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    <title><![CDATA[elDiario.es - François Ralle Andreoli]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/francois_ralle_andreoli/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - François Ralle Andreoli]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Chalecos amarillos: la transición ecológica será justa o no será]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/chalecos-amarillos-transicion-ecologica-justa_132_1801957.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/47585a1f-4e40-41ac-a64c-f4919f4c110b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Chalecos amarillos: la transición ecológica será justa o no será"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los chalecos amarillos son los perdedores de una política equivocada, injusta e insostenible. Provienen de regiones periurbanas dependientes del coche y donde la austeridad ha mermado los servicios públicos</p><p class="subtitle">Para ganarse a las personas atrapadas en el sistema, la transición ecológica sólo puede ser justa y no dejar a nadie atrás: son dos caras de la misma moneda</p></div><p class="article-text">
        Nadie los esperaba. Sin partido, sin ideolog&iacute;a. En cuesti&oacute;n de d&iacute;as se han colocado en todas las portadas europeas y han hecho recular al mism&iacute;simo presidente de la Rep&uacute;blica francesa. &iquest;Pero, quienes son los &ldquo;chalecos amarillos&rdquo;? &iquest;Revolucionarios modernos o reaccionarios anti-ecolog&iacute;a? &iquest;Y qu&eacute; lecciones podemos aprender desde Espa&ntilde;a? Veamos.
    </p><p class="article-text">
        Primero recordemos el contexto pol&iacute;tico franc&eacute;s: no es nada boyante para Emmanuel Macron y su gobierno. Con una cuota de popularidad por los suelos, el presidente galo enfrenta graves dificultades desde este verano. Adem&aacute;s del <a href="https://www.publico.es/internacional/benallagate-macron-cuerdas.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">'esc&aacute;ndalo Benalla'</a>, la dimisi&oacute;n del popular ministro ecologista Nicolas Hulot puso en evidencia que quien gobierna en Francia son los lobbys agroindustriales de la energ&iacute;a nuclear y de la caza.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, no hab&iacute;a cuajado hasta ahora ninguna l&iacute;nea fuerte de oposici&oacute;n o movimiento que ponga en jaque a la mayor&iacute;a absoluta de la que goza. Hasta ahora. Con los &ldquo;chalecos amarillos&rdquo;, el gobierno franc&eacute;s se enfrenta a una revuelta auto-organizada, sorprendente, polim&oacute;rfica, l&iacute;quida, sin afiliaci&oacute;n partidista o sindical, y apoyada por una gran mayor&iacute;a social del pa&iacute;s. Y desde su t&iacute;pico desprecio a cualquier tipo de oposici&oacute;n, sea parlamentaria o social, Macron no ha sabido hasta el momento contrarrestarlos.
    </p><h3 class="article-text">Una pol&iacute;tica equivocada, injusta e insostenible</h3><p class="article-text">
        Y eso que la reivindicaci&oacute;n inicial de los chalecos amarillos era muy b&aacute;sica: oponerse al aumento del precio del carburante. Es l&oacute;gico: los chalecos amarillos representan en su mayor&iacute;a a gente que proviene de regiones periurbanas donde los recortes y la austeridad han mermado los servicios p&uacute;blicos y la presencia del Estado en materia de sanidad, seguridad o transporte. M&aacute;s a&uacute;n, las leyes que promovi&oacute; Macron cuando era ministro de Hollande aceleraron este fen&oacute;meno quitando servicios ferroviarios para sustituirlos por autobuses low cost, de los que muchas l&iacute;neas ya han cerrado. Resultado, la gente aislada de peque&ntilde;as ciudades y pueblos del interior no tienen otra que coger el coche para cubrir distancias importantes. En el presupuesto familiar de la Francia vac&iacute;a, uno tiene que decidir entre pagar la gasolina o pagar las facturas.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que, de forma estructural, muchos franceses est&aacute;n atrapados en un sistema socio-econ&oacute;mico perverso. Durante d&eacute;cadas, el Estado franc&eacute;s y el lobby automovil&iacute;stico apoyaron el desarrollo industrial del coche di&eacute;sel as&iacute; como la expansi&oacute;n urban&iacute;stica dependiente del coche individual. En un pa&iacute;s donde aumentan las desigualdades, la dilataci&oacute;n periurbana no ha parado de expulsar a las personas m&aacute;s humildes y tambi&eacute;n a las clases medias lejos de los centros urbanos y de multiplicar los trayectos motorizados en zonas rurales con escuelas o servicios b&aacute;sicos cada vez m&aacute;s lejanos. Los chalecos amarillos son los perdedores de una pol&iacute;tica industrial y territorial equivocada e insostenible.
