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    <title><![CDATA[elDiario.es - Andrew Denham]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/andrew_denham/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Andrew Denham]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Un "outsider" para el Labour]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/outsider-labour_132_4263239.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c63840d7-ed6f-4b11-be41-f7d3f7953381_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un &quot;outsider&quot; para el Labour"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La popularidad de Corbyn entre los miembros del partido en todo el país es inversamente proporcional al apoyo que tiene entre los diputados laboristas de Westminster</p></div><p class="article-text">
        <a href="http://sites.cardiff.ac.uk/politics/profile/pete-dorey/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Pete Dorey tambi&eacute;n es autor de este art&iacute;culo</em></a>
    </p><p class="article-text">
        La elecci&oacute;n de Corbyn como l&iacute;der del partido laborista ha sorprendido a observadores y protagonistas de la pol&iacute;tica brit&aacute;nica. Uno de los supuestos com&uacute;nmente aceptados por todos sol&iacute;a ser que los &lsquo;outsiders&rsquo; no ten&iacute;an ninguna posibilidad de convertirse en l&iacute;deres de los grandes partidos brit&aacute;nicos. As&iacute;, se consideraba que los candidatos con un largo historial de rebeld&iacute;a y desobediencia hacia su propio partido, aquellos que no dispon&iacute;an de experiencia pr&aacute;ctica de gobierno o de gesti&oacute;n en el partido, y aquellos que apenas suscitaban apoyo entre los diputados de su grupo parlamentario, carec&iacute;an de opciones para aspirar al liderazgo.
    </p><p class="article-text">
        Por el contrario, tal como Stark argumentaba en su excelente libro<em> Choosing the leader </em><a href="http://www.palgrave.com/page/detail/Choosing-a-Leader/?K=9780333653364" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Choosing the leader </a>(1996), los vencedores en la disputa por el liderazgo de los partidos brit&aacute;nicos suelen ser aquellos considerados mejor equipados en tres aspectos: <strong>unidad</strong> (capacidad para mantener o restaurar la unidad del partido; <strong>elegibilidad</strong> (capacidad para ganar una elecci&oacute;n general), y <strong>competencia</strong>, que permita aplicar con eficacia una agenda de gobierno y as&iacute; dirigir con &eacute;xito una administraci&oacute;n. Seg&uacute;n estos criterios, de los seis dirigentes laboristas elegidos entre 1963 y 1994, dos de ellos fueron elegidos sobre la base del primer criterio referido a la unidad del partido (Michael Foot y Neil Kinnock), mientras que los otros cuatro (Harold Wilson, James Callaghan, John Smith y Tony Blair) fueron elegidos por su combinaci&oacute;n de habilidades en los tres aspectos, como tambi&eacute;n le suceder&iacute;a a Gordon Brown, el &uacute;nico candidato aspirante a la sucesi&oacute;n de Blair.
    </p><p class="article-text">
        De 1963 a 2007, la mayor&iacute;a de los nuevos l&iacute;deres laboristas reci&eacute;n elegidos eran favoritos desde el primer momento, y la campa&ntilde;a interna apenas depar&oacute; diferencias para el resultado final. Esto cambi&oacute; en 2010, cuando Ed Miliband derrot&oacute; a su hermano mayor, David Miliband, en una ajustada carrera por el cargo. David era el candidato preferido de la mayor&iacute;a de diputados y miembros ordinarios del partido. Pero el apoyo superior del que gozaba Ed entre los escasos miembros del sindicato que se preocuparon por ir a votar result&oacute; m&aacute;s decisivo que las opciones claramente superiores que David ten&iacute;a en cuanto a su elegibilidad y su competencia, seg&uacute;n las encuestas.
    </p><p class="article-text">
        En 2014 la controversia generada en la selecci&oacute;n del candidato laborista para la elecci&oacute;n parcial en la circunscripci&oacute;n de Falkirk ocasion&oacute; una revisi&oacute;n de varias normas internas de la organizaci&oacute;n, incluyendo el sistema de selecci&oacute;n de los l&iacute;deres de partido en el futuro. Hasta ese momento exist&iacute;a un Colegio Electoral compuesto por tres secciones del partido: diputados nacionales y europeos, miembros de los sindicatos y otras organizaciones vinculadas al partido, y el resto de afiliados. En un intento por diluir la influencia de los l&iacute;deres y cargos sindicales en futuras elecciones del l&iacute;der, la reforma de 2014 aboli&oacute; el Colegio Electoral, y lo sustituy&oacute; por tres tipos de categor&iacute;as diferentes de electores: los afiliados del partido de pleno derecho, los simpatizantes &ldquo;afiliados&rdquo; y los simpatizantes &ldquo;registrados&rdquo;. Los simpatizantes afiliados eran aquellos que pertenec&iacute;an a un sindicato u otras organizaciones afiliadas al partido, y que ahora tendr&iacute;an que inscribirse, sin coste extra, como simpatizantes del partido para poder votar. Por su parte, los simpatizantes &ldquo;registrados&rdquo; eran aquellos que hab&iacute;an declarado su apoyo al partido y a sus valores, pero sin convertirse en miembros de pleno derecho. A partir de ahora, podr&iacute;an inscribirse como simpatizantes, por una cuota puntual de s&oacute;lo tres libras, y as&iacute; poder participar en la elecci&oacute;n del l&iacute;der del partido. Este nuevo sistema se basaba en el principio de un miembro-un voto, superando definitivamente el tradicional reproche de los Conservadores de que el l&iacute;der laborista deb&iacute;a su elecci&oacute;n al poder de los dirigentes sindicales.
