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    <title><![CDATA[elDiario.es - Jesús Ortiz]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jesus_ortiz/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Jesús Ortiz]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Cantabria a veces acoge]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/cantabria-veces-acoge_132_7948594.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e76aa2b0-83fb-4412-add9-94ba85c801b0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cantabria a veces acoge"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ignorar el horror no nos lleva a ninguna parte. Mejor conocerlo, pero recordar que la bondad también existe. Y darle la importancia que merece</p></div><p class="article-text">
        Un ni&ntilde;o y una ni&ntilde;a muestran su alegr&iacute;a en <a href="https://twitter.com/HoyPalestina/status/1393410824362921985" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un v&iacute;deo de Twitter</a> porque han salvado a sus peces. Hay que leer despacio: todo el horror que convoca la frase queda fuera de ella. Toda la alegr&iacute;a, por el contrario, est&aacute; contenida en la peque&ntilde;a pecera. Los ni&ntilde;os son de Gaza, la ciudad nuevamente bombardeada por la aviaci&oacute;n israel&iacute;. Muy lejos de all&iacute;, pero tambi&eacute;n hace un par de d&iacute;as, una ni&ntilde;a colombiana se suicida tras ser violada por un grupo de militares. 
    </p><p class="article-text">
        Enterarte de las noticias cada d&iacute;a es un ejercicio casi heroico. &iquest;C&oacute;mo puedes trabajar despu&eacute;s, querer a tus hijos, tomarte un caf&eacute;&hellip;? &iquest;C&oacute;mo puedes decirte que tienes derecho a la felicidad, por lo menos a una felicidad de andar por casa, y a la banalidad, a no estar obligado todo el tiempo a ser consciente de los problemas?
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; entra en nuestro auxilio Juan Antonio Reig Pl&agrave;, obispo de Alcal&aacute;. Ha publicado un art&iacute;culo que se titula 'Espa&ntilde;a, transformada en un campo de exterminio'. Ah, bueno. Nosotros vivimos en Espa&ntilde;a y sabemos lo que hay. Si a esto se le puede llamar impunemente <em>campo de exterminio,</em> puede que lo que nos cuentan de los ni&ntilde;os de Gaza y de Colombia pertenezca a la misma categor&iacute;a: la de la ficci&oacute;n. Ya podemos despreocuparnos, pues.
    </p><p class="article-text">
        Por desgracia, lo de Gaza y lo de Colombia no pertenece a un g&eacute;nero literario como el trabajado por el obispo. El horror es real, viene de lejos y contin&uacute;a igual de activo. Y, por supuesto, no se limita a Gaza y Colombia.
    </p><p class="article-text">
        Una historia india dice que todos nacemos con un lobo bueno y otro malo en nuestro interior, el del amor y el del odio. C&oacute;mo seamos depende de a cu&aacute;l de los dos alimentemos cada d&iacute;a: uno crecer&aacute; y se har&aacute; fuerte gracias a nuestro cuidado; el otro permanecer&aacute; escu&aacute;lido y d&eacute;bil.
    </p><p class="article-text">
        Lo cuentan Rick Hanson y Richard Mendius en <em>El cerebro de Buda,</em> donde tambi&eacute;n explican que la evoluci&oacute;n ha moldeado nuestro cerebro para darle mucha mayor importancia a la desgracia que a lo positivo. En efecto, tienen m&aacute;s posibilidades de sobrevivir quienes siempre est&aacute;n atentos al peligro que quienes lo olvidan para aprovechar las oportunidades de placer. Pero esa tendencia, saludable durante milenios, es mucho menos necesaria en un mundo donde no quedan tigres dientes de sable y los leones est&aacute;n lejos. Ahora se vuelve en nuestra contra, y para vivir bien tenemos que atenuarla y dar importancia a las cosas agradables que nos rodean.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Para ser modestamente felices en medio del horror no se trata de mirar a otro sitio, de convencernos de que es ficción. Se trata de combatirlo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ignorar el horror no nos lleva a ninguna parte. Al rev&eacute;s, es necesario saber de &eacute;l para movernos en la direcci&oacute;n adecuada, para exigir a nuestros representantes que intervengan en nuestro nombre y le pongan coto. Para alimentar colectivamente al lobo bueno, no al otro. Para ser modestamente felices en medio del horror no se trata de mirar a otro sitio, de convencernos de que es ficci&oacute;n. Se trata de combatirlo, en primer lugar, y de dar importancia a quienes han alimentado a su lobo bueno todos los d&iacute;as. No bastan para acabar con el horror, desde luego, pero nos recuerdan que tambi&eacute;n hay un lado bueno disperso y activo, que hace lo que puede por paliar la desgracia.
    </p><p class="article-text">
        El s&aacute;bado pasado presenci&eacute; una muestra: Irene, David y otros voluntarios de Cantabria Acoge, organizaci&oacute;n que ayuda a gente en situaci&oacute;n dif&iacute;cil, armaron en el auditorio del Sardinero un cuentacuentos que disfrutamos peque&ntilde;os y mayores. Alberto nos explic&oacute; por qu&eacute; el gallo llama cada d&iacute;a al sol; hab&iacute;a fruta, cuadernos y l&aacute;pices. No hab&iacute;a comida industrial ni nada que se enchufara. La bondad existe y es sencilla. Y se encuentra en cualquier sitio. Hay que darle importancia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/cantabria-veces-acoge_132_7948594.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 May 2021 08:54:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cantabria a veces acoge]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El lápiz y el martillo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/lapiz-martillo_132_7276730.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ee9b3744-d39e-487f-a001-03f26db69491_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El lápiz y el martillo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La historia del hombre que ganó una fortuna fabricando lápices en la Rusia soviética</p></div><p class="article-text">
        Cuando Nikita Khrushchev se encontr&oacute; con el millonario estadounidense Armand Hammer lo primero que le dijo fue que de ni&ntilde;o hab&iacute;a aprendido a escribir con sus l&aacute;pices. Lo mismo le dijeron Leonid Brezhnev y todos los dirigentes sovi&eacute;ticos con los que trat&oacute;, que fueron muchos desde que Lenin le llam&oacute; al Kremlin en 1921.
    </p><p class="article-text">
        La cosa hab&iacute;a empezado un poco antes el mismo a&ntilde;o, cuando Hammer ten&iacute;a 23 y hab&iacute;a ido a la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica para vender productos de Allied Drug, la empresa familiar, que produc&iacute;a medicamentos.
    </p><p class="article-text">
        Mientras recorr&iacute;a parte del pa&iacute;s, Hammer encontr&oacute; apiladas, sin uso, grandes cantidades de gemas, metales, maderas&hellip;: productos destinados a la exportaci&oacute;n que no pod&iacute;an salir del pa&iacute;s debido al bloqueo de los pa&iacute;ses occidentales, partidarios del zarismo. As&iacute; que flet&oacute; un barco para llevar grano estadounidense a una Rusia hambrienta, lo carg&oacute; de vuelta con estas mercanc&iacute;as imposibles de vender, y as&iacute; empez&oacute; un negocio pr&oacute;spero que llam&oacute; la atenci&oacute;n de Lenin, jefe del Estado sovi&eacute;tico tras la revoluci&oacute;n de 1917.
    </p><p class="article-text">
        Lenin le explic&oacute; que los dos pa&iacute;ses, USA y URSS, eran complementarios; que ellos ten&iacute;an mucha riqueza en materias primas que pod&iacute;an ofrecer a los estadounidenses, de los que necesitaban maquinaria y productos fabricados. Que necesitaban sus ingenieros e instructores: Lenin cogi&oacute; un ejemplar de <em>Scientific American</em> y pas&oacute; r&aacute;pidamente sus p&aacute;ginas: &laquo;Mire lo que han hecho ustedes, esto es progreso. Mi pa&iacute;s est&aacute; en la situaci&oacute;n en que estaba el suyo en la &eacute;poca de los pioneros. Necesitamos el conocimiento y el esp&iacute;ritu que ha hecho a Estados Unidos lo que es hoy&raquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Le invit&oacute; a hacer negocios en Rusia. Cuando Hammer objet&oacute; que probablemente fuera muy complicado conseguir permisos, le dijo que se lo solucionaba todo inmediatamente. Y as&iacute; fue. Hammer fue el primer gringo con negocios en la URSS, y con la misma rapidez le dieron los lujos reservados a la <em>nomenklatura,</em> en viviendas especiales al otro lado del Moscova, frente al Kremlin. Lenin y otros mandatarios le firmaron acuerdos garantizando la protecci&oacute;n de su propiedad, libertad para entrar y salir del pa&iacute;s a voluntad, privilegios de transporte, que no habr&iacute;a huelgas en sus f&aacute;bricas&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Hammer, en consecuencia, habl&oacute; con Henry Ford: en la URSS hab&iacute;a un gran mercado para sus tractores. Ford estaba de acuerdo en eso, pero no le gustaban los bolcheviques y prefer&iacute;a esperar la restauraci&oacute;n del zarismo. Hammer se lo quit&oacute; de la cabeza y se convirti&oacute; en el concesionario de la Ford en Rusia. Dos a&ntilde;os despu&eacute;s los rusos le dijeron que llevar&iacute;an ese negocio directamente con Ford, que &eacute;l pod&iacute;a montar una f&aacute;brica de algo. 
    </p><p class="article-text">
        A &eacute;l no se le ocurr&iacute;a qu&eacute; f&aacute;brica montar. Un d&iacute;a se le acab&oacute; el l&aacute;piz, entr&oacute; en una tienda para comprar otro y le pidieron el equivalente a 26 centavos por uno de peor calidad que los que en Estados Unidos costaban tres. &iquest;Millones de ni&ntilde;os en las escuelas con l&aacute;pices a ese precio? No hab&iacute;a duda: eso era lo que hac&iacute;a falta en la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que present&oacute; un proyecto para una f&aacute;brica de l&aacute;pices y le dijeron que adelante. S&oacute;lo hab&iacute;a un problema: Armand Hammer no ten&iacute;a ni idea de c&oacute;mo se hac&iacute;an.
    </p><p class="article-text">
        Aunque el inventor del l&aacute;piz moderno fue un franc&eacute;s, Nicolas-Jacques Comt&eacute;, los mejores l&aacute;pices se fabricaban en Alemania. Tambi&eacute;n en Alemania, 500 a&ntilde;os antes, Gutenberg hab&iacute;a abierto la primera imprenta de Occidente. De ella hab&iacute;an salido sus operarios a montar sus propias imprentas por toda Europa, difundiendo as&iacute; la nueva tecnolog&iacute;a. Los empresarios alemanes del l&aacute;piz, con Faber a la cabeza, hab&iacute;an aprendido la lecci&oacute;n y controlaban f&eacute;rreamente a sus trabajadores, hijos y nietos de trabajadores de la empresa, para que la t&eacute;cnica no se difundiera. Nadie fuera de ellos sab&iacute;a c&oacute;mo se hac&iacute;an los l&aacute;pices; a&uacute;n m&aacute;s, a los operarios solo se les permit&iacute;a saber de la fase de producci&oacute;n en la que trabajaban; &uacute;nicamente la familia propietaria conoc&iacute;a todo el proceso. (Y control f&eacute;rreo quiere decir exactamente eso: los Faber pensaron que el ferrocarril podr&iacute;a traer indeseables a su ciudad, y en consecuencia el trazado alem&aacute;n de la red ferroviaria eludi&oacute; N&uacute;remberg).
    </p><p class="article-text">
        Tras semanas de vivir en N&uacute;remberg, Hammer no hab&iacute;a podido averiguar nada sobre la fabricaci&oacute;n de l&aacute;pices. El asunto era tan impenetrable que se hubiera echado atr&aacute;s en su prop&oacute;sito, de no mediar un contrato con los sovi&eacute;ticos. Por fin encontr&oacute; un descontento, un ingeniero despedido que le puso en contacto con otros igualmente represaliados. Les ofreci&oacute; casa y cerveza alemana en Mosc&uacute;. Cuando aceptaron, fueron todos a Berl&iacute;n, donde la industria del l&aacute;piz ten&iacute;a menos fuerza, a obtener pasaportes, fingiendo unas vacaciones en Finlandia.
    </p><p class="article-text">
        Algo parecido hizo con la maquinaria, que compr&oacute; desmontada, en piezas enviadas a Berl&iacute;n supuestamente para montar una f&aacute;brica all&iacute;, y que acab&oacute; llegando a Mosc&uacute; v&iacute;a Finlandia. Hammer viaj&oacute; despu&eacute;s a Birmingham, porque los rusos hab&iacute;an insistido en que fabricara tambi&eacute;n l&aacute;pices mec&aacute;nicos. All&iacute; la situaci&oacute;n, por lo que se refiere a los t&eacute;cnicos, era la misma que la de N&uacute;remberg, pero esta vez sab&iacute;a qu&eacute; hacer: puso un anuncio en prensa y enseguida encontr&oacute; un ingeniero descontento.
    </p><p class="article-text">
        En resumidas cuentas: la f&aacute;brica arranc&oacute; en abril de 1926. El primer a&ntilde;o multiplic&oacute; por 2,5 el mill&oacute;n de d&oacute;lares en producci&oacute;n prometido; el segundo baj&oacute; el precio del l&aacute;piz de 25 a cinco c&eacute;ntimos. Produc&iacute;a entre 51 y 72 millones de unidades al a&ntilde;o. Parte de ellos los exportaba a Inglaterra, Turqu&iacute;a, Persia y el Extremo Oriente, en cajas con su emblema: el ancla y el martillo. 
    </p><p class="article-text">
        La cosa fue muy bien hasta 1930; Lenin hab&iacute;a muerto antes de la apertura de la empresa y era el t&iacute;o Pepe el que mandaba. El clima pol&iacute;tico empeor&oacute; notablemente. Los rusos confiscaron la f&aacute;brica, indemnizando a su propietario, y la rebautizaron Sacco y Vanzetti en honor de los inocentes ejecutados por los gringos en 1927. Hammer abandon&oacute; el pa&iacute;s tras nueve a&ntilde;os casi ininterrumpidos viviendo en &eacute;l, y llev&aacute;ndose a su primera mujer, la actriz Olga Vadimovna Von Root, hija de un general zarista.
    </p><p class="article-text">
        Casi todo esto lo cuenta Henry Petroski en su cl&aacute;sico <em>The Pencil: A History of Design and Circumstance.</em> A Petroski se lo ha contado el propio Hammer, que tambi&eacute;n lo ha hecho en su autobiograf&iacute;a, donde aparece retratado en su despacho lleno de fotograf&iacute;as dedicadas de l&iacute;deres sovi&eacute;ticos, como la que le regal&oacute; Lenin. 
    </p><p class="article-text">
        Pero adem&aacute;s de la suya hay otras cuatro o cinco biograf&iacute;as, una de ellas abiertamente contraria al personaje. Casi todo lo que refiere Hammer puede contarse de otro modo. Por ejemplo, todas las biograf&iacute;as coinciden en que antes de los l&aacute;pices ya hab&iacute;a ganado una fortuna. &iquest;C&oacute;mo? Bueno, aqu&iacute; entra el estilo literario. Unos, &eacute;l entre ellos, cuentan que la empresa de su padre vend&iacute;a ginseng. Allied Drug presentaba el polvo de la ra&iacute;z coreana disuelto en alcohol muy concentrado, y el producto hizo furor entre los estadounidenses aquellos a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        El obituario que public&oacute; <em>Los Angeles Times</em> tras su muerte en 1990 dec&iacute;a que hab&iacute;a ganado un mill&oacute;n antes de titularse en la universidad &laquo;en parte por comprar grandes cantidades de whisky inmediatamente antes de la Ley Seca y vendi&eacute;ndolo despu&eacute;s a las farmacias en calidad de medicina&raquo;. 
    </p><p class="article-text">
        No hay muchos indicios de que Armand Hammer fuera socialista, a pesar de sus amistades sovi&eacute;ticas. Otra cosa era su padre, Julius Hammer, un jud&iacute;o de Odesa emigrado a Estados Unidos, m&eacute;dico y boticario, miembro destacado del Socialist Labor Party of America (SLP). A su hijo lo hab&iacute;a nombrado seg&uacute;n el emblema del partido, el brazo y el martillo <em>(arm and hammer).</em>
    </p><p class="article-text">
        Julius estaba bajo vigilancia del FBI por sus ideas pol&iacute;ticas. Cuando muri&oacute; de neumon&iacute;a la esposa de un diplom&aacute;tico zarista, a la que se le hab&iacute;a practicado un aborto en su cl&iacute;nica en medio de una epidemia de gripe, la polic&iacute;a le ech&oacute; mano. Cumpli&oacute; en Sing Sing una condena de tres a&ntilde;os y medio. 
    </p><p class="article-text">
        Una de las biograf&iacute;as cuenta, citando como fuente a una amante de Armand Hammer, que fue &eacute;l, entonces estudiante de medicina, quien practic&oacute; el aborto, y su padre acept&oacute; ir a la c&aacute;rcel para cubrirle. 
    </p><p class="article-text">
        De vuelta en Estados Unidos, Armand Hammer se dedic&oacute; a vender el arte zarista que hab&iacute;a ido adquiriendo en Rusia y con el que gan&oacute; una fortuna. El resto de su vida sigui&oacute; vinculado al arte, compr&oacute; la galer&iacute;a m&aacute;s antigua del pa&iacute;s, hizo donaciones a museos (don&oacute; un Goya al Hermitage, ahora tenido por falso).
