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    <title><![CDATA[elDiario.es - Lola Fernández]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/lola_fernandez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Lola Fernández]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Cecil: el ejemplo de un sistema de compasión que nos aleja de la empatía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/lloramos-leon-cecil-mujeres-muertas_132_2530701.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c0b872c3-ee1b-46b4-97f0-5fd8ba3499aa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El león Cecil junto a una leona de su manada. Fotografía cedida por la Autoridad Administrativa de Vida Salvaje y Parques de Zimbabue (Zimparks)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Escandaliza que se clame justicia por un león y no por los 50.000 niños que morirán este año en Zimbabue? La lógica debiera ser la contraria: hemos necesitado que apareciera Cecil para acordarnos de esos 50.000 niños</p><p class="subtitle">Gracias a la política de la compasión a la que se nos aboca, cuanto más crecen las desdichas, las expulsiones y las muertes, más aumenta nuestra desafección sanitaria hacia ellas</p><p class="subtitle">La conciencia cierta que se siente responsable, que sabe cómo funciona el sistema, es la misma cuando defiende la emancipación y la dignidad de los humanos que cuando pide justicia animal</p></div><p class="article-text">
        Resuena a&uacute;n el llanto global por el le&oacute;n Cecil, asesinado por un dentista estadounidense aficionado a la caza con arco que lo dej&oacute; agonizar casi dos d&iacute;as. Durante la semana en la que se manifest&oacute; masivamente&nbsp;<a href="http://www.eldiario.es/zonacritica/ultima-leccion-Cecil_6_415118498.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el duelo</a> de los que rechazamos la caza, las y los feministas nos dimos de bruces con una verdad terriblemente inc&oacute;moda: que personas que no sol&iacute;an manifestar en sus redes la compasi&oacute;n por mujeres muertas, migrantes muertos, transexuales muertos, hombres y mujeres negras muertos, indigentes, pobres y, en general, por la desgracia fatal de todas las personas que forman parte de lo subalterno, s&iacute; sal&iacute;an del armario de la indignaci&oacute;n por la muerte de un le&oacute;n en &Aacute;frica. La explicaci&oacute;n de los psic&oacute;logos a esta manifestaci&oacute;n selectiva de la compasi&oacute;n se ha dado ya y casi siempre toma como referencia central para la reacci&oacute;n de los individuos el mismo sujeto: la v&iacute;ctima.
    </p><p class="article-text">
        Resulta problem&aacute;tico tratar de analizar la bondad de fondo de un fen&oacute;meno viral, aunque no deje de herirnos la manifestaci&oacute;n en las redes de una mayor sensibilizaci&oacute;n sobre unos temas que sobre otros. Sin embargo, existen demasiados factores psicol&oacute;gicos y medi&aacute;ticos como para tomar esta parte de la sociedad viral por el todo social. Y no es que sea precisamente optimista, al contrario. Quiero decir que <strong>el desapego hacia el otro puede ser a&uacute;n peor que el que el fen&oacute;meno Cecil desvela.</strong> Nos quejamos de que hemos puesto el grito en el cielo por Cecil pero no por los 50.000 ni&ntilde;os que morir&aacute;n este a&ntilde;o en Zimbabue, pero la l&oacute;gica, como bien explica&nbsp;<a href="https://www.facebook.com/LeonardoAnselmiActivista?fref=ts" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Leonardo Anselmi</a>, debiera ser la contraria: <strong>hemos necesitado que apareciera el le&oacute;n Cecil para acordarnos de los esos 50.000 ni&ntilde;os.</strong> Para toparse con el enorme agujero de nuestra compasi&oacute;n, basta con invertir las l&oacute;gicas, modificar las &oacute;pticas, cambiar el foco. &iquest;Y si iluminamos al cazador en vez de a su v&iacute;ctima?
    </p><p class="article-text">
        Al insistir desde las instancias pol&iacute;ticas y los medios de comunicaci&oacute;n en el protagonismo de la v&iacute;ctima, nos obligan de alguna manera a <strong>trocear nuestra compasi&oacute;n en peque&ntilde;as porciones, aboc&aacute;ndonos a una espiral infinita de lamento</strong> que nos incapacita para generar una instancia m&aacute;s productiva:&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=hRE6P_FY2rE" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la empat&iacute;a</a>. &iquest;Qui&eacute;n querr&iacute;a hoy racionalizar el sufrimiento del otro cuando contempla tanta y tanta v&iacute;ctima a su alrededor? Qu&eacute; dif&iacute;cil vivir sometiendo a nuestro cerebro a toda la sucesi&oacute;n de microduelos que est&aacute; exigiendo, por ejemplo, este verano. Qu&eacute; perpetuo obituario, cu&aacute;nta cr&oacute;nica negra que digerir, qu&eacute; amargor. Mejor dejemos que nuestro cerebro siga su curso natural: que se proteja; que se cierre al sufrimiento. As&iacute;, cuando nos veamos obligados a mirar a tanta v&iacute;ctima, a nuestra conciencia le bastar&aacute; con la compasi&oacute;n, ese sentimiento que se genera cuando nos horrorizamos, no cuando sentimos el horror del otro.
