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    <title><![CDATA[elDiario.es - Jónatham F. Moriche]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jonatham_f_moriche/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Jónatham F. Moriche]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Qué Podemos? Reconciliando Sol y Vistalegre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/podemos-reconciliando-sol-vistalegre_132_4091017.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">A día de hoy, pese al éxito electoral, no puede negarse que la línea de Vistalegre ha tenido importantes costes en el plano orgánico</p><p class="subtitle">La movilización social es base imprescindible no solo para garantizar impulso electoral, sino también para defender avances institucionales</p></div><p class="article-text">
        La dimisi&oacute;n de una decena de miembros del Consejo Ciudadano de la Comunidad de Madrid, electos en la candidatura del secretario auton&oacute;mico Luis Alegre pero luego cr&iacute;ticos con su gesti&oacute;n, y la posterior decisi&oacute;n de Pablo Iglesias de cesar al responsable estatal de organizaci&oacute;n, Sergio Pascual &mdash;es decir, conflictos internos al equipo dirigente y la l&iacute;nea ideol&oacute;gica, organizativa y estrat&eacute;gica consagrados en Vistalegre, y no entre esta direcci&oacute;n y las corrientes alternativas&mdash;, han devuelto a las primeras planas el debate sobre la construcci&oacute;n org&aacute;nica de Podemos, que el m&aacute;s que notable resultado electoral del 20 de diciembre y la h&aacute;bil gesti&oacute;n de los primeros tramos de este pasaje de ingobernabilidad parec&iacute;an haber enterrado.
    </p><p class="article-text">
        A nadie se le escapa que a la desproporcionada atenci&oacute;n y el m&oacute;rbido enfoque prestados a estos conflictos internos subyace la misma estrategia de cerco y desgaste que, con escasos matices, comparte contra Podemos el grueso de los medios corporativos y p&uacute;blicos de este pa&iacute;s. Pero esto no hace menos cierto que la l&iacute;nea de Vistalegre, a la que justamente puede atribuirse un excelente rendimiento en t&eacute;rminos electorales, ha tenido tambi&eacute;n importantes costes en el plano org&aacute;nico, que m&aacute;s all&aacute; del entretenido pero est&eacute;ril desfile de embelecos y escaramuzas entre clanes e individualidades, demandan un an&aacute;lisis en t&eacute;rminos pol&iacute;ticamente m&aacute;s amplios y &uacute;tiles.
    </p><p class="article-text">
        Se ha convertido en un lugar com&uacute;n de la conversaci&oacute;n pol&iacute;tica, medi&aacute;tica e incluso acad&eacute;mica una descripci&oacute;n simplista y desproblematizada de la trama de causas y efectos que conduce de la &ldquo;primavera espa&ntilde;ola&rdquo; de 2011-2012 a la aparici&oacute;n de Podemos en 2014, ignorando o eludiendo un per&iacute;odo intermedio de m&aacute;s de un a&ntilde;o marcado por la desorientaci&oacute;n y desmovilizaci&oacute;n, ante la amarga evidencia de que &mdash;en sentido contrario a las hip&oacute;tesis dominantes pocos meses antes, en el punto &aacute;lgido del ciclo de protestas&mdash; no bastar&iacute;a la presi&oacute;n de una masiva y radicalizada participaci&oacute;n ciudadana directa para desafiar las pol&iacute;ticas de austeridad y a sus valedores y abrir un escenario de crisis estructural y transformaciones profundas del sistema pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Podemos nace en un marco de oportunidades pol&iacute;ticas inequ&iacute;vocamente abierto y orientado por la experiencia de la &ldquo;primavera espa&ntilde;ola&rdquo;, pero tambi&eacute;n por ese dif&iacute;cil impasse posterior. En la compleja y en ocasiones oscilante matriz de diagn&oacute;sticos y proyecciones que simplificadamente hemos convenido en denominar &ldquo;hip&oacute;tesis Podemos&rdquo;&nbsp;ocupa un lugar central la tesis de que, tras esta desmovilizaci&oacute;n de la &ldquo;primavera espa&ntilde;ola&rdquo;, se evidenciaba una fractura entre el discurso y la pr&aacute;ctica de los sectores m&aacute;s organizados y conscientes de los movimientos y unas mayor&iacute;as sociales, heridas y soliviantadas por la crisis, gen&eacute;ricamente simpatizantes e incluso ocasionales participantes de las movilizaciones, pero muy lejanas, cuando no totalmente ajenas, a las elaboraciones te&oacute;ricas de los movimientos y a las experiencias vitales de los activistas que los animan.
