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    <title><![CDATA[elDiario.es - Imma Aguilar Nàcher]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/imma_aguilar_nacher/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Imma Aguilar Nàcher]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Abatimiento, Vértigo, Euforia, Contrariedad y Perplejidad: los gestos de la moción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/abatimiento-vertigo-euforia-contrariedad-perplejidad_129_2765523.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/eac6c71f-ca4d-40bb-a1ad-8403a0ac9d79_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Abatimiento, Vértigo, Euforia, Contrariedad y Perplejidad: los gestos de la moción"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En solo una semana hemos cambiado de presidente, de escenario, de protagonistas y de antagonistas. Pero sobre todo hemos cambiado el estado de ánimo, colectivo e individual</p></div><p class="article-text">
        Que los estados an&iacute;micos en pol&iacute;tica pueden variar muy r&aacute;pido ya lo hemos comentado varias veces en esta columna. Pero esta vez hemos batido el r&eacute;cord de lo trepidante. En solo una semana hemos cambiado de presidente, de escenario, de protagonistas y de antagonistas. Pero sobre todo hemos cambiado el estado de &aacute;nimo, colectivo e individual. La esperanza por la capacidad de desalojar al PP de su inamovible zona de confort, adem&aacute;s de cierta perplejidad por el desarrollo acelerado de los acontecimientos que nos han impedido digerir el proceso y sus consecuencias. Hay quienes sienten miedo al futuro y quienes se instalan en la euforia o el abatimiento dependiendo de d&oacute;nde le haya tocado estar, si entre los vencedores o entre los vencidos. La ciclotimia vertiginosa de las horas y los d&iacute;as nos han dejado agotados. De la indignaci&oacute;n al miedo, del miedo a la ilusi&oacute;n, de la ilusi&oacute;n a la euforia o el abatimiento. 
    </p><p class="article-text">
        Hoy s&aacute;bado, 2 de junio, segundo d&iacute;a triunfal de S&aacute;nchez, varias im&aacute;genes que muestran el &aacute;nimo de los que protagonizaron unos d&iacute;as hist&oacute;ricos que perdurar&aacute;n en nuestra memoria colectiva: 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Partido Popular </strong>
    </p><p class="article-text">
        Empecemos por el gesto descompuesto, roto, de Rafa Hernando, el gallito de pelea desarmado y amenazador. Dedos al aire, movimientos nerviosos. Frente a &eacute;l, casi inm&oacute;viles, diputados y diputadas que hace una semana ni sospechaban que el sost&eacute;n de los &aacute;nimos del partido dejar&iacute;a de ser presidente. 
    </p><p class="article-text">
        Un Mariano Rajoy, el jueves, como no le hemos visto, defendi&eacute;ndose con u&ntilde;as y dientes, luchando por su supervivencia. M&aacute;s combativo. Nunca Rajoy ha apelado a sentimiento, nunca. Nunca tuvo tanta comunicaci&oacute;n no verbal. &Eacute;l ha sido la persona de los datos, de la racionalidad, el introvertido, el inm&oacute;vil, el de la fina y certera oratoria, e intentaba esquivar los ataques mediante el desaf&iacute;o. Conectaba con los dem&aacute;s con su cuerpo, desesperado. Demasiado tarde. El viernes, su expresi&oacute;n facial era de pura tristeza, y una comunicaci&oacute;n ya de derrota, sin buscar el entendimiento. 
    </p><p class="article-text">
        El gesto de la ausencia tambi&eacute;n ha comunicado. La silla vac&iacute;a de Rajoy y el bolso de S&aacute;enz de Santamar&iacute;a tambi&eacute;n han comunicado. Rajoy nunca volvi&oacute;. La imagen de los esca&ntilde;os vac&iacute;os del PP daba juego a un reto semi&oacute;tico de un partido desganado, agujereado, sin l&iacute;der. El gesto inconsciente de la vicepresidenta, desmayando su bolso sobre su esca&ntilde;o, representaba falta de respeto hacia el s&iacute;mbolo. Ya no es su silla. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Partido Socialista </strong>
    </p><p class="article-text">
        Pedro S&aacute;nchez oscilaba entre una entrada triunfal y los t&iacute;midos gestos comunicativos. No celebr&oacute; nada hasta ayer. Contenido y comedido, representando la dignidad. Prescind&iacute;a de la arrogancia de sus habituales gestos de orgullo que utiliza cuando se dirig&iacute;a Rajoy. Parece que se ha amoldado al papel de presidente pero, con su aplomo cuidado, mostraba la debilidad de ganar la moci&oacute;n con apoyos temerarios. Frankestein sobreviv&iacute;a en su cuerpo. Tuvo deslices de duda, de la inminente responsabilidad que se le viene sobre sus hombros. 
    </p><p class="article-text">
        Sus parlamentarios estaban fr&iacute;os, inseguros, asistiendo al juego de ajedrez en el que Rajoy hac&iacute;a jaque mate a cada frase, mientras que S&aacute;nchez templaba, amarrando, aguantando las ganas. Su gesto era de v&eacute;rtigo colectivo. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Podemos</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cu&aacute;nta comunicaci&oacute;n en la pareja de secretario general y portavoz, Pablo Iglesias e Irene Montero sentados en sus esca&ntilde;os. De complicidad. De la indignaci&oacute;n a la euforia siempre sobreactuada. La indignaci&oacute;n en la acusaci&oacute;n de corrupci&oacute;n. Iglesias era el juez sin comedimiento, como lo har&iacute;a un actor en una obra, buscando la complicidad con su p&uacute;blico. La euforia salt&oacute; despu&eacute;s, mostrando con sus cuerpos la red que forman con diputados, senadores e inscritos. Arrog&aacute;ndose la victoria que hoy es suya, pero que ma&ntilde;ana se tornar&aacute; en dur&iacute;sima oposici&oacute;n al vencedor con el que se disputan los votos. &ldquo;S&iacute; se puede&rdquo;, tambi&eacute;n sobreactuado. Un &ldquo;s&iacute; se puede&rdquo; que significa &ldquo;as&iacute; se tambi&eacute;n se puede&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ciudadanos </strong>
    </p><p class="article-text">
        Albert Rivera y su portavoz estuvieron ocultos el primer d&iacute;a, como si no fuera con ellos, mostrando con su abulia, que solo ten&iacute;an que esperar a ver al enemigo pasar en su f&eacute;retro, e incluso llorarle. Gestos de dudas sobre si era la mejor estrategia, escogiendo de nuevo a su rival sin saber muy bien qui&eacute;n era. La gestualidad de Rivera se revolucion&oacute; ante la evidencia de que all&iacute; estaba de observador, sin el foco apunt&aacute;ndole. Nervios, ce&ntilde;o fruncido, la contrariedad de un ni&ntilde;o peque&ntilde;o al que le hurtan su juguete. 
    </p><p class="article-text">
        Pero &iquest;cu&aacute;l es el estado de &aacute;nimo de la gente? Depende de si el resultado de la moci&oacute;n encaja con sus expectativas o no pero, de forma generalizada, cierta perplejidad ante la velocidad de los acontecimientos. Las encuestas no muestran el clima social de las comunidades. No nos dicen si lo que queremos es lo que sentimos. Miren en sus chats de <em>Whatsapp</em> o de <em>Telegram </em>y valoren.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Imma Aguilar Nàcher, Cristian Salomoni]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/abatimiento-vertigo-euforia-contrariedad-perplejidad_129_2765523.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Jun 2018 20:16:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Abatimiento, Vértigo, Euforia, Contrariedad y Perplejidad: los gestos de la moción]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Moción de censura a Rajoy]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La política en los tiempos del cólera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/politica-tiempos-colera_129_2101649.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f2494bcd-a0fe-42e8-aa67-cad47e2e5d17_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La política en los tiempos del cólera"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ya no se trata solo de corrupción o indignación ciudadana frente a los personajes de la picaresca política que refleja tan inteligentemente la película La Escopeta Nacional</p><p class="subtitle">La situación ha perdido lo humorístico que podía tener y ha pasado a ser de tragedia; el relato político español es de difícil abordaje</p></div><p class="article-text">
        Un partido de gobierno condenado como part&iacute;cipe a t&iacute;tulo lucrativo por responsabilidad en casos de corrupci&oacute;n, tan solo unas horas despu&eacute;s de la aprobaci&oacute;n de unos presupuestos que solo se pod&iacute;an aprobarse con el apoyo del partido que aspira a gobernar. Otro partido en plena crisis de liderazgo por el famoso &ldquo;chalet&rdquo; y el cuarto en horas bajas intentando aprovechar la tempestad con una moci&oacute;n de censura al presidente Rajoy. La situaci&oacute;n pol&iacute;tica y electoral no puede ser m&aacute;s an&oacute;mala en Espa&ntilde;a, por desconocida y por intrincada.
    </p><p class="article-text">
        Recurro al bell&iacute;simo t&iacute;tulo de la obra de Garc&iacute;a M&aacute;rquez, <em>El Amor en los Tiempos del C&oacute;lera</em>, por ser una obra emblem&aacute;tica del realismo m&aacute;gico. Y porque el recurso a utilizar el estr&aacute;mbotico imaginario del cine de Berlanga ya lo hemos rebasado hace mucho tiempo en este pa&iacute;s. Ya no se trata solo de corrupci&oacute;n o indignaci&oacute;n ciudadana frente a los personajes de la picaresca pol&iacute;tica que refleja tan inteligentemente la pel&iacute;cula del cineasta valenciano La Escopeta Nacional. La situaci&oacute;n ha perdido lo humor&iacute;stico que pod&iacute;a tener y ha pasado a ser de tragedia. El relato pol&iacute;tico espa&ntilde;ol es de dif&iacute;cil abordaje.
    </p><p class="article-text">
        El c&oacute;lera es una enfermedad erradicada en la medicina, pero que si se aplicase a la pol&iacute;tica hablar&iacute;amos de una epidemia en pleno vigor, un contagio que arrasa con todo lo que toca. La pol&iacute;tica espa&ntilde;ola sufre una enfermedad general de desconfianza, descr&eacute;dito y falta de legitimidad. Las defensas est&aacute;n baj&iacute;smas y es poco probable que una anatom&iacute;a tan debilitada pueda combatir semejante epidemia. Y mucho menos la fractura territorial y democr&aacute;tica que se desangra en Catalu&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Hemos perdido incluso la capacidad de calibrar la gravedad de las crisis distintas de los partidos pol&iacute;ticos. Abordamos con la misma pasi&oacute;n reactiva la corrupci&oacute;n de a&ntilde;os del partido de Gobierno y la consulta a las bases de Podemos por el aburguesamiento incoherente de sus l&iacute;deres. Y no es lo mismo. El partido Popular ha quedado marcado por la G&uuml;rtel y tiene tres presidentes auton&oacute;micos entre rejas. Podemos tiene una crisis de liderazgo interno. Y no es lo mismo. El Partido Socialista nada en su falta de liderazgo y de proyecto que trae como consecuencia una gran desmovilizaci&oacute;n de sus bases, a la espera de la sentencia de los ERE en Andaluc&iacute;a. Y no es lo mismo. Cada crisis es distinta. Pero las consecuencias de la enfermedad arrasan con todos nos ha tra&iacute;do a la enorme brecha que se abre entre ciudadanos y pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Los cuatro partidos pol&iacute;ticos principales abordan la situaci&oacute;n con diferentes estrategias, la enfermedad con diferentes paliativos, incluso con distintos diagn&oacute;sticos. El tratamiento que aplica cada uno, la estrategia, es puramente electoral en todos los casos. Podemos con una consulta, el PSOE con una moci&oacute;n de censura oportunista, Ciudadanos con prisa electoral y el PP cancelando el viaje de Rajoy (M punto Rajoy) a Kiev a la final de la Champions, la decisi&oacute;n m&aacute;s dr&aacute;stica que ha tomado en toda la legislatura. Ya ni el f&uacute;tbol le puede salvar.
    </p><p class="article-text">
        Las estrategias en pol&iacute;tica son las mismas que en el juego. Enfrentar de lleno la jugada, asumiendo los riesgos; buscar formas intermedias para llegar al objetivo final o pasar el turno. Los cuatro partidos han escogido la suya. A Podemos le pilla con el pie cambiado la partida, Ciudadanos se lanza al jaque mate, el Partido Socialista intenta la jugada t&aacute;ctica y el Partido Popular pasa el turno.
