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    <title><![CDATA[elDiario.es - Aarón León Álvarez]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Aarón León Álvarez]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El Archipiélago fantasma: Canarias y la represión franquista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/premium-en-abierto/archipielago-fantasma-canarias-represion-franquista_1_2644382.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1773afef-9476-4b31-9a6f-ca4748109092_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Presos en Gando del franquismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras el 18 de julio la burguesía exportadora y los propietarios agrícolas se hacen con el poder institucional</p><p class="subtitle">La gran fosa de los desaparecidos canarios se encuentra en el mar</p><p class="subtitle">La represión fue el recurso de las clases dirigentes para poner fin al crecimiento y contestación del movimiento obrero</p><p class="subtitle">La represión tuvo múltiples caras: físicas, económicas y culturales, entre otras</p><p class="subtitle">Durante la posguerra los efectos de la represión marcaron a los expresos y sus familiares</p></div><p class="article-text">
        Miles de canarios pasaron por las c&aacute;rceles franquistas entre 1936-1939. Los militares se hicieron r&aacute;pidamente con el control de las instituciones, siendo destituidos los gestores republicanos. Salvo en aquellas zonas donde las organizaciones obreras estaban mejor organizadas, como en el norte de La Gomera y de Gran Canaria, en Santa Cruz de Tenerife y en algunas zonas de La Palma, la resistencia al golpe ser&aacute; escasa. Entonces se impon&iacute;a la creencia de que la situaci&oacute;n cambiar&iacute;a y que la sublevaci&oacute;n se frenar&iacute;a en la Pen&iacute;nsula. Pero no sucedi&oacute; as&iacute;.
    </p><h3 class="article-text">La recuperaci&oacute;n del poder pol&iacute;tico e institucional</h3><p class="article-text">
        Los mayores contribuyentes, propietarios agr&iacute;colas, exportadores, comerciantes e industriales, tomaron posesi&oacute;n de los cargos de alcaldes y gestores en los Ayuntamientos y Cabildos Insulares canarios. Buena parte de ellos militaban o simpatizaban con los partidos conservadores que durante d&eacute;cadas hab&iacute;an controlado la situaci&oacute;n pol&iacute;tica en las Islas. Unos y otros pasaron a formar parte, progresivamente, de Falange. Tambi&eacute;n de organizaciones destinadas a sofocar cualquier situaci&oacute;n de desorden, como Acci&oacute;n Ciudadana y las llamadas brigadas del Amanecer. De esta manera, aquellos hombres eran los encargados de gestionar la pol&iacute;tica del nuevo r&eacute;gimen pero tambi&eacute;n de ejecutar las detenciones, las torturas, las desapariciones de cientos de hombres, militantes de los partidos y sindicatos de izquierdas, fundamentalmente. De llevar a cabo las tareas de depuraci&oacute;n social. Unas veces directamente y otras actuando al frente de las mismas.
