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    <title><![CDATA[elDiario.es - Dani Rodrik]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/dani_rodrik/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Dani Rodrik]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[En defensa del populismo económico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/defensa-populismo-economico_129_2809929.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1bf54be3-25d0-4599-af0a-e00a076812fe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En defensa del populismo económico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras que en el ámbito político el populismo es casi siempre pernicioso, hay ocasiones en que el populismo económico se justifica</p><p class="subtitle">La política económica suele padecer lo que los economistas llaman inconsistencia temporal: es común que los intereses inmediatos impidan la implementación de políticas que son mucho más deseables a largo plazo</p></div><p class="article-text">
        Los populistas aborrecen las restricciones al poder ejecutivo. Puesto que dicen representar al &ldquo;pueblo&rdquo; en su totalidad, consideran que todo l&iacute;mite a su ejercicio del poder atenta contra la voluntad popular, y s&oacute;lo puede estar al servicio de los &ldquo;enemigos del pueblo&rdquo;: las minor&iacute;as y los extranjeros (para los populistas de derecha) o las &eacute;lites financieras (en el caso de los populistas de izquierda).
    </p><p class="article-text">
        Es una forma peligrosa de entender la pol&iacute;tica, porque permite a una mayor&iacute;a pisotear los derechos de las minor&iacute;as. Sin separaci&oacute;n de poderes, sistema judicial independiente y libertad de prensa (algo que todos los aut&oacute;cratas populistas, desde Vladimir Putin y Recep Tayyip Erdo&#287;an hasta Viktor Orb&aacute;n y Donald Trump detestan) la democracia degenera en tiran&iacute;a de quien acierte a estar en el poder.
    </p><p class="article-text">
        En el populismo, las elecciones peri&oacute;dicas se vuelven una cortina de humo. En ausencia del Estado de Derecho y de las libertades civiles b&aacute;sicas, los reg&iacute;menes populistas pueden prolongar su reinado manipulando medios y tribunales a su antojo. La aversi&oacute;n de los populistas a los l&iacute;mites institucionales se extiende a la econom&iacute;a, donde el ejercicio del pleno control &ldquo;por el bien del pueblo&rdquo; no admite que se interpongan organismos reguladores aut&oacute;nomos, bancos centrales independientes o las normas del comercio internacional. Pero mientras que en el &aacute;mbito pol&iacute;tico el populismo es casi siempre pernicioso, hay ocasiones en que el populismo econ&oacute;mico se justifica.
    </p><p class="article-text">
        Comencemos por analizar los motivos que puede haber para restringir la pol&iacute;tica econ&oacute;mica, algo que suele ser del agrado de los economistas, porque cuando la definici&oacute;n de pol&iacute;ticas es totalmente dependiente del tira y afloja de la pol&iacute;tica interna pueden producirse resultados sumamente ineficientes. En particular, la pol&iacute;tica econ&oacute;mica suele padecer lo que los economistas llaman inconsistencia temporal: es com&uacute;n que los intereses inmediatos impidan la implementaci&oacute;n de pol&iacute;ticas que son mucho m&aacute;s deseables a largo plazo.
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo de manual es la pol&iacute;tica monetaria discrecional. Cuando un pol&iacute;tico tiene poder para emitir dinero a voluntad, puede ocurrir que decida generar una &ldquo;inflaci&oacute;n sorpresa&rdquo; para estimular la producci&oacute;n y el empleo en lo inmediato, por ejemplo, antes de una elecci&oacute;n. Pero esto es contraproducente, porque las empresas y los hogares ajustan las expectativas inflacionarias, y al final, lo &uacute;nico que se consigue es m&aacute;s inflaci&oacute;n sin ninguna mejora de la producci&oacute;n o el empleo. La soluci&oacute;n es un banco central independiente, aislado de la pol&iacute;tica, que s&oacute;lo deba cumplir el mandato de mantener la estabilidad de precios.
    </p><p class="article-text">
        Los costos del populismo macroecon&oacute;mico son bien conocidos por la experiencia latinoamericana. Como se&ntilde;alaron hace a&ntilde;os <a href="https://www.project-syndicate.org/columnist/jeffrey-d-sachs" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jeffrey D. Sachs</a>,&nbsp;<a href="https://www.project-syndicate.org/columnist/sebasti-n-edwards" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sebasti&aacute;n Edwards</a> y <a href="https://www.project-syndicate.org/columnist/r-diger-dornbusch" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">R&uuml;diger Dornbusch</a>, las pol&iacute;ticas monetarias y fiscales insostenibles fueron la ruina de la regi&oacute;n hasta que en los noventa comenz&oacute; a prevalecer la ortodoxia econ&oacute;mica. Las pol&iacute;ticas populistas produc&iacute;an peri&oacute;dicamente graves crisis econ&oacute;micas, que perjudicaban especialmente a los pobres, hasta que para cortar el ciclo, la regi&oacute;n se volc&oacute; a las normas fiscales y a los ministros de finanzas tecnocr&aacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Otro ejemplo es el tratamiento oficial de la inversi&oacute;n extranjera. En cuanto una empresa extranjera hace una inversi&oacute;n, queda b&aacute;sicamente cautiva de los caprichos del gobierno anfitri&oacute;n, que olvida f&aacute;cilmente las promesas que hizo para atraerla, y las reemplaza por pol&iacute;ticas que la exprimen en aras del presupuesto nacional o de las empresas locales.
    </p><p class="article-text">
        Pero los inversores no son est&uacute;pidos y, por temor a que pase esto, invierten en otra parte. La necesidad de credibilidad de los gobiernos llev&oacute; entonces a la aparici&oacute;n de tratados comerciales con cl&aacute;usulas de arbitraje de disputas entre estados e inversores, que permiten a las empresas demandar a los gobiernos en tribunales internacionales.
    </p><p class="article-text">
        Todos estos son ejemplos de restricciones a la pol&iacute;tica econ&oacute;mica en la forma de delegaci&oacute;n de poderes a organismos aut&oacute;nomos, tecn&oacute;cratas o reglas externas. Seg&uacute;n esta descripci&oacute;n, cumplen la valiosa funci&oacute;n de impedir que quienes ejercen el poder apliquen pol&iacute;ticas imprudentes que s&oacute;lo los perjudican.
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n puede ocurrir que las restricciones a la pol&iacute;tica econ&oacute;mica traigan consecuencias menos ben&eacute;ficas. En particular, si son restricciones instituidas por grupos de intereses especiales o &eacute;lites para consolidar su control permanente de la formulaci&oacute;n de pol&iacute;ticas. En esos casos, la delegaci&oacute;n a organismos aut&oacute;nomos y la sujeci&oacute;n a normas internacionales no est&aacute;n al servicio de la sociedad, sino de una estrecha casta de &ldquo;iniciados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los motivos de la reacci&oacute;n populista actual es la creencia (no del todo injustificada) de que la segunda descripci&oacute;n es aplicable a buena parte de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Las negociaciones comerciales internacionales han estado cada vez m&aacute;s supeditadas a la influencia de corporaciones multinacionales e inversores, lo que dio lugar a reg&iacute;menes globales desproporcionadamente favorables al capital en detrimento de los trabajadores. Ejemplos claros son las normas estrictas sobre patentes y los tribunales internacionales para inversores. Otro es la captura de los organismos aut&oacute;nomos por las industrias que supuestamente deben regular. Los bancos y otras instituciones financieras han sido especialmente capaces de salirse con la suya y establecer reglas que les dan total libertad de acci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los bancos centrales independientes fueron actores fundamentales para controlar la inflaci&oacute;n en los ochenta y los noventa; pero en el actual entorno de baja inflaci&oacute;n, su insistencia en la estabilidad de precios imparte un sesgo deflacionario a la pol&iacute;tica econ&oacute;mica, y est&aacute; en tensi&oacute;n con la generaci&oacute;n de empleo y el crecimiento. Es posible que esta &ldquo;tecnocracia liberal&rdquo; est&eacute; en su apogeo en la Uni&oacute;n Europea, donde las normas y regulaciones econ&oacute;micas se dise&ntilde;an a considerable distancia de la deliberaci&oacute;n democr&aacute;tica nacional. Esta divergencia pol&iacute;tica (el llamado &ldquo;d&eacute;ficit democr&aacute;tico&rdquo; de la UE) ha dado lugar en casi todos los estados miembros al surgimiento de partidos pol&iacute;ticos populistas y euroesc&eacute;pticos.
    </p><p class="article-text">
        En estos casos, bien puede ser deseable flexibilizar las restricciones a la pol&iacute;tica econ&oacute;mica y devolver poder de decisi&oacute;n a los gobiernos electos. En tiempos excepcionales se necesita libertad para experimentar con la pol&iacute;tica econ&oacute;mica. La historia nos ofrece un excelente ejemplo con el New Deal de Franklin D. Roosevelt. Para llevar a cabo sus reformas, FDR tuvo que eliminar las ataduras econ&oacute;micas impuestas por jueces conservadores e intereses financieros en el plano interno, y por el patr&oacute;n oro en el plano externo.
    </p><p class="article-text">
        Debemos estar siempre en guardia contra el populismo que asfixia el pluralismo pol&iacute;tico y debilita las normas de la democracia liberal. El populismo pol&iacute;tico es una amenaza que debe evitarse a toda costa. Pero a veces el populismo econ&oacute;mico es necesario; de hecho, en momentos as&iacute;, puede ser el &uacute;nico modo de anticiparse a su pariente pol&iacute;tico, que es mucho m&aacute;s peligroso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Dani Rodrik]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/defensa-populismo-economico_129_2809929.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 Feb 2018 19:03:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En defensa del populismo económico]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Economía,Política,Populismo,Inversión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Europa realmente necesita una unión fiscal y política?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/europa-realmente-necesita-fiscal-politica_129_2994374.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/36b784ae-631c-4380-81ed-c0cb0a2ae057_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras la política económica siga siendo competencia de los gobiernos nacionales, el riesgo soberano probablemente siga distorsionando la operación de las finanzas transfronterizas</p></div><p class="article-text">
        El ex ministro de Finanzas combativo de Grecia Yanis Varoufakis y su n&eacute;mesis, el ex ministro de Finanzas alem&aacute;n Wolfgang Sch&auml;uble, estuvieron enfrentados por la deuda griega durante todo el tiempo que Varoufakis ocup&oacute; el cargo. Pero estaban totalmente de acuerdo en lo que concern&iacute;a al interrogante central del futuro de la eurozona. La uni&oacute;n monetaria exig&iacute;a una uni&oacute;n pol&iacute;tica. Ning&uacute;n punto intermedio era posible.
    </p><p class="article-text">
        Esta es una de las interesantes revelaciones del fascinante relato de Varoufakis sobre su mandato como ministro de Finanzas. &ldquo;Usted probablemente sea el &uacute;nico (en el Eurogrupo) que entiende que la eurozona es insostenible&rdquo;, dice Varoufakis que le dijo Sch&auml;uble. &ldquo;La eurozona est&aacute; construida de manera equivocada. Deber&iacute;amos tener una uni&oacute;n pol&iacute;tica, de eso no hay ninguna duda&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, Sch&auml;uble y Varoufakis ten&iacute;an ideas diferentes sobre los fines para los que servir&iacute;a esa uni&oacute;n pol&iacute;tica. Sch&auml;uble ve&iacute;a la uni&oacute;n pol&iacute;tica como un medio para imponer una fuerte disciplina fiscal a los estados miembro del centro, at&aacute;ndoles las manos e impidiendo pol&iacute;ticas econ&oacute;micas &ldquo;irresponsables&rdquo;. Varoufakis pensaba que la uni&oacute;n pol&iacute;tica relajar&iacute;a la opresi&oacute;n de los acreedores sobre su econom&iacute;a y generar&iacute;a espacio para pol&iacute;ticas progresistas en toda Europa. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, es notable que estos dos funcionarios de extremos opuestos del espectro pol&iacute;tico llegaran a un diagn&oacute;stico id&eacute;ntico sobre el euro. La convergencia es un indicio de la creciente sensaci&oacute;n de necesidad de una uni&oacute;n fiscal y, llegado el caso, pol&iacute;tica si ha de mantenerse el euro sin perjudicar el desempe&ntilde;o econ&oacute;mico o los valores democr&aacute;ticos. El presidente franc&eacute;s, Emmanuel Macron, ha propuesto ideas similares. Y, no hace mucho, el l&iacute;der de los socialdem&oacute;cratas de Alemania, Martin Schulz, tambi&eacute;n respald&oacute; firmemente un &ldquo;Estados Unidos de Europa&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n existe una visi&oacute;n alternativa y mucho menos ambiciosa, seg&uacute;n la cual no es necesaria ni una uni&oacute;n fiscal ni una uni&oacute;n pol&iacute;tica. Lo que hay que hacer, en cambio, es desvincular las finanzas privadas de las finanzas p&uacute;blicas, aislando a cada una de ellas de la negligencia de la otra. 
    </p><p class="article-text">
        Con esta separaci&oacute;n, las finanzas privadas se pueden integrar plenamente a nivel europeo, mientras que las finanzas p&uacute;blicas son responsabilidad de cada uno de los estados miembro. De esta manera, los pa&iacute;ses pueden recoger todo el beneficio de la integraci&oacute;n financiera mientras que las autoridades pol&iacute;ticas nacionales quedan en libertad de administrar sus propias econom&iacute;as. Bruselas ya no ser&iacute;a el ogro que insiste con la austeridad fiscal y genera la ira de los pa&iacute;ses con un alto desempleo y un bajo crecimiento. 
    </p><p class="article-text">
        Martin Sandbu del Financial Times ha venido defendiendo firmemente la visi&oacute;n de que una uni&oacute;n monetaria y fiscal viable no requiere de una integraci&oacute;n fiscal. &Eacute;l cree que la reforma cr&iacute;tica es impedir los rescates bancarios por parte de las autoridades p&uacute;blicas. Los due&ntilde;os y acreedores de los bancos deber&iacute;an hacerse cargo del costo de los rescates bancarios; deber&iacute;an existir salvatajes internos en lugar de rescates por parte de terceros. 
    </p><p class="article-text">
        Sandbu sostiene que esto no s&oacute;lo aislar&iacute;a las finanzas p&uacute;blicas de las imprudencias de los bancos; tambi&eacute;n conducir&iacute;a a un equilibrio que imita la distribuci&oacute;n del riesgo fiscal entre los pa&iacute;ses que son prestatarios netos y los pa&iacute;ses que son prestadores netos. Cuando los bancos dentro del primer grupo quiebran, son los acreedores en el segundo grupo los que asumen el costo. &ldquo;Con una uni&oacute;n bancaria, no hay necesidad de una uni&oacute;n fiscal&rdquo;, sostiene. 
    </p><p class="article-text">
        En un libro de inminente publicaci&oacute;n, el economista Barry Eichengreen de la Universidad de California en Berkeley tambi&eacute;n se pronuncia a favor de la renacionalizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica fiscal, algo que considera esencial para frenar la ola de populismo europeo. Eichengreen piensa que devolver la pol&iacute;tica fiscal a las autoridades nacionales requerir&iacute;a impedir que los bancos acumulen demasiada deuda gubernamental, para minimizar el riesgo de que la mala gesti&oacute;n fiscal nacional haga caer el sistema bancario. Los gobiernos que quiebran tendr&iacute;an que restructurar sus deudas en lugar de recibir rescates de otros estados de la UE. 
    </p><p class="article-text">
        Quienes defienden cortar el nudo gordiano entre las finanzas privadas y p&uacute;blicas reconocen que la estrategia de los gobiernos con los bancos debe cambiar radicalmente para que esta separaci&oacute;n funcione. Pero no est&aacute; claro si los remedios que proponen van a funcionar. Mientras la pol&iacute;tica econ&oacute;mica siga siendo competencia de los gobiernos nacionales, el riesgo soberano probablemente siga distorsionando la operaci&oacute;n de las finanzas transfronterizas. Los estados soberanos siempre pueden cambiar las reglas ex post, lo que significa que la integraci&oacute;n financiera total es imposible. Y los costos de las sacudidas financieras locales no se pueden diversificar tan f&aacute;cilmente. 
    </p><p class="article-text">
        Consideremos lo que sucede cuando un banco grande quiebra en Estados Unidos -una uni&oacute;n econ&oacute;mica donde ya se aplican las reglas de Sandbu y Eichengreen-. Los derrames econ&oacute;micos regionales est&aacute;n limitados por el hecho de que otros prestatarios pueden seguir funcionando normalmente: la solvencia est&aacute; determinada por los elementos fundamentales de un prestatario y no por su estado de residencia. Nadie espera que un gobierno estatal interfiera en los pagos entre estados, reescriba las reglas de quiebra o emita su propia moneda en caso de una crisis extrema. 
    </p><p class="article-text">
        Los gobiernos estatales en Estados Unidos ejercen poca soberan&iacute;a en gran parte porque la necesitan menos: sus residentes reciben transferencias del centro y env&iacute;an a sus representantes a Washington para ayudar a redactar la pol&iacute;tica federal. 
    </p><p class="article-text">
        Pero los estados miembro de la UE est&aacute;n en una posici&oacute;n muy diferente frente a las instituciones de la UE en Bruselas. Como retienen la soberan&iacute;a, no pueden comprometerse de manera igualmente cre&iacute;ble a no interferir con los mercados financieros. De manera que sigue existiendo el riesgo de que una sacudida financiera lo suficientemente fuerte en la UE afecte a todos los otros prestatarios en el mismo pa&iacute;s de manera determinante. Pretender que podemos separar las finanzas p&uacute;blicas de las privadas puede exacerbar, m&aacute;s que moderar, los ciclos financieros de expansi&oacute;n y contracci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En las sociedades contempor&aacute;neas, las finanzas deben cumplir un fin p&uacute;blico m&aacute;s all&aacute; de la l&oacute;gica de la rentabilidad del mercado financiero. De manera que est&aacute;n irrevocablemente politizadas -por buenas y por malas razones-. Pareciera que los responsables de las pol&iacute;ticas, conservadores y progresistas por igual, se est&aacute;n resignando a esta realidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Dani Rodrik]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/europa-realmente-necesita-fiscal-politica_129_2994374.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 Dec 2017 19:46:41 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo combatir a los demagogos populistas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/combatir-demagogos-populistas_129_3042839.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6420afb4-ff46-4148-8ba2-85f813cd12f9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Pyongyang condena la decisión de EEUU de nombrarlo &quot;patrocinador del terrorismo&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nunca sabremos si una mayor honestidad de parte de los políticos y los tecnócratas de la corriente dominante nos habría ahorrado el ascenso de demagogos como Trump o Marine Le Pen en Francia</p></div><p class="article-text">
        En una conferencia reciente a la que asist&iacute;, estaba sentado junto a un prominente experto en pol&iacute;ticas comerciales de Estados Unidos. Comenzamos a conversar sobre el Tratado de Libre Comercio de Am&eacute;rica del Norte (TLCAN), al que el presidente Donald Trump le ha echado la culpa por las aflicciones de los trabajadores norteamericanos y que est&aacute; intentando renegociar. &ldquo;Nunca pens&eacute; que el TLCAN fuera un gran acuerdo&rdquo;, dijo el economista.
    </p><p class="article-text">
        Qued&eacute; sorprendido. El experto hab&iacute;a sido uno de los defensores m&aacute;s ac&eacute;rrimos y vehementes del TLCAN cuando el acuerdo se firm&oacute; hace 25 a&ntilde;os. &Eacute;l y otros economistas especializados en comercio hab&iacute;an desempe&ntilde;ado un papel importante a la hora de venderle el acuerdo al pueblo estadounidense. &ldquo;Yo respald&eacute; el TLCAN porque pensaba que abrir&iacute;a el camino para futuros acuerdos comerciales&rdquo;, explic&oacute; mi compa&ntilde;ero.
    </p><p class="article-text">
        Un par de semanas despu&eacute;s, estaba en una cena en Europa, donde el orador era un ex ministro de Finanzas de un pa&iacute;s de la eurozona. El tema era el ascenso del populismo. El ex ministro hab&iacute;a abandonado la pol&iacute;tica y pronunciaba palabras fuertes sobre los errores que, en su opini&oacute;n, hab&iacute;a cometido la elite pol&iacute;tica europea. &ldquo;Acusamos a los populistas de hacer promesas que no pueden cumplir, pero deber&iacute;amos apuntar esas cr&iacute;ticas a nosotros mismos&rdquo;, nos dijo.
    </p><p class="article-text">
        Antes, durante la cena, hab&iacute;a debatido sobre lo que describo como un trilema, por el cual es imposible tener soberan&iacute;a nacional, democracia e h&iacute;per-globalizaci&oacute;n al mismo tiempo. Debemos elegir dos de las tres. El ex pol&iacute;tico hablaba apasionadamente: &ldquo;Los populistas al menos son honestos. Son claros respecto de la elecci&oacute;n que est&aacute;n haciendo; quieren el estado-naci&oacute;n, y no la h&iacute;per-globalizaci&oacute;n o el mercado &uacute;nico europeo. Pero nosotros le dijimos a nuestro pueblo que pod&iacute;a tener las tres tortas a la vez. Hicimos promesas que no pudimos cumplir&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Nunca sabremos si una mayor honestidad de parte de los pol&iacute;ticos y los tecn&oacute;cratas de la corriente dominante nos habr&iacute;a ahorrado el ascenso de demagogos nativistas como Trump o Marine Le Pen en Francia. Lo que s&iacute; resulta claro es que la falta de franqueza en el pasado tuvo un precio. Les ha costado su credibilidad a los movimientos pol&iacute;ticos del centro. Y les ha dificultado a las elites la tarea de achicar la brecha que las separa de la gente com&uacute;n que se siente abandonada por el establishment.
    </p><p class="article-text">
        A muchas elites las desconciertan los motivos por los cuales los pobres o la gente de clase trabajadora votar&iacute;an por alguien como Trump. Despu&eacute;s de todo, las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas profesadas por Hillary Clinton muy probablemente les habr&iacute;an resultado m&aacute;s favorables. Para explicar la aparente paradoja, mencionan la ignorancia, la irracionalidad o el racismo de estos votantes.
    </p><p class="article-text">
        Pero existe otra explicaci&oacute;n, que es plenamente consistente con la racionalidad y el inter&eacute;s personal. Cuando los pol&iacute;ticos establecidos pierden su credibilidad, es natural que los votantes desestimen las promesas que les hacen. Es m&aacute;s factible que los votantes se sientan atra&iacute;dos por candidatos que tienen credenciales anti-establishment y de los que se puede esperar, con certeza, que se aparten de las pol&iacute;ticas predominantes.
    </p><p class="article-text">
        En el lenguaje de los economistas, los pol&iacute;ticos de centro enfrentan un problema de informaci&oacute;n asim&eacute;trica. Dicen que son reformistas, &iquest;pero por qu&eacute; los votantes deber&iacute;an creerles a l&iacute;deres que no parecen diferentes de la camada previa de pol&iacute;ticos que hicieron una propaganda excesiva de los beneficios de la globalizaci&oacute;n y desestimaron sus quejas?
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Clinton, su estrecha asociaci&oacute;n con la tendencia dominante globalista del Partido Dem&oacute;crata y sus v&iacute;nculos estrechos con el sector financiero claramente agravaron el problema. Su campa&ntilde;a prometi&oacute; acuerdos comerciales justos y reneg&oacute; de un respaldo del Acuerdo Transpac&iacute;fico (TPP por su sigla en ingl&eacute;s), &iquest;pero lo sent&iacute;a de coraz&oacute;n, realmente? Despu&eacute;s de todo, cuando fue Secretaria de Estado de Estados Unidos, hab&iacute;a respaldado fuertemente el TPP.
    </p><p class="article-text">
        Esto es lo que los economistas llaman un equilibrio aunador. Los pol&iacute;ticos convencionales y reformistas se ven parecidos y, por lo tanto, suscitan la misma respuesta de gran parte del electorado. Pierden votos a manos de los populistas y los demagogos cuyas promesas de sacudir el sistema son m&aacute;s cre&iacute;bles. Encuadrar el desaf&iacute;o como un problema de informaci&oacute;n asim&eacute;trica tambi&eacute;n sugiere una soluci&oacute;n. Un equilibrio aunador puede alterarse si los pol&iacute;ticos reformistas pueden &ldquo;enviar se&ntilde;ales&rdquo; a los votantes sobre su &ldquo;verdadero tipo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Enviar se&ntilde;ales tiene un significado espec&iacute;fico en este contexto. Implica adoptar un comportamiento costoso que es lo suficientemente extremo como para que un pol&iacute;tico convencional nunca quiera emularlo, pero no tan extremo como para transformar al reformista en un populista y frustrar el objetivo. Para alguien como Hillary Clinton, suponiendo que su conversi&oacute;n fue real, podr&iacute;a haber significado anunciar que ya no le pedir&iacute;a un centavo a Wall Street o que no firmar&iacute;a otro acuerdo comercial si resultara electa.
