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    <title><![CDATA[elDiario.es - Joan Coscubiela]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/joan_coscubiela/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Joan Coscubiela]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Derechos de ciudadanía en sociedades postnacionales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/derechos-ciudadania-sociedades-postnacionales_129_13196609.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/341b1df8-d71a-4a88-9164-b32d3f5ba056_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Derechos de ciudadanía en sociedades postnacionales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En puridad, nuestro sistema electoral es hoy una variedad moderna de sufragio censitario, en el que se niega el derecho a voto a una buena parte de la ciudadanía, como en otros momentos se negó a los no propietarios, a las mujeres o por razones de raza</p><p class="subtitle">Prioridad nacional: los límites constitucionales de una política de exclusión</p></div><p class="article-text">
        Llevaba tiempo queriendo compartir mis reflexiones sobre los derechos de ciudadan&iacute;a en la era de las sociedades postnacionales. El documentado art&iacute;culo de Javier de Lucas 'Un esc&aacute;ndalo hip&oacute;crita' me ha dado el empuj&oacute;n definitivo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima ofensiva xen&oacute;foba de Vox y PP -me niego a llamarla batalla cultural- de la &ldquo;prioridad nacional&rdquo; es una oportunidad para analizar el desajuste que en nuestra sociedad se produce entre ciudadan&iacute;a social, nacionalidad y derechos. No deber&iacute;amos desaprovecharla.
    </p><p class="article-text">
        Las sociedades que nacen con la industrializaci&oacute;n -el factor tecnol&oacute;gico es siempre el desencadenante de grandes disrupciones- se construyeron sobre un paradigma, el de la ciudadan&iacute;a vinculada a la nacionalidad reconocida por el Estado naci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 1789,<em> </em>la<em> ''</em>Declaraci&oacute;n de los derechos del hombre y del ciudadano' supuso un claro avance de civilizaci&oacute;n. Pero, en la medida en que solemniz&oacute; una distinci&oacute;n entre los derechos humanos y los de los ciudadanos, sent&oacute; las bases de futuras discriminaciones. Ya lo intuyeron los impulsores del sufragio universal -un universo entonces solo masculino- en la Constituci&oacute;n republicana de 1793.
    </p><p class="article-text">
        En aquellos momentos de centralidad del Estado naci&oacute;n, la vinculaci&oacute;n de los derechos de ciudadan&iacute;a a la nacionalidad ten&iacute;a su l&oacute;gica. Hoy, en la era de las sociedades postnacionales, discriminar en el acceso a los derechos de ciudadan&iacute;a en funci&oacute;n de la nacionalidad erosiona la cohesi&oacute;n social, que es un factor clave de las democracias.
    </p><p class="article-text">
        La Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola de 1978, hija tard&iacute;a de ese modelo de sociedad que entonces ya comenzaba a desaparecer, establece esa distinci&oacute;n en el acceso a los derechos entre los ciudadanos nacionales y los que no ostentan esa condici&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; queda reflejado en la jurisprudencia constitucional, que solo reconoce como derechos de acceso universal los referidos a la dignidad humana, quedando el resto de los derechos fundamentales sometidos a la discrecionalidad del legislador de cada momento y restringiendo expresamente los derechos de participaci&oacute;n pol&iacute;tica a quienes ostenten la nacionalidad espa&ntilde;ola, con la &uacute;nica excepci&oacute;n del sufragio en las elecciones municipales en determinados supuestos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En descargo del constituyente conviene recordar que la sociedad de 1978 no ten&iacute;a nada que ver con la actual. Hace 48 a&ntilde;os solo el 0,43 % de los residentes en Espa&ntilde;a eran extranjeros, incluidos los de los pa&iacute;ses que hoy forman parte de la Uni&oacute;n Europea.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Actualmente, este porcentaje se sit&uacute;a en el 14,6%, y llega al 20,2% si atendemos a la poblaci&oacute;n residente en Espa&ntilde;a nacida en otros pa&iacute;ses. Este no es un fen&oacute;meno puntual sino un reto estructural para el que no tenemos a&uacute;n respuesta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las recientes (abril 2026) proyecciones demogr&aacute;ficas de Eurostat para el 2100 apuntan a que Espa&ntilde;a va a continuar creciendo en poblaci&oacute;n hasta los 54 millones, que se alcanzar&iacute;an en 2050, para despu&eacute;s decrecer, pero manteniendo un saldo ligeramente positivo en el 2100.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En estas proyecciones, Espa&ntilde;a aparece como uno de los pocos pa&iacute;ses europeos que van a aumentar su poblaci&oacute;n y la totalidad de ese crecimiento va a ser como consecuencia de los flujos migratorios. Es m&aacute;s, si prescindi&eacute;ramos de la aportaci&oacute;n migratoria la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola caer&iacute;a de los cerca de 50 millones actuales a los menos de 24 millones en el 2100.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que hace cinco d&eacute;cadas era un factor anecd&oacute;tico, hoy ya es la norma y cada vez lo va a ser m&aacute;s. Nuestra sociedad, como todas las europeas, va a estar formada desde los par&aacute;metros actuales de nacionalidad por ciudadanos de muchas nacionalidades distintas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No se puede encapsular a las personas en sus comunidades de origen, manteni&eacute;ndolas segregadas o exigi&eacute;ndoles su asimilaci&oacute;n como condici&oacute;n previa para el acceso a derechos de ciudadan&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Afortunadamente, hay factores que aten&uacute;an este desajuste. Nuestra Constituci&oacute;n no restringe a los espa&ntilde;oles, sino que reconoce a &ldquo;todos&rdquo;, sin vincularlos a la nacionalidad, derechos como la educaci&oacute;n (art. 27), la libre sindicaci&oacute;n (art. 28) o la protecci&oacute;n a la salud (art. 43).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa importante palanca constitucional ha permitido a los gobiernos progresistas reconocer estos derechos a los extranjeros sin discriminar por la nacionalidad. Lo hace, por ejemplo, en su art&iacute;culo primero, la Ley General de Sanidad, de la que ahora celebramos sus cuarenta a&ntilde;os. Pero estos derechos no est&aacute;n garantizados para siempre, como puso de manifiesto el Gobierno de Mariano Rajoy con decisiones que restringieron el acceso al sistema nacional de salud a los no nacionales.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La pregunta colectiva que debemos hacernos es si en sociedades postnacionales como la nuestra tiene sentido continuar discriminando a las personas que forman parte plena de nuestra comunidad solo por el hecho de que tengan una nacionalidad diferente a la espa&ntilde;ola. Eso en un contexto en el que en algunas CCAA esas personas suponen ya el 19% del total.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La respuesta, irreflexiva y visceral, de amplios sectores de la sociedad es que s&iacute;, que podemos discriminarlos, porque nuestro imaginario contin&uacute;a anclado en la contraposici&oacute;n entre el  &ldquo;nosotros y ellos, los b&aacute;rbaros&rdquo; propio de nuestras ra&iacute;ces tribales y de sociedades que se pretenden homog&eacute;neas.
    </p><p class="article-text">
        En un momento de graves retrocesos democr&aacute;ticos, la profundizaci&oacute;n de la democracia comporta, entre otras cosas, eliminar o restringir las diferentes formas de exclusi&oacute;n. No podemos continuar negando derechos b&aacute;sicos a un porcentaje muy significativo de la poblaci&oacute;n a los que se excluye del derecho a participar en el gobierno de sus propias vidas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En puridad, nuestro sistema electoral es hoy una variedad moderna de sufragio censitario, en el que se niega el derecho a voto a una buena parte de la ciudadan&iacute;a, como en otros momentos se neg&oacute; a los no propietarios, a las mujeres o por razones de raza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta discriminaci&oacute;n produce exclusi&oacute;n social y comporta graves consecuencias, como las detectadas por el ge&oacute;grafo urbano Oriol Nel.lo. En Catalunya, el 32% de los j&oacute;venes de 18 a 35 a&ntilde;os de las unidades censales con mayor pobreza no tienen derecho a voto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Conviene recordar una obviedad: son personas que ejercen plenamente la ciudadan&iacute;a social. Viven en los mismos pueblos y ciudades, en ocasiones en los mismos barrios, comparten centros educativos, pagan los mismos impuestos, participan de la misma vida social y asociativa. Sin obviar que, en las empresas en las que trabajan, las personas inmigrantes se afilian sindicalmente y pueden ser electoras y elegibles en las elecciones a representantes unitarios de los trabajadores -delegados y comit&eacute;s de empresa. Confirmando una vez m&aacute;s el papel central que juega el trabajo en la construcci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a social.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ha llegado el momento de que nos planteemos seriamente que en las sociedades postnacionales el acceso a los derechos de ciudadan&iacute;a no puede restringirse por razones de nacionalidad. Es cierto que algunas de estas personas con el tiempo llegan a adquirir la nacionalidad espa&ntilde;ola, pero despu&eacute;s de largos y costosos tr&aacute;mites durante los cuales sus derechos de ciudadan&iacute;a permanecen en el limbo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En su art&iacute;culo, Javier de Lucas recupera una idea que &eacute;l y otros juristas vienen defendiendo desde hace a&ntilde;os: facilitar el acceso a la nacionalidad por residencia estable. En la medida en que, a corto plazo, el concepto de nacionalidad no va a desaparecer, el acceso a los derechos de ciudadan&iacute;a a partir de la nacionalidad por residencia resulta una manera pragm&aacute;tica de acabar con el desajuste entre ciudadan&iacute;a, nacionalidad y derechos con la discriminaci&oacute;n que ello comporta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este es uno de esos cambios estructurales que no llega de un d&iacute;a para otro, por eso cuando antes nos pongamos a exigirlo antes lo conseguiremos. Ser&iacute;a una manera civilizada de darle la vuelta a ese retroceso civilizatorio de la &ldquo;prioridad nacional&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Coscubiela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/derechos-ciudadania-sociedades-postnacionales_129_13196609.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 May 2026 20:07:49 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Absentismo: cada uno da lo que recibe y luego recibe lo que da]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/absentismo-da-recibe-luego-recibe-da_129_13135882.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f46cc1d1-2960-43f0-a257-ec33f5fde31f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Absentismo: cada uno da lo que recibe y luego recibe lo que da"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con una mirada propia del capitalismo “manchesteriano”, los empresarios meten en el mismo saco desde las horas dedicadas al ejercicio de derechos fundamentales hasta el tiempo en que los trabajadores permanecen en situación de incapacidad temporal bajo la supervisión de los profesionales sanitarios</p><p class="subtitle">Del “absentismo” a los trabajadores “repetidores”: el lenguaje que culpabiliza a quienes están de baja médica</p></div><p class="article-text">
        Soy un enamorado de las canciones de Jorge Drexler. Sus letras me parecen un arm&oacute;nico maridaje de poes&iacute;a y filosof&iacute;a. No importa cuando las escuches te parecer&aacute; que est&aacute;n escritas para ese momento. En &ldquo;Milonga de un moro jud&iacute;o&rdquo; cada estrofa es un lamento que se clava en el coraz&oacute;n. Del suave grito por la paz de &ldquo;No hay una piedra en el mundo que valga lo que una vida&rdquo; hasta el ant&iacute;doto frente al nacionalismo de &ldquo;No hay pueblo que no se haya cre&iacute;do el pueblo elegido&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sus letras irradian luz que ilumina algunos de los trances de la vida. La canci&oacute;n &ldquo;Todo se transforma&rdquo; ayuda a entender procesos que en apariencia &mdash;solo en apariencia&mdash; nada tienen que ver con la inspiraci&oacute;n del poeta. Al escuchar estos d&iacute;as, una vez, &ldquo;cada uno da lo que recibe y luego recibe lo que da&rdquo; me pareci&oacute; entender mejor eso que llaman absentismo laboral.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la controversia sobre su dimensi&oacute;n y causas las organizaciones empresariales suelen aportar datos fr&iacute;os sobre el aumento de los d&iacute;as que las personas trabajadoras se ausentan, dicen injustificadamente, del trabajo. Con una mirada propia del capitalismo 'manchesteriano' meten en el mismo saco desde las horas dedicadas al ejercicio de derechos fundamentales hasta el tiempo en que los trabajadores permanecen en situaci&oacute;n de incapacidad temporal bajo la supervisi&oacute;n de los profesionales sanitarios del Sistema Nacional de Salud.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La respuesta de las organizaciones sindicales impugna la mayor y ofrece datos y una lectura alternativa de esas horas no trabajadas y sus diferentes y complejas causas. Como hay estudios muy profundos y rigurosos, entre ellos el publicado por Comisiones Obreras bajo el t&iacute;tulo &ldquo;Ni un d&iacute;a menos&rdquo;, no ser&iacute;a capaz de a&ntilde;adir nada nuevo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Algunos an&aacute;lisis apuntan a que podr&iacute;a existir una relaci&oacute;n de causalidad o correlaci&oacute;n (no son lo mismo) entre los ciclos econ&oacute;micos y la intensidad de los procesos de incapacidad temporal. Las patronales lo imputan a que en &eacute;poca de bonanza las personas trabajadoras se &ldquo;cogen m&aacute;s bajas&rdquo; -as&iacute; como el que va al supermercado. Los sindicatos invierten la relaci&oacute;n, al constatar que en momentos de elevado desempleo las personas van a trabajar incluso cuando est&aacute;n enfermos por el temor a perder el empleo. Una actitud que se revierte cuando la situaci&oacute;n econ&oacute;mica mejora y el temor al desempleo decrece.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En un debate muy intenso, hay una mirada que, hasta donde yo s&eacute;, no se ha explorado. Me asalt&oacute; al escuchar &ldquo;Todo se transforma&rdquo;. &ldquo;Cada uno da lo que recibe y luego recibe lo que da&rdquo;. Esta estrofa nos puede ser &uacute;til para entender cosas que se producen en el &aacute;mbito de las relaciones laborales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Empresas que contin&uacute;an abusando del trabajo temporal, o de la rescisi&oacute;n indiscriminada del contrato durante los largos per&iacute;odos de prueba pretenden recibir de sus trabajadores compromiso de permanencia en la relaci&oacute;n laboral. Se sorprenden y denuncian que no encuentran trabajadores para puestos de trabajo vacantes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Empresas que imponen largas jornadas de trabajo, en algunos casos con horas extras no retribuidas, y que se niegan al control de la jornada pretenden recibir un compromiso incondicional de parte de sus trabajadores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Empresas que aplican ritmos de trabajo deshumanizadores, con control tecnol&oacute;gico de eso que ya se conoce como l&aacute;tigo digital, pretenden recibir de sus trabajadores el sacrificio de continuar trabajando incluso cuando enferman.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, ya s&eacute; que hay casos que se podr&iacute;an calificar de picaresca que no entran dentro de estas explicaciones. No me gusta cerrar los ojos para no ver la realidad y creo no ser c&iacute;nico. Pero incluso en estos supuestos puede servir -sin explicarlo todo y siempre- las letras de Jorge Drexler.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El desequilibrio entre lo que se da y lo que se pretende recibir desborda en muchas ocasiones el &aacute;mbito de la empresa para ampliar la responsabilidad a la sociedad. Un sistema socioecon&oacute;mico que ningunea la formaci&oacute;n de las personas, incumple las promesas de ascensor social y el imaginario de meritocracia no puede pretender que su ciudadan&iacute;a le ofrezca a cambio abnegada implicaci&oacute;n laboral.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una sociedad que acepta que la vivienda no sea un derecho, sino un producto financiero, y que fuerza a los trabajadores a vivir en caravanas o a realizar desplazamientos de muchas horas para acceder al trabajo no puede pretender que esas personas le respondan con compromiso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un mundo que impide que las personas puedan vivir y trabajar en sus pa&iacute;ses y las obliga a emigrar en condiciones muchas veces inhumanas para despu&eacute;s tener que soportar todo tipo de discriminaciones, no puede pretender a cambio recibir una implicaci&oacute;n plena y sacrificada. El listado de ejemplos que expresan desequilibrio entre lo que se da y se pretende recibir por parte de las empresas y la sociedad podr&iacute;a ampliarse hasta el &ldquo;infinitum&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Me temo que, entre tanto ruido, no se le est&aacute; prestando atenci&oacute;n a un proceso de intensa y creciente desafecci&oacute;n emocional de la ciudadan&iacute;a. Que se produce no solo en relaci&oacute;n con las instituciones democr&aacute;ticas, sino tambi&eacute;n respecto a muchos otros &aacute;mbitos comunitarios como el de la empresa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el marco de la pandemia muchos medios llamaron la atenci&oacute;n y convirtieron en noticia de portada un fen&oacute;meno que se detect&oacute; en EEUU, pero que ten&iacute;a dimensiones globales. Incluso, como sucede en estos casos, se le puso un nombre atractivo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La &ldquo;Gran Deserci&oacute;n&rdquo; fue el calificativo con el que se describi&oacute; el abandono voluntario de las empresas por parte de sus trabajadores incluso sin tener otro empleo alternativo. Se vincul&oacute;, a mi entender err&oacute;neamente, a los efectos psicol&oacute;gicos de la pandemia. Cuando esta se super&oacute;, la preocupaci&oacute;n y la noticia pasaron a mejor vida como sucedi&oacute; en otros &aacute;mbitos. &iquest;Recuerdan el amor infinito que nos entr&oacute; hacia nuestros sanitarios? Pasada la novedad y la noticia no se ha hecho un an&aacute;lisis de lo que puede haber detr&aacute;s de esa gran deserci&oacute;n, a pesar de que sus causas se mantienen.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los empresarios, los dirigentes patronales l&uacute;cidos (si los hubiera o hubiese) y el conjunto de la sociedad har&iacute;an bien en analizar y profundizar en este fen&oacute;meno de desafecci&oacute;n de los trabajadores con las empresas y el empleo. Es y ser&aacute; una realidad cada vez m&aacute;s creciente y que adquirir&aacute; formas diversas, aunque no se exprese con la visibilidad de la &ldquo;gran deserci&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En ocasiones los conflictos sociales no se manifiestan a trav&eacute;s de los mecanismos colectivos tradicionales y buscan otras formas m&aacute;s difusas, pero no por ello menos contundentes en sus impactos.
    </p><p class="article-text">
        Cada uno da lo que recibe y luego recibe lo que da. Nada es m&aacute;s simple, no hay otra norma. Lo canta Jorge Drexler.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Coscubiela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/absentismo-da-recibe-luego-recibe-da_129_13135882.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Apr 2026 20:18:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Absentismo: cada uno da lo que recibe y luego recibe lo que da]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Absentismo,Salud laboral,Trabajo,Empresas,Empresarios,Trabajadores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Jornada laboral, un dictamen demoledor para el Consejo de Estado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/jornada-laboral-dictamen-demoledor-consejo_129_13103733.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/873b6af6-102f-482f-b208-83199d0a22da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Jornada laboral, un dictamen demoledor para el Consejo de Estado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Me he quedado con la impresión de que los redactores del informe llegaron primero a la conclusión de que debían cargarse el proyecto de Decreto y luego se pusieron a buscar argumentos bajo las piedras para justificar su negativa a la aprobación del Decreto proyectado </p></div><p class="article-text">
        He de reconocerles que no sigo de cerca la actividad del Consejo de Estado, pero su dictamen sobre el Proyecto de Real Decreto en materia de control de la jornada de trabajo ha llamado mi atenci&oacute;n. Quiz&aacute;s porque se refiere a una materia que ha marcado toda mi vida profesional y sindical.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hacerme con &eacute;l no ha sido f&aacute;cil y, como no me gusta opinar de o&iacute;das o a partir de titulares &ldquo;demoledores&rdquo;, he tardado m&aacute;s de lo aconsejable en hacerlo en un mundo en el que las noticias pierden actualidad a las pocas horas de saltar a la palestra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una aceleraci&oacute;n que, por cierto, choca con el sosiego y la reflexi&oacute;n que el Consejo de Estado reclama para sus funciones consultivas. Si se contrasta la multitud de requerimientos procedimentales que se establecen en la elaboraci&oacute;n de las normas con los ritmos de la vida cotidiana, emerge una de las grandes disrupciones de nuestro tiempo. Instituciones y procedimientos pre-anal&oacute;gicos sometidos a la vertiginosa velocidad del mundo digital.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Casi tan interesante como el cuerpo del informe me ha resultado la lectura de las alegaciones formuladas por los llamados a emitir su opini&oacute;n. M&aacute;s que previsible la oposici&oacute;n de las organizaciones empresariales. Curiosas, por ser prudente, las emitidas por otros ministerios distintos al de Trabajo.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las alegaciones de Econom&iacute;a &ldquo;valoran positivamente la iniciativa y desfavorablemente su puesta en marcha&rdquo;<em>.</em> Suena a nadar y guardar la ropa, para que nadie sospeche que a los ministerios de econom&iacute;a -desde que se cre&oacute; el primero- nunca les ha gustado eso de ponerle obligaciones a las empresas.
    </p><p class="article-text">
        El Ministerio de Transformaci&oacute;n Digital y Funci&oacute;n P&uacute;blica alega el elevado coste que tendr&iacute;a para las administraciones p&uacute;blicas tener que aplicar la norma. Al leerlo me he preguntado qu&eacute; suceder&iacute;a con el propio ministerio si se aplicara este criterio a su propia existencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al final de la lectura del dictamen me he quedado con la impresi&oacute;n que en estas alegaciones hay m&aacute;s fuego aliado que observaciones tendentes a mejorar la elaboraci&oacute;n de la norma. M&aacute;s adelante lo explico con ejemplos, pero como esp&oacute;iler ya les adelanto que, a la vista de las muchas cosquillas que se le busca al Decreto, parece que mucha gente le ten&iacute;a ganas a esta norma y a sus impulsores.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sobre el fondo del asunto, parto de la idea pac&iacute;ficamente aceptada de que las leyes para ser &uacute;tiles requieren ser cumplidas y que al poder ejecutivo le corresponde poner los medios para garantizar y controlar su aplicaci&oacute;n. Es evidente que en materia de jornada de trabajo eso no sucede, como demuestra la millonada de horas extras realizadas que detecta la EPA. Algunas m&aacute;s all&aacute; de los l&iacute;mites fijados en el estatuto de los trabajadores, una parte de las cuales ni tan siquiera se retribuyen.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No hace falta ser un especialista, basta con tener la vista y los o&iacute;dos atentos, para saber que el actual mecanismo de control de la jornada de trabajo no funciona adecuadamente. En rom&aacute;n paladino, algunas, demasiadas, empresas aplican aquello de &ldquo;hecha la ley, hecha la trampa&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Entrando en materia. Me ha provocado verdadero p&aacute;nico jur&iacute;dico la contraposici&oacute;n que hace el dictamen entre la regulaci&oacute;n normativa del control de la jornada y la que establecen algunos convenios colectivos -la minor&iacute;a, por cierto-. &iquest;Son conscientes en el Consejo de Estado de que sus argumentos nos pueden conducir a la negaci&oacute;n del papel de las normas legales en la regulaci&oacute;n de las relaciones de trabajo?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre las principales razones que utiliza el dictamen para rechazar la norma emerge el habitual argumento de su impacto en las pymes. Es evidente que la realidad de las peque&ntilde;as es muy distinta a la de las grandes empresas. Y que el legislador y el Ejecutivo deben tenerlo en cuenta. Aunque ese argumento servir&iacute;a para desmontar todas las obligaciones fiscales, de seguridad social, de salud laboral. Y no por eso dejan de aprobarse, entre otras cosas porque ser&iacute;a discriminar a las personas que trabajan en las pymes.
    </p><p class="article-text">
        Por cierto, quiz&aacute;s ha llegado el momento de entender que el apoyo a las peque&ntilde;as empresas no consiste en encerrarlas en una burbuja. Pasa por ayudarlas a crecer, a que dejen de ser peque&ntilde;as y adquieran musculatura econ&oacute;mica. Lo necesitan las pymes para subsistir y tambi&eacute;n el pa&iacute;s. Deber&iacute;an entenderlo, especialmente, aquellos que dicen estar muy preocupados por nuestra productividad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sinceramente, me parece que es buscar tres pies al gato que se utilice como argumento contra el control digital de la jornada que hay lugares a los que no llega la conexi&oacute;n de internet. &iquest;Eso no afecta al resto de operativas de estas empresas, las financieras, por ejemplo? &iquest;La soluci&oacute;n es dejar de digitalizar la relaci&oacute;n entre empresas y administraci&oacute;n? o &iquest;mejorar la cobertura? Este es uno de los muchos argumentos peregrinos utilizados por el Consejo de Estado para negar su voto favorable al proyecto de Decreto.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los redactores del dictamen se lo podr&iacute;an haber currado un poco m&aacute;s. Argumentar que los datos que aporta la memoria del Decreto sobre horas extras no pagadas -basados en las estimaciones de la EPA- deber&iacute;an cuantificarse mejor es grotesco. &iquest;Se han parado a pensar que por definici&oacute;n las horas extras no pagadas son de muy dif&iacute;cil comprobaci&oacute;n? Especialmente, si no se dispone de un control eficiente de la jornada en los centros de trabajo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Incluso se pone en duda de que la aplicaci&oacute;n del control de la jornada pueda tener una incidencia positiva en la conciliaci&oacute;n personal de vida y trabajo. Se califica este apartado de la memoria como un objetivo a alcanzar no avalado por datos contrastados. Con este rigor del Consejo de Estado, el que exigen, pero no practican, no hay norma que supere las exigencias de la ley sobre la evaluaci&oacute;n de los impactos de g&eacute;nero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay un hilo conductor que recorre todo el dictamen: los constantes argumentos o m&aacute;s bien excusas puestas por el Consejo de Estado para dudar de la posibilidad de que la digitalizaci&oacute;n pueda entrar en el terreno de las obligaciones empresariales. Digitalizaci&oacute;n s&iacute;, para todo y m&aacute;s, menos para el control de la jornada de trabajo.
    </p><p class="article-text">
        He de decir, en cambio, que me parecen razonables algunas de las observaciones realizadas en el dictamen con relaci&oacute;n a la necesidad de mejorar la protecci&oacute;n de datos personales que debe garantizar cualquier mecanismo de control de jornada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque incluso en este apartado algunos de sus razonamientos producen sonrojo. La memoria del Decreto justifica su necesidad en las dificultades que tiene la Inspecci&oacute;n de Trabajo para controlar la jornada con el actual modelo. El Consejo de Estado para descalificar esta justificaci&oacute;n aporta un argumento que m&aacute;s bien parece un chiste de Forges sobre funcionarios. As&iacute; afirman que &ldquo;el hecho de que un determinado grupo de funcionarios pueda hacer su trabajo con mayor facilidad no supone justificaci&oacute;n suficiente&rdquo;<em>.</em> Por favor, t&aacute;pense un poco, que no se trata de la comodidad de inspectores o inspectoras de trabajo. Es que, con el actual sistema, no pueden ejercer correctamente sus funciones de control de la aplicaci&oacute;n de la ley.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n merecen atenci&oacute;n, a mi juicio, las observaciones hechas sobre los plazos en la entrada en vigor de la norma. Ello es importante porque no se pueden establecer obligaciones a las empresas, ni a ning&uacute;n administrado, hasta tener la seguridad de que tienen a su disposici&oacute;n los mecanismos necesarios para su cumplimiento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El tronco del dictamen hace referencia a un tema de alta complejidad jur&iacute;dica. La alegaci&oacute;n, que asume el Consejo de Estado, de que el control digital debe regularse por una norma con rango de ley y no puede serlo por un Decreto es m&aacute;s que dudosa. Sobre todo, si se tiene presente que la regulaci&oacute;n de la jornada de trabajo y el establecimiento de un registro diario, que incluye el horario, viene ya establecido en una norma con rango de ley, el estatuto de los trabajadores, en su art&iacute;culo 34.