    </p><h3 class="article-text">Transici&oacute;n ecol&oacute;gica y justa, caras de la misma moneda</h3><p class="article-text">
        Ahora bien, &iquest;no aumentar el precio del carburante es la respuesta correcta? Seamos claros: no. Hoy la fiscalidad ecol&oacute;gica es altamente necesaria para luchar&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/tribunaabierta/Ciudades-salvan-vidas_6_772782727.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">contra la contaminaci&oacute;n del aire</a> y contra el cambio clim&aacute;tico, para moderar el uso del coche individual y repensar nuestro modelo territorial, reducir la factura petrolera y nuestra dependencia a dictaduras como Arabia Saud&iacute;,&nbsp;<a href="http://florentmarcellesi.eu/2013/10/09/la-crisis-economica-es-tambien-una-crisis-ecologica/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">anticipar el fin del petr&oacute;leo barato</a> y abundante as&iacute; como para acelerar nuestra transici&oacute;n hacia las energ&iacute;as renovables y una movilidad sostenible.
    </p><p class="article-text">
        Pero esto funcionar&aacute; &uacute;nicamente si los poderes p&uacute;blicos ponen en el centro de sus pol&iacute;ticas ecol&oacute;gicas a las clases dependientes del coche contaminante y les ayudan a dar el salto a otro modelo m&aacute;s sano y sostenible. Porque lo que est&aacute; realmente en cuesti&oacute;n es si utilizamos la transici&oacute;n ecol&oacute;gica para reforzar el statu quo y profundizar las actuales desigualdades o, por el contrario, como una oportunidad para construir una sociedad m&aacute;s justa y deseable con sus enormes beneficios en t&eacute;rminos de empleo y salud. Por eso no hay duda, para ganarse a las personas atrapadas en el sistema, la transici&oacute;n ecol&oacute;gica s&oacute;lo puede ser justa y <a href="https://www.eldiario.es/euroblog/futuro-carbon_6_610049020.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no dejar a nadie atr&aacute;s</a>. Ecolog&iacute;a y justicia son dos caras de la misma moneda.
    </p><p class="article-text">
        Exactamente lo contrario de lo que hace Macron. Despu&eacute;s de suprimir el impuesto sobre el patrimonio en favor de las clases m&aacute;s ricas, abandona a las clases populares y medias periurbanas al no redistribuir lo suficiente la fiscalidad ecol&oacute;gica. De los 33 mil millones que puede recaudar con el aumento del precio de los carburantes, solo revierte 7 mil millones en medidas de acompa&ntilde;amiento social. No puede ser: cada euro recaudado con la fiscalidad ecol&oacute;gica tiene que ir a la transici&oacute;n justa. Cada euro recaudado tiene que ayudar a las personas trabajadoras que hoy no tienen otra que ir en coche para trabajar, poniendo a su disposici&oacute;n m&eacute;todos alternativos para moverse (coche compartido, <a href="https://reporterre.net/On-peut-se-passer-d-auto-dans-le-rural-montrent-l-Allemagne-l-Italie-et-l" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">transporte p&uacute;blico eficiente en zonas rurales como ya hacen Alemania o Italia</a>, etc.), ayudas econ&oacute;micas para comprar un coche m&aacute;s limpio y, a m&aacute;s largo plazo, una remodelaci&oacute;n territorial sostenible.