    </p><p class="article-text">
        Para suturar esta brecha abierta entre mayor&iacute;as indignadas pasivas y minor&iacute;as indignadas activas la tajante prescripci&oacute;n de la &ldquo;hip&oacute;tesis Podemos&rdquo; consagrada en Vistalegre fue, en el plano program&aacute;tico y discursivo, profundizar en los aspectos con mayor potencial de conexi&oacute;n emocional con esas mayor&iacute;as sociales, empleando un marcado y accesible acento patri&oacute;tico y regeneracionista, a la vez que soslayando otros contenidos y entonaciones de amplio consenso entre las filas de la contestaci&oacute;n activa, pero que podr&iacute;an provocar incomprensi&oacute;n, rechazo o temor fuera de ellas. En el plano organizativo, Podemos se reinvent&oacute; en Vistalegre, tras la explosi&oacute;n de participaci&oacute;n descentralizada y auto-organizada previa y posterior a las elecciones europeas, como un mecanismo de disciplinamiento, decididamente centralizado y verticalizado, que asentado en el acceso privilegiado a los medios de comunicaci&oacute;n y las extendidas simpat&iacute;as populares por Iglesias y otros portavoces, reduc&iacute;a a la m&iacute;nima expresi&oacute;n la incidencia de los sectores m&aacute;s activistas de la militancia, en buena medida refractarios a esta evoluci&oacute;n, sobre la l&iacute;nea pol&iacute;tica de la organizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A&ntilde;o y medio despu&eacute;s, estas decisiones arrojan un balance ambivalente. Podemos, junto a sus confluencias territoriales, ha sido capaz de reunir m&aacute;s de cinco millones de votos y protagonizar un potente desembarco institucional, pero carga con una organizaci&oacute;n en general endeble y pasiva, de muy desigual implantaci&oacute;n territorial y arraigo en la sociedad civil organizada. Algo contemplado con benevolencia por aquella parte de su dirigencia que no solo considera innecesaria sino directamente contraproducente una reactivaci&oacute;n del ciclo de movilizaciones sociales, que podr&iacute;a reabrir aquella brecha entre minor&iacute;as descontentas activas y mayor&iacute;as descontentas pasivas y con ello obstaculizar la extensi&oacute;n de su electorado, pero que, en sentido contrario, significa un importante contratiempo para quienes consideran que el solo asalto institucional no basta sin a la vez avanzar tambi&eacute;n en las importantes transformaciones socioculturales que necesariamente acompa&ntilde;an un proceso de cambio pol&iacute;tico con vocaci&oacute;n de ruptura democr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        La estrategia de seducci&oacute;n medi&aacute;tica de los afectos de multitudes mayoritariamente desagregadas y desmovilizadas ha demostrado ser util&iacute;sima en la disputa electoral, pero puede resultar insuficiente para articular la densa y activa base imprescindible para proyectar y llegado el caso defender los avances institucionales, m&aacute;s all&aacute; de las propias instituciones y su representaci&oacute;n de las relaciones sociales de poder, en las relaciones de poder y la sociedad mismas &mdash;muy especialmente, si descartamos ya la idea de un fulminante acceso al poder ejecutivo estatal, y pensamos en un tiempo largo de descomposici&oacute;n pol&iacute;tica, atizado adem&aacute;s por imprevisibles vaivenes de alcance continental y global, y un acceso a las instituciones lento, desigual y atravesado de contradicciones. &iquest;Puede un partido pol&iacute;tico, por habilidoso que sea su comando dirigente, soportar una situaci&oacute;n as&iacute;, siquiera durante una o dos legislaturas, sin un extendido, consciente, activo y constante sustento social, cuando ya solo ante la expectativa de una repetici&oacute;n de elecciones en junio u octubre y la recrudecida campa&ntilde;a de incriminaci&oacute;n medi&aacute;tica se extiende el temor a la desafecci&oacute;n o el amedrentamiento del electorado?