    </p><p class="article-text">
        En otras palabras, los pol&iacute;ticos de centro que quieren eclipsar a los demagogos tienen que transitar un sendero muy estrecho. Si dise&ntilde;ar un sendero de estas caracter&iacute;sticas suena dif&iacute;cil, es un indicio de la magnitud del desaf&iacute;o que enfrentan esos pol&iacute;ticos. Para lograrlo, probablemente hagan falta nuevas caras y pol&iacute;ticos m&aacute;s j&oacute;venes, no contaminados con las opiniones globalistas y fundamentalistas de mercado de sus antecesores.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n requerir&aacute; un reconocimiento sincero de que a los pol&iacute;ticos se los elige para que persigan el inter&eacute;s nacional. Y esto implica la voluntad de atacar a muchas de las vacas sagradas del establishment -particularmente la rienda suelta que se les da a las instituciones financieras, el sesgo hacia las pol&iacute;ticas de austeridad, la visi&oacute;n c&iacute;nica del papel del gobierno en la econom&iacute;a, el movimiento sin obst&aacute;culos del capital por todo el mundo y la fetichizaci&oacute;n del comercio internacional.
    </p><p class="article-text">
        La ret&oacute;rica de estos l&iacute;deres muchas veces sonar&aacute; discordante y extrema a los o&iacute;dos de la corriente dominante. Sin embargo, volver a seducir a los votantes y alejarlos de los demagogos populistas tal vez no requiera nada menos. Estos pol&iacute;ticos deben ofrecer una concepci&oacute;n inclusiva, m&aacute;s que nativista, de la identidad nacional, y su pol&iacute;tica debe mantenerse totalmente dentro de las normas democr&aacute;ticas liberales. Todo lo dem&aacute;s debe estar sobre la mesa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Dani Rodrik]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/combatir-demagogos-populistas_129_3042839.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Nov 2017 20:24:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo combatir a los demagogos populistas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Populismo,Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Crecimiento sin industrialización?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/crecimiento-industrializacion_129_3131962.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Las economías en desarrollo que logran crecer rápidamente y de manera sostenida sin depender de los auges de los recursos naturales suelen hacerlo a través de la industrialización orientada a la exportación, pero los datos nos dicen que esto ya no sucede así en un buen número de países</p></div><p class="article-text">
        A muchas de las econom&iacute;as m&aacute;s pobres del mundo les est&aacute; yendo bien, a pesar de los bajos precios mundiales de las materias primas de los cuales tienden a depender. El crecimiento econ&oacute;mico en el &Aacute;frica subsahariana se ha desacelerado precipitadamente desde el a&ntilde;o 2015, pero esto refleja problemas espec&iacute;ficos en tres de sus econom&iacute;as m&aacute;s grandes (Nigeria, Angola y Sud&aacute;frica). Se <a href="https://openknowledge.worldbank.org/bitstream/handle/10986/26800/9781464810244.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">proyecta</a> que Etiop&iacute;a, Costa de Marfil, Tanzania, Senegal, Burkina Faso y Ruanda logren un crecimiento del 6% o m&aacute;s este a&ntilde;o. En Asia, lo mismo es cierto para los casos de India, Myanmar, Bangladesh, la Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica Popular Lao, Camboya y Vietnam.
    </p><p class="article-text">
        Todas estas son muy buenas noticias, pero tambi&eacute;n son desconcertantes. Las econom&iacute;as en desarrollo que logran crecer r&aacute;pidamente y de manera sostenida sin depender de los auges de los recursos naturales &ndash;como la mayor&iacute;a de pa&iacute;ses lo han hecho durante una d&eacute;cada o m&aacute;s&ndash; suelen hacerlo a trav&eacute;s de la industrializaci&oacute;n orientada a la exportaci&oacute;n. No obstante, pocos de los prenombrados pa&iacute;ses se industrializan mucho. La participaci&oacute;n de la industria manufacturera en los pa&iacute;ses sub-saharianos de bajos ingresos est&aacute;, de manera general, estancada, y en algunos casos est&aacute; disminuyendo. Y, a pesar de que se habla mucho sobre &ldquo;Fabricar en India&rdquo;, que es uno de los esl&oacute;ganes del primer ministro Narendra Modi, el pa&iacute;s muestra pocos indicios de una r&aacute;pida industrializaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La manufactura se convirti&oacute; en una poderosa escalera mec&aacute;nica para el desarrollo econ&oacute;mico en los pa&iacute;ses de bajos ingresos por tres razones. En primer lugar, era relativamente f&aacute;cil absorber tecnolog&iacute;a proveniente del exterior y generar empleos de alta productividad. En segundo lugar, los trabajos de manufactura no requer&iacute;an mucha habilidad: los agricultores pod&iacute;an convertirse en trabajadores de producci&oacute;n en f&aacute;bricas con poca inversi&oacute;n en capacitaci&oacute;n adicional. Y, en tercer lugar, la demanda manufacturera no estaba limitada por los bajos ingresos internos: la producci&oacute;n podr&iacute;a expandirse virtualmente sin l&iacute;mite, a trav&eacute;s de las exportaciones.
    </p><p class="article-text">
        Pero las cosas han estado cambiando. Ahora est&aacute; <a href="https://drodrik.scholar.harvard.edu/publications/premature-deindustrialization" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bien documentado</a> que la manufactura se ha tornado cada vez m&aacute;s intensiva en habilidades durante las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Junto con la globalizaci&oacute;n, esto ha hecho que sea muy dif&iacute;cil para los reci&eacute;n llegados entrar a los mercados mundiales dedicados a la manufactura con una participaci&oacute;n importe y as&iacute; replicar la experiencia de las superestrellas de la manufactura en Asia. A excepci&oacute;n de un pu&ntilde;ado de exportadores, las econom&iacute;as en desarrollo han experimentado una desindustrializaci&oacute;n prematura. Parece como si dicha escalera mec&aacute;nica hubiese sido retirada de los pa&iacute;ses rezagados.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, &iquest;c&oacute;mo podemos explicar el reciente auge en algunos de los pa&iacute;ses m&aacute;s pobres del mundo? &iquest;Han descubierto estos pa&iacute;ses un nuevo modelo de crecimiento?
    </p><p class="article-text">
        En <a href="https://drodrik.scholar.harvard.edu/publications/recent-growth-boom-developing-economies-structural-change-perspective" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones</a> recientes Xinshen Diao del Instituto Internacional de Investigaci&oacute;n sobre Pol&iacute;ticas Alimentarias (IFPRI), Margaret McMillan de la Universidad de Tufts, y&nbsp;yo mismo,&nbsp;examinamos los patrones de crecimiento de esta nueva camada de pa&iacute;ses de alto rendimiento. Establecimos nuestro enfoque en los patrones de cambio estructural que han experimentado estos pa&iacute;ses. Documentamos un par de hallazgos parad&oacute;jicos.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, el cambio estructural promotor del crecimiento ha tenido una importancia significativa en lo que se experiment&oacute; en pa&iacute;ses de bajos ingresos como por ejemplo: Etiop&iacute;a, Malawi, Senegal y Tanzania, a pesar de la ausencia de industrializaci&oacute;n. La mano de obra se ha estado desplazando desde actividades agr&iacute;colas de baja productividad hacia actividades de mayor productividad, pero estas &uacute;ltimas son, en su mayor&iacute;a, actividades del sector de servicios, y no as&iacute; actividades manufactureras.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, el r&aacute;pido cambio estructural en estos pa&iacute;ses ha sobrevenido a expensas de un crecimiento mayormente negativo en la productividad del trabajo dentro de los sectores no agr&iacute;colas. En otras palabras, a pesar de que los servicios que absorbieron nuevos empleos mostraron una productividad relativamente alta desde el principio, su ventaja disminuy&oacute; a medida que se expandieron. Este patr&oacute;n contrasta fuertemente con el proceso cl&aacute;sico de crecimiento de Asia oriental (como los procesos de crecimiento de Corea del Sur y China), en el cual tanto el cambio estructural como las ganancias en la productividad del trabajo no agr&iacute;cola contribuyeron fuertemente al crecimiento integral.
    </p><p class="article-text">
        La diferencia parece explicarse por el hecho de que la expansi&oacute;n de los sectores urbanos y modernos en los recientes episodios de alto crecimiento se ve impulsada por la demanda interna, y no as&iacute; por la industrializaci&oacute;n orientada a la exportaci&oacute;n. En particular, el modelo africano parece apoyarse en<em> shocks</em> positivos de la demanda agregada generados por las transferencias provenientes del exterior o por el aumento de la productividad en la agricultura.
    </p><p class="article-text">
        En Etiop&iacute;a, por ejemplo, las inversiones p&uacute;blicas en riego, transporte y energ&iacute;a han producido un aumento significativo en la productividad agr&iacute;cola y los ingresos. Esto da como resultado un cambio estructural que favorece el crecimiento, a medida que la demanda incrementada se &lsquo;derrama&rsquo; sobre los sectores no agr&iacute;colas. Sin embargo, la productividad del trabajo no agr&iacute;cola se reduce como subproducto, a medida que disminuyen los rendimientos del capital y se atraen a empresas menos productivas.
    </p><p class="article-text">
        Esto no se dice por minimizar la importancia del r&aacute;pido crecimiento de la productividad en la agricultura, que es el sector tradicional arquet&iacute;pico. Nuestra investigaci&oacute;n sugiere que la agricultura ha desempe&ntilde;ado un papel clave en &Aacute;frica no s&oacute;lo por su propia cuenta, sino tambi&eacute;n como motor de un cambio estructural que aumenta el crecimiento. La diversificaci&oacute;n que apunta a los productos no tradicionales y lleva a la adopci&oacute;n de nuevas t&eacute;cnicas de producci&oacute;n puede transformar a la agricultura en una actividad cuasi-moderna.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, hay l&iacute;mites a cu&aacute;n lejos puede este proceso llevar a la econom&iacute;a. Los flujos de salida de mano de obra del sector agr&iacute;cola son un resultado inevitable durante el proceso de desarrollo, lo que, en parte, se debe a la elasticidad baja de los ingresos con respecto a los productos agr&iacute;colas. El trabajo que se libera debe ser absorbido en las actividades modernas. Y, si la productividad no est&aacute; creciendo en estos sectores modernos, el crecimiento de toda la econom&iacute;a en &uacute;ltima instancia se detendr&aacute;. La contribuci&oacute;n que puede hacer el componente de cambio estructural necesariamente es autolimitante, si el sector moderno no experimenta un crecimiento r&aacute;pido de la productividad por su propia cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Los pa&iacute;ses africanos de bajos ingresos pueden mantener tasas moderadas de crecimiento de la productividad en el futuro, sobre la base de mejoras constantes en el capital humano y la gobernanza. La convergencia continua con los niveles de ingreso de los pa&iacute;ses ricos parece factible. Sin embargo, la evidencia sugiere que las tasas de crecimiento provocadas recientemente por un cambio estructural r&aacute;pido son excepcionales y puede que no sean duraderas.
    </p><p class="article-text">
        <em>Traducci&oacute;n del ingl&eacute;s: Roc&iacute;o L. Barrientos.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Copyright: Project Syndicate, 2017.</em>
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.project-syndicate.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>www.project-syndicate.org</em></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Dani Rodrik]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/crecimiento-industrializacion_129_3131962.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Oct 2017 18:52:19 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Crecimiento sin industrialización?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Economía,Industria,África,Asia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La maniobra laboral de Macron]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/maniobra-laboral-macron_129_3201350.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b61b0592-b965-44a6-a0b8-5bc38fd902b4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La maniobra laboral de Macron"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Macron tiene muy pocas flechas en su aljaba cuando se trata de incrementar el crecimiento económico francés. En términos de política macroeconómica, sus manos están atadas en la eurozona</p></div><p class="article-text">
        A finales de agosto, el presidente franc&eacute;s, Emmanuel Macron, dio a conocer la reforma del mercado laboral que puede llevar a su presidencia al &eacute;xito o al fracaso &ndash; y es muy posible que pueda determinar el futuro de la eurozona. Su objetivo es derribar la porfiada tasa de desempleo de Francia para que se establezca un poco por debajo del 10%, y energizar una econom&iacute;a que necesita urgentemente un fuerte puntapi&eacute; inicial.
    </p><p class="article-text">
        La reforma laboral ha estado por largo tiempo en la agenda de Francia. Pr&aacute;cticamente cada uno de los gobiernos franceses en tiempos recientes ha tratado de reescribir el gigantesco c&oacute;digo laboral del pa&iacute;s; pero han fracasado en su mayor&iacute;a en sus intentos debido a las confrontaciones con las protestas sindicales. Macron no anda con rodeos acerca de lo que est&aacute; enfrentando: lo ha <a href="http://www.politico.eu/article/macron-labor-reform-5-key-points/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">descrito </a>como una revoluci&oacute;n copernicana. Sin embargo, esta vez puede que los resultados sean distintos. A pesar de que el segundo sindicato m&aacute;s grande del pa&iacute;s ha convocado una huelga general, hay <a href="https://artgoldhammer.blogspot.com.es/2017/08/has-macron-sliced-gordian-know.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">indicios </a>de que Macron tendr&aacute; el apoyo pol&iacute;tico que necesita.
    </p><p class="article-text">
        Las reformas de Macron pretenden aumentar lo que se llama eufem&iacute;sticamente la flexibilidad del mercado laboral. Las reformas propuestas facilitar&iacute;an a las empresas el despido de los trabajadores, descentralizar&iacute;an las negociaciones entre empleadores y trabajadores de las peque&ntilde;as empresas (eliminando los acuerdos sectoriales) e introducir&iacute;an un l&iacute;mite m&aacute;ximo a la indemnizaci&oacute;n por despido injustificado, lo que aliviar&iacute;a la imprevisibilidad de los da&ntilde;os y perjuicios asignados mediante procesos de arbitraje. Adem&aacute;s, las reformas eliminan un requisito que vincula los despidos masivos en grandes empresas a la rentabilidad global de dichas empresas; despu&eacute;s de las reformas las empresas podr&aacute;n despedir a los trabajadores &uacute;nicamente sobre la base de rentabilidad interna.
    </p><p class="article-text">
        La l&oacute;gica detr&aacute;s de las reformas del mercado laboral de Macron es la misma que durante las &uacute;ltimas tres d&eacute;cadas ha promovido la agenda de reformas estructurales de economistas formuladores de pol&iacute;ticas y de instituciones internacionales que van desde el Fondo Monetario Internacional hasta la OCDE. Una mayor flexibilidad, seg&uacute;n este punto de vista, permitir&aacute; a las empresas francesas adaptarse m&aacute;s eficazmente a las cambiantes condiciones del mercado, lo que a su vez las har&aacute; m&aacute;s competitivas y din&aacute;micas, brindando impulso a la econom&iacute;a francesa.
    </p><p class="article-text">
        La idea de que hacer que sea m&aacute;s f&aacute;cil despedir a los trabajadores reducir&aacute;, en lugar de aumentar, el desempleo no es tan loco como pudiese sonar. Si los costos de despedir a los trabajadores son prohibitivamente altos, las empresas puede que no contraten trabajadores adicionales durante una recuperaci&oacute;n del mercado, por temor a no poder reducir sus costos laborales durante el descenso futuro de dicho mercado. Los costos de despido son costos de contrataci&oacute;n, como dicen los economistas. Si usted reduce los costos de despido, usted tambi&eacute;n reduce los costos de contrataci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Si una reducci&oacute;n en los costos de despido aumenta o no el empleo depende del equilibrio de esos dos factores compensatorios. El resultado depende de si las empresas est&aacute;n m&aacute;s limitadas ya sea por los costos de contrataci&oacute;n o por los costos de despido.
    </p><p class="article-text">
        En los buenos tiempos, cuando las empresas quieren expandirse, son los costos de contrataci&oacute;n los que mandan, y por lo tanto, hacer que sea m&aacute;s f&aacute;cil despedir a los trabajadores eliminar&aacute; un impedimento clave para la inversi&oacute;n y la expansi&oacute;n de la capacidad. En tiempos m&aacute;s pesimistas, la reducci&oacute;n de los costos de despido conducir&aacute; simplemente a m&aacute;s despidos. Cu&aacute;l de estos factores prevalece depende del estado de la demanda agregada y de los &ldquo;esp&iacute;ritus animales&rdquo; de los empleadores.
    </p><p class="article-text">
        Esta ambig&uuml;edad explica por qu&eacute; ha resultado dif&iacute;cil establecer una clara relaci&oacute;n emp&iacute;rica entre la protecci&oacute;n del empleo y el desempe&ntilde;o del mercado laboral, a pesar del entusiasmo de muchos economistas y legisladores por las reformas que mejoran la flexibilidad. Existen pruebas considerables de que cuando se tienen leyes fuertes de protecci&oacute;n del empleo se reduce la rotaci&oacute;n de puestos de trabajo &ndash; es decir, se reduce la cantidad de nuevas contrataciones y despidos. Sin embargo, cuando se trata de los niveles generales de empleo y desempleo, &ldquo;no se llega a&uacute;n a una decisi&oacute;n de consenso&rdquo;, como muestra una <a href="http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0927537114000803" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuesta</a>&nbsp;reciente. Los datos comparativos nos brindan muy poca seguridad sobre que las reformas francesas vayan a producir un impulso al nivel de empleo.
    </p><p class="article-text">
        Se cree que Francia tiene leyes laborales particularmente engorrosas. No obstante, muchas de las econom&iacute;as con las que compite tienen protecciones del mercado laboral que son similarmente fuertes. De hecho, seg&uacute;n los indicadores de protecci&oacute;n del empleo de la OCDE, los trabajadores alemanes y holandeses con contratos permanentes gozan de una seguridad a&uacute;n mayor que la de los trabajadores franceses (en el aspecto que el sistema franc&eacute;s parece especialmente restrictivo es con respecto a los contratos temporales).
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n algunas <a href="https://drive.google.com/file/d/0B2yB78pKh136eU1MUjVRYkY2Tm8/view" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estimaciones</a>, Francia se situaba en segundo lugar s&oacute;lo detr&aacute;s de Alemania en t&eacute;rminos de desregulaci&oacute;n del mercado laboral antes de la crisis financiera mundial. Sin embargo, los niveles de desempleo en Alemania y los Pa&iacute;ses Bajos son una fracci&oacute;n de los que prevalecen en Francia.
    </p><p class="article-text">
        La diferencia real entre estas econom&iacute;as es que Alemania y los Pa&iacute;ses Bajos, a diferencia de Francia, tienen grandes super&aacute;vits en cuenta corriente. Esto significa que sus econom&iacute;as reciben un gran impulso de la demanda externa. Francia, por el contrario, tiene un d&eacute;ficit peque&ntilde;o de cuenta corriente.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Pueden las reformas que aumentan la flexibilidad del mercado laboral brindar a la industria francesa un similar impulso al alza? La respuesta es quiz&aacute;s. Pero eso requerir&aacute; un fuerte aumento en los esp&iacute;ritus animales de los industriales franceses. La psicolog&iacute;a, al fin y al cabo, puede desempe&ntilde;ar un papel m&aacute;s importante que los detalles de las propias reformas.
    </p><p class="article-text">
        En una discusi&oacute;n tan tecnocr&aacute;tica, es f&aacute;cil olvidar que lo que los economistas llaman &ldquo;rigideces del mercado laboral&rdquo; son, de hecho, un componente crucial de la negociaci&oacute;n social en las econom&iacute;as capitalistas avanzadas. Estas rigideces proporcionan seguridad de ingresos y empleo a los trabajadores cuyas vidas podr&iacute;an estar sujetas a trastornos tumultuosos. Y, como <a href="https://www.kansascityfed.org/publicat/sympos/2014/2014Bertola.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">observa </a>el economista italiano Giuseppe Bertola, pueden ser eficientes incluso desde una perspectiva estrictamente econ&oacute;mica, porque facilitan que se suavicen los picos en los ingresos laborales.
    </p><p class="article-text">
        El s&eacute;quito que rodea a Macron ha estado sabiamente expresando a cualquiera que los escuche que no se debe esperar demasiado del nuevo c&oacute;digo laboral. La econom&iacute;a de las reformas sugiere que es poco probable que dichas reformas marque una gran diferencia por su cuenta. El problema es que Macron tiene muy pocas flechas en su aljaba cuando se trata de incrementar el crecimiento econ&oacute;mico franc&eacute;s. En t&eacute;rminos de pol&iacute;tica macroecon&oacute;mica, sus manos est&aacute;n atadas en la eurozona, y hay pocas perspectivas de que Alemania ayude a impulsar su inversi&oacute;n y gasto. Por lo tanto, sin importar si le gusta o no a Macron, es probable que su presidencia sea juzgada seg&uacute;n las repercusiones econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas de sus reformas laborales.
    </p><p class="article-text">
        <em>Traducci&oacute;n del ingl&eacute;s: Roc&iacute;o L. Barrientos.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Copyright: Project Syndicate, 2017.</em><a href="http://www.project-syndicate.org" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Project Syndicate</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Dani Rodrik]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/maniobra-laboral-macron_129_3201350.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 10 Sep 2017 18:08:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La maniobra laboral de Macron]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Emmanuel Macron,Francia,Reforma laboral]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La paradoja mexicana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/paradoja-mexicana_129_3228211.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0429d3a3-7b6a-446d-b4d4-2e48b0114625_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La paradoja mexicana"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Donde realmente cuenta, en el crecimiento económico y de la productividad en general, la historia de México es de una desilusión sustancial</p></div><p class="article-text">
        Pocas econom&iacute;as plantean una paradoja tan grande como la de M&eacute;xico. Tras surgir de una serie de crisis macroecon&oacute;micas a mediados de los a&ntilde;os 1990, M&eacute;xico sobrellev&oacute; audaces reformas que deber&iacute;an haber encaminado al pa&iacute;s hacia un r&aacute;pido crecimiento econ&oacute;mico. Adopt&oacute; una prudencia macroecon&oacute;mica, liberaliz&oacute; sus pol&iacute;ticas econ&oacute;micas, firm&oacute; el Tratado de Libre Comercio de Am&eacute;rica del Norte (TLCAN), invirti&oacute; en educaci&oacute;n e implement&oacute; pol&iacute;ticas innovadoras para combatir la pobreza.
    </p><p class="article-text">
        En muchos sentidos, estas reformas rindieron sus frutos. Se alcanz&oacute; una estabilidad econ&oacute;mica, la inversi&oacute;n dom&eacute;stica aument&oacute; dos puntos porcentuales del PIB y el logro educativo promedio creci&oacute; casi tres a&ntilde;os. Quiz&aacute; los beneficios m&aacute;s visibles se puedan ver en el frente externo. Las exportaciones se dispararon del 5% al 30% del PIB y el porcentaje del PIB que corresponde a la inversi&oacute;n extranjera directa en el pa&iacute;s se triplic&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, donde realmente cuenta &ndash;que es en el crecimiento econ&oacute;mico y de la productividad en general&ndash;, la historia es de una desilusi&oacute;n sustancial. Desde 1996, el crecimiento econ&oacute;mico <em>per capita</em> ha registrado un promedio muy por debajo del 1,5% y la productividad total de los factores se ha estancado o ha declinado.
    </p><p class="article-text">
        Si alguna vez existi&oacute; un pa&iacute;s destinado a ser el paradigma de la nueva ortodoxia en materia de desarrollo econ&oacute;mico, &eacute;se era M&eacute;xico. Por el contrario, el pa&iacute;s qued&oacute; rezagado detr&aacute;s de sus colegas latinoamericanos. &iquest;Por qu&eacute;?
    </p><p class="article-text">
        Gran parte de la respuesta tiene que ver con el dualismo extremo de la econom&iacute;a mexicana &ndash;un problema que se ha dado en llamar los &ldquo;dos M&eacute;xicos&rdquo;&ndash;. El grueso de los trabajadores mexicanos sigue estando empleado en empresas &ldquo;informales&rdquo; &ndash;especialmente firmas en las que los empleados no son trabajadores asalariados&ndash;, donde la productividad es una fracci&oacute;n del nivel que tienen las firmas grandes y modernas que est&aacute;n integradas en la econom&iacute;a mundial.
