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    <title><![CDATA[elDiario.es - Jazmín Beirak Ulanosky]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jazmin_beirak_ulanosky/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Jazmín Beirak Ulanosky]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Cultura para vivir mejor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/cultura-vivir-mejor_129_10230761.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dc0bb3ae-7e38-4c3b-9a2b-cf2496ea61ec_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cultura para vivir mejor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pocos retos de entre los que debemos hacer frente actualmente pueden abordarse sin una aproximación desde la cultura y, por tanto, sin las políticas culturales adecuadas</p><p class="subtitle">Bono Cultural Joven: cronología de una buena iniciativa lastrada por la mala comunicación y poca practicidad</p></div><p class="article-text">
        Durante &eacute;pocas electorales, como en la que nos encontramos en este momento, es habitual escuchar las quejas de las personas que se dedican a la cultura, lamentando la escasa representaci&oacute;n y relevancia que a esta se le da en los debates p&uacute;blicos. Por desgracia, esas quejas no exageran la situaci&oacute;n real. La cultura es siempre la &uacute;ltima, la m&aacute;s olvidada, entre los temas de la agenda social y, cuando en esos debates se menciona, son muy pocos los minutos que se dedican a discutir sobre pol&iacute;tica cultural. La cultura, considerada prescindible y accesoria, tiende ya a ocupar un papel secundario durante las &eacute;pocas ordinarias, pero esta exclusi&oacute;n se intensifica a&uacute;n m&aacute;s durante el periodo electoral.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, pocos retos de entre los que debemos hacer frente actualmente pueden abordarse sin una aproximaci&oacute;n desde la cultura y, por tanto, sin las pol&iacute;ticas culturales adecuadas. La cultura desempe&ntilde;a un papel fundamental en la redistribuci&oacute;n de recursos materiales e inmateriales, as&iacute; como en la igualdad de oportunidades. La cultura tiene enormes impactos positivos en la educaci&oacute;n, tanto emocionales, relacionales, como cognitivos y, asimismo, desde un punto de vista socioecon&oacute;mico incorporar las artes en los &aacute;mbitos escolares permite redistribuir el capital cultural. Tambi&eacute;n, la cultura contribuye a mejorar la salud f&iacute;sica y mental, tal como lo declar&oacute; la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud en 2019 y atestiguan numerosas experiencias que han demostrado beneficios emocionales y mejoras en las variables cl&iacute;nicas de los pacientes. En relaci&oacute;n con el cambio clim&aacute;tico y las necesidades de adaptaci&oacute;n que enfrentamos como sociedad, la cultura ofrece herramientas valiosas, como su papel en la creaci&oacute;n de nuevas narrativas de vida o la colaboraci&oacute;n con la ciencia y la tecnolog&iacute;a para proponer soluciones de futuro. La cultura tambi&eacute;n contribuye al fortalecimiento de la igualdad de g&eacute;nero, la diversidad &eacute;tnico-racial, reducir la brecha intergeneracional y la inclusi&oacute;n social. Asimismo, aporta claves para reforzar los lazos sociales, fomentar la generaci&oacute;n de comunidad y profundizar en la democracia, todos ellos retos ineludibles. Tambi&eacute;n la cultura, por supuesto, contribuye a la generaci&oacute;n de empleo y de riqueza de un territorio. Y, por &uacute;ltimo, la cultura nos brinda una vida m&aacute;s placentera, divertida y disfrutable, lo cual es fundamental para vivir mejor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las decisiones pol&iacute;ticas que tienen que ver con la cultura, pues, no afectan solo a profesionales del sector, sino que tienen repercusiones para todas las personas, en todas nuestras vidas, en toda la sociedad. Habitualmente, este enfoque queda relegado en las propuestas sobre pol&iacute;tica cultural existentes, pero es importante recordar y subrayar que la cultura es algo m&aacute;s que un sector, es una matriz con la cual abordar los asuntos comunes, y enfrentar problemas desde un enfoque trasversal con la singularidad que aportan los c&oacute;digos, pr&aacute;cticas y experiencias culturales. En este sentido, la pol&iacute;tica cultural es una pol&iacute;tica social y redistributiva de alto impacto dirigida al conjunto de la ciudadan&iacute;a, al igual que la pol&iacute;tica educativa o la pol&iacute;tica sanitaria. En definitiva, la cultura es un elemento esencial para una buena vida de todas las personas, y con esta convicci&oacute;n trabajamos para hacer de la cultura un elemento central de una pol&iacute;tica para vivir mejor.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jazmín Beirak Ulanosky]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/cultura-vivir-mejor_129_10230761.