    </p><p class="article-text">
        Si el neoliberalismo es, como sabemos, un completo r&eacute;gimen biopol&iacute;tico que se despliega en todo el espesor de la existencia social, desde los m&aacute;s institucionalizados a los m&aacute;s informales, sus antagonistas no pueden sino serlo tambi&eacute;n. Durante el ciclo electoral 2014-2015 y su inesperada pr&oacute;rroga en 2016, Podemos ha demostrado poseer una formidable capacidad de intervenci&oacute;n en los campos medi&aacute;tico y electoral, pero no ha sabido, podido o querido coadyuvar positivamente &mdash;como tampoco, es de justicia decirlo, otros actores sindicales, sociales y pol&iacute;ticos&mdash; en la reapertura del proceso de transformaciones desde abajo inaugurado por el 15-M, sin la cual los frutos de su guerra rel&aacute;mpago en el campo institucional podr&iacute;an quedar reducidos a indefendibles trincheras sin retaguardia. Ser&iacute;a deseable que, cuanto antes, los mejores esfuerzos se destinasen a pensar y poner en pr&aacute;ctica la nueva herramienta pol&iacute;tica que, reconciliando de una vez las virtudes, expectativas y ense&ntilde;anzas de Sol y de Vistalegre, pudiese mantener simult&aacute;neamente abiertos ambos frentes, avanzando coordinadamente y consolidando mutuamente sus avances frente a estrategias adversas de bloqueo institucional o intimidaci&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        La presente crisis en sus equipos y su l&iacute;nea dirigente presenta sin duda riesgos importantes para Podemos, pero tambi&eacute;n ofrece una oportunidad providencial para emprender su reinvenci&oacute;n. La propuesta de confiar las labores de organizaci&oacute;n a Pablo Echenique &mdash;el m&aacute;s notorio de los portavoces cr&iacute;ticos en Vistalegre, constante defensor de procesos organizativos m&aacute;s horizontales y participativos&mdash; pudiera ser un primer y reconfortante indicio de que al fin en Podemos se imponen la percepci&oacute;n de esta oportunidad y la voluntad de aprovecharla.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jónatham F. Moriche]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/podemos-reconciliando-sol-vistalegre_132_4091017.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 Mar 2016 18:49:21 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Qué Podemos? Reconciliando Sol y Vistalegre]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Podemos,Crisis]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Puede Corbyn?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/podra-corbyn_132_2528841.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Podría significar una victoria de Jeremy Corbyn en la disputa por el liderazgo laborista la ruptura de la baraja neoliberal por Gran Bretaña?</p></div><p class="article-text">
        Desde el viernes 14 de agosto y hasta el jueves 10 de septiembre, unos 400.000 afiliados y simpatizantes elegir&aacute;n entre los cuatro candidatos en liza &ndash;los diputados Andy Burnham, Yvette Cooper, Liz Kendall y Jeremy Corbyn&ndash; al nuevo l&iacute;der del Partido Laborista brit&aacute;nico, tras la estrepitosa derrota y posterior dimisi&oacute;n de Edward Miliband en las elecciones del pasado mayo.
    </p><p class="article-text">
        Ninguna crisis econ&oacute;mica por grave que sea desencadena por s&iacute; misma procesos fundamentales de cambio pol&iacute;tico. Entre el descontento y la movilizaci&oacute;n pol&iacute;tica media la compleja e incierta construcci&oacute;n de culturas y sujetos pol&iacute;ticos alternativos capaces de desafiar a las dominantes. Confirmando estas hip&oacute;tesis de Gramsci, durante sus primeros a&ntilde;os y a pesar del dur&iacute;simo impacto social de los incipientes programas de austeridad, esta gran crisis de 2007-2008 apenas tuvo consecuencias pol&iacute;ticas en Europa, y solo sectores muy minoritarios desafiaban abiertamente la posibilidad de una salida neoliberal a la crisis del neoliberalismo. Pero, tan lenta y trabajosamente como s&oacute;lidos eran los cimientos de la hegemon&iacute;a neoliberal en Europa, ocho inviernos consecutivos de descontento han terminado por provocar un desgaste importante en algunos de los sistemas pol&iacute;ticos estatales europeos y hacer germinar culturas y sujetos pol&iacute;ticos capaces de movilizar el descontento en las calles y las urnas.
