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    <title><![CDATA[elDiario.es - Piedras de Papel]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/piedras_de_papel/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Piedras de Papel]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Nuestros libros del 2025]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/libros-2025_132_12855146.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/acac3954-4c4b-4df2-b9ed-6350dc130df6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nuestros libros del 2025"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nuestra fidelidad a la sociología, la ciencia política y la economía sigue ahí, aunque cada vez de forma más porosa. Este año la lista se abre también a la historia, la antropología y la teoría política, con libros que nos invitan a pensar cómo las instituciones, las ideas y las formas de vida condicionan nuestra capacidad de elegir, convivir y gobernarnos colectivamente</p></div><p class="article-text">
        Fieles a nuestra tradici&oacute;n de fin de a&ntilde;o, desde Piedras de papel volvemos en este 2025 con una breve selecci&oacute;n de lecturas recientes que nos han acompa&ntilde;ado y hecho pensar. No son solo libros que nos han gustado, sino t&iacute;tulos que dialogan con algunas de las grandes tensiones del presente: las dificultades de la acci&oacute;n pol&iacute;tica, los l&iacute;mites de la meritocracia, la persistencia -y la reversibilidad- de la desigualdad, la transformaci&oacute;n del espacio p&uacute;blico bajo el impacto de las tecnolog&iacute;as digitales, la polarizaci&oacute;n social o la pregunta por el sentido del universalismo y la justicia en sociedades cada vez m&aacute;s fragmentadas. Nuestra fidelidad a la sociolog&iacute;a, la ciencia pol&iacute;tica y la econom&iacute;a sigue ah&iacute;, aunque cada vez de forma m&aacute;s porosa. Este a&ntilde;o la lista se abre tambi&eacute;n a la historia, la antropolog&iacute;a y la teor&iacute;a pol&iacute;tica, con libros que nos invitan a pensar c&oacute;mo las instituciones, las ideas y las formas de vida condicionan nuestra capacidad de elegir, convivir y gobernarnos colectivamente. Esperamos que estas recomendaciones os acompa&ntilde;en y os animen a leer -y a pensar- en el a&ntilde;o que comienza.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Abundancia</strong>. Ezra Klein (Capit&aacute;n Swing, 2025)
    </p><p class="article-text">
        C&oacute;mo construir un futuro mejor, de Ezra Klein y Derek Thompson (versi&oacute;n espa&ntilde;ola en Capit&aacute;n Swing) defiende la tesis de que el principal escollo que enfrenta hoy la agenda progresista es las limitaciones que se ha (auto)impuesto al priorizar en su acci&oacute;n pol&iacute;tica m&aacute;s y m&aacute;s regulaciones al proceso de toma de decisiones y a la ejecuci&oacute;n de las pol&iacute;ticas. Los principales problemas sociales y econ&oacute;micos de nuestro tiempo, de acuerdo a Klein y Thomson, podr&iacute;an ser aliviados con un gobierno m&aacute;s proactivo y sobre todo m&aacute;s efectivo, con capacidad para generar resultados concretos que creen con una econom&iacute;a m&aacute;s &ldquo;abundante&rdquo;: con m&aacute;s gente, m&aacute;s infraestructuras, m&aacute;s recursos. Siempre mejor crecer y lidiar con los problemas que ese crecimiento genera, que gestionar la escasez. Pero una mara&ntilde;a de regulaciones bienintencionadas, un proceso pol&iacute;tico controlado por juristas, y el hecho de que hayamos elegido canalizar demandas ciudadanas creando m&aacute;s capas de complejidad para dificultar la acci&oacute;n de gobernantes futuros hace que &ldquo;hacer cosas&rdquo; sea para los gobiernos m&aacute;s dif&iacute;cil hoy que en el pasado. Y eso explicar&iacute;a (o ayudar&iacute;a a explicar) el estado de desafecci&oacute;n ciudadana que sufren en la actualidad la pr&aacute;ctica totalidad de las democracias occidentales.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es un libro enormemente influyente entre el pensamiento progresista anglosaj&oacute;n: forma parte de todos los debates en el seno del Partido Dem&oacute;crata americano, y su principal mensaje ha sido abrazado expl&iacute;citamente por el primer ministro brit&aacute;nico Starmer. Tiene todo el sentido que se plantee como hoja de ruta en los pa&iacute;ses con crecimiento an&eacute;mico y dificultades sist&eacute;micas para la construcci&oacute;n y renovaci&oacute;n de infraestructuras: a la capital mundial del conocimiento, Boston, le cost&oacute; m&aacute;s de 15 a&ntilde;os soterrar la autopista que cruza la ciudad. Cuesta sin embargo encontrarle acomodo en un contexto como el nuestro actual, en el que hemos sido capaces, hace bien poco, de construir m&aacute;s casas que Alemania, Francia e Italia juntas, tenemos la red de trenes de alta velocidad m&aacute;s extensa del mundo despu&eacute;s de China, hemos multiplicado por 8 la capacidad instalada de energ&iacute;a fotovoltaica en menos de una d&eacute;cada, crecemos el doble que la media de la UE, y somos la econom&iacute;a europea que con m&aacute;s intensidad est&aacute; incorporando a migrantes en su mercado de trabajo. &iquest;Est&aacute; en la &ldquo;poca abundancia&rdquo; provocada por abogados y regulaciones el origen de nuestros problemas?
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una breve historia de la igualdad (c&oacute;mic).&nbsp;</strong>S&eacute;bastien Vassant &amp; Stephen Desberg (Deusto, 2025)
    </p><p class="article-text">
        La visi&oacute;n del economista franc&eacute;s Thomas Piketty sobre la historia de las desigualdades, ahora en c&oacute;mic. Los autores, bas&aacute;ndose en el libro original de Piketty, publicado en espa&ntilde;ol hace unos a&ntilde;os, describen una historia en la que, lejos de las visiones habituales sin retrovisor, constata que la tendencia de largo plazo ha sido hacia una disminuci&oacute;n de las desigualdades econ&oacute;micas, sociales y pol&iacute;ticas. Se repasan momentos concretos de la historia en los que se ha logrado reducir sustancialmente las desigualdades de la renta y de la riqueza, en Europa y en los Estados Unidos, y limitar la concentraci&oacute;n de la riqueza en unas pocas manos. El c&oacute;mic explica, con datos y fechas, la creaci&oacute;n y expansi&oacute;n de los estados de bienestar y los retos a los que se enfrentan. El c&oacute;mic no se centra exclusivamente en los pa&iacute;ses ricos; al contrario, gran parte de &eacute;l explica, de manera sencilla pero rigurosa, las relaciones econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas basadas en la explotaci&oacute;n, como la esclavitud o los procesos de colonizaci&oacute;n y posterior independencia en &Aacute;frica y otros continentes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los logros en t&eacute;rminos de igualdad han sido posibles gracias a las luchas y rebeliones contra la injusticia, pero tambi&eacute;n a la toma de decisiones pol&iacute;ticas. Dado un mismo nivel de riqueza o de desarrollo de la tecnolog&iacute;a, hay diversas maneras de organizarse colectivamente en lo que respecta a la fiscalidad, a la inclusi&oacute;n educativa, a la gesti&oacute;n de las fronteras o la expansi&oacute;n de derechos sociales. Las decisiones a las que se llegan dependen claramente de los equilibrios de poder entre grupos con intereses diversos -tradicionalmente, clases sociales- y dan lugar a niveles y tipos de desigualdad muy diversas -todas ellas potencialmente reversibles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar del momento actual, en el que observamos tendencias hacia la concentraci&oacute;n de la riqueza y del poder pol&iacute;tico basado enestaa, el c&oacute;mic transmite un mensaje claramente esperanzador. El cambio institucional es posible -ha sido posible hist&oacute;ricamente- y a menudo los cambios hist&oacute;ricos de calado suceden precisamente en momentos de crisis -en estos momentos, la crisis clim&aacute;tica y las tensiones geopol&iacute;ticas. En el c&oacute;mic se apuesta por una transformaci&oacute;n radical del sistema econ&oacute;mico que incluya un reparto justo de la riqueza y que se resume, como alternativa el modelo chino de capitalismo estatal y autoritario, en una forma de socialismo democr&aacute;tico, participativo, ecol&oacute;gico y poscolonial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Something Between Us: The Everyday Walls of American Life, and How to Take Them Down</strong>. Anand Pandian (Redwood Press, 2025)
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; explica el incremento de la polarizaci&oacute;n en nuestras sociedades? &iquest;Qu&eacute; podemos hacer para revertirla? Estas preguntas van a seguir permeando muchas de las agendas investigadoras de psic&oacute;logos, soci&oacute;logos, polit&oacute;logos y economistas de los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. Un paper reciente de tres investigadores del complexity hub de Viena y recientemente publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), muestra que el n&uacute;mero de amistades cercanas ha aumentado significativamente a partir de la expansi&oacute;n de redes digitales, y que esto coincide con un aumento de la polarizaci&oacute;n social. La hip&oacute;tesis que avanzan estos investigadores es que las redes sociales m&aacute;s densas facilitan la fragmentaci&oacute;n en burbujas ideol&oacute;gicas cohesionadas internamente, pero que reducen la tolerancia entre grupos. (Thurner, Hofer, y Korbel, 2025).
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de un rico retrato etnogr&aacute;fico de la Am&eacute;rica contempor&aacute;nea,&nbsp;&nbsp;Anand Pandian documenta desde la antropolog&iacute;a el crecimiento de estos contextos polarizadores y distanciadores, que los vincula al crecimiento de formas de vida, tendencias urban&iacute;sticas, patrones de movilidad y de formas de comunicaci&oacute;n que crean de manera sistem&aacute;tica lo que &eacute;l llama &ldquo;muros&rdquo;: el magma del que se nutre este proceso de desmembramiento de los lazos comunitarios entre los (heterog&eacute;neos) miembros de la comunidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Varias son las ense&ntilde;anzas del libro de Pandian. Una, que las din&aacute;micas polarizadoras nos trascienden como individuos, y que las fuerzas que alimentan la desconfianza y la sospecha social son tristemente mucho m&aacute;s estructurales de lo que nos gustar&iacute;a pensar. Pero por otra parte, que existen herramientas para reconstruir lazos comunitarios basadas en el contacto, el intercambio, y la ayuda mutua. Que es posible hacer visible a trav&eacute;s de la experiencia los incuestionables v&iacute;nculos que nos unen como vecinos y conciudadanos. Queda como reto construir una agenda pol&iacute;tica despolarizadora articulada en torno a la reconstrucci&oacute;n de todos estos lazos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>The Highest Exam. How the Gaokao Shapes China</strong>. Ruixue Jia y Hongbin Li (con la colaboraci&oacute;n de Claire Cousineau). (Harvard University Press, 2025).
    </p><p class="article-text">
        En Europa, y muy particularmente en Espa&ntilde;a, donde las noticias del exterior solo cuajan cuando tienen resortes internos y casi todos los debates p&uacute;blicos tienden a mirar hacia adentro, a menudo tenemos una imagen distorsionada y algo ex&oacute;tica de China. China se suele tratar como una excepci&oacute;n cultural, pol&iacute;tica y econ&oacute;mica inescrutable. Sin embargo, hay trabajos accesibles desde las ciencias sociales que, en lugar de recurrir al perezoso comod&iacute;n de la &ldquo;cultura milenaria&rdquo;, nos ayudan a entender c&oacute;mo funciona realmente el pa&iacute;s a trav&eacute;s de sus instituciones.&nbsp;<em>The Highest Exam</em>&nbsp;es fundamental precisamente porque nos muestra c&oacute;mo un mecanismo institucional centralizado logra vertebrar y ordenar un pa&iacute;s de una diversidad interna y un tama&ntilde;o tan colosales que resultan sorprendentes para el observador externo.
    </p><p class="article-text">
        El libro disecciona el&nbsp;<em>Gaokao</em>, una especie de EBAU brutal con profundas ra&iacute;ces hist&oacute;ricas, que se presenta como la oportunidad suprema para &ldquo;demostrar tu val&iacute;a&rdquo;. Es un evento donde millones de familias contienen el aliento durante dos d&iacute;as, sabiendo que el resultado determinar&aacute; r&iacute;gidamente el curso vital de sus hijos. Mientras que en Espa&ntilde;a las universidades apenas est&aacute;n jerarquizadas y casi da igual d&oacute;nde se estudie, en China el&nbsp;<em>Gaokao</em>&nbsp;es un verdadero torneo por acceder a la &eacute;lite de las universidades. Los mejores estudiantes acceden f&aacute;cilmente, los que no triunfan, pero tienen recursos, a menudo se van fuera; y la gran mayor&iacute;a, tras haberse matado estudiando, terminan en universidades regulares con perspectivas muy inciertas.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de c&oacute;mo el libro ayuda a conocer China<strong>,&nbsp;</strong>el texto es muy valioso, por al menos tres razones que permiten entender procesos m&aacute;s generales. Por una parte, permite matizar el cinismo predominante sobre la meritocracia en ciertos entornos. El sistema no es una farsa total ya que, cuando los estudiantes pobres logran acceder a las universidades de &eacute;lite, su desempe&ntilde;o posterior es indistinguible del de los ricos. Quiz&aacute;s por eso el sistema goza de un apoyo popular tan sorprendente; se percibe como la &uacute;nica herramienta capaz de matar el&nbsp;<em>guanxi</em>&nbsp;(las redes de influencia y corrupci&oacute;n). Sin embargo, es cierto, los fallos del sistema no residen solo en las barreras para los pobres -algo ya sabido-, sino en la ineficiencia que supone el empuje artificial que las familias ricas dan a sus hijos menos capaces para mantenerlos en la carrera. Por otra parte, dado que China que se ha convertido en el mayor proveedor de cient&iacute;ficos para todo el mundo, el libro es recomendable por el valor que tiene conocer un sistema educa a una buena parte de la &eacute;lite cient&iacute;fica mundial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, igual que ocurre con los j&oacute;venes en otros rincones del globo, una proporci&oacute;n creciente de la juventud china comienza a rebelarse contra esta presi&oacute;n asfixiante. Valoran cada vez m&aacute;s su independencia y cuestionan si el sacrificio que exige el torneo merece realmente la pena.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Superbloom: How Technologies of Connection Tear Us Apart</strong><span class="highlight" style="--color:white;"><strong>.&nbsp;</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">Carr, Nicholas&nbsp;(WW Norton &amp; Company, 2025)</span>
    </p><p class="article-text">
        Con la autoridad que le otorga haber escrito uno de los libros m&aacute;s influyentes sobre los efectos cognitivos de la tecnolog&iacute;a antes de la llegada del iPhone o Twitter (<em>The Shallows</em>), Nicholas Carr vuelve ahora con una reflexi&oacute;n sugerente sobre c&oacute;mo las tecnolog&iacute;as moldean nuestras formas de pensar, comunicarnos y relacionarnos. Su gran aportaci&oacute;n es precisamente esta perspectiva: entender la tecnolog&iacute;a no como un conjunto de herramientas aisladas, sino como un ecosistema que configura nuestras expectativas, h&aacute;bitos y modos de interpretar el mundo.
    </p><p class="article-text">
        Carr sostiene que aquello que usamos para pensar acaba influyendo decisivamente en la forma misma en que pensamos. Las tecnolog&iacute;as reorganizan nuestra atenci&oacute;n, nuestros ritmos y hasta nuestras interacciones sociales. Su enfoque no es apocal&iacute;ptico ni nost&aacute;lgico, sino hist&oacute;rico y cr&iacute;tico: primero, sit&uacute;a nuestro presente dentro de una larga cadena de innovaciones (de la imprenta a los LLM) que han redefinido una y otra vez nuestra relaci&oacute;n con el conocimiento y con los dem&aacute;s; y segundo, la pregunta que propone no es si la tecnolog&iacute;a es &ldquo;buena o mala&rdquo;, sino qu&eacute; capacidades fortalece y cu&aacute;les debilita: &iquest;facilita la concentraci&oacute;n o la fragmenta?, &iquest;fomenta la conversaci&oacute;n o solo la reacci&oacute;n?, &iquest;invita a profundizar o empuja hacia lo inmediato?
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo muy habitual ilustra su punto: Antes, los debates p&uacute;blicos se desarrollaban en art&iacute;culos, cartas o conversaciones pausadas que permit&iacute;an matizar y revisar ideas. Hoy, en redes sociales y formatos instant&aacute;neos, lo que prospera no es el mejor argumento, sino la ocurrencia m&aacute;s llamativa o la reacci&oacute;n m&aacute;s r&aacute;pida. La conversaci&oacute;n se ajusta a la l&oacute;gica de la viralidad: intervenir de inmediato, captar atenci&oacute;n, destacar entre el ruido. Carr advierte que este entorno no solo cambia c&oacute;mo hablamos, sino qu&eacute; valoramos: rapidez, identidad y reacci&oacute;n por encima de reflexi&oacute;n y comprensi&oacute;n. La tecnolog&iacute;a -se desprende de su argumento- lejos de ser neutral, est&aacute; moldeando un espacio p&uacute;blico donde la sabidur&iacute;a no se democratiza necesariamente, pero s&iacute; la impulsividad.
    </p><p class="article-text">
        Como sugiere el libro, comprender este proceso hist&oacute;rico es el primer paso para recuperar un margen de decisi&oacute;n. Si la tecnolog&iacute;a moldea nuestras capacidades, lo que s&iacute; est&aacute; en nuestras manos es&nbsp;<strong>moldear nuestras pr&aacute;cticas.</strong>&nbsp;Ese es, en &uacute;ltima instancia, el gesto pol&iacute;tico que el libro invita a imaginar: preguntarnos no qu&eacute; tipo de tecnolog&iacute;a queremos, sino qu&eacute; tipo de seres humanos queremos ser frente a ella.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El Maestro y su emisario</strong>. (Iain McGilchrist (Capit&aacute;n Swing, 2025)
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y si la causa de la crisis de nuestra civilizaci&oacute;n estuviera en nuestros cerebros? &iquest;Y si nos sentimos tan angustiados y tan solos a pesar de disfrutar de tanto bienestar material y estar tan conectados por las redes sociales porque algo falla dentro de nuestras cabezas?
    </p><p class="article-text">
        Si uno de los escritores m&aacute;s perspicaces del siglo pasado, Aleksandr Solzhenitsyn, dec&iacute;a que la l&iacute;nea que divide el bien y el mal atraviesa el coraz&oacute;n de cada ser humano, uno de los neurocient&iacute;ficos m&aacute;s originales de esta centuria, Iain McGilchrist dice que esa l&iacute;nea es la que divide el cerebro de cada ser humano. El llamado cuerpo calloso o corpus callosum, la autopista que, m&aacute;s que unir, mantiene una tensi&oacute;n permanente entre los dos hemisferios cerebrales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        McGilchrist, que combina una formaci&oacute;n humanista en filosof&iacute;a con una rigurosa en ciencia M&eacute;rida, propone una mirada nueva al desasosiego, desconcierto, desconfianza y desarraigo de nuestra &eacute;poca. En un tratado completo y complejo (y muy extenso), McGilChrist nos lleva de la mano por los entresijos de nuestra materia gris, desmontando mitos sobre la supuesta &ldquo;especialidad&rdquo; de cada uno de los hemisferios (uno es para el lenguaje y el otro para las matem&aacute;ticas y otros lugares comunes), en b&uacute;squeda del Santo Grial de la neurociencia: &iquest;D&oacute;nde est&aacute; y qu&eacute; es la conciencia? Esa respuesta queda envuelta en el misterio, pero el viaje al que nos invita McGilChrist es tan apasionante y rico que uno sale con unas coordenadas nuevas de la naturaleza humana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La tesis principal de McGilChrist es que el cerebro humano (como el de otras criaturas) se divide en un &ldquo;maestro&rdquo; (el hemisferio derecho, que supervisa el todo, busca el sentido a la existencia y acuna la creaci&oacute;n art&iacute;stico-cient&iacute;fica y la religi&oacute;n) y un &ldquo;emisario&rdquo; (el hemisferio izquierdo, que atiende a los detalles y act&uacute;a siguiendo una l&oacute;gica mecanicista). Y nuestra crisis civilizatoria es consecuencia de que el emisario ha suplantado al maestro. Nos hemos entregado al hemisferio izquierdo (dedicamos nuestra atenci&oacute;n y esfuerzos a obtener el m&aacute;ximo rendimiento a todo) y descuidado al derecho. Somos m&aacute;s eficientes que nunca en todas las cosas, pero le hemos perdido el sentido a todo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>The Age of Choice: A History of Freedom in Modern Life</strong>. Sophia Roselfeld (Princeton University Press, 2025)
    </p><p class="article-text">
        En ciencias sociales hay que leer m&aacute;s historia, especialmente libros como esta investigaci&oacute;n, a trav&eacute;s de cinco estudios y un ep&iacute;logo, sobre la libertad y la elecci&oacute;n y su mimetismo en el sentido com&uacute;n pol&iacute;tico y social. Los tres primeros tienen una estructura semejante, una indagaci&oacute;n sobre reliquias espec&iacute;ficas enmarcada en una discusi&oacute;n m&aacute;s generalista en la que interviene la sapiencia filos&oacute;fica, literaria o sociol&oacute;gica de la autora. &ldquo;La elecci&oacute;n de cosas&rdquo;, sobre la gestaci&oacute;n del shopping, su parafernalia (cat&aacute;logos, men&uacute;s, precios, escaparates) y su feminizaci&oacute;n temprana; &ldquo;La elecci&oacute;n de ideas&rdquo;, o &ldquo;decidir qu&eacute; creer&rdquo;, un cap&iacute;tulo realmente interesante apoyado en la historia de la confecci&oacute;n de libros de &ldquo;lugares comunes&rdquo; (<em>commonplacing</em>); y &ldquo;La elecci&oacute;n de pareja&rdquo;, una cosa estupenda construida a partir de los carn&eacute;s de baile (y de los bailes, los agarrados, su literatura&hellip;).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El dedicado a &ldquo;la elecci&oacute;n pol&iacute;tica&rdquo;, cuarto, es una aguda historia de la papeleta electoral -su aparici&oacute;n, formas y regulaciones- con la vista puesta en c&oacute;mo el derecho de voto lleg&oacute; a extenderse a las mujeres. Tiene menos contribuci&oacute;n propia en cuanto a desenterrar hechos, aunque hay fuentes period&iacute;sticas y tratados poco conocidos. Contiene una muy buena organizaci&oacute;n de un material historiogr&aacute;fico abundante y disperso (predominantemente sobre Inglaterra) y una hip&oacute;tesis de altura: es la privatizaci&oacute;n de la elecci&oacute;n pol&iacute;tica lo que la vuelve generalizable y, en definitiva, asumible como apta para las mujeres. La interrelaci&oacute;n del voto secreto y la ampliaci&oacute;n del sufragio aparecen as&iacute; desde una perspectiva diferente a la (habitual) del control de la participaci&oacute;n y sus efectos en el statu quo.&nbsp;&nbsp;Y encaja pues, como sabemos, cuando votaron las mujeres, no pas&oacute; nada a esos efectos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El quinto, &ldquo;la ciencia de la elecci&oacute;n&rdquo;, es de lejos el m&aacute;s flojo, aunque uno teme que sea el que m&aacute;s guste a las autodenominadas mentes cr&iacute;ticas. Suben al mismo escenario las t&eacute;cnicas de publicidad, la investigaci&oacute;n por encuestas y la teor&iacute;a econ&oacute;mica neocl&aacute;sica (el&nbsp;<em>homo economicus</em>, el abominable hombre de las perras) y, a qu&eacute; decirlo, mueren todos.&nbsp;&nbsp;Como argumento dram&aacute;tico est&aacute; un poco visto; como argumento de los otros, no se pasa de asociaciones de ideas y parecidos razonables. Aun as&iacute;, hay haces de luz: como esa idea de que en la sociedad de consumo se recorre el camino deseado por el feminismo primitivo, pero en sentido inverso: ahora somos todos se&ntilde;oras (o se&ntilde;oritas) de sociedad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con algo de ese tenor podr&iacute;a haber abotonado el libro, pero elige -perd&oacute;n- hacerlo con una reflexi&oacute;n sobre el &ldquo;feminismo de la elecci&oacute;n&rdquo; y lo que ella entiende como su agotamiento. Puede ser inquietante. Se presiente con claridad c&oacute;mo hay personas a pocos pasos de renunciar a la libertad de elegir como un valor importante, por amor de libertades m&aacute;s profundas, d&iacute;cese. Para bien de todos, la autora no se empe&ntilde;a en desarrollarlas sino solo en &ldquo;historificar&rdquo; lo que entendemos por elegir, para mejor rebasar sus ilusiones.&nbsp;&nbsp;Y eso lo hace bien.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Universalismo radical: m&aacute;s all&aacute; de la identidad</strong>. Omri Boehm (Taurus, 2025)
    </p><p class="article-text">
        La trascendencia est&aacute; de actualidad, dig&aacute;moslo con deliberada ligereza. La conservadora Laura Field advierte en un celebrado libro -escrito como antigua&nbsp;<em>insider</em>&nbsp;del grupo- que la fuerza del populismo MAGA se cimenta en una certeza, que existe un orden moral objetivo -revelado en una tradici&oacute;n- y que el estado puede y debe auspiciarlo y protegerlo. (<em>Furious Minds</em>, Princeton University Press 2025). La primera novela de nuestro amigo V&iacute;ctor Lapuente, mediante una par&aacute;bola-distop&iacute;a, nos previene sobre la renuncia a la trascendencia y el intento de suplirla con un suced&aacute;neo de racionalidad objetiva (<em>Inmanencia</em>, AdN 2025). Su perspectiva, sin embargo, es totalmente opuesta al pensamiento iliberal. El libro de Omri Bohem es de veras radical: ni liberalismo, ni iliberalismo, ni tampoco los sospechosos habituales (la izquierda alucinada). Solo la trascendencia nos permite defender la justicia, y solo eso es efectivo por igual contra la izquierda identitaria (la de la teor&iacute;a cr&iacute;tica de la raza y dem&aacute;s confeti) y contra la derecha populista. Boehm es radical porque cree que la justicia universal desenmascara tambi&eacute;n al liberalismo, (en el sentido convencional, de centro o centroizquierda), que ha renunciado al verdadero universalismo. Es radical por creer que las cr&iacute;ticas de la izquierda (y por implicaci&oacute;n la derecha) son verdaderas, por mucho que se formulen desde posiciones intelectual y moralmente inferiores: el liberalismo se ha vuelto la ideolog&iacute;a de un grupo privilegiado.
    </p><p class="article-text">
        Lo de Boehm es teor&iacute;a pol&iacute;tica sin&nbsp;<em>bullshit</em>. Para un germano-israel&iacute; que ha elegido lugares como Yale y New School para ense&ntilde;ar, es escalada vertical. Y con la pol&iacute;tica va en serio: tambi&eacute;n es autor de un magn&iacute;fico y provocador&nbsp;<em>Israel: una utop&iacute;a</em>&nbsp;(en su t&iacute;tulo alem&aacute;n; en ingl&eacute;s&nbsp;<em>Haiffa Republic</em>, 2021) proponiendo un estado &uacute;nico binacional.&nbsp;&nbsp;En<em>&nbsp;Universalismo</em>&nbsp;toma partido por Martin Luther King Jr. frente a los liberal-constitucionales, por Du Bois frente a los pragm&aacute;ticos, por Lincoln y la guerra civil -y la Reconstrucci&oacute;n- frente al Compromiso y a los unionistas en busca de conciliaci&oacute;n entre hermanos.&nbsp;&nbsp;Los peores enemigos de la postura &eacute;tica universal han sido los falsos amigos, los precursores del liberalismo contempor&aacute;neo. No hay comunidad ni consenso que valga, la lucha es por una humanidad abstracta, no hist&oacute;rica; la dignidad humana es algo que est&aacute; por encima de nosotros.
    </p><p class="article-text">
        El libro tiene una defensa apasionada de Kant, una cr&iacute;tica tajante de la tradici&oacute;n Dewey-Rorty (y en la que tambi&eacute;n mete a Rawls, pese a sus d&eacute;biles profesiones de kantiano) y la aventura de una interpretaci&oacute;n filol&oacute;gica original, a trav&eacute;s de Maim&oacute;nides, de los pasajes de la Biblia hebrea sobre Abraham y el sacrificio de Isaac. Dios, opina Boehm, no est&aacute; por encima, sino que obedece a la justicia. La verdadera ilustraci&oacute;n es un acto de responsabilidad, no de escepticismo, y su icono es un profeta exigi&eacute;ndole a Dios que cumpla la ley. Con esa convicci&oacute;n afirma que la verdad puede ser enemiga del pueblo, pues la justicia est&aacute; por encima de la democracia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los buenos libros de teor&iacute;a son aquellos en los que es f&aacute;cil encontrar, n&iacute;tidos, los puntos de acuerdo y de desacuerdo, y tan bien atados que se vuelve inevitable revisar los segundos. Este es uno de esos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Piedras de Papel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/libros-2025_132_12855146.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Dec 2025 05:03:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nuestros libros del 2025]]></media:title>
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      <title><![CDATA[¿A quién le preocupa la inmigración en España?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/le-preocupa-inmigracion-espana_132_12609716.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/80370d2c-7878-4200-a8c0-5daf5e76b61c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿A quién le preocupa la inmigración en España?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La preocupación por la inmigración ha crecido entre los españoles en los últimos meses. Los datos del CIS indican que los hombres, los jóvenes, quienes tienen un nivel educativo medio y las personas de clase trabajadora son los más preocupados por este tema. Podrían convertirse en el próximo caladero de votos de Vox</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos meses hemos observado en Espa&ntilde;a c&oacute;mo la inmigraci&oacute;n ha vuelto al centro de la agenda pol&iacute;tica, impulsada no solo por los discursos extremistas de Vox, sino tambi&eacute;n por sucesos preocupantes como los ocurridos este verano en Torre Pacheco. Sin embargo, cabe recordar que la inmigraci&oacute;n ya estuvo en el centro del debate pol&iacute;tico hace casi veinte a&ntilde;os. Durante la legislatura 2004-2008, la inmigraci&oacute;n aparec&iacute;a como una de las principales preocupaciones de los espa&ntilde;oles. Pese a la situaci&oacute;n econ&oacute;mica boyante, Espa&ntilde;a experimentaba una oleada migratoria considerable y la llegada de miles de inmigrantes subsaharianos a Canarias dispar&oacute; la preocupaci&oacute;n por la inmigraci&oacute;n como problema social.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, los <a href="https://www.reddit.com/r/dataisbeautiful/comments/a7wmnr/oc_public_salience_of_immigration_in_29_european/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">datos comparados del Eurobar&oacute;metro</a> en esa &eacute;poca indicaban que Espa&ntilde;a se situaba por encima de Alemania, Italia o los Pa&iacute;ses Bajos en cuanto a la preocupaci&oacute;n por la inmigraci&oacute;n y en niveles similares a los del Reino Unido. No obstante, la crisis econ&oacute;mica de 2008 y la posterior Gran Recesi&oacute;n borraron por completo la inmigraci&oacute;n del debate p&uacute;blico en Espa&ntilde;a, que pas&oacute; a centrarse en la situaci&oacute;n econ&oacute;mica. Por el contrario, la crisis migratoria de 2015 &ndash; que apenas afect&oacute; a Espa&ntilde;a &ndash; dispar&oacute; la preocupaci&oacute;n por la inmigraci&oacute;n en Europa central. Ello reforz&oacute; la ventana de oportunidad para los partidos de derecha radical y tuvo las consecuencias electorales por todos conocidas.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, el reciente repunte del debate sobre inmigraci&oacute;n parece un retorno a aquel periodo de finales de los 2000. Podemos identificar varias razones por las que la preocupaci&oacute;n por la inmigraci&oacute;n ha vuelto a situarse entre las principales inquietudes de los espa&ntilde;oles. Primero, pese a la inflaci&oacute;n, la discusi&oacute;n macroecon&oacute;mica ya no est&aacute; tan presente en la agenda pol&iacute;tica. Segundo, desde la salida de la pandemia ha habido una nueva <a href="https://www.ine.es/dyngs/Prensa/ECP2T25.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">oleada de inmigraci&oacute;n a Espa&ntilde;a</a>. Tercero, se ha producido un repunte en la llegada de pateras, que han recibido una gran cobertura medi&aacute;tica y pol&iacute;tica, <a href="https://ejpr.onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/1475-6765.12683" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la cual sabemos que influye en c&oacute;mo los ciudadanos perciben los problemas</a>. Debates como el reparto de menores no acompa&ntilde;ados entre las diferentes comunidades aut&oacute;nomas contribuyen a que la inmigraci&oacute;n sea percibida como un problema social. Y cuarto, a diferencia de los a&ntilde;os 2000, cuando los partidos hablaban principalmente de migraci&oacute;n como consecuencia del cambio social, ahora Vox lleva a&ntilde;os intentando colocar este asunto en la agenda pol&iacute;tica, incluso cuando las encuestas mostraban que los espa&ntilde;oles no estaban particularmente interesados en &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, pese al aumento generalizado de la preocupaci&oacute;n por la inmigraci&oacute;n, no sabemos con claridad qui&eacute;nes son los espa&ntilde;oles m&aacute;s preocupados por este tema. El siguiente gr&aacute;fico muestra cu&aacute;ntos encuestados en las oleadas mensuales del CIS mencionan la inmigraci&oacute;n entre los tres principales problemas de Espa&ntilde;a, desglosado por g&eacute;nero, edad, nivel educativo y clase social, durante la legislatura actual (de julio de 2023 a julio de 2025). En primer lugar, observamos un incremento temporal lento hasta el verano pasado, cuando se produce un gran pico que puede explicarse tanto por la llegada de pateras durante ese periodo como por un <a href="https://elpais.com/espana/2024-09-20/cuantos-espanoles-ven-la-inmigracion-como-un-problema-en-seis-graficos-clave.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cambio en la metodolog&iacute;a del propio CIS</a>. Despu&eacute;s, el porcentaje de los espa&ntilde;oles preocupados por la inmigraci&oacute;n desciende, pero se mantiene en un nivel superior al anterior al verano y se estabiliza ligeramente por encima del 15 %.
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                Gráfico 1. Percepción de la inmigración como uno de los tres principales problemas de España durante la legislatura actual, según diferentes grupos sociales                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Al analizar los datos por grupos, observamos varios factores interesantes. En cuanto al g&eacute;nero, los hombres han estado ligeramente m&aacute;s preocupados por la inmigraci&oacute;n que las mujeres hasta los &uacute;ltimos meses, cuando la diferencia entre ambos pr&aacute;cticamente desaparece. Las diferencias por edad son peque&ntilde;as, aunque en los &uacute;ltimos meses los j&oacute;venes se muestran algo m&aacute;s preocupados por la inmigraci&oacute;n que los mayores. Un resultado interesante, pues los estudios comparados muestran que <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0176268020301178" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las personas mayores suelen ser m&aacute;s reacias a la inmigraci&oacute;n que los j&oacute;venes</a>. En lo que respecta al nivel educativo, quienes se muestran m&aacute;s preocupados de manera constante por la inmigraci&oacute;n son las personas con estudios secundarios, sobre todo si las comparamos con quienes tienen estudios universitarios, que se sit&uacute;an siempre en un nivel m&aacute;s bajo. Podemos especular que quienes poseen una formaci&oacute;n media pueden sentirse m&aacute;s amenazados ante la potencial competencia laboral de los migrantes. Las personas con educaci&oacute;n primaria o sin estudios presentan una actitud mucho m&aacute;s vol&aacute;til, aunque representan un n&uacute;mero bastante menor en la encuesta.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados por clase social son muy reveladores. Las personas calificadas como de clase media-alta seg&uacute;n sus <a href="https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/00104140241271166#sec-3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">caracter&iacute;sticas ocupacionales, laborales y educacionales</a> perciben mucho menos la inmigraci&oacute;n como un problema, especialmente si se las compara con la clase trabajadora, que de forma consistente se sit&uacute;a por encima en esa percepci&oacute;n. Las clases medias, en cambio, se colocan en un punto intermedio entre ambos grupos. Por tanto, el espa&ntilde;ol m&aacute;s preocupado por la inmigraci&oacute;n tiende a ser una persona de clase trabajadora, con un nivel educativo secundario y, en menor medida, algo m&aacute;s joven y hombre. Justamente, donde observamos el mayor crecimiento electoral de Vox en los &uacute;ltimos meses. 
    </p><p class="article-text">
        Que la creciente preocupaci&oacute;n por la inmigraci&oacute;n se concentre especialmente entre personas de clase trabajadora y con un nivel educativo medio acerca a Espa&ntilde;a a la sociolog&iacute;a electoral de Europa central. En esa regi&oacute;n, las <a href="https://ejpr.onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/1475-6765.12259" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">explicaciones tradicionales</a> asumen que los partidos de la derecha radical cuentan con dos potenciales caladeros de votos: por un lado, la peque&ntilde;a burgues&iacute;a que fue su primer nicho electoral en los a&ntilde;os 80 y 90 y, por otro, las clases trabajadoras de zonas desindustrializadas. &iquest;Por qu&eacute; los obreros apoyar&iacute;an a la derecha radical? La literatura acad&eacute;mica ofrece <a href="https://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1177/0192512107088390" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tres tipos de explicaciones</a>. En primer lugar, las explicaciones econ&oacute;micas: estas personas pueden percibir a los inmigrantes como competidores tanto en el mercado laboral como en el acceso a prestaciones y servicios sociales (sanidad, educaci&oacute;n, ingreso m&iacute;nimo vital, etc.). En segundo lugar, las explicaciones culturales: muchos ciudadanos ven en la llegada de migrantes una amenaza a su forma de vida y, sobre todo, a su identidad nacional. Y, en tercer lugar, las explicaciones de alineaci&oacute;n social: la inmigraci&oacute;n se interpreta como un signo de <a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/1468-4446.12319?casa_token=VVtbbQ6JhvsAAAAA%3AOFtpZ_2jKt26L1ohJew9DlHje9NZ_pyww_zHVSODFL86gQ_6-e1ym5l4X8l2ccfGQ609ZxJR8Ng5Dsw" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">p&eacute;rdida de influencia social y de estatus</a>. En Espa&ntilde;a no disponemos de datos espec&iacute;ficos para valorar cada una de estas hip&oacute;tesis por el momento.
    </p><p class="article-text">
        Hasta ahora, el voto a Vox en Espa&ntilde;a ha estado sociol&oacute;gicamente m&aacute;s asociado con las clases medias y altas, <a href="https://journals.sagepub.com/doi/full/10.1177/2053168019851680" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con especial importancia del discurso centralista</a>. Pese a que Vox ha intentado vincular repetidamente inmigraci&oacute;n y criminalidad, no ha adoptado el discurso del &ldquo;chauvinismo del bienestar&rdquo; que caracteriza a los partidos capaces de obtener un apoyo importante entre las clases trabajadoras. En su lugar, mantiene un perfil mucho m&aacute;s tradicionalista, tanto en lo social como en lo econ&oacute;mico. Este cambio en las preocupaciones de los ciudadanos puede abrir una ventana de oportunidad para Vox, que le permita abrirse paso en ese segundo grupo y afianzarse como un tercer polo independiente en la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Piedras de Papel, Javier Martínez-Cantó]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/le-preocupa-inmigracion-espana_132_12609716.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Sep 2025 04:00:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿A quién le preocupa la inmigración en España?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los libros de 2024 para 2025]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/libros-2024-2025_132_11926854.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/09d86ba6-d6f4-4e5b-aad2-8d7fb6148f7b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los libros de 2024 para 2025"></p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o ha vuelto a ser intenso en eventos pol&iacute;ticos de los que permiten y demandan no s&oacute;lo la mera narraci&oacute;n sino de algo de an&aacute;lisis y reflexi&oacute;n. En nuestro tradicional post navide&ntilde;o repasamos algunos de los libros que se han dedicado a ellos y que en Piedras de Papel hemos tenido la suerte y el tiempo de leer. Ojal&aacute; en el 2025 disminuya el desasosiego, al que muchos de estos libros se refieren; o, como m&iacute;nimo,  que en el nuevo a&ntilde;o seamos capaces de encontrar calma suficiente para pensar, leer y escribir sobre ello.
    </p><p class="article-text">
        <strong>The Crisis of Culture. Identity Politics and the Empire of Norms. Olivier Roy</strong>
    </p><p class="article-text">
        La tesis central de Olivier Roy en The Crisis of Culture no va a dejar indiferente a nadie. Para este antrop&oacute;logo franc&eacute;s, lo novedoso del per&iacute;odo de cambios culturales en el que nos hallamos inmersos es que se trata de una crisis destructiva donde los valores de la modernidad y el capitalismo son profundamente cuestionados, pero no existe una alternativa que los sustituya. En este sentido, desde los a&ntilde;os sesenta nos hallar&iacute;amos en una fase de demolici&oacute;n de valores y normas sociales, sin que estos sean sustituidos por unos nuevos, como s&iacute; habr&iacute;a ocurrido en otros momentos hist&oacute;ricos.
    </p><p class="article-text">
        Lo que caracteriza al momento presente ya no son normas y valores universales, sino la protecci&oacute;n de las identidades particulares como fin &uacute;ltimo e incuestionable. El sufrimiento es el argumento definitivo de los retos basados en la identidad. Como afirma el propio Roy en el libro: &ldquo;mi sufrimiento es absoluto, particularmente si &eacute;ste est&aacute; enteramente en mi mente&rdquo;. Sin embargo, esto entra en contradicci&oacute;n con la vida pol&iacute;tica, tal y como la entend&iacute;amos, que necesita una visi&oacute;n compartida de los temas que afectan a la polis. 
    </p><p class="article-text">
        Parad&oacute;jicamente, la izquierda, que ha liderado los cambios culturales de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, se enfrenta a fuertes contradicciones entre su vocaci&oacute;n universalista e igualitarista y la defensa del particularismo y la desigualdad a los que, en demasiadas ocasiones, conduce la pol&iacute;tica de la identidad. En este contexto cultural particularista es donde encuentran mayor resonancia los valores e ideas conservadoras.
    </p><p class="article-text">
        En resumen, la actual crisis de la cultura partir&iacute;a del cuestionamiento radical de los valores y normas tradicionales que supusieron los movimientos sociales de 1968, y de la ausencia de un nuevo marco normativo que d&eacute; coherencia a la sociedad contempor&aacute;nea. Por tanto, nos hallar&iacute;amos en un momento de crisis social, m&aacute;s all&aacute; de la pol&iacute;tica, que requiere de unos nuevos consensos sociales que ni sabemos cu&aacute;les ser&aacute;n, ni en qu&eacute; circunstancias podr&iacute;an emerger.
    </p><p class="article-text">
        <strong>The normalization of the Radical Right. A Norms Theory of Political Supply and Demand. Vicente Valentim. </strong>
    </p><p class="article-text">
        De pocas cosas se ha escrito m&aacute;s en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, tanto en la academia como en la literatura m&aacute;s generalista apegada a la conversaci&oacute;n p&uacute;blica, que de las razones del crecimiento de la extrema derecha. &iquest;Es la econom&iacute;a? &iquest;Las guerras culturales? &iquest;Las apuestas electorales de los partidos de un signo y de otro? No es exagerado decir que este libro constituye quiz&aacute; la contribuci&oacute;n m&aacute;s original, rigurosa y trascendente a este debate de todo lo que se ha escrito en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        Vicente Valentim comienza llamando la atenci&oacute;n sobre dos elementos que nos deber&iacute;an hacer cuestionar las explicaciones dominantes: en la pr&aacute;ctica totalidad de los casos el crecimiento de estos partidos es s&uacute;bito, y no est&aacute; directamente correlacionado en el corto plazo con la evoluci&oacute;n de las condiciones de vida. Para explicar el crecimiento de la extrema derecha, el libro propone una teor&iacute;a complementaria a las existentes, y centrada en el papel de las normas sociales. Valentim rescata la idea de falsificaci&oacute;n de preferencias que desarroll&oacute; Timor Kuran para explicar los aparentes pero fr&aacute;giles consensos sociales que sostienen a los reg&iacute;menes autoritarios. Y muestra c&oacute;mo en democracias la expresi&oacute;n de preferencias de la gente tambi&eacute;n se gu&iacute;a por las expectativas de lo que piensen los dem&aacute;s, y por las sanciones sociales asociada a opiniones estigmatizadas. 
    </p><p class="article-text">
        La tesis central del libro es que el crecimiento del apoyo electoral a partidos extremistas es fruto de un proceso de activaci&oacute;n y normalizaci&oacute;n de preferencias que ya exist&iacute;an de manera latente en la sociedad. Y que los estigmas que manten&iacute;an a estas preferencias en estado latente desaparecen a trav&eacute;s de eventos excepcionales y de la aparici&oacute;n en la escena pol&iacute;tica de l&iacute;deres m&aacute;s capaces de movilizar apoyos una vez que detectan la existencia de estas preferencias potencialmente activables. Un factor apuntado, pero menos explorado en el libro, es el desarrollo de un nuevo ecosistema medi&aacute;tico, mucho m&aacute;s fragmentado y con pautas de consumo diferentes a las del pasado, que podr&iacute;a facilitar estos procesos de desestigmatizaci&oacute;n de posiciones extremistas. 
    </p><p class="article-text">
        El valor del libro no descansa solo en la originalidad de su tesis y en su recuperaci&oacute;n del papel de las normas sociales para explicar el comportamiento pol&iacute;tico. En este tema, como sobre casi cualquier otro, tenemos seguramente inflaci&oacute;n de ideas e hip&oacute;tesis. Pero tenemos escasez de an&aacute;lisis emp&iacute;ricos s&oacute;lidos y rigurosos que las validen o refuten. El libro de Valentim no tiene este problema. En sus 300 p&aacute;ginas, Valentin explota de manera muy inteligente datos de varios pa&iacute;ses (entre ellos Espa&ntilde;a) para testar algo extremadamente dif&iacute;cil, como la existencia de preferencias ocultas o latentes. Para los que quieran saber ver la diferencia entre hacer buena ciencia pol&iacute;tica y escribir un ensayo original sobre una cuesti&oacute;n de actualidad, que pasen y lean.
    </p><p class="article-text">
        El libro no pretende hacer una prognosis sobre la evoluci&oacute;n de la extrema derecha en el futuro, pero s&iacute; deja muchas ideas encima de la mesa que ayudar&aacute;n a cada lector a hacerla. Valentim apunta a que la mejor forma de reconstruir sociedades tolerantes no pasa por reconstruir las normas sociales que hicieron que durante d&eacute;cadas ciertas posiciones pol&iacute;ticas estuvieran estigmatizadas, sino m&aacute;s bien por generar preferencias intr&iacute;nsecas en la poblaci&oacute;n a favor de los valores democr&aacute;ticos ahora amenazados. Esto fue posible por ejemplo en la Europa de posguerra, pero &iquest;son f&aacute;cilmente recreables las circunstancias pol&iacute;ticas y medi&aacute;ticas en las cuales esa cultura democr&aacute;tica prosper&oacute; en ese momento?
    </p><p class="article-text">
        <strong>La dictadura de la minor&iacute;a. C&oacute;mo revertir la deriva autoritaria y forjar una democracia para todos. Steven Levitsky y Daniel Ziblatt</strong>
    </p><p class="article-text">
        Steven Levitsky y Daniel Ziblatt, tras su obra <em>C&oacute;mo mueren las democracias</em> de 2018, analizan el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021. Una insurrecci&oacute;n violenta alentada por un Presidente <em>(</em>Trump 1.0) que se negaba a aceptar una derrota electoral previa (en las elecciones presidenciales de noviembre de 2020) y que se resist&iacute;a a ceder el testigo a la siguiente Administraci&oacute;n (Biden). Excavando en la historia pol&iacute;tica moderna de Estados Unidos y comparando con experiencias &iquest;similares? en otros pa&iacute;ses y momentos (incluido el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 en Espa&ntilde;a), proponen dos factores explicativos principales. El primero, la deriva antidemocr&aacute;tica del Partido Republicano ante cambios demogr&aacute;ficos y como reacci&oacute;n al avance hacia una democracia multirracial en Estados Unidos. El segundo, la existencia de unas instituciones que fueron dise&ntilde;adas para proteger a las minor&iacute;as, pero que, al no haber sido reformadas, sirven para reforzar a &eacute;stas en detrimento o a expensas de la mayor&iacute;a. La situaci&oacute;n se agravar&iacute;a cuando las minor&iacute;as presentan valores y comportamientos autoritarios.
    </p><p class="article-text">
        Entre esas instituciones, Levitsky y Ziblatt apuntan al Colegio Electoral que elige al Presidente de Estados Unidos (versus voto popular), al Senado (con sobrerrepresentaci&oacute;n de los Estados con menor poblaci&oacute;n y un gran poder de veto) y al Tribunal Supremo (con jueces vitalicios elegidos por Presidentes que pueden haber perdido en voto popular) como las principales que permiten la &ldquo;tiran&iacute;a&rdquo; de la minor&iacute;a. Seg&uacute;n los autores, este tipo de instituciones contramayoritarias tambi&eacute;n hacen que un radicalizado Partido Republicano no tenga incentivos para cambiar de l&iacute;nea pol&iacute;tica, puesto que los sesgos con los que aquellas fueron creadas, les favorecen, ahora, como partido.
    </p><p class="article-text">
        Si este es el diagn&oacute;stico del deterioro democr&aacute;tico en Estados Unidos, &iquest;cu&aacute;les son las posibles soluciones? Tras sopesar los pros y contras de establecer cordones sanitaros y/o barreras para excluir a las fuerzas antidemocr&aacute;ticas, Levitsky y Ziblatt se decantan por las reformas constitucionales encaminadas a actualizar la arquitectura democr&aacute;tica estadounidense, adapt&aacute;ndola a los retos del siglo XXI con el fin, entendemos desde el planteamiento de los autores, de limitar el posible (ab)uso que hagan de ellas los actores pol&iacute;ticos. 
    </p><p class="article-text">
        No es totalmente descartable que, ante un inminente segundo mandato de Trump, el debate sobre la necesidad de reformar las instituciones se abra paso en Estados Unidos. T&eacute;ngase en cuenta que cuando fue escrito este libro a&uacute;n no hab&iacute;an tenido lugar las &uacute;ltimas elecciones presidenciales norteamericanas (noviembre de 2024) y ni siquiera el Partido Republicano hab&iacute;a designado, oficialmente, a un candidato. 
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s el regreso de Trump (2.0) sea un acicate para un nuevo ensayo de Levitsky y Ziblatt sobre los procesos de degradaci&oacute;n democr&aacute;tica. Aunque, en esta ocasi&oacute;n, el punto de partida ser&aacute; el regreso de Trump a la Casa Blanca como Presidente que ha ganado no s&oacute;lo del Colegio Electoral sino tambi&eacute;n el voto popular, a diferencia de lo ocurrido en su primer mandato.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La trampa identitaria: Una historia sobre las ideas y el poder en nuestro tiempo. Yascha Mounk. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Este libro se lee como un estudio de hegemon&iacute;a. El s&iacute;ndrome pol&iacute;tico-intelectual que el autor da en llamar &ldquo;la s&iacute;ntesis identitaria&rdquo; es un artefacto que podr&iacute;a tener su lugar en un Cuarto Milenio de izquierdas &iquest;En qu&eacute; consiste esa s&iacute;ntesis? &iquest;C&oacute;mo ha llegado esto a tener una posici&oacute;n destacada y en ocasiones dominante en los &aacute;mbitos considerados progresistas? &iquest;Por qu&eacute; es un disparate de preocupantes consecuencias bajo apariencia de justicia? &iquest;C&oacute;mo podemos combatirla? Esas son las preguntas que este libro plantea sin timidez y que tampoco se arredra en contestar.
    </p><p class="article-text">
        Su principal problema puede ser el tremendismo. Casos llamativos sobre &ldquo;espacios seguros&rdquo; &ldquo;cancelaciones&rdquo; y segregaci&oacute;n racial defendida como protecci&oacute;n son tomados como la regla: &ldquo;demasiado familiares&rdquo;. Cuando en realidad si ciertas an&eacute;cdotas suenan a co&ntilde;a es por algo. Tal vez la sopa identitaria no est&eacute; tan extendida como nos dice. La descripci&oacute;n que hace de sus vetas principales parece muy interesante, pero no es tan obvio el que est&eacute; por todas partes. Desde luego, no todav&iacute;a en la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica, aunque puede que s&iacute; en algunos cen&aacute;culos acad&eacute;micos y entre algunos bur&oacute;cratas, mendicantes de las redes y pol&iacute;ticos olfateando en busca de rollos nuevos.&nbsp;Quiz&aacute; su hip&oacute;tesis sobre c&oacute;mo este tipo de ideas se difunden entre el personal administrativo (de las universidades y de otras organizaciones) y las consecuencias que esto tiene sea una de sus mejores aportaciones.
    </p><p class="article-text">
        Pero descontado el tremendismo, el avance, por modesto que pueda ser, de las ideas segregacionistas, esencialistas y ultra-subjetivistas como santo y se&ntilde;a de izquierdas deber&iacute;a siempre preocupar a todos los dem&aacute;s de la izquierda, as&iacute; como a los de la no izquierda. &nbsp;Eso s&iacute;, con mucha m&aacute;s autocr&iacute;tica. El tetramilenarismo siempre nos debe hace pensar en lo tremendo que debe ser el vac&iacute;o para que lo puedan ocupar las chorradas. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>El Esp&iacute;ritu de la Esperanza. Byung-Chul Han</strong>
    </p><p class="article-text">
        En este librito, el fil&oacute;sofo surcoreano-alem&aacute;n Byung-Chul Han repasa diferentes concepciones filos&oacute;ficas sobre la esperanza y nos presenta su propuesta: una actitud activa que rechaza el determinismo y nos impulsa a so&ntilde;ar y crear un futuro mejor. Han comienza con una cr&iacute;tica a la sociedad actual. En un mundo marcado por el cinismo, el catastrofismo, el consumismo y el agotamiento emocional, la persecuci&oacute;n de deseos individuales nos a&iacute;sla de los dem&aacute;s y el miedo al futuro nos lleva a sobrevivir, no a vivir.
    </p><p class="article-text">
        Han defiende la necesidad de recuperar una esperanza aut&eacute;ntica, que se distinga del optimismo vac&iacute;o y de la esperanza pasiva. La verdadera esperanza, seg&uacute;n Han, es radical. Nace del contacto &iacute;ntimo con la desesperaci&oacute;n e implica la aceptaci&oacute;n de lo imprevisible y de la fragilidad de la vida. Deber&iacute;a ser vista como un estado del ser consciente que permite soportar la incertidumbre con dignidad y confianza. Desde esa consciencia, la esperanza de Han es una pasi&oacute;n militante, resuelta a so&ntilde;ar un futuro que no est&aacute; cerrado y a actuar con entusiasmo y af&aacute;n, aunque sin certeza, para conseguirlo. La esperanza nos lanza a lo desconocido, lo abierto, lo que todav&iacute;a no es, de manera din&aacute;mica, activa y fuerte. Es un estado interior pero en que el sujeto es un nosotros y no un yo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el pasado ha habido &eacute;pocas de gran incertidumbre y desesperaci&oacute;n, no estamos ante una situaci&oacute;n hist&oacute;rica nueva. Con su combinaci&oacute;n de claridad filos&oacute;fica y lirismo&nbsp;<em>El Esp&iacute;ritu de la Esperanza</em>&nbsp;llama a resistir el desaliento y a desear una fuerza subversiva y transformadora que abra nuevos horizontes. Y &iquest;por qu&eacute; no?
