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    <title><![CDATA[elDiario.es - Laureano Debat]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Laureano Debat]]></description>
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      <title><![CDATA[La literatura como pequeña perversión: el universo de Jekyll & Jill]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/cultura/literatura-pequena-perversion-universo-jekyll-jill_1_12457144.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1deefee8-bf26-46eb-a1bd-af5001915a3c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1305y675.jpg" width="1200" height="675" alt="La literatura como pequeña perversión: el universo de Jekyll &amp; Jill"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La editorial que encabeza Víctor Gomollón desde Zaragoza es una de las firmas independientes con mayor reconocimiento en España. Libros de autor, edición de calidad y un catálogo de prestigio con Raúl Quinto, Andrés Perruca o Julián Ríos</p></div><p class="article-text">
        En todos los libros de Jekyll &amp; Jill, en la primera p&aacute;gina en la que aparece su logo, est&aacute; escrita la palabra &ldquo;Zaragoza&rdquo;. Es extra&ntilde;o que no lo haya notado nunca, jam&aacute;s le hab&iacute;a prestado atenci&oacute;n a ese detalle hasta que ahora me se&ntilde;ala su editor, V&iacute;ctor Gomoll&oacute;n. Tal vez porque nunca hab&iacute;a pensado en esta editorial como algo circunscrito a una localidad sino m&aacute;s bien deslocalizada: su propuesta literaria, los nombres de su cat&aacute;logo, sus temas. Hasta que no vine a vivir a Zaragoza no supe que Jekyll &amp; Jill era de aqu&iacute; porque jam&aacute;s se me hab&iacute;a ocurrido preguntarme siquiera de d&oacute;nde era. V&iacute;ctor Gomoll&oacute;n lleva las riendas de la editorial desde su casa a 25 km de la capital aragonesa desde 2011. Pero siempre sin ninguna intenci&oacute;n localista. M&aacute;s bien, al contrario.  
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me molesta mucho esa gente que trabaja en la cultura y que cree que cualquier cosa por el hecho que sea de Arag&oacute;n tiene que ser m&aacute;s buena. Por ejemplo, vender que lo bueno de Goya es que fuera aragon&eacute;s. Es vomitivo. O valorar el semblante que ten&iacute;a Bu&ntilde;uel como turolense. Pero si es que no vivi&oacute; casi en Teruel, se fue pronto. Todo eso me aburre mucho y s&iacute; que veo que hay una tendencia en torno a eso&rdquo;, dice V&iacute;ctor, tambi&eacute;n horrorizado de todo lo que venga de la derecha: &ldquo;Ahora tenemos jota sin parar y estas cosas raras de los arreglos florales. Pero creo que no puedo hacer nada contra eso porque hay una parte importante de la poblaci&oacute;n que est&aacute; encantada con esta mierda. Ya est&aacute;. Mi trabajo como peque&ntilde;o editor creo que va por otro lado&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">La edici&oacute;n cuidada</h2><p class="article-text">
        Pese a que tiene cerrada la recepci&oacute;n de manuscritos porque est&aacute; solo y no da abasto, le llegan cada vez m&aacute;s propuestas de publicar. Es una marca de los tiempos. Todas las editoriales dicen lo mismo. &ldquo;Mantener cerrada la recepci&oacute;n de manuscritos significa que habr&aacute;, no s&eacute;, un cincuenta o sesenta por ciento que se echan atr&aacute;s&rdquo;. Pero hay otros que no: &ldquo;A veces te encuentras autores que dicen que est&aacute;n vendiendo much&iacute;simo pero much&iacute;simo en Amazon. Bueno, pues sigue en Amazon &iquest;no? Tengo la sensaci&oacute;n de que mi editorial es peque&ntilde;a pero tiene reconocimiento, ya lleva unos a&ntilde;os y creo que para algunos autores les puede servir para validarse en el entorno literario&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Y eso lo cansa bastante porque por esta v&iacute;a suelen llegarle textos que no tienen nada que ver con lo que publica. Por ejemplo, g&eacute;nero: novela negra o hist&oacute;rica. Y no es que el editor tenga alguna man&iacute;a en torno a ambas, simplemente no le interesan en absoluto ni como lector ni como editor y ya hay demasiadas editoriales que lo hacen tan bien. Esto significa que publica libros que le gustan, que lo identifican a &eacute;l y que, hasta cierto punto, lo definen: &ldquo;Es una editorial tan peque&ntilde;a y tan unipersonal que, de alguna forma, me sirve para contarme. Con alg&uacute;n libro he descubierto dos a&ntilde;os despu&eacute;s para qu&eacute; lo publiqu&eacute;. De pronto digo &iexcl;ah, es por esto!&rdquo;. Los libros se siguen escribiendo, leyendo, editando en la cabeza del editor: &ldquo;Lectores que te siguen, que conf&iacute;an en tu trabajo, a veces te dicen: ay, yo es que este tipo de literatura no suelo leer, pero si lo publicas t&uacute; lo voy a intentar, voy a probar. Y eso es muy bonito&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        De peque&ntilde;o, V&iacute;ctor quer&iacute;a ser dibujante de c&oacute;mics. Empez&oacute; muy pronto y se cans&oacute; muy pronto. Trabaj&oacute; en el sector de la publicidad durante muchos a&ntilde;os, pero siempre lo aborreci&oacute;. No le qued&oacute; otra, se tuvo que buscar la vida desde los 17 a&ntilde;os, cuando decidi&oacute; a marcharse de casa de sus padres en Zaragoza. Mientras tanto, dibujaba c&oacute;mics. &ldquo;Siempre me ha gustado mucho leer, los libros como objeto&rdquo;, dice. Entonces, se fue metiendo en el mundo editorial, haciendo libros para otros como maquetador. &ldquo;A m&iacute; me gusta mucho la maquetaci&oacute;n, que es un oficio mal visto y considerado inferior al dise&ntilde;o gr&aacute;fico, pero yo defiendo la maquetaci&oacute;n por encima de todo. Un maquetador debe tener conocimiento sobre fotograf&iacute;a, tipograf&iacute;a, ser un buen lector y muchas m&aacute;s cosas&rdquo;. Y se pas&oacute; a&ntilde;os haciendo muchos libros con muchas fotograf&iacute;as de monta&ntilde;as y de r&iacute;os, que no pod&iacute;a distinguir unas de otros. As&iacute; que ten&iacute;a dos opciones: o dejaba de amar los libros o buscaba la manera de hacer algo m&aacute;s personal. Opt&oacute; por la segunda. Y lleva m&aacute;s de sesenta t&iacute;tulos haci&eacute;ndolo.
    </p><h2 class="article-text">El cat&aacute;logo</h2><p class="article-text">
        La impronta que dejan determinados libros de un cat&aacute;logo es definitoria para la huella persistente de cualquier editorial. Jekyll &amp; Jill tiene varios en su haber. &ldquo;Distra&iacute;do venceremos&rdquo;, por ejemplo, de Andrea Vald&eacute;s, uno de los ensayos fundamentales para entender las formas y derivas m&aacute;s ins&oacute;litas de la escritura autobiogr&aacute;fica. Cuando recibi&oacute; el manuscrito, V&iacute;ctor qued&oacute; fascinado enseguida y lo public&oacute; sin dudarlo. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Vida de un pollo blanquecino de piel fina&rdquo; de Andr&eacute;s P&eacute;rez Perruca es uno de los &uacute;ltimos grandes hitos de la editorial, un relato detallado y completo por los inicios de la movida indie en Espa&ntilde;a hasta la actualidad a trav&eacute;s de un libro polif&oacute;rmico con m&uacute;ltiples registros. &ldquo;Los dos somos del mismo a&ntilde;o, del 71, de Zaragoza, nos conocemos desde hace tiempo pero nunca hemos sido amigos. Y esa era una cosa que me gustaba a la hora de publicar su libro. El Ni&ntilde;o Gusano no era un grupo que a m&iacute; me pod&iacute;a gustar en ese tiempo, lo pod&iacute;a valorar pero no era la m&uacute;sica que yo escuchaba&rdquo;, dice V&iacute;ctor, quien disfrut&oacute; mucho del trabajo de edici&oacute;n arduo e intenso, tan agradable: &ldquo;Perruca es un t&iacute;o estupendo, muy sensible y con una empat&iacute;a que pocas veces he visto&rdquo;. 
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                Andrés Pérez Perruca y su libro                            </span>
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        Jekyll &amp; Jill tambi&eacute;n public&oacute; los &uacute;ltimos libros de Sergio Chejfec, el escritor argentino que muri&oacute; de un c&aacute;ncer fulminante en 2022. &ldquo;Fue una pena muy grande. Lo quer&iacute;a mucho y adoraba sus e-mails, que a&uacute;n conservo, pero que no releo. Me enter&eacute; muy tarde, adem&aacute;s, de que estaba muy enfermo. Y no me pude despedir. Para m&iacute; es uno mis autores m&aacute;s importantes. Me encontraba con lectores que me dec&iacute;an que no pasaba nada en sus libros. &iexcl;Maldita sea! &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s quieres que pase? Chejfec tiene un ritmo muy especial y es normal que a algunos lectores, al principio, les cueste. Pero cuando entras en el ritmo de Chejfec, es una lectura bals&aacute;mica, sanadora&rdquo;, dice V&iacute;ctor. Otro argentino que &eacute;l admira mucho, Reinaldo Laddaga, tambi&eacute;n forma parte del cat&aacute;logo de su editorial, con dos t&iacute;tulos. En el &uacute;ltimo, publicado este a&ntilde;o, &ldquo;El coleccionista de cabezas o las grandes ocasiones de Andy Warhol&rdquo;, traza una historia alternativa con un perfil desconocido del maestro del pop-art.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cada libro es un mundo. Hay autores que casi no hace falta tocarles una coma. Y hay otros que exigen que no les toques una coma, que son los que luego no mueven el libro y que, precisamente porque no les tocas una coma, al libro no le va del todo bien&rdquo;, dice V&iacute;ctor quien, probablemente, haya vivido su momento de m&aacute;ximo furor con el aluvi&oacute;n de premios a &ldquo;Martinete del Rey Sombra&rdquo;, de Ra&uacute;l Quinto: Premio C&aacute;lamo 2023 (categor&iacute;a Otra mirada), Premio Nacional de Narrativa 2024 y Premio de la Cr&iacute;tica de narrativa castellana 2024. Y la sucesi&oacute;n de reediciones hasta la reciente publicaci&oacute;n de la nueva novela del autor murciano, &ldquo;La ballena azul&rdquo;.
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                Raúl Quinto y su libro                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Fue una alegr&iacute;a y quisiera pensar que tambi&eacute;n fui parte de eso, pero es muy dif&iacute;cil que la gente lo asuma. Para muchas personas la labor de un editor es algo extra&ntilde;o, no saben muy bien cu&aacute;l es su trabajo. &iquest;Eres el que imprime? No, no imprimo. Pero &iquest;qu&eacute; haces? &iquest;Escribes? No, no escribo&rdquo;, dice V&iacute;ctor. Y sabe que pese a que mucha gente tenga libros de Jekyll &amp; Jill en su casa es probable que no tenga asociada o en su cabeza el nombre de la editorial. Pero eso forma parte del juego y lo asume. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Vivo en una industria en donde la mayor&iacute;a de lo que se publica en entretenci&oacute;n y no tiene nada que ver con la cultura. Pero cero. Soy muy consciente de que tampoco leer tenga que ser algo que mejore a las personas. Cuando, adem&aacute;s, en mi caso, para m&iacute; la lectura nunca ha sido algo saludable o sano, sino m&aacute;s bien enfermizo. Siempre visto como una peque&ntilde;a perversi&oacute;n, que te debilita, que te transforma, que te duele, que te hace perder la vista y que, posiblemente, te haga menos social porque tienes una herramienta para no tener que hablar con las personas. Cualquier idea de campa&ntilde;a publicitaria de que leer es sano me revienta porque mi intenci&oacute;n no es hacer libros sanos&rdquo; dice el editor, quien tom&oacute; el nombre para su firma de un juego de palabras: &ldquo;Jekyll&rdquo;, evidentemente, por el famoso doctor de Stevenson y &ldquo;Jill&rdquo; por una canci&oacute;n infantil inglesa que se llama &ldquo;Jack and Jill&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        La tipograf&iacute;a con la que se imprimen sus libros es una Garamont muy espec&iacute;fica proveniente de una fundici&oacute;n norteamericana de los a&ntilde;os 50. Pero como al editor no le gustan sus n&uacute;meros les pone otros. Tiene sus trucos, como el artista de tipograf&iacute;as que es: consigue hacer un collage que no llame la atenci&oacute;n para que la lectura siga siendo fluida.  Le gustan mucho los libros que Pepitas de Calabaza, Wunderkrammer y en Zaragoza, le tiene mucho cari&ntilde;o a Libros del Innombrable porque publica cosas muy diferentes y alejadas de las que est&aacute;n de moda. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, V&iacute;ctor Gomoll&oacute;n sigue leyendo, todo el tiempo, todo lo que puede, enfrentando siempre cada p&aacute;gina como una peque&ntilde;a perversi&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laureano Debat]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/cultura/literatura-pequena-perversion-universo-jekyll-jill_1_12457144.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 Aug 2025 21:35:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La literatura como pequeña perversión: el universo de Jekyll & Jill]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Editoriales]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Estéticas del error, cuerpo y palabra: los píxeles de Marta P. Campos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/cultura/esteticas-error-cuerpo-palabra-pixeles-marta-p-campos_1_12446769.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a2bd4114-8303-43e8-9b80-c1300aaa8616_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Estéticas del error, cuerpo y palabra. Los píxeles de Marta P. Campos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La joven artista aragonesa residente en Madrid habla sobre su obra basada en la exploración de lenguajes de programación y en las posibilidades creativas de la inteligencia artificial, con la imagen y la literatura siempre presentes</p></div><p class="article-text">
        Cualquier persona que se est&eacute; iniciando en los lenguajes de programaci&oacute;n se encontrar&aacute; con &lsquo;Hello, &iexcl;World!&rsquo;, uno de los algoritmos m&aacute;s sencillos para aprender. Marta P. Campos le dio una vuelta de tuerca al tema y pens&oacute; en &lsquo;Goodbye, World!&rsquo;, especulando sobre qu&eacute; suceder&iacute;a si una IA tomara conciencia y no s&oacute;lo se pusiera a pensar e imaginar por su cuenta, sino que tambi&eacute;n comenzara a escribir su propio diario.  Pero no de cualquier manera sino adquiriendo una personalidad similar a la del enigm&aacute;tico y retra&iacute;do Bartleby, el protagonista del famoso relato de Herman Melville.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me cre&eacute; un personaje que lo que hac&iacute;a era escribir sobre diferentes temas en una especie de diario. La idea era que esa inteligencia artificial se hab&iacute;a vuelto consciente y hab&iacute;a empezado a escribir poes&iacute;a con lenguajes de programaci&oacute;n y, a la vez, estaba generando unas im&aacute;genes, que yo hac&iacute;a con un programa de dise&ntilde;os en 3D&rdquo;, dice la artista aragonesa que prepar&oacute; este proyecto para una beca en la Casa Vel&aacute;zquez de Madrid, ciudad en la que reside actualmente. Como si el escribiente Batlerby se convirtiera en una IA y usara los lenguajes de programaci&oacute;n para escribir. El gran hallazgo de Marta P. Campos es que se trata de una instalaci&oacute;n que culmina en un libro de artista y que reflexiona sobre la inteligencia artificial sin utilizarla directamente, sino que se sirve de tecnolog&iacute;a de dise&ntilde;o y lenguajes de programaci&oacute;n que acaban estetizados, fuera del ordenador, con otro cuerpo. 
    </p><p class="article-text">
        Durante la residencia en Madrid conoci&oacute; a la comisaria de arte Irene Mahugo, quien tambi&eacute;n estuvo becada en la Casa Vel&aacute;zquez. &ldquo;Nos invit&oacute; a algunos artistas que trabajamos con la idea del cuerpo a participar de un encuentro entre los temas que a ella le interesaban. Yo part&iacute; de un texto de &lsquo;Goodbye, World!&rsquo; que hablaba sobre el cuerpo, hice un v&iacute;deo y una performance en la que yo le&iacute;a para sacar del ordenador y llevar a la oralidad los lenguajes de programaci&oacute;n&rdquo;, dice Marta sobre &lsquo;main.java&rsquo;, su siguiente proyecto, en el que profundiza a&uacute;n m&aacute;s la pulsi&oacute;n original de esa IA que deja de funcionar y comienza a imaginar, de las posibilidades que surgen despu&eacute;s del error.
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                Obra de Marta P. Campos                            </span>
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        Marta P&eacute;rez Campos naci&oacute; en Zaragoza en 1990. Se gradu&oacute; en 2012 en Bellas Artes por la Unizar, ha sido investigadora predoctoral invitada por el Institut Medien, Kunstuniversit&auml;t de Linz en Austria y ya cuenta en su haber con un nutrido n&uacute;mero de premios como el de la Asociaci&oacute;n Aragonesa de Cr&iacute;ticos de Arte (AACA) y de becas: adem&aacute;s de la de Casa Vel&aacute;zquez fue seleccionada para las Ayudas a la Investigaci&oacute;n en Ciencias Sociales y Humanidades de la Fundaci&oacute;n Banco Sabadell, para una residencia de investigaci&oacute;n en el Institute of Advanced Media Arts and Sciences en Gifu, Jap&oacute;n y tambi&eacute;n particip&oacute; en convocatorias de Etopia.
    </p><p class="article-text">
        Ahora est&aacute; terminando su tesis de doctorado en lenguajes de programaci&oacute;n, para la cual investiga su uso est&eacute;tico y pedag&oacute;gico, como usarlos desde las artes y desde la docencia. Y siempre piensa en Etopia, para ella un sitio fundamental en su joven pero ya intensa carrera art&iacute;stica. Recuerda perfectamente la primera vez que fue al edificio, cuando todav&iacute;a no hab&iacute;an empezado a hacer exposiciones y le comentaron que estaban por montar un centro de arte de nuevos medios, vio las flamantes habitaciones de las residencias para los artistas. Fue testigo de todo el proceso: vio como se iban llenando los espacios, el centro fue creciendo y cada vez hab&iacute;a m&aacute;s convocatorias para artistas nacionales e internacionales. Y ella misma empez&oacute; a exponer all&iacute;. Hasta que lleg&oacute; la gesti&oacute;n de Natalia Chueca para desmantelar todo. Incluso llegaron a borrar la web y todo su archivo, sus a&ntilde;os de historia, como si nunca hubiera sucedido. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me enfad&eacute; much&iacute;simo y lo pas&eacute; muy mal. Etopia hizo que Zaragoza estuviera en el mapa mundial del arte de los nuevos medios. Cuando yo estaba en Austria me dec&iacute;an: &lsquo;Ah &iquest;Zaragoza? &iexcl;Etopia!&rsquo;. Y, de repente, de la noche a la ma&ntilde;ana, todo ese trabajo desaparece, como si nunca hubiera existido. Para m&iacute; fue muy triste. Estuve mirando la web y me parece fatal que se siga llamando Etopia. C&aacute;mbiale el nombre &iquest;no? Est&aacute;n haciendo cosas de emprendimiento para ni&ntilde;os de diez a&ntilde;os. Pero &iquest;esto qu&eacute; es?&rdquo;, dice Marta, que seguir&aacute; en Madrid como tantos otros artistas que iniciaron la di&aacute;spora de la ciudad tras el desmantelamiento. 
    </p><h2 class="article-text">Las palabras olvidadas</h2><p class="article-text">
        &ldquo;El origen de mis proyectos suele ser una pregunta sobre la situaci&oacute;n en la que me encuentro. Cuando sali&oacute; el diccionario de la lengua espa&ntilde;ola de 2017 vi una publicaci&oacute;n sobre todas las palabras a&ntilde;adidas en esa edici&oacute;n. Y me pregunt&eacute;: tambi&eacute;n saldr&aacute;n palabras ya que otras est&aacute;n entrando&rdquo;. Marta escribi&oacute; a la RAE pregunt&aacute;ndoles si contaban con alg&uacute;n listado de las palabras que quitaban, aunque no se publicaran, y le dijeron que no. Entonces, le pareci&oacute; interesante hacerlo ella, intentar extraer esas palabras eliminadas. 
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                Performance Marta P. Campos                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        A partir de un trabajo de visualizaci&oacute;n de datos surgi&oacute; su proyecto m&aacute;s conocido, <a href="https://19142014.martapcampos.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;1914 &ndash; 2014. Diccionario cementerio espa&ntilde;ol&rsquo;</a>, un<strong> </strong>libro en el que le dedica una p&aacute;gina a cada palabra eliminada de los diccionarios de la RAE. Y que formula la pregunta de si es posible devolver a la vida esas palabras que han ca&iacute;do en desuso, si merecen una segunda oportunidad. Por ejemplo, &lsquo;lamentante&rsquo; (que merece ser sentido o es digno de llorarse), &lsquo;cocadriz&rsquo; (el femenino de cocodrilo que no tuvo &eacute;xito) o &lsquo;planura&rsquo; (terreno llano y dilatado). As&iacute;, con las 2793 palabras que en cien a&ntilde;os, de 1914 a 2014, han sido eliminadas del Diccionario de la Lengua Espa&ntilde;ola. El proyecto se realiz&oacute; dentro del MUSAC (Museo de Arte Contempor&aacute;neo de Castilla y Le&oacute;n), se expuso en Linz, la Caja de las Letras del Instituto Cervantes de Madrid y en el Centro de Historias de Zaragoza. A&uacute;n hoy en el <a href="https://19142014.martapcampos.com/foro/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">foro</a> del proyecto hay gente que entra a comentar alguna cosa, que mantiene vigente esta iniciativa que, desde su gestaci&oacute;n, prescrib&iacute;a este tipo de continuidad con a partir de la interacci&oacute;n digital.
    </p><p class="article-text">
        La palabra escrita aparece de manera recurrente en las obras de Marta P. Campos. Ella dice que no ha sido demasiado consciente ni premeditado. Lo que m&aacute;s le interesa son sus posibilidades m&aacute;s all&aacute; de lo literario, tambi&eacute;n en lo visual o c&oacute;mo se puede usar dentro del arte conceptual. &ldquo;Dentro de mi trabajo no me pongo l&iacute;mites en cuanto a medios o lenguajes. No me considero tampoco artista digital tampoco. Para cada proyecto utilizo un medio diferente: aplicaciones, libros de artista, videoarte. Seg&uacute;n la tem&aacute;tica, seg&uacute;n la idea, decido con qu&eacute; medio trabajar&rdquo;, dice Marta, que sigue siempre sus pulsiones y sus ganas, sin ponerse trabas. Su clave es la curiosidad y la investigaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La exposici&oacute;n falsa &lsquo;Glitchonomicon&rsquo; surge a ra&iacute;z de su tesis de doctorado. &ldquo;En una de las partes yo hablo de la est&eacute;tica del error. Y justamente cuando yo empec&eacute; a investigar sobre el tema fue todo este auge de Chat GTP y Midjourney. Entonces, fui a ver qu&eacute; me contaba la IA sobre el glitch. Y fue curioso cuando yo le pregunt&eacute; que me hablara sobre artistas y obras que en el a&ntilde;o 2020 emplearan el glitch art. Me empez&oacute; a decir nombres de artistas que eran reales pero se inventaba las obras y las descripciones. Y me pareci&oacute; divertid&iacute;simo que Chat GTP me estuviera dando informaci&oacute;n que no ten&iacute;a ning&uacute;n sentido sobre un tema sobre el glitch art que es el error&rdquo;.
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        El glitch art es un movimiento art&iacute;stico que parte de crear obras con los fallos o errores digitales y manipularlos para obtener determinados efectos. De esta manera, Marta P. Campos esta vez s&iacute; us&oacute; IA, concretamente Chat GPT 3.5, a partir de diferentes prompts que la llevaron a obtener descripciones de obras inventadas por la inteligencia artificial y adjudicadas a artistas reales. Con ese material, us&oacute; el programa DALL-E 2 y le agreg&oacute; fragmentos de las descripciones de esas obras para crear las im&aacute;genes correspondientes. Y sigui&oacute; con Chat GPT para crear el t&iacute;tulo de la exposici&oacute;n y el texto del cat&aacute;logo de una exposici&oacute;n que, evidentemente, nunca existi&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que m&aacute;s me carcome y me inquieta de la IA es el tema del robo de informaci&oacute;n, la extracci&oacute;n de datos que se hace para alimentarla y que luego generen determinados resultados. No s&eacute; hasta qu&eacute; punto se puede controlar eso por mucho que se legalice&rdquo;, dice Marta, que tambi&eacute;n tiene sus dudas desde el punto de vista art&iacute;stico sobre qu&eacute; sucede cuando trabajamos con IA, si estamos utiliz&aacute;ndola solamente como una herramienta o si se puede hablar de que estamos co-creando, que ella tambi&eacute;n participa en ese proceso. &ldquo;Mario Klingemann, un artista de nuevos medios, dice que para &eacute;l es una herramienta, como la c&aacute;mara de fotos y ya est&aacute;. Pero yo no s&eacute;, creo que hay diferencias. La IA tiene procesos que no podemos entender, que ni sus propios creadores los entienden&rdquo;, dice Marta y cree que no se trata solo de una herramienta aunque tampoco le adjudica una creatividad humana. Pero s&iacute; que aporta algo, que es algo m&aacute;s que una herramienta. Y, evidentemente, un mundo de posibilidades inimaginables a las que Marta P. Campos ya les est&aacute; sacando un suculento provecho creativo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laureano Debat]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/cultura/esteticas-error-cuerpo-palabra-pixeles-marta-p-campos_1_12446769.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 Aug 2025 21:46:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Estéticas del error, cuerpo y palabra: los píxeles de Marta P. Campos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arte contemporáneo,Cultura,Zaragoza,Inteligencia artificial]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Post-punk, cumbia y poesía con relieve andino: el Teatro Inevitable de Zaragoza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/zaragoza/post-punk-cumbia-poesia-relieve-andino-teatro-inevitable-zaragoza_1_12447147.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a1b81486-3bfc-4e7a-8c9f-8b7a2940f902_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Post-punk, cumbia y poesía con relieve andino: el Teatro Inevitable de Zaragoza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un enclave de infinitas posibilidades musicales y literarias que representa un cruce de continentes y culturas. Uno de los pocos bares de autor que quedan en la ciudad</p></div><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil, quiz&aacute;s imposible, hablar de algo parecido a una movida m&aacute;s o menos consolidada de cultura latinoamericana en Zaragoza. Hay cosas sueltas, desde luego. Pero si hay un lugar que se acerca a eso, en el que convergen las principales din&aacute;micas de algo parecido, es en el Teatro Inevitable, el sitio que encabeza el peruano Diego Palmath que, a falta de otro nombre que sirva para englobar todo lo que sucede all&iacute; dentro, digamos que es un bar. 
    </p><p class="article-text">
        Y est&aacute; bien, porque que sea un bar reconcilia esa palabra con la din&aacute;mica de lo inesperado y sorprendente, la aleja de la estandarizaci&oacute;n. &ldquo;Me gusta la idea de los bares de autor. Antes hab&iacute;a muchos m&aacute;s, con due&ntilde;os que met&iacute;an su esp&iacute;ritu en el bar. Y &uacute;ltimamente ves bares muy cuadriculados con un esquema que se repite y se repite y son pocos los bares que tienen estilo propio&rdquo;, dice Palmath, nacido en la sierra de Huancayo y con muchos a&ntilde;os en la costa de Trujillo. Y desde hace veinte a&ntilde;os residente en Zaragoza. 
    </p><p class="article-text">
        Ni bien lleg&oacute; se enamor&oacute; de uno de esos bares: el Teatro de las &Aacute;nimas. Lleg&oacute; all&iacute; por un amigo que lo invit&oacute; a recitar poes&iacute;a. Le encant&oacute;. Era algo totalmente diferente a lo que &eacute;l hab&iacute;a conocido. Hab&iacute;a gente muy especial y enganch&oacute; cada vez m&aacute;s, hasta el punto de ir casi todos los d&iacute;as. Despu&eacute;s el bar se traslad&oacute; a la calle Santa Teresa de Jes&uacute;s con el nombre de Puerto de las &Aacute;nimas, manteniendo su est&eacute;tica post punk, muy en sinton&iacute;a con la banda de Carlos, el due&ntilde;o: El Luto del Rey Cuervo. Y Diego empez&oacute; a implicarse cada vez m&aacute;s en las actividades, organizaba ciclos de poes&iacute;a, hizo un homenaje a Bola&ntilde;o y, poco a poco, Carlos le fue cediendo la posta. Con Jaime Monta&ntilde;&eacute;s, que ven&iacute;a de trabajar con Diego en la revista La Caja Nocturna, se animaron y se quedaron con el bar, con un nuevo nombre: el Teatro Inevitable. 
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            <span class="title">
                Teatro inevitable                            </span>
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        Mantuvieron la atm&oacute;sfera post-punk anterior pero con un a&ntilde;adido fundamental: el color latinoamericano, la cumbia, la atm&oacute;sfera andina. Con Bladimir Ros, que se hab&iacute;an formado en el Puerto de las &Aacute;nimas, como la banda oficial de este enclave ahora con un nuevo nombre. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>El arte de lo posible</strong></h2><p class="article-text">
        El lugar com&uacute;n ser&iacute;a decir que el Teatro Inevitable podr&iacute;a estar situado en alguna ciudad llena de gente moderna y altamente gentrificada. Claramente, no es un bar caracter&iacute;stico de Zaragoza. Pero m&aacute;s adecuado ser&iacute;a decir que podr&iacute;a estar en cualquier parte del mundo, que no admite geolocalizaci&oacute;n alguna. &ldquo;La clientela no es solo ma&ntilde;a sino que viene gente de todos lados. A lo mejor hay noches que hay un solo espa&ntilde;ol. Y tambi&eacute;n en encuentro que hay cada vez m&aacute;s gente de Zaragoza que le gustan bandas de Latinoam&eacute;rica o del norte de &Aacute;frica o del este de Europa&rdquo;, dice Palmath para quien la m&uacute;sica es muy importante, una impronta del bar. Se viene al Teatro Inevitable a muchas cosas pero especialmente a escuchar buena m&uacute;sica, a descubrir cosas nuevas. El propio Diego Palmath disfruta de su rol de DJ prescriptor, investiga mucho, descubre cada d&iacute;a algo, le gusta compartirlo.
    </p><p class="article-text">
        Por el Teatro Inevitable han pasado y pasan novelistas, poetas y ensayistas, siempre bajo cert&aacute;menes que implican compartir espacios literarios: recitales de poes&iacute;a, lecturas p&uacute;blicas de textos, una comunidad del lenguaje siempre viva. Bruno Montan&eacute;, uno de los detectives salvajes de Bola&ntilde;o, estuvo a sala llena y vendi&oacute; todos los ejemplares de su poes&iacute;a reunida. La escritora argentina Fernanda Garc&iacute;a Lao fue dos veces al Teatro Inevitable, la primera en plena pandemia y en compa&ntilde;&iacute;a de las canciones de Valentina Sandoval, su hija menor. Tambi&eacute;n pasaron por este escenario la ecuatoriana Gabriela Ponce, el poeta mexicano &Oacute;scar Pirot, el peruano Giovanni Collazos, la barcelonesa radicada en Madrid Ana Gorr&iacute;a y el aragon&eacute;s Miguel &Aacute;ngel Ortiz Albero. Por nombrar solo algunos de los nombres que han dejado una huella fundamental en la veta literaria del bar. 
