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    <title><![CDATA[elDiario.es - Germán Cano]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/german_cano/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Germán Cano]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La imprescindible izquierda inerme]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/imprescindible-izquierda-inerme_129_3686342.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b6594432-28c8-4fd0-aad8-0353e53373c3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La imprescindible izquierda inerme"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Podemos está ante una decisión histórica: puede elegir ampliar su base social capitalizando el electorado que el PSOE ha dejado huérfano; o puede aglutinar a todas las fuerzas de izquierda "auténtica" construyendo una identidad nítidamente "a la izquierda del PSOE", dejándole por tanto ese hueco libre para reconstituirse</p></div><p class="article-text">
        Hay una raz&oacute;n sencilla por la cual sistemas electorales muy diferentes han llegado igualmente a equilibrios bipartidistas a lo largo del pasado siglo. Podemos entenderlo como el sistema menos complejo y por tanto m&aacute;s estable &ndash;algo as&iacute; como la pareja en las relaciones amorosas&ndash;, el pluralismo m&iacute;nimo que mantiene las formas democr&aacute;ticas sin arriesgar el fondo del acuerdo sobre la doctrina econ&oacute;mica, el &ldquo;grado cero&rdquo;, por as&iacute; decirlo, de la democracia neoliberal. Espa&ntilde;a no es una excepci&oacute;n a esta regularidad. El consenso econ&oacute;mico bilateral en torno a procesos de desregulaci&oacute;n y privatizaci&oacute;n se forja a partir de 1982 gracias a la figura clave de Felipe Gonz&aacute;lez, tras el descalabro de UCD.
    </p><p class="article-text">
        De esta manera, se imprime color y dinamismo a lo que <em>de facto</em> era un consenso cerrado por arriba en torno a una doctrina econ&oacute;mica antigua y de derechas, que se presenta como nueva y de centro. Aparece, de hecho, como el &uacute;nico pensamiento econ&oacute;mico razonable, como el <em>sentido com&uacute;n</em> de &eacute;poca.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los poderes art&iacute;fices de este consenso de derechas (perd&oacute;n, de &ldquo;centro&rdquo;, que es donde ubicaban su proyecto hegem&oacute;nico tanto Fraga como Rajoy o Aznar) nunca han perdido de vista que la reproducci&oacute;n de ese orden depend&iacute;a fundamentalmente de garantizar la calma en el hemisferio zurdo del mapa. Los principales beneficiados por la desregulaci&oacute;n econ&oacute;mica, que son las grandes corporaciones, ten&iacute;an claro que era de ese lugar situado <em>a la izquierda de la izquierda oficial</em> de donde proven&iacute;an los &uacute;ltimos intentos de impugnaci&oacute;n de este orden estable(cido).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Precisamente por ello se ocuparon de reforzar sus defensas en ese flanco izquierdo, poniendo cuidado en no dejarlo hueco, porque el vac&iacute;o se hubiera podido llenar con discursos y pr&aacute;cticas exteriores al consenso reinante. Discursos que esgrim&iacute;an la participaci&oacute;n colectiva en la toma de decisiones, el reparto de riqueza y otras ideas igualmente peligrosas.
    </p><p class="article-text">
        El lado izquierdo no pod&iacute;a dejarse vac&iacute;o, hab&iacute;a de ser ocupado por una izquierda &ldquo;civilizada&rdquo;, engarzada con el <em>establishment</em>, que amortiguara posibles embates del movimiento obrero y absorbiera presiones democratizadoras. La operaci&oacute;n involucraba c&uacute;pulas sindicales y de partido, l&iacute;deres de opini&oacute;n, aparatos medi&aacute;ticos, etc. El rol de Felipe Gonz&aacute;lez en el reflotamiento de la marca PSOE durante La Transici&oacute;n fue crucial para alcanzar ese equilibrio de fuerzas que combinara unas formas electorales democr&aacute;ticas con la salvaguarda del inter&eacute;s econ&oacute;mico, manteniendo as&iacute; el consenso neoliberal a resguardo de la contienda electoral.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Qued&oacute; as&iacute; el PSOE establecido como partido clave del orden post-transici&oacute;n, reducido a izquierda simb&oacute;lica necesaria para la hegemon&iacute;a neoliberal. Obligado a basar sus campa&ntilde;as electorales en el pedigr&iacute; izquierdista que no ten&iacute;a, cumpl&iacute;a as&iacute; el rol de izquierda inocua. M&aacute;s all&aacute; hab&iacute;a otra izquierda inerme, m&aacute;s &ldquo;aut&eacute;ntica&rdquo;, que cumpl&iacute;a su propio rol. Izquierda Unida, PCE incluido, termin&oacute; siendo una pieza m&aacute;s de este despliegue controlado. Una suerte de cu&ntilde;ado d&iacute;scolo, que no sonr&iacute;e y frunce el ce&ntilde;o, pero al final completa el retrato de grupo para la foto de familia.