    </p><p class="article-text">
        <strong>Infantilised. How our culture killed adulthood, Keith Hayward.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Parafraseando a Marx y a Engels, un fantasma recorre nuestras sociedades: su infantilizaci&oacute;n. O &eacute;sa es la conclusi&oacute;n a la que ha llegado el acad&eacute;mico y crimin&oacute;logo dan&eacute;s Keith Hayward en su reciente trabajo publicado por Constable. Su libro es un fen&oacute;meno mundial si queremos entender el devenir de nuestras sociedades y la banalidad que rodea a la pol&iacute;tica actual. Pero empecemos por el principio.
    </p><p class="article-text">
        Todo comenz&oacute; hace unas d&eacute;cadas, especialmente en los a&ntilde;os 50 y 60. Los movimientos sociales de entonces, especialmente mayo del 68, encumbr&oacute; el mero hecho de ser joven. La juventud ten&iacute;a siempre la raz&oacute;n, porque lo importante no eran los argumentos, sino comenzar un nuevo mundo lleno de sue&ntilde;os. A ello se uni&oacute; con el paso del tiempo el cambio demogr&aacute;fico, donde cada vez nac&iacute;an menos ni&ntilde;os y la esperanza de vida aumentaba. Esto signific&oacute; que se borraran las fronteras entre las distintas etapas vitales. Los ni&ntilde;os no s&oacute;lo quer&iacute;an ser desde muy peque&ntilde;os adultos, sino que adem&aacute;s se les trataba como tales. Y, al mismo tiempo, los adultos pasaban a sufrir el s&iacute;ndrome de Peter Pan y no quer&iacute;an crecer, comport&aacute;ndose siempre como j&oacute;venes. 
    </p><p class="article-text">
        Una vez se borraron las fronteras vitales, el cambio tecnol&oacute;gico ha ido haciendo el resto. La educaci&oacute;n se ha infantilizado hasta el extremo, y el conocimiento se transmite de forma simplista. En ocasiones, se busca m&aacute;s entretener que educar e informar. Los medios de comunicaci&oacute;n han entrado en una deriva similar, tratando a los lectores como ni&ntilde;os. La pol&iacute;tica tambi&eacute;n se ha banalizado y los representantes p&uacute;blicos hacen discursos m&aacute;s propios de un c&oacute;mic de Marvel. Y es aqu&iacute;, en esta infantilizaci&oacute;n y en esta banalizaci&oacute;n, donde surgen fen&oacute;menos como la ideolog&iacute;a woke, la polarizaci&oacute;n o la pol&iacute;tica como celebridad. 
    </p><p class="article-text">
        El libro de Hayward es provocador y da una explicaci&oacute;n distinta y poco habitual a muchos de los fen&oacute;menos sociales y pol&iacute;ticos a los que asistimos en las sociedades contempor&aacute;neas. S&oacute;lo por eso merece la pena leerlo. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Born to rule. The making and remaking of the British elite. Aaron Reeves y Sam Friedman</strong>
    </p><p class="article-text">
        Eton. Los clubes. Retorno a Brideshead. Oxbridge. La City de Londres. Todo lo que siempre asociamos a las &eacute;lites brit&aacute;nicas y mucho m&aacute;s. Un an&aacute;lisis muy minucioso de ellas a lo largo de los &uacute;ltimos 125 a&ntilde;os, con referencias a teor&iacute;as cl&aacute;sicas y recientes y con datos y extractos de entrevistas cualitativas con sus protagonistas. El libro aparece en un momento acad&eacute;mica y pol&iacute;ticamente oportuno: un momento en el que las desigualdades de riqueza se han acentuado mucho y en el que somos testigos de c&oacute;mo las &eacute;lites econ&oacute;micas utilizan sus recursos (de todo tipo) y sus conexiones para acceder al poder pol&iacute;tico. En el libro se analizan fuentes existentes &ndash;como el Who&rsquo;s Who, el diccionario biogr&aacute;fico m&aacute;s importante de perfiles notorios e influyentes, que ha mantenido sus criterios de inclusi&oacute;n estables desde 1897 y que no se ci&ntilde;e a la pertenencia a la aristocracia&ndash; y otras que han dise&ntilde;ado los propios autores &ndash;una encuesta a los propios miembros de la &eacute;lite y peque&ntilde;os experimentos a otros grupos.
    </p><p class="article-text">
        El libro comienza con una descripci&oacute;n b&aacute;sica de las &eacute;lites (seg&uacute;n los datos del Who&acute;s Who) en comparaci&oacute;n con la poblaci&oacute;n brit&aacute;nica en su conjunto. Para sorpresa de pocos, la pertenencia a la &eacute;lite es, incluso hoy en d&iacute;a, abrumadoramente masculina, blanca, residente en Londres, procedente de las clases sociales m&aacute;s aventajadas, educada en instituciones privadas de gran prestigio y con ingresos situados en la parte m&aacute;s alta de la distribuci&oacute;n. Dentro de estas &eacute;lites, las econ&oacute;micas (las que tienen ocupaciones vinculadas a los negocios) se han hecho m&aacute;s frecuentes a lo largo del tiempo que el resto.
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n se desgranan los resultados de una encuesta realizada a los miembros de las &eacute;lites brit&aacute;nicas actuales. A diferencia de lo que suced&iacute;a en el pasado, estos destacan los avances del pa&iacute;s en t&eacute;rminos de movilidad social y tratan de describir y justificar su propia experiencia de acceso a la &eacute;lite como producto del esfuerzo y de sus capacidades &ndash;es decir, del m&eacute;rito, mucho m&aacute;s que de sus or&iacute;genes sociales privilegiados, la suerte, su paso por instituciones privadas selectas o las conexiones sociales. Tambi&eacute;n en contraste con sus antepasados, tienden a suavizar su estatus y ocultar las se&ntilde;ales de distinci&oacute;n cl&aacute;sicas: tratan de presentarse como ciudadanos m&aacute;s o menos ordinarios que trabajan duro y se interesan por manifestaciones culturales populares, como en la famosa canci&oacute;n &ldquo;Common People&rdquo; de Pulp. Seg&uacute;n los experimentos que los autores dise&ntilde;aron, cuando los miembros de las &eacute;lites logran convencer al resto de la sociedad de que proceden de or&iacute;genes sociales humildes y de que tienen gustos culturales omn&iacute;voros tienden a ser vistos con ojos m&aacute;s favorables.
    </p><p class="article-text">
        Las actitudes pol&iacute;ticas de las &eacute;lites tambi&eacute;n est&aacute;n hoy en d&iacute;a bastante m&aacute;s en sinton&iacute;a de lo que esperar&iacute;amos con las de los ciudadanos comunes: se preocupan por la desigualdad, aunque no siempre apoyan las medidas que podr&iacute;an mitigarla eficazmente. Un estupendo libro para entender la reproducci&oacute;n de las ventajas a lo largo de las generaciones, la estabilidad de las instituciones educativas socialmente segregadas, los discursos de legitimaci&oacute;n de las desigualdades socioecon&oacute;micas y los cauces por los que los privilegios sociales dan acceso al poder pol&iacute;tico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La naturaleza del terrorismo: Violencia pol&iacute;tica y clandestinidad. Luis de la Calle e Ignacio S&aacute;nchez-Cuenca.</strong>
    </p><p class="article-text">
        En este libro se aprende mucho sobre violencia pol&iacute;tica clandestina, su objeto de estudio, tambi&eacute;n nombrada a trav&eacute;s de ese t&eacute;rmino de l&iacute;mites difusos que es el terrorismo.&nbsp;Se estudian cuestiones cuantitativas de inter&eacute;s a trav&eacute;s de bases de datos, como su correlaci&oacute;n con la debilidad relativa frente al estado, y otras menos evidentes, como su relaci&oacute;n no lineal con el desarrollo econ&oacute;mico. Pero, sobre todo, se ofrecen unos muy interesantes cap&iacute;tulos narrativos, que sirven para aclarar el papel del territorio en la violencia pol&iacute;tica (posiblemente, el mayor atractivo de este libro). Los autores tienen una erudici&oacute;n extraordinaria y una mente anal&iacute;tica muy fina, por lo que son capaces de contar sus historias de manera tal que se ponen a la luz las claves de la cuesti&oacute;n, con ejemplos que van de Sendero Luminoso a la OLP, de ETA al Estado Isl&aacute;mico. 
    </p><p class="article-text">
        En una lectura m&aacute;s cr&iacute;tica (en el sentido de prestar atenci&oacute;n a sus condiciones de producci&oacute;n) se puede aprender mucho tambi&eacute;n sobre el problema de nombrar en pol&iacute;tica, el problema de nombrar en ciencia, y el foll&oacute;n que tiene en esto la ciencia-politica. Es habitual que cuando un t&eacute;rmino est&aacute; muy cargado las mentes anal&iacute;ticas comiencen por decir algo as&iacute; como &ldquo;dejo de usar terrorismo y paso a usar violencia pol&iacute;tica clandestina&rdquo;, &ldquo;dejo de usar democracia y paso a usar poliarqu&iacute;a&rdquo;, o &ldquo;democracia m&iacute;nima&rdquo;, dejo de usar &ldquo;violencia machista&rdquo; y paso a usar &ldquo;violencia de pareja &iacute;ntima&rdquo;, y as&iacute; sucesivamente. No es que esto sea siempre lo mejor, pero suele ser lo prudente frente al zarzal de las palabras que ya est&aacute;n ocupadas. 
    </p><p class="article-text">
        Los autores, cual Juan sin Miedo, se lanzan a reformar nuestro lenguaje, nos explican que lo que ellos estudian es el terrorismo. No estipulativamente (no &ldquo;para fines de este libro llamaremos terrorismo a...&rdquo;) sino para todos los fines, de forma supuestamente neutral y objetiva. Por ejemplo, se nos advierte que si nos sorprenden algunos de sus usos ser&aacute; porque somos uno de &ldquo;aquellos que utilizan el t&eacute;rmino por razones pol&iacute;ticas, asumiendo que terrorismo es siempre una palabra peyorativa&rdquo; (97). Imaginemos esto en un libro de ciencia social sobre los estados que &ldquo;torturan&rdquo; frente a otras formas de violencia estatal, o simplemente sobre la democracia/dictadura, la violencia machista, etc. Pero l&eacute;anlo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Piedras de Papel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/libros-2024-2025_132_11926854.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Dec 2024 21:42:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los libros de 2024 para 2025]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nuestros libros de 2023]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/libros-2023_132_10795432.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c75a2c93-5e63-4ca7-a8b0-25b9ae5a36b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nuestros Libros de 2023 (Piedras de papel)"></p><p class="article-text">
        Como es nuestra costumbre por estas fechas, queremos aprovechar para traeros un post especial. Queremos compartir aquellos libros que hemos le&iacute;do en este menguante 2023 y que nos han resultado especialmente estimulantes y significativos. Queremos ofrecer nuestra visi&oacute;n de estas lecturas, bastante diversas entre s&iacute; por otro lado, pero que en todos los casos nos han invitado a reflexionar sobre el mundo en el que vivimos. Este post de fin de a&ntilde;o contin&uacute;a as&iacute; nuestra tarea habitual de ofrecer claves para entender el mundo actual. Como podr&eacute;is ver a continuaci&oacute;n, hemos le&iacute;do libros sobre el libre albedr&iacute;o, sobre el cambio generacional y la visi&oacute;n del mundo de personas experimentadas como Noam Chomsky y Pepe Mujica, sobre la situaci&oacute;n pol&iacute;tica en Argentina y el surgimiento de Milei, sobre la polarizaci&oacute;n en Estados Unidos, adem&aacute;s de visiones de largo alcance sobre los determinantes del desarrollo econ&oacute;mico o de c&oacute;mo la clase de multimillonarios tecnol&oacute;gicos pretenden escapar por su cuenta de un posible colapso ecol&oacute;gico y social. Por &uacute;ltimo, hemos querido rese&ntilde;ar una novela de gran calado escrita por el principal novelista africano en espa&ntilde;ol, Donato Ndongo. Deseamos que nuestras recomendaciones, y todas las que recib&aacute;is de familiares y amigos en estas fechas, estimulen vuestro esp&iacute;ritu lector. &iexcl;Felices fiestas!
    </p><p class="article-text">
        <strong>Determined: A Science of Life without Free Will</strong>. Robert Sapolsky. (Penguin Press, 2023)
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Has decidido libremente leer esta rese&ntilde;a de libros? &iquest;Seguro? El autor del <em>Determined: A Science of Life without Free Will</em>, el neurocient&iacute;fico Robert Sapolsky te dir&iacute;a que no. Y te aportar&iacute;a un arsenal de argumentos. Aprendiste a leer gracias a haber nacido en un pa&iacute;s desarrollado, la escuela te fue bien gracias a los genes y cultura que tus padres te legaron, y te interesan estos libros m&aacute;s o menos sesudos que recomendamos en Piedras de Papel porque las conexiones sin&oacute;pticas relacionadas con el inter&eacute;s en estos asuntos se estimularon en ti a una edad temprana, quiz&aacute;s cuando estabas en el &uacute;tero, por una combinaci&oacute;n azarosa entre el estr&eacute;s que sufri&oacute; tu madre, tu alimentaci&oacute;n y un conjunto indescifrable de factores. Indescifrable, pero determinante. Esa es la cuesti&oacute;n: todo un conjunto de causas fuera de tu control determina cada una de tus acciones. Y pensar que lo que explica que ahora est&eacute;s siguiendo mentalmente esta frase es tu voluntad es como hacer una rese&ntilde;a de una pel&iacute;cula habiendo visto s&oacute;lo los tres &uacute;ltimos minutos.
    </p><p class="article-text">
        Si esta es la descripci&oacute;n del mundo &iquest;Cu&aacute;les deber&iacute;an ser las consecuencias? La m&aacute;s obvia ser&iacute;a la eliminaci&oacute;n de la responsabilidad individual por nuestros actos, incluyendo al peor asesino en serie. Pues, seg&uacute;n Sapolsky, si t&uacute; hubieras tenido sus genes, el bloqueo de receptores de serotonina que sufri&oacute; en el feto por el consumo de drogas de su madre, los malos tratos y los abusos que padeci&oacute; en su infancia, y el resto de sus experiencias, t&uacute; ser&iacute;as el asesino. Sin margen de cambio. Sin libre albedr&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        Pero Sapolsky no dibuja una moralidad monstruosa. De hecho, hay un efecto normativo de su teor&iacute;a que nos deber&iacute;a llevar a todos a reflexionar: &iquest;De verdad tenemos que alabar tanto (y premiar con dinero, honores y dem&aacute;s parabienes) a las personas que triunfan en la vida, sabiendo que su &eacute;xito, en gran parte (si nos creemos algo a Sapolsky) o en todo (si nos lo creemos m&aacute;s), se deba a factores fuera de su control? Dejemos de ensalzar, y de odiar, tanto a los dem&aacute;s. Capit&aacute;n Swing publicar&aacute; la edici&oacute;n en espa&ntilde;ol en marzo de 2024.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El peso del tiempo: Relato del relevo generacional en Espa&ntilde;a</strong>. Oriol Bartomeus. (Debate, 2023)
    </p><p class="article-text">
        En las cenas navide&ntilde;as de estos d&iacute;as es muy posible que los m&aacute;s mayores concluyan sus divagaciones sobre la actualidad del pa&iacute;s con un lac&oacute;nico &ldquo;los pol&iacute;ticos de ahora ya no son lo que eran&rdquo;. Esta afirmaci&oacute;n, que podr&iacute;amos atribuirla al sesgo favorable con el que, pasada cierta edad, observamos el pasado, es mucho m&aacute;s que una visi&oacute;n distorsionada de lo que dejamos atr&aacute;s. Como se&ntilde;ala Oriol Bartomeus en su fant&aacute;stico libro sobre <em>El peso del tiempo</em> y el relevo generacional (Debate), la queja refleja no tanto una diferencia objetiva entre liderazgos pol&iacute;ticos, sino en la manera en la que los ciudadanos han ido cambiando su concepci&oacute;n de la pol&iacute;tica y sus representantes.&nbsp;El estatus diferenciado de los pol&iacute;ticos de anta&ntilde;o proviene de un sistema en el que se asum&iacute;a cierta jerarqu&iacute;a entre &eacute;lites y ciudadanos. En la actualidad, dicha jerarqu&iacute;a ha desaparecido ante un electorado cada vez m&aacute;s empoderado.
    </p><p class="article-text">
        Bartomeus ofrece una reflexi&oacute;n sobre la profunda transici&oacute;n generacional en Espa&ntilde;a, una transformaci&oacute;n silenciosa, gota a gota, imperceptible hasta que el vaso desborda, descubriendo a una nueva generaci&oacute;n que se ha abierto paso. Ocurri&oacute; hace una d&eacute;cada con la aparici&oacute;n de las nuevas fuerzas pol&iacute;ticas, Podemos y Ciudadanos. El voto de esas formaciones se nutri&oacute; sobre todo de la generaci&oacute;n que naci&oacute; en democracia (nacidos entre 1976 y 2008), un grupo que durante la &uacute;ltima &eacute;poca ha ido sustituyendo el liderazgo pol&iacute;tico ejercido, no por la generaci&oacute;n anterior (los nacidos entre 1960 y 1975), sino por la generaci&oacute;n la posguerra (1940-60), protagonista de la Transici&oacute;n y dominante durante la mayor parte del periodo democr&aacute;tico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A partir de una clasificaci&oacute;n generacional algo sui generis pero convincente, Bartomeus reflexiona sobre el comportamiento y las actitudes de las distintas generaciones en Espa&ntilde;a. Aunque existe heterogeneidad interna, cada una est&aacute; moldeada por el peso de su tiempo. &Eacute;ste incorpora no solo los acontecimientos pol&iacute;ticos m&aacute;s relevantes, sino tambi&eacute;n otros cambios sociales globales que han modificado c&oacute;mo consumimos productos e informaci&oacute;n, la imagen que tenemos de nosotros mismos o la forma de relacionarnos. As&iacute;, la manera en la que la generaci&oacute;n que naci&oacute; en democracia concibe y participa en pol&iacute;tica es fruto de una sociedad opinativa, que consume con rapidez, ensalza la individualidad y tiene en alta estima sus convicciones. Se trata de una generaci&oacute;n con un mayor inter&eacute;s por la pol&iacute;tica, m&aacute;s exigente con sus representantes pero menos comprometida con su voto, m&aacute;s vol&aacute;til. Bartomeus no juzga si estas condiciones son buenas o malas, pero de la lectura de su libro se derivan interesantes interrogantes, tanto para las ciencias sociales como para el propio lector, sobre las implicaciones de esas condiciones para la democracia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Chomsky &amp; Mujica. Sobreviviendo al siglo XXI.</strong>&nbsp;Sa&uacute;l Alv&iacute;drez (Debate-Penguin Random House, 2023)
    </p><p class="article-text">
        Un tiempo hist&oacute;rico marcado por un creciente n&uacute;mero de amenazas y desaf&iacute;os globales como el cambio clim&aacute;tico o la inteligencia artificial. Un intelectual y un pol&iacute;tico de izquierdas que se siguen mutuamente, pero no se conocen. El primero es el ling&uuml;ista y polit&oacute;logo norteamericano Noam Chomsky y el segundo es Jos&eacute; Alberto (Pepe) Mujica, el que fue presidente de Uruguay entre 2010 y 2015. Un joven activista y documentalista mexicano, Sa&uacute;l Alv&iacute;drez, siente admiraci&oacute;n por ambos, y tras una crisis personal, quiere sentarlos juntos en el verano de 2017. &iquest;Para qu&eacute;? Para hacer un documental en un momento en el que, seg&uacute;n Alv&iacute;drez, &ldquo;nuestra civilizaci&oacute;n&rdquo; se ha vuelto &ldquo;ecol&oacute;gica, econ&oacute;mica, pol&iacute;tica y socialmente insostenible&rdquo;. Su prop&oacute;sito es dar a conocer entre las generaciones j&oacute;venes, como herederas de un futuro peligroso, las ideas y propuestas de &ldquo;dos referentes mundiales del pensamiento contempor&aacute;neo&rdquo;, el &ldquo;sabio del norte&rdquo; (Chomsky) y el &ldquo;sabio del sur&rdquo; (Mujica), quienes nacieron unos a&ntilde;os antes de la II Guerra Mundial. Pero la producci&oacute;n del documental se retrasa debido a la falta de presupuesto. Y lo que iba a ser la grabaci&oacute;n de un encuentro de tres d&iacute;as en Uruguay, se prolonga en el tiempo con conversaciones posteriores realizadas por videoconferencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todos estos son los elementos principales que dan lugar a este libro, cuyo t&iacute;tulo refleja, fielmente, lo que va a encontrar el lector cuando se adentre en &eacute;l: una charla con Chomsky y Mujica dinamizada por las preguntas y comentarios de Alv&iacute;drez sobre cuestiones que marcan el debate actual. En concreto, se incluyen las reflexiones de sus dos protagonistas acerca de diecis&eacute;is temas que les plante&oacute; el autor. Asuntos como la geopol&iacute;tica, las ideolog&iacute;as, las guerras culturales, el funcionamiento de la democracia o el significado y la importancia de valores como la solidaridad.
    </p><p class="article-text">
        Para quienes est&eacute;n familiarizados con los discursos de Chomsky y de Mujica, el principal aliciente de este libro podr&iacute;a ser la variedad y actualidad de los temas tratados, lo que permite tener una visi&oacute;n (m&aacute;s) integral de sus ideas. Y para los que no lo est&eacute;n, y tengan inter&eacute;s en saber qu&eacute; piensan estos dos referentes de la izquierda, este libro les brinda la oportunidad de hacerlo en poco m&aacute;s de doscientas p&aacute;ginas. Tanto el estilo directo y sencillo de Chomsky y de Mujica, como la forma en la que est&aacute; estructurado y escrito, hacen que este libro resulte ameno.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El Loco. La vida desconocida de Javier Milei y su irrupci&oacute;n en la pol&iacute;tica argentina</strong>. Juan Luis Gonz&aacute;lez (Planeta,2023)
    </p><p class="article-text">
        <em>El Loco</em> es un ensayo period&iacute;stico sobre la trayectoria personal y pol&iacute;tica del nuevo Presidente de la Argentina, Javier Milei. Se trata de un libro con dos grandes m&eacute;ritos. En primer lugar, haber puesto el foco en el libertario antes de que sus opciones electorales fuesen realmente viables. El periodista y autor de esta obra, Juan Luis Gonz&aacute;lez, apost&oacute; por describir a un outsider que se colocaba fuera de los dos grandes bloques entre los que se ha movido la pol&iacute;tica argentina en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas (el antagonismo peronismo y no-peronismo), cabalgando a su vez las ideas de la extrema derecha global, en donde el antifeminismo, el negacionismo clim&aacute;tico, las cr&iacute;ticas a las restricciones sanitarias durante la pandemia y la batalla cultural contra el progresismo en general han jugado un papel destacado. Se describe, pues, a un economista con ideas extravagantes y formas muy irreverentes, quien, a trav&eacute;s de tertulias televisivas, atrajo la simpat&iacute;a de gran parte de una sociedad desafecta con sus pol&iacute;ticos y harta de un estado de permanente crisis econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        El segundo m&eacute;rito del libro reside en la capacidad de combinar una descripci&oacute;n sobre la propia personalidad de Milei (sus traumas familiares, su soledad, su relaci&oacute;n con uno de las grandes empresarios en la Argentina, su transformaci&oacute;n m&iacute;stica, su especial conexi&oacute;n &ndash;incluso paranormal&ndash; con sus perros), con una narrativa acerca de la construcci&oacute;n de su espacio pol&iacute;tico que va desde el grito contra la casta, hasta la instrumentalizaci&oacute;n de partidos, l&iacute;deres y espacios propios de la clase pol&iacute;tica tradicional. A trav&eacute;s de lo primero aprendemos c&oacute;mo las vivencias personales y las emociones pueden condicionar la carrera pol&iacute;tica de nuestros l&iacute;deres y las preferencias de los ciudadanos, y a trav&eacute;s de la segunda aprendemos c&oacute;mo la competici&oacute;n pol&iacute;tica en democracia es capaz de acomodarse a las necesidades que reclama cada tiempo y espacio. Milei era un actor pol&iacute;tico marginal hasta que la excepcionalidad pol&iacute;tica, econ&oacute;mica y social de la Argentina hicieron que votarle no fuese algo tan excepcional.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La moneda en el aire. Conversaciones sobre la Argentina y su historia de futuros imprevisibles</strong>. Pablo Gerchunoff y Roy Hora. (Siglo XXI, 2021)
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ndo se torci&oacute; Argentina? &iquest;Qu&eacute; papel juega el peronismo en la evoluci&oacute;n pol&iacute;tica del pa&iacute;s? &iquest;qu&eacute; papel han jugados los l&iacute;deres, las ideolog&iacute;as, las demandas sociales, en el tortuoso devenir econ&oacute;mico de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas? Para la demagogia, estas preguntas tienen respuestas f&aacute;ciles. Y las consecuencias de ello se han hecho bien visibles en este a&ntilde;o que acaba.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero para economistas, polit&oacute;logos, historiadores, estas no son preguntas f&aacute;ciles. En <em>La moneda en el aire</em>, los historiadores econ&oacute;micos Pablo Gerchunoff y Roy Hora conversan primero sobre la trayectoria vital del primero, prestigioso historiador econ&oacute;mico y asesor en diferentes fases de los equipos econ&oacute;micos de dos presidencias, y despu&eacute;s sobre la evoluci&oacute;n hist&oacute;rica de la Argentina desde el siglo XIX, con un foco en la explicaci&oacute;n de sus pol&iacute;ticas econ&oacute;micas y sus resultados. Muchos mitos se desmontan en este recorrido, como el del supuesto desarrollo an&oacute;malo argentino en el siglo XX respecto a otras colonias tard&iacute;as como Canad&aacute; o Australia, mientras se enfatizan elementos que sirven de explicaci&oacute;n de las peculiaridades de la evoluci&oacute;n del pa&iacute;s (su federalismo complejo dada su geograf&iacute;a, el impulso social &ldquo;integrador&rdquo; que marc&oacute; el desarrollo econ&oacute;mico desde el XIX, el papel del contexto internacional en el &eacute;xito o fracaso de diferentes proyectos pol&iacute;ticos&hellip;), huyendo del provincianismo de muchas explicaciones convencionales.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero &ldquo;La moneda en el aire&rdquo; no solo es un libro de historia econ&oacute;mica. Su originalidad no es culpa solo de su formato, una conversaci&oacute;n, sino del hecho de que Pablo Gerchunoff particip&oacute; desde dentro en esa historia de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica y quiso cambiar las cosas desde dentro, acabando &ldquo;mordiendo la manzana de la comprensi&oacute;n&rdquo;, como dice &eacute;l. La mirada de Gerchunoff sobre c&oacute;mo es la relaci&oacute;n entre conocimiento acad&eacute;mico y toma de decisiones pol&iacute;ticas en una democracia compleja y restringida por m&uacute;ltiples fuerzas electorales, sociales, econ&oacute;micas, territoriales&hellip; es de las m&aacute;s sensatas, profundas y enriquecedoras que hemos le&iacute;do.
    </p><p class="article-text">
        Es un clich&eacute; decir que de los buenos libros el lector sale con m&aacute;s preguntas que respuestas. De este se sale con muchas respuestas. Sin varitas m&aacute;gicas, pero mucho mejor pertrechado para entender el origen de los retos que afronta Argentina, y la compleja relaci&oacute;n entre conocimiento cient&iacute;fico y pol&iacute;tica p&uacute;blica en nuestras democracias.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica en Estados Unidos: Or&iacute;genes y actualidad de un conflicto permanente</strong>. Josep M. Colomer. (Debate, 2023)
    </p><p class="article-text">
        El libro de Colomer es una muy interesante introducci&oacute;n a la pol&iacute;tica de Estados Unidos en clave hist&oacute;rica e institucional.&nbsp;No trata de vicisitudes concretas, sino de las causas estructurales que condicionan la conflictividad pol&iacute;tica que hemos convenido llamar polarizaci&oacute;n. Es un ensayo sobre el legado de unas instituciones que no se pensaron para actuar como lo hacen. Muchos de sus art&iacute;fices ni siquiera las pensaron para que operaran de forma democr&aacute;tica en el sentido com&uacute;n -moderno- de la palabra, sino para tener un gobierno m&iacute;nimo. Es un ensayo sobre los desatinos del presidencialismo, en el pa&iacute;s del mundo en el que se supone que el presidencialismo s&iacute; que funciona.
    </p><p class="article-text">
        La primera parte del libro se ocupa del dise&ntilde;o original, de los intereses en conflicto y de los malentendidos te&oacute;ricos (a veces, graciosos) que los acompa&ntilde;aron. La segunda da cuenta del excesivo poder del presidente, que puede ser elegido con un apoyo muy limitado entre los votantes y actuar con escasos controles democr&aacute;ticos. La tercera introduce a los partidos, el sujeto pol&iacute;tico no previsto en la Constituci&oacute;n y mediador necesario entre las instituciones y la polarizaci&oacute;n. La cuarta discute c&oacute;mo la interacci&oacute;n entre pol&iacute;tica exterior e interior permite discernir las grandes fases en la historia estadounidense que desencadenan el presente.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez en este libro se pueda encontrar un mensaje para Espa&ntilde;a. Nuestra pol&iacute;tica es tambi&eacute;n muy territorial, aqu&iacute; tambi&eacute;n se establecieron instituciones que no favorecen necesariamente la cooperaci&oacute;n entre los actores (aunque no en el extremo de EEUU) y se esperaba que los pol&iacute;ticos avanzar&iacute;an buscando acuerdos. Dur&oacute; lo que dur&oacute;. Espero que ya conozcan o se interesen por los estupendos libros sobre polarizaci&oacute;n en Espa&ntilde;a que han publicado en 2023 dos de los miembros del equipo de este blog (<em>Democracia de trincheras</em> de Llu&iacute;s Orriols, en Pen&iacute;nsula, y <em>Polarizados</em> de Luis Miller, en Deusto). Con ellos- y a&ntilde;adir&iacute;a <em>De votantes a hooligans</em>, de Mariano Torcal, en Catarata- entendemos el asunto desde el lado de los ciudadanos, mientras que este ensayo sobre EEUU puede ayudar a mirar al otro lado con la esperanza de que algunas cosas tengan remedio si somos capaces se acordar reglas de juego m&aacute;s propensas al entendimiento. La paradoja, naturalmente, es que si fu&eacute;ramos capaces seguramente no sentir&iacute;amos que son necesarias, y si las necesitamos es porque no somos capaces.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Radical American Partisanship</strong>. Nathan P. Kalmoe y Lilliana Mason. (The University of Chicago Press, 2022).
    </p><p class="article-text">
        Una de las preguntas recurrentes en el clima de polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica actual es cu&aacute;ndo la hostilidad en opiniones se transforma en comportamientos hostiles, que en el extremo alcanzan la violencia pol&iacute;tica. Esa es la pregunta a la que tratan de dar respuesta Lilliana Mason, que ya hab&iacute;a escrito uno de los libros m&aacute;s citados sobre polarizaci&oacute;n afectiva, y Nathan Kalmoe, que lleva a&ntilde;os estudiando el fen&oacute;meno de la violencia pol&iacute;tica en los Estados Unidos. Lo hacen combinando el uso de ejemplos hist&oacute;ricos y un impresionante estudio cuantitativo que empieza en 2017 y llega hasta el momento del asalto al Capitolio en 2021.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El estudio pone el foco en las actitudes y comportamientos del conjunto de ciudadanos, no s&oacute;lo de aquellos que acaban participando en acciones violentas, y, de este modo, hace una panor&aacute;mica de los procesos de radicalizaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n estadounidense. Una de sus principales conclusiones es que la mayor&iacute;a de la ciudadan&iacute;a est&aacute; dispuesta a aceptar alg&uacute;n nivel de violencia pol&iacute;tica si consideran &eacute;sta leg&iacute;tima o de acuerdo con su orientaci&oacute;n ideol&oacute;gica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay momentos hist&oacute;ricos de violencia, como la Guerra de la Independencia de los EEUU, que generan un nivel de apoyo muy alto por parte de la poblaci&oacute;n. Otros, como la Guerra de Secesi&oacute;n, obtiene un mayor grado de apoyo de los votantes republicanos. Lo mismo ocurre con la violencia pol&iacute;tica m&aacute;s reciente. La violencia con ocasi&oacute;n de las protestas por los derechos civiles recibe un mayor apoyo de los dem&oacute;cratas y la violencia de extrema derecha de los republicanos. Esto hace que la pregunta relevante no sea si, en general, la poblaci&oacute;n apoya m&aacute;s o menos las acciones violentas, sino qu&eacute; motivaciones o justificaciones activan esta aceptaci&oacute;n de la violencia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Survival of the Richest: Escape Fantasies of the Tech Billionaires.</strong> Douglas Rushkoff. (W. W. Norton, 2022).
    </p><p class="article-text">
        Douglas Rushkoff es un conocido te&oacute;rico de internet considerado relativamente optimista por su trabajo sobre c&oacute;mo las tecnolog&iacute;as de c&oacute;digo abierto pueden ayudar a resolver problemas sociales. Su &uacute;ltimo libro es una cr&iacute;tica cultural devastadora sobre lo que el autor llama &ldquo;The Mindset&rdquo;, las creencias y valores de los ultrarricos de Silicon Valley. Abre el libro con una experiencia de primera mano: un grupo de empresarios tecnol&oacute;gicos lo invitaron a discutir c&oacute;mo escapar del colapso en un resort lujoso de un desierto remoto. &iquest;Es mejor construir un refugio en Nueva Zelanda o en la Ant&aacute;rtida? &iquest;C&oacute;mo pueden asegurarse que su jefe de seguridad no les traicionar&aacute; para ocupar su lugar? &iquest;Qu&eacute; otras v&iacute;as de escape hay ante un colapso?
    </p><p class="article-text">
        Rushkof disecciona la mentalidad de estas &eacute;lites a las que ha seguido de cerca durante veinte a&ntilde;os. Un elemento crucial es su insistencia en distanciarse de los dem&aacute;s humanos y colocarse por encima de ellos. Se consideran autosuficientes y no interdependientes, y m&aacute;s listos, m&aacute;s productivos, m&aacute;s valiosos. El origen de &ldquo;The Mindset&rdquo; se sit&uacute;a en la era posterior al estallido de la burbuja tecnol&oacute;gica, en que se empuj&oacute; a los emprendedores tecnol&oacute;gicos a ser cada vez m&aacute;s disruptivos, a crecer de forma exponencial, a&uacute;n a costa de destruir las comunidades, los v&iacute;nculos y el mundo. El autor sostiene que la obsesi&oacute;n de los multimillonarios tecnol&oacute;gicos con las estrategias de supervivencia individual es una respuesta equivocada a los problemas que genera el ultracapitalismo acelerado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la &uacute;ltima secci&oacute;n, Rushkoff ofrece una visi&oacute;n alternativa. Aboga por un enfoque m&aacute;s cooperativo y emp&aacute;tico, donde la tecnolog&iacute;a se utilice para mejorar las conexiones humanas y resolver problemas colectivamente. Pide a la &eacute;lite tecnol&oacute;gica que redirija sus recursos e ingenio hacia la creaci&oacute;n de un mundo m&aacute;s equitativo y sostenible. El libro de Rushkoff es un llamado a la acci&oacute;n, que insta a repensar nuestra relaci&oacute;n con la tecnolog&iacute;a y el futuro, alej&aacute;ndonos de la supervivencia individualista hacia un camino m&aacute;s colaborativo y humano. Esta obra est&aacute; editada en espa&ntilde;ol por <a href="https://t.co/YTDnPmtLXX" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Capit&aacute;n Swing</a>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Fully Grown: Why a Stagnant Economy Is a Sign of Success</strong>. Dietrich Vollrath. (The University of Chicago Press, 2022)
    </p><p class="article-text">
        Ciertas ideas de <em>Fully Grown</em> cuestionan presupuestos que com&uacute;nmente albergamos quienes observamos la econom&iacute;a de los pa&iacute;ses m&aacute;s desarrollados con ingenuidad. Por ejemplo, &iquest;es un indicio de &eacute;xito la falta de crecimiento econ&oacute;mico? De esto va este libro de Dietrich Vollrath, economista de la Universidad de Houston. El libro no es de facil&iacute;sima lectura, pero tiene mensajes que no deber&iacute;a perderse cualquier analista que tenga inter&eacute;s en las din&aacute;micas poblacionales y la evoluci&oacute;n de las econom&iacute;as avanzadas.
    </p><p class="article-text">
        El libro dedica lo fundamental del esfuerzo a proporcionar dos explicaciones fundamentales para el estancamiento econ&oacute;mico. La primera, quiz&aacute;s la que menos invita a la lectura por parte de los profanos: un cambio en el gasto desde los bienes hacia los servicios y la menor productividad de las industrias de servicios en comparaci&oacute;n con las manufactureras, lo cual contribuye al estancamiento. Y la segunda, quiz&aacute;s la m&aacute;s interesante para un lector generalista: la relaci&oacute;n a menudo apuntada, pero no siempre entendida, entre demograf&iacute;a y crecimiento econ&oacute;mico. La expansi&oacute;n del capital humano alcanz&oacute; su punto m&aacute;ximo en las d&eacute;cadas de 1970 y 1980, y se volvi&oacute; negativa despu&eacute;s del a&ntilde;o 2000. Utilizando datos que van desde la mitad del siglo XX hasta 2016, Vollrath explica c&oacute;mo la disminuci&oacute;n en la tasa de crecimiento de trabajadores desempe&ntilde;a un papel significativo en la evoluci&oacute;n econ&oacute;mica de los pa&iacute;ses ricos, un proceso cuyas consecuencias comenzamos a experimentar con m&aacute;s intensidad ahora en Espa&ntilde;a. Al final el trabajo invita a pensar en c&oacute;mo la segunda parte del siglo pasado, &eacute;poca sobre la que hemos basado muchas de nuestras creencias sobre nuestras sociedades presentes, fue, en realidad, un periodo excepcional. En este caso es as&iacute; por la irrupci&oacute;n de enormes cohortes de nacimiento combinadas con la expansi&oacute;n de la educaci&oacute;n no obligatoria y, particularmente, la universidad. La ca&iacute;da de la fecundidad y la sensaci&oacute;n de que hemos llegado al techo de la innovaci&oacute;n educativa, podr&iacute;an estar detr&aacute;s de nuestras pobres expectativas de crecimiento.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El metro</strong>. Donato Ndongo. (Sequitur, 2022 -edici&oacute;n original 2007-)
    </p><p class="article-text">
        <em>El metro</em> es una novela que ilumina lo que aqu&iacute; llamamos crisis migratoria -y muchas otras cosas para las que no tenemos ni siquiera un clich&eacute; con que nombrarlas- a trav&eacute;s de la vida de un hombre. En 2022 la editorial Sequitur la volvi&oacute; a publicar junto a las dos primeras novelas de Donato Ndongo, hasta entonces de dif&iacute;cil localizaci&oacute;n, y en 2023 ha publicado la &uacute;ltima que ha escrito, <em>&iquest;Qu&eacute; mat&oacute; al joven Abdoulaye Ciss&eacute;?&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        Se trata de las cuatro grandes novelas africanas escritas en espa&ntilde;ol. Las dos primeras, mejor conocidas fuera de Espa&ntilde;a (<em>Las tinieblas de tu memoria</em> y <em>Los poderes de la tempestad</em>), se sit&uacute;an en el periodo colonial y poscolonial de Guinea Ecuatorial, de donde es originario Ndongo; las dos &uacute;ltimas sobrepasan los confines nacionales y &eacute;tnicos, con protagonistas de vidas itinerantes, de experiencias continentales en &Aacute;frica y el m&aacute;s all&aacute; europeo.&nbsp;<em>&iquest;Qu&eacute; mat&oacute;&hellip;?</em>&nbsp;valdr&iacute;a la pena solo por lo ins&oacute;lito y oportuno del asunto entre nosotros, una novela sobre Mal&iacute;, su guerra y su gente. En todas se aprende mucho y se disfruta mucho de la composici&oacute;n y del lenguaje -de riqueza triunfante para describir penurias, m&aacute;s d&eacute;bil cuando la vida se remansa-. Pero es <em>El metro</em> la que recomendamos para comenzar, sobre todo para quienes se interesan por entender a esas personas que llegan, algunos, y a duras penas, a las costas de este pa&iacute;s buscando fortuna.
    </p><p class="article-text">
        La novela cuenta la peripecia &eacute;pica y tr&aacute;gica de Obama Ondo: sus or&iacute;genes en Camer&uacute;n, su primera migraci&oacute;n o destierro africano, en Senegal, ahorrando, su viaje a Canarias a trav&eacute;s del S&aacute;hara Occidental, y su vida en Espa&ntilde;a, en Murcia y Madrid. Hay planes imprecisos, informaci&oacute;n incompleta o falsa, combinaciones de motivos razonados y causas imprevistas, hay mil manos que ayudan hasta el &uacute;ltimo momento, otras que entorpecen, detienen o traicionan, muchas que abusan; hay familias que lo son todo, hay mujeres que moldean las decisiones de los hombres, hay sexo y hay amor; hay honor, amistad y sentido de la justicia. No es una novela de costumbres ni de particularidades, trata de universales, y as&iacute; los percibimos, aunque la mayor&iacute;a sabemos que no hemos visto ni veremos nada igual (nada como ese mercado, ese barco, esa triste prostituta). Ah&iacute; est&aacute; su arte. El hacerse a s&iacute; mismo de la persona peregrina, la empresa motivada por af&aacute;n de triunfar, son temas inmediatamente comprensibles con los que la novela consigue sorprendernos, y aun avergonzarnos un poco porque no los esper&aacute;bamos. Posiblemente no se pueda mirar a un mantero del mismo modo tras llegar al final. Posiblemente recordemos haber le&iacute;do que &ldquo;Obama Ondo, primer fruto de aquellos amores desaforados que el tiempo serenar&iacute;a, fue un ni&ntilde;o feliz&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Piedras de Papel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/libros-2023_132_10795432.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Dec 2023 05:00:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nuestros libros de 2023]]></media:title>
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    <item>
      <title><![CDATA[Nuestros 10 libros del 2022]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/10-libros-2022_132_9811454.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a8bf28da-1062-4dbb-a008-c2d39c6d780d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nuestros 10 libros del 2022"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una vez más, desde Piedras de papel, queremos compartir con nuestros lectores una breve selección de libros que hemos leído y disfrutado durante el año que se acaba. ¡Felices fiestas!</p></div><p class="article-text">
        Fieles a nuestra tradici&oacute;n de fin de a&ntilde;o, desde Piedras de papel os volvemos a ofrecer una breve lista de lecturas que nos han gustado y hemos disfrutado a lo largo del 2022. Como es tambi&eacute;n habitual, se trata de t&iacute;tulos publicados o editados recientemente y que, por diversos motivos, han contribuido al debate p&uacute;blico actual. Nuestra fidelidad a las disciplinas de cabecera de este blog (sociolog&iacute;a, ciencias pol&iacute;ticas, econom&iacute;a) es cada vez m&aacute;s d&eacute;bil. No sabemos si por desgaste, sana curiosidad o el signo de nuestros tiempos. Es por eso que en este nuevo post de libros encontrar&eacute;is recomendaciones sobre filosof&iacute;a del &ldquo;largoplacismo&rdquo;, psicolog&iacute;a social, historia cultural o sobre c&oacute;mo las nuevas tecnolog&iacute;as dificultan nuestra capacidad de concentrarnos. No obstante, seguimos interesados por temas que nos son m&aacute;s familiares como el estado an&iacute;mico de la democracia liberal, los partidos pol&iacute;ticos, las encuestas, el mercado laboral, el estado de bienestar o la crianza. Esperamos que nuestras recomendaciones estimulen vuestro esp&iacute;ritu lector y que os animen a disfrutar de estos y otros libros en el pr&oacute;ximo a&ntilde;o. &iexcl;Felices fiestas!
    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
        <strong>What We Owe The Future. </strong>William MacAskill (Basic Books, 2022)
    </p><p class="article-text">
        Imagina tres escenarios para 2023, de mejor a peor: 1) paz para los 8,000 millones de habitantes del planeta; 2) un holocausto nuclear mata al 99,9% de la humanidad; 3) un holocausto nuclear mata al 100% de la humanidad. &iquest;Qu&eacute; cambio de escenario es m&aacute;s tr&aacute;gico, pasar del 1&ordm; al 2&ordm; o del 2&ordm; al 3&ordm;? Intuitivamente, muchos contestar&iacute;amos que lo m&aacute;s grave es la desaparici&oacute;n del 99,9% de la poblaci&oacute;n. MacAskill no. Este fil&oacute;sofo, y m&aacute;ximo exponente de la corriente del &ldquo;largoplacismo&rdquo;, utiliza este ejemplo, entre otros, en su reciente libro <em>What We Owe The Future</em> (Lo que le debemos al futuro) para hacernos entender la importancia de preocuparnos sobre el destino de las generaciones futuras. No s&oacute;lo de nuestros hijos e hijas y sus descendientes inmediatos, sino de la especie humana a mil, o m&aacute;s, a&ntilde;os vista. Si aplicamos esa l&oacute;gica, el destino del 99,9% de la poblaci&oacute;n actual, a&uacute;n importante, no ser&iacute;a tan decisivo. Lo absolutamente devastador ser&iacute;a la desaparici&oacute;n de todos los seres humanos. Pero si quedan unos pocos millones, o incluso unos millares, y estos son capaces de reconstruir la sociedad, en unos cuantos siglos o milenios, podemos estar tan bien como ahora. O mejor.
    </p><p class="article-text">
        El libro es claro, directo e interpela a la acci&oacute;n como pocos libros de filosof&iacute;a. Y esta es seguramente una de las razones por las que Elon Musk lo ha ensalzado p&uacute;blicamente. MacAskill parte de la asunci&oacute;n de que, a pesar de las muchas vicisitudes vividas, la humanidad est&aacute; viviendo todav&iacute;a el primer cap&iacute;tulo de su existencia. Y que las vidas potenciales de millones, o miles de millones de personas en el futuro dependen de nuestras acciones de hoy.&nbsp;Queda mucho camino por delante, as&iacute; como muchas dudas e interrogantes. Con lo que, como cuando un grupo no sabe hacia d&oacute;nde ir, la mejor estrategia es intentar varias alternativas, MacAskill nos conmina a examinar diversas posibilidades, incluyendo la colonizaci&oacute;n de otros planetas, y a analizar cuidadosamente las consecuencias de todos nuestros actos, incluyendo cada vez que cogemos el avi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        MacAskill aboga por la solidaridad a trav&eacute;s del tiempo, con los tataranietos de nuestros tataranietos, de la misma manera que somos solidarios a trav&eacute;s del espacio, con las personas viven a miles de kil&oacute;metros y que en estos momentos necesitan nuestra ayuda. Y ah&iacute; radica una potencial cr&iacute;tica a su argumento. Algunos detractores del &ldquo;largoplacismo&rdquo; entienden que, si aplic&aacute;ramos un c&aacute;lculo de mera utilidad esperada imputando las posibles vidas futuras a la par con las actuales, abrir&iacute;amos la puerta a sacrificios de personas &ldquo;poco productivas&rdquo; o a experimentos gen&eacute;ticos para lograr una raza superior de humanos altamente inteligentes. &iquest;Quiz&aacute;s por eso tambi&eacute;n le gusta a Musk?
    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
        <strong>Las personas m&aacute;s raras del mundo. C&oacute;mo Occidente lleg&oacute; a ser psicol&oacute;gicamente peculiar y particularmente pr&oacute;spero. </strong>Joseph Heinrich (Capit&aacute;n Swing, 2022)
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Si est&aacute;s leyendo esto, casi seguro que es porque eres una persona rara. Rara en dos sentidos. Por un lado, ser&aacute;s una persona WEIRD, que literalmente significa &ldquo;raro&rdquo; en ingl&eacute;s, pero que para Heinrich obedece al acr&oacute;nimo de Western, Educated, Industrialized, Rich, Democratic&nbsp;(Occidental, Educado, Industrializado, Rico y Democr&aacute;tico). Por otro lado, eres una persona rara psicol&oacute;gicamente porque tu manera de pensar y tus valores son muy distintos del resto del mundo. Los occidentales en realidad somos una excepci&oacute;n por nuestra configuraci&oacute;n psicol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        Joseph Heinrich, bi&oacute;logo y antrop&oacute;logo, public&oacute; este libro en 2020 y acaba de ser traducido y publicado en espa&ntilde;ol por Capit&aacute;n Swing. El primer objetivo del libro es mostrar cu&aacute;les son las peculiaridades ideol&oacute;gicas de los WEIRD. Somos personas m&aacute;s individualistas; m&aacute;s anal&iacute;ticos; m&aacute;s relacionales y menos hol&iacute;sticos; valoramos m&aacute;s las intenciones que los resultados; clasificamos m&aacute;s a las personas seg&uacute;n sus atributos personales y menos en relaci&oacute;n al grupo al que pertenecen. Pongamos un ejemplo. &iquest;Le dar&iacute;as un trabajo a un amigo en tu empresa si sabes que es una persona nada id&oacute;nea? Si eres WEIRD es m&aacute;s probable que pienses que no hay por qu&eacute; darle el trabajo a un amigo si tienes la convicci&oacute;n de que no es un candidato adecuado frente a cualquier otra persona del mundo.
    </p><p class="article-text">
        El segundo objetivo del libro es convencernos de que estas peculiaridades psicol&oacute;gicas de los WEIRD tienen consecuencias. El argumento de Heinrich es que la prosperidad y los avances econ&oacute;micos de Occidente se fundamentan en estos rasgos psicol&oacute;gicos. Los mercados, por ejemplo, requieren de instituciones impersonales para funcionar bien. Siguiendo con el ejemplo anterior, si damos un trabajo a una persona cercana, pero inadecuada, nuestra empresa funcionar&aacute; peor. Cuando nuestras decisiones econ&oacute;micas se subordinan a la lealtad al grupo, los resultados ser&aacute;n menos eficientes. Los WEIRD tambi&eacute;n ponen mayor &eacute;nfasis en la consecuci&oacute;n de logros personales que facilitan, por ejemplo, emprender y la innovaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El tercer objetivo del libro es explicar de d&oacute;nde vienen las peculiaridades psicol&oacute;gicas de los WEIRD. Entroncando con el surgimiento de la Iglesia Cat&oacute;lica, Heinrich traza un resumen de la historia occidental explicando c&oacute;mo las instituciones y la psicolog&iacute;a se refuerzan mutuamente produciendo cambios en nuestros patrones familiares, econ&oacute;micos y sociales que han dado lugar a nuestra peculiar concepci&oacute;n del mundo y una manera de relacionarlos con &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        El libro est&aacute; muy bien escrito y es un excelente compendio de investigaciones en psicolog&iacute;a social, historia, antropolog&iacute;a y biolog&iacute;a. Como todo libro con una tesis fuerte y ambiciosa (nada m&aacute;s y nada menos que explicar por qu&eacute; Occidente es diferente y hacerlo a trav&eacute;s de la psicolog&iacute;a), es inevitable encontrar aristas y partes en que los argumentos y los ejemplos parecen algo forzados, pero eso no le resta al libro atractivo. El resultado de &ldquo;<em>Las personas m&aacute;s raras del mundo&rdquo;</em><em><strong> </strong></em>sigue siendo un magn&iacute;fico ejemplo de lo que es divulgaci&oacute;n de alto nivel.
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    </p><p class="article-text">
        <strong>C&eacute;ntrate (Deep Work). Las cuatro reglas de &eacute;xito en la era de la distracci&oacute;n. </strong>Cal Newport (Pen&iacute;nsula, 2022)
    </p><p class="article-text">
        Aunque las nuevas tecnolog&iacute;as tienen enormes ventajas, este libro nos propone hablar del lastre que imponen sobre nuestra manera de trabajar. Su t&iacute;tulo resume la principal limitaci&oacute;n que, a juicio del autor, se deriva del papel que juegan internet o las redes sociales en nuestro trabajo: convertirnos en seres incapaces de concentrarnos, de pensar con profundidad. Newport hace una defensa en la primera parte del libro de la importancia de saber desarrollar un pensamiento profundo como mejor forma de triunfar en una econom&iacute;a del conocimiento que requiere de un aprendizaje continuo (para lo cual es indispensable la capacidad de concentraci&oacute;n que las nuevas tecnolog&iacute;as -con nuestro aquiescencia- nos roban). Sin embargo, lo m&aacute;s interesante de su propuesta es que su relato est&aacute; salpicado de referencias a autores o investigaciones sobre las implicaciones neurol&oacute;gicas, psicol&oacute;gicas e incluso filos&oacute;ficas asociadas a la facultad de concentrarse. Y tambi&eacute;n destaca su habilidad para contarnos con claridad que gran parte de nuestro trabajo se sustenta sobre una <em>sensaci&oacute;n</em> de productividad que en realidad es est&eacute;ril, porque mientras nos dedicamos a saciar la necesidad de recompensas de nuestro cerebro contestando emails u organizando reuniones, vamos, sin reconocerlo, procrastinando las tareas que requieren m&aacute;s esfuerzo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La segunda parte del libro consiste en un&nbsp;estricto y detallado programa de <em>empoderamiento</em> individual sobre la gesti&oacute;n del tiempo de trabajo (y tambi&eacute;n de descanso) que cualquier persona que quiera mejorar su capacidad de concentraci&oacute;n&nbsp;puede intentar llevar a cabo. Recomendable para todos aquellos que piensen que leerse un libro&nbsp;de un tir&oacute;n -sin claudicar regularmente ante mails, mensajes o postureo- es tarea imposible. Quien escribe esta rese&ntilde;a se propone hacerlo y contaros la experiencia en otro post.
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    </p><p class="article-text">
        <strong>Delirio Americano: Una historia cultural y pol&iacute;tica de Am&eacute;rica Latina. </strong>Carlos Gran&eacute;s (Taurus, 2022)
    </p><p class="article-text">
        Si hemos de creer al &iacute;ndice anal&iacute;tico, la palabra imperialismo solo se lee una vez en las m&aacute;s de 500 p&aacute;ginas de este libro. No es cierto, pero ofrece un indicio sobre esta historia cultural y pol&iacute;tica, en ese orden, de Latinoam&eacute;rica. Se trata de un libro nuevo y luminoso para quienes est&eacute;n acostumbrados, todos lo estamos, a las historias solo dolientes, a las historias de crueldades sin fin, de h&eacute;roes frustrados y de malvados oligarcas siempre triunfantes a la sombra de un imperio. La pasi&oacute;n victimista, relativamente nueva en la esfera global, ya estaba siempre all&iacute;, y por obvias razones, como el propio libro deja ver, en las miradas hacia (y desde) Am&eacute;rica Latina. Este libro expone en un gran mural -tal vez la imagen lo sea de su gusto- la fabulosa floraci&oacute;n de tendencias art&iacute;sticas y literarias en Am&eacute;rica Latina durante un largo siglo, desde las vanguardias hasta las tendencias de la literatura m&aacute;s reciente, y c&oacute;mo se entrelazan con la pol&iacute;tica del continente a trav&eacute;s, fundamentalmente, de la elaboraci&oacute;n de s&iacute;mbolos para las posibles identidades colectivas (ind&iacute;genas, mestizos, criollos, gauchos, la &ldquo;negritud&rdquo;, &ldquo;latinos&rdquo; en tanto que no &ldquo;sajones&rdquo; &hellip;).
