estatutaria y respetuosa con el modelo de partido aprobado en Vistalegre. Pablo Iglesias ha utilizado sus atribuciones de Secretario General para destituir a uno de los mayores ejecutores del modelo Vistalegre, basado en la construcci&oacute;n vertical y autoritaria, en el famoso giro al centro en las posiciones pol&iacute;ticas, en un modelo plebiscitario-populista que copiaba en demasiadas cosas a los Partidos Comunistas del siglo XX, pero sin su arraigo en fuerzas sociales vivas. Los sectores dimisionarios en el Consejo Ciudadano de Madrid y el propio Sergio Pascual pertenec&iacute;an al sector que dise&ntilde;&oacute;, defendi&oacute; y ejecut&oacute; Vistalegre.
    </p><p class="article-text">
        Esto se ha producido, casualidad o no, cuando Pablo Iglesias profundiza en la idea de construir un campo popular diferenciado, no subalterno, antagonista frente a las &eacute;lites y su figura, recordando a la de Anguita, se convierte en el punto de ataque en el que se concentran todas las balas del r&eacute;gimen. Estamos, dig&aacute;moslo con palabras de Gramsci, ante un caso de 'cesarismo progresivo': 'El cesarismo es progresista cuando su intervenci&oacute;n ayuda a las fuerzas progresivas a triunfar aunque sea con ciertos compromisos y temperamentos limitativos de la victoria'. Es decir, Pablo Iglesias parece avanzar (curioso, avanzar regresando) hacia posiciones m&aacute;s frescas, que recuerdan a aquel Podemos de lucha y de gobierno, aquel que pon&iacute;a piel de gallina en sus m&iacute;tines, pero lo hace dentro del marco que gener&oacute; Vistalegre, un marco lleno de limitaciones, trampas burocr&aacute;ticas e insuficiencias.
    </p><p class="article-text">
        Se trata ahora de ir m&aacute;s all&aacute; en dos sentidos. T&aacute;cticamente, nos toca evitar m&aacute;s acciones irresponsables, que alimenten la idea de una crisis, cuando lo que deber&iacute;amos hacer es estar prepar&aacute;ndonos, con debates, con unidad desde la pluralidad, para afrontar las dos opciones que vienen: o una gran coalici&oacute;n o nuevas elecciones. Estrat&eacute;gicamente, lo que ha pasado estos d&iacute;as en Podemos, deber&iacute;a abrir una gran reflexi&oacute;n sobre el partido-movimiento que necesitan las clases populares. Y para ello no basta con opinar, hacen falta ejemplos concretos. En el Consejo Ciudadano Auton&oacute;mico de Madrid se abre una nueva etapa. Debe abrirse en todo Podemos. Esto debe ser el punto de partida: volver a llamar a toda esa gente que alguna vez se ha pasado por un c&iacute;rculo y no se ha quedado, aunque ha votado a Podemos. Tender la mano al activismo, a los movimientos sociales, al sindicalismo, respetando su autonom&iacute;a, para que sepan que Podemos es su partido. Toca asumir lo &uacute;nico que podemos ser para ganar: plurales, democr&aacute;ticos, radicales sin ser identitarios. No hay crisis: hay un mundo ah&iacute; fuera por conquistar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Urbán, Brais Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/crisis-podemos_129_4096144.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Mar 2016 20:09:03 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La 'crisis' de Podemos]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Podemos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Negociaciones para la legislatura: ¿y mientras tanto?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/negociaciones-legislatura_129_4151731.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"La política institucional tiene mucho de escenificación y de teatro"</p><p class="subtitle">Miguel Urbán es europarlamentario de Podemos y militante de Anticapitalistas y Brais Fernández, militante de Anticapitalistas y miembro del secretariado de redacción de Viento Sur</p></div><p class="article-text">
        El Parlamento es un escenario privilegiado para representar papeles. La pol&iacute;tica institucional tiene mucho de escenificaci&oacute;n y de teatro. No solo por el papel que representan los diferentes actores, sino por el papel de espectador que se le otorga al p&uacute;blico. Lo que est&aacute; pasando en esta negociaci&oacute;n de investidura est&aacute; siendo un ejemplo perfecto.