    </p><p class="article-text">
        Y por &uacute;ltimo, no nos olvidemos de los fabricantes automovil&iacute;sticos. Se han aprovechado durante a&ntilde;os de la pol&iacute;tica del gobierno a favor de una tecnolog&iacute;a peligrosa para la salud. <a href="https://www.huffingtonpost.es/florent-marcellesi/escandalo-volkswagen-el_b_8245984.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Como vimos con el 'dieselgate</a>', adem&aacute;s han mentido de forma repetida y sistem&aacute;tica sobre las emisiones reales de sus veh&iacute;culos. Es hora de que contribuyan a la transici&oacute;n ecol&oacute;gica y justa, de modo que parte de sus beneficios acumulados vaya a la reconversi&oacute;n de sus trabajadores y a tecnolog&iacute;as m&aacute;s limpias para as&iacute; abandonar cuanto antes la producci&oacute;n de coches da&ntilde;inos para la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        No, Macron no es el presidente de la transici&oacute;n ecol&oacute;gica. Y lo es a&uacute;n menos de la transici&oacute;n justa. Sin embargo, su reacci&oacute;n de recular ante este estallido social es una oportunidad para aprender dos lecciones fundamentales que ayuden a llevar a cabo dicha transici&oacute;n. Primero, es necesario escuchar el hartazgo social, fruto de un profundo malestar ante pol&iacute;ticas injustas. Conviene entender el profundo sentir de abandono y desigualdad para evitar que pase factura en las calles y d&eacute; alas a la extrema derecha. Segundo, es necesario dar respuestas a la altura de los retos del siglo XXI que sean a la vez sinceras (nuestro modelo de desarrollo es insostenible), emp&aacute;ticas (hay que ayudar los que m&aacute;s sufren y pierden) y de futuro (abren oportunidades sociales). Ya sea en Francia, en Espa&ntilde;a o en el resto de Europa, la transici&oacute;n ecol&oacute;gica ser&aacute; justa o no ser&aacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Florent Marcellesi, François Ralle Andreoli]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/chalecos-amarillos-transicion-ecologica-justa_132_1801957.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Dec 2018 20:24:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Chalecos amarillos: la transición ecológica será justa o no será]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Ecologismo,Transición ecológica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ola Macron, racionalidad de la irracionalidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ola-macron-racionalidad-irracionalidad_129_3321978.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7da9a168-c0d8-4255-ac13-b3ddcdcc896b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La ola Macron, racionalidad de la irracionalidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La nueva izquierda está todavía (o una vez más) en fase de construcción, de oposición, de consolidación. Pero, como demuestra el caso Macron, la nueva derecha es muy rápida, muy eficiente, versátil y móvil</p></div><p class="article-text">
        Qu&eacute; peculiares y movedizos son los tiempos pol&iacute;ticos actuales. &iquest;Qui&eacute;n pensar&iacute;a hace unos meses que uno de los pilares del gobierno de Manuel Valls, uno de los m&aacute;s impopulares de toda la historia de la quinta Rep&uacute;blica francesa iba a conseguir el hold&rsquo;up m&aacute;s brillante de la pol&iacute;tica reciente? &iquest;Qui&eacute;n iba a pensar que a pesar de ser subsecretario del presidente Hollande y su ministro de Econom&iacute;a, Emmanuel Macron podr&iacute;a hacerse con el poder ganando con mayor&iacute;a absoluta y una l&iacute;nea pol&iacute;tica muy cercana a la de su mentor Valls, seguramente m&aacute;s radical a&uacute;n? Una suerte de Albert Rivera que se hubiera comprometido en un gobierno de Rajoy, pero consiguiendo desvincularse de su balance impopular y logrando con una formaci&oacute;n pol&iacute;tica improvisada una mayor&iacute;a en pocos meses.
