<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Nacho Vigalondo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/nacho_vigalondo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Nacho Vigalondo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/513249/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Para qué sirve El Hematocrítico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/sirve-hematocritico_129_10742831.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1f1cbf50-899e-4b88-ac6c-91a75398225a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Para qué sirve El Hematocrítico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Podemos pensar que la muerte de Hemato ha sido especialmente cruel. También podemos pensar lo contrario, que al irse ha redondeado la lección. Que si vives como él no necesitas 70 años para dejar atrás una obra, una huella, una cicatriz triunfal en la memoria</p></div><p class="article-text">
        La generaci&oacute;n de Miguel L&oacute;pez, Hemato, la nuestra, tiene la exclusividad de conocer por igual a un mundo con y sin Internet. Pasar de una juventud con un n&uacute;mero de tel&eacute;fono y una direcci&oacute;n de correos a una vida adulta con <em>nickname</em> y avatar. Preguntarnos&nbsp;&iquest;para qu&eacute; sirve Internet? a una edad en la que t&eacute;cnicamente ya no eres joven.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cada vez son m&aacute;s los que no conocen ese primer mundo. Esos tendr&aacute;n que hacer un esfuerzo para imaginar c&oacute;mo se gestionaban entonces las ganas de proyectarte, de demostrar que existes, de explicar qu&eacute; piensas y qu&eacute; puedes hacer. No digamos al mundo, sino a la persona que tienes delante. Y, tras toda una juventud de corto alcance, boom, Internet. Chats, foros, blogs. La muerte de la distancia. La muerte de la timidez. De repente se nos abre la posibilidad de existir a otra escala, de construir una nueva personalidad.
    </p><p class="article-text">
        Una nueva generaci&oacute;n de promesas pero tambi&eacute;n de cat&aacute;strofes, claro. Porque a la pulsi&oacute;n de comunicarse se unen la necesidad de imponerse, las ansias de competici&oacute;n, las ganas de follar, la tentaci&oacute;n del sadismo an&oacute;nimo, la ilusi&oacute;n de impunidad. Durante los primeros quince a&ntilde;os de Internet muchos pertenecientes a la &ldquo;generaci&oacute;n bisagra&rdquo; cocieron a fuego lento una ruina reputacional que empa&ntilde;ar&iacute;a el resto de sus vidas. Todo por hacerse la pregunta &iquest;para qu&eacute; sirve Internet? y considerar que la respuesta era la resurrecci&oacute;n de una adolescencia que ya era lejana. Una segunda inmadurez por obra y gracia de una tecnolog&iacute;a barata y accesible que permit&iacute;a renovar las formas de flirteo, acoso y agresi&oacute;n. Una exhibici&oacute;n p&uacute;blica de complejos y rencores impensable en las distancias cortas.
    </p><p class="article-text">
        Muchos adultos, algunos cultos y creativos, usaron Internet como una plataforma para la venganza contra el bullying sufrido a&ntilde;os atr&aacute;s y contra la frustraci&oacute;n sexual en constante actualizaci&oacute;n. La nueva identidad resultante, un abus&oacute;n 2.0 cada vez menos an&oacute;nimo, cada vez m&aacute;s marginal, se convertir&iacute;a en una condena. Nadie les alert&oacute;, ni a ellos ni a nadie, de que Internet pod&iacute;a tener un efecto devastador en nuestro futuro. Incluso en el de aquellos que la interpretaron como un espacio ilusorio de efecto inmediato y reversible, una mera sucesi&oacute;n de tragos de dopamina en forma de pecados port&aacute;tiles.
    </p><p class="article-text">
        La historia de Miguel es un anticuerpo contra todas las anteriores. Es la de un profesor de primaria gallego que con treinta y pico a&ntilde;os se hace la misma pregunta. Para qu&eacute; demonios sirve Internet. Y la respuesta que obtuvo por aquel entonces ya es leyenda a d&iacute;a de hoy.