    </p><p class="article-text">
        No quiero cansarles, concluyo que me he quedado con la impresi&oacute;n de que los redactores del informe llegaron primero a la conclusi&oacute;n de que deb&iacute;an cargarse el proyecto de Decreto y luego se pusieron a buscar argumentos bajo las piedras para justificar su negativa a la aprobaci&oacute;n del Decreto proyectado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No se alarmen, aunque a los legos les cueste entenderlo, esta es una l&oacute;gica muy habitual en el funcionamiento de los Tribunales, primero se decide el fallo de la sentencia y luego se arman los fundamentos jur&iacute;dicos. Si eso se hace, a menudo, con resoluciones judiciales no es muy exagerado pensar que se haya hecho tambi&eacute;n con un dictamen del Consejo de Estado que en definitiva es un tr&aacute;mite preceptivo, pero no vinculante para el poder ejecutivo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Espero que en el Ministerio de Trabajo y en el Gobierno sepan encontrar la f&oacute;rmula para mejorar el texto de la norma y as&iacute; aprobar el control digitalizado de la jornada de trabajo. Por el bien de nuestro sistema democr&aacute;tico. No hay nada que erosione m&aacute;s la confianza de la ciudadan&iacute;a en las instituciones que las personas tenga la convicci&oacute;n, fruto de sus traum&aacute;ticas experiencias, que las leyes se aprueban, pero no se cumplen y no se hace nada para hacerlas cumplir.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Coscubiela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/jornada-laboral-dictamen-demoledor-consejo_129_13103733.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Mar 2026 21:04:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Jornada laboral, un dictamen demoledor para el Consejo de Estado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Trabajo,Jornada Laboral,Consejo de Estado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pobres en casas ricas, ricos en casas pobres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/pobres-casas-ricas-ricos-casas-pobres_129_12928231.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b1927558-4916-4d4d-92b1-3419d8f92367_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pobres en casas ricas, ricos en casas pobres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En España, donde se ha alcanzado un nivel significativo de autonomía tributaria de las CCAA, algunas comunidades la utilizan para reducir la factura fiscal de los más ricos. Especialmente a través de la práctica desaparición del impuesto de sucesiones y donaciones, también del de patrimonio</p><p class="subtitle">Montero exige al PP que presente una financiación autonómica propia tras salir en tromba contra su propuesta</p></div><p class="article-text">
        El agravio comparativo, convertido en el nuevo motor de la historia, es siempre el vencedor en los debates sobre financiaci&oacute;n auton&oacute;mica. Es una apuesta imbatible frente a la que los datos y los argumentos siempre pierden.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al ofrecer una explicaci&oacute;n simplista que lo reduce todo a la condici&oacute;n de <em>&ldquo;perdedoras&rdquo;</em> de unas comunidades, frente a otras <em>&ldquo;privilegiadas&rdquo;</em>, oculta la complejidad derivada de las diferencias sociales en el interno de todas ellas.
    </p><p class="article-text">
        Este es uno de los efectos indeseados -entre muchos positivos- del estado auton&oacute;mico. Propicia un imaginario de identidades cerradas y compactas que niegan la diversidad social. A &eacute;l se apuntan, entusiastas, todos los nacionalistas, los reconocidos como tales y los camuflados de ilustraci&oacute;n jacobina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La opini&oacute;n publicada se llena de quejas sobre el maltrato de la comunidad propia frente al privilegio de otras, que en realidad solo es una, Catalunya. Pero eso merece otro art&iacute;culo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quienes as&iacute; argumentan, tanto desde las comunidades con menos capacidad tributaria, como desde las <em>&ldquo;ricas&rdquo;</em> obvian las grandes diferencias sociales que hay en cada una de ellas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En un reciente y novedoso estudio de EsadeEcPol se aportan datos sobre la desigualdad de riqueza en Espa&ntilde;a, con las CCAA como referencia. Madrid tiene un patrimonio medio por hogar de 687.000 euros (2022), un 80% sobre la media nacional (excluyendo Euskadi y Navarra). Le siguen Baleares, Catalunya y Cantabria. En el otro extremo, Extremadura y Andaluc&iacute;a se sit&uacute;an muy por debajo de la media.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La desigualdad de riqueza no solo se expresa entre CCAA, sino en el interno de cada una de ellas. Canarias, Baleares, Madrid y Catalunya son las comunidades en las que existe m&aacute;s desigualdad en el reparto de la riqueza. Entre las menos desiguales aparecen Castilla y Le&oacute;n y Extremadura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estos datos sirven para recordarnos una obviedad, en las CCAA <em>&ldquo;ricas&rdquo;</em> hay muchos pobres y viceversa, en las &ldquo;pobres&rdquo; tambi&eacute;n hay ricos. Un factor que nunca aparece en el radar y se oculta deliberadamente cuando se analiza el modelo de financiaci&oacute;n auton&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Por eso resulta imprescindible relacionar el modelo de financiaci&oacute;n auton&oacute;mica con el sistema fiscal. El primero decide qu&eacute; parte de la tarta fiscal va a parar al estado central y cu&aacute;l a las CCAA (equilibrio vertical), para luego establecer c&oacute;mo se distribuye entre las diferentes comunidades (equilibrio horizontal). Esa distribuci&oacute;n se hace a partir de un sistema fiscal que determina el volumen total de la tarta y de d&oacute;nde provienen los ingresos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, donde se ha alcanzado un nivel significativo de autonom&iacute;a tributaria de las CCAA, algunas comunidades la utilizan para reducir la factura fiscal de los m&aacute;s ricos. Especialmente a trav&eacute;s de la pr&aacute;ctica desaparici&oacute;n del impuesto de sucesiones y donaciones, tambi&eacute;n del de patrimonio (aunque el gobierno de coalici&oacute;n ha intentado minimizar su impacto con la creaci&oacute;n del &ldquo;impuesto temporal de solidaridad de las grandes fortunas&rdquo;).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Algunas CCAA, que reciben recursos del Fondo de Garant&iacute;a de Servicios p&uacute;blicos Fundamentales (FGSPF) aportados por otras comunidades, al mismo tiempo reducen el esfuerzo fiscal que le exigen a las rentas y riquezas altas de su territorio. Es cierto que los c&aacute;lculos del FGSPF se hacen a partir de la capacidad tributaria en t&eacute;rminos normativos, o sea, antes de la reducci&oacute;n de impuestos que aplican, pero eso no evita la distorsi&oacute;n.&nbsp;Entre otras cosas, porque las transferencias de solidaridad de CCAA ricas a pobres -disculpen la simplificaci&oacute;n- se hace con recursos que en las comunidades <em>&ldquo;ricas&rdquo;</em> aportan, entre otros, muchas personas trabajadoras con salarios medios o bajos, especialmente a partir del IRPF y el IVA.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El actual modelo de financiaci&oacute;n genera efectos perversos. Algunas comunidades que aportan recursos a la solidaridad terminan recibiendo unos ingresos per c&aacute;pita inferiores al de las receptoras. Esos menores recursos tienen consecuencias, porque afectan negativamente a la cantidad y calidad de los servicios p&uacute;blicos que prestan. Y los m&aacute;s perjudicados son, tambi&eacute;n en esas comunidades &ldquo;ricas&rdquo;, las personas de rentas bajas y medias que suelen ser las que m&aacute;s precisan de los servicios p&uacute;blicos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Veamos algunos ejemplos. El presidente Jorge Azc&oacute;n, uno de los m&aacute;s beligerantes contra los <em>&ldquo;privilegios&rdquo;</em> de Catalunya, en sus cr&iacute;ticas olvida algunos datos. Arag&oacute;n, con el actual modelo de financiaci&oacute;n auton&oacute;mica, entra en el sistema con unos ingresos tributarios propios (homog&eacute;neos) que son el 86,9% sobre la media y sale percibiendo 100,2%. Mientras, en Arag&oacute;n se aplican reducciones de la base imponible del impuesto de sucesiones que pueden llegar a ser del 100% en herencias de hasta 3 millones de euros, que no es un pellizco peque&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Este regalo fiscal se reproduce en muchas CCAA, especialmente las gobernadas por el Partido Popular. Madrid, Andaluc&iacute;a, Valencia, Galicia, Murcia, Castilla y Le&oacute;n o la Rioja tienen establecidas bonificaciones del 99%.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque el impuesto de sucesiones, junto al de patrimonio, suponen la cara m&aacute;s visible, son solo una parte del inmenso iceberg de los conocidos como beneficios fiscales, o sea, los ingresos que los contribuyentes dejan de aportar como consecuencia de la regulaci&oacute;n fiscal del estado y de cada autonom&iacute;a. Para ilustrar su dimensi&oacute;n econ&oacute;mica basta recordar que en los Presupuestos del estado del 2023 (hoy prorrogados) los beneficios fiscales ascendieron a 45.268,75 millones de euros.
    </p><p class="article-text">
        A estos se suman los que se incluyen en los presupuestos auton&oacute;micos. Volviendo a Arag&oacute;n, en 2024, de los 1.816.848.000 euros de beneficios fiscales en impuestos cedidos y propios que dejaron de tributarse en esa comunidad, m&aacute;s de 500.000.000 corresponden a regulaci&oacute;n auton&oacute;mica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese mismo escenario se reproduce en Castilla y Le&oacute;n, con unos beneficios fiscales totales (2024) de 3.171,6 millones de euros de los que 1.086.000.000 corresponden a impuestos propios o cedidos. El Ministerio de Hacienda y AIReF publican anualmente datos desglosados para cada comunidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de estas cifras hay una evidencia que se obvia en los debates del modelo de financiaci&oacute;n. En las CCAA <em>&ldquo;ricas&rdquo;</em> hay muchas personas pobres (en algunos casos en situaci&oacute;n de pobreza extrema) y en las <em>&ldquo;pobres&rdquo;</em> tambi&eacute;n hay ricos. Por eso es imprescindible que el debate sobre la financiaci&oacute;n auton&oacute;mica vaya acompa&ntilde;ado y relacionado con la discusi&oacute;n del sistema fiscal. Y sobre todo, que en los an&aacute;lisis no desaparezcan las grandes diferencias sociales que hay en el interno de cada una de las comunidades.
    </p><p class="article-text">
        Llegados a este punto me pregunto &iquest;cu&aacute;nto tardar&aacute;n algunas izquierdas en salirse del marco ideol&oacute;gico que han impuesto las derechas, el del agravio comparativo entre CCAA, y situar&aacute;n la mirada en la desigualdad social?&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Coscubiela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/pobres-casas-ricas-ricos-casas-pobres_129_12928231.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Jan 2026 21:10:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pobres en casas ricas, ricos en casas pobres]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Financiación autonómica,Fiscalidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Financiación autonómica: urge una conversación pública de calidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/financiacion-autonomica-urge-conversacion-publica-calidad_129_12901037.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/269fa947-7c2f-4c76-96ce-28abb0b8b2e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Financiación autonómica: urge una conversación pública de calidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Todo apunta a que el modelo propuesto, que reduce la desigualdad territorial, no va a ver la luz. El PP está enrocado incluso a costa de perjudicar a las CCAA que gobierna y a su ciudadanía. Junts continúa atrapada en un bucle en el que confluyen la pugna insomne con ERC y la búsqueda de una identidad pérdida</p></div><p class="article-text">
        En su reciente libro 'La Gran Oportunidad',<em> </em>Cristina Monge enfatiza la necesidad de articular &ldquo;una conversaci&oacute;n p&uacute;blica de calidad&rdquo;. Su ensayo trata de c&oacute;mo abordar la crisis clim&aacute;tica, pero su sugerencia tambi&eacute;n es &uacute;til para debatir sobre la financiaci&oacute;n auton&oacute;mica. Con escepticismo, me atrevo a aportar mi modesto grano de arena.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De entrada, no comparto que el origen de la propuesta, un pacto entre PSC y ERC para la investidura de Salvador Illa y su negociaci&oacute;n posterior con el Gobierno espa&ntilde;ol, lo vicie democr&aacute;ticamente, tal como denuncia con su estilo churrigueresco el Partido Popular.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Conviene recordar que este <em>modus operandi</em> ha sido el habitual desde el primer acuerdo, en 1993, cuando Felipe Gonz&aacute;lez pact&oacute; con Pujol -para conseguir su investidura- la cesi&oacute;n a las CCAA de un modesto 15% del IRPF. Lo mismo sucedi&oacute; en 1996 con el Pacto del Majestic entre Aznar y Pujol.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En todas las reformas del modelo se ha seguido la misma secuencia. Propuesta que parte de Catalunya, negociaci&oacute;n bilateral, denuncias de agravio comparativo, acuerdo expl&iacute;cito o impl&iacute;cito de todas las CCAA, aprobaci&oacute;n definitiva de un modelo para todas las CCAA. Y as&iacute; hasta la siguiente reforma con el mismo guion.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El protagonismo catal&aacute;n no ha sido solo del nacionalismo. Tanto el PSC como el PSUC e ICV han sido hist&oacute;ricamente muy activos. El modelo actual es fruto de la propuesta del &ldquo;govern catalanista i de progr&eacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Soy consciente de que el <em>siempre ha sido as&iacute; </em>no legitima nada. Lo que le otorga legitimidad es que, m&aacute;s all&aacute; de qui&eacute;n haya hecho la propuesta inicial, todas las reformas se han debatido multilateralmente en el Consejo de Pol&iacute;tica Fiscal y Financiera y se han aprobado en el Parlamento por mayor&iacute;a absoluta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La hiperactividad de los partidos catalanes, que tanto disgusta, tiene como reverso el absentismo y la falta de iniciativa del resto de fuerzas pol&iacute;ticas. Las causas son diversas. El inter&eacute;s por ejercer la autonom&iacute;a es asim&eacute;trico entre la ciudadan&iacute;a y dirigentes de las diferentes CCAA. No existe demasiada conciencia de que autonom&iacute;a pol&iacute;tica significa corresponsabilidad. Ning&uacute;n partido estatal tiene -m&aacute;s all&aacute; de la ret&oacute;rica- un proyecto federal para Espa&ntilde;a, aspecto clave para un modelo de financiaci&oacute;n que combine autonom&iacute;a financiera, igualdad, solidaridad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, en un escenario dominado por el agravio comparativo, a todos los gobiernos les da p&aacute;nico entrar en este barrizal. As&iacute;, el Gobierno Rajoy, con mayor&iacute;a absoluta, renunci&oacute; a su reforma. En 2014, la ca&iacute;da de la recaudaci&oacute;n no ofrec&iacute;a mucho margen para repartir nada. Adem&aacute;s, la financiaci&oacute;n auton&oacute;mica es una fuente de conflictos entre CCAA, incluso del mismo partido, de la que las fuerzas estatales huyen como de la peste, mientras pueden.
    </p><p class="article-text">
        Esta renuncia de los populares a ejercer su responsabilidad les resta ahora <em>auctoritas </em>para denunciar a quienes han tomado la iniciativa pol&iacute;tica, salvo que acompa&ntilde;e sus cr&iacute;ticas de una propuesta alternativa, algo que no aparece en el horizonte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otro aspecto sobre el que necesitamos debatir es el de las consecuencias de no hacer nada. El actual modelo lleva prorrogado desde hace 12 a&ntilde;os, lo que democr&aacute;ticamente es insostenible. Adem&aacute;s, los efectos de no hacer nada son nefastos. El aumento de la recaudaci&oacute;n de los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha ido a parar a la administraci&oacute;n central, cuando son las CCAA, con competencias en las pol&iacute;ticas sociales, las que m&aacute;s lo precisan para atender unas necesidades en constante crecimiento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otra de las consecuencias de no reformar el modelo actual es que, en estos momentos y fruto de su no actualizaci&oacute;n, sus resultados son de una gran injusticia. Las diferencias entre CCAA en recursos per c&aacute;pita recibidos son muy elevados, irracionales e injustificables.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A estas alturas, ya es evidente que el modelo propuesto no tiene nada que ver con el escenario catastrofista que se dibuj&oacute; a partir del pacto entre PSC y ERC. Algunos ya lo advertimos, aunque con nula fortuna, las cat&aacute;strofes tienen un inmenso poder de atracci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La salida de Catalunya del r&eacute;gimen com&uacute;n que algunos denunciaron no aparece por ninguna parte. Tampoco hay indicio alguno de un concierto y cupo a la vasca. Esta fue la falsa expectativa que se cre&oacute; a babor y estribor, por tirios y troyanos. Comenzando por ERC, que necesitaba cohesionar a los suyos en su dura traves&iacute;a por el desierto de la realidad y defenderse del incesante acoso que sufre de Junts. En esa pugna insomne apareci&oacute; la potente met&aacute;fora de &ldquo;la llave de la caja&rdquo;<em> </em>que tantos demonios despert&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        La venta hiperb&oacute;lica de los republicanos se retroaliment&oacute; con el alarmismo de la &ldquo;ruptura de Espa&ntilde;a&rdquo;, una copla que, una vez m&aacute;s, son&oacute; desde diversos rincones, interpretada incluso por algunos &ldquo;expertos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La propuesta presentada mantiene la l&oacute;gica y estructura del modelo de 2009, entre otras razones porque, a pesar de las feroces cr&iacute;ticas de entonces, fue una reforma muy bien pensada por el entonces conseller Antoni Castells y su equipo. Con la mala fortuna de entrar en vigor durante la gran recesi&oacute;n y la ca&iacute;da brutal de la recaudaci&oacute;n tributaria.
    </p><p class="article-text">
        Pero que mantenga la estructura de 2009 no significa que los cambios no sean importantes. De entrada, quiero destacar un esfuerzo por la transparencia, por ejemplo, explicitando los criterios de c&aacute;lculo de la poblaci&oacute;n ajustada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aparecen las primeras muestras de un modelo que, siendo homog&eacute;neo, abre las puertas a la diversidad, que no es lo mismo que desigualdad. Lo hace con la incorporaci&oacute;n de la voluntariedad, factor clave si se habla de autogobierno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se plantea la posibilidad de que las CCAA puedan asumir m&aacute;s competencias, con mayor corresponsabilidad si as&iacute; lo deciden, asumiendo riesgos. A menudo se olvida que autonom&iacute;a, responsabilidad y riesgos van cogidos de la mano.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El aumento de la corresponsabilidad de las CCAA es significativo. Se prev&eacute; la posibilidad de que las CCAA participen, si as&iacute; lo acuerdan, en la recaudaci&oacute;n del IVA Pymes. Algo que premiar&iacute;a el esfuerzo fiscal e implicar&iacute;a a las autonom&iacute;as en el control del fraude del IVA.
    </p><p class="article-text">
        La mejora de la equidad vertical entre administraci&oacute;n central y CCAA es importante porque supone aumentar en 19.000 millones de euros los recursos de las autonom&iacute;as, para atender a unos servicios p&uacute;blicos muy tensionados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Resulta muy dif&iacute;cil de entender que no se aprecie este esfuerzo, aunque tiene su l&oacute;gica en el caso de aquellos partidos que, ante la tensi&oacute;n que sufren los servicios p&uacute;blicos, han optado por su privatizaci&oacute;n para que quien pueda pagar, los pague.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay un aspecto que puede tener mucha trascendencia de futuro, el de la gesti&oacute;n tributaria. Se apuesta por la gesti&oacute;n en red de la Agencia Tributaria Estatal, con la implicaci&oacute;n de las CCAA. Una apuesta que deber&iacute;a culminar con la creaci&oacute;n de Consorcios Tributarios en aquellas CCAA que quieran asumir m&aacute;s responsabilidad en la gesti&oacute;n.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me parece una opci&oacute;n mucho mejor que la de las Agencias Tributarias propias y diferenciadas de la estatal. Por varias razones, los recursos y esfuerzos necesarios para poner en marcha <em>ex novo </em>una agencia propia son inmensos, inviables a corto plazo y no garantizan mejor gesti&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, pueden propiciar la autarqu&iacute;a, especialmente en la gesti&oacute;n y transparencia de los datos. Un problema que ya se sufre hoy con las administraciones tributarias forales, una realidad que, por cierto, ha sido excluida de la conversaci&oacute;n p&uacute;blica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sobre la manida ordinalidad y la supuesta ruptura de la solidaridad, en mi opini&oacute;n es exactamente lo contrario. La llamada ordinalidad presupone la existencia previa de solidaridad. No puede existir un criterio de ordenaci&oacute;n que relacione los ingresos normativos recaudados con los definitivamente recibidos si previamente no se producen flujos de solidaridad a trav&eacute;s del Fondo de Garant&iacute;a de Servicios P&uacute;blicos Fundamentales.
    </p><p class="article-text">
        Lo que deber&iacute;amos discutir no es sobre esta palabra t&oacute;tem -que es lo f&aacute;cil- sino sobre si el sistema propuesto es solidario y si es menos o m&aacute;s igualitario (como yo creo) que el actual.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De momento lo que ya sabemos es que se estrechar&iacute;a y mucho la diferencia que hay entre las CCAA que m&aacute;s recursos per c&aacute;pita reciben y las que menos. En el sistema actual, con la liquidaci&oacute;n del 2023, la brecha va del 94,2% al 126,3% (sobre la media espa&ntilde;ola de 100).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con la propuesta presentada esta diferencia se estrechar&iacute;a entre el 96,1% (la que menos) y el 111,1% (la que m&aacute;s). Para valorar si garantiza o no la igualdad y la solidaridad basta compararla con los recursos per c&aacute;pita que recibir&iacute;an las CCAA si solo se tuvieran en cuenta su recaudaci&oacute;n y no hubiera fondo de solidaridad. La brecha ir&iacute;a del 62,9% la que menos al 134,6% la que m&aacute;s.&nbsp;Como pueden comprobar, &ldquo;solidaridad, haberla, hayla&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Siempre puede discutirse si esta solidaridad es suficiente o no, a condici&oacute;n de que no perdamos de vista lo que nos dijo el barbudo de Tr&eacute;veris: &ldquo;De cada cual seg&uacute;n su capacidad, a cada cual seg&uacute;n sus necesidades&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quedan algunos aspectos importantes que no se tratan en la propuesta. El m&aacute;s importante, como se armonizan las legislaciones auton&oacute;micas para evitar<em> dumping</em> fiscal en determinados impuestos, sin con ello anular la autonom&iacute;a tributaria de las autonom&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Una &uacute;ltima observaci&oacute;n para no hacerse trampas al solitario. Todos los debates se est&aacute;n realizando a partir de las previsiones presentadas por la vicepresidenta Montero. Parecen s&oacute;lidos, pero tenemos suficientes experiencias de c&oacute;mo, en anteriores ocasiones, no se han cumplido las previsiones. En muchos casos por cambios en el ciclo econ&oacute;mico.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso sugiero prudencia en las afirmaciones sobre sus efectos y que en esa imprescindible conversaci&oacute;n p&uacute;blica de calidad incorporemos la imprescindible evaluaci&oacute;n anual de lo que finalmente se apruebe.
    </p><p class="article-text">
        Como ven, mi ingenuidad es inmensa, porque todo apunta a que este nuevo modelo no va a ver la luz. El PP est&aacute; enrocado incluso a costa de perjudicar a las CCAA que gobierna y a su ciudadan&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Junts, cuyos votos son imprescindibles, contin&uacute;a atrapada en un bucle en el que confluyen la pugna insomne con ERC y la b&uacute;squeda de una identidad p&eacute;rdida. Salvo que sus cargos municipales, los que m&aacute;s sufren la carencia de recursos que este nuevo modelo podr&iacute;a aliviar, hagan entrar en raz&oacute;n a sus dirigentes, me temo que Junts se va a instalar en un est&eacute;ril negacionismo.
    </p><p class="article-text">
        Cabe la posibilidad de que, al final, esta propuesta solo tenga efectos reales en la estabilidad de la legislatura catalana -la espa&ntilde;ola es m&aacute;s complicada-. Si as&iacute; fuera, bienvenida sea la estabilidad, que no vamos muy sobrados. Pero no olvidemos que la reforma del actual modelo no es un capricho, ni fruto de un mal&eacute;volo oportunismo, es una necesidad imperiosa de la sociedad espa&ntilde;ola.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Coscubiela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/financiacion-autonomica-urge-conversacion-publica-calidad_129_12901037.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Jan 2026 21:02:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Financiación autonómica: urge una conversación pública de calidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Financiación autonómica,Catalunya,Gobierno,Junts,PP - Partido Popular]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Izquierda: del dios Sol al ave fénix]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/izquierda-dios-sol-ave-fenix_129_12873134.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/92b90982-47e1-4127-9a8d-7a61b790e083_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Izquierda: del dios Sol al ave fénix"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mucho me temo que impedir una candidatura unitaria sea la verdadera intención de la dirección estatal de Podemos. Eso sí, como si del juego de “susto o muerte” se tratara, dejan escoger a sus socios entre veto o ruptura</p></div><p class="article-text">
        Los pa&iacute;ses en que se celebran elecciones comparten una gran fragmentaci&oacute;n pol&iacute;tica. Este es uno de los efectos de la crisis de todas las estructuras de intermediaci&oacute;n -no solo partidos- y del desorden que est&aacute; provocando.
    </p><p class="article-text">
        Los ejes a partir de los que se expresa pol&iacute;ticamente esta fragmentaci&oacute;n son diversos. Al tradicional entre izquierdas y derechas, se suman otros. La aceptaci&oacute;n o rechazo de la democracia liberal y el conflicto territorial rural/urbano, entre otros, tienen expresi&oacute;n partidaria en muchos pa&iacute;ses. 
