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    <title><![CDATA[elDiario.es - Tasio Oliver]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/tasio_oliver/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Tasio Oliver]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Tú eres la izquierda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/izquierda_129_2635824.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"La unidad popular la queremos todos/as, pero una unidad popular como fin, sin sustanciar, no es más que una milonga de mediocre consumo", afirma el autor</p></div><p class="article-text">
        No, no es el Rey; algunos somos republicanos. Y no, tampoco es el Papa; algunos no nos sometemos a ninguna deificada figura, real o impuesta. Tampoco es el Estado de las cosas, porque las instituciones, como a veces son los &oacute;rganos o las c&uacute;pulas de los partidos, no dejan ver la inmensidad de los debates, y m&aacute;s parecen el Estado de lo muerto, que la disposici&oacute;n del poder real y vivo a construir o derrocar. El soberano es el pueblo; como en las organizaciones pol&iacute;ticas, las asociaciones, o los movimientos sociales, los soberanos son los ciudadanos, las simpatizantes y los militantes, en igualdad de condiciones. Eres t&uacute;; es ella; soy yo.
    </p><p class="article-text">
        Algunos, tambi&eacute;n, queremos construir desde hace ya tres a&ntilde;os un Frente Amplio, transformador y progresista que cambie Espa&ntilde;a y acabe con el sufrimiento de millones de espa&ntilde;oles/as, ya que hay dolor en todos los pueblos de Espa&ntilde;a; construir un horizonte de esperanza en el que la gente, sea cual sea su condici&oacute;n, clase social, procedencia o color, tenga m&aacute;s posibilidades de crecer, humana y colectivamente, de las que tiene hoy d&iacute;a. M&aacute;s posibilidades, en definitiva, de ser felices. Y decidimos, tambi&eacute;n hace ya tres a&ntilde;os, que nuestro lugar era Izquierda Unida, fundamentalmente porque siempre, incluso en los peores momentos de nuestra historia, estuvo persiguiendo esos mismos objetivos.
    </p><p class="article-text">
        No tenemos apego a esas siglas, tanto como a la sentimentalidad y al enorme trabajo de sus gentes durante d&eacute;cadas: IU ahora sigue siendo una herramienta &uacute;til en la medida en que fomentemos sus fortalezas y limemos sus vicios, y antes, en los momentos m&aacute;s oscuros de nuestro pa&iacute;s, el PCE fue nuestro faro, la luz que emanaba libertades y justicia social. Es de respeto el contar con esas gentes y esa trayectoria, en cualquier proceso de acumulaci&oacute;n de fuerzas, y no actuar con desprecio y soberbia.
    </p><p class="article-text">
        Lo que no nos gustar&iacute;a cambiar es la nitidez transformadora del proyecto; claramente superador, y claramente de izquierdas. Ni la capacidad, para muchos la gran fortaleza de IU y hoy completamente en entredicho, de aglutinar dentro de ella desde el socialismo de izquierdas y hasta las posiciones altermundistas, las izquierdas federalistas o nacionalistas, relacion&aacute;ndose todas unitariamente y en condiciones de igualdad con otros actores pol&iacute;ticos. Hacer m&aacute;s magra una organizaci&oacute;n es una extra&ntilde;a manera de acumular fuerzas; y diluirla en pos de una unidad popular, no transformadora, una rara forma de cambiar la realidad. Pero quiz&aacute;s estemos equivocados/as; en cualquier caso, queremos debatir al respecto.
