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    <title><![CDATA[elDiario.es - Pedro Murillo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/pedro_murillo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Pedro Murillo]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El viejo prusiano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/viejo-prusiano_132_2335422.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Los que tuvimos la suerte de no ser víctimas de la Logse sabemos quién era Immanuel Kant</p></div><p class="article-text">
        Los que tuvimos la suerte de no ser v&iacute;ctimas de la Logse sabemos qui&eacute;n era Immanuel Kant. Muchos de mi &eacute;poca- cuarentones todos- tem&iacute;amos que en aquella interminable lista de fil&oacute;sofos que entraban como materia en la Selectividad, nos tocara el dichoso anciano de K&ouml;nigsberg; ciudad de la que, por cierto, jam&aacute;s se alej&oacute; ni siquiera para disfrutar de la cercana costa.
    </p><p class="article-text">
        Siempre me pareci&oacute; que en esa caracter&iacute;stica mis&aacute;ntropa de Kant se escond&iacute;a algo oscuro: se puede ser prusiano y fundar las bases de la sociedad moderna, pero hacerlo sin conocer el mar me resulta antinatural. Ahora, con la campa&ntilde;a electoral en ciernes, los deslices de Albert Rivera y Pablo Iglesias han logrado algo impensable, que el viejo prusiano haya sido <em>trending topic</em> y la prensa haya publicado sendos reportajes revisitando sus obras. Lo curioso es que el tema tiene su enjundia ahora que los ideales y los fundamentos del liberalismo contempor&aacute;neo se encuentran amenazados. No conocer a Kant es ignorar cu&aacute;les son los paramentos maestros de la sociedad contempor&aacute;nea. El concepto de libertad o justicia modernas fluyen desde los afluentes kantianos.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, Kant entiende al hombre como una esencia hist&oacute;rica y social, en donde la raz&oacute;n debe ocupar un papel principal a la hora de establecer una sociedad al menos justa. Desde este punto de vista, su Filosof&iacute;a del Derecho se revela fundamental para lo que hoy en d&iacute;a consideramos l&oacute;gico y normal. En este sentido, los que consideramos que las leyes universales deben estar regidas por el imperativo categ&oacute;rico de lo razonable, es decir, no sujeto a aspectos emp&iacute;ricos; ni siquiera la felicidad vendr&iacute;a marcada por una ley universal: una televisi&oacute;n LCD en el desierto no provocar&aacute; m&aacute;s felicidad que un vaso de agua, por lo que las leyes universales deben estar al margen de los deseos.
    </p><p class="article-text">
        Si aplicamos este pensamiento al ordenamiento jur&iacute;dico obtenemos que las leyes nos son axiomas irracionales sino basados en planteamientos racionales. De esta forma, se quedan al margen Dios y toda su <em>troupe,</em> adem&aacute;s de las leyes basadas en la tradici&oacute;n. De ah&iacute; que la tradici&oacute;n de quemar brujas, la monarqu&iacute;a, torturar en p&uacute;blico a toros o decapitar a inocentes enfundados en monos naranjas no se sostiene bajo ning&uacute;n argumento razonable. Para Kant, el derecho es el conjunto de condiciones que permiten a la libertad de cada uno acomodarse a la libertad de todos. Con sus defectos, el anciano prusiano marc&oacute; nuestra forma de ver el mundo desde un punto d vista cr&iacute;tico, considerando al ser humano no como un medio sino como un fin en s&iacute; mismo.
