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    <title><![CDATA[elDiario.es - Pau Coll]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Pau Coll]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[FOTOS | La vida sin agua en El Salvador]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/fotos-agua-salvador-pais-lluvia_3_3176651.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7e66b3e5-2749-4188-bb16-644ac31be67b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="FOTOS | La vida sin agua en El Salvador"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En este país tropical de lluvias abundantes el problema no es la falta de agua, sino la desigualdad en la distribución y los intereses empresariales: el 90% de sus aguas superficiales están contaminadas</p><p class="subtitle">Comunidades rurales viven sin agua corriente al lado de campos de golf y empresas mineras amenazan a quien se resiste a entregar sus recursos hídricos</p><p class="subtitle">Los problemas renales debidos a la exposición a pesticidas y la contaminación de la tierra y el agua se cobran la vida de entre 800 y 500 personas al año en el país</p></div><p class="article-text">
        En este pa&iacute;s tropical de lluvias abundantes el problema no es la falta de agua, sino la desigualdad en la distribuci&oacute;n y los intereses empresariales: el 90% de sus aguas superficiales est&aacute;n contaminadas
    </p><p class="article-text">
        Comunidades rurales viven sin agua corriente al lado de campos de golf y empresas mineras amenazan a quien se resiste a entregar sus recursos h&iacute;dricos
    </p><p class="article-text">
        Los problemas renales debidos a la exposici&oacute;n a pesticidas y la contaminaci&oacute;n de la tierra y el agua se cobran la vida de&nbsp;entre 800 y 500 personas al a&ntilde;o en el pa&iacute;s
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pau Coll]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/fotos-agua-salvador-pais-lluvia_3_3176651.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 Sep 2017 18:16:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[El Salvador,Contaminación del agua]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las defensoras del agua en el país de la lluvia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/defensoras-agua-pais-lluvia_1_5866003.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/62297192-f894-4e73-91f9-9390de01c276_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las defensoras del agua en el país de la lluvia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En El Salvador llueve el triple que en Londres, sin embargo, una de cada 10 personas no tienen acceso al agua en su domicilio</p><p class="subtitle">La falta de agua sobrecarga más a las mujeres que, como Milagros, Dina o Deysi, ven desbordada su doble jornada por las horas que deben dedicar a buscar agua</p><p class="subtitle">Esta semana, la ONU avisó de que el derecho al agua está siendo "poco considerado" y urgió a invertir más, pero en El Salvador es un problema de desigualdad en la distribución e intereses empresariales</p><p class="subtitle">EN FOTOS | La vida sin agua en El Salvador</p></div><p class="article-text">
        Deysi Berm&uacute;dez remueve el cemento a palazos junto a un centenar de hombres y mujeres. Hay incluso se&ntilde;oras octogenarias. Todos se apuran a trabajar para que el dep&oacute;sito est&eacute; cuanto antes. Luego habr&aacute; que canalizar casa por casa hasta que les llegue un solo grifo de agua por familia.
    </p><p class="article-text">
        En El Salvador llueve el triple que en Londres. Sin embargo, una de cada 10 personas no tienen acceso al agua en su domicilio, seg&uacute;n el Ministerio de Medio Ambiente, y esta cifra se triplica en las &aacute;reas rurales. La casa de Deysi y el pozo se ubican en Huiz&uacute;car, a solo veinte kil&oacute;metros de los barrios residenciales de la capital. Una distancia que se antoja corta para que emerjan urbanizaciones exclusivas pero muy larga para que lleguen las tuber&iacute;as o el alcantarillado.
    </p><p class="article-text">
        Como Deysi Berm&uacute;dez, tres cuartas partes de los habitantes de Huiz&uacute;car no tienen ni un grifo en su casa. Para lavar los platos o preparar los alimentos deben comprar el agua. En una familia media como la suya, de cinco personas, consumen, tres barriles de 300 litros semanales, a entre un y dos d&oacute;lares cada uno, seg&uacute;n qu&eacute; cantidad de extorsi&oacute;n haya tenido que pagar, en un <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/amenazada-pandillas-Salvador-dejar-salvarme_0_274373523.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pueblo controlado por las pandillas</a>, el cami&oacute;n cisterna que la vende.
