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    <title><![CDATA[elDiario.es - Alicia Ramos]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/alicia_ramos/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Alicia Ramos]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Esperanza, optimismo y lucha]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/esperanza-optimismo-lucha_132_1002771.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/89627d6a-8fdd-4bc0-b1fe-a135b7df8d03_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Esperanza, optimismo y lucha"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El optimismo político y la confianza en las instituciones conducen a la desmovilización y, cuando todo colapse, habremos perdido además las redes</p></div><p class="article-text">
        &Iacute;bamos con prisa en el metro cuando me llam&oacute;, &ldquo;Alicia, que al final esto es a las ocho y media, no a las nueve, pero da igual, parece que se retrasa un poquito&rdquo;. Yo iba con nervios porque pensaba que era algo importante, a veces parece mentira que tenga 50 a&ntilde;os, parezco nueva. Y <strong>llegamos al local con la lengua fuera, era un s&oacute;tano</strong>, estaba lleno hasta arriba, no ten&iacute;a ni idea de a qu&eacute; iba, me encontr&eacute; algunas caras conocidas, para algunas yo tambi&eacute;n era conocida, para otras no. Y empez&oacute; el espect&aacute;culo, que consist&iacute;a en que cuatro&hellip; &iquest;humoristas?, <strong>no s&eacute; si humorista es la palabra que se usa ahora</strong>, cuatro personas que se dedican a ponerse delante de un p&uacute;blico armadas solo de su ingenio con el objetivo de hacer re&iacute;r. Pues estas cuatro personas extra&iacute;an un papelito de una urna, de una de las aut&eacute;nticas urnas del refer&eacute;ndum del 1 de octubre, con su logo de la Generalitat y todo, y <strong>ese papelito conten&iacute;a tres temas de &ldquo;actualidad&rdquo;</strong> que deb&iacute;an mezclar en un mon&oacute;logo que ten&iacute;an unos minutos para perge&ntilde;ar. En medio, una pareja de presentadores hac&iacute;an chistes huecos imitando &mdash;aspiracionalmente, no par&oacute;dicamente&mdash; la est&eacute;tica y la actitud de quien presenta los Oscars.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Me llamaron la atenci&oacute;n dos cosas, la falta de pulso pol&iacute;tico</strong> de los mon&oacute;logos y <strong>el criterio de productividad</strong> que los animaba, con esto me refiero a que el objetivo era conseguir risas, a cualquier coste, a como diera lugar. Y para eso lo m&aacute;s eficaz es recurrir a lugares comunes, a un imaginario compartido por el p&uacute;blico y la persona sobre el escenario. La apuesta m&aacute;s segura es la cultura de masas, y de esta, la televisi&oacute;n. <strong>Pasolini hubiera flipado</strong>. El p&uacute;blico estaba compuesto de personas mucho m&aacute;s j&oacute;venes que yo y <strong>era un grupo muy homog&eacute;neo</strong> no solo desde la perspectiva generacional, sino tambi&eacute;n de clase, de etnia y de filiaci&oacute;n ideol&oacute;gica. A este &uacute;ltimo respecto<strong> imagino que se considerar&iacute;an La Izquierda</strong>, yo los calificar&iacute;a de socialdem&oacute;cratas-dentro-de-un-orden-mientras-no-pase-nada-grave. Abundaban los chistes sobre pol&iacute;ticos, pero ni uno sobre pol&iacute;tica. Obedec&iacute;an el mandato de la cultura de la modernidad tard&iacute;a, que dir&iacute;a Byung-Chul Han, evitando la confrontaci&oacute;n, la tensi&oacute;n, que todo sea amable y blanco. Sobre todo blanco&hellip; Uno de los monologuistas, que <strong>en aras de lo pol&iacute;ticamente incorrecto cultivaba un aura de macho alfa</strong> y le sacaba partido y todo porque era &ldquo;gracioso&rdquo; ser as&iacute; en un entorno como aquel, y tuve que ver c&oacute;mo compa&ntilde;eras que yo consideraba feministas se ve&iacute;an obligadas a seguirle el juego y re&iacute;rle las gracias al machirulo de familia bien&hellip; bueno, pues este pavo <strong>introdujo en su mon&oacute;logo una supuesta tensi&oacute;n al hacer chistes sobre personas negras.</strong> Pero no era una tensi&oacute;n real porque no hab&iacute;a ni una sola persona negra, ni gitana, ni racializada en medida alguna en la muestra humana que configuraba el auditorio. Me pregunt&eacute; si las hubieran dejado entrar.