    </p><p class="article-text">
        Pedro S&aacute;nchez y su camarilla est&aacute;n intentando asumir el papel de actor principal. Es el t&iacute;pico personaje que no genera ning&uacute;n tipo de ilusi&oacute;n popular, un producto de las circunstancias, de unos resultados electorales insuficientes para mantener lo viejo pero todav&iacute;a incapaces de generar el ansiado cambio pol&iacute;tico, aunque est&aacute; demostrando cierta inteligencia en la maniobra corta que no debemos desde&ntilde;ar. El &ldquo;progresismo&rdquo; del que tanto se reclama Pedro S&aacute;nchez suele significar una serie de reformas incapaces de lograr transformaciones cualitativas. Cambios cosm&eacute;ticos sin alteraciones de fondo que sirven, como mucho, para lograr nuevos equilibrios sin tocar la estructura. Sin embargo, hay dos formas diferentes de representar ese progresismo. No hay m&aacute;s que comparar a Pedro S&aacute;nchez, un candidato gris guiado por sus ambiciones particulares con, por ejemplo, Bernie Sanders. Mientras el primero negocia con izquierda y derecha ante la indiferencia de millones de personas, hastiadas de un juego pol&iacute;tico del que no se sienten parte, el candidato dem&oacute;crata ilusiona a millones de personas con su mensaje de cambio pol&iacute;tico. M&aacute;s all&aacute; de mensajes y programas, la encarnaci&oacute;n del cambio nunca puede darse en una persona que lo &uacute;nico que genera es pasividad entre las clases populares.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, puede que ese sea el papel que aspira a representar Pedro S&aacute;nchez. Su papel es un producto del &ldquo;interregno&rdquo; del que hablaba Gramsci: lo viejo no termina de morir, lo nuevo no termina de nacer. &iquest;Y mientras tanto? Mientras tanto, el PP estalla internamente: un caso de corrupci&oacute;n tras otro generan una situaci&oacute;n de crisis permanente en un partido que ya no es que tenga corruptos, sino que es en si mismo la encarnaci&oacute;n m&aacute;s acabada de la podredumbre sist&eacute;mica. De hecho, nos atrevemos a lanzar una propuesta a la RAE: que Partido Popular y corrupci&oacute;n consten a partir de ahora como sin&oacute;nimos en el diccionario. Debemos comprender los conceptos a trav&eacute;s de ejemplos concretos y en este caso, no hay ninguno mejor. Sin embargo, no demos por muerta a la derecha. La derecha de este pa&iacute;s se sustenta por una hegemon&iacute;a cultural en su campo social construida a trav&eacute;s de d&eacute;cadas. Puede estar en crisis la organizaci&oacute;n, pero no la instituci&oacute;n. La dimisi&oacute;n de Esperanza Aguirre puede leerse como un triunfo de la indignaci&oacute;n anti-corrupci&oacute;n, pero tambi&eacute;n como un aviso de una disputa que viene en torno a una m&aacute;s que posible refundaci&oacute;n de la derecha.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, Podemos trata de recuperar la iniciativa pol&iacute;tica ante las contrapropuestas del PSOE. Los golpes de efecto comunicativos se han mostrado capaces de alterar la coyuntura, pero no de generar una nueva din&aacute;mica en la que el PSOE gire a la izquierda. Este hecho es completamente natural: el PSOE no es un partido en disputa, es un partido estructuralmente vinculado a las &eacute;lites y cuyo papel hist&oacute;rico es desactivar los anhelos de cambio para convertirlos en algo inocuo y decepcionante. El &ldquo;mientras tanto&rdquo; de Podemos no debe ser una ag&oacute;nica espera. Podemos es diferente al resto de partidos porque es producto de los anhelos e ilusiones de millones de personas. Por lo tanto, no debe jugar igual en este interregno: tiene muchas opciones. Para no desfallecer, necesita cuidar esa relaci&oacute;n con la gente, tener siempre una perspectiva abierta. Nosotros proponemos una: asumir que pase lo que pase, el ciclo abierto por el 15M no ha terminado. Ya sea en junio o dentro de dos a&ntilde;os, habr&aacute; nuevas elecciones, porque la relaci&oacute;n de fuerzas no est&aacute; solidificada y las contradicciones entre los diferentes aparatos de dominaci&oacute;n de clase son demasiado fuertes como para suturarse de forma permanente.