    </p><p class="article-text">
        Es un libro escrito bajo la advocaci&oacute;n del Huidobro que termin&oacute; por escribir las &ldquo;cartas al T&iacute;o Sam&rdquo; (tambi&eacute;n al magn&iacute;fico poeta de vanguardia) lamentando haberse olvidado de la democracia, del Borges que reniega de sus inicios localistas y se afirma como enemigo de todo nacionalismo; de Lezama, quien escribi&oacute;: &ldquo;Nacer aqu&iacute; es una fiesta innombrable&rdquo;. Del esperado d&iacute;a en que las enciclopedias se refieran a Castro como &ldquo;Dictador caribe&ntilde;o que vivi&oacute; en tiempos de Lezama Lima&rdquo;.&nbsp;Tambi&eacute;n del vilipendiado Betancourt, y de Figueres, de todos los pol&iacute;ticos que intentaron ser dem&oacute;cratas y les fue negado el pan y la sal izquierdista, que no es menos lesivo que los ataques de la derecha m&aacute;s fascistoide.
    </p><p class="article-text">
        El libro deja muchas preguntas abiertas. Tiene p&aacute;ginas magn&iacute;ficas sobre el populismo o sobre la guerrilla, pero nos gustar&iacute;a saber m&aacute;s de los porqu&eacute;s. De ese misterio por el que lo m&aacute;s reaccionario puede mostrarse con la fachada del progresismo, y unos pueden matar a otros por esos giros. No es, necesariamente, la tarea de este gran mapa. Pero tiene que haber una raz&oacute;n por la que la cultura es particularmente importante en la pol&iacute;tica de Am&eacute;rica Latina, la creaci&oacute;n de s&iacute;mbolos y su depredaci&oacute;n por los pol&iacute;ticos de toda laya (&iquest;la indefinici&oacute;n del &ldquo;ser nacional&rdquo;? &iquest;la indefinici&oacute;n de lo que es izquierda y lo que es derecha?). En este sentido, se habr&iacute;a agradecido un soporte bibliogr&aacute;fico mayor y m&aacute;s expl&iacute;cito. Poder seguir las pistas. Es un reproche a nuestro mercado, no al autor. Si un libro de este calibre y ambici&oacute;n se hubiera publicado en el Norte llevar&iacute;a cincuenta p&aacute;ginas de notas y bibliograf&iacute;a, y podr&iacute;a ser un cl&aacute;sico.
    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
        <strong>El liberalismo y sus desencantados. C&oacute;mo defender y salvaguardar nuestras democracias liberales. </strong>Francis Fukuyama<strong> </strong>(Deusto, 2022)
    </p><p class="article-text">
        Para entender este ensayo, primero es necesario hacer una breve referencia a su autor, el polit&oacute;logo norteamericano Francis Fukuyama, quien alcanz&oacute; una gran fama internacional con la publicaci&oacute;n en 1992 de <em>El fin de la historia y el &uacute;ltimo hombre</em>. Un libro que nac&iacute;a de un art&iacute;culo escrito por este autor tres a&ntilde;os antes y que estaba marcado por el fin de la guerra fr&iacute;a, tras la ca&iacute;da del muro de Berl&iacute;n y el desmoronamiento de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica. En &eacute;l, Fukuyama <span class="highlight" style="--color:#fdfdfd;">defend&iacute;a la tesis de que la democracia liberal, ligada al libre mercado, se hab&iacute;a impuesto como la &uacute;nica forma de gobierno a la que aspirar, y con ello </span><span class="highlight" style="--color:white;">se habr&iacute;a llegado al &ldquo;punto final de la evoluci&oacute;n ideol&oacute;gica de la humanidad&rdquo;.&nbsp;</span>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Treinta a&ntilde;os despu&eacute;s, este autor sigue defendiendo el liberalismo como el mejor modelo de gobierno posible o de convivencia humana, pero, ahora, en un contexto muy diferente. Las desigualdades sociales, las crisis financieras, el malestar social, el resurgimiento de los nacionalismos o el auge de los populismos han acabado con el espejismo del mundo feliz liberal de los a&ntilde;os 90 y 2000.
    </p><p class="article-text">
        Como punto de partida, el autor aclara que el liberalismo que &eacute;l defiende es la doctrina basada en la limitaci&oacute;n de los poderes del Estado, la protecci&oacute;n de los derechos individuales y la premisa de la igualdad de la dignidad humana. A partir de aqu&iacute;, Fukuyama sostiene que los defectos y cr&iacute;ticas asociadas al liberalismo, como el h&iacute;per-consumismo, una desigualdad econ&oacute;mica excesiva o la falta de valores comunitarios, no tienen que ver con su dise&ntilde;o, sino con su aplicaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En concreto, Fukuyama apunta a que los principios del liberalismo, como la autonom&iacute;a individual, se habr&iacute;an llevado al extremo tanto por los partidarios de la derecha como de la izquierda. Especialmente cr&iacute;tico se muestra con el neoliberalismo por haber llevado hasta las &uacute;ltimas consecuencias el principio de eficiencia econ&oacute;mica, primando &ldquo;los derechos de propiedad y el bienestar de los consumidores&rdquo;, mientras se demonizaba el papel del Estado y se denigraba el valor de la solidaridad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Considera este autor que la decepci&oacute;n producida en los &uacute;ltimos a&ntilde;os con el funcionamiento del modelo liberal es lo que ha llevado a que ahora &eacute;ste se vea cuestionado y amenazado tanto por la derecha populista, como por una renovada izquierda progresista, que defiende pol&iacute;ticas identitarias basadas en los derechos colectivos, frente a los individuales. Pero para Fukuyama no hay una alternativa de gobierno mejor a la que ofrece el liberalismo, ni sus deficiencias son estructurales, por lo que de lo que se tratar&iacute;a es de hacer ajustes y reformas en su aplicaci&oacute;n, como &ldquo;superar la &eacute;poca neoliberal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin necesariamente tener que estar de acuerdo con el planteamiento de Fukuyama y aun pudiendo adolecer su an&aacute;lisis de cierta complacencia, encontrar&eacute;is, en menos de 200 p&aacute;ginas, reflexiones muy interesantes.
    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
        <strong>Un cad&aacute;ver en el Congreso. Del s&iacute; se puede al no se quiere. </strong>Sergio Pascual (altamarea, 2022)
    </p><p class="article-text">
        Este texto, escrito por quien fue el primer secretario de organizaci&oacute;n de Podemos, puede leerse tanto como un libro de memorias pol&iacute;ticas o como un ensayo antropol&oacute;gico sobre la vida interna de los partidos. En el primer caso, los lectores encontrar&aacute;n un repaso sobre la trayectoria pol&iacute;tica de una de las personas que form&oacute; parte de la primera l&iacute;nea del primer Podemos, Sergio Pascual -ingeniero, antrop&oacute;logo, sindicalista y costalero-, desde que I&ntilde;igo Errej&oacute;n lo reclut&oacute; a mediados de 2014 para comenzar a montar las bases del partido, hasta su cese, a manos de Pablo Iglesias, en marzo de 2016, en lo que fue la primera gran explosi&oacute;n p&uacute;blica de la guerra interna entre errejonistas y pablistas.
    </p><p class="article-text">
        Pascual relata en m&aacute;s de 200 p&aacute;ginas su vida antes de aterrizar en Podemos -sus a&ntilde;os de formaci&oacute;n, su paso por Bolivia y Venezuela como asesor en la Fundaci&oacute;n CEPS, donde experiment&oacute; e interioriz&oacute; las tesis del populismo de Laclau, y desde donde conectar&iacute;a y crear&iacute;a complicidades con los principales l&iacute;deres de la formaci&oacute;n morada- pero tambi&eacute;n su trabajo como secretario de organizaci&oacute;n en un momento en el que el partido que abr&iacute;a una grieta en el bipartidismo ten&iacute;a que montar una estructura pr&aacute;cticamente desde cero enfrent&aacute;ndose a su vez a un ciclo electoral endemoniado. En ese relato, Pascual pone el foco en la evoluci&oacute;n de la divisi&oacute;n interna en Podemos. Una divisi&oacute;n que empez&oacute; a palpitar en agosto de 2014 -mucho antes de lo podr&iacute;amos haber imaginado- y que, de manera soterrada, se hace m&aacute;s profunda a medida que avanza la vida de la incipiente formaci&oacute;n pol&iacute;tica: en su primer asamblea general -Vistalegre-, en la estrategia a seguir en las municipales y auton&oacute;micas, en la posici&oacute;n de Podemos frente a un posible pacto de investidura con el PSOE y Ciudadanos y en much&iacute;simas otras batallas de posiciones dentro de la organizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente, las lucha interna dentro de Podemos es el segundo prisma a trav&eacute;s del cual se puede leer el libro de Pascual. Con una mirada antropol&oacute;gica nos ofrece un an&aacute;lisis de las tribus podemitas bastante minucioso, unidas estrat&eacute;gicamente en el momento fundacional y enemistadas a sangre y fuego en cuanto las diferentes visiones pol&iacute;ticas sobre qu&eacute; deb&iacute;a ser Podemos empezaron a emerger con nitidez. En este sentido, el texto profundiza en c&oacute;mo las distintas formas de entender c&oacute;mo enfrentar y conquistar el poder chocan, se retroalimentan y se extienden en cada pelea por conquistar espacios de control dentro de la propia organizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Aun siendo una visi&oacute;n de parte (Pascual militaba en las filas errejonistas), la radiograf&iacute;a es interesant&iacute;sima porque nos habla, entre otras cosas, sobre c&oacute;mo las din&aacute;micas internas de un partido, mal llevadas, pueden destruir cualquier proyecto pol&iacute;tico, sobre los l&iacute;mites de la estrategia de la transversalidad, sobre c&oacute;mo las nuevas herramientas tecnolog&iacute;as pueden potenciar pero tambi&eacute;n subvertir el funcionamiento de las organizaciones (el papel de los canales de Telegram es vital para comprender el &eacute;xito y el declive de Podemos); o sobre c&oacute;mo la enorme apuesta por democratizar el funcionamiento interno de Podemos llev&oacute; a eliminar los controles habituales en manos de rangos medios, concentrando el poder en el l&iacute;der, creando as&iacute; uno de los partidos m&aacute;s verticales de nuestro panorama pol&iacute;tico y, con ello, una din&aacute;mica de lealtades internas que, en definitiva, acab&oacute; bloqueando la discrepancia y expulsando al talento. Las explicaciones sobre la operaci&oacute;n <em>Mate Pastor </em>-el motivo por el cual Pascual fue destituido- tambi&eacute;n desvelan (y quiz&aacute;s aclaran) muchas de las cosas que pasaban en Podemos, y sobre todo la estrategia medi&aacute;tica de Iglesias para asestar el golpe definitivo al errejonismo dentro de Podemos. En definitiva, se trata de un libro curioso, para los m&aacute;s cafeteros, que va de menos a m&aacute;s, donde se reconocen errores y se plantea abiertamente la contradicci&oacute;n (&iquest;enga&ntilde;o?) entre lo que se llamaba entonces <em>el m&eacute;todo Podemos</em> (&ldquo;que decida la gente&rdquo; ) con el de una maquinaria de guerra electoral para conquistar el poder.
    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
        <strong>Friday Is The New Saturday. How A Four-Day Working Week Will Save The Economy. </strong>Pedro Gomes. (History Press, 2021)
    </p><p class="article-text">
        Una propuesta de la que, de repente, todo el mundo habla. Imag&iacute;nense una semana laboral concentrada entre el lunes y el jueves (sin aumento de las horas por d&iacute;a) y un fin de semana de tres d&iacute;as. Y todo por el mismo sueldo. &iquest;D&oacute;nde est&aacute; el truco?
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo con Pedro Gomes, economista y uno de los mayores expertos del mundo en la semana laboral de 4 d&iacute;as, esta innovaci&oacute;n social no solo es buena para los trabajadores, sino que adem&aacute;s es buena para la econom&iacute;a e incluso para promover la cohesi&oacute;n social &ndash;se podr&iacute;a a&ntilde;adir que es beneficiosa para el medio ambiente, aunque este tema no se aborda expl&iacute;citamente. En el libro, que incluye alusiones f&aacute;ciles de entender a los principales pensadores econ&oacute;micos de diverso signo y experiencias hist&oacute;ricas de reducci&oacute;n del tiempo de trabajo, se repasan los argumentos por los que esta iniciativa tiene potencial real para mejorar la sociedad y se sugieren caminos concretos por los que transitar.
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo con Gomes, hay muchos motivos por los pasar de cinco a cuatro d&iacute;as de trabajo es una buena idea. Entre los principales se encuentra que engrasar&aacute; la econom&iacute;a a trav&eacute;s de un aumento de la demanda &ndash;con m&aacute;s tiempo libre los trabajadores consumiremos m&aacute;s&ndash;, de la productividad &ndash;los trabajadores descansados hacen mejor su trabajo en menos tiempo&ndash; y de la innovaci&oacute;n &ndash;en los ratos libres podemos dedicarnos a actividades creativas que permitan innovar y las empresas tendr&aacute;n m&aacute;s incentivos a adoptar tecnolog&iacute;a y otras herramientas para adaptarse a la nueva situaci&oacute;n. Los trabajadores mejoran su bienestar, reducen su estr&eacute;s laboral y pueden dedicar m&aacute;s tiempo a actividades que les hacen felices. Adem&aacute;s, al tratarse de una propuesta que simult&aacute;neamente mejora la eficiencia y la igualdad, tiene potencial para ser bien digerida por personas y partidos con muy distintas sensibilidades y mitigar as&iacute; posturas polarizadas que alimentan los populismos, argumenta Gomes.
    </p><p class="article-text">
        Lean el libro y disfruten de este &ldquo;juernes&rdquo;, casi como si ma&ntilde;ana comenzara el fin de semana.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Big Data and the Welfare State. How the Information Revolution Threatens Social Solidarity. </strong>Torben Iversen y Philipp Rehm (Cambridge University Press, 2022)
    </p><p class="article-text">
        Para muchos, el Estado es, en esencia, una gran aseguradora. Todos contribuimos a financiarlo a cambio de que proteja nuestro bienestar cuando no somos capaces, por enfermedad, edad, o falta de empleo, de generar ingresos por nuestros propios medios. Los mercados, como por otra parte sabemos, proveen seguros de manera ineficiente en situaciones de informaci&oacute;n imperfecta. As&iacute;, la demanda pol&iacute;tica por una mayor intervenci&oacute;n estatal es la consecuencia de una situaci&oacute;n de demanda de protecci&oacute;n generalizada y de un alto grado de incertidumbre sobre cu&aacute;ndo ser&aacute; esa protecci&oacute;n necesaria para cada individuo. El Estado del bienestar moderno es, en esta l&oacute;gica, hijo de la incertidumbre. 
    </p><p class="article-text">
        Iversen y Rehm argumentan que la revoluci&oacute;n de la informaci&oacute;n explica en parte las tensiones que est&aacute;n sufriendo los Estados del bienestar contempor&aacute;neos. Como m&aacute;s grupos de poblaci&oacute;n pueden conocer mejor la probabilidad de sufrir los riesgos respecto de los cuales el Estado ofrece protecci&oacute;n, las preferencias hacia la provisi&oacute;n colectiva de seguros que garantiza el Estado deja de ser universalmente atractiva para todos. Los trabajadores que, por su ocupaci&oacute;n, sector, o cualificaci&oacute;n saben que no atravesar&aacute;n largos periodos de desempleo no querr&aacute;n financiar subsidios de paro que utilizar&aacute;n otros trabajadores. Antes toda la poblaci&oacute;n demandaba que el Estado fuera esa gran aseguradora. Ahora, algunos prefieren asegurarse solo a ellos mismos. Lo esperable es que vayamos hacia una mayor segmentaci&oacute;n en la provisi&oacute;n de protecci&oacute;n social, y que las preferencias porque sea el Estado el que organice y financie esa protecci&oacute;n se deber&iacute;an polarizar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El argumento central del libro tremendamente sugerente, y los estudios de casos que incorporan dejan pocas dudas acerca de la tendencia general que vincula un mayor acceso a la informaci&oacute;n a una provisi&oacute;n de protecci&oacute;n social m&aacute;s segmentada. Pero tambi&eacute;n deja muchas preguntas abiertas: &iquest;en qu&eacute; medida los individuos pueden desarrollar preferencias intr&iacute;nsecas sobre la forma (universal o segmentada) de ofrecer protecci&oacute;n social? &iquest;c&oacute;mo encaja la expectativa de una mayor polarizaci&oacute;n izquierda-derecha con el realineamiento pol&iacute;tico que observamos en muchos pa&iacute;ses en los que es la derecha populista anti-estatista la que aspira a representar a los m&aacute;s necesitados de protecci&oacute;n social universal? &iquest;En qu&eacute; medida los riesgos nuevos a los que se enfrentan nuestras sociedades (pandemias, cambio clim&aacute;tico, cambios geopol&iacute;ticos, &hellip;) no vuelven a introducir nuevas incertidumbres sobre las cuales las ciudadan&iacute;as demandar&aacute;n protecci&oacute;n?&nbsp;&iquest;Y qu&eacute; ocurrir&aacute; si la informaci&oacute;n acerca de esos riesgos no cae en las manos de los potenciales asegurados, sino (solo) de los aseguradores?
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, un libro con el que tendremos que dialogar todos los preocupados en c&oacute;mo ser&aacute; el Estado del bienestar del futuro.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;"><strong>&nbsp;</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;"><strong>Love, Money, and Parenting: How Economics Explains the Way We Raise Our Kids. </strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">Matthias Doepke y Fabrizio Zilibotti (Princeton University Press, 2019)</span>
    </p><p class="article-text">
        Uno de los cambios m&aacute;s llamativos de nuestra sociedad es el crecimiento del tiempo y los recursos que dedicamos a la crianza de los ni&ntilde;os. En casi todos los pa&iacute;ses, el tiempo que pasamos con ellos se ha disparado, tanto para las familias m&aacute;s aventajadas como para las que lo son menos. En todos los casos, este esfuerzo tambi&eacute;n implica la adopci&oacute;n de estrategias de est&iacute;mulo de lo m&aacute;s variopintas que van desde no perdonar la lectura de antes de dormir, a incrustar un viol&iacute;n en las manos de ni&ntilde;os sin o&iacute;do alguno. Para ciertos adultos, la inversi&oacute;n de recursos y tiempo en la crianza se ha convertido en una obsesi&oacute;n. Muchos de ellos llegan incluso a pensar que cada segundo cuenta y que no aprovecharlo supone ceder en la transmisi&oacute;n de ventaja a la siguiente generaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Con seguridad muchos lectores habr&aacute;n compartido largas y tediosas sobremesas con amigos, padres y madres de ni&ntilde;os de <em>altas capacidades</em>, que no hablan de otra cosa que de los hitos que &eacute;stos alcanzan, o de los m&uacute;ltiples planes que tienen para que lo hagan de manera precoz. Pues bien, tanto para estos padres obsesionados como para quienes comparten con ellos sobremesa, este libro de los economistas Matthias Doepke y Fabrizio Zilibotti tiene algunos mensajes interesantes y sorprendentes que les ayudar&aacute;n a relativizar su modelo de crianza y a contextualizar sus propias decisiones. <span class="highlight" style="--color:white;">Se trata de una gran lectura para entender la irrupci&oacute;n de los </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>padres helic&oacute;ptero</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> que viven agobiados y agobian a sus hijos. </span>El libro es, adem&aacute;s, un fant&aacute;stico ejemplo de c&oacute;mo la econom&iacute;a ha diversificado con &eacute;xito su foco en los &uacute;ltimos a&ntilde;os hacia debates cl&aacute;sicos de otras ciencias sociales enriqueciendo sus teor&iacute;as y superando su capacidad anal&iacute;tica. La historia que el libro cuenta combina experiencias biogr&aacute;ficas y autobiogr&aacute;ficas con datos representativos de m&uacute;ltiples pa&iacute;ses, aunque el aparato estad&iacute;stico no resulta molesto ni siquiera para un lector menos interesado en cifras que en letras.
    </p><p class="article-text">
        La mayor contribuci&oacute;n del libro es demostrar c&oacute;mo el objetivo universalmente compartido por casi todas las familias de asegurar el &eacute;xito de los hijos se afronta de formas distintas en distintos pa&iacute;ses sin que la explicaci&oacute;n radique en las manoseadas diferencias culturales. Doepke y Zilibotti muestran la importancia del contexto macroecon&oacute;mico en el que operan las familias. As&iacute;, los modelos de crianza m&aacute;s intensivos son propios de los pa&iacute;ses m&aacute;s desiguales, mientras que los m&aacute;s guiados por el principio del <em>laissez faire</em> predominan en los m&aacute;s igualitarios. La oposici&oacute;n entre <span class="highlight" style="--color:white;">Estados Unidos y China frente a la igualitaria Suecia es una constante del trabajo. Pero en no pocas ocasiones se reflexiona sobre otros casos como Reino Unido, Italia, Alemania, Jap&oacute;n o Espa&ntilde;a.</span>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>La generaci&oacute;n perdida: Una encuesta sobre la juventud de 1929. </strong>Juan Francisco Fuentes (Taurus. 2022)&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este es un libro bello que puede leerse de distintas formas. Es la historia de una proto-encuesta realizada a la juventud espa&ntilde;ola (a sus lectores) por el diario el Sol, y de algunas de las personas que respondieron a esa encuesta. Se puede leer por su inter&eacute;s sociol&oacute;gico, y metodol&oacute;gico, sobre las dificultades del autoconocimiento social, se puede leer por su inter&eacute;s hist&oacute;rico y etnogr&aacute;fico, y se puede leer simplemente por gusto, curiosidad y simpat&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        El historiador Juan Francisco Fuentes ha hecho un trabajo fabuloso no solo exponiendo el contexto, los documentos y las reacciones al experimento en la &eacute;poca, as&iacute; como extrayendo la se&ntilde;al de fondo que puede hallarse en las 36 entrevistas que se conservan. Ha identificado adem&aacute;s las biograf&iacute;as de la mitad de estos entrevistados.&nbsp;Esto es a veces sorprendente, a veces conmovedor y siempre interesante. Deja una visi&oacute;n de una joven burgues&iacute;a muy liberal o de un socialismo declaradamente idealista, a menudo expresamente liberal-socialista, que, en su mayor&iacute;a, llevaron vidas tranquilas y apol&iacute;ticas tras la guerra. Oposiciones, alg&uacute;n que otro negocio&hellip; Algunos no, fueron antifranquistas y fueron represaliados con distinta dureza, incluyendo la extrema. Otros, los menos, estuvieron con el bando franquista, sin que sea evidente en sus respuestas ning&uacute;n distintivo olor a azufre. En general, dan la impresi&oacute;n de ser como deb&iacute;a de ser la gente educada pero corriente antes del hundimiento de la Rep&uacute;blica, un tiempo de polarizaci&oacute;n, con perd&oacute;n del anacronismo, y violencia que fue silenciando a todo ese coro de las voces moderadas y m&aacute;s que un poco so&ntilde;adoras; no digamos la experiencia de la insurrecci&oacute;n, la guerra y la dictadura.
    </p><p class="article-text">
        Es una proto-encuesta, en varios sentidos. El amateurismo del Sol y su equipo esperando hacer un Gallup es bastante llamativo. A todos los efectos el resultado de la encuesta est&aacute; perdido, si las mil y pico respuestas que en verdad hubo aparecieran en un caj&oacute;n ser&iacute;a un material de un valor maravilloso. Incluso con sesgos de muestra y todo. Hoy ser&iacute;a casi trivial digitalizar y sistematizar la informaci&oacute;n, extrayendo la informaci&oacute;n cuantitativa y cualitativa. En tiempos del Sol eso habr&iacute;a sido un trabajo de locos, pero parece evidente que los promotores no eran conscientes de eso.
    </p><p class="article-text">
        El cuestionario es largu&iacute;simo e incumple las normas m&aacute;s elementales de un cuestionario de encuesta. Es m&aacute;s bien el gui&oacute;n de una entrevista estructurada. Pero c&oacute;mo manejar m&aacute;s de mil entrevistas sin un cuestionario estandarizado. &nbsp;Y para quien responde, manejar unas 75 preguntas, algunas bastante abstractas, todas ellas formuladas de forma abierta, no es f&aacute;cil sin la ayuda de un entrevistador. Se responde a lo que se quiere, a una peque&ntilde;a parte, por lo que el valor como encuesta se desploma.
    </p><p class="article-text">
        Por suerte, el Sol decidi&oacute; publicar 36 respuestas completas. Escoge el camino del testimonio (tal vez, la etnograf&iacute;a) sobre la encuesta, el de los individuos frente a las variables. La ciencia es m&aacute;s ciencia cuanto m&aacute;s &ldquo;borra&rdquo; los identificadores del individuo y trata de las cuestiones de las que hablan y de su distribuci&oacute;n.&nbsp;Y reforz&oacute; el sesgo de selecci&oacute;n de sus datos. El camino hacia el conocimiento a trav&eacute;s de las encuestas no ha sido tan sencillo como parece, y es una senda muy reciente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Piedras de Papel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/10-libros-2022_132_9811454.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Dec 2022 05:02:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nuestros 10 libros del 2022]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuatro apuntes sobre el 19J]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/cuatro-apuntes-19j_132_9103277.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dff7d957-d628-4408-bb8f-79ad377332c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuatro apuntes sobre el 19J"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde Piedras de papel aportamos algunas notas para seguir reflexionando sobre las consecuencias del 19J.</p></div><p class="article-text">
        Las elecciones auton&oacute;micas andaluzas de 2022 ser&aacute;n recordadas como las de la &ldquo;victoria hist&oacute;rica&rdquo;, &ldquo;aplastante&rdquo; o &ldquo;arrolladora&rdquo; del PP en Andaluc&iacute;a. Esas elecciones en las que los populares, en un contexto de alta fragmentaci&oacute;n pol&iacute;tica, lograron el 43% de los votos y se quedaron tres esca&ntilde;os por encima (58)&nbsp;del umbral fijado para alcanzar la mayor&iacute;a absoluta en el Parlamento andaluz.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una victoria, adem&aacute;s, magnificada por las expectativas creadas en la antesala electoral. Cinco d&iacute;as antes de las elecciones,&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/andalucia/ultima-hora-elecciones-andalucia_6_9097171_1091505.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ning&uacute;n sondeo</a>&nbsp;apuntaba a que el PP tuviera a su alcance la mayor&iacute;a absoluta. Ello ha hecho que, junto a las estrategias de campa&ntilde;a que han seguido algunos partidos, los resultados de estas elecciones se hayan interpretado desde el triunfo electoral del PP.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De este modo, la incontestable victoria del PP ha frenado a Vox, ha acabado con un moribundo Ciudadanos y ha vapuleado, en uno de sus principales graneros de voto, a una izquierda cada vez m&aacute;s dividida. De las seis principales candidaturas que se presentaban a estos comicios, solo una, el PP, ha podido exhibir resultados. El resto aparecen como claros perdedores. El PSOE y los partidos a su izquierda (Por Andaluc&iacute;a y Adelante Andaluc&iacute;a) porque han perdido votos y representaci&oacute;n parlamentaria respecto a los comicios regionales de 2018.&nbsp;Vox, porque puso el list&oacute;n demasiado alto y la candidatura de Macarena Olona ha acabado en un sonoro pinchazo, con el logro de apenas dos esca&ntilde;os m&aacute;s (14) que en 2018 y siendo irrelevante en la formaci&oacute;n del pr&oacute;ximo gobierno andaluz.&nbsp;Ciudadanos, porque ya ni siquiera se puede consolar con haber retenido, al menos, uno de los 21 esca&ntilde;os que logr&oacute; en 2018 para seguir siendo una fuerza parlamentaria en esta Comunidad.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como es l&oacute;gico mientras el PP trata de sacar provecho a este triunfo extrapolando los resultados al &aacute;mbito nacional y dando por seguro un cambio de ciclo electoral a su favor, los perdedores tratan de pasar p&aacute;gina lo antes posible. Y mientras se pone el foco en las consecuencias de estos comicios para los partidos, nosotros queremos llamar la atenci&oacute;n sobre algunas cuestiones que nos han parecido interesantes de estos comicios.
    </p><h3 class="article-text"><strong>&iquest;La gesti&oacute;n como ant&iacute;doto contra Vox?</strong></h3><p class="article-text">
        Los progresistas empezaron la noche electoral temiendo una mayor&iacute;a absoluta del PP y acabaron la noche anhelando una mayor&iacute;a absoluta del PP, que dejara a Vox pol&iacute;ticamente inoperativo. Esta es quiz&aacute;s una de las lecturas m&aacute;s comunes de estas elecciones: Vox ha dejado de ser legislativamente relevante para el gobierno del PP andaluz. Junto a ella hay espacio tambi&eacute;n para una reflexi&oacute;n m&aacute;s general: &iquest;ha dejado de ser Vox relevante pol&iacute;ticamente?
    </p><p class="article-text">
        Ciertamente, no. Seguir&aacute; capitalizando el voto del descontento. Y, muy probablemente y a no ser que Espa&ntilde;a siga una trayectoria pol&iacute;tica diferente a la del resto del continente europeo, dicho voto de cabreo ir&aacute; mudando de la extrema izquierda a la extrema derecha. El nacional populismo de derechas tiene m&aacute;s &eacute;xito &ndash;como m&iacute;nimo, en las democracias avanzadas&ndash; que el populismo de izquierdas. Pero los resultados electorales no parecen tan determinados por Vox, y por la estrategia de los partidos frente a Vox. Moreno Bonilla se ha impuesto en Andaluc&iacute;a, como Feij&oacute;o lo hizo en su momento en Galicia, pasando del discurso de Vox, y enfatizando las tres &ldquo;G&rdquo;: gesti&oacute;n, gesti&oacute;n y gesti&oacute;n. En Andaluc&iacute;a se ha extendido la sensaci&oacute;n de que el PP, junto con Ciudadanos, han llevado a cabo una gesti&oacute;n seria, que ha puesto la prioridad en el desarrollo econ&oacute;mico. En la te&oacute;ricamente &eacute;poca de los populismos y la polarizaci&oacute;n, parece que triunfan los pol&iacute;ticos que subrayan la gesti&oacute;n y moderaci&oacute;n. La paradoja de estas elecciones es que, precisamente el partido que ha fundamentado su acci&oacute;n en esa gesti&oacute;n y moderaci&oacute;n, Ciudadanos, ha desaparecido del mapa pol&iacute;tico. Juan Mar&iacute;n siempre podr&aacute; decir que, pol&iacute;ticamente, muri&oacute; de &eacute;xito.
    </p><h3 class="article-text"><strong>&iquest;Qu&eacute; har&aacute; Feij&oacute;o en las pr&oacute;ximas generales?</strong></h3><p class="article-text">
        Una de las principales preguntas que surgen tras los resultados de las elecciones andaluzas es si el triunfo del PP marcar&aacute; la estrategia de competici&oacute;n del Partido Popular en las pr&oacute;ximas elecciones generales. El gran dilema de Casado -moderarse para ocupar el centro tras el descalabro progresivo de Ciudadanos o radicalizarse para competir con VOX- parece haberse resuelto: todo el mundo asume que la moderaci&oacute;n que ha caracterizado la campa&ntilde;a electoral del candidato a la Presidencia de la Junta de Andaluc&iacute;a ser&aacute; replicable por Feij&oacute;o en las pr&oacute;ximas elecciones generales.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, no est&aacute; claro en qu&eacute; medida el l&iacute;der de los populares debe o puede moderarse siguiendo la estrategia de campa&ntilde;a del PP en las elecciones andaluzas. Empecemos por el deber. Una de las consecuencias de la llegada de nuevos partidos a los parlamentos regionales tras las elecciones del 2015 fue que oblig&oacute; a las formaciones tradicionales a adaptar su oferta program&aacute;tica. En Andaluc&iacute;a, por ejemplo, la aparici&oacute;n de Podemos hizo que el programa electoral del PSOE en esa regi&oacute;n virara hacia la izquierda. Los partidos tradicionales estaban abocados a una mayor diferenciaci&oacute;n regional en su oferta pol&iacute;tica. Las singularidades territoriales por el lado de la demanda, es decir, en los electorados de cada territorio tambi&eacute;n explican esa diferenciaci&oacute;n: en Madrid, por ejemplo, los votantes del Partido Popular son m&aacute;s centralistas y sienten m&aacute;s simpat&iacute;a hacia VOX que en el resto de regiones.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, el discurso moderado del PP en las generales puede encajar bien con la demanda y oferta pol&iacute;tica en algunos territorios (donde ese discurso ha sido exitoso, como en Galicia y Andaluc&iacute;a), pero no en otros, bien porque la moderaci&oacute;n debilite su competici&oacute;n con VOX o bien porque el debate sea m&aacute;s territorial que ideol&oacute;gico (Catalu&ntilde;a). El reto para Feij&oacute;o consiste en mantener un discurso nacional suficientemente difuso para permitir declinaciones territoriales adaptadas a la competici&oacute;n en cada Comunidad Aut&oacute;noma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, est&aacute; la cuesti&oacute;n de si Feij&oacute;o puede aplicar una estrategia desde la oposici&oacute;n. Dicha estrategia es m&aacute;s complicada si el candidato la realiza desprovisto de la responsabilidad de la gesti&oacute;n pol&iacute;tica y como portavoz del PP en el Senado. El &eacute;xito de Juanma Moreno en las elecciones andaluzas se explica en gran medida por la buena valoraci&oacute;n de los ciudadanos de su gesti&oacute;n en la Junta. Un Feij&oacute;o sin responsabilidades sobre pol&iacute;ticas concretas tendr&aacute; m&aacute;s dificultades para definir el grado de moderaci&oacute;n de la marca nacional del PP. Siempre estar&aacute; a tiempo de acudir a la moderaci&oacute;n del discurso parlamentario, de las formas m&aacute;s que del contenido, pero quiz&aacute;s eso no pueda compensar la heterogeneidad en las formas y de la gesti&oacute;n pol&iacute;tica que el PP practica en la pol&iacute;tica regional.
    </p><h3 class="article-text"><strong>El PSOE andaluz a&uacute;n no es alternativa</strong></h3><p class="article-text">
        Al PSOE andaluz se le han hecho cortos estos cuatro a&ntilde;os de oposici&oacute;n. M&aacute;s preocupado por su batalla interna que por presentarse como alternativa, los datos de opini&oacute;n p&uacute;blica ya mostraban que sus posibilidades eran escasas. Su candidato, Juan Espadas, no era conocido por alrededor del 30% del electorado. Adem&aacute;s, el PSOE se ha convertido en un partido antip&aacute;tico para un porcentaje importante del electorado andaluz. Mientras un porcentaje significativo de votantes del PSOE consideraba al PP como opci&oacute;n, un 64% de los votantes del PP consideraba, en una escala de 0 a 10, que jam&aacute;s podr&iacute;a votar al PSOE. Por &uacute;ltimo, su planteamiento de campa&ntilde;a, con una l&oacute;gica nacional muy presente, no le ayudaba en unas elecciones claramente enfocadas en lo regional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El PSOE necesita cuatro a&ntilde;os m&aacute;s para oxigenarse. La inercia de 37 a&ntilde;os de gobierno y y un aparato tan asentado no hace pensar que la tarea vaya a ser f&aacute;cil. La maquinaria que tan &uacute;til fue para ganar elecciones ahora puede ser un lastre para reinventarse.
    </p><h3 class="article-text"><strong>&iquest;A&ntilde;oranza de la vieja pol&iacute;tica?&nbsp;</strong></h3><p class="article-text">
        El a&ntilde;o 2015 supuso un punto de inflexi&oacute;n en la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola con la irrupci&oacute;n en el Parlamento de las llamadas fuerzas pol&iacute;ticas emergentes, que en aquel entonces eran Podemos y Ciudadanos. Es cierto que Vox tambi&eacute;n exist&iacute;a, pero hasta 2018 no consigui&oacute; ser considerada una fuerza emergente por sus pobres resultados electorales. En todo caso, se trataba de nuevos partidos que hab&iacute;an surgido para poner voz y capitalizar el descontento con los dos grandes partidos, PSOE y PP.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y es que el malestar social era profundo y estaba muy extendido, ya fuera por la percepci&oacute;n de alejamiento hacia los problemas de los ciudadanos, por la aplicaci&oacute;n de pol&iacute;ticas impopulares tras la crisis financiera de 2008, por los esc&aacute;ndalos de corrupci&oacute;n y de falta de ejemplaridad de las &eacute;lites pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas o por la reacci&oacute;n que provoc&oacute; el proceso independentista catal&aacute;n en muchas partes de Espa&ntilde;a. Sin cambiar el sistema electoral, nuevos partidos han conseguido superar la barrera del descontento y obtener representaci&oacute;n pol&iacute;tica en estos &uacute;ltimos siete a&ntilde;os.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La sociedad anhelaba una nueva forma de hacer pol&iacute;tica. Pero esa nueva pol&iacute;tica materializada en la irrupci&oacute;n de nuevos partidos tambi&eacute;n ha ido acompa&ntilde;ada de efectos colaterales, tales como la dificultad para formar gobiernos, la ruptura de pactos de coalici&oacute;n, la repetici&oacute;n de elecciones por falta de acuerdos pol&iacute;ticos, el bloqueo institucional o la creaci&oacute;n de escisiones dentro de los nuevos partidos. En este sentido, no es balad&iacute; que, en los dos &uacute;ltimos a&ntilde;os, los viejos partidos, y especialmente el PP, hayan apelado a la estabilidad pol&iacute;tica para pedir el voto.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La amplia victoria del PP en las recientes elecciones andaluzas puede verse tambi&eacute;n como un s&iacute;ntoma de a&ntilde;oranza de la pol&iacute;tica anterior a 2015.&nbsp;Mientras los nuevos partidos afrontan problemas de supervivencia como Ciudadanos,&nbsp;de descomposici&oacute;n electoral como&nbsp;Unidas Podemos o de no cumplir con sus expectativas como Vox, los viejos partidos resisten.&nbsp;Y con ello, el tiempo de las mayor&iacute;as absolutas parece volver a ponerse de moda, quiz&aacute;s provocado por la necesidad de estabilidad pol&iacute;tica y seguridad en tiempos cada vez m&aacute;s inciertos.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Piedras de Papel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/cuatro-apuntes-19j_132_9103277.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Jun 2022 20:32:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuatro apuntes sobre el 19J]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cinco apuntes sobre las elecciones en Francia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/elecciones-francia-piedras-de-papel_132_8909412.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c1489e84-409f-4e9b-b65c-6ddf12fac030_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cinco apuntes sobre las elecciones en Francia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Por primera vez en la Quinta república, Francia ha vivido con sus dos principales partidos que estructuraban la competición política en crisis, y con un presidente que ha tenido que crear un partido 'ad hoc' para sostener su acción de gobierno</p></div><p class="article-text">
        El pasado domingo, 10 de abril, los franceses votaron en la primera vuelta de las elecciones presidenciales, dejando unos resultados que nos invitan a reflexionar, otra vez, sobre la crisis de los partidos tradicionales, sobre el ascenso electoral de la extrema derecha y sobre los posibles escenarios que se abren de cara a los resultados de la segunda vuelta. Desde Piedras de papel queremos contribuir al debate destacando estos cinco apuntes sobre las elecciones en Francia.
    </p><h3 class="article-text"><strong>1. Continuidad en el apoyo a los partidos (con una excepci&oacute;n) </strong></h3><p class="article-text">
        Nadie calificar&iacute;a los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os de pol&iacute;tica francesa como insulsos, aburridos o previsibles. Por primera vez en la Quinta rep&uacute;blica, Francia ha vivido con sus dos principales partidos que estructuraban la competici&oacute;n pol&iacute;tica en crisis, con un presidente que ha tenido que crear un partido <em>ad hoc</em> para sostener su acci&oacute;n de gobierno, ha vivido la crisis de los chalecos amarillos, y ha tenido que lidiar con una pandemia y una guerra en Europa, ambas con fort&iacute;simos impactos sociales y econ&oacute;micos en la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de lo convulso de este periodo, llama la atenci&oacute;n que los tres principales contendientes obtienen resultados muy parecidos a los que lograron en 2017: el presidente Macron logra subir casi cuatro puntos respecto a la primera vuelta de las presidenciales pasadas, Marine Le Pen crece algo menos de dos (pero el conjunto de candidaturas a la derecha de la derecha &ldquo;republicana&rdquo; tradicional sube hasta seis), y M&eacute;lenchon crece dos y medio. El centro izquierda (sumando socialistas y verdes), repite el catastr&oacute;fico resultado de 2017, y el gran derrotado es la derecha tradicional, que pasa del 20% que obtuvo Fillon hace cinco a&ntilde;os a no llegar al 5% el domingo pasado.
    </p><p class="article-text">
        El hundimiento de la derecha tradicional hace que sean los candidatos ideol&oacute;gicamente m&aacute;s pr&oacute;ximos los que crezcan m&aacute;s respecto a las &uacute;ltimas presidenciales, contribuyendo a una mayor polarizaci&oacute;n en el agregado.&nbsp;
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                Porcentaje de voto a candidaturas o grupos de candidaturas, 2017-2022                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>2. Continuidad en la composici&oacute;n del voto por edad</strong></h3><p class="article-text">
        Si analizamos el perfil de los votantes de los candidatos, tampoco parece que las elecciones del 2022 hayan cambiado mucho las cosas respecto a lo que ocurri&oacute; en 2017. Vuelven hoy a inundar nuestras pantallas los gr&aacute;ficos y tablas impactantes que muestran el &eacute;xito de Le Pen entre los trabajadores manuales, o el sesgo urbano del voto a Macron y M&eacute;lenchon. Pero estos resultados ya se dieron en 2017. De hecho, cuesta encontrar entre las encuestas publicadas diferencias sustantivas respecto a lo que ocurri&oacute; hace cinco a&ntilde;os. As&iacute;, es cierto que la encuesta poselectoral de IFOP muestra que el 35% de los trabajadores manuales votaron el pasado domingo por Le Pen, pero es que en 2017 fueron, seg&uacute;n esa misma encuesta, el 39%. Igualmente, M&eacute;lenchon habr&iacute;a obtenido el domingo el 30% del voto de los parados. Pero no es una cifra muy diferente al 32% que obtuvo entre estos votantes hace cinco a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Como muestra el siguiente gr&aacute;fico, si se analizan los datos por grupo de edad -uno de los mejores predictores del voto en 2017- solo se aprecian cambios relativamente menores: el derrumbe de los republicanos se concentra entre las personas de m&aacute;s edad, muchas de las cuales ya no habr&aacute;n podido votar en estas elecciones; Macron mejora entre este grupo de poblaci&oacute;n, y el crecimiento de M&eacute;lenchon parece deberse a una mejora entre los votantes m&aacute;s j&oacute;venes. Pero en conjunto, tampoco parece que el perfil demogr&aacute;fico de las candidaturas haya cambiado notablemente en estos cinco a&ntilde;os.
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                Porcentaje de voto a candidatos por grupo de edad, 2017 y 2022. Fuente: Encuestas poselectorales de IFOP.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text"><strong>3. Los (d)efectos del presidencialismo</strong></h3><p class="article-text">
        Cuando eliges entre personas, como sucede en las presidenciales francesas, los riesgos de desestabilizaci&oacute;n son m&aacute;s altos que cuando escoges entre partidos, como ocurre en el sistema parlamentario espa&ntilde;ol. Los &ldquo;<a href="https://muse.jhu.edu/article/225694/pdf?casa_token=3lFSqgnhpYEAAAAA:KqNOnUlJJ25LAp5-aCBc2uH5kQ7UIDYcRkpz4rZxq2en2LSEAO0MinNbYXgaVBDN89iUvAr-PE4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">peligros del presidencialismo</a>&rdquo; fueron advertidos hace d&eacute;cadas por, entre otros, el polit&oacute;logo espa&ntilde;ol Juan Linz. Y se han acentuado con la &ldquo;presidencializaci&oacute;n&rdquo; de la pol&iacute;tica, que se ha producido en todo el mundo con la proliferaci&oacute;n de los programas televisivos de entretenimiento pol&iacute;tico y la eclosi&oacute;n de las redes sociales. Con lo que, si en pa&iacute;ses con arraigo partidista como el nuestro, proliferan los l&iacute;deres medi&aacute;ticos que gobiernan de forma cesarista &iquest;Qu&eacute; no ocurrir&aacute; en sistemas con un presidente formal, como EEUU o Francia? Pues que, en la derecha, los Trump, Le Pen, o Zemmour tienen serias opciones de alcanzar la presidencia. Y que, en la izquierda, triunfan los Sanders o los M&eacute;lenchon.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero los dos bandos ideol&oacute;gicos no ganan por igual. Quien se beneficia m&aacute;s es la derecha, por la acci&oacute;n conjunta de dos factores. En primer lugar, los sistemas electorales en los que la ciudadan&iacute;a se ve abocada a escoger entre dos alternativas, como sucede en Francia, son un terreno de juego favorable para los candidatos de derechas. Ante la duda, el elector medio se decanta por el candidato de derechas, con lo que la izquierda suele perder los comicios, como sucede sistem&aacute;ticamente en el Reino Unido, o presenta candidatos extremadamente centristas, como Biden o Macron (que no es ni tan siquiera de izquierdas, sino liberal). En segundo lugar, para las izquierdas, los sistemas presidenciales son una cuesta muy dif&iacute;cil de subir. Y sirva de advertencia para la mucha gente (bastantes de izquierdas) que quiere &ldquo;presidencializar&rdquo; algunas de nuestras administraciones, como las locales. En unos a&ntilde;os, el mapa local de Espa&ntilde;a se llenar&iacute;a de mini-Macrons y mini-Le Pens, no Colaus o Carmenas.&nbsp;&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">&nbsp;<strong>4. La extrema derecha: refugio del voto descontento y actor pol&iacute;tico disruptivo</strong></h3><p class="article-text">
        Estas elecciones nos han vuelto a recordar el &eacute;xito que tiene la extrema derecha a la hora de capitalizar el descontento social en sentido amplio (enfado, malestar, desencanto, voto protesta). Un &eacute;xito que no se puede minimizar. Mientras en Francia los partidos tradicionales (republicano y socialista) se han hundido (quiz&aacute;s m&aacute;s por arrastrar la etiqueta de tradicionales, que por su ideolog&iacute;a), la extrema derecha ha exhibido m&uacute;sculo. Y no s&oacute;lo se trata de que Marine Le Pen haya conseguido en una primera vuelta el mejor resultado (23,3%) desde que en 2012 reemplaz&oacute; a su padre como flamante candidata de la ultraderecha francesa. Se trata de que casi un tercio de los electores que acudieron a las urnas el pasado domingo se decantaron por candidatos ultraderechistas. Al voto de <em>Reagrupamiento Nacional</em> de<em>&nbsp;</em>Le Pen, se suma el de <em>Reconquista</em> de Zemmour (7,2%) y el de <em>Francia en Pie</em>&nbsp;de Dupont-Aignan (2,1%).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De cara a la segunda vuelta de estos comicios, se calcula que una importante fracci&oacute;n de votantes del izquierdista M&eacute;lenchon podr&iacute;a decantarse por Le Pen. Aunque en 2017 s&oacute;lo un 11% de sus votantes <a href="https://www.eldiario.es/internacional/quien-votaron-vuelta-macron-pen_1_3412241.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en la primera vuelta optaron por la candidata de extrema derecha en la segunda</a>, ahora <a href="https://www.ft.com/content/d85546db-9b52-4aa4-a017-0368a104895b" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se calcula que hasta un tercio podr&iacute;a hacerlo</a>. De un extremo a otro. Hoy en d&iacute;a, ese tr&aacute;nsito es de la extrema izquierda a la derecha. Mientras hasta hace unos a&ntilde;os, los partidos de izquierda alternativa, como Podemos o <em>Syriza</em>, ten&iacute;an un fuerte atractivo para las personas disconformes con el sistema pol&iacute;tico y econ&oacute;mico, en la Europa de hoy el actor pol&iacute;tico disruptivo es claramente la extrema derecha.&nbsp;La extrema izquierda se ha &ldquo;domesticado&rdquo;, y ha adoptado un programa de Socialdemocracia 2.0, que los coloca muy cerca de los partidos socialdem&oacute;cratas de sus respectivos pa&iacute;ses; en algunos casos, como en Grecia con <em>Syriza</em>, sustituy&eacute;ndolos. Por el contrario, y&nbsp;por mucho que sus dirigentes procedan de la ultraderecha o incluso de partidos fascistas, la extrema derecha resiste como un producto pol&iacute;tico genuinamente &ldquo;nuevo&rdquo;, y se consolida con un amplio, y cada vez m&aacute;s transversal, espectro de votantes.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es posible que todo ello se olvide r&aacute;pidamente si el pr&oacute;ximo 24 de abril Macron vuelve a derrotar a Le Pen, como en 2017, y revalida su mandato como Presidente de la Rep&uacute;blica francesa. No obstante, la extrema derecha seguir&aacute; ah&iacute;, as&iacute; como las razones de fondo que explican su &eacute;xito electoral. Ciertamente, no sabemos muy bien por qu&eacute;, aunque todo apunta a que es una combinaci&oacute;n de cuestiones econ&oacute;micas y culturales.&nbsp;&nbsp;Por un lado, el voto a la extrema derecha puede entenderse como una reacci&oacute;n de los que se sienten &ldquo;perdedores de la modernizaci&oacute;n&rdquo;, materializada en una p&eacute;rdida de seguridad laboral, precariedad, aumento de la desigualdad social y falta de perspectivas econ&oacute;micas.&nbsp;Por otro, tambi&eacute;n puede entenderse como una reacci&oacute;n cultural de quienes perciben como una amenaza los cambios de valores (liberales y post-materialistas) ligados a procesos sociales como el multiculturalismo.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>5. Dos inc&oacute;gnitas </strong></h3><p class="article-text">
        Podemos, por tanto, caracterizar estas elecciones como la consolidaci&oacute;n de una tendencia y no tanto como un escenario completamente nuevo. Aun as&iacute;, se nos abren dos importantes inc&oacute;gnitas: qu&eacute; ocurrir&aacute; en la segunda vuelta y qu&eacute; ocurrir&aacute; en cinco a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, la clave para la segunda vuelta ser&aacute; c&oacute;mo se comporten los votantes de los candidatos que quedan excluidos de la contienda. Los l&iacute;deres principales han apelado a un cord&oacute;n sanitario a Le Pen y, en la mayor&iacute;a de los casos, han pedido directamente el voto &uacute;til para Macron. Pero queda por ver qu&eacute; tal funcionar&aacute; la concentraci&oacute;n del voto alrededor del actual Presidente. Por un lado, la aparici&oacute;n de Zemmour ha permitido a Le Pen cultivar c&oacute;modamente una imagen m&aacute;s centrada haci&eacute;ndose aceptable por votantes menos radicales, a la vez que ahora heredar&aacute; a la mayor&iacute;a de los votantes de Zemmour a los que no ha tenido que cortejar con un discurso m&aacute;s identitario. Por otro lado, estamos en un escenario de menor movilizaci&oacute;n que en anteriores elecciones (la segunda participaci&oacute;n m&aacute;s baja en primera vuelta de la V Rep&uacute;blica) y, como se&ntilde;al&aacute;bamos m&aacute;s arriba, las encuestas muestran que esta vez el cord&oacute;n sanitario es m&aacute;s permeable, convirtiendo por primera vez la hip&oacute;tesis de una presidencia de Le Pen en plausible, aunque no lo m&aacute;s probable.