    </p><p class="article-text">
        Otra fortuna la gan&oacute; criando ganado vacuno (Black Angus, una raza escocesa de carne). M&aacute;s adelante compr&oacute; por poco dinero un par de pozos de petr&oacute;leo que resultaron enormemente productivos y se convirti&oacute; tambi&eacute;n en un magnate del oro negro, el director de Occidental Petroleum. 
    </p><p class="article-text">
        Hammer nunca abandon&oacute; la pol&iacute;tica, ni descuid&oacute; sus relaciones con los sovi&eacute;ticos. Cuando estos invadieron Afganist&aacute;n, intervino para lograr su retirada directamente con Brezhnev, con gran enfado de los diplom&aacute;ticos estadounidenses en Mosc&uacute;. Se le ha descrito como &laquo;un mediador entre cinco secretarios generales sovi&eacute;ticos y siete presidentes de Estados Unidos&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las gentes que tienen m&aacute;s dinero del que pueden emplear en vivir bien suelen dedicarlo a que el mundo sea como a ellos les apetece. Les dan dinero a los partidos pol&iacute;ticos y a las organizaciones que les gustan, como se hac&iacute;a y se hace en Espa&ntilde;a. Hammer no fue una excepci&oacute;n, y contribuy&oacute; con 54.000 d&oacute;lares a la campa&ntilde;a presidencial de Richard Nixon. Parte de ese donativo no cumpl&iacute;a con la ley estadounidense, y fue condenado por ello (lo indult&oacute; el presidente George W. Bush). 
    </p><p class="article-text">
        El dinero que se da a partidos pol&iacute;ticos acostumbra recuperarse con creces cuando esos partidos llegan al poder, con cargo el erario p&uacute;blico. Pero adem&aacute;s de esa afici&oacute;n de millonarios que tambi&eacute;n se cultiva por estos pagos, Hammer practic&oacute; otra que no es popular entre sus colegas de por aqu&iacute;: la filantrop&iacute;a. Dio dinero para la educaci&oacute;n, para la salud y para el arte. Mucho. Tras el desastre de Chern&oacute;bil en 1986 vol&oacute; a la URSS con un avi&oacute;n con m&eacute;dicos y millones de d&oacute;lares de ayuda, y volvi&oacute; a hacerlo cuando un terremoto sacudi&oacute; la Armenia sovi&eacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        Una de sus biograf&iacute;as lo tacha abiertamente de esp&iacute;a de la URSS. Un general sovi&eacute;tico explic&oacute; una vez que Hammer siempre estaba dispuesto a hablar, pero la mayor parte de la informaci&oacute;n que daba era imposible de verificar. &laquo;Trabajaba solamente para &eacute;l mismo&raquo;, resumi&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Como dice una p&aacute;gina rusa, &laquo;Se sigue discutiendo si Hammer era una paloma de la paz o un astuto esp&iacute;a sovi&eacute;tico, pero hay una cosa segura: sab&iacute;a c&oacute;mo hacer dinero a pesar de la pol&iacute;tica&raquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/lapiz-martillo_132_7276730.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Mar 2021 05:30:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El lápiz y el martillo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La culpa de todo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/culpa_132_7188754.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8be14e73-39b7-4cec-9136-76c7ddda237d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La culpa de todo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">«La culpa de todo la tiene Yoko Ono», decía un meme popular casi antes de que se hubiera inventado esta palabra. Tan popular como falso: la culpa de todo, desde luego, no la tiene Yoko Ono. La tiene Prometeo, que fue el que empezó.</p></div><p class="article-text">
        El tit&aacute;n Prometeo cre&oacute; la humanidad a partir de arcilla, y despu&eacute;s le proporcion&oacute; el fuego, robado a los dioses. Desde entonces hemos jugado a Prometeo infinidad de veces; hemos imaginado y en ocasiones construido una multitud de humanos artificiales. Pero nuestro incompleto dominio del fuego los hac&iacute;a imperfectos. El hombre de palo, de Toledo, que exclu&iacute;a totalmente el empleo del fuego por las misma obvias razones que el Pinocho de Gepeto; el monstruo de Frankenstein, que solo lo usaba en el momento cr&iacute;tico de cobrar vida, en forma de rayo. El golem&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Tras Mary Shelley fue Frank L. Baum en <em>El mago de Oz</em> el que cre&oacute; un humanoide por un procedimiento parecido, sin rayo porque ya estaba vivo antes. El hombre de hojalata que recluta Dorita para su peque&ntilde;o ej&eacute;rcito de desheredados era un le&ntilde;ador corriente, llamado Nick Chopper, antes de ser de hojalata. La Malvada Bruja del Este encant&oacute; su hacha para que no pudiera casarse con su enamorada, y el hacha iba cortando los miembros del pobre Nick uno a uno. Un la&ntilde;ador iba reemplaz&aacute;ndolos por otros construidos con hojalata, pero olvid&oacute; ponerle coraz&oacute;n, y por eso Nick ya no pod&iacute;a amar a la chica. Iba a la tierra de Oz a procurarse uno nuevo.
    </p><p class="article-text">
        Esta historia siempre me record&oacute; a la Telef&oacute;nica. Cuando yo era ni&ntilde;o las llamadas de tel&eacute;fono le llegaban a una telefonista, una chica que preguntaba con qui&eacute;n quer&iacute;as hablar, y met&iacute;a una clavija en el agujero correspondiente para que pudieras hacerlo: &laquo;Le pongo&raquo;, dec&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Telef&oacute;nica fue sufriendo multitud de hachazos, cada uno de los cuales se llevaba una telefonista de carne, sustituida por quincalla mec&aacute;nica que seguramente hac&iacute;a algo parecido a meter una clavija en un agujero.
    </p><p class="article-text">
        Pero el dominio completo del fuego hab&iacute;a empezado mucho antes, con Volta, Faraday y dem&aacute;s, ya en el siglo XIX. Hab&iacute;an ido apareciendo diodos, bater&iacute;as, transistores&hellip;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que la siguiente fase en la historia de la telefon&iacute;a fue la sustituci&oacute;n de los artilugios mec&aacute;nicos por la electr&oacute;nica, el fuego debidamente dominado. Primero, las centralitas; pero a medida que se iba aprendiendo, cada vez m&aacute;s aparatos y m&aacute;s peque&ntilde;os. Ya no solo para las empresas, tambi&eacute;n para particulares, y progresivamente para todo hijo de vecino. 
    </p><p class="article-text">
        La cumbre de este desarrollo fue el <em>esmarfon</em>. Es el m&aacute;s perfecto de todos los humanoides y bastante barato. Los chinos fabrican millones que venden por todo el mundo, hasta el punto de que ahora mismo hay m&aacute;s unidades funcionando que personas vivas en la Tierra.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, sospecho que, sin dec&iacute;rselo a nadie, China est&aacute; consiguiendo darles cierta inmortalidad a sus ciudadanos, que ser&iacute;an as&iacute; los m&aacute;s afortunados del mundo. Cuando uno muere lo entierran, claro, pero el contenido de su cerebro lo transfieren a un tel&eacute;fono, de modo que el ciudadano chino sigue en cierto modo viviendo all&iacute;, con sus recuerdos y sus conocimientos. Por eso son tan listos nuestros <em>esmarfons</em>. Tan listos y tan personales, porque es obvio que tienen carencias y fobias propias. Quienes los habitan ya viv&iacute;an antes, como el hombre de hojalata. 
    </p><p class="article-text">
        El m&iacute;o, por ejemplo, tiene una idiosincrasia peculiar con la que tropiezo a diario. Hace poco me pidieron una foto y trat&eacute; de obtenerla por el camino m&aacute;s r&aacute;pido, haci&eacute;ndome un selfie (que es como se llaman ahora los autorretratos de andar por casa). Aparece mi cara en la pantalla e inmediatamente el tel&eacute;fono opina: &laquo;Var&oacute;n, 75 a&ntilde;os&raquo;. Pero, &iquest;a ti qui&eacute;n te ha preguntado nada, imb&eacute;cil? Que el habitante de mi tel&eacute;fono sea chino seguramente explique que me eche mucha m&aacute;s edad de la que tengo, pero &iquest;no podr&iacute;a haberme tocado un chino m&aacute;s educado, que se reserve su opini&oacute;n? 
    </p><p class="article-text">
        Aparte de poco educado, es decidido partidario del capitalismo. &iquest;Que c&oacute;mo lo s&eacute;? Pues por el texto predictivo, eso de sugerirte lo que vas a decir a partir de lo que empiezas para ahorrarte teclearlo. La idea es buena, pero claro, depende del chino que te toque. El m&iacute;o es cari&ntilde;oso: cada vez que escribo &laquo;Te&hellip;&raquo; con la intenci&oacute;n de seguir &laquo;&hellip;mando una foto&raquo; o &laquo;&hellip;paso su contacto&raquo;, me propone indefectiblemente &laquo;&hellip; quiero&raquo;. Bueno, no le hago caso y ya est&aacute;, pero hay que andar con ojo, no vaya a declarar mi amor a un asesor fiscal, por ejemplo.
    </p><p class="article-text">
        Por esa proclividad textual (que podr&iacute;a derivar en promiscuidad sexual si relajo la vigilancia de mi humanoide) s&eacute; que es partidario del capitalismo. Resulta que vamos con frecuencia a un bar que por razones hist&oacute;ricas llamamos &laquo;el comunista&raquo;. Pues cada vez que escribo &laquo;Estamos en el co&hellip;&raquo; o &laquo;Nos vemos en el co&hellip;&raquo;, algo que hago pr&aacute;cticamente cada d&iacute;a, es capaz de proponer cosas como &laquo;&hellip; raz&oacute;n de las tinieblas&raquo;, o &laquo;&hellip; gollo del mundo&raquo;, y hasta &laquo;&hellip;&ntilde;o de la Bernarda&raquo;. &iquest;Pero &laquo;comunista&raquo;? Ni a tiros.
    </p><p class="article-text">
        Por cierto, tampoco tendr&iacute;amos tiros sin Prometeo. &iquest;Ve c&oacute;mo ten&iacute;a raz&oacute;n? De &eacute;l vienen nuestros males. Qu&eacute; man&iacute;a de echarle la culpa a la pobre Yoko Ono, oyes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/culpa_132_7188754.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Feb 2021 05:30:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La culpa de todo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Paseo invernal por la machina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/paseo-invernal-machina_132_6827663.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/80434f74-897c-4adc-904c-ea84fa36cd6a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Paseo invernal por la machina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los coetáneos de un acontecimiento que cambia las costumbres lo señalan; dicen por ejemplo «Antes de la guerra…» o «Antes de que hubiera televisión…» Todavía no sabemos todo lo que no volverá nunca tras la pandemia. Con suerte, una de las mejores cosas de Santander no cambiará</p></div><p class="article-text">
        Desde las casas del paseo de Pereda cruzamos a la machina, una aventura de veinte o treinta metros que, con viento favorable, puede completarse en menos de 15 minutos.
    </p><p class="article-text">
        El primer paso de peatones est&aacute; regulado por un sem&aacute;foro est&aacute;ndar, no hay que hacer m&aacute;s que esperar que decrete el turno de los caminantes. El sem&aacute;foro del segundo paso tiene un letrero luminoso que dice: &laquo;peat&oacute;n pulse&raquo;. Los peatones somos gente bien mandada, as&iacute; que pulsamos el bot&oacute;n indicado. El bot&oacute;n sirve para apagar ese letrero y encender otro que dice: &laquo;espere verde&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los peatones tenemos una educaci&oacute;n vial que en los &uacute;ltimos siglos se transmite con la leche materna, y esperamos verde igual que en el sem&aacute;foro anterior, obedientes, del mismo modo que en casa consumimos disciplinadamente el yogur antes de ver el fondo del envase.
    </p><p class="article-text">
        Siempre estuve intrigado por el requerimiento de pulsar el bot&oacute;n para hacer lo mismo que en los dem&aacute;s sem&aacute;foros, esperar la luz verde. He llegado a la conclusi&oacute;n de que hacernos part&iacute;cipes activos del funcionamiento de los sem&aacute;foros es una idea brillante de autoridades responsables para que los ciudadanos cobremos conciencia de que tomamos decisiones trascendentes sobre nuestra vida: no estamos a merced de los caprichos de los dioses, de los algoritmos, o de las propias autoridades. Son nuestras propias decisiones las que nos hacen avanzar.
    </p><p class="article-text">
        Salvada la calzada, queda otro peligro: el carril de las bicis, que no tiene sem&aacute;foro. Hay que acordarse de poner cuidado en dos sentidos: el carril es una incorporaci&oacute;n reciente, no ven&iacute;a con la leche materna.
    </p><p class="article-text">
        A&ntilde;os atr&aacute;s, lo siguiente que aparec&iacute;a en el camino hacia el borde de la bah&iacute;a eran las v&iacute;as del tren. Hoy quedan vestigios en el espig&oacute;n; entonces recorr&iacute;an toda la machina hasta las estaciones y, en fin, v&iacute;a la red nacional, hasta C&aacute;diz. Hay fotos en las webs dedicadas al recuerdo con operarios de pie en la parte delantera de la m&aacute;quina, para espantar a los viandantes despistados candidatos a atropellados. Luego el convoy quedaba detenido en cualquier parte del muelle, y para llegar al agua hab&iacute;a que rodearlo o subir a los vagones y bajar por el lado opuesto.
    </p><p class="article-text">
        Pero hoy el carril bici es el &uacute;ltimo obst&aacute;culo. Ya estamos en la machina, a la altura del monumento a Hierro y a los raqueros. Yendo hacia el oeste y pasado el Palacete, parte del muelle de Maura est&aacute; vallado porque los pilotes que lo sostienen han sobrevivido a su duraci&oacute;n garantizada y ahora no se considera prudente caminar sobre &eacute;l. En consecuencia la anchura se reduce, y volvemos a encontrar el carril bici en un tramo dividido equitativamente entre peatones y ciclistas. La mitad para cada tipo de paseante: dos metros para 200 ciclistas y otros dos para 20.000 peatones.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Las gaviotas miran pasear a los machineros."
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            <span class="title">
                Las gaviotas miran pasear a los machineros.                            </span>
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        Pero merece la pena pasear por la machina incluso hoy, cuando el grajo vuela bajo. Todo el mundo se para a retratar a las gaviotas. Muchos con tel&eacute;fono, pero tambi&eacute;n con m&aacute;quinas de fotos. Los tel&eacute;fonos han tenido un efecto curioso en los h&aacute;bitos de consumo: poca gente sigue usando reloj de pulsera. Podr&iacute;a haber disminuido mucho tambi&eacute;n el n&uacute;mero de m&aacute;quinas de fotos, porque los 'esmarfons' incluyen una, de calidad muy respetable, pero ha pasado exactamente lo contrario: la fotograf&iacute;a se ha convertido en una afici&oacute;n muy extendida y se venden m&aacute;s m&aacute;quinas de fotos que nunca.
    </p><p class="article-text">
        Las gaviotas, por su lado, deben encontrar el tiempo demasiado fr&iacute;o para ba&ntilde;arse y se divierten observando con mucho inter&eacute;s a los humanos transe&uacute;ntes. Creo que est&aacute;n intentando averiguar por qu&eacute; desde hace un tiempo nos tapamos la mitad de la cara con un trapo.
    </p><p class="article-text">
        Todos los d&iacute;as del a&ntilde;o hay gaviotas, pero no es tan frecuente encontrar vuelvepiedras, que inspeccionan con atenci&oacute;n el suelo por si aparecen piezas comestibles. Y el cormor&aacute;n que vemos hoy es bastante mayor que los habituales; llega volando rasante al muelle de Calder&oacute;n y lo recorre entero hasta el Mar&iacute;timo, con gracia y seguridad en s&iacute; mismo envidiables.
    </p><p class="article-text">
        Pero las gaviotas, los vuelvepiedras y los cormoranes llegan volando y se van del mismo modo. Nosotros volvemos andando por donde vinimos, en orden inverso: carril bici, paso con sem&aacute;foro modelo <em>peat&oacute;n pulse</em> y paso con sem&aacute;foro corriente. Hemos estirado las piernas y la vista; con suerte hemos recogido algo de vitamina D, tan buena para el sistema inmune. Ma&ntilde;ana volveremos: nos gusta la machina.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Tres vuelvepiedras reconocen la escala del muelle de la Monja."
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            <span class="title">
                Tres vuelvepiedras reconocen la escala del muelle de la Monja.                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Jesús Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/paseo-invernal-machina_132_6827663.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 Jan 2021 08:48:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Paseo invernal por la machina]]></media:title>
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    <item>
      <title><![CDATA[Loa a un maestro armero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/loa-maestro-armero_132_6667944.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/09a82f73-31c2-4d1b-abe5-00dc5a9a7184_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Loa a un maestro armero"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Por estas fechas acostumbran redoblar las profesiones de amor a la paz, año tras año, sin que la frecuencia de la guerra disminuya. Quizá imaginar cómo podría aprovecharse nuestro empeño bélico en otro campo ayude a acercar la paz.</p></div><p class="article-text">
        La depresi&oacute;n hace que la gente deje de disfrutar con casi todo, incluyendo sus pasatiempos habituales. Durante la que empez&oacute; en 1929 la gente perdi&oacute; el gusto por muchas cosas, entre ellas la de matar a los dem&aacute;s. Claro que de la depresi&oacute;n se sale, y muy pronto volvi&oacute; a matarse al por mayor, con la misma alegr&iacute;a y entusiasmo de siempre, pero mientras tanto a El Casco, una f&aacute;brica de pistolas de &Eacute;ibar, le hab&iacute;an bajado tanto las ventas que no le quedaba m&aacute;s remedio que cerrar&hellip;, o dedicarse a otra cosa.