    </p><p class="article-text">
        Pero el problema es que no es tiempo de estrategias electorales. La enfermedad que corroe a la pol&iacute;tica requiere de un remedio que solo tienen los grandes proyectos y no los grandes estrategas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Imma Aguilar Nàcher]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/politica-tiempos-colera_129_2101649.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 May 2018 18:32:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La política en los tiempos del cólera]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Caso Gürtel,PP - Partido Popular,Mariano Rajoy,Moción de censura,PSOE,Podemos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El relato de la izquierda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/relato-izquierda_129_2113620.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7c78a310-637f-431d-a3d0-7e710ddcb035_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El relato de la izquierda"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El hecho de comprar ese chalet por parte de dos líderes significados de Podemos no es nada malo, ni anómalo, ni es delito, ni es corrupción</p><p class="subtitle">A la derecha no se le exige tanta ejemplaridad, ni siquiera nos parece noticia el alto patrimonio de un dirigente conservador, ni sabemos cómo es la vivienda de ciertos diputados del Partido Popular</p></div><p class="article-text">
        No sabemos qu&eacute; estaba pensando Pablo Iglesias la primera vez que entr&oacute; en el chalet de Galapagar del que ser&aacute; propietario dentro de 30 a&ntilde;os, cuando haya acabado de pagar su hipoteca en deuda contra&iacute;da con la Caja de Ingenieros. Pero apostar&iacute;a a que ambos, Pablo Iglesias e Irene Montero, imaginaban a sus dos hijos peque&ntilde;os correteando por los alrededores de la piscina-lago, jugando con un precioso ejemplar de perro lanudo. Estaban pensando m&aacute;s en su futuro personal que en su presente pol&iacute;tico. Algunos lo llamar&iacute;an &ldquo;asentar la cabeza&rdquo; y otros &ldquo;aburguesarse&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el m&iacute;tico libro de George Lakoff <em>No pienses en un elefante</em>, en que habla de los diferentes marcos mentales que rigen las decisiones de la derecha y la izquierda, el ling&uuml;ista norteamericano explica que el comportamiento de izquierdas encaja prioritariamente en las decisiones que se toman en el escenario de la pol&iacute;tica, pero no tanto as&iacute; en las que afectan al &aacute;mbito de lo privado. Votantes y dirigentes que se alinean ideol&oacute;gicamente en el progresismo, en su vida privada suelen aplicar maneras conservadoras orientadas a la seguridad y las oportunidades para sus familias. Esto no es necesariamente contradictorio. Si se miran bien, lectores, es posible que, siendo ustedes personas que de forma irrenunciable se sienten de izquierdas, en sus comportamientos privados sean padres o madres autoritarias y estrictas, mucho m&aacute;s cl&aacute;sicos de lo que exhiben en la expresi&oacute;n p&uacute;blica. Que hayan pensado en inscribir a sus hijos e hijas en alg&uacute;n programa de educaci&oacute;n privada, que impongan la jerarqu&iacute;a y el orden para conservar la seguridad y las comodidades para sus familias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Llevamos muchos a&ntilde;os con el viejo debate del &ldquo;deber ser&rdquo; del comportamiento de los pol&iacute;ticos de la izquierda. Seg&uacute;n ese canon, las vacaciones de lujo, los barcos, los ch&oacute;feres, los seguros m&eacute;dicos, la compraventa especulativa, los colegios privados, los planes de pensiones, incluso las creencias religiosas, son moralmente condenables.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, a la derecha no se le exige tanta ejemplaridad, ni siquiera nos parece noticia el alto patrimonio de un dirigente conservador, ni sabemos c&oacute;mo es la vivienda de ciertos diputados del Partido Popular. Como si vivir entre comodidades y lujos estuviera en estos casos perfectamente alineado en el creer-pensar-decir-hacer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El hecho de comprar ese chalet por parte de dos l&iacute;deres significados de Podemos no es nada malo, ni an&oacute;malo, ni es delito, ni es corrupci&oacute;n. Adem&aacute;s, por fortuna, poco a poco, se han desdibujado los clich&eacute;s y las disciplinas est&eacute;ticas tanto en la derecha como en la izquierda. Los nuevos propietarios incluso han sugerido que se trata de un gesto de normalidad en la construcci&oacute;n de una nueva familia. Iglesias y Montero han representado como nadie la idea de que lo personal es pol&iacute;tico, como cuando Irene Montero comparti&oacute; su felicidad por la maternidad en un post de Facebook. Hasta aqu&iacute; todo bien.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero el problema no es ese. Lo dif&iacute;cil de explicar es la incoherencia, la contradicci&oacute;n entre lo que se predica en la pol&iacute;tica y lo que se hace en lo personal. Este caso afecta al relato de Podemos, el de &ldquo;No nos representan&rdquo;. Se rompe el relato y se rebaja su discurso. Tambi&eacute;n es un problema de representaci&oacute;n de un modelo de ver la vida. Creen y dicen cosas distintas de lo que hacen.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me quedo con la reacci&oacute;n de la portavoz parlamentaria socialista, Margarita Robles, que dijo que no entrar&iacute;a a valorar las decisiones privadas de un pol&iacute;tico. Las urnas ser&aacute;n quienes dictaminen. Habr&iacute;a que saber qu&eacute; piensan los votantes y militantes de Podemos de quienes han hecho bandera de su compromiso social con el derecho a la vivienda y de su proyecto compartido con todos de un modelo que ellos mismos han representado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Imma Aguilar Nàcher]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/relato-izquierda_129_2113620.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 18 May 2018 18:43:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El relato de la izquierda]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué es tecnopolítica?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/tecnopolitica_129_2123327.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/474f2865-3daa-4e4d-b59f-dd5a709db85d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué es tecnopolítica?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">España se ha politizado y la conversación de la política se ha distribuido, la política se ha hecho espectáculo y es objeto de debate encarnizado, e incluso de amarillismo televisivo</p></div><p class="article-text">
        Esta semana se ha celebrado en Madrid una jornada sobre la Tecnopol&iacute;tica y la semana que viene se celebrar&aacute; un evento que organiza la Casa de Am&eacute;rica y la Fundaci&oacute;n Ortega-Mara&ntilde;&oacute;n sobre las tendencias electorales, con participaci&oacute;n de pol&iacute;ticos, consultores y empresas de demoscopia. Es notorio que la pol&iacute;tica es un tema que interesa y, sobre todo, la comunicaci&oacute;n de la pol&iacute;tica y de su vertiente electoral. Falta un a&ntilde;o para que se celebren las pr&oacute;ximas elecciones en Espa&ntilde;a, vista la casi total certeza de que en Catalunya no ser&aacute;n necesarias nuevas elecciones. En la primavera se celebrar&aacute;n las municipales y las auton&oacute;micas.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados de las &uacute;ltimas encuestas de intenci&oacute;n de voto, la &uacute;ltima esta semana del Centro de Investigaciones Sociol&oacute;gicas (CIS), presentan un panorama nuevo en la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola con tres partidos casi en un empate t&eacute;cnico: PP, Ciudadanos y PSOE; es decir, si las elecciones generales se celebrasen ya, cualquiera de los tres podr&iacute;a ganar. &iquest;Cu&aacute;l ser&iacute;a la clave para que una de esas tres formaciones ganase las elecciones? Ganar&iacute;a el partido que pudiese responder a la pregunta sobre qui&eacute;n es capaz de canalizar mejor las aspiraciones, demandas, miedos y deseos del electorado mayoritario. Varios factores ser&iacute;an necesarios para que esta conjunci&oacute;n se produjera en una campa&ntilde;a demostrativa y colectivizadora que apelase a la mayor&iacute;a del electorado. Un candidato o candidata heroico y confiable, un equipo eficiente y un proyecto que los votantes comprendiesen como propio. Los partidos no parecen muy conscientes de que la gente no vota por lo que es su cartel, sus siglas, ni tan siquiera su proyecto, sino que lo hacen por lo que ellos son, por lo que cada uno de los electores sienten y creen de forma individual y en colectivo. Y no, yo no ser&eacute; quien diga que la ideolog&iacute;a ha dejado de ser la raz&oacute;n que maneje el votante con su papeleta en la mano ante la urna. No creo que la ideolog&iacute;a haya dejado de importar en esa decisi&oacute;n. Ni mucho menos. Lo que ha ocurrido es que se han incorporado nuevos ejes que se entrelazan con el de la ideolog&iacute;a, como el de &eacute;lite frente a base, mayores frente a j&oacute;venes, ciudades versus interior.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a ha llegado el momento de orientar las propuestas pol&iacute;ticas al electorado, conectando con todos ellos y ellas, y dir&iacute;a m&aacute;s: la respuesta est&aacute; en la calle. Solo conociendo en profundidad las necesidades y anhelos de la calle es posible esa conexi&oacute;n &uacute;nica. Las campa&ntilde;as, m&aacute;s que nunca, van a ser determinantes, y tambi&eacute;n la transparencia y la autenticidad de los candidatos, la coherencia entre fondo y forma, eso que hace que alguien conf&iacute;e en una organizaci&oacute;n por encima de las dem&aacute;s. Hasta hace unos pocos a&ntilde;os, no era necesaria ni la estrategia ni el establecimiento de un relato colectivo. Era una partida entre rojos y azules, sin que cupiera la duda de quien es tu enemigo electoral, ese proyecto que puede &ldquo;robarte&rdquo; votos. Eso se ha complicado ahora con la interacci&oacute;n de cuatro partidos que en alg&uacute;n momento se han entendido como una opci&oacute;n de gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a se ha politizado y la conversaci&oacute;n de la pol&iacute;tica se ha distribuido, la pol&iacute;tica se ha hecho espect&aacute;culo y es objeto de debate encarnizado, e incluso de amarillismo televisivo. Proliferan los cursos y m&aacute;sters de comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica y electoral y los eventos y jornadas para mayor gloria de las empresas y consultores que buscan un hueco en el mercado de las nuevas campa&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        Esta semana debatimos sobre la tecnopol&iacute;tica, un t&eacute;rmino cuyo significado var&iacute;a en funci&oacute;n de que quien lo use y con qu&eacute; intenciones. La tecnopol&iacute;tica, en origen, es un sistema de redes, catalizadas por la tecnolog&iacute;a m&oacute;vil y digital, que permiten la organizaci&oacute;n de movimientos sociales para la participaci&oacute;n democr&aacute;tica directa, una democracia radical de distribuci&oacute;n del poder y colectivizaci&oacute;n de la decisi&oacute;n. La pol&iacute;tica ha adoptado este concepto y lo ha dotado de otro significado m&aacute;s tendente a sus intereses: tecnopol&iacute;tica como un sistema de red para la movilizaci&oacute;n activista, a base de herramientas o plataformas que permiten la participaci&oacute;n pol&iacute;tica pero con el objetivo de gestionar comunidades de personas movilizadas en torno a la causa partidista.
    </p><p class="article-text">
        La movilizaci&oacute;n para la propaganda, para el control electoral o para el voto es el objetivo final del proceso de la comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica en campa&ntilde;a. Movilizarse es creer que nuestra actuaci&oacute;n puede generar un cambio. La din&aacute;mica de la tecnopol&iacute;tica, en su objeto original, se basa en la activaci&oacute;n de emociones, como el miedo, la esperanza, el hartazgo o la ilusi&oacute;n, para la agregaci&oacute;n de p&uacute;blicos diversos. Pero, no se equivoquen, no se trata de tecnolog&iacute;a, sino de que la tecnolog&iacute;a permite no ya participar en pol&iacute;tica, sino hacer la pol&iacute;tica. No es participar, es actuar, tener las herramientas para cambiar las cosas y autogestionar de las comunidades de personas que se han agregado porque se han sentido apeladas por un proyecto que conecta con la mayor&iacute;a y permite actuar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Imma Aguilar Nàcher]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/tecnopolitica_129_2123327.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 May 2018 18:10:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué es tecnopolítica?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Política,Elecciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El derecho a informarse con una prensa libre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/derecho-informarse-prensa-libre_129_2137735.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/576b986c-554f-4e1e-8a22-dd5c31e8e937_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El derecho a informarse con una prensa libre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Podemos clasificar los diferentes regímenes políticos según el modo en que se ejerza y se respete al derecho a la información</p><p class="subtitle">Preguntémonos si los problemas que atacan al periodismo están afectando a la mismísima democracia y si en España está garantizado el derecho a la información</p></div><p class="article-text">
        Si unimos uno y otro concepto da esto. Me refiero a la libertad de prensa y al derecho a la informaci&oacute;n, que vienen a ser las dos caras de una misma moneda, el mismo derecho o la misma libertad vista de uno u otro lado. Para que los ciudadanos comprendan la importancia de una prensa libre, no hay que apelar solo a los derechos de los periodistas y de los medios a expresarse y a publicar sin censura, sino a su propio derecho a recibir informaci&oacute;n veraz, rigurosa, contrastada y &uacute;til. No dir&eacute; objetiva porque la informaci&oacute;n siempre pasa por la mirada de un sujeto al que se le supone la honestidad y la fidelidad a la verdad. Me explico. Las consecuencias que pueda presentar hoy en Espa&ntilde;a la falta de libertad o la precariedad con la que trabajan los periodistas, el imperio del &lsquo;click&rsquo; o la crisis de modelo de negocio no tiene que presentarse como un problema laboral de los periodistas o econ&oacute;mico para las empresas, sino como un d&eacute;ficit del importante derecho a la informaci&oacute;n que todos tenemos por ciudadan&iacute;a. Solo as&iacute; estaremos siendo fieles a la gravedad de esta carencia. Dicho de otro modo, el tema nos apela a todos y no solo a los periodistas.
    </p><p class="article-text">
        La libertad de prensa y la libertad de informaci&oacute;n, indisolublemente unidas, conforman la libertad de opini&oacute;n, pudiendo concebirse &eacute;sta como el derecho a recibir informaci&oacute;n veraz y honesta. De hecho, podemos clasificar los diferentes reg&iacute;menes pol&iacute;ticos seg&uacute;n el modo en que se ejerza y se respete al derecho a la informaci&oacute;n. No nos quedemos en meras celebraciones del d&iacute;a mundial de la libertad de prensa que se celebr&oacute; el pasado jueves. Pregunt&eacute;monos si los problemas que atacan al periodismo est&aacute;n afectando a la mism&iacute;sima democracia y si en Espa&ntilde;a est&aacute; garantizado el derecho a la informaci&oacute;n. No solo es la censura, es tambi&eacute;n la desinformaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El t&eacute;rmino &ldquo;prensa&rdquo; tiene un car&aacute;cter simb&oacute;lico y ya nadie entiende como prensa tan solo las publicaciones escritas de difusi&oacute;n peri&oacute;dica en papel y mucho menos la m&aacute;quina de la que procede la palabra: la que sirve para imprimir por presi&oacute;n sobre papel mediante una plancha que contiene letras. La prensa, como soporte de comunicaci&oacute;n de hechos y opiniones emitidas por periodistas hoy abarca tantas cosas m&aacute;s que es mejor que dejemos la palabra &ldquo;prensa&rdquo; como est&aacute; por lo complicado que ser&iacute;a ponernos de acuerdo en un solo vocablo que lo explicase todo.