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, el factor m&aacute;s determinante es el propiciado por nuestra peculiar estructura pol&iacute;tico territorial. La evoluci&oacute;n aut&aacute;rquica del estado auton&oacute;mico y la ausencia de pegamento federalista han generado un mapa electoral muy complejo y altamente fragmentado. En algunas comunidades como Arag&oacute;n se entrecruzan diferentes ejes: derecha/izquierda, nacionalismo y la Espa&ntilde;a vaciada, lo que aumenta la fragmentaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Solo dos partidos (PP y PSOE) mantienen estructuras con capacidad de representaci&oacute;n en el conjunto de comunidades aut&oacute;nomas y ni as&iacute; consiguen cubrir todo el pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Los populares, con una organizaci&oacute;n muy verticalista y su negacionismo de la pluralidad nacional, sufren dos inmensos boquetes en Catalunya y Euskadi. En otros momentos lo compensaron con acuerdos con los partidos nacionalistas de esas comunidades, pero la descomposici&oacute;n de CIU, la competencia entre PNV y Bildu, y la irrupci&oacute;n de VOX les ha complicado el cambalache. 
    </p><p class="article-text">
        El PSOE es quiz&aacute;s el partido que mejor ha sabido combinar diversidad con unidad. Pero no ha podido impedir que en alg&uacute;n territorio otras fuerzas pol&iacute;ticas le hayan arrebatado la condici&oacute;n de primer partido de la izquierda. Adem&aacute;s, el hiper liderazgo de Pedro S&aacute;nchez, un fen&oacute;meno propio de nuestros tiempos ha convertido su federalismo en m&aacute;s nominal que real. 
    </p><p class="article-text">
        Quienes m&aacute;s sufren la fragmentaci&oacute;n son las izquierdas no socialistas. La crisis del PSUC y PCE, anticipando lo que m&aacute;s tarde sucedi&oacute; en otros pa&iacute;ses, dej&oacute; ese espacio desvertebrado. 
    </p><p class="article-text">
        Los intentos de reconstrucci&oacute;n, por parte de Izquierda Unida primero y luego Podemos comenzaron generando ilusi&oacute;n y expectativas, pero no fructificaron. Las causas son m&uacute;ltiples y diversas, entre ellas los impactos que la digitalizaci&oacute;n y el auge ideol&oacute;gico del neoliberalismo han provocado en forma de desvertebraci&oacute;n social y crecimiento de identidades excluyentes. 
    </p><p class="article-text">
        Si destaco estos factores materiales es para no caer en la trampa de centrar todas las explicaciones en las &ldquo;culpas&rdquo; de los actores pol&iacute;ticos. Pero como las meigas, culpas &ldquo;haberlas, haylas&rdquo;. Entre ellas, la narcisista obsesi&oacute;n de algunos por ser, desde su nacimiento, el &ldquo;n&uacute;cleo irradiador&rdquo; de las izquierdas, una especie de versi&oacute;n laica de la &ldquo;luz que ilumina&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La realidad, aunque se pretenda negar, es que, en ese espacio pol&iacute;tico, con el que muchas personas nos sentimos identificadas, no hay ninguna fuerza que est&eacute; en condiciones por s&iacute; sola de vertebrar los intereses y esperanzas de una parte significativa de la ciudadan&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Reconstruir ese espacio es vital para mantener las pol&iacute;ticas de progreso, el PSOE en solitario no puede, por muchas y falsas expectativas que se generen. Tambi&eacute;n es importante para la democracia, porque la orfandad pol&iacute;tica propicia la desafecci&oacute;n democr&aacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        El factor determinante de la &ldquo;balcanizaci&oacute;n&rdquo; de ese espacio es que el vac&iacute;o dejado por una estructura pol&iacute;tica federal ha generado tendencias centr&iacute;fugas, que se han cubierto en cada comunidad aut&oacute;noma como cada cual ha sabido o podido hacer. Lo m&aacute;s preocupante es que muchas de estas fuerzas le han cogido gusto a su est&eacute;ril autarqu&iacute;a y otras insisten en querer ser el nuevo &ldquo;eje vertebrador&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cualquier intento de reconstruir una opci&oacute;n, aunque de momento solo sea electoral, requiere asumir algunas premisas de partida. La primera y fundamental es que ninguna fuerza por s&iacute; sola est&aacute; en condiciones de hacerlo, por mucho que algunos de sus dirigentes saquen pecho, present&aacute;ndose ilusoriamente como los &uacute;nicos con presencia en toda Espa&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        La segunda, consecuencia de la primera, pasa por abandonar el confort de las burbujas auton&oacute;micas, en algunos casos locales, en que algunas fuerzas se han instalado. Ayudar&iacute;a disponer de un horizonte compartido, el federalista, lo que excluye los cantos de sirena de Rufi&aacute;n. El m&aacute;s decisivo de los requisitos es que nadie se crea con el derecho a vetar a otras fuerzas pol&iacute;ticas. 
    </p><p class="article-text">
        Para intentar reconstruir ese espacio no se me ocurre otra opci&oacute;n -al menos en el papel porque luego la vida es m&aacute;s compleja- que comenzar la andadura con un compromiso para ir en coalici&oacute;n y bajo el mismo paraguas en las elecciones generales.
    </p><p class="article-text">
        Esa fue la exitosa experiencia de Sumar en las elecciones del 23 de julio. Aunque la marca ha quedado quemada creo que la idea contin&uacute;a siendo &uacute;til. Pero para ello deber&iacute;a transitarse del modelo &ldquo;matrioska&rdquo;, en el que cada &ldquo;refundaci&oacute;n&rdquo; comporta una nueva mu&ntilde;eca que engloba a las ya existentes, a una f&oacute;rmula confederal de relaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        No ser&aacute; f&aacute;cil porque unos se sienten c&oacute;modos en su autarqu&iacute;a (Comunes, M&aacute;s Madrid, Comprom&iacute;s, CHA, M&eacute;s Mallorca) y otros pretenden ser el &ldquo;eje vertebrador&rdquo; desde su escasa implantaci&oacute;n en esas y otras comunidades aut&oacute;nomas. El panorama se complica a&uacute;n m&aacute;s porque el mapa de esa galaxia pol&iacute;tica es distinto en cada territorio. No hay dos comunidades que se parezcan entre s&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Es evidente que este acuerdo para las generales no ser&aacute; viable si por el camino se repiten rupturas auton&oacute;micas, como la de Arag&oacute;n. Mucho me temo que impedir una candidatura unitaria para las generales sea el objetivo &uacute;ltimo de la direcci&oacute;n estatal de Podemos. Eso s&iacute;, como si se tratara del juego de &ldquo;susto o muerte&rdquo; dejan escoger a las otras fuerzas entre veto o ruptura. 
    </p><p class="article-text">
        Es frecuente que las verdaderas intenciones se vistan con coartadas pol&iacute;ticas, incluso ideol&oacute;gicas. Una de ellas, la m&aacute;s peligrosa, consiste en hacer creer a los propios que para resucitar hace falta morir antes. Quiz&aacute;s por ello, qui&eacute;n crey&oacute; ser el dios Sol ahora juega a presentarse como ave f&eacute;nix, sin importarle que los derechos y las esperanzas de millones de personas acaben en cenizas. 
    </p><p class="article-text">
        La cultura de hacer de las derrotas el humus de una futura victoria es ancestral y anterior a la pol&iacute;tica, pero el mito del ave f&eacute;nix no sirve para superar la fragmentaci&oacute;n de las izquierdas. Nos jugamos mucho y aqu&iacute; no vale esperar al veredicto de la historia. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Coscubiela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/izquierda-dios-sol-ave-fenix_129_12873134.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Dec 2025 19:19:28 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Jordi Pujol: una mirada retrospectiva]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/jordi-pujol-mirada-retrospectiva_129_12810135.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/48c960d6-82d5-4da9-996f-4b5031acfddd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x848y415.jpg" width="1200" height="675" alt="Jordi Pujol: una mirada retrospectiva"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando un poder, del tipo que sea, se perpetúa durante mucho tiempo, sin controles ni contrapesos, se generan las condiciones idóneas para la impunidad. Igual convendría tomar nota de ello y aprender
</p></div><p class="article-text">
        Con el juicio a los miembros de la familia Pujol, despu&eacute;s de una instrucci&oacute;n incomprensiblemente &ndash;o quiz&aacute;s no&ndash; lenta, se ha abierto la espita de los balances de la era Pujol. A ello contribuyen los intentos de rehabilitar su figura y su trayectoria, despu&eacute;s del ostracismo provocado por el reconocimiento de la fortuna familiar oculta. 
    </p><p class="article-text">
        Si la distancia temporal es siempre oportuna en cualquier balance, cuando se trata de personas que han tenido un gran protagonismo en la historia de su pa&iacute;s ese distanciamiento deviene imprescindible. Con estas cautelas me atrevo a adentrarme en la complejidad del personaje, a partir de retales de la memoria que, no puede ser de otra manera, est&aacute;n cargados de subjetividad. Comienzo por advertir de que, a mi entender, no hay un solo Jordi Pujol, posiblemente porque el movimiento que &eacute;l encabez&oacute; y con el que se mimetiz&oacute; fue siempre &ndash;en pasado&ndash; bastante plural.
    </p><p class="article-text">
        De entrada, es justo reconocer que con su participaci&oacute;n en la lucha y conquista de las libertades aport&oacute; <em>auctoritas</em> democr&aacute;tica a la derecha catalana. No es un dato menor, sobre todo si se compara con la complicidad pr&aacute;cticamente un&aacute;nime de la derecha espa&ntilde;ola con el franquismo. 
    </p><p class="article-text">
        Ese compromiso antifranquista no fue nunca un obst&aacute;culo para que, alcanzada la democracia, cooptara para sus filas y sus listas electorales &ndash;especialmente las municipales&ndash; a franquistas de largo historial. Uno de los muchos datos que ignoran y niegan los que ahora quieren modelar la historia a su gusto, hasta el punto de presentar la guerra civil y el franquismo como un conflicto de Espa&ntilde;a contra Catalunya. 
    </p><p class="article-text">
        El primer Jordi Pujol se atrevi&oacute; a definir su proyecto como la variante catalana de la socialdemocracia n&oacute;rdica, para con rapidez abrazar postulados claramente conservadores. Eso s&iacute;, este abrazo lo acompa&ntilde;&oacute; de una actitud compasiva respecto a los que sufr&iacute;an las consecuencias de sus pol&iacute;ticas. En contra de lo que se ha afirmado, lo suyo no fue socialcristianismo, sino m&aacute;s bien una variante asistencial de la caridad cristiana, que es otra cosa distinta. Su gran olfato pol&iacute;tico le llev&oacute; a crear el Departamento de Bienestar Social en el temprano 1988. Entre sus habilidades siempre estuvo la de apropiarse de banderas de sus adversarios.
    </p><p class="article-text">
        En el terreno econ&oacute;mico se dej&oacute; atrapar por la m&iacute;stica de lo peque&ntilde;o. A un &ldquo;pa&iacute;s petit&rdquo; le correspond&iacute;a un tejido empresarial de pymes. Incluso lleg&oacute; a teorizar que el futuro econ&oacute;mico de Catalunya pasaba por ocupar los intersticios que dejaban las grandes multinacionales. Una concepci&oacute;n aut&aacute;rquica de la econom&iacute;a que no se correspond&iacute;a a la etapa de globalizaci&oacute;n y que, en lugar de ayudar, debilit&oacute; al tejido empresarial de Catalunya. 
    </p><p class="article-text">
        A menudo se presenta como una contradicci&oacute;n su intervencionismo extremo y sus querencias neoliberales. A mi entender no existe tal paradoja, porque en realidad todos los llamados neoliberales siempre han sido intervencionistas, eso s&iacute;, en favor de su clase social. En el caso de Jordi Pujol una menestral&iacute;a de amplio espectro que nunca se reconoci&oacute; ni fue reconocida por la burgues&iacute;a con pedigr&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Su prestigio y reconocimiento internacional super&oacute; de largo al de un presidente de una CCAA. Ello contribuy&oacute; positivamente a establecer interlocuci&oacute;n con l&iacute;deres pol&iacute;ticos y empresariales en los procesos de reconversi&oacute;n industrial que vivi&oacute; Catalunya durante sus mandatos. Eso s&iacute;, sin abandonar nunca su concepci&oacute;n de <em>friendly business</em>.
    </p><p class="article-text">
        Hay tambi&eacute;n muchos Pujol en su concepci&oacute;n de la sociedad catalana. Comenz&oacute; haciendo suyas tesis del catalanismo popular que defend&iacute;an, entre otros, el PSUC y CCOO, representadas por la idea de &ldquo;Catalunya, un sol poble&rdquo;. Incluso se apropi&oacute; de esa potente imagen y de algunos de sus abanderados, como Josep Benet y Paco Candel. Esta ha sido una de las habilidades de Pujol, la capacidad para absorber e integrar proyectos ajenos y ponerlos a su servicio. 
    </p><p class="article-text">
        Eso es exactamente lo que hizo con la pol&iacute;tica ling&uuml;&iacute;stica y la voluntad de &ldquo;normalizar&rdquo; el catal&aacute;n como patrimonio com&uacute;n de toda la ciudadan&iacute;a catalana. El consenso ling&uuml;&iacute;stico que contribuy&oacute; a crear en sus primeros a&ntilde;os le debe mucho al papel determinante que jug&oacute; el sindicalismo, las asociaciones vecinales y los ayuntamientos especialmente metropolitanos. 
    </p><p class="article-text">
        Uno de los perfiles m&aacute;s confusos y camale&oacute;nicos de la figura de Pujol es el referido a la inmigraci&oacute;n. En un movimiento plural y complejo como el que &eacute;l lideraba nos encontramos de todo, desde posiciones progresistas hasta actitudes claramente xen&oacute;fobas como las que explicitaban Marta Ferrusola y otros dirigentes nacionalistas. Algunas de las cosas que luego han ido sucediendo, especialmente en el momento del proc&eacute;s y sus derivadas, parecen estar inscritas en el c&oacute;digo gen&eacute;tico del pujolismo. Tambi&eacute;n la aparici&oacute;n y ascenso de Alianza Catalana, que, aun formando parte de una ola global, ha encontrado en esa herencia el terreno abonado. 
    </p><p class="article-text">
        Pujol y especialmente parte de su entorno combinaban a la perfecci&oacute;n tentaciones segregacionistas con una relaci&oacute;n exquisita con los colectivos y asociaciones que agrupan a personas llegadas a Catalunya desde otros lugares de Espa&ntilde;a. Siempre con una clara voluntad de control social. Si algo ha caracterizado las dos d&eacute;cadas de gobierno de Jordi Pujol ha sido la utilizaci&oacute;n de recursos p&uacute;blicos para cooptar y controlar la sociedad civil. 
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s por eso siempre tuvo una espina clavada al no haber conseguido crear y controlar, a pesar de los muchos esfuerzos y recursos dedicados, un sindicato nacionalista que fuera mayoritario en Catalunya. Sus m&uacute;ltiples herederos tampoco han tenido &eacute;xito en esa operaci&oacute;n a pesar de haberlo intentado de nuevo en el marco del proc&eacute;s. Esta es una faceta que, por cierto, est&aacute; a la espera de que los historiadores le presten la atenci&oacute;n que se merece, porque explica muchas cosas de nuestra historia.
    </p><p class="article-text">
        No hay duda de que su papel ha sido clave en los elevados niveles de autogobierno alcanzados en estos a&ntilde;os, pero estos avances han ido acompa&ntilde;ados de un agujero negro. Construy&oacute; de la nada un sector p&uacute;blico absolutamente colonizado partidariamente. Especialmente en el terreno de los medios de comunicaci&oacute;n, una de sus grandes obsesiones desde los inicios. Quiz&aacute;s, no estoy del todo seguro, la excepci&oacute;n se pueda encontrar en la pol&iacute;tica de seguridad y las fuerzas policiales, despu&eacute;s de un debate intenso y que a&uacute;n contin&uacute;a abierto entre dos concepciones contrapuestas: construir una polic&iacute;a nacional (al servicio de toda la naci&oacute;n) o una nacionalista (al servicio de un ideario). 
    </p><p class="article-text">
        Pujol siempre ha tenido una concepci&oacute;n lit&uacute;rgica del poder que le llev&oacute; hasta extremos inauditos, como prohibirle a Oriol Badia, consejero de Trabajo de su segundo gobierno, usar los ferrocarriles del Vall&eacute;s para desplazarse de Terrassa a Barcelona. Para Pujol, a falta de otros poderes m&aacute;s reales, el uso del coche oficial formaba parte del &ldquo;poder auton&oacute;mico&rdquo; recientemente recuperado. Ha sido un mago en la utilizaci&oacute;n de las apariencias para ocultar la falta de realidades.
    </p><p class="article-text">
        Su gesti&oacute;n de los recursos p&uacute;blicos fue manifiestamente mejorable. Un caso extremo, motivado por la voluntad de cuidar su gran granero de votos en la Catalunya interior, lo encontramos en la proliferaci&oacute;n de inversiones nada justificables. Reconvirti&oacute; la divisa del President Maci&agrave; &ldquo;la caseta i l&rsquo;hortet&rdquo;, que en su momento tuvo claras connotaciones sociales, por otra mucho m&aacute;s discutible. En cada pueblo &ldquo;un poliesportiu i un poligonet&rdquo; ejemplifica ese mal uso de recursos p&uacute;blicos. Si la construcci&oacute;n de espacios para la pr&aacute;ctica de deporte estaba en muchos casos justificada, la construcci&oacute;n de mini pol&iacute;gonos para, supuestamente, atraer inversiones no ten&iacute;a ninguna l&oacute;gica, ni econ&oacute;mica ni social, solo la clientelar. 
    </p><p class="article-text">
        La contradicci&oacute;n del personaje se confirma con sus posiciones en relaci&oacute;n con el medio ambiente. Sol&iacute;a ridiculizar las propuestas ecologistas &ndash;sublimes son los ir&oacute;nicos comentarios que hac&iacute;a en p&uacute;blico sobre la protecci&oacute;n del &ldquo;Bernat Pescaire&rdquo;&ndash;. Algunas de sus declaraciones podr&iacute;an competir hoy con los m&aacute;s beligerantes negacionistas. Pero, al mismo tiempo, cre&oacute; el primer departamento de Medio Ambiente de una administraci&oacute;n espa&ntilde;ola, en el lejano 1991. Un lustro antes de la creaci&oacute;n en 1996 del Ministerio de Medio Ambiente por Aznar. Cosas veredes. De nuevo fue h&aacute;bil para apropiarse de banderas que no compart&iacute;a para neutralizarlas pol&iacute;ticamente. 
    </p><p class="article-text">
        De aquellos polvos, los lodos actuales. Hoy, en la Catalunya interior proliferan todo tipo de posiciones que, en nombre del paisaje o de un medioambiente &ldquo;bien entendido&rdquo;, impiden o dificultan la instalaci&oacute;n de energ&iacute;as renovables. Es cierto que eso no es patrimonio exclusivo de Catalunya, pero la intensidad de los bloqueos a instalaciones e&oacute;licas o fotovoltaicas nos ha llevado a ser la CCAA m&aacute;s refractaria a esas pol&iacute;ticas. Ah&iacute; podr&iacute;amos encontrar un hilo que va del carlismo sociol&oacute;gico del siglo XIX a nuestros d&iacute;as pasando por el pujolismo.
    </p><p class="article-text">
        Lo que en estos momentos se est&aacute; juzgando en la Audiencia Nacional no es un hecho aislado. En el caso de Jordi Pujol la l&iacute;nea fronteriza entre &ldquo;fer pa&iacute;s&rdquo; y &ldquo;fer negocis&rdquo; siempre fue muy porosa. Pero la responsabilidad de tantas pr&aacute;cticas reprochables, &eacute;tica y judicialmente, no es suya exclusivamente. Buena parte de la sociedad catalana, especialmente los poderes econ&oacute;micos, decidieron mirar hacia otro lado y dejar hacer. Los que no se achantaron lo pagaron con creces. Tampoco el estado espa&ntilde;ol y sus gobernantes tuvieron ning&uacute;n inter&eacute;s en atajar lo que conoc&iacute;an, mientras Pujol les fue &uacute;til. Quiz&aacute;s por eso tardaron tanto en salir a la luz determinadas pr&aacute;cticas. Estas consideraciones no le restan gravedad a los hechos que se est&aacute;n juzgando, pero sit&uacute;an las complicidades que los hicieron posible durante tantos a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        Tampoco en eso Catalunya es una excepci&oacute;n. Cuando un poder, del tipo que sea, se perpet&uacute;a durante mucho tiempo, sin controles ni contrapesos, se genera las condiciones id&oacute;neas para la impunidad. Igual convendr&iacute;a tomar nota de ello y aprender.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Coscubiela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/jordi-pujol-mirada-retrospectiva_129_12810135.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Dec 2025 21:10:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Jordi Pujol: una mirada retrospectiva]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Conflicto generacional, un debate tramposo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/conflicto-generacional-debate-tramposo_129_12622656.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cce3a5c9-358e-4293-a617-267ebac1bf67_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Conflicto generacional, un debate tramposo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El argumento de que el gasto en pensiones va en detrimento de otras necesidades parte de la tramposa premisa de que la riqueza no puede crecer y no se puede distribuir más equitativamente vía un mercado de trabajo más justo y una fiscalidad más redistributiva</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos tiempos proliferan an&aacute;lisis que sit&uacute;an la confrontaci&oacute;n entre generaciones como el epicentro del conflicto social. A partir de una realidad indiscutible, la precarizaci&oacute;n laboral y vital de buena parte de las personas j&oacute;venes, se enfrenta a estos con los mayores en una l&oacute;gica de agravio comparativo, que hace desaparecer las clases sociales y el conflicto entre capital y trabajo de los an&aacute;lisis.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este imaginario forma parte de la estrategia del neoliberalismo, que ha impuesto su hegemon&iacute;a ideol&oacute;gica, incluso entre sectores de la izquierda, hasta hacernos creer que los conflictos de clase son cosas de nost&aacute;lgicos izquierdosos anclados en el pasado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que las sociedades y sus conflictos se han hecho m&aacute;s complejas, aunque en realidad siempre lo fueron, como saben bien las mujeres. Entre esta complejidad aparecen fracturas generacionales fruto de un aumento de los desequilibrios en el reparto de la riqueza entre trabajo y capital, especialmente el rentista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero clases sociales &ldquo;haberlas haylas&rdquo;. Lo explic&oacute; con provocadora sinceridad el magnate Warren Buffet: &ldquo;Hay una guerra de clases, es cierto, pero es mi clase, la clase de los ricos, la que est&aacute; haciendo la guerra. Y vamos ganando. La clase trabajadora est&aacute; perdiendo&rdquo;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se utiliza la precariedad laboral y vital de los j&oacute;venes como coartada para presentar a las personas jubiladas como privilegiadas -los m&aacute;s descarados incluso les culpan de la precariedad de sus hijos y nietos. En estos an&aacute;lisis se presenta la generaci&oacute;n c&oacute;mo una categor&iacute;a social compacta sin diversidad en su composici&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha reducido la tasa de pobreza de las personas mayores mientras aumenta la infantil y juvenil, especialmente en familias monomarentales con un solo ingreso. Pero ese cambio no responde a l&oacute;gicas de vasos comunicantes. Mientras la reducci&oacute;n de la pobreza entre los pensionistas se ha conseguido gracias a pol&iacute;ticas progresistas concertadas con el sindicalismo confederal, los recursos p&uacute;blicos destinados a reducir la pobreza infantil y juvenil han sido insuficientes ante un <em>&ldquo;libre mercado&rdquo;</em> que fabrica precariedad laboral, habitacional y vital a espuertas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con los datos en la mesa no se puede afirmar que los pensionistas est&eacute;n sobreprotegidos. En agosto 2025 el 48,6% del total de pensiones (el 63,3% en las mujeres) es inferior a 1.000 euros/mes. En las de jubilaci&oacute;n la pensi&oacute;n media est&aacute; situada en 1.507,63 euros/mes (1.572 los hombres y 1.081,33 euros/mes las mujeres) mientras un 39% (el 60% las mujeres) de los jubilados perciben menos de 1.000 euros/mes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto no ignoro las dificultades -casi imposibilidad- de acceder a una vivienda por parte especialmente de los j&oacute;venes, pero aqu&iacute; tambi&eacute;n son evidentes las diferencias de clase. Mientras muchos j&oacute;venes ven como se atrasa cada vez m&aacute;s la edad de su emancipaci&oacute;n, algunos disfrutan por 2.000 euros al mes de una plaza en residencias de estudiantes. Al tiempo que la precariedad habitacional afecta tambi&eacute;n a personas mayores con bajos ingresos como se comprueba en las im&aacute;genes de algunos desahucios.
    </p><p class="article-text">
        En el imaginario de la confrontaci&oacute;n intergeneracional como epicentro del conflicto social, la clase y la responsabilidad del capital, en forma de precariedad laboral o especulaci&oacute;n, no existen, han desaparecido de sus tramposos an&aacute;lisis.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, el debate est&aacute; siendo instrumentalizado al servicio de otro dogma, el de la insostenibilidad econ&oacute;mica del sistema de seguridad social, por la imposibilidad, se afirma, de dedicar tantos recursos a pagar las pensiones p&uacute;blicas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque el resultado final va a depender de la evoluci&oacute;n econ&oacute;mica y demogr&aacute;fica, las previsiones de gasto para el 2050, incluyendo pensiones no contributivas y clases pasivas, se sit&uacute;an entre el 15,8% y el 17% del PIB. La sociedad espa&ntilde;ola debe decidir si considera oportuno dedicar esta proporci&oacute;n de la riqueza a financiar las pensiones de una poblaci&oacute;n que en el 2050 ser&aacute; el 30% del total.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El argumento de que el gasto en pensiones va en detrimento de otras necesidades parte de la tramposa premisa de que la riqueza no puede crecer y no se puede distribuir m&aacute;s equitativamente v&iacute;a un mercado de trabajo m&aacute;s justo y una fiscalidad m&aacute;s redistributiva.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En t&eacute;rminos econ&oacute;micos lo que resulta insostenible es que por la v&iacute;a de los beneficios fiscales las arcas p&uacute;blicas dejen de ingresar unos 45.000 millones de euros (PGE 2023), eso sin sumar los de las CCAA. Son recursos que en parte podr&iacute;an servir para paliar los niveles de pobreza infantil extrema
    </p><p class="article-text">
        Lo que es insostenible socialmente es obligar a las personas jubiladas a continuar trabajando para complementar sus pensiones de m&iacute;nimos, como ya sucede en Alemania con m&aacute;s de un mill&oacute;n de &ldquo;minijobs&rdquo; de 556 euros al mes.
    </p><p class="article-text">
        Otra de las trampas del debate sobre la sostenibilidad de las pensiones consiste en presentar nuestro sistema de seguridad social con la l&oacute;gica actuarial de los seguros privados. Se afirma que los ingresos por cotizaciones son insuficientes para garantizar las pensiones, obviando que en ning&uacute;n sitio est&aacute; escrito -el Pacto de Toledo dice justo lo contrario- que la financiaci&oacute;n de la seguridad social deba recaer exclusivamente en el factor trabajo. Recordemos que las cotizaciones, tambi&eacute;n las empresariales, son salario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Presentan la aportaci&oacute;n fiscal del estado como d&eacute;ficit cuando en realidad se trata de implicar &ndash;a&uacute;n de manera insuficiente- a otros factores productivos en la financiaci&oacute;n de una estructura social como las pensiones.
