<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Fabian Köhler]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/fabian_kohler/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Fabian Köhler]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/513408/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Así es la localidad alemana donde atacan a refugiados: "Pensaba que había dejado atrás la guerra"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/ataques-xenofobos-refugiados-alemania-pensaba_1_2511150.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8a36ab9e-7922-418c-80da-778283002a28_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Así es la localidad alemana donde atacan a refugiados: &quot;Pensaba que había dejado atrás la guerra&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Visitamos Heidenau, una localidad donde se han multiplicado los ataques de neonazis a refugiados y cuyos vecinos han abucheado a Merkel al grito de "Preocúpate de tu gente"</p><p class="subtitle">"En Turquía, en Líbano, en Iraq, las personas nos han dado la bienvenida, ¿porqué no podéis hacerlo vosotros alemanes también?", dice Sami, después de huir de la guerra de Siria</p><p class="subtitle">"A nosotros no nos regalan nada...", "quién sabe la que van a formar los refugiados aquí en el pueblo...", dicen los vecinos</p></div><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil encontrar en Heidenau personas que demuestren que no todos aqu&iacute; son as&iacute;. Que no son como el millar de neonazis que este fin de semana recibieron a refugiados con cohetes, botellas de vidrio y piedras. Es muy f&aacute;cil caer en los clich&eacute;s del alem&aacute;n del este pueblerino y racista. El hombre que est&aacute; sentado ah&iacute; con la gorra roja y la cerveza en la mano no lo pone nada f&aacute;cil: dice que &eacute;l s&iacute; tiene algo en contra de los refugiados porque &ldquo;no trabajan&rdquo;. Y, a continuaci&oacute;n, sin percibir contradicci&oacute;n alguna en lo que dice, asegura que &ldquo;nos quitan el trabajo&rdquo;. Una cosa s&iacute; tiene clara: que se va a quedar ah&iacute; sentado mirando &ldquo;hasta que todos los extranjeros se vayan&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Heidenau es una localidad que se ha hecho tristemente famosa por su&nbsp;<a href="http://www.eldiario.es/desalambre/Neonazis-enfrentan-policia-alemana-refugiados_0_422757946.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">violento recibimiento a unos 300 refugiados</a> enviados a instalarse en una nave industrial, sin la m&aacute;s m&iacute;nima intimidad o comodidad, en camas plegables, con ba&ntilde;os y duchas compartidos. La localidad se encuentra a un cuarto de hora en autopista desde Dresde. Para situarse, esta &uacute;ltima ciudad es famosa en Alemania por ser la capital del grupo anti-inmigraci&oacute;n cuyos miembros se autodenominan &ldquo;patriotas europeos&rdquo;, el movimiento Pegida.
    </p><p class="article-text">
        Durante los dos d&iacute;as que cientos de neonazis atacaron a los polic&iacute;as que proteg&iacute;an a los refugiados alojados en la nave, y a pesar de contar con 33 heridos entre sus propias filas, la polic&iacute;a no detuvo mas que a una persona: un periodista. Cuando el tercer d&iacute;a la polic&iacute;a se decidi&oacute; a sacar un ca&ntilde;&oacute;n de agua, lo apuntaron en direcci&oacute;n a los antifascistas. Y ello adem&aacute;s el d&iacute;a exacto en que se cumpl&iacute;an 23 a&ntilde;os del pogromo en Rostock-Lichtenhagen en el que un tumulto de neonazis y vecinos atacaron un asilo para inmigrantes vietnamitas incendi&aacute;ndolo con las personas dentro. Por suerte, pura suerte, no hubo fallecidos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando llegamos con el autob&uacute;s me puse a rezar y pedir que no nos par&aacute;semos aqu&iacute;&rdquo;, cuenta Mahmud. Dos meses antes se hab&iacute;a marchado de Alepo. &ldquo;Pensaba que hab&iacute;a dejado atr&aacute;s la guerra&rdquo;. Una frase que resulta exagerada en boca de un refugiado de guerra, pero que al mismo tiempo desvela la dram&aacute;tica realidad de quienes llegan buscando asilo a Alemania.