    </p><p class="article-text">
        Muchos seguimos estando, y muchos queremos seguir trabajando, en un espacio como IU: no es un lugar ni son unas siglas; son unos valores y es un compromiso. Podr&iacute;amos llamarnos de otro modo; podr&iacute;amos organizarnos de otra forma; confluir en mil plataformas y a trav&eacute;s de cientos de f&oacute;rmulas posibles (recuerdo a SUMA como una convergencia so&ntilde;ada, y quiz&aacute;s premeditadamente hecha trizas, a la que renunciamos de motu propio); pero no debemos ni queremos renunciar a un espacio amable de encuentro; no debemos ni queremos someternos a imposiciones, ni a vetos, ni a sesgos; sino al consenso y al di&aacute;logo; no debemos ni queremos hacer primar la t&aacute;ctica, sobre los valores; como no debemos ni queremos vender baratos esos valores, de defensa de la igualdad y la justicia sociales, por los que lucharon solos y m&aacute;s profundamente, decenas de miles de compa&ntilde;eros/as, de las izquierdas alternativas, antes que cientos de miles de ciudadanos/as: la transversalidad que ata&ntilde;e a IU debe ser la de la izquierda, primero; para encontrarse con el cambio transversal y social, finalmente.
    </p><p class="article-text">
        Si no es as&iacute; se tratar&aacute; de &lsquo;oportunismo popular&rsquo;, de unos cuantos, antes que de &lsquo;unidad popular&rsquo;, de y para todos/as los que persiguen esos mismos objetivos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        IU debe abrir sus puertas para dejar entrar y ofrecerse a m&aacute;s gente; no abrirlas para echar por la borda esa labor; IU debe hacerse m&aacute;s porosa y m&aacute;s horizontal, y no m&aacute;s vertical su forma de comportarse; los dirigentes y candidatos/as somos herramientas del partido, y no al contrario. Por eso es necesario abrir un debate franco sobre los modelos de convergencia, y que sea toda la base la que decida hacia d&oacute;nde vamos, c&oacute;mo vamos y cu&aacute;les son los objetivos pol&iacute;ticos que perseguimos: la unidad popular la queremos todos/as, pero una unidad popular como fin, sin sustanciar, no es m&aacute;s que una milonga de mediocre consumo.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;De qu&eacute; servir&aacute; una marca blanca al albur de una minor&iacute;a dirigente encapsulada en un discurso meta-pol&iacute;tico e intelectual? S&oacute;lo servir&iacute;a, y con muchos problemas, como estampita de intercambio electoral, y en condiciones de flaqueza; puede venderse, intercambiarse, pero no servir&aacute; para vencer desde la izquierda, en la sociedad espa&ntilde;ola. &iquest;Vencer o ganar, esa era la cuesti&oacute;n para algunos?
    </p><p class="article-text">
        La democracia exige abrir procesos; la igualdad exige democracia; la riqueza de nuestras sociedades exige igualdad y pluralismo, internos tambi&eacute;n; la confluencia, si es de izquierdas, exige respeto y generosidad, amabilidad entre todas esas sentimentalidades de la izquierda, esa pluralidad rica y fuerte que existe; y cuidado de las minor&iacute;as, para que sus ideas, y tambi&eacute;n sus actores, puedan trabajar pol&iacute;ticamente en igualdad de condiciones, aunque no sustituyendo la calidad de lo mayoritario. Nadie que entienda con sangre y burocracia una organizaci&oacute;n, ofrece garant&iacute;as a la sociedad de que su visi&oacute;n y proyecto de sociedad ser&aacute; inclusivo, amplio y amable para todos/as. Estamos en el siglo XXI.
    </p><p class="article-text">
        Y los dirigentes que desde arriba, y sin escuchar; los mandamases que sobre los valores, y por lo electoral; los aparatos y pol&iacute;ticos que en lo interno, y por conveniencia personal, o por tacticismo org&aacute;nico; olvidamos esos valores, esa tradici&oacute;n&hellip; &iquest;Qu&eacute; nueva realidad pol&iacute;tica estamos proponi&eacute;ndonos crear? &iquest;Qu&eacute; le ofrecemos a los espa&ntilde;oles/as como alternativa? &iquest;Algo simplemente nuevo, pero igualmente &lsquo;malo&rsquo; que otros modelos, o ni siquiera nada nuevo bajo el sol?
