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    <title><![CDATA[elDiario.es - Mariluz García]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/mariluz_garcia/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Mariluz García]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[“Es terrible tener que decirle a tu hijo de 13 años que trabaje”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/savethechildren/terrible-tener-decirle-anos-trabaje_132_2625190.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/49dded5b-554a-44fb-bff3-a99433d58f55_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Es terrible tener que decirle a tu hijo de 13 años que trabaje”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El 85% de los sirios que se han instalado en Jordania huyendo de la guerra vive fuera de los campos de refugiados, en las zonas más pobres del país. Los adultos no tienen permiso para trabajar y, en la mayoría de los casos, son los niños, como Hassan, quienes trabajan para mantener a su familia.</p></div><p class="article-text">
        Nada m&aacute;s sentarnos, Hassan apoya la cabeza en la pared desconchada de su casa y se queda dormido. Les preguntamos a sus padres si est&aacute; bien. &ldquo;Lleva todo el d&iacute;a trabajando&rdquo;, nos dicen. Tiene 13 a&ntilde;os y es el sustento de sus padres y sus seis hermanos. Huyeron de un hogar devastado por las bombas en Siria y se instalaron en Al Mafraq, al norte de Jordania, a unos 10 kil&oacute;metros de la frontera con su pa&iacute;s. Forman parte del 85% de refugiados sirios que vive fuera de los campos, en las zonas m&aacute;s pobres. Dicen que la vida en un campo de refugiados es casi como una c&aacute;rcel, donde tienen todas las necesidades cubiertas, pero no pueden prosperar. Lo que tienen fuera no es mucho mejor.
    </p><p class="article-text">
        Los refugiados sirios no tienen permiso de trabajo en Jordania, corren el riesgo de ser deportados si la polic&iacute;a les descubre, as&iacute; que son los ni&ntilde;os como Hassan quienes hacen, ilegalmente, de motor familiar. Hassan recoge pl&aacute;stico y chatarra para venderla. Trabaja seis meses y, solo si ha ganado lo suficiente, va al colegio otros seis. &ldquo;No nos lo vamos a perdonar nunca. Como padre es terrible decirle a tu hijo que trabaje&rdquo;, nos dicen sus padres, &ldquo;pero lo que gana trabajando es lo que nos permite vivir, no nos queda otra opci&oacute;n&rdquo;. A su lado, en una de las colchonetas que hacen las veces de sof&aacute; por el d&iacute;a y de cama por la noche, hay una pila de trozos de hormig&oacute;n que se acaban de caer del techo. &ldquo;Se ha desplomado de repente, la ni&ntilde;a estaba durmiendo a un par de metros, no quiero ni pensar qu&eacute; hubiera pasado si se le llega a caer encima&hellip;&rdquo;. Miran los escombros igual que miran a sus hijos, con una desesperanza que apabulla. La misma que encontramos en los ojos de Jasem. Cuando, tras un bombardeo, su mujer cay&oacute; al suelo y nunca m&aacute;s se levant&oacute;, decidi&oacute; que era hora de marcharse de Siria. En su caso, su hijo mayor, de 16 a&ntilde;os, es quien recorre las calles vendiendo dulces para traer algo de dinero a casa. En el patio al que da la casa de Jasem y las de varias familias sirias, una ni&ntilde;a de apenas cuatro a&ntilde;os me pide que la levante en brazos. Yo no entiendo su &aacute;rabe ni ella mi castellano, pero la mirada de un ni&ntilde;o es idioma universal. Me cuesta cogerla porque lleva una mochila que pesa m&aacute;s que ella. Le pregunto a su hermano mayor por qu&eacute; no la deja en el suelo para jugar. &ldquo;Es la &uacute;nica de todos los ni&ntilde;os que hay aqu&iacute; que tiene una mochila llena de libros, por eso no se la quita nunca&rdquo;. Sabe que tiene suerte. Entre 10.000 y 30.000 ni&ntilde;os sirios refugiados en Jordania no tienen acceso a una educaci&oacute;n de calidad.
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        De los casi 700.000 sirios &ndash; m&aacute;s de la mitad ni&ntilde;os- que se encuentran en Jordania, unos 85.000 viven en el campo de Za'atari, el segundo campo de refugiados m&aacute;s grande del mundo, que equivale en tama&ntilde;o a la quinta ciudad m&aacute;s grande del pa&iacute;s. &ldquo;Aqu&iacute; tenemos un sitio donde dormir, comemos, respiramos, pero no vivimos. Esto no es vivir&rdquo;, nos dice Moustafa. Es lo que piensa la mayor&iacute;a de los refugiados que, como &eacute;l, se han resignado a la vida entre m&oacute;dulos de pl&aacute;stico y mares de arena. Un matrimonio que no alcanza la treintena nos cuenta que sus hijas son el &uacute;nico motivo por el que salieron de Siria, &ldquo;queremos que tengan educaci&oacute;n, que tengan un futuro, ya que nosotros no lo tenemos, nosotros ya no esperamos nada de la vida&rdquo;. Sohaib, uno de los trabajadores sociales de Save the Children, les promete que en un mes les har&aacute; cambiar de opini&oacute;n. Como &eacute;l, cientos de personas trabajan con la ONG en el campo, no solo para asegurar la educaci&oacute;n, la salud, la nutrici&oacute;n y la protecci&oacute;n de los ni&ntilde;os, sino para ayudarles a ellos y a sus padres a entender la nueva realidad en la que viven, muy distinta a su vida en Siria. &ldquo;Echo de menos el color verde de Siria, all&iacute; ten&iacute;a un jard&iacute;n, aqu&iacute; me levanto y solo veo polvo. Nos hemos comprado un p&aacute;jaro porque nos recuerda a nuestro hogar all&iacute;&rdquo;, nos dice una ni&ntilde;a.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Es imposible no contagiarte de la resignaci&oacute;n de estos refugiados. Acaba de empezar el quinto a&ntilde;o de una guerra que, por el momento, no tiene visos de acabar y, aunque lo hiciera, con el pa&iacute;s pr&aacute;cticamente destruido no tendr&iacute;an un sitio al que volver. Por eso, las organizaciones que trabajan en la regi&oacute;n no se cansan de pedir a la comunidad internacional que no mire para otro lado. El futuro de 5,6 millones de ni&ntilde;os &ndash;los que se calcula que est&aacute;n afectados por el conflicto- depende de ello.
    </p><p class="article-text">
        Te dejamos m&aacute;s informaci&oacute;n <a href="http://www.savethechildren.es/emergencia.php?id=1&amp;utm_source=eldiarioes&amp;utm_medium=Blog&amp;utm_content=PostMariLuz&amp;utm_campaign=Siria" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sobre nuestro trabajo en Siria</a>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mariluz García]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Jun 2015 18:49:42 +0000]]></pubDate>
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