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    <title><![CDATA[elDiario.es - Laura Giraudo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/laura_giraudo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Laura Giraudo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[La vaca y la gallina: hambre, violencia sexual e indigenismo en la literatura andina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/gallina-hambre-violencia-indigenismo-literatura_132_2973046.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/382da9e0-87ae-48f1-97f8-03e29476a47d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La vaca y la gallina: hambre, violencia sexual e indigenismo en la literatura andina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Rescatar las voces y las acciones de los indígenas como actores sociales activos de la historia de América Latina</p></div><p class="article-text">
        <em>[Habla el criado] los indios quieren que, como la carne ya est&aacute; medio podridita, les regale su merc&eacute;. [&hellip;]</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>[Habla el patr&oacute;n] &iquest;Que les regale la carne? &iexcl;No estoy loco! Ya mismo hacer cavar un hueco profundo, y entierras al buey. [&hellip;] &iexcl;Carne de res a los indios! No faltaba otra cosa. Ni el olor. Son como fieras, se acostumbran.</em>
    </p><p class="article-text">
        (Jorge Icaza, <em>Huasipungo</em>, 1934)
    </p><p class="article-text">
        El hambre fue uno de los grandes motivos que recorrieron la literatura indigenista latinoamericana durante el siglo pasado. El hambre como s&iacute;ntesis del oprobio contra pueblos enteros, como consecuencia palpable y vulgar de la aplicaci&oacute;n de sistemas de explotaci&oacute;n econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos que vampirizaron las entra&ntilde;as medioambientales y humanas de lo que Jos&eacute; Mart&iacute; denomin&oacute; en 1891 <em>Nuestra Am&eacute;rica</em>.
    </p><p class="article-text">
        En 1934, el ecuatoriano Jorge Icaza retrat&oacute; con crudeza las m&iacute;seras condiciones de vida de una comunidad ind&iacute;gena en su novela, ya cl&aacute;sica, <em>Huasipungo</em>. Una palabra, <em>huasipungo</em>, que proviene de las voces quichuas <em>huasi</em>, &lsquo;casa&rsquo;, y <em>pungu</em>, &lsquo;puerta o entrada&rsquo;, y que indica una peque&ntilde;a porci&oacute;n de tierra que cultivan los ind&iacute;genas y que les obliga a una relaci&oacute;n de trabajo forzoso con el hacendado. En la novela, los indios acaban desenterrando el cad&aacute;ver del buey que se menciona en la cita de arriba. Uno de ellos, Andr&eacute;s, consigue un pedazo para que su mujer, la Cunshi, lo ase, por m&aacute;s que est&aacute; repleto de huevos frutos de la putrefacci&oacute;n. La cena resultar&aacute; mortal para ella, y su muerte se pinta con un patetismo lacerante y un hedor que se puede mascar.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, en 1965 el peruano V&iacute;ctor Zavala estren&oacute; la pieza teatral <em>La gallina</em>. En ella nos encontramos a un campesino detenido por, supuestamente, haber matado y robado una gallina del patr&oacute;n. En su defensa, el acusado insiste en que se la encontr&oacute; atropellada en la carretera y que tuvo, de hecho, que arrebat&aacute;rsela a los perros. El dramatismo de la escena aumenta cuando nos enteramos de que a la gallina la mat&oacute; el hijo del patr&oacute;n cuando conduc&iacute;a velozmente para ir a abusar de la hija del campesino.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Est&aacute; visto, es una raza inferior&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Al hambre como compa&ntilde;era lamentable y odiosa la escoltaba, en no pocas ocasiones, la violencia sexual que sufr&iacute;an las ind&iacute;genas a manos de hombres que en su af&aacute;n y en su seguridad por poseer tierras, minas, ganado... se erig&iacute;an tambi&eacute;n en due&ntilde;os del cuerpo de sus trabajadoras. Por eso, el don Alfonso de <em>Huasipungo </em>se reconoce con el derecho a violentar a la Cunshi cuando en mitad de la noche se despierta y al pasar por el dormitorio de ella siente el deseo. No duda: &ldquo;Nadie sabr&aacute;. Y&hellip; &iquest;Qu&eacute;? &iquest;No era acaso el due&ntilde;o?&rdquo;. Al concluir la violaci&oacute;n, refunfu&ntilde;a: &ldquo;&iexcl;Oh! &iexcl;Qu&eacute; asco! Son unas bestias, no le hacen gozar a uno como es debido. Se quedan inm&oacute;viles como si fueran vacas muertas. Est&aacute; visto, es una raza inferior&rdquo;. En <em>La gallina </em>es el propio cabo que tiene retenido al campesino quien r&iacute;e bobalic&oacute;n a ra&iacute;z de lo que le acaba de contar el hijo del hacendado en la taberna: &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; pendejo ese Raulito! &iquest;Y la gallinita que se comi&oacute;? &iexcl;Qu&eacute; pendejo!