    </p><p class="article-text">
        Lo que sorprende es que este dualismo se ha agravado durante el per&iacute;odo de las reformas de liberalizaci&oacute;n de M&eacute;xico. La investigaci&oacute;n que realiz&oacute; uno de nosotros (Levy) demuestra que las empresas informales han absorbido una proporci&oacute;n creciente de los recursos de la econom&iacute;a. El crecimiento acumulado del empleo entre 1998 y 2013 en el sector informal fue de un gigantesco 115%, comparado con el 6% en la econom&iacute;a formal. Para el capital, el crecimiento acumulado fue del 134% en el sector informal y del 9% en el sector formal.
    </p><p class="article-text">
        A M&eacute;xico no parece faltarle dinamismo econ&oacute;mico. Una cantidad considerable de nuevas empresas son la fuente principal de crecimiento del empleo. Pero este movimiento no parece ser del tipo que mejorar la productividad general.
    </p><p class="article-text">
        La evidencia demuestra que muchas empresas de baja productividad sobreviven, mientras que firmas de alta productividad mueren. La heterogeneidad productiva y la asignaci&oacute;n inapropiada que conlleva han venido aumentando en el comercio, los servicios y la industria por igual. En consecuencia, la productividad general de la econom&iacute;a se ha estancado o est&aacute; declinando.
    </p><p class="article-text">
        No resulta del todo claro por qu&eacute; el cambio estructural ha reducido, de manera negativa, el crecimiento. Una explicaci&oacute;n posible es el sistema paralelo de seguro social de M&eacute;xico. Las empresas y los trabajadores en el sector formal deben pagar por su seguro m&eacute;dico, sus jubilaciones y otros beneficios para empleados. Pero, como los trabajadores menosprecian estos beneficios, el resultado es un impuesto neto al empleo formal.
    </p><p class="article-text">
        Por el contrario, cuando las empresas y los trabajadores son informales, los trabajadores reciben un conjunto similar de beneficios de salud y jubilaci&oacute;n gratis. El resultado es que el empleo formal est&aacute; involuntariamente penalizado, mientras que el empleo informal est&aacute; subsidiado.
    </p><p class="article-text">
        Otra posibilidad, que puede acompa&ntilde;ar la primera, es que la r&aacute;pida apertura de M&eacute;xico a las importaciones ha bifurcado su econom&iacute;a entre una cantidad relativamente peque&ntilde;a de empresas tecnol&oacute;gicamente avanzadas y globalmente competitivas, y un segmento creciente de empresas, particularmente en el sector de servicios y de comercio minorista, que se desempe&ntilde;an como la fuente residual de empleo. A falta de pol&iacute;ticas de desarrollo productivas del tipo utilizado en el este de Asia, las empresas modernas tal vez no hayan podido expandirse lo suficientemente r&aacute;pido. Los beneficiarios de la globalizaci&oacute;n son, por lo general, aquellos pa&iacute;ses que la complementaron con una estrategia destinada a promover nuevas actividades, pol&iacute;ticas que favorecieron a la econom&iacute;a real por sobre las finanzas y reformas secuenciales que hicieron hincapi&eacute; en el empleo de alta productividad.
    </p><p class="article-text">
        Sea cual fuere la historia correcta, parece evidente que el problema de crecimiento de M&eacute;xico no es consecuencia de la inestabilidad macroecon&oacute;mica, la ausencia de competencia extranjera o la falta de capital humano. En verdad, los retornos de la inversi&oacute;n en educaci&oacute;n han venido cayendo en parte porque la oferta de trabajadores capacitados ha superado la demanda, ya que la mayor&iacute;a de las empresas informales no los requieren.
    </p><p class="article-text">
        Al final de cuentas, los efectos de las reformas pensadas en la eficiencia han sido compensados por factores &ndash;pol&iacute;ticas de seguro social e imperfecciones del mercado&ndash; que canalizan sistem&aacute;ticamente demasiados recursos a las empresas informales y crean obst&aacute;culos para las empresas formales. Dada la ret&oacute;rica incendiaria del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, la discusi&oacute;n en M&eacute;xico entendiblemente gira alrededor de la renegociaci&oacute;n del TLCAN. Pero si los responsables de las pol&iacute;ticas no quieren fracasar en el intento, despu&eacute;s de concluido este proceso, deben virar su atenci&oacute;n a los factores estructurales que est&aacute;n deprimiendo el crecimiento de M&eacute;xico.
    </p><p class="article-text">
        Hay dos lecciones importantes aqu&iacute; para otros pa&iacute;ses en desarrollo. Primero, durante demasiado tiempo estas econom&iacute;as han estado obsesionadas con la apertura al comercio internacional, con atraer inversi&oacute;n extranjera directa, con liberalizar los precios y con lograr una estabilizaci&oacute;n macroecon&oacute;mica. Estas reformas funcionan, normalmente en conjunto con otras, cuando promueven una transformaci&oacute;n estructural que mejore la productividad. Cuando no es as&iacute;, o cuando otras pol&iacute;ticas las contrarrestan negativamente, los resultados ser&aacute;n desalentadores.
    </p><p class="article-text">
        La segunda lecci&oacute;n es que los pa&iacute;ses tienen que prestar mucha atenci&oacute;n a c&oacute;mo las pol&iacute;ticas de seguro social afectan el comportamiento de las empresas y los trabajadores. Dejando de lado las buenas intenciones, el resultado puede ser que el segmento de baja productividad de la econom&iacute;a est&eacute; subsidiado, mientras que el segmento de alta productividad pague impuestos.
    </p><p class="article-text">
        M&eacute;xico ha demostrado que las estrategias de crecimiento exitosas no se pueden edificar en base a modelos preconcebidos. M&aacute;s bien, requieren de reformas bien orientadas y espec&iacute;ficas para cada pa&iacute;s que eliminen los obst&aacute;culos reales para la expansi&oacute;n de los sectores modernos, y pol&iacute;ticas sociales que sean compatibles con la transformaci&oacute;n estructural.
    </p><p class="article-text">
        Copyright: <a href="http://www.project-syndicate.org" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Project Syndicate</a>, 2017.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Dani Rodrik, Santiago Levy]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/paradoja-mexicana_129_3228211.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 Aug 2017 18:44:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La paradoja mexicana]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[México,Economía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El desacertado globalismo del G20]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/desacertado-globalismo-g20_129_3291444.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/79abfdc2-8bc4-497a-8710-521cb9f55bc2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El desacertado globalismo del G20"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El globalismo irreflexivo tan prevalente en las reuniones del G20 alimenta la narrativa populista</p></div><p class="article-text">
        La cumbre de este a&ntilde;o del G20 en Hamburgo promete estar entre las m&aacute;s interesantes de los &uacute;ltimos a&ntilde;os. El presidente estadounidense Donald Trump, cuya actitud hacia el multilateralismo y la cooperaci&oacute;n internacional es de estudiado desd&eacute;n, asiste por primera vez.
    </p><p class="article-text">
        Trump llega a Hamburgo habiendo ya abandonado uno de los compromisos clave de la cumbre del a&ntilde;o pasado: unirse al acuerdo clim&aacute;tico de Par&iacute;s &ldquo;lo antes posible&rdquo;. Y no tendr&aacute; mucho entusiasmo por la habitual exhortaci&oacute;n de estos encuentros a rechazar el proteccionismo o dar m&aacute;s ayuda a los refugiados.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s a&uacute;n, la de Hamburgo sigue a dos cumbres anuales del G20 en pa&iacute;ses autoritarios (Turqu&iacute;a en 2015 y China en 2016) donde las protestas se pod&iacute;an sofocar. Se puede apuntar que la cumbre de este a&ntilde;o es una ocasi&oacute;n para estridentes manifestaciones callejeras, no solo contra Trump sino tambi&eacute;n Recep Tayyip Erdogan de Turqu&iacute;a y Vladimir Putin de Rusia.
    </p><p class="article-text">
        El G20 tiene sus or&iacute;genes en dos ideas, una relevante e importante, la otra falsa y molesta. La idea importante es que incentivar el desarrollo de econom&iacute;as emergentes como Brasil, India, Indonesia, Sud&aacute;frica y China se ha vuelto demasiado significativo como para quedar excluido de los debates sobre gobernanza global. Si bien el G7 no ha sido reemplazado (su &uacute;ltima cumbre se celebr&oacute; en mayo en Sicilia), las reuniones del G20 son una oportunidad para ampliar y desarrollar el di&aacute;logo.
    </p><p class="article-text">
        El G20 se cre&oacute; en 1999 tras la crisis financiera asi&aacute;tica. Al principio los pa&iacute;ses desarrollados lo consideraron como un espacio de encuentro, en donde ayudar&iacute;an a las econom&iacute;as en desarrollo a nivelar la gesti&oacute;n financiera y monetaria para alcanzar los est&aacute;ndares del mundo desarrollado. Con el tiempo, los pa&iacute;ses en desarrollo encontraron su propia voz y han cumplido un papel m&aacute;s importante en la determinaci&oacute;n de la agenda del grupo. En todo caso, la crisis financiera global de 2008 que se origin&oacute; en Estados Unidos y la subsiguiente debacle de la eurozona socav&oacute; mucho la idea de que los pa&iacute;ses desarrollados tengan grandes conocimientos que impartir en estos asuntos.
    </p><p class="article-text">
        La segunda idea, y tambi&eacute;n la menos &uacute;til, que apuntala al G20 es que para solucionar los acuciantes problemas de la econom&iacute;a mundial se requieren una cooperaci&oacute;n y coordinaci&oacute;n cada vez m&aacute;s intensas a nivel global. La analog&iacute;a que se suele usar es que la econom&iacute;a mundial es un &ldquo;bien com&uacute;n global&rdquo;; o todos los pa&iacute;ses hacen su parte para contribuir a su mantenimiento, o todos sufrir&aacute;n las consecuencias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto suena a verdad y ciertamente se aplica a algunas &aacute;reas. Por ejemplo, para abordar un problema clave como el cambio clim&aacute;tico son necesarias medidas colectivas. Reducir las emisiones de di&oacute;xido de carbono es un verdadero bien p&uacute;blico global porque cada pa&iacute;s, dejado a sus propios recursos, preferir&iacute;a aprovechar los recortes de otros y hacer muy poco en casa.
    </p><p class="article-text">
        De manera similar, las enfermedades infecciosas que se propagan m&aacute;s all&aacute; de las fronteras requieren inversiones globales en sistemas de aviso temprano, monitoreo y prevenci&oacute;n. En este aspecto, tambi&eacute;n los pa&iacute;ses individuales tienen pocos incentivos para contribuir a estas inversiones y muchos para aprovechar las de otros.
    </p><p class="article-text">
        Considerar en el mismo tono los temas econ&oacute;micos b&aacute;sicos del G20 (estabilidad financiera, gesti&oacute;n macroecon&oacute;mica, pol&iacute;ticas comerciales y reforma estructural) se aleja un poco de esos argumentos. Pero, en gran parte, la l&oacute;gica del bien com&uacute;n global no va en l&iacute;nea con tales problemas econ&oacute;micos.
    </p><p class="article-text">
        Pi&eacute;nsese en el tema que estar&aacute; en la cabeza de todos los l&iacute;deres del G20 en Hamburgo (excepto, por supuesto, en la de Trump): la amenaza de un creciente proteccionismo comercial. Un nuevo&nbsp;<a href="http://www.globaltradealert.org/reports/42" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> de Global Trade Alert advierte que el G20 no ha cumplido sus promesas anteriores al respecto. Hasta ahora, los ladridos de Trump sobre el comercio han sido m&aacute;s ruidosos que sus hechos. Sin embargo, argumenta el informe, las miles de medidas proteccionistas que siguen impidiendo las exportaciones estadounidenses a otros pa&iacute;ses bien pueden darle la excusa que necesita para elevar las barreras por su cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en realidad la incapacidad de mantener pol&iacute;ticas de libre comercio no se deriva de la cooperaci&oacute;n global o un insuficiente esp&iacute;ritu global. Es esencialmente un fracaso a nivel nacional.
    </p><p class="article-text">
        Cuando los economistas ense&ntilde;amos el principio de las ventajas comparativas y las ganancias del comercio, explicamos que el libre comercio ampl&iacute;a el pastel econ&oacute;mico del pa&iacute;s de origen. Comerciamos no para beneficiar a otros pa&iacute;ses, sino para mejorar las oportunidades econ&oacute;micas de nuestros propios ciudadanos. Responder al proteccionismo de otros pa&iacute;ses erigiendo nuestras propias barreras equivale a dispararnos a los pies.
    </p><p class="article-text">
        Es verdad que los acuerdos de libre comercio no han tra&iacute;do beneficios para una gran cantidad de estadounidenses; muchos trabajadores y comunidades se han visto afectados. Pero los acuerdos comerciales desequilibrados y sesgados que produjeron estos resultados no fueron impuestos a EEUU por otros pa&iacute;ses. Son los que los poderosos intereses financieros y corporativos estadounidenses (los mismos que apoyan a Trump) exigieron y se las arreglaron para obtener. El no haber compensado a quienes salieron perdiendo no fue el resultado de una cooperaci&oacute;n global inadecuada, sino una opci&oacute;n deliberada de pol&iacute;tica interna.
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo vale para la regulaci&oacute;n financiera, la estabilidad macroecon&oacute;mica o las reformas estructurales que promueven el crecimiento. Cuando los gobiernos se comportan mal en estas &aacute;reas, pueden generar consecuencias adversas para otros pa&iacute;ses, pero son sus propios ciudadanos quienes pagan el mayor precio. Las exhortaciones en las cumbres del G20 no solucionar&aacute;n ninguno de estos problemas. Si queremos evitar un proteccionismo err&oacute;neo, o beneficiarnos de una mejor gesti&oacute;n econ&oacute;mica en general, tenemos que comenzar por nuestros propios pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        Peor todav&iacute;a, el globalismo irreflexivo tan prevalente en las reuniones del G20 alimenta la narrativa populista. Da justificaci&oacute;n a Trump y otros l&iacute;deres similares para desviar la atenci&oacute;n de sus propias pol&iacute;ticas y culpar a otros. Pueden decir que nuestro pueblo sufre porque otros pa&iacute;ses rompen las reglas y se aprovechan de nosotros. El globalismo como soluci&oacute;n se transforma f&aacute;cilmente en globalismo como chivo expiatorio.
    </p><p class="article-text">
        La realidad, como podr&iacute;a decirlo un C&eacute;sar tard&iacute;o, es que la culpa no est&aacute; en nuestros socios comerciales, sino en nosotros mismos.
    </p><p class="article-text">
        Traducido del ingl&eacute;s por David Mel&eacute;ndez Tormen
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dani Rodrik</strong>, profesor de Econom&iacute;a Pol&iacute;tica Internacional en la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de la Universidad de Harvard, es autor de <em>Las leyes de la econom&iacute;a: Aciertos y errores de una ciencia en entredicho</em>.
    </p><p class="article-text">
        Copyright: <a href="http://www.project-syndicate.org" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Project Syndicate</a>, 2017
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Dani Rodrik]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/desacertado-globalismo-g20_129_3291444.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Jul 2017 19:07:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,Estados Unidos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El momento Argentina de Brasil]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/momento-argentina-brasil_129_3334365.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e3f64369-0b85-4713-a27b-0b27f6ca5381_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El momento Argentina de Brasil"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si se analiza teniendo en mente la experiencia de la Argentina, el tope del gasto aprobado en Brasil parece problemático, mucho más en un contexto de agitación política que, aparentemente, va a continuar en el futuro</p></div><p class="article-text">
        La econom&iacute;a de Brasil ha estado en ca&iacute;da libre, v&iacute;ctima de a&ntilde;os de mal manejo econ&oacute;mico y del enorme esc&aacute;ndalo de corrupci&oacute;n que ha involucrado al <em>establishment</em> pol&iacute;tico y empresario del pa&iacute;s &ndash;y que ahora amenaza con derribar al segundo presidente en dos a&ntilde;os&ndash;. Quiz&aacute; parezca dif&iacute;cil centrarse en cuestiones vinculadas a las pol&iacute;ticas en medio de la agitaci&oacute;n pol&iacute;tica y econ&oacute;mica, pero la realidad sigue siendo que Brasil debe superar retos fundamentales si quiere sentar las bases para un crecimiento sostenible. Pocos desaf&iacute;os parecen tan grandes como los problemas fiscales del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Existe un fuerte razonamiento de que las agobiadas finanzas gubernamentales de Brasil han sido un lastre para la econom&iacute;a durante mucho tiempo. En un 36%, el ratio gasto del Gobierno-PIB es uno de los m&aacute;s altos entre pa&iacute;ses con un nivel de ingresos similar. A&ntilde;os de laxitud fiscal, crecientes obligaciones en materia de seguridad social y bajos precios de las materias primas han magnificado enormemente los temores &ndash;hoy agravados por la crisis pol&iacute;tica&ndash; sobre la carga de deuda del Gobierno, que actualmente ronda el 70% del PIB. Las altas tasas de inter&eacute;s necesarias para financiar la peligrosa posici&oacute;n fiscal agravan a&uacute;n m&aacute;s las cosas: los mayores pagos de intereses representan gran parte de la diferencia del gasto entre Brasil y pa&iacute;ses equivalentes.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, el Congreso Nacional de Brasil, en un intento por recuperar la confianza del mercado, aprob&oacute; una enmienda constitucional sin precedentes en diciembre pasado que impone un techo a los gastos del Gobierno excluidos intereses, indexados seg&uacute;n la tasa de inflaci&oacute;n del a&ntilde;o anterior, por un per&iacute;odo de por lo menos diez a&ntilde;os. Mientras est&eacute; vigente, el l&iacute;mite de gasto garantiza que el tama&ntilde;o del Gobierno (excluidos los pagos de intereses) se achicar&aacute; como porcentaje del ingreso nacional en cada a&ntilde;o que la econom&iacute;a experimente un crecimiento real. El Fondo Monetario Internacional lo respald&oacute; con entusiasmo en aquel momento, y hasta lo defini&oacute; como un potencial &ldquo;punto de inflexi&oacute;n&rdquo; fiscal.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Pero lo es? Si se la toma al pie de la letra, la justificaci&oacute;n econ&oacute;mica para un l&iacute;mite del gasto es asombrosamente d&eacute;bil. Nada en la teor&iacute;a econ&oacute;mica respalda mantener el gasto gubernamental real constante durante un per&iacute;odo de hasta una d&eacute;cada. Por m&aacute;s grande que sea el tama&ntilde;o del Gobierno de Brasil, no existe ninguna ratio m&aacute;gica de gasto-PIB que garantice un crecimiento sostenido. Es m&aacute;s, el techo no distingue entre consumo e inversi&oacute;n del Gobierno. Y, en la pr&aacute;ctica, probablemente se convierta m&aacute;s en un objetivo que en un techo, eliminando as&iacute; la posibilidad de una pol&iacute;tica fiscal contrac&iacute;clica en una crisis futura.
    </p><p class="article-text">
        Inclusive como una se&ntilde;al para la confianza del mercado, la idea de un tope para el gasto futuro tiene puntos d&eacute;biles importantes. Mientras la econom&iacute;a se contrae, un tope del gasto en verdad no imparte mucha disciplina; no obliga al Gobierno a achicarse al ritmo de la econom&iacute;a. La contracci&oacute;n fiscal, al estilo agustiniano, se difiere para m&aacute;s adelante &ndash;no exactamente un impulso de la confianza&ndash;. Por cierto, el FMI, con el argumento de que un tope del gasto es inadecuado, ha exigido un mayor ajuste fiscal anticipado.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez los tiempos desesperados requieran medidas desesperadas. La medida adoptada por Brasil se asemeja al plan de convertibilidad de Argentina de 1991, que aboli&oacute; los controles monetarios y estableci&oacute; una paridad entre el peso argentino y el d&oacute;lar estadounidense. Frente a una hiperinflaci&oacute;n y a una p&eacute;rdida total de la confianza del mercado, el Gobierno intent&oacute; ganar credibilidad colocando la pol&iacute;tica monetaria en piloto autom&aacute;tico. El mensaje de Argentina a los mercados fue &ldquo;miren, no tenemos poder discrecional sobre la pol&iacute;tica monetaria&rdquo;. De la misma manera, Brasil les est&aacute; diciendo a los mercados que reducir&aacute; el Gobierno (siempre que la econom&iacute;a crezca). En ambos casos, las promesas est&aacute;n respaldadas por cambios legales o hasta constitucionales.
    </p><p class="article-text">
        Cuando la credibilidad se convierte en la restricci&oacute;n limitante de la recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica, medidas como &eacute;stas pueden tener sentido &ndash;siempre que tengan el efecto buscado de la confianza del mercado&ndash;. En verdad, las tasas de inter&eacute;s de largo plazo de los bonos gubernamentales de Brasil han bajado significativamente desde que se sancion&oacute; la enmienda (aunque es dif&iacute;cil precisar el impacto causal de la regla), y siguen estando muy por debajo de los niveles previos a la enmienda, a pesar de la breve recuperaci&oacute;n tras la difusi&oacute;n de una grabaci&oacute;n del presidente Michel Temer supuestamente autorizando pagos ilegales a un congresista encarcelado.
    </p><p class="article-text">
        Pero como descubri&oacute; Argentina varios a&ntilde;os despu&eacute;s, la legislaci&oacute;n fiscal vinculante puede convertirse en una fuerte limitaci&oacute;n para la recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica. A fines de los a&ntilde;os 1990, una moneda sobrevaluada se hab&iacute;a convertido en el gran problema de la Argentina. Los sucesivos gobiernos siguieron apegados a la ley de convertibilidad por miedo a perder credibilidad, pero como resultado de ello agravaron la crisis de competitividad de la econom&iacute;a. Finalmente, en medio de disturbios callejeros y un caos pol&iacute;tico, la Argentina abandon&oacute; la paridad monetaria en 2002.
    </p><p class="article-text">
        Si se analiza teniendo en mente la experiencia de la Argentina, el tope del gasto de Brasil parece problem&aacute;tico &ndash;mucho m&aacute;s en un contexto de agitaci&oacute;n pol&iacute;tica que, aparentemente, va a continuar en el futuro previsible&ndash;. El tope probablemente se vuelva a&uacute;n m&aacute;s pol&eacute;mico desde un punto de vista pol&iacute;tico una vez que Brasil se recupere, cosa que suceder&aacute;. No es dif&iacute;cil imaginar que el pr&oacute;ximo gobierno &ndash;cuando llegue&ndash; percibir&aacute; el tope como un obst&aacute;culo para un crecimiento econ&oacute;mico m&aacute;s r&aacute;pido. Los defensores del tope sonar&aacute;n poco convincentes, porque el argumento econ&oacute;mico para defenderlo es d&eacute;bil en ausencia de problemas de credibilidad extremos.
    </p><p class="article-text">
        Por cierto, el tope terminar&aacute; debilit&aacute;ndose en la medida que logre corregir la cuesti&oacute;n de la credibilidad. Brasil podr&iacute;a volverse prisionero del valor tot&eacute;mico de la pol&iacute;tica como mecanismo de compromiso, aunque sobreviva a su utilidad como tal. La iron&iacute;a no pasar&aacute; inadvertida para los inversores o los argentinos: los pa&iacute;ses que pueden incorporar un tope del gasto en la constituci&oacute;n con poca antelaci&oacute;n tambi&eacute;n lo pueden eliminar con la misma facilidad.
    </p><p class="article-text">
        Existen buenas razones por las que las democracias a veces se atan las manos o delegan la toma de decisiones. Los bancos centrales independientes o las comisiones fiscales, por ejemplo, pueden ayudar a los gobiernos a superar la tentaci&oacute;n de una manipulaci&oacute;n de corto plazo de la econom&iacute;a con un costo a m&aacute;s largo plazo. Pero el tope del gasto de Brasil no parece una soluci&oacute;n sostenible. Si bien naci&oacute; de una sensaci&oacute;n real de urgencia fiscal, el mayor riesgo es que termine alimentando el conflicto pol&iacute;tico en torno al propio techo, en lugar de fomentar una deliberaci&oacute;n sobre las dif&iacute;ciles decisiones fiscales que se pueden tomar.
    </p><p class="article-text">
        <em>Filipe Campante es profesor adjunto de Pol&iacute;ticas P&uacute;blicas en la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de la Universidad de Harvard. Dani Rodrik, profesor de Econom&iacute;a Pol&iacute;tica Internacional en la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de la Universidad de Harvard, es el autor de 'Economics Rules: The Rights and Wrongs of the Dismal Science'.</em><strong>Filipe Campante</strong><strong>Dani Rodrik</strong>
    </p><p class="article-text">
        Copyright: <a href="http://www.project-syndicate.org" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Project Syndicate</a>, 2017.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Dani Rodrik, Filipe Campante]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/momento-argentina-brasil_129_3334365.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Jun 2017 18:57:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El momento Argentina de Brasil]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Argentina,Brasil]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Saldrá Macron airoso?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/saldra-macron-airoso_129_3389029.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/134ed7d1-82f5-4b53-9171-b51454d2f1d0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Saldrá Macron airoso?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si en los próximos cinco años Macron no logra tener éxito con sus políticas, Le Pen volverá con nuevos bríos, y el populismo nativista se fortalecerá en Europa y el resto del mundo</p></div><p class="article-text">
        La victoria de Emmanuel Macron sobre Marine Le Pen fue un alivio para todo aquel que prefiere una sociedad democr&aacute;tica liberal abierta a sus contrapartes nativistas y xen&oacute;fobas. Pero todav&iacute;a falta mucho para ganarle la batalla al populismo de derecha.