    </p><p class="article-text">
        Con el conocimiento y la capacidad que ten&iacute;an para fabricar piezas mec&aacute;nicas de gran precisi&oacute;n, se pasaron a la producci&oacute;n de art&iacute;culos de papeler&iacute;a de calidad. Tras la grapadora inicial, Ignacio Urresti desarroll&oacute; un sacapuntas en 1945. Un afilador de l&aacute;pices, vamos. Uno excelente, que pesaba menos de kilo y medio. No invent&oacute; el sacapuntas, como dicen algunos entusiastas de los inventos espa&ntilde;oles, que lo colocan as&iacute; junto al botijo y al submarino. No, se&ntilde;or, el sacapuntas exist&iacute;a antes: si hemos de creer a la wikipedia, es una invenci&oacute;n francesa de 1822. Y, desde luego, hay artilugios afilal&aacute;pices notables y variados antes del modelo eibarr&eacute;s, como puede verse en p&aacute;ginas como esta <a href="http://www.officemuseum.com/pencil_sharpeners.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">http://www.officemuseum.com/pencil_sharpeners.htm</a>.
    </p><p class="article-text">
        Lo que hizo Urresti fue desarrollar lo que casi un siglo despu&eacute;s y convenientemente actualizado se conoce como <em>el Rolls Royce de los sacapuntas.</em> Montado a mano, con piezas numeradas. Acabado en cromo para la gente modesta que no quiera pagar m&aacute;s de unos pocos cientos de euros por un sacapuntas, pero tambi&eacute;n en oro de 23 quilates. Para que se haga una idea, el recambio de la ventosa de goma con la que se lo fija a la mesa cuesta 60 &euro;. Bien dice David Rees, afilador profesional de l&aacute;pices, autor de <em>How to sharpen pencils</em> [C&oacute;mo afilar l&aacute;pices], y autoridad mundial en la t&eacute;cnica, que su sacapuntas El Casco es la cuarta cosa m&aacute;s cara que tiene, y posee una casa y un coche.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                David Rees usando el sacapuntas eibarrés (Pencils for Africa)                            </span>
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        Rees es un afilador cristiano y, con relaci&oacute;n a la renuncia a las armas de la empresa El Casco, cita muy apropiadamente a Isa&iacute;as 2, 4: &laquo;Forjar&aacute;n de sus espadas azadones, y de sus lanzas podaderas. No levantar&aacute; espada naci&oacute;n contra naci&oacute;n, ni se ejercitar&aacute;n m&aacute;s en la guerra&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Un pa&iacute;s, Espa&ntilde;a, que tiene una historia muy modesta como productor de l&aacute;pices, ocupa un lugar famoso en el mundo por este sacapuntas. Lo ocupa gracias a la empresa guipuzcoana, a la que le va tan bien que nunca ha vuelto a fabricar pistolas, a pesar de que la demanda de estas no ha deca&iacute;do en absoluto, como puede apreciarse con facilidad.
    </p><p class="article-text">
        El sacapuntas no es una invenci&oacute;n espa&ntilde;ola, pero emplear el hierro, la inteligencia y el esfuerzo previstos para hacer pistolas en hacer sacapuntas, podr&iacute;a serlo. Y es, desde luego, una gran idea.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, inmersos en una depresi&oacute;n de tama&ntilde;o colosal, que llamamos pandemia, podr&iacute;amos aplicarla en todo el mundo cambiando la magnitud. Es decir, dejar de hacer submarinos y portaaviones, que son como pistolas descomunales, y hacer casas para quienes no las tienen, canales de riego donde hacen falta, hospitales que sirvan para curar a la gente, y tantas cosas para hacernos la vida m&aacute;s f&aacute;cil, como el humilde sacapuntas.
    </p><p class="article-text">
        A juzgar por la prosperidad presente de El Casco, casi un siglo despu&eacute;s del hist&oacute;rico cambio, el proyecto es perfectamente viable y sostenible. No le veo m&aacute;s que ventajas, vamos.
    </p><p class="article-text">
        Si lo adopt&aacute;ramos, los eibarreses resultar&iacute;an pioneros (con permiso de Isa&iacute;as) de una transformaci&oacute;n transcendental de la actividad humana y del desarrollo de la cultura de la paz. Quiz&aacute; hubiera que olvidar el gentilicio informal que hoy se les aplica, <em>armeros.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/loa-maestro-armero_132_6667944.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 Jan 2021 06:00:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Loa a un maestro armero]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Paisano con mascarilla tocando el piano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/paisano-mascarilla-tocando-piano_132_6400029.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d87681f8-bedc-4eb7-bff8-0771401139aa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Paisano con mascarilla tocando el piano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las situaciones de tensión prolongadas merman nuestra resistencia. Aunque no podamos deshacer esas situaciones, debemos combatir cada día los sentimientos de derrota que causan. Hay quien nos enseña a hacerlo.</p></div><p class="article-text">
        Ya hace a&ntilde;os que los tel&eacute;fonos m&oacute;viles nos permitieron a todos ser fot&oacute;grafos y camar&oacute;grafos. Las redes sociales nos han convertido en autores y editores. As&iacute; que todos los d&iacute;as ofrecemos y se nos ofrecen ingentes cantidades de grabaciones sobre los m&aacute;s variados asuntos que tocan toda la gama de las emociones, apreciados por p&uacute;blicos de lo m&aacute;s variopinto, y con importancia diversa, desde lo banal hasta lo trascendente.
    </p><p class="article-text">
        Algunas se convierten r&aacute;pidamente en virales (adjetivo este, <em>viral,</em> que no ten&iacute;a las connotaciones terror&iacute;ficas que est&aacute; cobrando desde hace meses). Pero otras no necesitan hacerlo para que nos interesen mucho, como ocurre con libros y pel&iacute;culas, que pueden apasionarnos sin necesidad de que el resto del mundo los aplauda.
    </p><p class="article-text">
        Se ha visto mucho, muy merecidamente, a un adolescente que con sus amigos trabaja por arreglar lo que otros destrozan: <a href="https://ctxt.es/es/20201101/Firmas/33981/pablo-hijo-barrendera-gerardo-tece-disturbios-confinamiento.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&laquo;En la declaraci&oacute;n de Pablo hay m&aacute;s decencia y dignidad de la que conocer&aacute;n en sus tristes vidas todos los abascales que desquician el mundo banderitas vac&iacute;as en mano&raquo;</a>. Y el otro d&iacute;a vi una filmaci&oacute;n corta que me encant&oacute;. Es un plano que muestra altercados en la rambla de Barcelona. Se ve gente correr, furgonetas de polic&iacute;a invadiendo la parte central, peatonal, con las luces de emergencia destellando amenazadoras. La imagen va acompa&ntilde;ada del ruido esperable: gritos y sirenas. Pero hay algo m&aacute;s: un piano el&eacute;ctrico toca <em>Eternal Flame.</em>
    </p><p class="article-text">
        Un paisano con mascarilla toca, sin levantar la vista del teclado. Toca porque es su trabajo, su modo de recolectar moneditas para comer. Es su trabajo ordinario, y ahora que de pronto la calle deja de tener su desorden ordinario para entrar en el de la manifestaci&oacute;n de descontento y su represi&oacute;n, sigue tocando en medio del tumulto, a su bola. Aunque sepa perfectamente que nadie va a entretenerse en dejar una moneda en el platillo, &eacute;l toca igual.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nuestro trabajo es ayudar a quien está peor, de todas las maneras posibles, una de ellas mostrando que la vida sigue, y va a seguir aunque paguemos un precio desorbitado</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &iquest;Igual? La verdad es que no toca muy bien. Quiz&aacute; no pueda hacerlo mejor, pero es m&aacute;s probable que la consciencia de que arriesga que le aticen con una bala de goma afecte su capacidad: yo, desde luego, estar&iacute;a temblando como azogado y no acertar&iacute;a a poner una nota en su sitio. (Inciso: la polic&iacute;a y la prensa llaman <em>pelotas de goma</em> a lo que disparan contra manifestantes, como si fueran los inofensivos juguetes que hace muchos a&ntilde;os ven&iacute;an con los zapatos Gorila. Estas tambi&eacute;n son de goma, pero no son juguetes, sino proyectiles).
    </p><p class="article-text">
        La canci&oacute;n, por otro lado, es una horterada may&uacute;scula <em>(Do you feel the same? Am I only dreaming?).</em> Pero el tipo cumple su trabajo, aunque el mundo se hunda a su alrededor. <em>Impasible el alem&aacute;n,</em> dir&iacute;amos los que aprendimos mal las canciones falangistas que ten&iacute;amos que entonar de cr&iacute;os.
    </p><p class="article-text">
        Uno nunca hubiera cre&iacute;do que iba a admirar a un paisano que toca mal un tema horroroso. Pero ahora no puede evitar hacerlo, porque resulta un ejemplo. Ahora que dejan de funcionar muchas de las protecciones con las que cre&iacute;amos contar; ahora que buena parte de las subvenciones que la situaci&oacute;n excepcional demanda va a manos de los mismos que ya las cobraban antes, par&aacute;sitos que viven de ellas, y no a quienes m&aacute;s las necesitan; ahora que en cualquier momento nos puede caer un balazo fulminante. Ahora, sobre todo, que la situaci&oacute;n se prolonga sin soluci&oacute;n a la vista, es dif&iacute;cil resistir a la desesperanza. Pero no queda otra que tocar nuestra melod&iacute;a de siempre. Aunque sea hortera y lo hagamos mal. Puede que nos llegue el balazo. Pero dejar de interpretar nuestra melod&iacute;a implica aceptar estar muertos de miedo por nuestra cuenta, sin dar pelea. Entregar nuestra vida muy barata.
    </p><p class="article-text">
        Nuestro trabajo es tocar y tocamos. Para no a&ntilde;adir a la incertidumbre, para que los dem&aacute;s nos encuentren donde esperan encontrarnos. Nuestro trabajo es ayudar a quien est&aacute; peor, de todas las maneras posibles, una de ellas mostrando que la vida sigue, y va a seguir aunque paguemos un precio desorbitado. Nuestro trabajo es tambi&eacute;n ayudarnos a nosotros mismos, porque cuesta mantener el &aacute;nimo cuando la mala situaci&oacute;n dura mucho, y recordar esto es un modo de hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        Las palabras de Pablo, el hijo de la basurera, dicen con toda claridad la decencia y la dignidad. La m&uacute;sica es tautol&oacute;gica: solo se dice a s&iacute; misma. No tiene otro significado. Pero a veces, como le ocurre a la de este pianista enmascarado, el contexto se lo da.
    </p><p class="article-text">
        <em>Do you feel the same? Am I only dreaming?</em>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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      <dc:creator><![CDATA[Jesús Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/paisano-mascarilla-tocando-piano_132_6400029.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Nov 2020 05:30:04 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Chones en pantalón vaquero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/chones-pantalon-vaquero_1_6340025.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ee4de763-1812-4725-8753-092bd3617570_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Chones en pantalón vaquero"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El jamón de York se hace en York, en Albacete y en Mataró. El jabugo, en Huelva nada más. ¿O no?</p></div><p class="article-text">
        Una noche, hacia 1950, S. J. Perelman fue a una cena de esas que ahora est&aacute;n prohibidas. Por multitudinaria, no porque los asistentes fueran g&aacute;nsters. Le acompa&ntilde;aba un amigo, actor de profesi&oacute;n, al que no quiere identificar: solo dice de &eacute;l que se llamaba Julius, que sol&iacute;a actuar con un gran bigote negro pintado y un puro, haciendo girar los ojos en las &oacute;rbitas. Formaba parte de un grupo de hermanos en el que uno se hac&iacute;a el mudo y otro tocaba el acorde&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Bueno, pues en la cena dos comensales discut&iacute;an en voz muy alta. Uno dec&iacute;a que los jud&iacute;os eran idiotas por no comer cerdo; el otro defend&iacute;a la sabidur&iacute;a diet&eacute;tica hebrea porque el cerdo era un animal muy sucio. Ah&iacute; fue cuando Julius se puso en pie sobre su silla y alz&oacute; la voz por encima de todos los dem&aacute;s:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;El cerdo, un animal sucio? &iexcl;El cerdo es el animal m&aacute;s limpio del mundo!
    </p><p class="article-text">
        Luego pens&oacute; que quiz&aacute; hab&iacute;a exagerado un poco y matiz&oacute;:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Despu&eacute;s de mi padre, por supuesto.
    </p><p class="article-text">
        Ignoro c&oacute;mo valorar&iacute;a el aludido este elogio de su higiene, pero es cierto que el animal es limpio, a su manera. Tambi&eacute;n sabemos que aprecia la m&uacute;sica sinf&oacute;nica (sus criadores la usan en los establos), entre otras muestras de inteligencia notable: el que ten&iacute;a el patr&oacute;n de todos ellos, san Antonio Abad, le avisaba puntualmente de las horas de oraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero el cerdo es odiado tambi&eacute;n, con el mismo entusiasmo con que se le quiere. No se me ocurre otra especie que suscite sentimientos tan encontrados. La estima por el bicho y su contrario suelen habitar pa&iacute;ses distantes, pero no siempre. A veces aparecen juntos. Modernamente, en Texas, por ejemplo.
    </p><p class="article-text">
        En Texas, como en el resto de Am&eacute;rica, hay cerdos por la raz&oacute;n inversa de que en Europa hay patatas. Los espa&ntilde;oles llevaron caballos para montarlos, pero tambi&eacute;n cerdos, ovejas, cabras y gallinas para alimentarse. Todos estos bichos, desconocidos hasta entonces por all&iacute;, se multiplicaron al extremo de que hoy hay tres millones de espa&ntilde;oles en Texas. De cerdos espa&ntilde;oles, quiero decir, que deambulan libremente. Adem&aacute;s de los descendientes de conquistadores, hay los que proceden de jabal&iacute;es que importaron los texanos durante el siglo XX para divertirse caz&aacute;ndolos. Y, claro, de la mezcla de ambos.
    </p><p class="article-text">
        En uno de los Estados m&aacute;s pr&oacute;speros de los Unidos, famoso por la afici&oacute;n a las armas, los texanos matan cerdos salvajes por deporte, animados a ello por las autoridades porque se han convertido en una plaga temible. Les ponen trampas y, adem&aacute;s de a pie, les disparan desde aviones.
    </p><p class="article-text">
        Hasta aqu&iacute; por el lado del odio. Porque a alguien, viendo la facilidad con que se reproduc&iacute;an all&iacute;, se le ocurri&oacute; otra idea: &iquest;por qu&eacute; no criar chones pata negra? Tambi&eacute;n espa&ntilde;oles, pero estos con marchamo aristocr&aacute;tico. El ib&eacute;rico es un cerdo apreciad&iacute;simo, que desciende del jabal&iacute;, por lo que tiene m&aacute;s masa muscular que su primo vulgar, y esa es una de las causas de la superioridad de su jam&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hay dos razones m&aacute;s que se suman a la gen&eacute;tica para obtener jamones extraordinarios: la alimentaci&oacute;n con bellota y la t&eacute;cnica con que se lo trata.
    </p><p class="article-text">
        La t&eacute;cnica es tan f&aacute;cil de transmitir como la gen&eacute;tica. En Santo&ntilde;a aprendieron de los italianos a hacer salazones, y ah&iacute; est&aacute;n las anchoas, excelentes incluso cuando la t&eacute;cnica se aplica a bocartes de importaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La alimentaci&oacute;n, en cambio, es el punto d&eacute;bil. La cantidad de cerdo ib&eacute;rico que puede criarse en Espa&ntilde;a est&aacute; limitada por la cantidad de bellota disponible. Que es la que es, y sanseacab&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Entonces viene la globalizaci&oacute;n. Texas es grande. Puede alimentar a muchos de la vista baja. Import&oacute; genes (150 ejemplares en 2018) y con ellos seguramente la t&eacute;cnica. Falta que hagan un pueblo que se llame Jabugo y habr&aacute; jamones famosos por todo el mundo que no han salido de aqu&iacute;. Cierto que apenas les dan bellotas: su jam&oacute;n puede parecerse al mejor de por aqu&iacute; como el cava catal&aacute;n al champ&aacute;n franc&eacute;s&hellip;, es decir, lo suficiente para conquistar un buen pedazo del mercado mundial. Y sin distinguirse en la denominaci&oacute;n, al contrario de lo que le pasa al cava, que no puede llamarse champ&aacute;n ni siquiera especificando que es espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        A los espa&ntilde;oles que tuvieron esta idea se los valora con amor y odio, como a los mismos animalitos. <a href="https://www.emprendedores.es/casos-de-exito/acornseekers-jamon-iberico-bellota-tejano/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Son admirados como emprendedores de &eacute;xito por algunos</a>. Un especialista, Constantino Mart&iacute;nez, con m&aacute;s sentido com&uacute;n, <a href="https://www.theguardian.com/world/2020/aug/15/fury-in-spain-at-us-plans-to-produce-iberian-ham-in-texas-and-georgia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">denuncia la torpeza de la operaci&oacute;n</a>. Y, para rematar la jugada, una empresa espa&ntilde;ola compra parte del capital de la empresa estadounidense y <a href="https://magnet.xataka.com/preguntas-no-tan-frecuentes/muy-razonable-furia-industria-espanola-jamon-iberico-texano-georgiano" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">trae el jam&oacute;n texano a los supermercados de aqu&iacute; y de otros pa&iacute;ses</a>. &laquo;Una naci&oacute;n de idiotas que descuida su patrimonio&raquo;, dice Constantino. 