    </p><p class="article-text">
        En esta mara&ntilde;a en la que se mezclan an&aacute;lisis serios, se comparta o discrepe de ellos, con <em>&ldquo;cu&ntilde;ad&iacute;smo retribuido&rdquo;,</em> algunas voces han planteado una reformulaci&oacute;n del debate. &iquest;Qu&eacute; sistema de jubilaci&oacute;n podemos permitirnos hoy con la riqueza que generamos?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sugiero recoger el guante, aunque como el orden de las preguntas determina siempre el terreno del debate y condiciona las respuestas propongo ordenarlo a partir de estos otros interrogantes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Es posible aumentar la riqueza que generamos como sociedad? &iquest;Es posible reducir los niveles de pobreza infantil y juvenil? &iquest;Qu&eacute; modelo productivo necesitamos para ello? &iquest;Es sostenible econ&oacute;mica ecol&oacute;gica y socialmente nuestro sistema socioecon&oacute;mico?
    </p><p class="article-text">
        Creo que s&iacute;, que tenemos margen para aumentar la riqueza colectiva, tambi&eacute;n para dedicar m&aacute;s recursos p&uacute;blicos a reducir la pobreza infantil y juvenil, aunque sea dif&iacute;cil mientras se mantengan las l&oacute;gicas de <em>&ldquo;libre mercado&rdquo;</em> que tanta precariedad laboral y vital est&aacute;n provocando.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para conseguirlo hay que abordar algunas transformaciones de calado. Entre ellas, trabajar para que nuestro sistema productivo deje de malgastar tanto potencial humano, despu&eacute;s de los esfuerzos personales y colectivos dedicados a la formaci&oacute;n. O combatir la idea de que las empresas para subsistir requieren de precarizaci&oacute;n salarial y vital, con largas jornadas de trabajo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para aumentar la riqueza es imprescindible mejorar la productividad del capital, incrementando la inversi&oacute;n. Pero eso casa mal con un sistema productivo en el que los beneficios empresariales en sectores como el turismo son muy superiores a otros que requieren de niveles mucho m&aacute;s importantes de inversi&oacute;n y riesgo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para que este crecimiento de la riqueza sea sostenible hay que abandonar un modelo de competitividad construido sobre la externalizaci&oacute;n de riesgos y costes sociales y ecol&oacute;gicos a terceros. Como sucede, entre otros, en el sector de la log&iacute;stica, con los explotados aut&oacute;nomos del transporte y el uso ineficiente de la carretera en detrimento del ferrocarril.
    </p><p class="article-text">
        Si se pretende sinceramente abordar la precariedad vital de las personas j&oacute;venes urge transformar un sistema socioecon&oacute;mico que ha convertido un derecho fundamental como la vivienda en un bien de inversi&oacute;n sometido a las l&oacute;gicas de mercados globales.
    </p><p class="article-text">
        Si se quiere hacer debates rigurosos sobre la precarizaci&oacute;n laboral y vital de los j&oacute;venes y sobre la sostenibilidad del gasto en pensiones, sin utilizar la tramposa confrontaci&oacute;n entre generaciones, hag&aacute;moslos. Con algunas condiciones, que la clase social y los conflictos entre capital y trabajo no desaparezcan del debate y que no eludamos las preguntas sobre la sostenibilidad de nuestro sistema socioecon&oacute;mico.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Coscubiela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/conflicto-generacional-debate-tramposo_129_12622656.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 Sep 2025 20:40:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Conflicto generacional, un debate tramposo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Papanatismo tecnológico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/papanatismo-tecnologico_129_12598281.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/621a3ac4-76b5-4f06-b941-56e78f81787d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Papanatismo tecnológico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Como estamos comprobando, las plataformas de IA nunca dudan, lo que es uno de los factores, entre otros, que les aleja y mucho de la inteligencia humana</p></div><p class="article-text">
        Creo llegado el momento de codificar las leyes del papanatismo humano. Necesitamos conocerlo para as&iacute; defenderse de &eacute;l. Podr&iacute;amos comenzar por constatar que es una actitud consustancial al ser humano de la que nadie est&aacute; a salvo. Sugiero que, como primera regla, acu&ntilde;emos que <em>&ldquo;el papanatismo se crea, pero no se destruye, solo se transforma&rdquo;</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cambian los dogmas sobre la que la sociedad construye sus certezas indiscutibles, pero se mantiene la actitud de acoger y alabar las verdades reveladas, una tras otra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El papanatismo tiene una relaci&oacute;n simbi&oacute;tica con el gregarismo que es su indisociable compa&ntilde;ero de viaje, pero sus efectos en la sociedad son mucho m&aacute;s graves. Al comportamiento gregario de fen&oacute;menos como la compra compulsiva de peluches &ldquo;Labubu&rdquo;, el papanatismo incorpora fuertes dosis de fundamentalismo ideol&oacute;gico, en ocasiones con la fe del converso.
    </p><p class="article-text">
        Si a estas alturas creen que exagero o que me han sentado mal las altas temperaturas del verano les invito a hacer un r&aacute;pido viaje por nuestro reciente pasado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En mi experiencia vital aparecen los recuerdos de la contrarrevoluci&oacute;n neoliberal de Thatcher y Reagan y su verdad dogm&aacute;tica. La primac&iacute;a del <em>&ldquo;libre&rdquo;</em> mercado sobre la sociedad, la superioridad de todo lo privado sobre lo p&uacute;blico, comenzando por el beneficio individual y a cualquier precio como motor de la actuaci&oacute;n humana en detrimento del bienestar compartido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La hemeroteca confirma que fueron verdades indiscutibles que se impusieron gregariamente con elevadas dosis de papanatismo. Condicionaron las pol&iacute;ticas de gobiernos de todo el mundo. Fue tal su hegemon&iacute;a ideol&oacute;gica que abrieron la etapa de la indistinci&oacute;n pol&iacute;tica y el llamado &ldquo;Consenso de Washington&rdquo;. Como sucede siempre con el papanatismo, supuso la excomuni&oacute;n de los disidentes que fueron tratados como seres arcaicos, contrarios al progreso, incluso como apestados sociales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Unas cuantas d&eacute;cadas despu&eacute;s comprobamos que ese pensamiento m&aacute;gico ha dejado maltrechas sociedades en todo el mundo, con especial ensa&ntilde;amiento en las m&aacute;s pobres que han visto crecer los &iacute;ndices de desigualdad de renta y sobre todo riqueza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la &ldquo;rica&rdquo; Europa, el Reino Unido ha tenido que rescatar empresas privadas responsables de la prestaci&oacute;n de servicios p&uacute;blicos que han entrado en quiebra, despu&eacute;s de provocar m&uacute;ltiples siniestros en la calidad del servicio. Eso s&iacute;, sus accionistas se han forrado de beneficios, porque si algo tiene el papanatismo es que no es inocente ni barato. Nos suele costar muy caro a la mayor&iacute;a, hayamos sido o no creyentes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No hace falta irse a la p&eacute;rfida Albi&oacute;n. En Espa&ntilde;a el papanatismo de la inversi&oacute;n en &ldquo;<em>bienes inmobiliarios que nunca iban a perder valor&rdquo;</em> est&aacute; en el origen de los desastres de la gran recesi&oacute;n. Antes, fuimos los alumnos m&aacute;s aventajados de la privatizaci&oacute;n de empresas p&uacute;blicas, bajo la coartada de la liberalizaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La manipulaci&oacute;n de ideales compartidos como el de la libertad es una caracter&iacute;stica com&uacute;n del papanatismo. Aunque es evidente que estos falsos libertarios nunca han sido liberales, sino ultra intervencionistas de clase que ponen el estado a su servicio. Lo estamos comprobando con la administraci&oacute;n Trump.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Casi en paralelo y formando parte del mismo pack nos asalt&oacute; el papanatismo de la superioridad de los fondos de pensiones privadas sobre los sistemas p&uacute;blicos de seguridad social. Se trata de una te&oacute;rica superioridad que para imponerse requiere del deterioro de las pensiones p&uacute;blicas y una notable capacidad de ahorro de la que no disponen la mayor&iacute;a de las personas trabajadoras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a la acci&oacute;n concertada de sindicalismo y pol&iacute;tica nos ha salvado de caer en esa trampa y no ser&aacute; porque durante d&eacute;cadas no se hayan invertido esfuerzos y recursos en vaticinar cada cinco a&ntilde;os la quiebra del sistema p&uacute;blico de pensiones. Y en eso contin&uacute;an, no se les puede negar la perseverancia.
    </p><p class="article-text">
        Una de las caracter&iacute;sticas del papanatismo es que es mutable, pero constante. Suele ir acompa&ntilde;ado del quejido por los da&ntilde;os ocasionados por la falta de criticidad social del pasado, pero casi nunca de aprendizaje para el futuro. Cuando comenzamos a encajar los destrozos producidos por el &uacute;ltimo dogma papanatas ya hemos comenzado a instalarnos en el siguiente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Eso es lo que creo nos est&aacute; sucediendo ahora con el tecno papanatismo, esa verdad indiscutible que identifica la inteligencia artificial como la v&iacute;a m&aacute;s directa al cielo.
    </p><p class="article-text">
        No es nada nuevo. Siempre que hay una importante innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica resurge con fuerza el determinismo en sus dos variedades extremas, la tecnofobia que anuncia las mayores calamidades o el tecno papanatismo que nos promete el para&iacute;so. Ambas reacciones tienen en com&uacute;n que niegan el papel de las personas y la sociedad en el gobierno de estos procesos. Para vacunarse de este determinismo tecnol&oacute;gico sugiero la lectura de &ldquo;Poder y progreso&rdquo; de Acemoglu y Johnson.
    </p><p class="article-text">
        Sin menospreciar los impactos que ha tenido en otras etapas de la humanidad, a los papanatas de hoy se les ha ido la mano con el punto de sal. Nos est&aacute;n prometiendo que la llamada inteligencia artificial va a substituir a los seres humanos. Casi nada. De nuevo el papanatismo manipula e instrumentaliza ideas positivas, en este caso la de la inteligencia. &iquest;Qui&eacute;n se atreve a oponerse a que mejoremos nuestra inteligencia a trav&eacute;s de la tecnolog&iacute;a?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No sufran, no creo ser v&iacute;ctima del s&iacute;ndrome de la aversi&oacute;n tecnol&oacute;gica (SAT), simplemente me niego a comulgar con ruedas de molino, sobre todo cuando se hace evidente que son cuadradas. No niego las muchas posibilidades que comportan estos avances tecnol&oacute;gicos, sobre todo si se utilizan de manera complementaria y no sustitutoria de lo que solo los humanos podemos hacer y hacemos mejor.
    </p><p class="article-text">
        Afortunadamente, est&aacute;n apareciendo, aunque con cuentagotas y poco difundidas, informaciones e investigaciones que permiten impugnar la idea de la IA convertida en el nuevo ed&eacute;n.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La insostenibilidad ambiental, social y pol&iacute;tica de la IA en su formato actual ya fue estudiada por Kate Crawford en su <em>&ldquo;Atlas de la IA&rdquo;</em>. Algunas de sus advertencias sobre los impactos en la mano de obra <em>&ldquo;oculta&rdquo;</em> de la IA o su insostenibilidad ambiental por los exagerados consumos de energ&iacute;a y agua se est&aacute;n confirmando. Es un ejemplo de libro de c&oacute;mo bienes que deber&iacute;an ser considerados comunes como los datos son expropiados por una minor&iacute;a que concentra un gran poder econ&oacute;mico y pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        En otra direcci&oacute;n, un reciente informe del MIT para EE. UU. detecta que, a pesar de la multimillonaria inversi&oacute;n en IA realizada por las empresas, cerca del 95% de las organizaciones no han obtenido ning&uacute;n retorno. El informe aporta muchos matices, pero desmonta uno de los mitos de la IA, la automaticidad en los resultados positivos que supone su implantaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero, no nos enga&ntilde;emos, los datos nunca han sido suficientes para desmontar el papanatismo. Lo repetimos para consolarnos, pero no es verdad que &ldquo;dato mate relato&rdquo; y menos en la &eacute;poca de las burbujas comunicativas que moldean la realidad a la carta y convierten mentiras descaradas en hechos alternativos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para combatir el papanatismo tecnol&oacute;gico hace falta m&aacute;s que datos, hay que dar la batalla de las ideas. En este sentido son de agradecer las aportaciones que, desde diferentes miradas, comienzan a desmitificar el car&aacute;cter superador del ser humano que supondr&iacute;a la Inteligencia artificial. Y a desenmascarar el inmenso negocio y concentraci&oacute;n de poder que est&aacute; suponiendo su implantaci&oacute;n acr&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Algunos deben intuir que les hemos descubierto la tostada. Quiz&aacute;s por eso, las grandes compa&ntilde;&iacute;as de Silicon Valley han puesto en marcha plataformas, con inmensos recursos disponibles, para promover candidatos a favor de la IA y en contra de su regulaci&oacute;n, de cara a las legislativas del 2026 en EEUU. Nada nuevo bajo el sol, invertir mucho dinero para obtener mucho m&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Daniel Innerarity en su reciente libro &ldquo;Una teor&iacute;a cr&iacute;tica sobre la inteligencia artificial&rdquo; desmonta algunas de las verdades de esta nueva variedad de papanatismo. Lo hace sembrando preguntas e interrogantes y dejando claro que eso a lo que se llama IA tiene poco que ver con la inteligencia humana. En este sentido sintoniza con una de las l&uacute;cidas reflexiones de Borges: &ldquo;La duda es uno de los nombres de la inteligencia&rdquo;. Como estamos comprobando, las plataformas de IA nunca dudan, lo que es uno de los factores, entre otros, que les aleja y mucho de la inteligencia humana.
    </p><p class="article-text">
        Mientras unos nos venden sue&ntilde;os, como siempre de manera interesada y muy rentable para ellos, otros sufrimos pesadillas. Entre las m&iacute;as hay una que me asalta a menudo desde que le&iacute; que el primer ministro de Suecia usa el ChatGPT para gobernar y decidir sus pol&iacute;ticas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En mis pesadillas me despierto, con el ritmo cardiaco alterado, despu&eacute;s de so&ntilde;ar que la sociedad del futuro se caracteriza por l&iacute;deres autoritarios que usan la inteligencia artificial para decidir sus pol&iacute;ticas. Este escenario dist&oacute;pico supone la destrucci&oacute;n de cualquier estructura de mediaci&oacute;n social, objetivo que comparte la actual coalici&oacute;n entre paleo conservadores y psic&oacute;patas liberticidas, me niego a llamarles libertarios.
    </p><p class="article-text">
        Cuanto m&aacute;s cercano emocionalmente es el mundo con el que sue&ntilde;o, m&aacute;s duras son las pesadillas. El otro d&iacute;a me despert&eacute;, sudando, convulsionado, despu&eacute;s de vivir en sue&ntilde;os una escena en la que un grupo de sindicalistas le encargaban a ChatGPT que les redactara las cl&aacute;usulas de los convenios que estaban negociando. Mi alarma se desboc&oacute; cuando record&eacute; que en ocasiones las pesadillas se convierten en realidad.
    </p><p class="article-text">
        Sorprende que, mientras ignoramos el papel de los cambios tecnol&oacute;gicos como desencadenantes causales de la crisis de la pol&iacute;tica y fijamos la mirada gregariamente en las culpas de los actores pol&iacute;ticos, en cambio le otorguemos a la tecnolog&iacute;a una gran fuerza redentora para superar la crisis de la intermediaci&oacute;n que es, no lo olvidemos, el epicentro de la crisis de la democracia.
    </p><p class="article-text">
        Entre los muchos peligros que comporta el papanatismo de la Inteligencia Artificial es que asumamos gregaria y acr&iacute;ticamente que la sociedad puede prescindir de las organizaciones que la articulan. Si a la individualizaci&oacute;n y desvertebraci&oacute;n que facilita la digitalizaci&oacute;n y las nuevas formas de comunicaci&oacute;n en redes sociales, con sus consecuencias de fragmentaci&oacute;n social, le sumamos el convencimiento gregario de que la IA puede construir mejor que los humanos las reivindicaciones y pol&iacute;ticas que necesitamos la distop&iacute;a est&aacute; servida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La crisis de las estructuras de intermediaci&oacute;n social necesita de su reconstrucci&oacute;n en un mundo que ya no es el de la revoluci&oacute;n industrial, pero no de su sustituci&oacute;n por los programas de IA. No dejemos que el papanatismo tecnol&oacute;gico nos colonice ideol&oacute;gicamente. Nos jugamos el futuro.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Coscubiela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/papanatismo-tecnologico_129_12598281.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Sep 2025 20:22:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Papanatismo tecnológico]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inteligencia artificial]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Santos Cerdán: para qué no debería servir la prisión provisional]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/santos-cerdan-no-deberia-servir-prision-provisional_129_12486532.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bb42945d-6765-4473-a46e-e15e0d216a0f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Santos Cerdán: para qué no debería servir la prisión provisional"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La corrupción corroe la sociedad y erosiona la democracia, por eso urge mejorar todos los mecanismos legales e institucionales para erradicarla. Pero para combatirla no se pueden usar métodos que comporten abuso de poder y que supongan también un grave deterioro del estado de derecho</p></div><p class="article-text">
        La denegaci&oacute;n por la Sala de Apelaciones del Tribunal Supremo del recurso presentado por Santos Cerd&aacute;n contra el Auto que acord&oacute; su prisi&oacute;n provisional nos ofrece la oportunidad de reflexionar una vez m&aacute;s sobre la funci&oacute;n de esta figura jur&iacute;dica y el uso, en ocasiones abuso, que de ella hacen los jueces instructores. 
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s convenga recordar que la prisi&oacute;n provisional del investigado es una facultad discrecional que la Ley de Enjuiciamiento Criminal otorga al instructor de la causa. Eso s&iacute;, debe estar justificada, no ser arbitraria y aplicada de manera excepcional, dado que supone una importante restricci&oacute;n del derecho fundamental a la libertad. Por supuesto no anula la presunci&oacute;n de inocencia, principio b&aacute;sico de nuestro estado de derecho, que no siempre se respeta, especialmente en los casos de gran impacto medi&aacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        En aplicaci&oacute;n del art&iacute;culo 5 del Convenio europeo de los Derechos Fundamentales y libertades (CEDH) y del art&iacute;culo 17 de la CE, el juez instructor debe primar el principio jur&iacute;dico <em>In dubio pro libertate</em>. 
    </p><p class="article-text">
        La aplicaci&oacute;n de la prisi&oacute;n provisional ha sido, desde siempre, objeto de pol&eacute;mica jur&iacute;dica, social y medi&aacute;tica. Diferentes sentencias del Tribunal Constitucional han interpretado de manera restrictiva su uso por los jueces instructores, hasta forzar en 2003 una reforma de la ley de enjuiciamiento criminal para adecuarla a la jurisprudencia constitucional. 
    </p><p class="article-text">
        En este sentido la prisi&oacute;n provisional, por su car&aacute;cter excepcional, requiere de la concurrencia de una serie de requisitos. De entrada, el m&aacute;s obvio, deben existir indicios de la comisi&oacute;n de un delito, pero no cualquier delito, solo el que conlleve penas iguales o superiores a dos a&ntilde;os de prisi&oacute;n 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, solo es posible acordar la prisi&oacute;n provisional para garantizar algunos de los objetivos de la investigaci&oacute;n. A saber, para asegurar la presencia del investigado durante el proceso, o sea impedir su fuga. Para evitar la ocultaci&oacute;n, alteraci&oacute;n o destrucci&oacute;n de las pruebas relevantes. Y para impedir que el investigado pueda actuar contra bienes jur&iacute;dicos de la v&iacute;ctima (especialmente importante en los casos de malos tratos). O que exista riesgo de reiteraci&oacute;n delictiva. 
    </p><p class="article-text">
        De nuestro ordenamiento ha desaparecido la vieja figura de la &ldquo;alarma social&rdquo; causada por el delito investigado como circunstancia suficiente para aplicar la prisi&oacute;n provisional. Aunque, si hemos de ser sinceros, la alarma social ha desaparecido de la ley, pero no del marco mental de nuestra sociedad. 
    </p><p class="article-text">
        En este sentido algunos &ndash;demasiados&ndash; medios de comunicaci&oacute;n no ayudan a hacer pedagog&iacute;a, m&aacute;s bien lo contrario. En ocasiones parece que la opini&oacute;n publicada defienda m&aacute;s la presunci&oacute;n de culpabilidad, que la presunci&oacute;n de inocencia. 
    </p><p class="article-text">
        Es habitual leer o escuchar cr&oacute;nicas que critican la libertad con cargos y la no aplicaci&oacute;n de la prisi&oacute;n provisional, por ejemplo, en los casos relacionados con la seguridad viaria. 
    </p><p class="article-text">
        Si buscamos en la hemeroteca &ndash;no hace falta hurgar mucho&ndash; encontraremos informaciones que denuncian la no aplicaci&oacute;n de la prisi&oacute;n provisional en casos de gran impacto social y medi&aacute;tico. Con valoraciones period&iacute;sticas de este estilo y nivel, literalmente: &ldquo;Resulta dif&iacute;cil de digerir, es un hecho constatable en cualquier tertulia de bar&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Mucho me temo que la &ldquo;alarma social&rdquo; persiste en la conciencia social y a&uacute;n incide ambientalmente en la decisi&oacute;n discrecional de los jueces instructores.
    </p><p class="article-text">
        El Auto que acord&oacute; la prisi&oacute;n provisional de Santos Cerd&aacute;n &ndash;ahora ratificada por la sala de apelaciones del Supremo&ndash; justificaba formalmente su decisi&oacute;n. El instructor considera, a partir de la lectura y credibilidad que les da a los informes policiales, que existen en esta fase procesal indicios suficientes de la comisi&oacute;n de los delitos investigados. Tambi&eacute;n detecta riesgos de alteraci&oacute;n o destrucci&oacute;n de pruebas por parte del investigado. 
    </p><p class="article-text">
        Es interesante destacar, especialmente de cara al futuro de esta causa, que el magistrado instructor utiliza un par&aacute;metro temporal, el del poco tiempo transcurrido desde el inicio de la investigaci&oacute;n judicial, como justificante de su decisi&oacute;n de acordar la prisi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Leopoldo Puente, con la prisi&oacute;n provisional de Santos Cerd&aacute;n, parece pedir tiempo para investigar y el Supremo se lo concede, pero deber&iacute;amos recordar que ese tiempo no puede ser infinito, porque frente su derecho y deber a investigar est&aacute; el derecho de Santos Cerd&aacute;n a la libertad mientras no exista una condena en firme.
    </p><p class="article-text">
        Este es un aspecto relevante. La prisi&oacute;n provisional no es solo una medida excepcional, tambi&eacute;n debe aplicarse con proporcionalidad, un concepto indeterminado al que la ley y el Tribunal Constitucional han dotado de contenido, sobre todo en lo que hace referencia a los l&iacute;mites temporales de su aplicaci&oacute;n, es decir, el tiempo durante el cual se puede restringir la libertad a un investigado que, no olvidemos, es inocente hasta que no haya sido condenado en firme. 
    </p><p class="article-text">
        Hasta aqu&iacute; la teor&iacute;a, pero la pr&aacute;ctica es algo m&aacute;s oscura y, en ocasiones, sucia. En la memoria resuena el caso del magistrado Pascual Estivill, que en su momento fue miembro del Consejo General del Poder Judicial a propuesta de CIU y que termin&oacute; siendo condenado y expulsado de la carrera judicial por haber montado, en connivencia con inspectores de la Agencia Tributaria y el <em>&ldquo;ilustre abogado&rdquo;</em> Joan Piqu&eacute; Vidal, una red de extorsi&oacute;n a personas a las que aplicaba o amenazaba con aplicar la prisi&oacute;n provisional y exig&iacute;a por su puesta en libertad el pago de algo bastante parecido al rescate de un secuestro. 
    </p><p class="article-text">
        Pero sin llegar a este caso extremo, la vida judicial de nuestro pa&iacute;s est&aacute; llena de casos en los que la prisi&oacute;n provisional se usa por los jueces instructores de manera abusiva para fines distintos a los previstos en la ley. 
    </p><p class="article-text">
        Sucede en procesos penales referidos a delitos econ&oacute;micos. La falta de medios y capacidades para obtener pruebas lleva a algunos jueces a aplicar la prisi&oacute;n provisional como una manera indirecta de conseguirlos. Se usa la prisi&oacute;n para <em>ablandar </em>al investigado y para ayudarle a <em>cantar</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Desafortunadamente esta anomal&iacute;a no es inhabitual. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha llegado a casos extremos, como el de Sandro Rosell, expresidente del Bar&ccedil;a, que estuvo 643 d&iacute;as en prisi&oacute;n provisional y al que se le deneg&oacute; hasta en 13 ocasiones la libertad, para ser al final absuelto porque en el juicio ni tan siquiera se pudieron mantener las acusaciones contra &eacute;l. 
    </p><p class="article-text">
        Volviendo al caso de Santos Cerd&aacute;n. Es de esperar que una decisi&oacute;n que, formalmente, tiene un claro amparo legal, se aplique con los criterios de proporcionalidad, especialmente en su duraci&oacute;n, que exige el respeto a los derechos del investigado. Incluso en el supuesto de que en el futuro aparecieran nuevos indicios o pruebas del delito. Conviene recordar que la prisi&oacute;n provisional no es un anticipo de una hipot&eacute;tica condena futura. 
    </p><p class="article-text">
        La corrupci&oacute;n corroe la sociedad y erosiona la democracia, por eso urge mejorar todos los mecanismos legales e institucionales para erradicarla. Pero para combatirla no se pueden usar m&eacute;todos que comporten abuso de poder y que supongan tambi&eacute;n un grave deterioro del estado de derecho. 