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 May 2023 04:00:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cultura para vivir mejor]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Políticas culturales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Censura y libertad artística en la Comunidad de Madrid]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/censura-libertad-artistica-comunidad-madrid_129_9303593.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/82d59756-2677-4776-8e24-94a368d7bc01_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Censura y libertad artística en la Comunidad de Madrid"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Da escalofríos que existan partidos que señalen a artistas y profesionales de la cultura, pero la realidad es que si de eso se ha podido derivar un caso de censura es porque los principales mecanismos para proteger la libertad e independencia artística no funcionan en la Comunidad de Madrid</p><p class="subtitle">Blanca Li y Rivera de la Cruz eluden dar explicaciones en la Asamblea de Madrid sobre la retirada de una obra teatral</p></div><p class="article-text">
        Cuenta Ana Valero en su libro <em>La libertad en la pornograf&iacute;a</em> que, en 1995, en el Reino Unido se prohibi&oacute; la exhibici&oacute;n p&uacute;blica por blasfemia de <em>Visiones del &eacute;xtasis</em>, un cortometraje sobre la experiencia m&iacute;stica de Teresa de &Aacute;vila que presentaba a la Santa en un &eacute;xtasis m&aacute;s carnal que m&iacute;stico sobre el cuerpo yacente de Cristo crucificado. Casi treinta a&ntilde;os despu&eacute;s, una Santa Teresa convertida en actriz y DJ que sufre violaciones, se droga y prostituye ha vuelto a ser motivo de pol&eacute;mica, esta vez, por ser retirada de la programaci&oacute;n de un teatro p&uacute;blico en un acto que, si no es de censura, se le parece bastante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El pasado julio conocimos que la Consejer&iacute;a de Cultura de la Comunidad de Madrid hab&iacute;a decidido eliminar de la programaci&oacute;n de los Teatros del Canal la pieza &ldquo;Muero porque no muero&rdquo;, del dramaturgo Paco Bezerra, galardonado con el Premio SGAE Jardiel Poncela, pese a que exist&iacute;a un compromiso para su exhibici&oacute;n. <a href="https://www.elconfidencial.com/cultura/2022-07-14/paco-becerra-blanca-li-marta-rivera_3460206/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tres d&iacute;as antes de la presentaci&oacute;n de la programaci&oacute;n</a> en una reuni&oacute;n en la que no estaba presente la directora art&iacute;stica Blanca Li, la consejera Marta Rivera de la Cruz y su equipo decidieron unilateralmente cancelar la obra. Que cargos de designaci&oacute;n pol&iacute;tica puedan determinar el contenido de una programaci&oacute;n es muy mala noticia para la cultura. Que Blanca Li haya aceptado el veto de la Consejer&iacute;a revela lo fr&aacute;gil que es la libertad art&iacute;stica y el tejido cultural en la Comunidad de Madrid.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las limitaciones econ&oacute;micas que aduce la Consejer&iacute;a para su supresi&oacute;n no se sostienen, ya que cuando estas existen lo m&aacute;s habitual es trasladar el espect&aacute;culo a la temporada siguiente, cosa que no ha sucedido. Adem&aacute;s, los Teatros solo ten&iacute;an que poner 5.000 de los 90.000 euros que costaba la pieza, pues el resto se repart&iacute;a entre la productora independiente, que aportaba 40.000, y la Red Pr&oacute;spero, que sumaba 45.000 euros. Cuesta asimilar que estemos ante un caso de censura, pero lo cierto es que todos los indicios conducen a ello. Evitar ruido ante una obra que pod&iacute;a resultar pol&eacute;mica en pleno periodo preelectoral parece ser una explicaci&oacute;n plausible. Que la Consejer&iacute;a de Cultura quisiera anticiparse a las cr&iacute;ticas que pudiera hacerle su socio de gobierno, tambi&eacute;n. De hecho, Vox ha felicitado al Gobierno por retirar una obra que consideraban &ldquo;da&ntilde;ina&rdquo;, &ldquo;esperp&eacute;ntica&rdquo; y que va contra una &ldquo;santa doctora de la iglesia&rdquo;. No es la primera vez que el partido de ultraderecha ha puesto en la diana la programaci&oacute;n de los teatros de la Comunidad de Madrid e instando al gobierno a supervisarla. <em>23-F.