    </p><p class="article-text">
        Gracias a esta pol&iacute;tica de la compasi&oacute;n, cuanto m&aacute;s crecen las desdichas, las expulsiones y las muertes, m&aacute;s aumenta nuestro desafecci&oacute;n sanitaria hacia ellas.<strong> Imposible, se nos hace imposible tomar cartas mentales en asuntos que se nos han ido totalmente de las manos. </strong>As&iacute; contada, nuestra pol&iacute;tica de la compasi&oacute;n parece expresamente dise&ntilde;ada para engrasar un sistema que, en pos del crecimiento infinito, requiere del empobrecimiento y consumo creciente de recursos y vidas.&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=yZkrcDlNzfs" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Permite que todo nos d&eacute;, m&aacute;s o menos, igual</a>. &iquest;Explicar&aacute; esta pol&iacute;tica que el grupo de psic&oacute;patas que habita el mundo sea mayor o menor? No encuentro datos. Pero qu&eacute; conveniente para la m&aacute;quina de producir injusticia que esto sea as&iacute;. Nuestro cerebro, al rescatarnos del sufrimiento del otro, nos condena. La canci&oacute;n es vieja. Ya la enton&oacute;, en su momento, Brecht, sin la justificaci&oacute;n extra de la todopoderosa neurociencia.
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo se me ocurre una manera de conjurar el embrujo de la compasi&oacute;n para tener la oportunidad de empujar los m&aacute;rgenes de nuestra conciencia moral: dejar de mirar exclusivamente al le&oacute;n, a la mujer muerta, a sus ni&ntilde;os asesinados, al magreb&iacute; asfixiado en la maleta, a los corredores del t&uacute;nel de Calais o a los cientos de cuerpos que flotan y flotar&aacute;n en el Mediterr&aacute;neo, y buscar las huellas del cazador. Conocer qui&eacute;n es, c&oacute;mo piensa, a qu&eacute; intereses responde, porqu&eacute; se conduce mediante la violencia y qu&eacute; se lo permite. Rechazar al culpable simplemente llevados por la simpat&iacute;a o la compasi&oacute;n exige, desde luego, menos esfuerzo y valent&iacute;a que reconocer al sistema que lo sostiene. Y, sin embargo, una vez diseccionado el sistema, una vez que se ha recorrido de arriba abajo y de abajo arriba la cadena de mando del poder, resulta no s&oacute;lo f&aacute;cil sino natural lamentar todas las muertes, cada muerte. Al saber qui&eacute;n hace qu&eacute;, c&oacute;mo y porqu&eacute; se diluye el sue&ntilde;o paralizante de la compasi&oacute;n y solidifica cierta reacci&oacute;n. Ya sea un m&iacute;nimo rechazo o una profunda rabia, llega el movimiento a la conciencia. La raz&oacute;n tiene la oportunidad de construir un juicio moral para el que todas las vidas importan, las de los animales tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero, claro, no es f&aacute;cil saber. Hay cosas que no querr&iacute;amos conocer. Sobre todo cuando, de una manera u otra, hemos de proyectarnos en ese personaje que mata por placer, que mata por poder, que mata por dinero. &iquest;Acaso no formamos parte del sistema que permite a ese personaje cerrar las fronteras, blindar las ciudades o expulsar a los campesinos de sus tierras? &iquest;Ese que se enriquece a costa de la muerte en los mercados financieros? &iquest;El que nos vende los animales, vivos o muertos, o les hace bailar al son que toca su hambre? Si permitimos todo eso como sociedad, alguna responsabilidad habr&aacute; de correspondernos a cada uno. A casi todos. Pero la conciencia cierta que se siente responsable, que sabe c&oacute;mo funciona el sistema, es la misma cuando defiende la emancipaci&oacute;n y la dignidad de las personas que cuando pide justicia animal. Es la misma lucha, de la misma conciencia contra el mismo sistema. <strong>No se puede defender la liberaci&oacute;n de los animales del yugo industrial y recreativo sin haberse comprometido con una vida digna para todas las personas.</strong> Lo contrario es s&oacute;lo un primer paso: el de la compasi&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lola Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/lloramos-leon-cecil-mujeres-muertas_132_2530701.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Aug 2015 17:46:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cecil: el ejemplo de un sistema de compasión que nos aleja de la empatía]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Paca, Tola, Molinera... ¿Por qué los asturianos ponemos nombre a nuestras osas?