    </p><p class="article-text">
        Aquella Izquierda Unida no era exterior al mapa del poder, sino una parte esencial del mismo. As&iacute; lo hac&iacute;a notar un hist&oacute;rico editorial del diario ABC el 17 de marzo del a&ntilde;o 2004, en plena resaca electoral por la victoria de Zapatero. En &eacute;l, ante la debacle de una IU que despleg&oacute; su estrategia lectoral como ap&eacute;ndice del PSOE, Luis Mar&iacute;a Ans&oacute;n deduc&iacute;a del fracaso conseguido la necesidad de recuperar su papel como izquierda m&aacute;s pura, como <em>izquierda de la izquierda</em>, esto es, el de &ldquo;referente &eacute;tico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El fracaso de Llamazares&rdquo;, escrib&iacute;a Ans&oacute;n, &ldquo;en modo alguno debe arrastrar a unas siglas y a una fuerza cuyo papel en el&nbsp; mapa pol&iacute;tico nacional resulta no s&oacute;lo saludable, sino imprescindible&rdquo;. Literalmente: &ldquo;La funci&oacute;n de conciencia cr&iacute;tica de un poder de centro&ndash;izquierda ha sido siempre m&aacute;s eficaz para IU que la aproximaci&oacute;n bajo el ala del PSOE&rdquo;. M&aacute;s c&oacute;modo con una izquierda como &ldquo;conciencia cr&iacute;tica&rdquo;, un Pepito Grillo que esgrima sus verdades sin aspiraciones de gobierno, que como una fuerza creciente que asuma contradicciones pero socave sus pilares, la reflexi&oacute;n de Ans&oacute;n mostraba ya entonces y ahora las necesidades topol&oacute;gicas del R&eacute;gimen: un &ldquo;espacio claro a la izquierda del PSOE&rdquo;, donde deb&iacute;a asentarse una formaci&oacute;n que reforzara &ldquo;la centralidad pol&iacute;tica de la socialdemocracia y al tiempo sirviera de dique de contenci&oacute;n para tentaciones antisistema&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aquel PSOE gan&oacute; ayudado por una intensa transfusi&oacute;n de voto desde IU, que se hund&iacute;a as&iacute; en la insignificancia. Fue el miedo a un tercer gobierno del Partido Popular, que nos acababa de meter en una guerra &ndash;el miedo, s&iacute;, ese potente motor pol&iacute;tico&ndash;, lo que llev&oacute; a muchos votantes &ldquo;a la izquierda del PSOE&rdquo; a pasar por la urna con la nariz tapada y criterio pragm&aacute;tico: frenar a la derecha. Y eso que a&uacute;n no hab&iacute;a salido a la luz la corrupci&oacute;n del PP que hoy conocemos, ni se hab&iacute;an hecho los grandes recortes. Cabalg&aacute;bamos a&uacute;n sobre el crecimiento de la burbuja inmobiliaria. Resultado: se vot&oacute; a una izquierda menos &ldquo;aut&eacute;ntica&rdquo; pero m&aacute;s &ldquo;masiva&rdquo;, IU no lleg&oacute; a formar grupo parlamentario propio y Llamazares tuvo que poner su cargo encima de la mesa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de d&eacute;cadas, las posiciones de ese mapa han ido cristalizando, acomod&aacute;ndose en sus discursos, jergas, estructuras de vida e identidades construidas. Sin embargo, cuando estall&oacute; el 15M, las plazas empezaron a cambiar el tablero. Salvo honrosas excepciones, lo presumible era que IU y PCE despreciaran aquella experiencia. Y as&iacute; hicieron. &ldquo;Eso del 15M no es izquierda real&rdquo;, &ldquo;no tiene discurso de clase&rdquo;, &ldquo;no tiene horizonte pol&iacute;tico&rdquo;, &ldquo;incluye a gente de derechas&rdquo;, &ldquo;son jipis&rdquo;, &ldquo;son ciudadanistas integrados&rdquo;, &ldquo;son anti&ndash;partidos&rdquo;, &ldquo;levantan las manitas en vez del pu&ntilde;o&rdquo;, &ldquo;interpelan a la polic&iacute;a&rdquo;, &ldquo;eso lo ha montado UPyD&rdquo;, &ldquo;lo controla la CIA&rdquo;, &ldquo;el PSOE&rdquo;, etc.
    </p><p class="article-text">
        El desdibujamiento cada vez mayor del PSOE en su af&aacute;n, m&aacute;s o menos resignado, de mimetizarse con los planteamientos neoliberales no era capitalizado adem&aacute;s por la Izquierda a la Izquierda, que a su vez tambi&eacute;n entraba en crisis con el 15M. El PP gan&oacute; las elecciones generales y auton&oacute;micas de 2011 dejando en la cuneta a un PSOE cuya sangr&iacute;a de p&eacute;rdida de voto alcanz&oacute; el 40% respecto a 2008, pero sin ser rentabilizada por una Izquierda perpleja.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A partir de ese punto, la historia es bien conocida. Surgi&oacute; Podemos y capitaliz&oacute; la crisis de los partidos tradicionales, con un m&eacute;todo y discurso novedosos. Despu&eacute;s, se ha ido abriendo una crisis vital en la identidad del PSOE por la pugna entre dos hojas de ruta incompatibles &ndash;cada una con riesgos inasumibles para la otra&ndash;, pero ambas con un mismo fin: encerrar a Podemos como fuerza subalterna <em>a su izquierda</em> y frenar el descalabro electoral recuperando el mapa de siempre, el territorio conocido y se&ntilde;oreado. El momento es de incertidumbre, pero esa crisis no ha hundido al PSOE, y este cuenta con potent&iacute;simos resortes que ya le han revivido en anteriores ca&iacute;das.
    </p><p class="article-text">
        Este <em>impasse</em> pone a Podemos ante una decisi&oacute;n hist&oacute;rica. Puede elegir ampliar su base social capitalizando el electorado que el PSOE ha dejado hu&eacute;rfano. O puede aglutinar a todas las fuerzas de izquierda &ldquo;aut&eacute;ntica&rdquo; construyendo una identidad n&iacute;tidamente &ldquo;a la izquierda del PSOE&rdquo;, dej&aacute;ndole por tanto ese hueco libre para reconstituirse. O una estrategia de agregaci&oacute;n y expansi&oacute;n que busque dar respuesta a las contradicciones y problemas irresueltos por esta formaci&oacute;n en una coyuntura marcada por la dislocaci&oacute;n de las identidades tradicionales, o estrategia de segregaci&oacute;n y autentificaci&oacute;n del discurso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estamos cerrando 2016. Hoy, m&aacute;s all&aacute; del importante debate sobre los documentos y el modelo de partido que queremos construir de cara a defender mejor el cambio en nuestro pa&iacute;s, existe una discusi&oacute;n que va a sobrevolar continuamente de aqu&iacute; al segundo fin de semana de febrero: si queremos construir Podemos como una fuerza de excepcionalidad o como una&nbsp;fuerza con voluntad hegem&oacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        Dos maneras de entender el desorden de este orden pol&iacute;tico cada vez m&aacute;s desigual y c&oacute;mo enfrentarnos a &eacute;l; dos modos de conjugar la necesidad de oposici&oacute;n y la necesidad de expansi&oacute;n. Ante una situaci&oacute;n de fondo en la que el R&eacute;gimen del 78 busca normalizar la situaci&oacute;n y tapar la brecha abierta en estos &uacute;ltimos a&ntilde;os como una &ldquo;anomal&iacute;a&rdquo; transitoria, &iquest;c&oacute;mo seguir conquistando posiciones sociales?