    </p><p class="article-text">
        Por si hubiera alg&uacute;n despistado entre el p&uacute;blico de la Sala. Este art&iacute;culo no pretende defender a Santos Cerd&aacute;n ni a sus presuntos socios, tampoco es una cr&iacute;tica al magistrado Leopoldo Puente. Simplemente es un modesto recordatorio de que los jueces tambi&eacute;n est&aacute;n sometidos a la ley y que en su aplicaci&oacute;n no pueden usar y abusar de la prisi&oacute;n provisional para fines distintos a los previstos en la ley procesal y que son contrarios a la Constituci&oacute;n. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Coscubiela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/santos-cerdan-no-deberia-servir-prision-provisional_129_12486532.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Jul 2025 19:30:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Santos Cerdán: para qué no debería servir la prisión provisional]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Financiación singular, oportunidad colectiva]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/financiacion-singular-oportunidad-colectiva_129_12462670.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d1441820-a25a-454a-9b67-a7905e83577b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Financiación singular, oportunidad colectiva"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La lectura del documento confirma que lo acordado no tiene nada que ver con el concierto vasco o el convenio navarro. Entre otras razones porque un concierto catalán no cabe en la Constitución, en su redacción actual y no parece que su reforma sea viable</p></div><p class="article-text">
        Cuando hace un a&ntilde;o PSC y ERC llegaron a un acuerdo para &ldquo;impulsar un sistema de financiaci&oacute;n singular que avance hacia la plena soberan&iacute;a fiscal&rdquo;, los republicanos lo presentaron, sin serlo, como un concierto a la catalana. 
    </p><p class="article-text">
        L&oacute;gico, necesitaban justificar su voto favorable a la investidura de Salvador Illa, en un momento de gran debate interno y con Junts, como siempre, al acecho. La ostentosidad con la que ERC vendi&oacute; el acuerdo, con el silencio interesado del PSC y PSOE, se complement&oacute; perfectamente con el alarmismo de quienes ven Espa&ntilde;a rota en todas las esquinas. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora, el acuerdo bilateral Estado/Generalitat profundiza en la concreci&oacute;n de la financiaci&oacute;n singular de Catalunya y, para que no haya dudas, lo sit&uacute;a en el marco de la reforma del sistema de financiaci&oacute;n auton&oacute;mica. 
    </p><p class="article-text">
        Disponemos de una nueva oportunidad para un debate sereno, aunque la cosa no comienza bien. Me temo que el en&eacute;simo viaje al centro&ldquo; del PP no incluye la reflexi&oacute;n sosegada. Tampoco ayuda el fuerte arraigo de la cultura del agravio comparativo que, adem&aacute;s de ser un caramelo muy goloso, ha sustituido en el ideario de algunas izquierdas a la lucha de clases como motor de la historia. 
    </p><p class="article-text">
        Lo primero que conviene recordar es que lo acordado entre el gobierno espa&ntilde;ol y el catal&aacute;n requiere al menos de la reforma de la LOFCA y de la Ley de cesi&oacute;n de tributos del Estado a las CCAA, con su debate previo en el Consejo de Pol&iacute;tica Fiscal y Financiera (CPFF) y su aprobaci&oacute;n por mayor&iacute;a absoluta en el Congreso. O sea que un poco de calma no ir&iacute;a mal.
    </p><p class="article-text">
        La lectura del documento confirma que lo acordado no tiene nada que ver con el concierto vasco o el convenio navarro. Entre otras razones, porque un concierto catal&aacute;n no cabe en la Constituci&oacute;n, en su redacci&oacute;n actual y no parece que su reforma sea viable. 
    </p><p class="article-text">
        El modelo se ha definido como financiaci&oacute;n singular de Catalunya. Creo que fue un error, forzado por el relato que necesitaba ERC. El concepto de singularidad se presta a la confusi&oacute;n y a la manipulaci&oacute;n interesada al identificarse con desigualdad, cuando no es as&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        El modelo propuesto puede ser calificado de singular en lo que hace referencia a aquellas competencias que ejerce la Generalitat y no otras CCAA (polic&iacute;a auton&oacute;mica, prisiones, lengua catalana). Pero en ning&uacute;n caso puede afirmarse, sin faltar a la verdad, que comporta desigualdad en los recursos obtenidos por las CCAA. 
    </p><p class="article-text">
        Me explico. La recaudaci&oacute;n por parte de la Generalitat, directa o indirectamente a trav&eacute;s de la AEAT, del conjunto de los impuestos, comenzando por IRPF e IVA minorista, no comporta, como maliciosamente se dice, que la totalidad del importe recaudado se quede en Catalunya. Eso es literalmente falso, a pesar de que algunos &ldquo;expertos&rdquo; y medios han llegado a cuantificar entre 18.000 y 35.000 millones de euros lo que ganar&iacute;a Catalunya en detrimento del resto de CCAA. Puestos a mentir y a manipular sin pudor, que sea a lo bestia. 
    </p><p class="article-text">
        La igualdad o desigualdad debe medirse no por la forma de gesti&oacute;n y recaudaci&oacute;n, sino por el resultado final de lo obtenido por cada comunidad aut&oacute;noma en t&eacute;rminos de recursos per c&aacute;pita para financiar las competencias homog&eacute;neas sobre servicios p&uacute;blicos fundamentales (sanidad, educaci&oacute;n, servicios sociales). Siempre en t&eacute;rminos normativos, o sea antes de que cada CCAA, ejerciendo su autonom&iacute;a, aplique por su cuenta aumentos o reducciones impositivas como, por ejemplo, hacen las gobernadas por el PP. 
    </p><p class="article-text">
        Teniendo en cuenta de que las CCAA no tiene la misma base fiscal, por tanto, no disponen de igual capacidad recaudatoria, existe un mecanismo de nivelaci&oacute;n que canaliza la solidaridad, el Fondo de Garant&iacute;a de los Servicios P&uacute;blicos Fundamentales (FGSPF), que asegura la equidad horizontal entre las diferentes CCAA. 
    </p><p class="article-text">
        Insisto en que ni esta propuesta ni ninguna otra puede establecer que una comunidad del r&eacute;gimen com&uacute;n reciba un porcentaje del IRPF recaudado en su territorio distinto al del resto. Puede modificarse la equidad vertical entre Estado y CCAA, dedicando un porcentaje mayor de lo recaudado para las CCAA, si as&iacute; se establece en la LOFCA, pero no puede establecerse un porcentaje distinto en una CCAA respecto a otras. Eso no superar&iacute;a un control de constitucionalidad en el improbable supuesto de que lo aprobara el Congreso.  
    </p><p class="article-text">
        Alguien puede preguntarse en qu&eacute; consiste entonces la mayor autonom&iacute;a -algunos le llaman soberan&iacute;a fiscal- de este nuevo modelo. Pues en que, a diferencia de ahora que la recaudaci&oacute;n del IRPF se la queda inicialmente el estado central, que transfiere anticipos a cuenta a las CCAA y al cabo de dos a&ntilde;os hace la liquidaci&oacute;n, con los importantes problemas de tesorer&iacute;a que ello les genera, con este modelo se podr&aacute; distribuir autom&aacute;ticamente entre el estado central y la Generalitat lo recaudado.
    </p><p class="article-text">
        Otro aspecto que tambi&eacute;n genera pol&eacute;mica es el concepto de ordinalidad. Se trata de una figura copiada del sistema alem&aacute;n, por la que ninguna CCAA, despu&eacute;s del efecto del Fondo de Garant&iacute;a de Servicios P&uacute;blicos Fundamentales, puede quedar en un orden de prelaci&oacute;n en la recepci&oacute;n de recursos per c&aacute;pita por debajo del que ten&iacute;a antes de las transferencias de solidaridad. Algunos lo califican de insolidaridad, cuando en realidad se trata de pautar la solidaridad para que no tenga efectos indeseados. A mi entender la ordinalidad refuerza la solidaridad en la medida que la legitima socialmente en las CCAA que aportan recursos. 
    </p><p class="article-text">
        El modelo actual es dif&iacute;cilmente sostenible. Con la liquidaci&oacute;n del 2022, &uacute;ltima disponible, Catalunya entra en el sistema, a partir de su capacidad fiscal, con un porcentaje de recursos disponibles del 120% sobre la media y sale con el 100%. Lo mismo le sucede a Baleares que entra con un 122% y sale recibiendo solo el 100% sobre la media. Algo parecido a Madrid, que entra con 147% y sale justo en la media del 100%, pero como en otras cosas el caso de Madrid es dif&iacute;cilmente comparable, porque su base fiscal es enorme, gracias a que se beneficia del factor de capitalidad que le permite disponer de m&aacute;s recursos de los que le corresponder&iacute;an por su esfuerzo fiscal. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras, otras CCAA de las consideradas <em>&ldquo;ricas&rdquo;</em>, despu&eacute;s de los flujos de solidaridad aumentan a&uacute;n m&aacute;s sus recursos. Es el caso de Arag&oacute;n que entra con una aportaci&oacute;n de 101% y sale recibiendo el 110%. O Cantabria que entra con el 103% y sale recibiendo el 125% sobre la media.
    </p><p class="article-text">
        El sistema actual tiene efectos dif&iacute;cilmente justificables. Con casos extremos, como el del Pa&iacute;s Valenci&agrave; que, a partir de su capacidad fiscal le corresponder&iacute;an recursos del 98% de la media y despu&eacute;s de las transferencias entre CCAA se reducen al 94%. Mientras La Rioja que entra con el 95% termina recibiendo el 120%. No parece muy razonable ni sostenible. 
    </p><p class="article-text">
        Hay quien, confundiendo churras con merinas, justifica esta situaci&oacute;n argumentando que es l&oacute;gico que las CCAA menos desarrolladas reciban m&aacute;s recursos. Quienes eso defienden confunden la funci&oacute;n de los diferentes fondos de desarrollo, que s&iacute; deben distribuirse en favor de las CCAA menos desarrolladas, con la financiaci&oacute;n auton&oacute;mica que debe garantizar los mismos recursos per c&aacute;pita para financiar los mismos servicios b&aacute;sicos. 
    </p><p class="article-text">
        El modelo propuesto que se presenta como singular, no tiene por qu&eacute; ser exclusivo de Catalunya. Es perfectamente aplicable a otras CCAA que quieran avanzar en su autonom&iacute;a, asumiendo la responsabilidad que eso comporta. A mi entender, es generalizable pero no debe ser generalizado, porque no debe imponerse a las CCAA que no quieran avanzar en autonom&iacute;a fiscal. 
    </p><p class="article-text">
        Otro debate ficticio es el que algunos pretenden entre bilateralidad y multilateral. Desde siempre nuestro sistema combina espacios para las negociaciones bilaterales entre el estado central y cada una de las CCAA, con espacios multilaterales, como el CPFF y el debate y aprobaci&oacute;n de las Leyes por el Congreso. 
    </p><p class="article-text">
        Si las fuerzas pol&iacute;ticas tuvieran una actitud constructiva y los medios de comunicaci&oacute;n ayudaran un poco se podr&iacute;a perfectamente usar esta propuesta, pactada entre los gobiernos espa&ntilde;ol y catal&aacute;n, como el impulso que se necesita para abordar la reforma del actual modelo de financiaci&oacute;n, que lleva prorrogado desde hace m&aacute;s de 11 a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        Se seguir&iacute;a as&iacute;, una vez m&aacute;s, el itinerario de todas las reformas acometidas desde que en 1993 Felipe Gonz&aacute;lez y Jordi Pujol pactaron a cambio de la investidura -eso ya se hac&iacute;a con Felipe- la cesi&oacute;n del 15% del IRPF a Catalunya. Desde entonces todas, absolutamente todas, las reformas en la financiaci&oacute;n auton&oacute;mica han seguido la misma l&oacute;gica e itinerario. 
    </p><p class="article-text">
        Primero una propuesta inicial que nace de Catalunya. De inmediato, griter&iacute;o a diestro y siniestro anunciando la ruptura de Espa&ntilde;a, luego acuerdo bilateral entre gobierno de Espa&ntilde;a y el de Catalunya, negociaciones multilaterales en el Consejo de Pol&iacute;tica Fiscal y Financiera y bilaterales con todas las CCAA para cuadrar los n&uacute;meros a satisfacci&oacute;n de todos. Para terminar con el acuerdo definitivo en el CPFF, denunciado por el partido que est&aacute; en la oposici&oacute;n, al grito de &ldquo;Espa&ntilde;a se rompe&rdquo;. As&iacute;, hasta la siguiente reforma con el mismo guion.
    </p><p class="article-text">
        Queda un aspecto que a mi entender s&iacute; es conflictivo. En el estatuto de autonom&iacute;a de Catalunya se estableci&oacute; la figura del consorcio tributario entre Estado y Generalitat para coordinar las competencias de ambas administraciones tributarias. ERC no acepta esta f&oacute;rmula consorcial, de manera que en el acuerdo con el PSC aparece que la recaudaci&oacute;n de los impuestos corresponder&aacute; en exclusiva a la Agencia Tributaria de Catalunya. 
    </p><p class="article-text">
        ERC sab&iacute;a entonces y sabe a&uacute;n m&aacute;s ahora que eso no es t&eacute;cnicamente viable a corto ni a medio plazo. Lo que ha llevado a pactar una f&oacute;rmula ingeniosa en la que la Agencia Tributaria estatal aporta su musculatura de gesti&oacute;n y su experiencia probada para recaudar por cuenta de la Generalitat. 
    </p><p class="article-text">
        Pero m&aacute;s all&aacute; de los problemas de viabilidad de una aut&aacute;rquica agencia tributaria catalana, la f&oacute;rmula de desmembrar la Agencia estatal tiene m&aacute;s inconvenientes que ventajas, sobre todo si el modelo se extiende a otras CCAA. Existe un riesgo cierto de abrir brechas por el que se pierda eficiencia y se cuelen todo tipo de fraudes y trapicheos fiscales. Adem&aacute;s, no garantiza la transparencia como se demuestra con las haciendas forales de Euskadi y Navarra.
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s eficiente ser&iacute;a dotar a la actual Agencia estatal tributaria de una estructura en red que permita actuar en forma de consorcio con las CCAA. Pero parece que en Espa&ntilde;a todo lo que suene a estructura federal produce urticaria, en el centro y en la periferia. 
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, hay un tema que est&aacute; pasando desapercibido, el del equilibrio vertical entre la administraci&oacute;n central y las CCAA. Un aumento significativo de los recursos que aporta el Estado a la cesta global de las Comunidades Aut&oacute;nomas, viable por la buena marcha de la econom&iacute;a, puede ser un argumento de mucho peso para atraerlas a todas al nuevo sistema, aunque el s&iacute; a este modelo vaya acompa&ntilde;ado, como siempre, de mucho ruido y algarab&iacute;a. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Coscubiela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/financiacion-singular-oportunidad-colectiva_129_12462670.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Jul 2025 20:20:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Financiación singular, oportunidad colectiva]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Corruptores, corruptos y ciudadanía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/corruptores-corruptos-ciudadania_129_12417587.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d1206857-6658-4c5b-a45f-66c3cdf7d9f0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Corruptores, corruptos y ciudadanía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La prohibición de concurrir a concursos públicos de las empresas corruptas debería ser más contundente. Y abarcar a todo su grupo empresarial para evitar que, “hecha la ley, hecha la trampa”. Quizás sea oportuno aplicar el concepto fiscal de grupo de empresas a las sanciones por prácticas irregulares</p></div><p class="article-text">
        El argumentario de Pedro S&aacute;nchez, &ldquo;<em>la corrupci&oacute;n cero no existe, la tolerancia cero s&iacute;&rdquo; </em>es tan leg&iacute;timo pol&iacute;ticamente como democr&aacute;ticamente peligroso. Nos puede conducir a un marco mental en el que la &uacute;nica actuaci&oacute;n posible frente a la corrupci&oacute;n sea en el terreno de los paliativos, ignorando las imprescindibles pol&iacute;ticas preventivas. 
    </p><p class="article-text">
        Entiendo la preocupaci&oacute;n de las progresistas por el impacto de este &uacute;ltimo episodio de corrupci&oacute;n. Pero lo inmediato, que tambi&eacute;n es importante, no deber&iacute;a hurtar la reflexi&oacute;n sobre los factores estructurales que propician la existencia de corruptores y corruptos, en simbi&oacute;tica relaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, no comparto la idea de que todos los pol&iacute;ticos son iguales. Hay mucha gente digna en los diferentes &aacute;mbitos de la pol&iacute;tica y para comprobarlo basta mirar fuera de la ci&eacute;naga. Es importante recordarlo en estos momentos para no contribuir a&uacute;n m&aacute;s a la deslegitimaci&oacute;n de la pol&iacute;tica y la democracia.
    </p><p class="article-text">
        Pero la evidencia de que no todos los partidos se comportan igual ante la corrupci&oacute;n no me lleva a abrazar la maniquea divisi&oacute;n entre organizaciones puras e impuras. No he cre&iacute;do nunca en los pueblos elegidos, tampoco en los partidos ungidos por la beatitud. 
    </p><p class="article-text">
        En cambio, s&iacute; considero que hay ideolog&iacute;as que favorecen la acci&oacute;n de los corruptores. Cuando Milton Friedman acu&ntilde;&oacute; el dogma neoliberal de que la principal funci&oacute;n de las empresas es crear valor para el accionista sent&oacute; las bases de muchos desmanes. Entre ellos, un concepto perverso de competitividad. Y unas pol&iacute;ticas empresariales, como los sistemas retributivos de la alta direcci&oacute;n, que incentivan todo tipo de actuaciones reprobables, &eacute;tica y legalmente. 
    </p><p class="article-text">
        Por cierto, las pr&aacute;cticas empresariales corruptas no se dan solo en las relaciones con el sector p&uacute;blico, tambi&eacute;n entre empresas privadas. Con el agravante de que mientras la cosa p&uacute;blica tiene mecanismos de control -todo lo imperfectos que se quiera- en la esfera de lo privado son menores o inexistentes. Adem&aacute;s, la b&uacute;squeda de beneficios a cualquier precio normaliza y legitima estas actuaciones corruptas. Lo confirman las pr&aacute;cticas reiteradas y probadas del c&aacute;rtel de las grandes constructoras para alterar los concursos p&uacute;blicos impidiendo la libre y sana competencia.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, esta cultura viene facilitada por el peso que en nuestra econom&iacute;a tiene el capitalismo parasitario de amiguetes. No es algo nuevo, tiene ra&iacute;ces en el franquismo e incluso algunas m&aacute;s profundas. La Espa&ntilde;a del XIX, con su bipartidismo turnista entre conservadores y liberales, ofrece muchos ejemplos de ello. 
    </p><p class="article-text">
        La indistinci&oacute;n en el conchabeo de la pol&iacute;tica con este capitalismo parasitario ha llegado hasta el siglo XXI, a trav&eacute;s de los grandes partidos, PP y PSOE, que han gobernado la mayor&iacute;a de las instituciones en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. El compromiso de ruptura con estas pr&aacute;cticas por parte del gobierno de coalici&oacute;n no ha ido acompa&ntilde;ado de una estrategia contra la corrupci&oacute;n, a pesar de disponer de orientaciones y m&uacute;ltiples propuestas. Ahora, este &uacute;ltimo episodio que afecta al PSOE ha supuesto un buen revolc&oacute;n para las expectativas de atajar un mal end&eacute;mico que cuesta decenas de millones de euros de las arcas p&uacute;blicas y sobre todo erosiona la democracia. 
    </p><p class="article-text">
        Pero como no creo en las maldiciones b&iacute;blicas ni en el destino inexorable de los pueblos, estoy convencido de que se pueden hacer cosas para romper con este modelo empresarial parasitario. Es imprescindible que de esta nueva crisis nazcan de una vez medidas de regeneraci&oacute;n democr&aacute;tica. A mi entender, las m&aacute;s determinantes son las dirigidas a desincentivar pr&aacute;cticas empresariales corruptas y a establecer correctivos que penalicen a los corruptores. 
    </p><p class="article-text">
        No es f&aacute;cil, las medidas adoptadas hasta ahora no han surtido efecto. Una deficiente tipificaci&oacute;n de los delitos, las atenuantes introducidas en el C&oacute;digo Penal por el PP en 2015, la dificultad probatoria de relacionar las mordidas con las adjudicaciones tramposas, la deficiente protecci&oacute;n de los denunciantes o la lentitud investigadora que culmina en la prescripci&oacute;n de los delitos son, entre otros, obst&aacute;culos que dificultan la efectividad de las pol&iacute;ticas de castigo penal a corruptores. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, como se acaba de ver con Acciona, es muy f&aacute;cil, cuando se descubre la corrupci&oacute;n, dejar caer al pe&oacute;n, por muy alta que sea su responsabilidad. Al final a los corruptores y a sus empresas les sale rentable el riesgo de ser descubiertos.
    </p><p class="article-text">
        Por eso es imprescindible que las medidas administrativas y penales se dirijan al n&uacute;cleo duro de las empresas que las practican. La publicidad de las condenas o sanciones firmes puede ser una de ellas, aunque, en un entorno tan complaciente con la corrupci&oacute;n, los costes reputacionales no son suficientes. 
    </p><p class="article-text">
        La prohibici&oacute;n de concurrir a concursos p&uacute;blicos de las empresas corruptas deber&iacute;a ser m&aacute;s contundente. Y abarcar a todo su grupo empresarial para evitar que, <em>&ldquo;hecha la ley, hecha la trampa&rdquo;.</em> Quiz&aacute;s sea oportuno aplicar el concepto fiscal de grupo de empresas a las sanciones por pr&aacute;cticas irregulares. Por cierto, la persecuci&oacute;n de los corruptores deber&iacute;a ser una exigencia tambi&eacute;n de las organizaciones empresariales en defensa de las empresas que compiten en buena lid.
    </p><p class="article-text">
        En relaci&oacute;n con los partidos y los entornos que propician la acci&oacute;n de los corruptos, deber&iacute;amos evitar las lecturas moralistas y fijar la mirada en el papel que juegan las relaciones de poder en toda colectividad humana. 
    </p><p class="article-text">
        Las organizaciones con el poder concentrado en un &uacute;nico v&eacute;rtice, sin contrapesos ni contrapoderes generan entornos que dificultan los mecanismos internos de control. Loshiperliderazgoss, tan propios de este momento de crisis de las estructuras de mediaci&oacute;n social, debilitan a las organizaciones y propician todo tipo de riesgos. Sobre todo, si van acompa&ntilde;ados de virreinatos todopoderosos.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido hay momentos especialmente peligrosos para las organizaciones pol&iacute;ticas. Al acceder al gobierno de las instituciones los partidos desaparecen sepultados por las l&oacute;gicas y prioridades gubernamentales. Eso sucede en todos los niveles institucionales.
    </p><p class="article-text">
        Otro de los factores de riesgo para todas las organizaciones colectivas aparece cuando, en los momentos de conflictos internos, se generan bandos que, en su pugna leg&iacute;tima por la mayor&iacute;a, avalan la connivencia con pr&aacute;cticas poco &eacute;ticas. 
    </p><p class="article-text">
        Creo, quiero creer, necesito creer que Pedro S&aacute;nchez no conoc&iacute;a la existencia de pr&aacute;cticas corruptas en el PSOE. Pero al mismo tiempo estoy convencido de que hab&iacute;a sido alertado desde el Pa&iacute;s Valenci&agrave; de las cutres -por ser benevolente- costumbres de &Aacute;balos. El problema es que, en esos momentos de conflictos internos, conseguir el control de la organizaci&oacute;n pasa a ser la prioridad. Y se impone una m&aacute;xima perversa, la de que &ldquo;entre bomberos, no nos pisamos la manguera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En los pol&iacute;ticos y altos funcionarios corruptos se da un perfil ideol&oacute;gico com&uacute;n, sea cual sea su partido, el desprecio a la comunidad, a lo p&uacute;blico. Reforzar el car&aacute;cter colectivo de las organizaciones y potenciar los equilibrios de poder internos en una l&oacute;gica federal, de verdad y no solo nominalmente, no evita que haya corruptos, pero se lo pone m&aacute;s dif&iacute;cil a la impunidad. 
    </p><p class="article-text">
        Entre corruptores y corruptos se sit&uacute;a un tercer actor, la ciudadan&iacute;a. Algunas voces dan por hecho que la corrupci&oacute;n penaliza electoralmente. Yo no lo dar&iacute;a por seguro. Algunos estudios demosc&oacute;picos y nuestra historia reciente ofrecen contundentes evidencias de que eso no es as&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Los factores que atemperan y modulan el impacto de la corrupci&oacute;n en la ciudadan&iacute;a son muy diversos. La indignaci&oacute;n cuando se descubre la corrupci&oacute;n va acompa&ntilde;ada de un nivel importante de tolerancia ciudadana hacia las pr&aacute;cticas corruptas. Una connivencia social auspiciada, en algunas ocasiones, porque los beneficios directos o indirectos de la corrupci&oacute;n alcanzan a muchos, por ejemplo, en los casos de abusos urban&iacute;sticos. 
    </p><p class="article-text">
        Hay otro factor a tener presente. Muchas personas, que no minimizan la corrupci&oacute;n, en el momento de votar la sit&uacute;an en un marco m&aacute;s amplio, en el que tambi&eacute;n tienen en cuenta otros aspectos de las diferentes opciones pol&iacute;ticas.  
    </p><p class="article-text">
        A estas alturas es imposible vaticinar nada, entre otras cosas porque desconocemos la profundidad que ha alcanzado este &uacute;ltimo episodio de corrupci&oacute;n y en qu&eacute; condiciones se celebrar&aacute;n las elecciones. Pero s&iacute; constato, al menos en el mundo en el que me muevo, que la preocupaci&oacute;n sincera por la corrupci&oacute;n, va acompa&ntilde;ada de la inquietud por las consecuencias que en t&eacute;rminos de derechos socioecon&oacute;micos, pluralidad nacional o libertades civiles puede comportar la ca&iacute;da del gobierno de coalici&oacute;n y la configuraci&oacute;n de una mayor&iacute;a de las derechas.
    </p><p class="article-text">
        Las izquierdas debieran estar especialmente interesadas en combatir la corrupci&oacute;n. No por razones de superioridad &eacute;tica sino porque la corrupci&oacute;n erosiona las instituciones democr&aacute;ticas y las debilita en su funci&oacute;n de control del verdadero poder, el econ&oacute;mico. El resultado final de una pol&iacute;tica corrupta y una democracia deslegitimada es una sociedad con m&aacute;s desigualdades de todo tipo. 
    </p><p class="article-text">
        Solo es posible superar esta crisis en clave progresista con un doble compromiso. Poner en marcha urgentemente medidas de regeneraci&oacute;n democr&aacute;tica y una agenda social que profundice en los derechos. 
    </p><p class="article-text">
        Soy consciente de que la correlaci&oacute;n de fuerzas es la que es y que no todas las fuerzas progresistas interesadas en parar a las derechas tienen la misma concepci&oacute;n sobre estas pol&iacute;ticas. Pero creo que no queda otro resquicio por el que salvar este punto de juego, set, partido y torneo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Coscubiela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/corruptores-corruptos-ciudadania_129_12417587.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Jun 2025 20:23:14 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Horas extras: el elefante en el trastero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/horas-extras-elefante-trastero_129_12360340.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f7ac76f4-1b02-481f-88e6-0b06a493a7f4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x3135y1680.jpg" width="1200" height="675" alt="Horas extras: el elefante en el trastero"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El rechazo a la reducción de la jornada laboral o a los sistemas de control de horarios forma parte de una cultura empresarial que solo concibe las empresas a partir de un uso extensivo de la fuerza del trabajo, que es precarizador de vidas e ineficiente económicamente</p></div><p class="article-text">
        Entre las razones para oponerse a la reducci&oacute;n a 37,5 horas de la jornada m&aacute;xima legal hay de todo, como en botica. Argumentos s&oacute;lidos, teolog&iacute;a econ&oacute;mica, coartadas, falacias, trampas y un trastero en el que se esconde el paquidermo de las horas extras. 