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Icaza y Zavala son dos representantes de un fen&oacute;meno literario, el de la literatura indigenista, que arranca con el siglo XX, y que cuenta con autores como los peruanos Ciro Alegr&iacute;a y Jos&eacute; Mar&iacute;a Arguedas, o el guatemalteco Miguel &Aacute;ngel Asturias. Ya en 1928, en sus <em>7 ensayos de interpretaci&oacute;n de la realidad peruana</em>, Jos&eacute; Carlos Mari&aacute;tegui subrayaba: &ldquo;Los &rdquo;indigenistas&ldquo; aut&eacute;nticos &ndash;que no deben ser confundidos con los que explotan temas ind&iacute;genas por mero &rdquo;exotismo&ldquo;&ndash; colaboran, conscientemente o no, en una obra pol&iacute;tica y econ&oacute;mica de reivindicaci&oacute;n &ndash;no de restauraci&oacute;n ni resurrecci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los ind&iacute;genas, por su parte, no son s&oacute;lo v&iacute;ctimas pasivas de los abusos y de la explotaci&oacute;n feroz que denuncian estas obras. En <em>La Gallina</em>, la rebeli&oacute;n se anuncia para el futuro: &ldquo;Juntos se levantar&aacute;n sobre la tierra como &aacute;rbol espinoso, como c&oacute;ndor de las punas&rdquo;. En <em>Huasipungo</em>, la sublevaci&oacute;n de los indios es aniquilada a sangre y fuego con la ayuda de fuerzas gubernamentales, pero la novela se cierra con una llamada a la esperanza, con el grito en defensa de sus hogares que acompa&ntilde;&oacute; el levantamiento ind&iacute;gena surgido tras una expulsi&oacute;n de sus tierras: &ldquo;&iexcl;&Ntilde;ucanchic huasipungo!&rdquo;. Es decir: &ldquo;&iexcl;Nuestro huasipungo!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ambas obras retratan y denuncian una voracidad explotadora que se sustentaba en el hambre ind&iacute;gena, en la conciencia atroz de los poderosos que les permit&iacute;a usar sin remilgos el cuerpo de esos hombres y mujeres como elementos de su propiedad, tal y como si fueran una vaca o una gallina. Pero, m&aacute;s all&aacute; del retrato y de la denuncia, es tarea de los que investigamos estos temas rescatar las voces y las acciones de los ind&iacute;genas como actores sociales activos de la historia de Am&eacute;rica Latina, para que no queden atrapados en esa imagen de v&iacute;ctima que apenas puede rebelarse sin &eacute;xito o que debe resignarse a confiar al futuro su redenci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Giraudo, Emilio J. Gallardo Saborido]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/gallina-hambre-violencia-indigenismo-literatura_132_2973046.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Jan 2018 20:17:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La vaca y la gallina: hambre, violencia sexual e indigenismo en la literatura andina]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Historia,Latinoamérica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[So That Men Are Free: ciencias sociales, modernización e indigenismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/that-men-are-free-modernizacion_132_3009531.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a1694848-a053-4ffa-a519-aa659c8aa908_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="So That Men Are Free: ciencias sociales, modernización e indigenismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un proyecto en el que la antropología, como ciencia aplicada, diseñó y desarrolló un experimento de cambio social como si se tratara de un laboratorio de ingeniería</p></div><p class="article-text">
        Pocos objetivos m&aacute;s loables puede encontrar la ciencia que hacer libre a los hombres y, de paso, a las mujeres. Algo as&iacute; era el argumento del documental que, con el t&iacute;tulo <em>So that men are free</em> (Para que los hombres sean libres) se difund&iacute;a en los cines y televisiones de los Estados Unidos de Am&eacute;rica en 1963 y que <a href="https://www.youtube.com/watch?v=Yo6u0aQxDQE" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hoy podemos ver en Internet</a>. Incluso podemos leer la <a href="https://courses.cit.cornell.edu/vicosperu/vicos-site/cornellperu_page_1.htm#stmaf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">transcripci&oacute;n</a> de lo que se dice en el documental en los archivos de la Universidad de Cornell. En ese mismo archivo digital de esta universidad norteamericana se encuentra una amplia documentaci&oacute;n sobre el Proyecto Per&uacute; Cornell de antropolog&iacute;a aplicada y que se desarroll&oacute; en la poblaci&oacute;n de Vicos desde 1952.
    </p><p class="article-text">
        Fue un proyecto en el que la antropolog&iacute;a, como ciencia aplicada, dise&ntilde;&oacute; y desarroll&oacute; un experimento de cambio social como si se tratara de un laboratorio de ingenier&iacute;a. Este experimento deb&iacute;a de servir como campo de pruebas de las principales tesis de la teor&iacute;a de la modernizaci&oacute;n (innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica, mejora del capital humano, democratizaci&oacute;n pol&iacute;tica, acceso a los mercados) y como escuela de formaci&oacute;n de nuevos antrop&oacute;logos que ejercieran de expertos del cambio social en sociedades atrasadas. Ver el documental antes se&ntilde;alado o revisar parte de la muy copiosa documentaci&oacute;n que el proyecto produjo y las pol&eacute;micas que gener&oacute; nos informan de unas d&eacute;cadas en las que las ciencias sociales se institucionalizaron como saberes para guiar la historia de las sociedades, evitando las abruptas convulsiones que se hab&iacute;an vivido en la primera mitad del siglo XX.
