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    <title><![CDATA[elDiario.es - Erika López Palma]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/erika_lopez_palma/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Erika López Palma]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Y si sueñas con nosotros?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/suenas_132_3380949.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d664e007-c6e7-4836-b7ac-dcc170bd83ac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Y si sueñas con nosotros?"></p><p class="article-text">
        Giani Rodari, en sus &ldquo;Cuentos por tel&eacute;fono&rdquo;, escribi&oacute; en 1973 un texto que me fascina por la energ&iacute;a que contiene: &ldquo;<em>Al principio, la Tierra estaba llena de fallos y fue una ardua tarea hacerla m&aacute;s habitable. No hab&iacute;a puentes para atravesar los r&iacute;os. No hab&iacute;a caminos para subir a los montes. &iquest;Quer&iacute;a uno sentarse? Ni siquiera un banquillo, ni sombra. &iquest;Se mor&iacute;a uno de sue&ntilde;o? No exist&iacute;an las camas. Ni zapatos, ni botas para no pincharse los pies. No hab&iacute;a gafas para los que ve&iacute;an poco. No hab&iacute;a balones para jugar un partido; tampoco hab&iacute;a ni ollas ni fuego para cocer los macarrones. No hab&iacute;a nada de nada. Cero tras cero y basta. Solo estaban los hombres, con dos brazos para trabajar, y as&iacute; se pudo poner remedio a los fallos m&aacute;s grandes. Pero todav&iacute;a quedan muchos por corregir: &iexcl;Arremangaos, que hay trabajo para todos!&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, en el Museo Casa de la Ciencia del CSIC, instituci&oacute;n en la que trabajo, como dir&iacute;a Rodari hay mucho trabajo para todos y, prueba de ello, es un proyecto que acabamos de poner en marcha. Se titula &ldquo;<strong>Ciencia al Descubierto</strong>&rdquo; y consiste en un proceso de participaci&oacute;n colectiva para cocrear los exteriores del Museo e implementar un espacio sensorial, de experimentaci&oacute;n y de did&aacute;ctica de la ciencia. Podr&iacute;amos haber encargado un dise&ntilde;o a un estudio de arquitectura. Podr&iacute;amos hacer definido nosotros unilateralmente qu&eacute; incluir en esos 3.000 metros cuadrados. Pero, por mucho que a&ntilde;ada complejidad a la tarea, DEB&Iacute;AMOS hacerlo participativo&hellip;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Por ello, Ciencia al Descubierto nace como un proyecto en el que hay debates, cuestionarios, talleres con p&uacute;blicos tan diversos como psic&oacute;logos, pedagogos, docentes, arquitectos, expertos en accesibilidad, etc., que constituyen un prestigioso comit&eacute; de expertos, y que ha abierto adem&aacute;s la puerta a la participaci&oacute;n de entidades como la Consejer&iacute;a de Econom&iacute;a y Conocimiento de la Junta de Andaluc&iacute;a, el Centro de Profesorado de Sevilla, La Fundaci&oacute;n la ONCE o ARGOS Proyectos Educativos, compa&ntilde;ero s de viaje y aliados en esta aventura.
    </p><p class="article-text">
        El exterior est&aacute; por dibujar, pero hay algunas bases claras que constituyen un punto de partida. Queremos trabajar con la naturaleza como material, con las herramientas que nos ofrece el paisajismo, y los beneficios que &eacute;sta aporta al desarrollo de la infancia y que, autores como Richard Louv (LastChild in the Woods) y PennyRitscher (El jard&iacute;n de los secretos), definen en sus respectivos trabajos. El dise&ntilde;o global del proyecto integrar&aacute; estos elementos, procurando que la suma de las interrelaciones que se produzcan tenga como resultado un espacio flexible, diverso e integrador. Como dir&iacute;a PennyRitcher &ldquo;un jard&iacute;n de los secretos&rdquo;, donde los ni&ntilde;os &ldquo;proyectan, deciden, acuerdan y realizan, siguiendo una l&oacute;gica propia&rdquo;. Y a&ntilde;ade: &ldquo;En una sociedad cada vez m&aacute;s urbanizada, ofrecer un jard&iacute;n de los secretos no es un accesorio opcional sino un deber educativo urgente&rdquo;.