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/paca-tola-molinera-asturianos-ponemos_132_2569904.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c5105841-13c7-4ce9-9456-f96c663f6cc0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Paca y Tola, las osas cautivas del Principado de Asturias."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el Principado de Asturias viven enclaustradas en un cercado las osas Paca y Tola, por quedar huérfanas tras el asesinato de su madre. Con un cruel y equivocado criterio conservacionista, las ya viejas osas tienen un relevo en la tarea de servir de reclamo turístico: la osezna Molinera.</p><p class="subtitle">Expertos y ONG's siguen desde hace años las desdichas de estas osas, y han denunciado irregularidades en su cuidado que han llegado al extremo de proporcionarles una deficiente alimentación.</p><p class="subtitle">Políticos y empresarios consideran a estas tristes osas como un mero recurso económico y se alían para avanzar en su rentabilización turística.</p></div><p class="article-text">
        Existe algo profundamente triste en la estampa de un animal salvaje reducido a un reclamo comercial. Algo tan desdichado que, a muchos, hasta nos da reparo que lo contemplen nuestros ni&ntilde;os. Somos los sensibles, los de siempre, los que hemos firmado la <a href="https://www.change.org/p/telecinco-retirad-de-vuestra-parrilla-el-programa-vaya-fauna-que-fomenta-la-explotaci%C3%B3n-animal" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">petici&oacute;n para que el programa &lsquo;Vaya fauna&rsquo; salga de la parrilla</a>, los que nos oponemos a los toros y evitamos los circos. Y, como siempre, nos sigue sorprendiendo que no todo el mundo perciba esa tristeza del animal salvaje domado ni empatice con ella. Vaya esa sorpresa no s&oacute;lo por los dos millones de espectadores que ven &lsquo;Vaya fauna&rsquo;, en Tele5, sino por los turistas que se acercan al <strong>cercado de Santo Adriano, en Asturias</strong>, donde viven enclaustradas las viejas osas Paca y Tola, toda una instituci&oacute;n en el Principado, y que ahora tambi&eacute;n frecuenta la joven Molinera, oportuno repuesto de aqu&eacute;llas ahora que el fin de sus vidas est&aacute; cerca. <strong>Estamos hablando de las &uacute;nicas osas pardas cant&aacute;bricas gen&eacute;ticamente puras que viven en cautividad en todo el mundo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Se me escapa el placer de contemplar, encerrado por las razones que sea, a un oso. Se me escapa, tambi&eacute;n, c&oacute;mo hay quien a&uacute;n se aferra a la sensibilizaci&oacute;n del general para justificar la exposici&oacute;n de los animales salvajes. Lo que no se me escapa es el dinero que mueve el estacionamiento de un animal salvaje en un escaparate p&uacute;blico: de la&nbsp;<a href="http://www.turismoasturias.es/descubre/donde-ir/municipios/santo-adriano" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Senda del Oso</a> y sus ejemplares en exposici&oacute;n viven (o malviven) indirectamente los establecimientos hosteleros de los pueblos lim&iacute;trofes, y <strong>del oso pardo se alimenta tambi&eacute;n la Fundaci&oacute;n Oso de Asturias, entidad privada que recibe unos 200 millones de euros (dato de 2012)</strong><a href="http://www.osodeasturias.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fundaci&oacute;n Oso de Asturias</a> de todos los asturianos para proteger la especie y a los osos que se encuentran bajo su tutela en sus instalaciones. Hablamos, en realidad, de dos cercados: el grande, unas cinco hect&aacute;reas de monte, en Proaza, donde habr&iacute;an de vivir en semilibertad estas osas incapaces de adaptarse a la vida salvaje, y el peque&ntilde;o, el de Santo Adriano, apenas una hect&aacute;rea donde se disponen los comederos, y donde hoy son <em>atendidas</em> <a href="http://www.lne.es/asturias/2015/06/24/verguenza-paca-tola/1776687.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las tristes Paca y Tola, dos oseznas hu&eacute;rfanas a manos de los furtivos en 1986</a>, que han vivido toda su vida en cautividad.