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                Clientes en el Teatro Inevitable                            </span>
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        Para las exposiciones de cuadros, Diego cuenta con la curadur&iacute;a de Yaco, un artista pl&aacute;stico chileno que es el autor del dibujo que acaba en la m&aacute;scara iluminada de la pared del fondo, la que preside la mesa de billar, quiz&aacute;s la imagen m&aacute;s ic&oacute;nica del Teatro Inevitable. Y que fue dibujada en vivo y en directo, en la noche de la apertura del bar, con lectura de poes&iacute;a incluida. &ldquo;Nosotros le llamamos El Guardi&aacute;n. La m&aacute;scara ya estaba desde antes en el bar y creo que es tailandesa. Yo le dije a Yaco: esta m&aacute;scara va a ser la cara, haz algo a tu alrededor. Y la gente se toma fotos con El Guardi&aacute;n&rdquo;, dice Diego. Adem&aacute;s de los cuadros de las exposiciones vigentes, la colecci&oacute;n permanente del bar incluye un poster de Laibach, la banda eslovena de rock industrial que parodia la m&uacute;sica de los 80 y las est&eacute;ticas marciales, y retratos de Kafka, Cervantes, Goya y, pronto, el de Vallejo. 
    </p><p class="article-text">
        El logo del bar lo dise&ntilde;&oacute; Diego tambi&eacute;n con Yaco y es la representaci&oacute;n de una mariposa, aunque parezca otra m&aacute;scara. Se trata de una mariposa nocturna llamada taparaco, muy importante dentro de la cultura y la mitolog&iacute;a andina. &ldquo;Cuando aparece esa mariposa, alguien va a morir. Y si t&uacute; le matas los ojos, no muere. De ah&iacute; viene lo inevitable. &iquest;Qu&eacute; es lo &uacute;nico inevitable? La muerte. Queremos que antes de que llegue ese momento, sea inevitable pasar por ac&aacute;&rdquo;, dice Diego. 
    </p><p class="article-text">
        El Teatro Inevitable mantiene en muchos de sus objetos las huellas de sus predecesores, incorporan otros nuevos, algunos objetos se pierden, otros se transforman. Entre esos nervios, se va imprimiendo el alma de cualquier lugar compartido. Alguien le dijo alguna vez que este bar es como la extensi&oacute;n del sal&oacute;n de una casa, por eso la gente que viene se siente muy c&oacute;moda, quiz&aacute;s porque el bar transmite la sensaci&oacute;n de que hay espacio para todo: conversar, leer, besarse, deprimirse, bailar o re&iacute;r entre sof&aacute;s, mesas que supieron ser m&aacute;quinas de coser, pasillos oscuros, focos intermitentes o la fresca luz de una pecera. Tantas bifurcaciones para tantos mundos. 
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            <span class="title">
                Puerta de entrada del Teatro Inevitable                            </span>
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        &ldquo;Los bares son term&oacute;metros de la sociedad y hay noches que se ponen muy intensas, pero en general la gente respeta y es tranquila, vienen a pas&aacute;rselo bien&rdquo;, dice Diego, que ahora est&aacute; metiendo peque&ntilde;as obras de teatro y pronto empezar&aacute;n con batallas escritas de rap, una variante del Freestyle, en una escenograf&iacute;a que siempre tuvo un tel&oacute;n rojo, que se abre o se cierra seg&uacute;n la ocasi&oacute;n. Y que siempre tuvo su escenario, apenas discernible, que va cambiando de sitio dependiendo de las ideas que vayan apareciendo. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esto ha sido como de casualidad y se ha transformado en mi vida. Para m&iacute; es una instalaci&oacute;n art&iacute;stica m&aacute;s que un bar&rdquo;, dice Diego, que este a&ntilde;o ya firm&oacute; contrato por cinco a&ntilde;os m&aacute;s de poes&iacute;a, cumbia, post-punk y todo lo que sea inevitable que suceda dentro de este teatro. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laureano Debat]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/zaragoza/post-punk-cumbia-poesia-relieve-andino-teatro-inevitable-zaragoza_1_12447147.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Jul 2025 20:44:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Post-punk, cumbia y poesía con relieve andino: el Teatro Inevitable de Zaragoza]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bares,Punk español,Zaragoza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una vida de danza contemporánea en Zaragoza: las coreografías de Ingrid Magrinyà]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/cultura/vida-danza-contemporanea-zaragoza-coreografias-ingrid-magrinya_1_12444981.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/36201fc5-f8c5-4729-b12d-ac9d53d3b817_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una vida de danza contemporánea en Zaragoza: las coreografías de Ingrid Magrinyà"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nacida en Ibiza y con una carrera que empezó desde muy joven en Zaragoza, la bailarina repasa los hitos de su carrera y reflexiona sobre qué significa dedicarse a la danza y cuál es nuestra relación con el cuerpo</p></div><p class="article-text">
        Es extra&ntilde;o c&oacute;mo funcionan los lenguajes art&iacute;sticos para el sentido com&uacute;n. Creemos que entendemos tanto de m&uacute;sica a&uacute;n cuando no podemos leer un pentagrama o tocar m&aacute;s o menos alg&uacute;n instrumento. Si apenas hablamos ese lenguaje es que, en realidad, sabemos bastante poco sobre &eacute;l, pero con la m&uacute;sica no hay conciencia de esa lejan&iacute;a. Lo contrario sucede con la danza contempor&aacute;nea: nos suele parecer incomprensible cada vez que alguien intenta expresar algo con el cuerpo, es decir, con algo que todos tenemos, movemos y expresamos. Ingrid Magriny&agrave; tiene alguna hip&oacute;tesis al respecto, vinculada a nuestra relaci&oacute;n con lo corporal, con nuestro desconocimiento y falta de exploraci&oacute;n: &ldquo;El cuerpo pareciera ser como una nave espacial en la que estamos. Hay un culto al cuerpo equivocado, ahora nos queremos cuidar todos, queremos estar s&uacute;per sanos y hacemos muchas dietas. Pero es una manera muy falsa de estar en el cuerpo, todo se mira desde afuera. No conocemos nuestro cuerpo en absoluto, no lo escuchamos, no lo exploramos. Sigue siendo el gran olvidado&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Tal vez la danza sirva de ayuda para cambiar esto, siempre y cuando nos olvidemos de la premisa absurda de que tenemos que entenderlo todo. &ldquo;Los seres humanos somos grupales y estamos aqu&iacute; por el cuerpo. Y el cuerpo en directo emite muchas cosas. Las pantallas sirven para tener informaci&oacute;n pero no para comunicarte de verdad. Ver un cuerpo en movimiento delante de ti siempre te va a transmitir algo, te va a generar cosas, te va a llevar a otro lugar&rdquo;, dice Ingrid, con m&aacute;s de 30 a&ntilde;os dedic&aacute;ndose de manera profesional a la danza. Con una trayectoria marcada por las mejores maestras y maestros, trabajos en diferentes partes del mundo y una gata llamada Pina, por la que tal vez sea la core&oacute;grafa m&aacute;s famosa del mundo, madre de la danza contempor&aacute;nea: la alemana Pina Bausch. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>La danza no es democr&aacute;tica</strong></h2><p class="article-text">
        Los padres de Ingrid son arquitectos y en su casa siempre hubo muchos libros, pianos y guitarras. Y tambi&eacute;n un nombre insoslayable en el mundo de la danza, un t&iacute;o abuelo llamado Joan Magriny&agrave;, ex director del ballet del Teatre del Liceu de Barcelona, fundador el Institut del Teatre y maestro de maestros de la danza. Ingrid lo conoci&oacute; cuando &eacute;l ya estaba muy mayor y no podr&iacute;a decir que empez&oacute; a bailar bajo su influencia, sino por algo bastante m&aacute;s simple: se pasaba todo el d&iacute;a bailando. &ldquo;Un d&iacute;a pasamos por delante de una academia con mi madre y le dije: yo quiero hacer esto. Y, casualmente, el profesor de ah&iacute; hab&iacute;a sido disc&iacute;pulo de mi t&iacute;o abuelo, as&iacute; que all&iacute; se gener&oacute; un v&iacute;nculo interesante&rdquo;. 
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                Ingrid Magrinyà                            </span>
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        Los 14 a&ntilde;os suelen ser la edad adecuada y obligada para que una chica tome la decisi&oacute;n de si quiere o no seguir con la profesi&oacute;n de bailarina. Ingrid decidi&oacute; que s&iacute; y a los 15 a&ntilde;os abandon&oacute; Ibiza para instalarse en Zaragoza y empezar a estudiar con Mar&iacute;a de &Aacute;vila, por insistencia de Joan Magriny&agrave;: ella quer&iacute;a ir a Barcelona y su t&iacute;o abuelo le dijo que la mejor escuela de Espa&ntilde;a era esa en Zaragoza, dirigida por una de sus antiguas compa&ntilde;eras de baile. Lleg&oacute; en septiembre de 1992 con todo el entusiasmo del mundo, con tantas ganas que no se detuvo a pensar en el viaje de ida que estaba empezando, sola y adolescente, lejos de sus padres. Lo pens&oacute; muchos a&ntilde;os despu&eacute;s. En ese momento solo quer&iacute;a aprender, formarse, dedicarse a eso. &ldquo;En el fondo no lo ves como un sufrimiento sino como algo normal. Aunque ahora lo piensas y dices: &iexcl;ostras! Est&aacute;bamos all&iacute; muchas pero muchas horas, todo el d&iacute;a. Y sigue siendo una de las mejores escuelas de Espa&ntilde;a&rdquo;, dice Ingrid. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras se enfrentaba a la dureza del entrenamiento de una bailarina, ve&iacute;a a compa&ntilde;eras y compa&ntilde;eros quedar en el camino. Dice que tuvo suerte, adem&aacute;s, con el cuerpo que le toc&oacute;, con su complexi&oacute;n: come de todo y no hace ninguna dieta porque no se engorda con facilidad, solo se cuida un poco y con eso le alcanza y le sobra: &ldquo;Mar&iacute;a de &Aacute;vila siempre dec&iacute;a: la danza no es democr&aacute;tica. Te das cuenta de que a veces por mucho que quieras no puedes. T&uacute; puedes tener mucho amor por la danza y ser muy aplicada y disciplinada pero si no te acompa&ntilde;a el f&iacute;sico es que no puedes. Desgraciadamente es as&iacute;&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En la escuela de Mar&iacute;a de &Aacute;vila aprendi&oacute; todo sobre danza cl&aacute;sica pura hasta que un a&ntilde;o entr&oacute; una profesora a ense&ntilde;arles danza contempor&aacute;nea. Eso le abri&oacute; la cabeza para siempre. Mientras tanto, hac&iacute;a muchas audiciones de cl&aacute;sica hasta que la tomaron en el ballet de Zaragoza, pero fue justo en 2005, el a&ntilde;o en que lo cerraron. As&iacute; que nunca pudo dedicarse profesionalmente a la danza cl&aacute;sica. As&iacute; que el paso siguiente fue ingresar en la compa&ntilde;&iacute;a de danza contempor&aacute;nea de Elia Lozano, donde trabaj&oacute; cinco a&ntilde;os. As&iacute; comenz&oacute; su camino de ida por las derivas imprevisibles de lo contempor&aacute;neo y a sumar trabajos con los nombres m&aacute;s destacados de Arag&oacute;n como Miguel &Aacute;ngel Berna, Teatro Troche y Moche, Teatro del Temple, Viridiana, Jos&eacute; Luis Esteban o Pedro Rebollo. Y, por supuesto, en toda Espa&ntilde;a y m&aacute;s all&aacute; tambi&eacute;n.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Abierta y preparada para cualquier cosa</strong></h2><p class="article-text">
        Resulta siempre tan dif&iacute;cil y arbitrario definir en dos l&iacute;neas cualquier arte que transite por el terreno de lo contempor&aacute;neo. Pero digamos que en el caso de la danza, se entiende como danza contempor&aacute;nea a esa tendencia que empez&oacute; a darse de manera m&aacute;s o menos generalizada desde la segunda mitad del siglo XX y hasta nuestros d&iacute;as de fusionar la coreograf&iacute;a con elementos teatrales para expresar emociones humanas a trav&eacute;s del movimiento. Siempre desde la subversi&oacute;n o alteraci&oacute;n de algunas normas provenientes de la danza cl&aacute;sica. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El bailar&iacute;an contempor&aacute;neo tiene que saber hacer muchas cosas: flamenco, teatro, performance, breakdance, circo, acrobacia. En el cl&aacute;sico es m&aacute;s f&aacute;cil de definir la t&eacute;cnica, pero el contempor&aacute;neo ha crecido y se ha expandido de una manera tan grande que cada core&oacute;grafo ha definido su propio estilo y su manera de plantear su b&uacute;squeda de movimiento. Tienes que estar abierta y preparada para cualquier cosa&rdquo; dice Ingrid y prefiere hablar m&aacute;s de una proliferaci&oacute;n de proyectos que de compa&ntilde;&iacute;as. En un universo en el que dentro de una misma compa&ntilde;&iacute;a pueden convivir proyectos de lo m&aacute;s diversos.
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                Ingrid Magrinyà                            </span>
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        &ldquo;El cuerpo que necesitas para bailar cl&aacute;sico es muy espec&iacute;fico, muy duro y extremo. El contempor&aacute;neo da cabida a otra diversidad de cuerpos, sobre todo en los &uacute;ltimos a&ntilde;os puedes ver cuerpos que hace quince o veinte a&ntilde;os jam&aacute;s habr&iacute;as visto bailando. La belleza la puedes encontrar en la diversidad, no es necesario un cuerpo de 45 kilos para que t&uacute; puedas expresar&rdquo;, dice. Ahora mismo, por ejemplo, ella est&aacute; trabajando en un proyecto con cuatro bailarines que tienen cuatro cuerpos muy diversos. 
    </p><p class="article-text">
        Fuera de Arag&oacute;n, Ingrid Magriny&agrave; trabaj&oacute; con Cesc Gelabert, uno de los grandes de la danza espa&ntilde;ola, en un proyecto que mezclaba la danza contempor&aacute;nea con la sardana catalana. Y con Toni Mira, otro nombre fundamental de Barcelona, que trabaja mucho con la m&uacute;sica y la sonoridad, con el cual mezcl&oacute; la danza cl&aacute;sica con elementos del circo, bailando en vertical. Casualmente, los dos tienen en com&uacute;n que, adem&aacute;s de core&oacute;grafos, tambi&eacute;n son arquitectos. Fuera de Espa&ntilde;a, trabaj&oacute; con compa&ntilde;&iacute;as francesas y alemanas y gir&oacute; por Sudam&eacute;rica con la famosa compa&ntilde;&iacute;a andaluza La Zaranda, con quienes acaba de iniciar un nuevo proyecto. Recuerda con mucho cari&ntilde;o un proyecto con una compa&ntilde;&iacute;a en Berl&iacute;n dirigida por un canadiense, donde empez&oacute; a hacer cosas m&aacute;s cerca del arte contempor&aacute;neo que del esc&eacute;nico, interviniendo espacios p&uacute;blicos y con sensores en la ropa que convert&iacute;an al vestuario en instrumentos musicales partir del movimiento. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sigo busc&aacute;ndome a m&iacute; misma como si todav&iacute;a no hubiese encontrado esa manera de estar aqu&iacute;. La danza para m&iacute; es estar en el mundo, preguntarme qu&eacute; hacemos aqu&iacute;, por qu&eacute; hay unos cuerpos con los que de repente tienes una sinton&iacute;a maravillosa y por qu&eacute; en otras ocasiones no funcionan las cosas&rdquo; dice Ingrid sobre las pulsiones que a&uacute;n siente en un escenario despu&eacute;s de m&aacute;s de 30 a&ntilde;os de plena dedicaci&oacute;n a la danza. &ldquo;Antes me preocupaba por hacer el mejor movimiento, el m&aacute;s extremo. Y ahora mismo lo que me preocupa es que cualquier cosa que haga sea verdad m&aacute;s que sea m&aacute;s o menos acrob&aacute;tico. Que transmita algo, que no sea un movimiento por que s&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ingrid Magriny&agrave; es muy lectora. Siempre ha habido un texto que le ha ayudado a crear sus coreograf&iacute;as, la dramaturgia para ella es muy importante: la sonoridad o el sentido de alguna narrativa, la v&iacute;a de las letras le ayuda mucho a expresarse. Incluso su proyecto coreogr&aacute;fico personal, &lsquo;Pen&eacute;lope&rsquo;, parte de una relectura del Ulises de Joyce desde el lado de Molly Bloom. Para esto, al principio tuvo apoyo del ayuntamiento de Zaragoza y consigui&oacute; hacer algunas funciones, pero la magnitud del proyecto sumada a la falta de apoyo posterior complic&oacute; las cosas. &ldquo;La falta de apoyo institucional a la danza est&aacute; extendida en toda Espa&ntilde;a y en Zaragoza se nota much&iacute;simo porque siempre fue cuna de bailarines. Y ahora hay una gran desintegraci&oacute;n del tejido que pudo haber en los 80. Si yo ahora mismo quisiera hacer un proyecto tendr&iacute;a que traerme a todos los bailarines de fuera. Y eso es indicativo de que algo no est&aacute; bien aqu&iacute;. Es una rueda: los futuros bailarines que empiezan a estudiar, si en la ciudad no tienen ning&uacute;n referente al que mirar o sobre el que quieran poder aspirar en un futuro, antes de terminar la escuela ya se van&rdquo;, dice. 
    </p><p class="article-text">
        Pero no abandona su proyecto y, de vez en cuando, piensa en maneras de buscarle la vuelta en formato y estructura para conseguir esos apoyos m&iacute;nimos que lo vuelvan viable. Le gusta crear, coreografiar y dirigir, pero no le gusta hacerlo sola. Mientras tanto, sigue trabajando, contratada como int&eacute;rprete y esperando la siguiente oportunidad de poder hacer algo suyo. Siempre busc&aacute;ndose a s&iacute; misma. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laureano Debat]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/cultura/vida-danza-contemporanea-zaragoza-coreografias-ingrid-magrinya_1_12444981.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 18 Jul 2025 20:25:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una vida de danza contemporánea en Zaragoza: las coreografías de Ingrid Magrinyà]]></media:title>
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      <title><![CDATA[...Y hago fiestas a las que todos quieren venir: los 25 años de la Lata de Bombillas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/cultura/fiestas-quieren-venir-25-anos-lata-bombillas_129_12451232.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f3f30df5-6dfa-4b28-983c-c87af402b66c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="...Y hago fiestas a las que todos quieren venir: los 25 años de la Lata de Bombillas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Javier Benito habla de la historia y el presente de la mítica sala de Zaragoza, que acaba de cerrar un año intenso de festejos por su cuarto de siglo. La música es de Kokoshca
</p><p class="subtitle">Javier Benito: “Lucho cada día por mantener la esencia de La Lata de Bombillas, más que una sala, es un lugar de encuentro con una familia”
</p></div><p class="article-text">
        Los integrantes del grupo que vinimos a ver est&aacute;n a nuestro lado as&iacute; que no habr&aacute; entrada teatral, la cuarta pared se rompe antes del show. El telonero es su teclista, Javier Carrasco (aka <em>Betacam</em>): delgado con pelo largo y bigote, ir&oacute;nico y magn&eacute;tico en el escenario. A mi derecha, I&ntilde;aki, Amaia, todo <em>Kokoshca</em> cantan las canciones de su compa&ntilde;ero de gira. I&ntilde;aki me cuenta que en 2019 estuvieron en La Plata, en Buenos Aires y hasta en un pueblo de C&oacute;rdoba del que no recuerdo el nombre. Me dice que los trataron bien, me alegra que tenga un buen recuerdo de Argentina. Hoy tocan en la noche de La Lata de Bombillas de Zaragoza, ma&ntilde;ana en el d&iacute;a del Primavera Sound de Barcelona. Me dice que para ellos es lo mismo, no les importan las diferencias de magnitud. Creo que ni siquiera las notan. Minutos despu&eacute;s, lo confirmar&aacute;n con cada segundo de concierto.  
    </p><p class="article-text">
        A mi izquierda, la barra presenta su despliegue habitual de codos apoyados y brazos extendidos, el ne&oacute;n de &ldquo;Hang the DJ&rdquo; de fondo. Y el rostro sereno de Javier Benito: &ldquo;Me di cuenta que lo mejor era hacer un resumen de estos veinticinco a&ntilde;os y que, al mismo tiempo, sirviera como una reivindicaci&oacute;n de las salas peque&ntilde;as. Y as&iacute; lo han entendido todos los grupos. Ha sido una putada porque no todo el mundo ha podido asistir a muchos conciertos pero justamente lo que los hac&iacute;a especiales era que fueran en La Lata&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>Nacho Vegas, Sidonie, Le&oacute;n Benavente</em> y muchos grupos y solistas m&aacute;s, hoy <em>Kokoshca</em>, volvieron a tocar para poca gente y a todo trapo, dentro de un espacio &iacute;ntimo con sudor e intensidad. Y con la voluntad de que el suyo, tambi&eacute;n, fuera un concierto hist&oacute;rico en el presente de una sala con tanta historia. Y tanto futuro. Antes de seguir explicando detalles de todo este a&ntilde;o de festejos, Javier necesita un momento para emocionarse en silencio. 
    </p><h2 class="article-text">Cu&aacute;nta hermosura</h2><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de la barra, Javier Benito canta las canciones del grupo, todo el tiempo: estando quieto o poniendo hielos en un vaso con ginebra o asistiendo al sonido o saludando a alguien. Los dem&aacute;s nos movemos tan c&oacute;modos dentro de la sala. El 25&ordm; aniversario no fue pensado desde la especulaci&oacute;n sino desde el goce: pese a la lista de espera, la ganancia es que la fiesta dure un a&ntilde;o y en pleno confort. Que todos disfrutemos de la fiesta para que &eacute;l tambi&eacute;n pueda estar sonriendo detr&aacute;s de la barra, cantando las canciones de <em>Kokoshca</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Desde el escenario, I&ntilde;aki dice que Zaragoza es la capital de un tri&aacute;ngulo que conforman tambi&eacute;n Pamplona y no me acuerdo de la otra, creo que Logro&ntilde;o. No entiendo muy bien a qu&eacute; tipo de tri&aacute;ngulo se refiere, seguro que no es al de un amor bizarro pero debe andar cerca. Ir a una sala de conciertos tambi&eacute;n es no entender o no acordarse. O ambas cosas.  
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Concierto en la Lata de Bombillas                            </span>
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        El primer concierto que organiz&oacute; Javier Benito en su vida fue en 1997 con <em>Los Planetas,</em> en un bar que ten&iacute;a antes de La Lata que se llamaba El Chaman. Al a&ntilde;o siguiente, los volvi&oacute; a traer acompa&ntilde;ados por otros m&iacute;ticos: <em>El Ni&ntilde;o Gusano</em>. Todav&iacute;a hay gente que recuerda ese concierto. Y empez&oacute; a tomarle el gusto al rubro, tanto que en 1999, junto a su ex pareja Mar&iacute;a Lozano, fundaron La Lata de Bombillas en la calle Mar&iacute;a Moliner un 11 de septiembre. Y el 25 de octubre hicieron su primer concierto: <em>La Habitaci&oacute;n Roja</em> en ac&uacute;stico, para promocionar un festival que organizaban con el Chaman, que segu&iacute;a abierto. &ldquo;A partir de ah&iacute; se me fue. Y empec&eacute; a comprar equipos y a hacer un mont&oacute;n de cosas&rdquo;, dice. 
    </p><p class="article-text">
        La Lata de Bombillas naci&oacute; en plena eclosi&oacute;n de bares con nombres surrealistas: El Fantasma de los Ojos Azules, La Caja de los Hilos, La Caja de los Ojos<em>.</em> &ldquo;A m&iacute; ahora me va mejor que nunca pero a nivel personal prefer&iacute;a esa &eacute;poca&rdquo;, dice Javier, que siente algo nostalgia de esos a&ntilde;os de Zaragoza, con muchos bares de muchos estilos diferentes. &ldquo;Puede haber una parte sentimental de la juventud perdida, si quieres, pero no solo eso. Cuando est&aacute;bamos en Mar&iacute;a Moliner hab&iacute;a muchos bares m&iacute;ticos y todos desaparecieron, no queda ninguno: El Central, El Cairo, La Gruta, El Laberinto. Y si bien estoy orgulloso de ser un superviviente, lo malo es que te quedas solo. Y hab&iacute;a noches muy m&aacute;gicas en las que se llenaba y otras que no iba nadie porque ya no quedaba nada alrededor&rdquo;. El poder de convocatoria de los conciertos segu&iacute;a vigente, se llenaban, pero las noches estaban cada vez m&aacute;s vac&iacute;as. Estaban en una isla y no les qued&oacute; otra que mudarse. 
    </p><p class="article-text">
        Tampoco los j&oacute;venes sal&iacute;an como antes. Empez&oacute; a cambiar la noche y su gente, pero las nuevas generaciones segu&iacute;an y siguen aun yendo a ver bandas. A las suyas propias, claro. Y es extra&ntilde;o: esta noche con <em>Kokoshca</em> parece haberse resuelto esa grieta, tantas generaciones puestas de acuerdo en venir a ver a este grupo de Pamplona que tom&oacute; el apellido del que quiz&aacute;s sea el pintor expresionista austr&iacute;aco por antonomasia.
    </p><p class="article-text">
        Dentro de la sala seguimos disfrutando del show. Me habr&iacute;a gustado preguntarle a Amaia hace un momento, antes de empezar, si Rosario Bl&eacute;fari, la cantante y escritora argentina, fue alguna inspiraci&oacute;n. Me suena tan a ella su voz en todo el disco <em>Algo real</em>, no puedo evitarlo. Y tambi&eacute;n en algunas canciones de sus discos anteriores. Pero no se lo pregunto, no s&eacute; por qu&eacute;. Ir a una sala de concierto tambi&eacute;n es no decir todo, quedarse eternamente con algunas dudas. 
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                Javier Benito con Nacho Vegas                            </span>
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        Unos minutos m&aacute;s tarde cantar&aacute; &lsquo;Mi consentido&rsquo;, la canci&oacute;n que abre el disco y que muy pocos cantan o bailan. Ella lo nota y lo dice, con una tenue y diplom&aacute;tica dulzura. &iquest;Habr&aacute; notado que yo s&iacute; lo cant&eacute; y lo bail&eacute;? &iquest;Qu&eacute; <em>Algo real</em> es mi disco favorito de <em>Kokoshca</em>? Una sala de conciertos sirve para tratar  de llamar la atenci&oacute;n y no conseguirlo, desde luego, porque la tienen quienes la merecen. 
    </p><p class="article-text">
        La Lata de Bombillas toma su nombre de una canci&oacute;n de <em>El Ni&ntilde;o Gusano</em>, &lsquo;El hombre bombilla&rsquo;, una voluntad expl&iacute;cita de estampar la inevitable huella de la banda de Sergio Algora y Andr&eacute;s Perruca, que acabaron de sellar con el logo encargado a Oscar Sanmartin, el autor de las portadas de los discos de la banda. Tambi&eacute;n ten&iacute;a que ver con algo que compart&iacute;an Javier y su ex pareja: era una de las canciones de la banda sonora de su romance. &ldquo;Una de las grandes frases de Sergio Algora cuando trabajaba en el Sopa de Letras era que no pod&iacute;a ser que en esas listas de los cien mejores discos de la historia todo fuera anterior a 1980&rdquo;, dice Javier. 
    </p><p class="article-text">
        La m&uacute;sica siempre ha sido un ancla en su vida. En esos momentos en los que dudaba de todo, la m&uacute;sica siempre lo ha sacado adelante, sobre todo determinados conciertos que lo hicieron muy feliz. Por lo tanto, no le resulta un esfuerzo renovarse y escuchar nueva m&uacute;sica, lo que va saliendo. Algo que no suele ser com&uacute;n para aquellos mel&oacute;manos de m&aacute;s de cincuenta a&ntilde;os y que le ha permitido, quiz&aacute;s, sobrevivir como sala, como ser humano. 
    </p><p class="article-text">
        Grito dos, tal vez tres veces: &ldquo;cu&aacute;nta hermosura&hellip; cu&aacute;nta hermosura...&rdquo;. No estoy en medio de un s&iacute;ndrome de Stendhal, pero casi: s&oacute;lo estoy pidiendo una canci&oacute;n. Igual no insisto demasiado. Es mi primera vez ante <em>Kokoshca</em> y es obvio que no la canten, el disco es de 2016. Una sala de conciertos sirve para que pidas una canci&oacute;n y no la canten, para que te des cuenta de que no te pueden malcriar y de que ya la cantaron tantas veces, antes de que t&uacute; existieras.
    </p><h2 class="article-text">Espera que yo saque lo que llevo dentro</h2><p class="article-text">
        Cada vez que Javier Benito se emociona su rostro se convierte en un mapa. Sigue detr&aacute;s de la barra cantando las canciones de <em>Kokoshca</em>, las mismas que yo no puedo parar de escuchar desde hace, no s&eacute;, pongamos que dos a&ntilde;os. Una concatenaci&oacute;n de circunstancias que no recuerdo c&oacute;mo se dieron, si fueron todas virtuales o hubo alguna presencial, se pusieron de acuerdo para que muchas de sus canciones empezaran a volverse imprescindibles. 