    </p><p class="article-text">
        Pero, ah, hermanas, lo peor de todo fue cuando la &uacute;ltima humorista subi&oacute; al escenario y mostr&oacute; lo que todo el mundo all&iacute; llevaba dentro, esa s&iacute; que conect&oacute; con el sentir general, cuando en mitad de su perorata inconexa se pregunt&oacute; &ldquo;<strong>porque, &iquest;qui&eacute;n es hoy clase obrera?&rdquo;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Al d&iacute;a siguiente tuve el inmenso honor de ser invitada a participar en un acto en la plaza de Lavapi&eacute;s sobre la feminizaci&oacute;n de la precariedad. All&iacute; el objetivo no era hacer re&iacute;r a nadie, sino poner en com&uacute;n en la plaza, en el &aacute;gora, en el espacio p&uacute;blico que como sociedad nos pertenece, historias de vida que ilustran el proceso de demolici&oacute;n y triturado del estado del bienestar de la &uacute;ltima d&eacute;cada. <strong>Muchas compa&ntilde;eras intervinieron contando sus experiencias en su relaci&oacute;n con el mercado</strong> de trabajo, con el inmobiliario, la administraci&oacute;n, los servicios p&uacute;blicos, el racismo institucional, el machismo en todos los &oacute;rdenes de la vida, una serie de intervenciones interesant&iacute;simas llenas de datos que iluminan el esquema que cada quien tenga en su cabeza de la hoja de ruta del neoliberalismo al mando. Pero hubo un testimonio que me alumbr&oacute; especialmente. Era una chica muy joven, muy flaquita, que dijo algo demoledor: &ldquo;<strong>Yo por mi edad no conozco otra cosa que la austeridad y la crisis</strong>, no conozco otra forma de vida que la precariedad, s&eacute; que antes hab&iacute;a becas y ayudas y que los sueldos daban para vivir, pero solo porque me lo han contado, yo nunca lo vi&rdquo;. Pens&eacute; que a lo mejor esa era la idea, si un par de generaciones crec&iacute;an as&iacute; llegar&iacute;a un momento en el que esta mierda nos parecer&iacute;a normal.
    </p><p class="article-text">
        A ese testimonio siguieron otros muchos de mujeres de diferentes edades, unas simplemente contaban su experiencia, pero otras, <strong>las de mi generaci&oacute;n</strong>, sobre todo, <strong>alertaban sobre el retroceso de derechos y libertades</strong>, sobre la consolidaci&oacute;n de la precariedad como modo aceptable de vida, contrapon&iacute;an la descripci&oacute;n de c&oacute;mo accedieron ellas al empleo, a la formaci&oacute;n y a la vivienda, y las condiciones en las que acceden sus hijas o las hijas de sus amigas a esos &ldquo;lujos&rdquo; que vienen recogidos como derechos en un libro muy bueno de ciencia ficci&oacute;n que se llama Constituci&oacute;n Espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        Me dieron ganas de traer a la monologuista de anoche por las orejas y decirle &ldquo;esto es clase obrera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Porque lo verdaderamente sobrecogedor era que muchas personas en aquella plaza cifraban sus esperanzas en <strong>la acci&oacute;n de un gobierno que se nutr&iacute;a de personas como las que estaban en el s&oacute;tano de los humoristas</strong>, no de clase obrera, de hecho se les critica si por casualidad han sido cajeras en alg&uacute;n momento de su vida. Y por eso pens&eacute; en lo importante que era mantener viva aquella llama en la plazas y en las calles, porque el optimismo pol&iacute;tico, <strong>la confianza en las instituciones conduce a la desmovilizaci&oacute;n</strong> y, cuando todo colapse, habremos perdido adem&aacute;s las redes y a ver qu&eacute; hacemos entonces.