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        Ser&aacute;n unos meses en los que cazaremos todas las ideas, consejos, recomendaciones que tengan lugar en los diversos procesos participativos y, en enero de 2018, comenzaremos los trabajos en el exterior para convertir todos estos sue&ntilde;os en realidad. Sue&ntilde;os que son compartidos. Como dijo John Lennon, &ldquo;el sue&ntilde;o que sue&ntilde;as solo, es s&oacute;lo un sue&ntilde;o. El sue&ntilde;o que sue&ntilde;as con alguien, es una realidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cualquier persona puede participar. Puedes hacerlo t&uacute;, que est&aacute;s leyendo este post, y nos ser&aacute; muy valiosa tu aportaci&oacute;n: <a href="https://cienciaenabierto.wordpress.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://cienciaenabierto.wordpress.com/</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Erika López Palma]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/suenas_132_3380949.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 May 2017 18:42:36 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Ciencia ciudadana: la sabiduría de las multitudes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/ciencia-ciudadana-sabiduria-multitudes_132_3598018.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/41c059b0-2a2c-471e-8a9c-1e69a01335a0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ciencia ciudadana: la sabiduría de las multitudes"></p><p class="article-text">
        James Surowiecki, el conocido columnista de la revista <em>New Yorker,</em> explor&oacute; hace a&ntilde;os una idea aparentemente sencilla pero que tiene profundas implicaciones: dadas las circunstancias adecuadas, los grandes grupos son m&aacute;s inteligentes que las minor&iacute;as selectas, por brillantes que estas sean, cuando se trata de resolver problemas, promover la innovaci&oacute;n, alcanzar decisiones prudentes e incluso prever el futuro.
    </p><p class="article-text">
        <em>La sabidur&iacute;a de los grupos: por qu&eacute; los muchos son m&aacute;s inteligentes que los pocos y c&oacute;mo la sabidur&iacute;a colectiva da forma a los negocios, econom&iacute;a, sociedades y naciones</em>, publicado por primera vez en 2004 por Surowiecki, presenta numerosos casos estudiados y an&eacute;cdotas para ilustrar su argumento, y recorre varios campos del saber, principalmente econom&iacute;a y psicolog&iacute;a. La an&eacute;cdota inicial cuenta la sorpresa del antrop&oacute;logo ingl&eacute;s Francis Galton (a todo esto, primo de Charles Darwin) cuando en una feria del condado en 1906 una muchedumbre dedujo con precisi&oacute;n el peso de un buey cuando sus estimaciones individuales eran aproximadas (y el promedio estuvo m&aacute;s cerca del verdadero peso del buey que las estimaciones por separado de la mayor&iacute;a de los miembros de la muchedumbre, y tambi&eacute;n m&aacute;s cercana que cualquiera de las estimaciones de los expertos en ganado). Un total de 787 personas estimaron un promedio de 542,5 kilos del animal. El peso real era de 543 kilos.
    </p><p class="article-text">
        La ciencia ciudadana o <em>citizen science</em> tiene sus bases sobre estas teor&iacute;as: c&oacute;mo los ciudadanos de a pie pueden contribuir en la fase de recolecci&oacute;n de datos del m&eacute;todo cient&iacute;fico. Los datos demuestran que s&oacute;lo en el Reino Unido, por ejemplo, hay hasta 100.000 naturalistas aficionados que recolectan y contribuyen activamente a proyectos de ciencia ciudadana, cuyo valor estimado en dinero ser&iacute;a de unos 40 millones de euros.
    </p><p class="article-text">
        No son s&oacute;lo observaciones de astronom&iacute;a, mariposas, p&aacute;jaros o setas lo que aportan los ciudadanos (si bien, todo hay que decirlo, se llevan la mayor parte) sino que la ciencia ciudadana est&aacute; floreciendo pr&aacute;cticamente en todas las disciplinas. Hoy en d&iacute;a se puede ver c&oacute;mo se esparce el hongo <em>hymenoscyphus pseudoalbidus</em> por los &aacute;rboles mientras se juega a un simple juego de computadora, mapear el cerebro coloreando las neuronas, contar cr&aacute;teres de la luna, rastrear ballenas y observar la vida silvestre en el Serengueti. Algunas de las plataformas de ciencia ciudadana de mayor &eacute;xito en Espa&ntilde;a han sido puestas en marcha por iniciativa o con la colaboraci&oacute;n del CSIC, como es el caso de Mosquito Alert, en la que participa el Centro de Estudios Avanzados de Blanes, en Asturias; Adopta una planta, del Instituto Pirenaido de Ecolog&iacute;a; Observadores del Mar, del Instituto de Ciencias del Mar o Natusfera, donde colabora el Real Jard&iacute;n bot&aacute;nico.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, un estudio publicado por la revista Biological Conservation reafirma el papel fundamental de la ciencia ciudadana para la conservaci&oacute;n de la biodiversidad, lo que ha tenido incluso su reflejo en la creaci&oacute;n, hace un par de a&ntilde;os, del Libro Blanco de la Ciencia Ciudadana, financiado con fondos de la Comisi&oacute;n Europea. &iquest;Qu&eacute; propone este documento? Que la ciencia ciudadana es imparable y que, por ello, es necesario establecer unas bases como el fomento de estas pr&aacute;cticas con financiaci&oacute;n p&uacute;blica, la integraci&oacute;n de las mismas en proyectos educativos y buscar el reconocimiento para los investigadores y ciudadanos que adoptan estos modelos de colaboraci&oacute;n, as&iacute; como armonizar la gesti&oacute;n de datos cient&iacute;ficos proporcionados por voluntarios.