    </p><p class="article-text">
        Por eso, esas nuevas f&oacute;rmulas, o nuevas siglas, o nuevas caras, o nuevos lemas, debemos estar asentados sobre el exquisito cumplimiento de las normas democr&aacute;ticas y sobre la honestidad pol&iacute;ticas m&aacute;s inmensas; porque constituiremos un nuevo poder, quiz&aacute;s, pero no ejerceremos el poder de una forma diferente si actuamos sobre esas bases caducas. Ese ser&aacute; el secreto del &eacute;xito de las nuevas mareas: su coherencia, su prestigio, su habitabilidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otra lado, t&uacute; y yo, los militantes, las compa&ntilde;eras, si sufrimos debilidad y cobard&iacute;a en nuestras voces, dejaremos que otros acaben con la posibilidad de un cambio real, porque deber&iacute;amos exigir ya que dejen de utilizar esas limitaciones, o relatos, que se pueden convertir en trampas y que finalmente impedir&aacute;n que nadie asalte los cielos; y seremos tercera fuerza unos; otros desaparecer&aacute;n; y quiz&aacute;s los mejores, como en las auton&oacute;micas y locales pasadas, en sus espacios y territorios, den lecciones de fortaleza&hellip; Pero los mejores no siempre son los m&aacute;s votados, y Espa&ntilde;a seguir&aacute; desangr&aacute;ndose porque necesita del entendimiento de todos nosotros/as para cambiar de las manos de ellos/as.
    </p><p class="article-text">
        Esta es una humilde opini&oacute;n. He sufrido los envites de la praxis pol&iacute;tica cl&aacute;sica con crudeza, y de muchos/as que hoy enarbolan la nueva<em> real politik</em>, y viv&iacute; con ilusi&oacute;n el alba del 15M, intentando no perder de vista sus ense&ntilde;anzas. Seguramente me habr&eacute; equivocado, como todos/as, pero por eso muchos seguimos hoy vinculados, desde la base de esos partidos, con la labor de multiplicar las corrientes, aumentar los espacios, que pidan encuentro y participaci&oacute;n, honestidad y valent&iacute;a, construcci&oacute;n y amabilidad. Las matanzas no son siempre sin&oacute;nimo de pol&iacute;tica (o&iacute; hace poco en una afamada serie de televisi&oacute;n).
    </p><p class="article-text">
        Y con esa valent&iacute;a a la que apelo, tambi&eacute;n aviso, porque creo que es mi deber por el bien de la convergencia y del encuentro de todos/as, de que entre nuevas apuestas pol&iacute;ticas subsisten los mismos tics que sufrimos de anta&ntilde;o: verticalidad, presidencialismo, proyecci&oacute;n y escarnio p&uacute;blico de disidentes, incoherencias pol&iacute;ticas seg&uacute;n los procesos, etc. Y no me gusta. No digo que sean malintencionados; pero perviven en nuestra praxis. Si los hubiera cometido yo, mea culpa, empiezo por m&iacute; esa revisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Termino. Ya seas t&uacute;, una militante de IU, un simpatizante de Podemos, un miembro de la izquierda socialista, o una activista de las izquierdas federalistas y nacionalistas, apelo a vosotros/as para que digamos todos/as, y a todos/as nuestras c&uacute;pulas, ABRID EL DEBATE; SED FRATERNOS; SED AMABLES; FINALMENTE, DEJADNOS INTERVENIR Y DECIDIR; porque todos somos izquierda y todos tenemos el compromiso, y el deber, de ganar Espa&ntilde;a desde un Frente Amplio de Progreso, ofreciendo una alternativa pol&iacute;tica clara, tambi&eacute;n en un ejercicio del poder diferente, con la que la sociedad salga ganando.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tasio Oliver]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/izquierda_129_2635824.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Jun 2015 17:21:22 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Tú eres la izquierda]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[IU - Izquierda Unida,Izquierda Abierta,Unidad Popular]]></media:keywords>
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