    </p><p class="article-text">
        Luego tuve que tocar en otro sitio en el que justo antes hab&iacute;a una mesa constituida por cinco compa&ntilde;eras de la <strong>Asamblea 8M de Madrid</strong> en un formato muy &aacute;gil en el que cada una de ellas iba respondiendo a una pregunta concreta que formulaba una moderadora. Todo muy bien, muy interesante, pero hab&iacute;a una que brillaba con el triple de intensidad que el resto,<strong> una l&iacute;der natural, una bomba</strong>. Constru&iacute;a sus argumentos con precisi&oacute;n, concisi&oacute;n, claridad, como si estuviera fabricando agua con atomitos ante nuestros propios ojos, nadie me hab&iacute;a explicado el concepto de revuelta feminista con tanta luz. Era muy joven, muy muy joven, coment&oacute; que<strong> ten&iacute;a catorce a&ntilde;os cuando se inici&oacute; en el movimiento feminista</strong> en el instituto como respuesta al proyecto de reforma de la ley del aborto de Ruiz-Gallard&oacute;n, por la &eacute;poca en la que empez&oacute; mi gira, en la que a&uacute;n sigo, para m&iacute; es la misma, en un cami&oacute;n en la Plaza de Callao en una manifestaci&oacute;n contra esta intentona regresiva e integrista. Ve&iacute;a a esta compa&ntilde;era, envuelta en el contraste entre su sabidur&iacute;a y su juventud, con dos trenzas rode&aacute;ndole el cr&aacute;neo como un casco mitol&oacute;gico de alguna diosa ct&oacute;nica de las que habitaban el palmo de tierra en el que ocurre el milagro de la vida, una diosa agr&iacute;cola de antes de que Cronos empezara a te&ntilde;ir de patriarcado las genealog&iacute;as divinas, <strong>una diosa de las que el culto a Eleusis era un p&aacute;lido recuerdo</strong>, como el que del estado del bienestar pudiera tener la compa&ntilde;era de Lavapi&eacute;s. (Tengo que devolver el libro de Eleusis a la Fundaci&oacute;n Entred&oacute;s antes de que me manden un burofax. O un sicario.)
    </p><p class="article-text">
        Hay un libro de Terry Eagleton, <em>Esperanza sin optimismo</em> (Taurus, 2016), un libro que no me he le&iacute;do, pero que me encanta citar. Me encanta citar libros y autores que no me he le&iacute;do,<strong> uno de mis favoritos es Jameson, que no s&eacute; ni c&oacute;mo se llama en realidad</strong>, siempre cito la idea esa de que somos capaces de imaginar un mundo sin &aacute;rboles, un mundo postapocal&iacute;ptico, sin agua, sin insectos, <strong>es posible imaginar cualquier distop&iacute;a menos una sociedad sin capitalismo</strong>, simplemente hemos dejado de ser capaces. Pues no s&eacute; ni en qu&eacute; libro de Jameson sale eso, nunca he le&iacute;do ni una sola l&iacute;nea. Le&iacute; la cita en un libro de Daniel Bernab&eacute; y la di por buena, y como me encanta, la repito siempre que puedo. Como para fiarse de m&iacute; cuando cito. Bueno, pues el libro de Eagleton se estructura, por lo visto, en torno a la diferencia entre esperanza y optimismo. <strong>El optimismo est&aacute; fundado en evidencias</strong>, un presente en el que la situaci&oacute;n es buena permite proyectar un futuro en el que las condiciones ser&aacute;n a&uacute;n mejores, mientras que la esperanza es lo que nos permite so&ntilde;ar con un futuro mejor aunque el presente sea una caca. Supongo, ya te digo que no lo he le&iacute;do.
    </p><p class="article-text">
        Pues el caso es que compa&ntilde;eras como la de la Plaza de Lavapi&eacute;s y la de la mesa feminista <strong>convierten mi esperanza en optimismo</strong>. Y eso era todo.
