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    <title><![CDATA[elDiario.es - Emilio Abejón]]></title>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Fútbol: la solución está en las gradas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/alternativaseconomicas/solucion-gradas_132_2457522.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d1378164-d7bf-400d-b126-9d7ba4a7f04c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fútbol: la solución está en las gradas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para democratizar el deporte es imprescindible reintroducir al aficionado en la gobernanza de los clubes y repartir más equitativamente los ingresos</p></div><p class="article-text">
        Desde los or&iacute;genes del profesionalismo en el f&uacute;tbol espa&ntilde;ol a principios del siglo pasado, hasta 1992, los clubes estuvieron constituidos como asociaciones democr&aacute;ticas. <strong>Incluso durante la dictadura las asambleas de socios eleg&iacute;an y controlaban a las directivas</strong>. El f&uacute;tbol se caracterizaba por un alto grado relativo de participaci&oacute;n de las bases.
    </p><p class="article-text">
        Tras el triunfo del dogma neoliberal, la l&oacute;gica privatizadora y desmutualizadora afect&oacute; tambi&eacute;n al f&uacute;tbol. <strong>La Ley del Deporte de 1990 impuso a casi todos los clubes la forma jur&iacute;dica mercantil</strong>, creando las sociedades an&oacute;nimas deportivas (SAD). La raz&oacute;n del legislador era de un neoliberalismo de manual: sustituir en la ecuaci&oacute;n de gobernanza al socio aficionado por el inversor.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de m&aacute;s de dos d&eacute;cadas, la situaci&oacute;n no puede ser peor. <strong>El 51% de las SAD que militan en Primera o Segunda Divisi&oacute;n est&aacute;n o han estado en concurso de acreedores durante la &uacute;ltima d&eacute;cada.</strong> Los nuevos due&ntilde;os del f&uacute;tbol han aumentado de forma exponencial las p&eacute;rdidas, y han sido rescatados t&iacute;picamente por las administraciones mediante recalificaciones urban&iacute;sticas u otras operaciones dudosas. La deuda global del sector se ha multiplicado por m&aacute;s de 20.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los aficionados son ahora clientes del monopolio desregulado local que gestiona su f&uacute;tbol.</strong> A menudo utilizados como rehenes cuando los due&ntilde;os de los clubes negocian con las administraciones, padecen precios desorbitados en muchos casos y su activismo es penalizado por una legislaci&oacute;n en materia de seguridad que fue precursora de la reci&eacute;n aprobada ley mordaza.
    </p><p class="article-text">
        Para reencauzar el sector debemos partir de una definici&oacute;n correcta de qu&eacute; tipo de instituciones son los clubes, cu&aacute;les son las peculiaridades econ&oacute;micas y sociales del f&uacute;tbol y articular un modelo de gobernanza con niveles adecuados de regulaci&oacute;n y participaci&oacute;n de los grupos implicados.
    </p><p class="article-text">
        Los clubes son entidades sociales y culturales. M&aacute;s all&aacute; de producir bienes y servicios, <strong>son instituciones que forman comunidad creando sentimiento de pertenencia</strong>. Esto los convierte en entidades peculiares que, gestionadas seg&uacute;n la l&oacute;gica mercantil, tienden a la inestabilidad. Los aficionados seguimos a nuestros clubes por lo que son y significan en mucha mayor medida que por la calidad del producto que venden. As&iacute;, un club es el proveedor en r&eacute;gimen de monopolio de lo que su afici&oacute;n siente como una parte esencial de la vida de su comunidad.
    </p><p class="article-text">
        El f&uacute;tbol profesional es un sector singular. Se necesitan dos o m&aacute;s clubes para producir un partido o competici&oacute;n. La forma de distribuci&oacute;n de ingresos entre las entidades que participan en su generaci&oacute;n es clave. No todas las formas de reparto son equivalentes en t&eacute;rminos de justicia, igualdad o estabilidad financiera. Actualmente,<strong> los ingresos de una temporada se distribuyen de forma desigual entre clubes</strong> y est&aacute;n vinculados en buena parte al &eacute;xito o fracaso deportivo en la temporada anterior (ascenso, clasificaci&oacute;n europea&hellip;). Eso suele conllevar un exceso de inversi&oacute;n que, en caso de no materializarse el &eacute;xito deportivo, lleva al desastre econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nuevas reglas</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ante estas singularidades caben soluciones que modifiquen notablemente la gobernanza en tres aspectos b&aacute;sicos.
    </p><p class="article-text">
        Primero, es imprescindible la reintroducci&oacute;n del socio aficionado en la gobernanza del sector. Para conseguirlo, hay que habilitar y fomentar las formas jur&iacute;dicas de tipo asociativo o cooperativo y crear formas de control de las aficiones organizadas sobre los clubes configurados como SAD. El &uacute;nico grupo implicado en el mundo del f&uacute;tbol interesado en la supervivencia de los clubes a largo plazo son las aficiones, y deben contribuir a su gobierno con el fin de eliminar tentaciones cortoplacistas de otros agentes. <strong>En Alemania y Suecia, los pa&iacute;ses con mejor gesti&oacute;n del f&uacute;tbol, es obligatoria la propiedad de los clubes por sus aficiones</strong>, y en Espa&ntilde;a, a escala todav&iacute;a no profesional, contamos con el ejemplo del f&uacute;tbol popular.
    </p><p class="article-text">
        Segundo, <strong>es indispensable el establecimiento de un sistema de regulaci&oacute;n y supervisi&oacute;n financiera</strong> a trav&eacute;s de un sistema de licencias competitivas. Tal sistema debe incluir medidas de control presupuestario ex ante y ex post, test de idoneidad para dirigentes y s&oacute;lidos mecanismos de control sobre las deslocalizaciones y enajenaciones de activos inmobiliarios vinculados a la actividad deportiva. Adem&aacute;s, debe contarse con todos los grupos implicados, incluidos aficionados, tanto en la definici&oacute;n de las reglas como en la supervisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, <strong>es necesaria una redistribuci&oacute;n de los ingresos</strong>, no s&oacute;lo de televisi&oacute;n, que instaure mayores mecanismos de solidaridad entre clubes de categor&iacute;a profesional y de &eacute;stos con el resto de la pir&aacute;mide que lo sostiene. Asimismo, parte de esos ingresos debe destinarse a partidas espec&iacute;ficas para actuaciones contra las externalidades negativas en materia de violencia e intolerancia, y para fomentar la participaci&oacute;n de aficionados y otros grupos implicados.
    </p><p class="article-text">
        * <strong>Emilio Abej&oacute;n</strong> es economista y miembro de la Federaci&oacute;n de Accionistas y Socios del F&uacute;tbol Espa&ntilde;ol (FASFE).
    </p><p class="article-text">
        [Este art&iacute;culo pertenece a la revista <a href="http://alternativaseconomicas.coop/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alternativas Econ&oacute;micas.</a> Ay&uacute;danos a sostener este proyecto de periodismo independiente con<a href="http://alternativaseconomicas.coop/suscripciones" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> una suscripci&oacute;n</a>]
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://alternativaseconomicas.coop/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emilio Abejón]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Sep 2015 19:46:32 +0000]]></pubDate>
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