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que nuestra tarea, de Podemos y de las confluencias, de todo el movimiento popular m&aacute;s all&aacute; de lo electoral, es prepararse para la lucha con esa perspectiva. Organizarse en m&aacute;s espacios, construir un programa de gobierno que sea capaz de conectar con todos esos sectores de las clases trabajadores y de las clases medias que, mientras tanto, siguen sufriendo la precariedad cotidiana. En este contexto tan incierto, el techo electoral de Podemos es potencialmente muy superior al del resto de partidos, porque las fuerzas sociales que puede desatar son el famoso 99%, mientras que el resto solo est&aacute; al servicio de una minor&iacute;a privilegiada. Eso s&iacute;, si es capaz de superar los l&iacute;mites de una pol&iacute;tica guiada por las clases clases medias, que genera una tendencia a la moderaci&oacute;n y a la b&uacute;squeda de una restauraci&oacute;n de un periodo anterior a la crisis que no va a volver. solo la irrupci&oacute;n, organizaci&oacute;n y centralidad de los sectores m&aacute;s populares y vinculados al mundo del trabajo (el nuevo precariado urbano, la clase obrera de las grandes y medianas empresas) puede superar estos l&iacute;mites. Para permitir que la &ldquo;representaci&oacute;n&rdquo; salga del teatro y que el p&uacute;blico se convierta en el actor principal, se necesita una orientaci&oacute;n consciente y sistem&aacute;tica en ese sentido. Esa es nuestra gran tarea en este &ldquo;interregno&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, Pedro S&aacute;nchez parece haber encontrado un aliado en su lucha por sobrevivir. Como marxistas, quiz&aacute;s sea el momento de recordar aquella afirmaci&oacute;n tantas veces utilizada de forma abusiva de que &ldquo;el ser social determina la conciencia&rdquo;. En el caso de Izquierda Unida parece bastante acertada. Aunque Garz&oacute;n tuvo durante la pasada campa&ntilde;a electoral un discurso en m&aacute;s a la izquierda que el de Podemos, recogiendo algunas de las reivindicaciones abandonadas por el partido morado, su discurso y pr&aacute;ctica no siempre se corresponden una vez pasado el 20D. El problema de fondo es que las presiones de IU hacia Podemos para que de alguna forma permita gobernar al PSOE a cualquier precio tienen el efecto perverso de girar el campo pol&iacute;tico hacia una serie de reivindicaciones positivas pero que renuncian, como tantas veces en la historia del PCE, a poner en el primer plano la ruptura con el r&eacute;gimen del 78, posponi&eacute;ndola para un futuro indeterminado que al aparato profundo de IU le parezca adecuado. Lo que est&aacute; claro es que con esta pol&iacute;tica ese momento nunca llegar&aacute;. Quiz&aacute;s sea el momento de que toda esa militancia y base social radical que todav&iacute;a ve a IU como su referente, comience a plantearse la necesidad de otros instrumentos pol&iacute;tico-organizativos que no les dejen al margen de las posibilidades de la &eacute;poca.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, existen riesgos. El riesgo de que en vez de una polarizaci&oacute;n que beneficie a Podemos, se fortalezca de forma temporal un centro pol&iacute;tico (PSOE-Ciudadanos) que bloquee y trate de convertir en est&aacute;tico un periodo caracterizado por la inestabilidad. El PP puede tratar de aplicar aquella m&aacute;xima de Lenin que dec&iacute;a &ldquo;ceder espacio para ganar tiempo&rdquo; y permitir un gobierno de estas caracter&iacute;sticas. Por supuesto, no aseguramos que esta hip&oacute;tesis sea la que va a ocurrir, pero si que es una posibilidad real. A todos los que aspiramos al cambio nos tocar&aacute; sentar las bases de que la famosa ventana de oportunidad siga abierta, explorando una relaci&oacute;n de tensi&oacute;n con un gobierno d&eacute;bil al cual le exigimos pol&iacute;ticas antiausteridad que no puede cumplir con el objetivo de fortalecernos y tomar el relevo. Y mientras tanto, la <em>troika</em> y las instituciones antidemocraticas de la UE siguen al acecho, con miles de millones de euros en recortes preparados para seguir aplicando su distop&iacute;a neoliberal. Si jugamos bien nuestras cartas en los conflictos que vienen y conseguimos que el p&uacute;blico desborde el teatro, estaremos mas cerca de abrir una brecha tan grande que ni siquiera los mejores actores puedan cerrarla.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Urbán, Brais Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/negociaciones-legislatura_129_4151731.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Feb 2016 19:40:02 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Negociaciones para la legislatura: ¿y mientras tanto?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[UE - Unión Europea,Parlamento Europeo,Podemos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Después del 24M. ¿Y ahora qué?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/despues-ahora_129_2649659.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"Toda esta fuerza debe ponerse al servicio de impulsar una gran marea que arrase al régimen de los recortes y la corrupción en las próximas elecciones generales. Aún estamos a tiempo y tenemos la fórmula que ha creado el propio movimiento: la unidad popular", afirma el autor</p></div><p class="article-text">