    </p><h2 class="article-text">Para seguir leyendo:</h2><p class="article-text">
        1.<a href="https://www.pikaramagazine.com/2019/11/la-ira-el-odio-la-rabia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La ira, el odio, la rabia</a>
    </p><p class="article-text">
        2. <a href="https://www.pikaramagazine.com/2020/02/yo-es-que-ya-vengo-terfada-de-casa/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Yo es que ya vengo terfada de casa</a>
    </p><p class="article-text">
        3. <a href="https://www.pikaramagazine.com/2019/12/branquias-y-pulmones/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Branquias y pulmones</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alicia Ramos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/esperanza-optimismo-lucha_132_1002771.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Feb 2020 21:37:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Esperanza, optimismo y lucha]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Humor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Podem: fuerza de futuro en Catalunya]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/podem-fuerza-futuro-catalunya_129_2185630.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4e646a78-9ae4-411b-ada2-fede1faf4d5b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Podem: fuerza de futuro en Catalunya"></p><p class="article-text">
        Cuando iniciamos el proyecto de &lsquo;Amb tu, M&eacute;s Podem&rsquo;, la candidatura liderada por Xavier Dom&egrave;nech para el pr&oacute;ximo Consejo Ciudadana de Podem Catalunya, lo hicimos convencidas de que era necesario hacer una apuesta valiente para Podem.
    </p><p class="article-text">
        Una apuesta que, en un momento clave de la pol&iacute;tica catalana y espa&ntilde;ola, se convirtiera en un paso decisivo para construir el espacio de cambio ganador en Catalunya. Una apuesta que dejara atr&aacute;s la inestabilidad que hab&iacute;a vivido Podem desde su fundaci&oacute;n y apostara por fortalecerlo y construirlo desde su pluralidad.
    </p><p class="article-text">
        Desde el primer momento quisimos poner sobre la mesa dos grandes retos: el de la unidad, imprescindible para crecer como organizaci&oacute;n, y el de la fraternidad, necesaria para construirnos desde nuestra diversidad.
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo recuperando la capacidad de escucharnos entre nosotros podremos recuperar ese impulso que nos permiti&oacute; hacer de Podemos la fuerza central del cambio. S&oacute;lo escuch&aacute;ndonos seremos capaces de hacer de Podem una fuerza capaz de recoser Catalunya y de construir un pa&iacute;s plural. En momentos de bloqueo, Podem debe ser un punto de referencia.
    </p><p class="article-text">
        Por eso creemos que es necesario que estas primarias a la pr&oacute;xima direcci&oacute;n de Podem Catalunya sean un punto de inflexi&oacute;n. Deben ser un inicio de etapa. Unas primarias a la altura de lo que merecen las clases populares catalanas, unas primarias a la altura del camino que nos marcan las movilizaciones sociales vividas en los &uacute;ltimos meses. Unas primarias para fortalecer Podem y no para erosionarlo.
    </p><p class="article-text">
        Apostamos hoy a&uacute;n m&aacute;s convencidos y convencidas que cuando comenzamos por la candidatura de Xavi Dom&egrave;nech. Doblemente convencidas de que es el mejor candidato para construir Podem desde su pluralidad y para liderar una apuesta pol&iacute;tica para Catalunya.
    </p><p class="article-text">
        Lo hacemos conscientes de que es precisamente en los momentos m&aacute;s complicados cuando es necesario que Podem d&eacute; ejemplo y recupere la pol&iacute;tica en may&uacute;sculas. Ante los que quieren hacer de las primarias una maquinaria de barro y de ruido, hagamos de estas primarias el primer paso de una apuesta ganadora para Catalunya.