    </p><p class="article-text">
        En junio de 2017 hemos visitado el centro poblado de Vicos, perteneciente al distrito de Marcar&aacute;, en la provincia de Carhuaz, departamento de Ancash, Per&uacute;. Hoy es f&aacute;cil echar un vistazo a&eacute;reo a la zona desde la pantalla del ordenador. Incluso es relativamente f&aacute;cil llegar al lugar y alojarse en alguno de las casas de turismo &ldquo;experiencial&rdquo; que, con la ayuda de algunas ONG, se han instalado en la localidad. En los a&ntilde;os cincuenta este acceso tambi&eacute;n era posible, pero en muy distintas condiciones.
    </p><p class="article-text">
        Con nuestra visita, buscamos reconocer el espacio humano y geogr&aacute;fico en que aquel experimento ocurri&oacute;. No hay m&aacute;s se&ntilde;ales que distingan a Vicos de otras comunidades que los propios discursos de una historia singular, en la que una poblaci&oacute;n ind&iacute;gena que pertenec&iacute;a, como pertenecen otros bienes y recursos, a una hacienda, compr&oacute; la propiedad de &eacute;sta y se transform&oacute; en comunidad ind&iacute;gena. Proceso promovido por un departamento de antropolog&iacute;a de una universidad gringa y el Instituto Indigenista Peruano. Hoy esa comunidad ha crecido en gentes, en casas, en iniciativas y en poder pol&iacute;tico. Es una comunidad donde la vida es dura y los observadores que llegamos de lejos podemos caer en estereotipos y exotismos, incluso cuando conocemos el &aacute;rea desde hace a&ntilde;os y la hemos estudiado de manera acad&eacute;mica.
    </p><h3 class="article-text">Una utilidad m&aacute;s que demostrada</h3><p class="article-text">
        No son pocos los que quieren justificar la labor cient&iacute;fica en funci&oacute;n de su utilidad para las sociedades y las personas, como los casos en que se desarrolla una nueva tecnolog&iacute;a o un nuevo medicamento. Y no son pocos los casos en que, como se ha se&ntilde;alado en alguna otra entrada de este blog, luego se muestra que la investigaci&oacute;n ten&iacute;a alg&uacute;n sesgo en funci&oacute;n de quienes la financiaban o de supuestos menos rigurosos de los que pod&iacute;an haber sido. Igual las ciencias sociales pugnan por mostrarse &uacute;tiles y ganar legitimidad social as&iacute; como financiaci&oacute;n. Y s&iacute; que tienen una utilidad m&aacute;s que demostrada, aunque sufren mucho las evaluaciones a posteriori en las que sus avances y &eacute;xitos aparecen marcados por la parcialidad ideol&oacute;gica y la dependencia de los poderes del momento.
    </p><p class="article-text">
        Hoy vemos aquel documental, visitamos el pueblo de Vicos y evaluamos la historia del experimento, y nos resulta dif&iacute;cil decir si aquel proyecto en pos de la libertad de los hombres y los pueblos, de su historia, tal como nos lo relata el documental ya referido, no fue m&aacute;s que una an&eacute;cdota en el curso general del Per&uacute; y de las sociedades andinas para las que quiso ser un hito en su transformaci&oacute;n y modernizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En nuestro proyecto de investigaci&oacute;n sobre el campo indigenista (el Proyecto &ldquo;Los reversos del indigenismo&rdquo;) hemos encontrado muchas &ldquo;an&eacute;cdotas&rdquo; de este tipo que se diluyen en la inmensidad de las sociedades, como hoy se diluyen tantos prop&oacute;sitos de orientar el cambio social de manera razonada y, en ocasiones, cient&iacute;fica. Conocer en sus propios t&eacute;rminos aquellos experimentos no es una raz&oacute;n menor para el conocimiento cient&iacute;fico, pero adem&aacute;s nos ayuda a plantearnos mejor los retos del cambio social del presente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Giraudo, Juan Martín Sánchez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/that-men-are-free-modernizacion_132_3009531.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 Dec 2017 20:37:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[So That Men Are Free: ciencias sociales, modernización e indigenismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Antropología,Perú]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bichos endémicos y viajeros: ciegos, científicos y carretera panamericana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/bichos-endemicos-cientificos-carretera-panamericana_132_3043031.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c8d54833-148c-4a3f-9960-f567755fdd3d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Bichos endémicos y viajeros: ciegos, científicos y carretera panamericana"></p><p class="article-text">
        &ldquo;Los ciegos de Tiltepec&rdquo;. As&iacute; se titulaba un art&iacute;culo del doctor Ram&oacute;n Pardo publicado en 1927 en el peri&oacute;dico <em>Mercurio</em> de Oaxaca, M&eacute;xico. Hablaba de los habitantes de un pueblo, Tiltepec, formado por 44 casas y ubicado en la Sierra de Ixtl&aacute;n de Ju&aacute;rez del Estado de Oaxaca.