</em> <em>Anatom&iacute;a de un Instante,</em> de &Agrave;lex Rigola, les pareci&oacute; que era una &ldquo;absoluta lib&eacute;rrima interpretaci&oacute;n del episodio del 23-F&rdquo;, y en <em>Fuenteovejuna. Historia del Maltrato</em>, de Marianella Morena, consideraron que se utilizaba &ldquo;un lenguaje hiriente y vulgar&rdquo; que &ldquo;no era compatible&rdquo; con el que utilizaba Lope. Han instado reiteradamente a la Consejer&iacute;a a &ldquo;recuperar el concepto de la civilizaci&oacute;n occidental con base cristiana&rdquo; y a defender la &ldquo;belleza y la est&eacute;tica art&iacute;stica frente al fe&iacute;smo&rdquo;, &ldquo;expresiones pseudoart&iacute;sticas&rdquo; y &ldquo;performances grotescas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Da escalofr&iacute;os que existan partidos que se&ntilde;alen de ese modo a artistas y profesionales de la cultura, pero la realidad es que si de eso se ha podido derivar un caso de censura es porque los principales mecanismos para proteger la libertad e independencia art&iacute;stica no funcionan en la Comunidad de Madrid. La censura tiene cabida en la Comunidad de Madrid porque la injerencia pol&iacute;tica en la cultura est&aacute; totalmente normalizada. La direcci&oacute;n de los Teatros del Canal se designa directamente por la consejera, sin mediar ning&uacute;n tipo de concurso p&uacute;blico; los grandes equipamientos carecen de autonom&iacute;a de gesti&oacute;n; las programaciones se validan por cargos pol&iacute;ticos seg&uacute;n &ldquo;criterios de oportunidad&rdquo;; no existen jurados independientes que participen en la concesi&oacute;n de las subvenciones, sino que se decide directamente por la Consejer&iacute;a; y el grueso de la financiaci&oacute;n del tejido se hace sin ning&uacute;n procedimiento p&uacute;blico mediante subvenciones nominativas. Todo esto conlleva, obviamente, una merma en la libertad e independencia del tejido cultural. Si una direcci&oacute;n es designada directamente por un cargo pol&iacute;tico y la programaci&oacute;n es revisada lo cierto es que no habr&aacute; mucho margen para plantear divergencias ni para la existencia de distintas visiones morales y est&eacute;ticas; o si la principal fuente de financiaci&oacute;n depende del criterio exclusivo de los cargos p&uacute;blicos, ser&aacute; conveniente ser lo menos inc&oacute;modo posible. Si ya entra en escena la voluntad censora, como parece ser el caso, la ausencia de estos mecanismos deja a los y las profesionales totalmente desprotegidos.
    </p><p class="article-text">
        Si queremos un tejido que pueda hacer frente a cualquier tipo de intervenci&oacute;n por parte de los poderes p&uacute;blicos hay que apostar de una vez por pol&iacute;ticas culturales que garanticen su independencia lo m&aacute;ximo posible: concursos p&uacute;blicos, procedimientos abiertos; subvenciones en concurrencia con jurados independientes; consejos de participaci&oacute;n verdaderamente operativos; rendici&oacute;n y evaluaci&oacute;n de las actuaciones. La libertad creativa exige que, en &uacute;ltimo t&eacute;rmino, quepa la posibilidad de incomodar a quien tiene el poder. No todo arte tiene que aspirar a eso, pero aspirar a eso es condici&oacute;n de posibilidad de todo arte. Mientras en la Comunidad de Madrid haya temas que no se puedan tocar, interpretaciones demasiado libres, o lenguajes que se consideren vulgares, la libertad de creaci&oacute;n estar&aacute; profundamente amenazada y con ello la libertad no solo de los y las artistas, sino de todos los madrile&ntilde;os y madrile&ntilde;as.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jazmín Beirak Ulanosky]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/censura-libertad-artistica-comunidad-madrid_129_9303593.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Sep 2022 20:31:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Censura y libertad artística en la Comunidad de Madrid]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Comunidad de Madrid,Isabel Díaz Ayuso,Agenda cultural]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El traje nuevo de la Presidenta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/traje-nuevo-presidenta_129_3151618.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/955bdb47-a5cb-4016-9d94-5390d5ad7e12_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una política cultural ha de preocuparse por toda la cadena de circulación de la cultura: la educación, la formación, la creación, la producción, la distribución, la exhibición…</p></div><p class="article-text">
        El pasado siete de septiembre se hicieron p&uacute;blicas las bases de las ayudas a la creaci&oacute;n del Ayuntamiento de Madrid. Este programa de ayudas supone un salto cualitativo en el apoyo a los creadores tanto por la cantidad de presupuesto destinado -m&aacute;s de cinco millones de euros-, como por tratarse de una apuesta integral y estrat&eacute;gica para apoyar al tejido de la ciudad. Estas ayudas no tratan simplemente de repartir dinero, sino que, al estar destinadas tanto a los creadores como a los m&uacute;ltiples agentes culturales independientes -gestores, comisarios, salas de teatro, salas de conciertos, galer&iacute;as de arte, librer&iacute;as, o festivales-, fortalecen el tejido cultural en su conjunto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tanto para quienes tenemos un compromiso con las pol&iacute;ticas culturales en la Comunidad de Madrid, como para quienes tratan d&iacute;a a d&iacute;a de desarrollar pr&aacute;cticas y propuestas culturales en la regi&oacute;n, la apuesta del Ayuntamiento de Madrid pone ante un