    </p><p class="article-text">
        Queremos un Podem ganador, porque cuando gana Podem lo hacen los derechos sociales, porque cuando gana Podem lo hacen las mujeres y las pensionistas que han llenado nuestras calles de esperanza, porque cuando gana Podem gana la gente. Y no tenemos ninguna duda de que Xavier Dom&egrave;nech y su candidatura son el mejor camino para seguir luchando por todo aquello por lo que nacimos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>J&eacute;ssica Albiach</strong> y <strong>Yolanda L&oacute;pez</strong> (diputadas en el Parlament), <strong>Mar Garc&iacute;a Puig</strong> y <strong>Alicia Ramos</strong> (diputadas en el Congreso) y <strong>&Oacute;scar Guardingo</strong> (Senador)
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jéssica Albiach, Yolanda López, Mar García Puig, Alicia Ramos, Óscar Guardingo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/podem-fuerza-futuro-catalunya_129_2185630.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Apr 2018 12:14:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Podem: fuerza de futuro en Catalunya]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Podem,Podemos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Frente a la transfobia: yo elijo vivir]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/frente-transfobia-elijo-vivir_129_3304270.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/00301123-65b4-4890-b961-a527cf3b3eed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Frente a la transfobia: yo elijo vivir"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sufro periódicamente microagresiones, siempre de hombres, malgenerizaciones puntuales que paso por alto. Nunca les doy demasiada importancia</p><p class="subtitle">ESPECIAL | Orgullo LGTBI 2017</p></div><p class="article-text">
        Una vez, hace m&aacute;s de un a&ntilde;o, me dieron un premio y hab&iacute;a que ir a la gala y recogerlo en Sevilla. Pod&iacute;a elegir a la persona que me acompa&ntilde;ara y pedirle que dijera unas palabras, a ser posible amables, sobre m&iacute;. Como el premio estaba relacionado con el activismo, las personas en las que pens&eacute; para acompa&ntilde;arme en un primer momento eran todas gente relacionada con el feminismo o con la lucha por los derechos de la infancia y la adolescencia trans. Pero coincidi&oacute; que ese d&iacute;a, un d&iacute;a hermoso de primavera, ten&iacute;a lugar el Encuentro Estatal de Familias de Menores Transexuales de Chrysallis y no s&eacute; qu&eacute; otros mil actos, charlas y congresos m&aacute;s. As&iacute; que todo el personal estaba demasiado ocupado para acompa&ntilde;arme a Sevilla.
    </p><p class="article-text">
        Mir&eacute; a mi entorno inmediato, el de verdad, el ambiente en el que me gano la vida, la m&uacute;sica.&nbsp;Y de repente encontr&eacute; a la persona ideal: Patricia. Patricia L&aacute;zaro, que tambi&eacute;n es feminista, es una compositora e int&eacute;rprete granadina que est&aacute; fuera de cualquier calificaci&oacute;n, es sobrenatural, sus canciones y su directo son una experiencia que yo recomiendo siempre que puedo. Ahora somos amigas, pero en aquel momento solo nos ca&iacute;amos bien y nos respet&aacute;bamos mutuamente como autoras. Se lo propuse y para Sevilla que nos fuimos.
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo aquel viaje con mucho cari&ntilde;o. Por supuesto, lo hicimos a nuestra manera. Buscamos un garito para tocar por la noche despu&eacute;s de la gala &ndash;Pat ley&oacute; un texto precioso&ndash; y aprovechar el viaje para sacarnos unos eurillos, de modo que tuvimos que abandonar la gala precipitadamente, con m&aacute;s dolor por los canap&eacute;s y el vino que serv&iacute;an despu&eacute;s que por el ambiente, que era un poco demasiado sofisticado para nosotras: todo el mundo iba como si aquello fuera una boda de alto copete, y nosotras pues... como vamos siempre. Pero por lo visto en Sevilla las cosas son as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Y all&iacute; empez&oacute; todo. Tocamos juntas, bebimos juntas, volvimos al hotel, desayunamos en la terraza, luego comimos otra vez en la misma terraza, hicimos migas con la camarera, comimos y bebimos cuanto quisimos y todav&iacute;a nos sobr&oacute; la mitad de lo que hab&iacute;amos ganado en el garito de la noche anterior... nos hicimos amigas. Lo que viene siendo amigas. Era primavera, est&aacute;bamos lejos de Madrid, hab&iacute;amos tocado, que es lo que m&aacute;s nos gusta hacer, no hac&iacute;a fr&iacute;o y ten&iacute;amos comida. &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s pod&iacute;amos pedir?