    </p><p class="article-text">
        Las inc&oacute;gnitas son a&uacute;n mayores a largo plazo. Los partidos tradicionales probablemente recuperen aire en las legislativas de junio, pero han de ser capaces de articular una candidatura a la presidencia solvente para las presidenciales de dentro de cinco a&ntilde;os. Entonces, Macron no podr&aacute; presentarse a una nueva reelecci&oacute;n y, dado el car&aacute;cter personalista de En Marche, es posible que el dique de contenci&oacute;n actual frente a Le Pen no est&eacute; disponible. La amenaza de una presidencia ultraderechista en Francia permanecer&aacute; incluso si se consigue evitar en la pr&oacute;xima segunda vuelta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Piedras de Papel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/elecciones-francia-piedras-de-papel_132_8909412.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 Apr 2022 04:00:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cinco apuntes sobre las elecciones en Francia]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[12 libros para cerrar 2021]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/libros-2021-resenas_132_8618201.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/eef74b5a-1f49-4f88-bc7f-41ec134bb20c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x571y300.jpg" width="1200" height="675" alt="12 libros para cerrar 2021"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lecturas no solo de ciencias sociales; para discutir, aprender y pasarlo bien</p></div><p class="article-text">
        Siendo fieles a nuestra tradici&oacute;n navide&ntilde;a, desde <em>Piedras de papel</em> os presentamos un pu&ntilde;ado de libros que se han editado, o que han suscitado debate, durante este a&ntilde;o, y que hemos encontrado particularmente interesantes. Como es habitual, nos concentramos en ensayos cercanos a las disciplinas en las que navegamos (sociolog&iacute;a, econom&iacute;a, ciencias pol&iacute;ticas) pero como se puede apreciar de la selecci&oacute;n de t&iacute;tulos, las fronteras entre ellas son cada vez menos n&iacute;tidas. Volvemos a recomendar libros relacionados con la inmigraci&oacute;n, el comercio, el poder de las grandes empresas, la desigualdad, la polarizaci&oacute;n, la idea de libertad o el auge de la extrema derecha. Aunque nuestra selecci&oacute;n tambi&eacute;n se ha reorientado a temas nuevos como el urbanismo pol&iacute;tico, la psicolog&iacute;a o la neurociencia. Este a&ntilde;o volvemos a colar una novela que no tiene nada de ficci&oacute;n. Esperamos que alguno de estos libros os despierte inter&eacute;s, que os anime a su lectura, que os sea &uacute;til para vuestras cosas o simplemente que alimente vuestro disfrute. Un abrazo a tod@s y muy feliz a&ntilde;o.<strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Trade wars are class wars: How Rising Inequality Distorts the Global Economy and Threatens International Peace. </strong>Matthew C. Klein y Michael Pettis (Yale University Press)&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de un recorrido por la historia y por la crisis econ&oacute;mica reciente, el periodista econ&oacute;mico Matthew Klein y el profesor de finanzas en la Universidad de Beijing Michael Pettis muestran de manera accesible, i) por qu&eacute; los flujos comerciales est&aacute;n en gran medida influidos por los movimientos internacionales de capitales (y no al rev&eacute;s), ii) por qu&eacute; esos flujos de capitales responden de manera fundamental a los cambios en las condiciones de acceso al cr&eacute;dito, y iii) c&oacute;mo los determinantes de ese acceso al cr&eacute;dito en los mercados internacionales est&aacute;n vinculadas a su vez de las tasas de ahorro nacionales. La tesis fuerte del libro es que estas tasas de ahorro dependen de la distribuci&oacute;n del ingreso dentro de los pa&iacute;ses, por lo que la posici&oacute;n comercial de los pa&iacute;ses acaba siendo el resultado de conflictos distributivos internos dentro de ellos. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El texto es rico en ejemplos hist&oacute;ricos, pero es especialmente ilustrativa su descripci&oacute;n de los desequilibrios globales asociados al modelo de desarrollo chino y a las causas de la &uacute;ltima crisis financiera en le eurozona. As&iacute;, el libro explica c&oacute;mo la burbuja inmobiliaria espa&ntilde;ola de la primera d&eacute;cada del siglo XXI y el ajuste que la sigui&oacute; fueron fruto, en esencia, de din&aacute;micas econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas internas alemanas. La desigualdad provocada por las pol&iacute;ticas con las que Alemania acompa&ntilde;&oacute; el proceso de reunificaci&oacute;n hizo que el ahorro dom&eacute;stico creciera desproporcionalmente. En un contexto de libre movimiento de capitales y pol&iacute;tica monetaria com&uacute;n, ese ahorro fue canalizado hacia el exterior en forma de flujos masivos de capitales que, entre otras cosas, iniciaron y alimentaron la burbuja espa&ntilde;ola.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Klein y Pettis muestran que son equilibrios pol&iacute;ticos dom&eacute;sticos los que est&aacute;n detr&aacute;s de los desequilibrios macroecon&oacute;micos globales. Pero dan un paso m&aacute;s all&aacute; y vinculan al aumento estructural de la desigualdad (que aumenta la tasa de ahorro) como fuente &uacute;ltima de la situaci&oacute;n actual, caracterizada por los super&aacute;vits alem&aacute;n/europeo y chino, que habr&aacute; que progresivamente corregir en el futuro. El libro es menos convincente en explicar por qu&eacute; las pol&iacute;ticas de los pa&iacute;ses deficitarios son con frecuencia tambi&eacute;n sostenibles pol&iacute;ticamente (y de hecho la desigualdad podr&iacute;a haber contribuido a hacerlas m&aacute;s sostenibles, como ha afirmado Raghuram Rajan). Necesitar&iacute;amos por tanto saber mejor c&oacute;mo los mismos cambios distributivos pueden impulsar pol&iacute;ticas de super&aacute;vit o de d&eacute;ficit en diferentes contextos. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, es un libro de una ambici&oacute;n y alcance enorme, y que sirve no solo como herramienta fundamental para interpretar los cambios en los que estamos inmersos (&iquest;c&oacute;mo evolucionar&aacute; el modelo de desarrollo chino?, &iquest;qu&eacute; implicaciones tendr&aacute; el cambio en Alemania hacia pol&iacute;ticas dom&eacute;sticas m&aacute;s redistributivas?, &iquest;c&oacute;mo evolucionar&aacute; la pol&iacute;tica comercial norteamericana?), sino que ser&aacute; sin duda enriquecedor volver a leer dentro de unos a&ntilde;os.&nbsp;&nbsp;<strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Indebted Societies. Credit and Welfare in Rich Democracies. </strong>Andreas Wiedemann (Cambridge University Press)&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Que los niveles de endeudamiento de los hogares han aumentado de manera considerable en las democracias avanzadas durante las &uacute;ltimas d&eacute;cadas no es ninguna novedad. Sin embargo, encontrar una original y sesuda explicaci&oacute;n de por qu&eacute; los niveles de dicho endeudamiento var&iacute;an a lo largo del tiempo, entre pa&iacute;ses, y entre diferentes segmentos de renta, s&iacute; supone una novedad. En su libro &ldquo;<em>Indebted Societies. Credit and Welfare in Rich Democracies</em>&rdquo;, Andreas Wiedemann, profesor de ciencias pol&iacute;ticas en la Universidad de Princeton, defiende la idea de que los diferentes patrones de acumulaci&oacute;n de cr&eacute;dito (no hipotecario) por parte de las familias reflejan la brecha que existe entre los costes financieros generados por la volatilidad de la vida laboral y de las propias trayectorias vitales, por un lado, y la protecci&oacute;n y apoyo social recibido por el estado de bienestar, por el otro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa brecha entre cobertura y necesidad puede aparecer cuando nos quedamos sin empleo, cuando nuestros ingresos pasan a ser vol&aacute;tiles, cuando pedimos una baja por maternidad, cuando nos reducimos la jornada para cuidar a nuestros padres o para poder hacer un curso de formaci&oacute;n. El mercado de cr&eacute;dito, as&iacute;, se presenta como una de las alternativas en las que los hogares pueden volcarse para tapar esos agujeros. De hecho, argumenta el autor, los sistemas financieros juegan un papel muy parecido al de los estados de bienestar: ambos redistribuyen recursos, proveen liquidez y permiten que la gente invierta en capital humano. En este sentido, los mercados de cr&eacute;dito pueden sustituir o complementar a la pol&iacute;tica social. Con una peque&ntilde;a salvedad: el cr&eacute;dito como alternativa a la pol&iacute;tica social privatiza el riesgo y privatiza las oportunidades vitales. Y ello conlleva numerosas consecuencias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La primera de ellas, y m&aacute;s importante de todas, es que si el cr&eacute;dito sustituye a las prestaciones del Estado de bienestar <em>remercantiliza</em> a la ciudadan&iacute;a, es decir, ocurre lo contrario de lo que expres&oacute; majestuosamente Esping-Andersen: que el estado de bienestar <em>desmercantiliza</em> a los individuos al hacerlos -a trav&eacute;s de las transferencias sociales- independientes del mercado. Otra consecuencia, por ejemplo, es la de los efectos sobre las preferencias de los ciudadanos respecto al sistema de bienestar, o lo que Wiedemann llama &ldquo;el efecto privatizador del cr&eacute;dito&rdquo;, es decir, que la gente disminuya su apoyo a las pol&iacute;ticas de protecci&oacute;n social a medida que mejora su accesibilidad al cr&eacute;dito.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A lo largo del texto se presentan casos en donde el cr&eacute;dito sustituye al estado de bienestar (siendo las rentas m&aacute;s bajas las que se apoyan en este instrumento, ahondando en la desigualdad), casos en los que los complementa (siendo las clases medias las que utilizan el cr&eacute;dito como ascensor social) o casos en donde no hay ni una cosa ni la otra. El libro es producto de un extenso y riguroso trabajo acad&eacute;mico. Algunas de las ideas y de los hallazgos centrales ya han sido publicados en revistas de alto prestigio en ciencia pol&iacute;tica. Pero presentado en conjunto y con una estrategia emp&iacute;rica variada (combinando an&aacute;lisis macro, con datos panel a nivel micro, y con estudios de caso) el libro resulta una obra ineludible para todos aquellos preocupados por el cambio de paradigma que se est&aacute; produciendo en torno a la concepci&oacute;n y la gesti&oacute;n del riesgo en las sociedades postindustriales.<strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>The Profit Pradox. </strong>Jan Eeckhout (Princeton University Press)<strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Un excelente economista, Jan Eeckhout, describe en su exitoso The Profit Paradox de manera asequible para no expertos por qu&eacute; el creciente poder de mercado de ciertas empresas como Amazon o Facebook deber&iacute;a preocuparnos. La historia se compone de varias piezas. Los m&aacute;rgenes comerciales, es decir, la diferencia entre el coste de producci&oacute;n y el precio de venta, medidos de manera agregada, han aumentado muy sustancialmente en pr&aacute;cticamente todas las regiones del mundo en las &uacute;ltimas cuatro d&eacute;cadas. El coste relacionado con la inversi&oacute;n que las empresas hacen en innovaci&oacute;n, en cambio, no ha aumentado en la misma medida. La participaci&oacute;n en el PIB de los beneficios empresariales ha crecido de forma espectacular en el mismo periodo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El giro argumental en la historia es que este fen&oacute;meno se concentra de manera especialmente intensa en un pu&ntilde;ado de empresas, unos pocos centenares, que Eeckhout denomina &ldquo;empresas superestrellas&rdquo;. Estas empresas, muy grandes (tambi&eacute;n en t&eacute;rminos de la proporci&oacute;n del PIB que representan), muy innovadoras y muy influyentes, est&aacute;n vendiendo sus productos a un precio mucho mayor del que se fijar&iacute;a en un mercado competitivo. El autor atribuye esta situaci&oacute;n al cambio tecnol&oacute;gico, que ampl&iacute;a la escala del mercado potencial para estas empresas y no impide el surgimiento de monopolios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre los trabajadores industriales y de los servicios, por el contrario, los salarios muestran evidentes signos de estancamiento desde los a&ntilde;os ochenta, a pesar de que la productividad no ha dejado de aumentar, mientras que los precios de los bienes que se pueden adquirir con esos salarios est&aacute;n aumentando mucho m&aacute;s que los costes de su producci&oacute;n &ndash;pensemos en los precios de la alimentaci&oacute;n o la electricidad en estas fechas&ndash;. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El libro ofrece pistas importantes sobre por qu&eacute; tiene mucho sentido corregir la falta de competencia, no solo para mejorar el funcionamiento del mercado sino porque puede corregir dislocaciones sociales serias y proteger la democracia. L&eacute;anlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;"><strong>La Espa&ntilde;a de las piscinas.</strong></span><span class="highlight" style="--color:white;"> Jorge Dioni L&oacute;pez (Editorial Arpa)&nbsp;</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Demasiado a menudo asumimos que son las personas las que definen los barrios y no viceversa. Creemos que si hay barrios de izquierdas y otros de derechas, no se debe al urbanismo sino a la condici&oacute;n socioecon&oacute;mica de quienes viven ah&iacute;.&nbsp;Dicho de otro modo, si logramos llenar la Moraleja o Pedrables de trabajadores manuales, estos barrios acabar&aacute;n convirti&eacute;ndose en feudos socialistas. Pero &iquest;realmente el urbanismo es pol&iacute;ticamente inocuo? El libro &ldquo;La Espa&ntilde;a de las piscinas&rdquo; de Jorge Dioni L&oacute;pez pone en cuesti&oacute;n esta visi&oacute;n e intenta convencer al lector de que el dise&ntilde;o urbano importa pues es responsable de construir realidades pol&iacute;ticas.&nbsp;</span>
    </p><p class="article-text">
        Las intuiciones del libro son sugerentes y ofrecen un espacio muy interesante (y poco concurrido) para la reflexi&oacute;n. La tesis principal del libro es que los modelos de ciudad basados en los PAU (de urbanizaciones con piscinas y sin comercios en sus bajos) generan ciudades dispersas, islas que segregan a la poblaci&oacute;n y disuelven la idea de comunidad. Los PAU construyen entornos homog&eacute;neos internamente, pero aislados y alejados del resto de realidades que coexisten en la ciudad. Este tipo de distribuci&oacute;n geogr&aacute;fica de la poblaci&oacute;n tiene importantes implicaciones en las actitudes de los ciudadanos: fomentan el individualismo, la preferencia por la desigualdad e incluso el rechazo a quienes son distintos. En este &uacute;ltimo punto el libro de Jorge Dioni L&oacute;pez conjuga muy bien con el trabajo del polit&oacute;logo de la Universidad de Harvard, Ryan Enos (&ldquo;The space between us&rdquo;), quien demuestra que la segregaci&oacute;n en las ciudades fomenta los prejuicios, la desconfianza y la falta de cooperaci&oacute;n entre diferentes.<span class="highlight" style="--color:white;">&nbsp;</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El libro nos deja un consejo a los interesados en pol&iacute;tica y elecciones. No solo debemos prestar atenci&oacute;n al creciente conflicto en el eje urbano-rural. Haremos bien en poner nuestra mirada tambi&eacute;n en ese espacio suburbano intermedio llamado &ldquo;la Espa&ntilde;a de las piscinas&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>American Affective Polarization in Comparative Perspective.</strong> Noam Gidron, James Adams y Will Horne (Cambridge University Press)
    </p><p class="article-text">
        La primera figura de <em>American Affective Polarization in Comparative Perspective</em> caus&oacute; cierto revuelo en las redes sociales en Espa&ntilde;a incluso antes de que se publicara este librito acad&eacute;mico de apenas 80 p&aacute;ginas. La raz&oacute;n es que situaba a Espa&ntilde;a como el pa&iacute;s m&aacute;s pol&iacute;ticamente polarizado de los veinte que analizaba. En realidad, esta clasificaci&oacute;n tiene truco porque solo analiza cuatro elecciones espa&ntilde;olas, de 1996 a 2008, que incluyen los dos picos de polarizaci&oacute;n que alcanz&oacute; nuestro pa&iacute;s en 1996 y 2008. Otros estudios recientes muestran que Espa&ntilde;a es un pa&iacute;s polarizado, aunque lejos de ser &uacute;nico o el primero en esto.
    </p><p class="article-text">
        El libro muestra un an&aacute;lisis mucho m&aacute;s relevante para interpretar la polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica en Espa&ntilde;a. En concreto, establece que en aquellos pa&iacute;ses donde la desigualdad y el desempleo son mayores, tambi&eacute;n lo es la polarizaci&oacute;n afectiva, es decir, la diferencia entre lo que sentimos hacia los partidos y l&iacute;deres pol&iacute;ticos con los que nos sentimos identificados y lo que sentimos por el resto de partidos y l&iacute;deres. Los pa&iacute;ses del sur y este de Europa tienen al mismo tiempo unos mayores niveles de desigualdad econ&oacute;mica y polarizaci&oacute;n afectiva entre sus ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a estamos lejos de identificar cu&aacute;les son los factores que hacen que una sociedad se polarice en un momento hist&oacute;rico determinado, pero an&aacute;lisis comparados como los que presentan Gidron, Adams y Horne nos proporcionan hilos de los que la investigaci&oacute;n futura tirar&aacute; para avanzar en la comprensi&oacute;n de uno de los fen&oacute;menos que preocupan m&aacute;s en las sociedades contempor&aacute;neas.<strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Extrema derecha 2.0. Qu&eacute; es y c&oacute;mo combatirla</strong>. Steven Forti (Siglo XXI)&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre los libros que se han publicado este a&ntilde;o sobre el auge global de la extrema derecha, queremos destacar el del historiador y analista pol&iacute;tico Steven Forti. Un interesante y documentado ensayo cuyo&nbsp;<em>leitmotiv&nbsp;</em>es tratar de responder a la pregunta de si &ldquo;tiene sentido utilizar el concepto de fascismo para definir a las nuevas extremas derechas del siglo XXI&rdquo;, encarnadas hoy por fen&oacute;menos tan variados y distantes geogr&aacute;ficamente como el &ldquo;bolsonarismo&rdquo; en Brasil o el &ldquo;orbanismo&rdquo; en Hungr&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El autor sostiene que la actual corriente ultraderechista no es equiparable al fascismo como movimiento pol&iacute;tico que se dio entre 1919 y 1945 porque no tiene sus mismos objetivos, como crear &ldquo;un hombre nuevo&rdquo; o un &ldquo;proyecto imperialista en pol&iacute;tica exterior&rdquo;. Pero tampoco es comparable con los grup&uacute;sculos neofascistas de la segunda mitad del siglo XX, representados, en nuestro imaginario colectivo, por &ldquo;gente con la cabeza rapada&rdquo; y esv&aacute;sticas tatuadas. Forti afirma que&nbsp;nos encontramos ante algo &ldquo;radicalmente nuevo&rdquo;, aunque pueda haber &ldquo;elementos de continuidad con el pasado&rdquo;. Y propone denominarlo &ldquo;extrema derecha 2.0&rdquo;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una categor&iacute;a en la que se englobar&iacute;a una extensa y heterog&eacute;nea familia de partidos, como la Liga italiana, Vox, el Partido de la Libertad de Austria o los Dem&oacute;cratas Suecos, que compartir&iacute;an &ldquo;unos m&iacute;nimos comunes denominadores&rdquo; (entre otros, un &ldquo;marcado nacionalismo, (...), una cr&iacute;tica profunda al multiculturalismo, la condena de la inmigraci&oacute;n tachada de invasi&oacute;n o la toma de distancia formal de las pasadas experiencias de fascismo&rdquo;) y algunas caracter&iacute;sticas (estrategia pol&iacute;tica dirigida a polarizar a la sociedad, &ldquo;exacerbado tacticismo&rdquo; y cr&iacute;tica, pero no negaci&oacute;n, de la democracia).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Partidos que est&aacute;n hoy representados en muchos parlamentos y que condicionan las pol&iacute;ticas de gobierno o, incluso, gobiernan. Para Forti, el diagn&oacute;stico es claro: la extrema derecha se ha renovado, &ldquo;es m&aacute;s presentable, habla el lenguaje de la gente com&uacute;n y sabe moverse como pez en el agua en el mundo digital&rdquo;. Pero advierte: aunque es ahora percibida &ldquo;como una opci&oacute;n aceptable&rdquo;, la extrema derecha constituye una amenaza real que se pone de manifiesto en hechos tan tangibles como la deriva autoritaria/iliberal del gobierno de Viktor Orb&aacute;n en Hungr&iacute;a o el incremento de los delitos de odio y de los atentados terroristas ligados a esta ideolog&iacute;a que se han producido en el &uacute;ltimo lustro. Quiz&aacute;s, por ello, el autor dedica la &uacute;ltima parte de su ensayo a elaborar una suerte de &ldquo;manual de instrucciones&rdquo; para hacer frente a &ldquo;los Trump, los Salvini, las Lepen, los Abascal, ...&rdquo;. &iexcl;Lean, lean!&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Free. </strong>Lea Ypi (Penguin Books)&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; es ser libre? Lea Ypi reflexiona sobre esta pregunta a trav&eacute;s de los ojos de una ni&ntilde;a: ella misma y su infancia en la Albania comunista. Ypi es hoy una albanesa radicada en Reino Unido, donde es profesora en la London School of Economics. El libro es algo as&iacute; como unas memorias de su infancia en un pa&iacute;s en transformaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La primera parte del libro narra sus vivencias en la Albania comunista. Su adhesi&oacute;n infantil incondicional al r&eacute;gimen dentro de una familia en la que, sin entender muy bien por qu&eacute;, sus padres y abuela no parec&iacute;an compartir ese entusiasmo. Ypi comienza a darse cuenta que su familia tiene algunos secretos, pero, como ella repite varias veces en el libro, las respuestas estaban delante de ella. Simplemente no formul&oacute; las preguntas adecuadas para conocer la verdad que terminar&aacute; por desvelarse.
    </p><p class="article-text">
        La segunda parte del libro cubre los primeros a&ntilde;os de pluripartidismo y la libertad reci&eacute;n adquirida. La ni&ntilde;a crece y, como el pa&iacute;s, descubre que las expectativas personales y colectivas est&aacute;n lejos de alcanzarse. La ansiada libertad se topa con el caos pol&iacute;tico y econ&oacute;mico, el desempleo masivo y la frustraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El libro es fant&aacute;stico porque combina perfectamente varias voces y registros. Est&aacute; la ingenuidad de la ni&ntilde;a que mira un mundo que est&aacute; cambiando y que no termina de comprender. Pero tambi&eacute;n est&aacute; la voz de la profesora de Teor&iacute;a Pol&iacute;tica que reflexiona sobre la idea de libertad.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un hogar en el mundo. Memorias. </strong>Amartya Sen (Taurus)<strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>Un hogar en el mundo</em> son las memorias intelectuales de Amartya Sen (1933) referidas a la primera mitad de su vida, justo antes de convertirse en un economista y pensador de prestigio universal. Despu&eacute;s vendr&iacute;an la mayor&iacute;a de sus grandes contribuciones a la econom&iacute;a, a la filosof&iacute;a y a la teor&iacute;a pol&iacute;tica, que le valieron, entre otros muchos reconocimientos, el Nobel en 1998. (M&aacute;s modestamente, tambi&eacute;n el Princesa de Asturias en Ciencias Sociales, que ha recogido en Oviedo el pasado oto&ntilde;o). La importancia de sus logros bien merece conocer c&oacute;mo se forjaron, adem&aacute;s de que su historia es la de un desarrollo intelectual y pol&iacute;tico poco corriente. Para medir su estatura deber&iacute;amos pensar que Sen ha influido en c&oacute;mo se entiende el concepto mismo de igualdad, de derechos b&aacute;sicos y de bienestar, el concepto filos&oacute;fico de la justicia, el valor social de la libertad, de la transparencia y del debate p&uacute;blico, el concepto de racionalidad, el de identidad&hellip;. Y lo ha hecho, sobre todo, con matem&aacute;ticas, observaci&oacute;n minuciosa y filosof&iacute;a anal&iacute;tica, hablando mucho con mucha gente, sin sectarismo intelectual y sin pamplinas.
    </p><p class="article-text">
        En este relato de sus a&ntilde;os formativos hay una atenci&oacute;n dilatada a su educaci&oacute;n como ni&ntilde;o y adolescente.&nbsp;Puede sorprender, pero es que no todo el mundo ha estudiado matem&aacute;ticas y s&aacute;nscrito sentado bajo un &aacute;rbol en una escuela fundada por Tagore (que era gran amigo de su familia).&nbsp;Ni ha pasado por las experiencias formativas de la &uacute;ltima gran hambruna en Bengala y de la violenta partici&oacute;n de la India, que sin ninguna duda todav&iacute;a alientan su perseverancia octogenaria por entender los problemas de la desigualdad y de la identidad.&nbsp;El relato avanza m&aacute;s deprisa cada vez que cumple a&ntilde;os; si creemos en su memoria, es asombroso lo que ya hab&iacute;a aprendido al llegar a Inglaterra para hacer su doctorado. Cuando a&ntilde;os despu&eacute;s decidi&oacute; regresar a la India, el periodo en el que termina el libro, dejaba ver un amistoso reproche a la excentricidad de los economistas de Cambridge y a sus luchas escol&aacute;sticas, pero uno tiene la impresi&oacute;n de que gracias a ello no lo recibieron como a un genio, y que en eso le hicieron un favor.
    </p><p class="article-text">
        Amartya Sen no eligi&oacute; partido e hizo conversar a los grandes economistas en su cabeza; no solo a ellos, tambi&eacute;n a varios importantes fil&oacute;sofos e historiadores. A menudo &ndash;esa fue la bendici&oacute;n de Cambridge&ndash; pudo razonar con aquellos que estaban vivos. El recuerdo de ese di&aacute;logo es uno de los grandes espect&aacute;culos del libro; uno que podr&iacute;a recomendarse a todo el que desee iniciarse en la ciencia social, si no fuera porque asusta y hace presentir lo dif&iacute;cil que es saber y entender. Cualquier otro se habr&iacute;a convertido en un ecl&eacute;ctico endeble, en un esc&eacute;ptico o habr&iacute;a buscado el consuelo de una secta. Pero Sen cre&oacute; algo nuevo, y en eso se reconoce a un genio brutal.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Not Born Yesterday: The Science of Who We Trust and What We Believe</strong>. Hugo Mercier (Princeton University Press)&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay libros que abofetean convicciones que cre&iacute;amos s&oacute;lidas, pero que, expuestas a una nueva luz y a un buen repertorio de evidencia emp&iacute;rica, se desintegran. Es el caso del libro <em>Not Born Yesterday: The Science of Who We Trust and What We Believe</em> (&ldquo;No nacimos ayer. La ciencia de en qui&eacute;n confiamos y qu&eacute; creemos&rdquo;) del psic&oacute;logo evolutivo y cognitivo Hugo Mercier. Vivimos bajo el supuesto, alimentado por mitos como el del ministro de propaganda del Tercer Reich y maestro de la manipulaci&oacute;n de las masas Joseph Goebbels, de que los seres humanos somos muy cr&eacute;dulos. Nos enga&ntilde;an las empresas de publicidad, los antivacunas, los populistas como Trump, o los dictadores como Kim Jong-un. Creemos que el principal peligro es creernos sus mentiras, las fake news. Pero Mercier, en un elegantemente construido libro, nos dice que es extremadamente dif&iacute;cil enga&ntilde;ar a la gente. Ni los reg&iacute;menes m&aacute;s totalitarios, como la China de Mao, fueron capaces de convencer a los ciudadanos de las bondades de la revoluci&oacute;n cultural, o de la forma comunista de distribuir las semillas en la siembra de los campos. S&iacute;, la gente obedece a los dictadores, pero no porque les creen, sino a pesar de no creerles; simplemente, por el miedo que provocan. Y, en democracias, si se extienden noticias falsas, como las de que la tierra es plana, es porque la adherencia a las mismas no nos conlleva una molestia en nuestra vida cotidiana.
    </p><p class="article-text">
        Para Mercier, el problema de la especie humana no es que sea manipulable, sino, todo lo contrario: que es demasiado poco manipulable, demasiado cerrada a ideas novedosas. El instinto que tenemos las personas no es creernos al primer vendedor del elixir de la eterna juventud que se pasa por nuestro pueblo &ndash;de hecho, como muestra Mercier, los enga&ntilde;os masivos son extraordinariamente raros y, si suceden, no son el resultado de que resulten cre&iacute;bles, sino de que caen en tierra abonada, como los libelos contra el pueblo jud&iacute;o en zonas con fuertes sentimientos antisemitas&ndash;. Por el contrario, nuestro primer impulso es no creer lo que se nos dice. Solo con tiempo y paciencia las ideas verdaderas (como que la tierra es redonda y da vueltas alrededor del sol) pueden ser aceptadas por la gente. La clave para la difusi&oacute;n de la verdad &ndash;que es el verdadero problema social; no la difusi&oacute;n de mentiras&ndash; reside en dos factores: que el emisor de una noticia tenga un r&eacute;cord de credibilidad a sus espaldas y que percibamos que sus intereses est&aacute;n alineados con los nuestros. Si, por el contrario, pensamos que los intereses de ese experto de una universidad prestigiosa est&aacute;n alejados de los nuestros, es posible que demos m&aacute;s valor a la opini&oacute;n sin fundamento de un pol&iacute;tico populista que habla nuestro idioma. Pero ning&uacute;n populista, por h&aacute;bil que sea, nos enga&ntilde;ar&aacute; mucho ni durante mucho tiempo. Palabra de Mercier. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Projections: a Story of Human Emotions</strong>,  Karl Deisser (Random House)
    </p><p class="article-text">
        Ya es m&aacute;s que com&uacute;n encontrar tentativas de proporcionar explicaciones interdisciplinares al comportamiento humano en congresos acad&eacute;micos y revistas de casi todas las disciplinas. Una de las &aacute;reas de conocimiento que comienza a ser m&aacute;s interpelada desde otras ciencias del comportamiento es la neurociencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El reto de traer la neurociencia al terreno de las ciencias sociales est&aacute; a&uacute;n en pa&ntilde;ales. Y la mayor parte de los esfuerzos que merecen alguna atenci&oacute;n, est&aacute;n guiados por la inducci&oacute;n m&aacute;s que por teor&iacute;as que articulen de forma coherente argumentos procedentes de disciplinas dispares. Esto hace que haya lectores de todo tipo buscando trabajos que les permitan acercarse a esta materia sin que los aspectos t&eacute;cnicos resulten barreras inasumibles.
    </p><p class="article-text">
        Aunque el inter&eacute;s por las ciencias del cerebro no ha parado de crecer, hay pocos trabajos divulgativos que sean verdaderamente accesibles para profanos. Projections: a Story of Human Emotions, de Karl Deisseroth, profesor de psiquiatr&iacute;a y ciencias del conocimiento en la Universidad de Stanford, es una excepci&oacute;n. Se trata de un libro dif&iacute;cil de describir. Lejos de un tratado de neurociencia, el libro es una revisi&oacute;n cualitativa de evidencia anecd&oacute;tica interpretada desde la m&aacute;s rigurosa perspectiva cient&iacute;fica. Deisseroth describe historias cl&iacute;nicas de algunos de sus pacientes con comportamientos a priori inexplicables o patol&oacute;gicos en muchos casos. A partir de ellos construye narrativas que contextualizan e interpretan lo que sucede en cada caso mezclando los &uacute;ltimos avances en el campo de la neurociencia y el estudio del cerebro con la reflexi&oacute;n m&aacute;s humanista sobre el comportamiento individual. Algunos de estos pacientes desencadenan comportamientos maniacos, violentos, sociop&aacute;ticos, autolesivos &hellip; a partir de hechos traum&aacute;ticos. Otros se dejan desviar desde la normalidad muy poco a poco. Y en la reflexi&oacute;n que surge en cada caso, Desisseroth permite que un lector sin formaci&oacute;n previa pueda entender el potencial y las limitaciones que la neurociencia tiene para entender qu&eacute; podr&iacute;a suceder en cada caso. Para los lectores m&aacute;s acostumbrados a las ciencias sociales, la estructura del libro les recordar&aacute; a una compilaci&oacute;n de estudios de caso seleccionados con buena intuici&oacute;n anal&iacute;tica para mostrar c&oacute;mo muchos de nuestros comportamientos tienen un fundamento biol&oacute;gico y cu&aacute;nto nos queda por saber de todo ello.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ser Humanos. </strong>Facundo Manes y Mateo Niro (Paid&oacute;s)&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si hay un consenso social tras la pandemia de la COVID-19 es que las enfermedades mentales van a aumentar su presencia entre nosotros. Trastornos como la depresi&oacute;n, el estr&eacute;s postraum&aacute;tico, la fobia social o la ansiedad van a ser mucho m&aacute;s frecuentes. Por lo tanto, una de las prioridades deber&iacute;a ser destinar m&aacute;s recursos al tratamiento de este tipo de enfermedades. 
    </p><p class="article-text">
        No obstante, no es menos cierto que se habla de este tipo de trastornos con una cierta ligereza. Por ello, si hay un libro fundamental en estos tiempos es <em>Ser Humanos. </em>En sus 475 p&aacute;ginas, Facundo Manes (neurocient&iacute;fico y neur&oacute;logo) y Mateo Niro (especialista en ling&uuml;&iacute;stica) abordan todos los aspectos que explican el funcionamiento de nuestro cerebro a la hora de tomar decisiones, enfrentarnos a los cambios digitales o c&oacute;mo gestionamos nuestras emociones. Abordan problemas tan complejos como la soledad, la memoria o la toma de decisiones. Nuestro cerebro, como dicen ellos, es un &oacute;rgano social. Por lo tanto, no s&oacute;lo la biolog&iacute;a es la respuesta a muchas de sus intrigas, sino que tambi&eacute;n analizan c&oacute;mo la sociedad o nuestras creencias influyen en las decisiones, en las emociones o en las percepciones. 
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, estamos ante un libro fundamental para entender la sociedad post-COVID-19. La calidad de su escritura y la claridad expositiva permiten abordar aspectos muy complejos de forma sencilla y comprensiva. Es un libro de divulgaci&oacute;n y, por lo tanto, dirigido al gran p&uacute;blico. Seguramente, cada cap&iacute;tulo podr&iacute;a constituir una ingente literatura acad&eacute;mica. Pero ambos autores lograr explicar un gran n&uacute;mero de comportamientos de forma sencilla y directa, algo que es de gran utilidad.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mi&ntilde;&aacute;n - Hermanito. </strong>Ibrahima Balde y Amets Arzallus Antia, con traducci&oacute;n del euskera al castellano por Ander Izaguirre<strong> </strong>(Blackie Books)<strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        De <em>Hermanito</em><em><strong> </strong></em>es absurdo decir nada que no sea &lsquo;l&eacute;elo&rsquo;. Se devora en un rato, que merece ser un rato largo; o mejor, dos ratos, si se quiere dar al alma tiempo para digerir lo que la cabeza es capaz de procesar con demasiada urgencia. 
    </p><p class="article-text">
        Es un libro sobre la migraci&oacute;n. En particular, sobre la migraci&oacute;n de chicos j&oacute;venes africanos hacia Europa, que nos confirma y recuerda muchas de las cosas que aprendimos hace dos o tres a&ntilde;os, cuando las llegadas por la frontera Sur alcanzaron su m&aacute;ximo de la d&eacute;cada. Nos confirma y recuerda, por ejemplo: que no siempre hay un plan y un empe&ntilde;o en emigrar; de hecho, a menudo, lo contrario, pero las opciones para quien se queda sin padre (o sin madre) son escasas. No todo el mundo quiere marcharse a Europa pero, a veces, la vida (o la muerte) te arrastran. Que las mafias existen, pero que no todo son mafias; tambi&eacute;n hay &lsquo;facilitadores&rsquo; porque la trata de personas no es lo mismo que el tr&aacute;fico il&iacute;cito de migrantes. Que no todo el mundo quiere quedarse en Europa pero que, a menudo, tampoco es f&aacute;cil volver. Que sigue sin haber v&iacute;as de migraci&oacute;n legal y que el resultado no es menos inmigraci&oacute;n, sino m&aacute;s vulnerabilidad, menos convivencia, m&aacute;s miedo y m&aacute;s muertes. Que los muertos tienen nombre, y madre, y hermanos, que los buscan, que los esperan y que los lloran.&nbsp;Que el trabajo m&aacute;s digno del mundo posiblemente sea el de Salvamento Mar&iacute;timo
    </p><p class="article-text">
        Esto, como digo, ya lo sab&iacute;amos, pero <em>Hermanito </em>te cuenta estas verdades de manera mucho m&aacute;s cercana y eficaz que cien art&iacute;culos de investigaci&oacute;n porque es un relato sencillo, directo y honesto, en primera persona. Es imposible entender la migraci&oacute;n internacional sin estos relatos y, como dice Ibrahima, son relatos que hay que escuchar con los ojos, para que las palabras no se caigan.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de un libro sobre migraci&oacute;n yo dir&iacute;a que es sobre todo un libro sobre la infancia, sobre c&oacute;mo todo se escribe en esos primeros a&ntilde;os, en los que las carencias y las ausencias nos marcan para siempre, o casi. Por ello este es el a&ntilde;o de leer <em>Hermanito </em>y sentirse orgullosa de la aprobaci&oacute;n de la reforma del reglamento de extranjer&iacute;a que tanto ha tardado en llegar.
    </p><p class="article-text">
        <em>Hermanito </em>es una vida contada desde el absoluto respeto a quien la ha vivido, que es lo mismo que respetar al lector que la va a leer. Por eso es un libro para adultos y para adolescentes, es un libro de dos rombos para todos los p&uacute;blicos.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Piedras de Papel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/libros-2021-resenas_132_8618201.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Dec 2021 21:25:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[12 libros para cerrar 2021]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Sociología,Economía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Regular la vivienda: apuntes para el debate]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/regular-vivienda-apuntes-debate_132_7361346.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d2597ac1-dd7b-4680-8828-de31d240f021_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Regular la vivienda: apuntes para el debate"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La emergencia habitacional es una realidad que afecta especialmente a los hogares más vulnerables, sobre todo aquellos más jóvenes, con menores dependientes a cargo y en régimen de alquiler de mercado</p></div><p class="article-text">
        El gobierno espa&ntilde;ol est&aacute; inmerso en un intenso debate pol&iacute;tico acerca de c&oacute;mo regular la vivienda. No es para menos: 10 a&ntilde;os despu&eacute;s del proceso traum&aacute;tico que supuso la burbuja inmobiliaria y posterior crisis financiera que dej&oacute; a muchos hogares sin trabajo y con una hipoteca a la que hacer frente, la emergencia habitacional sigue sin dar tregua. Conviene recordar que aunque su provisi&oacute;n y asignaci&oacute;n se delega en gran medida al mercado, la vivienda es un bien de primera necesidad y un derecho constitucional. Por otro lado, el mercado de la vivienda est&aacute; <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/delicado-equilibrio-politica-alquiler_132_1718872.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sujeto a fuertes externalidades y no opera en condiciones de plena competencia</a>. Estas caracter&iacute;sticas constituyen un motivo inequ&iacute;voco para regular el mercado de la vivienda. Desde Piedras de Papel queremos contribuir modestamente al debate ofreciendo en este art&iacute;culo una peque&ntilde;a radiograf&iacute;a de la situaci&oacute;n de emergencia habitacional en Espa&ntilde;a y otros hechos estilizados del mercado de la vivienda. En un segundo art&iacute;culo haremos un an&aacute;lisis de las medidas propuestas, discutiremos las evidencias sobre su eficacia y su uso en otros pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n de la vivienda en Espa&ntilde;a es excepcional en diferentes aspectos en comparaci&oacute;n con nuestros vecinos. Nuestro <a href="https://cincodias.elpais.com/cincodias/2020/09/24/economia/1600970058_119777.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">parque p&uacute;blico de vivienda protegida es de los m&aacute;s peque&ntilde;os de Europa</a>: 0.9 viviendas sociales por cada 100 habitantes, frente a una media de 3.8 en la UE, y solo el 2.5% del stock total es vivienda protegida, frente a una media de 9.3% en la UE (en pa&iacute;ses como Austria, 1 de cada 4 viviendas son p&uacute;blicas). Esto no es tanto producto de la escasa construcci&oacute;n de vivienda protegida (aunque se haya reducido en el tiempo) sino sobre todo de la incapacidad para retener su titularidad p&uacute;blica. En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, una parte mayoritaria del stock construido de (vivienda protegida p&uacute;blica que ha pasado a manos privadas-, aunque siendo muy diferente conviene distinguir ellos caso de adquisici&oacute;n por parte de los propios inquilinos, que son hogares de rentas bajas, en cuyo caso la vivienda retiene una funci&oacute;n social, de los casos de su adquisici&oacute;n por parte de grandes corporaciones), incluso a veces haciendo peligrar a sus inquilinos, y a menudo con fines especulativos. El stock de vivienda protegida para alquiler social en la actualidad es apenas un 2% del total del parque de viviendas.
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                Fuente: Ministerio de Fomento. Series estadísticas vivienda protegida. Número de calificaciones definitivas. Planes estatales y planes autonómicos; Series estadísticas vivienda libre. Número de viviendas libres terminadas.                            </span>
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        Por otro lado, la proporci&oacute;n del salario que los hogares destinan al pago del alquiler es muy elevada, lo que genera graves dificultades en el acceso sobre todo de parejas j&oacute;venes, especialmente si tienen hijos. La <a href="https://www.expansion.com/economia/2020/07/14/5f0d7263e5fdead0078b4585.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">media espa&ntilde;ola se sit&uacute;a en el 40% del sueldo bruto anual</a>, pero en algunas ciudades, como por ejemplo Madrid o Barcelona, este porcentaje llega a superar el 50%. Eurostat define como &ldquo;sobrecarga&rdquo; que los costes de sufragar la vivienda supongan m&aacute;s de un 40% del ingreso disponible del hogar. Este problema se da con m&aacute;s intensidad en el 20% m&aacute;s pobre de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola, en el que m&aacute;s de 1 de cada 3 hogares sufre esta sobrecarga.
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                Fuente: Eurostat, Housing Cost Overburden.                            </span>
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        Adem&aacute;s, este sobrecoste tiene una incidencia particularmente elevada en hogares en situaci&oacute;n de alquiler a precio de mercado. Mientras que para los dem&aacute;s reg&iacute;menes de tenencia Espa&ntilde;a no se sit&uacute;a lejos de la media europea en cuanto a exposici&oacute;n al sobrecoste, en el caso de los inquilinos que viven de alquiler a precio de mercado, el porcentaje de hogares con sobrecarga supera el 34%, mientras que para la UE no llega al 25%. Durante la Gran Crisis Financiera, la crisis habitacional se ceb&oacute; sobre todo con los hogares con vivienda en propiedad con hipoteca pendiente, cuando el precio de sus viviendas se desplom&oacute;, a veces por debajo del montante de la hipoteca a&uacute;n adeudado. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, los desahucios a inquilinos superan con creces a los desahucios que afectan a propietarios hipotecados. A pesar de que la pandemia ha supuesto un par&oacute;n a los desahucios debido a las moratorias y prohibiciones aplicadas por el gobierno en respuesta a la misma, <a href="https://cincodias.elpais.com/cincodias/2021/03/26/economia/1616777234_542950.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se prev&eacute; que este problema vuelva con fuerza</a> una vez la emergencia sanitaria remita y la tasa de morosidad repunte, especialmente si la crisis econ&oacute;mica es persistente.
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                Fuente: EU Survey on Income and Living conditions, 2019.                            </span>
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        El problema de la sobrecarga de los costes de la vivienda viene agrav&aacute;ndose en los &uacute;ltimos a&ntilde;os debido a una fuerte apreciaci&oacute;n del alquiler que no ha venido acompa&ntilde;ada de subidas salariales significativas. Un vistazo a la tasa de pobreza revela que los costes asociados a la vivienda incrementan significativamente el riesgo de pobreza en todos los grupos de edad, aunque los m&aacute;s j&oacute;venes son los m&aacute;s afectados. Las j&oacute;venes menores de 30 a&ntilde;os ya han vivido dos grandes crisis econ&oacute;micas en lo que ha durado su corta vida laboral. Cada crisis ha dejado salarios de entrada en el mercado laboral m&aacute;s bajos, mientras que las recuperaciones apenas resuelven la preocupante intermitencia de las trayectorias laborales, muy afectadas por la precariedad, la temporalidad y unos niveles de desempleo juvenil de los m&aacute;s elevados de la UE.
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                Fuente: Encuesta de Condiciones de Vida, 2019.                            </span>
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        La vulnerabilidad coyuntural de los hogares m&aacute;s afectados en &eacute;pocas de crisis se ha convertido en estructural y end&eacute;mica porque ha condicionado el acceso a un bien de primera necesidad como es la vivienda. Un grave problema estructural de nuestro pa&iacute;s, que <a href="https://www.rtve.es/noticias/20201027/espana-entre-paises-mas-pobres-ue/2049340.shtml" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">organismos internacionales como UNICEF vienen denunciando desde hace a&ntilde;os</a>, es el de la pobreza infantil, en la que Espa&ntilde;a est&aacute; a la cabeza de Europa. El <a href="https://www.comisionadopobrezainfantil.gob.es/es/db015-el-impacto-de-las-condiciones-de-la-vivienda-de-alquiler-en-la-infancia-vulnerable" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alto Comisionado por la Pobreza Infantil emiti&oacute; un informe sobre el impacto que ten&iacute;a la vivienda</a> en el bienestar material de ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes. En &eacute;l se certifica que el acceso a la vivienda es una fuente importante de vulnerabilidad de los hogares, y que especialmente en los hogares en r&eacute;gimen de alquiler, la pobreza infantil alcanza cotas muy elevadas. La pobreza infantil, la situaci&oacute;n habitacional en r&eacute;gimen de alquiler y la sobrecarga de los costes de vivienda est&aacute;n altamente correlacionados.
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                Fuente: Encuesta de Condiciones de Vida, 2019.                            </span>
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                Fuente: Encuesta de Condiciones de Vida, 2019.                            </span>
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        Sin embargo, a pesar de toda esta pobreza habitacional, Espa&ntilde;a es un pa&iacute;s rico en vivienda. Es cierto que parte del valor de la vivienda se debe a un efecto burbuja inmobiliaria que a&uacute;n perdura, pero aun as&iacute; el porcentaje de riqueza inmobiliaria sobre el ingreso nacional supera el 450%, y es de los m&aacute;s elevados entre los pa&iacute;ses de nuestro entorno.
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            <span class="title">
                Fuente: World Inequality Database, y Artola, Bauluz y Martínez-Toledano(2019).                            </span>
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        En Espa&ntilde;a un elevado porcentaje de hogares son propietarios de la vivienda principal. Tambi&eacute;n es el pa&iacute;s de la Zona Euro donde m&aacute;s hogares poseen otras propiedades inmobiliarias distintas a su residencia principal, y la distribuci&oacute;n de esta riqueza residencial est&aacute; bastante concentrada.&nbsp; El <a href="https://nadaesgratis.es/admin/ciclos-inmobiliarios-y-desigualdad-de-la-riqueza" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recurso a la vivienda como veh&iacute;culo de inversi&oacute;n</a> es elevado en Espa&ntilde;a en comparaci&oacute;n con nuestro entorno, suponiendo un porcentaje importante en la cartera de activos de las familias con m&aacute;s recursos, a diferencia de otros pa&iacute;ses donde predominan los activos relacionados con la propiedad empresarial. Adem&aacute;s, los hogares m&aacute;s pudientes tambi&eacute;n invierten en vivienda a trav&eacute;s de veh&iacute;culos financieros gracias a un creciente rol de los fondos de inversi&oacute;n inmobiliaria (SOCIMIS), cuyo trato fiscal favorable, implementado despu&eacute;s del derrumbe del sector de la construcci&oacute;n con ventajas tributarias con la finalidad de volver a estimular la inversi&oacute;n inmobiliaria, ha tenido una dudosa eficacia como pol&iacute;tica social de vivienda y adem&aacute;s es altamente regresivo.
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                Fuente: Household Finance and Consumption Survey, 2017.                            </span>
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        Por &uacute;ltimo, la inversi&oacute;n inmobiliaria sigue siendo especialmente atractiva y elevada en Espa&ntilde;a debido a la tendencia de la vivienda a apreciarse, fruto de m&uacute;ltiples factores, y a pesar del stock de vivienda que dej&oacute; la burbuja. Las din&aacute;micas del mercado inmobiliario generan importantes vulnerabilidades en el balance tanto de los hogares como de las instituciones financieras, y en el pasado han causado fuertes desequilibrios macroecon&oacute;micos que convendr&iacute;a no repetir. Como hemos intentado evidenciar, la emergencia habitacional es una realidad que afecta especialmente a los hogares m&aacute;s vulnerables, sobre todo aquellos m&aacute;s j&oacute;venes, con menores dependientes a cargo y en r&eacute;gimen de alquiler de mercado. A pesar de esta pobreza habitacional, Espa&ntilde;a es un pa&iacute;s rico en vivienda, un hecho que invita al optimismo, puesto que no se trata tanto de un problema de escasez de oferta, pol&iacute;ticamente mucho m&aacute;s dif&iacute;cil de resolver, sino m&aacute;s bien de asignaci&oacute;n de mercado. En un segundo art&iacute;culo haremos un an&aacute;lisis de las medidas propuestas, discutiremos las evidencias sobre su eficacia y su uso en otros pa&iacute;ses.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Piedras de Papel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/regular-vivienda-apuntes-debate_132_7361346.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 31 Mar 2021 04:00:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Regular la vivienda: apuntes para el debate]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Elecciones catalanas: 5 gráficos para no perderse]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/elecciones-catalanas-5-graficos-no-perderse_132_7203386.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/457d13ef-0dd2-4363-9aa2-feafe5f7cbda_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Elecciones catalanas: 5 gráficos para no perderse"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La participación sigue cayendo. Los bloques se mantienen sin transferencias entre ellos mientras el sector de partidos no independentistas se recompone alrededor del descalabro de Cs</p><p class="subtitle">ERC rebasa a Junts en intención de voto, pero el partido de Puigdemont está más movilizado</p></div><p class="article-text">
        Hace dos semanas @Piedras_Papel salt&oacute; a la plataforma <a href="https://www.twitch.tv/piedras_de_papel" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">TWITCH</a> y se estren&oacute; con las elecciones catalanas. Aqu&iacute; os dejamos algunos de los gr&aacute;ficos que hemos ido comentando durante los &uacute;ltimos d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>La participaci&oacute;n sigue cayendo</strong></h3><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Fuente: CIS.                            </span>
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        Este gr&aacute;fico muestra que durante las &uacute;ltimas semanas los votantes se han desmovilizado. Si a principios de enero un 67% de aquellos aseguraba que acudir&iacute;a a votar &ldquo;con toda seguridad&rdquo; ese porcentaje cae en m&aacute;s de 13 puntos, hasta el 53,6%, en febrero. Adem&aacute;s, los datos de enero (en verde) mostraban que la probabilidad de ir a votar ca&iacute;a (respecto al 2017) en todos los grupos de edad, pero m&aacute;s intensamente entre los m&aacute;s j&oacute;venes. Ese dato suger&iacute;a que los m&aacute;s mayores no parec&iacute;an desmovilizarse debido a la pandemia. En la encuesta de febrero (en azul) el patr&oacute;n de voto y edad se desdibuja, y la participaci&oacute;n cae especialmente entre los de mediana edad. De nuevo, los m&aacute;s mayores no parecen m&aacute;s reacios a acudir a las urnas por miedo al contagio pues son los votantes de mayor edad los que <em>menos</em> se disponen a votar por correo. Por &uacute;ltimo, los porcentajes de participaci&oacute;n en Catalu&ntilde;a son inferiores a los que mostraban las encuestas preelectorales en Galicia (69,4%) y en el Pa&iacute;s Vasco (69,1%), lo que indica que la ca&iacute;da de participaci&oacute;n en Catalu&ntilde;a puede acabar siendo m&aacute;s intensa. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Los bloques se mantienen y el bloque no independentista se recompone</strong></h3><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Fuente: CIS.                            </span>
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        Este es el gr&aacute;fico de transferencias seg&uacute;n la encuesta flash del CIS de principios de febrero. El gr&aacute;fico confirma algunas tendencias apuntadas tanto por la encuesta del CEO (segunda quincena de enero) como en la anterior encuesta del CIS (primera quincena de enero). Primero: que apenas hay transferencias entre bloques. Las principales transferencias se dan dentro del sector no independentista y las protagoniza Ciudadanos, que sigue perdiendo votantes. En esta encuesta solo retiene el 16% de sus antiguos electores (en la anterior encuesta del CEO reten&iacute;a un 23%) y pierde m&aacute;s hacia Vox que hacia el PP, lo que indica que en estas elecciones no puede sostenerse ni sobre el voto &uacute;til, que recoge el PSC, ni sobre el voto protesta, que en gran parte se marcha a Vox. Aunque en enero el PSC recib&iacute;a m&aacute;s electores de los comunes que de Ciudadanos, en esta &uacute;ltima encuesta recibe m&aacute;s de estos &uacute;ltimos (un 16% frente a un 10% de ECP). Segundo: la CUP y el PSC son los partidos que m&aacute;s lealtad retienen de su electorado, con progresi&oacute;n ascendente en el caso del PSC, que tambi&eacute;n lidera en la movilizaci&oacute;n de la abstenci&oacute;n. En enero los socialistas reten&iacute;an a un 51% de quienes le apoyaron en el 2017, un porcentaje que aument&oacute; hasta el 61% en la encuesta del CEO y que llega hasta el 64% en esta encuesta flash. Tercero, pero no por ello menos importante. La capacidad de maniobra de ERC, partido sobre el que seguramente pivotar&aacute;  la formaci&oacute;n de gobierno,  depende de la distancia de su resultado respecto a Junts. Aunque ERC muestra una intenci&oacute;n de voto m&aacute;s alta que Junts, el partido de Puigdemont saca ventaja a los republicanos en tres indicadores: recibe algo m&aacute;s de transferencias de las que pierde; aparece con un electorado m&aacute;s movilizado y sus votantes est&aacute;n m&aacute;s seguros de ir a votar. &nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Las viejas y nuevas transferencias al PSC </strong></h3><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Fuente: CIS.                            </span>
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        El gr&aacute;fico siguiente muestra la evoluci&oacute;n de las transferencias al PSC desde Ciudadanos y En Com&uacute; Podem durante la legislatura pasada con datos del CEO. Estos son los partidos que a d&iacute;a de hoy todas las encuestas indican como los que m&aacute;s est&aacute;n perdiendo votantes a favor del partido de Illa. Como podemos comprobar, el flujo de votantes de Cs al PSC es m&aacute;s o menos estable desde una fase temprana de la legislatura. Recordemos que Cs ten&iacute;a su base m&aacute;s socialdem&oacute;crata en Catalu&ntilde;a. Con su viraje definitivo a la derecha en las dos elecciones generales de 2019 y su diluci&oacute;n como alternativa, el PSC ha venido contando con votantes que volv&iacute;an a votarle despu&eacute;s de haberse ido a Cs. No ocurre as&iacute; con En Com&uacute; Podem. Ha tenido que ocurrir que Podemos se entendiera con el PSOE en el nivel estatal para que hubiera una mayor transferencia en Catalu&ntilde;a de votantes de En Com&uacute; Podem al PSC. El resultado es que el PSC encara las elecciones con buenas perspectivas, recibiendo votos tanto de su derecha (Cs) como de su izquierda (En Com&uacute; Podem), siempre dentro del bloque no soberanista.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>El &ldquo;efecto Illa&rdquo; &iquest;se desvanece?</strong></h3><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Fuente: CIS.                            </span>
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        El desembarco del exministro de sanidad Salvador Illa a la pol&iacute;tica catalana monopoliz&oacute; gran parte de la atenci&oacute;n medi&aacute;tica durante las semanas de enero. La popularidad del nuevo candidato socialista mejor&oacute; sustancialmente la de su predecesor en el cargo, Miquel Iceta. El llamado &ldquo;efecto Illa&rdquo; no s&oacute;lo se caracterizaba por buenas valoraciones entre el electorado socialista sino tambi&eacute;n entre los votantes de los partidos frontera con el PSC, especialmente Ciudadanos y En Com&uacute; Podem (ECP). Lo vemos en el gr&aacute;fico de arriba, que muestra la valoraci&oacute;n que en una escala de 0 a 10 de Illa hacen los votantes de todos los partidos (utilizando su voto en las elecciones de 2017) de Salvador Illa. El gr&aacute;fico compara tambi&eacute;n  la valoraci&oacute;n que hacen esos votantes del candidato que presenta su partido. Podemos comprobar que los votantes del PSC, como es de esperar, valoran muy positivamente a Illa. Solo los votantes de JxCat tienen una valoraci&oacute;n aun mejor de su candidata. Lo interesante es lo que ocurre con los votantes de ECP y de Cs. Los votantes de ECP tienen una valoraci&oacute;n muy alta de Illa. Le otorgan un 5,6, con lo que le dan un aprobado y no lejos de Albiach, la candidata en estas elecciones. Los votantes de Cs tambi&eacute;n valoran bien a Illa. Si bien no llega al aprobado, lo cual en estos indicadores es siempre improbable, es llamativo que valoran a Illa casi igual que a Carrizosa, que es el candidato del partido. En definitiva, Illa parec&iacute;a un candidato que permite consolidar las dos fuentes de crecimiento del PSC: votantes de Cs y ECP. El &ldquo;efecto Illa&rdquo; que mostraban las encuestas era de una magnitud considerable e indicaban que el PSC estaba en condiciones de mejorar sus resultados gracias al atractivo del candidato. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, dicho efecto Illa debe tomarse con cierta cautela de cara al domingo. Hab&iacute;a motivos para sospechar que una vez el candidato entrara en la batalla electoral y se convirtiera en el foco de ataques de los partidos rivales, su imagen se podr&iacute;a ver f&aacute;cilmente deteriorada. La encuesta flash del CIS publicada recientemente nos permite analizar la evoluci&oacute;n del efecto Illa entre enero y febrero. Los datos indican que la popularidad del candidato socialista se ha deteriorado sobre todo en los votantes de la &oacute;rbita independentista (CUP, ERC y Junts), lo cual probablemente era de esperar. Lo m&aacute;s interesante es que la valoraci&oacute;n tambi&eacute;n cae entre los votantes de En Com&uacute; Podem. Esto podr&iacute;a indicar que, a pesar de ser un candidato valorado por estos votantes, el empuj&oacute;n inicial se podr&iacute;a estar desvaneciendo y la campa&ntilde;a no est&aacute; sirviendo para consolidar esta transferencia de votos. De hecho, en la encuesta del GESOP para El Peri&oacute;dico del mes pasado, entre los que votaron ECP en 2017 hab&iacute;a m&aacute;s votantes que valoraban mejor a Illa que a la candidata del partido, Jessica Albiach y&nbsp;en los &uacute;ltimos datos del CIS ya no ocurre as&iacute;. En el otro lado, Illa ha mejorado su valoraci&oacute;n entre quienes votaron a Ciudadanos, el PP y el PSC. Parecer&iacute;a que la campa&ntilde;a y el liderazgo de Illa est&aacute; permitiendo consolidar la transferencia de votos desde los naranjas. Recordemos, adem&aacute;s, que este es un partido en el que el liderazgo de Arrimadas fue fundamental para el &eacute;xito de 2017 y en el que muchos votantes, ya entonces votaron centrados en el l&iacute;der.