    </p><p class="article-text">
        El agua para beber la recogen en un manantial cercano. Y para lavar la ropa o ducharse, bajan al r&iacute;o. Esto significa que Berm&uacute;dez paga, por un agua insuficiente, m&aacute;s de diez veces lo que aporta una familia conectada al servicio p&uacute;blico de aguas y mantenga la tarifa m&iacute;nima, subvencionada por ahorrar con una moderna lavadora.
    </p><p class="article-text">
        El Relator Especial de las Naciones Unidas sobre el Derecho al Agua, reprendi&oacute; a El Salvador el a&ntilde;o pasado por permitir que en las zonas rurales se pague por el agua hasta el 16% de los ingresos del hogar. Seg&uacute;n el PNUD, este nunca deber&iacute;a superar el 3% de &eacute;stos. Ser pobre sale caro.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay much&iacute;simos intereses entorno a la privatizaci&oacute;n del agua. Si en el terreno hay una fuente de agua, es del due&ntilde;o y puede decidir qu&eacute; hacer con ella. Eso es un jugoso negocio para las embotelladoras y para los camiones cisterna que venden agua. Pero a qui&eacute;nes les sale car&iacute;simo es a la poblaci&oacute;n rural&rdquo;, explica Samuel Ventura, director ejecutivo de la Asociaci&oacute;n Comunitaria Unida por el Agua y la Agricultura (ACUA). Esta organizaci&oacute;n ha conseguido los fondos de cooperaci&oacute;n que financian el pozo que ahora construyen Deysi Berm&uacute;dez y sus vecinos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aqu&iacute; venimos los d&iacute;as que hagan falta a echarle ganas porque nos va a cambiar la vida&rdquo;, dice Berm&uacute;dez empapada en sudor y echando cubetas de cemento al pozo. Ahora se deja en agua la cuarta parte de su sueldo como trabajadora dom&eacute;stica en familias de clase media que s&iacute; tienen lavadora y hasta jard&iacute;n que regar. Adem&aacute;s, dedica dos jornadas semanales a ir al ojo de agua o lavar en el r&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        A tres kil&oacute;metros de donde ella lava, r&iacute;o arriba, inauguraron el tercer campo de golf del pa&iacute;s con mansiones que cuestan alrededor de medio mill&oacute;n de d&oacute;lares.
    </p><h3 class="article-text">La abuela que desafi&oacute; a la Coca-Cola</h3><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Milagros Guevara vive sobre el segundo acu&iacute;fero m&aacute;s importante del pa&iacute;s pero no tuvo agua en casa hasta hace un a&ntilde;o. Del manto acu&iacute;fero en cambio, sale la Coca-Cola que beben un tercio de los centroamericanos. Para producir cada litro de refresco se utilizan, al menos, dos litros de agua. El 2015 la empresa anunci&oacute; que aumentar&iacute;a su producci&oacute;n mientras un 40% de los habitantes de esa misma poblaci&oacute;n, Nejapa, parte del peque&ntilde;o cord&oacute;n industrial de San Salvador, no ten&iacute;an agua potable.
    </p><p class="article-text">
        El anuncio cay&oacute; como una bomba entre una poblaci&oacute;n que debe ir a lavar y ba&ntilde;arse al r&iacute;o m&aacute;s contaminado del pa&iacute;s, el Acelhuate. &ldquo;Cuando nos enter&aacute;bamos de que iban a sacar m&aacute;s agua mientras nosotros ten&iacute;amos que ir al r&iacute;o por todo y no nos pod&iacute;amos ni ba&ntilde;ar con agua limpia, la gente explot&oacute;. Es un pecado que nosotros estemos as&iacute; y las empresas haci&eacute;ndose ricas a nuestra costa&rdquo;, dice tajante. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque no mida ni metro y medio, Guevara no se empeque&ntilde;ece. Se ha convertido en una de las l&iacute;deres sociales de su pueblo y a cualquier vecino que se le pregunte, la conoce. Su politizaci&oacute;n viene desde los 80, cuando El Salvador fue uno de los sangrientos escenarios de la Guerra Fr&iacute;a. Y volvi&oacute; a tomar protagonismo en 2015, cuando, apoyada por la alcald&iacute;a, moviliz&oacute; a las vecinas contra Industrias La Constancia, la empresa concesionaria de la refresquera multinacional.