    </p><p class="article-text">
        La primera noticia sobre este &ldquo;pueblo de ciegos&rdquo; se hab&iacute;a difundido dos a&ntilde;os antes por otro peri&oacute;dico, <em>El Universal</em>, desatando la curiosidad general y la de los cient&iacute;ficos. Varios m&eacute;dicos, primero el Dr. Jos&eacute; E. Larumbe, y despu&eacute;s el Dr. Max Weihman y el Dr. Pardo, visitaron el pueblo y realizaron estudios sobre sus habitantes. El Dr. Larumbe los describi&oacute; como &ldquo;fantasmas&rdquo; y las palabras del Dr. Pardo fueron a&uacute;n m&aacute;s duras: adem&aacute;s de ciegos, eran &ldquo;sucios y andrajosos&rdquo; y estaban &ldquo;fuera de toda consideraci&oacute;n geogr&aacute;fica y lejos de toda participaci&oacute;n hist&oacute;rica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Se trataba, seg&uacute;n Pardo, de un &ldquo;rinc&oacute;n dantesco&rdquo;, de donde hu&iacute;a no solo la civilizaci&oacute;n, sino &ldquo;la vida&rdquo;. De hecho, para este m&eacute;dico, la ceguera era tan solo un indicio de una degeneraci&oacute;n org&aacute;nica general que estaba conduciendo a la degeneraci&oacute;n social. Sucios, tristes, indiferentes a la vida y sin conciencia de nada, movi&eacute;ndose en las tinieblas, aislados en una geograf&iacute;a extrema y accidentada, los vecinos de Tiltepec eran la representaci&oacute;n m&aacute;s despiadada de una miseria material que en la &eacute;poca iba junto con la miseria moral. Pero&hellip; &iquest;cu&aacute;l era la misteriosa enfermedad que azotaba a esa regi&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        El Dr. Larumbe sospech&oacute;, desde el primer momento, de que se tratara de la &ldquo;oncocercosis&rdquo;, una enfermedad parasitaria causada por la presencia, bajo la piel, de una filaria (<em>Onchocerca volvulus</em>) que produce tumores y provoca trastornos cut&aacute;neos y, en los casos m&aacute;s graves, la ceguera de las personas afectadas. La variante americana de la oncocercosis (hasta entonces solo se conoc&iacute;a en &Aacute;frica) hab&iacute;a sido descubierta y descrita en 1915 por el guatemalteco Rodolfo Robles Valverde. Justo el a&ntilde;o en que se empez&oacute; hablar del &ldquo;pueblo de ciegos&rdquo;, el 1925, el oaxaque&ntilde;o Dr. Miguel Bustamante public&oacute; un estudio en el que consideraba que algunos casos descubiertos en Chiapas tambi&eacute;n pod&iacute;an ser de esa misma enfermedad.
    </p><p class="article-text">
        Varios estudios y expediciones cient&iacute;ficas, adem&aacute;s de las campa&ntilde;as sanitarias, fueron confirmando las sospechas iniciales y aclarando que era la misma enfermedad la que afectaba a los habitantes de algunas zonas de Guatemala y, en M&eacute;xico, de los Estados de Chiapas y Oaxaca.
    </p><h3 class="article-text">Un curioso relato</h3><p class="article-text">
        Mientras tanto, un curioso relato se fue construyendo alrededor de esta enfermedad. Antes, solo se conoc&iacute;a como una enfermedad africana, as&iacute; que se empez&oacute; a decir que a Guatemala la hab&iacute;an tra&iacute;do &ldquo;los negros africanos&rdquo; y de all&iacute; se hab&iacute;a propagado al territorio mexicano. Adem&aacute;s, seg&uacute;n varios cient&iacute;ficos, solo afectaba a &ldquo;los ind&iacute;genas&rdquo; y no a &ldquo;los blancos&rdquo;. A principio de los a&ntilde;os 1940 todav&iacute;a hab&iacute;a voces en tal sentido, a pesar de que las evidencias cient&iacute;ficas no permit&iacute;an (ni entonces) afirmar que el vector transmisor (una peque&ntilde;a mosca del g&eacute;nero <em>Simulium</em>) tuviera alguna especial predilecci&oacute;n por los ind&iacute;genas de esas regiones.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, as&iacute; se enfrent&oacute; la enfermedad, como una &ldquo;enfermedad end&eacute;mica en regiones ind&iacute;genas&rdquo; y como una enfermedad &ldquo;de los ind&iacute;genas&rdquo;. Pero&hellip; no todos estos &ldquo;ind&iacute;genas enfermos&rdquo; se consideraban de la misma manera y no todos tuvieron la misma atenci&oacute;n. En M&eacute;xico, el contraste entre Chiapas y Oaxaca es m&aacute;s que llamativo: la campa&ntilde;a contra la enfermedad trabajaba bien en Chiapas, pero en Oaxaca hab&iacute;a muchas complicaciones, no por la evidente falta de recursos y personal o las dificultades de acceso, sino, seg&uacute;n lo que afirmaban los propios cient&iacute;ficos, por el &ldquo;dif&iacute;cil car&aacute;cter de la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No aparecen, en Chiapas, descripciones tan desoladoras como las de Tiltepec, ni esa idea de una degeneraci&oacute;n f&iacute;sica y moral. No parece casual que el foco de Oaxaca estuviera en una zona aislada y accidentada, mientras que los focos chiapanecos se situaban en zonas de haciendas cafeteras. Como sea, siempre de ind&iacute;genas se trataba, as&iacute; que no sorprende que, en 1942, uno de los primeros proyectos del flamante Instituto Indigenista Interamericano (dedicado a la &ldquo;cuesti&oacute;n ind&iacute;gena&rdquo;) fuera precisamente sobre la oncocercosis.