    </p><p class="article-text">
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                Fuente: CIS.                            </span>
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        En definitiva, &iquest;se ha desvanecido el &ldquo;efecto Illa&rdquo;? Los resultados no son concluyentes. Ciertamente, al PSC no deber&iacute;a preocuparle excesivamente que Illa sea hoy menos popular entre el independentismo, pues se trata de un colectivo que muy dif&iacute;cilmente votar&iacute;a a este partido fuera cual fuera la imagen del candidato. Sin embargo, s&iacute; parece relevante que la valoraci&oacute;n del candidato socialista haya ca&iacute;do medio punto en apenas un mes entre los votantes de En Com&uacute;, un colectivo que m&aacute;s f&aacute;cilmente podr&iacute;a optar por pasarse a las filas socialistas en funci&oacute;n de c&oacute;mo se valore el candidato Illa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Piedras de Papel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/elecciones-catalanas-5-graficos-no-perderse_132_7203386.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Feb 2021 05:01:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Elecciones catalanas: 5 gráficos para no perderse]]></media:title>
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      <title><![CDATA[2020 en 12 gráficos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/balance-2020-graficos_132_6625818.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/57093c36-668a-42b8-b348-d520c862cce9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="2020 en 12 gráficos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En Piedras de Papel hemos escogido una docena de gráficos para hacer balance de un año que será recordado como el de la pandemia del coronavirus (SARS-CoV-2). Con ellos decimos adiós a este "annus horribilis" y os deseamos un ¡Feliz 2021!</p></div><p class="article-text">
        El 2020 ser&aacute; para los analistas el a&ntilde;o en el que reventaron todas las series temporales. Adem&aacute;s de las dolorosas cifras de fallecidos, la COVID-19 y las restricciones a la movilidad para parar el contagio tambi&eacute;n se han hecho sentir en la econom&iacute;a, con las principales variables tomando valores que en muchos casos no se ve&iacute;an desde la Segunda Guerra Mundial. En el balance del a&ntilde;o que presentamos aqu&iacute; se puede apreciar, en algunos de los 12 gr&aacute;ficos seleccionados, el gran impacto que ha tenido la pandemia en muchos &aacute;mbitos. Otros de los gr&aacute;ficos no tratan espec&iacute;ficamente del coronavirus, pero creemos que han formado parte de los hitos que han marcado este a&ntilde;o a nivel nacional.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1.&nbsp;&nbsp;&nbsp;El sangrante n&uacute;mero de v&iacute;ctimas de la pandemia</strong>
    </p><p class="article-text">
        La COVID-19 se ha esparcido por el globo. Desde que aparecieron los primeros brotes en China, todos los pa&iacute;ses de todos los continentes han ido sucesivamente pasando por las mismas curvas de contagios y muertes, uno detr&aacute;s de otro. Pa&iacute;ses que en alg&uacute;n momento destacaron como modelos han acabado sucumbiendo al mismo destino que los dem&aacute;s. A mediados de noviembre se super&oacute; la tr&aacute;gica cifra de 10.000 muertes por coronavirus al d&iacute;a en el mundo. Esta expansi&oacute;n tan r&aacute;pida de la pandemia denota un mundo altamente interconectado y sin demasiados cortafuegos a problemas de esta naturaleza. Salvo honrosas excepciones, la reacci&oacute;n de los pa&iacute;ses ha sido lenta y parcial, cuando no abiertamente negligente. 
    </p><p class="article-text">
        En marzo en Europa a&uacute;n mir&aacute;bamos con una mezcla de asombro y arrogancia las medidas draconianas que implementaba China para atajar la expansi&oacute;n del virus, cuando este nos golpe&oacute; de lleno. Y si la primera ola nos pill&oacute; desprevenidos, la segunda ola ha sido mucho peor. De hecho, si miramos los datos entre febrero y marzo, que corresponden en su totalidad a China, vemos una curva que es una nimiedad respecto a lo que ha pasado despu&eacute;s en el resto del mundo. Es cierto que el viejo continente era m&aacute;s vulnerable por su demograf&iacute;a y fue de los primeros en ser golpeado, sin tener mucho margen de reacci&oacute;n. Pero el esfuerzo masivo para aplanar la primera ola se ha tirado por la borda con el desconfinamiento del verano. Europa ha tenido una doble miop&iacute;a: lo vimos tarde y nos convencimos de que solo habr&iacute;a una ola. 
    </p><p class="article-text">
        No se puede negar que a pesar de haber sido el origen del virus, China tuvo una reacci&oacute;n r&aacute;pida y contundente, y seguramente pase a la historia como el que mejor supo gestionar la pandemia. Al otro lado del espectro est&aacute;n los cuasi-continentes de India, Brasil y EE.UU., con sus dirigentes populistas que no han querido poner medidas suficientes para atajar el contagio, y esto se ha visto reflejado en los datos. &Aacute;frica, que es el continente m&aacute;s pobre, afortunadamente no se est&aacute; viendo tan afectado por la pandemia, gracias a su jovenc&iacute;sima demograf&iacute;a y a su menor densidad de poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>2.&nbsp;&nbsp;&nbsp;Los pobres van menos al m&eacute;dico (tambi&eacute;n) por coronavirus </strong>
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n disponemos de muy pocos datos para valorar la incidencia que la pandemia est&aacute; teniendo entre personas de distinta clase social o condici&oacute;n socioecon&oacute;mica. A nivel agregado, un <a href="https://academic.oup.com/jpubhealth/article/42/4/698/5881845" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio </a>de la primera ola del virus mostraba que la incidencia de este fue mayor en distritos con una renta m&aacute;s baja en Barcelona. Este dato ir&iacute;a en la direcci&oacute;n de algo que nos contaba Fabrizio Bernardi en este <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/coronavirus-clase-social_132_5919049.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">blog </a>en abril: en general, los grupos socioecon&oacute;micos m&aacute;s bajos sufren con mayor frecuencia enfermedades cr&oacute;nicas. Las explicaciones y especulaciones acerca de esta relaci&oacute;n entre enfermedad y clase social son m&uacute;ltiples y han ido apareciendo en los medios a lo largo de este 2020. Una hip&oacute;tesis que no se ha prodigado mucho, sin embargo, es el hecho de que las personas de clase social baja pudieran recurrir menos al m&eacute;dico ante s&iacute;ntomas de la enfermedad, ya sea por carecer de informaci&oacute;n adecuada o por la presi&oacute;n provocada por situaciones sociolaborales m&aacute;s precarias. 
    </p><p class="article-text">
        A partir de los bar&oacute;metros mensuales del CIS, en el gr&aacute;fico mostramos que, efectivamente, desde mayo hasta noviembre las personas de clase baja han &ldquo;tenido&rdquo; que acudir en mucha menor proporci&oacute;n que las de clase media-alta y alta a los servicios sanitarios por s&iacute;ntomas relacionados con la COVID-19. Esto se ve de forma muy clara en las dos olas -en mayo y a partir de septiembre- pero no en los meses de menor incidencia -junio y julio. En noviembre, por ejemplo, el porcentaje de personas que se consideran de clase media-alta y alta que acudi&oacute; a los servicios m&eacute;dicos por el virus fue diez puntos superior al de las personas de clase baja o pobres.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Quiere esto decir que el virus ha afectado m&aacute;s a las clases acomodadas? No parece que este sea el caso. Con otra de las preguntas mensuales del CIS podemos calcular qu&eacute; porcentaje de personas de ambas clases fueron diagnosticadas con el virus tras acudir al m&eacute;dico y hacerse la prueba. En este caso pr&aacute;cticamente no hay diferencias entre clases acomodadas y bajas. Por tanto, los datos apuntan a que, incluso si la incidencia fuera la misma, las personas de clase media-alta y alta estar&iacute;an m&aacute;s dispuestas a acudir a los servicios sanitarios. Habr&aacute; que prestar especial atenci&oacute;n a este dato en el 2021 por las consecuencias tan importantes que puede tener tanto para el diagn&oacute;stico de la enfermedad a nivel individual, como para su control a nivel poblacional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>3.&nbsp;&nbsp;&nbsp;El a&ntilde;o en que nos dejamos de mover</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una de las formas m&aacute;s claras de visualizar el cambio en los patrones de comportamiento que ha supuesto la pandemia en nuestras sociedades es a trav&eacute;s de los datos de movilidad que capturan las herramientas tecnol&oacute;gicas que ahora nos acompa&ntilde;an a todas partes. El gr&aacute;fico recoge datos del proyecto de movilidad de Google, y muestra c&oacute;mo con el confinamiento redujimos nuestra movilidad hasta niveles desconocidos. Tambi&eacute;n se aprecia en la secuencia (primero Italia, despu&eacute;s Espa&ntilde;a, despu&eacute;s Francia), la magnitud del confinamiento (especialmente duro en Espa&ntilde;a, y con alt&iacute;simas tasas de cumplimiento), el proceso de desescalada desde primavera, y las restricciones asociadas a la segunda ola (m&aacute;s suaves, y en este conjunto de pa&iacute;ses m&aacute;s concentradas en Francia).
    </p><p class="article-text">
        <strong>4.&nbsp;&nbsp;&nbsp;La protecci&oacute;n al empleo como respuesta a la crisis</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esta crisis econ&oacute;mica se ha diferenciado en muchas dimensiones a la anterior de 2008. La principal, las autoridades monetarias y fiscales han respondido de manera m&aacute;s contundente y coordinada. Pero otra gran diferencia es c&oacute;mo los pa&iacute;ses han desplegado pol&iacute;ticas de protecci&oacute;n al empleo (en el caso espa&ntilde;ol, los ERTE), destinadas a evitar que una crisis transitoria de oferta y demanda se tradujera de manera autom&aacute;tica en una crisis de desempleo. Y as&iacute;, a diferencia de crisis pasadas, la magnitud de la ca&iacute;da del empleo ha sido significativamente m&aacute;s contenida que la del PIB.
    </p><p class="article-text">
        <strong>5.&nbsp;&nbsp;&nbsp;El privilegio del teletrabajo</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una de las formas m&aacute;s comunes y discutidas del impacto de la crisis por COVID-19 en las condiciones laborales desde el primer confinamiento, ha sido la capacidad de adaptar los puestos de trabajo a una situaci&oacute;n tan extraordinaria como la que se vivi&oacute; desde mediados de marzo de 2020. De entre ellas, el &ldquo;teletrabajo&rdquo; es quiz&aacute;s una de la que m&aacute;s atenci&oacute;n ha recibido tanto por su impacto en la salud mental de los trabajadores, como en su productividad y en la conciliaci&oacute;n de la vida laboral y familiar.
    </p><p class="article-text">
        Aunque deslocalizar a los trabajadores y digitalizar sus tareas o la comunicaci&oacute;n de los equipos responde a una visi&oacute;n solo parcialmente relacionada con lo que en recursos humanos se denomina teletrabajo, lo cierto es que la r&aacute;pida reacci&oacute;n de muchas empresas y administraciones permiti&oacute; a un gran n&uacute;mero de trabajadores desempe&ntilde;ar sus funciones en la distancia y, as&iacute;, preservar sus empleos al menos en la primera fase de la crisis.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, como en tantos otros aspectos, el mayor golpe resultante de la crisis ha reca&iacute;do en los hogares con rentas bajas en los que se concentran los trabajadores con un menor perfil formativo y que, casi siempre, acumulan otras fuentes de desventaja relacionadas con la estructura de sus hogares o su origen.
    </p><p class="article-text">
        El teletrabajo ha sido un recurso al que han podido recurrir muy mayoritariamente los trabajadores que viv&iacute;an en hogares con rentas m&aacute;s altas. El gr&aacute;fico muestra el porcentaje de encuestados que trabajaba en la ciudad de Madrid seg&uacute;n si recurrieron o no al teletrabajo en abril de 2020 seg&uacute;n el nivel de ingresos anterior a marzo de 2020 en el conjunto del hogar. Naturalmente, muchas de las ocupaciones que aportan ingresos a los hogares de rentas bajas son manuales y su deslocalizaci&oacute;n es imposible. Sin embargo, llama la atenci&oacute;n la pendiente de este efecto y la diferente distribuci&oacute;n de ingresos de los de las personas que pudieron recurrir a esta adaptaci&oacute;n para preservar su empleo. Todo ello es una prueba de que la capacidad de adaptarse para encajar los golpes que dejan las crisis del siglo XXI es muy diferente en distintos puntos de nuestro sistema de estratificaci&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        <strong>6.&nbsp;&nbsp;&nbsp;El impacto de la pandemia sobre la Seguridad Social</strong>
    </p><p class="article-text">
        El sector p&uacute;blico ha sido la garant&iacute;a de &uacute;ltimo recurso de los ingresos de trabajadores afectados por cierres o reducciones temporales de la actividad de sus empresas, a trav&eacute;s de los ERTE, que han reducido, pero no evitado, el aumento considerable del desempleo. Entre regulaciones de empleo y desempleados, en pocos meses de 2020 la Seguridad Social se hizo cargo de los ingresos de casi 5 millones de trabajadores (gr&aacute;fico izquierdo). 
    </p><p class="article-text">
        El modelo de crecimiento espa&ntilde;ol, sesgado hacia sectores de bajo valor a&ntilde;adido, intensivos en trabajo, y el estancamiento de la productividad, configuran un mercado laboral con un nivel de desempleo estructural elevado y muy sensible a fluctuaciones de la actividad econ&oacute;mica, de manera que, lamentablemente, esta cifra tan elevada de parados no es desconocida para nuestro pa&iacute;s. Sin embargo, la evoluci&oacute;n del mercado laboral en 2020 destaca por su magnitud muy puntual y concentrada en el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;La otra cara de la moneda de las cifras de fallecidos de la pandemia, que ha afectado muy especialmente a la gente mayor, se ve reflejada en otra de las principales partidas de la Seguridad Social: el pago de las pensiones. El n&uacute;mero de pensiones que paga cada mes la Seguridad Social, que en circunstancias normales sigue una tendencia ascendente constante, reflejando tendencias demogr&aacute;ficas, ha sufrido un frenazo importante este 2020. El mes de mayo fue el mes en el que m&aacute;s cayeron proporcionalmente las pensiones pagadas desde que existen estad&iacute;sticas (gr&aacute;fico derecho).
    </p><p class="article-text">
        <strong>7.&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y con la pandemia&hellip;lleg&oacute; el pesimismo</strong>
    </p><p class="article-text">
        Con la COVID-19, no s&oacute;lo lleg&oacute; una crisis sanitaria. Tambi&eacute;n lleg&oacute; una crisis econ&oacute;mica que nos llev&oacute; a la mayor ca&iacute;da instant&aacute;nea del PIB que hemos conocido. En esta situaci&oacute;n, con empresas cerrando y la econom&iacute;a parada, el des&aacute;nimo y el pesimismo sobre la situaci&oacute;n econ&oacute;mica se extendi&oacute; muy r&aacute;pidamente.
    </p><p class="article-text">
        El gr&aacute;fico muestra c&oacute;mo se redujo el optimismo sobre el futuro de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola a ra&iacute;z de la crisis sanitaria. En concreto, el gr&aacute;fico muestra los datos de una encuesta realizada en agosto de 2019 y otra encuesta realizada en mayo de 2020 a las mismas personas. A la pregunta de c&oacute;mo de optimista o pesimista eran respecto al futuro econ&oacute;mico de Espa&ntilde;a en los pr&oacute;ximos cinco a&ntilde;os, en agosto de 2019 un 32% de los espa&ntilde;oles se mostraba optimista. Nuestro pa&iacute;s parec&iacute;a dejar atr&aacute;s los fantasmas de la crisis financiera y con paso seguro parec&iacute;a consolidar su recuperaci&oacute;n. Solo nueve meses despu&eacute;s, y con la crisis del coronavirus todav&iacute;a dando sus primeros pasos, un 81% de los espa&ntilde;oles era pesimista sobre al futuro econ&oacute;mico. De ellos, casi un 30% era muy pesimista. Este entorno de incertidumbre econ&oacute;mica y pesimismo que emergi&oacute; desde un momento muy inicial ha facilitado, adem&aacute;s, que la divisi&oacute;n pol&iacute;tica sobre c&oacute;mo gestionar la crisis y su d&iacute;a despu&eacute;s irrumpiera muy pronto en comparaci&oacute;n con otros pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        <strong>8. El CIS, la Monarqu&iacute;a y otros gr&aacute;ficos imposibles</strong>
    </p><p class="article-text">
        El Centro de Investigaciones Sociol&oacute;gicas (CIS) nos obliga a proceder sobre la realidad contempor&aacute;nea como arque&oacute;logos ante un mosaico fragmentado, como lectores de tablillas que se han perdido en su mayor parte pero que el capricho del tiempo nos ha dado en fragmentos. M&aacute;s que un dise&ntilde;o intencionado para esconder los hechos, su legado se parece a los azares del sol y el viento, a los destrozos del fuego, que se confunden, como en algunas tumbas fara&oacute;nicas, con tal o cual inepta estratagema para cambiar las cosas de sitio.
    </p><p class="article-text">
        Las calvas en las series de datos del CIS -y eso cuando nos deja cosas que parecen series y no perdigonadas- nos llevan a reclamar, una y otra vez, que el CIS planifique y ordene sus investigaciones de forma que sean &uacute;tiles para la sociedad. Lo importante en el estudio de la opini&oacute;n p&uacute;blica es siempre la comparaci&oacute;n. Repetir las mediciones con el mismo instrumento es lo &uacute;nico que podemos hacer cuando tenemos instrumentos tan imperfectos como las encuestas. Los tiros sueltos, en general, sirven de poco en cuestiones de opini&oacute;n.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Uno de cientos de ejemplos de la arritmia metodol&oacute;gica del CIS, que cada vez va a peor, es la serie de confianza en las instituciones, entre las que se cuenta la tra&iacute;da y llevada pregunta por la Monarqu&iacute;a. Habr&iacute;a cosas que aprender: la fuerte correlaci&oacute;n entre todas las instituciones. La mayor confianza en la Monarqu&iacute;a que en el resto. El declive secular acelerado con la recesi&oacute;n y el comienzo de la recuperaci&oacute;n a partir de 2013-2014 (cuando, en las elecciones al Parlamento Europeo, comenz&oacute; el fin del bipartidismo), la apreciable mejora en la confianza en el Parlamento tras las elecciones generales de 2016. &iquest;Pero qu&eacute; pasa con las dem&aacute;s?; &iquest;qu&eacute; pasa despu&eacute;s? Solo podemos imaginarlo.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        F&iacute;jense que el ritmo es de aprendiz de tamborilero. En 1994 se pregunta dos veces, ninguna en el 95, dos veces seguidas en el 96; luego calla en el 97, pero vuelve en febrero del 98 y se repite diez meses m&aacute;s tarde: ah&iacute; queremos imaginar a un director o directora de investigaci&oacute;n tratando de mantener un pulso suficiente, pero in&uacute;til, pues luego desaparece hasta 2003; despu&eacute;s salta a 2006, luego parece que va a ser cada dos a&ntilde;os, luego se repite en un a&ntilde;o, luego vuelve a bienal, luego se extingue, de momento, durante cinco a&ntilde;os.&nbsp;&iquest;Volver&aacute;? Ojal&aacute;, pero no lo vemos cerca. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, se han borrado cada vez m&aacute;s series. Y no va a colar que ha sido el viento. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>9. El gobierno d&eacute;bil se hace fuerte</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el &aacute;mbito pol&iacute;tico, 2020 comenzaba en Espa&ntilde;a con un reci&eacute;n estrenado gobierno del Partido Socialista y Unidas Podemos, el primero de coalici&oacute;n que se formaba a nivel nacional en la reciente etapa democr&aacute;tica. &nbsp;El 7 de enero, tras una votaci&oacute;n <em>in extremis</em>, Pedro S&aacute;nchez consegu&iacute;a ser investido Presidente del Gobierno por el Congreso de los Diputados, con la mayor&iacute;a m&aacute;s ajustada de la democracia, apenas dos votos de diferencia: 167  &ldquo;s&iacute;es&rdquo;, frente a 165 &ldquo;noes&rdquo;. Con ello, se pon&iacute;a fin a un per&iacute;odo previo de 10 de meses de <em>impasse pol&iacute;tico</em>, que hab&iacute;a estado marcado por la provisionalidad de un gobierno en funciones y la repetici&oacute;n de las elecciones generales. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, el nuevo ciclo pol&iacute;tico y el a&ntilde;o comenzaban con una gran incertidumbre sobre la duraci&oacute;n de la legislatura. Frente a un aparente bloque de oposici&oacute;n de derecha (PP, VOX y Ciudadanos) compacto y fuerte (a 4 esca&ntilde;os de la suma PSOE-UP), generaba muchas dudas cu&aacute;l ser&iacute;a el grado de unidad dentro del gobierno entre socialistas y morados, y c&oacute;mo podr&iacute;a gobernar &eacute;ste en una situaci&oacute;n de minor&iacute;a en el Congreso m&aacute;s polarizado y fragmentado de la democracia. 
    </p><p class="article-text">
        Once meses despu&eacute;s, en el contexto de la pandemia, el gobierno acaba el a&ntilde;o exhibiendo mayores apoyos parlamentarios que con los que contaba al comienzo del mismo. En concreto, un total de 21 apoyos m&aacute;s, materializados en la trascendental votaci&oacute;n sobre los Presupuestos Generales del Estado de 2021 que tuvo lugar en el Congreso el pasado 3 de diciembre. 
    </p><p class="article-text">
        Aprobar estas cuentas p&uacute;blicas se hab&iacute;a convertido en una especie de &ldquo;prueba de resistencia&rdquo; que el PSOE y Unidas Podemos necesitaban superar para mostrar primero su cohesi&oacute;n interna y despu&eacute;s su capacidad para continuar gobernando el resto de legislatura. Pese a las cr&iacute;ticas que ha recibido el ejecutivo de S&aacute;nchez, incluso entre las filas socialistas, por recibir los apoyos de Bildu, el logro de este objetivo, con una mayor&iacute;a m&aacute;s holgada que la que consigui&oacute; en la investidura, ha servido para fortalecer su imagen. No obstante, contar con m&aacute;s apoyos parlamentarios no ha evitado que, a medida que los morados han ido marcando perfil propio, los roces entre los dos socios de gobierno hayan ido en aumento a finales de a&ntilde;o. Algo que podr&iacute;a intensificarse en los primeros meses de 2021, de cara a la celebraci&oacute;n de las elecciones catalanas previstas para el 14 de febrero. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>10. La pandemia y el apoyo al gobierno entre los mayores</strong>
    </p><p class="article-text">
        En su libro <em>Democracy for Realists</em>, el polit&oacute;logo Larry Bartels cuenta que ante desgracias colectivas como sequ&iacute;as o inundaciones los votantes evaluamos la acci&oacute;n del gobierno no de una manera sofisticada, sino llenos de frustraci&oacute;n y pr&aacute;cticamente a ciegas. Provistos de alg&uacute;n tipo de narrativa, somos capaces de atribuir a los gobiernos -sean del color que sean- la responsabilidad de dichos eventos sin trazar una l&iacute;nea n&iacute;tida entre estos y la acci&oacute;n gubernamental. Las causas del brote de la COVID-19, como otros eventos inesperados, podr&iacute;an entrar en esa categor&iacute;a, en donde el gobierno no tiene otra opci&oacute;n m&aacute;s que la de encajar el golpe. No obstante, la gesti&oacute;n de la pandemia dif&iacute;cilmente pueda escapar a una escrupulosa evaluaci&oacute;n retrospectiva por parte de los ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, el principal partido del gobierno (el PSOE) no ha registrado un desgaste electoral significativo desde el inicio de la pandemia. El partido de Pedro S&aacute;nchez ha mantenido una intenci&oacute;n directa de voto (IDV) entre el 25% y el 20% entre marzo y diciembre seg&uacute;n los bar&oacute;metros del CIS. No obstante, como parece haber sucedido con Donald Trump en Estados Unidos, los votantes m&aacute;s mayores (particularmente vulnerables a los estragos del virus) pueden estar retirando su apoyo a los socialistas. 
    </p><p class="article-text">
        La l&iacute;nea m&aacute;s clara del gr&aacute;fico muestra la evoluci&oacute;n de la IDV para los votantes mayores de 65 a&ntilde;os. Antes de estallar la crisis del coronavirus, un 35% de estos declaraban que votar&iacute;an a los socialistas en caso de haber elecciones generales, pero este porcentaje cay&oacute; 10 puntos una vez atravesada la primera ola de contagios. La l&iacute;nea m&aacute;s oscura del gr&aacute;fico eval&uacute;a dicha ca&iacute;da en t&eacute;rminos comparados: representa la diferencia en IDV entre los m&aacute;s mayores y el resto de votantes. Si en enero y febrero de 2020, los mayores de 65 a&ntilde;os ten&iacute;an una mayor preferencia por el PSOE en comparaci&oacute;n con los votantes de otras edades (casi 10 puntos porcentuales m&aacute;s), dicho sesgo en el apoyo a los socialistas cay&oacute; por debajo de los 5 puntos en abril y desde entonces se ha mantenido en ese margen. Los votantes mayores siempre han sido un gran activo para los partidos tradicionales. La merma de su confianza en el PSOE en un per&iacute;odo tan corto de tiempo podr&iacute;a convertirse en un serio inconveniente para los socialistas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>11. El repunte centralista</strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde que entre el 2012 y el 2014 se produjera en Espa&ntilde;a un aumento del centralismo (seg&uacute;n los datos del CIS, durante ese periodo casi uno de cada cuatro ciudadanos prefer&iacute;a un modelo territorial sin Comunidades Aut&oacute;nomas) el apoyo a una total centralizaci&oacute;n del Estado se hab&iacute;a ido reduciendo progresivamente, con la excepci&oacute;n de un ligero repunte en los meses que siguieron a la crisis catalana en oto&ntilde;o del 2017. Aunque el CIS no ha publicado datos sobre el modelo territorial durante la pandemia, algunas encuestas recientes indican que durante los &uacute;ltimos meses se ha producido un repunte del centralismo.
    </p><p class="article-text">
        El gr&aacute;fico muestra el apoyo a distintas formas de organizaci&oacute;n territorial a partir de encuestas realizadas por Internet antes y durante la pandemia. En abril de 2020, en pleno Estado de Alarma y con la gesti&oacute;n de la crisis sanitaria centralizada en el Ministerio de Sanidad, uno de cada cinco ciudadanos prefer&iacute;a un modelo territorial sin autonom&iacute;as, lo que representaba un aumento de casi 5 puntos respecto a mayo de 2018. En noviembre de 2020, cuando la gesti&oacute;n de la pandemia llevaba varios meses en manos de las Comunidades Aut&oacute;nomas, el porcentaje de ciudadanos a favor de opciones m&aacute;s descentralizadoras segu&iacute;a reduci&eacute;ndose, al mismo tiempo que aumentaba ligeramente el apoyo a una centralizaci&oacute;n total del modelo territorial.
    </p><p class="article-text">
        El principal interrogante de estos cambios en la opini&oacute;n p&uacute;blica tiene que ver con su duraci&oacute;n. El repunte centralista puede ser la respuesta de una parte de la ciudadan&iacute;a que prefiere, ante la aparici&oacute;n de cualquier crisis, reducir el n&uacute;mero de actores pol&iacute;ticos con capacidad de decisi&oacute;n para minimizar las ineficiencias derivadas de la cogobernanza. Tambi&eacute;n puede ser el resultado de la experiencia de la opini&oacute;n p&uacute;blica y su conocimiento de las dificultades que han existido en la coordinaci&oacute;n intergubernamental. Durante el 2021 podremos comprobar si el repunte centralista va desapareciendo a medida que los desaf&iacute;os territoriales en la gesti&oacute;n de la pandemia desaparecen o si, por el contrario, se convierten en la impronta que deja esta crisis sobre el modelo territorial.
    </p><p class="article-text">
        <strong>12. Nos dej&oacute; UPyD, el primer partido que agriet&oacute; el bipartidismo</strong>
    </p><p class="article-text">
        Durante este 2020 tambi&eacute;n nos ha dejado una formaci&oacute;n pol&iacute;tica: UPyD. Despu&eacute;s de trece a&ntilde;os desde su fundaci&oacute;n, y ante su incapacidad de hacer frente a sus deudas, el partido no tuvo otra opci&oacute;n que tirar la toalla y disolverse. UPyD irrumpi&oacute; en la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola en 2008, cuando logr&oacute; su primer esca&ntilde;o en el Congreso de los Diputados. En las siguientes elecciones generales de 2011 ampli&oacute; su presencia hasta cinco esca&ntilde;os, obtuvo 4 diputados en el Parlamento Europeo, 10 diputados regionales y 152 ediles en toda Espa&ntilde;a. Puede que estas cifras parezcan modestas si las comparamos con los logros posteriores de Podemos, Ciudadanos y Vox.&nbsp;&nbsp;Sin embargo, UPyD fue la primera formaci&oacute;n en romper el bipartidismo en Espa&ntilde;a en un momento en que se encontraba a&uacute;n en ascenso.
    </p><p class="article-text">
        UPyD lleg&oacute; a tener una notoriedad en la escena pol&iacute;tica muy superior a la fuerza que ten&iacute;a en el Parlamento. De entre las distintas particularidades de este partido, nos gustar&iacute;a destacar especialmente una: hasta la fecha, UPyD ha sido el &uacute;nico partido en la historia electoral de nuestro pa&iacute;s que ha logrado presentarse ante el electorado como un partido de centro, sin un sesgo ideol&oacute;gico claro. En efecto, para una parte considerable (36%) de los ciudadanos, UPyD era un partido ubicado ideol&oacute;gicamente en el centro y hab&iacute;a pr&aacute;cticamente tantos espa&ntilde;oles que lo consideraba de izquierdas como de derechas. Se trata de un perfil ideol&oacute;gico singular, que no lograron otras formaciones pol&iacute;ticas que tuvieron una vocaci&oacute;n de ocupar el centro pol&iacute;tico.&nbsp;&nbsp;En el gr&aacute;fico se muestra el perfil ideol&oacute;gico seg&uacute;n los espa&ntilde;oles de UPyD en comparaci&oacute;n con CDS y Ciudadanos. Estos &uacute;ltimos dos partidos, a pesar de presentarse formalmente de centro, eran percibidos por el electorado como marcadamente de derechas.
    </p><p class="article-text">
        El proyecto de UPyD se estructuraba en torno a dos ejes: el nacionalismo y la regeneraci&oacute;n democr&aacute;tica. Sin embargo, como cont&aacute;bamos en su momento en este blog (lean <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/requiem-upyd_132_4275811.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>) el atractivo de esta formaci&oacute;n se centraba m&aacute;s en su discurso antinacionalista perif&eacute;rico que en la desafecci&oacute;n pol&iacute;tica. Rosa D&iacute;ez era un poderoso activo en la confrontaci&oacute;n en el terreno nacionalista, pero fue incapaz de afrontar un nuevo escenario pol&iacute;tico marcado por la crisis pol&iacute;tica y por el descr&eacute;dito de la clase pol&iacute;tica. En Espa&ntilde;a se abr&iacute;a una nueva etapa pol&iacute;tica y los espa&ntilde;oles no vieron en UPyD una opci&oacute;n que pudiera erigirse como portavoz de la desafecci&oacute;n y la crisis de confianza pol&iacute;tica.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, UPyD fue la primera formaci&oacute;n pol&iacute;tica que logr&oacute; abrir una grieta al bipartidismo. Pero, parad&oacute;jicamente, el partido qued&oacute; sepultado entre los escombros del viejo sistema de partidos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Piedras de Papel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/balance-2020-graficos_132_6625818.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Dec 2020 05:00:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[2020 en 12 gráficos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[13 libros para despedir el 2020]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/13-libros-despedir-2020_132_6521516.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e008c658-0dc0-4464-8ed4-2e5c25e0da1f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="13 libros para despedir el 2020"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En Piedras de Papel hemos hecho una selección de libros que, a lo largo de estos meses, nos han parecido interesantes y que creemos vale la pena destacar. ¡Esperamos que os guste!</p></div><p class="article-text">
        Se acerca el final de un a&ntilde;o singular. La pandemia del coronavirus ha marcado para siempre el primer cuarto de siglo, dej&aacute;ndonos una experiencia &iacute;ntima y a la vez&nbsp;global tan intensa y dolorosa que seguramente el 2020 se resistir&aacute; a ser olvidado. Calibrar la magnitud de las transformaciones tras el estallido del COVID-19 es a&uacute;n un ejercicio prematuro, pero el material para pensar sobre ello es abundante. Como ya es habitual, desde Piedras de Papel queremos compartir con nuestros lectores los libros que a lo largo de estos meses nos han parecido interesantes y que creemos vale la pena destacar. Como es l&oacute;gico, los t&iacute;tulos cambian respecto a las listas que hemos hecho en a&ntilde;os anteriores (<a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/libros-merecen-post_132_1775359.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">2018 </a>y <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/libros-2019-piedras-de-papel_132_1171553.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">2019</a>), pero algunos temas siguen siendo los carriles centrales por donde discurren las discusiones m&aacute;s importantes en las ciencias sociales: la crisis de la democracia, la deriva autoritaria, el populismo, las desigualdades. No obstante, en el 2020 algunos temas han cogido m&aacute;s fuerza, como es el caso de la polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica o el debate en torno a la meritocracia; y otros siguen presentes como la cuesti&oacute;n catalana o la imperiosa necesidad de regular la globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica. Tambi&eacute;n este a&ntilde;o dejamos una recomendaci&oacute;n sobre el origen del conocimiento y la historia de los libros que, por bella e interesante, no pod&iacute;a quedar ausente. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>El mapa fantasma. La EPIDEMIA que cambi&oacute; la ciencia, las ciudades y el mundo. </strong>Steven Johnson (Capit&aacute;n Swing)
    </p><p class="article-text">
        El Londres victoriano, una epidemia de c&oacute;lera, la ciencia con sus pruebas y errores y un cl&eacute;rigo. En 2020, un a&ntilde;o en el que la palabra pandemia se ha pronunciado m&aacute;s que ninguna otra, se ha publicado por fin en espa&ntilde;ol, con el don de la oportunidad, El mapa fantasma. El libro narra los detalles del brote de c&oacute;lera que padeci&oacute; Londres en el caluroso verano de 1854, que solo en su primer d&iacute;a mat&oacute; ya a 500 personas, con una descripci&oacute;n muy realista del paisaje humano de las grandes ciudades de la &eacute;poca &ndash;la ciudad ten&iacute;a entonces ya dos millones y medio de habitantes. Detalla grandes desigualdades y segregaci&oacute;n y, entre quienes viv&iacute;an en el Soho, m&uacute;ltiples ocupaciones relacionadas con la gesti&oacute;n de los residuos de la ciudad, familias hacinadas en viviendas sin ning&uacute;n equipamiento y muchas personas sin hogar, animales vivos y en el matadero, cad&aacute;veres amontonados. En esa &eacute;poca, las autoridades p&uacute;blicas y los intelectuales (Dickens, Engels&hellip;) estaban convencidos de que eran precisamente los muertos &ndash;a trav&eacute;s de los miasmas, que viajaban por v&iacute;a a&eacute;rea&ndash; quienes transmit&iacute;an enfermedades y provocaban plagas. 
    </p><p class="article-text">
        El mapa fantasma relata la b&uacute;squeda de la verdad &ndash;qu&eacute; provocaba el c&oacute;lera, qu&eacute; facilitaba su transmisi&oacute;n y c&oacute;mo se pod&iacute;a atajar la epidemia&ndash; como si se tratara de una novela de detectives. Los protagonistas son un anestesista (Snow) y un reverendo con una clara vocaci&oacute;n de servicio p&uacute;blico y formado en Oxford (Whitehead). Juntos ejemplifican los requisitos de la buena investigaci&oacute;n cient&iacute;fica &ndash;la sistematizaci&oacute;n de los hechos y la b&uacute;squeda de pautas, el fino conocimiento local, la b&uacute;squeda de contraf&aacute;cticos&ndash; y hacen frente a los cl&aacute;sicos problemas a los que se enfrenta la ciencia &ndash;las intervenciones cuya efectividad se da por hecha sin medirse, las ideas preconcebidas y los prejuicios que persisten, la resistencia al cambio. Todo resulta inquietantemente familiar 166 a&ntilde;os despu&eacute;s
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<strong>Why we&rsquo;re polarized?</strong> Ezra Klein (Simon and Schuster)
    </p><p class="article-text">
        <em>Why We&rsquo;re Polarized</em> supone una de las mejores interpretaciones de la polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica en Estados Unidos. Su autor, el periodista pol&iacute;tico Ezra Klein, analiza el fen&oacute;meno de la polarizaci&oacute;n desde todos los &aacute;ngulos posibles. Nos cuenta la historia de c&oacute;mo la polarizaci&oacute;n fue una estrategia pol&iacute;tica buscada por los dos partidos norteamericanos en la d&eacute;cada de los cincuenta para diferenciarse entre s&iacute; y pasar de ser plataformas electorales a partidos ideol&oacute;gicamente m&aacute;s compactos en torno a los valores conservadores y liberales. Pero tambi&eacute;n se adentra en las bases psicol&oacute;gicas y biol&oacute;gicas de la identificaci&oacute;n grupal que se haya detr&aacute;s de polarizaci&oacute;n o los componentes demogr&aacute;ficos, geogr&aacute;ficos o medi&aacute;ticos de la misma.
    </p><p class="article-text">
        El libro concluye con un cap&iacute;tulo donde tentativamente se proponen medidas para despolarizar. Entre estas medidas destaca la idea de lo que denomina <em>identity mindfulness</em>, que tiene que ver con c&oacute;mo podemos resistirnos personalmente a los continuos est&iacute;mulos que recibimos para polarizarnos. Como con todo comportamiento compulsivo, lo importante es reconocerlo y trabajar como lo hacemos con el resto de comportamientos que queremos cambiar en nuestra vida cotidiana. A nivel m&aacute;s institucional, Klein propone varias reformas que, si bien se ajustan al caso norteamericano, conectan con algunos de los problemas de otras democracias, como la espa&ntilde;ola, en tanto que tienen que ver con cambios en el sistema electoral o en la selecci&oacute;n de cargos p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        El libro ha recibido muy buenas cr&iacute;ticas, aunque tambi&eacute;n ha abierto algunos debates interesantes. Por ejemplo, se le ha criticado que d&eacute; una visi&oacute;n demasiado sim&eacute;trica de la polarizaci&oacute;n, como si ambos partidos se hubieran polarizado de igual modo, cuando hay evidencia hist&oacute;rica acerca de la mayor radicalizaci&oacute;n de los republicanos. Para tener en cuenta esto &uacute;ltimo, el libro plantea el concepto de polarizaci&oacute;n asim&eacute;trica, aunque quiz&aacute; este &uacute;ltimo sea forzar demasiado el concepto de polarizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La tiran&iacute;a del m&eacute;rito.</strong> Michael J. Sandel (Debate)
    </p><p class="article-text">
        El principal m&eacute;rito de este libro, es llamar la atenci&oacute;n sobre cosas importantes. Por lo dem&aacute;s, ni las aclara ni, mucho menos, las resuelve, cosa en la que no se diferencia demasiado de la mayor&iacute;a de los libros que se escriben. Pero el autor es lo bastante h&aacute;bil como para dejar en el lector, y eso s&iacute; es una culpa mayor, la impresi&oacute;n de que las entiende.
    </p><p class="article-text">
        Ni m&eacute;rito ni meritocracia se explican o definen en todo el libro. La primera tiran&iacute;a es la de la indefinici&oacute;n.&nbsp;A veces el objeto de estudio (o discusi&oacute;n, m&aacute;s bien) contra el que este libro toma posiciones parece ser la ret&oacute;rica pol&iacute;tica o ideol&oacute;gica que intenta justificar lo que hay como el resultado de que cada cual tiene lo que se merece (hasta cuenta palabras en discursos presidenciales). Si solo fuera eso igual bastaba con mostrar que no es el caso, como siempre hemos sabido, a izquierda y derecha, y escribir otro libro interesante que no es este. 
    </p><p class="article-text">
        En otros casos es el ideal, de consecuencias funestas para el autor, de que todos resultemos compensados por nuestros m&eacute;ritos. Ah&iacute; precisamente, en ese espino, es donde m&aacute;s necesita una definici&oacute;n. Qu&eacute; ideal es. No es evidente. Para eso queremos a los fil&oacute;sofos, pero vaya. En otros es nuestra tendencia, la de cada qui&eacute;n a creer que lo que tenemos o lo que tienen otros es porque lo merecemos y lo merecen. Un gran tema a investigar, y la ciencia del comportamiento tiene cosas que decir (que Sandel m&aacute;s bien deja de lado o desconoce). La mayor parte del tiempo, sin embargo, est&aacute; hablando del hecho de que la educaci&oacute;n es cada vez m&aacute;s importante y est&aacute; m&aacute;s relacionada con una desigualdad creciente. Pero en lugar de decir eso, sigue dale que dale con el ideal meritocr&aacute;tico, como si supi&eacute;ramos lo que es y adem&aacute;s fuera eso mismo.
    </p><p class="article-text">
        Creemos que la ciencia social le pedir&iacute;a como m&iacute;nimo una visita de cortes&iacute;a a los temas esenciales. En ning&uacute;n momento se discuten los problemas de la desigualdad en la ense&ntilde;anza preuniversitaria. O para el caso, es muy superficial cuando toca a la inversi&oacute;n p&uacute;blica o la forma de controlar los precios de la ense&ntilde;anza universitaria.&nbsp;En ning&uacute;n momento se plantea la cuesti&oacute;n de que los cambios tecnol&oacute;gicos, y no una supuesta persuasi&oacute;n meritocr&aacute;tica, son la causa probable del hecho de que ciertos conocimientos tengan cada vez m&aacute;s valor. Y de que la desigualdad en conocimientos tenga unas consecuencias cada vez mayores.&nbsp;Esto, claro, arruinar&iacute;a buena parte del libro, pero tal vez le permitir&iacute;a escribir otro mejor.
    </p><p class="article-text">
        En general, el libro est&aacute; escrito con esa facilidad supuestamente ensay&iacute;stica que consiste en saltar sobre la primera explicaci&oacute;n veros&iacute;mil y no interrogarse por las alternativas. Algo que le resultar&iacute;a intolerable al propio autor, suponemos, en un libro estrictamente filos&oacute;fico. Un buen ejemplo es su descripci&oacute;n del resentimiento por la desigualdad y la movilidad. Ignorando toda la investigaci&oacute;n sobre &ldquo;privaci&oacute;n relativa&rdquo; y fen&oacute;menos afines que ha ocupado a la sociolog&iacute;a y la psicolog&iacute;a social desde la Segunda Guerra (Ay, <em>The American Soldier</em>), tanto en su diagnosis como en sus consecuencias posibles, se lanza a explicarnos a los votantes de Trump -que descanso vamos a tener todos, la verdad- con una teor&iacute;a sobre el resentimiento que no suena mal -y que por eso cuela, con &eacute;l en primer lugar- pero que si rascas un poco huele a sacrist&iacute;a y te das cuenta de que no se sabe cu&aacute;l es su alcance ni c&oacute;mo se puede comprobar.
    </p><p class="article-text">
        Cuando los soci&oacute;logos generalistas y te&oacute;ricos se dedican a hacer de fil&oacute;sofos de segunda o de autodenominados cr&iacute;ticos sociales te pasa esto, que algunos fil&oacute;sofos se dedican a hacerte la sociolog&iacute;a. Y la verdad es que Sandel lo hace con bastante gracia, m&aacute;s que muchos soci&oacute;logos divulgadores. Pero en las ciencias sociales la investigaci&oacute;n es insoslayable, y la divulgaci&oacute;n cient&iacute;fica necesita conocerla, o de qu&eacute; estamos hablando.
    </p><p class="article-text">
        <strong>The decline and rise of Democracy. A global history from antiquity to today.</strong> David Stasavage (Princeton University Press )
    </p><p class="article-text">
        En junio de 2020, David Stasavage, catedr&aacute;tico en la Universidad de Nueva York publica un interesante libro con un punto de partida muy simple y, a la vez, muy importante: cuando se estudian las democracias, se toman como punto de referencia la Grecia cl&aacute;sica y las ciudades estado pre-renacentistas. Stasavage nos recuerda que el mundo es m&aacute;s grande. En la primera parte, Stasavage se remonta a la antigua Mesopotamia, la Am&eacute;rica de la pre-conquista o el &Aacute;frica pre-colonial. Resulta que, pr&aacute;cticas democr&aacute;ticas ya exist&iacute;an hace tiempo. Pero dejaron de existir en algunos lugares y mientras en otros se mantuvieron y evolucionaron.
    </p><p class="article-text">
        La segunda parte del libro analiza el origen y motivos de esa divergencia. Stasavage propone que la democracia ten&iacute;a m&aacute;s probabilidades de &eacute;xito en lugares donde hab&iacute;a una burocracia d&eacute;bil adem&aacute;s de poco desarrollo tecnol&oacute;gico. As&iacute; por ejemplo, en la Europa medieval, los reyes necesitan del consentimiento de las distintas comunidades. En cambio, en China las instituciones centrales eran m&aacute;s fuertes y eso hac&iacute;a que el consentimiento de los gobernados fuera menos necesario, llev&aacute;ndoles as&iacute; por derroteros m&aacute;s autocr&aacute;ticos. Stasavage adem&aacute;s explora las distintas hip&oacute;tesis que explicar&iacute;an la fuerza de la burocracia. Y, bas&aacute;ndose en mucha literatura que abarca muchos campos, ofrece una explicaci&oacute;n con v&iacute;nculos a la fertilidad del suelo. Resulta que el rio amarillo (China) produce un tipo de suelo muy f&eacute;rtil -reduciendo los incentivos de las personas a moverse- pero que, a la vez, es muy f&aacute;cil medir su productividad -lo que aumenta el control de la autoridad central. En cambio, en Europa, hay un tipo de suelo menos productivo -aumentando los incentivos de las personas moverse- pero, a la vez, es m&aacute;s dif&iacute;cil medir su productividad. Esto &uacute;ltimo, har&iacute;a que los reyes necesitaran en mayor medida el consentimiento que en el caso chino. En la tercera y definitiva parte del libro explora la transici&oacute;n de las democracias iniciales, si se quiere, a las modernas de Inglaterra y luego Estados Unidos, sin olvidar la esclavitud. Tambi&eacute;n aborda la expansi&oacute;n de las democracias y las transformaciones que est&aacute;n viviendo.
    </p><p class="article-text">
        Stasavage ha escrito un libro erudito, pero no pedante. Pr&aacute;cticamente cubre todo el globo (exceptuando los peque&ntilde;os estados del Pac&iacute;fico y algunas zonas del sudeste asi&aacute;tico); presenta algunos argumentos complejos y elaborados, pero es de muy f&aacute;cil lectura. Por &uacute;ltimo, el libro ha sido elegido por la revista de historia de la BBC como uno de los mejores de este a&ntilde;o. Tal vez se convirtiera en un superventas al estilo de <em>Como Mueren las Democracias</em> de Levitsky y Way que tambi&eacute;n hemos comentado en este blog.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Twilight of Democracy: the seductive lure of authoritarianism.</strong> Anne Applebaum (Doubleday)
    </p><p class="article-text">
        La historiadora americano-polaca Anne Applebaum escribi&oacute; un art&iacute;culo viral en 2018 en <em>The Atlantic</em> sobre la deriva autoritaria polaca que conten&iacute;a una llamada de atenci&oacute;n a Europa. En 2020, a partir de aquel art&iacute;culo, ha publicado el muy esperado Twilight of Democracy (se prev&eacute; que en 2021 salga la versi&oacute;n traducida al castellano en Debate) en el que ampl&iacute;a su an&aacute;lisis y su discusi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El libro, como el art&iacute;culo original, comienza narrando una fiesta de Nochevieja de 1999 en casa de Applebaum en la que un grupo de personas, muchas de ellas protagonistas de los primeros compases de Polonia en la democracia, celebran juntos y felices el fin del milenio. Dos d&eacute;cadas despu&eacute;s, muchos ya no se hablan. Mientras que algunos se mantienen como pro-europeos y fieles a los principios liberales, otros apoyan a Libertad y Justicia, el partido que gobierna el pa&iacute;s, y defienden sin ambages una pol&iacute;tica autoritaria e iliberal. El libro se pregunta c&oacute;mo un grupo de amigos, comprometido con los mismo principios, acaban en trincheras enfrentadas. Y con ello cuenta la historia de c&oacute;mo las democracias corren peligro cuando sus intelectuales se sienten seducidos por el autoritarismo. Utilizando el ejemplo polaco, pero ampli&aacute;ndolo a Reino Unido, Estados Unidos y Hungr&iacute;a, Applebaum aporta un relato l&uacute;cido sobre c&oacute;mo los pilares de la democracia son m&aacute;s d&eacute;biles de los que habitualmente pensamos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El siglo del populismo.</strong> Pierre Rosanvallon (Galaxia Gutenberg)
    </p><p class="article-text">
        La carga negativa asociada al t&eacute;rmino populismo ha llevado a que se use frecuentemente como una etiqueta imprecisa y difusa que se aplica a variados fen&oacute;menos pol&iacute;ticos, como pueden ser el r&eacute;gimen de Nicol&aacute;s Maduro en Venezuela o el de Viktor Orb&aacute;n en Hungr&iacute;a. Y con la que, ante todo, se pretende descalificar al oponente. Por otro lado, en muchos de los ensayos que se han publicado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os sobre el populismo ha predominado un enfoque centrado en sus causas (desencanto pol&iacute;tico, fracturas sociales) y consecuencias (iliberalismo), pero no en su naturaleza. Este diagn&oacute;stico es el que ha motivado al historiador franc&eacute;s Pierre Rosanvallon a abordar, en este libro, el populismo como una cultura pol&iacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        De forma amena y sucinta, Rosanvallon desarrolla su an&aacute;lisis en tres partes tem&aacute;ticas principales, muy bien delimitadas. Una primera en la que explica los cinco elementos te&oacute;ricos centrales del populismo: 1. concepci&oacute;n del pueblo: una colectividad social homog&eacute;nea y virtuosa que tiene como enemigo a una oligarqu&iacute;a corrupta y despiadada; 2. teor&iacute;a de la democracia con la apolog&iacute;a del refer&eacute;ndum y el rechazo a los poderes intermedios; 3. modalidad de representaci&oacute;n pol&iacute;tica, encarnada en la figura de un l&iacute;der-pueblo; 4. pol&iacute;tica y filosof&iacute;a de la econom&iacute;a basadas en el nacional-proteccionismo, frente al librecambio y la globalizaci&oacute;n; y 5. r&eacute;gimen de pasiones y emociones de las que se nutre, como el resentimiento, el miedo y la percepci&oacute;n de abandono por las &eacute;lites. 
    </p><p class="article-text">
        Una segunda parte en la que repasa los or&iacute;genes hist&oacute;ricos del populismo (que se remontan a la Rusia de finales del siglo XIX, a un movimiento de intelectuales y arist&oacute;cratas que se opon&iacute;an a la modernizaci&oacute;n), su desarrollo a lo largo del tiempo asociado a contextos de descontento social y sus diferentes variantes (movimiento-r&eacute;gimen / izquierda-derecha / latinoamericana-europea). Y una tercera en la que advierte de la inutilidad de enfrentarse al populismo tach&aacute;ndolo de iliberal, para proponer, como alternativa, reformas que permitan una &laquo;democracia interactiva en la que el poder sea realmente responsable, que rinda cuentas m&aacute;s a menudo, que permita evaluar su acci&oacute;n a instituciones independientes&raquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Nos recuerda Rosanvallon que el populismo representa un proyecto para refundar la democracia, &laquo;una forma l&iacute;mite de proyecto democr&aacute;tico&raquo;, a partir de una democracia polarizada y que puede derivar en una democradura (&ldquo;r&eacute;gimen que combina las apariencias democr&aacute;ticas con un ejercicio autoritario del poder&rdquo;), dado que, en nombre del pueblo, se acaban cercenando las libertades. Y creemos que &eacute;ste es el principal valor de esta obra en la que su autor muestra que debemos repensar el populismo, examinarlo, antes que como un problema, como &laquo;una forma de dar respuesta a los conflictos contempor&aacute;neos&raquo;, para poder llegar a entenderlo y combatirlo eficazmente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Por qu&eacute; el liberalismo funciona. C&oacute;mo los verdaderos valores liberales crean un mundo m&aacute;s libre, igualitario y pr&oacute;spero para todos.</strong> Deirdre Nanse McCloskey (Deusto)
    </p><p class="article-text">
        Si una idea pol&iacute;tica ha sido vendida por todo tipo de mercaderes intelectuales en todo tipo de zocos y en todo tipo de momentos es el liberalismo. Pero pocas veces se hace con el arsenal argumentativo y emp&iacute;rico que lanza Deirdre McCloskey en su &uacute;ltimo libro. Posiblemente, su intenci&oacute;n era escribir una versi&oacute;n <em>bestseller</em>, de aeropuerto, de su &oacute;pera magna, la vasta trilog&iacute;a que explora los efectos de los valores burgueses sobre el desarrollo de la humanidad, una tesis tan provocadora como bien fundada. Y es que, seguramente nadie desde Adam Smith ha tenido la destreza de entrelazar la defensa del libre mercado con la &eacute;tica como esta genial economista de saber enciclop&eacute;dico, que mezcla el an&aacute;lisis los datos m&aacute;s complejos de los economistas (incluyendo una sonora cr&iacute;tica a Thomas Piketty, con los pasajes m&aacute;s rec&oacute;nditos de la Biblia, los p&aacute;rrafos m&aacute;s cr&iacute;pticos de Hegel, los versos m&aacute;s enigm&aacute;ticos de Walt Whitman, o las observaciones m&aacute;s intrigantes de Jane Austen).
    </p><p class="article-text">
        Por una parte, por la parte econ&oacute;mica, el libro es convincente. McCloskey reivindica el capitalismo &ndash;aunque prefiere denominarlo &ldquo;mejoramiento testado por el comercio&rdquo;&ndash; como la f&oacute;rmula de la felicidad humana. En pocas generaciones, una fracci&oacute;n cada vez mayor del planeta hemos experimentado un aumento de la renta per c&aacute;pita de casi el 3000%. El capitalismo funciona porque est&aacute; pensado para personas de carne y hueso. Cualquier otra alternativa, como el comunismo, s&oacute;lo resultar&iacute;a efectiva si los ciudadanos fu&eacute;semos santos cristianos. 