espejo muy poco favorecedor al gobierno auton&oacute;mico, evidenciando las oportunidades desaprovechadas y la ausencia de proyecto cultural. En la Comunidad de Madrid lo que encontramos es poco m&aacute;s que apariencia:&nbsp;<em>selfies</em>, pol&iacute;tica de imagen y relaciones p&uacute;blicas. No existe ni un apoyo presupuestario digno, ni una propuesta integral de pol&iacute;tica cultural. Comparemos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La primera diferencia, y la m&aacute;s evidente, es presupuestaria. Frente a los m&aacute;s de cinco millones del Ayuntamiento, la Comunidad destina menos de cuatro para toda la regi&oacute;n. Aumentar la inversi&oacute;n permite atender de manera m&aacute;s precisa y singular la diversidad de pr&aacute;cticas, as&iacute; el Ayuntamiento asigna 2.130.000 millones de euros a salas de m&uacute;sica, librer&iacute;as, galer&iacute;as, salas de teatro alternativo o cualquier espacio que desarrolle una actividad cultural. La Comunidad de Madrid, al contrario, aglutina toda esta multiplicidad de proyectos bajo una &uacute;nica figura llamada &ldquo;entidades sin &aacute;nimo de lucro&rdquo; a las que otorga 300.000 euros. Salta a la vista: siete veces menos para toda la regi&oacute;n que para la ciudad. Algo similar ocurre con la l&iacute;nea de Ayudas a la Creaci&oacute;n. El Ayuntamiento dedica 1.530.000 euros para artistas de todo tipo de disciplinas, proyectos educativos, gesti&oacute;n cultural o residencias en instituciones culturales. La Comunidad de Madrid 270.000 euros para j&oacute;venes creadores &uacute;nicamente de artes visuales menores de treinta y cinco a&ntilde;os. La diferencia presupuestaria, de nuevo, no tiene parang&oacute;n. Un 0,6% supone el presupuesto de cultura del presupuesto total anual. En el Ayuntamiento de Madrid, sin contar con la aportaci&oacute;n desde los distritos, la cifra alcanza el 3% del total. De hecho, la inversi&oacute;n en cultura del Gobierno de Cristina Cifuentes est&aacute; por detr&aacute;s de Andaluc&iacute;a, Catalu&ntilde;a, la Comunidad Valenciana y el Pa&iacute;s Vasco. Si lo que comparamos es el gasto por habitante nos encontramos con que tambi&eacute;n est&aacute; por detr&aacute;s de Asturias, Cantabria, Castilla y Le&oacute;n, Galicia, Murcia, Navarra, la Rioja. Es decir, a la cola de pr&aacute;cticamente toda Espa&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ofrecer apoyos no debiera ser repartir miseria. La financiaci&oacute;n en la Comunidad de Madrid no es suficiente para apoyar los proyectos y en ocasiones los beneficiarios han de renunciar a la ayuda porque les resulta m&aacute;s gravoso recibirla y justificarla que prescindir de ella. Por otro lado, al carecer de suficiente holgura presupuestaria se hacen competir proyectos demasiado distintos: los que acaban de nacer con los que llevan diez a&ntilde;os, lo cual no permite discriminar entre pol&iacute;ticas de innovaci&oacute;n y pol&iacute;ticas de consolidaci&oacute;n; proyectos con &aacute;nimo de lucro con otros cuyo objeto es su sostenibilidad, ambos aspectos necesarios en un ecosistema cultural complejo; o proyectos como un festival de m&uacute;sica con la grabaci&oacute;n un disco, de modo que se enfrentan eslabones de la cadena muy diferentes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero el problema no es solo presupuestario, sino que falta adem&aacute;s un proyecto de pol&iacute;tica cultural auton&oacute;mica. El Gobierno de Cristina Cifuentes se centra en la realizaci&oacute;n de eventos culturales, fundamentalmente en la ciudad de Madrid. Eso sale en prensa, pero no consolida un tejido a futuro. Una pol&iacute;tica cultural ha de preocuparse por toda la cadena de circulaci&oacute;n de la cultura: la educaci&oacute;n, la formaci&oacute;n, la creaci&oacute;n, la producci&oacute;n, la distribuci&oacute;n, la exhibici&oacute;n&hellip;y por la multiplicidad de agentes que conforman su ecosistema. Se tiene que preocupar por fomentar el acceso del mayor n&uacute;mero de gente posible y garantizar las condiciones materiales y legales para que se pueda crear, producir y distribuir cultura. La descentralizaci&oacute;n y el reequilibrio territorial deber&iacute;an contarse entre sus prioridades. As&iacute; como estar en sinton&iacute;a con el sistema educativo: es contradictorio trabajar en la creaci&oacute;n de p&uacute;blicos mientras se eliminan de la ense&ntilde;anza obligatoria las asignaturas art&iacute;sticas o se asfixia la sostenibilidad de Conservatorios, Escuelas de M&uacute;sica y Danza. Una pol&iacute;tica cultural auton&oacute;mica ha de generar sinergias con sus pol&iacute;ticas de empleo, un empleo espec&iacute;ficamente cultural no subordinado al turismo, como m&aacute;s de una vez ha dado a entender el Partido Popular. Una pol&iacute;tica auton&oacute;mica, puesto que tiene competencias para ello, debe desarrollar los marcos legislativos que favorezcan la circulaci&oacute;n de la cultura, como la reforma de una