    </p><p class="article-text">
        Le imagino con las mismas debilidades y maldades de todo hijo de vecino. Pero desde el mismo momento en que se inventa un <em>nick</em> y se pone a Patricio de avatar se entrega al cien por cien a sus dos grandes pasiones benignas, la comedia y la curiosidad por el otro. Lo primero no necesita aclaraci&oacute;n. Lo segundo explica c&oacute;mo se comport&oacute; con sus alumnos, con sus amigos y con sus &iacute;dolos. Hemato nos conquist&oacute; a tantos, a tant&iacute;simos, desde la honesta curiosidad por nuestro trabajo y nuestros dilemas, da igual que fueras Berto Romero o un chaval de 20 a&ntilde;os compartiendo listas de Spotify.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Permitidme a&ntilde;adir un dato personal. Conoc&iacute; a Hematocr&iacute;tico cuando era un forero desconocido que confeccionaba subt&iacute;tulos en castellano para series de televisi&oacute;n inalcanzables por aquel entonces. Puedo considerarme su primer amigo con cierta presencia medi&aacute;tica. En los 16 a&ntilde;os posteriores jam&aacute;s hizo ning&uacute;n m&iacute;nimo movimiento de cara a instrumentalizar nuestra amistad, de sacarle alg&uacute;n tipo de partido profesional. Todas las veces que acab&eacute; colaborando con &eacute;l, la &uacute;ltima de todas durante los inolvidables meses en los que sacamos adelante &ldquo;Los felices 20&rdquo;, fue como resultado de un ofrecimiento nuestro, de todos los que admir&aacute;bamos su inabarcable obra c&oacute;mica en redes y su labor como escritor para ni&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Menciono esto en relaci&oacute;n a un aspecto de Hematocr&iacute;tico que se ha revelado a lo largo de esta amarga semana. Testimonios del historietista <a href="https://x.com/tyrexito/status/1729412372396159428?s=61&amp;t=aEJZQwnmYzVOySX2X9-8ZA" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Mauro Entrialgo</a>, el columnista <a href="https://ctxt.es/es/20231101/Firmas/44830/homenaje-hemato-hematocritico-miguel-lopez-maestro-escritor-gerardo-tece-obituario.htm" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Gerardo Tec&eacute;</a> o el periodista y escritor <a href="https://www.revistagq.com/articulo/hematocritico" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Noel Ceballos</a>, su m&aacute;s &iacute;ntima pareja art&iacute;stica, sumados a los de otros c&oacute;mplices suyos como<a href="https://www.instagram.com/p/CWlb4IoKOwa/?igshid=ZDBjMWI0ZjMxOQ==" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"> Rub&eacute;n &ldquo;Muerte Horrible&rdquo; Ajau</a>, confirman que el frenes&iacute; creativo de Miguel estaba desvinculado del inter&eacute;s econ&oacute;mico o el capital social (gran parte de su obra en redes es an&oacute;nima). Se enfrentaba a sus proyectos, inventados por &eacute;l o no, desde el m&aacute;s puro anhelo de aventura y diversi&oacute;n, como una prolongaci&oacute;n de las tardes entre amigos que se desvanecen en la vida adulta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quiero insistir en este aspecto de su retrato porque si Hematocr&iacute;tico represent&oacute; en sus comienzos la posibilidad de una Internet sana y generosa frente a la toxicidad ocasional, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os su figura se convirti&oacute; en otro contrapunto, uno m&aacute;s relevante y necesario a estas alturas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si hace quince a&ntilde;os las redes sociales eran un territorio difuso donde uno no sab&iacute;a a ciencia cierta c&oacute;mo y hasta qu&eacute; punto vender personalidad, a d&iacute;a de hoy es un espacio marcado por la posibilidad de monetizar cada punto y coma. La cultura del emprendimiento es omnipresente en el espacio digital, infestado por gur&uacute;s del crecimiento econ&oacute;mico y cursillos orientados a construir y mejorar nuestra &ldquo;marca&rdquo; y sacar el m&aacute;ximo rendimiento econ&oacute;mico a nuestro &ldquo;contenido&rdquo; (o el robo del ajeno). Incluso los que nos sentimos ajenos a esta cultura vivimos infectados por ciertas percepciones sobre c&oacute;mo se posibilita el &eacute;xito y se interpreta el fracaso. Qu&eacute; tipo de personalidad hay que forzar y a qu&eacute; saraos no se puede faltar si uno quiere ganarse los contactos adecuados. En qu&eacute; ciudades hay que vivir y hasta qu&eacute; punto tienes que condicionar tu &eacute;tica, tus maneras y hasta tus h&aacute;bitos diarios a una idea muy espec&iacute;fica de lo que consideramos triunfo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Hematocr&iacute;tico, a&ntilde;os antes de su fallecimiento, ya hab&iacute;a alcanzado todo aquello que los gur&uacute;s antes mencionados