    </p><p class="article-text">
        Le Pen obtuvo m&aacute;s de un tercio de los votos en segunda vuelta, a pesar de que quitando el Frente Nacional y el peque&ntilde;o partido Debout la France de Nicolas Dupont-Aignan, no recibi&oacute; ning&uacute;n otro apoyo. Y la participaci&oacute;n electoral fue manifiestamente <a href="http://www.bbc.com/news/world-europe-39833831" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">inferior</a> a la de elecciones presidenciales anteriores, lo que indica un gran nivel de desafecci&oacute;n entre los votantes. Si en los pr&oacute;ximos cinco a&ntilde;os Macron no logra tener &eacute;xito con sus pol&iacute;ticas, Le Pen volver&aacute; con nuevos br&iacute;os, y el populismo nativista se fortalecer&aacute; en Europa y el resto del mundo.
    </p><p class="article-text">
        Como candidato, a Macron lo ayud&oacute; el ir por fuera de los partidos pol&iacute;ticos tradicionales, en una era de pol&iacute;tica antisistema. Pero como presidente, ese mismo hecho es una desventaja extraordinaria. El movimiento pol&iacute;tico fundado por Macron, &iexcl;Rep&uacute;blica En Marcha!, s&oacute;lo tiene un a&ntilde;o de vida; tras la elecci&oacute;n del pr&oacute;ximo mes para la Asamblea Nacional, Macron tendr&aacute; que crear una mayor&iacute;a legislativa de la nada.
    </p><p class="article-text">
        Las ideas econ&oacute;micas de Macron no admiten una caracterizaci&oacute;n sencilla. Durante la campa&ntilde;a presidencial, se lo acus&oacute; a menudo de falta de especificidad. Para muchos en la izquierda y la ultraderecha, es un neoliberal que no se diferencia en casi nada de los fracasados programas de austeridad ortodoxos que llevaron a Europa a la par&aacute;lisis pol&iacute;tica actual. El economista franc&eacute;s Thomas Piketty, que apoy&oacute; al candidato socialista Beno&icirc;t Hamon, <a href="http://www.lepoint.fr/presidentielle/pour-l-economiste-thomas-piketty-macron-c-est-l-europe-d-hier-19-02-2017-2105950_3121.php" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">describi&oacute; a Macron</a> como un representante &ldquo;de la Europa del ayer&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y es verdad que muchos de los <a href="https://www.ft.com/content/3691a448-fa1d-11e6-9516-2d969e0d3b65" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">planes</a> econ&oacute;micos de Macron tienen un aire neoliberal. Se comprometi&oacute; a bajar el impuesto de sociedades del 33,5% al 25%, eliminar 120.000 puestos de funcionarios p&uacute;blicos, mantener el d&eacute;ficit fiscal por debajo del l&iacute;mite del 3% del PIB fijado por la UE y flexibilizar el mercado laboral (eufemismo de facilitarles a las empresas el despido de trabajadores). Pero tambi&eacute;n prometi&oacute; mantener las prestaciones jubilatorias, y su modelo social favorito parece ser la &ldquo;flexiguridad&rdquo; al estilo n&oacute;rdico: una combinaci&oacute;n de altos niveles de seguridad econ&oacute;mica con incentivos de mercado.
    </p><p class="article-text">
        Nada de esto servir&aacute; (ciertamente no en el corto plazo) para resolver el desaf&iacute;o clave que definir&aacute; la presidencia de Macron: la creaci&oacute;n de empleo. Como <a href="https://www.ft.com/content/071209b0-33cf-11e7-bce4-9023f8c0fd2e" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se&ntilde;ala</a> Martin Sandbu, esta fue la principal preocupaci&oacute;n del electorado franc&eacute;s, y debe ser la principal prioridad del nuevo Gobierno. Desde la crisis de la eurozona, el desempleo en Francia se mantiene alto, en el 10% (y cercano a 25% para los menores de 25 a&ntilde;os). Casi <a href="https://drodrik.scholar.harvard.edu/files/dani-rodrik/files/the_elusive_promise_of_structural_reform_-_the_trillion-euro_misunderstanding.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no hay evidencia</a> para afirmar que una liberalizaci&oacute;n del mercado laboral aumentar&aacute; el nivel de empleo, a menos que la econom&iacute;a francesa tambi&eacute;n reciba un importante impulso a la demanda agregada.
    </p><p class="article-text">
        Es aqu&iacute; donde entra en juego el otro componente del programa econ&oacute;mico de Macron: su <a href="https://www.ft.com/content/3691a448-fa1d-11e6-9516-2d969e0d3b65" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">propuesta</a> de un plan de est&iacute;mulo quinquenal por 50.000 millones de euros (54.400 millones de d&oacute;lares), que incluir&iacute;a inversiones en infraestructura y tecnolog&iacute;as ecol&oacute;gicas, adem&aacute;s de una ampliaci&oacute;n de los programas de capacitaci&oacute;n para desempleados. Pero esto supone muy poco m&aacute;s del 2% del PIB anual de Francia, as&iacute; que el plan de est&iacute;mulo por s&iacute; solo puede ser insuficiente para elevar el nivel general de empleo.
    </p><p class="article-text">
        Macron tiene otra idea m&aacute;s ambiciosa: acelerar la creaci&oacute;n de una uni&oacute;n fiscal de la eurozona, con departamento de hacienda y ministro de finanzas propios. En su opini&oacute;n, esto permitir&iacute;a transferencias fiscales permanentes de los pa&iacute;ses m&aacute;s fuertes a los desfavorecidos por la pol&iacute;tica monetaria com&uacute;n de la eurozona. El presupuesto com&uacute;n se financiar&iacute;a con una parte de la recaudaci&oacute;n impositiva de los pa&iacute;ses miembros. Un parlamento separado para la eurozona se encargar&iacute;a de la supervisi&oacute;n pol&iacute;tica y la rendici&oacute;n de cuentas del sistema. Esta unificaci&oacute;n fiscal permitir&iacute;a a pa&iacute;ses como Francia aumentar la inversi&oacute;n en infraestructura y estimular la creaci&oacute;n de empleo sin infringir los l&iacute;mites a las pol&iacute;ticas fiscales.
    </p><p class="article-text">
        Crear una uni&oacute;n fiscal basada en una integraci&oacute;n pol&iacute;tica m&aacute;s profunda tiene much&iacute;simo sentido. Al menos, es una <a href="https://www.project-syndicate.org/commentary/juncker-white-paper-wrong-question-by-dani-rodrik-2017-03/spanish" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">salida coherente</a> del limbo en que se encuentra la eurozona en la actualidad. Pero el osado plan europe&iacute;sta de Macron no es s&oacute;lo cuesti&oacute;n de pol&iacute;tica o principios, sino que es crucial para el &eacute;xito de su programa econ&oacute;mico. Sin un aumento de la flexibilidad fiscal o transferencias desde el resto de la eurozona, a Francia le ser&aacute; dif&iacute;cil salir pronto de su crisis laboral. De modo que el &eacute;xito de la presidencia de Macron depende en gran medida de la cooperaci&oacute;n europea.
    </p><p class="article-text">
        Lo que nos trae a Alemania. La reacci&oacute;n inicial de Angela Merkel al resultado de la elecci&oacute;n no fue alentadora. Aunque <a href="https://www.ft.com/content/2d3004a2-33ee-11e7-bce4-9023f8c0fd2e" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">felicit&oacute;</a> a Macron, al que llam&oacute; &ldquo;portador de las esperanzas de millones de franceses&rdquo;, tambi&eacute;n se declar&oacute; contraria a hacer cambios a la normativa fiscal de la eurozona. E incluso si Merkel (o un futuro gobierno encabezado por Martin Schulz) cambiara de parecer, subsiste la cuesti&oacute;n del electorado alem&aacute;n. Tras presentarles la crisis de la eurozona como un problema no de interdependencia sino de moralidad (un conflicto entre los frugales y esforzados alemanes y unos deudores pr&oacute;digos y mentirosos), a los pol&iacute;ticos alemanes les costar&aacute; obtener el apoyo de sus votantes a un proyecto fiscal com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Macron previ&oacute; la reacci&oacute;n alemana y la <a href="https://www.ft.com/content/6d327720-62c5-11e5-a28b-50226830d644" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">contrarrest&oacute;</a>: &ldquo;Uno no puede declararse defensor de una Europa fuerte y de la globalizaci&oacute;n, y al mismo tiempo rechazar de plano una uni&oacute;n de transferencias&rdquo;. En su opini&oacute;n, eso es una receta de desintegraci&oacute;n y pol&iacute;tica reaccionaria: &ldquo;Sin transferencias, la periferia no puede converger, y eso crea una divergencia pol&iacute;tica hacia el extremismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque Francia no est&eacute; en la periferia europea, el mensaje de Macron a Alemania es claro: o me ayudan a superar el trance y creamos una uni&oacute;n aut&eacute;ntica (econ&oacute;mica, fiscal y tal vez pol&iacute;tica) o los extremistas nos pasan por encima.
    </p><p class="article-text">
        Todo indica que Macron tiene raz&oacute;n. Por el bien de Francia, de Europa y del resto del mundo, esperemos que su victoria sea seguida por un cambio de actitud en Alemania.
    </p><p class="article-text">
        Traducci&oacute;n: Esteban Flamini
    </p><p class="article-text">
        Copyright: Project Syndicate, 2017
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.project-syndicate.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">www.project-syndicate.org</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Dani Rodrik]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/saldra-macron-airoso_129_3389029.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 May 2017 18:52:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Saldrá Macron airoso?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Emmanuel Macron,Francia,Alemania,Angela Merkel]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Demasiado tarde para compensar a los perdedores del libre comercio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/demasiado-compensar-perdedores-libre-comercio_129_3461443.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b7e358b5-edb4-474b-8fd0-2fb1751dba81_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hoy los países avanzados que están más expuestos a la economía internacional son también los que tienen redes de protección y programas de seguridad social más amplios</p><p class="subtitle">En los años ochenta, bajo influencia del reaganismo y del fundamentalismo de mercado, Estados Unidos tomó la dirección opuesta a Europa</p></div><p class="article-text">
        &Uacute;ltimamente, parece haber surgido un consenso en las &eacute;lites empresariales y pol&iacute;ticas del mundo respecto de c&oacute;mo encarar la reacci&oacute;n antiglobalizadora que populistas como Donald Trump han sabido explotar tan bien. Afirmar confiadamente que la globalizaci&oacute;n beneficia a todos es ya cosa del pasado; ahora las &eacute;lites admiten que la globalizaci&oacute;n genera ganadores y perdedores. Pero la respuesta correcta no es detenerla o revertirla, sino compensar a los segundos.
    </p><p class="article-text">
        Nouriel Roubini ha <a href="https://www.project-syndicate.org/commentary/globalization-political-fault-lines-by-nouriel-roubini-2016-07?version=spanish&amp;barrier=accessreg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">expresado </a>en pocas palabras el nuevo consenso: sostiene que la reacci&oacute;n contra la globalizaci&oacute;n (&hellip;) &ldquo;puede ser contenida y gestionada a trav&eacute;s de pol&iacute;ticas que compensen a los trabajadores por sus da&ntilde;os y costos colaterales. Solo mediante la promulgaci&oacute;n de dichas pol&iacute;ticas, los perdedores de la globalizaci&oacute;n empezar&aacute;n a pensar que, con el transcurso del tiempo, ellos tambi&eacute;n podr&aacute;n unirse a las filas de los ganadores&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este argumento parece sumamente razonable, en sentido tanto econ&oacute;mico como pol&iacute;tico. Hace mucho que los economistas saben que la liberalizaci&oacute;n del comercio internacional genera redistribuci&oacute;n de ingresos y p&eacute;rdidas absolutas para alguna gente, aunque mejore el desempe&ntilde;o econ&oacute;mico general del pa&iacute;s en cuesti&oacute;n. De modo que la &uacute;nica forma en que los tratados de libre comercio pueden mejorar inequ&iacute;vocamente el bienestar nacional es si los ganadores compensan a los perdedores. Esto tambi&eacute;n asegura el apoyo de m&aacute;s votantes al libre comercio, as&iacute; que tiene sentido pol&iacute;ticamente.
    </p><p class="article-text">
        Antes del Estado de bienestar, la tensi&oacute;n entre apertura y redistribuci&oacute;n<a href="https://www.project-syndicate.org/commentary/displaced-workers-globalization-mobility-by-harold-james-2017-01" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> se resolv&iacute;a</a> mediante la emigraci&oacute;n masiva de trabajadores o la reimposici&oacute;n de medidas proteccionistas, especialmente en el sector agr&iacute;cola. Pero con el surgimiento del Estado de bienestar, aquella limitaci&oacute;n se volvi&oacute; menos apremiante, lo que permiti&oacute; una mayor liberalizaci&oacute;n del comercio. Hoy los pa&iacute;ses avanzados que est&aacute;n<a href="http://www.jstor.org/stable/10.1086/250038?seq=1#page_scan_tab_contents" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> m&aacute;s expuestos</a> a la econom&iacute;a internacional son tambi&eacute;n los que tienen redes de protecci&oacute;n y programas de seguridad social (Estado de bienestar) m&aacute;s amplios. Una <a href="https://www.jstor.org/stable/40664173?seq=1#fndtn-page_scan_tab_contents" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n </a>realizada en Europa prob&oacute; que los perdedores de la globalizaci&oacute;n en un pa&iacute;s tienden a apoyar programas sociales e intervenciones del mercado laboral m&aacute;s activas.
    </p><p class="article-text">
        Que la oposici&oacute;n al libre comercio hoy no ocupe un lugar m&aacute;s destacado en el debate pol&iacute;tico europeo se debe en parte a que en este continente esos mecanismos de protecci&oacute;n social siguen siendo s&oacute;lidos (a pesar de su debilitamiento en a&ntilde;os recientes). No es exagerado decir que el Estado de bienestar y la apertura econ&oacute;mica han sido durante gran parte del siglo XX las dos caras de una misma moneda.
    </p><p class="article-text">
        En comparaci&oacute;n con la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses europeos, Estados Unidos lleg&oacute; tarde a la globalizaci&oacute;n. Hasta hace poco, su gran mercado interno y su relativo aislamiento geogr&aacute;fico lo proteg&iacute;an bastante bien de las importaciones, especialmente procedentes de pa&iacute;ses de bajos salarios. Al mismo tiempo, su Estado de bienestar hab&iacute;a sido siempre poco desarrollado.
    </p><p class="article-text">
        Cuando en los a&ntilde;os ochenta Estados Unidos comenz&oacute; a abrirse a las importaciones de M&eacute;xico, China y otros pa&iacute;ses en desarrollo, lo esperable hubiera sido que siguiera el modelo europeo. En vez de eso, bajo influencia del reaganismo y del fundamentalismo de mercado, el pa&iacute;s tom&oacute; la direcci&oacute;n opuesta. Como se&ntilde;ala el&nbsp;presidente del Instituto de Pol&iacute;tica Econ&oacute;mica estadounidense,<a href="http://www.epi.org/blog/tired-of-economists-misdirection-on-globalization/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Larry Mishel</a>: &ldquo;No prestar atenci&oacute;n a los perdedores fue deliberado. En 1981, uno de los primeros blancos de los ataques de Reagan fue el vigoroso programa de Asistencia para el Ajuste Ocupacional (TAA), cuyos pagos compensatorios semanales se vieron reducidos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El da&ntilde;o continu&oacute; en gobiernos dem&oacute;cratas posteriores. En palabras de Mishel, &ldquo;si los partidarios del libre comercio realmente hubieran pensado en la clase trabajadora, podr&iacute;an haber apoyado una amplia variedad de pol&iacute;ticas para sostener el crecimiento de los salarios: pleno empleo, negociaci&oacute;n colectiva, fuerte regulaci&oacute;n laboral, un alto salario m&iacute;nimo, etc.&rdquo;. Y hubieran podido hacer todo esto &ldquo;antes de generar 'perturbaciones' debidas a la liberalizaci&oacute;n del comercio con pa&iacute;ses de bajos salarios&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Puede Estados Unidos cambiar el rumbo ahora y adoptar el nuevo consenso? All&aacute; por 2007, el polit&oacute;logo Ken Scheve y el economista Matt Slaughter <a href="https://www.foreignaffairs.com/articles/2007-07-01/new-deal-globalization" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">exhortaron </a>a instituir en Estados Unidos &ldquo;un New Deal para la globalizaci&oacute;n&rdquo;, que vinculara &ldquo;la participaci&oacute;n en la econom&iacute;a mundial con una redistribuci&oacute;n sustancial de los ingresos&rdquo;. En Estados Unidos, seg&uacute;n los autores, esto supon&iacute;a adoptar un sistema tributario federal mucho m&aacute;s progresivo.
    </p><p class="article-text">
        Slaughter hab&iacute;a sido funcionario de un gobierno republicano (durante la presidencia de George Bush hijo). Una muestra del grado de polarizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica estadounidense es que hoy es inimaginable una propuesta similar surgida de un c&iacute;rculo republicano. El intento de Trump y sus aliados congresistas de desvirtuar el programa de seguro de salud del expresidente Barak Obama es prueba de la determinaci&oacute;n de los republicanos de reducir en vez de ampliar los mecanismos de protecci&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        El consenso actual respecto a la necesidad de compensar a los perdedores de la globalizaci&oacute;n presupone que los ganadores tendr&iacute;an un motivo racional de inter&eacute;s propio para hacerlo, puesto que el apoyo de los perdedores ser&iacute;a esencial para mantener la apertura econ&oacute;mica. Pero la presidencia de Trump revel&oacute; una perspectiva alternativa: la globalizaci&oacute;n, al menos como se la entiende hoy, inclina el equilibrio de poder pol&iacute;tico en favor de quienes tienen habilidades y recursos que les permitan sacar provecho de la apertura, y debilita cualquier influencia organizada que los perdedores hayan tenido en un primer momento. Como Trump bien demostr&oacute;, es f&aacute;cil poner el descontento incipiente con la globalizaci&oacute;n al servicio de una agenda totalmente diferente, m&aacute;s acorde con los intereses de las &eacute;lites.
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica de compensaci&oacute;n est&aacute; siempre sujeta a un problema que los economistas llaman &ldquo;inconsistencia temporal&rdquo;. Antes de la adopci&oacute;n de una pol&iacute;tica nueva (por ejemplo, un tratado de libre comercio), los beneficiarios tienen motivos para prometer compensaci&oacute;n a los perdedores. Pero una vez instituida, ya no tendr&aacute;n mucho inter&eacute;s en cumplir lo prometido, sea porque un cambio de rumbo ser&iacute;a costoso para todos o porque el equilibrio de poder subyacente ahora los favorece.
    </p><p class="article-text">
        El tiempo de la compensaci&oacute;n ya pas&oacute;. Incluso si era una propuesta viable hace dos d&eacute;cadas, ya no es una respuesta pr&aacute;ctica a los efectos negativos de la globalizaci&oacute;n. Para reintegrar a los perdedores, es necesario pensar en cambiar las reglas de la globalizaci&oacute;n misma.
    </p><p class="article-text">
        __
    </p><p class="article-text">
        Dani Rodrik, profesor de econom&iacute;a pol&iacute;tica internacional en la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de la Universidad de Harvard, es autor del libro <a href="http://books.wwnorton.com/books/Economics-Rules/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Las leyes de la econom&iacute;a: los aciertos y errores de una ciencia en entredicho</a>.
    </p><p class="article-text">
        Traducido del ingl&eacute;s por Esteban Flamini
    </p><p class="article-text">
        Copyright: <a href="http://www.project-syndicate.org" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Project Syndicate</a>, 2017. &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Dani Rodrik]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/demasiado-compensar-perdedores-libre-comercio_129_3461443.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Apr 2017 17:58:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Demasiado tarde para compensar a los perdedores del libre comercio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,Barack Obama,Estado del Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cuánta Europa puede tolerar Europa?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/cuanta-europa-puede-tolerar_129_3520950.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/22daa49c-0f51-4120-9f4d-d38d561c7b05_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Cuánta Europa puede tolerar Europa?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hoy tal vez sea demasiado tarde para intentar una integración fiscal y política de la UE</p></div><p class="article-text">
        Este mes la Uni&oacute;n Europea celebrar&aacute; el 60 aniversario de su tratado fundacional, el Tratado de Roma, que estableci&oacute; la Comunidad Econ&oacute;mica Europea. Ciertamente hay mucho que celebrar. Despu&eacute;s de siglos de guerra, agitaci&oacute;n y asesinatos en masa, Europa es pac&iacute;fica y democr&aacute;tica. La UE coloc&oacute; a 11 expa&iacute;ses del bloque sovi&eacute;tico bajo su cobijo y los gui&oacute; exitosamente en sus transiciones poscomunistas. Y, en una era de desigualdad, los pa&iacute;ses miembro de la UE exhiben las brechas de ingresos m&aacute;s bajas comparadas con cualquier otra parte del mundo.
    </p><p class="article-text">
        Pero estos son logros pasados. Hoy, la Uni&oacute;n est&aacute; empantanada en una profunda crisis existencial y su futuro est&aacute; en duda. Los s&iacute;ntomas se sienten en todas partes: el Brexit, los niveles apabullantes de desempleo entre los j&oacute;venes en Grecia y Espa&ntilde;a, la deuda y el estancamiento en Italia, el ascenso de movimientos populistas y una reacci&oacute;n negativa contra los inmigrantes y el euro. Todos ellos apuntan a la necesidad de una reparaci&oacute;n importante de las instituciones de Europa.
    </p><p class="article-text">
        De modo que ya era hora de que el presidente de la Comisi&oacute;n Europea, Jean-Claude Juncker, publicara un nuevo informe sobre el futuro de Europa. Juncker plantea cinco caminos posibles: seguir adelante con la agenda actual, centrarse solamente en el mercado &uacute;nico, permitir que algunos pa&iacute;ses avancen m&aacute;s r&aacute;pido que otros hacia la integraci&oacute;n, achicar la agenda y presionar de manera ambiciosa a favor de una integraci&oacute;n uniforme y m&aacute;s completa.
    </p><p class="article-text">
        Cuesta no sentir afinidad con Juncker. En un momento en que los pol&iacute;ticos de Europa est&aacute;n preocupados por sus batallas dom&eacute;sticas y las instituciones de la UE en Bruselas son el blanco de la frustraci&oacute;n popular, podr&iacute;a jug&aacute;rsela hasta cierto punto. Pero, a la vez, su informe es decepcionante. Elude el desaf&iacute;o central que la UE debe enfrentar y superar.
    </p><p class="article-text">
        Si las democracias europeas pretenden recuperar su salud, la integraci&oacute;n econ&oacute;mica y pol&iacute;tica no pueden no estar sincronizadas. O la integraci&oacute;n pol&iacute;tica se pone a la par de la integraci&oacute;n econ&oacute;mica, o har&iacute;a falta desacelerar la integraci&oacute;n econ&oacute;mica. Mientras no se tome esta decisi&oacute;n, la UE seguir&aacute; siendo disfuncional.
    </p><p class="article-text">
        Frente a esta dif&iacute;cil decisi&oacute;n, los estados miembro probablemente terminen adoptando diferentes posiciones en torno a la integraci&oacute;n econ&oacute;mica y pol&iacute;tica. Esto implica que Europa debe desarrollar la flexibilidad y los acuerdos institucionales necesarios para atemperarlas.
    </p><p class="article-text">
        Desde el principio, Europa se construy&oacute; en base a un argumento &ldquo;funcionalista&rdquo;: la integraci&oacute;n pol&iacute;tica suceder&iacute;a a la integraci&oacute;n econ&oacute;mica. El informe de Juncker comienza de manera apropiada con una cita de 1950 del fundador de la Comunidad Econ&oacute;mica Europea (y primer ministro franc&eacute;s), Robert Schuman: &ldquo;Europa no se crear&aacute; de la noche a la ma&ntilde;ana o seg&uacute;n un &uacute;nico plan. Se construir&aacute; a trav&eacute;s de logros concretos que primero creen una solidaridad <em>de facto</em>&rdquo;. Hay que construir los mecanismos de cooperaci&oacute;n econ&oacute;mica primero y esto preparar&aacute; el terreno para instituciones pol&iacute;ticas comunes.