    </p><p class="article-text">
        Durante un mes, las mujeres de Nejapa se manifestaron ante la f&aacute;brica y <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/Agua-El_Salvador-Coca_Cola-Medio_Ambiente_0_397560950.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su lucha salt&oacute; a los medios internacionales</a>. Al final, la empresa acept&oacute; compensar su desgaste h&iacute;drico pagando la canalizaci&oacute;n de agua y saneamiento a cerca de 20 mil personas en Nejapa. &ldquo;&Eacute;ramos la mayor&iacute;a mujeres, porque somos nosotras las que m&aacute;s sufrimos no tener agua. Imag&iacute;nese que yo antes llegaba a ir a las dos de la madrugada al r&iacute;o a lavar porque luego ten&iacute;a que ocuparme de mis hijos y salir a trabajar&rdquo;, recuerda ahora mientras muestra el grifo y el lavadero que le instalaron.
    </p><p class="article-text">
        Guevara explica que no es un problema de escasez si no de falta de regulaci&oacute;n e intereses privados. El agua no se considera un bien p&uacute;blico ni tampoco hay sanciones por contaminar. El gobierno, para abaratar costos en un pa&iacute;s empobrecido, quiere canalizar el agua de los r&iacute;os, pero, como en Nejapa, el 95% de las aguas superficiales est&aacute;n contaminadas, seg&uacute;n reconoce el ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales en su Plan Nacional de Gesti&oacute;n del Recurso H&iacute;drico, publicado en marzo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La red de alcantarillado de San Salvador acaba en el r&iacute;o Acelhuate. Lo solucionar&iacute;amos con una planta de tratamiento pero un pa&iacute;s como este no tiene dinero para construirla&rdquo;, dice sin pudor la ministra de Medio Ambiente Lina Pohl. El pa&iacute;s tiene agua y la regala a las empresas o la pierde.
    </p><h3 class="article-text">Ganarle el agua al oro canadiense</h3><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Vidalina Morales enjuaga los platos con un cazo de agua de lluvia que llen&oacute; con las primeras tormentas que marcan el fin de la temporada seca. En su casa de barro y paja no hay grifos ni tuber&iacute;as que le traigan el agua que brota a apenas 300 metros de su casa. Tampoco hay ducha o un retrete con cadena. Ni hablar de un sof&aacute; o de un horno. 
    </p><p class="article-text">
        Si la situaci&oacute;n en la zona metropolitana es grave, en el campo salvadore&ntilde;o, tres de cada diez familias no tienen acceso al agua potable ni a un saneamiento digno. En tiempos de electrodom&eacute;sticos inteligentes, los pobres siguen sin poder cagar en condiciones.
    </p><p class="article-text">
        Lo que s&iacute; hay debajo de la casa pobre de Vidalina Morales es oro. En el departamento de Caba&ntilde;as, en la frontera con Guatemala y Honduras hay yacimientos de oro y plata. Ah&iacute;, en la cuenca del r&iacute;o m&aacute;s caudaloso del pa&iacute;s, el Lempa, la empresa canadiense Pacific Rim encontr&oacute; su particular mina El Dorado, de la que seg&uacute;n sus exploraciones se podr&iacute;an extraer m&aacute;s de un mill&oacute;n de onzas de oro. Pero tal y como fueron avanzando las perforaciones, que romp&iacute;an los mantos acu&iacute;feros y hac&iacute;an temblar los pueblos en un par de kil&oacute;metros a la redonda, los pobladores empezaron a sentir la escasez.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando yo llegu&eacute; a vivir ac&aacute;, hace 20 a&ntilde;os, este lugar era abundante de agua, baj&aacute;bamos unos tubos desde una fuentecita que estaba a cien metros y ten&iacute;amos suficiente. Y fue disminuyendo a&ntilde;o tras a&ntilde;o hasta que se sec&oacute;, y as&iacute; han ido desapareciendo muchos nacimientos. La desgracia de El Salvador es ser un pa&iacute;s tan peque&ntilde;o y tan poblado, imag&iacute;nase los impactos de la miner&iacute;a... Y la miner&iacute;a de oro es la que m&aacute;s agua consume y contamina, entonces cuando la gente entend&iacute;a ve&iacute;a la carencia del agua y dec&iacute;a, &iquest;c&oacute;mo es posible que vayamos a permitir las mineras aqu&iacute;?&rdquo;, explica Vidalina con una tenacidad desbordante en su cuerpecito menudo y delgado.