prometen al final de sus charlas. La holgura econ&oacute;mica, el reconocimiento masivo y la abundancia de proyectos. Consigui&oacute; tener una vida c&oacute;moda y trabajar dentro del marco estricto de su vocaci&oacute;n y sus pasiones. Pero su trayecto es la negaci&oacute;n frontal, casi activista, de eso que llaman &ldquo;mentalidad de tibur&oacute;n&rdquo;. Miguel jam&aacute;s abandon&oacute; Coru&ntilde;a, nunca se adapt&oacute; a eso que llamamos &ldquo;el mercado&rdquo; y jam&aacute;s jerarquiz&oacute; sus relaciones en funci&oacute;n del beneficio social o econ&oacute;mico. El rastro que ha dejado tras de s&iacute; no est&aacute; repleto de cabezas pisoteadas, sino del mismo amor y admiraci&oacute;n que estallaron desde el mism&iacute;simo fat&iacute;dico d&iacute;a de su fallecimiento. En resumidas cuentas, gracias a Miguel contamos con un modelo, una narrrativa aspiracional diametralmente opuesta a la deshumanizaci&oacute;n maquillada de audacia que se vende con insistencia a las j&oacute;venes generaciones.
    </p><p class="article-text">
        He le&iacute;do muchos comentarios frecuentes cada vez que alguien muere joven, en un parpadeo. Todos nos enfrentamos de golpe a nuestra propia mortalidad, recordamos que cada d&iacute;a que vivimos puede ser el &uacute;ltimo. Y nos aconsejamos exprimir la vida segundo a segundo, celebrar a nuestros seres queridos, y todo lo que podamos ser para ellos. Vivir el presente como el regalo definitivo que, en definitiva, es. De todas las personas que he conocido, Miguel era precisamente el &uacute;nico representante viviente absoluto de esa filosof&iacute;a, como puede atestiguar desde su pareja, la escritora <a href="https://x.com/lediciacostas/status/1729428226135433543?s=61&amp;t=aEJZQwnmYzVOySX2X9-8ZA" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Ledicia Costas</a>, hasta el en&eacute;simo de sus followers.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A partir de este dato podemos pensar que su muerte ha sido especialmente cruel. Tambi&eacute;n podemos pensar lo contrario, que al irse ha redondeado la lecci&oacute;n. Que si vives como Hemato no necesitas 70 a&ntilde;os para dejar atr&aacute;s una obra, una huella, una cicatriz triunfal en la memoria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Eso son los deberes que nos dejas, profe. Tenemos de plazo el resto de nuestras vidas. Que desde el pasado lunes nos parece tiempo de sobra.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nacho Vigalondo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/sirve-hematocritico_129_10742831.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 Dec 2023 21:17:46 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1f1cbf50-899e-4b88-ac6c-91a75398225a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="22983" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1f1cbf50-899e-4b88-ac6c-91a75398225a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="22983" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Para qué sirve El Hematocrítico]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1f1cbf50-899e-4b88-ac6c-91a75398225a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Influencers,Internet]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Este es Zapata]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/zapata_129_2617888.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Las salidas de tono de Zapata no tuvieron ningún eco en su momento porque fueron publicadas ante un público reducido que, conociendo del sobra al autor, jamás se las hubiese tomado en serio</p></div><p class="article-text">
        La carrera pol&iacute;tica de Guillermo Zapata est&aacute; en entredicho, probablemente para siempre, por culpa de un pu&ntilde;ado de tweets que public&oacute; hace a&ntilde;os. Nadie pone en duda lo desagradables que son, y a partir de ah&iacute; quiz&aacute;s nos deber&iacute;amos preguntar c&oacute;mo es que tama&ntilde;as ofensas pasaron desapercibidas en su momento, y c&oacute;mo su autor ha podido permanecer impune durante tanto tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Es f&aacute;cil adivinar la respuesta. Las salidas de tono de Zapata no tuvieron ning&uacute;n eco en su momento porque fueron publicadas ante un p&uacute;blico reducido que, conociendo del sobra al autor, por su faceta activista y como escritor brillante con unos temas y estilo muy reconocibles, jam&aacute;s se las hubiese tomado en serio, ni les hubiese proporcionado el doloroso eco que tienen ahora. Ha hecho falta que Zapata fuese nombrado concejal en Madrid en un partido que hace nada ni siquiera exist&iacute;a para que estas frases acabasen teniendo alguna repercusi&oacute;n. Poca broma.