Ley de Espect&aacute;culos, anticuada desde su nacimiento en 1997 o una modificaci&oacute;n de la Ley de Cooperativas para incluir la categor&iacute;a de cooperativas art&iacute;sticas y&nbsp;<em>desempresializar</em>&nbsp;un sector que se ha visto obligado a constituirse en S.L porque era la &uacute;nica manera de acceder a las ayudas p&uacute;blicas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El cuento de&nbsp;<em>El traje nuevo del emperador</em>&nbsp;habla de un emperador que amaba tanto la elegancia que solo pensaba en bellos trajes. No gobernaba, solo quer&iacute;a que su imagen luciera m&aacute;s que la de nadie. Pasado el ecuador de la legislatura, ya es hora de reconocer sin pudor que el traje de Cifuentes no existe. La cultura para Cristina Cifuentes es&nbsp;<em>marketing</em>, construcci&oacute;n de marca personal y herramienta de relaciones p&uacute;blicas. No m&aacute;s. Ahora, despu&eacute;s de dos a&ntilde;os demand&aacute;ndoselo se ha dado cuenta de que la cultura merece una Consejer&iacute;a.&nbsp; Otro golpe de efecto. Si para el PP de Aguirre y Gonz&aacute;lez la pol&iacute;tica cultural consist&iacute;a en cortar y una otra vez la cinta de la especulaci&oacute;n inmobiliaria -se levantaron auditorios, teatros, centros culturales en todos los municipios de la Comunidad de Madrid, hoy vac&iacute;os y sin recursos para ser utilizados-, Cifuentes la entiende como una alfombra roja que no conduce a ning&uacute;n lugar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero la cultura merece tener un rumbo. Uno de los principales objetivos de la intervenci&oacute;n p&uacute;blica en cultura debe ser contribuir a crear un tejido cultural lo m&aacute;s independiente posible del gobierno de turno. La acci&oacute;n de un gobierno es trabajar por profundizar y ampliar esos m&aacute;rgenes de autonom&iacute;a. Solo as&iacute; ser&aacute;n &uacute;tiles las ayudas p&uacute;blicas. Si, al contrario, se piensan como mero reparto de dinero, se convertir&aacute;n en un regalo envenenado que condena al tejido cultural a luchar permanentemente por sobrevivir. Por eso es crucial pensarlas estrat&eacute;gicamente, dotarlas econ&oacute;micamente e integrarlas en un proyecto m&aacute;s amplio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las ayudas a la creaci&oacute;n del Ayuntamiento, con sus elementos mejorables, son como el ni&ntilde;o que le dice a la pol&iacute;tica cultural de la Comunidad de Madrid: &iexcl;pero si est&aacute; desnuda! El PP ha mejorado sus modos, sus relaciones p&uacute;blicas, se ha sacudido la caspa de la anterior legislatura. Es cierto. Pero eso no impide ver que la pol&iacute;tica cultural en la Comunidad de Madrid sigue sin llevar traje.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jazmín Beirak Ulanosky]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/traje-nuevo-presidenta_129_3151618.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Oct 2017 17:56:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Industria cultural,Madrid,Cristina Cifuentes,Comunidad de Madrid]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Claves del cambio para una nueva Telemadrid]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/claves-cambio-nueva-telemadrid_129_2437861.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El proyecto del PP no es coherente ni soluciona los problemas de Telemadrid. Esta es la propuesta de Podemos, reflejada en la enmienda a la totalidad, presentada junto al Grupo Socialista.</p></div><p class="article-text">
        La ciudadan&iacute;a madrile&ntilde;a tiene la oportunidad de recuperar una instituci&oacute;n fundamental y acercarse a los est&aacute;ndares normales de una sociedad democr&aacute;tica: tras 20 a&ntilde;os de un uso partidista de la radio y televisi&oacute;n p&uacute;blicas tenemos la posibilidad de conseguir un medio de comunicaci&oacute;n que permita garantizar el derecho a la informaci&oacute;n veraz de la ciudadan&iacute;a y el pluralismo pol&iacute;tico. Nuestra enmienda a la totalidad, presentada junto al Grupo socialista, ha recibido algunas cr&iacute;ticas no muy bien fundamentadas por parte de Ciudadanos y PP. Del PP de Telemadrid nos esper&aacute;bamos cualquier cosa pero esper&aacute;bamos que Ciudadanos fuera m&aacute;s consecuente y hubiera puesto sus esfuerzos en construir una televisi&oacute;n p&uacute;blica, independiente y plural. A continuaci&oacute;n clarificamos algunas de estas cuestiones.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Ente p&uacute;blico o sociedad an&oacute;nima?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Uno de los puntos m&aacute;s preocupantes que recoge el proyecto del PP es la forma jur&iacute;dica que adopta RTVM: una &uacute;nica S.A, que abre la puerta a la privatizaci&oacute;n de la radio televisi&oacute;n p&uacute;blica mediante la venta de las acciones en cualquier momento. Asimismo, seg&uacute;n el art&iacute;culo 42, el Gobierno podr&aacute; disolver el Ente, es decir, cerrar Telemadrid y Ondamadrid. Precedentes no faltan, esto es lo que ha hecho el PP en Valencia con el cierre de Canal Nou. Adem&aacute;s de proteger RTVM de hipot&eacute;ticas ventas o cierres, esta forma jur&iacute;dica posee m&aacute;s controles y garant&iacute;as para la contrataci&oacute;n &ndash;al seguir las normas de la ley de contratos del sector p&uacute;blico&ndash; y otorga mayor seguridad jur&iacute;dica. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es &ldquo;caro&rdquo; y est&aacute; lleno de &ldquo;puestos retribuidos&rdquo;</strong> 