    </p><p class="article-text">
        ADES, la Asociaci&oacute;n de Desarrollo Social que ella encabeza, canaliz&oacute; la protesta social contra la miner&iacute;a y durante una d&eacute;cada denunci&oacute; las malas pr&aacute;cticas de las mineras transnacionales, desde su comunidad hasta Washington, pasando por Chile o Canad&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        La ind&iacute;gena lenca que se sigue ba&ntilde;ando en el r&iacute;o a diario ha tomado m&aacute;s aviones que la mayor&iacute;a de salvadore&ntilde;os. Conformaron una mesa de diferentes entidades contra la miner&iacute;a y en 2009 consiguieron que el mismo gobierno que le hab&iacute;a dado a la canadiense Pacific Rim los permisos de exploraci&oacute;n les denegase la explotaci&oacute;n por no cumplir los requisitos. Las amenazas en las comunidades se sucedieron.
    </p><p class="article-text">
        En ADES denuncian que entre 2009 y 2012 cuatro opositores a la miner&iacute;a &ndash;una de ellas, embarazada&ndash; fueron asesinados. El m&aacute;s joven fue David Amaya Ur&iacute;as de 19 a&ntilde;os, cuyo cad&aacute;ver apareci&oacute; en la cuneta del camino que tomaba para ir a la universidad.
    </p><p class="article-text">
        En el pa&iacute;s con m&aacute;s homicidios del mundo, la Fiscal&iacute;a no ha concluido la investigaci&oacute;n sobre los responsables de la muerte de Amaya Ur&iacute;as ni de los otros tres. Pero su madre, Lidia Ur&iacute;as, hab&iacute;a recibido much&iacute;simas amenazas por encabezar la oposici&oacute;n a la miner&iacute;a en su municipio. Sus tierras, donde antes criaba ganado y crec&iacute;a la huerta y los frutales, se volvieron yermas. Ahora cuenta la historia de su hijo sentada junto a un jard&iacute;n de flores de pl&aacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        En 2014 la minera sent&oacute; al gobierno de El Salvador ante el tribunal de arbitraje del Banco Mundial, pero perdi&oacute;. Finalmente Morales y sus compa&ntilde;eros ganaron la batalla final este abril, cuando el gobierno de El Salvador, en una iniciativa pionera en una regi&oacute;n cuyo capital de exportaci&oacute;n son las materias primas, prohibi&oacute; cualquier miner&iacute;a met&aacute;lica en el pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Es un logro hist&oacute;rico, pero no pueden rendirse. &ldquo;Si no resisti&eacute;ramos se implantar&iacute;an m&aacute;s proyectos macabros y destruir&iacute;an los pocos recursos que nos quedan&rdquo;, concluye vehemente. Del oro sobre el que est&aacute; sentada, no se come.
    </p><h3 class="article-text">Defender el agua, hacer comunidad</h3><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Puerto Libertad es un para&iacute;so playero para turistas nacionales y surferos estadounidenses. Hay hoteles con piscinas desbordantes sobre bah&iacute;as tropicales y restaurantes sobre los rompeolas. Pero en las aldeas alejadas de las playas y el centro urbano, las mujeres hacen fila en las fuentes p&uacute;blicas para llenar c&aacute;ntaros porque no tienen ninguna canilla en su casa. Ante esta dejadez los pobladores manejan 17 pozos cooperativos como el que construye Deysi Berm&uacute;dez.
    </p><p class="article-text">
        Dina Hern&aacute;ndez era la presidenta de una de estas Juntas de Agua que abastece a 365 familias del &aacute;rea rural de Puerto Libertad. Falleci&oacute; el 12 de julio por enfermedad pero hasta los &uacute;ltimos d&iacute;as defendi&oacute; el pozo comunitario e incluso nos atendi&oacute; sin mencionar nada sobre su salud. S&iacute; explic&oacute; que ten&iacute;a miedo porque desde 2015 sufr&iacute;a intimidaciones y amenazas de la alcald&iacute;a de Puerto Libertad. Cuando estaba en campa&ntilde;a Miguel &Aacute;ngel Jim&eacute;nez prometi&oacute; llevar agua a varias aldeas, aseguran los vecinos de varias aldeas. Al ganar, en lugar de construir pozos y canalizaciones, intent&oacute; apropiarse de los que ya exist&iacute;an para redistribuir el agua,<a href="https://verdaddigital.com/index.php/social/7518-alcalde-puerto-la-libertad-amenaza-con-dejar-sin-agua-a-comunidades-en-cordillera-el-balsamo-r" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> denuncia Hern&aacute;ndez y la </a><a href="https://verdaddigital.com/index.php/social/7518-alcalde-puerto-la-libertad-amenaza-con-dejar-sin-agua-a-comunidades-en-cordillera-el-balsamo-r" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Asociaci&oacute;n de Sistemas Aut&oacute;nomos</a> de Agua Potable y Saneamiento (ASAP).