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cavar trincheras&rdquo; para acumular fuerzas de resistencia o dar la batalla tambi&eacute;n en las trincheras debilitadas del adversario buscando desarticular sus posibles fuerzas para el cambio y crecer hacia un nuevo orden y una nueva mayor&iacute;a social haciendo pedagog&iacute;a para las transformaciones necesarias. Segregar fuerzas bajo la br&uacute;jula del conflicto anticipado o articularlas bajo un deseo transversal de otro pa&iacute;s hasta topar con los l&iacute;mites reales de expansi&oacute;n... Un Podemos enf&aacute;ticamente tensionado en sus gestos o un Podemos &ldquo;dirigente&rdquo; de todas esas fuerzas c&oacute;mplices a veces difusas, tambi&eacute;n las que no est&aacute;n amenazadas por situaciones sociales l&iacute;mite.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estos debates no son nada simples. Es m&aacute;s, puede y deber&iacute;a haber matices en estos dilemas, pues solo desde ellos puede entenderse que debemos ser una fuerza antagonista, pero tambi&eacute;n, cosa que parece haberse olvidado en la l&iacute;nea pol&iacute;tica de los &uacute;ltimos tiempos, una fuerza con voluntad hegem&oacute;nica; con capacidad de alterar ese mapa hist&oacute;rico donde se nos espera y, a veces, invita desde el inerme hemisferio izquierdo. El problema es que, en este debate interno, no deber&iacute;amos caer en la trampa de interpretarnos desde las categor&iacute;as hist&oacute;ricas de otras formaciones o interpretar este bloqueo como el recurrente dilema, expl&iacute;cito o no, entre la &ldquo;izquierda masiva e integrada&rdquo; y la &ldquo;izquierda aut&eacute;ntica y peleona&rdquo;. Una reconstrucci&oacute;n del recorrido hist&oacute;rico reciente de la izquierda espa&ntilde;ola y sus &ldquo;tres tipos ideales&rdquo; por parte del historiador Juan Andrade puede ayudarnos a entender este relato.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n esta reconstrucci&oacute;n, vista hoy con perspectiva, en ella habr&iacute;a habido y sigue habiendo &ldquo;tres almas&rdquo;. La primera ser&iacute;a el alma tradicional ortodoxa de la Izquierda, aferrada a sus grandes s&iacute;mbolos y su meritoria historia y no pocas veces oscilante entre la nostalgia y la melancol&iacute;a. La segunda, su versi&oacute;n posibilista y pragm&aacute;tica, virtuosa en el &ldquo;ajedrecismo pol&iacute;tico&rdquo; e institucionalizada, que reta al poder en su terreno de juego y que, por exceso de mimetizaci&oacute;n, corre el riesgo de desnaturalizarse en su enfrentamiento con &eacute;l. Evidentemente, la relaci&oacute;n con la socialdemocracia aqu&iacute; es clave.
    </p><p class="article-text">
        Frente a esas dos almas ideales, Andrade &ndash;y hay que entender en esta valoraci&oacute;n su reivindicaci&oacute;n de la figura de Julio Anguita como la gran posici&oacute;n olvidada&ndash; existir&iacute;a una tercera, la &ldquo;alternativa&rdquo;, &ldquo;anticapitalista, radical pero no ret&oacute;rica, profundamente democr&aacute;tica, en constante renovaci&oacute;n, heterodoxa, abierta a las nuevas experiencias de lucha y en conexi&oacute;n con la mejor memoria de las luchas pasadas&rdquo;. Esta ser&iacute;a su apuesta. Un alma, efectivamente, &ldquo;ideal&rdquo; y que precisamente por su car&aacute;cter ideal, &iquest;no apunta a un horizonte cuya encarnaci&oacute;n social concreta est&aacute; lejos de cumplirse con los materiales de realidad disponibles? Y que, en su reconstrucci&oacute;n, &iquest;no deja de lado un debate sobre su efectividad real en un momento hist&oacute;rico mundial de ofensiva de una nueva &ldquo;Internacional Regresiva&rdquo;?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Este &ldquo;alma alternativa&rdquo; ha hecho suficiente balance de sus derrotas hist&oacute;ricas? Evidentemente, no hay futuro transformador que no pase por sumar la complicidad de este &ldquo;alma alternativa&rdquo;, pero &iquest;es la mejor opci&oacute;n para dirigir hoy el cambio social en las condiciones de 2017, teniendo en cuenta adem&aacute;s que quien desbloque&oacute; la situaci&oacute;n pol&iacute;tica del R&eacute;gimen del 78 no fue esta apuesta, sino otro tipo de sujeto pol&iacute;tico? El proceso en curso es precisamente la articulaci&oacute;n entre esos dos sujetos.
    </p><p class="article-text">
        Por ello no sorprende que el debate interno de Podemos quiera ser visto por muchos interesados como una reedici&oacute;n de otra vieja disputa diferente, entre &ldquo;un alma ajedrecista&rdquo; y un &ldquo;alma alternativa&rdquo;. Esta lectura servir&iacute;a a muchos para reconciliarnos sin traumas con nuestra antigua socializaci&oacute;n militante, para sortear el v&eacute;rtigo de encontrarnos en una coyuntura hist&oacute;rica nueva; para generar desembarcos de cuadros pol&iacute;ticos, pero tambi&eacute;n para seguir defini&eacute;ndonos desde categor&iacute;as e inercias hist&oacute;ricas previas al 15M.
    </p><p class="article-text">
        Pase lo que pase ser&iacute;a importante que todos pudi&eacute;semos esclarecer el nuevo horizonte siendo leales a una responsabilidad hist&oacute;rica que va m&aacute;s all&aacute; de repeticiones o revanchas hist&oacute;ricas. En este sentido construir un partido que democratice sus estructuras y rebaje el marco plebiscitario en todos los niveles es indispensable. En una situaci&oacute;n de excepcionalidad hist&oacute;rica Vistalegre I nos dot&oacute; del m&uacute;sculo imprescindible para crecer. Hoy necesitamos un Vistalegre II con pulmones para respirar mejor, para crecer junto con una sociedad que est&aacute; cambiando y que necesita imaginarios pol&iacute;ticos diferentes. Para ganar este pa&iacute;s necesitamos antes volver a ganar todas las esperanzas posibles.