    </p><p class="article-text">
        Se refiere a nosotros, no a los hebreos que no lo comen por considerarlo sucio.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/chones-pantalon-vaquero_1_6340025.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Oct 2020 05:30:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Chones en pantalón vaquero]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La invención del paraguas, según Camba]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/invencion-paraguas-camba_132_6289116.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/260cb6e8-3e9f-442d-a83b-bfa2c5cb8099_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La invención del paraguas, según Camba"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Extender el empleo de una novedad, por útil que sea, puede resultar más difícil que inventarla.</p></div><p class="article-text">
        La de Julio Camba es una lectura excelente para los confinamientos. A Camba siempre le gust&oacute; viajar: empez&oacute; a los 13 a&ntilde;os embarc&aacute;ndose de poliz&oacute;n a Argentina y pas&oacute; la mayor parte de su vida como corresponsal de la prensa espa&ntilde;ola en extranjeros diversos. Leerlo invita a recorrer medio mundo, al menos con el pensamiento.
    </p><p class="article-text">
        Ayer, yendo a tomar el vino, me acord&eacute; de &eacute;l porque tuve que coger el paraguas. Dice Camba que el paraguas lo invent&oacute; un tal John Hanaway en 1712. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n mi experiencia, en cada poblaci&oacute;n mayor de 50.000 habitantes hay al menos uno que asegura haber inventado la tortilla sin huevo, la ensalada sin sal y las comas suspensivas. Supongo que en una poblaci&oacute;n del tama&ntilde;o de Londres los faroles deben crecer en proporci&oacute;n y un inventor quiere serlo, por lo menos, del paraguas. 
    </p><p class="article-text">
        La existencia de sombrillas, las primas permeables de los paraguas, que en ingl&eacute;s se llaman igual que ellos, <em>umbrellas,</em> est&aacute; documentada desde hace milenios. Se usaron en los antiguos Egipto, Grecia, Roma, India&hellip;, como cuentan abundantes textos porque la historia del paraguas com&uacute;n ha resultado muy inspiradora. V&eacute;ase: <em>Historia del paraguas,</em> Maurici Montagut; <em>A History Of The Umbrella,</em> T. S. Crawford; <em>The Ups and Downs of Umbrellas,</em> Brenda Stacey; <em>Umbrellas and Their History,</em> William Sangster&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Lo que hizo John Hanaway (en otros sitios aparece como Jonas o Hanway) fue popularizar su empleo. Tuvo mucho m&eacute;rito, desde luego, porque no fue nada f&aacute;cil: la gente le gritaba por la calle y le tiraba cosas; m&aacute;s de una vez se defendi&oacute; a paraguazos (el suyo pesaba diez libras, ojo). Los enemigos m&aacute;s beligerantes fueron los cocheros, que temieron perder el incremento de su negocio que supon&iacute;an&nbsp;los d&iacute;as de lluvia si los londinenses se proteg&iacute;an del agua por otros medios. Pero Hanaway era tozudo y el artilugio acab&oacute; imponi&eacute;ndose a lo largo del siglo XVIII. (M&aacute;s bien en su segunda mitad: el a&ntilde;o 1712 que dice Camba es el del nacimiento de Hanaway).
    </p><p class="article-text">
        No es lo mismo saber algo que estar dispuesto a emplearlo. Por ejemplo, los historiadores nos cuentan que los antiguos griegos conoc&iacute;an el modo de aprovechar la fuerza de los r&iacute;os y construir molinos. Pero no quisieron seguir por ese camino: el trabajo de moler lo hac&iacute;an los esclavos; los molinos hidr&aacute;ulicos hubieran hecho prescindibles los esclavos y por ah&iacute; no pasaban. La suya era una sociedad esclavista y no se aceptaban cambios que pudieran amenazar esa cualidad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Un cambio tecnológico puede obligar, o al menos permitir, a organizar una sociedad de modo distinto. En cuyo caso, las clases pudientes se opondrán a él, por muy conveniente que sea para el conjunto</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Un cambio tecnol&oacute;gico puede obligar, o al menos permitir, a organizar una sociedad de modo distinto. En cuyo caso, las clases pudientes se opondr&aacute;n a &eacute;l, por muy conveniente que sea para el conjunto. La rep&uacute;blica, por ejemplo, puede ser mucho mejor que la monarqu&iacute;a, porque en ella la responsabilidad de la organizaci&oacute;n social recae en los ciudadanos, deja de ser un designio divino. Pero quienes se benefician de la monarqu&iacute;a se opondr&aacute;n con todas sus fuerzas al cambio: para ellos es mucho mejor tener s&uacute;bditos que ciudadanos, como para los griegos era mejor tener esclavos que aprovechar la fuerza de los r&iacute;os.
    </p><p class="article-text">
        Por eso Hanaway tuvo mucho m&eacute;rito y le estamos agradecidos los d&iacute;as de lluvia, aunque las cosas no fueran exactamente como dice Camba. Quien no ten&iacute;a las posibilidades actuales de buscar informaci&oacute;n; sus errores son los propios de la &eacute;poca. A pesar de ellos, muchos leemos a Camba por aprender, porque maestros abundan en todos los oficios, pero que merezcan el t&iacute;tulo&hellip; la mitad de la mitad, tirando por alto.
    </p><p class="article-text">
        Que en la prensa la tecnolog&iacute;a ha cambiado mucho m&aacute;s que otras pr&aacute;cticas lo podemos ver en otro art&iacute;culo suyo. En &eacute;l cuenta de cierta ocasi&oacute;n en que la direcci&oacute;n del peri&oacute;dico se negaba a subirles el sueldo. As&iacute; que los trabajadores inventaron un m&eacute;todo para presionar: cuando hab&iacute;a un terremoto en Pakist&aacute;n y todos los dem&aacute;s diarios lo anunciaban con sus 350 muertos, el de Camba s&oacute;lo admit&iacute;a 200. El p&uacute;blico, claro, compraba los de 350. Ante la continua bajada de ventas, la direcci&oacute;n tuvo que ceder y les subi&oacute; el sueldo.
    </p><p class="article-text">
        Inmediatamente el n&uacute;mero de muertos en las cat&aacute;strofes empez&oacute; a crecer. Una en Indochina, 250 v&iacute;ctimas mortales en todos los diarios, sub&iacute;a a 400 en el de Camba. Las ventas ascendieron paralelamente y la competencia se mor&iacute;a de envidia, adem&aacute;s de quebrarse la cabeza intentando adivinar de d&oacute;nde sacaban ellos tantos muertos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/invencion-paraguas-camba_132_6289116.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Oct 2020 05:00:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La invención del paraguas, según Camba]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La dificultad de ser príncipe de Dinamarca en África]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/dificultad-principe-dinamarca-africa_132_6253331.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b1f165ec-040b-4171-9a9a-80f6c3229d0f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La dificultad de ser príncipe de Dinamarca en África"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay cosas que son iguales en cualquier parte del mundo: la existencia de sabihondos, por ejemplo. Pero el modo de tratar a un cuñado no es una de ellas.</p></div><p class="article-text">
        <strong>En cierta ocasi&oacute;n, la antrop&oacute;loga estadounidense Laura Bohannan trat&oacute; de parafrasear </strong><em><strong>Hamlet</strong></em><strong> para una tribu de &Aacute;frica occidental. Convencida de que &laquo;la naturaleza humana es m&aacute;s o menos similar en todo el mundo&raquo;, opt&oacute; por </strong><em><strong>Hamlet</strong></em><strong> al considerarlo un arquetipo universal fiable. Como es natural, todo esto sonaba muy bien sobre el papel, pero en la pr&aacute;ctica Bohannan se top&oacute; con que sus oyentes planteaban objeciones a pr&aacute;cticamente la totalidad de las frases y realizaban interpolaciones que parec&iacute;an fuera de lugar. Nos lo narra Bohannan:</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>	&mdash;Polonio insisti&oacute; en que Hamlet estaba loco, porque le hab&iacute;an prohibido ver a Ofelia, a quien amaba.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>	&mdash; &iquest;Por qu&eacute;? &mdash;pregunt&oacute; una voz desconcertada&mdash; &iquest;Por qu&eacute; deber&iacute;a alguien hechizar a Hamlet por algo as&iacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>	&mdash; &iquest;C&oacute;mo? &iquest;Hechizarlo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>	&mdash;Pues claro, s&oacute;lo la brujer&iacute;a puede hacer enojar a alguien.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>	[...]</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>	&mdash;Laertes regres&oacute; para asistir al funeral de su padre. El gran jefe le cont&oacute; que Hamlet hab&iacute;a matado a Polonio. Al o&iacute;rlo, Laertes jur&oacute; matar a Hamlet, por eso y porque su hermana Ofelia, al enterarse de que el hombre al que amaba hab&iacute;a asesinado a su padre, se hab&iacute;a vuelto loca y se hab&iacute;a ahogado en el r&iacute;o.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>	&mdash;Y dale, &iquest;ya has olvidado lo que te dijimos? &mdash;me recrimin&oacute; entonces un anciano&mdash;. Uno no puede vengarse de un loco; cuando mat&oacute; a Polonio, Hamlet estaba loco. En cuanto a la chica, no s&oacute;lo se volvi&oacute; loca, sino que se ahog&oacute;. S&oacute;lo las brujas pueden hacer que la gente se ahogue. El agua en s&iacute; misma no puede hacer da&ntilde;o a nadie. Es simplemente algo que se bebe y donde uno se ba&ntilde;a. [...] [por lo tanto Laertes] mat&oacute; a su hermana con brujer&iacute;a, ahog&aacute;ndola para poder vender secretamente su cuerpo a las brujas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>	Al final, el anciano de la tribu pierde la paciencia con los &laquo;errores&raquo; de Bohannan y se hace cargo de la narraci&oacute;n, concluyendo:</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>	&mdash;Pod&eacute;is contarnos m&aacute;s historias de tu pa&iacute;s, y nosotros, que somos ancianos, os instruiremos sobre su verdadero significado, para que cuando volv&aacute;is a vuestra tierra vuestros ancianos vean que no hab&eacute;is estado sentados en mitad de la selva, sino entre los que saben cosas, y que &eacute;stos han compartido su sabidur&iacute;a.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estaba leyendo <em>Simpat&iacute;a por el traidor. Manifiesto por la traducci&oacute;n,</em> de Mark Polizzotti (lo &uacute;ltimo de Trama Editorial, traicionado por &Iacute;&ntilde;igo Garc&iacute;a Ureta), e iba tomando notas con vista a escribir algo sobre la traducci&oacute;n, una actividad que he ejercido espor&aacute;dicamente durante 40 a&ntilde;os. Hasta que llegu&eacute; al cap&iacute;tulo 5, que empieza con la historia que usted acaba de leer: aqu&iacute; solt&eacute; la carcajada y apart&eacute; el cuaderno de notas; ya ver&eacute; si lo recupero cuando acabe de re&iacute;rme.
    </p><p class="article-text">
        Lo que hace gracia en primer lugar es descubrir lo parecidas que son las sociedades en algunos aspectos. Porque nosotros tenemos muchos personajes como los ancianos africanos, curas, tertulianos o simples aficionados, muy dispuestos al ejercicio propuesto: cu&eacute;nteme usted lo que le pasa y ya le digo yo lo que tiene que pensar sobre ello.
    </p><p class="article-text">
        La siguiente reacci&oacute;n es m&aacute;s de sorpresa que de risa. Los parentescos est&aacute;n firmemente establecidos en sitios diversos, por eso podemos traducir sin problemas t&eacute;rminos como <em>cu&ntilde;ado, suegra, sobrino&hellip;</em> Sin problemas, claro, mientras no salgamos del &aacute;rea de la cultura occidental. Pero apenas se cruza el estrecho de Gibraltar, por no ir m&aacute;s lejos, la cosa cambia. El islam permite que un hombre case con cuatro mujeres. Cualquier persona llamar&aacute; madre a la suya, pero &iquest;c&oacute;mo se dirige a las otras tres mujeres de su padre? &iquest;Qu&eacute; parentesco une a las cuatro entre s&iacute;, y con los hijos de las otras? Con seguridad los lenguajes de pa&iacute;ses isl&aacute;micos tienen t&eacute;rminos para designarlos, pero &iquest;c&oacute;mo podemos traducir a idiomas occidentales cosas que no existen en Occidente?
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; del islam hay (o hab&iacute;a, al menos) sociedades donde una mujer puede tener varios maridos. En otros sitios la relaci&oacute;n de alguien con su padre es muy d&eacute;bil, mientras que tiene gran importancia la que se establece con el hermano de su madre. Etc&eacute;tera: precisamente los antrop&oacute;logos, tras algunos viajeros, nos han explicado todo esto.
    </p><p class="article-text">
        Entonces &iquest;c&oacute;mo se le ocurre a una antrop&oacute;loga pensar que <em>Hamlet</em> es un texto que pueden entender los miembros de una tribu africana? Porque en esa obra el parentesco ocupa un lugar central, ineludible, que resulta necesariamente incomprensible a quien no comparta los supuestos culturales sobre los que se asienta.
    </p><p class="article-text">
        En mi opini&oacute;n, una tribu ajena a la civilizaci&oacute;n occidental, que no supiera de la existencia de la corriente el&eacute;ctrica, entender&iacute;a bastante mejor que <em>Hamlet</em> el manual de una lavadora dom&eacute;stica. Porque, adem&aacute;s de la distancia cultural, hay cr&iacute;ticos que han calificado a esta obra de Shakespeare, junto con <em>Edipo en Colono,</em> como la m&aacute;s enigm&aacute;tica de la literatura universal: a nosotros mismos nos cuesta entenderla. 
    </p><p class="article-text">
        Consulto con mi antrop&oacute;logo de cabecera, que se llama Carmen y es librera en La Vor&aacute;gine (cuando se extinguieron los negros cazadores-recolectores los antrop&oacute;logos dejaron de ir por ah&iacute; y se desparramaron entre nosotros), y conoce perfectamente el caso; me ense&ntilde;a una versi&oacute;n m&aacute;s amplia incluida en su manual de antropolog&iacute;a cognitiva y simb&oacute;lica. Seg&uacute;n Carmen, y para mi sorpresa, fue esta historia de Laura Bohannan la que ense&ntilde;&oacute; a los antrop&oacute;logos la imposibilidad de emplear el parentesco como puente para entenderse con culturas dispares. Las sociedades nos parecemos mucho en disponer de personajes como los ancianos africanos, muy dispuestos a interpretar cualquier cosa que excede sus posibilidades de comprensi&oacute;n con arreglo al limitado juego de reglas que conocen, y a pretender imponer esa interpretaci&oacute;n como la &uacute;nica verdad. &iquest;Pero en el parentesco? En absoluto; en este aspecto las sociedades difieren, en cuanto damos un paso fuera de los l&iacute;mites de la nuestra las reglas cambian, a veces radicalmente, y se necesita un entrenamiento cuidadoso para comprenderlas.
    </p><p class="article-text">
        La tercera y, por no aburrir, &uacute;ltima cosa que me llam&oacute; la atenci&oacute;n del fragmento citado al principio, fue que a Polizzotti, hombre culto e inteligente, como su muy interesante <em>Simpat&iacute;a por el traidor</em> atestigua, le pareciera adecuada la elecci&oacute;n de <em>Hamlet</em> para llevar a la tribu africana: &laquo;Como es natural, todo esto sonaba muy bien sobre el papel&raquo;, dice. 
    </p><p class="article-text">
        Creo que esto ilustra el modo de leer del traductor. El del traductor, no hace falta decirlo, es un desempe&ntilde;o nunca f&aacute;cil: quien lo prob&oacute; lo sabe. Quien traduce un libro de cierta envergadura tiene que aceptar de partida que en su trabajo quede alg&uacute;n error de mayor o menor importancia, adem&aacute;s de muchos p&aacute;rrafos mejorables (incluso por &eacute;l mismo, con tiempo por medio) que podr&aacute;n achac&aacute;rsele. Centr&aacute;ndose en su tarea, pues, todo el tiempo se pregunta &laquo;&iquest;cu&aacute;l es la mejor manera de verter esto al idioma de destino?&raquo;, dejando de lado completamente cualquier otra cuesti&oacute;n que podr&iacute;a ocurr&iacute;rsele a un lector casual. Por ejemplo, la coherencia o la idoneidad de lo que el autor est&aacute; diciendo. El traductor se centra en las palabras obsesivamente, trabaja sobre ellas. Y esto, quiz&aacute; parad&oacute;jicamente, puede llevarle a ignorar parte de las implicaciones de una comunicaci&oacute;n dada.