    </p><p class="article-text">
        El 3 de mayo, d&iacute;a mundial de la libertad de prensa, tanto la clase pol&iacute;tica como los periodistas manifestamos nuestro homenaje a este derecho fundamental con el que nos dotamos en la Constituci&oacute;n de 1978. Con el hashtag #soyperiodistaporque cada uno de los que nos pensamos periodistas, ejerzamos o no en t&eacute;rminos ortodoxos, expresamos las variadas razones de lo que significa &ldquo;ser periodista&rdquo;, el mejor oficio del mundo en palabras del gran periodista y literato, Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez. Esta sencilla frase de Gabo contiene dos verdades: lo de ser el mejor, lo cual podr&iacute;an verlo como algo subjetivo; y lo de que el periodismo es un oficio. Cierto, los periodistas no son artistas, ni cient&iacute;ficos, pero se les pide que manejan la verdad con m&eacute;todos art&iacute;sticos y con rigor cient&iacute;fico. El periodismo se aprende en la calle y en las redacciones, pero tambi&eacute;n en los bares, como dice el buen periodista Manu S&aacute;nchez. En 1996, Gabo pronunci&oacute; el discurso &ldquo;El mejor oficio del mundo&rdquo;, poni&eacute;ndole voz a un art&iacute;culo previo y dijo &ldquo;Los que no aprend&iacute;an en aquellas c&aacute;tedras ambulatorias y apasionadas de veinticuatro horas diarias, o los que se aburr&iacute;an de tanto hablar de lo mismo, era porque quer&iacute;an o cre&iacute;an ser periodistas, pero en realidad no lo eran&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El mismo jueves fue galardonada con el Premio Princesa de Asturias de Comunicaci&oacute;n y Humanidades la periodista Alma Guillermopietro. Esta mexicana que une de forma m&aacute;gica sus dos apellidos, una diva del reporterismo, es la tercera mujer en 38 a&ntilde;os que recibe este premio, despu&eacute;s de la fil&oacute;sofa Mar&iacute;a Zambrano (1981) y la fot&oacute;grafa Annie Leibovitz (2013). Y, por cierto, la primera periodista.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Imma Aguilar Nàcher]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/derecho-informarse-prensa-libre_129_2137735.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 May 2018 19:07:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El derecho a informarse con una prensa libre]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Que la política aprenda de la calle]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/politica-aprenda-calle_129_2147698.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6044432c-86a0-4c29-86ef-d43344e8ec2e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La calle es el concepto más importante que debe asumir la política. Es en la voz libre de los ciudadanos, con sus emociones expresadas en colectivo, quienes muestran a la política su decisión libre y sin jerarquías</p></div><p class="article-text">
        Dicen que el mundo de las emociones es el mundo de lo femenino. Eso dicen. Lo que parece obvio es que cuando las mujeres se mueven, todo avanza. Vean qu&eacute; ilustrativo c&oacute;mo concluye el correo que acabo de recibir del colectivo de mujeres periodistas &ldquo;Las Periodistas Paramos&rdquo;: Solo de imaginar todo lo bueno que puede salir de este movimiento surgido el pasado 8 de marzo se nos ponen los pelos de punta. 
    </p><p class="article-text">
        Estos d&iacute;as se ha celebrado en Bolivia la Conferencia Internacional de Mujeres Presidentas de Parlamentos y una de las conclusiones es que las mujeres sufren violencia f&iacute;sica y pol&iacute;tica en el sur del continente americano y en &Aacute;frica. Si comparamos con ello, las mujeres europeas no parece que podamos sufrir situaciones as&iacute;, pero la percepci&oacute;n general de que el sistema que nos circunda es patriarcal y de discurso &uacute;nico se ha manifestado el pasado 8 de marzo y esta semana. 
    </p><p class="article-text">
        La respuesta a la sentencia cobarde y cavernaria sobre los cinco acusados, conocidos muy acertadamente como 'la manada', sac&oacute; a la calle a hombres y mujeres de todas las edades en un ejercicio colectivo emocionante. El mensaje era &ldquo;no queremos que esto pase m&aacute;s&rdquo; y para eso hay que cambiar marcos legales y casi dir&iacute;a que el mism&iacute;simo sistema que rige nuestra convivencia. Se equivocan los que creen que las mujeres salen a la calle contra los hombres. Se equivocan o se defienden. 
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica es un entorno emocional y racional. Gestionar emociones colectivas es lo m&aacute;s dif&iacute;cil porque a veces significa legislar en caliente y otras, instalar el miedo o el odio para obtener votos. Ya antes, en esta columna que me brinda eldiario.es del que cada vez me siento m&aacute;s integrada por su profesionalidad y su osad&iacute;a period&iacute;stica, nos hemos preguntado qu&eacute; pasa cuando la instituci&oacute;n pol&iacute;tica no traduce las emociones colectivas en decisiones y soluciones. 
    </p><p class="article-text">
        La emoci&oacute;n pol&iacute;tica que ha dominado esta semana a los miles de personas que salieron a la calle es la indignaci&oacute;n, a diferencia de la del 8 de marzo, que present&oacute; una coreograf&iacute;a de esperanza por el cambio. Era una emoci&oacute;n creativa y positiva, transformadora y horizontal. La de esta semana en todas las capitales de Espa&ntilde;a fue reactiva a una situaci&oacute;n injusta e insultante, siendo lo peor que esa decisi&oacute;n injusta la hab&iacute;an tomado unos jueces. Nada moviliza m&aacute;s que una emoci&oacute;n fuerte, en este caso, la rabia. &Eacute;stas fueron algunas de las frases que se corearon por miles de gargantas de hombres y de mujeres: &ldquo;Se llama patriarcado. No es un caso aislado&rdquo;, &ldquo;Estamos hasta el culo de tanto machirulo&rdquo;. &ldquo;Madrid ser&aacute; la tumba del machismo&rdquo;, &ldquo;Tranquila, hermana, aqu&iacute; est&aacute; tu manada.&rdquo;, &ldquo;No es abuso, es violaci&oacute;n&rdquo;, &ldquo;Luego dir&eacute;is que somos 5 o 6&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La calle es el concepto m&aacute;s importante que debe asumir la pol&iacute;tica. Es en la voz libre de los ciudadanos, con sus emociones expresadas en colectivo, quienes muestran a la pol&iacute;tica su decisi&oacute;n libre y sin jerarqu&iacute;as. Es el resumen de lo que siente un pa&iacute;s. Y eso tiene que leerse y traducirse. 
    </p><p class="article-text">
        Con la emoci&oacute;n se clama. Se reflexiona con la raz&oacute;n y esa es la tarea de las instituciones: traducir una emoci&oacute;n colectiva en soluciones. Que la pol&iacute;tica aprenda de la calle.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Imma Aguilar Nàcher]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/politica-aprenda-calle_129_2147698.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Apr 2018 19:17:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Que la política aprenda de la calle]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[La Manada,Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Telegram y la política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/telegram-politica_129_2159941.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5f472f60-c8ee-4a44-9675-0459e9f617d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Telegram y la política"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es determinante conocer cómo funciona cada plataforma en términos de comunicación y estrategia</p><p class="subtitle">La combinación “pantallazo” y filtración es cosa de niños para cualquiera, algo que ya no olvidarán más Rajoy-Bárcenas, Puigdemont-Comín, ni Carolina Bescansa</p></div><p class="article-text">
        &Uacute;ltimamente las plataformas digitales sociales est&aacute;n siendo noticia en el &aacute;mbito de la pol&iacute;tica. Whatsapp lo fue por ser la que m&aacute;s y mejor viraliza en comunidades de confianza los mensajes de la propaganda, blanca, negra o sucia. Facebook, por su apertura de datos al alcance de cualquier tipo de campa&ntilde;a, ya sea de desprestigio o de amplificaci&oacute;n de bulos gracias a la posibilidad de segmentaci&oacute;n que ofrece en manos propuestas pol&iacute;tica o contrapropuestas. Esta semana ha sido Telegram, una aplicaci&oacute;n de mensajer&iacute;a instant&aacute;nea que, a diferencia de Whatsapp, acoge la posibilidad de tener miles de miembros en un solo grupo o los canales, v&iacute;as de distribuci&oacute;n de mensajes masivos a los que se puede unir cualquiera. Y ha sido noticia por la filtraci&oacute;n que se ha producido del documento que supuestamente colg&oacute; Carolina Bescansa en uno de los canales de Telegram, con casi 2.000 suscriptores de Podemos, cuyos integrantes y simpatizantes suelen escoger esta plataforma de comunicaci&oacute;n, seguramente por la aparente seguridad que plantea de cara a la comunicaci&oacute;n no exactamente p&uacute;blica. 
    </p><p class="article-text">
        Nadie escapa a la utilidad de los chats que todos usamos como forma de comunicaci&oacute;n multilateral autogestionada. Tambi&eacute;n la pol&iacute;tica. Son herramientas muy valiosas tanto para el debate y la comunicaci&oacute;n directa privada, como para la viralizaci&oacute;n de contenidos, ya que cada uno de nosotros se convierte en un aut&eacute;ntico nodo de distribuci&oacute;n de mensajes. Dicho de otro modo, se ha convertido en una plataforma imprescindible para la toma de decisiones colegiadas y para la movilizaci&oacute;n, el activismo y la propaganda. Mientras escribimos este texto, me llega por Whatsapp un v&iacute;deo que pide la absoluci&oacute;n de tres agentes de salvamento mar&iacute;timo acusados de tr&aacute;fico de personas por intentar salvar la vida de personas que llegaban en barco huyendo de sus pa&iacute;ses. Si este contenido tan emocional me llega de parte de alguien que conozco y aprecio, no dudo y difundo. 
    </p><p class="article-text">
        La comunicaci&oacute;n interna es de una gran importancia en campa&ntilde;a electoral y en la gesti&oacute;n de la pol&iacute;tica y a lo largo de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas hemos ido modificando las plataformas y los formatos de relaci&oacute;n no p&uacute;blica a medida que la tecnolog&iacute;a nos ha llegado a colocar en las manos la posibilidad de lo instant&aacute;neo en grupo. Whatsapp,  Telegram o Messenger han suplido a la llamada de tel&eacute;fono y al mail porque incluyen la opci&oacute;n de enviar palabras, im&aacute;genes, v&iacute;deo, documentos y, adem&aacute;s archivarlos. Ya nadie pide el tel&eacute;fono a otra persona. Le pide su Whatsapp. A veces, incluso, una relaci&oacute;n por chat es lo &uacute;nico que tenemos con alguien, y en ese chat, el repositorio de conversaciones, fotos e intercambios de todo tipo. 
    </p><p class="article-text">
        Es determinante conocer c&oacute;mo funciona cada plataforma en t&eacute;rminos de comunicaci&oacute;n y estrategia, ya que en estos espacios se conjugan dos factores que hemos de tener presente en cada una de nuestras incursiones en ellos: lo privado y lo grupal. En lo privado, porque en el uso cotidiano de estas plataformas no podemos olvidar que aunque se establece una comunicaci&oacute;n privada y directa <em>one to one</em>, emisor-receptor, ese intercambio deja rastro (copias de seguridad, &ldquo;pantallazos&rdquo;, or&iacute;genes de dispositivos, &hellip;). Aqu&iacute;, la confianza es clave, pero el factor realmente valioso es la prudencia. La combinaci&oacute;n &ldquo;pantallazo&rdquo; y filtraci&oacute;n es cosa de ni&ntilde;os para cualquiera, algo que ya no olvidar&aacute;n m&aacute;s Rajoy-B&aacute;rcenas, Puigdemont-Com&iacute;n, ni Carolina Bescansa. 
    </p><p class="article-text">
        Respecto al otro factor, lo grupal, requiere un estudio a fondo sobre la gesti&oacute;n de comunidades multitudinarias, en lo que es una conversaci&oacute;n imposible. No s&oacute;lo se trata de gestionar los flujos de comunicaci&oacute;n de un grupo reunido por una motivaci&oacute;n com&uacute;n, sino que en un tipo as&iacute; de conversaci&oacute;n se requieren altas competencias en comunidades en entornos digitales y recursos a&ntilde;adidos para hacer eficaz el debate y los acuerdos. Estoy incluida en un grupo de Telegram que cuenta con 2490 miembros, &ldquo;Las periodistas paramos&rdquo;. El grupo se cre&oacute; d&iacute;as antes de la movilizaci&oacute;n del 8 de marzo y se pudo gestionar la informaci&oacute;n relevante para difusi&oacute;n gracias al recurso de &ldquo;Mensaje fijado&rdquo; (una pesta&ntilde;a que indica que el administrador del grupo selecciona y los mensajes relevantes para los miembros, incapaces de seguir una conversaci&oacute;n en torrente desenfrenado de mensajes). Veremos qu&eacute; mutaci&oacute;n pueda llegar a tener esta f&oacute;rmula. Se nos antoja que, o introducir&aacute; recursos de gesti&oacute;n, o se ir&aacute; muriendo, o quedar&aacute; fagocitado por otras peque&ntilde;as comunidades (o &ldquo;mareas&rdquo;). 