    </p><p class="article-text">
        No lo ten&iacute;a ganado Emmanuel Macron, para nada, y eso nos dice mucho de la irracionalidad y emotividad de los comportamientos electorales actuales. No olvidemos que se aprovech&oacute; en gran parte del pinchazo del l&iacute;der de la derecha Fillon y de sus esc&aacute;ndalos. Pas&oacute; a segunda vuelta con poco margen, con menos del 25% de los votos, el peor resultado desde Jacques Chirac, a pesar de beneficiarse del apoyo de los grandes grupos de comunicaci&oacute;n y del CAC 40, nuestro IBEX 35. Gran parte del fen&oacute;meno Macron empieza en ese tiempo corto, debido al efecto presidencialista del sistema pol&iacute;tico franc&eacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La f&oacute;rmula radica en dos elementos centrales: uno m&aacute;s peculiarmente franc&eacute;s y el otro m&aacute;s propio de las tendencias pol&iacute;ticas actuales de electorados desorientados que buscan sobre todo castigar a las f&oacute;rmulas tradicionales.
    </p><p class="article-text">
        El primero es obviamente el papel sist&eacute;mico del <em>&ldquo;outsider</em> antisistema&rdquo; que es el Front National de Marine Le Pen. Su electorado es hoy en d&iacute;a doble. Por un parte, existe obviamente una base fiel y convencida por la propuesta de autarquismo nacionalista excluyente. Por otro lado, se suma a un electorado vol&aacute;til que utiliza el bolet&iacute;n FN &ldquo;como se juega a la loter&iacute;a&rdquo;, probando la &uacute;ltima opci&oacute;n de cambio existente en el tablero, como lo teoriza el soci&oacute;logo Alexandre D&eacute;z&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        La clasificaci&oacute;n a segunda vuelta de Marine Le Pen y su papel mediocre ha permitido simplificar a ultranza la gram&aacute;tica pol&iacute;tica. Permiti&oacute; que no hubiera debate de fondo sobre un modelo de futuro a pesar de que Francia est&eacute; bastante tocada por las pol&iacute;ticas liberales cortoplacistas de las secuencias Sarkozy/Hollande.
    </p><p class="article-text">
        En segunda vuelta, la dial&eacute;ctica Macron/Le Pen se reduc&iacute;a en los medios de comunicaci&oacute;n centrales a democracia o infierno. Ya no se pod&iacute;a ni permitirse uno el m&iacute;nimo matiz sobre el sistema presidencial franc&eacute;s, o sobre las propuestas de Macron, sin caer en las acusaciones de peligroso defensor de Le Pen profesadas por los mismos medios <em>mainstream</em> que han ayudado en gran parte a &lsquo;desdiabolizar&rsquo; a Marine Le Pen en a&ntilde;os anteriores.
    </p><p class="article-text">
        Esa centralidad de la que se ha beneficiado Macron en ese periodo, combinada con el sufragio mayoritario franc&eacute;s, le permiti&oacute; cosechar el m&aacute;ximo &eacute;xito en las generales, en contradicci&oacute;n con la fragmentaci&oacute;n del voto de la primera vuelta de las presidenciales. El Front National fracasa una vez m&aacute;s en su intento, pero sigue fortaleciendo su mercado electoral, supera los 11 millones de votos y aumenta su fuerza econ&oacute;mica con 8 diputados, muchos m&aacute;s que los previstos a pesar de sus malos resultados y del sistema electoral.