    </p><p class="article-text">
        Para entonces la enfermedad ya hab&iacute;a alcanzado el nivel de &ldquo;problema interamericano&rdquo;. Y es que, adem&aacute;s de end&eacute;micos, los bichos transmisores de la enfermedad eran viajeros. Las migraciones de trabajadores para las fincas cafeteras, de Guatemala a M&eacute;xico, fueron se&ntilde;aladas como un peligro. Con la construcci&oacute;n de la carretera panamericana saltaron todas las alarmas: las nuevas v&iacute;as de comunicaciones pod&iacute;an ser aprovechadas no solo por el comercio y el turismo&hellip;y provocar la infestaci&oacute;n de zonas mucho m&aacute;s amplias. Se intensificaron las campa&ntilde;as y los experimentos, se usaron tratamientos con diferentes drogas y hasta se intent&oacute; extirpar al vector transmisor con el uso del DDT, con resultados bastantes discutibles.
    </p><p class="article-text">
        Mientras, segu&iacute;a la discusi&oacute;n sobre &ldquo;los enfermos&rdquo;: a pesar de que, en 1949, se declar&oacute; la oncocercosis una enfermedad profesional (de los trabajadores de las fincas cafetaleras), la campa&ntilde;a promovida por el Instituto Nacional Indigenista (INI) segu&iacute;a considerando a los afectados como ind&iacute;genas atrasados que se resist&iacute;an al tratamiento y que hab&iacute;a que convencer de las bondades de la medicina moderna. No era tan f&aacute;cil dejar atr&aacute;s representaciones tan arraigadas de &ldquo;los ind&iacute;genas&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Giraudo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/bichos-endemicos-cientificos-carretera-panamericana_132_3043031.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Nov 2017 20:11:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Bichos endémicos y viajeros: ciegos, científicos y carretera panamericana]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué/quién hay detrás de un nombre? Indigenismo e indigenistas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/quequien-detras-nombre_132_3587074.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/351f4375-578f-4caf-a4ce-48172272b3a6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué/quién hay detrás de un nombre? Indigenismo e indigenistas"></p><p class="article-text">
        Se habla mucho de indigenismo en Am&eacute;rica Latina. Pero, &iquest;significa lo mismo en todo momento y lugar? &iquest;Qu&eacute; es el indigenismo? &iquest;Qui&eacute;nes son los ind&iacute;genas? &iquest;Qui&eacute;nes son los indigenistas? No hay una respuesta fija a estas preguntas y la forma en que estos &ldquo;nombres&rdquo; se han usado y siguen us&aacute;ndose puede cambiar seg&uacute;n el momento, el lugar, la ocasi&oacute;n y, sobre todo, los usuarios.
    </p><p class="article-text">
        Empezamos con &ldquo;indigenismo&rdquo;. Pocos dudar&iacute;an de la importancia actual de la reaparici&oacute;n del indigenismo como tema de debate pol&iacute;tico y de inter&eacute;s acad&eacute;mico. Sin embargo, la forma en que se presentan y se discuten tanto el t&eacute;rmino como el tema est&aacute; plagada de confusiones y de usos e interpretaciones anacr&oacute;nicas que merecen m&aacute;s de una reflexi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Como t&eacute;rmino, &ldquo;indigenismo&rdquo; aparece en los a&ntilde;os 1930, con el significado de pol&iacute;tica, programa o acci&oacute;n &ldquo;especial&rdquo; dirigida a los &ldquo;ind&iacute;genas&rdquo; (seg&uacute;n la ocasi&oacute;n y el momento tambi&eacute;n se usar&iacute;a, &nbsp;para referirse a estos grupos e individuos, &ldquo;naturales&rdquo;, &ldquo;abor&iacute;genes&rdquo;, &ldquo;indios&rdquo;, &ldquo;originarios&rdquo; y muchos otros nombres).