    </p><p class="article-text">
        Los momentos m&aacute;s penosos de la vida de Paca y Tola se vivieron bajo la tutela de&nbsp;<a href="http://www.europapress.es/asturias/noticia-fapas-pide-cese-director-fundacion-oso-asturias-20131225181347.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carlos Zapico, un gestor sin vocaci&oacute;n conservacionista</a> cuyo m&eacute;rito para el Gobierno del Principado resid&iacute;a en haber sido presidente del puerto del Musel durante una d&eacute;cada, el mismo que, en 2013, para hacer caja, decidi&oacute; cobrar dos euros a cada turista que quer&iacute;a ver a las osas. <strong>Durante su mandato, las ONGs denunciaron todo tipo de irregularidades</strong> que fueron negadas una y otra vez por las autoridades. La m&aacute;s penosa de todas relataba una alimentaci&oacute;n a base de pan y fruta (sin prote&iacute;nas) que las osas acusaron en una notable endeblez f&iacute;sica. Cuando el oso Furaco, trasladado del vecino Parque de Cab&aacute;rceno (otro teatrillo de animales salvajes), lleg&oacute; al cercado para cubrir a las osas, el peso de aquel (unos 300 kilos), <strong>pr&aacute;cticamente rompi&oacute; la espalda de Tola, que ha quedado lisiada de por vida y la obliga a estar pr&aacute;cticamente recluida en su osera</strong>. Afortunadamente para ella, Paca rechaz&oacute; al macho por ser lo que los bi&oacute;logos llaman &ldquo;una machorra&rdquo;: no entra en celo.
    </p><p class="article-text">
        Entre unas tragedias y otras, las dos hermanas osas, inseparables, llevan m&aacute;s de seis a&ntilde;os haciendo &ldquo;vida&rdquo; en el peque&ntilde;o cercado de Santo Adriano, bien a la vista del p&uacute;blico. En estos d&iacute;as ha corrido por la red un <a href="https://www.youtube.com/watch?v=sdmkezHuD1Y" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">v&iacute;deo en el que se puede ver a Paca recorriendo obsesivamente, arriba y abajo sin parar durante horas, la verja del cercado</a>. &iquest;Qu&eacute; padre o qu&eacute; madre querr&iacute;a que sus hijos vieran un espect&aacute;culo tan, tan, tan triste? Jos&eacute; Tu&ntilde;&oacute;n Huerta, presidente de la Fundaci&oacute;n Oso de Asturias desde hace un a&ntilde;o, bi&oacute;logo y persona aparentemente muy sensibilizada con la situaci&oacute;n de las osas, explica que no pueden ya vivir en otro lugar porque hay que suministrar medicamentos a Tola cada d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n no tiene, pues, visos de mejorar para Paca y Tola, y crea un precedente lamentable para Molinera, una osezna que vive en el cercado grande. De nuevo, la responsabilidad sobre el mal trato a este animal no tiene quien la reclame. Molinera fue encontrada en septiembre de 2013, herida. Las malas pr&aacute;cticas de los t&eacute;cnicos que la trataron en la cl&iacute;nica veterinaria, que <strong>la manipularon como un animal de zoo en vez de como un ejemplar que ha de volver a su medio natural</strong>, hicieron imposible devolverla a su h&aacute;bitat. Es particularmente indignante recordar c&oacute;mo&nbsp;<a href="http://www.lne.es/asturias/2013/12/19/molinera-volvera-capturada-adentrarse-degana/1517134.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la consejera asturiana de Agroganader&iacute;a, Mar&iacute;a Jes&uacute;s &Aacute;lvarez, exigi&oacute; hacerse una foto con ella</a> durante un acto p&uacute;blico de presentaci&oacute;n de su recuperaci&oacute;n. Al final, Molinera termin&oacute; recluida en el cercado a pesar de las protestas de las asociaciones, que demandaban m&aacute;s insistencia en su reintroducci&oacute;n. Estos d&iacute;as los peri&oacute;dicos informan de que ni siquiera se queda en el cercado grande, y baja constantemente a Santo Adriano buscando el contacto humano. <strong>Gracias a esta joven osa los empresarios y pol&iacute;ticos pueden estar tranquilos: contin&uacute;a el espect&aacute;culo en el peque&ntilde;o escenario enjaulado</strong>, donde Molinera est&aacute; destinada a contribuir a la recuperaci&oacute;n de la especie junto a Furaco.