    </p><p class="article-text">
        El segundo factor del &eacute;xito se debe a la habilidad del propio Macron que ha sabido interpretar el hartazgo generalizado hacia los partidos tradicionales y absorber desde el &ldquo;centro derecha&rdquo; una suerte de indignaci&oacute;n transversal, dando la impresi&oacute;n de que encabezaba un &ldquo;movimiento&rdquo; nuevo. Una vez m&aacute;s encontramos muchos puntos en com&uacute;n con el contrafuego Ciudadanos en Espa&ntilde;a (no es por nada que los dos partidos se hayan aliado), pero con un l&iacute;der que ha sabido ser m&aacute;s convincente y brillante que Rivera, desbordando a las fuerzas tradicionales.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de haber dislocado al Partido Socialista franc&eacute;s desde dentro y luego desde fuera, atrayendo numerosos barones oportunistas, Macron ha absorbido literalmente gran parte del voto conservador y dejado muy tocado a nuestro PP, Les R&eacute;publicains, que ten&iacute;an el viento en popa hace poco todav&iacute;a. Para ello, ha construido un gobierno de campa&ntilde;a electoral con piezas claves de la derecha, dejando desorientados a los conservadores. De tal manera que la Gran Coalici&oacute;n de Macron es mucho m&aacute;s eficiente (y peligrosa) que la f&oacute;rmula alemana, porque no radica en una coalici&oacute;n sino en un movimiento que no depender&aacute; de ning&uacute;n &oacute;rgano partidista sino del propio presidente.
    </p><p class="article-text">
        El efecto Macron es finalmente una gran operaci&oacute;n de comunicaci&oacute;n, una cortina de humo sobre su propio balance en el gobierno Hollande: el abandono de empresas francesas estrat&eacute;gicas y una primera reforma laboral cuyo balance es mediocre y no ha creado empleo (las leyes Macron y el Khomri). Macron ha creado una moda de tipo Kennedy, con golpes de imagen, como su supuesta resistencia a Trump, y lanzado una ola imparable que obtiene m&aacute;s de 300 diputados, muchos de los cuales son perfectos desconocidos sacados de castings empresariales y que no han tenido casi tiempo de hacer campa&ntilde;a. Bastaba una foto suya con Macron y sacaban mayor&iacute;a. El nuevo presidente franc&eacute;s prepara un choque de reformas liberales que podr&aacute; realizar con ese Parlamento en un tiempo r&eacute;cord, con posibilidad de gobernar por ordenanzas sin debate parlamentario.
    </p><p class="article-text">
        Hay una parte absolutamente irracional en este fen&oacute;meno, muy t&iacute;pica de algunos momentos de la historia pol&iacute;tica francesa, una suerte de neo-bonapartismo que recuerda al &eacute;xito del general Boulanger, que en los a&ntilde;os 1890 casi hizo vacilar a la Rep&uacute;blica. Pero, no olvidemos que ese &eacute;xito de Macron radica tambi&eacute;n en la enorme abstenci&oacute;n en las elecciones legislativas, que nos dice mucho de la fragmentaci&oacute;n del electorado en Francia entre una sociedad integrada, clase media o alta que se siente protegida por el modelo franc&eacute;s y atra&iacute;da por la aventura de la &ldquo;tercera v&iacute;a&rdquo; a lo Macron, y por otra una juventud y un electorado popular que viven en el miedo por el futuro, pero se han vuelto a desmovilizar muy r&aacute;pidamente.