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                Lady Banana en la Lata de Bombillas                            </span>
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        Ahora no puedo y no quiero despegar de mi membrana cerebral esa dial&eacute;ctica de voces y melod&iacute;as que cada vez que se mezclan me generan tantas emociones contradictorias que no sabr&iacute;a c&oacute;mo empezar a definirlas. Y que hoy, por primera vez, se han vuelto aur&aacute;ticas. Se me cruzan por la cabeza tantos adjetivos manidos que no hay suavidad, tragedia, dulzura, aspereza, gravedad o agudeza que resulten adecuadas, mucho menos precisas. Tantos matices en esas canciones, tantos riesgos que asumen en cada disco. Hoy presentan el nuevo, un manifiesto contra la mega productividad y la ansiedad, contra la tradici&oacute;n vetusta, a favor de la diversidad, el cambio y la aventura. Dan tantas ganas de apropiarse de su nombre, &ldquo;La Juventud&rdquo;, a&uacute;n a mis 44 a&ntilde;os cuando esa palabra no s&eacute; muy bien c&oacute;mo encajarla. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay gente que me dice que soy un m&uacute;sico frustrado. Qu&eacute; va, si es que ni lo he intentado. No tengo el m&aacute;s m&iacute;nimo sentido del ritmo&rdquo;, dice Javier. Cuando iban de festivales con Mar&iacute;a ella siempre le hac&iacute;a notar que era el &uacute;nico de todo el p&uacute;blico que siempre se mov&iacute;a a destiempo. Y ni hablar de cuando hab&iacute;a que tocar palmas. Pero empez&oacute; a escuchar m&uacute;sica desde muy chico, en el instituto, de manera compulsiva: blues y soul, m&uacute;sica negra. Despu&eacute;s vinieron los descubrimientos adictivos: Beach Boys, Springteen, Pink Floyd, Smiths. Dice que escuchaba m&aacute;s m&uacute;sica en aquel entonces: &ldquo;Dej&eacute; de ponerme m&uacute;sica para trabajar porque me distraigo: o trabajo o escucho m&uacute;sica, pero las dos cosas no. Y aprend&iacute; a valorar el silencio, es algo que me gusta mucho tambi&eacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Para la mudanza de la sala hubo una procesi&oacute;n con la lata de bombillas que ten&iacute;an en el techo. Una chica se encarg&oacute; de las manolas y las peinetas, otros se disfrazaron de nazarenos y tuvieron escolta policial. Hasta llovi&oacute;. Fue una parodia bastante bien conseguida de las procesiones de Semana Santa y, en lugar de una saeta, Sergio Vinad&eacute; de <em>Tachenko</em> (otro ex <em>Ni&ntilde;o Gusano</em>) cant&oacute; &ldquo;Mediterr&aacute;neo&rdquo; de <em>Serrat</em> desde un balc&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        El cambio de La Lata de Bombillas del local de Mar&iacute;a Moliner al actual en Espoz y Mina marc&oacute; un necesario y l&oacute;gico cambio en el perfil de la sala: &ldquo;Ten&iacute;amos un toque m&aacute;s noventero, m&aacute;s Manchester por el lado brit&aacute;nico, m&aacute;s tranquilo. Hab&iacute;a otro ambiente. Ahora estamos en el centro, el primer a&ntilde;o se empez&oacute; a petar, era una brutalidad la de gente que ven&iacute;a y tuvimos que cambiar un poco. Claro, en esta renovaci&oacute;n de p&uacute;blico, a la gente de antes la hemos perdido un poco. Curiosamente son m&aacute;s flexibles los j&oacute;venes que los mayores que dicen: ahora voy y est&aacute; lleno de cr&iacute;os&rdquo;. Hay una nueva horneada de grupos en los que estos j&oacute;venes se representan. La Lata de Bombillas trata de acogerlos, adem&aacute;s, por dos motivos: no se puede contentar a todo el mundo y Javier es un adicto a la m&uacute;sica y ha seguido escuchando cosas nuevas, no se ha quedado atrapado en la nostalgia noventera. Aunque a veces le gusta volver, hay d&iacute;as en que lo echa de menos, pero cuando lo pincha otro: &ldquo;Si lo pongo yo me da verg&uuml;enza, pero luego lo pone alguien y digo: qu&eacute; sesi&oacute;n m&aacute;s guay, vente otro d&iacute;a a pinchar. Y me dicen: pues ponlo t&uacute;, si es lo que he mamado yo aqu&iacute;&rdquo;.  
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                León Benavente en la Lata de Bombillas                            </span>
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        Una sala de conciertos tambi&eacute;n sirve para la catarsis. Se mantiene la costumbre desde los griegos: desde el escenario, los int&eacute;rpretes de los mitos nos ayudan a purificar nuestras emociones a partir del impulso de una m&uacute;sica tr&aacute;gica. Amaia e I&ntilde;aki cantan: &ldquo;En nuestro futuro, no cabr&aacute; ninguno, que hipoteque su vida por un puto curro&rdquo;. Y piden: &ldquo;A nuestro futuro, tan solo le pido, que te quedes, que te quedes, que te quedes conmigo. El resto me da igual, gasolina y a quemar&rdquo;. Una sala de conciertos sirve para reconciliarse, tantas veces, con tantas cosas a la vez.
    </p><h2 class="article-text">Te elijo a ti de nuevo</h2><p class="article-text">
        El 28 de junio fue el &uacute;ltimo concierto de los festejos de los 25 a&ntilde;os de La Lata de Bombillas con Nacho Vegas. Hubo un contratiempo: se rompi&oacute; el aire acondicionado y en plena ola de calor era imposible hacerlo en la sala. As&iacute; que tuvo que ser en otro local m&iacute;tico y con mucha relaci&oacute;n con La Lata: la Sala L&oacute;pez. Pareciera ser parte de la l&oacute;gica, estas peque&ntilde;as trabas que hay que superar todo el tiempo: un a&ntilde;o antes, en plena organizaci&oacute;n del 25&ordm; aniversario, Javier estuvo quince d&iacute;as internado por una pancreatitis. Y hab&iacute;a tantas cosas por hacer: obras de reformas y pintura, faltaban bandas por confirmar, hab&iacute;a que organizar la rueda de prensa. Mientras los m&eacute;dicos se acercaban a su habitaci&oacute;n para pedirle que, por favor, descansara un poco, Javier mataba el aburrimiento llamando y enviando correos a todo el mundo. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora est&aacute; contento y agotado por todo este a&ntilde;o de celebraciones. Empieza a palpar, a tener conciencia m&aacute;s o menos plena, de todo lo que ha sembrado durante un cuarto de siglo con La Lata de Bombillas. Y se emociona, todo el tiempo, con la respuesta de tanta gente durante tantos a&ntilde;os, con esa relaci&oacute;n sentimental inevitable que cualquier mel&oacute;mano establece con una sala de conciertos a la que siempre vuelve. &ldquo;No aceptar&eacute; la vida sin ti&rdquo;, cantan a d&uacute;o Amaia e I&ntilde;aki como previa al cl&iacute;max de &ldquo;Asia&rdquo;, que me ha hecho temblar tant&iacute;simas veces en mis auriculares y que hoy lo vuelve a hacer por primera vez en vivo. 
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            <span class="title">
                Concierto de Camellos en la Lata de Bombillas                            </span>
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        Una sala de conciertos sirve para apropi&aacute;rtela. Sobre todo cuando las bandas m&aacute;s arriesgadas del panorama musical espa&ntilde;ol que pasan por Zaragoza suelen tocar en La Lata de Bombillas. Javier reniega de lo que &eacute;l llama &ldquo;indie sonorama&rdquo;, ese indie espa&ntilde;ol de f&oacute;rmulas manidas, bandas que acaban sonando no solo iguales a otras sino a s&iacute; mismas, que graban ristras de canciones repetidas en discos repetidos. &ldquo;Me gusta el rock, el surf, el garaje, todas la m&uacute;sica negra. Y eso trato de que se vea reflejado en la programaci&oacute;n. De hecho, yo creo que programo de una forma m&aacute;s personal con los grupos extranjeros y con los nacionales y los locales me adapto a la etiqueta m&aacute;s indie&rdquo;, dice. 
    </p><p class="article-text">
        Javier tiene 53 a&ntilde;os muy bien llevados, cualquier dir&iacute;a que 25 a&ntilde;os de sala de conciertos  demacran pero no es el caso. Seguramente ha sabido cuidarse a tiempo. Ahora, por ejemplo, trata de evitar la noche, produce el concierto que toque, termina y se va a su casa. Es raro que se quede a la sesiones de DJ&rsquo;s y, si lo hace, es muy de vez en cuando. 
    </p><p class="article-text">
        El cierre definitivo de este a&ntilde;o de celebraciones ser&aacute; el 11 de septiembre de 2025, cuando acabe la exposici&oacute;n &lsquo;Al final abrazos&rsquo;, que se inaugur&oacute; el 9 de julio en el Centro Joaqu&iacute;n Roncal. Son las fotograf&iacute;as que Jaime Oriz tom&oacute; a los conciertos de los 57 artistas que tocaron durante esta larga fiesta de cumplea&ntilde;os, adem&aacute;s de los carteles de cada concierto y un cat&aacute;logo impreso de 150 p&aacute;ginas.  
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s, Javier intentar&aacute; descansar y no lo conseguir&aacute;, pensando en un nuevo a&ntilde;o de tanta m&uacute;sica por descubrir, para una sala que seguir&aacute; adapt&aacute;ndose a los nuevos tiempos manteniendo la esencia. Una tarea ardua y dif&iacute;cil, pero que merece tanto la pena intentarla. De mi parte, las voces de I&ntilde;aki y de Amaia, las melod&iacute;as de Kokoshca, me acompa&ntilde;ar&aacute;n durante tanto tiempo, a donde sea que vaya. Porque ver a una banda por primera vez en vivo tambi&eacute;n sirve para no olvidarte nunca m&aacute;s de ella.  
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laureano Debat]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/cultura/fiestas-quieren-venir-25-anos-lata-bombillas_129_12451232.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Jul 2025 20:49:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[...Y hago fiestas a las que todos quieren venir: los 25 años de la Lata de Bombillas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Música,Conciertos,Zaragoza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Música, montaña y un escenario flotante: otro año del legendario y renovado Pirineos Sur]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/cultura/musica-montana-escenario-flotante-ano-legendario-renovado-pirineos-sur_1_12444747.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/069b6a8d-3b52-4ccf-b199-13e5a92c5523_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Música, montaña y un escenario flotante: otro año del legendario y renovado Pirineos Sur"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nathy Peluso, Julieta Venegas, Manu Chao, Viva Suecia y Amaia entre los nombres más destacados en la nueva edición del festival musical que transcurre en medio de la naturaleza</p><p class="subtitle">El festival Pirineos Sur reconoce a Julieta Venegas con el Premio a la Diversidad Cultural 2025
</p></div><p class="article-text">
        Durante uno de los d&iacute;as libres del festival, Amalia y parte del staff subieron al balneario de Panticosa para dar un paseo y descansar. All&iacute; se encontraron con un grupo de chicas que estaban de camping. Ellas, sin saber qui&eacute;nes eran, les dijeron que hab&iacute;an venido por un festival que no sab&iacute;an que exist&iacute;a y al que ahora promet&iacute;an volver siempre. &ldquo;Imag&iacute;nate: vienes, te pasas unos d&iacute;as en medio de la monta&ntilde;a y lo cierras con m&uacute;sica. &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s puedes pedir?&rdquo;, dijo una. Esta an&eacute;cdota es un reflejo del tipo de pertenencia que genera una marca como la del Pirineos Sur, sobre todo en ese momento en que el p&uacute;blico lo descubre: hay una voluntad de fidelidad eterna. Hace m&aacute;s de treinta a&ntilde;os que sucede as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Amalia Ortiz viene de Big Star Music y Last Tour, las dos firmas que actualmente tienen la concesi&oacute;n de la organizaci&oacute;n del Pirineos Sur en conjunto con la Diputaci&oacute;n de Huesca. Naci&oacute; en M&eacute;xico DF, vive en Madrid y durante todo julio se traslada a la monta&ntilde;a como directora operativa del festival. Es decir, como la encargada de que todo cuadre y est&eacute; en su sitio del 10 al 27 de julio. 
    </p><h2 class="article-text">Convivencia de estilos y entornos</h2><p class="article-text">
        Hoy existen en Espa&ntilde;a una nutrida cantidad de festivales de m&uacute;sica que huyen de la masificaci&oacute;n y de lo macro y se refugian en entornos naturales: bosques, monta&ntilde;as, peque&ntilde;as costas. Pirineos Sur fue uno de los pioneros no s&oacute;lo en conseguir que la m&uacute;sica en vivo pueda ser posible en un entorno natural de una alt&iacute;sima belleza sino que eso, adem&aacute;s, signifique un punto de encuentro entre &ldquo;continentes, culturas y sonidos&rdquo; tal como el propio festival describe en su p&aacute;gina web. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En un primer momento, el origen del festival ten&iacute;a que ver con la idea de ritmos del mundo. Despu&eacute;s se vincul&oacute; a m&uacute;sicas del mundo, que es todo lo que escuchamos, desde una salsa o una cumbia hasta &oacute;pera o m&uacute;sica cl&aacute;sica. En aquel momento, la historia ten&iacute;a que ver sobre c&oacute;mo somos multiculturales y hab&iacute;a m&uacute;sica que ven&iacute;a de &Aacute;frica o de Latinoam&eacute;rica m&aacute;s vinculada con el folklore, aunque no la quer&iacute;an encasillar en esa palabra. Con el tiempo, fueron cambiando&rdquo;, dice Amalia Ortiz y recuerda que Pirineos Sur siempre han sido pionero, por ejemplo, en traer a Los Tigres del Norte hace 15 a&ntilde;os en el mismo festival que estaban Los Violadores del Verso. Esa l&iacute;nea contin&uacute;a este a&ntilde;o con propuestas tan dis&iacute;miles como Ara Malikian, Manu Chao, Nathy Peluso o Residente. O no tanto, porque as&iacute; es c&oacute;mo escuchamos m&uacute;sica hoy, de manera aleatoria en plataformas digitales, en listas que se componen de cosas que antes estaban en las ant&iacute;podas y ahora conviven en nuestros o&iacute;dos. Por qu&eacute; no habr&iacute;an de hacerlo en un festival.
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                Amalia Ortiz en la presentación del Festival Pirineos Sur                            </span>
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        El entorno en el que transcurre el Pirineos Sur es fundamental para el tipo de apropiaci&oacute;n que representa, no solo del p&uacute;blico sino desde las propias bandas y artistas. &ldquo;La gente se enamora de la monta&ntilde;a, de ese contacto con la naturaleza. Natalia Lafourcade mand&oacute; hace poco un v&iacute;deo diciendo que le emocionaba tanto regresar, Mateo Sujatovich de Conociendo Rusia me comentaba hace poco que es id&iacute;lico ese lugar, haces la prueba de sonido y te quedas en el backstage viendo lo que es esa monta&ntilde;a&rdquo;, dice Amalia. &ldquo;Estamos tan acostumbrados a esa cuesti&oacute;n tan acelerada de shows masivos y dem&aacute;s que, de pronto, te encuentras con esto e, incluso, hay equipos o artistas que nos piden llegar un d&iacute;a antes o quedarse un d&iacute;a m&aacute;s para estar ah&iacute;, en medio de la monta&ntilde;a&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Y no es para menos: un escenario flotante sobre el embalse de Lanuza, las calles pintorescas de Sallent de G&aacute;llego, la diversidad paisaj&iacute;stica del Valle de Tena en el centro del Pirineo Aragon&eacute;s y sus cumbres imponentes, sus r&iacute;os y barrancos, su serena imponencia. 
    </p><h2 class="article-text">Sostenibilidad y equidad de g&eacute;nero</h2><p class="article-text">
        Para que un festival en medio de la naturaleza sea viable lo primero y lo &uacute;ltimo que hay que revisar es su sostenibilidad. Y la gesti&oacute;n actual del Pirineos Sur ha tomado varios ODS de la Agenda 2030 para su desarrollo sostenible como la reducci&oacute;n en el consumo de recursos y de generaci&oacute;n de desechos o un cambio en la movilidad del p&uacute;blico a partir de la incorporaci&oacute;n de una v&iacute;a verde para que la gente pueda desplazarse a pie o en bicicleta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Antes, quienes llegaba hasta la entrada del festival estacionaban ah&iacute; mismo su coche. El a&ntilde;o pasado fue un poco complicado para la gente porque de pronto les dices que no se puede. Y en redes sociales nos dec&iacute;an de todo. Pero creo que esas rupturas a veces tienen que suceder as&iacute;&rdquo;, dice Amalia. Al finalizar la edici&oacute;n 2024 del festival, algunos de los mejores comentarios que ten&iacute;an eran de aquellas personas que entendieron el valor de la v&iacute;a verde, el placer de caminar por la monta&ntilde;a al atardecer antes de empezar un concierto o durante una noche fresca y estrellada al acabar. &ldquo;Tambi&eacute;n hicimos un an&aacute;lisis medioambiental de lo que significa tener un escenario flotante para un show en la monta&ntilde;a, en medio del atardecer. Eso es indescriptible. &iquest;C&oacute;mo hacemos que eso tenga un sentido mayor, m&aacute;s all&aacute; de la parte art&iacute;stica? Tambi&eacute;n tiene que haber una carta de alimentos saludables, con productos de la regi&oacute;n. Reutilizar vasos, uniformes del staff y todo lo que se pueda&rdquo;, dice Amalia. 
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                Asistentes al Festival Pirineos Sur, imagen de archivo                            </span>
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        Sallent de G&aacute;llego y las localidades aleda&ntilde;as del Pirineo se vuelcan cada a&ntilde;o del festival en habilitar p&aacute;rquines, zonas de camping, bares y m&uacute;ltiples ofertas gastron&oacute;micas. Todo esto, con la caracter&iacute;stica conciencia medioambiental de la gente de la monta&ntilde;a, que cuida su tierra y contagia eso a quienes la visitan. &ldquo;La gente de Sallent de G&aacute;llego nos ha ayudado en todo, porque t&uacute; no puedes venir y hacer lo que quieras, hay un pueblo que tiene su vida y su esencia y tienes que escucharlos a ellos. La convivencia con la naturaleza y la m&uacute;sica es algo importante&rdquo;, dice Amalia.
    </p><p class="article-text">
        A la diversidad y la sostenibilidad se le agrega la equidad de g&eacute;nero. Y, desde luego, la garant&iacute;a de ofrecer un espacio seguro, libro de agresiones y acosos. Este a&ntilde;o, las cabezas de cartel son principalmente mujeres: Nathy Peluso, Julieta Venegas, Natalia Lafourcade y el primer <em>sold out</em> del festival, Amaia y Valeria Castro. Todo esto para un festival que se caracteriza por convocar a un p&uacute;blico diverso y heterog&eacute;neo, fiel reflejo de su cartel. Con conciertos que no superan la capacidad de 4.900 personas y que prometen no ampliar porque, adem&aacute;s de implicar una dilatada log&iacute;stica de protocolos de seguridad y medioambientales, le quitar&iacute;a parte de su identidad. De ese contacto &iacute;ntimo entre la m&uacute;sica y la monta&ntilde;a que hace m&aacute;s de treinta a&ntilde;os ofrece Pirineos Sur.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laureano Debat]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/cultura/musica-montana-escenario-flotante-ano-legendario-renovado-pirineos-sur_1_12444747.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 09 Jul 2025 21:27:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Música, montaña y un escenario flotante: otro año del legendario y renovado Pirineos Sur]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Festivales,Pirineos,Aragón,Música]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un jardín planetario y en movimiento: la mirada integradora de Gilles Clément en el CDAN de Huesca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/cultura/jardin-planetario-movimiento-mirada-integradora-gilles-clement-cdan-huesca_1_12420384.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f13e1d4d-7f47-469b-b832-c3234826f802_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un jardín planetario y en movimiento: la mirada integradora de Gilles Clément en el CDAN de Huesca"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una exposición inédita recupera el costado menos conocido de la obra del paisajista y arquitecto francés a partir de textos y dibujos de sus cuadernos personales</p></div><p class="article-text">
        Es imposible clasificar a Gilles Cl&eacute;ment en torno a una, dos, tres disciplinas. Las inquietudes m&uacute;ltiples y constantes del franc&eacute;s lo han llevado a un devenir que trasciende su trabajo de jardinero, paisajista y arquitecto. O lo que es lo mismo: a que sus dibujos y sus escritos tambi&eacute;n adquieran un estatus primordial, no solo como herramientas complementarias para complejizar su profesi&oacute;n sino como medios de expresi&oacute;n aut&oacute;nomos. 
    </p><p class="article-text">
        Esto ya lo intu&iacute;a Carlos &Aacute;vila, profesor de la Escuela de Ingenier&iacute;a y Arquitectura de la Unizar, quien decidi&oacute; meterse con la obra de Gilles Cl&eacute;ment para su tesis de doctorado. &ldquo;Me abri&oacute; las puertas de su casa con total amabilidad y estuve un a&ntilde;o y medio recopilando documentaci&oacute;n, pero no terminaba de encontrar el hilo conductor. Hasta que un d&iacute;a vi unos cuadernos en unas estanter&iacute;as y le pregunt&eacute; si los pod&iacute;a ojear, me dijo que s&iacute; y, enseguida, me di cuenta que ah&iacute; estaba la tesis&rdquo;, dice &Aacute;vila, quien pretend&iacute;a indagar en los aspectos m&aacute;s desconocidos de esta figura tan relevante. 
    </p><p class="article-text">
        Tras el arduo proceso que implica escribir una tesis de doctorado, &Aacute;vila se enfrent&oacute; a otro desaf&iacute;o in&eacute;dito: trasladar parte de su trabajo a un lenguaje expositivo dentro de un museo. Y as&iacute; fue como el CDAN (Centro de Arte y Naturaleza) de Huesca le abri&oacute; las puertas para comisariar <em>Gilles Cl&eacute;ment. Jardines de papel</em>, abierta hasta el 2 de noviembre de 2025 en un centro de arte contempor&aacute;neo que tiene una carga muy espec&iacute;fica en su vinculaci&oacute;n con el paisaje. &ldquo;Nos pareci&oacute; que ten&iacute;a mucho potencial, a pesar de la dificultad de convertir un trabajo te&oacute;rico y de estudio de elementos con esta corporeidad para ser expuestos en una sala&rdquo;, dice Elena Del Diego, integrante del equipo did&aacute;ctico del CDAN.
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                Exposición en el CDAN                            </span>
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        Acceder a los cuadernos de Gilles Cl&eacute;ment es meterse en un universo complejo de ficciones, dibujos, diarios, planos, anotaciones e ideas sueltas. Una carrera que se fue forjando desde muy temprano y de manera muy consciente a trav&eacute;s de m&uacute;ltiples disciplinas. &ldquo;Yo vengo del mundo de la bot&aacute;nica y la jardiner&iacute;a y era ah&iacute;, en el &aacute;mbito del paisajismo, donde yo ten&iacute;a m&aacute;s localizado a Gilles Cl&eacute;ment. Pero su faceta de escritor es muy amplia y muy importante para &eacute;l, es una persona muy observadora y que escribe mucho&rdquo;, dice &Aacute;vila quien trabaj&oacute; con 39 cuadernos de Cl&eacute;ment, una cantidad que &eacute;l estima en la mitad de la totalidad que tiene el paisajista franc&eacute;s. Aunque asegura que lo m&aacute;s probable es que ni el propio Cl&eacute;ment sepa la cantidad de cuadernos que tiene. 
    </p><h2 class="article-text">El viaje de los jardines</h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n parece, la madre de Gilles Cl&eacute;ment siempre fue una suerte de refugio en sus acentuadas divergencias con el entorno familiar. Y al morir, se qued&oacute; sin ella y sin acceso a la finca familiar, tras la prohibici&oacute;n estricta de su padre. Esto le sucedi&oacute; en un momento clave, justo cuando necesitaba empezar a poner en pr&aacute;ctica sus primeras ideas revolucionarias sobre el paisajismo. De manera que se puso a buscar una finca propia. La encontr&oacute; en 1977 en La Vall&eacute;e, dentro del departamento de Creuse, en el centro de Francia. Aqu&iacute; es donde realiza los primeros experimentos que lo llevar&iacute;an a crear sus conceptos m&aacute;s famosos. Por eso es el primer segmento de la exposici&oacute;n, con fotos de Cl&eacute;ment construyendo su propia casa siempre subordinada al jard&iacute;n que empezaba a proyectar. &ldquo;Esa forma de romper con los presupuestos establecidos a nivel de jardiner&iacute;a tambi&eacute;n tiene que ver con romper con la propia estructura familiar&rdquo; dice Elena Del Diego. 
    </p><p class="article-text">
        La exposici&oacute;n contin&uacute;a con algunos de sus cuadernos de viaje, recorridos inici&aacute;ticos que acabar&aacute;n de complementar su concepci&oacute;n de paisaje: en 1970 nueve pa&iacute;ses de Latinoam&eacute;rica, entre 1982 y 1983 su vuelta al mundo. Los viajes para Cl&eacute;ment son entomol&oacute;gicos y bot&aacute;nicos, los concibe como expediciones cient&iacute;ficas y se predispone a adaptarse lo que m&aacute;s puede al entorno, a la costumbre de sus habitantes, a sus lenguas y comidas. Adem&aacute;s de los cuadernos en las vitrinas, se exponen dibujos y planos de esos viajes, mapas intervenidos a mano y una mariposa disecada que caz&oacute; y cuya especie a&uacute;n no hab&iacute;a sido catalogada, por lo que ahora se llama como &eacute;l. 
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n de Carlos &Aacute;vila parte desde los a&ntilde;os 70 hasta principios de los 2000, desde los inicios de su actividad profesional hasta la Grande Halle de la Villette en Par&iacute;s, la bienal consagratoria para Gilles Cl&eacute;ment, a trav&eacute;s de la cual sus dos conceptos fundamentales se volvieron conocidos en todo el mundo. El primero, el del jard&iacute;n en movimiento, sobre el cual ven&iacute;a trabajando desde 1985 con la publicaci&oacute;n de un libro y que hace realidad por primera vez en 1992 con la inauguraci&oacute;n del Parque Andr&eacute;-Citr&ouml;en en la capital francesa. Cl&eacute;ment cree que el buen jardinero solo tiene que observar el jard&iacute;n y no quitar lo que tiene, sino dialogar con lo que hay. Las plantas no viajan, pero las semillas s&iacute;, viajan con el viento o en el vientre de los p&aacute;jaros y se depositan aleatoriamente en otros jardines. Una concepci&oacute;n que cambiar&aacute; para siempre el paisajismo en todo el mundo y que es el primer paso de lo que m&aacute;s adelante definir&iacute;a como jard&iacute;n planetario. 
    </p><h2 class="article-text">La mirada integradora </h2><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de quitarle estaticidad al jard&iacute;n, en 1995 Gilles Cl&eacute;ment empez&oacute; a hablar del concepto de jard&iacute;n planetario, como una manera de concebir la diversidad de un ecosistema mundial que se configura siempre en movimiento. Algo as&iacute; como una constelaci&oacute;n universal en la que la naturaleza se abre a un di&aacute;logo perpetuo, a una metamorfosis contraria a cualquier intento de estandarizaci&oacute;n. As&iacute; lo escrib&iacute;a en un art&iacute;culo para The Architectural Review: &ldquo;La naturaleza no est&aacute; al servicio del hombre: existimos en ella, inmersos en ella, &iacute;ntimamente asociados con ella. El &laquo;jard&iacute;n planetario&raquo; es una forma de considerar la ecolog&iacute;a como la integraci&oacute;n de la humanidad &mdash;los jardineros&mdash; en sus espacios m&aacute;s reducidos. Su filosof&iacute;a rectora se basa en el principio del &laquo;jard&iacute;n en movimiento&raquo;: hacer lo m&aacute;ximo para [el], lo m&iacute;nimo contra [el]. El objetivo final del jard&iacute;n planetario es explotar la diversidad sin destruirla, perpetuando la &laquo;m&aacute;quina planetaria&raquo; y asegurando la existencia del jard&iacute;n &mdash;y, por ende, del jardinero&mdash;&rdquo;.
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                Exteriores del CDAN                            </span>
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        Todas estas pulsiones, la progresi&oacute;n de las mismas, sus marcas e impresiones pueden verse y seguirse en la evoluci&oacute;n de notas de sus cuadernos dentro de los paneles del CDAN.  &ldquo;Los cuadernos reflejan las vivencias personales ligadas a la publicaci&oacute;n de un libro o a la realizaci&oacute;n de un proyecto. Entender los altibajos de la persona referidos a lo que es el trabajo proyectual me parec&iacute;a muy interesante&rdquo;, dice Carlos &Aacute;vila quien, durante la investigaci&oacute;n, se aloj&oacute; en la casa de Cl&eacute;ment y cada noche, antes de la cena, compart&iacute;a con el franc&eacute;s un aperitivo, un momento &iacute;ntimo en el cual surgieron conversaciones que le revelaron muchas cosas que no comprend&iacute;a de los cuadernos.
    </p><p class="article-text">
        La exposici&oacute;n potencia, entonces, dos aspectos poco explorados en la obra de Cl&eacute;ment. El primero es su pulsi&oacute;n de escritor, la necesidad plasmar lo que ve, piensa o imagina a trav&eacute;s de la palabra escrita: el poema, el ensayo breve, la reflexi&oacute;n filos&oacute;fica o el relato de ficci&oacute;n. Y la escritura urgente: en trenes, estaciones, restaurantes, aeropuertos y jardines. El segundo, su libertad para expresarse a trav&eacute;s del dibujo abstracto, una corriente creativa que consigue desarrollar al despreocuparse de la dedicaci&oacute;n profesional a las artes pl&aacute;sticas. 
    </p><p class="article-text">
        La exposici&oacute;n acaba con algunas joyas como las fotos y los planos de un proyecto que Cl&eacute;ment present&oacute; para el Parque del Agua durante la Exposici&oacute;n de Zaragoza y que no fue aprobado. Y una serie de dibujos, algunos abstractos y meramente est&eacute;ticos y otros m&aacute;s funcionales o m&aacute;s ligados a su profesi&oacute;n. Y ediciones en diferentes idiomas de sus libros m&aacute;s reconocidos: <em>El jard&iacute;n en movimiento, Jard&iacute;n planetario </em>y<em> el Manifiesto del tercer paisaje,</em> en el cual pone el foco en la vegetaci&oacute;n que nace en zonas abandonadas, en territorios que nadie mira.
    </p><p class="article-text">
        En este caso, el CDAN no es solamente un continente adecuado para la exposici&oacute;n, sino que tambi&eacute;n aprovecha la ocasi&oacute;n para replantearse la l&oacute;gica de su propio jard&iacute;n y su relaci&oacute;n con el edificio construido por Rafael Moneo. En uno de los textos del cat&aacute;logo, el propio centro expone como pas&oacute; de percibir su propio jard&iacute;n solo como un decorado natural que enmarcaba la obra de Moneo a concebirlo como la pieza que ensambla todas las dem&aacute;s: &ldquo;La mirada atenta nos fue revelando que tambi&eacute;n en la gesti&oacute;n del verde nuestro jard&iacute;n ten&iacute;a cosas que ense&ntilde;arnos (&hellip;) Un jard&iacute;n en movimiento que permite el desarrollo de las especies plantadas, pero tambi&eacute;n de aquellas que aparecen espont&aacute;neamente, despu&eacute;s de que sus semillas hayan sido transportadas hasta aqu&iacute; por el viento o los animales. Un espacio natural compartimentado que pasa a ser protagonista y que conecta la vegetaci&oacute;n exterior con la visita a las exposiciones, buscando el equilibrio entre belleza, sostenibilidad y fomento de la biodiversidad&rdquo;.