    </p><p class="article-text">
        En tanto bloque hist&oacute;rico y programa pol&iacute;tico, el neoliberalismo europeo exhibe una perfecta cohesi&oacute;n y coordinaci&oacute;n entre sus distintas escalas territoriales de actuaci&oacute;n, sus actores privados y p&uacute;blicos y sus m&aacute;s o menos acentuadas inflexiones ideol&oacute;gicas, como ha quedado de manifiesto por &uacute;ltima vez en las negociaciones sobre la deuda griega durante el primer semestre de este a&ntilde;o. Dif&iacute;cilmente podr&iacute;a decirse lo mismo del campo antagonista. M&aacute;s all&aacute; de algunas redes activistas de perspectiva y alcance continental, pero de impacto comparativamente muy peque&ntilde;o, las nuevas culturas y sujetos pol&iacute;ticos antagonistas europeos presentan naturalezas y trayectorias muy distintas: los abultados crecimientos electorales de la Syriza griega, el Podemos espa&ntilde;ol, el Movimiento Cinco Estrellas italiano o el Frente Nacional franc&eacute;s son el resultado concreto del impacto del programa europeo de austeridad en sus respectivos sistemas pol&iacute;ticos. Cada una de ellas expresa, en t&eacute;rminos coloquiales, por d&oacute;nde se ha roto en cada pa&iacute;s la baraja del consenso neoliberal.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Ser&iacute;a una victoria de Jeremy Corbyn en esta disputa por el liderazgo laborista donde hallase expresi&oacute;n la ruptura de la baraja neoliberal en Gran Breta&ntilde;a? Por un lado, ninguno de los grandes partidos socialdem&oacute;cratas europeos ha respondido a sucesivas derrotas electorales con una inflexi&oacute;n anti-neoliberal tan marcada como la que una victoria de Corbyn se&ntilde;alar&iacute;a, y all&aacute; donde la socialdemocracia ha recuperado el gobierno se ha limitado a atenuar localmente algunas medidas extremas de austeridad, sin por ello dejar de acompa&ntilde;ar disciplinidamente el curso del plan neoliberal continental. Pero tambi&eacute;n es cierto que entre los electos de ning&uacute;n otro gran partido socialdem&oacute;crata europeo abundan ya perfiles pol&iacute;ticos como el de Corbyn, y resulta dif&iacute;cilmente imaginable que uno de ellos pudiese <a href="https://twitter.com/YouGov/status/630857575244910592" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encabezar las encuestas</a> a las puertas de sus elecciones primarias. Las espec&iacute;ficas historia y coyuntura pol&iacute;ticas brit&aacute;nicas y las cualidades personales del propio Corbyn han hecho posible esta excepci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Como el resto de grandes fuerzas del centro-izquierda europeo en el contexto de los grandes pactos keynesianos de posguerra, el laborismo concili&oacute; durante d&eacute;cadas, no sin importantes quebrantos internos, su identidad obrerista y las renuncias y compromisos adquiridos con el orden existente. La ruptura de esos pactos con la gran oleada neoliberal de la d&eacute;cada de 1970 fue catastr&oacute;fica para el laborismo, finalmente arrollado en 1979 por el dur&iacute;simo impacto de la crisis econ&oacute;mica y el pujante radicalismo olig&aacute;rquico de Margaret Thatcher. Para cuando el laborismo volviese al gobierno en 1997, bajo la direcci&oacute;n de Tony Blair, lo har&iacute;a ya transfigurado en parte casi indiscernible del consenso neoliberal s&oacute;lidamente implantado en las dos d&eacute;cadas anteriores, y al cabo, en sorprendente aliado preferencial de la administraci&oacute;n neoconservadora norteamericana de George Walker Bush.