    </p><p class="article-text">
        * <em>Germ&aacute;n Cano, Consejero ciudadano estatal de Podemos por el &Aacute;rea de Cultura y Miguel &Aacute;lvarez, profesor en la universidad p&uacute;blica y asesor de Podemos.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Germán Cano, Miguel Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/imprescindible-izquierda-inerme_129_3686342.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Dec 2016 19:37:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La imprescindible izquierda inerme]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Podemos,Vistalegre 2]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tres años de Podemos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/anos-podemos_129_3631706.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">No es este un debate entre "calle" e instituciones, no es solo un debate "intelectual" ensimismado ni de egos ni solo de poder interno: es un debate muy afinado sobre cómo construir el futuro de este país y con quiénes</p><p class="subtitle">Da la casualidad que ese debate se está jugando en España. Eso debería ser motivo de orgullo por mucho ruido aparente que pueda haberse generado estos meses</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Seguro que vais a poder?&rdquo;. Tras la presentaci&oacute;n en el Teatro del Barrio, de la que en estos d&iacute;as se cumplen tres a&ntilde;os, esta pregunta se repet&iacute;a habitualmente desde sectores muy distintos. Por una parte, los partidos surgidos del tablero del 78 despreciaban el potencial de una propuesta que por impugnadora y &ldquo;populista&rdquo;, entend&iacute;an, no entroncaba sino marginalmente con la realidad pol&iacute;tica. Por otra, desde sectores activistas se subestimaba la capacidad de una t&eacute;cnica pol&iacute;tica de car&aacute;cter discursivo y voluntad patri&oacute;tica que pudiera tocar la tecla social de la crisis econ&oacute;mica con resultados emancipadores. El escepticismo era comprensible. La insolencia de afirmar desde la voluntad colectiva ese &ldquo;podemos&rdquo; planteaba revitalizar la pulsi&oacute;n ut&oacute;pica frente a un bloqueo hist&oacute;rico de la realidad pol&iacute;tica espa&ntilde;ola. El resultado del desencanto respecto a las expectativas de la izquierda antifranquista se hab&iacute;a saldado con la derrota ante un realismo acomodaticio y una huida hacia una ilusi&oacute;n de futuro color de rosa que justamente se hab&iacute;a deste&ntilde;ido con el 15M.
    </p><p class="article-text">
        Fue la ins&oacute;lita combinaci&oacute;n de fuerza social y astuta traducci&oacute;n pol&iacute;tica lo que permiti&oacute; patear el tablero en busca de un pueblo nuevo desconocido. En ese contexto de crisis org&aacute;nica, la audacia de la apuesta hegem&oacute;nica de Podemos radicaba en que no presupone posiciones fijas ya ancladas (Izquierda/Derecha), sino que busca articular desde otras interpelaciones in&eacute;ditas otros bloques mayoritarios de forma que pueda aislarse al adversario. Una pol&iacute;tica que se mov&iacute;a siempre en la encrucijada o tensi&oacute;n entre lo que &Iacute;&ntilde;igo Errej&oacute;n llamaba los dos peligros: la &ldquo;recuperaci&oacute;n-integraci&oacute;n&rdquo; o la &ldquo;marginalidad-sectarismo&rdquo;. En eso consist&iacute;a el equilibrio inestable de Podemos. Por un lado, los relatos ideol&oacute;gicos de izquierda caracterizados por un mensaje de ruptura y de absoluta exterioridad y oposici&oacute;n al consenso dominante, por muy emocionales que fueran, corr&iacute;an el riesgo de caer en una zona de confort muy digna, pero sin incidencia. La incomprensi&oacute;n de muchos militantes de la izquierda ante el 15M fue elocuente: no lograban traducir a su lenguaje te&oacute;rico lo que ocurr&iacute;a y eso desesperaba a muchos, pues no contactaban con ese nuevo malestar desde sus plantillas pol&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, interpelaciones muy amplias y difusas pod&iacute;an en principio agregar mucho, pero creaban solidaridades blandas que pod&iacute;an ser f&aacute;cilmente integradas por el sistema pol&iacute;tico en su inter&eacute;s por absorber el antagonismo y el malestar. El 15M corr&iacute;a tambi&eacute;n este riesgo. Merece la pena recordar los intentos de cooptar el fen&oacute;meno desde &aacute;mbitos de poder. Recordemos c&oacute;mo el presidente del C&iacute;rculo de Empresarios trat&oacute; de aprovechar la ocasi&oacute;n del descontento para criticar a los pol&iacute;ticos o como algunos think-tanks, caso de la Fundaci&oacute;n Everis, buscaron cabalgar desde arriba esa ola mediante una nueva operaci&oacute;n hegem&oacute;nica conservadora que invitaba a desideologizar la pol&iacute;tica y superar el &ldquo;obsoleto&rdquo; antagonismo de clase, redibujando la frontera social: el valor-pa&iacute;s de Espa&ntilde;a deb&iacute;a ser afirmado contra el Estado y los pol&iacute;ticos, identificados con la ineficiencia y el enfrentamiento. Esa tensi&oacute;n sigue presente, y ambos peligros siguen acechando.