    </p><p class="article-text">
        En este significado estaba incluida una faceta de modernizaci&oacute;n &ndash;la idea de que hab&iacute;a que mejorar las condiciones socio-econ&oacute;micas de estos grupos&ndash; pero tambi&eacute;n una faceta que podr&iacute;amos llamar de &ldquo;indianizaci&oacute;n&rdquo;: la idea de que era necesario rescatar, revalorizar o, incluso, reinventar elementos ind&iacute;genas (o supuestos tales), especialmente los que ten&iacute;an que ver con las lenguas, &nbsp;la cultura y las artes, pero tambi&eacute;n las costumbres e instituciones &ldquo;tradicionales&rdquo; o los usos de la tierra y de los recursos naturales. Mirando a las fuentes de la &eacute;poca, el contenido de este indigenismo aparece bastante m&aacute;s complejo y variado de lo que interpretaciones posteriores, focaliz&aacute;ndose sobre todos en sus aspectos modernizadores, nos han transmitido.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        De hecho, este nombre, &ldquo;indigenismo&rdquo;, ha tenido posteriormente un uso muy amplio y con frecuencia se aplica a fen&oacute;menos bastante distintos entre s&iacute;, con una acepci&oacute;n cronol&oacute;gica y tem&aacute;tica muy (demasiado) amplia, que abarcar&iacute;a casi todo lo que tenga que ver con los &ldquo;ind&iacute;genas&rdquo;, especialmente los latinoamericanos, &iexcl;a partir del siglo XVI y hasta el d&iacute;a de hoy! A veces se escucha hablar de la &ldquo;emergencia del indigenismo&rdquo; como si se tratara de una novedad en el contexto latinoamericano, borrando de un plumazo su larga y compleja historia. Se usa alternativamente (y, a veces, simult&aacute;neamente), en sentido positivo, para referirse a los actuales movimientos ind&iacute;genas o al movimiento internacional que promueve los derechos de las &ldquo;primeras naciones&rdquo; o &ldquo;pueblos originarios&rdquo;, o, en sentido negativo, para se&ntilde;alar una pol&iacute;tica colonizadora y aniquiladora. Por un lado, estar&iacute;an los indigenas como obvios protagonistas de un fen&oacute;meno in&eacute;dito de participaci&oacute;n pol&iacute;tica, por el otro estar&iacute;an los indigenistas como ide&oacute;logos y hacedores de una pol&iacute;tica de los &ldquo;no-ind&iacute;genas&rdquo;, en la que los ind&iacute;genas solo habr&iacute;an sido objetos y nunca sujetos.
    </p><p class="article-text">
        El efecto m&aacute;s grave de la difusi&oacute;n de esta idea es que se niega a los ind&iacute;genas un papel activo en la historia de Am&eacute;rica Latina hasta una &eacute;poca reciente en que asistir&iacute;amos a un &ldquo;despertar&rdquo; o a una &ldquo;emergencia&rdquo;. As&iacute;, si la historiograf&iacute;a de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas ha renovado totalmente las perspectivas acerca del liberalismo y la ciudadan&iacute;a en el siglo XIX, desmintiendo muchos mitos acerca de una supuesta &ldquo;desaparici&oacute;n&rdquo; de los ind&iacute;genas en la &eacute;poca independiente,&nbsp; mucho m&aacute;s complicada es esta tarea para el siglo XX y m&aacute;s a&uacute;n para un tema como el indigenismo, en el que todo, o casi todo, parece resuelto de antemano y en el que los avances historiogr&aacute;ficos no parecen haberse difundido a otros &aacute;mbitos y al m&aacute;s amplio debate social y pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s no sea in&uacute;til, entonces, dejar por un momento de lado im&aacute;genes e ideas constantemente repetidas (y aparentemente obvias) acerca del indigenismo y volver a empezar por el &ldquo;nombre&rdquo;, ya que la historia y el recorrido de los t&eacute;rminos, el momento y lugar en que aparecen, como se difunden y transforman, puede darnos muchas pistas para entender e interpretar un fen&oacute;meno.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, &iquest;qu&eacute; y qui&eacute;n est&aacute; detr&aacute;s de nombres como &ldquo;indigenismo&rdquo; e &ldquo;indigenista&rdquo;?