    </p><p class="article-text">
        Entre los argumentos contrarios a la ley algunos se sustentan en conflictos de inter&eacute;s reales. Una reducci&oacute;n de la jornada laboral, manteniendo el mismo salario, comporta un incremento de costes salariales. Pero eso no significa que las empresas no tengan m&aacute;rgenes para encajar este aumento. Los beneficios empresariales han crecido significativamente en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Lo confirma el informe de mayo 2025 del 'Observatorio de m&aacute;rgenes empresariales'. 
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que la situaci&oacute;n de las empresas es muy diversa. Por eso parece razonable que se dediquen recursos p&uacute;blicos para ayudar transitoriamente a las pymes a encajar el aumento de costes. Tambi&eacute;n, que se proponga un plazo prudencial de entrada en vigor de la ley que facilite organizar su aplicaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Otros razonamientos en cambio se mueven en el terreno de la teolog&iacute;a econ&oacute;mica. Me refiero a los que vaticinan una destrucci&oacute;n masiva de empleo. La misma premonici&oacute;n que hicieron, y no se ha cumplido, para oponerse a las subidas del salario m&iacute;nimo o a la reforma laboral impulsada por el Gobierno de coalici&oacute;n, previo acuerdo de concertaci&oacute;n social. 
    </p><p class="article-text">
        La instrumentalizaci&oacute;n del empleo para justificar pol&iacute;ticas es un cl&aacute;sico. No solo en nuestro pa&iacute;s, basta observar c&oacute;mo la usa el trumpismo. En Espa&ntilde;a, las elevadas tasas de desempleo estructural, con especial impacto en los j&oacute;venes, han alimentado una alta sensibilidad social y propiciado que se utilice el argumento del empleo para todo. Sirve lo mismo para un barrido que para un fregado.
    </p><p class="article-text">
        Favorecer la creaci&oacute;n de empleo fue la coartada de los gobiernos de Gonz&aacute;lez, Aznar y Rajoy para justificar sus pol&iacute;ticas de desregulaci&oacute;n de contrataci&oacute;n y despido y su apuesta por una temporalidad que acab&oacute; siendo el monstruo de mil cabezas de la precariedad
    </p><p class="article-text">
        La promesa de creaci&oacute;n de empleo se utiliz&oacute; para vender proyectos como el de Eurovegas en Madrid o el de Barcelona World en el Baix Llobregat. Todas las operaciones especulativas van siempre acompa&ntilde;adas de estudios que anuncian la creaci&oacute;n de miles de puestos de trabajo, como en la par&aacute;bola evang&eacute;lica de la multiplicaci&oacute;n de los panes y los peces.
    </p><p class="article-text">
        Frente a los anuncios catastrofistas conviene constatar una tendencia hist&oacute;rica insoslayable. La reducci&oacute;n de la jornada de trabajo ha sido, desde principios del siglo XX, una manera de dignificar la vida de las personas trabajadoras. Al tiempo que un factor de eficiencia, al incentivar la sustituci&oacute;n de un modelo productivo basado en el uso extensivo del trabajo por otro de utilizaci&oacute;n intensiva de la innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica, organizativa o de productos. Sin obviar que la reducci&oacute;n del tiempo dedicado al trabajo a lo largo de toda la vida ha sido clave para el nacimiento y crecimiento de la industria tur&iacute;stica. 
    </p><p class="article-text">
        En el terreno de las coartadas las hay de todo tipo. Algunos afirman que &ldquo;ahora no toca&rdquo; obviando que son los momentos de crecimiento econ&oacute;mico los m&aacute;s adecuados para una reducci&oacute;n de la jornada. Otros se oponen con la consigna &ldquo;37,5 horas, as&iacute; No&rdquo;. Se trata del relato que utilizan para todo los que no tienen argumentos o no se atreven a explicitarlos y se excusan en las formas. 
    </p><p class="article-text">
        El &ldquo;as&iacute; no&rdquo; lo est&aacute; utilizando Junts con el argumento potente pero falso de que el proyecto de ley no se ha negociado con las organizaciones empresariales. Las hemerotecas est&aacute;n llenas de informaciones sobre los meses de reuniones de di&aacute;logo social del Gobierno con sindicatos y patronales. Que no se haya llegado a un acuerdo con la CEOE y que la negociaci&oacute;n no haya concluido con una concertaci&oacute;n social tripartita no significa que no se haya negociado. 
    </p><p class="article-text">
        Entre las falacias utilizadas destaca la conocida como &ldquo;falso dilema o disyunci&oacute;n&rdquo;. Se contrapone la mejora salarial a la reducci&oacute;n de la jornada laboral. Nos dicen que como las personas con salarios bajos quieren un aumento de su retribuci&oacute;n eso significa que no est&aacute;n interesadas en la reducci&oacute;n de su jornada. Esta argumentaci&oacute;n adem&aacute;s de falaz es c&iacute;nica, porque aquellos sectores empresariales y fuerzas pol&iacute;ticas que se oponen a la reducci&oacute;n de la jornada laboral son los mismos que antes se opusieron a la mejora del salario m&iacute;nimo o que bloquean en la negociaci&oacute;n colectiva los aumentos salariales.
    </p><p class="article-text">
        Entre las trampas nos encontramos con un asiduo a estos debates, el de las pymes. Durante d&eacute;cadas se ha utilizado la debilidad de este tipo de empresas para justificar un tratamiento diferenciado consistente en una menor protecci&oacute;n de las personas trabajadoras de las micro, peque&ntilde;as y medianas empresas. 
    </p><p class="article-text">
        De entrada, conviene destacar que no todas las pymes son iguales. Tambi&eacute;n, que una de las razones de existir de la legislaci&oacute;n laboral es establecer derechos laborales m&iacute;nimos y universales, de la misma manera que la negociaci&oacute;n colectiva sectorial tiene como objetivo organizar y canalizar la solidaridad entre los trabajadores que tienen poder sindical para negociar y los que no. 
    </p><p class="article-text">
        Establecer una regulaci&oacute;n laboral diferenciada en funci&oacute;n del tama&ntilde;o de las empresas tendr&iacute;a un efecto perverso. Incentivar&iacute;a, aun m&aacute;s, la externalizaci&oacute;n productiva por parte de las empresas centrales, tanto en la industria como en los servicios, no por razones de eficiencia sino de reducci&oacute;n de costes laborales v&iacute;a precariedad. A las pymes hay que ayudarlas, pero no para que contin&uacute;en siendo peque&ntilde;as y act&uacute;en como el eslab&oacute;n d&eacute;bil de los procesos productivos, sino para que crezcan y aumenten su autonom&iacute;a empresarial.
    </p><p class="article-text">
        Entre tanto argumento, teolog&iacute;a, coartadas, falacias y trampas encontramos camufladas la oposici&oacute;n patronal al derecho a la intimidad y a la desconexi&oacute;n, la negativa al registro y control efectivo de la jornada. Y escondido en el trastero del debate comienza a ense&ntilde;ar la patita un elefante, la propuesta de desregulaci&oacute;n de las horas extras. 
    </p><p class="article-text">
        Tampoco es novedoso, las horas extras han jugado un papel determinante en nuestro sistema productivo desde antes, incluso, de que existieran unas relaciones laborales propias de ese nombre. 
    </p><p class="article-text">
        Las horas extras tienen en nuestro pa&iacute;s profundas ra&iacute;ces sociol&oacute;gicas y de gen&eacute;tica empresarial. Han sido y son el placebo para compensar salarios muy bajos. Junto con los incentivos al endeudamiento financiero, han generado el espejismo de un poder adquisitivo de las familias que no se corresponde a la realidad. 
    </p><p class="article-text">
        A esa normalizaci&oacute;n de las horas extraordinarias, con jornadas extenuantes, contribuy&oacute; el hecho de que durante varias generaciones una parte importante de las personas asalariadas proven&iacute;an de entornos agrarios, acostumbrados a jornadas de sol a sol. Afortunadamente los valores han cambiado y hoy la conciliaci&oacute;n entre trabajo y vida es una de las prioridades de las generaciones actuales. 
    </p><p class="article-text">
        Pero a pesar de ese cambio cultural, las horas extras contin&uacute;an formando parte de la gen&eacute;tica de algunos sectores productivos de nuestro pa&iacute;s. La jornada habitual en muchas empresas no es la ordinaria, fijada en el convenio o la ley. A&uacute;n hoy muchas ofertas de empleo incorporan una jornada habitual que es superior a la jornada ordinaria y a la m&aacute;xima legal. 
    </p><p class="article-text">
        En este sentido las horas extras han tenido un efecto perverso, porque han actuado como desincentivador de la innovaci&oacute;n empresarial. Quienes se oponen a la reducci&oacute;n de la jornada laboral con el argumento de que genera problemas organizativos a las empresas, ignoran deliberadamente que nuestra legislaci&oacute;n dispone de importantes mecanismos de flexibilidad, entre ellos el c&oacute;mputo anual de la jornada y la posibilidad de una distribuci&oacute;n irregular a lo largo del a&ntilde;o. 
    </p><p class="article-text">
        Las empresas que a&uacute;n se resisten a una reducci&oacute;n de jornada que dignifique la vida de las personas trabajadoras no son conscientes de hasta qu&eacute; punto est&aacute;n sepultando su futuro empresarial. En un contexto de reducci&oacute;n del desempleo, las empresas van a tener cada vez m&aacute;s dificultades para contratar personas si ofrecen trabajos con jornadas que terminan siendo incompatibles con la vida. Ya est&aacute; pasando.
    </p><p class="article-text">
        El rechazo a la reducci&oacute;n de la jornada laboral, la negativa a los sistemas de control de horarios, la oposici&oacute;n al derecho a la desconexi&oacute;n digital y la apuesta por las horas extras forman parte de una cultura empresarial que solo concibe las empresas a partir de un uso extensivo de la fuerza del trabajo, que es precarizador de vidas e ineficiente econ&oacute;micamente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Coscubiela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/horas-extras-elefante-trastero_129_12360340.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Jun 2025 20:10:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Horas extras: el elefante en el trastero]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Jornada Laboral]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Una 'Rerum Novarum' renovada?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/rerum-novarum-renovada_129_12297712.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4d91000e-e691-4756-ad41-b1f74610b07c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Una &#039;Rerum Novarum&#039; renovada?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En consonancia con su tiempo y el papel disciplinador que siempre ha ejercido la religión para el sostenimiento del orden patriarcal, León XIII defiende la potestad paternal y rechaza la intromisión de la sociedad en la vida de las familias</p></div><p class="article-text">
        Solo conocer el nombre elegido por el cardenal Prevost para ejercer su pontificado, muchas miradas se dirigieron a la Enc&iacute;clica '<em>Rerum Novarum' </em> de su antecesor Le&oacute;n XIII.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En su primer encuentro con los cardenales, el mismo Papa vincul&oacute; la enc&iacute;clica que sent&oacute; las bases de la doctrina social de la iglesia con la necesidad de responder hoy a &ldquo;otra revoluci&oacute;n industrial y al desarrollo de la inteligencia artificial que traen nuevos desaf&iacute;os para la defensa de la dignidad humana, de la justicia y el trabajo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Son indicios que apuntan a que esta podr&iacute;a ser una de las prioridades de Le&oacute;n XIV. Mi condici&oacute;n de no creyente no es &oacute;bice para que reconozca la influencia que tienen las religiones en todas las sociedades y la <em>auctoritas</em> que suele reconocerse a los pont&iacute;fices, incluso cuando, como ha sucedido con Francisco, no siempre <em>&ldquo;tra il dire&rdquo; </em> haya llegado <em>&ldquo;il fare&rdquo;.</em>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No dudo de la preocupaci&oacute;n sincera de Le&oacute;n XIII por las inhumanas condiciones de vida de los trabajadores de finales del XIX, pero su principal motivaci&oacute;n fue ofrecer un marco ideol&oacute;gico con el que responder a los movimientos revolucionarios y a la fuerza del socialismo que amenazaba con seducir a los creyentes. Lo deja claro desde la primera frase de la enc&iacute;clica: &ldquo;Despertado el prurito revolucionario que desde hace ya tiempo agita a los pueblos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de considerarse el eje sobre el que luego se vertebrar&iacute;a la doctrina social de la iglesia, la acogida de la '<em>Rerum Novarum' </em>en el mundo cat&oacute;lico fue desde el principio diversa y conflictiva. Tanto que, 10 a&ntilde;os despu&eacute;s, el propio Le&oacute;n XIII sinti&oacute; la necesidad de publicar la enc&iacute;clica '<em>Graves de communi</em>' para sentar doctrina sobre la &uacute;nica interpretaci&oacute;n aut&eacute;ntica. En este sentido es sugerente la definici&oacute;n que realiza de la <em>&ldquo;</em>democracia cristiana<em>&rdquo;</em> en contraposici&oacute;n a la democracia social.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Luego, la evoluci&oacute;n a lo largo del siglo XX no ha sido precisamente pac&iacute;fica. Baste recordar el conflicto con la &ldquo;teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n&rdquo; desautorizada por Juan Pablo II en su enc&iacute;clica '<em>Sollicitudo rei sociales' </em>siguiendo las instrucciones establecidas unos a&ntilde;os antes por la Sagrada Congregaci&oacute;n de la Doctrina de la Fe, presidida entonces por Ratzinger, el futuro papa Benedicto XVI.
    </p><p class="article-text">
        En esa dial&eacute;ctica entre continuidad y renovaci&oacute;n de las sucesivas enc&iacute;clicas que actualizaron la doctrina social de la iglesia, no est&aacute; de m&aacute;s recordar las coincidencias entre el final del siglo XIX y la actualidad. Ambos momentos comparten, salvando muchas distancias, los impactos de las innovaciones tecnol&oacute;gicas en la sociedad y la crisis que provocan en instituciones y estructuras de mediaci&oacute;n social. Lo explicita as&iacute; la '<em>Rerum Novarum'</em>: &ldquo;Disueltos en el pasado siglo los antiguos gremios de artesanos, sin apoyo que viniera a llenar su vac&iacute;o, desentendi&eacute;ndose las instituciones p&uacute;blicas y las leyes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque no se puede analizar la '<em>Rerum Novarum' </em>con la mirada de hoy, 134 a&ntilde;os despu&eacute;s, quiz&aacute;s su relectura pueda ofrecernos algunas pistas. Le&oacute;n XIII rechaza la lucha de clases, a la que califica de &ldquo;mal capital&rdquo; y promueve la colaboraci&oacute;n entre ellas. Lo hace a partir de una defensa muy contundente de la propiedad privada, utilizando el nombre de Dios, para reforzar su compatibilidad con la naturaleza y el derecho natural. Aunque a continuaci&oacute;n plantea la necesidad de que su ejercicio debe atender al bien com&uacute;n. Un l&iacute;mite que hoy recogen algunas constituciones, entre ellas la espa&ntilde;ola, y que los fundamentalistas de la propiedad privada, entre los cuales se encuentran significativos cat&oacute;licos con poder econ&oacute;mico y pol&iacute;tico, ignoran obstinadamente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sobre el trabajo aporta tres reflexiones de plena actualidad. La dignidad del trabajo impide que este pueda regirse exclusivamente por las reglas del mercado, como si de una mercanc&iacute;a m&aacute;s se tratara. Rechaza la huelga por considerarla expresi&oacute;n de lucha de clases y destructora del derecho a la propiedad. En cambio, reconoce el derecho de asociaci&oacute;n de los obreros, en consonancia con el clima social que se abr&iacute;a paso, no sin dificultades.
    </p><p class="article-text">
        A finales del XIX algunos estados europeos estaban transitando desde la consideraci&oacute;n del sindicalismo y la negociaci&oacute;n colectiva como delitos, penados con c&aacute;rcel por considerar que eran &ldquo;maquinaciones para alterar el libre precio de las cosas&rdquo;, a su reconocimiento legal. En Espa&ntilde;a los sindicatos pasaron, despu&eacute;s de largas luchas, del c&oacute;digo penal a ver avalada su creaci&oacute;n por la Ley de asociaciones de 1887. Luego el futuro no fue nada f&aacute;cil ni pac&iacute;fico y a pesar de los muchos avances conseguidos a&uacute;n hoy, desde diferentes frentes, se impugna la funci&oacute;n de los sindicatos o se impide su actuaci&oacute;n libre.
    </p><p class="article-text">
        La '<em>Rerum Novarum' </em>tambi&eacute;n realiza una modesta defensa del estado de bienestar. Lo hace unos a&ntilde;os despu&eacute;s de que, entre 1883 y 1889, Bismarck aprobara leyes que crearon el seguro de enfermedad, el de accidentes y el de vejez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este incipiente sistema de seguridad social que fue calificado por el &ldquo;canciller de hierro&rdquo; de cristiandad pr&aacute;ctica compart&iacute;a con la enc&iacute;clica de Le&oacute;n XIII la misma motivaci&oacute;n. Desactivar la fuerza social que estaban adquiriendo los movimientos revolucionarios y los partidos socialistas. Confirmando una vez m&aacute;s que para transformar la sociedad no basta con grandes ideas y buenos prop&oacute;sitos, es necesaria la fuerza social que intimide socialmente a los poderosos y les conduzca al prop&oacute;sito de enmienda.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido es ilustrativa la reflexi&oacute;n que hace Le&oacute;n XIII sobre las jerarqu&iacute;as sociales, que seg&uacute;n su enc&iacute;clica responden al orden natural de las cosas. Su defensa a ultranza del respeto a la autoridad pol&iacute;tica, que la iglesia cat&oacute;lica comparte con otras religiones, tiene similitudes con el orden social promovido por el confucionismo, tan querido hoy por los dirigentes de la Rep&uacute;blica Popular China.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si algo demuestran estos 134 a&ntilde;os es que el futuro no est&aacute; escrito, lo construimos las personas colectivamente en sociedad. El futuro no est&aacute; en manos de dioses, reyes ni tribunos, tampoco de un determinismo tecnol&oacute;gico que algunos identifican mec&aacute;nicamente con el progreso, en un ejercicio de papanatismo tecno-optimista, y otros con un catastrofismo tecnol&oacute;gico que conduce a la resignaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una renovada '<em>Rerum Novarum'</em>, si quiere dejar huella, deber&iacute;a afrontar algunos de los actuales retos civilizatorios. Comenzando por profundizar en los l&iacute;mites de la propiedad privada cuando su ejercicio entra en conflicto con derechos fundamentales de las personas, como sucede hoy con la vivienda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n en su defensa de una libertad que no puede auspiciar el nihilismo y que solo es libertad si puede ejercerse en comunidad, lo que sintoniza con las cr&iacute;ticas que la '<em>Rerum Novarum' </em>hizo del liberalismo econ&oacute;mico a ultranza.
    </p><p class="article-text">
        Una nueva enc&iacute;clica deber&iacute;a abordar el tratamiento que debe darse a los bienes comunes. Lo hizo el papa Francisco en '<em>Laudatio si' </em>con relaci&oacute;n a la naturaleza y el medio ambiente. Ahora toca hacerlo con los datos, esos nuevos yacimientos de riqueza que est&aacute;n en la base de la inmensa concentraci&oacute;n de poder econ&oacute;mico y pol&iacute;tico de un tecno-feudalismo que amenaza con dejar en papel mojado todos los derechos individuales y colectivos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En relaci&oacute;n con la inmigraci&oacute;n, no basta con hacer un llamamiento a que las personas inmigrantes sean tratadas como seres humanos. Resulta imprescindible abordar el reto que comportan las sociedades postnacionales, en las que solo se reconocen derechos a los nacionales de los estados, mientras se niegan a personas que ostentan la condici&oacute;n de ciudadan&iacute;a, pero no la nacionalidad. Mientras, al mismo tiempo, se permite a los inmigrantes ricos la compra de derechos en el mercado.
    </p><p class="article-text">
        En consonancia con su tiempo y el papel disciplinador que siempre ha ejercido la religi&oacute;n para el sostenimiento del orden patriarcal, Le&oacute;n XIII defiende la potestad paternal y rechaza la intromisi&oacute;n de la sociedad en la vida de las familias. Este es quiz&aacute;s el <em>aggiornamento</em> m&aacute;s profundo que deber&iacute;a abordar una renovada '<em>Rerum Novarum'.</em>
    </p><p class="article-text">
        Nadie est&aacute; exento de contradicciones y el que lo pretenda que tire la primera piedra. Pero, a diferencia de la <em>potestas </em>que nace del poder que da la fuerza, la <em>auctoritas</em> requiere de una m&iacute;nima coherencia entre las palabras y los hechos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Resulta dif&iacute;cil pensar que una nueva enc&iacute;clica pueda ostentar autoridad moral en la denuncia de las desigualdades, si se contin&uacute;a defendiendo una discriminaci&oacute;n tan profunda de la mitad de la humanidad, las mujeres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estaremos atentos. Aunque el nuestro es un mundo cada vez m&aacute;s secularizado, las palabras de Le&oacute;n XIV pueden tener una significativa incidencia en los debates ideol&oacute;gicos que est&aacute;n marcando el siglo XXI.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Coscubiela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/rerum-novarum-renovada_129_12297712.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 May 2025 20:37:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Una 'Rerum Novarum' renovada?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Papa León XIV,Capitalismo,Inmigración,Igualdad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Chamanes del miedo y la culpa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/chamanes-miedo-culpa_129_12168101.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a1e75869-a9ef-4c01-9bc2-c619d09a783d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Chamanes del miedo y la culpa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que me parece más grave para la democracia es el uso del miedo como estrategia comunicativa para conseguir una adhesión acrítica a las propuestas de rearme. Y de la culpa para acorralar a los discrepantes</p></div><p class="article-text">
        Desde el origen de los tiempos el miedo y la culpa han sido utilizados como instrumentos de poder para mantener el orden social.
    </p><p class="article-text">
        La culpa creci&oacute; y se convirti&oacute; en el gran mecanismo de control social de las religiones monote&iacute;stas. El miedo es incluso anterior. Aparece con los primeros sentimientos religiosos a los que Fred&eacute;ric Lenoir califica de cham&aacute;nicos en su 'Breve tratado de historia de las religiones'. Los fen&oacute;menos naturales, incomprensibles para los primeros humanos, eran desencadenantes de miedos, al tiempo que venerados. Luego, el miedo a los dioses fue uno de los pilares del orden de las sociedades que nacieron con la revoluci&oacute;n neol&iacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces miedo y culpa han formado parte del poder de persuasi&oacute;n de todas las religiones y de todos los constructos ideol&oacute;gicos. Y as&iacute; han llegado activos a nuestra era. Lo estamos comprobando estas &uacute;ltimas semanas. Trump utiliza el miedo en su estrategia de imposici&oacute;n de la fuerza bruta como &uacute;nica norma. Al tiempo que culpabiliza a las v&iacute;ctimas de sus acciones de los abusos que &eacute;l comete.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desgraciadamente, tambi&eacute;n estamos asistiendo a un uso desinhibido del miedo por parte de la Comisi&oacute;n Europea y de algunos mandatarios de los estados miembros. Para los que creemos que Europa debe ser la alternativa a este caos civilizatorio, es frustrante comprobar que se est&aacute; utilizando el miedo como mecanismo de persuasi&oacute;n para buscar una adhesi&oacute;n acr&iacute;tica a la escalada belicista, que lo es por muchos eufemismos que se utilicen para nombrarla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No niego que el riesgo de ataque de Rusia sobre otros pa&iacute;ses lim&iacute;trofes sea real. Ser&iacute;a ingenuo e irresponsable ignorarlo despu&eacute;s de la invasi&oacute;n de Ucrania. Otra cosa es la dimensi&oacute;n y alcance real de ese riesgo, pero las dudas sobre la capacidad de Rusia no pueden ser la coartada para minimizar el riesgo. Tampoco para ignorar otras fuentes de inseguridad, como la dependencia energ&eacute;tica o el control oligopol&iacute;stico de los datos y su uso para desestabilizar las democracias.
    </p><p class="article-text">
        No negar esos riesgos no deber&iacute;a hacernos comulgar con ruedas de molino o <em>kits</em> de supervivencia. Esa es la sensaci&oacute;n que tengo al ver el relato que se est&aacute; imponiendo para buscar el apoyo de la ciudadan&iacute;a a las propuestas de <em>rearme.</em>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ya se ha escrito mucho y bien en estas p&aacute;ginas sobre la confusi&oacute;n deliberada entre los conceptos de autonom&iacute;a estrat&eacute;gica, defensa europea y rearme militar. Y de las diferentes orientaciones pol&iacute;ticas que comporta fijar la mirada en uno u otro reto.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n sobre la incongruencia que supone apostar por el rearme de Europa sin avanzar en la confluencia y coordinaci&oacute;n de los diferentes ej&eacute;rcitos. Si de verdad se quiere defensa europea necesitamos gobernanza europea. La historia nos explica que los estados nacionales se consolidaron a partir del monopolio de tres instrumentos clave: moneda com&uacute;n, fronteras sobre un territorio y ej&eacute;rcito propio. Como la vida est&aacute; llena de contradicciones quiz&aacute;s una defensa com&uacute;n sea el tortuoso camino para avanzar en la construcci&oacute;n pol&iacute;tica de la UE, pero esta apuesta no parece en el 'Libro Blanco de la Defensa' presentado por la Comisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Son muchas las voces que advierten de la trampa que supondr&iacute;a aumentar el gasto militar, sin m&aacute;s, canalizando este esfuerzo presupuestario hacia la compra a empresas de EEUU, cuyo presidente no duda en amenazar con apropiarse, por las buenas o las malas, de una parte, del territorio europeo. Con un ruidoso silencio de la OTAN que se parece mucho a una adhesi&oacute;n t&aacute;cita.