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, por la parte pol&iacute;tica, el libro falla. McCloskey se&ntilde;ala correctamente que los reg&iacute;menes que, en lugar de maximizar la libertad individual, coaccionan a sus s&uacute;bditos se hallan tanto a la derecha como a la izquierda del espectro ideol&oacute;gico. Pero, en su defensa de un retorno al viejo estado liberal del siglo XIX por la corrupci&oacute;n, coerci&oacute;n y abuso de toda actividad estatal para redistribuir riqueza, McCloskey cae en el mismo error que denuncia: asume que los ciudadanos somos santos cristianos que siempre haremos de buenos samaritanos. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>La ret&oacute;rica reaccionaria.</strong> Albert O. Hirschman (Clave Intelectual)
    </p><p class="article-text">
        Se ha convertido en un clich&eacute; afirmar que el debate pol&iacute;tico en nuestras democracias se ha deteriorado. Necesitamos, se nos dice, una ciudadan&iacute;a mejor informada, menos polarizada y genuinamente abierta a los argumentos de los dem&aacute;s. No sabemos muy bien a qu&eacute; id&iacute;lico pasado deber&iacute;amos aspirar a retornar, pero nada mejor que releer a los cl&aacute;sicos para darse cuenta de que muchas de las patolog&iacute;as de nuestro debate no son nuevas, y que est&aacute;n presentes en todos los periodos de fuertes transformaciones sociales y econ&oacute;micas. Hirschmann llam&oacute; a algunas de esas patolog&iacute;as &ldquo;la ret&oacute;rica reaccionaria&rdquo;, que en esencia se alimenta de tres tesis: las propuestas de cambio bien son perversas -consiguen lo opuesto a lo que se proponen-, bien in&uacute;tiles -no logran los objetivos deseados-, o bien arriesgadas y con consecuencias imprevisibles.
    </p><p class="article-text">
        Leyendo hoy este delicioso libro, maravillosamente reeditado ahora por Clave Intelectual en una con una atinada introducci&oacute;n de Joaqu&iacute;n Estefan&iacute;a y un delicioso ep&iacute;logo del editor que justifica el cambio del t&iacute;tulo del libro en esta traducci&oacute;n (antes se tradujo como &ldquo;Ret&oacute;ricas de la intransigencia&rdquo;), el lector aprecia c&oacute;mo Hirschmann disecciona y desmonta cada una de estas tres tesis usando materiales hist&oacute;ricos desde la revoluci&oacute;n francesa hasta el surgimiento del Estado del bienestar. Pero el lector tambi&eacute;n apreciar&aacute; los sorprendentes paralelismos existentes entre los argumentos reaccionarios que alimentaron la oposici&oacute;n al sufragio universal o al reconocimiento de las libertades individuales con mucha de la ret&oacute;rica que hoy se despliega, en casi todos los campos ideol&oacute;gicos, contra las propuestas de reforma o de cambio. Las reflexiones finales sobre las implicaciones de esta ret&oacute;rica para el debate democr&aacute;tico son de una actualidad que impresiona.
    </p><p class="article-text">
        <strong>No digas nada.</strong> Patrick Radden Keefe (Reservoir Books) 
    </p><p class="article-text">
        Esta investigaci&oacute;n period&iacute;stica sobre uno de los episodios m&aacute;s oscuros de los &ldquo;Troubles&rdquo; en Irlanda del Norte engancha como una novela de suspense y conmueve como una biograf&iacute;a de una v&iacute;ctima. Pero es, tambi&eacute;n, un complejo lienzo del contexto social y pol&iacute;tico en el que creci&oacute; el terrorismo que asol&oacute; Irlanda del Norte hasta los acuerdos del Viernes Santo. Las ra&iacute;ces hist&oacute;ricas del nacionalismo, las bases econ&oacute;micas del conflicto entre las comunidades, el poder de las organizaciones que hab&iacute;an hecho de la violencia su raz&oacute;n de ser&hellip; Todo ello est&aacute; presente y maravillosamente contado a trav&eacute;s de las minuciosas y complejas historias personales que pueblan el libro de Patrick Radden Keefe.
    </p><p class="article-text">
        Y sin ser seguramente el argumento central del libro, el relato tambi&eacute;n ofrece una visi&oacute;n sugerente, a veces incluso inc&oacute;moda, sobre los tortuosos caminos que tuvo que seguir el proceso de paz para ser exitoso. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<strong>El hijo del ch&oacute;fer.</strong> Jordi Amat (Tusquets)
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El hijo del ch&oacute;fer&rdquo; es una biograf&iacute;a at&iacute;pica de ritmo vibrante que se lee con creciente repugnancia hacia su protagonista, el periodista y asesino Alfons Quint&agrave;. El libro relata el auge y ca&iacute;da del hijo de quien durante toda su vida ejerci&oacute; de ch&oacute;fer y secretario del escritor Josep Pla. El abandono del padre de Quint&agrave; -menos preocupado por su familia que de mantenerse vinculado al c&iacute;rculo de pol&iacute;ticos, empresarios e intelectuales que rodea y conspira con Pla- es la herida que supura en el desequilibrio mental de Alfons, quien desde su adolescencia da muestras de una personalidad malvada y extravagante cuya motivaci&oacute;n principal es la venganza. A lo largo del libro la ambici&oacute;n profesional de Quint&agrave; se funde con la de una sociedad catalana que avanza hacia su reafirmaci&oacute;n nacional a trav&eacute;s de la conformaci&oacute;n del mito de Jordi Pujol. 
    </p><p class="article-text">
        Tanto en el desarrollo de la biograf&iacute;a de Quint&aacute; como en la radiograf&iacute;a de la sociedad catalana se descubre un contraste entre resultados y medios. Al protagonista de esta historia no le falta el talento profesional ni la brillantez para, entre otros &eacute;xitos, convertir a TV3 en una televisi&oacute;n moderna y de calidad. Pero ello es a costa de plegarse al inter&eacute;s pol&iacute;tico y utilizar el acoso, la tiran&iacute;a y el chantaje como f&oacute;rmula habitual de trabajo. Las luces y sombras tambi&eacute;n se planean sobre el proyecto de construcci&oacute;n nacional del <em>pujolismo</em>: rotundamente exitoso en la identificaci&oacute;n de persona e instituci&oacute;n y en la renovaci&oacute;n de la confianza del pueblo catal&aacute;n, pero sostenido sobre el solapamiento entre v&iacute;ctimas y c&oacute;mplices en el caso Banca Catalana y una tupida red de tr&aacute;fico de influencias y de connivencia entre el poder pol&iacute;tico y el poder econ&oacute;mico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>El valor de las cosas. Qui&eacute;n produce y qui&eacute;n gana en la econom&iacute;a global.</strong> Mariana Mazzucato (Taurus)
    </p><p class="article-text">
        En este libro, Mariana Mazzucato hace un llamamiento a reformular el enfoque dominante sobre a qu&eacute; damos &ldquo;valor&rdquo;, es decir, qu&eacute; actividades humanas consideramos productivas y cu&aacute;les improductivas.
    </p><p class="article-text">
        La justificaci&oacute;n de abordar esta tarea es doble. En primer lugar, a qu&eacute; damos valor como sociedad influye en los objetivos que persiguen los poderes p&uacute;blicos y los ciudadanos. No en vano, influye en los c&aacute;lculos del Producto Interior Bruto. En segundo lugar, Mazzucato argumenta que el debate sobre qu&eacute; tiene valor ha desaparecido de la escena en favor de un consenso impl&iacute;cito que iguala valor con precio: El valor de un bien o servicio depende de lo que se est&eacute; dispuesto a pagar por &eacute;l. En pocas palabras, &ldquo;lo que se compra tiene valor, lo que no se compra, no lo tiene&rdquo;. El problema, dice Mazzucato, es que el precio tiene mucho que ver con las relaciones de poder que con la creaci&oacute;n de valor en s&iacute;. Un agente con una posici&oacute;n monopolista como, por ejemplo, una farmac&eacute;utica con una patente puede decidir aumentar el precio del medicamento de un d&iacute;a para otro sin que por ello haya aumentado su &ldquo;valor&rdquo;. Por estas razones, Mazzucato propone recuperar el debate sobre la creaci&oacute;n de valor y entrar en di&aacute;logo con las teor&iacute;as del valor que protagonizaron ilustres como Adam Smith, David Ricardo, o Karl Marx.
    </p><p class="article-text">
        Este libro no propone una nueva teor&iacute;a del valor. Su objetivo es abrir un debate: Por un lado, cuestiona algunas actividades que se consideran productivas y las denuncia como extractivas. As&iacute;, identifica buena parte de la riqueza que se genera en el sector financiero como rentas extractivas. En contraste, considera la actividad &ldquo;emprendedora&rdquo; del Estado como una actividad claramente productiva, creadora de valor. Mazzucato concluye argumentado que un programa de reforma de la econom&iacute;a, para ser efectivo y profundo, debe partir de un cuestionamiento de qu&eacute; es lo que realmente genera riqueza en un pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Competition is killing us. How big business harming our society and planet &ndash;and what to do about it.</strong> Michelle Meagher (Penguin Books)
    </p><p class="article-text">
        Coca-Cola tiene una posici&oacute;n dominante evidente sobre el mercado de los refrescos. Sin embargo, &iquest;ser&iacute;a el mundo mejor si Coca-Cola produjera m&aacute;s bebidas azucaradas, que son, como ya se ha acreditado, perjudiciales para la salud, y adem&aacute;s las vendiera a un precio inferior, de manera que fueran m&aacute;s asequibles para ciertos bolsillos? La respuesta a esta pregunta pone de manifiesto las limitaciones que tiene la pol&iacute;tica de competencia, o m&aacute;s bien, una interpretaci&oacute;n de la misma basada en una comprensi&oacute;n marginalista del poder de mercado, para ser una herramienta &uacute;til para lo que se dise&ntilde;&oacute;. En su libro &ldquo;La competencia nos est&aacute; matando&rdquo;, Michelle Meagher pone patas arriba las hip&oacute;tesis simplistas y a menudo err&oacute;neas de c&oacute;mo funcionan la econom&iacute;a y las corporaciones que han trascendido las facultades de econom&iacute;a para impregnar las de derecho, que forman a las generaciones de abogados que deben interpretar y aplicar las leyes de competencia. 
    </p><p class="article-text">
        El libro no esconde el recorrido vital de la autora de firme defensora del &ldquo;libre mercado&rdquo;, hasta su epifan&iacute;a y su rebeli&oacute;n contra una disciplina a la que hab&iacute;a dedicado su vida convencida de que era una fuerza capaz de generar bienestar. Meagher reivindica el sentido original de la ley de competencia, que ten&iacute;a que ver con controlar el poder corporativo, partiendo de que su acumulaci&oacute;n pon&iacute;a en riesgo un trato justo de los intereses de los dem&aacute;s 'stakeholders' (trabajadores, consumidores, proveedores, comunidades locales, incluso acreedores, y no solo los 'shareholders' o propietarios de la empresa), aumentando los riesgos de poder pol&iacute;tico y captura del regulador, y el poder de infligir costes o externalidades negativas en la sociedad. Esta interpretaci&oacute;n original del poder corporativo part&iacute;a del principio de que la existencia de una empresa es un privilegio concedido por el Estado para cierto prop&oacute;sito, que trascend&iacute;a la acumulaci&oacute;n privada de la riqueza: as&iacute; empezaron muchas empresas ahora multinacionales, como concesiones para la explotaci&oacute;n de recursos coloniales. No hace falta ir tan lejos: muchas de las grandes empresas espa&ntilde;olas son privatizaciones de compa&ntilde;&iacute;as p&uacute;blicas creadas con el prop&oacute;sito de servir el inter&eacute;s general, y no solo unos intereses particulares.
    </p><p class="article-text">
        Bajo esta concepci&oacute;n original de las leyes de competencia, la persistencia en no cumplir con los intereses generales para los que se hab&iacute;a concedido el privilegio de explotaci&oacute;n pod&iacute;a resultar en la disoluci&oacute;n de la empresa. Sin embargo, en la actualidad, la aplicaci&oacute;n de las leyes de competencia se basa en conceptos esot&eacute;ricos como el &ldquo;bienestar del consumidor&rdquo; y en m&eacute;tricas tan reduccionistas como el precio del producto. Tanto es as&iacute; que muchas fusiones y adquisiciones en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas se han aprobado sin que hayan resultado en ning&uacute;n aumento de la eficiencia, ni aprovechamiento de econom&iacute;as de escala, ni mejora en la calidad ni en el precio de los productos, y muchas veces comportando dr&aacute;sticas reducciones de plantilla: eso s&iacute;, con un aumento notable de la capitalizaci&oacute;n de la empresa. Y es que, como argumenta Meagher, la competencia entre las empresas persigue en el fondo la concentraci&oacute;n, con el objetivo de maximizar el valor para los accionistas. Los resultados de estas din&aacute;micas y el fracaso de los reguladores de la competencia para ser un contrapeso son evidentes: aumento de la concentraci&oacute;n en los mercados, aumento de la desigualdad, aumento de las externalidades negativas (sobre todo las clim&aacute;ticas), y desastres como los de Rana Plaza, en Bangladesh, donde murieron 1134 personas, de los que parece que todos somos culpables pero nadie es responsable.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de las soluciones de regulaci&oacute;n y redistribuci&oacute;n a trav&eacute;s del Estado, Meagher aboga por un rol renovado de las pol&iacute;ticas de competencia y una serie de normas que en vez de poner parches ex-post vayan al coraz&oacute;n del problema, all&iacute; d&oacute;nde se toman las decisiones: dentro de las corporaciones. La autora propone volver a poner el foco en el poder corporativo y no en el precio, y a repartirlo en el momento en el que se crea, dise&ntilde;ando nuevas estructuras de gobernanza corporativa para que las empresas tengan en cuenta intereses m&aacute;s transversales y se alineen sus acciones con el inter&eacute;s general. Con las dimensiones globales que est&aacute;n ganando algunas de las corporaciones digitales, conviene prestar atenci&oacute;n a sus propuestas, que seguro formar&aacute;n parte activa del debate en las pr&oacute;ximas d&eacute;cadas. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>El infinito en el junco. La invenci&oacute;n de los libros en el mundo antiguo.</strong> Irene Vallejo (Siruela)
    </p><p class="article-text">
        Entre las muchas preguntas que se hacen los cient&iacute;ficos sociales, una de ellas es: &iquest;c&oacute;mo se genera el conocimiento? Una cuesti&oacute;n que es m&aacute;s pertinente si cabe en un momento en el cual vamos camino de la sociedad del conocimiento. No obstante, el conocimiento no es propio s&oacute;lo de nuestro momento hist&oacute;rico, sino que en diferentes momentos de la humanidad, el conocimiento tambi&eacute;n fue protagonista y motor de la sociedad. 
    </p><p class="article-text">
        Sobre esta cuesti&oacute;n va el libro de Irene Vallejo: sobre el origen del conocimiento en Alejandr&iacute;a, Atenas y Roma; y c&oacute;mo ese conocimiento viaj&oacute; durante la Edad Media. Con una prosa excelente, que le permite viajar en cientos de a&ntilde;os en un mismo p&aacute;rrafo sin perder el hilo conductor, Irene Vallejo traza un relato sobre los libros y el conocimiento en la sociedad. El azar, las guerras o decisiones pol&iacute;ticas est&aacute;n detr&aacute;s de los distintos acontecimientos. Estos son los factores explicativos que est&aacute;n detr&aacute;s de la destrucci&oacute;n de bibliotecas o del papel que jugaban los transmisores de conocimiento en la sociedad. 
    </p><p class="article-text">
        Irene Vallejo no pretende elaborar una tesis o contrastar unas hip&oacute;tesis. M&aacute;s bien, cuenta una historia. Pero el conocimiento tambi&eacute;n se adquiere a trav&eacute;s de esos relatos. En muchas ocasiones, una buena biograf&iacute;a puede aportar m&aacute;s claridad que un <em>paper</em>. Y es que las ciencias sociales son algo m&aacute;s que datos y an&aacute;lisis estad&iacute;sticos, tambi&eacute;n son relatos
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Piedras de Papel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/13-libros-despedir-2020_132_6521516.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 22 Dec 2020 05:01:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[13 libros para despedir el 2020]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[10 gráficos para despedir una década]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/2019-graficos-balance_132_1169182.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Desigualdad, cambio climático, multipartidismo o polarización: resumimos en diez gráficos las claves de los últimos diez años</p></div><p class="article-text">
        Aunque la&nbsp;Real Academia Espa&ntilde;ola ha aclarado que, con la llegada de 2020, no comenzar&aacute; la tercera d&eacute;cada del siglo XXI, s&iacute;&nbsp;dejaremos atr&aacute;s los a&ntilde;os 10. Por ese motivo, en Piedras de Papel decimos adi&oacute;s a 2019, haciendo un balance especial, para ver qu&eacute; ha ocurrido en este decenio.
    </p><p class="article-text">
        Hemos seleccionado 10 gr&aacute;ficos sobre algunos temas de los que se ha hablado mucho, y otros de los que no se ha hablado tanto. No est&aacute;n todos los que son, pero s&iacute; son todos los que est&aacute;n. Con ellos, &iexcl;os deseamos un Feliz A&ntilde;o!
    </p><h4 class="article-text">1. Una d&eacute;cada hablando de desigualdad</h4><p class="article-text">
        <strong>1. Una d&eacute;cada hablando de desigualdad</strong>Una de las principales consecuencias para Espa&ntilde;a de la Gran Recesi&oacute;n que empez&oacute; en 2008 ha sido el aumento de la desigualdad. En 2019 se ha publicado la nueva versi&oacute;n de la base de datos <a href="https://fsolt.org/swiid/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">SWIID</a>, que nos permite mostrar este aumento de la desigualdad en Espa&ntilde;a en comparaci&oacute;n con otros pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        Este gr&aacute;fico&nbsp;recoge la evoluci&oacute;n de la desigualdad de ingresos antes de impuestos y transferencias. Los valores bajos del coeficiente de Gini de mercado se corresponden con una desigualdad baja y los m&aacute;s altos con una mayor desigualdad. Pues bien, mientras que, antes de la crisis, la econom&iacute;a espa&ntilde;ola era la que generaba menos desigualdad de entre las cinco grandes econom&iacute;as europeas, la crisis ha hecho que esta desigualdad aumente 5 puntos y se sit&uacute;e en valores medios.
    </p><p class="article-text">
        Si bien en la mayor&iacute;a de pa&iacute;ses aument&oacute; la desigualdad, lo que llama la atenci&oacute;n del caso espa&ntilde;ol es el ritmo al que lo hizo hasta 2013, momento desde el que se ha mantenido estable. La principal culpable de este aumento no es otra que la p&eacute;rdida de ingresos ocasionada por el principal mal de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola: el desempleo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h4 class="article-text">2. El cambio clim&aacute;tico avanza</h4><p class="article-text">
        <strong>2. El cambio clim&aacute;tico avanza</strong>
    </p><p class="article-text">
        Acabamos los a&ntilde;os 10 de este siglo mucho m&aacute;s preocupados por el cambio clim&aacute;tico de lo que lo iniciamos. En el Acuerdo de Par&iacute;s de 2015, la comunidad internacional se comprometi&oacute; a autoimponerse l&iacute;mites de emisiones consistentes con el objetivo de que la temperatura global del planeta no sea 1,5&ordm; m&aacute;s alta de los niveles preindustriales. Pero hasta la fecha, los compromisos de los pa&iacute;ses y la evoluci&oacute;n de las emisiones no est&aacute;n siendo consistentes con ese objetivo.
    </p><p class="article-text">
        Mientras acumulamos evidencia sobre los enormes costes (medioambientales, econ&oacute;micos, sociales) de un ascenso de las temperaturas por encima de esa cifra, el planeta se ha seguido calentando y el nivel del mar ha seguido creciendo. Como muestra el gr&aacute;fico, todos y cada uno de los meses de 2019 hemos tenido una temperatura global media significativamente por encima de la de 2009, y ya aproximadamente un grado por encima de la media de 1950-81.
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                </figure><h4 class="article-text">3. Cambian los perfiles del suicida</h4><p class="article-text">
        <strong>3. Cambian los perfiles del suicida</strong>En 2018, el &uacute;ltimo a&ntilde;o disponible en la serie del INE, el suicidio se mantuvo como primera causa de muerte externa (o no natural) en Espa&ntilde;a. Cuando se observa la tendencia en los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os, destacan varias cuestiones.
    </p><p class="article-text">
        La primera es que el suicidio es un fen&oacute;meno masculino, pero cada vez menos: en 2008 un 77% de todos los suicidios eran cometidos por hombres; en 2018, el porcentaje se hab&iacute;a reducido notablemente, hasta llegar al 74%. Segunda, coincidiendo con la crisis se observa un aumento en las defunciones por suicidio, tanto entre hombres como entre mujeres; el pico m&aacute;ximo est&aacute; en 2014, a&ntilde;o en que comienza oficialmente la recuperaci&oacute;n del PIB. Tercera, cuando se desagrega por amplios grupos de edad emerge una pauta destacable. Entre los hombres, el cambio porcentual entre 2008 y 2018 es negativo en todos los casos, excepto para&nbsp;aquellos de edades comprendidas entre los 45 y los 64 a&ntilde;os. Entre las mujeres, el cambio porcentual en el per&iacute;odo es, por el contrario, positivo para varios grupos de edad, as&iacute; como para el total.
    </p><p class="article-text">
        Aunque no es, desde luego, una de las principales causas de muerte en Espa&ntilde;a, el suicidio es un indicador muy relevante del bienestar de una sociedad. Convendr&aacute; prestar atenci&oacute;n a su evoluci&oacute;n en el futuro, fundamentalmente en ciertos tramos de edad especialmente sensibles.&nbsp;
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                </figure><h3 class="article-text">4. La pol&iacute;tica como epicentro de las preocupaciones ciudadanas</h3><p class="article-text">
        <strong>4. La pol&iacute;tica como epicentro de las preocupaciones ciudadanas</strong>En t&eacute;rminos pol&iacute;ticos, la &uacute;ltima d&eacute;cada ha sido convulsa. El panorama pol&iacute;tico ha cambiado de forma dr&aacute;stica en Espa&ntilde;a. A finales de 2009, parec&iacute;a impensable que una Comunidad declarara de forma unilateral la independencia, que se repitieran las elecciones ante la incapacidad de formar gobierno, que una fuerza de extrema derecha se convirtiera en la tercera fuerza pol&iacute;tica del pa&iacute;s o que el Rey Juan Carlos se viera obligado a abdicar en su hijo por el desprestigio de la familia real. A finales de 2019, ya nada parece pol&iacute;ticamente imposible.
    </p><p class="article-text">
        Y, como se puede ver en el gr&aacute;fico, la preocupaci&oacute;n social por las cuestiones de &iacute;ndole pol&iacute;tica ha crecido significativamente en el &uacute;ltimo decenio, mientras ha descendido la preocupaci&oacute;n por el paro y los problemas de &iacute;ndole econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Es m&aacute;s, mientras hace diez a&ntilde;os los ciudadanos valoraban de forma m&aacute;s negativa la situaci&oacute;n econ&oacute;mica, que la pol&iacute;tica, ahora ocurre lo contrario. Despedimos 2019 con datos elocuentes: en noviembre, el 78,6% de los ciudadanos calificaba como mala o muy mala la coyuntura pol&iacute;tica del pa&iacute;s.
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                </figure><h4 class="article-text">5. Frente a los recortes, una mayor demanda de gasto p&uacute;blico</h4><p class="article-text">
        <strong>5. Frente a los recortes, una mayor demanda de gasto p&uacute;blico</strong>La Gran Recesi&oacute;n ha tenido importantes consecuencias en c&oacute;mo los ciudadanos se aproximan a la pol&iacute;tica y en qu&eacute; papel debe tener el Estado. Una de ellas es la demanda de gasto p&uacute;blico. Seg&uacute;n las series del CIS, el porcentaje de aquellos que creen que se invierten pocos recursos en servicios como la sanidad, la educaci&oacute;n o las pensiones ha aumentado esta d&eacute;cada en torno a 18 puntos porcentuales (lo que representa un incremento del 40% aproximadamente). De hecho, durante esta d&eacute;cada el apoyo al Estado de Bienestar ha alcanzado m&aacute;ximos hist&oacute;ricos en las series del CIS (iniciadas en los a&ntilde;os 80), aunque ya hay indicios de estancamiento e incluso de cambio de tendencia.
    </p><p class="article-text">
        Este incremento de la demanda por el gasto p&uacute;blico es probablemente una reacci&oacute;n a la pol&iacute;tica de recortes sociales tras la crisis de deuda. En efecto, la opini&oacute;n p&uacute;blica suele reaccionar de forma termost&aacute;tica, esto es, en sentido contrario a las pol&iacute;ticas del gobierno: demandamos m&aacute;s gasto cuando nos quitan, dejamos de pedir tanto cuando nos dan. Ante la pol&iacute;tica de recortes, la ciudadan&iacute;a decidi&oacute; cerrar filas en torno a las pol&iacute;ticas sociales.
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                </figure><h4 class="article-text">6. El crecimiento de Madrid y la convergencia con Catalu&ntilde;a</h4><p class="article-text">
        <strong>6. El crecimiento de Madrid y la convergencia con Catalu&ntilde;a</strong>Seg&uacute;n los datos recientemente publicados por el INE (Revisi&oacute;n Estad&iacute;stica 2019 Producto Interior Bruto regional. Serie 2000-2018), en este decenio la fracci&oacute;n de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola que representa la Comunidad de Madrid ha convergido con la de Catalu&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Catalu&ntilde;a ha mantenido su peso en el conjunto del pa&iacute;s: quienes han retrocedido, relativamente, son las Comunidades Aut&oacute;nomas del interior. Como se observa en el panel derecho del gr&aacute;fico, durante la recesi&oacute;n el ritmo de variaci&oacute;n del producto de Madrid se destac&oacute; sobre el del conjunto del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Es aventurado hacer una lectura pol&iacute;tica del gr&aacute;fico, pero parece evidente que el &ldquo;proceso&rdquo; en Catalu&ntilde;a comienza cuando se produce la convergencia y se incuba durante unos a&ntilde;os en los que la recesi&oacute;n impactaba en la econom&iacute;a catalana de una forma bastante distinta a la madrile&ntilde;a. Sobre las causas de esto deber&iacute;amos debatir.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h4 class="article-text">7. Un sistema fiscal m&aacute;s regresivo</h4><p class="article-text">
        Hace 10 a&ntilde;os la econom&iacute;a espa&ntilde;ola se encontraba en plena crisis, tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, y lo peor estaba a&uacute;n por llegar: el rescate bancario de 2012 y las medidas de austeridad que tra&iacute;a como condici&oacute;n. Diez a&ntilde;os despu&eacute;s, la recuperaci&oacute;n es a&uacute;n parcial y quedan graves secuelas, como los elevados niveles de deuda p&uacute;blica o la fuerte devaluaci&oacute;n salarial, que paulatinamente se empiezan a revertir.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, hay tendencias que parecen consolidarse. Una de ellas es el aumento en la regresividad de nuestro sistema fiscal, que ejerce mucha m&aacute;s presi&oacute;n sobre las rentas del trabajo que sobre las rentas del capital, concentradas en la parte m&aacute;s rica de la distribuci&oacute;n de hogares. A pesar de que la remuneraci&oacute;n del trabajo ha perdido peso estructural en el PIB a favor de los beneficios empresariales, la dependencia de la recaudaci&oacute;n p&uacute;blica sobre las rentas del trabajo est&aacute; creciendo, mientras que la recaudaci&oacute;n de las rentas del capital disminuye. La elusi&oacute;n y evasi&oacute;n fiscales pueden tener una parte importante de la responsabilidad.&nbsp;&nbsp;
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                </figure><h4 class="article-text">8. Modelo territorial: de la polarizaci&oacute;n de la opini&oacute;n p&uacute;blica a la polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica</h4><p class="article-text">
        <strong>8. Modelo territorial: de la polarizaci&oacute;n de la opini&oacute;n p&uacute;blica a la polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica</strong>Durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os, la visi&oacute;n de los ciudadanos espa&ntilde;oles sobre el modelo territorial del Estado se ha polarizado para luego regresar de manera gradual, pero progresiva, hasta niveles similares a los de 2019.
    </p><p class="article-text">
        La polarizaci&oacute;n aumenta significativamente entre oto&ntilde;o de 2012 y finales de 2014, cuando se elevan ligeramente las preferencias por un modelo que permita la secesi&oacute;n de algunas Comunidades Aut&oacute;nomas. Y, al mismo tiempo, se dispara el porcentaje de ciudadanos que prefiere un Estado completamente centralizado (con un &uacute;nico gobierno central sin Comunidades Aut&oacute;nomas) hasta superar el 20%.
    </p><p class="article-text">
        Desde aproximadamente el a&ntilde;o 2015 comienza una disminuci&oacute;n gradual de las preferencias m&aacute;s centralizadoras y aumenta progresivamente el n&uacute;mero de quienes prefieren dejar las cosas tal y como est&aacute;n (un Estado como en la actualidad), con la excepci&oacute;n de un breve per&iacute;odo de repunte del centralismo (entre finales del 2017 y primer trimestre del a&ntilde;o 2018).
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, a pesar de que los datos de hoy son relativamente parecidos a los del comienzo de la serie en el 2009, esta evoluci&oacute;n en realidad enmascara la polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica que, a d&iacute;a de hoy, existe sobre la cuesti&oacute;n territorial, cuyo reflejo es la distancia entre las preferencias territoriales de los votantes de los partidos que tienen representaci&oacute;n parlamentaria en el Congreso.
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                </figure><h4 class="article-text">9. Inmigraci&oacute;n: m&aacute;s ruido que nueces</h4><p class="article-text">
        <strong>9. Inmigraci&oacute;n: m&aacute;s ruido que nueces</strong>Entre 2009 y 2019 la poblaci&oacute;n inmigrante (nacida fuera y residente en Espa&ntilde;a), apenas aument&oacute; en 300.000 personas, una cifra rid&iacute;cula para un pa&iacute;s como Espa&ntilde;a, en el que residen 47 millones de habitantes y que en la d&eacute;cada previa (1999-2009) vio incrementarse la poblaci&oacute;n nacida fuera en m&aacute;s de 5 millones de personas.
    </p><p class="article-text">
        En otras palabras, el tama&ntilde;o de la poblaci&oacute;n inmigrante que reside en Espa&ntilde;a ha permanecido estable en t&eacute;rminos absolutos y relativos &ndash; en torno al 14 por ciento de la poblaci&oacute;n total. Su composici&oacute;n por grandes regiones de origen s&iacute; que ha cambiado algo, al reducirse el peso de los europeos comunitarios y aumentar, sobre todo, los centroamericanos que hasta ahora eran muy minoritarios.
    </p><p class="article-text">
        Una vez m&aacute;s, el ruido medi&aacute;tico, las incesantes im&aacute;genes de pateras desembarcando en la costa andaluza y los titulares apocal&iacute;pticos anunciando que batimos nuevos r&eacute;cords en llegadas irregulares distorsionan la visi&oacute;n de conjunto y nuestra capacidad para poner las cifras en perspectiva.
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                </figure><h4 class="article-text">10.&nbsp;Del bipartidismo al multipartidismo</h4><p class="article-text">
        <strong>10.&nbsp;Del bipartidismo al multipartidismo</strong>El siguiente gr&aacute;fico muestra la composici&oacute;n del Congreso en 2009 y la actual, tras las elecciones de noviembre. Y lo mucho que ha cambiado la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola en los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os. El viaje de un pa&iacute;s donde el bipartidismo lo acaparaba todo y ocupaba m&aacute;s de un 92% de los esca&ntilde;os del Congreso a un pa&iacute;s multipartidista y con una de las fragmentaciones parlamentarias m&aacute;s altas de Europa.&nbsp;En&nbsp;los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os, el juego pol&iacute;tico ha pasado de estar dominado, a nivel nacional, por 2 partidos a ser disputado de forma competitiva por 6 fuerzas pol&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        En el tr&aacute;nsito hemos dejado atr&aacute;s los frecuentes gobiernos de mayor&iacute;a absoluta para, todo parece indicar, tener nuestra primera coalici&oacute;n de gobierno. En este per&iacute;odo tambi&eacute;n hemos abandonado nuestra excepcionalidad como pa&iacute;s sin extrema derecha para tener a Vox, con 52 esca&ntilde;os, como tercera fuerza pol&iacute;tica. En estos diez a&ntilde;os muchas de nuestras viejas certidumbres pol&iacute;ticas de 2009 han quedado enterradas.
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      <dc:creator><![CDATA[Piedras de Papel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/2019-graficos-balance_132_1169182.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Dec 2019 20:42:23 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[10 gráficos para despedir una década]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Gráficos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nueve libros que merecen otro post]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/libros-2019-piedras-de-papel_132_1171553.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d04d3769-0cc7-42e9-8eb9-b30864cf90a7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nueve libros que merecen otro post"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Compartimos con nuestros lectores nueve de nuestras lecturas favoritas del 2019</p></div><p class="article-text">
        Como ya hicimos <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/libros-merecen-post_6_848725142.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el a&ntilde;o pasado</a>, os proponemos nueve libros que se han editado o difundido en el a&ntilde;o que acaba. Se trata de lecturas que nos han gustado y que a pesar de ser ensayos acad&eacute;micos, del &aacute;mbito de las ciencias sociales, reflexionan sobre problemas de enorme actualidad, como la crisis de la democracia, la desigualdad, los populismos, la crisis territorial, etc. Como nota particular este a&ntilde;o nos permitimos una peque&ntilde;a excepci&oacute;n, introduciendo un libro de ficci&oacute;n de un premio Nobel que tambi&eacute;n, desde la imaginaci&oacute;n, nos informa sobre el contexto pol&iacute;tico en Am&eacute;rica Latina a mediados de siglo XX. Porque como escribi&oacute; un prestigioso cient&iacute;fico social amante de los an&aacute;lisis emp&iacute;ricos, &ldquo;la intuici&oacute;n de las memorias e incluso de las novelas puede ser tan iluminadora como el estudio sistem&aacute;tico de los datos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        ***
    </p><p class="article-text">
        <strong>The Crises of Democracy, de Adam Przeworski (Cambridge University Press)</strong><em>The Crises of Democracy</em>
    </p><p class="article-text">
        Con el rigor anal&iacute;tico y la capacidad comunicativa que lo caracterizan, Adam Przeworski nos ofrece un libro sobre las crisis de la democracia en donde el estudio del pasado y el presente nos permite reflexionar sobre el futuro que nos espera. Como en trabajos anteriores, Przeworski emplea un concepto de democracia minimalista y electoralista: la democracia es un sistema en el que los gobiernos pierden elecciones y abandonan el poder cuando esto sucede, puesto que tienen la expectativa de poder recuperarlo. La democracia funciona bien, pues, cuando los conflictos pol&iacute;ticos se procesan institucionalmente en libertad y sin violencia. En este sentido, una democracia estar&aacute; en crisis cuando existan amenazas que hagan de las elecciones un mecanismo no competitivo y sin capacidad de producir consecuencias para quien ostenta el poder.
    </p><p class="article-text">
        Para saber si la democracia est&aacute; actualmente en crisis o si la crisis es inminente Przeworski nos propone en primer lugar intentar aprender de experiencias pasadas, es decir, de cu&aacute;les han sido las condiciones que posibilitaron la ca&iacute;da de la democracia all&iacute; donde se produjo el colapso. Su primer conclusi&oacute;n &ndash;en t&eacute;rminos muy generales&ndash; es que de la mera comparaci&oacute;n entre las democracias consolidadas con aquellas que han fracasado siempre emerge el papel preponderante de la econom&iacute;a: el nivel de ingresos de un pa&iacute;s, su ritmo de crecimiento y su distribuci&oacute;n. Pero m&aacute;s all&aacute; de las tendencias generales, el autor reconoce la capacidad de los casos hist&oacute;ricos particulares &ndash;de sus din&aacute;micas contingentes&ndash; para obtener lecciones que iluminen la situaci&oacute;n pol&iacute;tica actual. Es por eso que describe los colapsos de la Rep&uacute;blica de Weimar y la del Chile de Allende, junto a dos experiencias positivas en las que la democracia s&iacute; canaliz&oacute; institucionalmente el conflicto: Francia y Estados Unidos en los a&ntilde;os 60.
    </p><p class="article-text">
        En la segunda parte del libro, Przeworski repasa las se&ntilde;ales que, atendiendo a las lecciones del pasado, quiz&aacute;s nos est&eacute;n indicando que nuestra democracia est&aacute; en crisis (el declive de los partidos tradicionales, el auge de la extrema derecha populista, etc.) y sus posibles causas (la recesi&oacute;n econ&oacute;mica, la polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica, etc.). Pero ninguna de estas &uacute;ltimas &ndash;reconoce el autor&ndash; es novedosa, ni sabemos del todo c&oacute;mo se relacionan entre s&iacute; o cu&aacute;l de ellas es la m&aacute;s determinante, si es que alguna de ellas lo es en t&eacute;rminos causales. El reconocimiento sin complejos de hasta d&oacute;nde podemos llegar los cient&iacute;ficos sociales a la hora de explicar fen&oacute;menos complejos es marca de la casa.
    </p><p class="article-text">
        En la tercera y &uacute;ltima parte del libro, el foco gira hacia las perspectivas de futuro. Przeworski vuelve sobre qu&eacute; significa que una democracia funcione bien, para a continuaci&oacute;n identificar cu&aacute;ndo esta podr&iacute;a ser erosionada o subvertida de manera sigilosa por gobiernos elegidos democr&aacute;ticamente y con la ley en la mano. El libro acaba con una mirada especulativa sobre lo que podr&iacute;a pasar y lo que no podr&iacute;a pasar. Sin dudas este libro es un <em>must</em> para los tiempos que corren.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1931: Debt, Crisis, and the Rise of Hitler, de Tobias Straumann (Oxford University Press)</strong><em>1931: Debt, Crisis, and the Rise of Hitler</em>
    </p><p class="article-text">
        En este peque&ntilde;o libro de historia econ&oacute;mica, que se lee como una novela de acci&oacute;n, Tobias Straumann describe con maestr&iacute;a el sudoku econ&oacute;mico y pol&iacute;tico que provoc&oacute; el ascenso del nazismo en Alemania: una crisis que generaba una debilidad estructural al sistema financiero, un debate pol&iacute;tico nacionalizado que imped&iacute;a a los gobiernos adoptar compromisos a escala internacional, y las insostenibles pol&iacute;ticas de austeridad en Alemania que tensionaron tanto a las fuerzas moderadas de la derecha y la izquierda. Straumann muestra con claridad el v&iacute;nculo entre los acuerdos internacionales derivados del r&eacute;gimen de reparaciones y el crecimiento de la popularidad de Hitler, y muestra los desesperados intentos de los sucesivos l&iacute;deres alemanes por navegar en las imposibles restricciones fiscales en las que se les obligaba a operar. El libro deja la descorazonadora sensaci&oacute;n de que el ascenso del nazismo fue fruto no tanto de los errores de los gobiernos alemanes precedentes, sino de la incompatibilidad intr&iacute;nseca entre unas econom&iacute;as europeas interdependientes y necesitadas de est&iacute;mulos y unas opiniones p&uacute;blicas nacionales dominadas por discursos soberanistas y aisladas entre s&iacute;. Straumann es prudente y evita extraer lecciones para el contexto actual, pero cualquier lector preocupado por las derivas que est&aacute;n tomando nuestras democracias tendr&aacute; en este libro material para la reflexi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La luz que se apaga. C&oacute;mo Occidente gan&oacute; la Guerra Fr&iacute;a pero perdi&oacute; la paz, de </strong><em>La luz que se apaga. C&oacute;mo Occidente gan&oacute; la Guerra Fr&iacute;a pero perdi&oacute; la paz</em><strong>Ivan Krastev y Stephen Holmes (Debate) </strong>
    </p><p class="article-text">
        Treinta a&ntilde;os despu&eacute;s del colapso de los reg&iacute;menes comunistas y del final de la guerra fr&iacute;a, es la democracia liberal la que est&aacute; en crisis. De este a oeste y de norte a sur, se extienden por el mundo movimientos antiliberales y populismos identitarios, gracias al apoyo que les dan en las urnas millones de ciudadanos. &iquest;C&oacute;mo explicar el auge del &ldquo;antiliberalismo&rdquo;? El &uacute;ltimo libro escrito por el prestigioso polit&oacute;logo b&uacute;lgaro Ivan Krastev, junto a Stephen Holmes (profesor de la Universidad de Nueva York), constituye un interesante ensayo que aborda esta pregunta, ahondando en las causas y consecuencias de este fen&oacute;meno.
    </p><p class="article-text">
        Estos autores sostienen que la ca&iacute;da del muro de Berl&iacute;n en 1989 supuso el inicio de la &ldquo;era de la imitaci&oacute;n liberal&rdquo; en Centroeuropa, Europa del Este y Rusia. Pero en la &uacute;ltima d&eacute;cada, habr&iacute;amos asistido a la reacci&oacute;n pol&iacute;tica que ha desencadenado esta era, en forma de frustraci&oacute;n y resentimiento. Por un lado, en el Este de Europa, al no haberse cumplido las altas expectativas &ldquo;puestas en la perspectiva de imitar el estilo de vida capitalista&rdquo;, muchos empezaron a &ldquo;sentirse como impostores culturales, lo que despert&oacute; anhelos de autenticidad&rdquo;. Por otro lado, la victoria de Donald Trump en Estados Unidos se puede comprender por el temor que sienten las clases medias y trabajadoras a ser, social y econ&oacute;micamente, desplazadas por quien les imita (con &eacute;xito), China.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente el ascenso internacional de China como un pa&iacute;s que solo ha optado por la imitaci&oacute;n de medios (tecnolog&iacute;a liberal), pero no de fines (forma de vida liberal) supone, para estos autores, el final de la era de la imitaci&oacute;n &ldquo;tal y como la entendemos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Un final de &eacute;poca, con el declive de Occidente como tel&oacute;n de fondo, sobre el que Krastev y Holmes no se muestran excesivamente pesimistas. Estos autores apuntan a que los actuales movimientos antiliberales pueden ser &ldquo;ef&iacute;meros&rdquo;, dado que estos son m&aacute;s reactivos (a la ortodoxia liberal) que ideol&oacute;gicos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>The Triumph of Injustice: How the Rich Dodge Taxes and How to Make them Pay, de Emmanuel Saez and Gabriel Zucman (WW Norton &amp; Company)</strong><em>The Triumph of Injustice: How the Rich Dodge Taxes and How to Make them Pay</em>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Por primera vez en un siglo los milmillonarios pagan menos proporci&oacute;n en impuestos que sus secretarias<em>&rdquo;.</em> Este es el punto de partida del libro de Saez y Zucman <em>The Triumph of Injustice</em>: que el sistema fiscal de los Estados Unidos de Am&eacute;rica ya no es progresivo ya que los ultra-ricos pagan menos proporci&oacute;n en impuestos que las personas de menos ingresos. El objetivo de los autores con este libro es triple: 1) Denunciar la distribuci&oacute;n actual de las cargas fiscales, 2) Mostrar que esto no siempre fue as&iacute; y 3) Proponer medidas para volver a un sistema fiscal progresivo. Para realizar esta tarea, los autores utilizan datos de una gran calidad. Para empezar, consideran la carga fiscal en su conjunto: todos los tipos de impuestos a todos los niveles (federal, estatal y local), adem&aacute;s de las cotizaciones sociales.
    </p><p class="article-text">
        Esta falta de progresividad del sistema fiscal no siempre fue tal. Entre el New Deal de Roosevelt y 1980, el sistema fiscal fue mucho m&aacute;s progresivo. El impuesto de sociedades era de un tipo &uacute;nico del 50%, el impuesto de sucesiones ten&iacute;a un tipo m&aacute;ximo del 70% y el tipo m&aacute;ximo del impuesto sobre la renta lleg&oacute; al 90%. Parte del objeto de estos tipos tan altos no eran tanto recaudatorio como confiscatorio: se buscaba combatir la desigualdad. Aun as&iacute;, con este sistema se combin&oacute; crecimiento y disminuci&oacute;n de la desigualdad. &iquest;Por qu&eacute; se rompi&oacute; este equilibrio? Desde la presidencia de Reagan se ha dado una combinaci&oacute;n de tolerancia institucional hacia la evasi&oacute;n fiscal y bajadas selectivas de impuestos a las rentas de capital, especialmente en el impuesto de sociedades.
    </p><p class="article-text">
        Para reconducir esta situaci&oacute;n, Saez y Zucman proponen:
    </p><p class="article-text">
        1. Que los pa&iacute;ses donde tienen sede central las multinacionales (EEUU, Francia, Italia) impongan cargas impositivas tambi&eacute;n a los beneficios declarados en otros pa&iacute;ses (ej. Irlanda, Bermuda, Malta).
    </p><p class="article-text">
        2. Aplicar el principio de &ldquo;a igual renta, igual carga fiscal&rdquo;, sea cual sea el origen de las rentas.
    </p><p class="article-text">
        3. Dado que los s&uacute;per ricos no declaran apenas rentas, proponen introducir un impuesto a la riqueza. En dos versiones: una moderada que maximizar&iacute;a los ingresos fiscales y otra m&aacute;s ambiciosa que generar&iacute;a menos ingresos a largo plazo pero reducir&iacute;a significativamente la desigualdad anterior a impuestos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Open: The Progressive Case for Free Trade, Immigration, and Global Capital, de Kimberly Clausing (Harvard University Press)</strong><em>Open: The Progressive Case for Free Trade, Immigration, and Global Capital</em>
    </p><p class="article-text">
        Por primera vez desde el fin de la segunda guerra mundial asistimos a un abierto cuestionamiento del proceso de globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica: Estados Unidos adopta pol&iacute;ticas proteccionistas contra sus aliados impensables hace solo unos a&ntilde;os, la Organizaci&oacute;n Mundial del Comercio est&aacute; en crisis y las fuerzas pol&iacute;ticas nativistas contrarias a la apertura econ&oacute;mica, a la integraci&oacute;n supranacional y a la inmigraci&oacute;n crecen en casi todos los pa&iacute;ses avanzados. Muchos trabajos han documentado ya las ra&iacute;ces econ&oacute;micas de esta reacci&oacute;n antiglobalizadora: el estancamiento de los ingresos de las clases medias y bajas, el aumento de las desigualdades y la concentraci&oacute;n del crecimiento y las oportunidades en las grandes metr&oacute;polis. Y es que, como la autora de este libro muestra con gran claridad, la globalizaci&oacute;n ha generado importantes consecuencias distributivas que han estado demasiado desatendidas en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        Pero para Kimberly Clausing, una economista experta en imposici&oacute;n internacional, una vuelta al nacionalismo econ&oacute;mico har&iacute;a mucho m&aacute;s mal que bien a la causa progresista de una sociedad m&aacute;s justa, igualitaria y con m&aacute;s oportunidades para los menos favorecidos. Clausing muestra con elocuencia c&oacute;mo las pol&iacute;ticas nativistas en el &aacute;mbito econ&oacute;mico (contra el comercio, contra la inmigraci&oacute;n) son in&uacute;tiles y contraproducentes para corregir las desigualdades del presente, y sugiere que los progresistas deber&iacute;an centrarse m&aacute;s en facilitar el acceso de los grupos de menos ingresos a los nuevos procesos productivos (con pol&iacute;ticas de garant&iacute;as de ingresos m&aacute;s ambiciosas, invirtiendo m&aacute;s en educaci&oacute;n, facilitando el acceso a la universidad&hellip;), reformar el modelo impositivo (igualando la fiscalidad de las empresas a la de los trabajadores y acabando con los m&uacute;ltiples agujeros fiscales de los que se benefician las multinacionales), y mejorando el funcionamiento de nuestras democracias (asegurando una participaci&oacute;n m&aacute;s equitativa de todos los ciudadanos en el proceso pol&iacute;tico).
    </p><p class="article-text">
        Clausing logra convencer al lector de los peligros del repliegue nacionalista, y de que es en estas otras reformas en las que las fuerzas progresistas deber&iacute;an invertir su capital pol&iacute;tico en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. Pero su enfoque adolece de una cierta ingenuidad tecnocr&aacute;tica no abordando el que quiz&aacute; es el principal obst&aacute;culo al que se enfrenta esta agenda progresista alternativa: la existencia de ciertos intereses econ&oacute;micos que han sabido usar el desorbitado poder negociador que el proceso de globalizaci&oacute;n les ha conferido. &iquest;O acaso la evoluci&oacute;n reciente de las reglas de fiscalidad o de las pol&iacute;ticas redistributivas son procesos independientes de una globalizaci&oacute;n que ha permitido a determinados actores y empresas condicionar de manera mucho m&aacute;s directa los equilibrios pol&iacute;ticos nacionales?
    </p><p class="article-text">
        <strong>Factfulness: Diez razones por las que estamos equivocados sobre el mundo. Y por qu&eacute; las cosas est&aacute;n mejor de lo que piensas, de Hans Rosling, Ola Rosling y Anna Rosling R&ouml;nnlund (Deusto)</strong><em>Factfulness: Diez razones por las que estamos equivocados sobre el mundo. Y por qu&eacute; las cosas est&aacute;n mejor de lo que piensas</em>
    </p><p class="article-text">
        Gran parte de lo que com&uacute;nmente pensamos sobre pobreza, desigualdad, escolarizaci&oacute;n, demograf&iacute;a y salud global est&aacute;, seg&uacute;n este libro de Hans Rosling y sus colaboradores, equivocado. El libro comienza con un test que pone a prueba los conocimientos del lector sobre varios aspectos importantes relacionados con estos temas. La escasa proporci&oacute;n de acierto del lector parece que coincide con una pauta sorprendentemente repetida entre m&uacute;ltiples grupos a los que el autor ha administrado la prueba, muchos de ellos acad&eacute;micos expertos en el &aacute;rea, pol&iacute;ticos con experiencia en la materia, profesionales que trabajan en el campo&hellip; Todos estos grupos, al igual que el lector com&uacute;n, aciertan menos que un mono que contestara aleatoriamente, y las equivocaciones se producen porque tendemos a pensar que la situaci&oacute;n es mucho peor de lo que en realidad es. Tendemos a ser enormemente pesimistas, tanto sobre la situaci&oacute;n actual como sobre lo que ocurrir&aacute; en el futuro.
    </p><p class="article-text">
        Una vez determinado el problema &ndash;somos m&aacute;s pesimistas y catastrofistas de lo que los datos avalan&ndash;, el libro repasa los principales sesgos cognitivos que lo explican y ofrece pautas, para la vida diaria y para el an&aacute;lisis profesional de datos, para no dejarnos llevar por estas distorsiones. Con un magn&iacute;fico despliegue de gr&aacute;ficos, tambi&eacute;n disponibles en l&iacute;nea, ejemplos asombrosos basados en buena medida en su apasionante vida laboral en varios pa&iacute;ses del mundo y un tono eminentemente pedag&oacute;gico, sus 300 p&aacute;ginas son un buen ant&iacute;doto contra las noticias falsas y podr&iacute;an ser un buen material de trabajo para estudiantes de bachillerato y aficionados a los datos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>The Coddling of the American Mind: How Good Intentions and Bad Ideas Are Setting Up a Generation for Failure, de Greg Lukianoff y Jonathan Haidt (Penguin Books)</strong><em>The Coddling of the American Mind: How Good Intentions and Bad Ideas Are Setting Up a Generation for Failure</em>
    </p><p class="article-text">
        El nuevo libro del psic&oacute;logo moral Jonathan Haidt, en este caso junto a Greg Lukianof, no ha dejado a nadie indiferente desde su publicaci&oacute;n a finales de 2018. Haidt y Lukianof realizan un duro alegato contra la generaci&oacute;n Z o generaci&oacute;n de Internet (i-gen), que abarca a los nacidos a partir del cambio de siglo. El subt&iacute;tulo del libro ya aclara bastante su contenido: c&oacute;mo buenas intenciones y malas ideas est&aacute;n condenando a una generaci&oacute;n al fracaso. Las malas ideas de las que estos autores norteamericanos nos hablan son tres.
    </p><p class="article-text">
        La primera, &ldquo;lo que no te mata te hace m&aacute;s d&eacute;bil&rdquo; (la no verdad de la fragilidad), contradice aquel famoso dicho de generaciones anteriores que nos animaba a tomar determinados riesgos, a experimentar, para hacernos m&aacute;s fuertes. Para los autores, la ausencia de esa experimentaci&oacute;n por parte de la nueva generaci&oacute;n la est&aacute; haciendo m&aacute;s d&eacute;bil. La segunda mala idea o no verdad es: &ldquo;siempre conf&iacute;a en tus sensaciones&rdquo;, y hace referencia al pensamiento emocional o c&oacute;mo nuestras emociones nublan nuestro pensamiento racional. La tercera no verdad es el &ldquo;nosotros frente a ellos&rdquo; o la interpretaci&oacute;n por la que &ldquo;la vida es una batalla entre las buenas y las malas personas.&rdquo; Para Haidt y Lukianof, esta &uacute;ltima mala idea se halla en la base del incremento de la polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica y social que se est&aacute; dando en los Estados Unidos en las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas. En resumen, se trata de un libro pretendidamente provocador que nos lleva a replantearnos algunos conceptos muy afianzados de la filosof&iacute;a pol&iacute;tica igualitarista contempor&aacute;nea.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Barcelona, Madrid y el Estado: Ciudades globales y el pulso por la independencia en Catalu&ntilde;a, de Jacint Jordana (Catarata)</strong><em>Barcelona, Madrid y el Estado: Ciudades globales y el pulso por la independencia en Catalu&ntilde;a</em>
    </p><p class="article-text">
        La raz&oacute;n para leer este libro es porque brinda un punto de vista inusual en nuestro debate p&uacute;blico sobre el conflicto territorial: &ldquo;La mera existencia de un conflicto entre identidades nacionales no es una explicaci&oacute;n suficiente, y tal vez tampoco necesaria, para dar cuenta de los problemas surgidos en Espa&ntilde;a en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Por el contrario, cabr&iacute;a preguntarse hasta qu&eacute; punto la emergencia y difusi&oacute;n de emociones nacionalistas es un efecto y no una causa de las tensiones territoriales&rdquo;. El comentario pol&iacute;tico ilustrado en Espa&ntilde;a es muy mayoritariamente uno que se hace sobre la base de encuestas de opini&oacute;n p&uacute;blica, partidos, programas y, en algunas ocasiones, trayectorias de l&iacute;deres pol&iacute;ticos. Es mucho menos corriente que se haga a partir de ese tipo de investigaci&oacute;n materialista, atenta al detalle, ecl&eacute;ctica y muy pragm&aacute;tica que es la investigaci&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas.
    </p><p class="article-text">
        La raz&oacute;n para leer este libro con especial inter&eacute;s es porque muy bien podr&iacute;a tener raz&oacute;n. Su tesis afirma, simplificando, que la competencia entre las dos &ldquo;ciudades globales&rdquo;, Madrid y Barcelona, es la que ha llevado a un sector de las &eacute;lites y de la poblaci&oacute;n catalana a favorecer la creaci&oacute;n de un Estado propio que permita el mejor desarrollo de la suya. El paso intermedio del argumento reside, en parte, en la asim&eacute;trica atenci&oacute;n prestada por el Estado espa&ntilde;ol &ndash;especialmente, algunos de sus gobiernos&ndash; a la ciudad capital pol&iacute;tica; en parte, y es lo m&aacute;s importante del libro, reside en la falta de una verdadera articulaci&oacute;n, cuando no un deterioro, de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que afectan a las relaciones intergubernamentales. No est&aacute; claro si una organizaci&oacute;n institucional alternativa, que obligase al Estado a ser neutral entre las ciudades, ser&iacute;a suficiente, a viso del autor, para evitar el conflicto, pues a veces parece apuntarse que Barcelona necesitar&iacute;a un marco especial, pero s&iacute; queda claro que ser&iacute;a necesario.