    </p><p class="article-text">
        Nuestro proyecto se basa en un sistema de pesos y contrapesos que permite dotar de independencia al medio respecto al Gobierno, garantizar el derecho a la informaci&oacute;n, la pluralidad y un equilibrio entre los diferentes &oacute;rganos: 1) un Consejo de Administraci&oacute;n altamente profesionalizado; 2) un Consejo Social que represente a las asociaciones profesionales y a la sociedad civil; 3) un Consejo de Informativos que garantice la independencia de los profesionales del medio; y 4) un Defensor del Espectador que canalice las demandas y quejas de los ciudadanos. Profesionalizaci&oacute;n, participaci&oacute;n, independencia y rendici&oacute;n de cuentas, palabras que si no vienen acompa&ntilde;adas de mecanismos y &oacute;rganos que las garanticen, se quedan en meras declaraciones de intenciones.
    </p><p class="article-text">
        No prev&eacute; remuneraci&oacute;n para los miembros del Consejo Social y si lo hace para los miembros del Consejo de Administraci&oacute;n es porque es una condici&oacute;n imprescindible para que sea un &oacute;rgano altamente profesionalizado.
    </p><p class="article-text">
        Ha sido precisamente el PP el que ha fomentado una manera de gestionar el ente p&uacute;blico haciendo proliferar puestos de confianza mientras desped&iacute;a trabajadores, externalizaba la producci&oacute;n y la utilizaba como herramienta de propaganda, provocando un descenso de la calidad y la correspondiente ca&iacute;da del <em>share</em>. Esto es lo que le ha salido caro a los madrile&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sobre el Consejo de Administraci&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los candidatos al Consejo de Administraci&oacute;n no ser&aacute;n propuestos ni por los grupos parlamentarios, ni por una selecci&oacute;n determinada de entidades profesionales. Se abrir&aacute; una convocatoria p&uacute;blica a la que concurrir&aacute;n libremente quienes cumplan los requisitos de competencia, capacidad y experiencia. Un comit&eacute; formado por cinco personas emitir&aacute; informes sobre los candidatos presentados. Para formar este comit&eacute;, los grupos parlamentarios proporcionalmente propondr&aacute;n expertos de entre los cuales, por sorteo, se elegir&aacute;n cinco. En este punto algunos partidos quieren entender que es la Asamblea la que propone los candidatos. Sin embargo, este Comit&eacute; tiene una funci&oacute;n &uacute;nicamente de supervisi&oacute;n de la adecuaci&oacute;n de los perfiles a los requisitos legales. Posteriormente, los candidatos comparecer&aacute;n ante la Comisi&oacute;n de control de RTVM y finalmente ser&aacute;n designados por mayor&iacute;a cualificada de &#8532; por la Asamblea de Madrid.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest; &#8535; en segunda vuelta?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la propuesta del PP, si no se llegase a un acuerdo para conformar el Consejo de Administraci&oacute;n, este se mantendr&iacute;a en funciones. La elecci&oacute;n por 3/5 en segunda vuelta es un mecanismo para solventar este posible bloqueo. Ya existen en nuestro haber situaciones de este tipo como el del Tribunal Constitucional o el del Consejo General del Poder Judicial, que siempre tuvieron motivaciones partidistas. Nuestro objetivo es evitarlas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sobre el Consejo Social</strong>
    </p><p class="article-text">
        El Consejo Social es un &oacute;rgano estable y permanente de participaci&oacute;n de las asociaciones profesionales y de la sociedad civil equiparable al BBC Trust de la televisi&oacute;n brit&aacute;nica, ejemplo de televisi&oacute;n de alta profesionalidad, calidad y reconocimiento social. Sustituye al Consejo Asesor, actualmente ineficaz y al que el proyecto del PP pretende retirar car&aacute;cter normativo, dejando su creaci&oacute;n a decisi&oacute;n discrecional del Consejo de Administraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Se mantienen las entidades existentes, incorporando a los grupos parlamentarios, y a otras entidades que no estaban recogidas como el Instituto de la Mujer, la FRAVM, o asociaciones religiosas. La composici&oacute;n se ampl&iacute;a con nuevas asociaciones profesionales y dando entrada a colectivos LGBT, migrantes o asociaciones relacionadas con la diversidad funcional.