    </p><p class="article-text">
        Esta estrategia funcion&oacute; bien al principio. Permiti&oacute; que la integraci&oacute;n econ&oacute;mica se mantuviera un paso adelante de la integraci&oacute;n pol&iacute;tica &ndash;pero no demasiado lejos&ndash;. Luego, despu&eacute;s de los a&ntilde;os 1980, la UE dio un salto a lo desconocido. Adopt&oacute; una agenda de mercado &uacute;nico ambiciosa que apuntaba a unificar las econom&iacute;as de Europa, eliminando las pol&iacute;ticas nacionales que obstaculizaban el movimiento libre no s&oacute;lo de bienes sino tambi&eacute;n de servicios, personas y capital. El euro, que estableci&oacute; una moneda &uacute;nica entre un subconjunto de estados miembro, era la extensi&oacute;n l&oacute;gica de esta agenda. Se trat&oacute; de una hiperglobalizaci&oacute;n a escala europea.
    </p><p class="article-text">
        La nueva agenda estuvo impulsada por una confluencia de factores. Muchos economistas y tecn&oacute;cratas pensaban que los gobiernos de Europa se hab&iacute;an vuelto demasiado intervencionistas y que una profunda integraci&oacute;n econ&oacute;mica y una moneda &uacute;nica disciplinar&iacute;an al estado. Desde esta perspectiva, el desequilibrio entre la pata econ&oacute;mica y la pata pol&iacute;tica del proceso de integraci&oacute;n era una caracter&iacute;stica, no un problema.
    </p><p class="article-text">
        Muchos pol&iacute;ticos, sin embargo, reconoc&iacute;an que el desequilibrio era potencialmente problem&aacute;tico. Pero supon&iacute;an que el funcionalismo finalmente saldr&iacute;a al rescate: las instituciones pol&iacute;ticas cuasi-federales necesarias para respaldar el mercado &uacute;nico se desarrollar&iacute;an si se les daba el tiempo suficiente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las potencias europeas l&iacute;deres jugaron un papel. Los franceses pensaban que trasladar la autoridad econ&oacute;mica a bur&oacute;cratas en Bruselas mejorar&iacute;a el poder nacional y el prestigio global franc&eacute;s. Los alemanes, ansiosos por obtener el visto bueno de Francia para la reunificaci&oacute;n alemana, estuvieron de acuerdo.
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;a una alternativa. Europa podr&iacute;a haber permitido que se desarrollara un modelo social com&uacute;n junto con la integraci&oacute;n econ&oacute;mica. Esto habr&iacute;a exigido integrar no s&oacute;lo los mercados sino tambi&eacute;n las pol&iacute;ticas sociales, las instituciones del mercado laboral y los acuerdos fiscales. La diversidad de modelos sociales en toda Europa, y la dificultad de alcanzar un acuerdo sobre reglas comunes, eran un freno natural para el ritmo y el alcance de la integraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Lejos de ser una desventaja, esto habr&iacute;a ofrecido un correctivo &uacute;til para que la integraci&oacute;n tuviera un ritmo y un alcance m&aacute;s deseables. El resultado podr&iacute;a haber sido una UE m&aacute;s peque&ntilde;a, con una integraci&oacute;n m&aacute;s profunda en general, o una UE con tantos miembros como hoy, pero mucho menos ambiciosa en su alcance econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Hoy tal vez sea demasiado tarde para intentar una integraci&oacute;n fiscal y pol&iacute;tica de la UE. Menos de uno de cada cinco europeos est&aacute; a favor de quitarle el poder a los estados-naciones miembro.
    </p><p class="article-text">
        Los optimistas podr&iacute;an decir que esto no se debe tanto a una aversi&oacute;n a Bruselas o Estrasburgo <em>per se</em> sino a la asociaci&oacute;n por parte de la poblaci&oacute;n de &ldquo;m&aacute;s Europa&rdquo; con un foco tecnocr&aacute;tico en el mercado &uacute;nico y la ausencia de un modelo alternativo atractivo. Quiz&aacute; los nuevos l&iacute;deres y formaciones pol&iacute;ticas que vayan surgiendo logren esbozar un modelo de estas caracter&iacute;sticas y generar entusiasmo en torno de un proyecto europeo renovado.
    </p><p class="article-text">
        Los pesimistas, por otro lado, esperar&aacute;n que en los pasillos del poder en Berl&iacute;n y Par&iacute;s, en alg&uacute;n rinc&oacute;n profundo y oscuro, economistas y abogados est&eacute;n preparando en secreto un plan B para desplegar cuando llegue el d&iacute;a en que la uni&oacute;n econ&oacute;mica ya no se pueda posponer m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <em>Dani Rodrik, profesor de Econom&iacute;a Pol&iacute;tica Internacional en la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de la Universidad de Harvard, es el autor de Economics Rules: The Rights and Wrongs of the Dismal Science.</em><a href="http://books.wwnorton.com/books/Economics-Rules/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Economics Rules: The Rights and Wrongs of the Dismal Science</a>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Copyright: Project Syndicate, 2017.</strong><a href="http://www.project-syndicate.org" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Project Syndicate</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Dani Rodrik]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/cuanta-europa-puede-tolerar_129_3520950.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Mar 2017 19:33:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Cuánta Europa puede tolerar Europa?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Europa,UE - Unión Europea]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ciudadanos globales, fugitivos nacionales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ciudadanos-globales-huidores-nacionales_129_3585764.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d7830b07-8bb9-4a9c-b348-3bb551494bf6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ciudadanos globales, fugitivos nacionales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los ciudadanos globales deben tener cuidado de que sus altas y nobles metas no se conviertan en una excusa para huir de sus deberes para con sus compatriotas</p></div><p class="article-text">
        El pasado mes de octubre, la primera ministra brit&aacute;nica, Theresa May, sorprendi&oacute; a muchos cuando desde&ntilde;&oacute; la idea de la ciudadan&iacute;a global. &ldquo;Si usted cree que es un ciudadano del mundo&rdquo;, dijo, &ldquo;usted es un ciudadano de ning&uacute;n lugar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Su declaraci&oacute;n fue recibida con escarnio y alarma en los medios financieros y entre los comentaristas liberales. &ldquo;La forma m&aacute;s &uacute;til de ciudadan&iacute;a en estos d&iacute;as&rdquo;, un <a href="https://www.nytimes.com/2017/01/20/opinion/theresa-mays-global-britain-is-baloney.html?_r=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">analista le sermone&oacute;</a>, &ldquo;es una ciudadan&iacute;a dedicada no s&oacute;lo al bienestar de un distrito municipal en Berkshire, por ejemplo, sino una ciudadan&iacute;a dedicada al planeta&rdquo;. <a href="http://www.economist.com/news/britain/21708223-britains-new-prime-minister-signals-new-illiberal-direction-country" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Economist</a> llam&oacute; a lo ocurrido un giro &ldquo;iliberal&rdquo;. Un <a href="https://www.theguardian.com/politics/2016/oct/09/theresa-may-rejection-of-enlightenment-values" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">acad&eacute;mico la acus&oacute;</a> de repudiar los valores de la Ilustraci&oacute;n y advirti&oacute; que en su discurso se escuchaban &ldquo;ecos de lo dicho en el a&ntilde;o 1933&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Yo s&eacute; c&oacute;mo luce un &ldquo;ciudadano global&rdquo;: veo un esp&eacute;cimen perfecto cada vez que paso frente de un espejo. Crec&iacute; en un pa&iacute;s, vivo en otro, y llevo los pasaportes de ambos. Escribo sobre econom&iacute;a global, y mi trabajo me lleva a lugares lejanos. Paso m&aacute;s tiempo viajando por otros pa&iacute;ses que en cualquier pa&iacute;s que me reclame como su ciudadano.
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de mis colegas cercanos en el trabajo son igualmente nacidos en el extranjero. Devoro las noticias internacionales, mientras que mi peri&oacute;dico local permanece sin abrir la mayor&iacute;a de las semanas. En los deportes, no tengo ni idea c&oacute;mo les va a mis equipos locales, pero soy ultra fan&aacute;tico de un equipo de f&uacute;tbol en el otro lado del Atl&aacute;ntico.
    </p><p class="article-text">
        Y, no obstante, la declaraci&oacute;n de May toca una fibra profunda. Contiene una verdad esencial: el desde&ntilde;o que dice mucho acerca de c&oacute;mo, nosotros, la &eacute;lite financiera, pol&iacute;tica y tecnocr&aacute;tica del mundo, nos distanciamos de nuestros compatriotas y perdimos su confianza.
    </p><p class="article-text">
        Comience primero revisando el verdadero significado de la palabra &ldquo;ciudadano&rdquo;. El Diccionario Oxford de ingl&eacute;s <a href="https://en.oxforddictionaries.com/definition/citizen" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">define</a> la palabra como &ldquo;una persona o sujeto legalmente reconocido de un Estado o de un territorio aut&oacute;nomo (Commonwealth)&rdquo;. Por lo tanto, la ciudadan&iacute;a supone una forma de gobierno establecida &ndash;&ldquo;un Estado o un Commonwealth&rdquo;&ndash; de los cuales una persona es miembro. Los pa&iacute;ses tienen tales formas de gobierno; el mundo no las tiene.
    </p><p class="article-text">
        Los defensores de la ciudadan&iacute;a global reconocen r&aacute;pidamente que no tienen un significado literal en mente. Ellos piensan en sentido figurado. Argumentan que las revoluciones tecnol&oacute;gicas en las comunicaciones y la globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica han reunido a ciudadanos de diferentes pa&iacute;ses. El mundo se ha encogido, y debemos actuar teniendo en cuenta las implicaciones globales. Y, adem&aacute;s, todos tenemos identidades m&uacute;ltiples y superpuestas. La ciudadan&iacute;a global no excluye &ndash;y no es necesario que excluya&ndash; las responsabilidades municipales o nacionales.
    </p><p class="article-text">
        Hasta este punto, todo muy justo y muy bien dicho. Pero, &iquest;qu&eacute; es lo que realmente hacen los ciudadanos globales?
    </p><p class="article-text">
        La ciudadan&iacute;a real implica interactuar y deliberar con otros ciudadanos en una comunidad pol&iacute;tica compartida. Significa que los responsables de la toma de decisiones deben rendir cuentas y participar en la pol&iacute;tica para dar forma a los resultados de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. En el proceso, mis ideas acerca de los fines y medios deseables se confrontan y se ponen a prueba frente a las ideas de mis conciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        Los ciudadanos globales no tienen derechos o responsabilidades similares. Nadie es responsable ante ellos, y no hay nadie ante quien deban justificar lo que ellos hacen. En el mejor de los casos, forman parte de comunidades de personas con pensamientos afines, quienes se encuentran en otros pa&iacute;ses. Sus contrapartes no son ciudadanos en todas partes, sino que se autodenominan &ldquo;ciudadanos globales&rdquo; en otros pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, los ciudadanos globales tienen acceso a sus sistemas pol&iacute;ticos nacionales para impulsar sus ideas. Pero, los representantes pol&iacute;ticos son elegidos para promover los intereses de las personas que los eligieron para que desempe&ntilde;en sus cargos. Los gobiernos nacionales est&aacute;n destinados a velar por los intereses nacionales, y en esto tienen toda la raz&oacute;n. Esto no excluye la posibilidad de que los ciudadanos que constituyen estos pa&iacute;ses puedan actuar con un inter&eacute;s propio m&aacute;s iluminado, tomando en cuenta las consecuencias que acarrean las medidas nacionales para otros en el exterior.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;qu&eacute; sucede cuando el bienestar de los residentes locales entra en conflicto con el bienestar de los extranjeros &ndash; como <a href="http://drodrik.scholar.harvard.edu/publications/global-equality-enemy-national-equality" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ocurre a menudo</a>? &iquest;No es el desprecio de sus compatriotas en tales situaciones lo que, precisamente, da a las llamadas &eacute;lites cosmopolitas su mala fama?
    </p><p class="article-text">
        Los ciudadanos globales temen que los intereses de los bienes comunes globales puedan verse perjudicados cuando cada gobierno persigue su propio inter&eacute;s estrecho. &Eacute;sta es ciertamente una preocupaci&oacute;n con temas de bienes comunes que son verdaderamente globales, tales como el cambio clim&aacute;tico o las pandemias. Pero, en la mayor&iacute;a de las &aacute;reas econ&oacute;micas &ndash;impuestos, pol&iacute;tica comercial, estabilidad financiera, gesti&oacute;n fiscal y monetaria&ndash; lo que tiene sentido desde una perspectiva global tambi&eacute;n <a href="https://www.project-syndicate.org/commentary/global-governance-false-economic-promise-by-dani-rodrik-2016-08?barrier=accessreg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tiene sentido</a> desde una perspectiva nacional. La econom&iacute;a ense&ntilde;a que los pa&iacute;ses deben mantener las fronteras econ&oacute;micas abiertas, regulaciones prudenciales s&oacute;lidas y pol&iacute;ticas de pleno empleo, no porque &eacute;stas sean buenas para otros pa&iacute;ses, sino porque sirven para ampliar el tama&ntilde;o del pastel econ&oacute;mico nacional.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, realmente s&iacute; ocurren fallas de pol&iacute;ticas &ndash;por ejemplo, el proteccionismo&ndash; en todas estas &aacute;reas. Sin embargo, esto refleja una gobernanza nacional deficiente, no una falta de cosmopolitismo. Esto ocurre ya sea debido a la incapacidad que tienen las &eacute;lites que formulan pol&iacute;ticas en cuanto a convencer a los electores nacionales de los beneficios de la alternativa, u ocurre por su falta de voluntad para hacer ajustes con el fin de garantizar que realmente todos se beneficien.
    </p><p class="article-text">
        Esconderse detr&aacute;s del cosmopolitismo en tales instancias &ndash;cuando se impulsan acuerdos comerciales, por ejemplo&ndash; es un sustituto deficiente para ganar batallas pol&iacute;ticas por sus propios m&eacute;ritos. Y, deval&uacute;a la moneda del cosmopolitismo cuando verdaderamente la necesitamos, como por ejemplo en el caso de  la lucha contra el calentamiento global.
    </p><p class="article-text">
        Pocos se han explayado sobre el tema de la tensi&oacute;n entre nuestras diversas identidades &ndash;locales, nacionales, globales&ndash; como tan perspicazmente lo ha hecho el fil&oacute;sofo <a href="http://www.bbc.co.uk/programmes/articles/2sM4D6LTTVlFZhbMpmfYmx6/kwame-anthony-appiah" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Kwame Anthony Appiah</a>. En esta era de &ldquo;desaf&iacute;os planetarios e interconexi&oacute;n entre pa&iacute;ses&rdquo;, &eacute;l <a href="http://www.bbc.com/news/uk-politics-37788717" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escribi&oacute;</a> en respuesta a la declaraci&oacute;n de May: &ldquo;Nunca antes ha habido una mayor necesidad de tener un sentido de un destino humano compartido&rdquo;. Es muy dif&iacute;cil estar en desacuerdo con esto.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, los cosmopolitas se encuentran a menudo en la situaci&oacute;n del personaje de <em>Los hermanos Karamazov</em> de Fiodor Dostoievski quien <a href="https://books.google.es/books?id=SFrNDQAAQBAJ&amp;pg=RA1-PT2902&amp;lpg=RA1-PT2902&amp;dq=Fyodor+Dostoyevsky+%E2%80%9CThe+more+I+love+humanity+in+general+the+less+I+love+man+in+particular.%22&amp;source=bl&amp;ots=IDPfbgCZCC&amp;sig=QdbNiOLlJ03SJOvX5Qbiv2qrOvA&amp;hl=en&amp;sa=X&amp;redir_esc=y#v=onepage&amp;q=Fyodor%20Dostoyevsky%20%E2%80%9CThe%20more%20I%20love%20humanity%20in%20general%20the%20less%20I%20love%20man%20in%20particular.%22&amp;f=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">descubre</a> que cuanto m&aacute;s ama a la humanidad en general, menos ama a las personas en particular. Los ciudadanos globales deben tener cuidado de que sus altas y nobles metas no se conviertan en una excusa para huir de sus deberes para con sus compatriotas.
    </p><p class="article-text">
        Tenemos que vivir en el mundo que tenemos, con todas sus divisiones pol&iacute;ticas, y no en el mundo que desear&iacute;amos tener. La mejor manera de servir a los intereses globales es cumplir con nuestras responsabilidades dentro de las instituciones pol&iacute;ticas que s&iacute; tienen importancia: estas son aquellas que s&iacute; existen.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Traducci&oacute;n del ingl&eacute;s: Roc&iacute;o L. Barrientos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>Dani Rodrik es profesor de Econom&iacute;a Pol&iacute;tica en la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de la Universidad de Harvard y autor de 'Economics Rules: The Rights and Wrongs of the Dismal Science'.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Copyright: Project Syndicate, 2017.</em><a href="http://www.project-syndicate.org" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Project Syndicate</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Dani Rodrik]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ciudadanos-globales-huidores-nacionales_129_3585764.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Feb 2017 18:23:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ciudadanos globales, fugitivos nacionales]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Theresa May]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La deficiente política industrial de Trump]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/deficiente-politica-industrial-trump_129_3643309.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/150f28d5-c624-4a41-ade3-046bb22b4412_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cabe esperar que la política industrial del Gobierno de Trump oscile entre el amiguismo y la intimidación. Puede que algunos se beneficien, pero hará muy poco por la abrumadora mayoría de los trabajadores estadounidenses o la economía como un todo</p></div><p class="article-text">
        Donald Trump, presidente electo de Estados Unidos, todav&iacute;a no asume el mando, pero desde su sorpresiva victoria de noviembre su deficiente estilo de pol&iacute;tica industrial ha estado a la vista de todos.
    </p><p class="article-text">
        Apenas pasaron unas semanas y Trump ya hab&iacute;a reclamado una victoria. Mediante una mezcla de incentivos e intimidaciones logr&oacute; que la empresa de calefacci&oacute;n y refrigeraci&oacute;n <a href="https://www.nytimes.com/2016/12/01/business/economy/trump-carrier-pence-jobs.html?_r=0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carrier</a> mantuviera algunas de sus operaciones en Indiana, &ldquo;salvando&rdquo; cerca de mil empleos de ciudadanos estadounidenses. Visit&oacute; tras ello la planta de Carrier y, desde all&iacute;, advirti&oacute; a otras firmas estadounidenses que les impondr&iacute;a fuertes grav&aacute;menes si trasladaban sus plantas al exterior para reimportar sus productos desde ellas.
    </p><p class="article-text">
        Su cuenta de Twitter ha abundado en comentarios del mismo tipo. Se ha puesto la medalla por la <a href="https://www.washingtonpost.com/news/wonk/wp/2016/11/18/the-real-story-behind-that-exaggerated-tweet-from-donald-trump-about-ford/?utm_term=.199802020b98" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">decisi&oacute;n de Ford</a> de mantener en Kentucky una planta del modelo Lincoln, en lugar de abrirla en M&eacute;xico. Ha amenazado a <a href="http://www.cbsnews.com/news/trump-tweet-targets-gms-mexican-production/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">General Motors</a> con aplicar aranceles de importaci&oacute;n si sigue importando Chevrolet Cruzes desde M&eacute;xico en vez de fabricarlos en Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n ha atacado a empresas contratistas de defensa por sus sobrecostes, reprendiendo a los gigantes aeroespaciales <a href="http://fortune.com/2016/12/06/donald-trump-tweet-boeing-air-force-one/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Boeing</a> y <a href="http://www.politico.com/story/2016/12/trump-boeing-lockheed-martin-tweet-232939" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lockheed Martin</a> en diversas ocasiones por producir aviones demasiado caros.
    </p><p class="article-text">
        El estilo de las pol&iacute;ticas de Trump representa una gran ruptura con respecto al de sus predecesores. Es altamente personalista y temperamental. Depende de amenazas e intimidaciones. Tiende a las fanfarronadas, la exageraci&oacute;n y las mentiras sobre acontecimientos reales. Es una especie de espect&aacute;culo p&uacute;blico que tiene Twitter como escenario y corroe profundamente las normas democr&aacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Los economistas tienden a recomendar una relaci&oacute;n de independencia entre los gobiernos y las empresas. Se supone que los funcionarios p&uacute;blicos deben evitar tener v&iacute;nculos con las firmas privadas para no caer bajo sospechas de corrupci&oacute;n o favoritismos. Es un principio importante en Estados Unidos que se viola m&aacute;s a menudo de lo que se observa. Un ejemplo evidente es la innegable influencia sobre el gobierno estadounidense de los grandes magnates financieros en las &uacute;ltimas tres d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        Y, sin embargo, tras muchos de los &eacute;xitos de Estados Unidos hay estrechos v&iacute;nculos de colaboraci&oacute;n entre empresas y el gobierno. La historia del desarrollo econ&oacute;mico de EEUU est&aacute; marcada por asociaciones y alianzas pragm&aacute;ticas entre los sectores p&uacute;blico y privado, m&aacute;s que por reglas r&iacute;gidas y separaci&oacute;n de esferas. Como nos han recordado los economistas y analistas financieros con perspectiva historicista como <a href="https://www.harpercollins.com/9780062097729/land-of-promise" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Michael Lind</a>, <a href="https://hbr.org/product/concrete-economics-the-hamilton-approach-to-economic-growth-and-policy/11357-HBK-ENG" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Stephen Cohen y Brad DeLong</a>, Estados Unidos es heredero de una tradici&oacute;n 'hamiltoniana' en que el gobierno federal proporciona la inversi&oacute;n, la infraestructura, la financiaci&oacute;n y otros apoyos que requiere la empresa privada.
    </p><p class="article-text">
        La innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica estadounidense debe tanto a programas estatales espec&iacute;ficos, como las compras p&uacute;blicas o la ayuda crediticia, como a la habilidad de sus inventores y emprendedores. Como hace notar el profesor de la Escuela de Negocios de Harvard <a href="http://www.lse.ac.uk/researchAndExpertise/units/growthCommission/documents/pdf/contributions/lseGC_lerner_boulevard.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Josh Lerner</a>, algunas de las compa&ntilde;&iacute;as tecnol&oacute;gicas m&aacute;s din&aacute;micas de Estados Unidos, como Apple e Intel, recibieron apoyo financiero del gobierno antes de pasar a transarse en la bolsa. El fabricante de coches el&eacute;ctricos Tesla se benefici&oacute; del mismo programa p&uacute;blico de garant&iacute;as crediticias que Solyndra, la compa&ntilde;&iacute;a de paneles solares que quebr&oacute; en 2011 en un espectacular colapso p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Como ilustra el ejemplo de Solyndra, muchas iniciativas p&uacute;blicas fracasan, pero la prueba &uacute;ltima es si la rentabilidad social de la cartera sobre la que se invierte es positiva, considerando como un todo los &eacute;xitos y los fracasos. Las evaluaciones as&iacute; de generales tienden a ser escasas, pero un<a href="https://www.nap.edu/catalog/10165/energy-research-at-doe-was-it-worth-it-energy-efficiency" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> an&aacute;lisis </a>determin&oacute; que los programas estadounidenses destinados a mejorar la eficiencia energ&eacute;tica hab&iacute;an producido beneficios netos positivos. Es interesante notar que la mayor parte de los beneficios se pod&iacute;an atribuir a tres proyectos relativamente modestos.
    </p><p class="article-text">
        Los soci&oacute;logos Fred Block y Matthew Keller han proporcionado el que es quiz&aacute;s el mejor an&aacute;lisis del &ldquo;estado desarrollista&rdquo; de EEUU, una realidad que, seg&uacute;n se&ntilde;alan, ha sido ocultada por la ideolog&iacute;a fundamentalista de mercado predominante. Block y Keller <a href="http://technologygovernance.eu/files/main/2011051801183232.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">describen</a> c&oacute;mo una &ldquo;red descentralizada de laboratorios con financiaci&oacute;n p&uacute;blica&rdquo; y una &ldquo;sopa de siglas&rdquo; de iniciativas de financiaci&oacute;n, como el programa de <a href="https://www.sbir.gov/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Investigaci&oacute;n para la Innovaci&oacute;n en la Peque&ntilde;a Empresa </a>(SBIR), colaboran con las firmas privadas y las ayudan a comercializar sus productos. Tanto ellos como sus colegas han documentado el amplio papel de los gobiernos federal y estatal en apoyo de las redes colaborativas sobre las que se basa la innovaci&oacute;n, ya sea en los &aacute;mbitos de la biotecnolog&iacute;a, las tecnolog&iacute;as ecol&oacute;gicas o la nanotecnolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, esas pol&iacute;ticas industriales basadas en una estrecha colaboraci&oacute;n y coordinaci&oacute;n entre los sectores p&uacute;blico y privado han sido el sello distintivo de la formulaci&oacute;n de pol&iacute;ticas del Este asi&aacute;tico. Es dif&iacute;cil imaginar la transformaci&oacute;n de China en una potencia manufacturera (y el &eacute;xito concomitante de su modelo exportador) sin la ayuda y gu&iacute;a del gobierno chino. No deja de ser ir&oacute;nico el que la misma gente que ensalza el modo en el que China se ha beneficiado de la globalizaci&oacute;n sienta alarma por la posibilidad de que el gobierno estadounidense copie el enfoque chino y apoye expl&iacute;citamente las pol&iacute;ticas industriales.