    </p><p class="article-text">
        Vamos a dar ejemplos de ello. Respecto a la financiaci&oacute;n, tanto el gran programa marco de investigaci&oacute;n e innovaci&oacute;n de la UE, H2020, como las ayudas de la Fundaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Ciencia y Tecnolog&iacute;a (FECYT) han abierto l&iacute;neas de financiaci&oacute;n en sus &uacute;ltimas convocatorias dirigidas a proyectos que tengan como prop&oacute;sito la participaci&oacute;n ciudadana. Recordemos la m&aacute;xima de hacer ciencia &ldquo;con y para&rdquo; la Sociedad que propugna la Uni&oacute;n Europea.
    </p><p class="article-text">
        En segundo t&eacute;rmino, ya hay casos de &eacute;xito de la inserci&oacute;n de la ciencia ciudadana en los centros educativos. Por ejemplo, en Catalu&ntilde;a se ha puesto en marcha durante tres meses un estudio de movilidad humana en la ciudad usando para ello una aplicaci&oacute;n para dispositivos m&oacute;viles. En ella, han participado 12 centros educativos de todo Catalunya, con un total de 576 alumnos y 16 profesores de entre primero y cuarto de la ESO, as&iacute; como 21 investigadores. El proyecto se llama  Bee-Path, impulsado por el Grupo de Investigaci&oacute;n OpenSystems, de la Universitat de Barcelona, sobre movilidad humana.
    </p><p class="article-text">
        Se dice que Charles Darwin (el primo de Francis Galton) fue el primero, sin saberlo, en ponerlo en pr&aacute;ctica. Hace ya un siglo cre&oacute; su teor&iacute;a de la evoluci&oacute;n por selecci&oacute;n natural en base a la evidencia suministrada por cientos de cient&iacute;ficos ciudadanos de todo el mundo. Recibi&oacute; unas 15.000  cartas de gente de toda clase de ocupaci&oacute;n, desde criadores de plantas y animales, jardineros y naturalistas hasta diplom&aacute;ticos y exploradores. No podr&iacute;a haber logrado lo que consigui&oacute; sin su respaldo.
    </p><p class="article-text">
        Han cambiado muchos las cosas en la ciencia desde que se hac&iacute;an grandes proyectos cient&iacute;ficos de carreras espaciales y proyectos de investigaci&oacute;n nuclear &ndash;la denominada BIG SCIENCE- y desde esa visi&oacute;n lineal que cre&iacute;a que los investigadores no deb&iacute;an de considerar a la sociedad en su trabajo. Eran llamados a ser independientes. Hoy, no es posible hacer ciencia sin tener en cuenta a la sociedad. Su empoderamiento es inevitable, reemplazando la estructura piramidal por una m&aacute;s horizontal en la que participen todos los individuos. Dice Jorge Wagensberg, profesor, investigador, escritor y uno de los divulgadores m&aacute;s importantes del pa&iacute;s, que hay varios niveles de interactividad del p&uacute;blico con la ciencia: el primero ser&iacute;a la interactividad manual &ndash;hands on-; el segundo, una mental &ndash;minds on-; en un mayor nivel se pasar&iacute;a a implicaci&oacute;n a nivel cultural y emocional &ndash;hearts on- y, por &uacute;ltimo, inmersi&oacute;n a nivel de riesgo y contexto &ndash;risk on y contexto n-. La ciencia ciudadana est&aacute; aqu&iacute;, ha escalado estos niveles, est&aacute; en la cima y ha llegado para quedarse. La pol&iacute;tica cient&iacute;fica camina en esa direcci&oacute;n: una nueva gobernanza de la ciencia que tiene al ciudadano como protagonista.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Erika López Palma]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/ciencia-ciudadana-sabiduria-multitudes_132_3598018.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Feb 2017 10:31:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ciencia ciudadana: la sabiduría de las multitudes]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Una noche para los investigadores]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/noche-investigadores_132_2469148.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Es fascinante saber que el mismo d&iacute;a a la misma hora miles de investigadores e investigadoras en 300 ciudades de una veintena de pa&iacute;ses est&aacute;n en la calle a la vez explicando al p&uacute;blico en qu&eacute; consiste su investigaci&oacute;n; a qu&eacute; dedican tantas horas de campo y/o laboratorio. &ldquo;La Noche Europea de los Investigadores&rdquo; es uno de los m&aacute;s importantes eventos de divulgaci&oacute;n cient&iacute;fica, uno de esas citas ineludibles para conocer cu&aacute;l ser&aacute; el conocimiento del futuro. Y es que, efectivamente, lo que se investiga hoy es lo que conoceremos ma&ntilde;ana.