    </p><h3 class="article-text">V&iacute;ctimas de la represi&oacute;n franquista en Canarias: desaparecidos y fusilados</h3><p class="article-text">
        La gran mayor&iacute;a de los desaparecidos de las Islas fueron arrojados al mar, habitualmente atados en sacos utilizados para la comercializaci&oacute;n de los productos del campo. En Santa Cruz de Tenerife eran sacados de Fyffes o de los barcos prisi&oacute;n (el &ldquo;Archipi&eacute;lago fantasma&rdquo;como se le conoc&iacute;a), despu&eacute;s de que sus nombres se incluyeran en los listados que los falangistas le&iacute;an cada noche. En Gran Canaria &ldquo;les llevaron a los acantilados de La Laja y fueron arrojados a la Mar Fea. Los cad&aacute;veres de algunos de ellos aparecieron d&iacute;as despu&eacute;s en las playas cercanas&rdquo;, seg&uacute;n explica el historiador Sergio Millares. Ejemplos de fosas comunes los encontramos en Fuencaliente (La Palma) y en el Llano de las Brujas en Arucas (Gran Canaria). En este municipio los militantes obreros fueron asesinados y arrojados a los pozos. Su Asociaci&oacute;n para la Recuperaci&oacute;n de la Memoria Hist&oacute;rica lider&oacute; en solitario en Canarias, durante muchos a&ntilde;os, la lucha de las familias por recuperar los cuerpos de los desaparecidos.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los casos m&aacute;s impactantes se dio en Tenerife con la desaparici&oacute;n del alcalde de Buenavista del Norte, Antonio Camejo Francisco (&ldquo;A &eacute;l lo sacaron de Fyffes, lo llevaron a los barcos y lo apotalaron&rdquo;). Este hab&iacute;a declarado la reforma agraria en enero de 1933, en el contexto de una huelga general que tendr&iacute;a notables efectos en municipios como Santa Cruz y La Laguna. Camejo tambi&eacute;n fue el encargado de solicitar la destituci&oacute;n del comandante militar de Canarias, Francisco Franco, despu&eacute;s de que este movilizara fuerzas del Ej&eacute;rcito durante la celebraci&oacute;n del 1&ordm; de mayo de 1936. Ese acuerdo del Ayuntamiento fue apoyado por otros de la isla de Tenerife, lo que supuso, entre otras cosas, la desaparici&oacute;n de destacados l&iacute;deres del per&iacute;odo como el diputado a Cortes Luis Rodr&iacute;guez de la Sierra Figueroa o el concejal y l&iacute;der comunista tabaquero, Domingo Garc&iacute;a Hern&aacute;ndez, firmantes de aquella petici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Como ellos, cientos de canarios fueron desaparecidos durante la Guerra Civil, a los que se sumaron ciento veintitr&eacute;s fusilados por Consejos de Guerra. Entre ellos el gobernador civil de Santa Cruz de Tenerife Manuel V&aacute;zquez Moro y su secretario particular Isidro Navarro L&oacute;pez o el diputado grancanario Eduardo Su&aacute;rez Morales. Este, destacado militante comunista durante el quinquenio republicano, escribi&oacute; antes de ser ejecutado las siguientes palabras: &ldquo;&iexcl;Salud, valientes y queridas hermanas&nbsp; tabaqueras! Por vosotras y por todos los explotados del mundo Doy mi vida. &iexcl;Salud, y adelante siempre! &iexcl;Viva el Partido Comunista! &iexcl;Viva la liberaci&oacute;n de los oprimidos!&rdquo;. Como &eacute;l otros destacados militantes obreros, caso de 19 militantes anarquistas tinerfe&ntilde;os, fueron ejecutados en las Islas.
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                </figure><h3 class="article-text">Pagando las culpas de la Segunda Rep&uacute;blica</h3><p class="article-text">
        Los a&ntilde;os de la Segunda Rep&uacute;blica lo hab&iacute;an cambiado todo. Por primera vez en la Historia de las Islas exist&iacute;a una fuerza social capaz de plantar cara al poder hegem&oacute;nico de quienes controlaban las instituciones y la econom&iacute;a canaria. El movimiento obrero a trav&eacute;s de sus organizaciones sindicales combati&oacute; duramente la precaria situaci&oacute;n laboral y social de sus afiliados.