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de China, por supuesto que Estados Unidos pretende ser una democracia, y en ella las pol&iacute;ticas industriales exigen transparencia, rendici&oacute;n de cuentas e institucionalizaci&oacute;n. Es necesario calibrar cuidadosamente la relaci&oacute;n entre el gobierno y las firmas privadas. Las agencias de gobierno deben ser lo suficientemente cercanas a las empresas privadas como para obtener la informaci&oacute;n necesaria acerca de las realidades tecnol&oacute;gicas y de mercado en la pr&aacute;ctica. Por ejemplo, &iquest;cu&aacute;les son las razones fundamentales de la p&eacute;rdida de empleos de manufactura en el sector automotor y qu&eacute; pueden hacer los gobiernos para ayudar, si es que pueden hacer algo? Pero no pueden acercarse tanto a las firmas privadas como para acabar a sueldo de ellas o, en el otro extremo, simplemente ordenarles qu&eacute; hacer.
    </p><p class="article-text">
        Y all&iacute; es donde a pol&iacute;tica industrial 'a la Trump' no pasa la prueba. Por una parte, sus nombramientos en cargos econ&oacute;micos clave indican que tiene pocas intenciones de cortar los lazos del gobierno con Wall Street y las grandes finanzas. Por otra parte, su formulaci&oacute;n de pol&iacute;ticas a golpe de tuits sugiere que no le interesa mucho desarrollar el di&aacute;logo institucionalizado, con todas las salvaguardas necesarias, que requiere una pol&iacute;tica industrial s&oacute;lida.
    </p><p class="article-text">
        Esto significa que cabe esperar que la pol&iacute;tica industrial del gobierno de Trump oscile entre el amiguismo y la intimidaci&oacute;n. Puede que algunos se beneficien, pero har&aacute; muy poco por la abrumadora mayor&iacute;a de los trabajadores estadounidenses o la econom&iacute;a como un todo.
    </p><p class="article-text">
        __
    </p><p class="article-text">
        Dani Rodrik, Profesor de Econom&iacute;a Pol&iacute;tica en la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de la Universidad de Harvard, es autor de<a href="http://books.wwnorton.com/books/Economics-Rules/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> 'Las leyes de la econom&iacute;a: Aciertos y errores de una ciencia en entredicho'.</a>
    </p><p class="article-text">
        <em>Traducido del ingl&eacute;s por David Mel&eacute;ndez Tormen</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Copyright: Project Syndicate, 2017.</em><a href="http://www.project-syndicate.org" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Project Syndicate</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Dani Rodrik]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/deficiente-politica-industrial-trump_129_3643309.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Jan 2017 20:02:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La deficiente política industrial de Trump]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,Ford]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No hay que llorar por la muerte de los acuerdos comerciales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/llorar-muerte-acuerdos-comerciales_129_3686271.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0b0d9300-ab71-4302-9431-b1790032eca6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No hay que llorar por la muerte de los acuerdos comerciales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los acuerdos comerciales más nuevos incorporan reglas que están esencialmente destinadas a generar y preservar las ganancias de las instituciones financieras y las empresas multinacionales a expensas de otros objetivos políticos legítimos</p></div><p class="article-text">
        Las siete d&eacute;cadas que transcurrieron desde el fin de la Segunda Guerra Mundial fueron una era de acuerdos comerciales. Las principales econom&iacute;as del mundo estuvieron en un estado perpetuo de negociaciones sobre comercio y concluyeron dos acuerdos multilaterales importantes a nivel global: el Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio (GATT, por su sigla en ingl&eacute;s) y el tratado que estableci&oacute; la Organizaci&oacute;n Mundial de Comercio. Por otra parte, se firmaron m&aacute;s de 500 acuerdos comerciales bilaterales y regionales &ndash;la gran mayor&iacute;a de ellos desde que la OMC reemplaz&oacute; al GATT en 1995&ndash;.
    </p><p class="article-text">
        Las revueltas populistas de 2016 casi con certeza pondr&aacute;n fin a esta actividad fren&eacute;tica de firma de acuerdos. Si bien los pa&iacute;ses en desarrollo pueden aspirar a implementar acuerdos comerciales m&aacute;s peque&ntilde;os, los dos principales acuerdos sobre la mesa, el Acuerdo Transpac&iacute;fico de Cooperaci&oacute;n Econ&oacute;mica (TPP, por su sigla en ingl&eacute;s) y la Asociaci&oacute;n Transatl&aacute;ntica para el Comercio y la Inversi&oacute;n (ATCI), est&aacute;n pr&aacute;cticamente muertos tras la elecci&oacute;n de Donald Trump como presidente de Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        No deber&iacute;amos lamentar su muerte.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; prop&oacute;sito tienen realmente los acuerdos comerciales? La respuesta parecer&iacute;a obvia: los pa&iacute;ses negocian acuerdos comerciales para alcanzar un comercio m&aacute;s libre. Pero la realidad es considerablemente m&aacute;s compleja. No es s&oacute;lo que los acuerdos comerciales de hoy se extienden a muchas otras &aacute;reas de pol&iacute;ticas, como la salud y las regulaciones sobre seguridad, las patentes y los derechos de propiedad intelectual, las regulaciones para cuentas de capital y los derechos de los inversores. Tampoco resulta claro si realmente tienen mucho que ver con el libre comercio.
    </p><p class="article-text">
        La argumentaci&oacute;n econ&oacute;mica est&aacute;ndar para el comercio es dom&eacute;stica. Habr&aacute; ganadores y perdedores, pero la liberalizaci&oacute;n comercial agranda el tama&ntilde;o de la torta econ&oacute;mica en casa. El comercio es bueno para nosotros y deber&iacute;amos eliminar cualquier impedimento por nuestro propio bien &ndash;no para ayudar a otros pa&iacute;ses&ndash;. De modo que el comercio abierto no requiere ning&uacute;n cosmopolitanismo; s&oacute;lo precisa los ajustes dom&eacute;sticos necesarios para asegurar que todos los grupos (o por lo menos los pol&iacute;ticamente poderosos) puedan participar en los beneficios generales.
    </p><p class="article-text">
        Para las econom&iacute;as que son peque&ntilde;as en los mercados mundiales, la historia termina aqu&iacute;. No tienen ninguna necesidad de acuerdos comerciales, porque el libre comercio, para empezar, los favorece (y no tienen poder de negociaci&oacute;n frente a los pa&iacute;ses m&aacute;s grandes).
    </p><p class="article-text">
        Los economistas ven una justificaci&oacute;n para los acuerdos comerciales en los pa&iacute;ses grandes porque esos estados pueden manipular sus t&eacute;rminos de comercio &ndash;los precios mundiales de los bienes que exportan e importan&ndash;. Por ejemplo, al imponer un arancel a las importaciones, digamos, de acero, Estados Unidos puede reducir los precios a los que los productores chinos pueden vender sus productos. O, al gravar las exportaciones de aviones, Estados Unidos puede aumentar los precios que los extranjeros tienen que pagar. Un acuerdo comercial que proh&iacute;ba estas pol&iacute;ticas proteccionistas puede ser &uacute;til para todos los pa&iacute;ses porque, de no existir, todos podr&iacute;an terminar colectivamente perjudicados.
    </p><p class="article-text">
        Pero es dif&iacute;cil cuadrar este razonamiento con lo que sucede con los acuerdos comerciales reales. Aunque Estados Unidos imponga aranceles a las importaciones de acero chino (y muchos otros productos), el motivo no parece ser reducir el precio mundial del acero. Librado a sus propios medios, Estados Unidos preferir&iacute;a subsidiar las exportaciones de Boeing &ndash;como lo ha hecho a menudo&ndash; que gravarlas. Por cierto, las reglas de la OMC proh&iacute;ben los subsidios a las exportaciones &ndash;que, en t&eacute;rminos econ&oacute;micos, son pol&iacute;ticas que benefician a todos&ndash; sin aplicar restricciones directas a los impuestos a las exportaciones.
    </p><p class="article-text">
        De manera que la econom&iacute;a no nos ayuda mucho a entender los acuerdos comerciales. La pol&iacute;tica parece un camino m&aacute;s alentador: las pol&iacute;ticas comerciales de Estados Unidos en materia de acero y aviones probablemente encuentren una mejor explicaci&oacute;n en el deseo de los responsables de las pol&iacute;ticas de ayudar a esas industrias espec&iacute;ficas &ndash;que tienen una fuerte presencia lobista en Washington&ndash; que en sus consecuencias econ&oacute;micas generales.
    </p><p class="article-text">
        Los acuerdos comerciales, suelen decir quienes los proponen, pueden ayudar a controlar este tipo de pol&iacute;ticas ineficientes haciendo que a los gobiernos les resulte m&aacute;s dif&iacute;cil dispensar favores especiales a industrias con conexiones pol&iacute;ticas. Pero este argumento tiene un punto ciego. Si las pol&iacute;ticas comerciales est&aacute;n esencialmente dise&ntilde;adas por el lobby pol&iacute;tico, &iquest;acaso las negociaciones de comercio internacional no estar&iacute;an tambi&eacute;n a merced de estos mismos lobbies? &iquest;Y pueden las reglas comerciales redactadas por una combinaci&oacute;n de lobbies dom&eacute;sticos y extranjeros, en lugar de s&oacute;lo lobbies dom&eacute;sticos, garantizar un mejor resultado?
    </p><p class="article-text">
        Sin duda, los lobbies dom&eacute;sticos tal vez no obtengan todo lo que quieren cuando tienen que lidiar con lobbies extranjeros. Una vez m&aacute;s, los intereses comunes entre los grupos industriales de diferentes pa&iacute;ses pueden derivar en pol&iacute;ticas que consagran la captaci&oacute;n de renta a nivel global.
    </p><p class="article-text">
        Cuando los acuerdos comerciales giraban en gran medida alrededor de los aranceles a las importaciones, el intercambio negociado de acceso a los mercados en general produc&iacute;a menores barreras a las importaciones &ndash;un ejemplo de los beneficios de los lobbies que act&uacute;an como contrapesos mutuos&ndash;. Pero tambi&eacute;n existen muchos ejemplos de connivencia internacional entre intereses especiales. La prohibici&oacute;n de la OMC a los subsidios a las exportaciones no tiene una explicaci&oacute;n econ&oacute;mica real, como ya dije anteriormente. Las reglas sobre <em>anti-dumping</em> tambi&eacute;n son expl&iacute;citamente proteccionistas en su intenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Estos casos perversos han proliferado m&aacute;s recientemente. Los acuerdos comerciales m&aacute;s nuevos incorporan reglas sobre &ldquo;propiedad intelectual&rdquo;, flujos de capital y protecciones a la inversi&oacute;n que est&aacute;n esencialmente destinadas a generar y preservar las ganancias de las instituciones financieras y las empresas multinacionales a expensas de otros objetivos pol&iacute;ticos leg&iacute;timos. Estas reglas ofrecen protecciones especiales a los inversores extranjeros que suelen entrar en conflicto con regulaciones sobre salud p&uacute;blica o medio ambiente. Hacen que a los pa&iacute;ses en desarrollo les resulte m&aacute;s dif&iacute;cil acceder a la tecnolog&iacute;a, gestionar los flujos de capital vol&aacute;tiles y diversificar sus econom&iacute;as a trav&eacute;s de pol&iacute;ticas industriales.
    </p><p class="article-text">
        Las pol&iacute;ticas comerciales impulsadas por un lobby pol&iacute;tico e intereses especiales dom&eacute;sticos son pol&iacute;ticas proteccionistas. Pueden tener consecuencias proteccionistas, pero ese no es su motivo. Reflejan asimetr&iacute;as de poder y fallas pol&iacute;ticas al interior de las sociedades. Los acuerdos comerciales internacionales pueden contribuir s&oacute;lo de manera limitada a remediar estas fallas pol&iacute;ticas dom&eacute;sticas, y a veces las agravan. Para abordar las pol&iacute;ticas proteccionistas hace falta mejorar la gobernnacia dom&eacute;stica, no establecer reglas internacionales.
    </p><p class="article-text">
        Tengamos esto en mente cuando lamentamos la muerte de la era de los acuerdos comerciales. Si administramos bien nuestras propias econom&iacute;as, los nuevos acuerdos comerciales ser&aacute;n esencialmente redundantes.
    </p><p class="article-text">
        __
    </p><p class="article-text">
        <em>Dani Rodrik, profesor de Econom&iacute;a Pol&iacute;tica en la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de la Universidad de Harvard, es el autor de Economics Rules: The Rights and Wrongs of the Dismal Science.</em><strong>Dani Rodrik</strong><a href="http://books.wwnorton.com/books/Economics-Rules/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Economics Rules: The Rights and Wrongs of the Dismal Science</a>
    </p><p class="article-text">
        Copyright: <a href="http://www.project-syndicate.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Project Syndicate</a>, 2016.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Dani Rodrik]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/llorar-muerte-acuerdos-comerciales_129_3686271.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Dec 2016 19:05:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No hay que llorar por la muerte de los acuerdos comerciales]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[TTIP - Tratado Transatlántico de Comercio e Inversión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Conversaciones honestas sobre comercio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/conversaciones-honestas-comercio_129_3727015.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/72c7a849-b615-4466-8650-e224573194ae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Conversaciones honestas sobre comercio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ya hace mucho tiempo que existe una regla tácita de compromiso público para los economistas según la cual deben defender el comercio y no reparar demasiado en la letra pequeña</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Los economistas son en parte responsables de la abrumadora victoria de Donald Trump en la elecci&oacute;n presidencial de Estados Unidos? Aunque no hubieran podido frenar a Trump, los economistas habr&iacute;an tenido un mayor impacto en el debate p&uacute;blico si se hubieran ce&ntilde;ido m&aacute;s a la ense&ntilde;anza de su disciplina, en lugar de aliarse con los promotores de la globalizaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando mi libro <em>&iquest;La globalizaci&oacute;n ha ido demasiado lejos?</em> fue a imprenta hace casi dos d&eacute;cadas, me puse en contacto con un economista muy conocido para pedirle que escribiera un comentario en la contratapa. En el libro yo dec&iacute;a que, en ausencia de una respuesta gubernamental m&aacute;s concertada, un exceso de globalizaci&oacute;n agravar&iacute;a las divisiones sociales, exacerbar&iacute;a los problemas de distribuci&oacute;n y minar&iacute;a los acuerdos sociales nacionales &ndash;argumentos que, desde entonces, se han vuelto moneda corriente&ndash;.
    </p><p class="article-text">
        El economista puso reparos. Dijo que, en realidad, no estaba en desacuerdo con ninguno de los an&aacute;lisis, pero que ten&iacute;a miedo de que mi libro ofreciera &ldquo;munici&oacute;n para los b&aacute;rbaros&rdquo;. Los proteccionistas se servir&iacute;an de los argumentos del libro sobre los aspectos negativos de la globalizaci&oacute;n para justificar su agenda estrecha y ego&iacute;sta.
    </p><p class="article-text">
        Es una reacci&oacute;n que todav&iacute;a recibo de mis colegas economistas. Uno de ellos levant&oacute; la mano dubitativamente despu&eacute;s de una conversaci&oacute;n y pregunt&oacute;: &iquest;no te preocupa que se haga abuso de tus argumentos y terminen favoreciendo a los demagogos y populistas que est&aacute;s denunciando?
    </p><p class="article-text">
        Siempre existe el riesgo de que aquellos con quienes disentimos se apropien de nuestros argumentos en el debate p&uacute;blico. Pero nunca entend&iacute; por qu&eacute; muchos economistas creen que esto implica tener que torcer nuestro razonamiento sobre el comercio en una direcci&oacute;n determinada. La premisa impl&iacute;cita parece ser que s&oacute;lo hay b&aacute;rbaros en uno de los lados del debate comercial. Aparentemente, aquellos que se quejan de las reglas de la Organizaci&oacute;n Mundial de Comercio o de los acuerdos comerciales son proteccionistas desagradables, mientras que quienes los respaldan siempre est&aacute;n del lado de los &aacute;ngeles.
    </p><p class="article-text">
        En verdad, muchos entusiastas del comercio tambi&eacute;n est&aacute;n motivados por sus propias agendas estrechas y ego&iacute;stas. Las compa&ntilde;&iacute;as farmac&eacute;uticas que defienden reglas sobre patentes m&aacute;s estrictas, los bancos que presionan por un acceso sin restricciones a los mercados extranjeros o las multinacionales que solicitan tribunales de arbitraje especiales no tienen una mayor consideraci&oacute;n por el inter&eacute;s p&uacute;blico que los proteccionistas. De manera que cuando los economistas matizan sus argumentos, en efecto est&aacute;n favoreciendo a un grupo de b&aacute;rbaros por sobre otro.
    </p><p class="article-text">
        Ya hace mucho tiempo que existe una regla t&aacute;cita de compromiso p&uacute;blico para los economistas seg&uacute;n la cual deben defender el comercio y no reparar demasiado en la letra peque&ntilde;a. Esto ha generado una situaci&oacute;n curiosa. Los modelos est&aacute;ndar de comercio con los cuales trabajan los economistas normalmente tienen fuertes efectos distributivos: las p&eacute;rdidas de ingresos de ciertos grupos de productores o categor&iacute;as de trabajadores son la otra cara de los &ldquo;r&eacute;ditos del comercio&rdquo;. Y los economistas hace mucho que saben que las fallas del mercado &ndash;incluidos el mal funcionamiento de los mercados laborales, las imperfecciones del mercado de cr&eacute;dito, las externalidades del conocimiento o ambientales y los monopolios&ndash; pueden interferir en la obtenci&oacute;n de esos r&eacute;ditos.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n saben que los beneficios econ&oacute;micos de los acuerdos comerciales que atraviesan las fronteras para dar forma a regulaciones nacionales &ndash;como sucede con el endurecimiento de las reglas sobre patentes o la coordinaci&oacute;n de los requerimientos de salud y seguridad&ndash; son esencialmente ambiguos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, se puede contar con que los economistas repitan como loros las maravillas de la ventaja comparativa y del libre comercio cada vez que se hable de acuerdos comerciales. Recurrentemente han minimizado los temores en materia distributiva, aunque hoy resulte evidente que el impacto distributivo de, por ejemplo, el Acuerdo de Libre Comercio de Am&eacute;rica del Norte o el ingreso de China a la Organizaci&oacute;n Mundial de Comercio fueron importantes para las comunidades m&aacute;s directamente afectadas en Estados Unidos. Sobreestimaron la magnitud de las ganancias agregadas a partir de los acuerdos comerciales, aunque esas ganancias han sido relativamente peque&ntilde;as desde por lo menos los a&ntilde;os 1990. Han respaldado la propaganda que retrata los acuerdos comerciales de hoy como &ldquo;acuerdos de libre comercio&rdquo;, aunque Adam Smith y David Ricardo se revolcar&iacute;an en sus tumbas si leyeran el Acuerdo Transpac&iacute;fico.
    </p><p class="article-text">
        Esta reticencia a ser honestos respecto del comercio les ha costado a los economistas su credibilidad ante la poblaci&oacute;n. Peor a&uacute;n, ha alimentado los argumentos de sus oponentes. La incapacidad de los economistas de ofrecer un panorama completo sobre el comercio, con todas las distinciones y advertencias necesarias, ha hecho que resultara m&aacute;s f&aacute;cil embadurnar al comercio, muchas veces equivocadamente, con todo tipo de efectos adversos.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, a pesar de todo lo que puede haber contribuido el comercio a la creciente desigualdad, es s&oacute;lo un factor que contribuye a esa tendencia amplia &ndash;y, con toda probabilidad, un factor menor, comparado con la tecnolog&iacute;a&ndash;. Si los economistas hubieran sido m&aacute;s directos respecto al lado negativo del comercio, podr&iacute;an haber tenido mayor credibilidad como actores honestos en este debate.
    </p><p class="article-text">
        De la misma manera, podr&iacute;amos haber tenido una discusi&oacute;n p&uacute;blica m&aacute;s informada sobre el <em>dumping</em> social si los economistas hubieran estado dispuestos a admitir que las importaciones provenientes de pa&iacute;ses donde los derechos laborales no est&aacute;n protegidos efectivamente plantean cuestiones serias sobre la justicia distributiva. Se podr&iacute;a haber hecho una distinci&oacute;n entre aquellos casos donde los salarios bajos en pa&iacute;ses pobres reflejan una baja productividad y aquellos casos donde se registran violaciones genuinas de los derechos. Y el grueso del comercio que no plantea este tipo de temores podr&iacute;a haber estado mejor aislado de las acusaciones de &ldquo;comercio injusto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Del mismo modo, si los economistas hubieran escuchado a sus cr&iacute;ticos que advert&iacute;an sobre la manipulaci&oacute;n de la moneda, los desequilibrios comerciales y las p&eacute;rdidas de empleos, en lugar de apegarse a modelos que ignoraban esos problemas, podr&iacute;an haber estado en una mejor posici&oacute;n para contrarrestar los argumentos exagerados sobre el impacto adverso de los acuerdos comerciales en el empleo.
    </p><p class="article-text">
        En resumen, si los economistas hubieran manifestado p&uacute;blicamente los reparos, incertidumbres y escepticismo de la sala de seminarios, podr&iacute;an haberse convertido en mejores defensores de la econom&iacute;a mundial. Desafortunadamente, su celo a la hora de defender el comercio de sus enemigos result&oacute; contraproducente. Si los demagogos con sus comentarios absurdos sobre el comercio hoy est&aacute;n siendo escuchados &ndash;y, en Estados Unidos y otras partes, est&aacute;n ganando poder&ndash; al menos parte de la culpa deber&iacute;a recaer sobre los impulsores acad&eacute;micos del comercio.
    </p><p class="article-text">
        __
    </p><p class="article-text">
        <em>Dani Rodrik, profesor de Econom&iacute;a Pol&iacute;tica en la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de la Universidad de Harvard, es el autor de Economics Rules: The Rights and Wrongs of the Dismal Science.</em><strong>Dani Rodrik</strong><a href="http://books.wwnorton.com/books/Economics-Rules/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Economics Rules: The Rights and Wrongs of the Dismal Science</a>
    </p><p class="article-text">
        Copyright: <a href="http://www.project-syndicate.org" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Project Syndicate</a>, 2016.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Dani Rodrik]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/conversaciones-honestas-comercio_129_3727015.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Nov 2016 19:30:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Conversaciones honestas sobre comercio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Comercio,Donald Trump]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No es momento de fundamentalismo comercial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/momento-fundamentalismo-comercial_129_3781917.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La lección de los años 80 es que cierta reversión de la hiperglobalización no tiene por qué ser mala si sirve para mantener una economía mundial razonablemente abierta. Necesitamos un equilibrio entre autonomía nacional y globalización</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Uno de los desaf&iacute;os cruciales&rdquo; de nuestra era &ldquo;es mantener un sistema comercial internacional abierto y en expansi&oacute;n&rdquo;. Desafortunadamente, &ldquo;los principios liberales&rdquo; del sistema comercial mundial &ldquo;est&aacute;n bajo un creciente ataque&rdquo;. &ldquo;El proteccionismo se ha vuelto cada vez m&aacute;s prevaleciente&rdquo;. &ldquo;Existe un gran peligro de que el sistema se quiebre&hellip; o de que colapse en una repetici&oacute;n sombr&iacute;a de los a&ntilde;os 30&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estar&iacute;an disculpados si pensaran que estas frases fueron tomadas de una de las recientes expresiones de preocupaci&oacute;n en los medios econ&oacute;micos y financieros sobre la actual aversi&oacute;n a la globalizaci&oacute;n. En realidad, <a href="http://scholarlycommons.law.northwestern.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=1087&amp;context=njilb" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fueron escritas hace 35 a&ntilde;os</a>, en 1981.