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                Visitantes de la exposición Gilles Clément. Jardines de papel                            </span>
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        Por esto mismo se resaltan las palabras de Cl&eacute;ment sobre lo que le deber&iacute;a ser el jard&iacute;n del futuro: &ldquo;aquel en el que disminuya su inversi&oacute;n en mantenimiento y aumente su inversi&oacute;n de conocimiento&rdquo;. Y las carretillas con el lema &ldquo;Jard&iacute;n en movimiento&rdquo; que distribuyeron por toda la ciudad de Huesca y que contienen trozos del jard&iacute;n del propio CDAN, act&uacute;an como elementos disruptivos que celebran un gesto fundamental en torno a la obra y legado de Gilles Cl&eacute;ment: la conciencia de reformulaci&oacute;n del propio espacio en el que se manifiesta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laureano Debat]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/cultura/jardin-planetario-movimiento-mirada-integradora-gilles-clement-cdan-huesca_1_12420384.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Jun 2025 21:53:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un jardín planetario y en movimiento: la mirada integradora de Gilles Clément en el CDAN de Huesca]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo se construye la realidad en un mundo generativo: 'Bits & Bots' en el Centro de Historias de Zaragoza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/cultura/construye-realidad-mundo-generativo-bits-bots-centro-historias-zaragoza_1_12354762.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ca5ded36-6185-4398-b8ac-1df78f1ef95d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo se construye la realidad en un mundo generativo: &#039;Bits &amp; Bots&#039; en el Centro de Historias de Zaragoza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La exposición es el resultado de un trabajo entre Fundación Zaragoza Ciudad del Conocimiento y el Pacto Digital Europeo. Y estaba preparada para Etopia antes de su sorpresivo desmantelamiento</p><p class="subtitle">El Gobierno de Aragón reprende al Ayuntamiento de Zaragoza por la disolución de la fundación de Etopia
</p></div><p class="article-text">
        El problema siempre ha sido el tiempo, quiz&aacute;s lo &uacute;nico que tenemos, aunque cada vez menos. La ansiedad de la productividad se ha metido en el ocio y la sensaci&oacute;n es que cada d&iacute;a tenemos poco tiempo, que el recurso se agota. Quiz&aacute;s por eso no tengamos demasiadas ganas en aprovecharlo para reflexionar sobre lo que vemos y absorbemos. Mientras tanto, las tecnolog&iacute;as avanzan mucho m&aacute;s r&aacute;pidas de lo que podemos asimilarlas, sobre todo las que rodean al universo complejo de la inteligencia artificial y los procedimientos algor&iacute;tmicos. Entonces, la humanidad en masa navega entre modelos de interacci&oacute;n digital altamente manipulados y difunde informaci&oacute;n sin detenerse a preguntarse por qu&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        Sobre este contexto surge <em>Bits &amp; Bots. Imaginer&iacute;a digital. Construir la realidad en un mundo generativo</em>, hasta el 7 de septiembre en la sala Cripta del Centro de Historias de Zaragoza. Un trabajo de Fundaci&oacute;n Zaragoza Ciudad del Conocimiento con el apoyo del Pacto Digital Europeo que presenta la obra de cinco artistas que trabajan con rob&oacute;tica, programaci&oacute;n, arte generativo, biotecnolog&iacute;a e inteligencia artificial. 
    </p><p class="article-text">
        El proyecto total consta de trece obras. El resto se expondr&aacute;n durante el segundo semestre del a&ntilde;o en el Palacio de los Morlanes. Esta divisi&oacute;n refleja la falta de espacios disponibles en la ciudad para este tipo de exposiciones. O lo que es lo mismo: el vaciamiento de Etopia por parte del Ayuntamiento. &ldquo;El proyecto ten&iacute;a una duraci&oacute;n de tres a&ntilde;os y los artistas que se presentaban ten&iacute;an que trabajar con los temas del Pacto Digital Europeo. Hubo una convocatoria a nivel europeo y cada centro eleg&iacute;a a los artistas que m&aacute;s les gustaban&rdquo;, dice Laura Monta&ntilde;&eacute;s, desde la Fundaci&oacute;n Zaragoza del Conocimiento. Etopia acogi&oacute; en residencia al artista rumano Calin Segal y se encargar&iacute;a de montar la exposici&oacute;n de todos. Pero no contaban con que la gesti&oacute;n de Natalia Chueca iba a desmantelar el centro sin mayores explicaciones.
    </p><p class="article-text">
        Como todas las exposiciones que se curaron en Etopia, esta no es la excepci&oacute;n y propone m&aacute;s preguntas que respuestas cerradas. &iquest;C&oacute;mo se forman las opiniones? &iquest;C&oacute;mo funcionan los modelos de lenguaje que alimentan la inteligencia artificial? &iquest;Es posible manipular los algoritmos? Y muchas m&aacute;s para repensar nuestra relaci&oacute;n con la tecnolog&iacute;a y con el mundo digital a trav&eacute;s de un recorrido para perderse e interactuar. Con tiempo, sin tiempo, con un tiempo propio. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>Escultura del tiempo digital</strong></h2><p class="article-text">
        Silvia Binda es una artista eslovaca que ya expuesto tres veces en Etopia y que, con esta obra, dota de materialidad a la vida digital. O, mejor dicho, la expone, muestra qu&eacute; materiales necesitamos para ella y cu&aacute;l es el germen su arquitectura. <em>Stratum</em> es una especie de escultura del tiempo digital, en esa concepci&oacute;n oximor&oacute;nica, que privilegia lo sensorial y que est&aacute; integrada por componentes, artefactos, v&iacute;deos y datos de la ubicaci&oacute;n de los sat&eacute;lites, generadores y transformadores que hacen posible que vivamos, ahora mismo, el tiempo digital. Y con su habitual perspectiva feminista, Binda traza la genealog&iacute;a del origen del tiempo programado, sus responsables: todos hombres blancos de ascendencia anglosajona.    
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                Silvia Binda                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Una tertulia con avatares</strong></h2><p class="article-text">
        &ldquo;El artista se pregunta por qu&eacute; le echamos siempre la culpa al algoritmo en vez de enfocarnos en qui&eacute;nes manipulan al algoritmo. Qu&eacute; es lo que dicen y c&oacute;mo lo dicen hacen que t&uacute; est&eacute;s siempre pendiente de tu dispositivo&rdquo;, dice Blanca P&eacute;rez Ferrer, la curadora de la exposici&oacute;n. En <em>Whispers</em>, el rumano Calin Segal crea cinco actores virtuales con inteligencia artificial a partir de caracter&iacute;sticas muy marcadas, como un criptobrother atormentado, una fan&aacute;tica religiosa o una joven no binaria. A trav&eacute;s de ellos, propone una experiencia inmersiva en la cual podemos proponerles temas de debate y hacerles preguntas. Cada uno de ellos, en orden aleatorio, responder&aacute; seg&uacute;n sus valores. 
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                Calin Segal Whispers                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Hacia la Capilla Sixtina de lo no-f&aacute;ctico </strong></h2><p class="article-text">
        Artista polaca afincada en Berl&iacute;n Martyna Marciniak viene de trabajar en el &aacute;rea de la arquitectura forense y en <em>Anatom&iacute;a de lo No-F&aacute;ctico</em> presenta la segunda parte de un tr&iacute;ptico con el que, seg&uacute;n Blanca P&eacute;rez Ferrer, est&aacute; construyendo una suerte de &ldquo;Capilla Sixtina de lo no-f&aacute;ctico&rdquo;. En esta obra en concreto, parte de im&aacute;genes falsas que se viralizaron en redes y, en poco tiempo, se volvieron ic&oacute;nicas, como el Papa de Balenciaga o la explosi&oacute;n del Pent&aacute;gono. Al descomponer estas im&aacute;genes y asociarlas en un diagrama a otras supuestamente reales o no manipuladas, lo que hace la artista, seg&uacute;n la curadora de la exposici&oacute;n, es &ldquo;bajar el hype de que la inteligencia artificial nos va a enga&ntilde;ar a todos&rdquo;. Las im&aacute;genes han mentido siempre, claro. Siempre han servido para manipular. Y la artista pone ejemplos de obras de arte can&oacute;nicas y de fotograf&iacute;as period&iacute;sticas. &ldquo;La problem&aacute;tica que tenemos ahora tiene m&aacute;s que ver con el tiempo que tenemos para procesar el aluvi&oacute;n de im&aacute;genes que con las im&aacute;genes en s&iacute;&rdquo;, dice P&eacute;rez Ferrer.
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                Martyna Marciniak                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text"><strong>Romper la cuarta pared de la IA</strong></h2><p class="article-text">
        Entre tanta inmersi&oacute;n e interacci&oacute;n, la exposici&oacute;n tambi&eacute;n propone romper la cuarta pared teatral a trav&eacute;s de una obra generativa e infinita en la que el p&uacute;blico puede a&ntilde;adir un par de elementos a la escena para que el director componga. Con <em>The Models</em>, el colectivo brit&aacute;nico dmstfctn (que significa y se pronuncia &ldquo;desmystification&rdquo;) se inspira en personajes, escenarios e imaginarios de la Commedia dell'Arte, para proponer una obra con dos personajes creados con IA y a los que el p&uacute;blico puede modelar seg&uacute;n sus gustos. A trav&eacute;s de un QR, los visitantes se pueden conectar con el m&oacute;vil e interactuar con la obra, arrojar tomates o huevos, elegir m&aacute;scaras o cambiar personajes. 
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        La &uacute;ltima obra de esta exposici&oacute;n la firma Zoran Srdi&#263; Jane&#382;i&#269;, quien viene de Kapelica, una galer&iacute;a de arte eslovena que combina arte contempor&aacute;neo con biotecnolog&iacute;a y donde los artistas suelen usar sus propios cuerpos como parte de sus obras. Por este motivo, en algunas ocasiones alcanzan puntos de experimentaci&oacute;n muy arriesgados que obligan a tener la precauci&oacute;n de colocar ambulancias en la puerta. En DIAYN, el artista esloveno est&aacute; desarrollando un robot insecto palo con autonom&iacute;a, sin control externo, con un mini cerebro cultivado con c&eacute;lulas del propio autor de la obra. En el Centro de Historias se exponen algunas partes del futuro robot, pruebas de impresiones en 3D de las extremidades de lo que ser&aacute; un ser quim&eacute;rico, extra&ntilde;o, con tres patas, plumas y apariencia de insecto. Una obra que tendr&aacute; su propia motricidad y que cuestiona los l&iacute;mites entre lo biol&oacute;gico y lo artificial.
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      <dc:creator><![CDATA[Laureano Debat]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/cultura/construye-realidad-mundo-generativo-bits-bots-centro-historias-zaragoza_1_12354762.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Jun 2025 20:44:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Inteligencia artificial,Tecnología,Zaragoza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Editoras, libreras e imprenteras: Zaragoza saca del olvido a las mujeres ninguneadas en la España de la edición artesanal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/cultura/editoras-libreras-e-imprenteras-zaragoza-saca-olvido-mujeres-ninguneadas-espana-edicion-artesanal_1_12339666.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/996511ed-4b87-4523-8de7-480e0cabbbc0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Editoras, libreras e imprenteras: Zaragoza saca del olvido a las mujeres ninguneadas en la España de la edición artesanal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una exposición curada por la Biblioteca General Histórica de la Universidad de Zaragoza pone nombre propio a las mujeres que trabajaron en la primigenia industria del libro entre los siglos XVI y XVIII</p><p class="subtitle">Un libro de cuentas de una imprenta oscense revela aspectos de la vida cotidiana en el siglo XVII
</p></div><p class="article-text">
        Han sido tantos, todos, los espacios en los que no solo se ha relegado la participaci&oacute;n femenina sino que tambi&eacute;n se ha borrado de la historia la poca que tuvieron, que cada vez que aparece alguna luz al respecto, ese rescate viene acompa&ntilde;ado de la afirmaci&oacute;n resignada: &ldquo;ah, aqu&iacute; tambi&eacute;n&rdquo;. Hoy: el &aacute;rea del libro, concretamente el negocio editorial en su &eacute;poca artesanal, pre revoluci&oacute;n industrial, y las primigenias librer&iacute;as.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Artesanas del libro. Siglos XVI-XVIII</em> es la primera exposici&oacute;n que cura Cruz Joven, flamante directora de la Biblioteca General Hist&oacute;rica de la Universidad de Zaragoza. Y parte del <em>Diccionario de mujeres impresoras y libreras de Espa&ntilde;a e Iberoam&eacute;rica entre los siglos XV y XVIII</em> de Sandra Establ&eacute;s e incorpora otros nombres que han aparecido a&ntilde;os posteriores a 2018, el a&ntilde;o que fue publicada esta investigaci&oacute;n. &ldquo;A ra&iacute;z de esta exposici&oacute;n con Cruz nos hemos dado cuenta de que siguen surgiendo nombres y actualizaciones&rdquo;, dice Establ&eacute;s, enfatizando el car&aacute;cter de un trabajo siempre en proceso. Y que ahora se expone en la sala Jorge Coci del Paraninfo hasta el 8 de julio de 2025.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En esos siglos hab&iacute;a despachos de libros que se vend&iacute;an y muchas de estas librer&iacute;as tambi&eacute;n eran imprentas, los libreros eran encuadernadores. En aquella &eacute;poca, quien compraba un libro lo encuadernaba como quer&iacute;a. Era encuadernaci&oacute;n personalizada&rdquo;, dice Joven, quien organiz&oacute; la exposici&oacute;n con libros que pertenecen al fondo de la biblioteca. Y que busca rescatar del olvido los trabajos que desempa&ntilde;aron las mujeres en esos a&ntilde;os de edici&oacute;n artesanal: correcci&oacute;n de pruebas de imprenta, composici&oacute;n de cajas de letras o grabados, adem&aacute;s de la gesti&oacute;n administrativa de los talleres. En un momento en que la participaci&oacute;n femenina era fundamental si se tiene en cuenta que la &uacute;nica manera de volver sostenible el negocio de los libros era montar empresas de car&aacute;cter familiar. Es decir: empresas en las que deb&iacute;a trabajar toda la familia.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>La educaci&oacute;n controlada y las viudas de&hellip;</strong></h2><p class="article-text">
        Se conoce a Luis Vives como uno de los m&aacute;ximos exponentes del movimiento humanista en Espa&ntilde;a. Son famosos sus v&iacute;nculos estrechos con Erasmo de Rotterdam, Tomas Moro y Catalina de Arag&oacute;n, reina de Inglaterra, para cuya hija, Mar&iacute;a Tudor, compuso una obra impresa en 1539 justamente por Jorge Coci, quien da nombre a la sala en la que se lleva a cabo la exposici&oacute;n. &iquest;De qu&eacute; trata el libro? De instrucciones para la mujer cristiana, detallando el comportamiento que debe tener en todos los estadios de su vida, siempre sometida al hombre. &ldquo;Aqu&iacute; lo que dice Luis Vives es como se debe instruir a una mujer cuando es doncella, cuando est&aacute; casada y hasta cuando se convierte en viuda. No se deja ning&uacute;n resquicio&rdquo;, dice Joven, se&ntilde;alando el ejemplar que se expone en la misma vitrina que otros del siglo XVIII, bastante posteriores, en los que puede verse como la concepci&oacute;n sobre la mujer sigue intacta y se habla, por ejemplo, del &ldquo;origen de los defectos en las mujeres&rdquo;.
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                Exposición Artesanas del libro                            </span>
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        El primer apartado de la exposici&oacute;n est&aacute; dedicado, entonces, a c&oacute;mo los humanistas defendieron la educaci&oacute;n de la mujer pero no para su acceso igualitario con respecto a los hombres, sino para controlar sus comportamientos. Y esto, desde luego, se extend&iacute;a en todas las &aacute;reas, incluida la incipiente industria editorial. Un libro de Alfonso de Castro impreso por Josse Bade en 1534 muestra el grabado de una imprenta de la &eacute;poca en la que, con la llegada de esta tecnolog&iacute;a, se crean nuevos oficios como el de impresor, librero y editor. Y en un momento en el que se daba por sentado que la mujer estaba en todos los &aacute;mbitos supeditada al hombre, quien era el que siempre figuraba como titular en la esfera p&uacute;blica del negocio. El hombre era la cara visible, la firma de las imprentas. La mujer trabajaba en la intimidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso en el apartado <em>Ocultaci&oacute;n y visibilidad</em> la exposici&oacute;n se ocupa de documentar de qu&eacute; manera la mujer recib&iacute;a visibilidad. Y se trataba de formas bastante veladas. Generalmente, quedaban al mando tras enviudar y heredar el negocio, pero siempre la constancia de su nombre aparec&iacute;a representada con f&oacute;rmulas como &ldquo;viuda de&rdquo; o &ldquo;heredera/herederos de&rdquo;, seguidas del nombre del difunto. Es decir, segu&iacute;an sin ser nombradas en las portadas o en los colofones de los impresos. Se las perpetuaba en el anonimato de los libros que ellas mismas costeaban, produc&iacute;an y distribu&iacute;an.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Algunas v&iacute;ctimas de estas estratagemas: Mar&iacute;a Ram&iacute;rez, viuda de Juan Graci&aacute;n (conocido por ser el impresor de La Galatea, la primera novela larga de Miguel de Cervantes);&nbsp; Ana de Carasa, viuda de Luis S&aacute;nchez, e impresora de obras de Garcilaso de la Vega, Tirso de Molina o Lope de Vega; y Antonia Nuebevillas, viuda de Diego Dormer, hijo del impresor zaragozano del mismo nombre, quien al enviudar llev&oacute; al negocio a ser una de las imprentas m&aacute;s activas de la ciudad durante el siglo XVII. Cruz joven destaca tambi&eacute;n la figura de Mar&iacute;a de Qui&ntilde;ones, la viuda de Juan de la Cuesta, el famoso imprensor de El Quijote en 1605: &ldquo;Dos a&ntilde;os despu&eacute;s de imprimir El Quijote se march&oacute; a las Indias a hacerse el recorrido y la dej&oacute; embarazada de su segundo hijo y con deudas. Entonces fue ella la que se hizo cargo del negocio, reflot&oacute; la imprenta y, adem&aacute;s, cre&oacute; una segunda sucursal. Pero en 1615, que Juan de la Cuesta no estaba ni se lo esperaba, tambi&eacute;n pon&iacute;a Juan de la Cuesta en los libros. Incre&iacute;ble&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Tras la ocultaci&oacute;n, los casos de &eacute;xito</strong></h2><p class="article-text">
        Cuando Sandra Establ&eacute;s comenz&oacute; a investigar para su libro, en el marco de una tesis de doctorado, part&iacute;a de un total desconocimiento sobre el tema. Y a medida que fue avanzando descubri&oacute; que de algunas mujeres se conoc&iacute;an muchos datos y de otras muy pocos o ninguno. &ldquo;Me impact&oacute; mucho la variedad de biograf&iacute;as de estas mujeres, los perfiles tan radicalmente opuestos entre ellas. Y a pesar de ello hac&iacute;an un trabajo important&iacute;simo para la supervivencia y el &eacute;xito, en muchos casos, de sus negocios, no solo en su esfera p&uacute;blica, que al final va a tener un reflejo en los propios libros, tambi&eacute;n a la sombra, en un trabajo que en la mayor&iacute;a de los casos ha tardado en reconocerse&rdquo;, dice Establ&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La exposici&oacute;n curada por Cruz Joven busca trazar un panorama nacional de todo lo que hay documentado sobre la participaci&oacute;n femenina en la industria editorial de esos siglos, consciente de que faltan algunas piezas y que puede haber m&aacute;s nombres que a&uacute;n se desconocen. Sevilla, Barcelona, Salamanca, Madrid y Barcelona eran las ciudades del siglo XVI en las que mayor presencia de mujeres se encontr&oacute;. En el siglo siguiente, la participaci&oacute;n femenina se multiplic&oacute; con respecto al anterior y Valladolid y Zaragoza se incorporan a Barcelona y a Madrid como las m&aacute;s nutridas en participaci&oacute;n femenina. Y en el siglo XVIII, son tres los principales focos impresores del momento con participaci&oacute;n documentada de mujeres: Madrid, Barcelona y Zaragoza.
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                Exposición Artesanas del libro                             </span>
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        Pero como la participaci&oacute;n femenina no queda registrada en la documentaci&oacute;n p&uacute;blica de las imprentas o de las editoriales, el trabajo de las investigadoras se tuvo que afinar y ampliar. &ldquo;Eran los hombres los titulares de los negocios y quienes firmaban los documentos. Hay que hilar muy fino y no ce&ntilde;irse solo a los documentos m&aacute;s evidentes para poder descubrir que detr&aacute;s de cierta firma o de cierta menci&oacute;n hay una mujer&rdquo;, dice Cruz Joven. De manera tal que la participaci&oacute;n femenina hay que buscarla en documentos como albaranes de compra de material de imprenta o de contrataci&oacute;n de empleados, actas notariales relativas a repartos de herencias, testamentos o contratos matrimoniales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de estos atajos, consiguieron dar forma al &uacute;ltimo tramo de la exposici&oacute;n: los casos&nbsp; de &eacute;xito, aquellas mujeres que, pese a todas las trabas, pudieron darse a conocer, mejorar el negocio familiar y ser grandes prescriptoras literarias de sus &eacute;pocas.&nbsp; Una de ellas fue Francisca Medina, impresora de obras de viajes y literarias durante el Siglo de Oro y que consigui&oacute; situar a su taller entre los m&aacute;s importantes de Madrid tras la muerte de su marido Alonso Mart&iacute;n de Balboa. En 1614 public&oacute; la <em>M&iacute;stica teolog&iacute;a</em> de fray Juan Bret&oacute;n, una obra en la l&iacute;nea m&iacute;stica de Santa Teresa y San Juan de la Cruz. Ah&iacute;, Francisca reserv&oacute; el colof&oacute;n para usar por primera y &uacute;nica vez su nombre propio, mientras que mantuvo en la portada su habitual firma como viuda.
    </p><p class="article-text">
        Jer&oacute;nima Gal&eacute;s es otro de los nombres imprescindibles en esta lista. Estuvo casada con el prestigioso impresor flamenco Juan Mey y, despu&eacute;s de enviudar, mantuvo el negocio en alza y lo hizo crecer. En 1558 el Consejo de Valencia se refiere a ella como &ldquo;la honorable Hieronima Mey, viuda estampadora&rdquo; y sigue renov&aacute;ndole las subvenciones con el fin de que no abandone la ciudad. Gal&eacute;s era muy buena tip&oacute;grafa y ten&iacute;a un alto nivel cultural, adem&aacute;s de una personalidad imponente que qued&oacute; demostrada en un soneto de su propia autor&iacute;a en el que reivindica su oficio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y si bien el ejemplar original est&aacute; en la Biblioteca Nacional de Espa&ntilde;a, la exposici&oacute;n no quiso dejar demostrar&nbsp;una foto de la portada de&nbsp;Hortulus passionis,&nbsp;un libro impreso en 1537,&nbsp;el primero en el que&nbsp;aparece reconocida una mujer:&nbsp;Juana Mill&aacute;n.&nbsp;Aunque los casos de &eacute;xito tambi&eacute;n est&aacute;n repletos de paradojas. Mar&iacute;a Qui&ntilde;ones firma la impresi&oacute;n de&nbsp;una suerte de consejos o instrucciones dirigidas&nbsp;al rey Felipe IV, textualmente&nbsp;una &ldquo;rogaci&oacute;n en detestaci&oacute;n de los grandes abusos en&nbsp;los trajes y adornos nuevamente introducidos en Espa&ntilde;a&rdquo;. O sea,&nbsp;una larga queja sobre lo imp&uacute;dica que resulta la moda francesa introducida en la pen&iacute;nsula durante aquellos a&ntilde;os.&nbsp;En concreto, la moda femenina. Es decir: otro de los primeros nombres propios de una mujer reconocido en un libro que propone el control masculino de su cuerpo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laureano Debat]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/cultura/editoras-libreras-e-imprenteras-zaragoza-saca-olvido-mujeres-ninguneadas-espana-edicion-artesanal_1_12339666.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Jun 2025 21:09:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Editoras, libreras e imprenteras: Zaragoza saca del olvido a las mujeres ninguneadas en la España de la edición artesanal]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Libros,mujeres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Literatura en el corazón del Somontano: Barbitania, el festival literario más grande de Aragón, vuelve con su cuarta edición]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/cultura/comienza-barbitania-fiesta-literaria-barbastro_1_12293742.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d96ced9f-8e27-449a-9e8d-d27843bfc228_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Literatura en el corazón del Somontano: Barbitania, el festival literario más grande de Aragón, vuelve con su cuarta edición"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Barbastro reúne estos días a Irene Vallejo, Marta Sanz, José Luis Esteban, Juan Manuel De Prada y otras figuras destacadas</p><p class="subtitle">Espido Freire, Luz Gabás o Manuel Marlasca, entre los participantes del XII Festival Aragón Negro
</p></div><p class="article-text">
        Hace much&iacute;simos a&ntilde;os que la literatura dej&oacute; de ser cosa de hombres de bigotes trasnochados, puros con whisky y encierros tan solemnes en torres de marfil.&nbsp; La proliferaci&oacute;n de festivales en todo el mundo que celebran la literatura como un hecho compartido lo demuestra. Cert&aacute;menes que abren la puerta a que las escritoras y escritores compartan caf&eacute;s y copas, secretos de escritura y lecturas favoritas con sus lectoras y lectores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Arag&oacute;n, el festival m&aacute;s importante sucede cada primavera en la ciudad de Barbastro, por iniciativa del Ayuntamiento de la capital del Somontano y la inquietud de la catedr&aacute;tica de literatura espa&ntilde;ola Mar&iacute;a &Aacute;ngeles Naval. Desde 2022, el Festival Barbitania junta a un nutrido grupo de las principales plumas en narrativa y poes&iacute;a de la literatura en castellano y celebra la lectura y la escritura desde un &aacute;gora y en el marco de la entrega de dos reconocidos premios literarios: el 56&ordf; Premio Internacional de Novela Ciudad de Barbastro y del 57&ordf; Premio Internacional de Poes&iacute;a Hermanos Argensola.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando me encargaron hacerme cargo de la gesti&oacute;n de los premios literarios de Barbastro yo ten&iacute;a la idea de ampliar el nivel de actividad cultural en torno a esto&rdquo;, dice Mar&iacute;a &Aacute;ngeles Naval, quien ve&iacute;a c&oacute;mo cada a&ntilde;o llegaban a la ciudad personalidades muy importantes de la literatura para fallar los premios y esos encuentros no ten&iacute;an ninguna repercusi&oacute;n, incluso organizando alguna charla o congreso puntual para darle una mayor magnitud. La repercusi&oacute;n lleg&oacute; con el festival. &ldquo;La concejal Blanca Galindo fue la encargada de convencer a sus compa&ntilde;eros y al alcalde, ella cogi&oacute; el guante. Y tambi&eacute;n la concejal Pilar Abad, quien tambi&eacute;n decidi&oacute; apoyar el festival y se viene haciendo de manera ininterrumpida&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Cartel festival Barbitania                            </span>
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        Del 15 al 18 de mayo el <a href="https://www.festivalbarbitania.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">CLB/Barbitania</a> (CLB = Certamen Literario de Barbastro) reunir&aacute; a m&aacute;s de cuarenta escritoras y escritores en diferentes localizaciones de la ciudad: librer&iacute;as, bibliotecas, UNED, el Centro de Congresos, el Sal&oacute;n de Plenos del Ayuntamiento y la Biblioteca Municipal Hermanos Argensola. Una cuarta edici&oacute;n que, al igual&nbsp; que las anteriores, promete mucho, empezando por sus nombres: Irene Vallejo, Luis Alberto de Cuenca,&nbsp; Marta Sanz, Carlos Zan&oacute;n, Mercedes Monmany, Manuel Vilas, Elvira Navarro, Ana Segura, Lara Moreno, Lola Nieto, Aitana Monz&oacute;n, Juan Manuel de Prada, Sergio del Molino, Benjam&iacute;n Prado, Javier P&eacute;rez de And&uacute;jar, Lola Nieto, Jos&eacute; Luis Esteban, Sol Salama, Ignacio Mart&iacute;nez de Pis&oacute;n y Jos&eacute; Luis Esteban, entre otros. Un amplio abanico de est&eacute;ticas, procedencias y edades para cuatro d&iacute;as de debates, conversaciones, exposiciones, presentaciones, m&uacute;sica, foros, talleres, tertulias,&nbsp; recitales de poes&iacute;a y firmas de libros, entre otras muchas actividades con un hilo conductor: la importancia del contexto en la creaci&oacute;n literaria. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay dos grandes momentos en Barbitania. Uno es el dise&ntilde;o de contenidos, poder lanzar una mirada a lo que est&aacute; pasando, cosa a la que me dedico profesionalmente. Y empezar a organizar unas conversaciones teniendo a la vista los textos que han publicado escritores de primer nivel, traerlos a Barbastro y ponerlos a conversar en torno a algo que tenga un sentido y un contexto. Y el otro gran momento es el ambiente que se genera all&iacute;, desde luego, el p&uacute;blico que cada a&ntilde;o da las gracias de tener eso en Barbastro. Percibirlo all&iacute; en vivo y en directo es maravilloso, adem&aacute;s de la convivencia con los escritores, es una gran oportunidad para charlar con ellos y conocerlos&rdquo;, dice Naval. Y, efectivamente, una cosa va ligada a la otra: a la suculenta programaci&oacute;n de cada a&ntilde;o, los habitantes de Barbastro responden colmando todos los escenarios donde transcurre el festival. Compran muchos libros, participan en los debates, muestran un decidido entusiasmo.&nbsp; 
    </p><h2 class="article-text"><strong>La literatura en su contexto</strong></h2><p class="article-text">
        Los contextos literarios tienen que ver con el momento hist&oacute;rico, la vida de los autores, las circunstancias editoriales y culturales de la &eacute;poca y otros aspectos que hacen posible el estilo o la estructura de una obra literaria. Todas las mesas redondas, conversaciones y tertulias programadas para este a&ntilde;o girar&aacute;n en torno al costado contextual de la literatura desde diferentes &aacute;ngulos: los contextos art&iacute;sticos de la poes&iacute;a: el cine, el c&oacute;mic, la m&uacute;sica pop; la vida literaria y sus contextos: festivales, editoriales, cr&iacute;tica y lectura; o las dem&aacute;s artes como contexto de la creaci&oacute;n literaria. Y, desde luego, las personas implicadas, m&aacute;s all&aacute; de las escritoras y los escritores: editoras y editores, docentes, periodistas culturales y otros agentes que alimentan todo ese gran engranaje que pone en marcha lo que conocemos como literatura.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Han tenido mucho que ver las novelas que publicaron este a&ntilde;o Marta Sanz, Ignacio Mart&iacute;nez de Pis&oacute;n y Manuel Vilas. Las tres novelas convierten en literatura la vida literaria de los escritores de &eacute;xito, sintiendo por una parte un agradecimiento notable hacia quienes los invitan y, por otro lado, dej&aacute;ndose la piel yendo y viniendo y percibiendo la fragilidad del &eacute;xito literario&rdquo;, dice Naval sobre el leitmotiv elegido para esta edici&oacute;n de Barbitania.