    </p><p class="article-text">
        La movilizaci&oacute;n es, desde nuestro punto de vista, la utilidad m&aacute;s revolucionaria que aporta para la pol&iacute;tica esta f&oacute;rmula de comunicaci&oacute;n en grupo, pues nos pone delante la posibilidad de gestionar &ldquo;un ej&eacute;rcito de activistas&rdquo; y establecer comunicaciones no s&oacute;lo de arriba abajo para llamar a la acci&oacute;n y expandirlo, sino tambi&eacute;n para generar contenidos de abajo hacia arriba, en lo que se denomina las <em>grassroots</em>, o movilizaci&oacute;n espont&aacute;nea desde la base.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Imma Aguilar Nàcher, David Álvarez Salalegui]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/telegram-politica_129_2159941.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Apr 2018 19:05:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Telegram y la política]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Podemos,Telegram]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La comunicación de crisis en política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/comunicacion-crisis-politica_129_2172810.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9253ee84-9ae8-49e8-a338-010442423c49_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La comunicación de crisis en política"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Querellarse contra los periodistas que investigan este caso que ya incluso la Universidad afectada ha reconocido como hecho grave es torpe y desesperado</p></div><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica en Espa&ntilde;a vive en permanente crisis. La mentira, la corrupci&oacute;n, los debates inservibles y lo electoral como &uacute;nico objetivo es el paisaje que los ciudadanos contemplan cada d&iacute;a. Y no me refiero a la falta de &eacute;tica, de valores y de eficacia que tiene, que es lo verdaderamente grave. Sino a la imagen que eso construye. La que llega y se instala. En el escaparate solo hay un producto que comprar: la desconfianza. No existe la comunicaci&oacute;n de crisis en pol&iacute;tica porque vive en permanente crisis. Cualquier comunicaci&oacute;n en ese marco es cr&iacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El caso de Cristina Cifuentes es una doble crisis: la de la acci&oacute;n y la de la comunicaci&oacute;n. El problema nunca es de lo que se dice, sino de lo que se hace. No nos quedemos en el <em>storytelling</em>, sino fij&eacute;monos en el <em>storydoing</em>. Se suele achacar a una mala comunicaci&oacute;n las explicaciones no convincentes que nos dan los pol&iacute;ticos. Pero lo importante no es si se sabe explicar una mentira, o evadirla. Lo relevante es el hecho, la acci&oacute;n, la mentira y la responsabilidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La presidenta de la comunidad de Madrid es responsable de su acci&oacute;n y de su comunicaci&oacute;n. Ella y de los que la rodean y aconsejan. Pero miremos ese segundo aspecto, el de la comunicaci&oacute;n, un caso que deber&iacute;a quedar como prototipo de nefasta comunicaci&oacute;n sobre un hecho que no se juzga en este art&iacute;culo. Lo har&aacute; el periodismo, las instituciones y los ciudadanos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cifuentes ha fallado en lo verbal y en lo paraverbal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, no dio la cara desde el primer momento en que eldiario.es destap&oacute; las falsedades en torno a la forma en que consigui&oacute; su t&iacute;tulo. Eso es lo primero que se debe hacer, asumir errores, pedir disculpas, enmendar el error sin eludir su responsabilidad, aunque otros tengan m&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, no acierta cuando defiende su inocencia descargando la culpa en otros. Nadie empatiza con los acusadores, sino con las v&iacute;ctimas. Cualquier cosa menos se&ntilde;alar con su dedo las firmas falsas que ella sab&iacute;a que lo eran, y que mostr&oacute; estampadas en el papel exhibido en la tribuna de la Asamblea de Madrid.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En tercer lugar, su tono soberbio en el selfie-video grabado por ella misma fue inadecuado. En la media noche, y sin periodistas. En su despacho, su zona de confort. Ese escondite y su insistencia cantarina en que no se ir&aacute; no es compatible con el demostraci&oacute;n de la inocencia.
    </p><p class="article-text">
        Esa tonalidad prepotente no se corresponde con su imagen menguante y de tristeza que muestra en las fotograf&iacute;as sin posar de las &uacute;ltimas semanas. Todo est&aacute; desalineado entre lo que piensa, lo que siente, lo que sufre, lo que dice y c&oacute;mo lo dice.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En cuarto lugar, acusar a quienes no participan de la falsedad y de la mentira es la peor estrategia en una crisis pol&iacute;tica. Querellarse contra los periodistas que investigan este caso que ya incluso la Universidad afectada ha reconocido como hecho grave es torpe y desesperado. Acusar a los otros partidos de haber perge&ntilde;ado una campa&ntilde;a contra ella es paranoico e in&uacute;til, cuando adem&aacute;s no lo puede demostrar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En quinto lugar, la coreograf&iacute;a de su partido, apoy&aacute;ndola o callando, ha construido un escenario de c&oacute;mplices o de cobardes. Las voces disonantes que han salido en su defensa o que se han regocijado por lo bajo no s&oacute;lo no ha sido de ayuda, sino que ha tirado por tierra su comunicaci&oacute;n. El aplauso prolongado en el Congreso de Sevilla, mientras ella se escabull&iacute;a de los periodistas, solo dispuesta a ser apoyada por los suyos, ha provocado un problema para los que despu&eacute;s tengan que contemplar su fracaso o su renuncia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Imaginen esta escena inmediatamente despu&eacute;s de haberse publicado la falsedad de su t&iacute;tulo: Cristina Cifuentes, fuerte, firme, segura dice: &ldquo;Asumo mi error de haber aceptado un t&iacute;tulo que no merec&iacute;a porque no cumpl&iacute; con los requisitos que los dem&aacute;s alumnos s&iacute; que cumplieron. Cre&iacute; que lo podr&iacute;a cursar, pero mis responsabilidades pol&iacute;ticas de ese momento me lo impidieron. Renuncio al t&iacute;tulo en estos momentos y desde mi gobierno impulsar&eacute; acciones para que algo as&iacute; no vuelva a ocurrir&rdquo;. Fin de la cita.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Errores de comunicaci&oacute;n verbal, de tono, de escenario, de actos. Huir no es de valientes, pero resistir tampoco. Lo valiente en pol&iacute;tica es asumir, enmendar, pedir disculpas o dimitir. Y ella parec&iacute;a valiente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Imma Aguilar Nàcher]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/comunicacion-crisis-politica_129_2172810.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Apr 2018 19:30:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La comunicación de crisis en política]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[El Máster de Cifuentes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Necesitamos un Mundial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/necesitamos-mundial_129_2185623.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/42b01db0-d24b-4102-a1da-b4be759847db_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Necesitamos un Mundial"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las percepciones y los sentimientos mueven nuestras decisiones, seguramente mucho más que nuestros argumentos y nuestras razones</p><p class="subtitle">Nada más saludable que un hecho que torne la tristeza en ilusión. No se me ocurre nada mejor que un Mundial, que aúna esperanzas, colectiviza la ilusión y evade de los verdaderos problemas. Menos Puigdemont y más Iniesta</p></div><p class="article-text">
        Nada es lo mismo si atendemos al estado de &aacute;nimo colectivo en un momento concreto de una sociedad. Lo personal es pol&iacute;tico y lo que les pasa a los pol&iacute;ticos y a los ciudadanos en el &aacute;mbito personal, las percepciones y los sentimientos mueven nuestras decisiones, seguramente mucho m&aacute;s que nuestros argumentos y nuestras razones.
    </p><p class="article-text">
        Uno se levanta por la ma&ntilde;ana y lo primero que percibe es su estado de &aacute;nimo frente a lo que le espera ese d&iacute;a. A Espa&ntilde;a le pasa lo mismo. Se levanta y se encuentra con mentiras no rebatidas, linchamientos p&uacute;blicos, instituciones que no funcionan, un futuro incierto en lo econ&oacute;mico, j&oacute;venes sin perspectivas, pensiones no garantizadas, partidos pol&iacute;ticos en decadencia, debates inocuos, dobles legitimidades, presidentes que mienten o que huyen, una televisi&oacute;n que todo lo frivoliza, medios de comunicaci&oacute;n al rebufo de las oleadas tuiteras de sa&ntilde;a y avidez de sangre. Cualquier buena noticia es percibida in&uacute;til ante tanta negatividad. Ante ello, cunde el des&aacute;nimo, la indignaci&oacute;n y la duda. En ese caldo, en ese &aacute;nimo colectivo, no es f&aacute;cil que afloren buenas intenciones. La gente tiene motivos para reaccionar con desd&eacute;n o desapego, o enfado, o sa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Con este nuevo entorno en el que estamos aprendido a vivir, un entorno de libre circulaci&oacute;n de las ideas sin criterio, donde una noticia es noticia por ser viral y no por ser importante o verdad, es normal consecuencia la osad&iacute;a de opinar sin saber o de hacer campa&ntilde;as emocionales que soliviantan a unos y a otros por el simple gusto de acumular retuits.
    </p><p class="article-text">
        No apreciamos la verdad, ni el conocimiento de los detalles. Nos quedamos en la espuma y nos dejamos arrastrar por los torbellinos de opiniones de la meritocracia cuyo &uacute;nico m&eacute;rito es el n&uacute;mero de seguidores en las redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        Ya no distinguimos la informaci&oacute;n del desahogo, que antes se llamaba opini&oacute;n. Confundimos el conocimiento con la catarsis, el deseo con el odio y, lo que es peor, la tristeza, que en colectivo nos produce todo esto, con el odio. No vayamos a olvidar que el odio p&uacute;blico es el germen de lo peor que la Humanidad ha generado: la xenofobia, las opresiones y las guerras.
    </p><p class="article-text">
        Nada m&aacute;s saludable que un hecho que torne la tristeza en ilusi&oacute;n y euforia. No se me ocurre nada mejor que un Mundial de f&uacute;tbol, que a&uacute;na esperanzas, colectiviza la ilusi&oacute;n y evade de los verdaderos problemas. Menos Puigdemont y m&aacute;s Iniesta.
    </p><p class="article-text">
        Leo a mi admirado Daniel Innerarity, su libro &ldquo;Pol&iacute;tica para perplejos&rdquo;, y me hace pensar en c&oacute;mo estamos presos en los sesgos cognitivos, a oscuras en nuestra celda, obligados a ver, no lo que nos muestran los ojos, sino s&oacute;lo aquello que nos encaja en el marco mental que hemos comprado sin preguntarnos nada m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nunca fue m&aacute;s liberador el conocimiento, la reflexi&oacute;n, la orientaci&oacute;n y el criterio. Hace no muchos a&ntilde;os el debate era si los cambios se produc&iacute;an en nuestras sociedades mediante la revoluci&oacute;n o la reforma. Actualmente, el cambio no se produce ni por lo uno ni por lo otro, ese ya no es el debate, sino por un encadenamiento catastr&oacute;fico de factores en principio desconectados&rdquo;. Hemos perdido el control.
    </p><p class="article-text">
        PD: Sirva este art&iacute;culo de humilde homenaje al periodismo valiente y sosegado, profesional y honesto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Imma Aguilar Nàcher]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/necesitamos-mundial_129_2185623.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Apr 2018 19:02:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Necesitamos un Mundial]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Carles Puigdemont]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La mentira, el linchamiento público y las dimisiones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/mentira-linchamiento-publico-dimisiones_129_2197613.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/385a1e72-abbb-492b-a844-7299e833a7df_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La mentira, el linchamiento público y las dimisiones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el asunto de la formación académica de Cifuentes, lo importante es la verdad: la mentira en política es el principal pecado y la dimisión es la pena política más dolorosa y humillante</p></div><p class="article-text">
        Da la sensaci&oacute;n de que nos movemos por pasillos alargados llenos de cortinas de humo que no llevan a ning&uacute;n lugar. El humo va confundiendo y manipulando a los que perciben las acciones de unos u otros. Todo es humo, todo es percepci&oacute;n. La comunicaci&oacute;n p&uacute;blica trabaja sobre percepciones y no sobre realidades. Llega un momento en que lo importante ya no es tanto si Cifuentes ha mentido, sino c&oacute;mo maneja las formas, los t&eacute;rminos de su defensa, sus ataques, las cortinas de humo perfectas, evasoras, temas que desv&iacute;an la atenci&oacute;n, que nos hacen hablar de aspectos colaterales que carecen de gravedad.
    </p><p class="article-text">
        En pol&iacute;tica importan las formas que son fondo, s&iacute;. Pero siempre que no nos desv&iacute;en del fondo. Y en este asunto de la formaci&oacute;n acad&eacute;mica de Cifuentes, lo importante es la verdad. La mentira en pol&iacute;tica es el principal pecado, y la dimisi&oacute;n es la pena pol&iacute;tica m&aacute;s dolorosa y humillante.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a hay poca tradici&oacute;n de dimisi&oacute;n, sobre todo, desde que el Partido Popular ha instalado su particular forma de entender la rendici&oacute;n p&uacute;blica de cuentas. En otros pa&iacute;ses europeos, ha habido primeros ministros que han dimitido por plagiar un trabajo acad&eacute;mico. Y aqu&iacute;, Cristina Cifuentes podr&iacute;a salir indemne de su presunta mentira, en complicidad con responsables acad&eacute;micos, solo por defecto de formas.
    </p><p class="article-text">
        No sabemos cu&aacute;l es la verdad, pero de ser ciertas las acusaciones, muchos ciudadanos empatizan con Cifuentes a causa de la percepci&oacute;n de linchamiento p&uacute;blico. Se analizan las formas, los detalles, las consecuencias. Pero lo que est&aacute; en juego es la mentira.
