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    <title><![CDATA[elDiario.es - Teresa Suárez]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Teresa Suárez]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La vida de los refugiados después de las brutales cargas policiales en París]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/despues-brutales-cargas-refugiados-paris_1_2612132.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bf014518-bc7c-46fe-8ff8-03f788a14137_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Husmand Mdhayer, en el campamento d&#039;Auterlitz. / Teresa Suárez."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras varios desalojos forzosos de campamentos de migrantes por parte de la policía francesa, cerca de cien personas malviven en la calle</p><p class="subtitle">"Dormimos en el suelo, tenemos que ir al baño donde podemos como los animales, somos animales para ellos", dice Eldjah Toure</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Dormimos en el suelo, tenemos que ir al ba&ntilde;o donde podemos como los animales, somos animales para ellos&rdquo;,&nbsp;dice Eldjah Toure, que durante 14 meses vivi&oacute; en el ahora inexistente campamento parisino de la Chapelle, desalojado recientemente por los antidisturbios franceses.&nbsp;&ldquo;Las asociaciones no nos ayudan, siempre es la misma pol&iacute;tica, si quieres que te acojan tienes que mostrar certificados m&eacute;dicos y los m&eacute;dicos no nos los dan porque no tenemos papeles&rdquo;.&nbsp;&ldquo;Soy una buena persona, como todos los que estamos aqu&iacute;&rdquo;, casi se justifica Toure.&nbsp;Sobre el futuro de los migrantes y refugiados que malviven en las calles de la ciudad, el hombre&nbsp;lo tiene claro:&nbsp;&ldquo;No hay nada mejor, todo es la misma mierda&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El testimonio de Toure, de origen guineano, es una de las muchas historias que desde el jueves 11 de junio se entremezclan en las inmediaciones de los jardines d&rsquo;Eole, en Par&iacute;s. Varias lonas de pl&aacute;stico azul y gris se han convertido en los muros improvisados del nuevo &ldquo;refugio&rdquo;&nbsp;a tan solo unos minutos del desaparecido campamento Chapelle. Durante m&aacute;s de dos a&ntilde;os, este enclave ha sido testigo &nbsp;de las penurias de m&aacute;s de 100 personas, que pasaron sus noches y sus d&iacute;as bajo uno de los tramos del puente que recorre el boulevard de la Chapelle, al norte de la ciudad y cercano al tur&iacute;stico Montmartre.
    </p><p class="article-text">
        El desalojo forzoso se inscribe dentro del tenso panorama al que el gobierno franc&eacute;s se enfrenta&nbsp;desde hace&nbsp;a&ntilde;os y que durante estos &uacute;ltimos d&iacute;as tiene una&nbsp;especial relevancia. <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/Italia-improvisa-refugiados-fronteras-europeas_0_398610337.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El intento de miles de migrantes y refugiados de cruzar la frontera italiana</a>, con el objetivo de llegar&nbsp;a pa&iacute;ses como Austria o la propia Francia, se suma a&nbsp;la fuerte crisis a la que se enfrenta el pa&iacute;s galo, que se muestra incapaz de albergar a cientos de migrantes, muchos de ellos refugiados pol&iacute;ticos, tras la gran&nbsp;&ldquo;evacuaci&oacute;n&rdquo; de La Chapelle del 2 de junio que dej&oacute; en la calle a cientos de personas sin ninguna posibilidad de alojamiento.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/608367918724849664?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Lugares como el complejo ecol&oacute;gico Halle Pajol, el jard&iacute;n de la asociaci&oacute;n Bois Dormoy o incluso el antiguo cuartel de bomberos Chateau Landon, han servido de amparo a los migrantes tras varios desalojos durante el &uacute;ltimo mes. Este deambular, de callle en calle, se ha convertido en el&nbsp;escenario de la&nbsp;mala gesti&oacute;n de las autoridades, acompa&ntilde;ada por la&nbsp;brutalidad policial, que ha impregnado el ambiente con el caracter&iacute;stico y asfixiante olor del gas lacrim&oacute;geno, protagonista absoluto del pasado jueves 11 de junio.