    </p><p class="article-text">
        Pero incluso en los peores momentos del blairismo, las fuertes ra&iacute;ces obreras del laborismo y su porosa frontera izquierda con sindicatos y movimientos &ndash;adem&aacute;s de la persistente incapacidad de la izquierda alternativa para generar proyectos pol&iacute;ticos propios solventes&ndash; permiti&oacute; la supervivencia de un reducido pero s&oacute;lido n&uacute;cleo izquierdista, del que Corbyn ha sido un referente importante desde su primer mandato parlamentario en 1983. Nacido en 1949 en el seno de una familia trabajadora de fuerte compromiso social, Corbyn se forj&oacute; pol&iacute;ticamente en el combativo sindicalismo industrial y siempre ha compatibilizado la actividad parlamentaria y el activismo social en la hist&oacute;rica <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Campaign_for_Nuclear_Disarmament" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Campaign for Nuclear Disarmament</a> &ndash;en la que milita desde hace m&aacute;s de cuarenta a&ntilde;os&ndash; y en la <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Stop_the_War_Coalition" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Stop the War Coalition</a>, en los movimientos contra el <em>apartheid</em> sudafricano, contra la ocupaci&oacute;n israel&iacute; de Palestina o de solidaridad con la Venezuela bolivariana. Consecuentemente, el programa pol&iacute;tico de Corbyn se parece tan poco como su biograf&iacute;a pol&iacute;tica a los de Fran&ccedil;ois Hollande, Matteo Renzi, Pedro S&aacute;nchez o Sigmar Gabriel. En 2013 fue uno de los primeros firmantes del llamamiento de la <a href="http://www.theguardian.com/business/2013/feb/05/people-assembly-against-austerity" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Asamblea Popular Contra la Austeridad</a>, plantea recuperar la llamada <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Clause_IV" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cl&aacute;usula Cuarta</a> &ndash;que entre 1918 y 1995 defini&oacute; la opci&oacute;n laborista por la propiedad p&uacute;blica de los sectores econ&oacute;micos estrat&eacute;gicos&ndash; y propone la <a href="http://labourlist.org/2015/08/jeremy-corbyn-i-support-taking-the-big-six-energy-companies-into-public-control/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nacionalizaci&oacute;n de los gigantes energ&eacute;ticos</a> brit&aacute;nicos y una activa pol&iacute;tica de <a href="http://www.huffingtonpost.co.uk/jeremy-corbyn/invest-in-our-future_b_7755834.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">est&iacute;mulo econ&oacute;mico ejecutado por una banca p&uacute;blica de inversiones</a>. Frente a la doctrina oficial de su partido y los intereses de la todopoderosa City financiera londinense, Corbyn <a href="http://www.theguardian.com/politics/2015/jun/29/back-european-conference-to-cancel-greek-debt-jeremy-corbyn-tells-pm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha apoyado la cancelaci&oacute;n de la deuda griega</a> reivindicada por Syriza. Destacados dirigentes de la izquierda griega han apoyado su candidatura al liderazgo laborista, como tambi&eacute;n ha hecho el <a href="https://twitter.com/PodemosGB/status/630086761474093056" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">C&iacute;rculo londinense de Podemos</a>.
    </p><p class="article-text">
        No ser&iacute;a f&aacute;cil para Corbyn, a&uacute;n con el respaldo de una holgada mayor&iacute;a de sus bases, rescatar al laborismo del consenso neoliberal &ndash;con la previsible oposici&oacute;n del aparato del partido y la tupida malla de intereses que este comparte con el <em>establishment</em> brit&aacute;nico&ndash;, entenderse con el resto de una izquierda muy fragmentada &ndash;del Partido Nacional Escoc&eacute;s, aplastante ganador de las pasadas elecciones en Escocia, al Partido Verde, respaldado en mayo por un mill&oacute;n de electores, pasando por la Left Unity, de escaso peso electoral pero clave como polo de agregaci&oacute;n del activismo social&ndash;, a la vez que recuperar para la izquierda el voto de protesta captado por los ultraderechistas UKIP y BNP, y con todo ello componer una mayor&iacute;a social suficiente para enfrentarse en la calle y el parlamento durante los pr&oacute;ximos cinco a&ntilde;os, y en las urnas en 2020, al rocoso bloque hist&oacute;rico neoliberal que ha conducido ininterrumpidamente los destinos de Gran Breta&ntilde;a desde 1979.
    </p><p class="article-text">
        Si a Corbyn le acompa&ntilde;ase la fortuna en estos empe&ntilde;os, remover&iacute;a no solo el escenario pol&iacute;tico brit&aacute;nico sino tambi&eacute;n el continental, abriendo un inesperado foco de resistencia a las pol&iacute;ticas de austeridad tanto en el hasta ahora inexpugnable n&uacute;cleo duro septentrional del neoliberalismo europeo como en la igualmente inexpugnable internacional de grandes partidos socialdem&oacute;cratas. Reforzar&iacute;a con ello, adem&aacute;s, la polaridad progresista de las fuerzas anti-austeridad europeas, frente al preocupante crecimiento de los antagonismos reaccionarios. Motivos m&aacute;s que suficientes para, desde cualquier lugar de Europa, desear y en la medida de lo posible contribuir a que Jeremy Corbyn se convierta en septiembre en el nuevo l&iacute;der de un renovado laborismo brit&aacute;nico.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jónatham F. Moriche]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/podra-corbyn_132_2528841.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Aug 2015 19:18:41 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Puede Corbyn?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Jeremy Corbyn]]></media:keywords>
    </item>
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