    </p><p class="article-text">
        Los usa por primera vez un mexicano, Mois&eacute;s S&aacute;enz, una de las voces m&aacute;s relevantes en los a&ntilde;os 1920 y 1930 en el debate sobre lo que entonces se indicaba generalmente con la expresi&oacute;n &ldquo;cuesti&oacute;n ind&iacute;gena&rdquo;. Una discusi&oacute;n no s&oacute;lo nacional, sino continental. Lo hace estando en Per&uacute;, en 1931, una de las etapas de un viaje que tambi&eacute;n le llev&oacute; a Guatemala, Ecuador, y Bolivia. Para entender lo que estaba ocurriendo en Per&uacute; y su activismo en la cuesti&oacute;n ind&iacute;gena, propone el neologismo &ldquo;indigenista&rdquo; para referirse a &ldquo;los promotores de una pol&iacute;tica relacionada con el indio, o los ejecutores de programas que buscan su redenci&oacute;n&rdquo;. Es un &ldquo;nombre un poco b&aacute;rbaro&rdquo;, seg&uacute;n S&aacute;enz, pero &uacute;til para distinguir a estos activistas de otros dos grupos: los &ldquo;indianistas&rdquo;, es decir los que estudian al indio (arque&oacute;logos, historiadores, soci&oacute;logos, antrop&oacute;logos) y los &ldquo;indian&oacute;filos&rdquo;, o sea los artistas (poetas, m&uacute;sicos, pintores, etc.) y los que apreciaban los &ldquo;valores ind&iacute;genas&rdquo;. Esta clasificaci&oacute;n era extensible a los otros pa&iacute;ses latinoamericanos y pod&iacute;a darse el caso de personas que juntaran m&aacute;s de una categor&iacute;a, pero la &ldquo;emoci&oacute;n&rdquo; y la conciencia de los problemas sociales eran elementos fundamentales de los indigenistas.
    </p><p class="article-text">
        Mois&eacute;s S&aacute;enz protagonizar&aacute;, pocos a&ntilde;os m&aacute;s tarde, un evento crucial: el Primer Congreso Indigenista Interamericano, celebrado en P&aacute;tzcuaro, M&eacute;xico, en abril de 1940, donde se reunir&aacute;n los que se consideraban los mejores indigenistas del continente. Sin embargo, su s&uacute;bita muerte por pleures&iacute;a en octubre de 1941 cambiar&aacute; la trayectoria futura de este proyecto para un &ldquo;indigenismo continental&rdquo;. Como en tantos casos, esa es otra historia que contar, distinta a la que algunos de su protagonistas hubieran querido que se contara.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Giraudo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/quequien-detras-nombre_132_3587074.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Feb 2017 22:05:12 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[12 de octubre: una fiesta nacional (no sólo en España)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/octubre-fiesta-nacional-solo-espana_132_2443606.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b580ba10-56c3-4c9c-b87e-422912c4ec4d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="12 de octubre: una fiesta nacional (no sólo en España)"></p><p class="article-text">
        &ldquo;El 12 de octubre era nuestro d&iacute;a&rdquo;, escribi&oacute; en sus memorias el mexicano <strong>Jos&eacute; Vasconcelos</strong>. Y es que la &ldquo;Fiesta Nacional de Espa&ntilde;a&rdquo; &ndash;tal como declara el real decreto de 1987&ndash; se ha fijado en una efem&eacute;ride hist&oacute;rica que tambi&eacute;n es &ldquo;fiesta nacional&rdquo; en varios pa&iacute;ses latinoamericanos. Si en Espa&ntilde;a es ahora simplemente fiesta nacional, antes fue &ldquo;D&iacute;a de la Hispanidad&rdquo; (as&iacute; se le llamaba en el R.D. de 1981) y antes todav&iacute;a &ldquo;D&iacute;a&rdquo; o &ldquo;Fiesta de la Raza&rdquo;, denominaci&oacute;n que se sigue manteniendo en el continente americano, y que convive con otras expresiones recientes como &ldquo;D&iacute;a de la Diversidad Cultural Americana&rdquo; o &ldquo;D&iacute;a del Respeto a la Diversidad Cultural&rdquo; (Argentina), &ldquo;D&iacute;a del Encuentro de Dos Mundos&rdquo; (Chile) o &ldquo;D&iacute;a de la Resistencia Ind&iacute;gena&rdquo; (Nicaragua y Venezuela).
    </p><p class="article-text">
        Justamente era su homenaje a la &ldquo;raza&rdquo; lo que agradaba a Vasconcelos de esa que llamaba &ldquo;la fiesta grande&rdquo; y que, tras un ambiguo reconocimiento oficial, acab&oacute; declar&aacute;ndose fiesta nacional de M&eacute;xico en 1929, cuando ya se hab&iacute;a extendido a lo largo del continente. Cierto es que la &ldquo;raza&rdquo; de Vasconcelos no era la misma que la de otros que defendieron la conmemoraci&oacute;n en esos a&ntilde;os y en los posteriores: era una &ldquo;raza&rdquo; en devenir, hispanoamericana y universal, la &ldquo;raza mestiza&rdquo;: &ldquo;<strong>una raza hecha con el tesoro de todas las anteriores</strong>, la raza final, la raza c&oacute;smica&rdquo;. Su afici&oacute;n a &ldquo;lo hisp&aacute;nico&rdquo; era parte de su oposici&oacute;n a la intrusi&oacute;n estadounidense y, a pesar de las distancias, en ese terreno pod&iacute;a encontrarse con otras propuestas de aquellos a&ntilde;os, como la del argentino <strong>Jos&eacute; Ingenieros</strong>, que llamaba a una &ldquo;Uni&oacute;n Latino-Americana&rdquo; para mantener la independencia frente al panamericanismo de Estados Unidos (&ldquo;Am&eacute;rica Latina para los latinoamericanos&rdquo;, dec&iacute;a en un famoso discurso en octubre de 1922). Otra Uni&oacute;n, que no hay que confundir con la fundada por Ingenieros, la Uni&oacute;n Iberoamericana, hab&iacute;a sido fundada en 1885 con la celebraci&oacute;n de la raza como &uacute;nica raz&oacute;n de su existencia, en un momento en que Espa&ntilde;a estaba cambiando su orientaci&oacute;n hacia Am&eacute;rica. La Uni&oacute;n Iberoamericana se dedic&oacute; a promover la celebraci&oacute;n y su inserci&oacute;n en el calendario de varios pa&iacute;ses. Y es que entonces, como hoy, las expresiones que se usan tienen su propio recorrido y sus distintos usos seg&uacute;n los momentos, las circunstancias y los actores, y no es lo mismo decir hispanoamericana, iberoamericana, panamericana o latinoamericana.