    </p><p class="article-text">
        Tras los aprendizajes de estos tres a&ntilde;os, en el debate actual de Podemos conviven, m&aacute;s all&aacute; de las f&oacute;rmulas simplificadoras, dos formas t&aacute;cticas de entender la hegemon&iacute;a, la militancia, el &ldquo;populismo&rdquo;, la pol&iacute;tica, el trabajo cultural e incluso la lucha.&nbsp;Lo que parece dejar de lado el &ldquo;populismo duro&rdquo; representado por Pablo Iglesias con su f&oacute;rmula de &ldquo;cavar trincheras en lo social&rdquo; y generar antagonismos fuertes puede descompensar el equilibrio original. La inyecci&oacute;n populista en la izquierda no ten&iacute;a como &uacute;nico objetivo condensar pol&iacute;ticamente el malestar y darle un nombre, sino que iba m&aacute;s all&aacute;. Si el populismo irrump&iacute;a en el terreno en disputa del trabajo ideol&oacute;gico y cultural era porque las ense&ntilde;anzas pol&iacute;ticas del siglo XX mostraban que tambi&eacute;n la izquierda estaba perdiendo objetivamente las batallas simb&oacute;licas, como evidenci&oacute; el fascismo en la primera mitad de siglo y volvi&oacute; a recordar Thatcher a finales del mismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El riesgo de abrazar una pol&iacute;tica prioritariamente &ldquo;cavadora&rdquo; no es que se nos identifique con la izquierda perdedora; es que, en su &eacute;nfasis musculado en ese plano del combate como conflicto social en situaciones l&iacute;mite, termine perdiendo terreno cultural y transversal ante la derecha de la misma forma que la vieja izquierda lo hizo en el pasado. Por eso la posici&oacute;n &ldquo;cavadora&rdquo; puede terminar cayendo justo en la esquina reactiva y marginal en la que el establishment c&oacute;modamente la controla: el bando de los enfadados, la &ldquo;ira contra la m&aacute;quina&rdquo;. Lo dif&iacute;cil hoy, sin embargo, no es solo confrontar, lo dif&iacute;cil es construir creativamente desde el antagonismo. Solo confrontando, no ganaremos la confianza de la gente, ni mejoraremos su vida. &iquest;Pueden construir de la misma manera los &ldquo;cavadores&rdquo;? En un juego especular, ese &ldquo;partido de la ira&rdquo; del que hablaba negativamente el editorial de El Pa&iacute;s &iquest;no termina siendo la imagen positiva a defender? &iquest;No estar&aacute;, pues, la clave, no tanto en cavar trincheras como en ocuparlas mejor? Sin embargo Pablo era muy claro a este respecto en una reciente presentaci&oacute;n del <a href="https://www.youtube.com/watch?v=r4v8xXuM3gk" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&uacute;ltimo libro de Jorge Alem&aacute;n</a>, al optar por el privilegio del &ldquo;afuera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La opci&oacute;n de Iglesias tiene que ver con la idea de que la transversalidad y la hegemon&iacute;a pueden obtenerse mejor, sobre todo, &ldquo;politizando el dolor social&rdquo; y creando contrapoderes en la sociedad civil, generando otra institucionalidad. Por importante que sea este eje, otros creemos que, sin una voluntad pol&iacute;tica m&aacute;s permeable e integradora, la opci&oacute;n meramente outsider, aun teniendo un pie dentro, corre el riesgo de retornar a escenarios superados. La profesora Margaret Canovan plantea un doble polo para entender la emergencia del momento populista, que no tiene un correlato directo con las corrientes existentes en Podemos, pero s&iacute; tiene que ver, en nuestra opini&oacute;n, con la ra&iacute;z de estos debates: el polo redentor y el polo pragm&aacute;tico; la tensi&oacute;n entre el outsider y el insider. El primero subraya una promesa de emancipaci&oacute;n a trav&eacute;s de la acci&oacute;n del pueblo soberano, el segundo busca resolver los conflictos sin recurrir al uso de la fuerza y desde una cierta profesionalizaci&oacute;n solvente de la pol&iacute;tica. De la brecha abierta entre esas dos caras extremas de la moneda surge como respuesta el fen&oacute;meno de regeneraci&oacute;n democr&aacute;tica populista. De ah&iacute; que deba buscarse ese complicado balance entre redenci&oacute;n y solvencia, voluntad de agregaci&oacute;n y antagonismo, y seguramente ese equilibrio fue una de las claves originarias de Podemos en su primera cita electoral.
    </p><p class="article-text">
        En toda &ldquo;guerra de posiciones&rdquo; la fuerza dirigente y su praxis pol&iacute;tica en las &ldquo;trincheras ideol&oacute;gicas&rdquo; no solo asume un ejercicio incesante de confrontaci&oacute;n, tambi&eacute;n de desagregaci&oacute;n y reordenaci&oacute;n de las fuerzas en juego, &ldquo;desclasadas&rdquo; o hu&eacute;rfanas, que pertenec&iacute;an al bloque hist&oacute;rico hasta ese momento hegem&oacute;nico. Si la crisis econ&oacute;mica no abre directa y autom&aacute;ticamente la brecha, tan solo subraya y muestra sus grietas, el trabajo pol&iacute;tico en la crisis no puede hacerse, por un lado, dejando al margen una tarea de &ldquo;infiltraci&oacute;n&rdquo; en esos espacios pol&iacute;ticos antiguamente adversarios; y, por otro, subestimando las coberturas institucionales, trincheras importantes, que permitan resistir a los dispositivos neoliberales de poder orientados a liberalizar espacios de acci&oacute;n &ndash;que fuerzan, por ejemplo, a la auto-responsabilizaci&oacute;n (salud, educaci&oacute;n, servicios p&uacute;blicos) de los problemas y malestares&ndash; adelgazando los espacios p&uacute;blicos y estatales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es un dato menor que tras la &uacute;ltima cita electoral el PP no haya tenido problema en neutralizar a su gemelo turnista, ni en hacer la cobra al &ldquo;Podemos de derechas&rdquo;. Hay una diferencia crucial entre entender que la Triple Alianza, a caballo de una presunta recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica, ha conseguido cerrar la ventana de oportunidad y que tenemos que resistir defendiendo las posiciones conquistadas; o bien entender que el cierre es fr&aacute;gil y est&aacute; seriamente mermado, por lo que cabe abrirse m&aacute;s a la sociedad participando de sus luchas, y desde un trabajo cultural y pol&iacute;tico m&aacute;s polif&oacute;nico. En todo caso, si hay un punto de acuerdo com&uacute;n es que la fase de m&aacute;quina de guerra electoral, de l&oacute;gica plebiscitaria y verticalismo debe dejar paso a un partido menos tenso, m&aacute;s feminizado en su l&oacute;gica profunda y m&aacute;s permeable a la sociedad civil.
    </p><p class="article-text">
        Podemos debe seguir siendo esa piedra lanzada contra la injusticia que condense diferentes malestares, pero tambi&eacute;n un proyecto de construcci&oacute;n popular plurinacional con voluntad democr&aacute;tica que pueda tejer identificaciones, nuevos s&iacute;mbolos de pertenencia y agregar saberes t&eacute;cnicos con ejemplos de solvencia. En ese equilibrio se juega la capacidad pol&iacute;tica del proyecto para alterar la actual correlaci&oacute;n de fuerzas. Adem&aacute;s de politizar el sufrimiento que genera el terrorismo econ&oacute;mico, Podemos debe saber ofrecer un horizonte de seguridad laboral, transformar el miedo a la exclusi&oacute;n y la precariedad en certeza de protecci&oacute;n econ&oacute;mica para los m&aacute;s d&eacute;biles, sembrar confianza en un futuro mejor y saber encarnarlo. Si nos conformamos con resistir regalamos a otros la fe en la victoria.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, es clave defender y reivindicar la gesti&oacute;n de los ayuntamientos del cambio y apoyarla quit&aacute;ndoles el cors&eacute; que les oprime derogando la &ldquo;Ley Montoro&rdquo; para que recuperen su autonom&iacute;a financiera; visibilizar los logros ya materializados de la acci&oacute;n institucional y no permitirnos la menor dejaci&oacute;n de funciones en la responsabilidad adquirida al entrar en las instituciones. Recuperar la iniciativa y marcar agenda, para demostrar cu&aacute;nta raz&oacute;n han tenido las cinco millones de personas que nos han querido aqu&iacute;, por ejemplo, mostrando que servimos para blindar y aumentar las partidas de Sanidad y Educaci&oacute;n en todas las comunidades. Podemos no debe tratar de usurpar el rol de los movimientos sociales, sino acompa&ntilde;arlos cumpliendo el suyo (forzar la derogaci&oacute;n de la Ley Mordaza, o del impuesto al Sol) construyendo con ellos una relaci&oacute;n de colaboraci&oacute;n fluida, de mutuo respeto y reconocimiento.