    </p><p class="article-text">
        Muchos de aquellos propietarios que luego se sumaron al golpe y al nuevo r&eacute;gimen hab&iacute;an sufrido el sabotaje en sus atarjeas para impedir la llegada de agua de riego a sus fincas o el corte de las pi&ntilde;as de pl&aacute;tanos. A este tipo de acciones se sumaron las huelgas en sectores estrat&eacute;gicos de las Islas, fundamentalmente en los puertos, entonces estructura principal en las comunicaciones con el Archipi&eacute;lago. Los obreros se convirtieron en una masa organizada y dotada de discurso capaz de plantear una alternativa social y pol&iacute;tica a aquellos que hab&iacute;an controlado el poder pol&iacute;tico e institucional canario durante d&eacute;cadas. En ese contexto, el miedo y la defensa de sus intereses econ&oacute;micos, de la unidad de Espa&ntilde;a y el sentido cat&oacute;lico de sus vidas, fundamentalmente, les llevar&iacute;an a secundar el golpe de Estado y unirse al resto de grupos que conformaron la coalici&oacute;n reaccionaria. Todos ellos con el objetivo com&uacute;n de poner fin a la Segunda Rep&uacute;blica. Se convirtieron en activos colaboradores en la ejecuci&oacute;n de las tareas represivas. Se integraron en organizaciones como Acci&oacute;n Ciudadana -dirigida por el herre&ntilde;o Anatolio de Fuentes y que durante unos meses tambi&eacute;n fue presidente del Cabildo Insular de Tenerife- y Falange y en conjunto apoyados por guardias civiles y militares, llevaron a cabo las tareas de mantenimiento del orden, como entonces se dec&iacute;a. En islas como La Gomera y El Hierro los responsables de estas tareas, amparados por los grupos dirigentes locales, actuaron con total impunidad. As&iacute; lo recogieron los investigadores Ricardo Garc&iacute;a Luis y Juan Manuel Torres en los a&ntilde;os ochenta en Vallehermoso, al norte de La Gomera, foco de resistencia obrera y en el que la represi&oacute;n fue feroz: &ldquo;Quien daba palos era un cabo de la Guardia Civil. Los falanges iban arriba, denunciaban a un t&iacute;o (&hellip;) y este cabo dec&iacute;a &laquo;tr&aacute;igalo para arriba&raquo;, y venga le&ntilde;a (&hellip;) Aqu&iacute; barri&oacute; por todos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Se calcula que casi ocho mil personas pasaron solo por los centros de detenci&oacute;n de Fyffes y Gando durante aquellos a&ntilde;os de la guerra. El testimonio de las torturas y vejaciones a las que fueron sometidos los presos han llegado hasta nuestros d&iacute;as gracias a algunos presos que dejaron testimonio escrito de ello. Fue el caso del dirigente socialista tinerfe&ntilde;o Manuel Bethencourt del R&iacute;o que en sus diarios cont&oacute; c&oacute;mo viv&iacute;an esos momentos de tortura a otros compa&ntilde;eros: &ldquo;Algunos nos tapamos los o&iacute;dos para a lo menor no o&iacute;r &ndash;aunque sab&iacute;amos&ndash; lo que estaba ocurriendo. Pero, cuando retir&aacute;bamos las manos de la cara, creyendo terminado aquel horror, volv&iacute;amos a o&iacute;r los golpes &ndash;que sent&iacute;amos, casi, en nosotros mismos&ndash; y los lamentos de &laquo;&iexcl;&iexcl;ay, mi madre!!&raquo;, &laquo;&iexcl;&iexcl;no me peguen m&aacute;s, por Dios!!&raquo;, &laquo;&iexcl;&iexcl;que me muero, que me matan, socorro!!&raquo;.