    </p><p class="article-text">
        El d&iacute;a &lsquo;D&rsquo;, el viernes 25 de septiembre, ser&aacute;n siete horas en la calle &ndash;en Andaluc&iacute;a, se celebra en todas las capitales de provincia- pero han sido much&iacute;simas m&aacute;s de preparativos. He tenido el privilegio de ser una de las organizadoras en Sevilla de esta actividad y comprobar la ilusi&oacute;n que muchos cient&iacute;ficos, sobre todo los m&aacute;s j&oacute;venes, imprimen a citas como &eacute;sta, el esfuerzo por hacer actividades interesantes y trasladar lo que hacen ante la mirada curiosa de la gente. Los investigadores siguen siendo vistos por la sociedad como personas extravagantes, ratones de laboratorio, seres indescifrables &oacute; inaccesibles. Es por ello que eventos como La Noche Europea de los Investigadores pretenden demostrar que son de carne y hueso, que su trabajo es la ciencia, pero por encima de todo son personas.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de ellos, existe un colectivo &ndash;entre los que yo me incluyo- que se encarga de hacerlos visibles, divulgar su trabajo e intentar que citas como &eacute;sta sean un &eacute;xito y logremos dar un paso m&aacute;s en el reconocimiento social de la ciencia. El trabajo que me ocupa, la divulgaci&oacute;n cient&iacute;fica, tiene como finalidad hacer accesible la ciencia al p&uacute;blico en general y se basa tanto en la responsabilidad de los cient&iacute;ficos por dar cuenta a la sociedad del destino de los fondos p&uacute;blicos que recibe como para lograr la alfabetizaci&oacute;n cient&iacute;fica de la sociedad de nuestro entorno. Pero a estos objetivos se une tambi&eacute;n algo que no debemos olvidar: la valoraci&oacute;n que, cada vez con mayor peso, realiza la Uni&oacute;n Europea de la divulgaci&oacute;n cient&iacute;fica a la hora de lograr fondos para los proyectos de investigaci&oacute;n que financia. As&iacute;, la Noche Europea de los Investigadores es iniciativa de la Uni&oacute;n Europea, y aqu&iacute; en Andaluc&iacute;a est&aacute; coordinada por la Fundaci&oacute;n Descubre.
    </p><p class="article-text">
        Salid a la calle el pr&oacute;ximo viernes a conocer a qui&eacute;nes investigan para conseguir un mayor conocimiento y un mejor desarrollo. Mira a tu alrededor: en casi todo reluce un principio cient&iacute;fico, un proceso derivado de la ciencia aplicada, una manera de entender el mundo y relacionarnos con &eacute;l. &iquest;No te pica la curiosidad por conocer?
    </p><p class="article-text">
        Enlace al v&iacute;deo promocional:
    </p><p class="article-text">
        https://www.youtube.com/watch?v=zr_3u-YI7r0
    </p><p class="article-text">
        Enlace a la web:
    </p><p class="article-text">
        https://lanochedelosinvestigadores.fundaciondescubre.es/portada/
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Erika López Palma]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/noche-investigadores_132_2469148.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Sep 2015 16:56:50 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Una noche para los investigadores]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Divulgación,Ciencia,Científicos,UE - Unión Europea]]></media:keywords>
    </item>
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