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Quieren expropiar nuestro sistema y montar una junta paralela a la nuestra, pero el agua no se vende, se cuida y se defiende&rdquo;, reivindicaba Dina Hern&aacute;ndez unas semanas antes de que la muerte detuviese su lucha. Y recordaba c&oacute;mo empezaron a buscar financiaci&oacute;n en 1998, c&oacute;mo convencieron al ayuntamiento de aquel entonces para invertir en los terrenos, cu&aacute;nto trabajo comunitario invirtieron y tanto que les cost&oacute; pagar la entrada inicial.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se le ilumin&oacute; la cara al recordar, en 2001, la alegr&iacute;a de abrir un grifo en su propia casa. Desde entonces, se organizan en cooperativa y cada una de las 365 familias beneficiarias paga un precio apenas un poco m&aacute;s alto que la empresa p&uacute;blica salvadore&ntilde;a que abastece a la ciudad. 
    </p><p class="article-text">
        Con eso pagan la luz, el cloro, los an&aacute;lisis de calidad del agua, e incluso tiene una bolsa para emergencias de salud para los socios y asumen los gastos funerarios de aquellas familias que lo requieran. Quisieran abastecer a m&aacute;s gente pero el primer pozo se les sec&oacute; despu&eacute;s de ocho a&ntilde;os de uso, y ahora con el segundo, la bomba no da m&aacute;s abasto.
    </p><p class="article-text">
        Ante esta negativa a repartir el agua que ellos custodian, <a href="http://forodelagua.org.sv/noticia/2016/05/denuncian-acusacion-del-alcalde-del-puerto-libertad" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">llegaron las presiones, insultos y amenazas</a> del alcalde y sus allegados, seg&uacute;n denuncian las asociaciones del Foro del Agua de El Salvador. Dina Hern&aacute;ndez relata como un comando policial le allan&oacute; la casa sin orden judicial, la enca&ntilde;onaron con armas largas delante de sus dos hijas y le pidieron los papeles del pozo. Este es solo uno de los ataques, pero la lista es larga.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me han dicho que me van a sacar de aqu&iacute; en pedacitos, que me iba a ir con los pies por delante, yo estuve a punto de colapsar, nos da&ntilde;aron el sistema nervioso&rdquo;, contaba con los ojos llenos de agua. La Procuradur&iacute;a para la Defensa de los Derechos Humanos, &oacute;rgano gubernamental, otorg&oacute; Medidas Cautelares a 12 miembros de la Junta de Agua, <a href="https://verdaddigital.com/index.php/social/8771-8771" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">entre ellas Hern&aacute;ndez</a>. Pero, al menos, dos han decidido exiliarse ante las presiones.
    </p><p class="article-text">
        Centroam&eacute;rica es la regi&oacute;n m&aacute;s mort&iacute;fera del mundo para los ambientalistas, seg&uacute;n la organizaci&oacute;n Global Witness, que report&oacute; en 2015 una cifra r&eacute;cord de homicidios en el mundo por defender la naturaleza. Solo en la vecina Honduras han asesinado a 110 desde 2010, entre ellas la emblem&aacute;tica Berta C&aacute;ceres, a qui&eacute;n Dina Hern&aacute;ndez y Vidalina Morales conoc&iacute;an.
    </p><p class="article-text">
        <em>*A Dina Hern&aacute;ndez, In Memoriam. Este reportaje es posible gracias a la beca DevReporter que otorga La Fede a Enginyeria Sense Fronteres.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Majo Siscar, Pau Coll]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/defensoras-agua-pais-lluvia_1_5866003.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 Sep 2017 18:16:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las defensoras del agua en el país de la lluvia]]></media:title>
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