    </p><p class="article-text">
        Cabe preguntarse en este juego de v&iacute;ctimas y verdugos, de qui&eacute;n es cada uno de los papeles. El medio que destapa la informaci&oacute;n, la presidenta, la opini&oacute;n p&uacute;blica, la Universidad, los otros medios, los rivales pol&iacute;ticos. Nos estamos perdiendo en eso, en el humo que ciega la acci&oacute;n moral y pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Un trabajo como el m&iacute;o, la asesor&iacute;a pol&iacute;tica, tiene como objetivo alinear al pol&iacute;tico. Es decir, que sea coherente lo que piensa, lo que siente, lo que hace y lo que dice. Cr&eacute;anme que pr&aacute;cticamente ninguno de nosotros pasar&iacute;a el examen de esta coherencia exigible en la vida p&uacute;blica, en el marco de la moral p&uacute;blica. Los pol&iacute;ticos, la mayor&iacute;a, no est&aacute;n perfectamente alineados, pero es en la mentira cuando se produce la incoherencia m&aacute;xima. En la pol&iacute;tica existen zonas de penumbra pero no para mentir, son los escenarios de la negociaci&oacute;n, la discreci&oacute;n, el secreto y la opacidad. Pero esos escenarios no valen para la mentira.
    </p><p class="article-text">
        A la incoherencia humana, y el miedo de los pol&iacute;ticos al fracaso, se une la facilidad con la que hoy se pueden hacer linchamientos p&uacute;blicos. Ya no se trata de penas de telediario, sino de penas de redes sociales. En este caso, como siempre, se pone el acento en el mensajero. No maten al mensajero. Sigue habiendo una zona clara de valor, la de la verdad. Y la verdad es &uacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        A&ntilde;adan algo m&aacute;s: los sesgos cognitivos y las espirales de opini&oacute;n. Me refiero a la verdad que queremos, la que mejor nos ajusta, la que viene de nuestras comunidades, la que alimenta nuestra opini&oacute;n compartida. No analizamos los hechos, nos quedamos con las percepciones compartidas. Y con todo, la presidenta, en caso de mentir, podr&iacute;a salir indemne solo por un defecto de formas, y por un exceso de apreciaci&oacute;n por la formas.
    </p><p class="article-text">
        Ni siquiera en el caso en que este medio, en el que me honro en colaborar, hubiera publicado sin fundamento ni raz&oacute;n, la mentira estar&iacute;a a salvo. La verdad se tiene que demostrar y la mentira tiene castigo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Imma Aguilar Nàcher]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/mentira-linchamiento-publico-dimisiones_129_2197613.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Mar 2018 19:45:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La mentira, el linchamiento público y las dimisiones]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[El Máster de Cifuentes,Cristina Cifuentes,Universidad Rey Juan Carlos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ciberopinión: desinformación y manipulación en la red]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ciberopinion-desinformacion-manipulacion-red_129_2206347.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/23dc6e36-2894-49a6-ac82-f0821bc04621_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El exhibicionismo que nos permiten las redes sociales es utilizado por empresas, por gobiernos, por centros de inteligencia y por partidos políticos</p><p class="subtitle">Las leyes de protección de datos ponen puertas a ese campo en el que estamos todos y cada uno de nosotros</p></div><p class="article-text">
        No somos idiotas. As&iacute; es como nos sentimos los usuarios de Facebook cuando aparecemos como v&iacute;ctimas de terribles manipulaciones por parte de las campa&ntilde;as pol&iacute;ticas como la de Donald Trump o el Brexit. Porque, curiosamente, son las dos campa&ntilde;as que se han visto involucradas en el esc&aacute;ndalo de Cambridge Analytics y Facebook. Dos campa&ntilde;as que acabaron con un resultado inesperado y no deseado en el marco establecido por lo institucional. 
    </p><p class="article-text">
        Cada d&iacute;a nos llegan anuncios comerciales segmentados a nuestros intereses para intentar crear, impulsar o modificar nuestra intenci&oacute;n de compra. No s&eacute; por qu&eacute; es peor que nos lleguen anuncios electorales o pol&iacute;ticos para intentar moldear o cambiar nuestra intenci&oacute;n de voto. Si nos parece mal lo segundo deber&iacute;a parecernos igual de palmariamente mal lo primero. La publicidad pol&iacute;tica, tambi&eacute;n conocida como propaganda, pretende lo mismo que la publicidad comercial: moldear nuestras opiniones para el voto o para la compra. 
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica, acompa&ntilde;ada por la tecnolog&iacute;a digital y en red, est&aacute; virando hacia un mayor conocimiento del electorado en lo que ya es una campa&ntilde;a electoral continuada y no solo ejercida en &eacute;pocas de elecciones. Conocer bien los deseos, los miedos, las necesidades o las percepciones de los ciudadanos es la clave para poder ejecutar pol&iacute;ticas asentadas en las demandas reales de los ciudadanos. No tiene ning&uacute;n sentido que miles de personas se manifiesten en la calle y no haya una permeabilidad hacia los debates en el parlamento sobre esas demandas que se claman en las movilizaciones. La microsegmentaci&oacute;n de p&uacute;blicos nos permite categorizar perfiles sociodemogr&aacute;ficos diferentes que se comportan de maneras muy distintas, y que demandan a la pol&iacute;tica soluciones tambi&eacute;n diferentes. Ser&iacute;a deseable que los gobiernos y los partidos pol&iacute;ticos tuvieran informaci&oacute;n en tiempo real de lo que se demanda entre los diferentes p&uacute;blicos. Es lo que podr&iacute;amos llamar una pol&iacute;tica de las personas. 
    </p><p class="article-text">
        La obtenci&oacute;n de datos de cada uno de nosotros tiene una vertiente legal y una vertiente moral o personal. Todos nosotros comunicamos a diario muchos de nuestros gustos y de nuestras necesidades, de en qu&eacute; lugar nos encontramos, qu&eacute; hacemos y con qui&eacute;n. La mayor&iacute;a de esos datos los compartimos sin pudor y conscientes de que los hacemos p&uacute;blicos. Ese exhibicionismo que nos permiten las redes sociales es utilizado por empresas, por gobiernos, por centros de inteligencia y por partidos pol&iacute;ticos. Las leyes de protecci&oacute;n de datos ponen puertas a ese campo en el que estamos todos y cada uno de nosotros. 
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto que es un debate importante y necesario el de la legitimidad y la legalidad de la obtenci&oacute;n de los datos que, por cierto, se gestiona de formas distintas seg&uacute;n los pa&iacute;ses, y que de poco sirve si nos referimos al cibermundo, el mundo globalizado de la red. Pero hay otro debate extremadamente grave que, a mi entender, es el m&aacute;s relevante: el del uso de esos datos y su finalidad. Ese debate no pasa por el ancestral tema de la manipulaci&oacute;n de las intenciones de voto, tan antiguo como los tiempos. La persuasi&oacute;n pol&iacute;tica consiste precisamente en eso, en tratar de convencer para votar a una u otra opci&oacute;n pol&iacute;tica. Dejemos de pensar que el electorado est&aacute; narcotizado y no tiene criterio. El verdadero debate en este &aacute;mbito es el de la mentira, el bulo, la desinformaci&oacute;n. Si el uso de los macrodatos se emplea para crear y difundir mensajes masivos con mentiras, entonces estamos hablando de delitos y de un problema de &ldquo;ciberlibertad&rdquo; a gran escala.
    </p><p class="article-text">
        En el reciente esc&aacute;ndalo de Facebook, el problema no est&aacute; s&oacute;lo en el mensajero, o el intermediario, sino en la toma fraudulenta de obtener los datos y en el ataque directo al coraz&oacute;n mismo de un derecho fundamental: el derecho a la informaci&oacute;n. Cabe ahora se&ntilde;alar a los responsables, pero no demonizar a nuestro nuevo modo de vida: el de las redes sociales y lo que ello conlleva en nuestras nuevas maneras de relacionarnos, consumir y de tomar la decisi&oacute;n del voto.  Porque si la propaganda, mala y buena, ya exist&iacute;a antes de Facebook, no puede ser Facebook el problema. &iquest;Qui&eacute;n es el beneficiario real de esta actuaci&oacute;n? 
    </p><p class="article-text">
        El caso del que hablamos es precisamente un ejemplo de una espiral de desinformaci&oacute;n, una campa&ntilde;a de miedo a las redes sociales pero, sobre todo, un ciberataque a la compa&ntilde;&iacute;a que m&aacute;s miedo y desestabilizaci&oacute;n de sus modelos de negocio da a las grandes compa&ntilde;&iacute;as, que tiemblan por la posibilidad de que plataformas y nuevas empresas les puedan barrer del mercado. &iquest;Se acuerdan de la noticia de que las transacciones bancarias podr&iacute;an llegar a hacerse por Facebook?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Imma Aguilar Nàcher]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ciberopinion-desinformacion-manipulacion-red_129_2206347.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Mar 2018 21:03:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ciberopinión: desinformación y manipulación en la red]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Montamos un partido político?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/montamos-partido-politico_129_2219102.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c3bce0bc-982d-4b1e-be41-70d4b8cbb0b6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Montamos un partido político?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No dejo de darle vueltas a esta idea por muchos motivos, entre ellos porque las personas que formulan esta inquietud son normalmente huérfanos políticos, es decir, votantes que no tienen a quién votar, y por que esas mismas personas no creen en lo partidos políticos</p><p class="subtitle">La calle ha tomado la iniciativa y, como dice el eslogan, la gente ya no ignora el poder que tiene. Y ese poder lo quiere aprovechar</p></div><p class="article-text">
        He escuchado esta frase varias veces en las &uacute;ltimas semanas y la respuesta que ha seguido a continuaci&oacute;n en todos los casos es: &ldquo;&iquest;Otro?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        No dejo de darle vueltas a esta idea por muchos motivos, entre ellos porque las personas que formulan esta inquietud son normalmente hu&eacute;rfanos pol&iacute;ticos, es decir, votantes que no tienen a qui&eacute;n votar, y por que esas mismas personas no creen en lo partidos pol&iacute;ticos. La mayor&iacute;a de electores no afiliados no creen en las instituciones formales de la pol&iacute;tica. Lo dicen las encuestas: un gran n&uacute;mero de espa&ntilde;oles consideran la pol&iacute;tica como un problema, o al menos, que los pol&iacute;ticos no son la soluci&oacute;n. La situaci&oacute;n de detenci&oacute;n del tiempo pol&iacute;tico y los trajines partidistas y reglamentarios con los que est&aacute;n jugando en Catalunya desde las &uacute;ltimas elecciones han contribuido m&aacute;s si cabe a esta sensaci&oacute;n de &ldquo;desafecci&oacute;n&rdquo; entre los ciudadanos y la pol&iacute;tica institucional.
    </p><p class="article-text">
        La masiva movilizaci&oacute;n de mujeres el 8 de marzo y la atinada protesta de mayores por la reforma del sistema de pensiones han alentado y recordado a mucha gente que la idea de que tomar la calle es hacer pol&iacute;tica desde lo colectivo. La movilizaci&oacute;n estaba dormida desde el 15M y se alojaba en las redes. El sofactivismo o activismo online de sof&aacute; ha dejado la calle vac&iacute;a en estos &uacute;ltimos a&ntilde;os, dejando latente la indignaci&oacute;n, solo soliviantada en Internet. Pero la l&oacute;gica de la revoluci&oacute;n lleva al correlato entre lo online y lo offline: de las redes a las calles. La inc&oacute;gnita en ambos casos, tanto en casa como en la calle, es c&oacute;mo se traduce una demanda generalizada a la pr&aacute;ctica eficaz que lleve al parlamento, al gobierno y a los partidos el debate por la soluci&oacute;n del problema.
    </p><p class="article-text">
        La calle ha tomado la iniciativa y, como dice el eslogan, la gente ya no ignora el poder que tiene. Y ese poder lo quiere aprovechar. De ah&iacute; esta pregunta de &ldquo;&iquest;montamos un partido pol&iacute;tico?&rdquo;, o lo que es lo mismo, los ciudadanos se creen capaces de todo ya. La clave es el formato con el que se lleve a cabo en este caso el nuevo correlato: de las calles al parlamento.