    </p><p class="article-text">
        El libro sin duda apunta hacia el hecho macrosc&oacute;pico m&aacute;s obvio, desde un punto de vista material, que resulta contempor&aacute;neo al desarrollo del conflicto territorial: el crecimiento econ&oacute;mico de Madrid y su establecimiento como ciudad global, tras Barcelona, que quedar&iacute;a como &ldquo;segunda&rdquo; ciudad.  El libro nos hace mirar a la globalizaci&oacute;n, a las consecuencias de la crisis econ&oacute;mica y a la adaptaci&oacute;n, o falta de la misma, de las instituciones p&uacute;blicas, y en eso ense&ntilde;a una importante lecci&oacute;n. Es un alivio para un debate fatigado de estampas de sensibilidades heridas y oportunismos maliciosos. No es un libro con una soluci&oacute;n, pero s&iacute; un libro que insiste en que lo primero es acertar en el diagn&oacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        La raz&oacute;n &uacute;ltima para recomendar esta lectura es porque no habr&aacute; quien no encuentre una p&aacute;gina inc&oacute;moda o irritante, pero no ser&aacute;n siempre los mismos ni en los mismos lugares. Y por eso es una necesaria contribuci&oacute;n al debate p&uacute;blico, porque parece que nos estamos acostumbrando a las madrigueras.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Tiempos Recios, de Mario Vargas Llosa (Alfaguara)</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        A menudo, las novelas captan mejor las corrientes de fondo del mundo que los ensayos. Es el caso de <em>Tiempos Recios</em>, que demuestra tambi&eacute;n que los novelistas no tienen por qu&eacute; escribir de pol&iacute;tica, pero, si lo hacen, resultan m&aacute;s convincentes en la ficci&oacute;n. <em>Tiempos Recios </em>narra aparentemente un hecho menor en los libros de historia: el golpe militar en Guatemala de Castillo Armas en 1954, apoyado por la CIA estadounidense, para derrocar al Gobierno democr&aacute;ticamente elegido de Jacobo &Aacute;rbenz. Vargas Llosa muestra c&oacute;mo la United Fruit, la gran multinacional de la banana, logra construir una gran mentira y convencer a los oficiales americanos de que &Aacute;rbenz es un peligroso comunista cuando, en realidad, este simplemente aspiraba a replicar en Guatemala un sistema capitalista equivalente al de EEUU (es decir, donde las empresas pagaran impuestos y respetaran m&iacute;nimamente los derechos de los trabajadores).
    </p><p class="article-text">
        La historia no es el resultado de una conspiraci&oacute;n, pero las conspiraciones pueden resultar en historia, en ocasiones desbordando las expectativas de los conspiradores, en otras tomando recovecos insospechados. Es lo que ocurre aqu&iacute;. Vargas Llosa describe c&oacute;mo las consecuencias de una manipulaci&oacute;n, y de la connivencia entre empresarios sin escr&uacute;pulos y oficiales hiperventilados (tanto norteamericanos como locales), se desparraman m&aacute;s all&aacute; de las fronteras de un pa&iacute;s y de un periodo concreto. Vargas Llosa ofrece una explicaci&oacute;n interesante a la radicalizaci&oacute;n de la izquierda latinoamericana desde entonces, y hasta ahora. No podemos entender la deriva de Castro hacia el comunismo, o el movimiento de guerrillas por todo el continente en las siguientes d&eacute;cadas, sin esta conspiraci&oacute;n primigenia. Desde el golpe de Estado en Guatemala, cualquier pol&iacute;tico con un m&iacute;nimo esp&iacute;ritu reformista ha sido consciente de que no importaban tanto sus intenciones reales como las percepciones que de ellas tendr&iacute;an unos oficiales de inteligencia americanos que quiz&aacute;s no son tan inteligentes como permeables a los intereses de grupos econ&oacute;micos. Unos intereses que, por cierto, no defienden un mercado econ&oacute;mico libre, sino una econom&iacute;a oligopol&iacute;stica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Piedras de Papel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/libros-2019-piedras-de-papel_132_1171553.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Dec 2019 19:59:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nueve libros que merecen otro post]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Un nuevo escenario político?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/lecturas_132_1253379.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/513a3d6c-f62b-4150-bb00-b8db35b8a743_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Un nuevo escenario político?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lídia Brun, Alberto Penadés, Sandra León y Marta Romero: cuatro miembros de Piedras de Papel reflexionan sobre el escenario político que se abre para esta nueva legislatura</p></div><h4 class="article-text">M&aacute;s complejidad, menos alternativas, por L&iacute;dia Brun</h4><p class="article-text">
        El acuerdo de gobierno conseguido en tiempo r&eacute;cord menos de 48h despu&eacute;s de que se conociera el resultado electoral nos deja con cierta sensaci&oacute;n de incredulidad. PSOE y Unidas Podemos han acordado lo que en julio parec&iacute;a inviable, a pesar de que ambos gozaban de grupos parlamentarios m&aacute;s grandes y una mayor predisposici&oacute;n de sus necesarios apoyos externos. En primer lugar, la tentaci&oacute;n de repetici&oacute;n electoral, omnipresente en julio, se ha esfumado tras la p&eacute;rdida de votos y esca&ntilde;os de ambos partidos. El triste auge de la extrema derecha, que alcanza 52 esca&ntilde;os, apunta a la emergencia de recuperar unas pol&iacute;ticas de bienestar ambiciosas frente al riesgo de involuci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, al PSOE le desaparece un posible socio de gobierno, Cs, que antes de las elecciones garantizaba una mayor&iacute;a s&oacute;lida de 180 esca&ntilde;os y ahora ha ca&iacute;do en la irrelevancia. La irrupci&oacute;n del partido de Errej&oacute;n apenas ha hecho cosquillas, aunque esos dos o tres esca&ntilde;os que se han perdido para la izquierda por la penalizaci&oacute;n de la ley electoral pueden acabar poniendo en riesgo la mayor&iacute;a parlamentaria en un Congreso muy fragmentado. Desaparecida la amenaza errejonista, el acuerdo ha empezado a subsanar esa sensaci&oacute;n de exceso de celo, personalismos, intransigencias y poca generosidad de los renovados socios, que seguramente desilusion&oacute; a buena parte de su electorado el 10N.
    </p><p class="article-text">
        La sentencia a los l&iacute;deres del proc&eacute;s acaba de dibujar un panorama mucho m&aacute;s complejo para la gobernabilidad que cuando el pacto consumado el martes se frustr&oacute; en julio. Pero la presi&oacute;n de ciertos medios para una Gran Coalici&oacute;n PSOE-PP y la oferta de Pablo Casado de facilitar un gobierno del PSOE a cambio de la cabeza de S&aacute;nchez, parece haberle recordado al presidente en funciones la lecci&oacute;n que &eacute;l mismo extrajo de su defenestraci&oacute;n en el Comit&eacute; Federal del PSOE en 2016. A saber, que el PSOE es necesario para la vertebraci&oacute;n del sistema pol&iacute;tico espa&ntilde;ol, pero sus l&iacute;deres son contingentes. El coste para Pedro S&aacute;nchez de no haberse acordado en julio de las razones de su propia supervivencia se sentar&aacute; a su lado en el Consejo de Ministros, con cargo de vicepresidente.
    </p><h4 class="article-text">Una coalici&oacute;n inevitable, por Alberto Penad&eacute;s</h4><p class="article-text">
        Gobernar con 120 esca&ntilde;os, o con 123 como obtuvo el PSOE en abril (el 35,1% del parlamento) ser&iacute;a, como era, m&aacute;s que una audacia, pretender algo muy poco probable. En los datos para el conjunto de las democracias de la Uni&oacute;n Europea o de la OCDE (1960-2017, cpds-data.org) aparecen solo 16 casos de gobiernos con menos del 36% de los esca&ntilde;os como apoyo interno, con una vida media de dos a&ntilde;os. Representan poco m&aacute;s del 2% del tiempo de gobierno parlamentario de todos los pa&iacute;ses, es decir, son una rareza extrema. Una rareza, adem&aacute;s, concentrada en los pa&iacute;ses n&oacute;rdicos, que se caracterizan por ese &ldquo;parlamentarismo negativo&rdquo; en el que se puede formar gobierno con tal de no tener una mayor&iacute;a absoluta en contra (lo que tambi&eacute;n sucede en Portugal o en Holanda, donde tambi&eacute;n se han dado casos de gobiernos con solo un tercio de la c&aacute;mara). En Espa&ntilde;a no era y no es l&oacute;gico pensar en ello como opci&oacute;n, salvo en situaci&oacute;n de extrema crisis. El tipo de crisis que en muchos pa&iacute;ses llevan m&aacute;s bien a gobiernos &ldquo;t&eacute;cnicos&rdquo;. Nadie quiere ese tipo de situaciones.
    </p><p class="article-text">
        Una coalici&oacute;n entre el PSOE y Unidas Podemos sumar&iacute;a el 41% de los votos en el electorado y el 44% de los esca&ntilde;os en el parlamento. La otra coalici&oacute;n posible, con el Partido Popular, sumar&iacute;a el 49% de los votos y el 59% de los esca&ntilde;os. A la segunda la llamamos &ldquo;gran coalici&oacute;n&rdquo;, germano parlando, m&aacute;s bien por ser la de los dos primeros partidos -dejando fuera, en principio, al centro- que por ser realmente grande, ya que no suma muchos m&aacute;s apoyos electorales. Una gran coalici&oacute;n en una democracia en la que basta con la mayor&iacute;a simple para formar gobierno tampoco es esperable. Si con las reglas de investidura de los pa&iacute;ses n&oacute;rdicos tal vez S&aacute;nchez habr&iacute;a sido presidente ya hace rato con su minor&iacute;a, negociando apoyos para legislar, con las reglas de investidura de Alemania habr&iacute;a sido pr&aacute;cticamente obligatorio que se formara el gobierno de coalici&oacute;n PSOE-Ciudadanos en abril, como lo ser&iacute;a un gobierno PSOE-PP ahora (o terceras).
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que las reglas importan, y tal vez sufrimos lo peor de las dos casas: ni tanta libertad como en el Norte, ni tan poca como en Alemania. Las reglas contribuyen bastante a que hayamos tirado los dados cuatro veces en cuatro a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Pero no son solo las reglas. Pedro S&aacute;nchez dijo que los espa&ntilde;oles ten&iacute;amos una nueva oportunidad para &ldquo;hablar m&aacute;s claro&rdquo;. La antropomorfizaci&oacute;n de los espa&ntilde;oles (o de cualquier colectivo) suele salir como tiro por la culata, salvo que no nos importe mucho la l&oacute;gica. Los espa&ntilde;oles han cambiado su voto, pero en cuatro elecciones los n&uacute;meros para la coalici&oacute;n de izquierdas m&aacute;s nacionalistas han estado siempre muy pelados, las cuatro veces. Lo que ha cambiado mucho han sido los votos de la derecha, tanto como para hacer la coalici&oacute;n de izquierdas (con apoyo nacionalista) inevitable. Pero a eso malamente se le puede llamar &ldquo;hablar claro&rdquo;. Y, la verdad, tenemos democracia representativa porque el pueblo &ldquo;hablando claro&rdquo; normalmente es una ficci&oacute;n ante la que lo mejor es echarse cuerpo a tierra.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, parece que la opini&oacute;n p&uacute;blica sonr&iacute;e a esta coalici&oacute;n. En la encuesta pre-electoral de 40db de abril el pacto PSOE-UP-Nacionalistas era el preferido como primera opci&oacute;n por el 34% de los encuestados. En la encuesta de noviembre, incluyendo a M&aacute;s Pa&iacute;s en la pregunta, parece ser la primera preferencia del 43% de los entrevistados. Obvio que un pacto de centro siempre, o casi siempre, tiene m&aacute;s apoyo total frente a uno de izquierda o uno de derecha, pero la alternancia tiene muchas virtudes, si se evita la polarizaci&oacute;n. Har&aacute; bien el gobierno en recordar que las combinaciones partidistas por las que se preguntaba no han cambiado su porcentaje de votos de abril a hoy.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; pues, la coalici&oacute;n es casi inevitable. Y puede traer algunos buenos resultados. Frente a quienes ven un peligro de alternancia polarizada, con crecimiento de la capacidad de influencia de los extremos, soy optimista. Al fin y al cabo, lo que se ha despejado ahora es el centro, aline&aacute;ndose el centralismo territorial mucho m&aacute;s claramente que hasta ahora con las posiciones m&aacute;s a la derecha, y facilit&aacute;ndose, en teor&iacute;a, una competici&oacute;n m&aacute;s centr&iacute;peta.
    </p><h4 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; hay de lo m&iacute;o?, por Sandra Le&oacute;n</h4><p class="article-text">
        Las grandes sorpresas de los resultados de las pasadas elecciones generales las han protagonizado el descalabro de Ciudadanos y el fulgurante ascenso de Vox. Algo menos comentados ha sido el refuerzo y la resistencia del voto de corte regionalista/nacionalista (BNG, CCa-PNC-NC, PRC) y la aparici&oacute;n de un nuevo partido en el Congreso - Teruel Existe. Los resultados de estos partidos son llamativos porque, siendo unas elecciones generales y con un alto nivel de polarizaci&oacute;n, uno esperar&iacute;a que los principales partidos de &aacute;mbito estatal tuvieran m&aacute;s capacidad de aglutinar voto. Si bien en el caso del BNG (o de Bildu, que tambi&eacute;n mejora resultados) su ascenso puede explicarse en gran medida por la polarizaci&oacute;n del debate territorial (auspiciada por el conflicto en Catalu&ntilde;a y el ascenso de Vox), la aparici&oacute;n de Teruel Existe o la capacidad de resistencia de PRC genera mayores inc&oacute;gnitas. &iquest;Significa que ante el bloque pol&iacute;tico de la pol&iacute;tica nacional y la incertidumbre general los ciudadanos prefieren aquellas opciones que, como m&iacute;nimo, procuren beneficios para el territorio?
    </p><p class="article-text">
        La consecuencia de la regionalizaci&oacute;n del voto en estas elecciones es que, desde un punto de vista de la gobernabilidad de un Estado descentralizado como el nuestro, las cosas se complican, pues los partidos de &aacute;mbito estatal han ido perdiendo la capacidad de articular intereses en todo el territorio. Ese papel es esencial porque permite engrasar las relaciones entre distintos niveles de gobierno: coordinando preferencias, consensuando posiciones de las distintas comunidades aut&oacute;nomas dentro de los partidos y, m&aacute;s importante, oblig&aacute;ndoles a mantener un equilibrio entre el inter&eacute;s general del partido &ndash; el proyecto nacional &ndash; y los intereses de sus territorios. El parlamento que ha salido de estas elecciones no s&oacute;lo est&aacute; m&aacute;s fragmentado que en el 2016, sino que es m&aacute;s heterog&eacute;neo en el alcance u horizonte de los proyectos que sus parlamentarios representan. Los partidos regionalistas, por la naturaleza de su programa (defensa de los intereses del territorio) tienen menos inter&eacute;s o capacidad (diputados) para definir un proyecto para todo el Estado, aunque tendr&aacute;n un papel esencial aportando estabilidad a la investidura o al ejecutivo a cambio, quiz&aacute;s, de m&aacute;s inversiones o competencias. El reto ser&aacute; encontrar un buen equilibrio entre el &ldquo;qu&eacute; hay de lo m&iacute;o&rdquo; y sus contribuciones a un proyecto com&uacute;n capaz de promover alianzas m&aacute;s all&aacute; de sus territorios.
    </p><h4 class="article-text">Nueva &ldquo;temporada&rdquo; pol&iacute;tica, por Marta Romero</h4><p class="article-text">
        Como si se tratara de una serie de thriller pol&iacute;tico, la repetici&oacute;n electoral del 10 de noviembre ha marcado el fin de una &ldquo;temporada&rdquo; y el inicio de &ldquo;otra&rdquo;. Siguiendo con la met&aacute;fora televisiva, hay un cambio de escenograf&iacute;a. Entre los actores principales, encontramos que algunos (Pedro S&aacute;nchez), repiten su papel. Otros (Pablo Iglesias), pasan de secundarios a protagonistas. Hay nuevas incorporaciones (&Iacute;&ntilde;igo Errej&oacute;n) y bajas (Albert Rivera). Duelo de interpretaciones (Santiago Abascal frente a Pablo Casado). Ritmo vertiginoso. Aumento de la tensi&oacute;n pol&iacute;tica. Todos son elementos que ya hemos podido entrever en el tr&aacute;iler de la nueva &ldquo;temporada&rdquo;. &iquest;Pero qu&eacute; cabe esperar del desarrollo de los nuevos &ldquo;cap&iacute;tulos&rdquo;?
    </p><p class="article-text">
        Apuntamos dos de los factores que pueden resultar clave en la nueva temporada pol&iacute;tica, y en los giros que se puedan producir: la crispaci&oacute;n, y la fragmentaci&oacute;n
    </p><p class="article-text">
        El malestar de los ciudadanos con los partidos, los pol&iacute;ticos y la pol&iacute;tica parece haberse convertido en un estado social de &aacute;nimo permanente. Desde hace una d&eacute;cada, y de acuerdo con los datos del CIS, los ciudadanos vienen suspendiendo a la inmensa mayor&iacute;a de los pol&iacute;ticos. Ni los relevos de liderazgos en los partidos tradicionales, ni la irrupci&oacute;n de nuevas fuerzas pol&iacute;ticas y l&iacute;deres, han servido para renovar la confianza en la clase pol&iacute;tica. Ni tampoco para oxigenar el clima pol&iacute;tico. La preocupaci&oacute;n por la pol&iacute;tica comenz&oacute; a dispararse a principios de 2010. Desde entonces la &ldquo;cuesti&oacute;n pol&iacute;tica&rdquo; ha ocupado los primeros puestos del ranking de problemas que, a ojos de la ciudadan&iacute;a, tiene Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n es cierto que, en el &uacute;ltimo a&ntilde;o, desde noviembre de 2018, se ha producido un nuevo y acusado repunte, hasta convertirse la pol&iacute;tica en el segundo problema del pa&iacute;s percibido por la ciudadan&iacute;a; y hacerlo, adem&aacute;s, con niveles r&eacute;cord. La tensi&oacute;n a cuenta del conflicto catal&aacute;n, el enfrentamiento entre los partidos pol&iacute;ticos, la sobreactuaci&oacute;n pol&iacute;tica, la falta de acuerdos o la dificultad, en los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os, para formar, a nivel nacional, gobiernos y que &eacute;stos sean duraderos, son s&oacute;lo algunos de los factores que han contribuido a hacer casi irrespirable el clima pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        En la antesala de esta segunda repetici&oacute;n electoral, casi un 38% de los ciudadanos se mostraba preocupado por la pol&iacute;tica. Adem&aacute;s, un 21% mostraba inquietud por el problema de la corrupci&oacute;n y el fraude, y a un 16%, le inquietaba la inestabilidad pol&iacute;tica y la falta de acuerdos. Ocho de cada diez ciudadanos valoraban de forma negativa la situaci&oacute;n pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Lejos de tener un efecto descompresor, los resultados electorales, y las primeras reacciones pol&iacute;ticas y medi&aacute;ticas, han arrojado un panorama pol&iacute;tico m&aacute;s polarizado y tensionado. Y en el que se van a a&ntilde;adir los efectos directos (y colaterales) de la estrategia de crispaci&oacute;n m&aacute;xima por la que un crecido Vox parece estar dispuesto a apostar. Con esta estrategia, la formaci&oacute;n ultraderechista intentar&aacute; convertirse en el partido que <em>de facto</em> lidere la oposici&oacute;n al (potencial) gobierno progresista de Pedro S&aacute;nchez-Pablo Iglesias, as&iacute; como encabece la &ldquo;batalla ideol&oacute;gica&rdquo; contra las fuerzas independentistas y nacionalistas.
    </p><p class="article-text">
        Los incentivos para hacerlo son muy altos para esta formaci&oacute;n ultraderechista, ya que el descontento pol&iacute;tico y el sentimiento anti-pol&iacute;tico constituyen el caldo de cultivo en el que ha crecido electoralmente. Por votantes, son los electores de Vox los que mayor preocupaci&oacute;n sienten por la pol&iacute;tica (adem&aacute;s, de por la inmigraci&oacute;n y la independencia de Catalu&ntilde;a). Por ello, en un clima pol&iacute;tico convulso que les favorece, el inter&eacute;s partidista de Vox pasar&iacute;a por mantener un elevado nivel de agitaci&oacute;n pol&iacute;tica con el que logren tener una gran visibilidad y potenciar (a&uacute;n m&aacute;s) el descontento pol&iacute;tico. &iquest;Cu&aacute;l ser&aacute; el umbral de crispaci&oacute;n que la sociedad espa&ntilde;ola podr&aacute; tolerar? &iquest;habr&aacute; una reacci&oacute;n social?
    </p><p class="article-text">
        Tras las &uacute;ltimas elecciones, nos encontramos con el Congreso m&aacute;s fragmentado de la democracia, con 17 fuerzas pol&iacute;ticas con representaci&oacute;n parlamentaria. Y el m&aacute;s polarizado, al haberse acentuado la distancia en todos los ejes de competici&oacute;n pol&iacute;tica, as&iacute; como haberse reforzado los antagonismos, ganado espacio los extremos.
    </p><p class="article-text">
        Por una parte, se ha agrandado la brecha en el eje territorial e identitario (nacionalismo espa&ntilde;ol versus nacionalismos territoriales), con el crecimiento de los partidos, que a un lado y otro del eje, lideran las posiciones m&aacute;s &ldquo;duras&rdquo; y extremas. El crecimiento de Vox se completa con la irrupci&oacute;n parlamentaria de la CUP, como dos fuerzas antagonistas. Por otra parte, se ha acentuado la brecha en el eje ideol&oacute;gico (con una mayor fragmentaci&oacute;n de partidos por la izquierda, y el fortalecimiento de Vox por la derecha).
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n se ha acentuado la distancia en el eje de competici&oacute;n campo-ciudad/ centro-periferia, con el avance de los partidos regionalistas y la entrada en el Congreso de la plataforma <em>Teruel Existe</em>. Este &uacute;ltimo eje ha servido para evidenciar el escaso peso que tiene el Senado como C&aacute;mara de representaci&oacute;n territorial frente al Congreso.
    </p><p class="article-text">
        El antagonismo de las fuerzas pol&iacute;ticas refuerza la idea de que m&aacute;s que intereses plurales, existen intereses contrapuestos e irreconciliables que conducen a un juego o competici&oacute;n pol&iacute;tica de suma cero, en el que lo que uno gana es lo que pierde otro. Y en el que no existen incentivos para la cooperaci&oacute;n ni la moderaci&oacute;n, pues las fuerzas pol&iacute;ticas que defienden posiciones m&aacute;s moderadas o bien quedan anuladas (por falta de visibilidad), o bien sufren un efecto arrastre de radicalizaci&oacute;n de sus posiciones.
    </p><p class="article-text">
        El hartazgo social a prop&oacute;sito de los problemas de gobernabilidad y tensiones que genera la competici&oacute;n entre fuerzas antagonistas podr&iacute;a contribuir a que el incentivo por moderarse o abandonar las posiciones extremas aumente. &iexcl;Veremos!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Piedras de Papel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/lecturas_132_1253379.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 Nov 2019 21:17:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Un nuevo escenario político?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cinco claves del 10N]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/claves_132_1259847.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0e47acc4-b351-43ff-ba25-c72e16bfa8ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cinco claves del 10N"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Analizamos la caída de la participación, la recomposición de la derecha, la nueva composición del electorado de Vox, la dimisión de Rivera y el componente geográfico del voto</p></div><p class="article-text">
        <strong>1. La ca&iacute;da de la participaci&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        Como preve&iacute;amos en este <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/batira-record-historico-abstencion_6_958264170.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">blog</a>, la participaci&oacute;n ha acabado siendo una de las m&aacute;s bajas del per&iacute;odo democr&aacute;tico. Con un 69,87% al cierre de las urnas, se sit&uacute;a en el nivel de la repetici&oacute;n electoral de 2016 (69,83%) y solo algo por encima del 68,04% de 1979. Pero con los efectos del voto rogado en el voto de los residentes en el extranjero, que queda por contabilizar, es probable que estas elecciones del 10 de noviembre pasen a la historia como aquellas donde la abstenci&oacute;n fue mayor. En comparaci&oacute;n con abril (75,75%), dos millones de personas menos votaron ayer. Esto supone una bajada de casi seis puntos porcentuales, una ca&iacute;da muy superior a los tres puntos y medio puntos de la repetici&oacute;n de 2016, cuando m&aacute;s de un mill&oacute;n de personas se qued&oacute; en casa tras la repetici&oacute;n electoral.
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. La recomposici&oacute;n de la derecha</strong>
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; el mayor cambio de los resultados respecto a las elecciones de abril es la recomposici&oacute;n interna del bloque de partidos de la derecha: PP, Ciudadanos y VOX. Mientras que la suma de esca&ntilde;os y de votos no ha cambiado sustancialmente desde abril, s&iacute; que se ha producido una acusada redistribuci&oacute;n de los apoyos relativos de cada uno de los tres partidos. As&iacute;, el porcentaje total de votos se ha mantenido b&aacute;sicamente estable, pasando del 42,9% en abril al 42,7% en noviembre. La conversi&oacute;n en esca&ntilde;os ha sido m&aacute;s eficiente, pero solo ligeramente: el bloque ha pasado de 147 esca&ntilde;os a 150. Lo m&aacute;s notable del cambio en la fuerza relativa de los partidos de este bloque ha sido el batacazo electoral de Ciudadanos. Ha pasado de 57 esca&ntilde;os a 10 despu&eacute;s de perder m&aacute;s de la mitad de sus apoyos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Ad&oacute;nde han ido los votantes perdidos por Ciudadanos? Hasta que no salgan encuestas con recuerdo de voto no podremos responder a ciencia cierta. No obstante, es posible hacer algunos apuntes. El PSOE esperaba capitalizar el descontento de votantes de centro con Ciudadanos, pero ese trasvase no parece haberse producido en grandes magnitudes, pues los socialistas no han logrado aumentar sus apoyos. &iquest;D&oacute;nde han por tanto ido sus antiguos votantes? Adem&aacute;s de a la abstenci&oacute;n, podemos ver qu&eacute; fuerzas han ganado representaci&oacute;n all&iacute; donde Cs ha perdido esca&ntilde;os. En las 37 provincias donde Ciudadanos ha perdido un esca&ntilde;o, Vox ha ganado 21 mientras que el PP ha ganado 14. En las circunscripciones donde Cs ha perdido varios esca&ntilde;os (Madrid, Barcelona, Valencia, Alicante, y Murcia), Vox ha subido en 7 diputados y el PP en 6. As&iacute; pues, tanto Partido Popular como Vox se han beneficiado del declive de Ciudadanos, pero Vox en mayor medida, sobre todo teniendo en cuenta que part&iacute;a de un nivel de apoyo bastante inferior al del PP.
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. El crecimiento populista de Vox</strong>
    </p><p class="article-text">
        No tenemos todav&iacute;a buenos datos de encuestas sobre qui&eacute;nes son los nuevos votantes de Vox, pero los resultados del domingo nos dan algunas pistas sobre c&oacute;mo se est&aacute; reconfigurando su electorado. Ya vimos en el debate de candidatos que su l&iacute;der acerc&oacute; su mensaje al del populismo euroesc&eacute;ptico, presentando a su partido como el defensor de las clases bajas cuyas demandas pol&iacute;ticas estaban siendo desatendidas. Los datos de domingo muestran dos cosas: primero, que la pr&aacute;ctica totalidad del crecimiento de Vox es a costa del declive de otras fuerzas de la derecha, sin lograr alterar sustancialmente el reparto entre bloques ideol&oacute;gicos. Esto parece indicar que al partido de Abascal le cuesta mucho penetrar entre el electorado tradicionalmente de izquierdas, a diferencia de lo que ocurre en otros partidos de extrema derecha europea. Pero dentro del electorado de la derecha, s&iacute; parece que Vox logra crecer m&aacute;s en los entornos socioecon&oacute;micamente menos favorecidos. Un ejemplo: mientras que en Parla (un municipio del cintur&oacute;n industrial del Sur de Madrid, y que es mayoritariamente de izquierdas) una ca&iacute;da de Ciudadanos de 11 puntos se traduce en un aumento de Vox de 8 puntos, en la acomodada Las Rozas, el desplome de 15,5 puntos de Ciudadanos provoca un crecimiento de Vox de solo 2,5 puntos porcentuales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. Rivera, la principal v&iacute;ctima del 10N.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Albert Rivera ha dimitido como consecuencia del resultado electoral de Ciudadanos. Con &eacute;l, se va un pol&iacute;tico que tuvo una luna de miel con el electorado espa&ntilde;ol, pero cuya estrella ya se hab&iacute;a apagado hace un tiempo. Rivera lleg&oacute; a ser el l&iacute;der mejor valorado por los espa&ntilde;oles. Era el momento en que el partido era ampliamente considerado de centro por el electorado. En la encuesta preelectoral de diciembre de 2015, cuando Ciudadanos debuta en unas elecciones generales en todo el Estado, Albert Rivera ten&iacute;a una valoraci&oacute;n media de la ciudadan&iacute;a de un 4,98 (recordemos que las valoraciones de los pol&iacute;ticos siempre son bajas). Por poner, un ejemplo la valoraci&oacute;n de Pedro S&aacute;nchez estaba entonces en un 4,59. En abril pasado, cuando el viraje a la derecha ya estaba consumado, Rivera estaba valorado en un 3, mientras que Pedro S&aacute;nchez solo hab&iacute;a bajado a un 4. En esos tres a&ntilde;os y medio, Rivera se hab&iacute;a dejado un 40% de su popularidad.
    </p><p class="article-text">
        Rivera no solo hab&iacute;a perdido popularidad en el electorado general, sino que sus propios votantes tambi&eacute;n hab&iacute;an empeorado su percepci&oacute;n sobre &eacute;l. En estas elecciones, Ciudadanos era el partido de &aacute;mbito nacional en el que sus votantes ten&iacute;an peor valoraci&oacute;n del l&iacute;der. Aquella idea de que Rivera era la mejor herramienta electoral de los naranjas parec&iacute;a ya no cumplirse, tal y como finalmente se ha confirmado. Ahora queda por ver si el partido puede sobrevivir a su ausencia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. Territorios indignados</strong>
    </p><p class="article-text">
        El esca&ntilde;o obtenido por la plataforma Teruel Existe no es anecd&oacute;tico, sino paradigm&aacute;tico de c&oacute;mo crecientemente votamos los espa&ntilde;oles: pensando en nuestro territorio. En los intereses de nuestros vecinos. Las fuerzas pol&iacute;ticas que mejor lo han hecho en las urnas son aquellas que han sabido posicionarse como las mejor preparadas para defender los intereses de unos territorios en general y, en particular, para denunciar un &ldquo;trato injusto&rdquo; a ellos por parte de otros territorios &ldquo;privilegiados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, los nacionalismos, en toda su variedad perif&eacute;rica, de Canarias a Catalu&ntilde;a, pasando por el Pa&iacute;s Vasco, han capitalizado el descontento contra la &ldquo;privilegiada&rdquo; capital del Estado, que, gracias a la pol&iacute;tica de infraestructuras y otros tratos de favor, ha despegado econ&oacute;micamente de la media nacional y atrae casi toda la inversi&oacute;n extranjera. Por el otro, Vox se ha hecho fuerte en territorios que se sienten menospreciados por el &ldquo;trato diferencial&rdquo; a las comunidades hist&oacute;ricas (el Pa&iacute;s Vasco con su cupo, Catalu&ntilde;a con sus &ldquo;chiringuitos&rdquo; nacionalistas). A esto se ha sumado el efecto de la sentencia del juicio del 1-O. Los analistas hab&iacute;amos puesto el acento en c&oacute;mo la sentencia, especialmente una con penas de c&aacute;rcel altas, estimular&iacute;a el voto independentista. La reacci&oacute;n a la sentencia podr&iacute;a hundir a los partidos constitucionalistas en Catalu&ntilde;a. Pero subestimamos el efecto de la contra-reacci&oacute;n a la sentencia en el resto de Espa&ntilde;a. Las im&aacute;genes de polic&iacute;as nacionales agredidos por manifestantes en las calles de Barcelona encendieron una llama de indignaci&oacute;n en muchas provincias espa&ntilde;olas. Y nadie lo ha explotado mejor que Vox.
    </p><p class="article-text">
        Como de costumbre en Espa&ntilde;a, las elecciones del 10N van de indignados. Pero, esta vez, y de forma parecida a c&oacute;mo sucede en muchas democracias en todo el planeta (como Tailandia, Argentina, EEUU, Alemania o Francia), quienes est&aacute;n indignados son los territorios.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Piedras de Papel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/claves_132_1259847.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 11 Nov 2019 20:48:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cinco claves del 10N]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El CIS y el lío de las preferencias por coaliciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/dice-cis-tipo-gobierno-queremos_132_1526694.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3ec0ea0b-1809-45bd-b5dd-aebecb2efedf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El CIS y el lío de las preferencias por coaliciones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El principal problema que tiene el barómetro del CIS publicado es que las preguntas incluidas en su cuestionario sobre coaliciones no nos permiten medir bien la preferencia de los ciudadanos por las diferentes opciones de gobierno</p><p class="subtitle">Consulta todos los datos del barómetro del CIS del mes de mayo</p></div><p class="article-text">
        A prop&oacute;sito del l&iacute;o que se ha montado con <a href="https://www.eldiario.es/politica/quiere-gobierno-coalicion-CIS_0_904659788.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los datos del bar&oacute;metro de mayo</a> queremos hacer una observaci&oacute;n sobre el origen del problema, algo que creemos que es m&aacute;s importante que la pol&iacute;tica de comunicaci&oacute;n del CIS o el grado de anumerismo de los espa&ntilde;oles. La pregunta que hace el CIS para conocer las preferencias sobre coaliciones no ofrece una medici&oacute;n v&aacute;lida.
    </p><p class="article-text">
        Para que una pregunta en un cuestionario produzca una medici&oacute;n v&aacute;lida hay ciertas normas b&aacute;sicas que se deben cumplir. Hacer preguntas no es f&aacute;cil, y no hay normas que aseguren que las preguntas sean v&aacute;lidas. Lo que s&iacute; sabemos, es que, si las normas no se cumplen, las preguntas no lo son. Creemos que el m&eacute;todo usado por el CIS para intentar medir la preferencia por los tipos de gobierno ha incumplido algunas muy b&aacute;sicas.
    </p><p class="article-text">
        La norma n&uacute;mero uno de una pregunta es que las opciones de respuesta sean exhaustivas (que no existan opciones por las que no se pregunte) y que sean excluyentes (que elegir una de las opciones implique l&oacute;gicamente excluir las anteriores). Por ejemplo, si le pregunto a alguien si prefiere viajar a Roma por aire, por tierra o en tren estoy burdamente violando la exhaustividad (podr&iacute;a hacerse parte del trayecto en ferry) y la exclusividad, porque los trenes van por tierra.
    </p><p class="article-text">
        La norma n&uacute;mero dos es que no haya preguntas dobles, es decir, que se le pregunte a alguien por m&aacute;s de una cosa a la vez. Por regla general, no es buena idea preguntarle a alguien si prefiere el coche al tren aunque el coche tenga m&aacute;s riesgos, pues se le est&aacute; preguntando simult&aacute;neamente por c&oacute;mo le gusta viajar y por cu&aacute;nto de sensible es a los riesgos del viaje. Esto es un problema porque la interpretaci&oacute;n de las respuestas se vuelve m&aacute;s controvertida.
    </p><p class="article-text">
        La norma n&uacute;mero tres es que todos los encuestados entiendan lo mismo cuando se enfrentan a una pregunta. Si le pregunto a alguien si est&aacute; de acuerdo en que usar transportes colectivos reduce la contaminaci&oacute;n, unos pensar&aacute;n en medios de transporte que s&iacute; la reducen y otros pensar&aacute;n en formas de transporte (como los aviones) que no lo hacen.
    </p><p class="article-text">
        La norma n&uacute;mero cuatro es que las categor&iacute;as de respuesta no est&eacute;n &ldquo;cargadas&rdquo;, no ofrezcan una raz&oacute;n para responder de una forma determinada, etc. Si preguntamos &ldquo;&iquest;qu&eacute; medio de transporte prefiere?&rdquo;, no es muy apropiado ofrecer como respuestas &ldquo;la bicicleta, que no contamina y adem&aacute;s reduce el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares&rdquo; y &ldquo;el coche&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los ejemplos anteriores son todos bastante burdos, pero la pregunta 16 del cuestionario del CIS creemos que incumple estas normas:
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">"A la vista de los resultados obtenidos en las elecciones generales del 28 de abril, ¿qué piensa Ud. que habría que hacer ahora?<br/><br/>- Debería gobernar el partido que ha obtenido más votos y escaños, aunque no tenga mayoría absoluta en el Parlamento<br/><br/>- Debería hacerse una coalición de Gobierno entre varios partidos<br/><br/>- Deberían repetirse las elecciones para ver si algún partido logra mayoría suficiente para gobernar<br/><br/>- No lo sabe, duda, no tiene criterio"<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        El principal problema es que las respuestas no son excluyentes, pues el partido m&aacute;s votado podr&iacute;a perfectamente gobernar dentro de una coalici&oacute;n. La pregunta pone en un brete a alguien que compra el discurso de Pablo Iglesias, por ejemplo. Para este individuo, por supuesto que deber&iacute;a gobernar el PSOE, que es el partido que ha obtenido m&aacute;s votos y esca&ntilde;os, y por supuesto que deber&iacute;a hacerse una coalici&oacute;n. Si este individuo para salir de su dilema interpreta la segunda opci&oacute;n como &ldquo;una coalici&oacute;n que no incluya al PSOE&rdquo; (algo razonable que podr&iacute;a dar sentido a la pregunta), lo razonable es que elija la primera opci&oacute;n de respuesta. Lo que no sabe este hipot&eacute;tico simpatizante de Podemos es que la nota de prensa del CIS le va a clasificar despu&eacute;s dentro del 44% de los espa&ntilde;oles que &ldquo;quieren un gobierno del PSOE en solitario&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, las respuestas no son exhaustivas, pues puede haber un gobierno en solitario y en minor&iacute;a, por ejemplo, del segundo partido m&aacute;s votado (o del tercero, de todo se ha visto en otros pa&iacute;ses). Tambi&eacute;n podr&iacute;a haber una coalici&oacute;n entre solo dos partidos, y dos no es lo mismo que &ldquo;varios&rdquo; para los entrevistados. Esta pregunta es realmente problem&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Otra norma que esta pregunta incumple es que est&aacute; preguntando por varias cosas a la vez: &ldquo;gobernar el partido que ha obtenido m&aacute;s votos y esca&ntilde;os, aunque no tenga mayor&iacute;a absoluta&rdquo; es preguntar por si el partido m&aacute;s votado debe estar en el gobierno y sobre qu&eacute; se opina de un gobierno que no tenga mayor&iacute;a absoluta.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n, hay en la pregunta varios t&eacute;rminos ambiguos que distintas personas habr&aacute;n entendido de distinta forma. &ldquo;Mayor&iacute;a suficiente&rdquo; puede ser entendido por unos como mayor&iacute;a absoluta, otros como mayor&iacute;a relativa pero mayor que ahora, etc. Y &ldquo;varios partidos&rdquo; invita a pensar en distintos n&uacute;meros.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, la carga de los t&eacute;rminos de las respuestas no es neutral. &ldquo;Deber&iacute;a gobernar el partido que ha obtenido m&aacute;s votos y esca&ntilde;os&rdquo; incita a una respuesta favorable frente a &ldquo;una coalici&oacute;n de varios partidos&rdquo;. Una alternativa podr&iacute;a ser la &ldquo;coalici&oacute;n de partidos que sume m&aacute;s votos y esca&ntilde;os&rdquo;, por ejemplo.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, a todo esto, se est&aacute; obligando a la persona entrevistada a adivinar de qui&eacute;n est&aacute; hablando. Cosa que solo se aclara despu&eacute;s, si es que se aclara.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de esta pregunta, el cuestionario incluye otra:
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">"Y qué coalición de Gobierno le gustaría a Ud. que se hiciera, teniendo en cuenta los resultados de las elecciones generales del 28 de abril?:<br/><br/>-Un Gobierno del PSOE en solitario con apoyos puntuales de otros partidos<br/><br/>-Un Gobierno del PSOE y Unidas Podemos con apoyo de partidos nacionalistas no independentistas, con las abstenciones necesarias<br/><br/>-Un Gobierno del PSOE, Unidas Podemos y partidos nacionalistas independentistas<br/><br/>-Un Gobierno del PSOE y Ciudadanos<br/><br/>-Un Gobierno del PP, Ciudadanos, VOX y otros apoyos"<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Esta pregunta, con algunas modificaciones muy menores en su enunciado, se pod&iacute;a haber hecho a toda la muestra, y aunque algunos de los problemas mencionados antes se podr&iacute;an haber reproducido, nos hubiese ofrecido una imagen m&aacute;s fidedigna de las preferencias de la muestra sobre posibles coaliciones y acuerdos. Pero sorprendentemente, el CIS decide hac&eacute;rsela solo a los que han contestado &ldquo;deber&iacute;a hacerse una coalici&oacute;n de Gobierno entre varios partidos&rdquo;. Cuando uno ve las opciones de respuesta, no parece tener mucho sentido aplicar ese filtro. As&iacute;, hay algo m&aacute;s de un centenar de encuestados que, habiendo mostrado una preferencia por la coalici&oacute;n en la primera pregunta, en la segunda eligen como opci&oacute;n de gobierno preferida &ldquo;que gobierne el PSOE en solitario con apoyos puntuales de otros partidos&rdquo;. &iquest;Perd&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        Para reconstruir el porcentaje de espa&ntilde;oles que prefieren un gobierno en solitario, la nota de prensa del CIS parece que suma a los individuos que han contestado que creen que deber&iacute;a gobernar el partido que ha obtenido m&aacute;s votos y esca&ntilde;os (en la primera pregunta, con todos los problemas que hemos discutido), ese centenar de personas que quieren, simult&aacute;neamente, un gobierno de coalici&oacute;n y que gobierne el PSOE en solitario con apoyos puntuales. De ah&iacute; sale el famoso 44%.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, la medici&oacute;n del CIS de las preferencias por el tipo de gobierno obtenidas a partir de las respuestas a esta pregunta nos parece enormemente problem&aacute;tica. La nota de prensa &ldquo;interpreta&rdquo; los resultados de una encuesta pensando en lo que posiblemente el CIS quer&iacute;a medir, pero el problema es que lo que no ha sabido preguntar, no lo puede medir.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Piedras de Papel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/dice-cis-tipo-gobierno-queremos_132_1526694.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 May 2019 19:28:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El CIS y el lío de las preferencias por coaliciones]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[CIS - Centro de Investigaciones Sociológicas,Elecciones Generales 2019,José Félix Tezanos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[2018 en 10 gráficos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/graficos_132_1767819.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e44844aa-c917-4d41-8576-5a00adcd8189_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="2018 en 10 gráficos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En Piedras de Papel despedimos el año con nuestro tradicional balance</p><p class="subtitle">Hemos seleccionado 10 gráficos de un 2018 que podrá ser recordado en España como el año de los vuelcos políticos. Primero con un inesperado y abrupto cambio de gobierno a mitad de año. Y, después, con la reciente irrupción de Vox como un partido al que aplauden, en Europa, las fuerzas populistas de extrema derecha</p><p class="subtitle">A lo largo de estos 12 meses esperamos haber contribuido, con nuestros análisis, a ayudar a entender la actualidad. Seguiremos tratando de hacerlo en 2019. ¡Feliz Año!</p></div><h3 class="article-text">1. Un a&ntilde;o de encuestas</h3><p class="article-text">
        2018, a pesar de no haberse celebrado elecciones hasta diciembre en Andaluc&iacute;a, ha sido un a&ntilde;o muy agitado en el terreno demosc&oacute;pico. Cuatro partidos lideraban los sondeos para acabar el a&ntilde;o con la irrupci&oacute;n de una quinta fuerza pol&iacute;tica en el escenario pol&iacute;tico estatal, Vox, culminando nuestro proceso de fragmentaci&oacute;n partidista.
    </p><p class="article-text">
        Para ilustrar esta evoluci&oacute;n, el gr&aacute;fico muestra la primera estimaci&oacute;n de cada mes de la media de encuestas producida por Electograph. Se puede consultar la evoluci&oacute;n completa y en detalle <a href="https://www.electograph.com/p/electograph-poll-of-polls_8.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        El a&ntilde;o comenzaba con Rajoy en La Moncloa y el PP encabezando, con cierta distancia, los sondeos. No obstante, Ciudadanos ven&iacute;a en una tendencia ascendente, al rebufo de la victoria el 21D en Catalu&ntilde;a. Podemos se encontraba estancado (y de hecho, su tendencia ha sido pr&aacute;cticamente plana todo el a&ntilde;o) y el PSOE en ligero retroceso. La preeminencia del asunto catal&aacute;n y el desgaste del PP favorecieron que Ciudadanos se situase ya en marzo al frente en muchas encuestas. A finales de mayo, de hecho, se lleg&oacute; a estimar que en caso de elecciones obtendr&iacute;an alrededor del 27% de los votos, mientras que el PP descend&iacute;a al 23%.
    </p><p class="article-text">
        El escenario cambi&oacute; dr&aacute;sticamente en junio. S&aacute;nchez alcanzaba la Moncloa en una moci&oacute;n de censura que parec&iacute;a impensable poco antes y el PSOE se vio beneficiado del cl&aacute;sico efecto luna de miel que reverti&oacute; su retroceso. De ser tercera fuerza al borde del 20% de los votos, durante el verano se lleg&oacute; a colocar por encima del 27% en voto estimado. Mientras tanto, a finales de julio, el PP eleg&iacute;a a Pablo Casado como nuevo l&iacute;der y, si bien no ha habido apenas un <em>efecto Casado</em>, su llegada permiti&oacute; recuperar al PP el segundo puesto en las encuestas en detrimento de Ciudadanos
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, el orden de los partidos no ha variado. El PSOE se sit&uacute;a en el primer puesto, seguido del PP, Ciudadanos y Unidos Podemos. No obstante, en el &uacute;ltimo trimestre se han producido dos variaciones importantes. En primer lugar, la luna de miel del PSOE ha sido corta y desde septiembre ha vuelto a una l&iacute;nea descendente que, aun liderando las encuestas, le hace cerrar el a&ntilde;o pr&aacute;cticamente con la misma estimaci&oacute;n de voto que a principios de 2018. En segundo lugar, Vox emerge como nueva fuerza y fragmenta el voto en la derecha. PP y Ciudadanos se encuentran en empate t&eacute;cnico entre el 20 y 21%, por debajo de sus estimaciones a principios del a&ntilde;o, y Vox obtendr&iacute;a hoy alrededor de un 9% de los votos.
    </p><p class="article-text">
        Veremos si 2019 trae nuevos vaivenes demosc&oacute;picos. Tambi&eacute;n veremos c&oacute;mo se materializar&aacute; el pulso entre las cinco fuerzas pol&iacute;ticas en la pr&oacute;xima cita electoral. La que tendr&aacute; lugar el 26 de mayo, con la convocatoria de elecciones europeas, locales y auton&oacute;micas en todas las Comunidades Aut&oacute;nomas excepto Catalu&ntilde;a, Pa&iacute;s Vasco, Galicia y Andaluc&iacute;a.
    </p><h3 class="article-text">2. El salto de Vox</h3><p class="article-text">
        Las elecciones celebradas en Andaluc&iacute;a el pasado 2 de diciembre vinieron a confirmar la irrupci&oacute;n parlamentaria en Espa&ntilde;a, por primera vez desde el inicio de la democracia, de un partido de extrema derecha. Con el 11% del voto (cerca de 400.000 papeletas), VOX lograba una representaci&oacute;n en el Parlamento andaluz de 12 esca&ntilde;os (tres veces superior a la pronosticada por los sondeos).
    </p><p class="article-text">
        Pero Vox no lleg&oacute; de repente. No es una formaci&oacute;n recientemente creada, sino que fue fundada a finales de 2013 por ex militantes cr&iacute;ticos con la l&iacute;nea seguida por el PP, entonces en el gobierno y liderado por Mariano Rajoy, por considerar que &eacute;ste carec&iacute;a de la firmeza suficiente en asuntos como el rechazo al independentismo catal&aacute;n o la gesti&oacute;n del fin de la banda terrorista ETA, oponi&eacute;ndose a cualquier tipo de concesi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Vox se present&oacute; a las elecciones europeas de 2014, en las que logr&oacute; cerca de 250.000 votos, sin obtener representaci&oacute;n parlamentaria. Despu&eacute;s vio c&oacute;mo sus apoyos descendieron por debajo de las 60.000 papeletas en las elecciones generales de diciembre de 2015 y de las 50.000 en las de junio de 2016. Unos resultados que hasta hace poco tiempo hab&iacute;an relegado a esta formaci&oacute;n a la irrelevancia pol&iacute;tica, aunque en los &uacute;ltimos meses y con la oposici&oacute;n al independentismo catal&aacute;n como bandera principal, hab&iacute;a estado muy activa en las redes sociales.
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        Fue a la vuelta del verano cuando algunos institutos demosc&oacute;picos empezaron a detectar el auge de esta formaci&oacute;n a nivel nacional. Pero no fue hasta a principios de octubre, despu&eacute;s de que Vox celebrara un multitudinario mitin en Madrid con los lemas, al estilo Trump, de &ldquo;hacer (a Espa&ntilde;a) grande de nuevo&rdquo; y &ldquo;primero Espa&ntilde;a&rdquo;, cuando empez&oacute; a tomarse en serio la posibilidad de que, como ha venido ocurriendo en los &uacute;ltimos a&ntilde;os en otros pa&iacute;ses, la ola del populismo de extrema derecha tambi&eacute;n llegara a Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        En su exitoso salto de 2018, Vox ha encontrado como trampol&iacute;n el malestar pol&iacute;tico, al igual que hicieron en su d&iacute;a Podemos y Ciudadanos para entrar en la escena pol&iacute;tica. &iquest;En qu&eacute; medida condicionar&aacute; este partido, situado a la derecha de la derecha del PP y Ciudadanos, el debate y la agenda pol&iacute;tica? &iquest;En qu&eacute; medida podr&aacute; llegar condicionar pol&iacute;ticas de gobierno, siendo Andaluc&iacute;a su primer laboratorio? &iquest;En qu&eacute; medida es un partido homologable o no a otros partidos de extrema derecha en Europa? Todos son interrogantes con los que acabamos 2018 y seguir&aacute;n estando presentes en 2019. 
    </p><h3 class="article-text">3. &iquest;Fue la inmigraci&oacute;n? Algunos indicios de otras extremas derechas en Europa</h3><p class="article-text">
        En las &uacute;ltimas semanas Piedras de Papel ha hablado mucho sobre Vox y de su relaci&oacute;n con la inmigraci&oacute;n. Es dif&iacute;cil hacer un diagn&oacute;stico sobre hasta qu&eacute; punto Vox responde a un resentimiento acumulado contra la inmigraci&oacute;n. Mientras que algunos piensan que este partido no tiene un componente anti-globalizaci&oacute;n como otros grupos de extrema derecha, hay quien piensa que cataliza una cierta xenofobia latente en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Por ahora, podemos recurrir a miradas retrospectivas sobre c&oacute;mo de politizada estaba la mirada de la inmigraci&oacute;n que ten&iacute;an los espa&ntilde;oles hasta hace poco. Gracias a la Encuesta Social Europea, otra de las protagonistas de nuestros debates en la &uacute;ltima parte del a&ntilde;o, podemos saber c&oacute;mo percib&iacute;an la inmigraci&oacute;n los espa&ntilde;oles que se situaban en el espacio que va de la izquierda al centro ideol&oacute;gico, los de la derecha y los que estaban en la extrema derecha. Podemos, adem&aacute;s, compararlo con lo que pensaban los austriacos, alemanes o franceses&hellip; en cuyos pa&iacute;ses hab&iacute;a ya partidos de extrema derecha muy visibles con discursos anti-inmigraci&oacute;n muy arraigados.
    </p><p class="article-text">
        Como se ve en el gr&aacute;fico, en estos tres pa&iacute;ses, la diferencia entre los encuestados con distinta sensibilidad ideol&oacute;gica sobre la inmigraci&oacute;n (tanto en su aspecto general, como cultural, econ&oacute;mico o sobre la atenci&oacute;n que reciben del gobierno) era visiblemente distinta. En cambio, hasta ahora, esto no suced&iacute;a en Espa&ntilde;a. Si esto seguir&aacute; siendo as&iacute; o no en el futuro es algo que s&oacute;lo podremos decir en nuestro post de fin de a&ntilde;o de 2019.
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                </figure><h3 class="article-text">4. Sobradamente insatisfechos con la situaci&oacute;n pol&iacute;tica</h3><p class="article-text">
        Al inicio del a&ntilde;o, la ciudadan&iacute;a se mostraba muy pesimista sobre la situaci&oacute;n pol&iacute;tica. Mucho m&aacute;s que sobre la situaci&oacute;n econ&oacute;mica, con una diferencia, en enero, de casi 20 puntos porcentuales en la valoraci&oacute;n negativa que ten&iacute;an los ciudadanos de la situaci&oacute;n econ&oacute;mica respecto a la econ&oacute;mica. Y, como se puede ver en el gr&aacute;fico, &eacute;sa ha sido la t&oacute;nica general a lo largo del a&ntilde;o.
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        Por otra parte, el cambio de gobierno, mediante la moci&oacute;n de censura que llev&oacute; a principios de junio a Pedro S&aacute;nchez a La Moncloa despu&eacute;s de conocerse la sentencia de la Audiencia Nacional que, en el marco del caso G&uuml;rtel, daba por probado que hab&iacute;a existido una contabilidad B dentro del PP, parece que vino a oxigenar algo el clima pol&iacute;tico. Su efecto dur&oacute; poco. Entre junio y septiembre, el porcentaje de ciudadanos que calificaban como mala o muy mala la situaci&oacute;n pol&iacute;tica descendi&oacute; ligeramente y se situ&oacute; por debajo del 70%. Pero en octubre se invirti&oacute; esa tendencia  con un nuevo repunte del pesimismo pol&iacute;tico. As&iacute;, finaliza 2018 (con los &uacute;ltimos datos recogidos por el CIS en noviembre) sin que, a ojos de la opini&oacute;n p&uacute;blica, haya habido ninguna mejora.
    </p><p class="article-text">
        Esa valoraci&oacute;n tan negativa de la situaci&oacute;n pol&iacute;tica es s&oacute;lo un s&iacute;ntoma m&aacute;s del malestar pol&iacute;tico que se ha cronificado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. La clase pol&iacute;tica y la pol&iacute;tica son percibidas por los ciudadanos, y desde hace casi una d&eacute;cada, como uno de los principales problemas que tiene Espa&ntilde;a. De acuerdo con el &uacute;ltimo registro del CIS es ahora el segundo problema, tras el desempleo, que preocupa m&aacute;s a la sociedad. Algo que no es de extra&ntilde;ar si tenemos en cuenta el contexto de elevada crispaci&oacute;n pol&iacute;tica de los &uacute;ltimos meses.