    </p><p class="article-text">
        El problema entonces era la 'estanflaci&oacute;n' en los pa&iacute;ses avanzados y el 'cuco comercial' era Jap&oacute;n, m&aacute;s que China, que estaba al acecho &ndash;y se apropiaba&ndash; de los mercados globales. Estados Unidos y Europa hab&iacute;an respondido erigiendo barreras comerciales e imponiendo &ldquo;restricciones voluntarias a la exportaci&oacute;n&rdquo; (RVE) sobre los coches&nbsp;y el acero japoneses. Era muy com&uacute;n hablar del &ldquo;nuevo proteccionismo&rdquo; en aumento.
    </p><p class="article-text">
        Lo que sucedi&oacute; luego iba a desmentir ese pesimismo sobre el r&eacute;gimen comercial. En lugar de caer, el comercio global explot&oacute; en los a&ntilde;os 1990 y 2000, impulsado por la creaci&oacute;n de la Organizaci&oacute;n Mundial de Comercio, la proliferaci&oacute;n tanto del comercio bilateral y regional como de los acuerdos de inversi&oacute;n, y el ascenso de China. Se lanz&oacute; una nueva era de globalizaci&oacute;n &ndash;de hecho, algo m&aacute;s parecido a una <em>hiperglobalizaci&oacute;n&ndash;</em>.
    </p><p class="article-text">
        En retrospectiva, el &ldquo;nuevo proteccionismo&rdquo; de los a&ntilde;os 80 no fue una ruptura radical con el pasado. Fue m&aacute;s un caso de mantenimiento de r&eacute;gimen que de alteraci&oacute;n de r&eacute;gimen, como<a href="http://ftp.columbia.edu/itc/sipa/U6800/readings-sm/rug_ocr.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> ha escrito el polit&oacute;logo John Ruggie</a>. Las &ldquo;salvaguardas&rdquo; de las importaciones y las RVE del momento eran<em> ad hoc</em>, pero eran respuestas necesarias a los desaf&iacute;os en materia de distribuci&oacute;n y ajuste planteados por el surgimiento de nuevas relaciones comerciales.
    </p><p class="article-text">
        Los economistas y especialistas en comercio que generaron falsas alarmas en aquel momento estaban equivocados. Si los gobiernos hubieran escuchado su consejo y no hubieran respondido a sus electores, posiblemente habr&iacute;an empeorado a&uacute;n m&aacute;s las cosas. Lo que a los contempor&aacute;neos les parec&iacute;a un proteccionismo perjudicial fue, en verdad, una manera de descargar tensi&oacute;n para impedir una acumulaci&oacute;n excesiva de presi&oacute;n pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Los observadores est&aacute;n siendo igual de alarmistas sobre el ataque contra la <a href="https://www.project-syndicate.org/focal-points/anti-globalization-goes-global" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">globalizaci&oacute;n de hoy</a>? El Fondo Monetario Internacional, entre otros, ha advertido recientemente de que el crecimiento lento y el populismo podr&iacute;an llevar a un estallido de proteccionismo. &ldquo;Es de vital importancia defender las perspectivas de aumentar la integraci&oacute;n comercial&rdquo;, <a href="http://www.imf.org/en/News/Articles/2016/10/03/AM2016-NA100416-WEO" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n el economista jefe del FMI</a>, Maurice Obstfeld.
    </p><p class="article-text">
        Hasta el momento, sin embargo, hay pocas se&ntilde;ales de que los gobiernos se est&eacute;n alejando decididamente de una econom&iacute;a abierta. La web <a href="http://www.globaltradealert.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">globaltradealert.org</a>&nbsp;mantiene una base de datos de medidas proteccionistas y es una fuente frecuente para reclamos de un proteccionismo progresivo. Si hacen click en su mapa interactivo de medidas proteccionistas, ver&aacute;n una explosi&oacute;n de fuegos artificiales &ndash;c&iacute;rculos rojos en todo el mundo&ndash;. Parece alarmante hasta que uno hace click en las medidas aperturistas y descubre una cantidad comparable de c&iacute;rculos verdes.
    </p><p class="article-text">
        La diferencia esta vez es que las fuerzas pol&iacute;ticas populistas parecen mucho m&aacute;s poderosas y m&aacute;s cerca de ganar elecciones &ndash;en parte, una respuesta al estado avanzado de globalizaci&oacute;n alcanzado desde los a&ntilde;os 1980&ndash;. No hace mucho tiempo, habr&iacute;a sido inimaginable contemplar una salida como el Brexit de la Uni&oacute;n Europea o un candidato republicano en Estados Unidos que promete renegar de los acuerdos comerciales, construir un muro contra los inmigrantes mexicanos y castigar a las empresas que se trasladen <em>offshore</em>. El Estado-naci&oacute;n parece decidido a reafirmarse.
    </p><p class="article-text">
        Pero la lecci&oacute;n de los a&ntilde;os 80 es que cierta reversi&oacute;n de la <em>hiperglobalizaci&oacute;n</em> no tiene por qu&eacute; ser algo malo, siempre que sirva para mantener una econom&iacute;a mundial razonablemente abierta. <a href="http://www.nytimes.com/2016/09/18/opinion/sunday/put-globalization-to-work-for-democracies.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Como he sostenido frecuentemente</a>, necesitamos un mejor equilibrio entre autonom&iacute;a nacional y globalizaci&oacute;n. En particular, necesitamos colocar los requerimientos de la democracia liberal por delante de los del comercio internacional y la inversi&oacute;n. Un reequilibrio de esas caracter&iacute;sticas dejar&iacute;a mucho espacio para una econom&iacute;a global abierta; de hecho, la har&iacute;a posible y la sustentar&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Lo que torna peligroso a un populista como Donald Trump no son sus propuestas espec&iacute;ficas en materia de comercio. Es que no son congruentes con una visi&oacute;n coherente de c&oacute;mo Estados Unidos y una econom&iacute;a mundial abierta pueden prosperar codo con codo (tambi&eacute;n es, por supuesto, la plataforma nativista e intolerante sobre la cual est&aacute; haciendo campa&ntilde;a y con la que probablemente gobernar&iacute;a).
    </p><p class="article-text">
        El desaf&iacute;o clave que enfrentan los partidos pol&iacute;ticos tradicionales en las econom&iacute;as avanzadas hoy es dise&ntilde;ar una visi&oacute;n de esa naturaleza, junto con un discurso que eclipse a los populistas. No se les deber&iacute;a pedir a esos partidos de centro-derecha y de centro-izquierda que salven la <em>hiperglobalizaci&oacute;n</em> a toda costa. Los defensores del comercio deber&iacute;an ser comprensivos si adoptan pol&iacute;ticas poco ortodoxas para comprar respaldo pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Deber&iacute;amos ver, en cambio, si sus pol&iacute;ticas est&aacute;n impulsadas por un deseo de equidad e inclusi&oacute;n social o por impulsos nativistas y racistas; si quieren mejorar o debilitar el r&eacute;gimen de derecho y la deliberaci&oacute;n democr&aacute;tica, y si est&aacute;n intentando salvar la econom&iacute;a mundial abierta &ndash;aunque con diferentes normas b&aacute;sicas&ndash; y no minarla.
    </p><p class="article-text">
        <em>Dani Rodrik es profesor de Econom&iacute;a Pol&iacute;tica Internacional en la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de la Universidad de Harvard y autor de&nbsp;Economics Rules: The Rights and Wrongs of the Dismal Science.</em><a href="http://books.wwnorton.com/books/Economics-Rules/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Economics Rules: The Rights and Wrongs of the Dismal Science.</a>
    </p><p class="article-text">
        <em>Copyright: Project Syndicate, 2016.</em>
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.project-syndicate.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">http://www.project-syndicate.org/</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Dani Rodrik]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/momento-fundamentalismo-comercial_129_3781917.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 Oct 2016 18:16:45 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[No es momento de fundamentalismo comercial]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Globalización,Economía,Capitalismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La trágica alternativa que eligió Erdoğan]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/tragica-alternativa-eligio-erdogan_129_3831085.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Erdoğan podría haber utilizado la oportunidad de elevarse por encima de los islamistas, liberales, seglares, y las etnias kurdas para establecer un nuevo consenso político en torno a las normas democráticas. En cambio, él ha optado por profundizar las divisiones de Turquía</p></div><p class="article-text">
        Desde que el presidente de Turqu&iacute;a Recep Tayyip Erdo&#287;an gan&oacute; sus primeras elecciones generales a finales de 2002 se ha obsesionado con la idea de que el poder pod&iacute;a serle arrebatado a trav&eacute;s de un golpe de Estado. Incluso en aquel entonces ten&iacute;a buenas razones para preocuparse. En dicho momento, no era ning&uacute;n secreto que la ultra seglar clase dominante de Turqu&iacute;a, que se encontraba c&oacute;modamente instalada en las altas esferas del poder judicial y de las c&uacute;pulas militares, sent&iacute;a antipat&iacute;a por Erdo&#287;an y sus aliados pol&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        El propio Erdo&#287;an fue encarcelado por recitar una poes&iacute;a de tono religioso, lo que le impidi&oacute; tomar el cargo de inmediato cuando su agrupaci&oacute;n pol&iacute;tica, el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), asumi&oacute; el poder en noviembre del 2002. En el a&ntilde;o 2007, el Ej&eacute;rcito emiti&oacute; un pronunciamiento oponi&eacute;ndose al candidato del AKP a la presidencia &ndash;que en aquel entonces era, en gran medida, s&oacute;lo una figura decorativa&ndash;. Adem&aacute;s, en el a&ntilde;o 2008, el partido apenas se salv&oacute; de ser cerrado por el m&aacute;ximo tribunal del pa&iacute;s por llevar a cabo &ldquo;actividades anti-seglares&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los esfuerzos de la vieja guardia fueron en su mayor&iacute;a contraproducentes y s&oacute;lo sirvieron para aumentar la popularidad de Erdo&#287;an. Su cada vez m&aacute;s fortalecido control del poder podr&iacute;a haberle ablandado y dar paso a un estilo pol&iacute;tico menos conflictivo. En cambio, en los a&ntilde;os siguientes, sus entonces aliados los g&uuml;lenistas &ndash;seguidores del cl&eacute;rigo en exilio Fethullah G&uuml;len&ndash; lograron acrecentar la obsesi&oacute;n de Erdo&#287;an convirti&eacute;ndola en paranoia.
    </p><p class="article-text">
        Desde el a&ntilde;o 2008 al 2013, los g&uuml;lenistas en la Polic&iacute;a, el poder judicial y los medios de comunicaci&oacute;n han inventado una serie de&nbsp;<a href="https://www.project-syndicate.org/commentary/the-gulenist-subversion-of-turkey-by-dani-rodrik?barrier=true" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">conspiraciones ficticias</a> y tramas contra Erdo&#287;an, cada una m&aacute;s sangrienta que la anterior. Llevaron adelante sensacionales&nbsp;<a href="http://drodrik.scholar.harvard.edu/files/dani-rodrik/files/plot-against-the-generals.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">juicios medi&aacute;ticos</a> en contra de oficiales militares, periodistas, ONG, profesores y pol&iacute;ticos kurdos. Puede que Erdo&#287;an no haya cre&iacute;do en la veracidad de todas estas acusaciones &ndash;un jefe militar que hab&iacute;a trabajado en estrecha colaboraci&oacute;n con &eacute;l fue uno de los encarcelados&ndash; pero los procesamientos fueron &uacute;tiles para su prop&oacute;sito. Adem&aacute;s, alimentaron el miedo a ser derrocado de Erdo&#287;an y eliminaron los vestigios restantes de un r&eacute;gimen de tendencia seglar de la burocracia civil y militar.
    </p><p class="article-text">
        Los g&uuml;lenistas ten&iacute;an otro motivo tambi&eacute;n. Pudieron encumbrar a sus propios simpatizantes en los altos puestos que quedaron vacantes tras sus juicios, que fueron una farsa, en contra de oficiales militares. Los g&uuml;lenistas hab&iacute;an pasado d&eacute;cadas infiltr&aacute;ndose en el Ej&eacute;rcito; pero, los puestos de mando hab&iacute;an quedado fuera de su alcance. Esta se constituy&oacute; en su oportunidad. La&nbsp;<a href="https://www.project-syndicate.org/commentary/turkey-coup-erosion-of-law-by-dani-rodrik-2016-07" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">iron&iacute;a final del fallido golpe de Estado del pasado mes de julio</a> es que no fue dise&ntilde;ado por quienes tienen tendencias seglares en Turqu&iacute;a, sino por los oficiales g&uuml;lenistas que Erdo&#287;an hab&iacute;a permitido que fueran promovidos para reemplazarlos.
    </p><p class="article-text">
        A finales de 2013, la alianza de Erdo&#287;an con los g&uuml;lenistas se hab&iacute;a convertido en una guerra abierta. Ya que el enemigo com&uacute;n &ndash;la vieja guardia seglar&ndash; hab&iacute;a sido derrotado, hab&iacute;a poco para mantener la alianza unida. Erdo&#287;an hab&iacute;a comenzado a cerrar las escuelas y negocios g&uuml;lenistas, as&iacute; como a purgar a los g&uuml;lenistas de la burocracia estatal. Se planificaba una purga importante que iba a afectar a &aacute;mbitos militares, la misma que al parecer&nbsp;<a href="http://rodrik.typepad.com/dani_rodriks_weblog/2016/07/is-fethullah-g%C3%BClen-behind-turkeys-coup.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">incit&oacute;</a> a que los oficiales g&uuml;lenistas actuasen de forma preventiva.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, el intento de golpe ha validado completamente la paranoia de Erdo&#287;an, lo que ayuda a explicar por qu&eacute; la represi&oacute;n en contra de los g&uuml;lenistas y contra otros opositores del gobierno ha sido tan implacable y extensa. Adicionalmente a la baja de casi 4.000 oficiales, se&nbsp;<a href="http://appsaljazeera.com/interactive/15-temmuz-darbe/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">despidieron</a> a 85.000 funcionarios p&uacute;blicos de sus puestos de trabajo desde el 15 de julio y, 17.000 han sido encarcelados. Se detuvieron a decenas de periodistas, incluyendo a muchos sin v&iacute;nculos con el movimiento G&uuml;len. Ha desaparecido todo rastro de un Estado de derecho y debido proceso.
    </p><p class="article-text">
        Un gran l&iacute;der habr&iacute;a respondido de forma distinta. El fracasado golpe cre&oacute; una oportunidad &uacute;nica para ir en busca de la unidad nacional. Todos los partidos pol&iacute;ticos, incluido el Partido Democr&aacute;tico de los Pueblos (HDP) de los kurdos, condenaron el intento de golpe, al igual que la gran mayor&iacute;a de las personas comunes, independientemente de su orientaci&oacute;n pol&iacute;tica. Erdo&#287;an podr&iacute;a haber utilizado la oportunidad de elevarse por encima de los islamistas, liberales, seglares, y las etnias kurdas para establecer un nuevo consenso pol&iacute;tico en torno a las normas democr&aacute;ticas. Ten&iacute;a una oportunidad de convertirse en un unificador democr&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        En cambio, &eacute;l ha optado por profundizar las divisiones de Turqu&iacute;a y erosionar el Estado de derecho a&uacute;n m&aacute;s. La destituci&oacute;n y encarcelamiento de opositores ha ido&nbsp;<a href="http://www.al-monitor.com/pulse/originals/2016/08/turkey-gulenist-purge-shows-hysteria-symptoms.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mucho m&aacute;s all&aacute;</a> de los que pudiesen haber tenido un papel en el golpe de Estado. Acad&eacute;micos marxistas, periodistas, kurdos y comentaristas liberales han sido barridos junto a los g&uuml;lenistas. Erdo&#287;an contin&uacute;a tratando al partido HDP como un paria. Y, lejos de considerar c&oacute;mo hacer las paces con los rebeldes kurdos, parece disfrutar la reanudaci&oacute;n de la guerra con ellos.
    </p><p class="article-text">
        Lamentablemente, esto es una estrategia ganadora. Mantener el pa&iacute;s en alerta m&aacute;xima contra supuestos enemigos y enardecer las pasiones nacionalista-religiosas sirve para mantener la base que Erdo&#287;an moviliz&oacute;. Y, adem&aacute;s, neutraliza a los dos principales partidos de oposici&oacute;n; ambos son muy nacionalistas y, por lo tanto, se constituyen en aliados confiables en la guerra contra los rebeldes kurdos.
    </p><p class="article-text">
        Del mismo modo, la ofensiva de Erdo&#287;an contra G&uuml;len y su movimiento parece estar m&aacute;s impulsada por el oportunismo pol&iacute;tico que por un deseo de llevar a los organizadores del golpe ante la justicia. Erdo&#287;an y sus ministros se han quejado interminablemente acerca de la reticencia de Estados Unidos para extraditar G&uuml;len a Turqu&iacute;a. Sin embargo, casi dos meses despu&eacute;s del golpe, Turqu&iacute;a no ha presentado formalmente a EEUU ninguna prueba de la culpabilidad de G&uuml;len. La ret&oacute;rica anti-estadounidense es bien recibida en Turqu&iacute;a y Erdo&#287;an no deja de lado explotarla.
    </p><p class="article-text">
        En su testimonio ante los fiscales que investigan el golpe de Estado, el m&aacute;ximo General del Ej&eacute;rcito ha dicho que los golpistas lo llevaron como rehenes le&nbsp;<a href="http://rodrik.typepad.com/dani_rodriks_weblog/2016/07/is-fethullah-g%C3%BClen-behind-turkeys-coup.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ofrecieron</a> ponerle en contacto esa noche con G&uuml;len. Esta sigue siendo la prueba m&aacute;s contundente sobre que el propio G&uuml;len estaba directamente implicado. Un l&iacute;der cuya intenci&oacute;n es convencer al mundo de la culpabilidad de G&uuml;len habr&iacute;a paseado a su jefe militar frente a los medios de comunicaci&oacute;n para que proporcione m&aacute;s detalles sobre lo que pas&oacute; esa noche. Sin embargo, a este General no se le ha pedido &ndash;o no se le ha permitido&ndash; hablar en p&uacute;blico, lo que aliment&oacute; las especulaciones sobre su propio papel en el intento de golpe.
    </p><p class="article-text">
        Y de esta forma, el ciclo sin fin de victimizaci&oacute;n de Turqu&iacute;a &ndash;como perpetua v&iacute;ctima de los islamistas, comunistas, seglares, y ahora de los g&uuml;lenistas&ndash; ha ganado velocidad. Erdo&#287;an est&aacute; cometiendo el mismo error tr&aacute;gico que hizo en el per&iacute;odo 2009-2010: el uso de su gran popularidad para socavar la democracia y el Estado de derecho en lugar de restaurarlos (y, consecuentemente, hace que brindar moderaci&oacute;n y reconciliaci&oacute;n pol&iacute;tica sea a&uacute;n m&aacute;s dif&iacute;cil en el futuro).
    </p><p class="article-text">
        Erdo&#287;an ha tenido dos veces la oportunidad de ser un gran l&iacute;der. A un costo considerable para su legado &ndash;y a un costo a&uacute;n mayor para Turqu&iacute;a&ndash; ha desde&ntilde;ado ambas veces dicha oportunidad.
    </p><p class="article-text">
        <em>Traducci&oacute;n de Roc&iacute;o L. Barrientos</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Copyright: Project Syndicate, 2016.</strong><a href="http://www.project-syndicate.org" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Project Syndicate</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Dani Rodrik]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/tragica-alternativa-eligio-erdogan_129_3831085.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Sep 2016 18:46:21 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La trágica alternativa que eligió Erdoğan]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Recep Tayyip Erdogan]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La falsa promesa económica de la gobernanza global]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/falsa-promesa-economica-gobernanza-global_129_3863868.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3a6b6773-c408-47f0-bd12-97ab005cf11c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La falsa promesa económica de la gobernanza global"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Necesitamos reglas globales, acuerdos globales, instituciones globales. Esta afirmación goza de tanta aceptación que cuestionarla puede parecer como sostener que el Sol gira alrededor de la Tierra. Pero lo que puede ser verdad en el caso de problemas realmente globales como el cambio climático o las pandemias no es aplicable a la mayor parte de los problemas económicos. Contra lo que oímos a menudo, la economía mundial no es un bien común global. La gobernanza global ayudará muy poco, y a veces ocasionará un perjuicio.</p></div><p class="article-text">
        La gobernanza global es el mantra de la &eacute;lite moderna. El argumento es que el incremento de flujos transfronterizos de bienes, servicios, capital e informaci&oacute;n (derivado de la innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica y la liberalizaci&oacute;n de los mercados) gener&oacute; demasiada interconexi&oacute;n entre los pa&iacute;ses del mundo como para que cada uno de ellos por separado pueda resolver sus problemas econ&oacute;micos solo. Necesitamos reglas globales, acuerdos globales, instituciones globales. 
    </p><p class="article-text">
        Esta afirmaci&oacute;n goza de tanta aceptaci&oacute;n que cuestionarla puede parecer como sostener que el Sol gira alrededor de la Tierra. Pero lo que puede ser verdad en el caso de problemas realmente globales como el cambio clim&aacute;tico o las pandemias no es aplicable a la mayor parte de los problemas econ&oacute;micos. Contra lo que o&iacute;mos a menudo, la econom&iacute;a mundial no es un bien com&uacute;n global. La gobernanza global ayudar&aacute; muy poco, y a veces ocasionar&aacute; un perjuicio. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que hace que, por ejemplo, el cambio clim&aacute;tico sea un problema que demanda cooperaci&oacute;n internacional es el hecho de que el planeta tiene un &uacute;nico sistema clim&aacute;tico. Como da lo mismo d&oacute;nde se emitan gases de efecto invernadero, imponer restricciones a las emisiones s&oacute;lo en el nivel nacional generar&iacute;a escaso o nulo beneficio al pa&iacute;s que lo hiciera. 
    </p><p class="article-text">
        En cambio, las buenas pol&iacute;ticas econ&oacute;micas (entre ellas la apertura) benefician ante todo a la econom&iacute;a local; y es all&iacute; tambi&eacute;n donde se paga la mayor parte del coste de las malas pol&iacute;ticas econ&oacute;micas. Las perspectivas econ&oacute;micas de cada pa&iacute;s dependen mucho m&aacute;s de lo que suceda all&iacute; que del extranjero. Cuando la apertura econ&oacute;mica es deseable, es porque esa pol&iacute;tica beneficia al pa&iacute;s que la aplica, no porque beneficie a otros. La apertura y otras pol&iacute;ticas acertadas que contribuyen a la estabilidad econ&oacute;mica internacional se basan en el inter&eacute;s propio, no en un esp&iacute;ritu global. 
    </p><p class="article-text">
        A veces, un pa&iacute;s logra una ventaja econ&oacute;mica en detrimento de otros; es el caso de las pol&iacute;ticas de &ldquo;empobrecer al vecino&rdquo;. El mejor ejemplo es cuando el proveedor dominante de un recurso natural (como el petr&oacute;leo) restringe la oferta en los mercados mundiales para aumentar el precio. Lo que gana el exportador es lo que pierde el resto del mundo. 
    </p><p class="article-text">
        Un mecanismo similar est&aacute; en la base de los &ldquo;aranceles &oacute;ptimos&rdquo;, por los que un pa&iacute;s grande manipula sus condiciones de intercambio restringiendo las importaciones. En esos casos, hay buenas razones para instituir normas globales que limiten o proh&iacute;ban el uso de esas pol&iacute;ticas. 
    </p><p class="article-text">
        Pero la inmensa mayor&iacute;a de las cuestiones de comercio y finanzas internacionales que ocupan la atenci&oacute;n de los funcionarios no son as&iacute;. Pensemos por ejemplo en los subsidios agr&iacute;colas y la veda de organismos transg&eacute;nicos en Europa, el abuso de las normas 'antidumping' en Estados Unidos o la inadecuada protecci&oacute;n de los derechos de los inversores en los pa&iacute;ses en desarrollo. Son, en esencia, pol&iacute;ticas de &ldquo;empobrecerse uno mismo&rdquo;. Sus costes econ&oacute;micos caen sobre todo en el pa&iacute;s que las aplica, aun cuando tambi&eacute;n puedan perjudicar a otros. 
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, los economistas suelen coincidir en que los subsidios agr&iacute;colas son ineficientes, y que sus beneficios para los agricultores europeos suponen un alto coste para el resto de la gente en Europa, en la forma de aumento de precios, aumento de impuestos o ambas cosas. Esas pol&iacute;ticas se implementan no para sacar provecho a costa de otros pa&iacute;ses, sino porque otros objetivos internos concurrentes (de tipo distributivo, administrativo o sanitario) se imponen a las consideraciones econ&oacute;micas. 