    </p><p class="article-text">
        Llegamos corriendo al tren (bueno, lo cierto es que no me acuerdo de c&oacute;mo llegamos al tren) y empezamos a hablar. Da para bastante, aunque sea de alta velocidad. Y despu&eacute;s de confesarnos y llorarnos nuestras penas me dijo algo a lo que le dar&iacute;a muchas vueltas despu&eacute;s: &ldquo;Joder, Alicia, t&iacute;a, a ti todo el mundo te trata bien&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a le doy vueltas. Por supuesto, lo primero que pens&eacute; es que soy muy grande y puedo dar miedo y la gente prefiere no tener problemas con personas que sean muy grandes. Pero me pareci&oacute; muy infantil. Es verdad que siempre sonr&iacute;o, digo buenos d&iacute;as, o lo que proceda, y doy las gracias, pero... eso lo hace todo el mundo, m&aacute;s o menos. Patricia seguro que lo hace. As&iacute; que al final llegu&eacute; a la conclusi&oacute;n de que era una manifestaci&oacute;n de transfobia controlada. El mecanismo ser&iacute;a algo as&iacute; como: &ldquo;Oh, no, ha entrado en mi hotel/restaurante/tienda/establecimiento (t&aacute;chese lo que no proceda) una persona potencialmente conflictiva (porque yo tengo en mi cabeza bien asentadito que las personas transexuales son potencialmente conflictivas, que lo he visto en muchas pelis y documentales), as&iacute; que pondr&eacute; en marcha el protocolo I de tratamiento de personas potencialmente conflictivas (PPC): no generar problemas cuando ya vienen solos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y, no s&eacute;, me imagino que bajo esa tensi&oacute;n, cuando despu&eacute;s comprueban que soy una persona razonable, que lejos de generar problemas puedo ayudar a solucionarlos si los hubiere, se relajan de golpe y, por contraste, les parezco una mujer potencialmente maravillosa y, en consecuencia, me tratan bien. Y con eso voy tirando.
    </p><p class="article-text">
        Es verdad que despu&eacute;s, en la calle, sufro peri&oacute;dicamente microagresiones m&aacute;s o menos an&oacute;nimas, siempre de hombres, malgenerizaciones puntuales que paso por alto, y que presentan la ventaja de que gracias a eso no necesito tener cuenta en Twitter, que ya me insultan gratis en la vida real, lo que me mantiene, por lo dem&aacute;s, fuera del foco de la Audiencia Nacional.
    </p><p class="article-text">
        Ahora en serio, me ayuda mucho a vivir entender que estas agresiones se pueden enmarcar en la estrategia machista de recordarnos permanentemente a las mujeres (transexuales o no) que el espacio p&uacute;blico no nos pertenece, que lo ocupamos de prestado y que nos demos prisita en abandonarlo y volver a casa, al espacio dom&eacute;stico, al que s&iacute; pertenecemos. Tambi&eacute;n con permiso, claro.
    </p><p class="article-text">
        Me ayuda mucho tambi&eacute;n el ser bastante mayor ya y la urgencia de dejar un mont&oacute;n de cosas hechas en los a&ntilde;os de vida que me queden, por eso nunca le doy demasiada importancia a esos ataques, algunos rid&iacute;culos, como el de un m&uacute;sico de mi entorno que se empe&ntilde;a en disculparse, el pobre, por no respetar mi identidad por razones peregrinas y cambiantes que siempre acaban poniendo la responsabilidad en m&iacute;; ese es muy gracioso.
    </p><p class="article-text">
        Pero no pienso entrar a debatir con &eacute;l, ni con gente como &eacute;l, porque tengo un cachito de vida por vivir, un mont&oacute;n de canciones que terminar, un mont&oacute;n de personas a las que cuidar y un mont&oacute;n de comida rica que preparar antes de morirme. Hay que priorizar y yo elijo vivir. Esa es mi opci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero hay muchas personas trans* que no pueden elegir.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alicia Ramos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/frente-transfobia-elijo-vivir_129_3304270.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 Jun 2017 18:27:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Frente a la transfobia: yo elijo vivir]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Transfobia,Orgullo LGTBI]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La violencia invisible]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/violencia-invisible_129_4265798.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"No se trata de una guerra entre mujeres y hombres, se trata de solucionar una situación de violencia que pone en cuestión los derechos humanos de toda la sociedad", afirman las autoras</p></div><p class="article-text">
        Hace pocos d&iacute;as un peri&oacute;dico de &aacute;mbito local escrib&iacute;a &ldquo;Detenido por amor&rdquo; en una peque&ntilde;a pieza en la que se informaba de la suerte corrida por un acosador que hab&iacute;a irrumpido varias veces en la casa de su v&iacute;ctima. Las referencias a este &ldquo;amor&rdquo; da&ntilde;ino existen de manera constante en nuestra cultura. Cantamos &ldquo;sin ti no soy nada&rdquo;, nos parece que los celos forman parte inherente del hecho de estar enamorado e incluso consideramos estrategias de control de redes sociales como conductas v&aacute;lidas. Se trata de la percepci&oacute;n alterada del amor, el llamado &ldquo;mito del amor rom&aacute;ntico&rdquo;, que justifica este amor insano tratando de asemejarlo al romanticismo.