    </p><p class="article-text">
        Casos como el de Guillermo Zapata, <a href="http://www.eldiario.es/zonacritica/Holocausto-humor-politica-madrilena_6_398670136.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">similar al que yo mismo protagonic&eacute; en el 2011</a>, siguen sonando a moda pasajera, cuando quiz&aacute;s deber&iacute;amos asimilar que han llegado para quedarse. Porque, aunque de aqu&iacute; a unos meses muchos se lo pensar&aacute;n dos veces antes de escribir bromas potencialmente dolorosas, el uso de las redes sociales como medio de comunicaci&oacute;n inmediato, visceral y a veces muy, muy irreflexivo no ha frenado. De hecho est&aacute; definiendo la vida de las nuevas generaciones hasta un l&iacute;mite que nosotros, por falta de distancia, somos incapaces de adivinar. Los que descubrimos Internet despu&eacute;s de nuestra pubertad, a los que el fen&oacute;meno youtuber nos viene grande, somos como la primera generaci&oacute;n que experiment&oacute; el tabaco sin conocer su relaci&oacute;n con el c&aacute;ncer de pulm&oacute;n. Vamos identificando los problemas a medida que los padecemos, pero todav&iacute;a no le hemos puesto nombre a los s&iacute;ndromes. De repente contamos con un n&uacute;mero creciente de esc&aacute;ndalos, imprudencias, agresiones, acosos y linchamientos y no parecemos aprender nada nuevo de un a&ntilde;o para otro.
    </p><p class="article-text">
        Ante este futuro incierto, pero con toda seguridad problem&aacute;tico, la respuesta podr&iacute;a ser un sistema de reglas estrictas que todos tuvi&eacute;semos que acatar desde ni&ntilde;os, una vigilancia que se proyectase sobre todas nuestras actualizaciones y estados de &aacute;nimo. Pero, siendo optimista, quiero pensar que la soluci&oacute;n pasar&aacute; por un proceso educativo que nos d&eacute; herramientas para defendernos, pero tambi&eacute;n nos ayude a traducir y entender la expresi&oacute;n del otro. Que aprendamos a ser cr&iacute;ticos sin ser s&aacute;dicos. Que sepamos cuestionar sin agredir, denunciar sin linchar. Que tengamos una visi&oacute;n lo suficientemente y firme del antisemitismo, de la homofobia, del machismo, del racismo y dem&aacute;s motores del odio como para condenarlos de manera incondicional pero, a la vez, sin consentir que se utilicen como moneda de cambio en maniobras oportunistas, por muy pr&oacute;ximas que est&eacute;n a nuestra agenda pol&iacute;tica. Que ser de izquierdas o de derechas no te vuelva ciego o hipersensible en funci&oacute;n de qui&eacute;n y c&oacute;mo ha patinado. Que, sobre todo, redescubramos la posibilidad de disculparnos y perdonar, dos comportamientos que nos inculcan de ni&ntilde;os, pero que se convierten en objeto de indiferencia, desprecio o burla en las columnas y titulares que leemos de adultos.
    </p><p class="article-text">
        Si alguien siente un inter&eacute;s real por c&oacute;mo es y piensa Guillermo Zapata tiene una monta&ntilde;a de declaraciones y art&iacute;culos que desgranan su visi&oacute;n sobre el bien com&uacute;n, el civismo y la posibilidad de la empat&iacute;a a d&iacute;a de hoy. Recomiendo, por ejemplo, <a href="http://librodenotas.com/cronicasdelhype/20572/el-15m-freakangels-en-genosha" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su hermosa lectura de la pel&iacute;cula Balada triste de trompeta o el entusiasmo con el que desgrana Freakangels</a>, un bello tebeo brit&aacute;nico en el que los superh&eacute;roes no se dedican a pelear entre s&iacute;, sino a recomponer un tejido social moribundo.
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo hace falta una conexi&oacute;n a Internet, unos cuantos minutos y un m&iacute;nimo de curiosidad (o compasi&oacute;n).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nacho Vigalondo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/zapata_129_2617888.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Jun 2015 07:24:36 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Este es Zapata]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Guillermo Zapata]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