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                Premiados Festival Barbitania                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de la programaci&oacute;n literaria, el festival tendr&aacute; m&uacute;sica. La inauguraci&oacute;n del jueves 15 de mayo estar&aacute; a cargo del ganador de los Premios de M&uacute;sica Aragonesa 2025, Gabriel Sope&ntilde;a, que presentar&aacute; su nuevo disco <em>Desiertos</em>. Y el s&aacute;bado 17 de mayo a las 20h se inaugura la exposici&oacute;n <em>Luis Alberto de&nbsp; Cuenca: poes&iacute;a de cine</em>, comisariada por David Garc&iacute;a, quien propone recorrido&nbsp; cinematogr&aacute;fico a trav&eacute;s del di&aacute;logo establecido entre la poes&iacute;a de&nbsp; Luis Alberto de Cuenca y los carteles originales de &eacute;poca de las pel&iacute;culas evocadas en los textos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay una idea en el cartel que hizo Isidro Ferrer para el festival de que el contenido de los libros sacian una sed. Lo hemos puesto por separado tambi&eacute;n: con-textos. El lema es: porque la sed que tenemos no se sacia con lo que somos. La idea es que nos saciamos con-textos&rdquo; dice Naval sobre la imagen de Barbitania de este a&ntilde;o, que juega con la ambig&uuml;edad entre el envase de una bebida y un libro en blanco en tres dimensiones y un vaso de agua estampado, medio vac&iacute;o o medio lleno, seg&uacute;n quien lo mire.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laureano Debat]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/cultura/comienza-barbitania-fiesta-literaria-barbastro_1_12293742.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 May 2025 20:47:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Literatura en el corazón del Somontano: Barbitania, el festival literario más grande de Aragón, vuelve con su cuarta edición]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Festivales,Premios literarios,Literatura,Huesca]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Influjo psíquico’: el documental nacido en Aragón que aborda el extraño caso de 'lawfare' a Rafael Correa en Ecuador]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/cultura/influjo-psiquico-documental-nacido-aragon-aborda-extrano-caso-lawfare-rafael-correa-ecuador_1_12208741.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/42526d2b-d569-4a97-bf6f-2c2f7f58c03c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Influjo psíquico’: el documental nacido en Aragón que aborda el extraño caso de &#039;lawfare&#039; a Rafael Correa en Ecuador"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Dos realizadoras zaragonanas y una colombiana, de la mano de la productora aragonesa Milyuna Historias, encabezan un equipo que rescata el rocambolesco juicio al expresidente y que desnuda los mecanismos de las elites latinoamericanas para acabar con gobiernos que no les son afines</p><p class="subtitle">Entrevista - Rafael Correa: “¿Por qué espiaban a mis hijas? Para ver si encontraban algo malo y con eso me extorsionaban y me controlaban”
</p></div><p class="article-text">
        Cuando en abril de 2020 la justicia ecuatoriana conden&oacute; al ex presidente Rafael Correa a ocho a&ntilde;os de prisi&oacute;n por cohecho, hab&iacute;a una frase en el fallo judicial tan breve como absurda. Y que pas&oacute; desapercibida, por acci&oacute;n o por omisi&oacute;n, por la gran mayor&iacute;a de la prensa internacional y la ecuatoriana. Por suerte, siempre hay gente a la que le gusta revisar en las peque&ntilde;as hendijas, que se obsesiona por abrir esas grietas no tan visibles pero necesarias para entender. Esa frase, esa peque&ntilde;a grieta, es &ldquo;influjo ps&iacute;quico&rdquo;. Y esas personas son la directora colombiana Alejandra Cardona y las zaragozanas Ana Mar&iacute;a Pinar e Idoya Barrab&eacute;s, quienes se obsesionaron hasta tal punto con este extra&ntilde;o concepto y con la historia que acarrea detr&aacute;s que decidieron hacer un documental, a cargo de la productora aragonesa Milyuna Historias.
    </p><p class="article-text">
        Fueron tres a&ntilde;os de rodajes en Ecuador, Israel, B&eacute;lgica, Canad&aacute;, M&eacute;xico, Venezuela, Colombia y Espa&ntilde;a para dar forma a <em>Influjo ps&iacute;quico</em>, el documental cuyo tr&aacute;iler se estren&oacute; esta semana en Zaragoza, en la sede de Rodar en Arag&oacute;n, y que cont&oacute; con la presencia de las dos realizadoras aragonesas. Fue un estreno simult&aacute;neo con Estados Unidos, en el marco del Miami Film Festival, donde estuvo la directora del documental Alejandra Cardona. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Conocimos el caso de Rafael Correa al mismo tiempo que conocimos la palabra 'lawfare', cuando est&aacute;bamos en Latinoam&eacute;rica trabajando para otro documental. &Eacute;l fue condenado y sentenciado por cohecho bajo influjo ps&iacute;quico. Lo que parece que viene a decir la condena es que Rafael Correa, que fue durante diez a&ntilde;os presidente de un pa&iacute;s, influ&iacute;a entre sus ministros y sus secretarios de estado para que ellos cometieran delito. Nos pareci&oacute; muy incre&iacute;ble esa figura del influjo ps&iacute;quico, como pod&iacute;an condenar a alguien por sus poderes mentales&rdquo;, dice Ana Mar&iacute;a Pinar, la guionista de este documental que trata un tema sin precedentes en la justicia, no solo de Ecuador, sino mundial: una fiscal general del Estado que acusa a un expresidente de manipular mentalmente a su gabinete delinquir.
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                Idoya y Ana en la presentación en Zaragoza                            </span>
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        Este equipo de realizadoras consigue un documental que, aunque solo se pudo ver el tr&aacute;iler, ya anticipa una marcada est&eacute;tica de thriller judicial y que es el resultado de un arduo trabajo de investigaci&oacute;n y documentaci&oacute;n. Todo esto en el marco de un rodaje con momentos de tensi&oacute;n en Ecuador, con la violencia palpable en las calles y situaciones en las que no se sintieron desprotegidas pero s&iacute; con miedo, todo el tiempo acompa&ntilde;adas por personal de seguridad. Y con el corre&iacute;smo como una corriente que, sin dudas, marc&oacute; un antes y un despu&eacute;s en la pol&iacute;tica ecuatoriana.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El 'lawfare' y el Partido Judicial&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        Se sabe y est&aacute; m&aacute;s que probado por diversos documentos desclasificados que, durante las d&eacute;cadas de los 60 y los 70, las elites amigas latinoamericanas con el apoyo directo de Estados Unidos recurr&iacute;an a los ej&eacute;rcitos locales para instaurar sangrientas dictaduras ante el avance de gobiernos de izquierda o el crecimiento de determinadas guerrillas. Esto inclu&iacute;a apoyo log&iacute;stico desde el pa&iacute;s del norte en casi todo, incluso instrucciones de c&oacute;mo torturar disidentes. Pero desde los a&ntilde;os 80 y, pongamos, hasta hoy la estrategia vari&oacute;. Dicho de manera suave: se democratiz&oacute;. Pero no tanto en el buen sentido del t&eacute;rmino, sino desde un costado, digamos, m&aacute;s pragm&aacute;tico: se aferraron a las estructuras democr&aacute;ticas para hacer lo que antes hac&iacute;an por golpes de estado. Es decir, perfeccionaron el m&eacute;todo, abarataron costes. Y cuando no pudieron usar al poder ejecutivo o al legislativo, fueron a buscar a esa tercera pata que define a una democracia, es decir, a un gobierno del pueblo, pero que el pueblo nunca sabe muy bien c&oacute;mo deber&iacute;a funcionar y, por ende, como reaccionar frente a sus acciones: el poder judicial. En conclusi&oacute;n: si antes las elites usaban al ej&eacute;rcito como amenaza, ahora la amenaza se viste con toga y tiene la apariencia de una se&ntilde;ora que sostiene una balanza manipulada y que lleva una venda transparente en los ojos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; es donde entra el concepto de lawfare, tan &iacute;ntimamente ligado con este documental. Un t&eacute;rmino de dif&iacute;cil traducci&oacute;n y que podr&iacute;a entenderse como acoso jur&iacute;dico, porque decir guerra implicar&iacute;a que hay dos bandos enfrentados en los mismos t&eacute;rminos y eso, cuando hay lawfare, nunca ocurre. &ldquo;El de Ecuador es uno de los casos de 'lawfare' m&aacute;s invisibilizados y varios entrevistados hacen referencia al caso brasile&ntilde;o, que es el paradigm&aacute;tico. La idea es que el documental tambi&eacute;n sea una especie de manual de 'lawfare' y que se vean los aspectos comunes que se dan en otros pa&iacute;ses&rdquo;, dice Ana sobre un fen&oacute;meno que se dio con Dilma Rousseff en Brasil, con Cristina Fern&aacute;ndez en Argentina y con otros gobiernos latinoamericanos con una tendencia m&aacute;s o menos marcada de izquierda o que tocaron intereses de algunos sectores de poder que se vieron resentidos. &ldquo;La figura de Estados Unidos tambi&eacute;n la tratamos en el documental porque siempre ha tenido una relaci&oacute;n especial y ha afectado en la sentencia&rdquo;, reconoce Ana y agrega que durante su viaje a Ecuador pudo comprobar lo polarizada que est&aacute; la sociedad con relaci&oacute;n al expresidente: &ldquo;Hay gente que no puede ver a Correa y les da igual que el juicio tenga o no garant&iacute;as. De hecho, hay muchos que no saben esto del influjo ps&iacute;quico&rdquo;.
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            <span class="title">
                Fotograma del documental  ‘Impulso psíquico&#039;                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Una de las preguntas que gu&iacute;a el documental es la de &ldquo;&iquest;justicia o persecuci&oacute;n?&rdquo; y tratan de responderla a trav&eacute;s de entrevistas con integrantes del ex gabinete de Correa, con pol&iacute;ticos opositores, con el propio Rafael Correa y hasta con mentalistas, m&aacute;s que nada para abordar este concepto tan extra&ntilde;o del influjo ps&iacute;quico y su a&uacute;n m&aacute;s extra&ntilde;a implicaci&oacute;n en la justicia.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La parte de Espa&ntilde;a fue filmada en Arag&oacute;n. Aunque no tenga ning&uacute;n emplazamiento de los exiliados ecuatorianos por el 'lawfare', Idoya cree que la parte m&aacute;s emocional del documental es la que rodaron aqu&iacute;: &ldquo;Cuando trajimos a Alejandra Cardona fuimos a Andorra, Teruel, para otro proyecto. Y ella se qued&oacute; impresionada con las carreteras porque era la imagen del lawfare: levitar en una nebulosa del derecho. Las im&aacute;genes en las que sale al principio Rafael Correa en medio de la nada absoluta, eso es Arag&oacute;n. Cinematogr&aacute;ficamente, esas im&aacute;genes hablan mucho de lo que es el lawfare&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mientras Ecuador se encuentra inmerso en un nuevo proceso electoral, el estreno del documental se espera para dentro de un mes en plataformas que a&uacute;n est&aacute;n por confirmar.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laureano Debat]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/cultura/influjo-psiquico-documental-nacido-aragon-aborda-extrano-caso-lawfare-rafael-correa-ecuador_1_12208741.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Apr 2025 20:30:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[‘Influjo psíquico’: el documental nacido en Aragón que aborda el extraño caso de 'lawfare' a Rafael Correa en Ecuador]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Rafael Correa,Lawfare,Ecuador,Documental,Aragón]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cábula, una nueva editorial en Zaragoza entre el pálpito y el augurio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/cultura/cabula-nueva-editorial-zaragoza-palpito-augurio_1_12142461.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/14ecc894-e0c4-4716-8a59-13eb3d27b9bf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cábula, una nueva editorial en Zaragoza entre el pálpito y el augurio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El proyecto se estrena con una decidida apuesta por la poesía y con una antología fundamental para el panorama literario de la ciudad</p><p class="subtitle">La poesía insufla oxígeno a los pueblos en riesgo extremo de despoblación
</p></div><p class="article-text">
        Un amigo empez&oacute; a escribir poemas y a envi&aacute;rselos para que los leyera. Los ley&oacute;, le gustaron. Hasta que un d&iacute;a, Mary le dice: &ldquo;Llevamos un a&ntilde;o y medio hablando de tus poemas, con esto hay que hacer algo&rdquo;. Y para sellar el compromiso, en julio de 2023 reserv&oacute; sitio en el Antiguo Casino Mercantil para diciembre: iban a presentar un libro que a&uacute;n no exist&iacute;a, de una editorial que tampoco. As&iacute; que en menos de seis meses naci&oacute; C&aacute;bula, editaron y maquetaron <em>Todo lo que tenemos</em>, el poemario de Francisco Salvador Pina, le incorporaron ilustraciones y lo presentaron en el sitio previsto el d&iacute;a 18 de diciembre de 2023.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        C&aacute;bula es un proyecto de tres socios: Mary Sanz, Javier S&aacute;nchez y Carlos Garc&iacute;a-Marquina. Los tres se dedican a otra cosa y llevan la editorial por el placer de publicar los libros que les gustan, muy de a poco, disfrutando del proceso. Mary Sanz trabaja en la comunicaci&oacute;n de un bufete de abogados y la vocaci&oacute;n por las letras la tiene desde su misma formaci&oacute;n como fil&oacute;loga inglesa. El cat&aacute;logo que pretenden construir abarca tres colecciones: poes&iacute;a, c&oacute;mic y novela negra. Y con dos libros en proceso: el nuevo poemario de Francisco Salvador Pina y una serie de c&oacute;mics bajo el concepto de <em>Feos</em>, a trav&eacute;s del cual hablar&aacute;n de la belleza a trav&eacute;s de la fealdad, con diversas ilustraciones y textos que piensan publicar pronto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>&ldquo;Ser&aacute; que tras la minucia de orfebre nadie ve la violencia del</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>molde en mis venas,</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>el largo recorrido del desierto desde el coraz&oacute;n al pincel&rdquo;. </strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>(</strong><em><strong>La despedida</strong></em><strong>, Clara Santaf&eacute;)</strong>
    </p><p class="article-text">
        El nombre de la editorial fue una sugerencia de su primer autor, a quien le gusta mucho Argentina y est&aacute; obsesionado con el lunfardo, esa mezcla jerga, dialecto, lengua (dependiendo qui&eacute;n o bajo qu&eacute; criterios se aborde, las definiciones var&iacute;an) que tuvo tanta fuerza entre finales del siglo XIX y las primeras d&eacute;cadas del XX en el R&iacute;o de La Plata, concretamente en Buenos Aires, y que ahora sobrevive en algunas palabras. Es una suerte de s&iacute;ntesis ca&oacute;tica de todas las lenguas que abordaron la ciudad con las migraciones, sobre todo europeas, con claro predominio de los dialectos italianos. &ldquo;Llegamos a esta palabra que nos gust&oacute; tanto y que tiene los dos significados, p&aacute;lpito y augurio. <em>P&aacute;lpito</em> se llama la colecci&oacute;n de poes&iacute;a y <em>Augurio</em> es el nombre de la colecci&oacute;n de novela negra. A&uacute;n no hemos decidido el nombre de la colecci&oacute;n de c&oacute;mic&rdquo;, dice Mary.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>&ldquo;O quiz&aacute;s nunca hubo armon&iacute;a en el paisaje</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>y este p&aacute;jaro es tan solo un testigo que nos sobrevuela.</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Y puede que nosotros la rotura&rdquo;.</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>(Javier Fajarn&eacute;s Dur&aacute;n)</strong>
    </p><p class="article-text">
        En su af&aacute;n de empezar de a poco, C&aacute;bula a&uacute;n no tiene distribuidora y sus libros se encuentran en Asturias, Madrid y Arag&oacute;n. Pretenden crecer, desde luego, pero con calma y sin abandonar el goce de tener una editorial. De editar y publicar libros que les apasionen, sin ansiedad. Y tratando de mantener los 18 de diciembre como hitos: en 2023 la presentaci&oacute;n de su primer libro y en 2024 del segundo, una antolog&iacute;a de j&oacute;venes poetas que pretende ser, seguramente lo ser&aacute;, un libro de fondo.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Una generaci&oacute;n insoslayable</strong></h2><p class="article-text">
        Empezar una editorial con un libro de poes&iacute;a es un bello riesgo. Y continuar el cat&aacute;logo con un libro que re&uacute;ne a la poes&iacute;a m&aacute;s destacada de autoras y autores zaragozanos menores de cuarenta a&ntilde;os implica un paso m&aacute;s, un decidido gesto. Coordinado por el escritor Juan Marqu&eacute;s, <em>Recoger&eacute; mis cosas</em> excede la categor&iacute;a de antolog&iacute;a y es, tal como lo define &eacute;l mismo en el pr&oacute;logo, &ldquo;un encuentro de poetas&rdquo;, porque tampoco se trata de una selecci&oacute;n al uso y el libro se nutre con poemas que las propias autoras y autores invitados decidieron enviar. &ldquo;Es una celebraci&oacute;n de la poes&iacute;a zaragozana. Digamos que son los &uacute;ltimos poetas zaragozanos de finales del siglo XX y no hab&iacute;a nada que recogiera eso. Y no pod&iacute;amos permitir que esta tambi&eacute;n se salte&rdquo;, dice Mary Sanz con relaci&oacute;n a algo que pone Juan&nbsp;Marqu&eacute;s en el pr&oacute;logo sobre la generaci&oacute;n anterior, la de David Mayor, Sergio Algora, Miguel Serrano, Brenda Ascoz o Carmen Ruiz Fleta, que no tuvieron una antolog&iacute;a propia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Cubierta &#039;Recogeré mis cosas&#039;                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        La propuesta surgi&oacute; del propio Juan Marqu&eacute;s, radicado hace a&ntilde;os en Madrid, pero muy atento a todo lo que sucede en Zaragoza, su ciudad natal. Once mujeres y siete hombres integran <em>Recoger&eacute; mis cosas</em>: Guillermo Molina Morales, Mar&iacute;a Codura Bruna, Clara Santaf&eacute;, Sof&iacute;a D&iacute;az Gotor, Marta Fuembuena Loscertales, Almudena Vidorreta, Alberto Acerete, Ana Mu&ntilde;oz, Daniel Arana, Gema Palacios, Mar&iacute;a Mart&iacute;n Hern&aacute;ndez, Guillermo Marco Rem&oacute;n, Javier Fajarn&eacute;s Dur&aacute;n, Enma Calvo Olloqui, &Aacute;lex Bona, Aitana Monz&oacute;n, Omar Fonollosa y Celia Carrasco Gil. En su gran mayor&iacute;a, cumplen tres requisitos: son de Zaragoza, son menores de 40 a&ntilde;os y tienen, al menos, un libro de poes&iacute;a publicado. Aunque hay excepciones: hay dos de Tudela y uno de Madrid (pero los tres con fuerte v&iacute;nculo en Zaragoza), solo un autor se pasa un poco de los 40 y solo una no tiene libro publicado, pero su poes&iacute;a cautiv&oacute; tanto al editor que decidi&oacute; incluirla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>&ldquo;pero el dolor no existe;</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>tampoco el pensamiento.</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>todo es idea de algo</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>que vino y no se deja</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>tocar. forma es vac&iacute;o</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>entonces&rdquo;.</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>(</strong><em><strong>Memento imaginal&nbsp; [En torno a Shahn]</strong></em><strong>, Aitana Monz&oacute;n)</strong>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nuestra aspiraci&oacute;n es que sea un libro de referencia. Y con el tiempo se ver&aacute; si acertamos o no. Pero los que est&aacute;n son los que ten&iacute;an que estar&rdquo;, dice Mary Sanz, contenta con el resultado del libro cuya portada es de Giorgio Griffa, un artista turin&eacute;s. En la gran mayor&iacute;a de los casos, las autoras y autores agregaron poemas in&eacute;ditos a su propia selecci&oacute;n, conformando un libro que no solo tiene la curadur&iacute;a de Juan Marqu&eacute;s, sino que cada segmento representa una visi&oacute;n personal de cada poeta con su propia obra. Y con el plus de contar con poemas que no est&aacute;n en ning&uacute;n otro libro.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hacemos todo con mucho mimo, somos peque&ntilde;itos pero elegimos muy bien los proyectos en los que trabajamos y lo ponemos todo ah&iacute;. Es una literatura de calle y con coraz&oacute;n&rdquo;, dice Mary, esperanzada con el futuro de un nuevo proyecto que se suma a un entramado editorial tan variado como nutrido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>&ldquo;En el fondo de la fuente</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>los fantasmas se relamen</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>a sabiendas de que el deseo</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>casi nunca flota&rdquo; </strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>(</strong><em><strong>Wall Street</strong></em><strong>, Almudena Vidorreta)</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laureano Debat]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/cultura/cabula-nueva-editorial-zaragoza-palpito-augurio_1_12142461.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Mar 2025 22:58:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cábula, una nueva editorial en Zaragoza entre el pálpito y el augurio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Poesía,Editoriales,Zaragoza,Poemas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Librería Cálamo, lectura recomendada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/cultura/libreria-calamo-lectura-recomendada_1_12132063.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/915c97a8-4bdc-4e72-921c-89c27558f946_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Librería Cálamo, lectura recomendada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Después de 40 años, el proyecto que encabezan Paco Goyanes y Ana Cañellas sigue siendo un foco cultural imprescindible de Zaragoza y una de las librerías más famosas de España</p><p class="subtitle">‘Zaragoza no se vende’: vecinos, entidades culturales y ecologistas se unen ante su malestar con la gestión municipal
</p></div><p class="article-text">
        Las librer&iacute;as espa&ntilde;olas dejaron de ser lo que eran para convertirse en algo m&aacute;s, quiz&aacute;s, desde la publicaci&oacute;n de <em>Librer&iacute;as</em>, en 2013, de Jorge Carri&oacute;n, una obra que fue finalista del Premio Anagrama y que acaba de ser reeditada por Galaxia Gutenberg. En la pr&aacute;ctica siguieron siendo lo mismo, pero la gran virtud de este libro poli&eacute;drico fue otorgarles el espacio sentimental que se merec&iacute;an, su importancia como foco cultural, su lugar de necesaria prescripci&oacute;n, ese imprescindible club de complicidades. Algunas empezaron a ver desde otra perspectiva la importancia que ten&iacute;an muchas de las cosas que ven&iacute;an haciendo de manera naturalizada. Y hubo otras que, adem&aacute;s, reafirmaron sus convicciones, asintiendo con la sonrisa del reconocimiento.
    </p><p class="article-text">
        Imagino en ambos momentos a la librer&iacute;a <a href="https://www.calamo.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">C&aacute;lamo</a>, a Ana Ca&ntilde;ellas y a Paco Goyanes, que llevan m&aacute;s de 40 a&ntilde;os cumpliendo con todos estos roles tan diversos y complementarios. Y siempre conscientes de que algunas de sus pr&aacute;cticas fueron pensadas en torno a motivos concretos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo era uno de esos j&oacute;venes muy politizados de la transici&oacute;n. Y ten&iacute;a claro que no quer&iacute;a ser profesor, el destino que les esperaba a la mayor&iacute;a de mis compa&ntilde;eros. Entonces empec&eacute; a fantasear con el tema de la librer&iacute;a, me gustaban mucho los libros. Abrir la librer&iacute;a fue una continuidad l&oacute;gica de mis inquietudes juveniles&rdquo;, dice Paco. En 1983, justo despu&eacute;s de acabar la carrera de Filosof&iacute;a y Letras, abr&iacute;a las puertas de C&aacute;lamo en una ciudad que ya ten&iacute;a una red de librer&iacute;as bastante consolidada. Y con unas pautas que consigui&oacute; mantener durante cuatro d&eacute;cadas: &ldquo;Vivir de esto con dignidad, vender buenos libros aunque suene como una idea un poco fantasiosa y participar muy activamente en la vida cultural de la ciudad&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hoy C&aacute;lamo es un referente para cualquier librer&iacute;a de autor relativamente nueva. &iquest;Qu&eacute; creen haber aportado? &iquest;Qu&eacute; ven de C&aacute;lamo en otras librer&iacute;as?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ana:</strong> La cercan&iacute;a con la gente que entra por la puerta. La idea de que nuestra casa es C&aacute;lamo y la gente viene a nuestra casa. Y cuando recibes gente en tu casa quieres que est&eacute;n a gusto y les ofreces lo m&aacute;s bonito que tienes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Paco:</strong> Marcamos una tradici&oacute;n quiz&aacute;s porque empezamos a hacer cosas que no eran las habituales. Este concepto de crear comunidad, por ejemplo, una agenda cultural constante. Y quitarle sacralidad al mundo del libro, re&iacute;rnos de nosotros mismos. Hemos aprendido mucho de las anteriores y tratamos de dejar un legado para las posteriores.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>C&aacute;lamo en dos etapas</strong></h2><p class="article-text">
        Los cuarenta a&ntilde;os de la librer&iacute;a est&aacute;n marcados por dos etapas. Los 80 y los 90, cuando se empez&oacute; a ampliar el fondo y a consolidar la clientela. Y una segunda a partir de 2001 con la incorporaci&oacute;n de Ana Ca&ntilde;ellas quien, a su vez, tuvo sus dos etapas propias. La primera de 2001 hasta 2007 a trav&eacute;s de un convenio con una empresa alemana llamada Kreft Brubach que se encargaba del dise&ntilde;o y la arquitectura de librer&iacute;as. Ana era su representante en Espa&ntilde;a, Francia y Portugal y coordin&oacute;, entre muchos otros proyectos, todo el cambio de imagen de Casa del Libro. La empresa se encargaba de dise&ntilde;ar el suelo, la iluminaci&oacute;n, los muebles a medida seg&uacute;n qu&eacute; tipo de libros quer&iacute;a tener la librer&iacute;a y hasta la forma de la circulaci&oacute;n de la gente, pero la crisis de 2008 oblig&oacute; a cerrar y a que Ana se centrara definitivamente en C&aacute;lamo.&nbsp;
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                Ana Cañellas y a Paco Goyanes                            </span>
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        Ah&iacute; comenz&oacute; su segunda etapa, en la que C&aacute;lamo empez&oacute; a apostar por salir de Espa&ntilde;a, por ser una librer&iacute;a pionera en la pen&iacute;nsula no solo en traer libros de otros pa&iacute;ses (eso ya se hac&iacute;a) sino en desplazarse, en ir a buscar nuevas maneras de entender la lengua y la traducci&oacute;n literarias. Y empezaron a asistir de manera sistem&aacute;tica a la Feria del Libro de Guadalajara y a la Feria de Frankfurt. Algo ins&oacute;lito, entonces, que una librer&iacute;a peque&ntilde;a se presentara en las dos macroferias. Incluso hab&iacute;a editores y representantes comerciales que les preguntaban &iquest;vosotros que hac&eacute;is aqu&iacute;?
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;</strong>Todo eso respond&iacute;a a la curiosidad. &Eacute;ramos muy curiosos y eso nos ha tra&iacute;do no solo mucho conocimiento sino tambi&eacute;n muchas amistades. Cuando nosotros conocimos Sexto Piso y Almad&iacute;a estaban reci&eacute;n nacidas y hoy son muy importantes. Recuerdo que nos compramos todo su cat&aacute;logo en una feria, el stand entero. Esas cosas hacen que se creen muchos v&iacute;nculos durante mucho tiempo&rdquo;, dice Ana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De esos viajes sistem&aacute;ticos surgieron dos actividades que ya son marca registrada de la casa. Uno es <a href="http://www.otramirada.org" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Otra mirada</a>, un ciclo destinado a favorecer el contacto entre editores y libreros de Espa&ntilde;a y de Latinoam&eacute;rica. &ldquo;Era algo que nos obsesionaba desde que empezamos a ir a Guadalajara, cuando descubrimos tantas cosas y nos dimos cuenta que la edici&oacute;n espa&ntilde;ola era solo una peque&ntilde;a parte de todo lo que hab&iacute;a en lengua espa&ntilde;ola. Y eso nos cambi&oacute; la manera de entender todo este ecosistema&rdquo;, dice Paco sobre este ciclo que tuvo su primera edici&oacute;n en Zaragoza en 2011 y que continu&oacute; despu&eacute;s en M&eacute;xico, Bogot&aacute;, Guatemala y Barbastro. &ldquo;Esa conversaci&oacute;n entre el editor, el distribuidor y el librero no exist&iacute;a. Y son tres patas que jam&aacute;s entraban en contacto&rdquo;, dice Ana, quien tiene especial predilecci&oacute;n por la edici&oacute;n guatemalteca, con la afluencia de profesionales de los pa&iacute;ses centroamericanos, siempre olvidados y ninguneados, de los que descubrieron trabajos fabulosos. &ldquo;Yo creo que si dejamos un legado ser&aacute; ese&rdquo;, explica Paco. A ra&iacute;z de eso, surgi&oacute; Talento Editorial, en el marco del Hay Festival, del cual llevan veinte ediciones en diez a&ntilde;os y en diferentes ciudades de Colombia, M&eacute;xico y Per&uacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Con la creaci&oacute;n de los Premios C&aacute;lamo fueron pioneros en pensar un premio muy prestigioso y sin dotaci&oacute;n econ&oacute;mica, que adem&aacute;s implica la participaci&oacute;n directa de los lectores. Y que en 2026 cumplir&aacute; 25 a&ntilde;os. &iquest;C&oacute;mo surgi&oacute;?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Paco: </strong>Es una cosa muy gamberra. Una noche de copas, entre amigos, se nos ocurri&oacute;. &iquest;Planeta tiene un premio? Pues venga, nosotros tambi&eacute;n. Y lo hicimos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ninguna librer&iacute;a de Espa&ntilde;a ten&iacute;a premio literario, ning&uacute;n premio literario implicaba la participaci&oacute;n directa del p&uacute;blico. Uno de los premios del primer a&ntilde;o fue para <em>Soldados de Salamina</em>, de Javier Cercas, el primer reconocimiento para un libro que recibir&iacute;a, despu&eacute;s, tantos m&aacute;s. De esta manera, los Premios C&aacute;lamo se inauguraban tambi&eacute;n como pioneros en reconocer autoras y autores que despu&eacute;s acumular&iacute;an m&aacute;s galardones (los &uacute;ltimos ejemplos son Ra&uacute;l Quinto y Elaine Vilar Madruga).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>C&aacute;lamo tambi&eacute;n han recibido muchos premios. &iquest;Cu&aacute;l les hace especial ilusi&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ana: </strong>(Se r&iacute;e) Paco tiene algunos premios as&iacute; como muy curiosos. Es hijo predilecto de la ciudad de Zaragoza.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Paco: </strong>Eso me hizo mucha ilusi&oacute;n, sobre todo a mi madre. Y tambi&eacute;n el premio Boixareu Ginesta, que dan los editores de Espa&ntilde;a a las librer&iacute;as, el m&aacute;s importante.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pasaron m&aacute;s de 4.000 autores por C&aacute;lamo. &iquest;Cu&aacute;l fue la presentaci&oacute;n m&aacute;s rara y la m&aacute;s emotiva?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Paco: </strong>La m&aacute;s rara fue una que no se celebr&oacute;, de una autora de Anagrama que no te dir&eacute; qui&eacute;n es. No vino nadie, absolutamente nadie. Yo no sab&iacute;a d&oacute;nde meterme y ella estaba con una cara de odio que no pod&iacute;a m&aacute;s.<strong> </strong>Fuimos a un bar de tapas y empec&eacute; a pedir abundantes raciones de gambas y de todo. Y al final s&iacute; que vino una persona, que nos sigui&oacute; hasta el bar, nos vio pidiendo y nos dijo &iquest;yo tambi&eacute;n puedo?