    </p><p class="article-text">
        Teniendo en cuenta este, a buen seguro, tedioso exordio, me causa cierta inquietud que quienes quieran regir el destino de los ciudadanos espa&ntilde;oles tras el pr&oacute;ximo 20 de diciembre desconozcan las obras de nuestro insigne prusiano. Claro que uno puede aniquilar a seis millones de personas y tener un orgasmo con las Variaciones Goldberg o ser un magn&iacute;fico contable sin haber le&iacute;do una sola l&iacute;nea de la Cr&iacute;tica de la Raz&oacute;n Pura. &iexcl;Qu&eacute; diablos! Hasta se puede ser tonto y gobernar. Miren a Mariano.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Murillo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/viejo-prusiano_132_2335422.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Nov 2015 21:22:09 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El viejo prusiano]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cobarde]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/cobarde_132_2347100.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Puede estar borracho o sobrio, saludarle y darle a usted, lector, los buenos días. Cederle el paso en el ascensor o legarle el sitio en el tranvía. Nadie conocerá su secreto salvo ella o quizás sí lo sepan los vecinos pero prefieren no meterse en líos</p></div><p class="article-text">
        Puede estar leyendo el peri&oacute;dico- quiz&aacute;s esta columna- mientras toma un caf&eacute; a su lado. Es una persona aparentemente normal sin signos que denoten un comportamiento soci&oacute;pata. No es un monstruo ni padece una patolog&iacute;a mental grave. Tal vez est&aacute; en paro o tenga un empleo. Puede ser m&eacute;dico, arquitecto o alba&ntilde;il. Conducir un deportivo o un utilitario. Viste traje y corbata o va en vaqueros. Podr&iacute;a ser canario, chino o australiano S&oacute;lo hay una caracter&iacute;stica que lo define: es un maltratador.
    </p><p class="article-text">
        Entiende que las mujeres son meros objetos; posesiones de las que puede disponer a su antojo. Son meros recept&aacute;culos de su ira y frustraci&oacute;n; dolientes que deben ser sufridas y recibir &oacute;rdenes adem&aacute;s de golpes. La domina, la controla, le pega palizas porque se las merece o porque simplemente es lunes y ha tenido un mal d&iacute;a en la oficina. Le pega porque no tiene agallas de mirarse al espejo y aceptar su condici&oacute;n. La veja, la humilla, la desprecia y la odia porque entiende que es una forma de cari&ntilde;o; porque tambi&eacute;n su padre y abuelo amaba as&iacute; con odio hacia su madre y abuela. Porque tras los golpes y cardenales viene la violaci&oacute;n. Porque en Espa&ntilde;a se hacen las cosas por cojones y punto; la se&ntilde;ala y le molesta. Le incomoda su voz, su ropa, sus preguntas y respuestas. Le alimenta el miedo que despierta la laguna de l&aacute;grimas, los gritos y las miradas de sus hijos que se har&aacute;n eternas en la tristeza. Descarga en ella sus complejos en forma de pu&ntilde;o implacable y de tortura psicol&oacute;gica porque sabe que nunca se atrever&aacute; a denunciarlo porque ha conseguido el acto m&aacute;s abominable: cosificarla, convertirla en herramienta, en un objeto que sirve para el desahogo. Puede estar borracho o sobrio, saludarle y darle a usted, lector, los buenos d&iacute;as. Cederle el paso en el ascensor o legarle el sitio en el tranv&iacute;a. Nadie conocer&aacute; su secreto salvo ella o quiz&aacute;s s&iacute; lo sepan los vecinos pero prefieren no meterse en l&iacute;os porque &ldquo;un amigo me cont&oacute; que fue denunciar a un fulano y al final quien recibi&oacute; fue &eacute;l&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, todos callan y todos oyen mientras jornada a jornada consume su odio y le marchita la vida hasta que un d&iacute;a la calle se llenar&aacute; de polic&iacute;as y cintas amarillas. Aparecer&aacute;n c&aacute;maras de televisi&oacute;n y periodistas preguntando al vecindario que si lo conoc&iacute;an y nos comentar&aacute;n que era un tipo normal, simp&aacute;tico y buen vecino; que ten&iacute;a tres chiquillos y que nunca pensar&iacute;an que pasara una cosa as&iacute; en un barrio tan tranquilo. Habr&aacute; nuevos hu&eacute;rfanos, una mujer m&aacute;s muerta por violencia machista y &eacute;l, si no ha logrado suicidarse con torpeza imb&eacute;cil, seguir&aacute; pareciendo un tipo corriente e incluso simp&aacute;tico. Pero en realidad es un maldito cobarde.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Murillo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/cobarde_132_2347100.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Nov 2015 16:46:44 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Cobarde]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[25N]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Falacias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/falacias_132_2518423.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Las falacias nos dominan y suponen la gasolina que prende la conducta de lo que se ha llamado "la gente"</p></div><p class="article-text">