    </p><p class="article-text">
        Siendo preocupantes estas incongruencias en la respuesta europea, lo que me parece m&aacute;s grave para la democracia es el uso del miedo como estrategia comunicativa para conseguir una adhesi&oacute;n acr&iacute;tica a las propuestas de rearme. Y de la culpa para acorralar a los discrepantes. Miedo y culpa se est&aacute;n utilizando una vez m&aacute;s para reforzar la idea de que no hay alternativa. La vieja TINA (There is no alternative) que tan determinante fue a finales del siglo XX para imponer la hegemon&iacute;a ideol&oacute;gica de un neoliberalismo corrosivo para la democracia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El miedo es un buen aliado del mercado, solo hace falta ver c&oacute;mo los mercaderes del miedo han copado una gran parte del mercado publicitario y de la opini&oacute;n publicada para vendernos -literalmente- seguridad. Pero el miedo y la culpa se llevan fatal con la democracia, son incompatibles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En unos momentos en que el miedo al futuro act&uacute;a como factor corrosivo de las sociedades, en que los miedos est&aacute;n siendo utilizados por las diversas extremas derechas en sus estrategias de erosi&oacute;n de las democracias desde dentro, es una grave irresponsabilidad usar el miedo para hacer avanzar las propuestas de rearme y utilizar la culpa para acallar dudas y discrepancias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En un contexto en el que no hay certezas y mucho menos verdades absolutas todo puede y debe ser discutido, sin tab&uacute;s. La sociedad europea se merece una reflexi&oacute;n serena y un debate maduro sobre c&oacute;mo afrontar la grave crisis civilizatoria en la que estamos inmersos. Para mantener esta conversaci&oacute;n democr&aacute;tica debemos desactivar el miedo y la culpa como estrategia de persuasi&oacute;n y sobre todo acallar a sus chamanes.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Coscubiela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/chamanes-miedo-culpa_129_12168101.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Mar 2025 21:43:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Chamanes del miedo y la culpa]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué hacer ante el riesgo de caos civilizatorio?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/riesgo-caos-civilizatorio_129_12122645.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/73b2fd64-8dfa-4bc4-a508-ab637b622293_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué hacer ante el riesgo de caos civilizatorio?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La fuerza del multilateralismo y de las normas comunes, con todas sus imperfecciones en el diseño y la hipocresía en su aplicación, está siendo sustituida por la imposición autoritaria y sobre todo desacomplejada y obscena de la fuerza como única norma</p></div><p class="article-text">
        Las evidencias sobre la crisis de la democracia nos desbordan y, si quedaban dudas, la irrupci&oacute;n de Trump en la cacharrer&iacute;a global las ha disipado. Se trata de una realidad hiperdiagnosticada en sus efectos, pero a&uacute;n no tenemos respuestas para los interrogantes clave &iquest;A qu&eacute; democracia nos referimos? &iquest;Cu&aacute;l es la naturaleza de esta crisis? &iquest;Cu&aacute;les son las causas?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pueden parecerlo, pero no son preguntas balad&iacute;es. Le hemos llamado democracia a realidades que hoy no reconocemos como tal. La elogiada democracia estadounidense naci&oacute; en convivencia y connivencia con el esclavismo. La ensalzada democracia liberal niega derechos, como el voto, a muchas personas por el hecho de no ser nacionales del estado del que son ciudadanos. En una reconstruida democracia postnacional esta discriminaci&oacute;n nos parecer&aacute; tan incomprensible como la exclusi&oacute;n de las mujeres en el llamado &ldquo;sufragio universal&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las democracias que hoy est&aacute;n en proceso de &ldquo;extinci&oacute;n&rdquo;, en expresi&oacute;n de Steven Forti, son las que hemos construido en el marco hist&oacute;rico de las sociedades industrialistas y los estados naci&oacute;n, en una parte del mundo. Este h&aacute;bitat est&aacute; desapareciendo acelerada y traum&aacute;ticamente. Las personas, organizaciones e instituciones que lo habitamos nos sentimos tan inadaptadas como los osos panda ante la deforestaci&oacute;n de los bosques de bamb&uacute;. Esta es la naturaleza de la crisis de nuestra democracia.
    </p><p class="article-text">
        Para construir respuestas resulta imprescindible disponer de un diagn&oacute;stico compartido sobre sus causas. A&uacute;n no lo tenemos. Al ser un proceso hiperacelerado y global que se expresa localmente de m&uacute;ltiples y contradictorias maneras, estamos desconcertados. En nuestras reflexiones abusamos de las explicaciones moralistas, construimos nuestros an&aacute;lisis a partir de la b&uacute;squeda de culpas y culpables. En palabras de Daniel Innerarity le prestamos m&aacute;s atenci&oacute;n a los malos de la democracia que a los males. Esta densa niebla moralizante nos impide ver las causas profundas.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de a&ntilde;os incomprensiblemente ignorada, hemos identificado la desigualdad social, en sus m&uacute;ltiples manifestaciones, como una de las principales causas de la crisis de la democracia. A los impactos materiales provocados por una globalizaci&oacute;n profundamente desigualitaria se le unen otros, de naturaleza emocional, que nacen de nuestra inadaptaci&oacute;n a las disrupciones en marcha.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La melancol&iacute;a por la p&eacute;rdida ocupa un lugar destacado. La p&eacute;rdida &ndash;real o percibida&ndash; de estatus econ&oacute;mico, p&eacute;rdida de horizontes y de expectativas. P&eacute;rdida de la familia patriarcal y del papel del hombre <em>viril. </em>P&eacute;rdida de las ra&iacute;ces de nuestra tierra, de la patria, de la tribu en sus diferentes expresiones, de los valores de <em>siempre</em>, del orden &ldquo;natural&rdquo; de las cosas. Es la misma &ldquo;pureza perdida del pasado&rdquo; que seg&uacute;n Irene Vallejo sintieron en la antig&uuml;edad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los miedos ante tantas inseguridades materiales y emocionales juegan tambi&eacute;n un papel importante. Este es la gran arma com&uacute;n de las diversas extremas derechas. Nos conducen, a trav&eacute;s del determinismo fatalista, a la resignaci&oacute;n. La estrategia intimidatoria de Trump tiene esa l&oacute;gica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ante desigualdades, frustraciones, malestares y miedos, la ciudadan&iacute;a responde ajustando cuentas con los que considera <em>culpables.</em> Y apoyando a quienes se presentan como sus vengadores y se ofrecen como alternativa, con un autoritarismo tecnocr&aacute;tico que alardea de eficacia frente a la incapacidad de los sistemas democr&aacute;ticos. Es una de las &ldquo;revanchas&rdquo; que describe Andrea Rizzi.
    </p><p class="article-text">
        Sin restarles importancia, todos estos factores son m&aacute;s efectos que causas. Para entender las ra&iacute;ces profundas de la crisis de la democracia resulta &uacute;til echar una mirada a la historia. En las grandes disrupciones de &eacute;poca siempre han confluido, en su origen, una tr&iacute;ada bien conocida por la humanidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Innovaciones tecnol&oacute;gicas que subvierten el orden socioecon&oacute;mico existente, el largo parto &ndash;con ces&aacute;rea&ndash;de un nuevo marco institucional y la ideolog&iacute;a que lo promueve y sustenta. Todo ello, acompa&ntilde;ado de diferentes formas de violencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nuestro tiempo sigue estas pautas. La digitalizaci&oacute;n ha sido clave para la irrupci&oacute;n de una econom&iacute;a hiperglobalizada que ha roto las costuras de las democracias de los estados naci&oacute;n. El desequilibrio de fuerzas entre un capital global de un lado y unas fuerzas de trabajo y sociedades nacionales de otro est&aacute; en el origen de las desigualdades y de las dificultades para hacerles frente. Lo mismo sucede con el desequilibrio de poder que genera el desajuste entre los r&aacute;pidos tiempos digitales en que se mueve la econom&iacute;a y la lentitud anal&oacute;gica con la que se mueven las sociedades, que las hace ir siempre a remolque.
    </p><p class="article-text">
        Si en otros momentos la reacci&oacute;n frente a la desigualdad fueron las luchas colectivas, hoy priman respuestas individualistas y tribales, de la mano del agravio comparativo. Ante ello buscamos culpables y nos culpabilizamos. Obviamos que esta es una de las consecuencias de la digitalizaci&oacute;n, que, al facilitar la segregaci&oacute;n de condiciones de trabajo y vida, dificulta la vertebraci&oacute;n de intereses y propicia el conflicto entre identidades.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El resultado de todo ello es desorden y descomposici&oacute;n pol&iacute;tica, debilitamiento de las organizaciones colectivas como espacios de socializaci&oacute;n. La doble crisis, de funci&oacute;n social y de modelo de negocio, de los medios de comunicaci&oacute;n tiene su origen en el impacto de la digitalizaci&oacute;n. El uso de algoritmos es determinante en la creaci&oacute;n de burbujas cognitivas que erosionan los pilares de los sistemas democr&aacute;ticos. La crisis de la democracia es sobre todo la crisis de las estructuras de mediaci&oacute;n social construidas durante siglos para <em>civilizar</em> los brutales impactos de la incipiente sociedad industrial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este nuevo <em>(des)orden</em> se sustenta ideol&oacute;gicamente en una idea de <em>libertad liberticida</em> que niega la comunidad (De Ayuso a J.D. Vance) y en la mercantilizaci&oacute;n de todas las relaciones sociales y pol&iacute;ticas. Todo, hasta los derechos humanos, es susceptible de ser transaccionado en el mercado. Ya hablamos de democracias transaccionales.
    </p><p class="article-text">
        El proceso de globalizaci&oacute;n desigualitaria, insostenible social y ambientalmente, ha entrado en descomposici&oacute;n. Nos lo advirti&oacute; Dani Rodrik con su trilema. Globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica, soberan&iacute;a nacional y democracia no pueden coexistir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La alternativa que, de momento, se est&aacute; imponiendo consiste en sacrificar la democracia. Lo comprobamos con la transformaci&oacute;n de sistemas democr&aacute;ticos en modelos de autoritarismo competitivo o claramente autocr&aacute;ticos. La inteligencia artificial y su control oligopol&iacute;stico por las grandes tecnol&oacute;gicas propicia una gran concentraci&oacute;n de poder econ&oacute;mico y pol&iacute;tico que debilita la democracia y es una fuente de desigualdades de todo tipo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este proceso disruptivo avanza un modelo de reglobalizaci&oacute;n en el que resurgen los imperios y sus reglas de juego. La fuerza del multilateralismo y de las normas comunes, con todas sus imperfecciones en el dise&ntilde;o y la hipocres&iacute;a en su aplicaci&oacute;n, est&aacute; siendo sustituida por la imposici&oacute;n autoritaria y sobre todo desacomplejada y obscena de la fuerza como &uacute;nica norma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ante ello debemos evitar los an&aacute;lisis deterministas que nos conducen a la par&aacute;lisis y la resignaci&oacute;n. Ni el futuro que dibujan los tecno optimistas ni el de los fatalistas est&aacute; escrito. Las investigaciones hist&oacute;ricas de Acemoglu y Johnson nos confirman que, despu&eacute;s de momentos de desconcierto y grandes destrozos, la humanidad ha sabido reconstruir nuevas formas de control social de la tecnolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Recomponer civilizatoriamente el actual caos democr&aacute;tico no ser&aacute; f&aacute;cil ni r&aacute;pido. Estamos obligados a dar respuestas a corto plazo porque a largo, todos muertos. Pero no basta con pol&iacute;ticas de resistencia, urge al mismo tiempo construir un proyecto que movilice la esperanza. Como el papel lo aguanta todo, me atrevo a apuntar algunos mimbres.
    </p><p class="article-text">
        Debemos otorgar, con las consecuencias que de ello se derivan, la condici&oacute;n de <em>comunes</em> a bienes vitales para la humanidad como el medio ambiente o los datos. Urge gobernar democr&aacute;ticamente la digitalizaci&oacute;n con un control de su materia prima, los datos, para evitar que el oligopolio de los tecno-plut&oacute;cratas act&uacute;e como arma de destrucci&oacute;n masiva de libertades e igualdad. Necesitamos construir nuevas estructuras de mediaci&oacute;n social con capacidad de revertir las desigualdades en las nuevas sociedades postnacionales. Debemos reapropiarnos ideol&oacute;gicamente de la idea de libertad, secuestrada hoy por los mercantilistas liberticidas.
    </p><p class="article-text">
        Queda por responder la pregunta del mill&oacute;n. &iquest;Y esto, qui&eacute;n lo hace? Aunque hoy cueste imaginarlo, Europa puede y ha de jugar un papel relevante. Disponemos de la palanca m&aacute;s potente, un ideal de civilizaci&oacute;n, con todas sus incongruencias pero tambi&eacute;n sus potencialidades.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Coscubiela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/riesgo-caos-civilizatorio_129_12122645.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 Mar 2025 20:53:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué hacer ante el riesgo de caos civilizatorio?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Enseñanzas históricas del Salario Mínimo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ensenanzas-historicas-salario-minimo_129_12072435.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c3e8841c-a0ad-4a4b-adef-a8b057e16842_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x808y241.jpg" width="1200" height="675" alt="Enseñanzas históricas del Salario Mínimo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es una barbaridad que, al no modificar este mínimo exento, las personas perceptoras del salario mínimo pasen a soportar un tipo marginal (lo que se paga por el último tramo del aumento del SMI, que son 50 euros) del 46,8%, muy por encima del que aportan las rentas más altas</p></div><p class="article-text">
        La historia y evoluci&oacute;n del salario m&iacute;nimo desde 1963 nos ofrece importantes ense&ntilde;anzas de las que deber&iacute;amos aprender si se quiere abordar con acierto el actual conflicto sobre la fiscalidad que debe aplicarse a sus perceptores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante estas seis d&eacute;cadas, el salario m&iacute;nimo ha reflejado con nitidez el conflicto entre concepciones socioecon&oacute;micas confrontadas ideol&oacute;gicamente. Al mismo tiempo que ha sido el terreno propicio para un tacticismo pol&iacute;tico extremo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De la lectura de la exposici&oacute;n de motivos del Decreto de 1963, que lo fij&oacute; por primera vez, se desprende la concepci&oacute;n asistencial que ten&iacute;a el r&eacute;gimen franquista del salario m&iacute;nimo. Se calcul&oacute;, con los m&eacute;todos rupestres de entonces, que afectaba solo al 8% de las personas trabajadoras que cobraban por debajo de las 1.800 pesetas mensuales (10,8 euros). Luego no se actualiz&oacute; hasta 1970 y m&aacute;s tarde en 1975 y 1976, en plena espiral inflacionista que super&oacute; el 20%.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No fue hasta la aprobaci&oacute;n del Estatuto de los Trabajadores en 1980 cuando el salario m&iacute;nimo adquiri&oacute; la condici&oacute;n de derecho de los trabajadores y su fijaci&oacute;n anual una obligaci&oacute;n del gobierno. Aunque, desde sus inicios fue una obligaci&oacute;n incumplida. Nunca se lleg&oacute; a aplicar la revisi&oacute;n semestral prevista en el art&iacute;culo 27 del Estatuto en los supuestos de incumplimiento en las previsiones del IPC.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os, las subidas del salario m&iacute;nimo quedaron por debajo de la evoluci&oacute;n del IPC, con la consiguiente p&eacute;rdida de poder adquisitivo de los salarios m&aacute;s bajos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A ello contribuy&oacute; la hegemon&iacute;a ideol&oacute;gica del neoliberalismo que, con sus an&aacute;lisis teol&oacute;gicos, afirmaba como dogma de fe que una mejora de los salarios y los derechos sociales perjudicaba la econom&iacute;a y destru&iacute;a empleo. En la medida que el salario m&iacute;nimo adem&aacute;s de ser una pol&iacute;tica de rentas tambi&eacute;n incid&iacute;a en el acceso a las prestaciones sociales los incentivos para su congelaci&oacute;n o reducci&oacute;n en t&eacute;rminos reales eran muy poderosos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tanto que los gobiernos socialistas se apuntaron a esa indistinci&oacute;n ideol&oacute;gica del Consenso de Washington. Prueba de ello es que durante los gobiernos de Felipe Gonz&aacute;lez solo en 1990 y 1991 la actualizaci&oacute;n del salario m&iacute;nimo super&oacute; la inflaci&oacute;n. Una p&eacute;rdida del poder adquisitivo que continu&oacute; durante los gobiernos de Aznar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El resultado es que durante d&eacute;cadas el salario m&iacute;nimo tuvo un impacto residual en t&eacute;rminos de rentas. Beneficiaba a muy pocas personas, las que estaban por debajo del umbral de la pobreza severa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El salario m&iacute;nimo volvi&oacute; a ser protagonista del debate pol&iacute;tico en 2004, cuando el candidato Zapatero se comprometi&oacute; a aumentarlo desde los 460 euros hasta los 600 mensuales. Un compromiso electoral atrevido y rupturista, que luego tuvo que modular y mucho al acceder a la Moncloa. Esos 600 no llegaron hasta el 2009, despu&eacute;s de su segunda victoria electoral. Luego, durante la gran recesi&oacute;n, se volvi&oacute; a las andadas de reducci&oacute;n en t&eacute;rminos reales del salario m&iacute;nimo. Con Zapatero y con Rajoy.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo m&aacute;s trascendente de aquel compromiso es que, despu&eacute;s de las elecciones, alguien cay&oacute; en la cuenta de que una subida de esa envergadura comportaba un aumento importante del gasto p&uacute;blico, en la medida que el acceso a muchas prestaciones sociales y su cuant&iacute;a estaban vinculadas al importe del salario m&iacute;nimo. Una subida de esa intensidad comportaba de manera autom&aacute;tica (tomen nota del concepto autom&aacute;tico) un aumento del gasto p&uacute;blico en prestaciones sociales&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para evitar este efecto colateral no previsto se cre&oacute; el IPREM (Indicador P&uacute;blico de Rentas de Efectos M&uacute;ltiples) que pas&oacute; a sustituir al salario m&iacute;nimo como par&aacute;metro para el acceso a muchas prestaciones sociales. A partir de 2005 el IPREM (469,80) comenz&oacute; a distanciarse del Salario M&iacute;nimo (513&#8239;) que hab&iacute;a tenido dos subidas en julio 2004 y enero 2005.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es evidente que el IPREM no es fruto de una reflexi&oacute;n sobre pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, sino de la necesidad de ofrecer una respuesta t&aacute;ctica a un efecto imprevisto de una promesa electoral.&nbsp;El resultado es que aquella respuesta tacticista del 2004 se ha convertido en un instrumento de control del gasto p&uacute;blico y devaluaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas sociales. Lo que en 2005 era un diferencial entre salario m&iacute;nimo e IPREM de 43 &euro; al mes, hoy se ha convertido en un diferencial de 584, la diferencia entre los 1.184 del SMI y los 600 congelados desde el 2023 del IPREM, por tener los PGE prorrogados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El impacto en t&eacute;rminos de pol&iacute;ticas sociales es muy regresivo. Baste recordar que el acceso a muchas prestaciones sociales (vivienda p&uacute;blica, asistencia jur&iacute;dica gratuita, bono el&eacute;ctrico entre otras) viene determinado por el umbral del IPREM. Tambi&eacute;n sus cuant&iacute;as, por ejemplo, el subsidio asistencial de desempleo est&aacute; fijado en el 80% del IPREM.
    </p><p class="article-text">
        Disputa ideol&oacute;gica y tacticismo se volvieron a encontrar con la constituci&oacute;n del primer gobierno de coalici&oacute;n en 2019. Es bien conocido, aunque no tengo claro que suficientemente valorado, que durante estos a&ntilde;os el salario m&iacute;nimo ha tenido un aumento espectacular del 61% (desde los 735,9 del 2018 hasta los 1.184 del 2025).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s lo m&aacute;s importante, adem&aacute;s de mejorar la vida de las personas, sea que estas subidas han desmentido las previsiones catastrofistas para el empleo y la econom&iacute;a de la patronal, las derechas pol&iacute;ticas y algunos terminales acad&eacute;micos. Tambi&eacute;n ha aliviado las actitudes timoratas e indistintas de los miembros del PSOE en el gobierno de coalici&oacute;n, aunque viendo la ostentaci&oacute;n que ahora hacen de ellas, nadie lo dir&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De la misma manera que en 2004 no se pens&oacute; en el impacto que tendr&iacute;a la mejora del salario m&iacute;nimo en el volumen del gasto social, parece que en 2019 tampoco se calibr&oacute; el impacto que tendr&iacute;a adaptar &ldquo;autom&aacute;ticamente&rdquo; los m&iacute;nimos exentos del IRPF a la subida del salario m&iacute;nimo. Y si se pens&oacute; en ello nada se ha hecho durante estos seis a&ntilde;os para un debate riguroso sobre el tema.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En estas estamos. Creo que es el momento de dejar claro que las mejoras del salario m&iacute;nimo no pueden suponer una elevaci&oacute;n autom&aacute;tica del m&iacute;nimo exento del IRPF. Al menos por tres razones, supone una reducci&oacute;n en la aportaci&oacute;n fiscal de todos los tramos de renta, incluidas las m&aacute;s altas que son las que proporcionalmente menos contribuyen, comporta una reducci&oacute;n de ingresos fiscales que se necesitan para atender a m&uacute;ltiples necesidades sociales y reclamaciones -no siempre justas- de muchos colectivos. Adem&aacute;s, supone un desincentivo indirecto a sucesivas mejoras del salario m&iacute;nimo. Pretender que se mantenga esta automaticidad entre el importe del salario m&iacute;nimo y el m&iacute;nimo exento del IRPF es algo m&aacute;s que un error.
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n deber&iacute;amos tener claro que es una barbaridad que, al no modificar este m&iacute;nimo exento, las personas perceptoras del salario m&iacute;nimo pasen a soportar un tipo marginal (lo que se paga por el &uacute;ltimo tramo del aumento del SMI, que son 50) del 46,8%, muy por encima del que aportan las rentas m&aacute;s altas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Parece obvio que necesitamos una profunda reforma fiscal que aborde las ineficiencias e inequidades sociales de un sistema fiscal construido a retales y a golpe de presiones y de tacticismo. No solo en la vertiente de ingresos, tambi&eacute;n en la de gastos, que tiene un efecto redistributivo mayor. Estar&iacute;a bien que se aprovechara el momento para debatir sobre el IPREM. La necesidad de esta reforma es tan obvia como que la dichosa correlaci&oacute;n de fuerzas parlamentaria no lo pone nada f&aacute;cil.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Eso obliga a hacer ahora otro apa&ntilde;o mientras no se puede abordar una reforma m&aacute;s estructural. Un remiendo que suponga desacoplar el m&iacute;nimo exento del IRPF de la evoluci&oacute;n del salario m&iacute;nimo. Y de manera simult&aacute;nea garantizar que la mejora del salario m&iacute;nimo bruto del 2025 revierte &iacute;ntegramente en los ingresos netos de sus perceptores (incluidas cotizaciones sociales, que tambi&eacute;n son salario).
    </p><p class="article-text">
        Hay propuestas t&eacute;cnica y pol&iacute;ticamente viables siempre que se atienda al huevo y no al fuero. Espero que a nadie se le haya pasado por la cabeza convertir este debate en un combate en el seno de la coalici&oacute;n de gobierno, del que han de salir ganadores y perdedores. De cometer tama&ntilde;a torpeza todos perder&iacute;an y solo ganar&iacute;an las derechas y lo que es mucho peor, la teolog&iacute;a antifiscalidad y la desafecci&oacute;n pol&iacute;tica.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Coscubiela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ensenanzas-historicas-salario-minimo_129_12072435.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Feb 2025 21:35:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Enseñanzas históricas del Salario Mínimo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Trabajar menos para vivir mejor: reivindicación de género, conquista de ciudadanía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/trabajar-vivir-mejor-reivindicacion-genero-conquista-ciudadania_129_12035307.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a812a345-3bf7-4e9b-8cf4-f77d1c98e382_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Trabajar menos para vivir mejor: reivindicación de género, conquista de ciudadanía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A pesar de los diagnósticos catastrofistas para descalificar la reforma laboral y los aumentos del salario mínimo la realidad nos dice que una parte, aunque no toda, del "milagro" económico español es resultado de la mejora de la calidad del empleo y de los salarios</p></div><p class="article-text">
        Por fin se ha aprobado el anteproyecto de ley que establece una jornada m&aacute;xima de 37,5 horas. Ahora, previos los informes preceptivos, se iniciar&aacute; la tramitaci&oacute;n parlamentaria. Su aprobaci&oacute;n no ser&aacute; f&aacute;cil, hay muchos intereses en juego y modelos socioecon&oacute;micos confrontados.
    </p><p class="article-text">
        Sin duda, se trata de una medida de gran trascendencia, con impactos sociales y econ&oacute;micos de futuro que, por definici&oacute;n, es imposible prever en todas sus dimensiones. Aunque s&iacute; se pueden anticipar algunos de sus efectos que, por la diversidad del tejido empresarial, ser&aacute;n diversos y asim&eacute;tricos. Ese deber&iacute;a ser el objetivo del debate social y pol&iacute;tico, a fin de maximizar los beneficios y minimizar los riesgos y costes que una medida de este calado siempre comporta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La ley sintoniza con una aspiraci&oacute;n que comparte la inmensa mayor&iacute;a de la ciudadan&iacute;a, en todas las CCAA -tambi&eacute;n Catalunya- y con independencia de la orientaci&oacute;n de su voto: <em>&ldquo;</em>Trabajar menos para vivir mejor&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, enlaza con una de las principales reivindicaciones y luchas del movimiento obrero. A principios de siglo XX la jornada laboral media era de 3.000 horas al a&ntilde;o. Hace 116 a&ntilde;os, Espa&ntilde;a con la huelga de La Canadiense se situ&oacute; a la vanguardia de las 8 horas diarias y 48 semanales. En 1983 se redujo la jornada m&aacute;xima a 40 semanales o su equivalente anual de 1826,27.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, la reducci&oacute;n de la jornada de trabajo se ha convertido en una reivindicaci&oacute;n que vertebra luchas sindicales y feministas que comparten horizontes de gran consenso social: la conciliaci&oacute;n, la corresponsabilidad en las tareas familiares y la apuesta por una sociedad de los cuidados. Aunque en este, como en otros muchos temas, se practica un perverso farise&iacute;smo. Los discursos van por un lado y la mayor&iacute;a de las conductas empresariales y pol&iacute;ticas p&uacute;blicas van por otro. Para algunos, la conciliaci&oacute;n est&aacute; muy bien a condici&oacute;n de que se quede en la puerta de las empresas y no cruce el umbral de los centros de trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de sentido social, la reducci&oacute;n de la jornada laboral tambi&eacute;n tiene l&oacute;gica econ&oacute;mica. A lo largo de la era industrial cada vez que se han producido innovaciones tecnol&oacute;gicas significativas la respuesta ha sido una reducci&oacute;n del tiempo de trabajo. Mayor productividad, con menos horas de trabajo y creaci&oacute;n de riqueza suficiente para construir, a partir de la fiscalidad, un estado social que ha sido el gran yacimiento de empleo del siglo XX. Este proceso virtuoso es algo que no discuten ni los m&aacute;s fervientes opositores a la reducci&oacute;n de la jornada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Existen, sin duda, importantes y poderosos argumentos en contra. Desde los m&aacute;s zafios que identifican la reducci&oacute;n legal de la jornada con el franquismo hasta los m&aacute;s rigurosos que plantean flexibilidad y gradualidad atendiendo a la diversidad de nuestro tejido econ&oacute;mico, pasando por los m&aacute;s sofisticados que incorporan la variable de la productividad. Veamos.