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ana: </strong>Y otra muy sonada es que tanto autor como presentador estaban muy bebidos. Fue surrealista. Adem&aacute;s, era un libro infantil. No sab&iacute;amos d&oacute;nde meternos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Paco: </strong>Al final, nos sumamos a la fiesta. Y acabamos como a las tantas.
    </p><p class="article-text">
        Recuerdan con mucho cari&ntilde;o a Rafael Chirbes, para ellos un autor fundamental de la segunda mitad del siglo XX y con quien ten&iacute;an una gran amistad. Marta Sanz tambi&eacute;n es una autora muy querida en la casa y mencionan a Patricio Pron y Agust&iacute;n Fern&aacute;ndez Mallo como ejemplos de autores que cada vez que vienen ofrecen charlas de lujo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>El mercado editorial ha cambiado mucho, cada vez se editan m&aacute;s libros (90 mil al a&ntilde;o en Espa&ntilde;a) y siempre se habla de lo inasumible que es para todos los sectores implicados. &iquest;C&oacute;mo viven esto desde la parte que les toca?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ana: </strong>Yo creo que es maravilloso que se editen 90 mil t&iacute;tulos al a&ntilde;o. Luego tu trabajo como librero ser&aacute; seleccionar lo que quieres que entre en tu librer&iacute;a. Es imposible pretender abarcarlo todo, probablemente ignoramos el 80 por ciento de la producci&oacute;n editorial. Pero has de tomar tus decisiones, qu&eacute; es lo que quieres hacer como librer&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Paco: </strong>En los a&ntilde;os 80 el mercado del libro era d&eacute;bil y lento, las librer&iacute;as funcionaban como bibliotecas.<strong> </strong>Hab&iacute;a que tenerlo todo. En 2025 esto ha cambiado. Una librer&iacute;a no es una biblioteca, es un sitio en el que se venden libros y que crea comunidad y que promueve la cultura. &iquest;Quieres un libro que no est&aacute;? Ma&ntilde;ana lo tienes. Eso ha mejorado de una manera brutal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La inflaci&oacute;n de estos &uacute;ltimos a&ntilde;os &iquest;les afect&oacute; en la venta de libros?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Paco: </strong>No, al contrario. Los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os han sido los mejores de la librer&iacute;a en ventas, cada a&ntilde;o mejor. Desde la pandemia, las librer&iacute;as independientes salieron reforzadas.<strong> </strong>Se lee m&aacute;s que nunca y, en nuestro caso, hemos notado un rejuvenecimiento del p&uacute;blico. Mucha gente nueva, de 20 o de 30 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ana: </strong>Los talleres de lectura est&aacute;n llenos de gente joven que convive con se&ntilde;oras mayores, el perfil habitual que va a estas actividades.
    </p><p class="article-text">
        Mientras Paco se niega a jubilarse pese a tener la edad (no cree en las jubilaciones por decreto), las cabezas de C&aacute;lamo ven con preocupaci&oacute;n lo que est&aacute; sucediendo con el tejido cultural de Zaragoza. &ldquo;No hay por qu&eacute; desmantelar cosas que est&aacute;n funcionando y que aportan valor&rdquo;, dice Ana. Y Paco agrega: &ldquo;Se han producido recortes de cultura que no se tendr&iacute;an que haber hecho, cantidades rid&iacute;culas para el presupuesto. Es necesario que las autoridades pol&iacute;ticas tomen conciencia de que se debe destinar m&aacute;s dinero al entramado cultural y que eso les redituar&aacute; en beneficios de cara al futuro&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y lo que C&aacute;lamo entiende por entramado cultural son los grupos de teatro independiente, los clubes de lectura, los peque&ntilde;os festivales de poes&iacute;a, las iniciativas de m&uacute;sica en vivo. Y todo lo que signifique un peque&ntilde;o aporte para la solidez de un tejido clave para cualquier comunidad. C&oacute;mo es y hace una librer&iacute;a.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laureano Debat]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/cultura/libreria-calamo-lectura-recomendada_1_12132063.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Mar 2025 21:48:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Librería Cálamo, lectura recomendada]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Librerías,Zaragoza,Lectura,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Bosque Sonoro, la fauna inextinguible de Mozota]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/cultura/bosque-sonoro-fauna-inextinguible-mozota_1_12025214.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/34caf963-3ff8-4d32-86f6-d7d1a13e28e9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Bosque Sonoro, la fauna inextinguible de Mozota"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los organizadores del festival de música hacen un balance de su auge y su final. Y piensan en la nueva forma que tendrá este proyecto que sigue apostando por la cultura alternativa en el entorno rural</p><p class="subtitle">La primera edición de este festival donde se unían medioambiente y despoblación fue en 2020
</p></div><p class="article-text">
        Se pod&iacute;a llegar en coche y aparcar sin ning&uacute;n inconveniente. El control para marcar la entrada era sencillo y r&aacute;pido. Despu&eacute;s, una suave caminata por un sendero arbolado, el r&iacute;o al costado y su sonido manso, las ramas sinuosas dando sombra, el aroma a arbusto. Y, poco a poco, aparec&iacute;an las primeras camisetas, las luces de colores, el murmullo inicial de un bosque sonoro. Mozota se abr&iacute;a a una experiencia musical &uacute;nica, con precio de abono bastante aceptable, nunca demasiada gente ni colas, un cartel cautivador, un escenario grande y uno peque&ntilde;o, un entorno inmejorable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para la gran mayor&iacute;a de gente que estuvo en cualquiera de sus cinco ediciones, <a href="https://www.elbosquesonoro.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Bosque Sonoro</a> significaba una experiencia placentera, libre de cualquier estr&eacute;s o ansiedad de macrofestival. Y, pese a las dificultades, la m&aacute;quina segu&iacute;a en marcha. Hasta que lleg&oacute; el temporal, la inundaci&oacute;n, las p&eacute;rdidas millonarias. Y el festival pas&oacute; de ser algo insostenible econ&oacute;micamente a volverse imposible. Y aunque est&eacute;n cansados, V&iacute;ctor Dom&iacute;nguez y Octavio Benito no se agotan. Son de esas personas que cuando se les ocurre alguna idea no contemplan ninguna raz&oacute;n para no hacerla, aunque eso signifique la recurrente acci&oacute;n de barajar y dar de nuevo. Cartas tienen muchas.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>El bosque</strong></h2><p class="article-text">
        Durante algunos a&ntilde;os, V&iacute;ctor Dom&iacute;nguez estuvo a cargo de la programaci&oacute;n musical en Las Armas. Todav&iacute;a hay gente que recuerda esos conciertos con cari&ntilde;o y, sobre todo, nostalgia, ya que la gesti&oacute;n actual del Ayuntamiento de Zaragoza decidi&oacute; acabar con ellos. Cuando a&uacute;n estaba inmerso en este proyecto, V&iacute;ctor se fue a vivir al campo. En Las Armas conoci&oacute; a Octavio Benito y Cristian Barros, dos mel&oacute;manos de un pueblo llamado Mozota, a media hora en coche de la ciudad. Tambi&eacute;n viv&iacute;an en Mozota dos personas fundamentales para el futuro festival: el bajista de Le&oacute;n Benavente, Eduardo Baos, y su mujer, Rosana. No saben qui&eacute;n convenci&oacute; a quien, pero cuando Pedro S&aacute;nchez declar&oacute; el estado de alarma en marzo de 2020, V&iacute;ctor ya hac&iacute;a un a&ntilde;o que viv&iacute;a en el pueblo. Y durante esos meses de confinamiento, hubo un sitio ah&iacute; que empez&oacute; a llamarle mucho la atenci&oacute;n y que Octavio conoc&iacute;a muy bien.&nbsp;&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Festival Bosque Sonoro                            </span>
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        &ldquo;Nacimos de manera muy espont&aacute;nea, condicionados por la pandemia. Ese par&oacute;n nos hizo estar aqu&iacute; en el pueblo y no sab&iacute;amos qu&eacute; hacer con nuestro tiempo, as&iacute; que empezamos a limpiar y arreglar ese espacio&rdquo;, dice V&iacute;ctor. El espacio era un terreno con mucha maleza que acondicionaron con la idea primigenia de crear un parque sin ninguna otra intenci&oacute;n m&aacute;s que de hacerlo. Quiz&aacute;s, alg&uacute;n d&iacute;a, la gente podr&iacute;a disfrutarlo. Ellos lo viv&iacute;an como desahogo, terapia y gimnasio durante la pandemia. &ldquo;El Bosque Sonoro empez&oacute; desbrozando una chopera, que era por donde entraba el p&uacute;blico, donde yo jugaba de cr&iacute;o&rdquo;, dice Octavio, las orejas atravesadas por pendientes redondos y grandes, los tatuajes y los ojos negros profundos. V&iacute;ctor lo mira, asiente y sonr&iacute;e mucho, sentado con su altura siempre inquieta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todo el terreno sobre el que funcionaba El Bosque Sonoro era territorio apropiado por la infancia de Mozota en los 80. &ldquo;El campo principal, donde se montaba el escenario y ocurr&iacute;a la vida y el coraz&oacute;n del festival es donde nosotros jug&aacute;bamos a las olimpiadas: quien salta o quien tira la ca&ntilde;a m&aacute;s lejos. Fue entrar en ese campo y V&iacute;ctor vio ah&iacute; un anfiteatro&rdquo;, sigue Octavio. Entonces, lleg&oacute; la casualidad: el due&ntilde;o de ese campo quer&iacute;a vender y ellos lo compraron porque se les ocurri&oacute; que ser&iacute;a estupendo hacer algo de agricultura, verduras ecol&oacute;gicas repartidas a domicilio. Enseguida se dieron cuenta que eso no era para ellos, as&iacute; que cambiaron una locura por otra: en abril de 2020, todav&iacute;a sin vacunas para el COVID-19, decidieron que har&iacute;an un festival llamado El Bosque Sonoro. 
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                Público en el festival Bosque Sonoro                            </span>
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        En septiembre concretaron su primera edici&oacute;n, el &uacute;nico festival de m&uacute;sica que se hizo en Arag&oacute;n en plena pandemia y uno de los pocos de Espa&ntilde;a en ese a&ntilde;o. Y cumpliendo todas las normas: tres fines de semana, todo el p&uacute;blico sentado y a una distancia prudencial (dos personas cada metro y medio), mascarillas obligatorias, una app para pedir comida y bebida, Coque Malla y Le&oacute;n Benavente. Fue un &eacute;xito. Gust&oacute; mucho. Y el bosque empez&oacute; a sonar.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Lo sonoro&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        Al a&ntilde;o siguiente aflojaron las restricciones y en un festival pod&iacute;a haber grupos de hasta seis personas juntas. As&iacute; que decidieron repetir. La segunda edici&oacute;n de El Bosque Sonoro fue en julio de 2021 con Viva Suecia, Iv&aacute;n Ferreiro, La Habitaci&oacute;n Roja y Novedades Carminha como cabezas de cartel. &ldquo;Fue el primer y &uacute;nico festival de pie en Arag&oacute;n y no sabemos si en Espa&ntilde;a. Yo no he conocido nada m&aacute;s, ilegales s&iacute;. Sanidad nos dio el permiso para hacerlo de pie, pese a que nos dec&iacute;an que era imposible y tal. Nosotros nos propusimos cumplir las normas en exceso, lo que supuso invertir mucho dinero&rdquo;, recuerda V&iacute;ctor. Pero estaban muy felices y entusiasmados, hab&iacute;an conseguido algo &uacute;nico y se les ocurri&oacute; la idea de pasar de las mascarillas a las m&aacute;scaras. Octavio, V&iacute;ctor y Cristian, la trilog&iacute;a de El Bosque Sonoro, ataviados con monos negros y m&aacute;scaras plateadas de la fauna boscosa: un conejo, un gato y un b&uacute;ho. Esto alimentaba la inc&oacute;gnita: &iquest;qui&eacute;nes est&aacute;n detr&aacute;s del bosque? &iquest;A qui&eacute;nes se les ocurri&oacute; la idea de inaugurar un festival de m&uacute;sica en un momento de la humanidad en el que parec&iacute;a imposible hacer algo as&iacute;? Y la marca de El Bosque Sonoro empez&oacute; a convertirse en ic&oacute;nica. Ellos segu&iacute;an ocultos, inc&oacute;gnitos. Y se sent&iacute;an todav&iacute;a m&aacute;s capaces de hacer cualquier cosa.
    </p><p class="article-text">
        Al a&ntilde;o siguiente les lleg&oacute; un reconocimiento muy especial por esa edici&oacute;n de 2021. Los premios Fest, el &uacute;nico certamen en Espa&ntilde;a dedicados a los festivales de m&uacute;sica, inclu&iacute;an a El Bosque Sonoro en la terna al mejor festival en innovaci&oacute;n, en su caso, por haber ideado un sistema de nidos: una entrada especial para estar de pie en grupos reducidos, una idea original para quienes quer&iacute;an evitar ver los conciertos sentados y cumplir con las normas sanitarias de entonces. No pensaban ganar, ni se lo imaginaban: compart&iacute;an terna con el Cru&iuml;lla y el BBK. Por eso se tomaron el viaje a Bilbao como una escapada festiva de abundantes pinchos y chacol&iacute;s. Llegaron a la gala bastante borrachos y, evidentemente, sin discurso preparado. &ldquo;De repente dicen: &iexcl;El Bosque Sonoro! Y nosotros flipando. Subimos y lo primero que dije es que hab&iacute;amos salido por ah&iacute;, que nos hab&iacute;amos pillado un pedo, que lo hab&iacute;amos pasado muy bien y que sois la hostia. Y todo el mundo descojonado&rdquo;, recuerda V&iacute;ctor.
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                Asistentes del festival Bosque Sonoro                            </span>
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        Los Planetas, Tri&aacute;ngulo de Amor Bizarro, Kiko Veneno y El Columpio Asesino encabezaron el cartel de El Bosque Sonoro en 2022 y la iglesia de Mozota acogi&oacute; a El Ni&ntilde;o de Elche. Segu&iacute;a primando una concepci&oacute;n muy amplia a la hora de entender y respetar la m&uacute;sica, incluso cuando ellos tienen una muy concreta a la hora de definir lo que les gusta: a Octavio, el metal experimental o la l&iacute;nea de John Cage y todo lo que est&eacute; en el margen; a V&iacute;ctor, la m&uacute;sica afroamericana o de ra&iacute;z latina hasta el a&ntilde;o 78-79.&nbsp; &ldquo;Trat&aacute;bamos de ser respetuosos con una forma de entender la m&uacute;sica y traer a grupos que estuvieran en esa l&iacute;nea&rdquo;, dice Octavio sobre c&oacute;mo defin&iacute;an el cartel cada a&ntilde;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para esa tercera edici&oacute;n del festival decidieron colocar los contenedores que a&uacute;n permanecen en el recinto. Necesitaban algo propio para almacenar equipamiento y herramientas y aprovecharon la instalaci&oacute;n para convertirla en un espacio de coworking. Son dos contenedores grandes unidos y dos peque&ntilde;os, dentro de los cuales funcionan cuatro oficinas y un almac&eacute;n. A ra&iacute;z de esto, tambi&eacute;n recibieron un premio a la innovaci&oacute;n en La Caja Rural y financiaci&oacute;n de Arag&oacute;n Emprende para poder acondicionar el espacio por dentro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese 2022 todo parec&iacute;an ser &eacute;xitos, premios y perspectivas de crecimiento. No hab&iacute;a, aparentemente, motivos para pensar lo contrario. Pero el hecho de empezar a crecer les hizo caer en la cuenta de que necesitaban m&aacute;s inversi&oacute;n y que, quiz&aacute;s, estaban jugando en una liga que no les correspond&iacute;a. &ldquo;En 2022 Cristian dijo que no tendr&iacute;amos que haber hecho el Bosque Sonoro ese a&ntilde;o y ten&iacute;a raz&oacute;n. Porque volvieron todos los festivales con una fuerza brutal, todos los cach&eacute;s se megamultiplicaron y nosotros, que hab&iacute;amos nacido por una cosa muy concreta, intentamos jugar la liga de los macrofestivales y &eacute;ramos Osasuna&rdquo;, dice V&iacute;ctor. Hab&iacute;a muchos grupos que podr&iacute;an haber estado en El Bosque Sonoro, pero que, con el fin de las restricciones, les conven&iacute;a dise&ntilde;ar sus giras para esos macrofestivales, de manera que el peque&ntilde;o festival de Mozota no pod&iacute;a competir ni en infraestructuras ni en escenograf&iacute;a ni mucho menos en cach&eacute;. Y aunque pudiera, hab&iacute;a algunos que ni siquiera lo permit&iacute;an.&nbsp;&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Zona de picnic del festival Bosque Sonoro                            </span>
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        &#9472; El Vive Latino nos supon&iacute;a que, a cualquier grupo que nosotros quisi&eacute;ramos traer, ellos lo obligaban a firmar un contrato de exclusividad ese a&ntilde;o en todo Arag&oacute;n&#9472;, dice Octavio.
    </p><p class="article-text">
        &#9472;Y al a&ntilde;o siguiente &iquest;qu&eacute; atractivo tiene que tu traigas lo que ya ha tocado en Zaragoza el a&ntilde;o pasado?&#9472;, dice V&iacute;ctor. Y agrega: &ldquo;Hacer cosas as&iacute;, para lo local, lo de abajo y lo cercano es la muerte. Y eso est&aacute; pasando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los dos amigos dialogan, se miran de frente. Seguramente han hablado miles de veces de este tema y, aun as&iacute;, siguen sacando cosas nuevas.
    </p><p class="article-text">
        &#9472;Dicen que hay muchos festivales. &iexcl;Qu&eacute; frase m&aacute;s tonta esa! No, lo que hay son muchos macrofestivales. No s&eacute;, que en vez de uno de veinte mil haya veinte de mil, as&iacute; repartimos&#9472;, dice V&iacute;ctor.
    </p><p class="article-text">
        &#9472;Hay muchos equipos de f&uacute;tbol. &iquest;No te jode?&#9472;, sonr&iacute;e con iron&iacute;a Octavio.
    </p><p class="article-text">
        &#9472;&iexcl;Ja! &iexcl;Es muy buena esa! Es verdad que de los partidos de f&uacute;tbol nunca han dicho que hay muchos.
    </p><p class="article-text">
        En 'Macrofestivales. El agujero negro de la m&uacute;sica' (Pen&iacute;nsula) el periodista musical Nando Cruz desgrana todos los vaivenes de esta burbuja, de esta manera cada vez m&aacute;s ansiol&iacute;tica de disfrutar de la m&uacute;sica en vivo. &ldquo;Los macrofestivales son animales fascinantes y voraces. En su lenguaje, mantenerse significa crecer; y decrecer es sin&oacute;nimo de fracasar. Su propia inercia los empuja a aumentar compulsivamente su aforo y devorar terreno al posible competidor&rdquo;, escribe en un pasaje del libro. El Bosque Sonoro fue durante cinco a&ntilde;os una suerte de espacio de resistencia contra toda esa maquinaria poderosa y repetitiva de la industria. Fue tan triste su final como feliz el apoyo de tanta gente enamorada del concepto que hablar de final no ser&iacute;a nada justo.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>El bosque sigue sonando</strong></h2><p class="article-text">
        &#9472;Yo soy de aqu&iacute; de toda la vida y esos campos yo no los he visto inundarse as&iacute; nunca. Esto pasa desde que desaguan todos los campos de placas en el Huerva de aqu&iacute; hacia arriba. Antes eran campos planos que absorb&iacute;an agua. 
    </p><p class="article-text">
        &#9472;Y no viene agua, viene barro. Por eso todas las im&aacute;genes del Bosque son de barro. 
    </p><p class="article-text">
        &#9472;Las placas lo que han hecho es cargarse toda la geograf&iacute;a de los montes. De ser un riachuelo que pod&iacute;as cruzar andando, literalmente, el Huerva lleva una anchura de seis, siete metros y una altura de cinco o seis. Es imparable.
    </p><p class="article-text">
        Pas&oacute; la edici&oacute;n 2023 sin dificultades y con un cartel cada vez m&aacute;s nutrido de figuras (Amaia, La Casa Azul, Miranda!, Javiera Mena, otra vez Iv&aacute;n Ferreiro y Le&oacute;n Benavente) pero las p&eacute;rdidas econ&oacute;micas se acumulaban. Y en 2024 lleg&oacute; la tempestad, una DANA que hizo imposible el concierto de Amaral y hubo que suspenderlo todo, devolver entradas y pensar en c&oacute;mo asumir&iacute;an las p&eacute;rdidas. En ese mar de barro empezaba a configurarse una triste atm&oacute;sfera de final hasta que apareci&oacute; la gente: una campa&ntilde;a de crowdfunding para recuperar una parte de las p&eacute;rdidas con un objetivo dif&iacute;cil de conseguir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Fue una forma objetiva de medir cu&aacute;nto se nos quer&iacute;a&rdquo;, dice Octavio. Y se ve que se los quer&iacute;a bastante. Durante la campa&ntilde;a organizaron picnics en el recinto de Mozota y la gente acompa&ntilde;&oacute;, ayud&oacute; con lo que pudo y el goteo cont&oacute; 50 mil euros. Objetivo cumplido. Mientras tanto, en el pueblo hay gente que a&uacute;n cree que se forraron con el festival, que no concibe que lo siguieran haciendo aunque estuvieran perdiendo dinero, que no entiende que existen personas como Octavio y V&iacute;ctor capaces de dejarse la vida por hacer lo que les gusta, aunque no ganen nada, aunque pierdan dinero. Y tambi&eacute;n mucha gente joven de Mozota con la que han generado una relaci&oacute;n muy intensa durante estos cinco a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Ahora V&iacute;ctor se dedica de manera exclusiva a Ocre, la asociaci&oacute;n con la que organizaban no solo El Bosque Sonoro sino otros festivales. Cuando le queda tiempo libre de su trabajo como educador social de adultos con discapacidad, Octavio le da una mano. Ocre monta festivales con la atm&oacute;sfera del Bosque Sonoro pero partiendo de reuniones previas para identificar a los agentes claves de los territorios. Los dota de estructura: consultor&iacute;a, comunicaci&oacute;n, administraci&oacute;n. Y se adapta a cada entorno. Por ejemplo: el festival Do&ntilde;a en La Almunia de Do&ntilde;a Godina, el Brizna Festival en Ayerbe, El Festival de M&uacute;sica Cl&aacute;sica m&aacute;s Peque&ntilde;o del Mundo en Villanueva de Jiloca y el Paisaje Sonoro en Pastr&iacute;s, donde no se pod&iacute;a molestar a los animales que viven en la zona de la Alfranca, entonces idearon un sistema de auriculares para los asistentes, de manera tal que cuando tocaran los m&uacute;sicos no se oyera m&aacute;s que a trav&eacute;s de esa v&iacute;a y que cada persona pudiera escoger entre escuchar a la banda o quitarse los cascos y escuchar a los p&aacute;jaros en medio del campo. El p&uacute;blico decid&iacute;a qu&eacute; tipo de paisaje sonoro quer&iacute;an escuchar, la m&uacute;sica o la naturaleza.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Concierto León Benavente en el Bosque Sonoro                            </span>
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        Pensando en que cada acci&oacute;n tenga una consecuencia positiva para el entorno es como imaginan el futuro de El Bosque Sonoro. As&iacute; lo pensaron siempre. Ahora esperan la autorizaci&oacute;n legal para utilizar el espacio de los contenedores y poder instalar luz el&eacute;ctrica y calefacci&oacute;n, mientras contin&uacute;an con la idea de acondicionar el campo para convertirlo en un parque de uso p&uacute;blico. Y que las naves puedan funcionar de manera fluida durante todo el a&ntilde;o como un conglomerado que agrupe a un camping colaborativo, a los nidos sonoros del coworking, a un festival contra la instalaci&oacute;n de placas y a un proyecto de bosque-escuela.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Les cuesta elegir el momento de mayor alegr&iacute;a o satisfacci&oacute;n en estos cinco a&ntilde;os de El Bosque Sonoro. Se les iluminan los ojos, no saben cu&aacute;l. Evidentemente hubo muchos.
    </p><p class="article-text">
        &#9472;Yo recuerdo como momento de gran subid&oacute;n uno que nos dimos un abrazo los tres, el primer a&ntilde;o, la foto que nos sac&oacute; Rosana que est&aacute;bamos destrozados f&iacute;sicamente&#9472; dice V&iacute;ctor.
    </p><p class="article-text">
        &#9472;&Eacute;ramos los tres diciendo: &iexcl;madre m&iacute;a, lo hemos conseguido!&#9472; dice Octavio.