    </p><p class="article-text">
        Corbyn tuvo que sufrir mucho para asegurarse las 36 nominaciones por parte de los diputados, que le permit&iacute;an convertirse en candidato, en comparaci&oacute;n con las 68 que recibi&oacute; Andy Burnham, los 59 que apoyaron a Yvette Cooper, y los 41 que optaron por Liz Kendall. Habiendo iniciado la campa&ntilde;a como outisder sin opciones, y siendo Burnham el candidato con mayor probabilidad de ganar, la popularidad de Corbyn no par&oacute; de crecer entre los miembros y simpatizantes del partido. As&iacute;, cuantos m&aacute;s dinosaurios del antiguo New Labour, incluido el propio Blair, alertaban del gran da&ntilde;o que una victoria de Corbyn podr&iacute;a infligir al partido, mayor era su popularidad, como evidenciaban todas las encuestas y la elevada asistencia de p&uacute;blico a los m&iacute;tines que daba a lo largo del pa&iacute;s.
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        Cuando se anunci&oacute; el resultado el 12 de septiembre, era evidente que Corbyn se hab&iacute;a hecho con una gran victoria. La elecci&oacute;n interna utilizaba el sistema de Voto Alternativo (VA). En este mecanismo, los votantes se&ntilde;alan en la papeleta de voto el orden de su preferencia por los distintos candidatos. Si ning&uacute;n candidato gana m&aacute;s del 50% de los votos en la primera preferencia, se elimina el candidato que recibe menos apoyos (como primera preferencia), y entonces pasa a contabilizarse la segunda preferencia de los que hab&iacute;an votado de entrada por este candidato eliminado, distribuyendo esos votos entre el resto de candidatos, y as&iacute; sucesivamente hasta que uno de ellos consigue la mayor&iacute;a absoluta. Fue tal el apoyo que recibi&oacute; Corbyn, que alcanz&oacute; la mayor&iacute;a en la primera ronda, sin necesidad de tener que contabilizar la segunda preferencia de los votantes.
    </p><p class="article-text">
        Curiosamente, la popularidad de Corbyn entre los miembros del partido en todo el pa&iacute;s es inversamente proporcional al apoyo que tiene entre los diputados laboristas de Westminster, como indicaba el bajo n&uacute;mero de nominaciones que hab&iacute;a obtenido. En consecuencia, el anuncio de su victoria provoc&oacute; inmediatamente la renuncia de varios diputados que estaban al frente del grupo parlamentario, y al anuncio posterior de otras figuras destacadas del partido de que no aceptar&iacute;an servir en el gabinete a la sombra que Corbyn se dispon&iacute;a a formar.
    </p><p class="article-text">
        Evidentemente, muchos de los que votaron por Corbyn quer&iacute;an manifestar su oposici&oacute;n a la pol&iacute;tica de austeridad y rescatar el partido de las manos de los &lsquo;Blairitas&rsquo;, considerados en realidad &lsquo;Tory-litas&rsquo; por parte de muchos en la izquierda. Frente a&nbsp; los que consideran que la victoria conservadora en la elecci&oacute;n general de mayo de 2015 demostraba el apoyo del electorado brit&aacute;nico a la austeridad, aceptada como una desafortunada necesidad, los partidarios de Corbyn replican que esta victoria se deb&iacute;a en realidad a que los argumentos pol&iacute;ticos contra la austeridad no hab&iacute;an sido defendidos con el vigor y la convicci&oacute;n suficientes por parte de los l&iacute;deres del partido laborista durante la campa&ntilde;a. En definitiva, Corbyn es visto por los que le apoyaron como el candidato mejor equipado para desafiar el consenso neoliberal en favor de la austeridad, que los principales partidos y l&iacute;deres pol&iacute;ticos brit&aacute;nicos han venido compartiendo hasta el momento.
    </p><p class="article-text">
        Otro factor que explica la popularidad de Corby es que, para muchos en la izquierda brit&aacute;nica, una oposici&oacute;n basada en los principios es preferible a lo que fue considerado &lsquo;la traici&oacute;n&rsquo; de los gobiernos laboristas anteriores. Mientras que algunos partidarios de Corbyn esperan que puedan conducir el partido a una victoria en 2020 a partir de un programa populista de izquierdas, otros, en cambio, est&aacute;n m&aacute;s preocupados por que el partido redescubra y reafirme sus valores tradicionales, oponi&eacute;ndose de forma consistente y vigorosa a las pol&iacute;ticas conservadoras. Frente a muchos que consideran que con Corbyn el Laborismo pasar&aacute; de ser partido de gobierno a uno de protesta, muchos de sus partidarios se inclina por responder que esto sigue siendo preferible a abrazar la agenda neoliberal, como hizo el New Labour, por razones de oportunismo pol&iacute;tico.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrew Denham]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/outsider-labour_132_4263239.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 04 Oct 2015 06:31:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un "outsider" para el Labour]]></media:title>
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