    </p><p class="article-text">
        Una existencia llena de incertidumbres y miedos. En tres semanas nacer&aacute; su hijo, explica Ahmad, un joven sirio de veintitantos. &ldquo;Pero ni siquiera s&eacute;, si mi mujer a&uacute;n vive&rdquo;, explica. Y pregunta si no hay otra forma de traer a su mujer a Alemania. Ahmad est&aacute; con otro refugiado en frente del stand donde venden las salchichas frente al supermercado. Al instante se forma un corrillo en torno a &eacute;l: una mujer con un carrito, un joven con la cabeza rapada, dos parejas de jubilados. &ldquo;Nosotros no tenemos nada en contra de los refugiados...&rdquo;, &ldquo;pero nosotros, los alemanes...&rdquo;, &ldquo;porqu&eacute; tienen que traerlos precisamente aqu&iacute;...&rdquo;, &ldquo;a nosotros no nos regalan nada...&rdquo;, &ldquo;qui&eacute;n sabe la que van a formar los refugiados aqu&iacute; en el pueblo...&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Casi nadie vino a ayudarnos&rdquo;</h3><p class="article-text">
        En un pueblo de alemanes &ldquo;decentes&rdquo;. Como aquellos a los que el vicecanciller Sigmar Gabriel, del partido socialdem&oacute;crata (SPD), apelaba el lunes en el discurso que dio al visitar el lugar. Uno de ellos podr&iacute;a haber sido Misbah, si no fuera porque es iran&iacute;. Misbah ha sido &eacute;l mismo refugiado. Junto a su mujer fue uno de los pocos habitantes de la ciudad que opusieron resistencia directa al millar de neonazis la tarde del viernes cuando comenzaron los disturbios. &ldquo;La polic&iacute;a nos dec&iacute;a que no pod&iacute;an protegernos&rdquo;. En Heidenau &ldquo;casi nadie vino a ayudarnos&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/79c04aee-88ac-4acd-be16-63b0582ea62b_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/79c04aee-88ac-4acd-be16-63b0582ea62b_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/79c04aee-88ac-4acd-be16-63b0582ea62b_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/79c04aee-88ac-4acd-be16-63b0582ea62b_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/79c04aee-88ac-4acd-be16-63b0582ea62b_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/79c04aee-88ac-4acd-be16-63b0582ea62b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/79c04aee-88ac-4acd-be16-63b0582ea62b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Precisamente habla de decencia el que fuera el ministro que llev&oacute; las exportaciones alemanas de armas a un nivel r&eacute;cord. Habla de decencia y de solidaridad con los refugiados. De Alemania como un pa&iacute;s &ldquo;compasivo&rdquo;. Suena igual que si el ministro del interior Thomas de Maizi&egrave;re denominase la impasividad de la polic&iacute;a en Heidenau como &ldquo;toda la severidad del estado de derecho&rdquo;. Que es lo que precisamente dijo. Alemanes decentes que se despertaron estad&iacute;stica y estrictamente hablando cada d&iacute;a de 2015 con la noticia de un nuevo albergue para refugiados en llamas. 
    </p><p class="article-text">
        Es casi de noche cuando el alcalde de Heidenau J&uuml;rgen Opitz, de la uni&oacute;n cristianodem&oacute;crata (CDU) sale de la iglesia y viene a visitar a los refugiados. Dos docenas de polic&iacute;as y el mismo n&uacute;mero de activistas a&uacute;n est&aacute;n apostados frente a la entrada. Pasa un coche y alguien grita desde su interior: &ldquo;Alemania para los alemanes&rdquo;. El alcalde tiene que enfrentarse una vez mas a una buena parte de sus gobernados. Para &eacute;l su pueblo son las personas que estaban ahora hace un ratito en la iglesia rezando por los refugiados. All&iacute;, a un kil&oacute;metro y medio de distancia, en un lugar donde las personas no solo van a echar gasolina como aqu&iacute;. Lejos de la autopista y las vallas de la polic&iacute;a. Lejos de los refugiados. 
    </p><p class="article-text">
        Esta noche, un grupo de refugiados afganos han formado un s&iacute;mbolo de la paz con velitas en el suelo en frente de la nave. Sami de Aleppo asegura que &ldquo;en Turqu&iacute;a, en L&iacute;bano, en Iraq, las personas nos han dado la bienvenida, &iquest;porqu&eacute; no pod&eacute;is hacerlo vosotros alemanes tambi&eacute;n?&rdquo;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b346411-33ad-4614-a253-42c46e68d372_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b346411-33ad-4614-a253-42c46e68d372_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b346411-33ad-4614-a253-42c46e68d372_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b346411-33ad-4614-a253-42c46e68d372_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b346411-33ad-4614-a253-42c46e68d372_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5b346411-33ad-4614-a253-42c46e68d372_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5b346411-33ad-4614-a253-42c46e68d372_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        --
    </p><p class="article-text">
        Traducci&oacute;n: Carmela Negrete
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fabian Köhler]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/ataques-xenofobos-refugiados-alemania-pensaba_1_2511150.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Aug 2015 14:28:52 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8a36ab9e-7922-418c-80da-778283002a28_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3655412" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8a36ab9e-7922-418c-80da-778283002a28_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3655412" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Así es la localidad alemana donde atacan a refugiados: "Pensaba que había dejado atrás la guerra"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8a36ab9e-7922-418c-80da-778283002a28_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Refugiados,Alemania]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
