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    <title><![CDATA[elDiario.es - Expiración García Sánchez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/expiracion_garcia_sanchez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Expiración García Sánchez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La fruta en la dieta de los andalusíes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/fruta-dieta-andalusies_132_2538684.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9c692918-0247-4461-b60f-a02f06978b81_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La fruta en la dieta de los andalusíes"></p><p class="article-text">
        Con la llegada de los musulmanes a la Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica en el a&ntilde;o 711 se inicia el desarrollo de una agricultura diferente a la hasta entonces conocida, que dio lugar, entre otros muchos logros, a la diversificaci&oacute;n y mejora de las especies frut&iacute;colas existentes en el suelo peninsular, junto con la puesta en cultivo de variedades olvidadas. Ello, aunque a primera vista puede que no se considere un fen&oacute;meno tan llamativo como el que supuso la llegada y aclimataci&oacute;n de nuevas especies y variedades procedentes de diversas zonas del mundo isl&aacute;mico oriental (c&iacute;tricos, plataneros, ca&ntilde;a de az&uacute;car...), tuvo una repercusi&oacute;n m&aacute;s inmediata en el plano alimentario, contribuyendo decisivamente al cambio que fue experiment&aacute;ndose en la dieta de la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Dentro del total de la producci&oacute;n agr&iacute;cola del territorio andalus&iacute;, la importancia de la fruticultura es un hecho constatado por textos &aacute;rabes de muy diverso g&eacute;nero, siendo los de contenido agr&iacute;cola y bot&aacute;nico los que proporcionan una informaci&oacute;n m&aacute;s rica, espec&iacute;fica e interesante, con datos sobre producci&oacute;n, extensi&oacute;n de las zonas cultivadas, calidad de las frutas, t&eacute;cnicas de conservaci&oacute;n, etc. Este elevado nivel de producci&oacute;n y variabilidad frut&iacute;cola alcanzado nos lleva a plantear la siguiente cuesti&oacute;n: &iquest;en qu&eacute; proporci&oacute;n se consum&iacute;a fruta en al-Andalus? Son varias las respuestas que pueden darse, de acuerdo con los textos a los que acudamos para recabar informaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las normas m&eacute;dicas</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los m&eacute;dicos &aacute;rabes medievales, siguiendo a los cl&aacute;sicos y muy especialmente a Galeno (s. II), gran detractor del consumo de fruta fresca, expresan con claridad la distinci&oacute;n entre la fruta como alimento y como medicamento; en definitiva, consideraban la fruta como algo marginal al concepto de alimento y estimaban nocivo su consumo, aunque todos coincid&iacute;an en atribuirles determinadas virtudes medicinales. Uno de los motivos principales que argumentaban para justificar su rechazo hacia el consumo de frutas se basaba en el alto contenido en agua de las mismas &mdash;algo que, precisamente, hoy se considera uno de los principales aportes a la dieta, y mucho m&aacute;s en &eacute;pocas de calor&mdash;, se&ntilde;alando que ello las hac&iacute;a m&aacute;s susceptibles de corromperse y, como consecuencia, pod&iacute;an provocar fiebres.
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        No obstante, hab&iacute;a algunas opiniones discordantes planteadas por un reducido grupo de m&eacute;dicos que hablaban favorablemente de ellas. Un ejemplo muy elocuente lo constituye la opini&oacute;n que el m&eacute;dico sevillano del siglo XII Ibn Zuhr, denominado Avenzoar en los textos latinos, expone sobre el consumo de mel&oacute;n, en contra de las teor&iacute;as imperantes de Galeno. En su <em>Tratado sobre los alimentos</em> afirma que el mel&oacute;n no resulta nocivo por s&iacute; mismo, sino que deben darse determinados condicionantes para que as&iacute; sea, como tomarlo con pan o tras una copiosa comida. Por el contrario, de acuerdo con este m&eacute;dico, &ldquo;el mel&oacute;n maduro en ayunas purifica y refresca e hidrata el organismo, al mismo tiempo que resulta diur&eacute;tico&rdquo;, por lo que recomienda su consumo, opini&oacute;n muy acertada.
    </p><p class="article-text">
        Otra excepci&oacute;n a la opini&oacute;n desfavorable que ten&iacute;a buena parte de los m&eacute;dicos andalus&iacute;es hacia el consumo de fruta lo constitu&iacute;an los higos y las uvas que, adem&aacute;s de ser ambos muy abundantes en el territorio andalus&iacute;, eran calificados como los reyes, pr&iacute;ncipes o se&ntilde;ores de las frutas. En general, los higos eran considerados como un alimento v&aacute;lido, que &ldquo;engorda m&aacute;s que ninguna otra fruta&rdquo;, opini&oacute;n de actual vigencia, mientras que de las uvas, especialmente las pasas, tambi&eacute;n se afirmaba que engordaban, aunque eran muy recomendables; precisamente, tanto unos como otras hoy se desaconsejan en las dietas hipocal&oacute;ricas, en oposici&oacute;n a la apreciaci&oacute;n favorable expuesta por los m&eacute;dicos andalus&iacute;es.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La realidad del zoco</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esta actitud negativa o de rechazo hacia el consumo de fruta en sectores minoritarios cambia en los ambientes populares. Ahora son otros tipos de obras, especialmente los tratados de <em>hisba</em> &mdash;&shy;&shy;o de control de la vida urbana y m&aacute;s especialmente del zoco&mdash;, los que recogen normas muy precisas para evitar el alza de precios y que ello pudiera repercutir negativamente en el abastecimiento por parte de determinados sectores de la poblaci&oacute;n. No era infrecuente, como se&ntilde;alan estas obras, la venta en los zocos de ciertas frutas, las m&aacute;s vendidas, entre ellas higos, manzanas, uvas, melocotones, d&aacute;tiles y otras antes de estar en saz&oacute;n, lo que las encarec&iacute;a mucho.
    </p><p class="article-text">
        Otras frutas, las m&aacute;s citadas en los tratados agr&iacute;colas y bot&aacute;nicos andalus&iacute;es y, por tanto, las m&aacute;s abundantes y consumidas, eran: peras, ciruelas, albaricoques, granadas, n&iacute;speros, membrillos, acerolas y moras, junto a ciertos frutos de corteza dura (nueces, almendras, pi&ntilde;ones y casta&ntilde;as) y algunas frutas de nueva introducci&oacute;n, especialmente naranjas amargas y limones.
    </p><p class="article-text">
        Entre ellas hab&iacute;a algunas especies o variedades que gozaban de gran fama por su especial calidad: higos de M&aacute;laga, uvas pasas de las localidades costeras granadinas de Jete y Almu&ntilde;&eacute;car, granadas de la variedad safar&iacute;, o selectas variedades de peras, melocotones, ciruelas y manzanas procedentes de Granada y Guadix que se llevaron en el siglo XII a Sevilla, aclimat&aacute;ndose en la conocida huerta de la Buhayra. Las frutas, adem&aacute;s de consumirse frescas o pasas, formaban parte principal de determinadas preparaciones como vinagres, arropes y zumos, a los que excepcionalmente, en ambientes refinados, se enfriaba con hielo o agua fr&iacute;a, haci&eacute;ndolos muy indicados en &eacute;poca estival.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Expiración García Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/fruta-dieta-andalusies_132_2538684.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Aug 2015 11:17:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Andalucía,Agricultura,Islam]]></media:keywords>
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