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                </figure><h3 class="article-text">Castigos y depuraci&oacute;n social: un tiempo nuevo</h3><p class="article-text">
        Pero la represi&oacute;n no fue exclusivamente f&iacute;sica. Fue tambi&eacute;n econ&oacute;mica, social, laboral, cultural, moral. Se manifest&oacute; de diversas maneras y no dejar&iacute;a de estar presente durante los a&ntilde;os siguientes a la finalizaci&oacute;n de la Guerra Civil. Miguel &Aacute;ngel Cabrera en su libro pionero sobre el estudio de la represi&oacute;n franquista en El Hierro afirmaba que &ldquo;se destruyen las bibliotecas (quemadas por los falangistas), se extirpa el inter&eacute;s por la cultura, se instala el m&aacute;s ciego apoliticismo, se desvincula la Isla del transcurrir hist&oacute;rico estatal y mundial, se generaliza el miedo (miedo a hablar, miedo a recordar...), etc.&rdquo;. Adem&aacute;s, propiedades y bienes de todo tipo les fueron incautados a las personas que se vincularon con las organizaciones de izquierdas, favoreciendo esto los intereses de aquellos adeptos al nuevo r&eacute;gimen que aprovecharon la ocasi&oacute;n para apoderarse de aquellos. Fue as&iacute; como algunas fortunas crecieron y, en otros casos, como se ganaron una posici&oacute;n destacada en sus respectivas localidades. El caso del socialista Domingo Cruz Cabrera en La Laguna es un ejemplo, pues hab&iacute;a sido el promotor del conocido como Barrio Nuevo en la ciudad y, tras ser detenido y desaparecido, sus propiedades pasaron a manos de otras personas pr&oacute;ximas al r&eacute;gimen. El nuevo orden se hab&iacute;a impuesto por la sangre. Pero no solo eso, pues sus familias sufr&iacute;an tambi&eacute;n las repercusiones de todo aquello. Su hija, Rosario Cruz, recordaba como &ldquo;a mi madre le registraban la casa, le tiraban las plantas, le aventaban lo que ten&iacute;a (...) yo estaba en el colegio cuando vino Franco y a m&iacute; me echaron del colegio porque mi madre&nbsp; no&nbsp; me&nbsp; puso el traje de Falange, me echaron a la calle...eso s&iacute; me acuerdo, de mi infancia esa parte es muy dura....me echaron porque mi madre no quer&iacute;a que me pusiera el uniforme, ni mis hermanos&rdquo;. La represi&oacute;n fue tambi&eacute;n clave durante la posguerra y afect&oacute; notablemente a los familiares de los represaliados canarios.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&hellip;ya nada volver&aacute; a ser como antes&rdquo;. Emigraci&oacute;n y silencio en la posguerra canaria
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;De la ciudad alegre, tranquila y hospitalaria nada quedaba en pie&rdquo;, recordaba Mauro Mart&iacute;n Pe&ntilde;a, quien fuera concejal comunista y que hab&iacute;a sido detenido despu&eacute;s del golpe. &ldquo;Un ambiente hura&ntilde;o, receloso y esquivo era la nota imperante. Las miradas de odio eran insistentes flechazos que hac&iacute;an temblar&rdquo;. Muchas de aquellas personas, presos y familiares, optaron por salir de las Islas. El regreso a casa no hab&iacute;a sido el so&ntilde;ado y para entonces Venezuela, pa&iacute;s de acogida de miles de emigrantes canarios, fue tambi&eacute;n destino de muchos expresos pol&iacute;ticos que salieron de Canarias en barcos clandestinos. El Estrella Polar o el Tel&eacute;maco fueron algunas de aquellas embarcaciones en las que emigraron integrantes de las organizaciones obreras, en viajes m&iacute;ticos por la dureza de las condiciones de viaje y lo arriesgado de una hu&iacute;da que era la &uacute;nica salvaci&oacute;n para seguir sinti&eacute;ndose vivos.
    </p><p class="article-text">
        Para entonces, en los a&ntilde;os de hambre y escasez de la posguerra canaria, todo hab&iacute;a cambiado. De la efervescencia pol&iacute;tica y cultural de los a&ntilde;os 30, se hab&iacute;a pasado a la ausencia total de manifestaciones y celebraciones en las calles. Todo qued&oacute; reducido al hogar y al &aacute;mbito privado. Cientos de canarios segu&iacute;an entonces presos, otros hab&iacute;an emigrado. El movimiento obrero hab&iacute;a sido desarticulado. Los sublevados de 1936 hab&iacute;an conseguido todos sus objetivos. La muerte hab&iacute;a glorificado su Cruzada y se hab&iacute;a puesto fin a aquella breve experiencia democr&aacute;tica de la Rep&uacute;blica. Aquella que en 1931 hab&iacute;a sido acogida con esperanza e ilusi&oacute;n en las calles y plazas de las Islas.
    </p><p class="article-text">
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    </p><p class="article-text">
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      <dc:creator><![CDATA[Aarón León Álvarez]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Jun 2015 19:17:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Archipiélago fantasma: Canarias y la represión franquista]]></media:title>
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