    </p><p class="article-text">
        No es este, por tanto, un debate entre &ldquo;calle&rdquo; e instituciones, no es solo un debate &ldquo;intelectual&rdquo; ensimismado ni de egos ni solo de poder interno (claro, es importante tener poder para poner en pr&aacute;ctica tus ideas, es obvio): es un debate muy afinado sobre c&oacute;mo construir el futuro de este pa&iacute;s y con qui&eacute;nes (porque hay prioridades y sectores en esta tarea m&aacute;s decisivos que otros). Es un debate crucial y da la casualidad que se est&aacute; jugando en Espa&ntilde;a. Eso deber&iacute;a ser motivo de orgullo por mucho ruido aparente que pueda haberse generado estos meses.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Germán Cano, Miguel Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/anos-podemos_129_3631706.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Jan 2017 08:16:31 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Tres años de Podemos]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Podemos,Vistalegre 2]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sobre el caso Guille Zapata y la cacería que viene]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/caso-guille-zapata-caceria-viene_129_2614893.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/131bf8a7-7291-47d1-9719-684633292b99_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sobre el caso Guille Zapata y la cacería que viene"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"La campaña, lo que se está llamando "un Tamayazo en diferido", no ha hecho más que comenzar. Sin embargo, ahora no les va a ser tan fácil. El dolor no es patrimonio suyo", afirma el autor</p></div><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la rabia e impotencia que muchos sentimos hace unos d&iacute;as viendo la rueda de prensa en el Ayuntamiento de Madrid, &iquest;supone la excesiva elevaci&oacute;n del list&oacute;n &eacute;tico que ha guiado el caso Zapata simplemente un error o, peor, una claudicaci&oacute;n? &iquest;Se ha hecho de alg&uacute;n modo el trabajo sucio al cazador,&nbsp;<a href="http://www.eldiario.es/zonacritica/VIDEO-Anton-Losada-dimision-Zapata_6_399370087.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como razona Ant&oacute;n Losada</a>? &iquest;Ca&iacute;mos en la trampa de un adversario pol&iacute;tico que reclama unas excesivas exigencias formales al otro mientras practica por su parte un desvergonzado cinismo?
    </p><p class="article-text">
        Comentarios de este tipo est&aacute;n sucedi&eacute;ndose en estos d&iacute;as, y parece que no les falta parte de raz&oacute;n. Sin embargo, no debemos olvidar que, ante cualquier disputa hegem&oacute;nica por el sentido com&uacute;n mayoritario, la lucha por reclamar y abanderar el valor &eacute;tico de las actuaciones no es en absoluto irrelevante, m&aacute;xime en un clima pol&iacute;tico tan obscenamente hip&oacute;crita. Frente a este, la enorme dignidad, el coraje que mostr&oacute; hace unos d&iacute;as Guillermo Zapata en la rueda de prensa le convirtieron en algo m&aacute;s que grande: en alguien descomunal. &ldquo;Menuda ventaja&rdquo;, dir&aacute;n tambi&eacute;n muchos, la de enorgullecernos moralmente mientras el enemigo se vuelve a re&iacute;r de nosotros&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, aqu&iacute;, la acusaci&oacute;n de que siempre somos demasiado blandengues y aceptamos las reglas del adversario puede quiz&aacute; esconder una limitaci&oacute;n para la conquista de la hegemon&iacute;a social. En esa batalla por ahora solo pod&iacute;amos perder. Pero en el caso de Zapata no se trata solo del falso consuelo moralista del perdedor, sino de algo diferente: &iquest;no son estos actos ejemplares como el suyo los que tambi&eacute;n nos pueden llevar m&aacute;s tarde que temprano a ganar el asentimiento de la gran mayor&iacute;a de la sociedad civil?
    </p><p class="article-text">
        Los medios y los poderes enemigos han tenido &eacute;xito en este caso en su contraataque porque no han interpelado tanto al sentido pol&iacute;tico de la ciudadan&iacute;a como a cierto sentido com&uacute;n dominante: la sensibilidad ante las v&iacute;ctimas. Esto tambi&eacute;n deber&iacute;a llevarnos a reflexionar sobre c&oacute;mo y por qu&eacute; este marco de valor bloquea cualquier otro debate y est&aacute; tan arraigado en nuestra piel social como acto reflejo. En este escenario, creo que tenemos que reconocer que, aunque hab&iacute;a muy buenas razones, no era f&aacute;cil defender a Guille partiendo del sentido com&uacute;n dominante, donde el argumento de la v&iacute;ctima se ha convertido en un valor incuestionable. Hablamos de c&oacute;mo el lenguaje ideol&oacute;gico del neoliberalismo ha penetrado en el sentido com&uacute;n de los &uacute;ltimos tiempos, pero no tanto de c&oacute;mo la l&oacute;gica de la v&iacute;ctima, necesaria, sin duda, ha llegado a bloquear cualquier otro debate sereno en torno a valores. Recordemos incluso, por ejemplo, c&oacute;mo esta despolitizaci&oacute;n del lenguaje desde el punto de vista de las v&iacute;ctimas produjo un efecto bumer&aacute;n recientemente en el PP. Tanto monopolizaron el discurso desde este marco que cualquier atisbo de ampliar el debate del terrorismo les llev&oacute; a ser tildados por sus propios simpatizantes y militantes de &ldquo;traidores&rdquo;. El dolor de las v&iacute;ctimas es, por supuesto, un argumento siempre a tener en cuenta, pero no es el &uacute;nico y no siempre tiene que ser pol&iacute;ticamente el predominante.