        En el primer cap&iacute;tulo de la serie <em>The Newsroom</em>- una de las obras maestras de Asaron Sorkin - el periodista Will McAvoy asiste a una de las t&iacute;picas visitas a un instituto. Will mantiene una actitud pasiva y desganada, nutrida por la perversi&oacute;n de la industria period&iacute;stica tras la irrupci&oacute;n de la crisis econ&oacute;mica. Una estudiante de 20 a&ntilde;os le hace una pregunta trampa al curtido periodista: &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; EEUU es el mejor pa&iacute;s del mundo?&rdquo;. Tras un instante de duda, una tormenta sincera aflora y Macavoy dispara la respuesta obvia: &ldquo;no lo es&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Existen pocas cosas que me causen m&aacute;s pavor que lo que se ha dado llamar &ldquo;la gente&rdquo;. La gente decide aparentemente lo que quiere ver en televisi&oacute;n, los peri&oacute;dicos que leen, la forma de hacer el amor y la pedagog&iacute;a. Y todo ello bajo el prisma de una l&oacute;gica aplastante que resulta insostenible cuando se enfrenta a alg&uacute;n argumento medianamente s&oacute;lido.
    </p><p class="article-text">
        Ser&aacute; que porque es un agosto insustancial o porque Jos&eacute; Manuel Soria siga como ministro de Industria, pero lo cierto es que &uacute;ltimamente me apasiona la dial&eacute;ctica y la l&oacute;gica. En este &uacute;ltimo caso, las falacias nos dominan y suponen la gasolina que prende la conducta de lo que se ha llamado &ldquo;la gente&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, existe un tipo de falacia que suele repetirse con asombroso &eacute;xito. Se denomina con un latinajo insoportable: falacia ad verecudiam. La que sufrieron mis o&iacute;dos se suscit&oacute; en una cafeter&iacute;a en la que me encontraba agazapado escribiendo al calor de un caf&eacute; ( soy escritor y lo &uacute;nico que hago &uacute;ltimamente es agazaparme para poder observar c&oacute;mo gira la rueda). Al lado de mi mesa se encontraba un grupo de personas. Uno de ellos alzando una voz con sonoridad de alicate impart&iacute;a una clase magistral de geopol&iacute;tica y del modus operandi de las redes de captaci&oacute;n de terrorismo isl&aacute;mico en Canarias. Como comprender&aacute;n, comenc&eacute; a salivar. Tras una larga perorata, el interfecto solt&oacute; esta perla: &ldquo;el problema es que habr&iacute;a que arrasar con todos los locutorios de los moros porque, todo el mundo sabe que son tapaderas&rdquo;. Su audiencia, compuesta por dos hombres y una mujer que intentaba dominar a un ni&ntilde;o de comportamiento napole&oacute;nico asintieron al un&iacute;sono.
    </p><p class="article-text">
        La simple falacia que estaba utilizando es el resorte favorito del racismo y la ignominia cuyo producto final, categ&oacute;rico, termina con un inapelable. &ldquo;Me lo ha dicho mi cu&ntilde;ado&rdquo;, o &ldquo;lo dijo la tele&rdquo;. La falacia comienza desde un planteamiento err&oacute;neo fruto de nuestra infinita carest&iacute;a de educaci&oacute;n ciudadana: &ldquo;Todos los terroristas son malos y moros. Los moros van a los locutorios, luego todos los locutorios son tapaderas del terrorismo. Y luego la guinda. &rdquo;Lo sabe todo el mundo&ldquo;. Como ya no soportaba mas las diatribas del fulano en cuesti&oacute;n, apur&eacute; mi caf&eacute; con la certeza de que todos nos hemos vuelto imb&eacute;ciles. Es una verdad axiom&aacute;tica: lo sabe todo el mundo. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Murillo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/falacias_132_2518423.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Aug 2015 10:45:08 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Falacias]]></media:title>
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