    </p><p class="article-text">
        En el mismo <em>Simpat&iacute;a por el traidor</em> aparece se&ntilde;alada esta cuesti&oacute;n, en un pasaje tan revelador como hermoso. Un profesor estadounidense entiende al rev&eacute;s una conversaci&oacute;n con colegas japoneses. Cuando estos se percatan, le explican el problema: ha comprendido perfectamente todas las palabras, pero ninguno de los silencios.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/dificultad-principe-dinamarca-africa_132_6253331.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Sep 2020 04:30:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La dificultad de ser príncipe de Dinamarca en África]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Santander, una ciudad de cañas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/santander-ciudad-canas_132_6223092.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/67b868bc-ed5c-4c2b-a29f-43aad13f0562_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Santander, una ciudad de cañas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada vez se ve más gente pescando con caña en la bahía. Puede indicar que la gente descubre por sí misma cómo divertirse con medios a su alcance</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;n pod&iacute;a haber previsto que a las primeras noticias sobre el agravamiento de la pandemia la gente iba a reaccionar acumulando papel higi&eacute;nico? Los estrategas de marketing pagar&iacute;an lo que fuera por una previsi&oacute;n como esa, pero nadie puede hacerla.
    </p><p class="article-text">
        A los distribuidores de libros, como a todo el mundo, les cogi&oacute; por sorpresa el cambio de h&aacute;bitos. Durante el confinamiento aumentaron mucho las ventas de t&iacute;tulos sobre actividades: manualidades, c&oacute;mo cuidar un huerto, dibujos para colorear&hellip; La gente pensaba en cosas para hacer mientras estaba encerrada y despu&eacute;s, en cuanto le dieran la ocasi&oacute;n. Cosas que pod&iacute;a organizar uno por s&iacute; mismo, sin depender de grandes organizaciones, como los espect&aacute;culos y deportes.
    </p><p class="article-text">
        Otro fen&oacute;meno de respuesta a las crisis lo conocemos desde la que sacudi&oacute; al Imperio Romano en el siglo tercero: abandonar la ciudad por el campo. En el campo se resiste mejor el hambre; puede que no haya la diversidad de oferta del mercado urbano, pero es f&aacute;cil conseguir alimentos de producci&oacute;n propia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Dique de Gamazo de Santander.                            </span>
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        Quiz&aacute; ambas cosas confluyan en un fen&oacute;meno que venimos observando en Santander: el crecimiento del n&uacute;mero de pescadores aficionados, de ca&ntilde;a, alrededor de la bah&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Es una actividad que obliga a buscarse la vida, a aprender. Hay que empatar el anzuelo, colocar ma&ntilde;osamente el cebo, vigilar si la tanza vibra de pronto&hellip; Como cualquier afici&oacute;n, ofrece la posibilidad de socializar, de establecer relaciones con otros aficionados. Y la afici&oacute;n se ve frecuentemente recompensada cuando uno rescata de las profundidades una raci&oacute;n de prote&iacute;nas y vuelve a casa con la cena resuelta.
    </p><p class="article-text">
        Siempre existieron pescadores con ca&ntilde;a en la bah&iacute;a, desde luego. Recuerdo observarles macizar, una operaci&oacute;n que ha debido caer en desuso: consist&iacute;a en tirar al agua algo que atrajera grupos de peces a donde estaba el anzuelo echado.
    </p><p class="article-text">
        Siempre hubo pescadores en la bah&iacute;a, pero las posibilidades de obtener piezas codiciadas mejoraron mucho cuando, hace a&ntilde;os ya, se desviaron a alta mar los colectores del alcantarillado que vert&iacute;an en ella. Gracias a eso los raqueros presentes no son &uacute;nicamente los de bronce: vuelve a verse muchachos d&aacute;ndose gozosos coles desde la machina, sin necesidad de ir a la playa.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que ya antes de la pandemia la ciudad dispon&iacute;a cada vez de m&aacute;s ca&ntilde;as de pescar. Dicho de otro modo, los habitantes de Santander hemos encontrado modo de disfrutar de la bah&iacute;a m&aacute;s que antes, y de manera bastante espont&aacute;nea.
    </p><p class="article-text">
        La actividad con la que suele emparejarse la pesca, pero que es bastante m&aacute;s dif&iacute;cil de practicar sin salir de la ciudad, es la caza. Dice el historiador Carlo Ginzburg que muy probablemente los cazadores inventaran el arte de narrar. La primera narraci&oacute;n ser&iacute;a la explicaci&oacute;n a unas huellas: por aqu&iacute; pas&oacute; este. La observaci&oacute;n de los indicios, y la capacidad de inferir hechos a partir de ellos, ser&iacute;a lo caracter&iacute;stico del cazador.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Pescadoras junto al monumento a los &#039;Raqueros&#039; en el muelle Calderón.                            </span>
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        Eso podr&iacute;a explicar que los pescadores tuvieran que inventar, a su vez, el arte de exagerar: de alg&uacute;n modo ten&iacute;an que hacerse un hueco. Y sus virtudes son otras: un jabal&iacute; deja huella de su paso por una cambera h&uacute;meda, pero la lubina no deja rastro por m&aacute;s h&uacute;medo que sea su camino. As&iacute; que las habilidades de los pescadores de ca&ntilde;a deben ser diferentes: la pesca gasta astucia y paciencia, virtudes en absoluto desde&ntilde;ables, en lugar de la capacidad de interpretar indicios.
    </p><p class="article-text">
        Igual las limitaciones a los grandes encuentros deportivos van a ser una buena noticia. Igual resulta que la gente recobra la capacidad de divertirse por s&iacute; misma, sin esperar a que le organicen la ocupaci&oacute;n. Quiz&aacute; Santander acabe siendo una ciudad astuta, pues, cuando ya est&aacute; averiada toda la quincalla que compramos para hacernos una <em>smart city.</em> Quiz&aacute; resultemos m&aacute;s astutos por el lado modesto, popular, que por el de las grandes iniciativas, con gran gasto y muchos titulares de prensa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; quiere, por lo menos es un pensamiento optimista. Ya veremos qu&eacute; pasa cuando vuelva el f&uacute;tbol. Yo apuesto por que vamos a seguir teniendo muchos pescadores.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El muelle Calderón, en la bahía de Santander, lugar habitual de encuentro de pescadores.                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Jesús Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/santander-ciudad-canas_132_6223092.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Sep 2020 05:00:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Santander, una ciudad de cañas]]></media:title>
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      <title><![CDATA[No es el calor, es la estupidez]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/no-calor-estupidez_132_6193035.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9f4b90be-b1a7-4016-896d-7ab749b57d02_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No es el calor, es la estupidez"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Al calor del verano pueden achacársele muchas cosas, como el aumento del peligro de incendios en los bosques. Pero que multitudes invadan las calles asegurando que la pandemia de coronavirus es una invención no es una de ellas.</p></div><p class="article-text">
        	El alba&ntilde;il que estaba cambiando el alicatado de la cocina levant&oacute; el azulejo que acababa de retirar, haciendo que el sol atravesara un agujero redondo que ten&iacute;a en el centro.
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;Se&ntilde;ora, esto parece un agujero de bala. 
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;Eso es de cuando le disparaste a pap&aacute; &iquest;verdad, mam&aacute;? &mdash;pregunta Lecia.
    </p><p class="article-text">
        	&mdash;No, ese es de cuando le dispar&eacute; a Larry&mdash;su madre levanta la cabeza hacia el azulejo&mdash;. El de cuando le dispar&eacute; a pap&aacute; es aquel de all&aacute; &mdash;se&ntilde;alando otro en la pared opuesta con un agujero id&eacute;ntico.
    </p><p class="article-text">
        	Esto lo cuenta Mary Karr, hermana de Lecia, en <em>The liar&rsquo;s club,</em> para preguntarse a continuaci&oacute;n: &laquo;Si la fortuna te regala personajes as&iacute; &iquest;para qu&eacute; molestarse en inventar nada?&raquo;. Ten&iacute;a raz&oacute;n, claro: su libro de recuerdos familiares fue universalmente aclamado en 1995, y veinticinco a&ntilde;os despu&eacute;s sigue siendo una lectura magn&iacute;fica <em>(El club de los mentirosos</em> en castellano).
    </p><p class="article-text">
        	Normalmente en verano hace calor y hay una sequ&iacute;a de noticias que hace que los peri&oacute;dicos adelgacen. (No es verdad que los peri&oacute;dicos mermen por falta de noticias, sino por falta de publicidad, pero eso es otra historia). As&iacute; que tradicionalmente se recurr&iacute;a a lo que se llamaban <em>serpientes de verano,</em> que eran noticias inventadas, por ejemplo inflando con mucha exageraci&oacute;n cualquier trivialidad que saliera por el teletipo.
    </p><p class="article-text">
        	Pero en este verano de a&ntilde;o de peste no faltan noticias. Y cuando la realidad te regala noticias, &iquest;para qu&eacute; vas a inventar suced&aacute;neos? Muchas son perfectamente idiotas, desde luego, pero eso no es exclusivo de la estaci&oacute;n ni del a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        	Un ejemplo: el pasado 16 varios miles de personas se juntaron en Madrid para clamar contra la obligaci&oacute;n de llevar mascarillas, porque las consideran un recorte de su libertad, y para afirmar que el coronavirus es mentira. Que el ministerio correspondiente informe de que llevamos en Espa&ntilde;a casi medio mill&oacute;n de infectados y cerca de 30.000 muertos puede ser inexacto, pero &iquest;mentira? Que los organismos internacionales hablen de 25 millones de infectados en el mundo, y casi un mill&oacute;n de muertos, es con seguridad aproximado, pero &iquest;alguien puede inventarse algo as&iacute; y hacerlo colar? 
    </p><p class="article-text">
        	Al menos uno de los asistentes pudo comprobar despu&eacute;s por s&iacute; mismo que para organizar la mentira de la pandemia no se han escatimado medios: centros de atenci&oacute;n repletos de figurantes fingi&eacute;ndose enfermos, miles de sanitarios embutidos en inc&oacute;modas armaduras contra el contagio fingiendo estar muy atareados&hellip;, <a href="https://www.publico.es/sociedad/coronavirus-asistente-manifestacion-negacionista-madrid-ingresado-grave-coronavirus.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el mayor teatro de la historia, vamos</a>. 	
    </p><p class="article-text">
        La madre de Mary y Lecia se hab&iacute;a preparado una cama muy ancha uniendo dos corrientes, en su casa de Texas en los a&ntilde;os sesenta del siglo pasado. El calor no la molestaba tanto; quer&iacute;a amplitud para soportar mejor la humedad, explicaba. Pero las chiquillas confundieron la palabra <em>humidity</em> con <em>stupidity,</em> as&iacute; que repet&iacute;an con naturalidad la frase &laquo;No es el calor, es la estupidez&raquo;. Que nos viene al pelo para referirnos a la situaci&oacute;n presente.
    </p><p class="article-text">
        	No es el calor, no. Si la concentraci&oacute;n de Madrid de gente que asegura que la actual pandemia es un invento y las mascarillas un recorte de las libertades pudiera achacarse a un calor excesivo en la capital, que hiciera hervir los cerebros de sus participantes, ah&iacute; est&aacute; la manifestaci&oacute;n equivalente <a href="https://www.elperiodico.com/es/internacional/20200830/indignacion-alemania-gran-manifestacion-antipandemia-berlin-8093327" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en Berl&iacute;n para despejar toda duda</a>. En Berl&iacute;n no hace un calor desesperado nunca. No es el calor, es la estupidez: esa cualidad humana que resiste temperaturas extremas y est&aacute; perfectamente aclimatada en todo el globo. Cualquier accidente clim&aacute;tico que puede poner en peligro comunidades enteras es impotente frente a ella. Las vacunas, que estos manifestantes tambi&eacute;n colocan en su diana, han erradicado la viruela, asimismo causada por un virus, pero no podr&aacute;n acabar con la estupidez. 
    </p><p class="article-text">
        	Tendremos que vivir con ella siempre, pero tambi&eacute;n hay defensas, no tiene por qu&eacute; triunfar del todo. Contra la estupidez hay que ponerse tambi&eacute;n mascarilla, que en este caso es la educaci&oacute;n. Que debe ser obligatoria: que nos obliguen a educarnos no es una limitaci&oacute;n de nuestras libertades. Hay libertades que no nos pertenecen, como la de ser un peligro para nuestros cong&eacute;neres. Contagiar estupidez o coronavirus no es un derecho. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/no-calor-estupidez_132_6193035.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Sep 2020 05:00:03 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Playas, las de aquí]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/playas_132_6170690.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8d092f8c-10d8-43ed-a672-e90c56608970_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Playas, las de aquí"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pero cardenal, el de Valencia</p></div><p class="article-text">
        La playa en verano es de los grandes inventos. La prueba es que le gusta a todo tipo de gente y a una generaci&oacute;n tras otra. Es cierto que a lo largo de la vida no se la aprecia del mismo modo; creo que cuando m&aacute;s se disfruta es de ni&ntilde;o, &iquest;hay alg&uacute;n ni&ntilde;o al que no le guste la playa? Si un ni&ntilde;o imagina el para&iacute;so, seguramente tenga forma de una playa en verano y una tortilla de patatas. Es una felicidad modesta, al alcance de muchos, pero no por ello menos lograda.
    </p><p class="article-text">
        No todas las playas son iguales. Las de aqu&iacute; son excelentes por la arena fina, muy envidiada por muchos visitantes. La mayor&iacute;a est&aacute;n orientadas al norte, pero unas cuantas apuntan al sur, como la de la foto, y no faltan las que enfrentan la salida y la puesta de sol.
    </p><p class="article-text">
        De mayor aprecias que sea compatible con otras actividades que har&iacute;as en casa, como leer. Y aprecias mucho las ventajas de la playa cuando en casa puedes tener todas las ventanas abiertas sin que entre ruido, porque todo el mundo est&aacute;&hellip;, en la playa.
    </p><p class="article-text">
        Es decir, que de adultos, nos sigue gustando. Pero de ni&ntilde;os era maravillosa. Ni siquiera te molestaba mucho que la tortilla o la ensaladilla rusa tuviera arena. (La tortilla y la ensaladilla rusa son las comidas prescritas, ineludibles, para un d&iacute;a de playa. Seguramente eso explique que no haya vestigios de que la gente comiera en la playa antes del descubrimiento de Am&eacute;rica).
    </p><p class="article-text">
        Lo que s&iacute; te molestaba, much&iacute;simo, eran las tres horas que hab&iacute;a que dejar pasar entre la tortilla y el siguiente chapuz&oacute;n. Eran tres horas eternas. Pero sagradas: si te ba&ntilde;abas antes pod&iacute;as sufrir un corte de digesti&oacute;n y ahogarte. No era broma; entonces todos los a&ntilde;os se ahogaba un mont&oacute;n de gente en la playa por corte de digesti&oacute;n. En mi familia se contaba repetida y amenazadoramente la historia de un m&eacute;dico local muy conocido: tras rescatar a alguien que se estaba ahogando, le pregunt&oacute; a qu&eacute; hora hab&iacute;a comido. Hab&iacute;a sido un rato antes. El m&eacute;dico, furioso, le grita delante de todo el mundo: 
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iexcl;Si lo llego a saber, dejo que te ahogues!
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; me molestaban much&iacute;simo las tres horas, pero ten&iacute;a pesadillas con lo que pod&iacute;a pasar si no las respetaba. Estaba chapoteando en alta mar (a mitad de camino entre la playa y el Gran Sol, seg&uacute;n mis c&aacute;lculos de entonces; a unos ocho o diez metros de la orilla, seg&uacute;n los de ahora, un poco m&aacute;s fiables) y sent&iacute;a c&oacute;mo unas tijeras me cortaban la digesti&oacute;n, por en medio de la tripa. Inmediatamente empezaba a ahogarme, sangrando por el corte, y gritaba pidiendo auxilio. Al momento se juntaban voluntarios dispuestos a rescatarme, el m&eacute;dico aquel el primero, y mi madre, que lo era de once, les quitaba la idea a gritos: 
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iexcl;No le saqu&eacute;is, que se ha metido sin permiso! &iexcl;Le falta media hora para las tres!
    </p><p class="article-text">
        Y entonces los voluntarios, con el m&eacute;dico a la cabeza, hac&iacute;an un gesto de desprecio y se iban a jugar a las palas hasta que pasaran las tres horas. Yo me ahogaba mucho antes.
    </p><p class="article-text">
        Cuando hab&iacute;a sobrevivido a muchas pesadillas pas&oacute; algo importante. De aquella los domingos tambi&eacute;n ten&iacute;amos que esperar tres horas despu&eacute;s de comer cualquier cosa para ir a comulgar. Esto se controlaba escrupulosamente; aqu&iacute; no hab&iacute;a peligro de corte de digesti&oacute;n, pero era un pecado mortal, lo cual era todav&iacute;a peor.