    </p><p class="article-text">
        Esta fecha figuraba en los calendarios&nbsp;como uno&nbsp;de los d&iacute;as clave para el futuro de los migrantes.&nbsp;Grupos de&nbsp;manifestantes se encontraban fuera del cuartel de bomberos, esperando el resultado final de las negociaciones entre el reci&eacute;n creado Comit&eacute; de apoyo a los migrantes de la Chapelle &ndash;organismo ciudadano responsable de la situaci&oacute;n de estas personas&ndash; y la alcald&iacute;a de Par&iacute;s, que inici&oacute; la reuni&oacute;n ofreciendo tan solo 50 alojamientos. &ldquo;Una cifra rid&iacute;cula&rdquo;, afirma Clarisse, una de los miembros del comit&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        El encuentro finaliz&oacute; con la propuesta final por parte del Ayuntamiento de 110 alojamientos en tres centros diferentes de la ciudad. Una cifra que sigue sin proporcionar una soluci&oacute;n habitacional a todos los afectados, pero que fue aceptada tanto por el comit&eacute; como por los propios migrantes. Ese mismo jueves, hab&iacute;an vivido una de las jornadas m&aacute;s violentas hasta el momento. Los antidisturbios cargaron hasta cuatro veces contra los manifestantes, hiriendo de gravedad a algunas de las personas que all&iacute; se encontraban. Mientras, m&aacute;s de 10.000 personas se encontraban en los jardines de las Tuller&iacute;as, disfrutando de una tarde de diversi&oacute;n del grupo Le D&icirc;ner Blanc.
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                </figure><h3 class="article-text">100 migrantes y refugiados, al raso</h3><p class="article-text">
        Ante la falta de alojamiento para las m&aacute;s de cien personas que se quedaron fuera de la propuesta del ayuntamiento parisino, una parte de los jardines d&rsquo;Eole se ha convertido&nbsp;en su&nbsp;nuevo &ldquo;refugio&rdquo; forzoso. Un lugar sin ba&ntilde;os ni duchas y donde la gente duerme, en la mayor&iacute;a de las veces, en el suelo de gravilla del jard&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n no es mucho mejor en el campamento cercano a la estaci&oacute;n de Auterlitz, al sudeste de la ciudad, en el que vive Husmand Mdhayer, que como la gran mayor&iacute;a de los que all&iacute; habita ha huido de Sud&aacute;n del Sur ante la situaci&oacute;n de guerra que vive el pa&iacute;s centroafricano desde 2013.
    </p><p class="article-text">
        Alhaj es uno de los diez migrantes que Clarisse ha acogido en su casa. Viene de Wow, un pueblo al este de Sud&aacute;n del Sur donde trabajaba como herrero hasta que, durante un viaje a Sud&aacute;n del Norte para conseguir su certificado de nacimiento, fue detenido por el gobierno del actual presidente Omar Hasan al-Bashir, pendiente de arresto por sus cr&iacute;menes contra la humanidad. Lo acusan de participar en el grupo opositor SLPM (Movimiento Popular de Liberaci&oacute;n de Sud&aacute;n). &ldquo;Soy un simple herrero, un buen ciudadano, les aseguro, les juro, que no tengo nada que ver con el SPLN&rdquo; afirma Alhaj en una de las p&aacute;ginas que acompa&ntilde;an su dossier para pedir asilo pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Nada sirve. Alhaj fue detenido durante tres meses, que le han dejado fuertes dolores en la espalda producto de las torturas a las que fue sometido durante su cautiverio. Los problemas de Alhaj contin&uacute;an: uno de los documentos que porta, parte del&nbsp;interminable papeleo habitual de&nbsp;la burocracia francesa, se&ntilde;ala que tan solo se le permite la estancia legal en el pa&iacute;s hasta el 11 de julio, algo que contradice la parte inversa del mismo documento,&nbsp;que fija en&nbsp;el 27 de ese mismo mes su primera cita para revisar el estado de su dossier para poder conseguir el&nbsp;estatus de refugiado pol&iacute;tico que demanda.
    </p><p class="article-text">
        Su&nbsp;historia se une a la de otras muchas personas, que han llegado a los medios de medio mundo debido a los violentos desalojos. Tan solo buscan un futuro mejor en la paradis&iacute;aca Europa, esa que se les promete en sus pa&iacute;ses de origen, pero esta noche volver&aacute;n a dormir bajo el azul del pl&aacute;stico.
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      <dc:creator><![CDATA[Teresa Suárez]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jun 2015 18:43:12 +0000]]></pubDate>
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