    </p><p class="article-text">
        Y de ese primer a&ntilde;o de festival tambi&eacute;n recuerdan el &uacute;ltimo d&iacute;a, durante el concierto de Stay Homas. En medio del show, los m&uacute;sicos pidieron un aplauso a la organizaci&oacute;n por hacer esto, por la valent&iacute;a y el riesgo en un a&ntilde;o tan triste, de encierro y de muertes. Todo el p&uacute;blico se levant&oacute; de sus sillas, se gir&oacute; y los aplaudi&oacute;. V&iacute;ctor, Octavio y Cristian estaban detr&aacute;s, los tres vestidos de negro, mimetizados en la oscuridad del bosque, fauna inextinguible de Mozota.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laureano Debat]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/cultura/bosque-sonoro-fauna-inextinguible-mozota_1_12025214.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Feb 2025 22:40:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Bosque Sonoro, la fauna inextinguible de Mozota]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Música,Zaragoza,Festivales,Desarrollo rural]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El vino de Monegros: la denominación de origen que no fue]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/huesca/vino-monegros-denominacion-origen-no_1_12009640.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e8800855-6fe2-4a57-bc06-2b5f7b0d4aab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x735y371.jpg" width="1200" height="675" alt="El vino de Monegros: la denominación de origen que no fue"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El desierto monegrino asistió durante décadas a la desaparición sistemática de la mayoría de sus vides. Ahora la producción intenta resurgir con el impulso de productores jóvenes enamorados de esta tierra</p><p class="subtitle">Quejas en los Monegros por la proliferación de aerogeneradores en el territorio
</p></div><p class="article-text">
        Para fundar una denominaci&oacute;n de origen de vinos se necesitan muchas cualidades, pero fundamentalmente tres. Y una abundante cantidad de cada una: volumen de producci&oacute;n, capacidad de lobby y una buena historia. La comarca de Monegros ten&iacute;a solo la primera y podr&iacute;a haber desarrollado las otras dos, pero no quiso. Y la explicaci&oacute;n de por qu&eacute; los productores empezaron a renunciar a la primera cualidad no es un&iacute;voca. Puede ser la construcci&oacute;n del Canal de Monegros y la consecuente posibilidad de cultivar cereales m&aacute;s f&aacute;ciles y rentables. Puede tambi&eacute;n ser la presi&oacute;n de aquellas zonas que s&iacute; ten&iacute;an capacidad de lobby y ganas de desarrollarse como industria en torno a una buena historia, mientras recib&iacute;an subvenciones para plantar m&aacute;s uvas al mismo ritmo que los monegrinos cobraban otras por arrancarlas.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que Monegros, su campo estepario, su suelo con tanta memoria de estratos, estaba repleto de uva, de agricultores que produc&iacute;an vino para consumo personal. Dicen que en 1949 la sequ&iacute;a all&iacute; fue tan grande que en muchos pueblos cambiaban vino por agua, de tanto que hab&iacute;a. La cantidad de hect&aacute;reas es imposible de saber, nunca el gobierno de Arag&oacute;n se interes&oacute; por registrarlas y fueron pasando las d&eacute;cadas de la segunda mitad del siglo XX y tantas generaciones que no se imaginaron nunca que en ese desierto pudieran nacer vinos con una personalidad tan especial. Ni siquiera hoy desde el departamento de Agricultura de Arag&oacute;n pueden decir nada al respecto. Tras la consulta de este medio, ni siquiera se preocuparon por decirnos que no saben nada, que no tienen nada, que quiz&aacute;s no les importe. Pero hay una generaci&oacute;n de productores j&oacute;venes que s&iacute; le importa, que est&aacute; preocupada porque Monegros no sea solo un desierto por el que se atraviesa con desd&eacute;n un tramo de la carretera entre Barcelona y Madrid. Porque el olor de la uva aut&oacute;ctona, su fortaleza para resistir los embates del clima, consiga tapar el hedor y la creciente omnipresencia del pur&iacute;n de tant&iacute;simas granjas de cerdos.&nbsp;&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Monegros es muy diferente a cualquier otra zona vitícola</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Fernando Mir</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Fernando Mir naci&oacute; y se crio en Zaragoza, pero creci&oacute; con la leyenda del vino de Lanaja, el pueblo de su padre y de su abuelo. En cada visita familiar, desde muy ni&ntilde;o, quedaba cautivado por los colores mutantes de Monegros, por las historias de sus uvas: su cantidad, el vino a granel, la producci&oacute;n propia. Pero nunca las hab&iacute;a visto. Hasta que en 2001, su padre Jos&eacute; se preparaba para una jubilaci&oacute;n en la tranquilidad del pueblo. Ya ten&iacute;a su huerto y su olivar, pero quer&iacute;a algo m&aacute;s: elaborar su propio vino, tal como lo hab&iacute;a hecho su abuelo, el bisabuelo de Fernando.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Realizamos una peque&ntilde;a plantaci&oacute;n con mi padre y mi abuelo Manuel. Y fue el punto de inflexi&oacute;n para dedicarme a esto. Yo ese a&ntilde;o estaba estudiando empresariales en Zaragoza, me compr&eacute; un libro y empec&eacute; a investigar sobre el manejo del vi&ntilde;edo, la cultura del vino a nivel nacional y la tradici&oacute;n vit&iacute;cola que hab&iacute;a habido en Monegros&rdquo;, dice Mir sobre sus primeros pasos en el famoso camino de ida. Su primer trabajo despu&eacute;s de la carrera fue como gerente de marketing de una bodega y, poco a poco, se fue metiendo en este mundo, plantando m&aacute;s vi&ntilde;as y estudiando cada vez m&aacute;s: m&aacute;ster de viticultura en Logro&ntilde;o, grado en enolog&iacute;a en Cari&ntilde;ena. En 2012 inaugur&oacute; <a href="https://elvinodeldesierto.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Vino del Desierto</a>, la primera bodega de esta nueva generaci&oacute;n de viticultores monegrinos, algo as&iacute; como la pionera del resurgimiento. Un emprendimiento al que tambi&eacute;n se ha incorporado su compa&ntilde;era Rebeca Carpi y que hoy cuenta con ocho hect&aacute;reas de vid y m&aacute;s de 20 mil plantas y que produce alrededor de 10 mil botellas al a&ntilde;o. &ldquo;El sector del vino es apasionante. Y Monegros tiene mucho que decir, es muy diferente a cualquier otra zona vit&iacute;cola. Mi objetivo es elaborar vinos que reflejen toda esa tipicidad y originalidad&rdquo;, dice Mir.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de preocuparse por desarrollar un proyecto agr&iacute;cola diferente en una zona donde todo es cereal extensivo o granjas de cerdos, este productor de 45 a&ntilde;os se dedic&oacute; a investigar el pasado, cu&aacute;l era la magnitud de la uva que hab&iacute;a en Monegros. A falta de datos oficiales, fue juntando documentos de diversas fuentes y habl&oacute; con viticultores de Robres, Alcubierre, Lalueza, Gra&ntilde;&eacute;n y Sari&ntilde;ena que produc&iacute;an vino para consumo propio y, seg&uacute;n sus estimaciones, en la comarca habr&iacute;a entre 4.000 o 5.000 hect&aacute;reas de vi&ntilde;edo a principios del siglo XX. No conforme con eso, se puso a investigar c&oacute;mo eran esos vinos, sobre todo el m&aacute;s famoso: el clarete de Monegros. Un vino que se serv&iacute;a en men&uacute;s de hoteles de lujo en los a&ntilde;os 70 y que surge de la mezcla de uvas blancas y tintas. Mir se propuso recuperar esa tradici&oacute;n pero con un toque moderno: &ldquo;Nuestro clarete lleva siete variedades de uva. Pero no es un clarete al uso, porque antiguamente los claretes eran los primeros vinos que se tomaban, nada m&aacute;s que fermentaba el vino. Eran m&aacute;s facilicos, m&aacute;s fresquetes y flojetes. En nuestro caso, lo que hemos intentado buscar es que sea un clarete m&aacute;s complejo y muy gastron&oacute;mico, que envejece en barrica, con notas mucho m&aacute;s cremosas y especiadas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy la bodega tiene cinco tipos de vino y se proyectan dos m&aacute;s, con la idea de quedarse en siete variedades y cerrar el c&iacute;rculo. Uno de ellos ser&aacute; de uva gonfaus, un varietal desconocido y ancestral que solo se encontr&oacute; en dos pueblos de Monegros, Sari&ntilde;ena y La Almolda, y que se recuper&oacute; gracias a la ayuda de t&eacute;cnicos de la DGA. &ldquo;En mi lenguaje siempre est&aacute; Monegros, por eso no es algo que me quite el sue&ntilde;o poder conseguir una denominaci&oacute;n de origen. Ahora, si a futuro podr&iacute;amos ser varias bodegas que elabor&aacute;ramos vino, ser&iacute;a interesante al menos poder conseguir la zona geogr&aacute;ficamente protegida a nivel vit&iacute;cola&rdquo;, dice Mir, quien entre 2006 y 2010 busc&oacute; sinergias con otros productores de la comarca a trav&eacute;s de AViMo (Asociaci&oacute;n de Viticultores de Monegros), donde era el m&aacute;s joven y entusiasta entre jubilados sin relevo generacional. AViMO qued&oacute; en la nada, Mir sigui&oacute; solo durante la segunda d&eacute;cada de los 2000 y en los &uacute;ltimos a&ntilde;os aparecieron dos nuevos productores j&oacute;venes, con muchas ganas y, quiz&aacute;s, con el impulso de inaugurar una nueva etapa para el vino de los Monegros.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No me gusta llamarlo desierto sino secano vivo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jorge Marcén</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Entre marzo de 1956 y septiembre de 1957, la fuerza a&eacute;rea de Estados Unidos realiz&oacute; lo que se llam&oacute; el Vuelo General de Espa&ntilde;a (lo que la gente denomina &ldquo;el vuelo americano&rdquo;). Un proyecto de cartograf&iacute;a a&eacute;rea en los a&ntilde;os posteriores al Plan Marshall y a la firma de convenios militares entre ambos gobiernos que ratificaba que Espa&ntilde;a abr&iacute;a sus pistas de aterrizaje y sus bases militares a las flotas norteamericanas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante uno de esos vuelos topogr&aacute;ficos se registr&oacute; la zona de Monegros. Y Jorge Marc&eacute;n accedi&oacute; a las mediciones de la zona de Leci&ntilde;ena y compar&oacute; esos mapas con los actuales. Ah&iacute; pudo comprobar que de las entre 300 y 400 hect&aacute;reas de vid que hab&iacute;a a mediados del siglo XX en el pueblo quedaron cerca de 90 a finales de siglo. Hoy solo hay ocho hect&aacute;reas, tres de las cuales las gestiona su bodega y las otras cinco son de productores que elaboran vino para consumo personal.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Barricas de la bodega de Jorge Marcén                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Marc&eacute;n tiene 31 a&ntilde;os y empez&oacute; a estudiar el mundo del vino en el 2013, despu&eacute;s de acabar el bachillerato de ciencias y ver una oferta muy tentadora en formaci&oacute;n superior de vitivinicultura. &ldquo;Indagu&eacute; un poco sobre eso y vi que hab&iacute;a una asignatura que era catar vinos. &iexcl;Qu&eacute; vida m&aacute;s cojonuda!&rdquo;, dice. Y se fue a estudiar a La Rioja. En 2014 plant&oacute; una vi&ntilde;a con su abuelo Faustino para autoconsumo, 1000 metros cuadrados, lo que permite el gobierno de Arag&oacute;n sin declarar ni pagar derechos. Y sigui&oacute; estudiando enolog&iacute;a en un grado universitario en Tarragona. En 2015 arrend&oacute; unos vi&ntilde;edos viejos que no hab&iacute;an sido arrancados y en 2018 empez&oacute; a etiquetar su propio vino para la venta comercial. Reci&eacute;n en 2021 pudo acabar su propia bodega para hacer vino en Leci&ntilde;ena bajo su propio nombre, <a href="https://www.instagram.com/jorgemarcenmontesa/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jorge Marc&eacute;n</a>, que seguir&aacute; siendo as&iacute; hasta que no se le ocurra ning&uacute;n otro mejor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tenemos unas condiciones clim&aacute;ticas que te permiten una sanidad a la hora de hacer tratamientos antif&uacute;ngicos son envidiables por otras zonas productivas. Por ejemplo: nosotros con dos tratamientos de azufre podemos pasar el a&ntilde;o, cuando en otra zona de Arag&oacute;n hacen cuatro o en Galicia hasta trece&rdquo;, dice Marc&eacute;n, quien dedica a su bodega todo su tiempo libre y sus vacaciones, es decir, cuando no trabaja como t&eacute;cnico de campo en una bodega de Calatayud.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De momento, embotella dos tipos de vinos con caracter&iacute;sticas muy diversas. Uno es Barranco Las Vi&ntilde;as: &ldquo;El objetivo con este vino es embotellar cada a&ntilde;o la parcela que, por diferentes motivos, se exprese diferente al resto. Yo voy catando mensualmente todas las barricas y este a&ntilde;o, por ejemplo, sali&oacute; de una vi&ntilde;a vieja de Leci&ntilde;ena cultivada en vaso en secano y expresaba un vino menos alcoh&oacute;lico y con m&aacute;s acidez, de un color m&aacute;s ligero, pero que yo considero que tiene mejor capacidad de guarda y es menos inmediato, entonces decidimos embotellarlo aparte&rdquo;. El otro es 32 Ca&ntilde;as, un vino m&aacute;s joven en el cual predomina la garnacha en un 85%. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El vino de Leci&ntilde;ena se vendimia a mano, en cajas, entre la familia y los amigos. Tardan dos o tres d&iacute;as: almuerzan, beben vino, juegan al gui&ntilde;ote, disfrutan de los d&iacute;as en el campo. Su producci&oacute;n anual ronda entre las 1.000 y 2.000 botellas. &ldquo;Si por cualquier cosa esto fracasa y tengo que cerrar el chiringuito, no montar&iacute;a otra bodega por fuera de Leci&ntilde;ena&rdquo;, dice, tan enamorado de su tierra, de su riqueza y diversidad: &ldquo;No me gusta llamarlo desierto, sino secano vivo&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Nuestro vino está producido de manera muy concienzuda y con mucho cuidado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pablo Sen</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hay un solo lugar en toda Zaragoza y, probablemente, en todo el mundo, en el que se pueden pedir vinos de las &uacute;nicas tres bodegas comerciales de Los Monegros. Se llama la <a href="https://www.instagram.com/tabernaelsardi/?hl=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Taberna El Sardi</a> y es bastante conocida como por su variedad de vinos, sus embutidos de calidad y sus suculentos platos de cuchara. A aquellos clientes que les gusta probar cosas nuevas y aventurarse en territorios desconocidos, las camareras y camareros de El Sardi les recomiendan vinos de los Monegros. Y el retorno suele ser muy positivo. Los vinos gustan, sorprenden. Los de Mir, los de Marc&eacute;n y los de <a href="https://bodegalanica.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lanica</a>, la bodega que encabeza con sus 29 a&ntilde;os Pablo Sen junto a su t&iacute;o Pedro Abad y que funciona en Lanaja desde 2019.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Taberna El Sardi                            </span>
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        En este caso, el v&iacute;nculo de Pedro y Pablo es netamente familiar, una casa en la que se produc&iacute;a vino de manera constante hasta el a&ntilde;o 1960, con la llegada del canal, el regad&iacute;o, el cereal y las decisiones de esa generaci&oacute;n de agricultores de cambiar de p&aacute;gina. Casi sesenta a&ntilde;os despu&eacute;s, al acabar la carrera de ingeniero agr&oacute;nomo, Pablo Sen decidi&oacute; recuperar la tradici&oacute;n de su familia a trav&eacute;s de una t&eacute;cnica que siempre ha estado presente en las pr&aacute;cticas de los viticultores de la zona: ce&ntilde;ir todas las operaciones al calendario lunar. &ldquo;Las labores de bodega, vendimia y poda intentamos hacerlas en las fases donde la luna est&aacute; menos activa. En la poda siempre se ha dicho que influye mucho, sobre todo en la mengua&rdquo;, dice Pablo Sen. Y reconoce que durante la vendimia tambi&eacute;n influye pero que esa parte del proceso es muy dif&iacute;cil hacerla coincidir porque &ldquo;el grado alcoh&oacute;lico que manda m&aacute;s que la luna&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lanica produce entre cuatro y seis mil botellas al a&ntilde;o y, al igual que los otros dos productores, tienen planteado para el futuro una cierta expansi&oacute;n, ampliar su superficie de vi&ntilde;a y su capacidad de almacenaje. Tienen dos tipos de vino: el Estiva, un vino joven de garnacha y el Quasivita, un crianza de uva marsel&aacute;n con syrah. No trabajan con el sistema ecol&oacute;gico pero intentan usar la m&iacute;nima cantidad posible de productos qu&iacute;micos. &ldquo;Nuestro vino est&aacute; producido de manera muy concienzuda y con mucho cuidado. Tenemos unas diecis&eacute;is barricas que las vamos probando una a una. En una bodega grande eso es imposible&rdquo;, dice Sen y reconoce que un aumento de las bodegas en Monegros, de productores que apuesten por el vino en la regi&oacute;n, les ser&iacute;a de gran ayuda a todos.&nbsp;
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            <span class="title">
                Pablo Sen                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        De momento, en febrero, despu&eacute;s de la poda, est&aacute; planteada una reuni&oacute;n inicial entre Fernando Mir, Jorge Marc&eacute;n y Pablo Sen, la nueva generaci&oacute;n de viticultores monegrinos enamorados de su tierra y con ganas de hacer muchas cosas. Y, al parecer, juntos.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laureano Debat]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/huesca/vino-monegros-denominacion-origen-no_1_12009640.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Feb 2025 21:13:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El vino de Monegros: la denominación de origen que no fue]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vinos,Viñedos,Aragón]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Aragón pone siempre la alfombra roja a proyectos extractivistas del territorio”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/marina-gros-aragon-pone-alfombra-roja-proyectos-extractivistas-territorio_128_11969490.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/452d77b0-5b0b-4de1-9f6c-273fda755514_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Aragón pone siempre la alfombra roja a proyectos extractivistas del territorio”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Flamante Premio Nacional de Juventud 2024, Marina Gros habla sobre por qué es necesario defender el Pirineo Aragonés y terminar con el gas como única alternativa de combustible. Y sobre la importancia de unir las reivindicaciones ecológicas con las feministas</p><p class="subtitle">Adjudicado por 12,8 millones de euros el polémico proyecto para unir en telecabina Benasque y Cerler
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Marina es una joven activista de 29 a&ntilde;os, biotecn&oacute;loga y defensora del medio ambiente con gran capacidad para movilizar y concienciar y modelo a seguir para futuras generaciones de activistas. Es una firme defensora de la introducci&oacute;n de la perspectiva ecofeminista en los procesos de transformaci&oacute;n colectiva en los que se ha involucrado&rdquo;. As&iacute; comienza el texto del fallo a trav&eacute;s del cual el Instituto de Juventud (Injuve) otorg&oacute; su premio anual 2024 a la aragonesa Marina Gros Breto en la categor&iacute;a de medio ambiente. Y los dos ejemplos de su trabajo que se mencionan en el texto son la Plataforma en Defensa de las Monta&ntilde;as de Arag&oacute;n y la red Gas No Es Soluci&oacute;n, en las que participa como integrante de Ecologistas en Acci&oacute;n, la organizaci&oacute;n en la que trabaja desde Huesca.
    </p><p class="article-text">
        Gros Breto considera este premio como un reconocimiento colectivo, no individual, porque &ldquo;desde el activismo nadie hace las cosas sola&rdquo; y celebra que se destine a la juventud en un tema tan sensible como el medio ambiente: &ldquo;Los j&oacute;venes tenemos un derecho innegable a alzar nuestra voz, ya que nos vamos a enfrentar a las consecuencias de una crisis clim&aacute;tica que no hemos causado nosotros. Nuestra generaci&oacute;n va a ser aquella que tenga que lidiar con los efectos de las decisiones que han tomado dirigentes, empresas, personas que tienen nombres y apellido&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; el gas no es una soluci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque tiene consecuencias brutales en los pa&iacute;ses donde se extrae y porque potencia la crisis clim&aacute;tica. Debemos cambiar la mirada con respecto al gas f&oacute;sil, un combustible contaminante y perjudicial para la salud de las personas. Muchas de nosotras vivimos atadas a los combustibles f&oacute;siles y no podemos salir. Creemos que hay que sacar el gas de nuestros hogares y por eso hablamos de que en 2030 deber&iacute;amos descarbonizar todas las viviendas y en 2035 sacar el gas del sector industrial, que es el que m&aacute;s gas utiliza.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; alternativas energ&eacute;ticas proponen?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Primero es necesario evaluar qu&eacute; usos se est&aacute;n haciendo del gas f&oacute;sil y si es necesario mantenerlos. Aqu&iacute; tenemos un debate ecosocial sobre la mesa: qu&eacute; sectores industriales queremos mantener y para qu&eacute;. A lo mejor algunos no son necesarios en el futuro. Desde la red proponemos el uso de energ&iacute;as renovables para el sector industrial. Y en los hogares, soluciones como la aerotermia o la solar t&eacute;rmica para la calefacci&oacute;n y el agua caliente.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Manifestación por el clima                            </span>
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        <strong>Con la Plataforma en Defensa de las Monta&ntilde;as de Arag&oacute;n se discute la viabilidad de un proyecto de telecabinas en el Pirineo aragon&eacute;s, financiado con fondos Next Generation y que, en teor&iacute;a, se define como turismo sostenible.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, son varios proyectos. Y el m&aacute;s importante es el que pretende unir las estaciones de Ast&uacute;n y Formigal, de manera tal de atravesar todo el valle glaciar de <a href="https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/fantasma-canal-roya-acecha-competiciones-deportivas-pirineo_1_10605974.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Canal Roya</a>. Eso supone una amenaza concreta para el entorno natural y desde 2022 trabajamos en la plataforma para proteger el valle. Hubo mucha movilizaci&oacute;n ciudadana y gestiones en diferentes instituciones de Europa, incluso expusimos el problema en el Parlamento Europeo y se consigui&oacute; <a href="https://www.eldiario.es/aragon/politica/lamban-da-finiquitado-proyecto-union-estaciones-dice-hay-centenares-alternativas_1_10175239.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">frenar el proyecto</a>. Pero quedan otros dos m&aacute;s que son similares y desde la plataforma seguimos alertando a las comisiones europeas de que no se est&aacute; haciendo una adecuada utilizaci&oacute;n del medio ambiente, pero a&uacute;n no se han conseguido frenar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hoy la principal industria de Espa&ntilde;a es el turismo, con todas las consecuencias nefastas que acarrea y que se vienen estudiando y analizando desde hace a&ntilde;os. &iquest;Es posible el turismo sostenible en este contexto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es posible si nos planteamos para qu&eacute; viajamos y qu&eacute; tipo de consumo hacemos de los espacios naturales. Pero es que tiene que ser posible porque est&aacute; en juego la supervivencia de los pueblos. A d&iacute;a de hoy tenemos un problema muy grande de <a href="https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/precios-asequibles-declaracion-zona-tensionada-200-vecinos-benasque-manifiestan-vivienda-digna_1_11730386.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">vivienda en los entornos rurales. </a>Y esto es m&aacute;s acuciado todav&iacute;a en sitios tur&iacute;sticos, como pueblos del Pirineo aragon&eacute;s donde ya se est&aacute; hablando de una ibizificaci&oacute;n, lo mismo que sucede en las Islas Baleares. Nos encontramos con trabajadores y trabajadoras de las estaciones de esqu&iacute; que no pueden alquilar una casa porque los precios est&aacute;n disparados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; sucede en Arag&oacute;n con las pol&iacute;ticas en torno al clima?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es un poco desastre y lo que se hace es insuficiente. No solo desde este gobierno sino tambi&eacute;n del anterior. De entrada, sigue sin cuestionarse el modelo econ&oacute;mico. Se plantean, por ejemplo, leyes sobre energ&iacute;as renovables en Arag&oacute;n que solamente benefician al oligopolio energ&eacute;tico, a un sistema de implantaci&oacute;n de renovables sin planificar, que no tiene en cuenta a la ciudadan&iacute;a y que no se pone al servicio del acceso p&uacute;blico a la energ&iacute;a. Y uno de los temas que creo que van a ser de los m&aacute;s candentes es el de los<a href="https://www.eldiario.es/aragon/economia/centros-datos-consumiran-si-solos-2030-mitad-demanda-electrica-aragon_1_11896858.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> centros de datos,</a> c&oacute;mo empiezan a aparecer todos estos proyectos dentro del territorio aragon&eacute;s. A&uacute;n no hemos analizado este tema en profundidad, pero sabemos que tienen un impacto fundamental, sobre todo en el consumo de energ&iacute;a y de agua. La pregunta tambi&eacute;n es por qu&eacute; se promueven este tipo de proyectos, con un beneficio social muy bajo y muy pocos puestos de trabajo y que son sumideros absolutos de energ&iacute;a y de agua. Por qu&eacute; Arag&oacute;n pone siempre la alfombra roja a este tipo de proyectos que incurren en una l&oacute;gica extractivista del territorio.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Los ecofeminismos</strong></h2><p class="article-text">
        Marina Gros estudi&oacute; la carrera de biotecnolog&iacute;a motivada por la idea de cambiar el mundo desde la investigaci&oacute;n. Uno de sus sue&ntilde;os infantiles era descubrir alguna vacuna para curar una enfermedad que afecta a mucha gente, por ejemplo. Pero durante la carrera se encontr&oacute; con una carencia de reflexi&oacute;n epistemol&oacute;gica sobre para qu&eacute; y para quien se investiga, sobre todo en el tema de los transg&eacute;nicos, que se pueden usar para fabricar insulina como para apoyar la extractividad despiadada de Monsanto. Entonces, decidi&oacute; sumarse a un espacio que le permitiera desarrollar toda esa capacidad cr&iacute;tica. Y lo encontr&oacute; en Ecologistas en Acci&oacute;n, a cuya secci&oacute;n juvenil donar&aacute; parte de los 5.000 euros del premio de Injuve (otra parte ir&aacute; para la campa&ntilde;a <a href="https://www.eldiario.es/aragon/politica/ione-belarra-pide-indulto-seis-zaragoza-encuentran-carcel_1_11872083.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los seis de Zaragoza)</a> y donde consigui&oacute; confluir dos de sus motivaciones fundamentales: el feminismo y la conciencia medioambiental.
    </p><p class="article-text">
        Fran&ccedil;oise d'Eaubonne fue la pensadora francesa que acu&ntilde;&oacute; por primera vez el t&eacute;rmino ecofeminismo. La f&iacute;sica y fil&oacute;sofa india Vandana Shiva puso ese nombre a uno de los libros claves para entender esta confluencia que, en Espa&ntilde;a, tiene a Yayo Herrero como una de sus m&aacute;ximas referentes y, el mundo, a Berta C&aacute;ceres como s&iacute;mbolo internacional, una ecofeminista ind&iacute;gena y activista social hondure&ntilde;a que fue asesinada en 2016 despu&eacute;s de oponerse a la instalaci&oacute;n ilegal de la represa de Agua Zarca en su pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; es el ecofeminismo? &iquest;Por qu&eacute; es importante en el mundo actual?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nosotras hablamos de ecofeminismos porque hay diferentes miradas. Lo que busca es confluir un di&aacute;logo entre la ecolog&iacute;a y el feminismo, tratando de desmontar esa l&oacute;gica de la dominaci&oacute;n, de que tenemos derecho de poseer los cuerpos de las mujeres, de expoliarlos y utilizarlos. Y lo mismo sucede con la naturaleza, esa idea de que podemos usarla para nuestro beneficio y ya est&aacute;. Los ecofeminismos lo que buscan es situar la vida y los cuidados en el centro. Y acabar con la l&oacute;gica de la productividad, porque no podemos estar produciendo las 24 horas del d&iacute;a, no es ese nuestro objetivo en la vida. Tambi&eacute;n tenemos que entender que los seres humanos no estamos fuera de los ecosistemas en los que vivimos, del territorio en el que nos establecemos. Y todo lo que ocurre ah&iacute; nos acaba afectando. No podemos vivir al margen, por eso decimos que somos ecodependientes. Y tambi&eacute;n interdependendientes: la importancia de concebirnos como seres colectivos, dentro de un entorno y no como sujetos aislados.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hace pocos d&iacute;as, Eldiario.es public&oacute; un informe de la comisi&oacute;n interna de Ecologistas en Acci&oacute;n sobre el presunto acoso sexual y laboral que ejerci&oacute; uno de sus fundadores. &iquest;C&oacute;mo os afect&oacute; esa noticia a ti y a tus compa&ntilde;eras?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es un tema que ha generado mucho dolor en la organizaci&oacute;n. Me cuesta hablar del tema. Creo que se est&aacute;n dando los pasos necesarios desde nuestra solidaridad con las v&iacute;ctimas, teniendo presente la presunci&oacute;n de inocencia y desde una perspectiva de justicia restaurativa, que no sigue con las l&oacute;gicas punitivistas a las que estamos acostumbradas. Estoy muy confiada en el trabajo que est&aacute;n haciendo las compa&ntilde;eras de la comisi&oacute;n antiacoso, que cuentan con el apoyo de dos expertas ajenas a la&nbsp;organizaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laureano Debat]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/marina-gros-aragon-pone-alfombra-roja-proyectos-extractivistas-territorio_128_11969490.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Jan 2025 22:22:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Aragón pone siempre la alfombra roja a proyectos extractivistas del territorio”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Medio ambiente,Aragón,Ecofeminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Iluminar el agua con sonido": los cartógrafos zaragozanos de los bajos fondos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/iluminar-agua-sonido-cartografos-zaragozanos-bajos-fondos_1_11940138.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7eb59206-8e02-4b32-960e-1e67a52936f7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Iluminar el agua con sonido&quot;: los cartógrafos zaragozanos de los bajos fondos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Conocer las profundidades marinas y fluviales es una de las grandes tareas pendientes de la humanidad. Un equipo de Zaragoza se dedica a eso a través de un barco no tripulado que, en su primera prueba, hizo importantes descubrimientos de patrimonio sumergido</p></div><p class="article-text">
        No debe existir ser humano que no conozca el mito de la Atl&aacute;ntida y sus infinitas variaciones, desde Plat&oacute;n a Julio Verne: la leyenda de una gran civilizaci&oacute;n desconocida sepultada por el mar. No es extra&ntilde;a su vigencia en el cine y en la literatura: desde los griegos hasta hoy, los fondos marinos y fluviales siguen siendo los grandes desconocidos de la geograf&iacute;a del planeta. Se habla de un mundo ultra cartografiado, pero este superlativo ser&iacute;a m&aacute;s adecuado para la superficie terrestre en concreto. Los fondos acu&aacute;ticos de la tierra contin&uacute;an al margen de todos los mapas.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Solo conocemos un 30% del planeta en el que vivimos. Del otro 70%, formado por agua dulce y agua salada, sabemos bastante poco. &ldquo;De los fondos marinos, solo conocemos un 2%: las zonas costeras y los puertos. El mar abierto es completamente desconocido, no hay cartograf&iacute;a de precisi&oacute;n. De hecho, se est&aacute;n descubriendo continuamente volcanes y nuevas especies. Ahora se ve que la reserva vegetal m&aacute;s grande de la tierra est&aacute; bajo el agua, en el oc&eacute;ano Atl&aacute;ntico&rdquo;, dice Jos&eacute; Mar&iacute;a Jim&eacute;nez, hidr&oacute;grafo e integrante de ICTYS, un proyecto nacido en Zaragoza que se dedica a cartografiar los fondos acu&aacute;ticos y que completan Miguel Rodr&iacute;guez, experto en materiales, Enrique Lamana encargado de las comunicaciones electr&oacute;nicas.
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                José María Jiménez junto al barco del proyecto ICTYS                            </span>
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        Despu&eacute;s de trabajar durante cinco a&ntilde;os en Rotterdam y de pasarse embarcado en cualquier rinc&oacute;n del mundo y meses en tierra, lleg&oacute; la pandemia y Jim&eacute;nez decidi&oacute; volver a casa. Y vio que en Espa&ntilde;a la hidrograf&iacute;a civil era un camino muy poco desarrollado y encontr&oacute; una brecha por la que avanzar. Entonces, en Zaragoza Activa conoci&oacute; a sus futuros socios y los tres empezaron a incubar el proyecto ICTYS, un nombre derivado de la palabra griega &ldquo;ichtus&rdquo; que significa &ldquo;pez&rdquo;, y con el que se propusieron construir un barco para hacer relevamiento topogr&aacute;fico de superficies sumergidas (lo que se conoce como batimetr&iacute;a) y medir calidad de aguas. Ten&iacute;an muy en claro que empezaban a desarrollar un camino poco explorado en el planeta: cartografiar los fondos acu&aacute;ticos, empezar a conocerlos.