    </p><p class="article-text">
        La sorpresa de la primera vuelta la caus&oacute; la Francia Insumisa de M&eacute;lenchon. Por primera vez en a&ntilde;os, una fuerza de izquierdas renovada consegu&iacute;a despertar a gran parte de ese electorado disgustado y adormecido, la mayor&iacute;a de j&oacute;venes, con una f&oacute;rmula tambi&eacute;n rompedora fuera de los partidos. Su jefe de campa&ntilde;a, Manuel Bompard, se ha inspirado mucho en lo que ocurre en Espa&ntilde;a y ha dialogado a menudo sobre populismo con Chantal Mouffe. Pero, es relevante destacar c&oacute;mo ese mismo electorado en el marco franc&eacute;s es sumamente fr&aacute;gil y dif&iacute;cil de consolidar. Despu&eacute;s de la semi-derrota de M&eacute;lenchon por apenas 600.000 votos, este perfil se ha quedado en parte en casa estos &uacute;ltimos d&iacute;as, en las generales. Como si ya todo estuviera perdido. Qu&eacute; duro es defender a los de abajo.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; queda de la izquierda y de su papel en esta fase?</h3><p class="article-text">
        Frente a esa marea parlamentaria <em>macroniana</em> y neoliberal, tendremos un grupo de resistencia, unos 25 diputados entre comunistas y insumisos, casi el mismo n&uacute;mero que los socialistas, que han obtenido su peor resultado en la historia. No creo que la Francia Insumisa haya acabado con el Partido Socialista franc&eacute;s. Este, como su hom&oacute;logo espa&ntilde;ol, est&aacute; en una encrucijada donde se juega su futuro entre los &ldquo;susanistas franceses&rdquo; que miran hacia Macron y los dem&aacute;s que han entendido que el giro a la derecha de Hollande ha sido el que ha castigado el electorado. No obstante, la asamblea no permitir&aacute; un gran trabajo de oposici&oacute;n y es probable que la resistencia venga una vez m&aacute;s de la calle, como en &eacute;pocas de Valls y de Sarkozy.
    </p><p class="article-text">
        Si miramos el balance de la izquierda europea en estos &uacute;ltimos a&ntilde;os, a la luz del ejemplo franc&eacute;s, nos hacemos una serie de preguntas: &iquest;c&oacute;mo inventar f&oacute;rmulas renovadoras y ganadoras desde otra perspectiva? &iquest;Es posible conseguir una transversalidad rompedora desde nuestras propuestas?
    </p><p class="article-text">
        Solo Alexis Tsipras consigui&oacute; ese verdadero sorpasso que tantos han intentado, antes de que la Troika se dedicar&aacute; a aniquilar el ejemplo griego. Salvo en el caso portugu&eacute;s, se ha perdido en todos los escenarios hasta ahora a pesar de la terrible secuencia de la crisis europea econ&oacute;mica, social y pol&iacute;tica. Se resiste una gran parte del electorado de las democracias europeas (bien sujetado por las herramientas dominantes) en apostar por la novedad &ldquo;populista&rdquo;. Y uno se pregunta c&oacute;mo es posible abarcar a la vez, en una misma propuesta, un electorado popular indignado asustado y disgustado, y una clase media tocada, que ha dejado mucho en el camino pero que todav&iacute;a tiene un pie dentro de la sociedad de bienestar, en particular en Francia, y sigue apostando por la seguridad, por &ldquo;Europa&rdquo;, por los &ldquo;necesarios sacrificios&rdquo; que las instituciones europeas, los medios <em>mainstream</em> y los pol&iacute;ticos tradicionales les proponen. Podemos en su primera fase consigui&oacute; esa apuesta transversal en Espa&ntilde;a, pero parece que se ha estancado y con &uacute;nica opci&oacute;n para gobernar, que es la de pactar con el PSOE, con todo el riesgo y la incertidumbre que eso supone. Sigue siendo, junto a la Francia Insumisa, la experiencia m&aacute;s exitosa.
    </p><p class="article-text">
        La nueva izquierda est&aacute; todav&iacute;a (o una vez m&aacute;s) en fase de construcci&oacute;n, de oposici&oacute;n, de consolidaci&oacute;n. Pero, como demuestra el caso Macron, la nueva derecha es muy r&aacute;pida, muy eficiente, vers&aacute;til y m&oacute;vil. Absorbe nuestras estrategias y las hace suyas, como los avatares Macron/Rivera. Nos est&aacute; ganando la carrera, si no conseguimos f&oacute;rmulas tal vez imperfectas, pero posibles, como en el caso portugu&eacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[François Ralle Andreoli]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ola-macron-racionalidad-irracionalidad_129_3321978.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Jun 2017 19:16:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La ola Macron, racionalidad de la irracionalidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Emmanuel Macron,Francia Insumisa,Podemos,Jean-Luc Mélenchon]]></media:keywords>
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