    </p><h3 class="article-text">Un d&iacute;a festivo con muchas caras</h3><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de relatos mistificadores que busquen un &uacute;nico (o el verdadero) origen de los festejos del 12 de octubre y de la siempre tentadora soluci&oacute;n de la continuidad hist&oacute;rica y de la intr&iacute;nseca coherencia de las conmemoraciones, lo que sabemos es que algo que empez&oacute; con un d&iacute;a festivo puntual para el a&ntilde;o 1892, con ocasi&oacute;n del IV Centenario del &ldquo;Descubrimiento&rdquo; y que en los siguientes veinte a&ntilde;os solo dio lugar a alguna que otra celebraci&oacute;n espor&aacute;dica, cobr&oacute; fuerza en la d&eacute;cada de 1910, impulsada por los c&iacute;rculos de inmigrantes espa&ntilde;oles (e italianos).
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os veinte, el 12 de octubre era celebrado pr&aacute;cticamente en toda Am&eacute;rica como &ldquo;D&iacute;a de la Raza&rdquo;, y se fue entrelazando con proyectos, movimientos y procesos internacionales y nacionales (de los distintos pa&iacute;ses), asumiendo varias formas y diferentes motivos: desde el americanismo promovido por los intelectuales espa&ntilde;oles a principios de siglo (que lo ve&iacute;an como una soluci&oacute;n regeneradora para Espa&ntilde;a) a la conmemoraci&oacute;n de la Rep&uacute;blica espa&ntilde;ola (que enfatizaba la forma de gobierno y el ejemplo de la rep&uacute;blicas latinoamericanas como fuente de hermanamiento), mientras que los falangistas, ya durante la guerra, propon&iacute;an el &ldquo;D&iacute;a de la Hispanidad&rdquo; para oponerse a las connotaciones republicanas y enfatizar la relaci&oacute;n con el catolicismo; desde la proyecci&oacute;n continental-universal de Vasconcelos (que rechazaba las teor&iacute;as raciales europeas sobre el hibridismo desde un nuevo paradigma racial, el de la raza mestiza) a las distintas nacionalizaciones de la fecha, como en Argentina, donde el presidente <strong>Hip&oacute;lito Yrigoyen</strong> aprovech&oacute; la coincidencia con el d&iacute;a de toma de posesi&oacute;n de los nuevos mandatarios para instituir el D&iacute;a de la Raza como fiesta nacional en 1917 (y as&iacute; asegurarse la paternidad de la misma).
    </p><p class="article-text">
        En los procesos de nacionalizaci&oacute;n de la celebraci&oacute;n, <strong>sus presupuestos hispanistas pueden ir de la mano con las evocaciones indigenistas</strong>: as&iacute;, en M&eacute;xico, en 1929 &ndash;a&ntilde;o en que fue declarado el 12 de octubre fiesta nacional&ndash;, el paseo oficial se prolong&oacute; desde el monumento a Col&oacute;n hasta el monumento a Cuauht&eacute;moc, uniendo ambas figuras como &ldquo;s&iacute;mbolo de la raza&rdquo;. Ser&aacute; bajo otra estatua de Cuauht&eacute;moc, r&eacute;plica de la mexicana, que curiosamente don&oacute; Vasconcelos en representaci&oacute;n de M&eacute;xico durante la exposici&oacute;n universal de 1922, donde en R&iacute;o de Janeiro se celebrar&aacute; desde 1944 y cada 19 de abril otro d&iacute;a, aparentemente de tendencia opuesta, denominado el &ldquo;D&iacute;a del Indio&rdquo;. Otro escenario m&aacute;s para dar profundidad hist&oacute;rica al significado y al uso de categor&iacute;as que han definido y siguen definiendo nuestras representaciones colectivas.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Guiraudo, Laura Giraudo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/octubre-fiesta-nacional-solo-espana_132_2443606.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 Oct 2015 10:41:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Hispanidad,12 de octubre]]></media:keywords>
    </item>
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