        Hacer un balance post-electoral de este 24M es un ejercicio agridulce. Hemos avanzado, en algunos sitios de forma decisiva, pero no todav&iacute;a lo suficiente para desalojar a la mafia y a sus maquinarias expropiadoras de la riqueza colectiva. Esa contradicci&oacute;n atravesar&aacute; todo nuestro an&aacute;lisis y tambi&eacute;n la pregunta fundamental: &iquest;Y ahora qu&eacute;?.
    </p><p class="article-text">
        Resumiremos los resultados para fijar el marco de la siguiente forma: la derecha post-franquista representada por el Partido Popular sufre un hundimiento contundente, el PSOE no consigue recuperarse, Podemos se asienta como actor pol&iacute;tico aunque no consigue ser la fuerza hegem&oacute;nica de las clases populares, Ciudadanos no cumple las expectativas que hab&iacute;an puesto las finanzas en ellos y en ciudades clave, las Candidaturas de Unidad Popular (CUP) consiguen resultados hist&oacute;ricos.
    </p><p class="article-text">
        Hay varias constataciones que debemos desatacar, porque forman parte de un an&aacute;lisis que va m&aacute;s all&aacute; de lo coyuntural. La primera es el hecho objetivo de que el 15M fue un Acontecimiento, en el sentido que dec&iacute;a Alain Badiou: un Acontecimiento que dej&oacute; una nueva normatividad pol&iacute;tica, con la que los sujetos se relacionan en tensi&oacute;n. Una parte de la poblaci&oacute;n muy significativa ha apostado por el cambio y lo ha venido expresando a trav&eacute;s de m&uacute;ltiples formas (manifestaciones, huelgas, la PAH, las Mareas, Podemos), en torno a demandas de m&aacute;s democracia, recuperaci&oacute;n de derechos y un cambio radical en las prioridades pol&iacute;ticas: las personas y el bienestar p&uacute;blico antes de los beneficios privados. La lucha de clases, la lucha entre ruptura y continuidad, la lucha entre los que desde variadas posturas y composiciones ideol&oacute;gicas aspiran a conquistar esas demandas y los que aspiran a que no se puedan hacer realidad, tambi&eacute;n se ha expresado en estas elecciones. En ese sentido, hay una situaci&oacute;n de &ldquo;empate&rdquo; (el cambio ha llegado pero no termina de imponerse) dentro de un panorama multiforme, en donde las &eacute;lites, por desgracia, siguen disponiendo de los poderes fundamentales y de la capacidad efectiva para continuar aplicando sus pol&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        La segunda constataci&oacute;n es que por primera vez en mucho tiempo, el &ldquo;movimiento real&rdquo; hacia la transformaci&oacute;n social cuenta con herramientas lo suficientemente fuertes como para enfrentarse a los partidos de las clases dominantes. No es un hecho menor: se abre ante nosotros la hip&oacute;tesis del &ldquo;ciclo largo&rdquo;, estamos en una situaci&oacute;n vol&aacute;til, en donde &ldquo;guerra de posiciones&rdquo; y &ldquo;guerra de maniobras&rdquo; (que se traduce en construir pacientemente desde abajo, impulsar la lucha social m&aacute;s all&aacute; de lo institucional y en golpear con audacia en el terreno electoral) y afrontamos ese ciclo en mejores circunstancias de las que est&aacute;bamos hace un a&ntilde;o. No lo olvidemos, estas herramientas (CUP's, Podemos) no son s&oacute;lo las que nos permiten afrontar el ciclo, son las que permiten que haya ciclo, porque en las batallas siempre hay dos bandos y el de los de abajo tambi&eacute;n necesita sus expresiones organizadas. Resaltamos esto para destacar la necesidad de cuidar nuestras herramientas pol&iacute;ticas, para que no se infecten de los vicios del sectarismo, la moderaci&oacute;n o la burocracia. Evitar que las instituciones nos absorban, que los miles de activistas que entran en las instituciones se conviertan en &ldquo;pol&iacute;ticos profesionales&rdquo;. Para eso hace falta mucha calle, estar siempre en los conflictos, con nuestra gente, mucha asamblea y mucha decisi&oacute;n y control colectivo.