    </p><p class="article-text">
        Un buen d&iacute;a el Papa anunci&oacute; que a partir de ese momento bastar&iacute;a con una hora de ayuno antes de comulgar. Parece que Dios era partidario de la comuni&oacute;n y hab&iacute;a querido facilitar las cosas.
    </p><p class="article-text">
        Los m&eacute;dicos se enteraron por esta v&iacute;a de que se hab&iacute;an hecho cambios de &uacute;ltima hora en el aparato digestivo de los humanos. Por entonces los m&eacute;dicos, como el resto de la poblaci&oacute;n, recib&iacute;an muchas de las noticias m&aacute;s importantes a trav&eacute;s de la jerarqu&iacute;a cat&oacute;lica. Ya exist&iacute;a la revista m&eacute;dica <em>The lancet,</em> desde luego, pero nadie hab&iacute;a o&iacute;do hablar de ella, ni les hubiera servido de nada porque no sab&iacute;an ingl&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En las playas fue una fiesta. Los m&eacute;dicos no quisieron ser m&aacute;s papistas que el Papa y relajaron la abstinencia. No es que se dejaran de ahogar unos cuantos, qu&eacute; le vamos a hacer, pero ahora era porque la gente no puede respirar debajo del agua, hecho este observado desde antiguo con tal inquebrantable regularidad que uno se resiste a llamarlo cient&iacute;fico, pero perfectamente asumido por todo el mundo. No m&aacute;s centenares de muertes por cortes de digesti&oacute;n cada verano. 
    </p><p class="article-text">
        Han pasado a&ntilde;os, mis pesadillas han cambiado de argumento, y muchos m&eacute;dicos saben ingl&eacute;s, as&iacute; que leen <em>The lancet</em> y tienen una informaci&oacute;n tan buena como los m&eacute;dicos del resto del mundo. Pero los m&aacute;s inteligentes entre ellos no dejan de escuchar a la jerarqu&iacute;a cat&oacute;lica, porque saben que hay noticias que llegan m&aacute;s directamente por esa v&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, la de que la vacuna contra el coronavirus se hace con fetos abortados. <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/canizares-vacuna-coronavirus-fabrica-abortados_1_6016418.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lo sabemos gracias al cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Ca&ntilde;izares</a>. Que &eacute;l lo sepa por comunicaci&oacute;n directa del Esp&iacute;ritu Santo o por la v&iacute;a jer&aacute;rquica habitual no importa demasiado, porque la Iglesia es una organizaci&oacute;n seria, y no permite que se enga&ntilde;e a las ovejas de Dios en su nombre. &laquo;La eucarist&iacute;a es el ant&iacute;doto contra el diablo&raquo;, dice el cardenal, y le creo: f&iacute;jese en lo que la eucarist&iacute;a consigui&oacute; contra las terribles tres horas de abstinencia acu&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que gracias a Ca&ntilde;izares, <a href="http://www.foroexplayate.com/phpBB3/viewtopic.php?f=40&amp;t=27176&amp;start=30" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el jerarca m&aacute;s elegante de la Iglesia</a>, sabemos lo que est&aacute; pasando con la vacuna. <em>The lancet</em> no se ha enterado, queda claramente en retaguardia, que es lo peor que le puede pasar a un medio de comunicaci&oacute;n. Les est&aacute; bien empleado, por anglocabrones y por protestones. Digo, protestantes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/playas_132_6170690.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Aug 2020 04:30:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Playas, las de aquí]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Elogio de la cartera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/elogio-cartera_132_6119520.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/16cb2c0d-82f1-42b4-9214-8f7f7c172dfb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Elogio de la cartera"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hace poco hemos rendido merecido homenaje a los sanitarios públicos. La buena noticia es que hay más personas, muchas más, que cumplen cotidiana y silenciosamente con su trabajo lo mejor que pueden. Larga vida a todos ellos; hoy me acuerdo de los/as carteros/as.</p></div><p class="article-text">
        	Quede claro, desde el principio, que le veo m&aacute;s inconvenientes que ventajas a que el servicio de Correos admita ni&ntilde;os peque&ntilde;os para su env&iacute;o. Hubo un tiempo en que se hizo, e inclu&iacute;a ofertas que debieron resultar muy tentadoras para muchos usuarios. Por ejemplo, pagando diez centavos de franqueo pod&iacute;as asegurar al chiquillo en 50 d&oacute;lares, de modo que si se perd&iacute;a resultabas bien compensado. A pesar de ello mucha gente debi&oacute; compartir mi punto de vista, o los gastos crecieron m&aacute;s que los ingresos, y el servicio acab&oacute; desapareciendo. M&aacute;s informaci&oacute;n y alguna foto <a href="https://www.smithsonianmag.com/smart-news/brief-history-children-sent-through-mail-180959372/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>.
    </p><p class="article-text">
        	Pero, dejando a la infancia al margen, hace a&ntilde;os que tengo gran admiraci&oacute;n por el servicio de Correos y sus profesionales. La mayor parte de lo que se les conf&iacute;a llega a su destino cumplidamente, en perfecto estado, aunque con velocidad variable. Comp&aacute;rese ese comportamiento con el de muchos de los servicios por los que debemos pasar en un momento u otro de nuestra vida social (aseguradoras, administraci&oacute;n p&uacute;blica, bancos&hellip;) y se ver&aacute; lo que quiero decir.
    </p><p class="article-text">
        	Desde Marat&oacute;n, pasando por Miguel Strogoff, el compromiso de los mensajeros con la tarea que se les conf&iacute;a es proverbial. A pie, a caballo, en vespa o con zancos, como el franc&eacute;s de la foto, los carteros sobrellevan la adversidad, algunas veces hasta el hero&iacute;smo, con tal de entregar sus recados. Entrega que frecuentemente se acompa&ntilde;a con una sonrisa: en una sociedad que adora a notorios evasores de impuestos, nuestra felicidad depende sobre todo de humildes trabajadores que saben que su tarea debe hacerse bien. 
    </p><p class="article-text">
        	Por supuesto, nada humano es perfecto. A lo largo de los a&ntilde;os ha habido decepciones, cosas que no llegan debido a accidentes varios y desconocidos, entre ellos seguramente alguna falta de honradez en uno de los muchos puntos implicados en el trayecto. Pero su n&uacute;mero es peque&ntilde;o con relaci&oacute;n no s&oacute;lo al total de los env&iacute;os con resultados correctos. Tambi&eacute;n es mucho menor que el de los que requieren un esfuerzo extra de los trabajadores implicados. Ver&aacute; usted, yo env&iacute;o y recibo muchos libros por correo, con una tarifa m&aacute;s barata que la ordinaria. Pues es frecuente que alguno no recogido se me devuelva con indicaci&oacute;n clara del problema que hubo para su entrega; no rara vez tras meses de respetuosa espera en la estafeta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Envío recibido en la oficina.                            </span>
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        	El caso de hoy me ha tenido perplejo un rato. Me llega el sobre de la foto, con membrete de la librer&iacute;a que lo env&iacute;a. Detr&aacute;s pone que no se ha encontrado al destinatario. Hasta ah&iacute;, una devoluci&oacute;n m&aacute;s. Lo curioso es que no tengo nada que ver con esa librer&iacute;a. Librer&iacute;a que indica en el exterior del env&iacute;o su p&aacute;gina web, pero no su direcci&oacute;n postal. Y alguien, sabiendo que el contenido es un libro porque as&iacute; est&aacute; indicado en el sobre, lo abre, copia la direcci&oacute;n de la editorial con la indicaci&oacute;n <em>remite</em> y&hellip;, el libro vuelve a la editorial que lo produjo. Si eso no es eficacia y esfuerzo extra, que venga Hermes y lo vea.
    </p><p class="article-text">
        	As&iacute; que, con cierto estremecimiento, encuentro una raz&oacute;n m&aacute;s para oponerme al env&iacute;o postal de criaturas. A los editores nos asfixia la devoluci&oacute;n de ejemplares invendidos de las librer&iacute;as. Pero &iquest;qu&eacute; ser&iacute;a de nosotros si adem&aacute;s alguien pusiera nuestra direcci&oacute;n como remitente de cualquier ni&ntilde;o que no pueda entregarse?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/elogio-cartera_132_6119520.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Jul 2020 05:00:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Elogio de la cartera]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Gallinas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/gallinas_132_6089011.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d2726835-969b-4c58-9e44-381eb87b4fb0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gallinas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En este año de peste se han suspendido infinidad de celebraciones públicas. Las supervivientes cobran por ello carácter excepcional, precioso</p></div><p class="article-text">
        Como integrante del pueblo de Santander, visit&eacute; el viernes 26 de junio la ciudad de Torrelavega. No lo hago con la frecuencia que merece un sitio por el que siempre tuve simpat&iacute;a. Por un lado, de all&iacute; es uno de mis abuelos; por el otro, es un punto de siempre vinculado al trabajo, por lo que est&aacute; mejor contenida la hidalga estupidez que en Santander cabalga desbocada. 
    </p><p class="article-text">
        De ni&ntilde;o recuerdo en Torrelavega ver ejecutar un arte que no se practica en otras latitudes. All&iacute; los jubilados no echaban el rato mirando cavar zanjas: iban a ver dirigir el tr&aacute;fico, que era un trabajo mucho m&aacute;s bonito.
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;a un guardia municipal que no se conformaba con ordenar la circulaci&oacute;n como mero oficio; decidido a considerar su tarea como el desempe&ntilde;o de un arte elevado, gesticulaba serena y ampulosamente. En lugar de se&ntilde;alar simplemente con la mano &laquo;usted puede pasar ahora&raquo;, exhib&iacute;a todo el recorrido del gesto que permit&iacute;an sus brazos; levantando la mano hacia lo alto, haci&eacute;ndola oscilar 270&ordm; sin doblar el codo hasta la direcci&oacute;n adonde permit&iacute;a dirigirse: el conductor as&iacute; autorizado a avanzar olvidaba que estaba en el cruce de Cuatro Caminos, Torrelavega, y se cre&iacute;a en Versalles. &iexcl;Hay que ver lo educados que son los guardias franceses!
    </p><p class="article-text">
        En realidad, no es con Francia con lo que, debido a los colores de su bandera, suele relacionarse la llamada <em>capital del Besaya.</em> Hace a&ntilde;os entablamos amistad con un joven ruso que recorr&iacute;a Europa, pag&aacute;ndose el viaje vendiendo latas de caviar. Su destino final para pasar el verano era precisamente Torrelavega: quer&iacute;a aprender portugu&eacute;s all&iacute;. Nos pareci&oacute; lo m&aacute;s natural del mundo, desde luego, aunque nos sorprendi&oacute; lo bien informados que estaban en Rusia.
    </p><p class="article-text">
        En fin, hay motivos varios para visitar la ciudad sin ning&uacute;n prop&oacute;sito especial, pero el viernes fui por ver su feria del libro. A estas alturas del a&ntilde;o, el pasado hab&iacute;a visitado (y atendido una caseta) las de Madrid y Santander: muchas horas de feria de libros. Pero ahora, por lo de la pandemia, la de Torrelavega es la primera en la que le admiten a uno sin mediar pantalla, convenientemente enmascarado e higienizado. &iquest;Qu&eacute; quiere que le diga? A los aficionados a los libros nos gustan las ferias, igual que a los aficionados al vino les gustan los simposios. Hace ilusi&oacute;n ver que con la que est&aacute; cayendo todav&iacute;a se puede tocar libros y encontrarse con otros aficionados.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La Feria del Libro de Torrelavega te recibe con sonrisas enmascaradas y brazos abiertos                            </span>
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        La tercera edici&oacute;n de esta feria se celebr&oacute; en las fechas previstas desde el principio, y cont&oacute; con 22 casetas. En ella estaban buena parte de las librer&iacute;as de la regi&oacute;n, varias de ellas radicadas en la propia ciudad. Y editoriales; de la docena larga de las activas en Cantabria, al menos cuatro est&aacute;n en Torrelavega.
    </p><p class="article-text">
        Donde adem&aacute;s hay creadores, por supuesto, varios de ellos presentes en la feria. Otros no est&aacute;n por aqu&iacute;, tuvieron que emigrar. Como Sara Morante, admirada ilustradora del cartel de la Feria del Libro de Madrid del a&ntilde;o pasado; y la traductora Luisa Guti&eacute;rrez Ruiz, que ha vertido varios t&iacute;tulos del fin&eacute;s y del alem&aacute;n para la editorial c&aacute;ntabra El desvelo.
    </p><p class="article-text">
        Alg&uacute;n creador torrelaveguense emigr&oacute; antes y m&aacute;s lejos, como Rafael Barrett. Barrett march&oacute; en 1903 a Sudam&eacute;rica, donde habl&oacute; de &laquo;seres prendidos a una prosa como la atm&oacute;sfera de un sue&ntilde;o&raquo;, dice Miguel &Aacute;ngel Chica <a href="https://www.eldiario.es/cantabria/cantabros-con-historia/rafael-barrett-anarquista-errante_132_1947666.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este mismo peri&oacute;dico</a>. Conoci&oacute; un &eacute;xito breve, pero fue &laquo;d&eacute;cadas despu&eacute;s de su muerte [cuando] j&oacute;venes escritores como Augusto Roa Bastos o Jorge Luis Borges reclamar&aacute;n el valor de su obra y extraer&aacute;n del olvido al gran anarquista&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Barrett era hidalgo (su segundo apellido es &Aacute;lvarez de Toledo). Nada impide, en principio, que un hidalgo tenga inteligencia, pero la urgencia por defender su posici&oacute;n social, y el trato con sus iguales, le imposibilitan su ejercicio completamente. Fue el desclasamiento, primero, lo que abri&oacute; los ojos de Barrett: &laquo;Desde que soy desgraciado amo a los desgraciados, a los ca&iacute;dos, a los pisados&raquo;. Y la enfermedad, m&aacute;s tarde, lo que convirti&oacute; en escritor a un vehemente hombre de acci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La obra de Barrett ya estaba publicada en Espa&ntilde;a (y mucho antes en Latinoam&eacute;rica), pero ahora el Zorro Rojo recobra uno de sus t&iacute;tulos, <em>Gallinas,</em> con contundentes ilustraciones de Clara-Iris. El principio del relato que lo abre se ha citado merecidamente cien veces: &laquo;Mientras no pose&iacute;a m&aacute;s que mi catre y mis libros, fui feliz. Ahora poseo nueve gallinas y un gallo, y mi alma est&aacute; perturbada&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Yo ahora poseo <em>Gallinas</em> (me lo vendi&oacute; con mucho empe&ntilde;o &mdash;y acierto&mdash; un librero en la Feria de Torrelavega) y mi alma est&aacute; perpleja, que es su estado natural, pero tambi&eacute;n feliz. Perviven las ferias del libro y hay generosas vetas de inteligencia por doquier.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/gallinas_132_6089011.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Jul 2020 07:35:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Gallinas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los cambios de costumbres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/cambios-costumbres_132_6056622.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1062b1cc-1a1b-4b12-99e5-8deb809d0f08_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Muchas costumbres están cambiando a un ritmo desusado, a toda velocidad. Descubrimos en nosotros una capacidad de cambio mayor de la imaginada. ¿Por qué no aprovechar el impulso para cambiar las peores?</p></div><p class="article-text">
        Al acabar el periodo de reclusi&oacute;n forzosa, en mi barrio han aparecido muchos hombres con barba crecida. Gente perfectamente afeitada siempre, antes del encierro.
    </p><p class="article-text">
        No pasa nada por que se cambien las costumbres cuando cambian las circunstancias. Por el contrario, parece bastante sensato no empe&ntilde;arse en mantener rutinas con independencia de lo que pase a nuestro alrededor. Cambiar es un signo de flexibilidad que dice del buen estado de nuestra cabeza, una muestra de cordura. De que uno no necesita de h&aacute;bitos r&iacute;gidos como muletas para soportar una personalidad vacilante.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, una cosa es cambiar de costumbres por mejor adaptarse al medio y otra muy distinta dejarse caer por la pendiente de la comodidad y el abandono. Es importante mantener la disciplina, nos ense&ntilde;an desde antiguo los sabios, incluso en el caso de que una disciplina concreta no parezca servir de mucho.
    </p><p class="article-text">
        La advertencia del peligro de no hacerlo se repite de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n. Thomas de Quincey dec&iacute;a que si uno empieza por permitirse un peque&ntilde;o asesinato, pronto no le da importancia a robar, y puede perfectamente acabar follando con la luz encendida. Bueno, no estoy del todo seguro de que estas fueran las palabras exactas de de Quincey porque cuando mi se&ntilde;ora estaba de seis meses del menor de sus v&aacute;stagos, y su eslora hab&iacute;a aumentado en consecuencia, dijo que ten&iacute;amos que hacer sitio para lo que ven&iacute;a porque tres ya &eacute;ramos suficientes para una vivienda de 63 metros cuadrados del barrio chino de Barcelona. As&iacute; que para hacer hueco al cuarto ocupante toda mi excelente colecci&oacute;n de literatura hispana y anglosajona de los siglos XIX y XX acab&oacute; en una instituci&oacute;n ben&eacute;fica, lo que explica que ahora tenga que citar de memoria a de Quincey y a muchos otros.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la exactitud de la cita, la cuesti&oacute;n es esa, que uno se deja llevar por lo m&aacute;s f&aacute;cil y c&oacute;modo, abandona la disciplina, y acaba perdiendo todo. Hay un relato de Somerset Maugham, que tambi&eacute;n cito de memoria por las razones expuestas, de un joven brit&aacute;nico que empieza a trabajar en la diplomacia y le env&iacute;an a una peque&ntilde;a embajada en mitad de la selva africana. El embajador, su jefe, se viste ritualmente cada noche para cenar, a pesar de que no hay visitas y cena solo, y lleva una vida austera, la misma que ha llevado durante varios decenios.