    </p><p class="article-text">
        La legitimidad de los partidos est&aacute; en entredicho, tambi&eacute;n el sistema pol&iacute;tico. No me atrevo a decir que sea posible recuperar la indignaci&oacute;n como formato de agregaci&oacute;n de p&uacute;blicos, pero el estado an&iacute;mico a la contra s&iacute; que est&aacute; presente de forma transversal. Sin otras opciones nuevas, un partido como Ciudadanos est&aacute; capitalizando esa emoci&oacute;n colectiva que pide desalojar al PP de la Moncloa, aunque no tanto la de ser la encarnaci&oacute;n de la nueva pol&iacute;tica. Sin esa sensaci&oacute;n de que el partido de Rivera sea la soluci&oacute;n, y solo con la percepci&oacute;n de que son los que pueden ejercer un cambio, la incertidumbre es el paisaje de los pr&oacute;ximos meses. Pueden pasar muchas cosas de aqu&iacute; a las elecciones de la primavera de 2019 y m&aacute;s, de aqu&iacute; a las generales, demasiadas cosas. Incluso, por qu&eacute; no, que se plantee una nueva oferta pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Los hu&eacute;rfanos pol&iacute;ticos de la izquierda moderada siguen buscando en qui&eacute;n depositar su voto. No tendr&iacute;a por qu&eacute; ser un partido. La movilizaci&oacute;n ya es un buen formato, se ha visto. Lo fue Podemos. Y digo &ldquo;lo fue&rdquo;. Ingredientes como la &eacute;tica, la eficacia, la creatividad (esos que no son percibidos en los partidos tradicionales) son buenos mimbres para generar alternativas ilusionantes que se desarrollen, mientras los partidos se adocenan en sus cuadros y sus listas y se lanzan a la batalla de robarse entre ellos electorados cansados.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Imma Aguilar Nàcher]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/montamos-partido-politico_129_2219102.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Mar 2018 20:11:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Montamos un partido político?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[15M,Manifestaciones,Podemos,Cataluña,8M]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[8M18. Women Revolution]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/women-revolution_129_2231040.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/40050d84-48c9-4675-9463-6504677561b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="8M18. Women Revolution"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ahora la pregunta es cómo se traslada la emoción de un movimiento al poder, a la política, tan masculina, tan instalada en la endogamia de los partidos, tan competitiva y tan fría</p></div><p class="article-text">
        Nos record&oacute; tanto al 15M. Era la segunda vez que se viv&iacute;a en Madrid un desborde en una movilizaci&oacute;n. Como en 2011, mareas de personas de todas las edades juntas en la calle, coreando un &ldquo;nunca m&aacute;s&rdquo; y un &ldquo;a partir de ahora&rdquo;. Adem&aacute;s se le&iacute;a, como entonces, la euforia de lo colectivo despu&eacute;s del fuego de la indignaci&oacute;n. Me permito a&ntilde;adir que esta revoluci&oacute;n fue mayor, m&aacute;s transversal, m&aacute;s de todo; la primera manifestaci&oacute;n global y ha sido llevada a cabo por las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Para que una movilizaci&oacute;n se desborde como fue el caso de la masiva manifestaci&oacute;n feminista del 8M18 debe cumplir dos requisitos, que apele al mayor n&uacute;mero de gente y que genere una ilusi&oacute;n colectiva de cambio. &ldquo;Paramos para cambiarlo todo&rdquo;, as&iacute; rezaba una de las pancartas de cabecera. Curioso ox&iacute;moron este de parar para cambiar, porque se trataba de un aut&eacute;ntico movimiento, de algo tan din&aacute;mico y creativo como pocas veces se ha visto.
    </p><p class="article-text">
        La movilizaci&oacute;n feminista del jueves reivindicaba valores cl&aacute;sicos de la lucha feminista, s&iacute;mbolos y textos de los que ya usaba mi madre en los 60. Y all&iacute; estaban nuestras madres y nuestras hijas, uniendo su voz ante la misma percepci&oacute;n de que algo no est&aacute; funcionando bien. Mi hija de 15 a&ntilde;os confeccion&oacute; con sus manos dos pancartas: &ldquo;No es un caso aislado, es el patriarcado&rdquo; y &ldquo;Yo me visto como quiero y me desvisto con quien quiero&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La movilizaci&oacute;n feminista tuvo esta vertiente cl&aacute;sica de pancarta y globo, de c&aacute;ntico y manifiesto, de fiesta y de euforia colectiva. Pero tambi&eacute;n tuvo una fase previa de redes, que record&oacute; a la autoconvocatoria del 15M. Sin las redes sociales las revoluciones no ser&iacute;an tan horizontales, sin liderazgos identificables, con una agregaci&oacute;n masiva de personas fruto de la inteligencia colectiva. Los intermediarios formales tradicionales se desdibujaban y pasaban el protagonismo a grupos de mujeres que se autoorganizaban de manera espont&aacute;nea, plural y diversa. Por ejemplo, las mujeres periodistas con el grupo #LasPeriodistasParamos consiguieron reunir y poner en acci&oacute;n a m&aacute;s de 2500 mujeres en una chat de Telegram en el que compart&iacute;an opiniones y contenidos desde becarias de diarios digitales hasta responsables de medios de comunicaci&oacute;n de primera fila. Sin pol&iacute;tica, sin clases, sin edades.
    </p><p class="article-text">
        La idea de una convocatoria de huelga de mujeres naci&oacute; hace m&aacute;s de un a&ntilde;o de la mano de la &ldquo;Comisi&oacute;n 8M. Hacia la huelga feminista&rdquo; pero la fase puramente emocional y que desbordaba la organizaci&oacute;n comenzaba hace unas semanas en las redes para llegar a invadir la agenda p&uacute;blica copando debates, charlas de caf&eacute; y movilizando m&aacute;s que nunca precisamente porque la protesta entraba en las casas y llegaba hasta las cocinas y a los dormitorios. Aqu&iacute; empez&oacute; el desborde, sobrepasando las t&iacute;midas convocatorias de sindicatos y partidos y apagando las voces discrepantes que argumentaban contra la protesta de forma dispar.
    </p><p class="article-text">
        Y ahora la pregunta es c&oacute;mo se traslada la emoci&oacute;n de un movimiento al poder, a la pol&iacute;tica, tan masculina, tan instalada en la endogamia de los partidos, tan competitiva y tan fr&iacute;a. O si quieren, &iquest;Van a recoger los gobiernos y los partidos este mensaje aplastante y coreogr&aacute;fico?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Imma Aguilar Nàcher]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/women-revolution_129_2231040.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Mar 2018 20:13:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[8M18. Women Revolution]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Huelga feminista,Feminismo,8M]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La política es de todos y es banal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/politica-banal_129_2244196.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ce05e7cf-e1b7-491a-921c-379c4aa3b626_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">He asistido a la reunión de la Asociación de Comportamiento No Verbal y Detección de la Mentira, ACONVE</p></div><p class="article-text">
        Cuando pensamos o hablamos sobre la pol&iacute;tica, tendemos a enmarcar en frentes distintos a los pol&iacute;ticos y a los ciudadanos. No es un s&iacute;mil exacto, pero es como si adjudic&aacute;semos una especial distinci&oacute;n entre los conductores y los peatones. Cualquiera puede ser peat&oacute;n y conductor indistintamente sin que eso arrebate a uno o a otro papel su principio protagonista. La pregunta es sobre la relevancia o no de hacer la distinci&oacute;n. Con la banalizaci&oacute;n y con la extrema profusi&oacute;n de la informaci&oacute;n pol&iacute;tica, la conversaci&oacute;n en torno a partidos, pol&iacute;ticos y elecciones se ha impregnado de opini&oacute;n muy poco documentada, hasta el punto de que todo hijo de vecino se ve capacitado para esbozar una teor&iacute;a pol&iacute;tica de cualquier situaci&oacute;n. Contra los puristas y los polit&oacute;logos esa es la verdadera pol&iacute;tica. La pol&iacute;tica es de todos. O todo es pol&iacute;tica. La pol&iacute;tica no es lo que ejercen los pol&iacute;ticos, es el ser social pol&iacute;tico que nos concierne a todos. Una protesta, una acci&oacute;n p&uacute;blica reivindicativa, un tuit, puede ser una acci&oacute;n pol&iacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        He asistido a la reuni&oacute;n de la Asociaci&oacute;n de Comportamiento No Verbal y Detecci&oacute;n de la Mentira, ACONVE. Aunque parezca extra&ntilde;o no se refiere a la pol&iacute;tica, sino que tratan la mentira en el delito o la selecci&oacute;n de personal. Esta vez, me invitaron para hablar de este tema en el &aacute;mbito de la pol&iacute;tica. Creo que cualquier reflejo de la autenticidad personal en las formas es el principal atributo con el que ahora estamos trabajando los asesores en imagen pol&iacute;tica. Ese fue mi tesis. Les ampl&iacute;o. No es la importancia del gesto en s&iacute;, sino que ese gesto, o ese comportamiento, responda de manera congruentemente con lo que el pol&iacute;tico piense, o sienta, o crea, o diga. Eso es lo que entiendo por autenticidad. Cualquier entrenamiento sobre la comunicaci&oacute;n no verbal de un candidato deber&iacute;a, pues, pasar por un cambio de actitud o una finalidad &eacute;tica tanto de sus actos como de sus palabras. Pero no, en ning&uacute;n caso, de una impostaci&oacute;n o construcci&oacute;n falsa de su imagen. El enga&ntilde;o ni se compra, ni es posible, ni se contempla. 
    </p><p class="article-text">
        Para los que siguen buscando razones del porqu&eacute; de la victoria de Trump, les dir&iacute;a que este atributo, el de la autenticidad, es el que mejor adorna al personaje Donald Trump, un tipo que es igual de impresentable como lo que aparenta. No oculta lo que piensa, ni con la palabra, ni con el gesto. Es aut&eacute;ntico, es congruente. Su gran valor no es c&oacute;mo es, sino que lo que es evidente. No nos enga&ntilde;a. Con este atributo cualquier candidato o candidata puede conectar de forma autom&aacute;tica con los electores. Y conectar con alguien es el primer paso para enamorar. 
    </p><p class="article-text">
        Toda esa presunta democratizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica es positiva, como lo es la capacidad de cualquier pol&iacute;tico para conectar con el electorado y la ciudadan&iacute;a, pero tengo mis dudas de que haga crecer la calidad del debate, de la oratoria, de la documentaci&oacute;n, y sobre todo de la &eacute;tica pol&iacute;tica. La carrera en que entran todos los pol&iacute;ticos por la notoriedad, la diferencia, la popularidad y la cuota de medios es muy posible que nos lleve mucho m&aacute;s a la banalidad, la ineficacia y la desafecci&oacute;n que a la utilidad y la calidad de nuestra democracia. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Imma Aguilar Nàcher]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/politica-banal_129_2244196.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Mar 2018 20:36:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La política es de todos y es banal]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mamá, yo voy a hacer la huelga de las mujeres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/mama-voy-hacer-huelga-mujeres_129_2776996.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/000eb1bc-f8e8-431d-9ccd-905bba0a3e80_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mamá, yo voy a hacer la huelga de las mujeres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No es sólo la brecha salarial, es la percepción de que los problemas de las mujeres no están en la agenda, y de que las mujeres que protagonizan las noticias lo hacen por ser víctimas, rarezas o bellezas</p></div><p class="article-text">
        La afirmaci&oacute;n del t&iacute;tulo refleja el di&aacute;logo entre una madre nacida en los 60 y una hija de la generaci&oacute;n zeta, en Espa&ntilde;a, a&ntilde;o 2018. Y me pregunto: &iquest;Qu&eacute; hace que una ni&ntilde;a de 15 a&ntilde;os quiera hacer la huelga de mujeres del d&iacute;a 8 de marzo?
    </p><p class="article-text">
        Puede significar que no percibe la dosis razonable de igualdad entre hombres y mujeres y c&oacute;mo iba a hacerlo si pone la televisi&oacute;n y las mujeres que aparecen en la pantalla de los informativos son todas j&oacute;venes y guapas, con cuerpos de modelo y melenas a la moda; mientras que los presentadores no son ni especialmente guapos, ni j&oacute;venes, ni siquiera demasiado buenos en pantalla.
    </p><p class="article-text">
        C&oacute;mo iba a hacerlo si en la pol&iacute;tica no hay candidatas a la presidencia del gobierno y en las c&uacute;pulas de los partidos, incluso los nuevos, incluso los de izquierdas, las mujeres tienen escasas responsabilidades.
    </p><p class="article-text">
        C&oacute;mo iba a hacerlo si hay jornadas mundiales de la mujer en la ciencia y &eacute;sta es celebrada como una rareza porque el porcentaje de cient&iacute;ficas de la historia es irrisorio por inexistencia y, a veces, por ocultaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        C&oacute;mo iba a hacerlo si en la mancheta de uno de los medios digitales de comunicaci&oacute;n m&aacute;s le&iacute;dos y de mayor difusi&oacute;n en Espa&ntilde;a no hay ninguna mujer entre los responsables de &aacute;reas y departamentos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        C&oacute;mo iba a hacerlo si dos de los temas m&aacute;s escuchados entre los j&oacute;venes arrojan estas dos frases en su letra: &ldquo;E<em>stoy enamorado de cuatro babys. / Siempre me dan lo que quiero. / Chingan cuando yo les digo /ninguna me pone pero&raquo;. (Maluma) o &laquo;Y es que yo quiero la combi completa. &iexcl;Qu&eacute;! Chocha, culo y teta&rdquo; </em>(Daddy Yankee).
    </p><p class="article-text">
        C&oacute;mo iba a hacerlo si acaba de ver en las noticias que las mujeres cobran menos que los hombres, y que al presidente del Gobierno le parece una exageraci&oacute;n. Y no s&oacute;lo cobran menos de forma directa, sino tambi&eacute;n porque las mujeres que deciden atender a sus hijos pierden sus carreras, sus pluses y sus bonus.
    </p><p class="article-text">
        C&oacute;mo iba a hacerlo si hay que hacer un pacto de estado para impedir que las mujeres mueran a manos de sus parejas hombres. Y aun as&iacute; siguen muriendo.
    </p><p class="article-text">
        C&oacute;mo iba a hacerlo si se llega a poner en duda la responsabilidad de una mujer en su propia violaci&oacute;n por un grupo de neandertales, por lo provocador de su atuendo o por el grado de la resistencia que opuso.
    </p><p class="article-text">
        Esa ni&ntilde;a de 15 a&ntilde;os ha descubierto la indignaci&oacute;n feminista, la misma que su madre o su abuela. Y sin indignaci&oacute;n no hay movilizaci&oacute;n, sin radicalismo no hay visibilidad. Esa ni&ntilde;a le acababa de decir a su padre, un cincuent&oacute;n de izquierdas y feminista, que su canci&oacute;n favorita de amor es &ldquo;una puta mierda machista que cuenta la historia de un controlador repugnante&rdquo;, y la canci&oacute;n es &ldquo;Every breath you take&rdquo;, de The Police (cada vez que respiras, te estoy vigilando).
    </p><p class="article-text">
        Y la gran pregunta, &iquest;por qu&eacute; s&oacute;lo las mujeres har&aacute;n esa huelga?, &iquest;es que los problemas de las mujeres no afectan tambi&eacute;n a los hombres que, quieran o no, est&aacute;n rodeados de mujeres?