    </p><p class="article-text">
        Guillem Mart&iacute;nez escrib&iacute;a hace poco un tuit al respecto: &ldquo;Para tomar nota del punto d&eacute;bil: la fortaleza cultural del 15M, que ha cambiado marcos culturales, es sumamente fr&aacute;gil en las instituciones&rdquo;. Cierto es, pero lo que el caso Zapata ha mostrado tambi&eacute;n es que el cambio cultural del sentido com&uacute;n promovido por el 15M tiene un l&iacute;mite: el valor absoluto &ndash;y apol&iacute;tico&ndash; del dolor de las v&iacute;ctimas. De ah&iacute; que la primera defensa de Zapata apelando al sentido del humor negro no tocara hueso y que la posterior disculpa por el dolor causado en la rueda de prensa sonara tan efectiva. En una sociedad donde la gram&aacute;tica del dolor se comprende inmediatamente mejor que la gram&aacute;tica pol&iacute;tica o la est&eacute;tica no cabe apelar con &eacute;xito a argumentos pol&iacute;ticos o est&eacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Aparecer con la dignidad de Guille este lunes en la rueda de prensa no es hacer de necesidad virtud, limitarse a dar brillo moral al papel de perdedor: es tambi&eacute;n luchar por el valor de la dignidad de lo pol&iacute;tico en tiempos c&iacute;nicos. De lo contrario corremos el riesgo de reducir c&iacute;nicamente el papel de la pol&iacute;tica a la lucha por el poder desnudo y no entender qu&eacute; significa practicar hegem&oacute;nicamente la pol&iacute;tica. La batalla ideol&oacute;gica en este caso no pasa por aceptar pasivamente o no lo que la derecha nos dice que es bueno o malo, sino tambi&eacute;n por disputar el valor moral de la decencia ante gran parte de la sociedad civil que asiste al proceso como espectadora y que no entend&iacute;a el por qu&eacute; de esos tuits. M&aacute;s all&aacute; de estar de acuerdo o no con la decisi&oacute;n de Ahora Madrid y Manuela Carmena, merece la pena reflexionar por tanto sobre si el argumento de que con ella se ha &ldquo;perdido&rdquo; una batalla ideol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        La jaur&iacute;a, es verdad, no quedar&aacute; saciada. Ante la dimisi&oacute;n de Guille muchos dec&iacute;an con raz&oacute;n: &ldquo;&iquest;y luego qu&eacute;? &iquest;No ir&aacute;n a por Pablo Soto, Rita, Beatriz y tantos otros?&rdquo;. En efecto, no han tardado mucho en ir a por ellos. La campa&ntilde;a, lo que se est&aacute; llamando &ldquo;un Tamayazo en diferido&rdquo;, no ha hecho m&aacute;s que comenzar. Sin embargo, ahora no les va a ser tan f&aacute;cil. Por mucho que cientos de becarios ahora mismo est&eacute;n husmeando en las alcantarillas de Internet. El dolor no es patrimonio suyo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Germán Cano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/caso-guille-zapata-caceria-viene_129_2614893.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Jun 2015 18:43:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sobre el caso Guille Zapata y la cacería que viene]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Guillermo Zapata,Rita Maestre,Ahora Madrid]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aprender a ganar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/aprender-ganar_129_2648495.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"El camino a seguir para las generales no es el que nos haga desaprender todo lo aprendido en este último año. Juntos sí, pero siendo liderados por fuerzas capaces de articular el mayor potencial social, no volviendo a fórmulas y mantras de autenticidad que nos condenan a la irrelevancia política", afirma el autor</p></div><p class="article-text">
        En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas en la Izquierda, bajo sus diferentes figuras, hemos cometido una y otra vez el error de no aprender de nuestras derrotas. Este d&eacute;ficit de aprendizaje nos ha llevado demasiado a menudo a hacer de necesidad virtud. Esto ha tenido como consecuencia no abrirnos a las experiencias hist&oacute;ricas nuevas, a los cambios imprevistos de coyuntura, pero tambi&eacute;n a plantear sofisticadas coartadas para no hacer pol&iacute;tica habitando estas tensiones. Al menos, un tipo de pol&iacute;tica orientada hacia la mayor&iacute;a social con voluntad hegem&oacute;nica y partiendo de las condiciones efectivas existentes, por definici&oacute;n siempre demasiado terrenales y desiguales. Girando en c&iacute;rculo, en la Izquierda se ha sacrificado no pocas veces el conocimiento de la realidad a su reconocimiento en ella. Pero mir&aacute;ndose a s&iacute; misma en el espejo no ha dejado de hundirse.
    </p><p class="article-text">
        Podemos surgi&oacute; hace m&aacute;s de un a&ntilde;o y medio para superar la pinza del bipartidismo, pero tambi&eacute;n &ndash;y esto parecen olvidarlo algunos estos d&iacute;as&ndash; para salir de otro bloqueo, no menos importante: el existente entre la l&oacute;gica de aparato de una IU, cada vez m&aacute;s encerrada en su alicorto posibilismo, y unos movimientos sociales ciertamente vitaminados por el ciclo de movilizaciones abierto por el 15M. Bienvenidos fueron y ser&aacute;n todos aquellos que, viniendo de estas decisivas luchas, se incorporaron a este proyecto, pero hay que recordar que el in&eacute;dito y exitoso camino recorrido desde el indudable aldabonazo de las elecciones europeas a la consolidaci&oacute;n de Podemos en los recientes comicios no puede ser desandado. El riesgo es volver a esa est&eacute;ril, pero para muchos tambi&eacute;n confortable zona de bloqueo.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados electorales son &ldquo;la hora de la verdad&rdquo;. Aunque lo que est&aacute; en juego a partir de ahora hasta, probablemente, noviembre ser&aacute; la disputa por el sentido de los datos, estos no pueden ser infinitamente interpretables. Existe una resistencia contumaz de la realidad y una necesidad pol&iacute;tica a disciplinarse a la vista de los resultados objetivos de la coyuntura y sus vol&aacute;tiles circunstancias. De ah&iacute; que tanto el marco &ldquo;vuelco a la izquierda&rdquo; como el &ldquo;vuelco a la unidad popular&rdquo; parezcan interpretaciones parciales.