    </p><p class="article-text">
        De todo este relato, le&iacute;do a trav&eacute;s de la prensa regional, llama la atenci&oacute;n el vocabulario que se aplica a la hora de describir su existencia y situaci&oacute;n. En &lsquo;La Nueva Espa&ntilde;a&rsquo; leo a una periodista celebrar que Molinera &ldquo;es toda una atracci&oacute;n, ya que corre de un lado a otro y hasta atiende y posa para las fotos y v&iacute;deos&rdquo;, mientras que Paca y Tola &ldquo;apenas tienen ya gracia&rdquo;, apuntalando esa perversa concepci&oacute;n del animal salvaje como pieza cobrada. Los empresarios hosteleros las consideran &ldquo;patrimonio&rdquo; y &ldquo;recurso&rdquo; que &ldquo;ha de explotarse&rdquo; en la zona en la que han sido rescatadas/capturadas. Los pol&iacute;ticos expresan la seguridad de que el cercado continuar&aacute; abierto como sea por &ldquo;dinamizar econ&oacute;micamente estos valles&rdquo;. Hasta <strong>algunos veterinarios y bi&oacute;logos se suman alegremente a esta reconceptualizaci&oacute;n perversa del animal como recurso</strong> y planean ya la implantaci&oacute;n en Picos de Europa del turismo especializado en la observaci&oacute;n de oseras. Lo llaman &ldquo;un sector econ&oacute;mico emergente&rdquo;. Tanto es as&iacute; que el mes pasado, con la excusa de un curso de verano de la Universidad de Cantabria, un grupo de expertos se reuni&oacute; para avanzar en la rentabilizaci&oacute;n del oso por parte de las empresas tur&iacute;sticas especializadas.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.lne.es/opinion/2013/05/26/oso-objetivo-turistico/1418106.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El bi&oacute;logo asturiano Andr&eacute;s Ordiz, contrario a la observaci&oacute;n directa de los osos</a>, ha comprobado que el encuentro casual de una persona con un oso provoca un cambio en las pautas de actividad del animal que puede alargarse durante varios d&iacute;as. Incluso, aunque no haya habido contacto directo y la persona ni siquiera se haya percatado de la presencia del oso. En el Parque de Somiedo se observ&oacute; c&oacute;mo los desplazamientos de un grupo familiar de una osa y sus cr&iacute;as eran mayores los fines de semana, coincidiendo con los d&iacute;as de mayor afluencia de visitantes al parque. <strong>&iquest;C&oacute;mo salvaguardar al oso si se plantea la irrupci&oacute;n de decenas de personas en su h&aacute;bitat?</strong> Las empresas querr&aacute;n rentabilizar su inversi&oacute;n trayendo a cuantas m&aacute;s personas, mejor; estas querr&aacute;n cobrarse lo pagado y fotografiar a los osos de cerca, y no resulta aventurado imaginar la instalaci&oacute;n de comederos que atraigan a los osos para hacerlo f&aacute;cilmente.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; bautizamos a nuestras osas en Asturias? &iquest;Es simplemente porque las humanizamos como si de un animal dom&eacute;stico se tratara? &iquest;Las personalizamos porque son destino de nuestros cuidados, desvelos y preocupaciones? No parece que esa sea la raz&oacute;n, visto c&oacute;mo son sus condiciones de vida y qu&eacute; particularidades tiene el discurso que narra su existencia. <strong>En realidad, cuando las autoridades llaman Paca a Paca, Tola a Tola y Molinera a Molinera est&aacute;n creando un producto</strong>. Se trata de una simple maniobra de 'branding' que les permite vender mejor, por la v&iacute;a del sentimentalismo, un recurso econ&oacute;mico m&aacute;s de las arcas regionales. Alrededor de un nombre se va construyendo toda una narrativa &eacute;pica, simp&aacute;tica o tr&aacute;gica, seg&uacute;n la pericia de los responsables, que ejerce un irresistible efecto llamada para el turismo.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; en Asturias no lo hemos hecho demasiado bien, dada la triste estampa y el trist&iacute;simo relato que queda de la vida de nuestras osas. Acaso habr&iacute;a que empezar a considerar que, a tenor los est&aacute;ndares &eacute;ticos que nos estamos dando, no puede darse un relato atractivo para los visitantes que contemple a los animales como un medio y no como un fin en s&iacute; mismo. Si no nos gustan los animales salvajes en la tele ni en la plaza ni en el circo, no han de gustarnos en cercados, parques o zool&oacute;gicos, <strong>no hemos de subvencionar su explotaci&oacute;n ni hemos de pagar por verles. Es tarea de la moral entender que no est&aacute; en nuestra manos m&aacute;s que protegerles</strong>.<strong> Hag&aacute;moslo devolvi&eacute;ndolos su h&aacute;bitat natural.</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lola Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/paca-tola-molinera-asturianos-ponemos_132_2569904.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Jul 2015 18:09:52 +0000]]></pubDate>
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