    </p><p class="article-text">
        No es s&oacute;lo la brecha salarial, es la percepci&oacute;n de que los problemas de las mujeres no est&aacute;n en la agenda, y de que las mujeres que protagonizan las noticias lo hacen por ser v&iacute;ctimas, rarezas o bellezas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Imma Aguilar Nàcher]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/mama-voy-hacer-huelga-mujeres_129_2776996.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Feb 2018 20:17:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mamá, yo voy a hacer la huelga de las mujeres]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Huelga feminista,Día Internacional de la Mujer,8M]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La gestión de las expectativas, los tiempos y los rivales. Estrategia para Ciudadanos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/gestion-expectativas-tiempos-estrategia-ciudadanos_129_2788598.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a866ec56-26f7-4471-986d-47e79ce36ca1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las expectativas son el gran enemigo del triunfo. Nada peor que instalarse en altas expectativas para que el resultado nunca esté a la altura</p><p class="subtitle">Una victoria puede parecer una derrota si no se corresponde con lo que se esperaba del resultado</p></div><p class="article-text">
        Para un partido como Ciudadanos lo m&aacute;s f&aacute;cil es equivocarse. Llevan tan poco tiempo siendo un partido estatal, tan poco tiempo construyendo los pilares de su raz&oacute;n de existir, tan poco tiempo para que su equipo acumule experiencia. Albert Rivera necesita m&aacute;s torres, m&aacute;s alfiles, m&aacute;s caballos. Para poder ganar elecciones se necesita proyecto, equipo y aliados, un enemigo fuerte y una emoci&oacute;n positiva a favor. Al proyecto de Ciudadanos le falta enjundia, le falta el sello distintivo que lo diferencie del PP. O al menos es as&iacute; como se le percibe, y eso es lo relevante. Ser la soluci&oacute;n del momento o la propuesta que nos salve de algo peor no es suficiente. Que Albert le pregunte a su admirado Emmanuel Macron.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; deber&iacute;a hacer Ciudadanos? Desde mi humilde opini&oacute;n, reforzar el proyecto y explicarlo, diferenciarse del Partido Popular en contenidos y no solo en formas. El concepto de &ldquo;lo liberal&rdquo; todav&iacute;a no se entiende con nitidez en Espa&ntilde;a. Respecto al equipo es insuficiente y poco curtido. Las elecciones no se ganan con buena voluntad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Queda mucho tiempo para llegar al momento en que se materialice en resultados la estrategia del partido de Rivera, demasiado tiempo. En pol&iacute;tica las cosas cambian mucho en poco tiempo y Ciudadanos lo sabe. Semanas antes de las elecciones de diciembre de 2015, los naranjas cosechaban la mayor intenci&oacute;n de voto de toda la precampa&ntilde;a y llegaron a ir en cabeza, sin embargo, en mucho menos tiempo de lo que ahora resta, perdieron ese puesto y m&aacute;s de 20 esca&ntilde;os que les hab&iacute;an augurado las encuestas. Por este motivo controlar los tiempos y no adelantarse en el juego propio, ni caer en el juego de los otros ser&aacute; clave fundamental. Las expectativas son el gran enemigo del triunfo. Nada peor que instalarse en altas expectativas para que el resultado nunca est&eacute; a la altura, de manera que una victoria puede parecer una derrota si no se corresponde con lo que se esperaba del resultado. No olvidemos que Ciudadanos viene de un triunfo electoral y una derrota en expectativas. Ha ganado las elecciones en Catalunya pero no ha servido para gobernar, con lo que los votantes no han sentido la utilidad de su voto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ciudadanos debe cuidar mucho con qui&eacute;n polariza y con qui&eacute;n rivaliza, que no es lo mismo. Polarizar es confrontar con un rival antagonista, mientras que rivalizar es pelear por los mismos votos. Entre dos partidos que tienen transferencia de voto -esto es, que tienen muchos votantes que podr&iacute;an recorrer las pasarelas entre una y otra formaci&oacute;n- el juego es de acercamiento a los votantes de uno y otro, por lo tanto, no se puede molestar a los electores que ma&ntilde;ana podr&iacute;an ser nuestros. Parece que Ciudadanos lo ha comprendido y el momento es propicio para ello porque el trasvase de votos vendr&iacute;a desde el PP a Ciudadanos, como b&uacute;squeda del voto &uacute;til. En las &uacute;ltimas elecciones el acercamiento de Ciudadanos al PP beneficiaba al partido azul porque era percibido como el partido que lo puede conseguir (en ese caso, salir de la crisis). Ahora la pregunta que han de responder los partidos es &iquest;qui&eacute;n puede desalojar a los populares de la Moncloa? La gran pregunta, la que deber&iacute;an responder todas las estrategias pol&iacute;ticas de la oposici&oacute;n. Ciudadanos lo ha visto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El PSOE ya no es un amigo, como as&iacute; lo tomaron en la investidura fallida tras las elecciones de 2015. Ahora los nuevos votantes procedentes del PP no lo entender&iacute;an como no lo hicieron entonces y, adem&aacute;s, rescata el eje nuevo-viejo con el que empez&oacute; esta etapa de multipartidismo en Espa&ntilde;a. Comparten esa zona con Podemos, que ya no es tan peligroso como entonces.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A Ciudadanos le quedan muchas asignaturas pendientes, como reprimir la euforia de les acompa&ntilde;a desde los &uacute;ltimos sondeos de intenci&oacute;n de voto o llevar a Rivera a un perfil m&aacute;s presidencial y de mayor solvencia que encarne a un l&iacute;der moderno, eficaz, aut&eacute;ntico, limpio, liberador e ilusionante. Y para llegar a la nota m&aacute;xima les falta generar una movilizaci&oacute;n que presagie y manifieste el cambio posible.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Imma Aguilar Nàcher]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/gestion-expectativas-tiempos-estrategia-ciudadanos_129_2788598.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Feb 2018 20:20:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La gestión de las expectativas, los tiempos y los rivales. Estrategia para Ciudadanos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cs - Ciudadanos,Albert Rivera,Elecciones,Sondeos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Se busca libertador]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/busca-libertador_129_2800651.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f736250d-fa0d-434a-ad10-84d9ea3dec0b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Se busca libertador"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Háganselo ver, señores Iglesias, Rivera y Sánchez</p></div><p class="article-text">
        En Am&eacute;rica Latina se celebran este a&ntilde;o 2018 al menos seis elecciones presidenciales. El sur del continente comparte con el Norte y con el resto del planeta varias tendencias evidentes: la desconfianza en los partidos pol&iacute;ticos, un aumento de la bolsa de personas que se sienten olvidadas por la pol&iacute;tica y la aparici&oacute;n de un nuevo tipo de liderazgo y de formato para los proyectos pol&iacute;ticos, basado en la movilizaci&oacute;n popular y el aval por firmas. En cada elecci&oacute;n podemos comprobar que triunfan los candidatos a la contra, incluso sin proyecto y solo bajo la promesa de liberar al pa&iacute;s de un gobierno corrupto e ineficaz. Este es pr&aacute;cticamente el relato en la mayor&iacute;a de pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        Los que hacemos campa&ntilde;as electorales sabemos la necesidad de dibujar un enemigo fuerte frente al que polarizar y contrastar nuestra acci&oacute;n, presentarnos como los buenos en el relato de protagonistas y antagonistas. Eso est&aacute; pasando en M&eacute;xico. Hasta hace solo unos pocos a&ntilde;os, el ahora primer candidato en intenci&oacute;n de voto, Andr&eacute;s Manuel L&oacute;pez Obrador, era presentado como un peligro para M&eacute;xico por sus propuestas radicales pr&oacute;ximas a la l&iacute;nea del &ldquo;castrochavismo&rdquo;. Con &eacute;l, M&eacute;xico podr&iacute;a entrar en la deriva econ&oacute;mica y su divorcio con los poderes m&aacute;s arraigados del pa&iacute;s har&iacute;a hundir el entramado que sujetaba la convivencia.
    </p><p class="article-text">
        Ahora -&iexcl;c&oacute;mo ha cambiado el relato!- faltan semanas para que empiece la campa&ntilde;a electoral y los mexicanos que dicen darle apoyo lo perciben como un libertador del yugo del PRI (Partido Revolucionario Institucional) el partido que m&aacute;s a&ntilde;os ha gobernado M&eacute;xico, sobre el que recaen los peores calificativos a los aspectos con que se eval&uacute;a la pol&iacute;tica: ineficaces y corruptos. EL PRI, y por ello su candidato, el mejor preparado de los aspirantes, Jos&eacute; Antonio Meade, ahora representa el yugo del pueblo, de un pa&iacute;s a&uacute;n m&aacute;s desigual y m&aacute;s inseguro que cuando lleg&oacute; el actual presidente, Enrique Pe&ntilde;a Nieto. La gente en M&eacute;xico est&aacute; enfadada con el PRI y quieren castigarle fuerte. De ese r&iacute;o est&aacute; pescando L&oacute;pez Obrador. Sin embargo, este relato tan afianzado cuenta con un problema. En esta polarizaci&oacute;n, aparece un tercero que es Ricardo Anaya, del PAN, la opci&oacute;n perfecta para un enorme grupo que no quiere al PRI pero sigue temiendo a L&oacute;pez Obrador. Todo est&aacute; abierto a que cada uno logre mostrar qui&eacute;n es el libertador para un pueblo que ya ha perdido la paciencia.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a tambi&eacute;n se busca un libertador. La gran pregunta de la pol&iacute;tica electoral hoy es &iquest;qui&eacute;n puede desalojar de la Moncloa al PP? El que tenga esa respuesta captar&aacute; toda la esperanza, el &ldquo;s&iacute;, se puede&rdquo; que hasta hace un a&ntilde;o representaba, y no solo por su eslogan, el partido de Pablo Iglesias. Las &uacute;ltimas encuestas, las optimistas, dan la victoria a Ciudadanos, empujado por la ola de euforia (y decepci&oacute;n) anti-independentista. No parece que ning&uacute;n otro partido pueda ofrecer la suma de buenos resultados en voto, pero carece de fuertes aliados para trenzar proyectos de gobierno. Su &uacute;nico aliado es el mismo partido al que intenta desalojar del gobierno. En esa contradicci&oacute;n tan determinante tienen que vivir todav&iacute;a mucho tiempo. El PSOE no muestra la cara del libertador y su capacidad para sumar votos y alianzas est&aacute; en debate dentro del propio partido. Parece que sus barones y baronesas tienen m&aacute;s potencia electoral que el propio partido liderado por Pedro S&aacute;nchez.
    </p><p class="article-text">
        Si bien es cierto que se necesita un enemigo com&uacute;n y la demostraci&oacute;n de la capacidad de vencerlo, no podemos olvidar que sin generar ilusi&oacute;n, sin colectivizar el proyecto y hacerlo de todos, las apuestas electorales son pan para hoy y hambre para ma&ntilde;ana. H&aacute;ganselo ver, se&ntilde;ores Iglesias, Rivera y S&aacute;nchez.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Imma Aguilar Nàcher]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/busca-libertador_129_2800651.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Feb 2018 20:09:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Se busca libertador]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[México,España,Elecciones,PP - Partido Popular]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Si los partidos políticos fuesen personas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/partidos-politicos-personas_129_2809883.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ca821f27-e437-4ce7-a8d4-16fd5d9abb90_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Les cuento lo que yo veo. Ustedes verán otra cosa, como es lógico. Hagan el ejercicio e imaginen</p></div><p class="article-text">
        Hace unos meses escrib&iacute;a sobre la situaci&oacute;n hipot&eacute;tica de que los partidos pol&iacute;ticos fuesen empresas. En ese caso, estar&iacute;an en suspensi&oacute;n de pagos y en concurso de acreedores. Su deuda ser&iacute;a enorme con los ciudadanos como proveedores y las ventas de su producto habr&iacute;an descendido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os hasta el punto de verse abocados a cambiar su oferta y sustituir a toda su &aacute;rea directiva. Deficitarios en su balanza, la lectura en t&eacute;rminos de eficacia y de afecci&oacute;n de los partidos pol&iacute;ticos se podr&iacute;a calificar de fracaso. Las comparaciones son &uacute;tiles para entender mejor las caracter&iacute;sticas de las cosas.
    </p><p class="article-text">
        En estos d&iacute;as, trabajando sobre las emociones como entorno de los flujos de mensajes pol&iacute;ticos, me ha dado por pensar en la extraordinaria similitud entre la relaci&oacute;n candidatos-electores, pol&iacute;ticos-ciudadanos y la relaci&oacute;n de una pareja. Esto es as&iacute; en la medida en que para que funcione requiere grandes dosis de seducci&oacute;n, respeto, admiraci&oacute;n, el conocimiento exhaustivo del otro para empatizar y la necesidad de alimentar la gratificaci&oacute;n que supone seguir al lado de alguien.
    </p><p class="article-text">
        Hablamos mucho de la necesidad de enamorar a los electores, de seducirles, pero lo solemos hacer con nuestras cualidades sin atender a sus preferencias. Nuestra pareja, entonces, sentir&iacute;a que desconocemos qu&eacute; les acucia, o les molesta, que no nos importa lo que les apetece en cada momento. &iquest;Se imaginan? El fracaso de la relaci&oacute;n o la infidelidad estar&iacute;an a la vuelta de la esquina. &iquest;Conocemos suficiente a los votantes? Yo creo que nos conformamos con saber qu&eacute; opinan de nosotros, si nos quieren o no, si nos van a seguir siendo fieles. Pero &iquest;y ellos? &iquest;qu&eacute; sienten, qu&eacute; desean, qu&eacute; temen? Ni lo preguntamos ni parece importarnos.