    </p><p class="article-text">
        Al joven le parece un desperdicio. El s&iacute; sabr&iacute;a divertirse, en lugar del embajador. Se aburre, echa de menos la vida en la metr&oacute;poli. As&iacute; que acaba permiti&eacute;ndose un peque&ntilde;o asesinato y mata al embajador; telegraf&iacute;a a Londres informando de la repentina muerte natural y le llega telegrama de vuelta asign&aacute;ndole el puesto que ha quedado vacante. &iexcl;Ahora s&iacute; que se divierte! Nada de cambiarse ceremonialmente de ropa para cenar solo, ahora las cenas est&aacute;n llenas de chicas y bebida abundante, a cargo del imperio brit&aacute;nico. Pocos meses despu&eacute;s, nos cuenta Maugham, el joven est&aacute; completa e irremediablemente loco.
    </p><p class="article-text">
        Los peligros que corremos todos nosotros por relajar nuestra disciplina son as&iacute; de graves; pero si quien relaja la disciplina es alguien con un poder grande, la desgracia subsiguiente crece exponencialmente. Por ejemplo, aqu&iacute; hubo un gobernante que, en vez de permitirse un peque&ntilde;o asesinato, se permiti&oacute; unos cuantos porque, dada su posici&oacute;n, no iba a ser tan pacato como un ciudadano cualquiera. Durante buena parte de su mandato lo de robar fue, por supuesto, una bagatela, y ahora, a&ntilde;os despu&eacute;s, puede v&eacute;rselo no ya con la luz encendida, sino a plena luz del sol sobre un yate car&iacute;simo. &iquest;Follando? No, eso lo puede hacer cualquiera con la edad adecuada, aun siendo pobre. La degeneraci&oacute;n de este pr&oacute;cer pasa por fumar puros de aut&eacute;ntico millonario y, entre calada y calada, repartir generosamente su conocimiento, para que hagamos lo que &eacute;l dice: invadir Venezuela y derribar al gobierno de aqu&iacute;, elegido en las urnas.
    </p><p class="article-text">
        Lo que pasa es que la relajaci&oacute;n de la disciplina de un gobernante no es un asunto privado. Los presidentes no pueden matar a quien les parezca, ni los reyes robar lo que quieran, sin la aquiescencia de los paganos, todos nosotros. Cierto que muchos de estos la otorgan obligados, porque les apuntan la sien con una pistola, pero para esto se necesita una parte importante de la poblaci&oacute;n c&oacute;mplice, dispuesta a usar as&iacute; la pistola. Por eso, cuando, por alguna raz&oacute;n inesperada, surge una oportunidad de revisar lo que se hizo, esta parte inmediatamente dice, e impone con facilidad, que no miremos nada. Lo cual asegura que parecidas barbaridades puedan seguir cometi&eacute;ndose con tranquilidad: sus autores se saben impunes a perpetuidad.
    </p><p class="article-text">
        Es un signo de cordura cambiar las costumbres. Mantener las nefastas es un signo claro de todo lo contrario.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/cambios-costumbres_132_6056622.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Jun 2020 06:46:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los cambios de costumbres]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus,Estado de Alarma]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Unquera, corbatas y peonzas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/unquera-corbatas-peonzas_132_6021603.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fa5588c4-63f6-44a9-8d82-80b4ce84fb8d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Coche de línea Potes-Unquera. (autor desconocido)."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre lo que el virus se llevó figuraba un prometedor encuentro internacional previsto para el mes de mayo en un pueblo precioso.</p></div><p class="article-text">
        En Unquera, un pueblo no grande pero muy hermoso, como suele ocurrir en la costa cant&aacute;brica, desemboca el r&iacute;o Deva, cosa mucho menos frecuente. Tiene una librer&iacute;a infantil notable, con el descriptivo nombre de Librer&iacute;a Infantil Unquera, y es famoso por el descenso del r&iacute;o en canoa. Y por sus corbatas.
    </p><p class="article-text">
        Seguramente por las corbatas le tengo mejor fijado que a otros en la memoria infantil, porque mi abuelo sol&iacute;a parar all&iacute; a almorzar o merendar de camino a Potes. Mi abuelo Jes&uacute;s Ortiz ten&iacute;a coches de l&iacute;nea, como el de la foto, que iban desde la plaza de las Estaciones, en Santander, hasta Espinama, en lo m&aacute;s profundo de Li&eacute;bana, y varios hombres de confianza atendiendo el negocio en puntos intermedios, a los que hab&iacute;a que visitar regularmente. De ah&iacute; mi familiaridad con las corbatas. Prenda que no acostumbra interesarme mucho, con esta excepci&oacute;n: las de Unquera son de hojaldre.
    </p><p class="article-text">
        Esto lo cuento por dos razones: una, que no queda rastro de la l&iacute;nea Santander-Espinama y sus puntos intermedios, a pesar de que dur&oacute; muchos a&ntilde;os, sobreviviendo unos cuantos a mi abuelo. Transport&oacute; much&iacute;simos paisanos y much&iacute;simas gallinas desfiladero de La Hermida arriba y abajo, con infinidad de ruidosos cambios de marchas y velocidades que en lo llano y derecho (es decir, un momento de vez en cuando) pod&iacute;an superar los 60 km/h.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        La otra raz&oacute;n es que ya hace tiempo ten&iacute;a pensado hablar de Unquera en mi primer art&iacute;culo de junio. M&aacute;s concretamente quer&iacute;a hablar de &laquo;El Bosque del &Aacute;lbum&raquo; <a href="http://ilustradoresaragoneses.blogspot.com/2020/01/el-bosque-del-album-i-encuentro.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">I Encuentro Internacional del Libro Ilustrado 2020</a> que Peonza se hab&iacute;a atrevido a convocar all&iacute;. La relaci&oacute;n de intervinientes asegura mucho y muy interesante de qu&eacute; hablar. Y de ello hablaremos cuando se celebre, desde luego, pero como tantas otras cosas de momento est&aacute; aplazado.
    </p><p class="article-text">
        Descolocado por no poder hablar del festival, d&eacute;jeme que le cuente algo del <a href="http://www.peonza.es/index.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">grupo Peonza</a>, por la misma raz&oacute;n por la que traje aqu&iacute; los coches de l&iacute;nea de mi abuelo: porque se dice poco de &eacute;l. Se ha hablado &uacute;ltimamente m&aacute;s porque recibi&oacute; el Premio Nacional de Fomento de la Lectura 2018, cuando ya llevaba muchos a&ntilde;os mereci&eacute;ndolo.
    </p><p class="article-text">
        El grupo est&aacute; compuesto por maestros y publica la revista del mismo nombre &laquo;en torno a ese binomio fant&aacute;stico que forman los ni&ntilde;os y los libros&raquo;. Es una creaci&oacute;n original, por cuyas p&aacute;ginas han pasado los autores m&aacute;s interesantes de la literatura infantil y de los &aacute;lbumes ilustrados de estas d&eacute;cadas. Y los maestros se han convertido en expertos que no dejan de se&ntilde;alar novedades de importancia ni de recordar lo que corresponda. (<a href="http://www.cervantesvirtual.com/portales/peonza/?conten=catalogo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Puede consultarse en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes</a>).
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de su m&eacute;rito, revalidado sin desmayo trimestre tras trimestre, con alguna irregularidad que simplemente evidencia la dificultad de la empresa, lo que m&aacute;s admiraci&oacute;n despierta del grupo Peonza es que haya sobrevivido 30 a&ntilde;os enteros, dado lo cainita del entorno. Quiz&aacute; tenga algo que ver que no haya poetas entre ellos, qui&eacute;n sabe si por prudencia elemental o por casualidad simple. Tambi&eacute;n puede ser que la vocaci&oacute;n de los maestros, un colectivo que merece un respeto parejo al que sentimos por los sanitarios, incluya un sentido com&uacute;n que no abunda en otros &aacute;mbitos: el caso es que ah&iacute; sigue, trabajando con discreci&oacute;n, pr&aacute;cticamente el mismo equipo del principio, sin m&aacute;s enmiendas que las impuestas por la biolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Y esperemos que siga haci&eacute;ndolo mucho tiempo. Cuando la mayor&iacute;a de las publicaciones est&aacute;n en manos de grupos internacionales de comunicaci&oacute;n, es un consuelo y una esperanza encontrar productos excelentes hechos a partir del amor (a los ni&ntilde;os y a los libros, en este caso) y con una sabidur&iacute;a desarrollada por a&ntilde;os de trabajo con ellos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/unquera-corbatas-peonzas_132_6021603.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Jun 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Unquera, corbatas y peonzas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura infantil]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un asunto escurridizo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/asunto-escurridizo_132_5972923.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/47db4352-8d8d-4209-8632-f05a4666beb0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De los que se han relacionado estrechamente con los humanos probablemente la anguila sea el animal más misterioso</p></div><p class="article-text">
        A punto de morir, el bi&oacute;logo Max Schultze repasaba la situaci&oacute;n en que dejaba su especialidad: &laquo;Est&aacute; todo aclarado. Bueno, menos el tema de las anguilas, por supuesto&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        En efecto, todav&iacute;a en 1874 no se sab&iacute;a de las anguilas m&aacute;s de lo que ya sab&iacute;an los antiguos. Buena parte del problema era que todos los ejemplares examinados carec&iacute;an de &oacute;rganos sexuales; nunca se las hab&iacute;a visto aparearse ni poner huevos, as&iacute; que &iquest;de d&oacute;nde ven&iacute;an las anguilas?
    </p><p class="article-text">
        Una cuesti&oacute;n especialmente misteriosa porque, adem&aacute;s de en r&iacute;os y mares, se encontraban de pronto anguilas en charcos secos, sin corriente que los humedeciera.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; por eso Arist&oacute;teles aseguraba que las anguilas surg&iacute;an espont&aacute;neamente del barro y el agua de lluvia, una idea no muy distinta de la de los egipcios antiguos, que cre&iacute;an que proven&iacute;an del Nilo calentado por el sol. Otros griegos dec&iacute;an que eran hijas de J&uacute;piter, dios al que rutinariamente atribu&iacute;an toda paternidad no reclamada de los reci&eacute;n nacidos. En tiempos de Schultze la ciencia no admit&iacute;a a J&uacute;piter como padre de las anguilas, pero no dispon&iacute;a de explicaci&oacute;n alternativa. Una debilidad que permit&iacute;a que todav&iacute;a muchos pensaran que nac&iacute;an de un pelo de caballo ca&iacute;do al agua o que empezaban su vida como escarabajos.
    </p><p class="article-text">
        Y no es que faltaran esfuerzos para desentra&ntilde;ar el misterio: en 1876 un hombre de 19 a&ntilde;os iba cada ma&ntilde;ana al puerto de Triestre a comprarle anguilas en grandes cantidades a los pescadores que las tra&iacute;an. Las llevaba a su habitaci&oacute;n y las disecaba durante todo el d&iacute;a, buscando sus &oacute;rganos sexuales (disecar: dividir en partes un vegetal o el cad&aacute;ver de un animal para el examen de su estructura normal o de las alteraciones org&aacute;nicas. DRAE, primera acepci&oacute;n). Este investigador se llamaba Sigmund Freud y m&aacute;s adelante logr&oacute; fama con asuntos igualmente escurridizos, pero en otro campo. Esta parte de su biograf&iacute;a recuerda la de Charles Darwin, bi&oacute;logo cuya especialidad eran los percebes, a los que disecaba en su casa en cantidades enormes, antes de hacerse famoso por su teor&iacute;a de la evoluci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los humanos siempre tuvimos mucho inter&eacute;s en las anguilas porque eran parte importante de nuestra alimentaci&oacute;n, de las clases pobres sobre todo, pero no s&oacute;lo por eso. En el siglo XVIII los ingleses ten&iacute;an un verbo (feague) para designar la acci&oacute;n de meter una anguila viva por el culo de un caballo. Mi informante (Mark Forsyth, The Horologicon, p. 4) se jacta orgullosamente de que otros idiomas necesitan un mont&oacute;n de palabras para comunicar lo que ellos hacen con una. Es cierto, desde luego. Imagine c&oacute;mo conjugar la traducci&oacute;n de feague:
    </p><p class="article-text">
        Yo meto una anguila viva por el culo de un caballo.
    </p><p class="article-text">
        T&uacute; metes&hellip; etc.
    </p><p class="article-text">
        Imagine tambi&eacute;n pagar un telegrama contando lo mismo, en franc&eacute;s, espa&ntilde;ol o ingl&eacute;s. Esta amplitud de vocabulario de la lengua inglesa proporcion&oacute; a sus hablantes much&iacute;simos ahorros en la &eacute;poca del tel&eacute;grafo, adem&aacute;s de darles m&aacute;s tiempo para enterarse y responder a cualquier comunicaci&oacute;n. Seguramente esta es una explicaci&oacute;n, aunque parcial, del &eacute;xito anglosaj&oacute;n en los &uacute;ltimos siglos.
    </p><p class="article-text">
        Pero esto nos dice m&aacute;s sobre los ingleses del siglo XVIII (nos dice que son a&uacute;n m&aacute;s raros de lo que pens&aacute;bamos) que sobre las anguilas. En el siglo XX el de las angulas segu&iacute;a siendo un asunto escurridizo que tra&iacute;a de cabeza a los bi&oacute;logos.
    </p><p class="article-text">
        Poco a poco se fueron sabiendo cosas. Que hab&iacute;a otros animales, identificados como otras especies, que eran en realidad anguilas. La anguila adopta cuatro formas a lo largo de su vida: primero es una larva, que atraviesa el mar; luego una angula que recorre la costa y remonta los r&iacute;os; despu&eacute;s la anguila marr&oacute;n amarillenta que puede desplazarse por la tierra e hibernar tranquilamente durante a&ntilde;os; y por &uacute;ltimo la anguila plateada, musculosa, que vuelve al mar. Las cuatro fases de la vida de una anguila pueden ocupar un total de 60 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        La anguila que regresa al mar pierde su est&oacute;mago, porque realizar&aacute; el viaje sin comer, consumiendo sus reservas de grasa. A cambio, durante el viaje, por primera vez, desarrollar&aacute; &oacute;rganos sexuales, porque lo que le queda por hacer es reproducirse.
    </p><p class="article-text">
        Fuel el investigador dan&eacute;s Johannes Schmidt quien se empe&ntilde;&oacute; en saber m&aacute;s. En 1904 dej&oacute; a su familia y se puso a navegar en busca de la explicaci&oacute;n del proceso. La investigaci&oacute;n recorri&oacute; todos los mares, sobrevivi&oacute; a un naufragio y a una guerra mundial. Le cost&oacute; 19 a&ntilde;os descubrir que las anguilas iban a reproducirse y morir al mar de los Sargazos.
    </p><p class="article-text">
        Los equipos modernos de investigaci&oacute;n, c&aacute;maras, micr&oacute;fonos y dem&aacute;s, no han conseguido desde entonces ver una sola anguila adulta en el mar de los Sargazos, y menos un par apare&aacute;ndose. Se ha precisado que dos variantes principales, la europea anguilla anguilla y la americana anguilla rostrata, vienen de los Sargazos, mientras que el punto donde cr&iacute;a la japonesa, anguilla japonica, no se descubri&oacute; hasta 1991, tras 60 a&ntilde;os de b&uacute;squeda, y el de la anguilla dieffenbachii de Nueva Zelanda se ignora todav&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, ahora tambi&eacute;n sabemos que la anguila el&eacute;ctrica no lo es. Es decir, es el&eacute;ctrica, pero no anguila: se trata de otra especie animal que en Andaluc&iacute;a llaman pehp&aacute; y en Madrid emperador: el pez espada. Es un pez espada el&eacute;ctrica, como de La guerra de las galaxias.
    </p><p class="article-text">
        El siglo XX nos ha permitido saber todo esto de las anguilas justo a tiempo porque, como tantos otros animales, se est&aacute; extinguiendo: la especie m&aacute;s inteligente de la Tierra no tolera compartir el planeta con muchas otras. Si aceptamos que la Tierra es una unidad viviente (aunque no consciente de s&iacute; misma tal como nosotros entendemos la consciencia), se dir&iacute;a que est&aacute; defendi&eacute;ndose a su modo de la matanza, <a href="https://www.elconfidencial.com/tecnologia/2020-04-28/entrevista-fernando-valladares-coronavirus-vacuna_2569143/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">intentando desalojar al asesino</a>. &iquest;Nos dar&aacute; tiempo a entenderlo?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/asunto-escurridizo_132_5972923.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 May 2020 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un asunto escurridizo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Goyito Samsa, un ensayo a pequeña escala]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/goyito-samsa-ensayo-pequena-escala_132_5956348.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/78ec19dc-1c05-41c2-b80e-85b05a365ecc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Los Simpsons' hicieron presidente a Trump años antes de que lo fuera de verdad. Si la realidad imita las peores pesadillas ¿cuál de ellas anticipa este momento?</p></div><p class="article-text">
        &mdash; Pues a m&iacute; no me parece tan sorprendente &mdash;le oigo decir a mi hija adolescente en la habitaci&oacute;n de al lado, con voz m&aacute;s alta de lo habitual.