    </p><p class="article-text">
        El reto que se abre tiene dos caras. Por una parte, comienza la acci&oacute;n a trav&eacute;s las instituciones (&ldquo;sus instituciones&rdquo;, no olvidemos que las reglas las siguen poniendo ellos) y por otra, la preparaci&oacute;n de una &ldquo;r&aacute;pida marcha&rdquo; hacia las elecciones generales. En el primera caso, el mandato popular parece claro: echar al Partido Popular sin permitir que el PSOE asuma el relevo y recomponga el r&eacute;gimen. Para ello, es necesario mantener la cabeza fr&iacute;a y evitar que nos pase lo que le ocurri&oacute; a Izquierda Unida cuando entr&oacute; a gobernar con el PSOE en Andalucia. Nuestras herramientas pol&iacute;ticas no deben ser nunca subalternas, deben aspirar siempre a ser hegem&oacute;nicas, desde la pluralidad y la transparencia. Concederle un cheque en blanco al PSOE, co-responsable del proyecto neoliberal en el Estado Espa&ntilde;ol, ser&iacute;a firmar nuestra sentencia de muerte. Los apoyos s&oacute;lo deben ser contra el PP (explicar pacientemente que votamos contra el PP, nunca a favor del PSOE), en investiduras, a cambio de mejoras concretas para la clase trabajadora, sin entrar nunca en minor&iacute;a a gobernar con el PSOE. Esta es una decisi&oacute;n estrat&eacute;gica de la que depende el futuro del movimiento: si queremos acabar como IU, siendo la pata izquierda del r&eacute;gimen y por lo tanto, descomponi&eacute;ndonos con &eacute;l, o ser SYRIZA, tomando el relevo de la social-democracia liberal como herramienta de las clases populares y planteando una alternativa de conjunto al r&eacute;gimen y las pol&iacute;ticas de recortes y austeridad.
    </p><p class="article-text">
        Hay en algunas ciudades donde las Candidaturas de Unidad Popular han conseguido resultados espectaculares y tienen opciones de encabezar gobierno de cambio: Barcelona, Madrid, Compostela, A Coru&ntilde;a, Zaragoza, C&aacute;diz. No va a ser f&aacute;cil. Los aparatos del Estado no son neutrales, e impulsar el cambio a favor de las clases populares no consiste entrar en una instituci&oacute;n y pulsar el interruptor de &ldquo;gesti&oacute;n eficiente y honesta&rdquo;. Toca superar muchas ingenuidades y prepararnos para nuevas batallas que s&oacute;lo podremos ganar si involucramos a la gente, si convertimos a los ayuntamientos instrumentos para que las clases populares organicen la gesti&oacute;n de lo pol&iacute;tico, lo econ&oacute;mico y lo cultural. Los privilegiados se resistir&aacute;n a perder sus privilegios, las grandes empresas a dejar de vivir de los impuestos de los ciudadanos y por qu&eacute; no decirlo, los tecn&oacute;cratas que se creen que saben m&aacute;s que la gente se resistir&aacute;n a la democracia y al mandato popular. Por eso, las tareas fundamentales son asumir con valent&iacute;a medidas que s&oacute;lo requieren voluntad pol&iacute;tica, como parar los desahucios, auditar la deuda y establecer planes de emergencia social para parados y los sectores m&aacute;s depauperizados, as&iacute; como establecer mecanismos de control sobre lo p&uacute;blico y asambleas barriales para controlar los municipios. As&iacute;, pondremos por delante el apoyo de los vecinos y vecinas a los de aparatos como el PSOE y acumularemos fuerza social para gobernar con y para la gente.