    </p><p class="article-text">
        Si quisiera enamorar a otra persona, lector, deber&iacute;a intentar&iacute;a saber c&oacute;mo es esa persona para entenderle, estar en su clave y ofrecerle su mejor yo, hacerla sentir c&oacute;moda, querida, entendida.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y si hici&eacute;ramos al rev&eacute;s? &iquest;y si los partidos fueran personas y quisi&eacute;ramos conocerlas? Les cuento lo que yo veo. Ustedes ver&aacute;n otra cosa, como es l&oacute;gico. Hagan el ejercicio e imaginen.
    </p><p class="article-text">
        El <strong>Partido Popular</strong> ser&iacute;a un se&ntilde;or mayor, de ciudad, muy serio y que no acaba de entender exactamente lo que ocurre a su alrededor. En su momento ten&iacute;a la mejor preparaci&oacute;n para afrontar su carrera y triunfar en su profesi&oacute;n, pero los tiempos han cambiado y se resiste a modificar sus h&aacute;bitos. Eso s&iacute;, tiene recursos para vestir y parecer moderno, pero los usa con desigual fortuna. Alguna vez meti&oacute; la mano en el cepillo de la iglesia y los parroquianos se han enterado. No parece f&aacute;cil que recupere su reputaci&oacute;n de hombre recto desde entonces.
    </p><p class="article-text">
        El <strong>Partido Socialista</strong> es un hombre de mediana edad, de una ciudad peque&ntilde;a. Tiene un un buen aspecto y parece atento a las modas. No es muy simp&aacute;tico. De hecho, hace tiempo que no saluda a sus vecinos. Vive solo y de vez en cuando se le ve acompa&ntilde;ado sin mucha exhibici&oacute;n. Viaja bastante y se cree que tiene negocios en Europa, pero no s&eacute; sabe de qu&eacute; sector. Tiene familia en Am&eacute;rica Latina, aunque nunca va a visitarlos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Podemos</strong> es la m&aacute;s joven de las mujeres de este grupo. Es una idealista y no tiene oficio ni beneficio. La pol&iacute;tica le encanta y es muy simp&aacute;tica, algo desordenada y pasa por un mal momento an&iacute;mico. Cree que todos la juzgan y ella se siente que ha fallado a sus amigos. No tiene ni idea de qu&eacute; har&aacute; ma&ntilde;ana, ni el mes que viene, ni el a&ntilde;o que viene y, a veces, se queda tirada en la cama mirando al techo pensando e imaginando cosas. Tanta pasi&oacute;n para nada se dice cuando est&aacute; as&iacute;. Pero todo el mundo piensa que volver&aacute; a ser como antes: alegre, energ&eacute;tica, vehemente incluso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ciudadanos</strong> es la mujer m&aacute;s desconocida, demasiado para tener tan buena prensa. Es a la que todos saludan por la ma&ntilde;ana esperando su comentario certero, que siempre lo tiene, pero nunca sobre ella misma. Demasiado pija, piensa la del tercero, pero no es la &uacute;nica. Tambi&eacute;n se critican sus m&uacute;ltiples relaciones amorosas, pero en el fondo es envidia por su capacidad de seducci&oacute;n. Muy preparada, cree haber llegado a su meta profesional y por eso se presenta altiva. Viste muy bien, siempre femenina y sigue buscando amigos de verdad a los que agradar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Imma Aguilar Nàcher]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/partidos-politicos-personas_129_2809883.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Feb 2018 20:36:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Si los partidos políticos fuesen personas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Partidos Políticos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué debería hacer Podemos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/deberia-hacer-podemos_129_2821506.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2ef0faca-ec28-49e4-be09-888184f0b9d6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Pablo Iglesias, junto a Pablo Echenique, en el Consejo Ciudadano del sábado."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Podemos debería reconstruir su relato de ilusión de cambio sobre el espíritu del 15M y evitar ser juzgado por cómo se comporta su organización</p></div><p class="article-text">
        Que los partidos pol&iacute;ticos no est&aacute;n en buen momento como forma de intermediaci&oacute;n no lo pone ya casi nadie en duda. La materializaci&oacute;n de los proyectos pol&iacute;ticos y su puesta en pr&aacute;ctica, as&iacute; como la canalizaci&oacute;n de la energ&iacute;a pol&iacute;tica de los ciudadanos para decantar el modelo que marque la convivencia social son los sacros objetivos de los partidos. Sin embargo, la endogamia, las luchas de poder, la necesidad de perpetuaci&oacute;n de personas y estructuras, los han convertido en un problema para los ciudadanos, como confirman las encuestas. La exhibici&oacute;n de sus luchas internas, expresadas como debates democr&aacute;ticos y la evidencia de la priorizaci&oacute;n de sus intereses sobre el de los intereses generales, ha asentado una imagen de inutilidad y de freno a los avances que empujen proyectos m&aacute;s cercanos a las necesidades reales de los ciudadanos. 
    </p><p class="article-text">
        En medio de esta percepci&oacute;n generalizada, los partidos tradicionales optan por la mejora de la experiencia de usuario, renuevan sus estructuras, abren sus puertas a otros perfiles m&aacute;s independientes; o bien, dejan correr el tiempo a la espera de que se pase la fase de incertidumbre y ambig&uuml;edad. Este &uacute;ltimo ser&iacute;a el caso de Partido Popular, que no es capaz de cambiar sus pulmones por branquias para poder seguir respirando, pero en otro h&aacute;bitat distinto. 
    </p><p class="article-text">
        Los partidos nuevos, a los que tambi&eacute;n se podr&iacute;a caracterizar como partidos r&aacute;pidos por la velocidad de irrupci&oacute;n e implantaci&oacute;n en la escena nacional, especialmente Podemos, sin embargo, no est&aacute;n sabiendo responder a esta crisis de percepci&oacute;n de los partidos. Su dirigentes, cuadros y bases pasan por una especie de depresi&oacute;n an&iacute;mica en la creencia de que el mal de los partidos tambi&eacute;n a ellos les ha atacado. Ante esta tristeza del partido de Iglesias la pregunta es &iquest;qu&eacute; deber&iacute;a hacer Podemos? Desde luego, cambiarse el nombre no parece ni lo m&aacute;s sensato ni lo m&aacute;s eficaz, m&aacute;s bien parece una ocurrencia basada en una detecci&oacute;n peregrina del problema. Podemos es el mejor nombre de partido que he visto en tiempo. Representa al nosotros, al grupo, al colectivo que decide junto. Es horizontal y es activo. Es ilusionante y optimista. Es acci&oacute;n y es de futuro. Hace referencia a los ciudadanos. Por favor, no os cambi&eacute;is el nombre. 
    </p><p class="article-text">
        El principal problema del an&aacute;lisis con el que se aborda el balance de Podemos es que se hace sobre su capacidad de ser una organizaci&oacute;n distinta a lo que son los partidos tradicionales, que no lo es. Se juzga el &eacute;xito de este partido en funci&oacute;n de indicadores relacionados con la gesti&oacute;n org&aacute;nica. Esta misma semana tuve la ocasi&oacute;n de asistir a una entrevista de televisi&oacute;n a Lorena Ruiz Huertas, la portavoz de Podemos en la Asamblea de Madrid y entend&iacute; que su capacidad de destruir con buenos argumentos el edificio de los partidos &ldquo;establishment&rdquo; era enorme. Potente discurso de desmontaje de la maquinaria de corrupci&oacute;n y perpetuaci&oacute;n de partidos clientelares. Sin embargo, dudo que se perciba preparada para construir un relato de cambio, que es lo que alent&oacute; realmente el 15M. 
    </p><p class="article-text">
        Podemos debe volver a este marco, a un paisaje de indignaci&oacute;n, pero, sobre todo de esp&iacute;ritu de cambio e ilusi&oacute;n por la posibilidad, el &ldquo;podemos&rdquo;. Un proyecto pol&iacute;tico triunfa cuando lo que realmente importa es el destinatario del proyecto, cuando los electores se sienten en el centro de toda acci&oacute;n. As&iacute; se sintieron los ciudadanos, j&oacute;venes y mayores, en 2011, apelados por un movimiento que se cre&iacute;a de todos. Trasladen esa frase al relato actual de Podemos y digan &ldquo;Volvemos a poder&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Podemos debe construir un nuevo relato de cambio mucho m&aacute;s all&aacute; de qui&eacute;n comanda el proyecto, m&aacute;s all&aacute; de nombres. Esto va de ciudadanos. En Espa&ntilde;a, la gran pregunta que puede construir mayor&iacute;as es la de &ldquo;&iquest;qui&eacute;n puede echar al Partido Popular del Gobierno?&rdquo;. La ilusi&oacute;n del cambio es lo que movilizar&iacute;a bolsas de electores decepcionados, de j&oacute;venes y nuevos votantes. A Podemos le falta reconstruir ese relato y, sobre todo, salir del marco en el que el &eacute;xito de un partido se juzga por c&oacute;mo se comporta la organizaci&oacute;n, y crear uno nuevo en que el que vuelva a prevalecer la capacidad de ilusionar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Imma Aguilar Nàcher]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/deberia-hacer-podemos_129_2821506.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Jan 2018 20:24:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué debería hacer Podemos?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[2018, el año de los olvidados políticos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ano-olvidados-politicos_129_2892480.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6302be68-8062-4cc8-8bc9-79e93e932b6d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es una patología del sistema que sean los propios partidos los que sean percibidos como la causa del problema, si no el problema mismo</p></div><p class="article-text">
        Este es el tercer texto de una suerte de trilog&iacute;a en la que situ&aacute;bamos el a&ntilde;o 2018 con un a&ntilde;o que en lo pol&iacute;tico abr&iacute;a tres caminos de posibilidades e incertidumbres sobre el voto decisivo de los j&oacute;venes, el papel de las mujeres pol&iacute;ticas y el de los olvidados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace un a&ntilde;o, en estas mismas p&aacute;ginas publicaba un art&iacute;culo titulado &ldquo;<a href="http://www.eldiario.es/zonacritica/ano-huerfanos-politicos-izquierda_6_597450256.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">2017, el a&ntilde;o de los hu&eacute;rfanos pol&iacute;ticos</a>&rdquo;, en el que se se&ntilde;alaba el creciente n&uacute;mero de electores que hab&iacute;an perdido su partido de referencia. En definitiva, votantes politizados que tienen la intenci&oacute;n de participar pero que no tienen a qui&eacute;n. Est&aacute;n situados mayoritariamente en el centro izquierda ideol&oacute;gico y han oscilado entre varios partidos. Como no son abstencionistas en rigor, son f&aacute;cilmente movilizables, principalmente por el voto &uacute;til. No son tantos, pero pueden llegar a constituirse en una amplia &eacute;lite influyente. Es muy probable que usted, lectora, lectora, se sienta identificado con este tipo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 2018, cabe a&ntilde;adir otra bolsa de votantes desmovilizados, arrinconados y en los m&aacute;rgenes del sistema que no sienten que la pol&iacute;tica les represente, o les apele. Son abstencionistas radicales. Algunos no han votado nunca y no piensan hacerlo. Sienten que los partidos viven de espaldas a ellos. En Espa&ntilde;a no son demasiados, pero s&iacute; representan masas ingentes de votantes en otros pa&iacute;ses. En Colombia, por ejemplo, la mitad de la poblaci&oacute;n no ha votado nunca ni ha previsto que lo pueda hacer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estos grupos de votantes que quieren o no tiene a quien votar, suman un todo al que podr&iacute;amos denominar &ldquo;los olvidados de la pol&iacute;tica&rdquo;. Son los que m&aacute;s nos deber&iacute;an interesar a la comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica, porque en el caso de poder movilizarlos podr&iacute;an tornar una elecci&oacute;n dando la vuelta como a un calcet&iacute;n a las previsiones. Con muchas precauciones y teniendo en cuenta las muchas razones que confluyeron, podr&iacute;amos decir que los olvidados decantaron el resultado en Estados Unidos a favor de Donald Trump.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si asumimos que son capaces de decantar una elecci&oacute;n, debemos atenernos a que pueden llegar a ser tan decisivos como peligrosos cuando despierten. La &uacute;nica manera de movilizarlos es encontrando el motivo con que se pueda hacerlos despertar, aquel elemento de cambio que realmente les haga salir de sus letargos. Lo cierto es que los partidos tradicionales suelen preferir dejarlos dormidos como a dragones en sus cuevas ante el riesgo de que no sean capaces de alinearlos a su favor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica deber&iacute;a tener respuesta para todo, para todos. Es una patolog&iacute;a del sistema que sean los propios partidos los que sean percibidos como la causa del problema, si no el problema mismo. Siendo as&iacute;, est&aacute;n proliferando otras f&oacute;rmulas de articular la relaci&oacute;n entre los ciudadanos y los proyectos pol&iacute;ticos, como es el de la movilizaci&oacute;n por firmas. Esta f&oacute;rmula, sencilla en muchos pa&iacute;ses, permite que un perfil personal carism&aacute;tico, extravagante, nuevo o con recursos, (o todo a la vez) pueda llevar a cabo una campa&ntilde;a de movilizaci&oacute;n e incluso ser capaz de despertar del letargo pol&iacute;tico a esas masas de olvidados. Suena bien, s&iacute;, pero el riesgo es con qu&eacute; promesa lo haga, a qu&eacute; inquietudes responda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despertar a la bestia de su cueva puede ser paliativo de males mayores, pero tambi&eacute;n puede ser un grave riesgo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Imma Aguilar Nàcher]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Jan 2018 19:44:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[2018, el año de los olvidados políticos]]></media:title>
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