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    <title><![CDATA[elDiario.es - Ramón Conejero García-Quijada]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/ramon_conejero_garcia-quijada/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Ramón Conejero García-Quijada]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[En blanco]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/en-blanco_132_2543729.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada atardecer, como fin de fiesta, nos reuníamos en el prodigioso local (Las Cosas Buenas de Miguel) del patriarca organizador: Don Miguel Jiménez Amaro. Allá, entre esculturas mágicas, asombrosos grabados y las más extraordinarias delicatessen, se dan cita las gentes más diversas y los personajes más estrafalarios.</p></div><p class="article-text">
        Hay quien asegura que, salvo los autores de &eacute;xito y de best seller, las ventajas que se obtienen con la publicaci&oacute;n de una novela de ficci&oacute;n son escasas. Entre las satisfacciones que podr&iacute;an compensar el enorme esfuerzo que, en ocasiones, supone escribir un libro se han incluido la del orgullo de dejar algo perdurable, el placer de crear del propio autor mientras est&aacute; componi&eacute;ndolo, as&iacute; como el poder culminar esa agobiante necesidad de sacar eso de ah&iacute; dentro, ese algo, que nos ha venido carcomiendo desde siempre las entra&ntilde;as; incluso, otra ventaja adicional ser&iacute;a conseguir una de esas tres o cuatro cosas obligatorias que, seg&uacute;n se afirma, debe realizar todo individuo en su paso por esta vida mortal y de pecado (plantar un &aacute;rbol, tener un hijo, escribir un libro, montar en globo y no s&eacute; si algo m&aacute;s). Yo voy a a&ntilde;adir un aliciente m&aacute;s a todos estos indudables beneficios y compensaciones &iacute;ntimas que aporta la dedicaci&oacute;n a la literatura: el acto en s&iacute; de la presentaci&oacute;n del libro en cuesti&oacute;n, la ceremonia, el rito de la firma de ejemplares por parte del autor y todo lo que lo rodea. (Qu&eacute; desconcertante y qu&eacute; vana vanidad experimenta el ne&oacute;fito firmante en ese instante glorioso). Ea.
    </p><p class="article-text">
        Habitualmente, es la propia editorial o bien tus amigos en cualquier ciudad donde los tengas, los que te suelen proponer y se comprometen a organizar, en tal local o cualquier sociedad cultural, la presentaci&oacute;n de la obra. Se eligen los ponentes, que har&aacute;n una cr&iacute;tica ecu&aacute;nime o bien una especie de loa del autor, y tu dices unas palabras de agradecimiento. Firmas y dedicas libros, cuantos m&aacute;s mejor y, finalizado el acto, se sirve un vino espa&ntilde;ol con unos pinchos de tortilla y se recuerdan tiempos pasados. Al d&iacute;a siguiente, a casa. Siempre con d&eacute;ficit comercial. Pero, &iexcl;Qu&eacute; buenos momentos has pasado con tus viejos camaradas! Toda esta liturgia la he ido repitiendo en los &uacute;ltimos meses desde la publicaci&oacute;n de mi novela <em>Las Estelas Cantabras y el Mundo Invisible</em> (Tantin, Ediciones, Santander). En el Colegio de M&eacute;dicos de Alicante y Albacete, en el Real Casino de Murcia, en el Centro C&iacute;vico de Villacarriedo y el Ateneo de Santander, en el fabuloso Museo Gargallo de Zaragoza, la Feria del Libro de Madrid y, final de trayecto, en Santa Cruz de la Palma. En la Real Sociedad Cosmol&oacute;gica de La Palma. Lo de la Palma ha sido algo especial. Claro que aqu&iacute;, por cuesti&oacute;n de distancias, he prolongado la estancia en la isla durante una semana. Pero qu&eacute; recibimiento, qu&eacute; de atenciones, qu&eacute; gente he conocido. El marco de la presentaci&oacute;n y los ponentes (capitaneados por Rosa, la vicepresidenta de la Sociedad Cosmol&oacute;gica de La Palma) extraordinarios. La audiencia, prudent&iacute;sima y la organizaci&oacute;n postcongreso fenomenal. Me han llevado al Roque de Los Muchachos, al Grantecan, (el observatorio astrof&iacute;sico mayor del mundo), al Instituto de las Culturas Prehist&oacute;ricas Palmeras y al parque de los petroglifos neol&iacute;ticos de la Fuente de La Zarza; hemos visitado Garaf&iacute;a (el malvas&iacute;a, qu&eacute; rico), Barlovento y el sorprendente Santuario de la Virgen de las Nieves, con su casa parroquial. Hemos comido en Casa Goyo, en Puerto Esp&iacute;ndola, en el elitista Club N&aacute;utico y en la Lonja del Paseo Mar&iacute;timo de La Palma. Viejas, samas, alfonsi&ntilde;os, papas arrug&aacute;s y mojo pic&oacute;n y, de postre, bienmesabe. Cada atardecer, despu&eacute;s de nuestras exploraciones y aventuras, como fin de fiesta, nos reun&iacute;amos en el prodigioso local (Las Cosas Buenas de Miguel) del patriarca organizador: Don Miguel Jim&eacute;nez Amaro, Ch&uacute; Ch&uacute;. All&aacute;, entre esculturas m&aacute;gicas, asombrosos grabados y las m&aacute;s extraordinarias delicatessen, se dan cita las gentes m&aacute;s diversas y los personajes m&aacute;s estrafalarios. F&iacute;sicos, m&eacute;dicos, senadores, polic&iacute;as, guanches antiguos, &aacute;cratas, masones, fil&oacute;sofos y escultores (&iexcl;ay, mi amiga Brita!). Incluso &oacute;pticos.
    </p><p class="article-text">
        Conforme avanza la jornada, con un cavita Llopart fresco y rosado, se discute de arte, de fisiolog&iacute;a, de ciencias exactas y de cualquier otra trivialidad. Con qu&eacute; facilidad descubr&iacute;amos el barro en los pies de los h&eacute;roes y con qu&eacute; insultante aristocracia entend&iacute;amos las haza&ntilde;as de los dioses. Y c&oacute;mo ayudaba el fresco cavita Llopart en la elaboraci&oacute;n de nuestras extraordinarias teor&iacute;as. Qu&eacute; vitalidad la de esta isla. Cu&aacute;ntos deseos de hacer cosas. Una de esas tardes comprendimos la necesidad de organizar en La Palma unas jornadas culturales donde poder dar salida a todas aquellas ansias nuestras, inquietudes nuevas y acaso durmientes. Tal vez para febrero del a&ntilde;o que viene, para la cuaresma de 2016, para Los Indianos. Yo, por si acaso, ya me he puesto las pilas con un libro de haikus que ten&iacute;a medio abandonado. Gracias La Palma.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ramón Conejero García-Quijada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/en-blanco_132_2543729.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Jul 2015 15:06:37 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[En blanco]]></media:title>
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