    </p><p class="article-text">
        En la presentaci&oacute;n de un informe del Instituto de Estudios Econ&oacute;micos (CEOE) se lleg&oacute; a afirmar que la reducci&oacute;n legal de la jornada m&aacute;xima corresponde a un modelo de relaciones laborales propio del franquismo y el falangismo. La cosa tiene guasa, porque los firmantes del informe, adem&aacute;s de socios de importantes bufetes empresariales, son catedr&aacute;ticos de Derecho del Trabajo. Despu&eacute;s de estas afirmaciones lo l&oacute;gico ser&iacute;a que renunciaran a su c&aacute;tedra y auspiciaran la desaparici&oacute;n de esta asignatura en los planes de estudio. Conviene recordar que el Derecho del Trabajo emergi&oacute; con una clara voluntad tuitiva, protectora de las personas trabajadoras, para reequilibrar unas relaciones laborales muy desequilibradas cuando se dejan al albur de las reglas del mercado de trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Esta frivolidad no merecer&iacute;a atenci&oacute;n si no fuera la coartada argumental que se utiliza para justificar la exclusi&oacute;n de la regulaci&oacute;n legal y la exclusividad de la negociaci&oacute;n colectiva en materia de jornada. Sin duda los convenios colectivos juegan una funci&oacute;n importante. No solo fijando la jornada de trabajo sino tambi&eacute;n estableciendo reglas para su aplicaci&oacute;n, distribuci&oacute;n irregular.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero eso no puede excluir la intervenci&oacute;n heter&oacute;noma -disculpen la palabreja- de los poderes p&uacute;blicos para fijar unos derechos m&iacute;nimos, en este caso una jornada m&aacute;xima. Entre otras razones porque hay trabajadores no cubiertos por la negociaci&oacute;n colectiva y sectores con un gran desequilibrio de fuerzas en su capacidad negociadora.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre los argumentos econ&oacute;micos utilizados para oponerse a esta medida, aparece una tr&iacute;ada bien conocida. El riesgo de aumento de costes laborales, ca&iacute;da de la competitividad y destrucci&oacute;n de empleo. Todo aderezado con el razonamiento de la baja productividad de las empresas espa&ntilde;olas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No deber&iacute;amos menospreciar estos factores, pero tampoco asumirlos como si fueran actos de fe, m&aacute;s propios de la teolog&iacute;a que de la econom&iacute;a. La contraposici&oacute;n entre derechos sociales y eficiencia econ&oacute;mica forma parte del pensamiento hegem&oacute;nico neoliberal de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este dogma ignora que las sociedades m&aacute;s justas son tambi&eacute;n las m&aacute;s din&aacute;micas y eficientes econ&oacute;micamente. Los datos son abrumadores y lo estamos comprobando en Espa&ntilde;a. A pesar de los diagn&oacute;sticos catastrofistas para descalificar la reforma laboral y los aumentos del salario m&iacute;nimo, la realidad nos dice que una parte, aunque no toda, del &ldquo;milagro&rdquo; econ&oacute;mico espa&ntilde;ol es resultado de la mejora de la calidad del empleo y de los salarios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta constataci&oacute;n no deber&iacute;a llevarnos a ignorar posibles efectos indeseados de esta medida. Es evidente que una reducci&oacute;n de la jornada con el mismo salario comporta un incremento de los costes laborales. Pero no lo es tanto que ello signifique una perdida autom&aacute;tica e irreversible de la competitividad. No debe obviarse el colch&oacute;n que aporta el aumento significativo de los m&aacute;rgenes empresariales de estos &uacute;ltimos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        En esta misma l&iacute;nea argumental aparecen los d&eacute;ficits de productividad y de nuevo surgen los argumentos &ldquo;cutres&rdquo;. La CEOE ha llegado a afirmar que, con nuestros niveles de productividad, la jornada laboral deber&iacute;a aumentar a 41,2 horas. O sea, una vuelta al Pleistoceno empresarial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esperemos que pronto el Consejo de la productividad nos aporte datos para poder hacer un debate riguroso. De momento lo que sabemos es que, si bien es cierto que nuestra productividad agregada es menor que la media de la UE, las diferencias sectoriales son muy importantes. Hay sectores y empresas, precisamente las que act&uacute;an en contextos de elevada competitividad global, que presentan &iacute;ndices de productividad iguales o superiores a la media europea. Curiosamente, o no tanto, son los que tienen jornadas m&aacute;s reducidas, mejores salarios y condiciones de trabajo. El milagro lo conocemos, se llama innovaci&oacute;n. Lo que nos lleva a concluir que nuestros d&eacute;ficits de productividad no son imputables al factor trabajo, sino a un capital que se est&aacute; mostrando vago en el esfuerzo inversor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es verdad que no todas las empresas est&aacute;n en id&eacute;nticas condiciones para usar estrategias de innovaci&oacute;n. Pero no se puede caer en la trampa de considerar que algunas empresas o sectores est&aacute;n condenados a no poder innovar. La innovaci&oacute;n no es solo tecnolog&iacute;a, tambi&eacute;n es innovaci&oacute;n organizativa, de procesos y de productos que se pueden implementar en todas las empresas. En este sentido el margen de mejora es inmenso, hay empresas que gestionan fatal la prestaci&oacute;n de trabajo de sus trabajadores.
    </p><p class="article-text">
        Por eso una medida de acompa&ntilde;amiento inteligente a la reducci&oacute;n de la jornada ser&iacute;a ayudar a las empresas menos preparadas -algunas pymes, aunque no todas- a recorrer el camino virtuoso de la innovaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; entra en juego una de las falacias argumentales m&aacute;s sofisticadas en relaci&oacute;n con la productividad, la que establece una relaci&oacute;n causal de direcci&oacute;n &uacute;nica. Se afirma que primero es el aumento de la productividad y luego la reducci&oacute;n del tiempo de trabajo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Discrepo, la direcci&oacute;n causal es bidireccional. Es verdad que no existe automaticidad entre aumento de costes laborales e innovaci&oacute;n, pero no lo es menos que la historia ofrece muchos ejemplos de c&oacute;mo la mejora de condiciones de trabajo, con su aumento de costes, ha actuado como un incentivo a la innovaci&oacute;n. De la misma manera que un uso extensivo y abusivo de la fuerza de trabajo desmotiva la innovaci&oacute;n, porque no se precisa para obtener grandes rentabilidades.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sobre la flexibilidad en la aplicaci&oacute;n de la jornada de trabajo la ley reconoce m&aacute;rgenes de intervenci&oacute;n a la negociaci&oacute;n colectiva y al poder organizativo de las empresas. Y respecto a la gradualidad temporal en la entrada en vigor de la medida creo que existen m&aacute;rgenes de negociaci&oacute;n para alcanzar un acuerdo social y pol&iacute;tico. Y aqu&iacute; puede estar una de las claves.
    </p><p class="article-text">
        He dejado para el final el hueso m&aacute;s dif&iacute;cil de roer, la nueva regulaci&oacute;n del control de la jornada y horarios. En una sociedad en que &ldquo;hecha la ley, hecha la trampa&rdquo;, deviene importante que existan mecanismos de control eficientes por parte de los propios trabajadores, sus representantes y la Inspecci&oacute;n de Trabajo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los abusos de las horas extras, muchas no declaradas, incluso no retribuidas, el uso fraudulento del contrato a tiempo parcial y de las horas complementarias son habituales, lo que deteriora la credibilidad de las leyes y de los derechos reconocidos. Por eso el control real y efectivo de la jornada deviene clave. Me temo que esta puede ser la principal causa de oposici&oacute;n empresarial, aunque por decoro se camufle entre argumentos m&aacute;s presentables.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El camino del anteproyecto de ley no ser&aacute; f&aacute;cil, pero merece la pena recorrerlo. Supone una conquista de ciudadan&iacute;a que viene de la mano, como en otras ocasiones, de las reivindicaciones de g&eacute;nero de las mujeres.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Coscubiela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/trabajar-vivir-mejor-reivindicacion-genero-conquista-ciudadania_129_12035307.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Feb 2025 21:04:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Trabajar menos para vivir mejor: reivindicación de género, conquista de ciudadanía]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[PP, Vox, Junts: no hay excusas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/pp-vox-junts-no-hay-excusas_129_11988601.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/59e14342-afba-48eb-9a23-2d4f09f95860_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="PP, Vox, Junts: no hay excusas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El gobierno de coalición haría bien en meditar mucho su siguiente movimiento. Si no hacen nada con celeridad se corre el riesgo de aumentar el malestar social que siempre castiga más al que gobierna, y que el PP y Junts les responsabilicen de la bajada de la pensión en la nómina de febrero o de la desaparición de las tarifas bonificadas en el transporte</p></div><p class="article-text">
        Esta semana las derechas patrias -cada uno la suya- han cruzado una frontera muy peligrosa. PP, Vox y Junts le han hecho la pinza al gobierno de coalici&oacute;n con el objetivo de erosionarlo, en el caso del PP y Vox, y para chantajearlo en el caso de Junts.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La gravedad de su actuaci&oacute;n es que el zarandeo al gobierno lo han ejecutado castigando a la ciudadan&iacute;a. No solo a los pensionistas, tambi&eacute;n a las personas m&aacute;s vulnerables que eran los principales beneficiarios del Real Decreto Ley 9/2024.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A las pocas horas de votar en contra, PP y Junts han comenzado la batalla por el relato para eludir sus responsabilidades, derivarlas hacia el gobierno de coalici&oacute;n o para diluirlas en la tramposa equidistancia del &ldquo;todos son responsables&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        PP y Junts justifican su voto en contra por la naturaleza &ldquo;&oacute;mnibus&rdquo; del Decreto Ley. Argumentan que conten&iacute;a normas muy diversas que no pod&iacute;an votarse al mismo tiempo. Aunque en el debate no concretaron los contenidos con los que discrepan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De momento esta excusa, a modo de coartada, se est&aacute; abriendo paso y gran parte de la opini&oacute;n publicada, incluida la progresista, la ha hecho suya. Hacen bien las personas progresistas en ser exquisitamente escrupulosas en la defensa de la calidad institucional. Si se quiere evitar la degradaci&oacute;n democr&aacute;tica y la desafecci&oacute;n que la acompa&ntilde;a, no se puede apoyar todo lo que hagan los gobernantes por los que sentimos simpat&iacute;as o complicidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero mi opini&oacute;n, soy consciente de que, a contracorriente, es que este no es el caso. No comparto la descalificaci&oacute;n del Decreto Ley 9/2024 por su supuesta condici&oacute;n de &oacute;mnibus. Voy a intentar explicarme, comenzando por dejar claro que tambi&eacute;n estoy en contra de esa perversa t&eacute;cnica legislativa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero no podemos quedarnos en la superficialidad del concepto &oacute;mnibus, muy manoseado en la cr&oacute;nica pol&iacute;tica. Hay que entrar a analizar en detalle su contenido. Y, en mi opini&oacute;n, los decretos ley que, en circunstancias de pr&oacute;rroga presupuestaria, suelen aprobar todos los gobiernos -estatal o auton&oacute;micos- a finales de a&ntilde;o est&aacute;n justificados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Que se me entienda, no lo defiendo con el zafio argumento de que &ldquo;ellos hacen lo mismo&rdquo;. Lo que mantengo es que este tipo de Decretos Leyes tienen su l&oacute;gica, sea cual sea el gobierno que los apruebe.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La inmensa mayor&iacute;a de las normas contenidas en el Decreto Ley contienen pr&oacute;rrogas de medidas sociales, econ&oacute;micas, tributarias o ambientales aprobadas en leyes anteriores para hacer frente a las sucesivas crisis de la Covid, el volc&aacute;n de la Palma, Ucrania, Gaza, o la Dana de Valencia, y cuya vigencia venc&iacute;a a finales de a&ntilde;o.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En condiciones normales, la pr&oacute;rroga de estas medidas suele incorporarse a la Ley de Presupuestos Generales del Estado. Pero cuando estos no se aprueban y se prorrogan los anteriores, el gobierno de turno se ve en la obligaci&oacute;n de recoger en un solo Decreto Ley estas normas para evitar que decaigan las medidas que se quiere prorrogar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si analizamos en detalle el contenido de los cinco t&iacute;tulos que contiene el Decreto Ley podemos comprobar que siguen esa l&oacute;gica, la de la pr&oacute;rroga de medidas sociales, econ&oacute;micas, tributarias y ambientales aprobadas en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. La palabra m&aacute;s utilizada es la de pr&oacute;rroga.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con una &uacute;nica excepci&oacute;n, la disposici&oacute;n adicional que acuerda el traspaso y compensaci&oacute;n de inmuebles al Partido Nacionalista Vasco que, al parecer, ya se hab&iacute;a pactado anteriormente con Rajoy. Por cierto, este es el &uacute;nico argumento que, inicialmente, el PP utiliz&oacute; para justificar su rechazo al Decreto Ley.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Junts no supieron o quisieron explicar -igual hubiera sido peor para ellos- los contenidos de los que discrepan. Lo suyo es m&aacute;s intangible, lo justifican por el supuesto incumplimiento de compromisos anteriores, aunque en el fondo es la respuesta al desaire que dicen sufrir porque Pedro S&aacute;nchez no ha aceptado reunirse con Puigdemont.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La mejor prueba de que el PP y Junts no est&aacute;n muy seguros de su coartada &ldquo;&oacute;mnibus&rdquo; es que en pocas horas han pasado de no concretar los contenidos del Decreto Ley de los que discrepan a inventarse razones, a cu&aacute;l m&aacute;s falsa y esperp&eacute;ntica. Pretenden tapar su irresponsabilidad intoxicando con mentiras a la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Como era de esperar se ha levantado un clamor social para que se resuelva pronto el desaguisado provocado por la no aprobaci&oacute;n del Decreto Ley. Este podr&iacute;a ser un efecto colateral positivo de este entuerto, que la ciudadan&iacute;a sea consciente de la importancia de las pol&iacute;ticas sociales aprobadas por el gobierno de coalici&oacute;n, que no han ca&iacute;do del cielo, de la misma manera que su no pr&oacute;rroga no es fruto de una maldici&oacute;n b&iacute;blica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para encontrar una soluci&oacute;n, que no termine en un nuevo fiasco, resulta imprescindible que PP y Junts concreten qu&eacute; contenidos comparten y de cu&aacute;les discrepan. El gobierno, al que se le reclama que tome iniciativas, y sobre todo la ciudadan&iacute;a, tienen derecho a saber si el PP y Junts aceptan o rechazan la pr&oacute;rroga de la suspensi&oacute;n de la liberalizaci&oacute;n de las inversiones extranjeras directas, acordada para evitar que fondos de inversi&oacute;n extranjeros puedan comprar a precio de saldo empresas estrat&eacute;gicas espa&ntilde;olas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n ser&iacute;a saludable que el PP y Junts le explicaran a la ciudadan&iacute;a si est&aacute;n a favor o no de la actualizaci&oacute;n y aumento para el 2025 de las entregas a cuenta de la liquidaci&oacute;n definitiva de recursos a las CCAA y administraciones locales. Y por supuesto, tenemos derecho a saber si PP y Junts est&aacute;n a favor o en contra de la pr&oacute;rroga del impuesto extraordinario a entidades financieras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las personas m&aacute;s vulnerables tienen derecho a saber si el PP y Junts consideran necesaria o no la pr&oacute;rroga de la suspensi&oacute;n de los desahucios y cortes de suministros b&aacute;sicos de personas en situaci&oacute;n de vulnerabilidad social.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estoy seguro de que a los habitantes de la Palma les gustar&iacute;a saber por qu&eacute; el PP que gobierna con Coalici&oacute;n Canaria ha considerado oportuno sacrificar las ayudas extraordinarias para as&iacute; dar un trompazo al gobierno espa&ntilde;ol. Y lo mismo podemos decir de las personas afectadas por la Dana en el Pa&iacute;s Valenci&agrave;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;amos continuar desgranando el contenido del Decreto Ley para explicar las razones que me llevan a justificar que, en este caso, como en el resto de los supuestos parecidos -sea cual sea el gobierno, insisto- este tipo de decretos leyes de final de a&ntilde;o, en los casos de pr&oacute;rroga presupuestaria, est&aacute;n justificados. Lo que no impide que el propio Congreso acuerde -as&iacute; est&aacute; previsto legalmente- su tramitaci&oacute;n posterior como proyecto de ley, para que cada grupo parlamentario pueda proponer cambios y si no se alcanzan acuerdos votar en contra de aspectos concretos. Eso hubiera sido lo l&oacute;gico y responsable por parte del PP y Junts, pero han preferido desgastar al gobierno aun a costa de castigar a la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Se est&aacute; explicando poco que un Decreto Ley con la misma l&oacute;gica y contenidos en buena parte id&eacute;nticos fue aprobado hace un a&ntilde;o. El Real Decreto Ley 8/2023 de 27 de diciembre fue convalidado con un solo voto en contra y ocho parlamentarios que no votaron. En aquel caso el PP se abstuvo, un a&ntilde;o despu&eacute;s han olido sangre pol&iacute;tica, la que ha provocado su pinza con Junts
    </p><p class="article-text">
        Para dar verosimilitud a sus excusas &ldquo;&oacute;mnibus&rdquo; y evitar el desgaste, el PP y Junts han corrido a proponerse como soluci&oacute;n al desaguisado que ellos mismos han provocado. Le han planteado al gobierno que vuelva a presentar un decreto ley que recoja por separado la actualizaci&oacute;n y mejora de las pensiones y la bonificaci&oacute;n del transporte colectivo. Pero no nos dicen nada del resto de contenidos de la norma que, quiero recordar, tienen un fuerte contenido social.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El gobierno de coalici&oacute;n har&iacute;a bien en meditar mucho su siguiente movimiento. Si no hacen nada con celeridad se corre el riesgo de aumentar el malestar social que siempre castiga m&aacute;s al que gobierna, y que el PP y Junts les responsabilicen de la bajada de la pensi&oacute;n en la n&oacute;mina de febrero o de la desaparici&oacute;n de las tarifas bonificadas en el transporte. Pero si presentan nuevos decretos ley solo con estos contenidos corren el riesgo de contribuir al relato de las derechas. Y lo que es m&aacute;s grave dejar colgadas otras medidas sociales, econ&oacute;micas, tributarias y ambientales que es imprescindible prorrogar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s el siguiente movimiento del gobierno de coalici&oacute;n deba ser exigir al PP y Junts que concreten cu&aacute;les son los contenidos con los que est&aacute;n de acuerdo y de cu&aacute;les discrepan. En esta direcci&oacute;n los medios de comunicaci&oacute;n pueden ayudar, exigi&eacute;ndoles trasparencia, lo que siempre es una buena aportaci&oacute;n a la calidad de la democracia. La transparencia es mucho mejor que la falsa equidistancia de&nbsp; &ldquo;rifirrafe entre partidos&rdquo; o &ldquo;los partidos dejan sin revalorizaci&oacute;n a los pensionistas&rdquo;. Con estos titulares y otros parecidos se est&aacute; premiando a los actores pol&iacute;ticos m&aacute;s irresponsables y alimentando la desafecci&oacute;n democr&aacute;tica.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Coscubiela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/pp-vox-junts-no-hay-excusas_129_11988601.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jan 2025 21:18:32 +0000]]></pubDate>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Junts: la compleja transmigración del alma convergente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/junts-compleja-transmigracion-alma-convergente_129_11967578.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/48dab6a9-71ba-4de0-abb3-fbe733146bd6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Junts: la compleja transmigración del alma convergente"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Junts puede bloquear los presupuestos, incluso dificultar la actividad legislativa, pero no puede, aún no, ejecutar su amenaza de derribar al Gobierno de coalición, por mucho que lo tiente y se lo suplique Feijoó</p></div><p class="article-text">
        Cada d&iacute;a que pasa se hace m&aacute;s evidente que Junts ha iniciado un proceso de reencarnaci&oacute;n.&nbsp;La inmortal alma convergente intenta transmigrar a un nuevo ser, sin abandonar del todo el cuerpo del <em>&ldquo;nasciturus&rdquo;</em> independentista que se present&oacute; como transversalmente progresista cuando no antisistema.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se trata de una operaci&oacute;n de alta complejidad pre&ntilde;ada de contradicciones, porque construir el futuro volviendo al pasado e ignorando el presente, solo es posible en los sue&ntilde;os melanc&oacute;licos de los nost&aacute;lgicos, que tanto abundan &uacute;ltimamente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La sociedad catalana y espa&ntilde;ola no es la de los a&ntilde;os 80 del siglo pasado. Las bases sociales de Convergencia, la mesocracia de la peque&ntilde;a burgues&iacute;a, sin desaparecer, han cedido protagonismo a una nueva mesocracia que vive bajo el halo protector del sector p&uacute;blico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El escenario pol&iacute;tico en nada se parece a aquel en que la mayor&iacute;a nacionalista en Catalunya, que se autodenominaba minor&iacute;a catalana en Madrid, condicionaba con sus votos la gobernabilidad de Espa&ntilde;a, negociando y acordando con los partidos de un sistema bipartidista cuasi perfecto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque hay rastros de aquellas viejas formas pol&iacute;ticas, la situaci&oacute;n dista mucho de ser una repetici&oacute;n de aquellos tiempos.&nbsp;Durante d&eacute;cadas el pujolismo negoci&oacute; con los diferentes gobiernos espa&ntilde;oles para conseguir el traspaso de competencias que luego se ejerc&iacute;an desde la poderosa galaxia pujolista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El objetivo era ampliar el autogobierno, al tiempo que se alimentaba el discurso nacionalista sobre el que asentar las bases de la hegemon&iacute;a ideol&oacute;gica en la sociedad catalana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A cambio, CIU se compromet&iacute;a con la gobernabilidad de Espa&ntilde;a, pactando con el PSOE y a partir de 1996 con el PP. En algunos momentos se lleg&oacute; a intercambiar estabilidad parlamentaria a los dos lados del Ebro, aunque fuera sacrificando al PSC cuando hizo falta o abortando los intentos de sectores del PP catal&aacute;n de construir una derecha conservadora no nacionalista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora el escenario es muy distinto. Junts est&aacute; fuera de la gobernanza de todas las instituciones catalanas. Su inter&eacute;s por aumentar el techo de autogobierno es mucho menor. En realidad, ese no es su objetivo, es solo su coartada, porque cualquier avance en las negociaciones con el gobierno espa&ntilde;ol lo van a capitalizar otros en Catalunya.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Junts las exigencias de m&aacute;s autogobierno se han convertido en meras escenificaciones que tienen como principal objetivo garantizar su subsistencia pol&iacute;tica en un contexto de debilidad electoral.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ya no se trata de avanzar en la independencia &ndash;que lejos queda 2017&ndash; ni tan siquiera de ampliar el autogobierno. Ahora las pretensiones de Junts y todos sus movimientos pasan por reforzar su perfil en un contexto global de clara derechizaci&oacute;n, al tiempo que condiciona la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Que Junts haya situado como prioridad la transferencia &ldquo;plena&rdquo; de las competencias de inmigraci&oacute;n no responde a la voluntad de ampliar el autogobierno. Su intenci&oacute;n es otra, reubicarse en el espacio pol&iacute;tico que hoy ocupan las fuerzas conservadoras en Europa y el mundo. Al tiempo que intenta protegerse por ese flanco de los avances de Alianza catalana, con la que comparte y disputa una parte de sus bases electorales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Junts ha pasado, en un breve espacio de tiempo, de querer construir un estado propio para Catalunya de manera unilateral a implicarse en la orientaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas del estado espa&ntilde;ol. Su posici&oacute;n contraria a los impuestos a las empresas energ&eacute;ticas va de eso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En realidad, se trata de volver, sin que se note mucho, al papel que en su momento jug&oacute; la Uni&oacute; Democr&aacute;tica de Duran i Lleida y de S&aacute;nchez Llibre, el verdadero mu&ntilde;idor de la estrategia de lobby en el Congreso que hoy contin&uacute;a ejerciendo a trav&eacute;s de la patronal catalana Fomento del Trabajo Nacional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que intenta Junts es m&aacute;s dif&iacute;cil que la cuadratura del c&iacute;rculo, pretende descubrir el agua seca. Pasar en tan poco espacio de tiempo del independentismo unilateral &ndash;del que alardeaban hasta hace poco en su pugna insomne con ERC&ndash; a querer ser protagonista de la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola es un malabarismo que resulta dif&iacute;cil incluso para Puigdemont, el rey de la ficci&oacute;n y la astucia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero la dificultad no es solo suya, sino que irradia a todos sus interlocutores, a los que ya no les basta con ofrecer contrapartidas con las que llenar de <em>&ldquo;peix el cove</em>&rdquo;, entre otras cosas porque el cesto del gobierno catal&aacute;n ya est&aacute; en otras manos, que no son las de Junts.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima negociaci&oacute;n en la que fue posible intercambiar cosas tangibles fue la de la ley de amnist&iacute;a, que ya casi todos en el mundo de la pol&iacute;tica dan por amortizada. Ahora Junts persigue un objetivo m&aacute;s intangible, que se le reconozca su peso pol&iacute;tico y su capacidad de desestabilizar la legislatura espa&ntilde;ola. De eso va la exigencia de que Pedro S&aacute;nchez se someta a una moci&oacute;n de confianza. A sus interlocutores se les est&aacute;n acabando los gestos, y los pocos que a&uacute;n les quedan parece que quieren dosificarlos temporalmente.
    </p><p class="article-text">
        En las pr&oacute;ximas semanas viviremos situaciones a&uacute;n m&aacute;s vodevilescas. Junts puede bloquear los presupuestos, incluso dificultar la actividad legislativa, pero no puede, a&uacute;n no, ejecutar su amenaza de derribar al Gobierno de coalici&oacute;n, por mucho que lo tiente y se lo suplique Feijo&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        He escrito &ldquo;a&uacute;n no&rdquo;. Har&iacute;amos bien en no dar nada por seguro. En los &uacute;ltimos meses, hemos visto muchas cosas, hasta hace poco impensables en la Uni&oacute;n Europea. E igual, Catalunya no es tan diferente de Espa&ntilde;a y de Europa como pretenden los dirigentes independentistas. Igual, Junts acaba alcanzando su sue&ntilde;o de transmigrar y reencarnarse en una de sus almas.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Coscubiela]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/junts-compleja-transmigracion-alma-convergente_129_11967578.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Jan 2025 21:34:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Junts: la compleja transmigración del alma convergente]]></media:title>
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