    </p><p class="article-text">
        Respecto al primero, se pretende rejuvenecer al PSOE dentro de una corriente regeneradora donde &ldquo;todos los gatos&rdquo; son de izquierdas; pero tambi&eacute;n dar un nuevo bal&oacute;n de ox&iacute;geno a un modo de hacer pol&iacute;tica que sencillamente ha quedado muy tocado por los hechos. Pensemos solo en la debacle de IU o c&oacute;mo Gabilondo ha reflotado a la FSM diluyendo este discurso para aparecer como el gran propiciador de pactos. La moralizaci&oacute;n casi melodram&aacute;tica del discurso de Luis Garc&iacute;a Montero en campa&ntilde;a apelando fundamentalmente al &ldquo;coraz&oacute;n&rdquo; y los &ldquo;valores&rdquo;, en este caso de la Izquierda, siempre con may&uacute;sculas, &iquest;no era el anuncio ya de una impotencia pol&iacute;tica anunciada que solo buscaba reconocerse en los suyos?
    </p><p class="article-text">
        En cuanto al segundo, la f&oacute;rmula ha sido sintetizada por Isaac Rosa: <a href="http://www.eldiario.es/zonacritica/puede-solos-Podemos_6_391670833.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">S&iacute; se puede, pero solos no Podemos.</a> Juntos bien, por supuesto, pero, cabr&iacute;a preguntar, &iquest;juntos para qu&eacute;? &iquest;Para volver a la misma pol&iacute;tica? &iquest;Para volver a la Izquierda como &ldquo;mecano&rdquo; que agrega autom&aacute;ticamente piezas ya convencidas de izquierda? El camino a seguir para las generales no es el que nos haga desaprender todo lo aprendido en este &uacute;ltimo a&ntilde;o. Juntos s&iacute;, pero aprendiendo juntos de las ense&ntilde;anzas recibidas m&aacute;s all&aacute; de nuestras identidades y siendo liderados por fuerzas capaces de articular el mayor potencial social, no volviendo a f&oacute;rmulas y mantras de autenticidad que nos condenan a la irrelevancia pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Por todo esto, en vista de los resultados, y a pesar de las muchas cr&iacute;ticas recibidas a nuestra asamblea constituyente de Vistalegre, puede concluirse que se acert&oacute; en ir a las municipales junto a plataformas ciudadanas. Algunas voces, sin embargo, han vuelto a surgir denunciando que Podemos debe volver a sus &ldquo;or&iacute;genes&rdquo;, olvidarse de este momento fundacional. Otras incluso se animan a diagnosticar un posible estancamiento, resaltando que Podemos se ha convertido en una suerte de lastre de la &ldquo;unidad popular&rdquo; felizmente emergente. Si hay que acudir a esta l&oacute;gica, las cifras constatan otra cosa muy diferente: que Podemos, presente en 26 de las 50 capitales de provincia, ha conseguido, salvo en Madrid, Burgos, Alicante, Guadalajara y Zaragoza, peores resultados con plataformas ciudadanas que sin ellas. El caso madrile&ntilde;o por tanto, donde Ahora Madrid ha obtenido, en efecto, 230.000 votos m&aacute;s que Podemos (14 puntos porcentuales), no es significativo de la tendencia general.
    </p><p class="article-text">
        Efectivamente, por las cifras, el &uacute;nico sitio donde la hip&oacute;tesis del <em>lastre Podemos</em> podr&iacute;a ser defendida con alg&uacute;n peso es en Madrid. Pero a quienes tratan de separar el &eacute;xito de la jueza del lastre del &ldquo;partido&rdquo; cabr&iacute;a replicarles algo: esa estrategia de identificaci&oacute;n con Carmena como &ldquo;significante vac&iacute;o&rdquo;, esto es sin lastres de identidad, ya hab&iacute;a sido puesta en pr&aacute;ctica con &eacute;xito por Podemos. Ello plantea la interesante cuesti&oacute;n de c&oacute;mo nos resulta muy dif&iacute;cil, en nuestras circunstancias hist&oacute;ricas de crisis org&aacute;nica, prescindir de liderazgos e identificaciones con capacidad de articular mayor&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Es significativo que aquellos que repudiaron la imagen ic&oacute;nica de Pablo Iglesias en las papeletas de hace un a&ntilde;o han visto ahora con buenos ojos el uso de la imagen de Ada Colau o han hecho proliferar la excelente campa&ntilde;a de <em>agit-pop</em> con Carmena. Un dato a tener en cuenta: me atrevo a decir que mucha gente normal ha tenido menos en cuenta la asociaci&oacute;n de la jueza con Ahora Madrid que con Podemos (muchos apoderados me han comentado c&oacute;mo en muchos colegios la gente buscaba la papeleta de Carmena, al margen de su formaci&oacute;n).
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, y sin &aacute;nimo de desmerecer, ni much&iacute;simo menos, la irrupci&oacute;n del 15M, este no fue un fen&oacute;meno un&iacute;voco de movilizaci&oacute;n social, sino un campo de fuerzas donde conviv&iacute;an aspectos menos amables, como un resentimiento antipol&iacute;tico, que fue felizmente politizado desde la ciudadan&iacute;a m&aacute;s comprometida. Faltaba adem&aacute;s la posibilidad de ganar, porque faltaba un horizonte de realidad preciso y la posibilidad de llegar a sectores de la sociedad que no eran tan tenidos en cuenta. Esta ilusi&oacute;n de lo posible &ndash;&ldquo;s&iacute; se puede... ganar&rdquo;&ndash;, catalizada por Podemos desde hace un a&ntilde;o, ha sido factor decisivo de movilizaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hemos perdido ya muchas batallas haciendo pol&iacute;tica esperando que personas diferentes se vuelvan iguales ingresando en el mismo movimiento. Se tiene que empezar a fabricar pol&iacute;tica a partir de las personas que tenemos a nuestro alrededor y no tanto a partir de esencias o identidades. Ante los contratiempos sufridos aqu&iacute;, demasiado hemos fomentado en la Izquierda una imagen heroica del perdedor. Quien perd&iacute;a al final, &ldquo;de alg&uacute;n modo&rdquo;, &ldquo;en alg&uacute;n sentido&rdquo;, terminaba triunfando. Bajo la vuelta a un nuevo e imaginario &ldquo;frente&rdquo;, hoy muchos siguen empe&ntilde;ados en hacer de su necesidad virtud y despreciar los nuevos procesos de aprendizaje pol&iacute;ticos. Que la Izquierda con may&uacute;sculas no aparezca aqu&iacute;, al menos, como &uacute;ltima coartada para no aprender a ganar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Germán Cano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/aprender-ganar_129_2648495.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 May 2015 18:20:02 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Aprender a ganar]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Unidad Popular,Podemos,Elecciones Autonómicas 24M 2016]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
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