    </p><p class="article-text">
        &mdash; Pero &iquest;&iexcl;a ti no te parece extraordinario que un se&ntilde;or se despierte un d&iacute;a convertido en insecto!? &mdash;insiste su madre, tambi&eacute;n con voz muy alta, exasperada, pero sin lograr cambiar la visi&oacute;n de la aprendiz de cr&iacute;tica literaria, que cumple como puede con los deberes que le asignan telem&aacute;ticamente desde su instituto.
    </p><p class="article-text">
        Cuando hay una discusi&oacute;n entre una adolescente y su madre, el padre de la primera tiende a ponerse de su lado. Hay razones biol&oacute;gicas para ello: es la hija la que va a transmitir los genes propios, la que contiene una promesa de futuro.
    </p><p class="article-text">
        Claro que un padre con cierta experiencia sabe que cumplir con imperativos biol&oacute;gicos con frecuencia acarrea consecuencias negativas: tener que dormir en el sof&aacute;, por ejemplo. As&iacute; que intentar&aacute; con todas su fuerzas tener algo important&iacute;simo que hacer fuera de casa en el momento de la pelea.
    </p><p class="article-text">
        Pero en confinamiento no hay nada important&iacute;simo que hacer fuera de casa. Es una de esas ocasiones donde las ventajas de vivir en un chalet de tres plantas se muestran en todo su esplendor. Solo que, claro, la mayor&iacute;a no vivimos en sitios as&iacute;, sino en habit&aacute;culos modestos en los que no queda m&aacute;s remedio que optar entre los genes de uno y sus lumbares. Y suelen ganar las lumbares, que estamos mayores.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que ahora, en presencia de la discusi&oacute;n acerca de <em>La metamorfosis,</em> dedico un gui&ntilde;o a los retratos de Charles Darwin y Richard Dawkins de la pared del cuarto de estar, evitando confrontar el reproche que devuelve su mirada, y me abstengo de defender el criterio literario de mi hija.
    </p><p class="article-text">
        Pero, aprovechando que mi mujer no me lee en el peri&oacute;dico (dice que ya me aguanta bastantes tonter&iacute;as en directo), voy a exponer aqu&iacute; con toda libertad mi opini&oacute;n sobre la que tiene mi hija. La experiencia de Gregorio Samsa, viajante de comercio que un buen d&iacute;a no puede salir de su habitaci&oacute;n, era extraordinaria cuando Kafka la escribi&oacute;, en 1915, y continu&oacute; si&eacute;ndolo el siglo completo. Pero &iquest;c&oacute;mo va a parec&eacute;rselo a una adolescente que lleva 45 d&iacute;as sin poder salir de su casa y sabe que el resto del mundo est&aacute; igual?
    </p><p class="article-text">
        Una adolescente que, cuando por fin sale a la calle, encuentra que todo el mundo ha sufrido una metamorfosis. Ahora las personas no parecen exactamente insectos, pero caminan embozadas, enguantadas y distantes de sus cong&eacute;neres, algo nunca visto s&uacute;bitamente convertido en lo normal: cuando la realidad acaba por parecerse a la ficci&oacute;n lo hace estructuralmente, no en cada detalle formal. (S&iacute;, tambi&eacute;n hay casos donde la replican minuciosamente, como la Presidencia de Trump).
    </p><p class="article-text">
        Esto es una experiencia kafkiana como Dios manda, al por mayor. La de Samsa era un modesto ensayo. Visto el presente, a alguien de 16 a&ntilde;os lo de despertarse un d&iacute;a siendo un bicho tiene que parecerle lo m&aacute;s normal del mundo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/goyito-samsa-ensayo-pequena-escala_132_5956348.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 May 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Goyito Samsa, un ensayo a pequeña escala]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Kafka,Donald Trump,Coronavirus]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La mosca, el animal más persuasivo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/mosca-animal-persuasivo_132_5946571.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a7655f4f-09d0-47eb-b3d8-a6f5734159fe_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Moscas corrientes en el tendal. | JESÚS ORTIZ"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tigres y cobras pueden convencerte sin dificultad de que salgas corriendo. Pero ¿qué animal puede modificar más la conducta humana sin recurrir a amenazas?</p></div><p class="article-text">
        &laquo;Todos los animales terrestres descienden de c&eacute;lulas que alguna vez vivieron en el agua, y no han sido capaces de desprenderse de esta herencia acu&aacute;tica. Nunca han podido arregl&aacute;rselas sin agua. Algunos son m&aacute;s esclavos del agua que otros; por ejemplo el sapo com&uacute;n, que cada primavera tiene que volver al charco o pantano a poner sus huevos. La mayor&iacute;a de los dem&aacute;s animales han logrado liberarse de esta compulsi&oacute;n, pero incluso aunque ya no ba&ntilde;en con agua el exterior de su cuerpo, lo enga&ntilde;an deslizando peri&oacute;dicamente agua por su interior. A esto se le llama beber. Algunos miembros de la especie humana han luchado mucho por liberarse completamente de la necesidad de ingerir agua sustituy&eacute;ndola por otros l&iacute;quidos, pero este intento ha logrado un &eacute;xito parcial&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este p&aacute;rrafo pertenece al libro <em>To Know a Fly</em> [Conocer una mosca], del entom&oacute;logo estadounidense Vincent Dethier, claramente dirigido a un p&uacute;blico amplio, no a sus colegas. Dethier dedic&oacute; muchas vidas al estudio de las moscas (la suya y las de la mayor parte de sus investigadas) y no es, ni mucho menos, el &uacute;nico bi&oacute;logo que escribe para el p&uacute;blico en general acerca de estos insectos. Sin salir de mi confinada biblioteca encuentro <em>Clones, moscas y sabios,</em> de Antonio L&oacute;pez Campillo, que cuenta del papel que jugaron en el descubrimiento de la insulina. Y Javier Sampedro en <em>&iquest;Con qu&eacute; sue&ntilde;an las moscas?</em> habla, en fin, de los sue&ntilde;os de las moscas. (Que los animales sue&ntilde;an se sabe desde que Michael Jouvet demostr&oacute; en la d&eacute;cada de 1950 que los gatos lo hac&iacute;an. Claro que de los gatos podemos creernos con facilidad que sue&ntilde;en, que pertenezcan a sociedades secretas y que especulen en bolsa. Pero las moscas&hellip;).
    </p><p class="article-text">
        Se ha publicado una infinidad de libros sobre ellas (descontando la secci&oacute;n que las trata como cebo para la pesca, porque entonces el total ascender&iacute;a a dos infinidades y media). No solo bi&oacute;logos, tambi&eacute;n insignes literatos las han elegido como tema: <em>Los hombres y las moscas,</em> de OPS; <em>Moscas, &aacute;rboles y hombres,</em> de Arturo Uslar Pietri, <em>El se&ntilde;or de las moscas,</em> de William Golding; <em>Por una mosca de nada,</em> de Gracia Iglesias y Ana G&oacute;mez&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Es decir, los humanos tenemos un inter&eacute;s intenso en las moscas. No hay constancia de que ellas hayan escrito sobre nosotros, pero sabemos que nuestro inter&eacute;s es perfectamente correspondido, porque nos acompa&ntilde;an desde que nacemos hasta que morimos y m&aacute;s all&aacute;. Ambas especies convivimos de antiguo, y todo apunta a que las cosas seguir&aacute;n as&iacute;, por mucho que las pandemias cambien costumbres.
    </p><p class="article-text">
        Los humanos pertenecemos a las especies que nos hemos liberado parcialmente de la compulsi&oacute;n del agua: no volvemos a ella para poner huevos, pero la bebemos por la parte de arriba de nuestros cuerpos. Dice Dethier que expulsarla por el mismo sitio solo sirve para limpiar las gafas (&iquest;en Estados Unidos nadie pega sellos con la lengua?), por lo que el grueso se elimina por la parte inferior. Pero mientras que los dos sexos de la especie ingieren l&iacute;quido de la misma manera, la expulsan de modo diferente: los machos pueden hacerlo contra la pared. En locales p&uacute;blicos la colocaci&oacute;n de urinarios para varones es sencilla y barata, por lo que es preferida a la instalaci&oacute;n de cabinas cerradas. El problema viene con la higiene: al parecer, los varones humanos no tenemos buena punter&iacute;a al desalojar agua, que salpica bastante fuera del artilugio que debe recogerla, y los gastos de limpieza se disparan.
    </p><p class="article-text">
        Dethier dice en <em>To Know a Fly</em> que los hombres siempre quieren matar a las moscas. No sabemos si Jos van Bedaf, jefe de limpieza del aeropuerto de &Aacute;msterdam, le hab&iacute;a le&iacute;do o sab&iacute;a esto por otras fuentes: el caso es que se le ocurri&oacute; poner una mosca en cada urinario, cerca del desag&uuml;e. No una mosca de verdad, que hubiera habido que alimentar y convencer para que se quedara quieta, sino una mosca grabada en la cer&aacute;mica, indistinguible de una aut&eacute;ntica a la distancia de uso del urinario. La idea era que los regantes apuntaran a la mosca y, as&iacute;, salpicaran menos.
    </p><p class="article-text">
        El m&eacute;todo fue muy eficaz y ha aparecido en diversos informes y tratados sobre los procedimientos para convencer a la gente de que haga cosas. Las salpicaduras que sal&iacute;an fuera del urinario se redujeron en un 80 %. (Me gustar&iacute;a saber si solo el 80 % de los hombres atendi&oacute; el reclamo y apunt&oacute; al animalito, o si todos lo hicieron pero la punter&iacute;a no mejora m&aacute;s all&aacute; de ese porcentaje, pero esto no lo aclaran los informes).
    </p><p class="article-text">
        La experiencia es citada por cient&iacute;ficos sociales especializados en conducta humana, como Richard Thaler, Premio Nobel de Econom&iacute;a 2017.
    </p><p class="article-text">
        Ha habido una entom&oacute;loga que ha despreciado el hallazgo del aeropuerto de &Aacute;msterdam, alegando que en los urinarios victorianos ya hab&iacute;a dibujadas abejas. Es cierto. Pero la entom&oacute;loga no tiene en cuenta que los caballeros victorianos ten&iacute;an una excelente formaci&oacute;n en lat&iacute;n. Y en lat&iacute;n <em>abeja</em> se dice <em>apis.</em> Es decir, ve&iacute;an la abeja y le&iacute;an: <em>un pis.</em>
    </p><p class="article-text">
        Conclusi&oacute;n: la abeja hace un chiste. La que persuade es la mosca.
    </p><p class="article-text">
        Dethier no vivi&oacute; lo suficiente para enterarse de todo esto. As&iacute; que nos cuenta much&iacute;simas cosas apasionantes sobre las moscas, pero no dice nada de su capacidad de persuasi&oacute;n. Seguramente le hubiera gustado saberlo. Tras &eacute;l, nadie se ha molestado en declarar a la mosca com&uacute;n como la campeona de la ret&oacute;rica animal, pero me parece justo reconoc&eacute;rselo. La pr&oacute;xima vez que se le ponga una detr&aacute;s de la oreja, pi&eacute;nselo, sonr&iacute;a y escuche con atenci&oacute;n: seguramente quiere convencerlo de algo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Ortiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/mosca-animal-persuasivo_132_5946571.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Apr 2020 06:35:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La mosca, el animal más persuasivo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pandemia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Orma, Echea, Farruco]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/primera-pagina/orma-echea-farruco_132_2270152.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ea0ada1e-2623-4e08-aa5d-f6b913550e59_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="La prensa catalana informa de la llegada de Orma y Echea."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Donde se recuerda a dos paisanas y un vecino viajeros; y se explica que los machos que leen tienen más posibilidades de aparearse</p></div><p class="article-text">
        Recuerdo de ni&ntilde;o cenar bacalao con frecuencia, porque era tan barato como el bisonte para los europeos que durante el siglo XIX se extend&iacute;an por el oeste de los Estados Unidos de Am&eacute;rica. Barat&iacute;simo&hellip; hasta que no qued&oacute; ninguno.
    </p><p class="article-text">
        No era necesario un mes de par&oacute;n para saber que la especie humana ocupa m&aacute;s espacio del que le conviene. Hab&iacute;a avisos suficientes de que &iacute;bamos acabando con otras especies, algunas de ellas, como las abejas, imprescindibles para nuestra propia supervivencia a corto plazo.
    </p><p class="article-text">
        No era necesario un par&oacute;n para saber que nuestro modo de vida afecta profundamente al de los seres vivos con los que compartimos el planeta. Pero tampoco &eacute;ramos conscientes de hasta qu&eacute; punto.
    </p><p class="article-text">
        Han bastado dos o tres semanas en las que, ojo, no hemos desaparecido, no hemos dejado de comer ni de ocupar nuestras guaridas, solo nos hemos abstenido de salir a la calle. Y los animales han cambiado de h&aacute;bitos. Los perros urbanos miran a todas partes, extra&ntilde;ados de tanto humano faltante; las palomas se han adaptado reduciendo su presencia &iquest;d&oacute;nde estar&aacute; el resto de las habituales?, y dejando de paso espacio para gorriones y pajarillos varios.
    </p><p class="article-text">
        Nada sabemos de las ratas, y no estar&iacute;a de m&aacute;s, porque es otra especie que necesitamos. Los expertos explican que es conveniente que en una ciudad haya tantas como habitantes: cada una se alimenta de los restos de uno de nosotros, evitando as&iacute; que se acumulen gases de la putrefacci&oacute;n en bolsas subterr&aacute;neas.
    </p><p class="article-text">
        Ciervos y corzos recorren ahora calles de poblaciones con la misma tranquilidad con la que los Borbones env&iacute;an millones a Suiza. Otros animales de los que llamamos salvajes se asoman a nuestras viviendas como et&oacute;logos inversos estudiando nuestro h&aacute;bitat. Hay piaras enteras de jabal&iacute;es a los que los guardas forestales, se dice, ponen pienso en las cunetas para evitar que bajen a comprarlo al s&uacute;per del pueblo.
    </p><p class="article-text">
        Twitter publica fotos magn&iacute;ficas, de osos aparentemente preocupados por nuestro bienestar y de p&aacute;jaros que anidan en retrovisores de autom&oacute;viles perfectamente inm&oacute;viles.
    </p><p class="article-text">
        No hac&iacute;a falta parar el mundo para saber que nuestra actitud afecta la de los bichos, pero es asombroso comprobar cu&aacute;nto. Sab&iacute;amos, por ejemplo, que los animales se reproducen en mayor o menor medida seg&uacute;n la dificultad para la supervivencia que presenta el entorno.
    </p><p class="article-text">
        Bueno, pues el par&oacute;n ha supuesto una mejora tan grande en la facilidad de supervivencia que en Hong Kong hasta una pareja de pandas, tras diez a&ntilde;os de casta convivencia, se ha decidido a procrear.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Ahora s&iacute;, Maruja &mdash;debi&oacute; decirle Pepe Panda a su se&ntilde;ora (en realidad Le Le y Ying Ying). As&iacute; se deduce de <a href="https://www.thecut.com/2020/04/pandas-at-an-empty-zoo-mated-for-the-first-time-in-10-years.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&laquo;Bueno, por lo menos los panda se lo est&aacute;n pasando bien&raquo;</a>, un art&iacute;culo que nos recuerda que &laquo;se sabe que los pandas no son buenos para aparearse, sobre todo porque los machos son ineptos para leer las se&ntilde;ales de las hembras (igual que los humanos, dir&iacute;an algunos)&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si unas semanas de confinamiento humano han hecho ver el cielo abierto a los recatados pandas, &iquest;qu&eacute; no puede haber propiciado con otras especies cuyos machos saben leer mejor? Los osos cant&aacute;bricos, por ejemplo. En 2003 dos osas c&aacute;ntabras de Cab&aacute;rceno, Orma y Echea, fueron al zoo de Barcelona. Aqu&iacute; las presentaron a un apuesto gal&aacute;n asturiano, Farruco, y les dieron todas las facilidades para que intimaran, con la esperanza de tener beb&eacute;s de oso, una de las muchas especies con dificultades de pervivencia. Quiz&aacute;s el suave clima mediterr&aacute;neo y los cuidados del parque favorecieran el romance. Pero no hubo modo, ni Orma ni Echea manifestaron el menor inter&eacute;s por el pobre Farruco.
    </p><p class="article-text">
        L&aacute;stima que el empuj&oacute;n para la reproducci&oacute;n que ha supuesto nuestro confinamiento no llegara a tiempo a nuestras paisanas y nuestro vecino. Pero, qui&eacute;n sabe, igual a los humanos se nos ocurre aprender algo leyendo en el confinamiento. Y de este modo, adem&aacute;s de mejorar nuestras posibilidades de apareamiento (en el caso de los machos), lleguemos a tiempo a revertir el desastre que infligimos al h&aacute;bitat de todos, de los bichos y nuestro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Ortiz]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Apr 2020 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Orma, Echea, Farruco]]></media:title>
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