    </p><p class="article-text">
        Respecto a sus funciones, permiten el despacho ordinario del Director General y del Consejo de Administraci&oacute;n pero adquieren, en ocasiones, car&aacute;cter vinculante. Estas consisten, entre otras, en la supervisi&oacute;n del cumplimiento del proyecto del Director del Ente, del contrato-programa y velar por el Derecho de Acceso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; una enmienda a la totalidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El proyecto del PP no es coherente ni soluciona los problemas de Telemadrid. 
    </p><p class="article-text">
        La enmienda, resultado del trabajo conjunto de Podemos, PSOE y Ciudadanos, incluye elementos de todos los grupos, tambi&eacute;n del Partido Popular. Sin embargo, el PP de Madrid no ha podido abordar con profundidad esta cuesti&oacute;n porque est&aacute; atrapado por d&eacute;cadas de una pol&iacute;tica partidista y de control de Telemadrid. Su socio de gobierno, al parecer m&aacute;s preocupado por intercambios de cromos, que por la televisi&oacute;n p&uacute;blica madrile&ntilde;a, ha entrado en el juego del PP, formando un bloque. 
    </p><p class="article-text">
        Este no es el proyecto de Podemos, no es el proyecto de ning&uacute;n partido. Este proyecto pretende ser el de la ciudadan&iacute;a madrile&ntilde;a. Basta leerlo para encontrar elementos razonables, planteados por los distintos grupos, lo cual garantiza un modelo estable, no gubernamental y de calidad, con garant&iacute;as de que la radio y televisi&oacute;n p&uacute;blicas no vuelvan a ser secuestrada por el Partido Popular, ni por ning&uacute;n gobierno del signo que sea.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jazmín Beirak Ulanosky]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/claves-cambio-nueva-telemadrid_129_2437861.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Oct 2015 17:29:24 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Claves del cambio para una nueva Telemadrid]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Si a Cristina Cifuentes le hubiera importado algo la cultura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/cristina-cifuentes-importado-cultura_129_2595761.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">En cuanto bajamos a la arena de la política descubrimos un proyecto de gobierno idéntico al de sus antecesores. La continuidad en el desprecio a un enfoque serio de la política cultural tiene su correlato en un modelo económico basado en la construcción y en las infraestructuras</p></div><p class="article-text">
        Vamos a intentarlo. Vamos a imaginar c&oacute;mo hubiera sido una Cristina Cifuentes a quien le importara la cultura. Que se la tomara en serio. Aunque solo fuera un poco. Que entendiera que la rentabilidad de la cultura no solo se mide en t&eacute;rminos econ&oacute;micos, sino tambi&eacute;n por su capacidad de crear lazo social. Que supiera que la cultura es conocimiento, es alegr&iacute;a, es hacer cosas juntos por el simple placer de hacerlas. O que, incluso, solo por mero c&aacute;lculo, hubiera asumido que el ejercicio de la creaci&oacute;n y del conocimiento genera beneficio. C&oacute;mo hubiera sido, en definitiva, una Cristina Cifuentes que hubiera dicho basta y hubiera puesto el punto final a m&aacute;s de veinte a&ntilde;os de indiferencia y desprecio institucional hacia la cultura en la Comunidad de Madrid.
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;amos intentar imaginarlo, pero es muy dif&iacute;cil. Ya lo anticipaban los escasos p&aacute;rrafos dedicados a la cultura en el programa del Partido Popular o los sucintos doce puntos del programa de Ciudadanos, algunos acertados pero carentes de un modelo meditado. Lo ha corroborado el pacto de gobierno entre ambos partidos, que ha tenido como resultado una &uacute;nica menci&oacute;n a la cultura en su hoja de acuerdos y su relegaci&oacute;n a una Oficina de Cultura y Turismo dependiente de la Consejer&iacute;a de Presidencia.