    </p><p class="article-text">
        Existe una tendencia a &ldquo;comprender&rdquo; las razones de los agresores, y todo esto se traslada a la sociedad desde la posici&oacute;n de autoridad de los medios, contribuyendo a tergiversar la verdadera naturaleza de las agresiones. Se presentan como casos aislados, desgraciados accidentes acaecidos casi por azar o por obra de un pobre perturbado. Pero no son casos aislados, cerca de 800 mujeres murieron de manos de sus parejas desde el a&ntilde;o 2003, lo cual supone que los agresores no son pocos o ni unos perturbados claramente identificables.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;La violencia machista es &ldquo;terrorismo&rdquo;?
    </p><p class="article-text">
        El propio concepto de terrorismo se ha visto sometido a una fuerte deformaci&oacute;n sem&aacute;ntica por el inter&eacute;s de algunos gobiernos en desacreditar todo tipo de movimientos y luchas en la &uacute;ltima d&eacute;cada, de modo que ahora consideramos terrorista cualquier acci&oacute;n m&aacute;s o menos violenta destinada a desestabilizar las instituciones o el Estado. Este terrorismo no desestabiliza un Estado en el que las mujeres no somos iguales que los hombres; este terrorismo logra socializar y normalizar el terror.
    </p><p class="article-text">
        Nos referimos a un terror que existe, normalizado en el d&iacute;a a d&iacute;a de un verano con un goteo continuo de noticias de asesinadas a manos de sus parejas en el que no se producen reacciones pol&iacute;ticas. Nuestra sociedad se ha acostumbrado a que mueran mujeres a manos de sus parejas.
    </p><p class="article-text">
        Socialmente el foco se&ntilde;ala a la v&iacute;ctima, no al agresor. Son ellas las que deber&iacute;an marcharse, las que deber&iacute;an proteger a sus ni&ntilde;os cuando en estos casos los agresores son ellos. Recientemente se ha aprobado que las y los menores se consideren &ldquo;v&iacute;ctimas directas&rdquo;, aunque las salas judiciales a&uacute;n no estudian suficientemente el impacto y el riesgo que la violencia supone en muchos casos en la vida de ni&ntilde;as y ni&ntilde;os. Sin embargo, los hijos mayores de edad quedan en un limbo legal que no garantiza su asistencia a recursos tanto sociales como de asistencia psicol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, apenas existe un planteamiento formativo con los medios necesarios para tratar este tema en el sistema educativo como forma de prevenci&oacute;n. Y tambi&eacute;n son escasos los recursos para modificar la conducta de los agresores, cuando sabemos que repetir&aacute;n una y otra vez la violencia ejercida.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se habla de este tema se polarizan las opiniones, como si defender que es intolerable esta situaci&oacute;n supusiera negar que existen otros tipos de violencia adem&aacute;s de la violencia de g&eacute;nero; que existe y es igualmente deleznable. No se trata de una guerra entre mujeres y hombres, se trata de solucionar una situaci&oacute;n de violencia que pone en cuesti&oacute;n los derechos humanos de toda la sociedad. Y es solo la punta del iceberg de un sistema en el cual las mujeres vivimos en clara desigualdad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esperanza Montero, Alicia Ramos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/violencia-invisible_129_4265798.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 09 Sep 2015 18:30:45 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La violencia invisible]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Violencia machista]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