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo vale para las deficiencias en regulaci&oacute;n bancaria o pol&iacute;tica macroecon&oacute;mica que agravan el ciclo econ&oacute;mico y generan inestabilidad financiera. Como demostr&oacute; la crisis financiera global de 2008, lo que suceda dentro de un pa&iacute;s puede tener enormes consecuencias fuera. Pero si las autoridades regulatorias en Estados Unidos no cumplieron su tarea, no fue porque as&iacute; su pa&iacute;s saliera beneficiado a costa de los dem&aacute;s: la econom&iacute;a estadounidense fue una de las que m&aacute;s sufri&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Tal vez el mayor fracaso de las pol&iacute;ticas actuales sea la incapacidad de los gobiernos de las democracias avanzadas para hacer frente al aumento de la desigualdad. Esto tambi&eacute;n es una cuesti&oacute;n de pol&iacute;tica interna, originada en el control, por parte de &eacute;lites financieras y empresariales, del proceso de definici&oacute;n de pol&iacute;ticas, y en los discursos que han elaborado en relaci&oacute;n con los l&iacute;mites de las pol&iacute;ticas redistributivas. 
    </p><p class="article-text">
        Los para&iacute;sos fiscales son un ejemplo indudable de pol&iacute;ticas de empobrecer al vecino. Pero pa&iacute;ses poderosos como Estados Unidos y los miembros de la Uni&oacute;n Europea podr&iacute;an haber hecho mucho m&aacute;s de su parte para poner coto a la evasi&oacute;n fiscal (y a la competencia feroz en reducci&oacute;n de impuestos corporativos) si lo hubieran querido. 
    </p><h3 class="article-text">Los problemas actuales no tienen que ver con la falta de cooperaci&oacute;n global</h3><p class="article-text">
        De modo que los problemas actuales poco tienen que ver con una falta de cooperaci&oacute;n global. Son de naturaleza local y no se pueden corregir mediante normas dictadas por instituciones internacionales, que f&aacute;cilmente pueden caer presa de los mismos intereses creados que debilitan la pol&iacute;tica nacional. Muy a menudo, la gobernanza global es sin&oacute;nimo de implementar la agenda global de esos intereses; por eso casi siempre termina promoviendo mayor globalizaci&oacute;n y armonizaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas locales. 
    </p><p class="article-text">
        Una agenda alternativa para la gobernanza global se centrar&iacute;a en mejorar el funcionamiento local de las democracias, sin prejuzgar cu&aacute;les deban ser las pol&iacute;ticas elegidas luego. Ser&iacute;a un modelo de gobernanza global dirigido a mejorar la democracia en vez de la globalizaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que tengo en mente es la creaci&oacute;n de normas y requisitos procedimentales globales pensados para mejorar la calidad de los procesos decisorios nacionales. Por ejemplo, reglas globales relativas a (entre otras cuestiones) la transparencia, la representatividad, la rendici&oacute;n de cuentas y el uso de evidencia cient&iacute;fica o econ&oacute;mica en los procedimientos de decisi&oacute;n locales, sin condicionar el resultado final. 
    </p><p class="article-text">
        Las instituciones globales ya usan esta clase de normas, hasta cierto punto. Por ejemplo, el Acuerdo sobre la Aplicaci&oacute;n de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias (Acuerdo SPS) de la Organizaci&oacute;n Mundial del Comercio exige expl&iacute;citamente el uso de evidencia cient&iacute;fica cuando se planteen dudas sobre la seguridad sanitaria de bienes importados. Podr&iacute;an usarse normas procedimentales similares, con mucho m&aacute;s alcance y efectividad, para mejorar los procesos de toma de decisiones en el nivel nacional. 
    </p><p class="article-text">
        Las normas 'antidumping' tambi&eacute;n podr&iacute;an mejorarse exigiendo que los procedimientos nacionales tengan en cuenta los intereses de consumidores y productores que resultar&iacute;an perjudicados por la aplicaci&oacute;n de aranceles a las importaciones. Las normas sobre subsidios se podr&iacute;an mejorar exigiendo an&aacute;lisis econ&oacute;micos de coste&#8209;beneficio que incorporen las posibles consecuencias en materia de eficiencia est&aacute;tica y din&aacute;mica. 
    </p><p class="article-text">
        Los problemas derivados de fallos en el proceso nacional de deliberaci&oacute;n solamente pueden resolverse mejorando la toma democr&aacute;tica de decisiones. En esto la gobernanza global solo puede hacer un aporte muy limitado, y s&oacute;lo en la medida en que apunte a mejorar la toma interna de decisiones en vez de condicionarla. Fuera de eso, la b&uacute;squeda de gobernanza global encarna un anhelo de soluciones tecnocr&aacute;ticas que anulan y debilitan la deliberaci&oacute;n p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Copyright: Project Syndicate, 2016.</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Dani Rodrik]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/falsa-promesa-economica-gobernanza-global_129_3863868.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Aug 2016 18:07:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La falsa promesa económica de la gobernanza global]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libre comercio,Globalización]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El desconcertante golpe en Turquía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/desconcertante-golpe-turquia_129_3891924.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1426634e-ffdd-4e85-aece-a3bcb46df060_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El desconcertante golpe en Turquía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una parte de la violencia espontánea contra los soldados capturados es preanuncio de un jacobinismo que puede poner en riesgo lo que queda de las garantías de debido proceso en Turquía</p><p class="subtitle">El fracaso del golpe reforzará el autoritarismo de Erdoğan y perjudicará a la democracia turca. Pero si hubiera triunfado, el daño al futuro democrático hubiera sido peor y con efectos a más largo plazo</p></div><p class="article-text">
        En Turqu&iacute;a, los golpes militares (exitosos o no) siguen un patr&oacute;n predecible. Primero aumenta el poder de grupos pol&iacute;ticos (por lo general, islamistas) que los uniformados consideran contrarios a la visi&oacute;n secular de&nbsp;la Turqu&iacute;a de Kemal Atat&uuml;rk. Crecen las tensiones, a menudo acompa&ntilde;adas por violencia callejera. Entonces interviene el ej&eacute;rcito, haciendo uso de lo que los militares consideran su prerrogativa constitucional de restaurar el orden y los principios seculares.
    </p><p class="article-text">
        Pero esta vez fue muy diferente. Una serie de juicios arreglados contra los oficiales secularistas hab&iacute;an permitido al presidente Recep Tayyip Erdo&#287;an reconfigurar la jerarqu&iacute;a militar y poner a gente de su confianza en la cima. El pa&iacute;s pas&oacute; por una serie de atentados terroristas y un <a href="https://www.project-syndicate.org/commentary/erdogan-turkey-increased-isolation-by-dominique-moisi-2016-01" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">agravamiento de la situaci&oacute;n econ&oacute;mica</a> sin indicios de malestar castrense ni oposici&oacute;n a Erdo&#287;an. Por el contrario, es probable que para la c&uacute;pula militar turca haya sido un alivio la reciente reconciliaci&oacute;n de Erdo&#287;an con Rusia e Israel, y su aparente deseo de retirar a Turqu&iacute;a de un involucramiento activo en la guerra civil siria.
    </p><p class="article-text">
        No menos desconcertante fue la conducta casi diletante de los golpistas, que lograron capturar al jefe del Estado Mayor, pero al parecer no hicieron ning&uacute;n intento realista de detener a Erdo&#287;an o a pol&iacute;ticos de alta jerarqu&iacute;a. Dejaron a los principales canales de televisi&oacute;n seguir transmitiendo durante horas, y cuando los soldados se hicieron ver en los estudios, su incompetencia fue casi c&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        El golpe incluy&oacute; ataques a&eacute;reos al parlamento y sobre civiles, algo muy poco caracter&iacute;stico del ej&eacute;rcito turco fuera de las &aacute;reas de insurgencia kurda. Las redes sociales se llenaron de im&aacute;genes de grupos de civiles arrastrando fuera de los tanques y desarmando a soldados desafortunados y aparentemente despistados; escenas que nunca pens&eacute; que ver&iacute;a en un pa&iacute;s que aunque aprendi&oacute; a odiar los golpes militares, sigue amando a sus soldados.
    </p><p class="article-text">
        Erdo&#287;an se apresur&oacute; a acusar a su exaliado y actual n&eacute;mesis, el predicador exiliado Fethullah G&uuml;len, quien lidera un numeroso movimiento isl&aacute;mico desde las afueras de Filadelfia. Aunque hay motivos obvios para tomarla con pinzas, la acusaci&oacute;n es menos infundada de lo que parece. Se sabe de una importante presencia g&uuml;lenista en el ej&eacute;rcito (sin la cual no se hubiera podido montar la jugada previa del gobierno contra altos oficiales turcos, en los casos denominados <a href="https://www.project-syndicate.org/commentary/the-gulenist-subversion-of-turkey-by-dani-rodrik?barrier=true" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Eregenekon y Operaci&oacute;n Martillo</a>). De hecho, el ej&eacute;rcito era el &uacute;ltimo basti&oacute;n que le quedaba al g&uuml;lenismo en Turqu&iacute;a, dado que Erdo&#287;an ya hab&iacute;a purgado a los simpatizantes del movimiento de la polic&iacute;a, la justicia y los medios de prensa.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es sabido que Erdo&#287;an planeaba alguna acci&oacute;n importante contra los g&uuml;lenistas en el ej&eacute;rcito. Ya hab&iacute;an sido arrestados unos pocos oficiales por fraguar pruebas en juicios anteriores, y se rumoreaba que para la reuni&oacute;n del Consejo Militar Supremo del mes pr&oacute;ximo se estaba preparando una purga a gran escala de oficiales g&uuml;lenistas.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que los g&uuml;lenistas ten&iacute;an un motivo, y el momento de la intentona da razones para creer en su implicaci&oacute;n. Ser&iacute;a el colmo de la iron&iacute;a que el golpe que Erdo&#287;an siempre temi&oacute; que dieran los secularistas, al final lo hayan dado quienes fueron sus aliados (a&uacute;n as&iacute;, <a href="https://www.project-syndicate.org/commentary/turkey-erdogan-political-trial-by-dani-rodrik-2015-04/spanish" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">autores de un sinf&iacute;n de planes golpistas</a> contra Erdo&#287;an).
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, un golpe militar sangriento no se condice con el modus operandi tradicional del movimiento g&uuml;lenista, que suele preferir <a href="https://balyozdavasivegercekler.com/2012/05/21/why-do-we-accuse-the-gulen-movement/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">maquinaciones</a> detr&aacute;s de escena a acciones armadas o a la violencia declarada. Es posible que el golpe haya sido un &uacute;ltimo intento desesperado para evitar la inminente p&eacute;rdida de su &uacute;ltimo basti&oacute;n en Turqu&iacute;a. Pero quedan tantas preguntas sin responder acerca de lo que pas&oacute; que no ser&iacute;a raro que en las pr&oacute;ximas semanas esta historia comience a tener giros inesperados.
    </p><p class="article-text">
        Lo que no es tan incierto es lo que suceder&aacute; a continuaci&oacute;n. La intentona golpista potenciar&aacute; la bilis de Erdo&#287;an y provocar&aacute; una caza de brujas generalizada contra el movimiento g&uuml;lenista. A miles de personas les aguardan la expulsi&oacute;n del ej&eacute;rcito y otros organismos, la detenci&oacute;n y el enjuiciamiento, con poca consideraci&oacute;n por la legalidad o la presunci&oacute;n de inocencia. Ya hay preocupantes llamados a reinstaurar la pena de muerte para los golpistas (una categor&iacute;a que, como la experiencia reciente se&ntilde;ala, es muy abarcadora para Erdo&#287;an). Una parte de la violencia espont&aacute;nea contra los soldados capturados es preanuncio de un jacobinismo que puede poner en riesgo lo que queda de las garant&iacute;as de un debido proceso en Turqu&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        El intento de golpe tambi&eacute;n es mala noticia para la econom&iacute;a. La reciente reconciliaci&oacute;n (aunque fuera solo aparente) de Erdo&#287;an con Rusia e Israel se debi&oacute; probablemente al deseo de restaurar los flujos de capitales y turistas extranjeros, una esperanza que ahora dif&iacute;cilmente se concretar&aacute;. El golpe fallido revela que las divisiones pol&iacute;ticas del pa&iacute;s son m&aacute;s profundas de lo que hasta el m&aacute;s pesimista de los observadores cre&iacute;a. Esto mal puede ser un entorno atractivo para inversores o visitantes.
    </p><p class="article-text">
        Pero en lo pol&iacute;tico, el golpe fallido es una bendici&oacute;n para Erdo&#287;an. Como &eacute;l mismo <a href="http://www.reuters.com/article/us-turkey-security-primeminister-idUSKCN0ZV2HK" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">expres&oacute;</a> cuando todav&iacute;a no se sab&iacute;a si saldr&iacute;a victorioso, &ldquo;este levantamiento es un regalo de Dios, ya que ser&aacute; una raz&oacute;n para depurar nuestro ej&eacute;rcito&rdquo;. Fracasado el golpe, Erdo&#287;an queda en circunstancias pol&iacute;ticas favorables para hacer los cambios constitucionales que hace tiempo trata de introducir con el objetivo de fortalecer el presidencialismo y concentrar el poder en sus manos.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que el fracaso del golpe reforzar&aacute; el autoritarismo de Erdo&#287;an y perjudicar&aacute; a la democracia turca. Pero si hubiera triunfado, el da&ntilde;o al futuro democr&aacute;tico hubiera sido peor y con efectos a m&aacute;s largo plazo. Al menos eso da alg&uacute;n motivo para celebrar.
    </p><p class="article-text">
        <em>Traducci&oacute;n: Esteban Flamini</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Copyright: Project Syndicate, 2016. www.project-syndicate.org&nbsp;</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Dani Rodrik]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/desconcertante-golpe-turquia_129_3891924.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 Jul 2016 17:26:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El desconcertante golpe en Turquía]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Recep Tayyip Erdogan,Turquía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La abdicación de la izquierda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/abdicacion-izquierda_129_3906433.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La globalización se convirtió en sinónimo de las políticas del “Consenso de Washington” y de apertura financiera</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Algunos economistas (entre los que me incluyo) <a href="http://www.economist.com/news/finance-and-economics/21701501-economists-who-foresaw-backlash-against-globalisation-consensus" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">advirtieron</a> sobre las consecuencias de llevar la globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica m&aacute;s all&aacute; de los l&iacute;mites de las instituciones que regulan, estabilizan y legitiman los mercados</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Mientras el mundo no termina de recuperarse de la conmoci&oacute;n del Brexit, economistas y pol&iacute;ticos comienzan a darse cuenta de que subestimaron seriamente la fragilidad pol&iacute;tica de la forma actual de la globalizaci&oacute;n. La revuelta popular que aparentemente hay en curso adopta formas variadas y superpuestas: reafirmaci&oacute;n de identidades locales y nacionales, demanda de mayor control y rendici&oacute;n de cuentas democr&aacute;ticos, rechazo de los partidos pol&iacute;ticos centristas y desconfianza hacia las &eacute;lites y los expertos.
    </p><p class="article-text">
        Esta reacci&oacute;n era predecible. Algunos economistas (entre los que me incluyo) <a href="http://www.economist.com/news/finance-and-economics/21701501-economists-who-foresaw-backlash-against-globalisation-consensus" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">advirtieron</a> sobre las consecuencias de llevar la globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica m&aacute;s all&aacute; de los l&iacute;mites de las instituciones que regulan, estabilizan y legitiman los mercados. La hiperglobalizaci&oacute;n comercial y financiera, dirigida a la plena integraci&oacute;n de los mercados mundiales, desgarr&oacute; las sociedades locales.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo que sorprende m&aacute;s es el giro decididamente derechista que tom&oacute; la reacci&oacute;n pol&iacute;tica. En Europa, el proceso ha llevado al surgimiento de una serie de partidos mayormente populistas nativistas y nacionalistas, mientras que la izquierda solo gan&oacute; terreno en unos pocos lugares como Grecia y Espa&ntilde;a. En Estados Unidos, el demagogo de derecha Donald Trump consigui&oacute; desplazar al establishment republicano, mientras que el izquierdista Bernie Sanders no pudo vencer a la centrista Hillary Clinton.
    </p><p class="article-text">
        Tal como a rega&ntilde;adientes concede el nuevo consenso que comienza a aparecer en el establishment, la globalizaci&oacute;n acent&uacute;a las divisiones de clase entre quienes cuentan con habilidades y recursos para aprovechar la existencia de mercados globales y quienes no. Tradicionalmente, las diferencias de ingresos y clase, a diferencia de las identitarias basadas en la pertenencia racial, &eacute;tnica o religiosa, siempre <a href="http://drodrik.scholar.harvard.edu/files/dani-rodrik/files/the_political_economy_of_liberal_democracy_june_2016.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fortalecieron</a> a la izquierda. &iquest;Por qu&eacute; esta fue incapaz de presentar un cuestionamiento pol&iacute;tico significativo a la globalizaci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        Una respuesta es que la inmigraci&oacute;n rest&oacute; protagonismo a otros <em>shocks </em>de la globalizaci&oacute;n. La percepci&oacute;n de una amenaza de ingreso masivo de inmigrantes y refugiados de pa&iacute;ses pobres con tradiciones culturales muy diferentes agrava las divisiones identitarias que los pol&iacute;ticos de extrema derecha saben explotar tan bien. Por eso no es sorpresa que pol&iacute;ticos de derecha como Trump o Marine Le Pen aderecen su mensaje de reafirmaci&oacute;n nacional con una abundante dosis de simbolismo antimusulm&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Las democracias latinoamericanas son un contraste elocuente. Para estos pa&iacute;ses la globalizaci&oacute;n fue ante todo un <em>shock </em>del comercio internacional y la inversi&oacute;n extranjera, m&aacute;s que un <em>shock </em>de inmigraci&oacute;n. La globalizaci&oacute;n se convirti&oacute; en sin&oacute;nimo de las pol&iacute;ticas del &ldquo;Consenso de Washington&rdquo; y de apertura financiera. La inmigraci&oacute;n de Medio Oriente o &Aacute;frica fue limitada y no adquiri&oacute; relevancia pol&iacute;tica. Por eso la reacci&oacute;n populista en Am&eacute;rica Latina (en Brasil, Bolivia, Ecuador y, m&aacute;s desastrosamente, Venezuela) fue hacia la izquierda.
    </p><p class="article-text">
        La historia es similar en las dos grandes excepciones al resurgimiento de la derecha en Europa: Grecia y Espa&ntilde;a. En la primera, la discusi&oacute;n pol&iacute;tica gir&oacute; en torno de las medidas de austeridad impuestas por las instituciones europeas y el Fondo Monetario Internacional. En Espa&ntilde;a, la mayor&iacute;a de los inmigrantes, hasta hace poco, vino de pa&iacute;ses latinoamericanos con semejanzas culturales. En ambos pa&iacute;ses, la extrema derecha no hall&oacute; el caldo de cultivo que tuvo en otras partes.
    </p><p class="article-text">
        Pero tal vez la experiencia en Am&eacute;rica latina y el sur de Europa revela una debilidad mayor de la izquierda: la ausencia de un programa claro para remodelar el capitalismo y la globalizaci&oacute;n para el siglo XXI. Desde Syriza en Grecia hasta el Partido de los Trabajadores en Brasil, la izquierda no pudo hallar ideas econ&oacute;micamente razonables y pol&iacute;ticamente populares (salvo paliativos como la transferencia de ingresos).
    </p><p class="article-text">
        Gran parte de la culpa es de los economistas y tecn&oacute;cratas de izquierda. En vez de ayudar a definir ese programa, se entregaron con demasiada facilidad al fundamentalismo de mercado y adoptaron sus principios centrales. Peor a&uacute;n, lideraron el movimiento hiperglobalizador en momentos cruciales.
    </p><p class="article-text">
        La entronizaci&oacute;n de la libre movilidad del capital (especialmente de tipo vol&aacute;til) como norma por parte de la Uni&oacute;n Europea, la Organizaci&oacute;n para la Cooperaci&oacute;n y el Desarrollo Econ&oacute;micos, y el FMI fue probablemente la decisi&oacute;n m&aacute;s fat&iacute;dica para la econom&iacute;a global que se haya tomado en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Como <a href="http://www.diplomatie.gouv.fr/fr/IMG/pdf/writingrulesglobalfinance.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">demostr&oacute;</a> Rawi Abdelal, profesor de la Escuela de Negocios de Harvard, los principales promotores de esta iniciativa a fines de los ochenta y principios de los noventa no fueron los ide&oacute;logos del libre mercado, sino tecn&oacute;cratas franceses como Jacques Delors (en la Comisi&oacute;n Europea) y Henri Chavranski (en la OCDE), estrechamente vinculados con el Partido Socialista en Francia. Asimismo, en EE.&nbsp;UU., la embestida desreguladora fue liderada por tecn&oacute;cratas asociados con el Partido Dem&oacute;crata (de orientaci&oacute;n m&aacute;s keynesiana), como <a href="https://www.project-syndicate.org/columnist/lawrence-h--summers" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lawrence Summers</a>.
    </p><p class="article-text">
        Es probable que el fallido experimento keynesiano de Mitterrand a principios de los ochenta haya dado a los tecn&oacute;cratas socialistas franceses razones para concluir que una gesti&oacute;n econ&oacute;mica en el nivel nacional ya no era posible y que no hab&iacute;a una alternativa real a la globalizaci&oacute;n financiera: lo mejor que pod&iacute;a hacerse era aprobar normas paneuropeas y mundiales, en vez de dejar a pa&iacute;ses poderosos como Alemania o EE.&nbsp;UU. imponer las suyas.
    </p><p class="article-text">
        La buena noticia es que el vac&iacute;o intelectual de la izquierda se est&aacute; llenando, y ya no hay motivos para seguir creyendo en la tiran&iacute;a de la falta de alternativas. Hay un corpus econ&oacute;mico &ldquo;respetable&rdquo; cada vez mayor del que los pol&iacute;ticos de izquierda deber&iacute;an extraer inspiraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Veamos algunos ejemplos: <a href="https://www.project-syndicate.org/columnist/anat-admati" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Anat Admati</a> y <a href="https://www.project-syndicate.org/columnist/simon-johnson" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Simon Johnson</a> defendieron la implementaci&oacute;n de reformas radicales en el sector bancario; Thomas Piketty y Tony Atkinson propusieron un variado men&uacute; de pol&iacute;ticas para encarar la desigualdad en el nivel nacional; <a href="https://www.project-syndicate.org/columnist/mariana-mazzucato" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mariana Mazzucato</a> y Ha-Joon Chang escribieron textos muy profundos sobre c&oacute;mo fomentar la innovaci&oacute;n inclusiva desde el sector p&uacute;blico; <a href="https://www.project-syndicate.org/columnist/joseph-e--stiglitz" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Joseph Stiglitz</a> y <a href="https://www.project-syndicate.org/columnist/jose-antonio-ocampo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jos&eacute; Antonio Ocampo</a> propusieron reformas globales; <a href="https://www.project-syndicate.org/columnist/j--bradford-delong" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Brad DeLong</a>, <a href="https://www.project-syndicate.org/columnist/jeffrey-d-sachs" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jeffrey Sachs</a> y Lawrence Summers (&iexcl;el mism&iacute;simo!) sostuvieron la necesidad de inversi&oacute;n p&uacute;blica a largo plazo en infraestructura y econom&iacute;a verde. Aqu&iacute; hay suficientes elementos para construir una respuesta econ&oacute;mica program&aacute;tica desde la izquierda.
    </p><p class="article-text">
        Una diferencia crucial entre la derecha y la izquierda es que la primera prospera profundizando divisiones en la sociedad (&ldquo;nosotros&rdquo; contra &ldquo;ellos&rdquo;), mientras que la izquierda, cuando es exitosa, las supera por medio de reformas que unen a las partes. De all&iacute; la paradoja: las primeras olas de reformas desde la izquierda (el keynesianismo, la socialdemocracia, el Estado de bienestar), al salvar al capitalismo de s&iacute; mismo, se volvieron ellas mismas superfluas. Si no se plantea otra respuesta similar ahora, se dejar&aacute; v&iacute;a libre a los movimientos populistas y de extrema derecha que llevar&aacute;n el mundo (como siempre lo han hecho) a una divisi&oacute;n m&aacute;s profunda y una proliferaci&oacute;n de conflictos.
    </p><p class="article-text">
        <em>Traducci&oacute;n: Esteban Flamini</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Copyright: Project Syndicate, 2016. www.project-syndicate.org</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Dani Rodrik]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/abdicacion-izquierda_129_3906433.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 11 Jul 2016 18:41:38 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La abdicación de la izquierda]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Globalización,Brexit,Economía]]></media:keywords>
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