    </p><p class="article-text">
        En su discurso de investidura, Cristina Cifuentes, quiso hacer creer que la cultura y, sobre todo, el turismo, son tan importantes que han de ser transversales y estar cerca del coraz&oacute;n del Gobierno. La realidad es que se ha desplazado la cultura a una simple Oficina sin autonom&iacute;a. A un limbo jer&aacute;rquico donde tendr&aacute; solo la importancia que la Presidencia quiera con discrecionalidad otorgarle. Y, sin duda, llevar cultura a Presidencia, es un movimiento que pretende poner en escena un especial inter&eacute;s en un sector que tiene importantes desavenencias con el gobierno central. Una vez m&aacute;s la cultura se pone al servicio de la construcci&oacute;n de una imagen pol&iacute;tica. Concebirla como algo que solo sirve para rentabilizarse en t&eacute;rminos pol&iacute;ticos, impide abordar la cultura a partir de un planteamiento integral sobre qu&eacute; se necesita en el sector y sobre c&oacute;mo poder generar un tejido rico que no sea dependiente de las instituciones.
    </p><p class="article-text">
        Esta decisi&oacute;n es coherente con los m&aacute;s de veinte a&ntilde;os de gobierno del Partido Popular en la &nbsp;Comunidad de Madrid en los que jam&aacute;s ha habido una pol&iacute;tica cultural. O, si la ha habido, su principal finalidad ha sido extraer beneficios econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos inmediatos a trav&eacute;s de procesos de especulaci&oacute;n urbana, de marketing y de inversiones megal&oacute;manas: invertir en infraestructuras, no en contenidos; invertir en grandes titulares, no en redes de creaci&oacute;n. No ha habido una pol&iacute;tica cultural que piense en qu&eacute; necesita y quiere la gente que disfruta con la cultura, y en qu&eacute; demandan y sugieren las y los profesionales del sector.
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;amos haber imaginado a otra Cristina Cifuentes. Podr&iacute;amos haber imaginado a aquella a la que el discurso y la imaginer&iacute;a de la campa&ntilde;a del Partido Popular nos han querido presentar: una adalid del cambio. Desgraciadamente, y pese a que en t&eacute;rminos de imagen asume con desenfado ese papel, en cuanto bajamos a la arena de la pol&iacute;tica descubrimos un proyecto de gobierno id&eacute;ntico al de sus antecesores. La continuidad en el desprecio a un enfoque serio de la pol&iacute;tica cultural tiene su correlato en un modelo econ&oacute;mico basado en la construcci&oacute;n y en las infraestructuras que, probablemente, beneficien a las mismas &eacute;lites madrile&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        La Cultura es un tema clave y es un asunto que debe tomarse muy en serio. Se necesita un proyecto, un enfoque integral y un modelo para la regi&oacute;n. Las instituciones p&uacute;blicas deben intervenir para contribuir a consolidar un ecosistema de la cultura que funcione. Para ello no es suficiente una limitada Oficina de Cultura y Turismo, donde la cultura siga ocupando un lugar subsidiario y decorativo. Es imprescindible una fortalecida Consejer&iacute;a de Cultura y Comunicaci&oacute;n que se plantee las reformas de calado que viene reivindicando el sector durante demasiados a&ntilde;os: replantear el Consejo de Cultura para que deje de ser un &oacute;rgano testimonial y desaprovechado, crear y aplicar un c&oacute;digo de buenas pr&aacute;cticas para las instituciones p&uacute;blicas, adaptar y actualizar las ayudas p&uacute;blicas a las necesidades del sector, contemplar de manera audaz y transparente los mecanismos de colaboraci&oacute;n p&uacute;blico-privada, abrir las instituciones culturales a la gente y a los profesionales de la cultura o acabar con la precarizaci&oacute;n del sector y con la privatizaci&oacute;n de la gesti&oacute;n de los espacios culturales p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        Si Cristina Cifuentes hubiera encarnado realmente esa renovaci&oacute;n que abandera, quiz&aacute;s la cultura habr&iacute;a podido ocupar el lugar estrat&eacute;gico que le corresponde. Un lugar desde donde poner en marcha el proceso de transformaci&oacute;n cultural que necesita nuestro pa&iacute;s. Porque la cultura son los libros, las pel&iacute;culas, las series de televisi&oacute;n, los videojuegos, el teatro, la danza, las y los creadores, sus p&uacute;blicos; pero, sobre todo, la cultura es lo que nos permite acercarnos a la comprensi&oacute;n de lo que somos, de lo que tenemos en com&uacute;n con los dem&aacute;s y construirnos como sujetos y como sociedades. La cultura es sustancialmente emp&aacute;tica, y eso construye ciudadan&iacute;a. Todo esto no se hace, ni siquiera es posible imaginarlo, desde el rinc&oacute;n de una Oficina.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jazmín Beirak Ulanosky]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/cristina-cifuentes-importado-cultura_129_2595761.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Jun 2015 17:38:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Si a Cristina Cifuentes le hubiera importado algo la cultura]]></media:title>
    </item>
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