    </p><h3 class="article-text">5. El independentismo se divide</h3><p class="article-text">
        El 2018 estuvo marcado por un cambio profundo en el movimiento independentista. Durante los a&ntilde;os anteriores, el proceso soberanista se caracteriz&oacute; por tener una hoja de ruta bien delimitada y por gozar de una unidad de acci&oacute;n entre las &eacute;lites del movimiento, que incluso lograron coordinarse bajo unas mismas siglas en las elecciones &ldquo;plebiscitarias&rdquo; de 2015. Entonces el independentismo crey&oacute; que pod&iacute;a poner en jaque al Estado por la v&iacute;a de los hechos consumados. Sin embargo, el oto&ntilde;o del pasado a&ntilde;o, el proyecto soberanista choc&oacute; con la realidad y qued&oacute; patente que el independentismo hab&iacute;a infravalorado la fortaleza del Estado y sobrevalorado sus potenciales apoyos internacionales.
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, el movimiento se encuentra desorientado y dividido. Los partidos y asociaciones civiles independentistas han perdido el liderazgo y el movimiento se ha descentralizado cediendo parte de su protagonismo a los Comit&eacute;s de Defensa de la Rep&uacute;blica (CDR). Esto ha provocado que el movimiento sea hoy menos coherente y m&aacute;s imprevisible. ERC parece haber asumido la derrota de la ruptura unilateral y apuesta ahora por una estrategia de largo plazo que pase por la consolidaci&oacute;n de mayor&iacute;as m&aacute;s s&oacute;lidas. En cambio, Junts per Catalunya se ha mantenido m&aacute;s fiel al tono rupturista que hab&iacute;a marcado el proceso soberanista durante los a&ntilde;os anteriores.
    </p><p class="article-text">
        La divisi&oacute;n entre los dos principales partidos independentistas se muestra de forma clara en el gr&aacute;fico: hoy entre los votantes de ERC, la mayor&iacute;a considera que en estos momentos no gozan de un mandato para declarar la independencia. Lo contrario ocurre en Junts per Catalunya, donde alrededor de dos tercios de sus votantes creen que el mandato del refer&eacute;ndum del 1-O es suficiente para declarar la independencia. Como resultado, este 2018 nos ofreci&oacute; la imagen ins&oacute;lita: hoy las opiniones de los votantes de la antigua Converg&egrave;ncia se asemejan m&aacute;s a las de la izquierda anticapitalista de la CUP que a las de ERC. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text">6. Am&eacute;rica empieza a dar la espalda a Trump</h3><p class="article-text">
        En Noviembre se celebraron elecciones legislativas en Estados Unidos, y el partido republicano de Trump sufri&oacute; un severo varapalo. En las elecciones a la c&aacute;mara de representantes (las &uacute;nicas en las que votaba todo el pa&iacute;s), los republicanos obtuvieron el peor porcentaje de apoyo del &uacute;ltimo cuarto de siglo, como muestra el gr&aacute;fico. Y eso adem&aacute;s en un contexto de buenas cifras macroecon&oacute;micas, que en general suelen beneficiar al partido en el gobierno. Nada est&aacute; escrito de cara a las pr&oacute;ximas presidenciales, pero si 2018 nos deja algo claro es que Donald Trump no logra consolidar los apoyos que tuvo hace dos a&ntilde;os, y sus adversarios pol&iacute;ticos son cada vez m&aacute;s populares.
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                </figure><h3 class="article-text">7. Desaceleraci&oacute;n y problema de ajuste fiscal en la periferia de la Eurozona</h3><p class="article-text">
        2018 fue el a&ntilde;o de la desaceleraci&oacute;n del crecimiento en Europa. Aunque el conjunto de la eurozona continu&oacute; creciendo, por primera vez desde el fin de la crisis lo hizo a un ritmo m&aacute;s lento que el a&ntilde;o anterior. Y si bien esta desaceleraci&oacute;n tuvo su reflejo en las cifras nacionales, Espa&ntilde;a sigui&oacute; experimentado un crecimiento superior al de la eurozona y al de sus pa&iacute;ses vecinos, y es donde cae menos en la periferia, con la excepci&oacute;n de Grecia.
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        La posici&oacute;n fiscal de los pa&iacute;ses de la periferia europea continu&oacute; mejorando, pero a un ritmo lento, y las tensiones pol&iacute;ticas generadas en varios pa&iacute;ses por el bajo crecimiento anticipan que los problemas de sostenibilidad pol&iacute;tica del ajuste no han desaparecido: como consecuencia de las respuestas de Macron a las demandas de los &ldquo;chalecos amarillos&rdquo;, Francia ha anunciado que superar&aacute; el 3% de d&eacute;ficit en 2019, e Italia ha logrado renegociar con Bruselas un d&eacute;ficit superior al 2%. Si algo nos ha dejado claro 2018 es que la crisis de la Eurozona no est&aacute; del todo resuelta. 
    </p><h3 class="article-text">8. La pobreza infantil, un problema que trasciende a la falta de empleo</h3><p class="article-text">
        En nuestro pa&iacute;s hay quien lo explica todo como un efecto mec&aacute;nico de la herencia franquista, y hay quien lo explica todo como resultado de la crisis econ&oacute;mica y el aumento del desempleo que la ha acompa&ntilde;ado. La pobreza infantil es a menudo v&iacute;ctima de lo segundo.
    </p><p class="article-text">
        Se asume con facilidad que hay ni&ntilde;os pobres porque sus padres (y madres, pero sobre todo padres) perdieron el trabajo cuando la econom&iacute;a empez&oacute; a ir mal, y ya no han podido recuperarlo o, al menos, no de forma estable. Sin embargo, el gr&aacute;fico lo desmiente con claridad. La intensidad de trabajo es un indicador que cuantifica el tiempo que los adultos empleables (por edad y estado de salud) de un hogar destinan efectivamente a trabajar a lo largo de un a&ntilde;o, como porcentaje sobre el tiempo total potencial de trabajo en un a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        A modo de ejemplo, en un hogar con dos adultos en el que s&oacute;lo trabaja uno de ellos a jornada completa, la intensidad de trabajo ser&iacute;a del 50%; si trabajaran los dos a jornada completa la intensidad ser&iacute;a del 100%; si uno de los adultos trabaja a media jornada y el otro a jornada completa, la intensidad de trabajo ser&iacute;a del 75%. Pues bien, a igual intensidad de trabajo, las tasas de pobreza de los hogares con alg&uacute;n menor son sistem&aacute;ticamente m&aacute;s altas (barras de la derecha) que en los hogares sin menores. Es m&aacute;s, la situaci&oacute;n apenas ha variado desde 2008. 
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        De este modo, la recuperaci&oacute;n del empleo no solucionar&aacute; el problema de la pobreza infantil, que afecta nada menos que al 28% de todos los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as que viven en Espa&ntilde;a (de acuerdo con los datos de la Encuesta de Condiciones de Vida 2017). El sistema de protecci&oacute;n social, de prestaciones y deducciones impositivas lleva a&ntilde;os sin proteger a los m&aacute;s d&eacute;biles. Ojal&aacute; los Reyes nos traigan un 2019 m&aacute;s justo con los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as.
    </p><h3 class="article-text"> 9. A vueltas con la violencia infantil</h3><p class="article-text">
        Durante nuestra infancia nos ense&ntilde;an que estar seguros significa protegernos frente a los desconocidos, frente a los extra&ntilde;os. Sin embargo, esta forma de concebir la protecci&oacute;n de la infancia choca con la realidad de la violencia contra los menores de edad, pues quienes la ejercen suelen ser personas conocidas, de su entorno inmediato. Seg&uacute;n la Fundaci&oacute;n ANAR, en la mayor&iacute;a de casos de violencia registrados a trav&eacute;s de su tel&eacute;fono de ayuda es la propia familia la que agrede a los menores.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los muchos factores que impiden combatir la violencia familiar es una concepci&oacute;n patrimonialista de la infancia: la idea de que los menores pertenecen a sus progenitores y que las relaciones dentro de la familia quedan relegadas a la esfera privada. En Espa&ntilde;a hace m&aacute;s de una d&eacute;cada que se elimin&oacute; la cobertura legal del uso &ldquo;moderado&rdquo; del castigo corporal por parte de los progenitores, reforzando la idea de que la protecci&oacute;n de la integridad f&iacute;sica de los menores es tambi&eacute;n una responsabilidad de los poderes p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de ello, y como se puede ver en el gr&aacute;fico, el n&uacute;mero de casos de violencia infantil ha aumentado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os (siendo el 2017 el &uacute;ltimo sobre el que hay datos disponibles). Es posible que una parte del aumento se deba a una mayor concienciaci&oacute;n y a una mejora en los mecanismos que facilitan la denuncia. Pero tambi&eacute;n es posible que parte del aumento se deba a la existencia de un mayor n&uacute;mero de casos de los cuales s&oacute;lo conocemos una parte debido a las dificultades existentes para detectar los casos y a la fragmentaci&oacute;n de los registros existentes.  
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        Fuente: Ministerio del Interior, Sistema Estad&iacute;stico de Criminalidad (www.infanciaendatos.es). El indicador expresa el n&uacute;mero de hechos denunciados (victimizaciones) en los cuales ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de 0 a 17 a&ntilde;os han sido v&iacute;ctimas de hechos delictivos graves en el &aacute;mbito familiar
    </p><h3 class="article-text">10. Un 8-M con un seguimiento hist&oacute;rico</h3><p class="article-text">
        2018 ha sido tambi&eacute;n el a&ntilde;o del despegue definitivo de las reivindicaciones feministas en Espa&ntilde;a. La tradicional manifestaci&oacute;n del 8 de marzo en conmemoraci&oacute;n del D&iacute;a Internacional de la Mujer tuvo una presencia multitudinaria de asistentes en ciudades de toda Espa&ntilde;a. Solamente en Madrid, la organizaci&oacute;n calcul&oacute; que alrededor de un mill&oacute;n de personas particip&oacute; en la manifestaci&oacute;n, el doble que en 2017. La Delegaci&oacute;n del Gobierno, por su parte, estim&oacute; que en 2018 la cifra de manifestantes estaba en torno a los 170.000, un aumento muy llamativo desde los 40.000 que calculaba la misma fuente para el a&ntilde;o 2017 y, sobre todo, muy lejos de los 10.000 de 2016, cifra no muy lejana a la aportada por la organizaci&oacute;n de la manifestaci&oacute;n en ese a&ntilde;o (15.000).
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        A pesar de las diferencias en las cifras absolutas entre las dos fuentes, los cambios en un lapso de tiempo tan corto son asombrosos: algo hab&iacute;a comenzado a moverse en Espa&ntilde;a ya en 2017 para movilizar a las mujeres y en 2018 el movimiento eclosion&oacute;. Algunos factores como la viralizaci&oacute;n del movimiento &ldquo;me too&rdquo; en octubre de 2017 y los sucesos previos a la sentencia de &ldquo;la manada&rdquo; contribuyeron a que el movimiento feminista, tradicionalmente peque&ntilde;o y poco visible en Espa&ntilde;a, encontrara por fin un apoyo mucho m&aacute;s expl&iacute;cito y necesariamente transversal en 2018. &iquest;Continuar&aacute;  este movimiento sumando el mismo nivel de apoyos en 2019? En pocos meses lo veremos...
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Piedras de Papel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/graficos_132_1767819.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 Dec 2018 19:53:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[2018 en 10 gráficos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[9 libros que merecen un post]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/libros-merecen-post_132_1775359.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/55e07972-76ef-4ec4-ba4f-522e4c35b707_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="9 libros que merecen un post"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Compartimos con nuestros lectores nueve de nuestras lecturas favoritas del año.</p><p class="subtitle">Son libros pertenecientes al ámbito de las ciencias sociales que reflexionan sobre la situación de nuestras democracias, de las tendencias autoritarias, el populismo, la desigualdad, etc.</p></div><p class="article-text">
        Llegan las fiestas y con ellas la simp&aacute;tica tradici&oacute;n de elaborar listas de cosas para disfrutar, regalar o simplemente desear. Este a&ntilde;o en Piedras de papel hemos decidido subirnos a la ola, compartiendo con nuestros lectores una selecci&oacute;n de nuestras lecturas favoritas del a&ntilde;o. Se trata de libros publicados o difundidos en el 2018 o libros que por un motivo u otro han dado que hablar durante este a&ntilde;o. En su mayor&iacute;a, por culpa de nuestros sesgos, son libros pertenecientes al &aacute;mbito de las ciencias sociales que reflexionan sobre la situaci&oacute;n de nuestras democracias, de las tendencias autoritarias, el populismo, la desigualdad, etc. Lecturas que arrojan algo de luz sobre muchas cuestiones de actualidad. Pero tambi&eacute;n traemos t&iacute;tulos que priman una perspectiva m&aacute;s hist&oacute;rica, sobre Espa&ntilde;a, desde luego, y alguno cruzando el Atl&aacute;ntico, as&iacute; como tambi&eacute;n que miran hacia el futuro. Esperamos que os gusten tanto como a nosotros.
    </p><p class="article-text">
        ...
    </p><p class="article-text">
        <strong>C&Oacute;MO MUEREN LAS DEMOCRACIAS.</strong> Steven Levitsky y Daniel Ziblatt (Ariel)
    </p><p class="article-text">
        El argumento principal del este libro es que la quiebra de las democracias, en el &uacute;ltimo periodo, ya no se produce mediante golpes de estado militares que hacen caer gobiernos y rompen de manera expl&iacute;cita con el orden democr&aacute;tico. Por el contrario, la tendencia actual es que las democracias &ldquo;mueran&rdquo; por un deterioro institucional liderado desde el propio gobierno. Este deterioro puede tomar varias formas, pero el elemento com&uacute;n es que el ganador de unas elecciones abusa de su poder en el gobierno para consolidar su control de las instituciones a largo plazo, con lo que erosiona el principio de competici&oacute;n de las democracias. Para ilustrar esta tesis, los autores utilizan ejemplos de sus &aacute;reas de especializaci&oacute;n -Am&eacute;rica Latina y Europa- como el autogolpe de Fujimori en Per&uacute;, la colocaci&oacute;n de fieles partidistas en instituciones que ejercen de &aacute;rbitro en Venezuela, o cambios en el sistema electoral para que tenga un fuerte sesgo a favor de un determinado partido (Hungr&iacute;a).
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo evitar esta &ldquo;muerte&rdquo; de las democracias? La segunda tesis fundamental de los autores es que la arquitectura constitucional de un pa&iacute;s no es garant&iacute;a de supervivencia de la democracia. La clave no es la letra de las leyes, sino del uso que se haga de ellas. Levitsky y Ziblatt afirman que es necesario que los actores pol&iacute;ticos se mantengan fieles a dos normas de comportamiento: el reconocimiento de la legitimidad del contrincante pol&iacute;tico y evitar la tentaci&oacute;n de usar el poder gubernamental (forbearance) para inclinar las instituciones a tu favor. Asimismo, indican que los partidos comprometidos con la democracia deben comprometerse a cerrarle el paso (<em>gate-keeping</em>) a candidatos que busquen subvertir la democracia. Los autores concluyen con una nota pesimista respecto a las consecuencias que tiene la elecci&oacute;n de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos. La Constituci&oacute;n no es una barrera efectiva por s&iacute; sola para frenar impulsos autoritarios. La evoluci&oacute;n depender&aacute; del uso que hagan los partidos de las instituciones. Y seg&uacute;n Levitsky y Ziblatt los precedentes no son halag&uuml;e&ntilde;os: en los &uacute;ltimos treinta a&ntilde;os los dem&oacute;cratas y, sobre todo, los republicanos han aplicado medidas para sesgar el funcionamiento de las instituciones a su favor.
    </p><p class="article-text">
        ...
    </p><p class="article-text">
        <strong>THE POPULIST TEMPTATION: ECONOMIC GRIEVANCE AND POLITICAL REACTION IN THE MODERN ERA. </strong>Barry Eichengreen (Oxford University Press)
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Un historiador econ&oacute;mico? &iquest;Un economista internacional con una especial sensibilidad a la dimensi&oacute;n pol&iacute;tica de los procesos de apertura? &iquest;Un experto del proceso de integraci&oacute;n europea? &iquest;Del orden monetario internacional? El prol&iacute;fico profesor de Berkeley Barry Eichengreen es todo&nbsp;esto y m&aacute;s. Su magistral &ldquo;Golden Fetters&rdquo; (un an&aacute;lisis sobre la responsabilidad del patr&oacute;n oro en las crisis pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas que desencadenaron en la gran depresi&oacute;n) deber&iacute;a ser rele&iacute;do cada a&ntilde;o, no tanto por su brillante descripci&oacute;n del periodo de entreguerras, sino porque en &eacute;l se siguen encontrando claves para entender la compleja relaci&oacute;n entre pol&iacute;tica y econom&iacute;a en un mundo globalizado.
    </p><p class="article-text">
        En el turbulento momento pol&iacute;tico actual, Eichengreen ha sentido que ten&iacute;a que decir algo, y ha escrito este &ldquo;The Populist Temptation&rdquo;, un libro que son en realidad dos: uno sobre las c&oacute;mo emergi&oacute; el primer populismo, el iniciado a finales del siglo XIX como respuesta a los shocks econ&oacute;micos del primer capitalismo y sobre por qu&eacute; diferentes pa&iacute;ses fueron m&aacute;s exitosos que otros a la hora de lidiar con &eacute;l, y un segundo, sobre las causas del populismo actual. El primero de ellos parece el m&aacute;s interesante, y muestra, entre muchas cosas, c&oacute;mo los sistemas pol&iacute;ticos occidentales m&aacute;s exitosos a la hora de desactivar la amenaza populista fueron los capaces de reformarse e incorporar algunas de sus demandas. El segundo libro es un compendio bien informado de los debates actuales sobre la necesidad de un crecimiento inclusivo, y defiende de forma articulada el cat&aacute;logo habitual de medidas compensatorias para impedir que las transformaciones econ&oacute;micas generen bolsas de perdedores cr&oacute;nicos. Eichengreen traza interesantes diferencias entre Estados Unidos y Europa, y quiz&aacute; sea el cap&iacute;tulo sobre la UE, en el que propone un menor intervencionismo europeo en las pol&iacute;ticas fiscales nacionales, el m&aacute;s controvertido y original de este segundo bloque.
    </p><p class="article-text">
        ...
    </p><p class="article-text">
        <strong>EL REGRESO LIBERAL: M&Aacute;S ALL&Aacute; DE LA POL&Iacute;TICA DE LA IDENTIDAD</strong>. Mark Lilla (Debate)
    </p><p class="article-text">
        Aunque Mark Lilla public&oacute; este libro el a&ntilde;o pasado, ha aparecido este a&ntilde;o en nuestro pa&iacute;s traducido por Daniel Gasc&oacute;n y publicado por Debate. La publicaci&oacute;n de este libro no estuvo exenta de pol&eacute;mica en Estados Unidos. En &eacute;l, Mark Lilla busca una explicaci&oacute;n a la derrota de Clinton&nbsp; frente a Trump y, en general, a la paradoja de que la izquierda pierda frecuentemente en EEUU. Su tesis es sencilla: la izquierda estadounidense se ha preocupado m&aacute;s de defender pol&iacute;ticas de identidad que crea divisiones entre sus votantes, en lugar de enfatizar lo que les une. Una izquierda, seg&uacute;n &eacute;l, m&aacute;s preocupada en el feminismo, los movimientos afroamericanos o la identidad sexual genera, seg&uacute;n Lilla, din&aacute;micas centr&iacute;petas que alejan al Partido Dem&oacute;crata de crear un movimiento pol&iacute;tico ganador.
    </p><p class="article-text">
        El libro en partes puede parecer muy centrado en los Estados Unidos, pero en realidad aborda un debate muy extendido. En Espa&ntilde;a no somos ajenos a &eacute;l y este a&ntilde;o ha tenido &eacute;xito el libro &ldquo;La trampa de la diversidad&rdquo; de Daniel Bernab&eacute;, que Alberto Garz&oacute;n critic&oacute;&nbsp;en este peri&oacute;dico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El libro de Lilla se lee muy bien y es un gran est&iacute;mulo intelectual. En pocas p&aacute;ginas, realiza un retrato de la evoluci&oacute;n de la pol&iacute;tica liberal (en el sentido norteamericano) en los &uacute;ltimos cuarenta a&ntilde;os. Su argumento es que la transformaci&oacute;n de la izquierda estadounidense es la victoria &uacute;ltima del <em>reaganismo</em>. El individualismo ha llegado a la izquierda y, con ello, se ha centrado m&aacute;s en el &ldquo;yo&rdquo; que en el &ldquo;nosotros&rdquo;. Tambi&eacute;n arremete contra el Partido Dem&oacute;crata por haberse convertido m&aacute;s en una amalgama que &ldquo;coordina&rdquo; acciones sectoriales en vez de ser capaz de articular un discurso global. Lilla pone muy claramente en evidencia lo que no le gusta de la izquierda norteamericana. Donde se queda corto es en proponer sus soluciones. &iquest;C&oacute;mo construir un discurso m&aacute;s unificador, m&aacute;s homog&eacute;neo, que sea movilizador en la Norteam&eacute;rica postindustrial? En ocasiones Lilla parece m&aacute;s interesado en volver a la pol&iacute;tica de los 70 que en afrontar una nueva realidad.
    </p><p class="article-text">
        ...
    </p><p class="article-text">
        <strong>EXTRA&Ntilde;OS EN SU PROPIA TIERRA.</strong> Arlie R. Hochschild (Capit&aacute;n Swing)
    </p><p class="article-text">
        Desde hace un tiempo -desde que Mark Lilla se convirti&oacute; en autor de referencia para una parte de la izquierda con su libro: <em>El regreso liberal. M&aacute;s all&aacute; de la pol&iacute;tica identitaria-&nbsp;</em>las explicaciones identitarias han hecho fortuna. Es decir, tanto sus detractores como sus defensores consideran que es la identidad la clave que explica el declive o el resurgimiento de la socialdemocracia. As&iacute;, los cr&iacute;ticos con Lilla creen que la izquierda solo tendr&aacute; futuro si es capaz de construir una coalici&oacute;n de distintas identidades que sume una mayor&iacute;a social. En cambio, los que comparten el an&aacute;lisis de Lilla creen que el encuadre de la identidad acabar&aacute; debilitante a&uacute;n m&aacute;s a los progresistas en su batalla pol&iacute;tica por las ideas y los valores. Pero todos ellos tienen un punto en com&uacute;n: consideran que la identidad es el factor determinante.
    </p><p class="article-text">
        El libro de Arlie R. Hochschild, en cambio, propone una explicaci&oacute;n alternativa. Tras pasar cinco a&ntilde;os en Luisiana intentando entender a los perdedores de la industria norteamericana, ya sea porque se deslocaliza o porque ha producido desastres medioambientales, observa que el conflicto redistributivo sigue siendo el mecanismo causal importante. Todos estos norteamericanos deber&iacute;an constituir la base de la izquierda. En cambio, su opci&oacute;n pol&iacute;tica es conservadora, llegando a apoyar en las &uacute;ltimas elecciones a Donald Trump. &iquest;Por qu&eacute; alguien que necesita de la solidaridad de la sociedad entiende que este mecanismo es perjudicial? La respuesta de Hochschild es provocadora. Muchos de estos norteamericanos sienten que el sue&ntilde;o americano de la movilidad social fracasa con ellos porque otros grupos sociales tienen prioridad. Entienden que las pol&iacute;ticas redistributivas no llegan a sus familias, mientras que los que se benefician de ellas son vagos o gorrones. Adem&aacute;s, ser&iacute;a el gobierno, especialmente cuando es progresista, quien fomenta este tipo de pol&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Lo relevante del libro de Hochschild es que huye de las explicaciones identitarias para explicar el declive de la izquierda y el auge del extremismo conservador en EEUU. Su relato establece como mecanismo causal del escenario pol&iacute;tico norteamericano uno de los objetivos que siempre tuvo la izquierda: la movilidad social. Para esta soci&oacute;loga, si la redistribuci&oacute;n no alcanza a quienes lo necesitan, estos pueden adoptar una actitud de rechazo a este tipo de pol&iacute;ticas, posicion&aacute;ndose en favor de las opciones m&aacute;s conservadoras y populistas.
    </p><p class="article-text">
        ...
    </p><p class="article-text">
        <strong>RIVALRY AND REVENGE: THE POLITICS OF VIOLENCE DURING THE CIVIL WAR</strong>. Laia Balcells (Cambridge University Press)
    </p><p class="article-text">
        Lo que el gran p&uacute;blico sabe de la Guerra Civil espa&ntilde;ola es el resultado de d&eacute;cadas de investigaci&oacute;n hist&oacute;rica, de divulgaci&oacute;n hecha por ensayistas, y de la incesable producci&oacute;n art&iacute;stica de escritores, cineastas y dramaturgos. Sin embargo, la Guerra Civil ha sido poco estudiada desde las ciencias sociales. El libro&nbsp;<em>Rivalry and Revenge : The Politics of Violence during Civil War </em>de Laia Balcells es un ejemplo de c&oacute;mo la mejor Ciencia Pol&iacute;tica (emp&iacute;rica, con fuertes anclajes te&oacute;ricos y rigurosamente anal&iacute;tica) puede apelar a la racionalidad y a las emociones para analizar un evento hist&oacute;rico tan masivamente estudiado y hasta manoseado. En un ejercicio de virtuosismo anal&iacute;tico, Balcells utiliza, adem&aacute;s, ejemplos de otro conflicto civil para confirmar sus argumentos: el de Costa de Marfil entre 2002 y 2011, y apuntes menores sobre otros enfrentamientos civiles como los de Bosnia, Colombia o Irlanda del Norte.
    </p><p class="article-text">
        El libro no relata gestas hist&oacute;ricas. Podr&iacute;amos decir que habla m&aacute;s bien de c&oacute;mo se vivi&oacute; lo que Unamuno llam&oacute; la intrahistoria en un momento de descontrol. Habla de la cotidianeidad en medio del desgarro y de qu&eacute; llev&oacute; a algunas personas an&oacute;nimas a implicarse en la represi&oacute;n y la aniquilaci&oacute;n de sus adversarios m&aacute;s que a otras. &iquest;Por qu&eacute; pueblos separados por apenas unos kil&oacute;metros sufrieron violencias de tan distinta intensidad? &iquest;Por qu&eacute; fueron las izquierdas m&aacute;s violentas en Catalu&ntilde;a, una regi&oacute;n predominantemente de izquierdas en el tiempo de la Rep&uacute;blica, que en Valencia, m&aacute;s inclinada a la derecha? Balcells no encuentra la explicaci&oacute;n en la estrategia militar de los prohombres de cada bando sino en la movilizaci&oacute;n pol&iacute;tica anterior a la contienda. Se refiere la autora a esa movilizaci&oacute;n que activa las identidades pol&iacute;ticas y genera identidad p&uacute;blica. Aunque los bombardeos se decidieran con fines m&aacute;s bien estrat&eacute;gicos, es la violencia m&aacute;s artesanal (la que se hizo con&nbsp;navajas y pistolas) la que m&aacute;s se activ&oacute; all&iacute; donde la movilizaci&oacute;n preb&eacute;lica fue mayor. Es casi como si los civiles hubieran aprovechado el descomunal desorden de una guerra para ajustar cuentas, purgar sus emociones y aplacar su sed de venganza.
    </p><p class="article-text">
        Que nadie se lleve a enga&ntilde;o. El libro de Balcells es un producto acad&eacute;mico que no cede en el rigor, pero demuestra c&oacute;mo la Ciencia Pol&iacute;tica m&aacute;s sofisticada puede divulgar. Con seguridad, sus p&aacute;ginas ser&iacute;an devoradas incluso por el T&iacute;o Manolo, quien durante la infancia de la autora viajaba desde Santander a la costa Catalana para contarle historias que sembraron en ella la curiosidad que le ha llevado a contar con una mirada tan peculiar cosas nuevas sobre hechos tan discutidos.
    </p><p class="article-text">
        ...
    </p><p class="article-text">
        <strong>ESPA&Ntilde;A: LA HISTORIA DE UNA FRUSTRACI&Oacute;N</strong>. Josep M. Colomer (Anagrama)
    </p><p class="article-text">
        No estamos ante un libro m&aacute;s sobre los desprop&oacute;sitos que suceden en Espa&ntilde;a, se trata de un&nbsp;ensayo ambicioso que, combinando la historia y la ciencia pol&iacute;tica,&nbsp;propone debatir en serio. La tesis general que lo organiza es aventurada y no resultar&aacute; f&aacute;cil de compartir para muchos, aunque est&aacute; entroncada con la amplia tradici&oacute;n regeneracionista que quiso echar &ldquo;siete llaves al sepulcro del Cid&rdquo;, solo que sin el plan de regeneraci&oacute;n, y solo un poco de desesperanza y moderado europeismo. La tesis es que buena parte de los males de Espa&ntilde;a -el conocido retraso con el que ha llegado a muchos procesos de modernizaci&oacute;n social y pol&iacute;tica, y su mayor dificultad para alcanzar algunos objetivos de desarrollo, comparado con sus vecinos- provienen de una empresa imperial temprana que distrajo sus energ&iacute;as de una potencial consolidaci&oacute;n interior, la construcci&oacute;n de una burocracia moderna, una econom&iacute;a integrada y, en definitiva, un estado-naci&oacute;n comparable a otros en Europa Occidental. Al periodo clave en el que se crean lo que llamamos naciones, a lo largo del siglo XIX, Espa&ntilde;a lleg&oacute; maltrecha. Que la cadena causal es veros&iacute;mil pocos lo dudar&iacute;an, y que los rastros no siempre observados de ella en nuestra historia (por ejemplo, lo que parece una cr&oacute;nica debilidad en t&eacute;rminos del personal del Estado central) son dignos de estudio, tampoco. El &eacute;nfasis puesto en esa cadena causal&nbsp;&nbsp;es algo m&aacute;s discutible, que requiere un debate acad&eacute;mico que el ensayo, l&oacute;gicamente, no contiene.
    </p><p class="article-text">
        Con todo, es la exposici&oacute;n de los males lo que a veces resulta demasiado sombr&iacute;a, pues Espa&ntilde;a solo es frustrante para algunos; mientas que otros aprecian m&aacute;s -apreciamos- la remontada. Los hay invulnerables a la melancol&iacute;a, claro est&aacute;, que son capaces de defender con la misma prosa la Constituci&oacute;n del 78 y a Felipe II, lo que tiene un nosequ&eacute; de raro, pero no son el caso general ni, cabe pensar, el m&aacute;s interesante de espa&ntilde;oles. A veces no queda claro qui&eacute;n es el interlocutor del libro, si Colomer se refiere a una frustraci&oacute;n que todos deber&iacute;amos sentir &ndash; en la medida, por ejemplo, en la que se diagnostica un funcionamiento de las instituciones lastrado por particularismos- o que deber&iacute;an sentir los nacionalistas espa&ntilde;oles - tal vez por no poder ostentar una nacionalidad cultural poco discutida, como sus vecinos m&aacute;s pr&oacute;ximos y envidiados- o en qu&eacute; medida y por qu&eacute; razones la siente el propio autor.
    </p><p class="article-text">
        Una mirada menos pesimista al presente har&iacute;a menos veros&iacute;mil la fuerza de la causalidad de largo plazo, y ese es el punto a discutir. Pero el libro contiene m&uacute;ltiples retratos parciales de la sociedad espa&ntilde;ola que son de gran inter&eacute;s. Entre ellos,&nbsp;podemos destacar especialmente los que aletean en torno a la cuesti&oacute;n territorial: como los cap&iacute;tulos dedicados a Catalu&ntilde;a y al Pa&iacute;s Vasco, que est&aacute;n escritos con agradable socarroner&iacute;a y, en el fondo, con mucho cuidado, para se&ntilde;alar lo justo y lo importante. Valen realmente la pena.&nbsp; Que este libro haya sido&nbsp;<em>troleado</em>&nbsp;en un medio intelectual que ha sido siempre de prestigio, la Revista de Libros, acus&aacute;ndolo de impiedad hispan&oacute;foba (y hasta de imperiofobia), hay que reconocer que vindica un poco el t&iacute;tulo.
    </p><p class="article-text">
        ...
    </p><p class="article-text">
        <strong>LA CA&Iacute;DA. 1955. </strong>Pablo Gerchunoff (Cr&iacute;tica)
    </p><p class="article-text">
        En pocas ocasiones un libro escrito con escrupuloso rigor acad&eacute;mico consigue entretenernos tanto como una novela de intriga. Pablo Gerchunoff &ndash;historiador econ&oacute;mico y profesor en la Universidad Torcuato Di Tella (Buenos Aires, Argentina)&ndash; lo borda en este ensayo novelado, o novela sin ficci&oacute;n, en el que intenta descifrar las causas de la ca&iacute;da de Juan Domingo Per&oacute;n en 1955. Una ca&iacute;da en la que la historia ya pone importantes dosis de intriga, pues solo transcurren 17 meses entre el momento en el que el carism&aacute;tico l&iacute;der argentino aglutinaba su m&aacute;xima cota de poder y el d&iacute;a de su &ldquo;carta de renunciamiento&rdquo; tras el golpe de Estado militar. &iquest;Qu&eacute; factores llevaron a Per&oacute;n desde lo m&aacute;s alto o su ca&iacute;da?
    </p><p class="article-text">
        En la primera mitad del libro Gerchunoff imagina c&oacute;mo hubiese sido una entrevista con el General Per&oacute;n en 1973 durante su exilio en Madrid. Una entrevista que con estricta veracidad, nos cuenta, le arrebat&oacute; el azar siendo muy joven, pero que pasado el tiempo y apoy&aacute;ndose en documentos, fuentes y varios estudios period&iacute;sticos como historiogr&aacute;ficos, recupera para darle voz a un Per&oacute;n ficticio que repasa el contexto pol&iacute;tico, econ&oacute;mico y social de los a&ntilde;os previos a la sublevaci&oacute;n militar. La pertinencia y el rigor tanto de las preguntas como de las respuestas en este reportaje imaginario consiguen que aceptemos la invitaci&oacute;n del autor a suspender voluntariamente nuestra incredulidad para que la ficci&oacute;n acoja y realce la prueba del historiador. En la entrevista se repasan las hip&oacute;tesis m&aacute;s relevantes de la discusi&oacute;n acad&eacute;mica: &iquest;cay&oacute; Per&oacute;n por su confrontaci&oacute;n con la iglesia cat&oacute;lica? &iquest;c&oacute;mo influy&oacute; el contexto internacional? &iquest;le perjudic&oacute; su pol&iacute;tica de &ldquo;entreguismo&rdquo; con los EEUU? &iquest;la conspiraci&oacute;n tuvo bases econ&oacute;micas? &iquest;fue el agotamiento de su liderazgo o el debilitamiento del movimiento obrero lo que no fren&oacute; su ca&iacute;da? El autor apuesta por una respuesta ecu&aacute;nime con casi todas ellas: Per&oacute;n cae como consecuencia de fatigas y tensiones que en poco tiempo se multiplican y desgastan su presidencia. Una respuesta quiz&aacute;s desilusionante, sin fuegos de artificio, pero construida desde la cuidadosa anatom&iacute;a de aquellos 17 meses.
    </p><p class="article-text">
        En la segunda parte, ya sin el sombrero de narrador y con el de historiador, Gerchunoff fundamenta las respuestas de su Per&oacute;n ficticio. Un material muy valioso para comprender la Argentina de mediados de siglo XX.
    </p><p class="article-text">
        ...
    </p><p class="article-text">
        <strong>21 LECCIONES PARA EL SIGLO XXI</strong>. Yuval Noah Harari (Debate)
    </p><p class="article-text">
        Numerosos y variados fen&oacute;menos se suceden a un ritmo vertiginoso y nos hacen sentir que vivimos en una etapa de transici&oacute;n en la que ya hemos dejado atr&aacute;s la seguridad de lo conocido, para adentrarnos en la incertidumbre de lo que est&aacute; por venir. &iquest;En qu&eacute; medida los avances tecnol&oacute;gicos supondr&aacute;n una destrucci&oacute;n masiva de empleos?; &iquest;cu&aacute;l es el mayor reto al que nos enfrentamos en una lista que no parece tener fin: terrorismo internacional, cambio clim&aacute;tico, disrupci&oacute;n tecnol&oacute;gica,&hellip;?; &iquest;es la desigualdad social sostenible?; &iquest;est&aacute; en peligro la democracia?
    </p><p class="article-text">
        Como si nos encontr&aacute;ramos ante un puzzle, las piezas se han ido acumulando en los &uacute;ltimos a&ntilde;os y lo han hecho aceleradamente, sin que a&uacute;n sepamos c&oacute;mo encajar&aacute;n. Es en este contexto en el que el &uacute;ltimo libro <em>21 lecciones para el siglo XXI</em> del historiador israel&iacute; Yuval Noah Harari resulta una valiosa aportaci&oacute;n para navegar en el desconcierto.
    </p><p class="article-text">
        Nos ha gustado este ensayo por tres razones. La primera es que, a trav&eacute;s de la selecci&oacute;n de temas tratados (el desaf&iacute;o tecnol&oacute;gico, el desaf&iacute;o pol&iacute;tico&ldquo;, los problema de la desinformaci&oacute;n, etc.) Harari no s&oacute;lo hace un l&uacute;cido diagn&oacute;stico del momento actual, sino que va m&aacute;s all&aacute; proponiendo respuestas para afrontar los retos, amenazas y riesgos de nuestro tiempo. En segundo lugar, nos ha gustado este libro por el enfoque desde el que este autor aborda los temas que nos preocupan hoy: a la luz de lo que ha pasado en otros momentos hist&oacute;ricos y aportando reflexiones novedosas y complementarias. Por ejemplo, Harari advierte que ahora los trabajadores no se enfrentan, al contrario de lo que ocurri&oacute; en el siglo XX, a la explotaci&oacute;n, sino a la irrelevancia frente a una &eacute;lite econ&oacute;mica que ya nos los necesita (ni siquiera como consumidores). En este sentido, la (hoy discutida) renta b&aacute;sica universal no s&oacute;lo tendr&iacute;a la funci&oacute;n de mitigar &rdquo;la p&eacute;rdida de empleo de los pobres y sus problemas econ&oacute;micos&ldquo;, sino que &rdquo;proteger&iacute;a a los ricos de la ira popular&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, nos parece un gran acierto que, si bien los cap&iacute;tulos y las partes tem&aacute;ticas en que se divide el libro terminan dando paso a las siguientes, &eacute;stas se pueden leer de forma separada, sin seguir un orden consecutivo. Leer&hellip; y tambi&eacute;n releer porque estamos seguros de que en 2019 este ensayo seguir&aacute; siendo una buena br&uacute;jula para tener (muy) a mano.
    </p><p class="article-text">
        ...
    </p><p class="article-text">
        <strong>AUTOMATING INEQUALITY</strong>.&nbsp;Virginia&nbsp;Eubanks&nbsp;(St. Martin&rsquo;s Press)
    </p><p class="article-text">
        Este libro, aunque escrito por una profesora de Ciencia Pol&iacute;tica de la Universidad de Albany, no es un libro puramente acad&eacute;mico; es algo a caballo entre el ensayo y el periodismo de investigaci&oacute;n. A partir de tres casos concretos, la autora explica el impacto que las nuevas tecnolog&iacute;as han tenido ya en el acceso a la protecci&oacute;n social por parte de los m&aacute;s d&eacute;biles en Estados Unidos. Tras un repaso hist&oacute;rico a la aparici&oacute;n y transformaci&oacute;n de las denominadas &lsquo;casas de pobres&rsquo;, la autora nos transmite de forma muy eficaz la angustia a la que pueden verse abocadas nuestras vidas por las arbitrariedades, intencionadas o no, que resultan de la progresiva automatizaci&oacute;n del reconocimiento de derechos sociales. Desde su experiencia personal, ella, una persona de clase media a la que, como a casi todo el mundo en Estados Unidos, un d&iacute;a le puede fallar la cobertura sanitaria, relata c&oacute;mo afectaron procesos de automatizaci&oacute;n masiva a la concesi&oacute;n de ayudas sociales en Indiana, a la asistencia p&uacute;blica para personas sin hogar en Los &Aacute;ngeles, y a la determinaci&oacute;n de situaciones de riesgo para menores en Pittsburgh, a partir de una interpretaci&oacute;n mecanizada de algunos comportamientos de sus cuidadores.
    </p><p class="article-text">
        El libro, que puede resultar a veces repetitivo y guiado por el activismo m&aacute;s que por el an&aacute;lisis te&oacute;ricamente informado, permite una primera aproximaci&oacute;n ligera y que engancha a un asunto que, tratado de otro modo, puede hacerse inaccesible para los legos en algoritmos e inteligencia artificial. Se ilustra de forma brillante c&oacute;mo la automatizaci&oacute;n representa, siempre, mayor riesgo para los diversos, para quienes no encajan en la norma, y que muchas veces representan las situaciones m&aacute;s extremas de necesidad; y para quienes no han sido &lsquo;siempre&rsquo; pobres sino que viven al filo del precipicio. La incapacidad, quiz&aacute; no potencial pero f&aacute;ctica, de los algoritmos para prevenir. Y sobre todo, las consecuencias de la automatizaci&oacute;n de la asistencia social sobre los trabajadores, su desaz&oacute;n, progresiva descualificaci&oacute;n y final abandono.
    </p><p class="article-text">
        Desde el contexto europeo y espa&ntilde;ol, tan distinto social e institucionalmente al americano, se abren multitud de interrogantes sobre c&oacute;mo utilizar las nuevas tecnolog&iacute;as en favor de los m&aacute;s d&eacute;biles, sin caer en el reforzamiento de los procesos de discriminaci&oacute;n y exclusi&oacute;n que se pretenden revertir; pero tambi&eacute;n respetando una privacidad y dignidad que la acumulaci&oacute;n bienintencionada de informaci&oacute;n sobre ellos y sus vidas a menudo olvida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Piedras de Papel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/libros-merecen-post_132_1775359.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Dec 2018 19:31:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[9 libros que merecen un post]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las elecciones andaluzas… tradición y modernidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/elecciones-andaluzas-tradicion-modernidad_132_1804140.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Los resultados en las elecciones de ayer en Andalucía ahondan en ciertas regularidades ya históricas y ofrecen algunas sorpresas</p><p class="subtitle">La caída del PSOE era imparable: entre 6 y 8 puntos de porcentaje de voto menos en cada nueva elección</p><p class="subtitle">Ayer votaron menos andaluces a PP, Vox y Ciudadanos que a PP y Ciudadanos en 2016</p><p class="subtitle">El PSOE y Adelante Andalucía han perdido conjuntamente unos 680.000 votos, y esto nos lleva a una "coalición de perdedores"</p></div><p class="article-text">
        Escribimos a vuelapluma unas cuantas ideas sobre las elecciones auton&oacute;micas de ayer en Andaluc&iacute;a. Algunas siguen la tendencia (el desplome del PSOE y la impotencia del PP) y otras suponen grandes rupturas con la tradici&oacute;n (la fragmentaci&oacute;n de la derecha). 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sigue la tendencia: se desinfla el PSOE y gatillazo del PP</strong>
    </p><p class="article-text">
        Llevamos una d&eacute;cada siendo testigo del declive brutal, casi lineal, del PSOE en las elecciones auton&oacute;micas andaluzas. Ello refleja con toda seguridad una fatiga estructural con el gobierno de la Junta que ha acabado poniendo fin a una idea: Al PSOE se le daban mejor las elecciones auton&oacute;micas que las generales.
    </p><p class="article-text">
        Durante una d&eacute;cada no se prest&oacute; demasiada atenci&oacute;n a ese declive estructural porque en cada elecci&oacute;n hab&iacute;a un titular m&aacute;s llamativo (&ldquo;El PP no logra ganar en Andaluc&iacute;a&rdquo; en 2012, &ldquo;Llega el multipartidismo a la pol&iacute;tica nacional&rdquo; en 2015), pero la ca&iacute;da del PSOE era imparable, y era siempre la misma: entre 6 y 8 puntos de porcentaje de voto menos en cada nueva elecci&oacute;n. En cierto sentido, pues, lo que ocurri&oacute; ayer es el resultado de un proceso de m&aacute;s largo plazo de lo que muchas interpretaciones sugieren. De hecho, la ca&iacute;da del PSOE andaluz en porcentaje de voto fue incluso mayor en 2012 que ayer.
    </p><p class="article-text">
        Si esta excepcionalidad auton&oacute;mica se ha ido diluyendo en el tiempo y estas elecciones andaluzas han sido competidas en clave m&aacute;s nacional que las anteriores (una hip&oacute;tesis bastante plausible), cabe comparar los resultados de ayer con los de los &uacute;ltimos comicios celebrados en Andaluc&iacute;a, los de las generales de 2016. Respecto a esas elecciones, el PP ha perdido en dos a&ntilde;os casi la mitad de sus votantes. Una buena parte de ellos se habr&iacute;an ido a Vox y otros a Ciudadanos (el &uacute;nico partido de los que ya ten&iacute;an representaci&oacute;n que crece en votos pese a caer la participaci&oacute;n), pero la ca&iacute;da del PP es tan grande que el resultado global es que ayer votaron menos andaluces a PP, Vox y Ciudadanos que a PP y Ciudadanos en 2016. La segunda reflexi&oacute;n es la fuerte ca&iacute;da de votos del otro bloque, repartida casi a partes iguales entre PSOE y Adelante Andaluc&iacute;a, muy relevante teniendo en cuenta que las elecciones de 2016 tampoco contaron con una alt&iacute;sima movilizaci&oacute;n de la izquierda.  
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        <strong>De todas formas (&iquest;qui&eacute;n lo iba a decir?), gana el PSOE</strong>
    </p><p class="article-text">
        El PSOE ha ganado ya nueve elecciones en Andaluc&iacute;a y sigue siendo el primero en las d&eacute;cimas. Sus rivales lo explican hablando de clientelismo. Por el tiempo transcurrido desde su primera victoria, podr&iacute;a ser. Pero tambi&eacute;n cabe decir que Andaluc&iacute;a es, posiblemente, una de las regiones mejor gobernadas del sur de Europa (excluyendo el sur de Portugal, que no est&aacute; propiamente regionalizado). Si en lugar de comparar Andaluc&iacute;a con La Rioja lo comparamos con Campania o con Creta debemos concluir que el de Andaluc&iacute;a ha sido un muy buen gobierno. Son los datos del centro de la Calidad de Gobierno de Gotemburgo, que V&iacute;ctor Lapuente ya expuso aqu&iacute; hace unos a&ntilde;os. Por ejemplo, en la medici&oacute;n de 2017 la puntuaci&oacute;n de la calidad del gobierno de Andaluc&iacute;a era 33,2, comparada con el 21,6 de Sicilia, 19,5 de Apulia o 12 de Campania (17,5 en Creta). El &iacute;ndice est&aacute; explicado <a href="https://qog.pol.gu.se/digitalAssets/1679/1679869_2018_1_charron_lapuente.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>. 
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        Sin embargo, mirar estos datos con detenimiento tambi&eacute;n nos lleva a cierta desesperanza. Desde que hay datos que miden esta evoluci&oacute;n, los gobiernos regionales del sur de Europa est&aacute;n empeorando su rendimiento. En la medici&oacute;n de 2017, el gobierno de Andaluc&iacute;a estaba en el vag&oacute;n de cola y, lo que es peor, su evoluci&oacute;n desde 2010 (primera valoraci&oacute;n que existe) no es buena. Extremadura, por mencionar una regi&oacute;n pr&oacute;xima, produce mejores resultados. Pueden compararse los dos mapas a continuaci&oacute;n.
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        <strong>Goteras a la &ldquo;izquierda de la izquierda&rdquo;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si comparamos con la auton&oacute;micas de 2015, los votos de partidos con mensajes nacionalistas, situados a la derecha del PSOE y declaradamente interesados en &ldquo;echarlo&rdquo; del gobierno han crecido en unos 280.000 votos (7,5 puntos porcentuales del electorado, 4,4 puntos porcentuales del censo). El PSOE y Adelante Andaluc&iacute;a han perdido conjuntamente unos 680.000 votos, (18,5 puntos del electorado, casi un 11% de los andaluces con derecho a voto).
    </p><p class="article-text">
        Han sucedido algunas cosas ins&oacute;litas. Que el PSOE pierda votos en esta cantidad y que la &ldquo;izquierda de la izquierda&rdquo; no se lleve ni uno, sino que, por el contrario, pierda a&uacute;n m&aacute;s, es ins&oacute;lito. Adelante Andaluc&iacute;a ha perdido uno de cada tres votantes de la suma de Podemos e IU en las &uacute;ltimas elecciones (no contemos a otros); es un desastre. El PSOE ha perdido al 28% de sus votantes. Es un desastre casi igual. Ha votado aproximadamente el 90% de los que votaron en las pasadas elecciones, as&iacute; que esto desborda con mucho lo que se puede achacar a la abstenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La coalici&oacute;n de perdedores</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los que inventaron esa insidia un poco pat&eacute;tica de la &ldquo;coalici&oacute;n de perdedores&rdquo; se aprestan a montar una sin pens&aacute;rselo dos veces: &ldquo;ganar en los despachos lo que no se ha ganado en las urnas&rdquo;. En justa reciprocidad, poco antes de que llegara el recuento, en el PSOE hac&iacute;an suyo lo de &ldquo;dejar ganar a la lista m&aacute;s votada&rdquo;. En fin, si con esto nos libramos ya para siempre de escuchar esas chorradas (que algunos quer&iacute;an embutir en una ley) casi que nos podemos dar por contentos con el coscorr&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los futuribles&hellip; &iquest;nos come la derecha?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que la fragmentaci&oacute;n de la derecha no le ha supuesto un coste en t&eacute;rminos de representaci&oacute;n. Pero esto se debe en buena medida a que las circunscripciones andaluzas de las elecciones auton&oacute;micas son relativamente grandes, y los umbrales de entrada son m&aacute;s generosos que en la mayor&iacute;a de circunscripciones provinciales nacionales. Si los andaluces votaran exactamente igual al Congreso de los Diputados, con un 50-44 de ventaja para la derecha en porcentaje de votos, el reparto de esca&ntilde;os por bloques apenas cambiar&iacute;a respecto al actual: la izquierda tendr&iacute;a 30 diputados (ahora tiene 31), y la derecha 31 (solo uno m&aacute;s de los que tiene ahora).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lo de Vox</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo de Vox es la gran sorpresa. Cuando a Rajoy le preguntaron por qu&eacute; no hab&iacute;a un partido de extrema derecha dijo &ldquo;mi trabajo me cuesta&rdquo;. Se ve que no lo dej&oacute; escrito en un cuaderno.
    </p><p class="article-text">
        Las razones de la irrupci&oacute;n de Vox en el parlamento andaluz pueden ser diversas.  En los pr&oacute;ximos d&iacute;as ofreceremos algunas propuestas al respecto. Por ahora, dos argumentos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lo de Vox (1)- el Nacionalismo </strong>
    </p><p class="article-text">
        Estas elecciones han activado el nacionalismo espa&ntilde;ol; ese toro hay que agarrarlo por los cuernos. Ser&iacute;a muy aventurado suponer que esa es la &uacute;nica raz&oacute;n por la que sube Ciudadanos, que tal vez sea el gran ganador de la jornada, pero es la raz&oacute;n m&aacute;s veros&iacute;mil para explicar el &eacute;xito de Vox. En conjunto, han ganado las elecciones, con casi la mitad de los votos emitidos, la tripleta de partidos que han hecho del nacionalismo espa&ntilde;ol un eje claro de su mensaje. No han sido las elecciones de la inmigraci&oacute;n o del desempleo; han sido, antes que eso, las primeras elecciones post-<em>proc&eacute;s</em>. Y las primeras tras la moci&oacute;n de censura.
    </p><p class="article-text">
        Ser&aacute; inercia profesional -con lo que nos estaba costando explicar la no existencia de ultraderecha en Espa&ntilde;a, no vamos ahora a ponernos a escribir tesis sobre la europeizaci&oacute;n de Andaluc&iacute;a, aunque todo se andar&aacute;- pero no hay se&ntilde;ales claras de que la xenofobia o el machismo, la homofobia o el rechazo a los valores democr&aacute;ticos sean hoy mayores que hace unos a&ntilde;os. Siempre ha habido potencial, como lo hay para cosas mucho peores, pero lo que nos trae a Vox parece ser m&aacute;s bien la crisis pol&iacute;tica nacional.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lo de Vox (2) - El malestar pol&iacute;tico  </strong>
    </p><p class="article-text">
        Es evidente que en la &uacute;ltima d&eacute;cada el sistema pol&iacute;tico espa&ntilde;ol se ha transformado completamente dando cabida a nuevos partidos que han irrumpido inicialmente con m&aacute;s fuerza de la que se esperaba o pronosticaban los sondeos. Y lo han hecho, adem&aacute;s, sin que haya habido ning&uacute;n cambio en el sistema electoral. Algo que hace diez a&ntilde;os parec&iacute;a impensable, pues se percib&iacute;a que la ley electoral era un muro infranqueable que impedir&iacute;a el fin del bipartidsimo. Pero no ha sido infranqueable por el deseo de los electores de votar a nuevas opciones. Un deseo que a la vista de la cabida que siguen teniendo nuevos partidos sigue sin estar colmado en el marco de lo que podr&iacute;amos llamar como desajuste entre oferta y demanda electoral.
    </p><p class="article-text">
        Y Vox ha sabido encontrar su ventana de oportunidad que no es otra que la de captar el malestar pol&iacute;tico, como en su d&iacute;a lo hicieron Podemos y Ciudadanos para entrar en la escena pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Sabemos que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, y pese a que se ha ido ampliado la oferta de candidatura electorales, la sociedad espa&ntilde;ola ha mostrado un alto nivel de insatisfacci&oacute;n pol&iacute;tica. La clase pol&iacute;tica y la pol&iacute;tica son percibidas por los ciudadanos, desde hace casi una d&eacute;cada, uno de los principales problemas que tiene Espa&ntilde;a. Y la corrupci&oacute;n y el fraude ocupan, desde hace un lustro, el segundo puesto de ese ranking. Una mayor&iacute;a social no se siente satisfecha con el funcionamiento de la democracia. Y no lo hace desde 2012. A ellos se suma la mala valoraci&oacute;n social de la situaci&oacute;n pol&iacute;tica que ha sido la t&oacute;nica general de los &uacute;ltimos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s que de ideolog&iacute;as, la irrupci&oacute;n de los nuevos partidos est&aacute;n vinculadas a ese malestar pol&iacute;tico que se ha ido cronificando en estos &uacute;ltimos diez a&ntilde;os en los que la crisis econ&oacute;mica dio paso a la crisis pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Vox es un partido abiertamente de extrema derecha sin complejos, pero, ante todo, es un partido que apela a los desencantados. Seg&uacute;n su propia definici&oacute;n es una formaci&oacute;n que apela la gente corriente que nunca ha vivido de la pol&iacute;tica, &ldquo;que nos hemos sentido defraudados por los pol&iacute;ticos actuales y que hemos dado un paso al frente para cambiar esta situaci&oacute;n&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Piedras de Papel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/elecciones-andaluzas-tradicion-modernidad_132_1804140.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Dec 2018 20:42:15 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Las elecciones andaluzas… tradición y modernidad]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Elecciones Andalucía 2018]]></media:keywords>
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