    </p><p class="article-text">
        Toda esta fuerza debe ponerse al servicio de impulsar una gran marea que arrase al r&eacute;gimen de los recortes y la corrupci&oacute;n en las pr&oacute;ximas elecciones generales, una marea rupturista que supere al r&eacute;gimen del 78 y a sus consensos austeritarios sostenidos por el PP y el PSOE. A&uacute;n estamos a tiempo y tenemos la f&oacute;rmula que ha creado el propio movimiento: la unidad popular. Una formula que tiene una orientaci&oacute;n de clase determinada. Porque estas elecciones tambi&eacute;n han dejado claro que, frente a los que profesaban una adoraci&oacute;n fetichista hacia las clases medias como sujeto de cambio, son las clases populares y trabajadoras las que hacen historia. Hace falta seguir incorporando a la gente de abajo al cambio, no s&oacute;lo como electores, sino tambi&eacute;n como actores: queremos una candidatura para las generales que incorpore a precarias, a sindicalistas, a obreros, paradas, camareras, dependientas, etc.. a toda esa gente que hace que el pa&iacute;s funcione y que tienen que ser los protagonistas del cambio.
    </p><p class="article-text">
        Una unidad popular que no debe excluir a nadie, que tiene que ser pluralista porque los de abajo son plurales, y que necesita tanto de la fuerza de las CUP's como de Podemos. Toca construir lo local desde la autonom&iacute;a pero sin dejar de aportar al horizonte general de conquistar el poder. Podemos tampoco puede considerarse el &ldquo;sujetos de sujetos&rdquo;, sino que su labor m&aacute;s &uacute;til para avanzar tiene que ser la de impulsor, animador, de una candidatura-movimiento m&aacute;s amplio que vaya m&aacute;s all&aacute; de sus fronteras como partido, que recoja la fuerza municipalista, pero tambi&eacute;n de muchos sectores sociales organizados que todav&iacute;a no han entrado en la escena activamente. Y esta unidad popular no puede ser una unidad nominal, basada en pactos entre aparatos o familias, sino que debe estar construida activamente desde abajo, alimentando los procesos de auto&ccedil;organizacion que como hemos visto han sido determinantes en la campa&ntilde;a de Ahora Madrid. Desde los dibujos de Manuela, al cante flamenco, los carteles anonimos o la iniciativa de los taxistas, son expresiones de la organizacion popular que desborda cualquier aparato o maquinaria electoral partidaria.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo hacerlo? La practica y el horizonte de las CUPs y la estructura de Podemos debe ponerse al servicio de construir esa marea popular, en torno a un programa centrado en la democratizaci&oacute;n de la econom&iacute;a, revertir los recortes y las medidas que han impulsado PP y PSOE estos &uacute;ltimos a&ntilde;os (y que han quedado impugnadas estas elecciones)&nbsp; poner bajo control social los recursos fundamentales que generan riqueza y garantizar una vida digna a todas las personas por encima de los beneficios de la banca y las grandes empresas.
    </p><p class="article-text">
        Nos toca desarrollar la hip&oacute;tesis que se ha verificado en estas elecciones (unidad popular, pluralismo, implantaci&oacute;n sobre el territorio y planteamientos abiertamente rupturistas) mientras desde las calles e instituciones luchamos conquistar no discursos, sino mejoras materiales para la gente. Casi nada, pero la perspectiva est&aacute; abierta y toca seguir construyendo, sin dejar de reflexionar sobre los errores cometidos y las insuficiencias detectadas. Sin miedo, mirando siempre hacia delante, prepar&aacute;ndonos para la pr&oacute;xima batalla sin dejar de construir s&oacute;lidamente desde abajo.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Urbán, Brais Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/despues-ahora_129_2649659.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 May 2015 06:19:32 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Después del 24M. ¿Y ahora qué?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Elecciones Autonómicas 24M 2016,Podemos]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