    </p><p class="article-text">
        Pero el barco llegar&iacute;a despu&eacute;s, con la beca de residencia en Etopia, donde empezaron a construirlo desde cero y llegaron a terminarlo justo antes de que el gobierno de Natalia Chueca desmantelara el antiguo centro de arte y tecnolog&iacute;a. Hoy ICTYS est&aacute; constituida como empresa, tiene un local en el barrio de San Jos&eacute; y, despu&eacute;s de la prueba piloto en el pozo de San L&aacute;zaro, el departamento de Arqueolog&iacute;a del Ayuntamiento de Zaragoza se ha convertido en su principal cliente por un hallazgo de vital importancia para la historia de la ciudad.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El patrimonio sumergido&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        El barco de ICTYS es peque&ntilde;o y a&uacute;n no tiene nombre. Est&aacute; preparado para funcionar de manera semi-sumergida, con 1500 mm de eslora, 300 mm de manga, un calado de 800 mm y 60 Kg de peso. Cuenta con una sonda de doble frecuencia y chip para datos batim&eacute;tricos, Side Scan Sonar para descubrimiento de estructuras submarinas y un software para caracterizaci&oacute;n del fondo y detecci&oacute;n de peces.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A finales de agosto y principios de septiembre hicieron varias pruebas con el barco en el r&iacute;o Ebro, concretamente en el <a href="https://www.youtube.com/watch?v=Ev7owVdQKlI" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pozo de San L&aacute;zaro</a>. Y all&iacute; descubrieron unas estructuras desconocidas a seis metros de profundidad que, probablemente, sean romanas. Y si bien hacen falta m&aacute;s pruebas y estudios, lo m&aacute;s probable es que se trate de los cimientos de un antiguo acueducto. Queda esperar al verano, cuando el r&iacute;o reduce caudal y corriente, para que el barco tan peque&ntilde;o pueda meterse y navegar con mayor facilidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de una sonda, el barco emite pulsos de sonido para captar las im&aacute;genes. Dentro del Ebro, con su enorme cantidad de part&iacute;culas y su oscuridad, todo es invisible. De hecho, muchas veces los bomberos cuando se sumerg&iacute;an en esa zona, sab&iacute;an que hab&iacute;a algo, pero nunca pudieron ver nada y no hay c&aacute;mara fotogr&aacute;fica que pueda registrar algo m&aacute;s o menos visible. Por lo tanto, nunca se hab&iacute;an catalogado estas estructuras.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Batimetrías que registraron el hallazgo del pozo de San Lázaro                            </span>
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        &ldquo;Las im&aacute;genes se sacan con sonido, ah&iacute; no afectan las part&iacute;culas del agua&rdquo;, dice Jim&eacute;nez. &ldquo;Es muy parecido a como se captan im&aacute;genes con luz, pero en vez de ondas electromagn&eacute;ticas son ondas mec&aacute;nicas. Dentro del agua, las ondas electromagn&eacute;ticas se difunden, por eso no se ve nada. Pero con el sonido eso no pasa. De hecho, las ballenas se comunican con sonidos. Nosotros emitimos una onda y medimos el tiempo que tarda volver. Seg&uacute;n la distancia y la fuerza con que vuelve la onda, podemos saber qu&eacute; tipo de material es, si es un material duro o blando. Lo que hacemos realmente es iluminar el agua con sonido&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de descubrir un patrimonio arqueol&oacute;gico desconocido de Zaragoza, la incursi&oacute;n del barco en el pozo de San L&aacute;zaro trajo otro dato: no se trata de una sima natural sino artificial y podr&iacute;an ser los restos de una antigua cantera.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>La DANA y el futuro de la hidrograf&iacute;a&nbsp;</strong></h2><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de la DANA, mucha gente de Valencia se puso en contacto con ellos a trav&eacute;s de su <a href="https://es.ictys.tech/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">web</a>. Sobre todo, familiares de personas desaparecidas que quer&iacute;an saber si el barco era sumergible y pod&iacute;a inspeccionar garajes. El barco no es sumergible, pero los submarinistas de la Guardia Civil les dijeron que les vendr&iacute;a fenomenal. &ldquo;Hasta ahora, para descubrir cad&aacute;veres, ellos iban por la Albufera con palos. Es agua muy sucia, con mucho barro, y no se puede ver nada&rdquo;, explica Jim&eacute;nez. Pero por cuestiones burocr&aacute;ticas y de permisos el barco no se ha movido de su local del barrio de San Jos&eacute; en Zaragoza. &ldquo;En teor&iacute;a, Protecci&oacute;n Civil de Valencia es quien tiene que solicitar los medios. Y a&uacute;n no lo hizo. El Instituto Hidrogr&aacute;fico mand&oacute; barcos, pero eran muy grandes, eran para mar abierto. El nuestro tiene un calado muy peque&ntilde;ito&rdquo;, dice Jim&eacute;nez, convencido de que su barco es la &uacute;nica tecnolog&iacute;a en Espa&ntilde;a capaz de ayudar al rastreo de cuerpos en zonas de dif&iacute;cil acceso como la Albufera.&nbsp;
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                El equipo de ICTYS                            </span>
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        Mientras tanto, trabajan en el pantano de la Sotonera, un encargo de la Guardia Civil para realizar estudios que consigan prevenir en Arag&oacute;n lo que pas&oacute; en Valencia con la DANA. Y para la Sarga (Sociedad Aragonesa de Gesti&oacute;n Ambiental) en la localizaci&oacute;n de la margarit&iacute;fera, una almeja protegida que solo crece en Arag&oacute;n. Y, poco a poco, comienzan a expandir la necesidad de esta ciencia relativamente moderna y que empez&oacute; a desarrollarse en la Segunda Guerra Mundial con la necesidad de detectar submarinos. &ldquo;Cuando la hidrograf&iacute;a explot&oacute; realmente fue en los a&ntilde;os 60 a ra&iacute;z de la Guerra Fr&iacute;a&rdquo;, dice Jim&eacute;nez, quien para estudiar la carrera tuvo que apuntarse en un instituto militar portugu&eacute;s, ya que todav&iacute;a en 2011 en Espa&ntilde;a solo pod&iacute;an estudiarla los militares.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy la naci&oacute;n puntera en hidrograf&iacute;a es Pa&iacute;ses Bajos, donde la tecnolog&iacute;a est&aacute; muy evolucionada y hay mucha inversi&oacute;n. No es extra&ntilde;o, teniendo en cuanta que casi un tercio del pa&iacute;s est&aacute; bajo el nivel del mar, es territorio ganado a trav&eacute;s de infraestructuras de una envergadura sin precedentes. &ldquo;La hidrograf&iacute;a es muy cara, todo lo que sea estar en un barco es car&iacute;simo. Un barco de hidrograf&iacute;a puede costar 200 mil euros al d&iacute;a y solo se invierte en cosas que sean muy rentables, como la industria petrol&iacute;fera o el cableado submarino. O la guerra, claro&rdquo;, expone Jim&eacute;nez. Y habla de la econom&iacute;a azul, una tendencia reciente que ubica a los mares en el centro de la actividad econ&oacute;mica no solo como explotaci&oacute;n comercial sino tambi&eacute;n teniendo en cuenta su impacto sostenible: &ldquo;Al fin y al cabo, los humanos somos animales de ribera, necesitamos agua cerca, ya sea agua dulce o agua salada. Pero tambi&eacute;n tenemos que ver como interactuamos con el mar y, para eso, se necesitan datos y una tecnolog&iacute;a completamente diferente a la que se ven&iacute;a usando hasta ahora.&nbsp; Y ese es el sentido de nuestro proyecto y todas las tendencias van por ah&iacute;: herramientas aut&oacute;nomas que naveguen por el mar y que recojan datos&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El barco del proyecto ICTYS                            </span>
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        Es decir, barcos no tripulados que puedan manejarse de manera remota, reduciendo el alto coste que implica la necesidad de tripulantes. Barcos que arrojen esos datos que necesita la humanidad para dejar de ver al agua como un&nbsp;medio de transporte y considerarla un fin. Y, de esta manera, empezar a conocer su fondo.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laureano Debat]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/iluminar-agua-sonido-cartografos-zaragozanos-bajos-fondos_1_11940138.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Jan 2025 20:30:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Iluminar el agua con sonido": los cartógrafos zaragozanos de los bajos fondos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cartografía,Agua,Investigación,Zaragoza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Reescrituras desde Zaragoza en torno a 'París, Texas' en el 40 aniversario de una cinta mítica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/cultura/reescrituras-torno-paris-texas-40-aniversario-cinta-mitica_1_11891090.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bfd3ac28-b45f-41d8-a07a-d10d7eaba0c1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Reescrituras desde Zaragoza en torno a &#039;París, Texas&#039; en el 40 aniversario de una cinta mítica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Vicky Calavia, Javier Estella y David Mayor coordinan un libro colectivo con cuarentas firmas que proponen textos cinéfilos, poemas, cuentos y reflexiones filosóficas dedicadas a la película de Win Wenders </p></div><p class="article-text">
        Hay ciudades, libros, personas, errores, comidas y sue&ntilde;os a los que se va y otros a los que se vuelve. Tambi&eacute;n pel&iacute;culas, desde luego. <em>Par&iacute;s, Texas</em>, del alem&aacute;n Win Wenders, es una de ellas. Son tantos y tan complejos los elementos visuales, sonoros, dram&aacute;ticos y po&eacute;ticos que se conjugan y conspiran a favor de un encadenamiento arm&oacute;nico de elipsis y met&aacute;foras que es normal que integre el pante&oacute;n de esas obras de arte tan apropiables y reescribibles. Y, por qu&eacute; no, de cl&aacute;sico, no en un sentido anquilosado sino de esos objetos a los que se entra, de manera borgiana, con previo fervor y se los contin&uacute;a con misteriosa lealtad. 
    </p><p class="article-text">
        Y este 2024 era el a&ntilde;o ideal para sellar todo este pacto mundial cin&eacute;filo en torno a la pel&iacute;cula en el 40&ordm; aniversario de su estreno, despu&eacute;s de haber sido restaurada en 4K y volver a emitirse en cinematecas y en festivales en todo el mundo. Por eso los cineastas Vicky Calavia y Javier Estella junto al poeta David Mayor decidieron encabezar un proyecto que es &uacute;nico no solo en lengua castellana sino en todas las lenguas del mundo: un libro con cuarenta firmas que escriben, ensayan, narran y reflexionan <em>En torno a Par&iacute;s, Texas</em>, tal como promete el t&iacute;tulo editado por Pregunta. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esta historia arranca en el a&ntilde;o 91 cuando David y Vicky coincidimos en la Filmoteca de Zaragoza viendo esta pel&iacute;cula. Fue la semilla para dedicarme al cine y seguramente fue tambi&eacute;n la de este libro&rdquo;, dijo Javier Estella durante la presentaci&oacute;n en la actual sede de la Filmoteca zaragozana, que ahora funciona en el Palacio de los Morlanes pero que entre 1987 y 1992 estuvo dentro del Cinema El&iacute;seos. Ahora, este inmueble &ldquo;es una tienda de comidas tristes y repetidas&rdquo;, como firman los tres compiladores en la nota introductoria al libro y donde,&nbsp;adem&aacute;s de fascinarse con Wenders en aquellos a&ntilde;os, tambi&eacute;n lo hicieron con las primeras pel&iacute;culas de Jim Jarmusch y de Spike Lee.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>Par&iacute;s, Texas</em> es una emoci&oacute;n que nos mueve y nos remueve. Es una pel&iacute;cula que la sigo viendo cada cierto tiempo y siempre veo cosas nuevas&rdquo;, remarc&oacute; Estella durante lo que fue, tambi&eacute;n, la inauguraci&oacute;n del ciclo La Mirada Tab&uacute;, su und&eacute;cima edici&oacute;n que dio el pistoletazo de salida con este film protagonizado por Harry Dean Stanton, Nastassja Kinski y Dean Stockwell, leitmotiv de un libro que bucea, nada y surfea en medio de un desierto repleto de im&aacute;genes que muestran m&aacute;s que lo que dicen, que despiertan tantas preguntas de escritura. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>El libro</strong></h2><p class="article-text">
        <em>En torno a Par&iacute;s, Texas</em> es un libro de cr&oacute;nicas, te&oacute;rico, literario, de cin&eacute;filos, de m&uacute;sica, de fotograf&iacute;a, sobre la memoria. Es todas esas cosas en m&aacute;s de 230 p&aacute;ginas, un esp&iacute;ritu miscel&aacute;neo que envuelve a cuarenta firmas (poetas, cineastas, gestores culturales, novelistas, fot&oacute;grafos, m&uacute;sicos) m&aacute;s una firma n&uacute;mero cuarenta y uno que corresponde a &Oacute;scar Sanmart&iacute;n, encargado de la ilustraci&oacute;n de la portada. Y, entre medio de los textos, algunos fotogramas originales de la pel&iacute;cula cedidos por la Fundaci&oacute;n Win Wenders. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tomamos la decisi&oacute;n de ponernos en contacto con quienes sab&iacute;amos o intu&iacute;amos que podr&iacute;a estar interesada en esta pel&iacute;cula. Y ah&iacute; surgi&oacute; la necesidad de hablar con gente del teatro, del cine, de los medios, poetas&rdquo;, dijo David Mayor durante la presentaci&oacute;n de este libro al que defini&oacute; como &ldquo;una aventura hacia ninguna parte, como todas las aventuras&rdquo;. Y que se estructura a trav&eacute;s de unidades de sentido que van desde c&oacute;mo se vio la pel&iacute;cula en su momento y se la sigue viendo hoy hasta la reflexi&oacute;n filos&oacute;fica sobre el impacto emocional que contin&uacute;a generando y se despieza en textos que capturan momentos, rostros, escenas o di&aacute;logos para escribir nuevas historias, pasajes o poemas. 
    </p><p class="article-text">
        Luis Lles enfoca su fascinaci&oacute;n por la pel&iacute;cula en su obsesi&oacute;n por el desierto pero, m&aacute;s que nada, en <em>la Canci&oacute;n mixteca</em> de Jos&eacute; L&oacute;pez &Aacute;lvarez que, al igual que la propia pel&iacute;cula en la que se inserta, considera &ldquo;una reformulaci&oacute;n po&eacute;tica del mito del eterno retorno&rdquo;. Una l&iacute;nea de pensamiento bastante similar a la del compositor Juanjo Javierre, quien tambi&eacute;n ensaya una reflexi&oacute;n musical y confiesa su tendencia a fascinarse con los desiertos. El libro tambi&eacute;n incorpora cuentos exquisitos como <em>Tennesee Whiskey</em> de Carlos Cast&aacute;n, en cual define a Nastassja Kinski como un &laquo;demonio dulce&raquo;, poseedora de una &ldquo;belleza que dol&iacute;a&rdquo;; <em>Una pausa</em>, donde Miguel Serrano Larraz entra y sale de la pel&iacute;cula desde la despedida de su hijo para un viaje a otro desierto de Estados Unidos hasta su reencuentro en el que ambos miran juntos la pel&iacute;cula de Wenders; o <em>Rosma, la &uacute;ltima sabina</em>, de Marta Armigol, que traslada a sus Monegros algunas escenas de la pel&iacute;cula para hablar de una extra&ntilde;a forastera que lleg&oacute; a ese desierto sin saber qu&eacute; buscaba y se qued&oacute; para siempre entre los &aacute;rboles.
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            <span class="title">
                &#039;París, Texas&#039; (1983-84)                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        El actor y dramaturgo Jos&eacute; Luis Esteban propone un mon&oacute;logo teatral y tragic&oacute;mico sobre la gorra roja de Travis. Miguel &Aacute;ngel Ortiz Albero vuelve a sus dos grande temas, la deriva y el caminar, para hablar sobre el silencio (&ldquo;El silencio ampara los secretos de quienes caminan en solitario&rdquo;). Luisa Mi&ntilde;ana ensaya una suerte de making-off literario sobre la pel&iacute;cula, centr&aacute;ndose en <em>Cr&oacute;nicas de motel</em>, el libro de su guionista Sam Shepard y uno de los posibles g&eacute;rmenes de la pel&iacute;cula. Y Rosa Mart&iacute;nez se propone indagar en la causa de la obsesi&oacute;n de Win Wenders por desentra&ntilde;ar en im&aacute;genes el alma de los Estados Unidos. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n los versos de Brenda Ascoz (&ldquo;Mi hijo, yo y el tobog&aacute;n de colores / somos el Hopper que Hopper habr&iacute;a pintado&rdquo;), la prosa po&eacute;tica de Nadia del Pozo en torno a la maternidad o la continuaci&oacute;n de la historia de Hunter al cuidado de su madre mientras sigue en el peep-show en <em>La felicidad</em>, el texto que propone Carmen Ruiz Fleta. Tantos caminos posibles que, a su vez, conducen a muchos insospechados para una pel&iacute;cula que, cuarenta a&ntilde;os despu&eacute;s, sigue interpelando a todo el mundo. &ldquo;<em>Par&iacute;s, Texas</em> habla de lo que no se puede decir, que no lo cuenta expl&iacute;citamente pero que est&aacute; ah&iacute;. Y por eso tiene esa vigencia todav&iacute;a&rdquo; es la explicaci&oacute;n que propone David Mayor, la clave de por qu&eacute; a&uacute;n admite a&uacute;n tantas reescrituras.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laureano Debat]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/cultura/reescrituras-torno-paris-texas-40-aniversario-cinta-mitica_1_11891090.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Dec 2024 20:39:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Reescrituras desde Zaragoza en torno a 'París, Texas' en el 40 aniversario de una cinta mítica]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Libros,Zaragoza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tradición, empresas y luces que brillan: la cultura de Zaragoza según Natalia Chueca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/cultura/tradicion-empresas-luces-brillan-cultura-zaragoza-natalia-chueca_129_11878807.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/70e34c8b-2167-4d29-a5b3-f709105e6259_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tradición, empresas y luces que brillan: la cultura de Zaragoza según Natalia Chueca"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada vez menos certámenes gratuitos y comunitarios, cada vez más kitsch de pago en la gestión cultural del Ayuntamiento de Zaragoza</p><p class="subtitle">PP y Vox aprueban la ampliación del parque de atracciones de Zaragoza en una zona arbolada pese a las críticas vecinales
</p></div><p class="article-text">
        Vest&iacute;a una reproducci&oacute;n inspirada en el siglo XIX para la ofrenda de frutos: saya y chambra en seda y algod&oacute;n, verdes pardos y morados, pa&ntilde;uelo de batista blanco bordado, pendientes en almendra de plata y una peineta. Para la ofrenda de flores cambi&oacute; de atuendo, decidi&oacute; ir al siglo anterior, el glorioso XVIII, y luci&oacute; un conjunto en tonos turquesas que rend&iacute;a homenaje a una obra maestra de la indumentaria tradicional, a la rica historia cultural de Arag&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Todos estos datos fueron extra&iacute;dos de ciertos relatos oficiales con que algunas instituciones de Zaragoza han decidido contar al detalle, con menos admiraci&oacute;n que obsecuencia, cada paso que da, cada exhalaci&oacute;n que emite, cada sonrisa que brilla la alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca. Y toda esta preocupaci&oacute;n por narrar al detalle los pormenores de una vestimenta tradicional refleja un punto neur&aacute;lgico sobre la discusi&oacute;n de eso que se denomina modelo cultural: la legitimidad de lo que debe ponerse en duda y de lo que no. 
    </p><p class="article-text">
        Y aparece la tan mentada tradici&oacute;n, ese relato pol&iacute;tico, construido y artificioso que tiene &eacute;xito justamente en ocultar sus tres caracter&iacute;sticas fundacionales para hacernos creer que es, justamente, lo opuesto: algo que fue siempre as&iacute;. Eterno. &nbsp;O quiz&aacute;s se trate de una manera espec&iacute;fica de entender la tradici&oacute;n, como algo muy cercano a lo religioso, indiscutible y ahist&oacute;rico, omnipresencia perfecta y perpetua como la idea de cualquier dios. Esa manera en que se decide (en que un grupo de personas deciden) lo que debe ponerse en duda y lo que no. Por ejemplo: las vestimentas de hace siglos o un laboratorio de sonido, las colas interminables para adorar a una estatua o el tejido asociativo de un barrio a trav&eacute;s de un centro cultural, un festival que consiste en fotografiar flores o un centro &uacute;nico en Espa&ntilde;a que fusionaba arte contempor&aacute;neo con tecnolog&iacute;a, aceptar sin chistar que los toros son cultura o discutir su coqueteo con la tortura.
    </p><p class="article-text">
        Partiendo del artificioso relato de la necesidad de recuperar los or&iacute;genes de una Espa&ntilde;a tan aut&eacute;ntica y gloriosa, la actual gesti&oacute;n del Ayuntamiento de la capital aragonesa ha trazado una elipsis hacia un presente s&oacute;rdido, casi una distop&iacute;a ballardiana, en el que las empresas manejan y deciden todo, donde todo cuesta dinero y el tejido asociativo y comunitario se anula. Una estrategia sazonada con kil&oacute;metros de luces de colores.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El claroscuro</strong></h2><p class="article-text">
        Hablar de modelo cultural puede ser un poco tramposo porque la misma idea de modelo, esa cuesti&oacute;n ejemplarizante, chocar&iacute;a contra la idea de cultura. O al menos, de una cultura rupturista, innovadora, que proponga nuevas maneras de pensar. Que dialogue de manera cr&iacute;tica y no complaciente, tan boba, con la tradici&oacute;n. Quiz&aacute;s sea preferible hablar de plan, de estrategia y hasta de guion, por qu&eacute; no, de algo maleable, bocetado y adaptado seg&uacute;n las circunstancias, en di&aacute;logo permanente con los cambios del momento. Porque la sociedad evoluciona y cualquier pol&iacute;tica cultural tiene la obligaci&oacute;n de ser permeable a los cambios, de estar atenta a ellos. Pero se trata de detalles finos, de matices que carecen de importancia ante el ahogamiento que supone la gesti&oacute;n de Natalia Chueca y la su antecesor Jorge Azc&oacute;n a los espacios culturales de la ciudad. Es imposible planear nada sin presupuesto y, por supuesto, ante el desmantelamiento. Un ejemplo: el festival Conocimientos H&iacute;bridos, con todas sus mesas confirmadas y todo presupuestado en Etopia, tuvo que suspenderse porque el ayuntamiento ordenaba para ya mismo el vaciamiento de cualquier actividad cultural que sucediera all&iacute; dentro. Y el edificio pasar&iacute;a pronto a ser lo que es hoy, una c&aacute;scara vac&iacute;a que se alquila al mejor postor.
    </p><p class="article-text">
        Eso es lo que define, si es que existe como tal, el plan cultural de la gesti&oacute;n de Natalia Chueca: la c&aacute;scara, la interminable superficie. Y si brilla, tanto mejor. Una navidad perfecta, la &eacute;poca en la cual la cultura del mundo pareciera detenerse, cuando la civilizaci&oacute;n occidental se pone toda de acuerdo para no pensar en nada y dar paso a que la ilusi&oacute;n llegue a cada uno de nuestros barrios, a que los brillos destellen en las noches para que podamos seguir los senderos de colores. Entonces: 1,3 millones de euros invertidos en estrellas, &aacute;rboles de seis metros de altura, miles y miles de LEDs en todos los rincones de la ciudad y una hilera de luces de casi 4 kil&oacute;metros que va desde el Arrabal hasta el Parque Grande, una distancia bastante larga, por cierto, pero no tanto como la que hay en todo el mapa de la <a href="https://uploads.knightlab.com/storymapjs/6b95727fe00ec94e91d1a227609d669d/ccz-cementerio-cultural-zaragoza/index.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Zaragoza desalojada</a>, realizado por el grupo de DJ&rsquo;s y podcasters Sororitrap Sound Antisystem. 
    </p><p class="article-text">
        En esta cartograf&iacute;a digital se pueden visualizar y recorrer la mayor&iacute;a de los espacios culturales que fueron cerrados o cancelados o desmantelados por el ayuntamiento durante esta gesti&oacute;n y la anterior. Por ejemplo: el Programa de Mediaci&oacute;n Intercultural del Casco Hist&oacute;rico (Amediar), el CSO Loira, Etopia o Centro Social Comunitario Luis Bu&ntilde;uel, en el cual hace muy poco Natalia Chueca se hizo presente para darle una nueva vida como centro de mayores cinco estrellas. Ella misma fue quien dijo eso de las cinco estrellas. Tambi&eacute;n dijo que se tuvo que adecentar el edificio y que pas&oacute; a estar en manos de unos pocos a ser de todos y que les cost&oacute; &ldquo;sacar toda la basura que hab&iacute;a en su interior, acumulada no sabemos de qu&eacute;&rdquo;. Ese tipo de idea redentora y de limpieza tiene la alcaldesa en mente. 
    </p><p class="article-text">
        El mapa de las Sororitrap est&aacute; <em>in progress</em>, por supuesto, porque los cierres no se detienen. Ya est&aacute; pautado, por ejemplo, el del Centro de Las Armas para principios de enero de 2025, y lo que no cierra apunta a presuntas irregularidades, como las actividades por el 30 aniversario del Auditorio de Zaragoza (y el futuro de su gesti&oacute;n) o el intento de privatizar el servicio de sala, taquilla y escenario del Teatro del Mercado, para la cual se ha activado una <a href="https://www.change.org/p/no-a-la-privatizaci%C3%B3n-de-servicios-municipales-en-el-teatro-del-mercado" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">campa&ntilde;a de rechazo</a> en Change.org. 
    </p><p class="article-text">
        El gran claroscuro de Zaragoza: luces que brillan y las luces que se apagan en la misma cartograf&iacute;a. Y un interruptor que manejan pocas personas. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>La pantalla </strong></h2><p class="article-text">
        Todo el mundo sabe que la actual alcaldesa se desempe&ntilde;aba como directora de Marketing antes de dedicarse a la pol&iacute;tica, una vocaci&oacute;n que parece no haber abandonado nunca. La &uacute;nica diferencia o, mejor dicho, el agregado es que antes hac&iacute;a marketing para una empresa y ahora lo hace para ella misma y para tantas empresas. Pero no todo el mundo sabe que recibe a invitados espor&aacute;dicos (pueden ser libreros, pasteleros o fabricantes de luces navide&ntilde;as) en las oficinas del ayuntamiento bajo un protocolo concreto: los invitados se pasan un tiempo considerable esperando en la mesa de reuniones, el suficiente para generar algo de expectativa, y hay una puerta alta y enorme que, de pronto, se abre con espectacularidad y de la que surge la figura de la alcaldesa, sus pasos decididos, su sonrisa. 
    </p><p class="article-text">
        Las empresas, su figura. Los emprendedores y ella, su gran monitora. Hace muy poco, en lo que antes era Etopia y hoy pareciera ser un centro de convenciones que hierve de actividades empresariales, se realiz&oacute; una de esas tantas patrocinadas por la Uni&oacute;n Europea en la cual los pa&iacute;ses miembros env&iacute;an a sus m&aacute;s ignotos representantes a poner la cara, a sacarse fotos y a re&iacute;r c&oacute;cteles para hacer n&uacute;meros: 120 de ellos, 70 pa&iacute;ses y la alcaldesa de la ciudad nombrada como comisaria de Industria y Competitividad de la Comisi&oacute;n en la Sombra de Eurocities, diciendo sus valoraciones sobre &ldquo;el conocimiento compartido y el intercambio de experiencias y buenas pr&aacute;cticas entre ciudades&rdquo;. Mientras tanto, las aulas que antes serv&iacute;an para dar cursos han sido desmanteladas para que se instalen sedes de empresas y las habitaciones de las residencias de artistas y la sala reverberante y el laboratorio de sonido: desmanteladas, desmantelados, empresas y m&aacute;s empresas. 
    </p><p class="article-text">
        Eso que sucede en Etopia es el s&iacute;mbolo (aunque tampoco tan simb&oacute;lico, a veces es bastante concreto y realista, carente de met&aacute;fora) de lo que pretende este Ayuntamiento con los cert&aacute;menes culturales: que todo se pague. Es verdad que, t&eacute;cnicamente, toda actividad p&uacute;blica se paga, que cada espect&aacute;culo o centro cultural se financia con impuestos. Pero esto es una vuelta de tuerca de la plusval&iacute;a: tambi&eacute;n hay que pagar un extra en el momento, pase por caja por favor, y despu&eacute;s ya puede ingresar en los nuevos reZintos. 
    </p><p class="article-text">
        A la inversi&oacute;n de luces navide&ntilde;as se le sumaron m&aacute;s luces y sonidos de pago, 15 euros por persona, en un recinto ocupado dentro del Parque Grande y donde la ocupaci&oacute;n oficial se escribe sin k, no vaya a haber confusiones. Esta cosa se llama Luzir y lo gestiona la empresa Zusup, la misma que se encarg&oacute; del Espacio Zity durante las Fiestas del Pilar. Y significa la privatizaci&oacute;n de un parque p&uacute;blico y la jerarquizaci&oacute;n de los habitantes de la ciudad: quien pueda pagar disfrutar&aacute; en forma privada de un espect&aacute;culo lleno de magia y cuentos cl&aacute;sicos navide&ntilde;os con auroras boreales, &aacute;ngeles y belenes de luz; quien no puede pagarlo, se tendr&aacute; que conformar con la magia plebeya del alumbrado p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Y a quienes les cause v&eacute;rtigo caminar bajo luces navide&ntilde;as, siempre les quedar&aacute; el consumo ir&oacute;nico, recorrer cualquier opci&oacute;n kitsch con el prefijo post- y tratar de hacer post-cultura, post-turismo, post-cinismo. Pero es tan dif&iacute;cil en este panorama y ante la insistencia del ayuntamiento en gastar dinero p&uacute;blico en, por ejemplo, la omnipresencia de Leticia Sabater en las fiestas mayores y menores. &iquest;Es posible, acaso, el consumo ir&oacute;nico ante semejante monumento del grotesco? Est&aacute; la opci&oacute;n del Bloque Cultural, desde luego, una plataforma en defensa del tejido cultural asociativo en Zaragoza que se re&uacute;ne en asamblea y trazan acciones de protesta contra la pol&iacute;tica cultural de Natalia Chueca. Y est&aacute; tambi&eacute;n la posibilidad de conformarse y acatar, de pensar que no pasa nada con todo esto que pasa y de tragarse todos los tips de la tradici&oacute;n tal cual vienen, de alimentar una ciudad permanentemente satisfecha consigo misma, lo contrario de lo que Enrique Vila-Matas dijo sobre Barcelona, cuya insatisfacci&oacute;n cr&oacute;nica compar&oacute; a la de Emma Bovary, el personaje de Gustave Flaubert. &iquest;A qu&eacute; personaje literario podr&iacute;a equipararse la satisfacci&oacute;n permanente que siente por s&iacute; misma Zaragoza? Quede la inc&oacute;gnita para jugar en casa. 
    </p><p class="article-text">
        Y otra extra, que m&aacute;s que inc&oacute;gnita es una duda tan oscura: qu&eacute; habr&aacute; detr&aacute;s de toda esta pompa, si es que hay algo. Es decir, si esta elipsis que el Gobierno de Natalia Chueca traza entre el relato de la tradici&oacute;n y el discurso merit&oacute;crata emprendedor esconde algo que no se ve, que no se cuenta. O si directamente es puro vac&iacute;o, el aire, la nada misma. Ser&iacute;a triste descubrir que detr&aacute;s de esas sonrisas repetidas no hay absolutamente nada m&aacute;s que una atrevida ignorancia. &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laureano Debat]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/cultura/tradicion-empresas-luces-brillan-cultura-zaragoza-natalia-chueca_129_11878807.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Dec 2024 21:41:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tradición, empresas y luces que brillan: la cultura de Zaragoza según Natalia Chueca]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ayuntamiento de Zaragoza,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Paula Ortiz y 'La virgen roja', auge y caída del proyecto Hildegart]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/cultura/paula-ortiz-virgen-roja-auge-caida-proyecto-hildegart_1_11839423.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1bbe9435-0250-46c6-b639-8fd5e98cfa7b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Paula Ortiz y &#039;La virgen roja&#039;, auge y caída del proyecto Hildegart"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La directora zaragozana lleva al cine la inquietante y breve vida de Hildegart Rodríguez y la relación con su madre filicida. “Considero que el realismo es un código estético más, no el código de la verdad”, asegura en esta entrevista.</p></div><p class="article-text">
        Esa idea megal&oacute;mana de mejorar los rasgos hereditarios a trav&eacute;s de ciertas intervenciones manipuladas fue un deseo humano que, quiz&aacute;s, siempre estuvo latente. Pero empez&oacute; a ser m&aacute;s o menos real o posible con el concepto de eugenesia, entre finales del siglo XIX y principios del XX, como consecuencia de la teor&iacute;a del darwinismo social y la entelequia merit&oacute;crata de la supervivencia del m&aacute;s fuerte. Y antes de que esta locura alcance su cl&iacute;max en d&eacute;cadas posteriores con algunos experimentos nazis, la gallega nacida en Ferrol Aurora Rodr&iacute;guez Carballeira ve&iacute;a nacer el siglo XX con sus 21 a&ntilde;os y absorbiendo todas estas ideas, tentada probarlas en un proyecto propio. 
    </p><p class="article-text">
        Para esto, busc&oacute; los mejores genes que pudo conseguir y se decidi&oacute; a concebir la hija perfecta, a la que crio sola en Madrid y para la cual se invent&oacute; un nombre in&eacute;dito, Hildegart, compuesto por dos palabra alemanas: &lsquo;hildr&rsquo; del alem&aacute;n antiguo, que seg&uacute;n ella significaba &lsquo;sabidur&iacute;a&rsquo; pero seg&uacute;n averiguar&iacute;a su hija m&aacute;s adelante ten&iacute;a que ver con &lsquo;batalla oscura&rsquo;; y del alem&aacute;n moderno, &lsquo;gart&rsquo;, que significa &lsquo;jard&iacute;n&rsquo;. Primera contradicci&oacute;n o paradoja: &iquest;qu&eacute; representaba Hildegart? &iquest;El jard&iacute;n de la batalla o de la sabidur&iacute;a? &iquest;La oscuridad de la guerra o la luz del saber?
    </p><p class="article-text">
        Las dos cosas, seg&uacute;n Paula Ortiz en '<em>La virgen roja'</em>. Una relaci&oacute;n dial&eacute;ctica entre ambas etimolog&iacute;as. La directora zaragozana firma una pel&iacute;cula que no solo est&aacute; a la altura de esta historia magn&eacute;tica sino que consigue superarla con una est&eacute;tica contempor&aacute;nea repleta de s&iacute;mbolos, trayendo a un lenguaje cinematogr&aacute;fico moderno la densidad de los debates intelectuales que se daban tanto en la sordidez de un &aacute;mbito dom&eacute;stico como en la eclosi&oacute;n callejera. Tantos matices en espacios interiores y exteriores: una casa en la que se est&aacute; criando la mujer del futuro y un pa&iacute;s que asiste al nacimiento de la II Rep&uacute;blica. 
    </p><p class="article-text">
        En nombre de la libertad femenina, Aurora cr&iacute;a una mujer en cautiverio perpetuo,<strong> </strong>con una dieta estricta y una rutina muy concreta de estudios, lecturas, escrituras y otras artes recreativas (ninguna inclu&iacute;a actividades exteriores) hasta que no pudo aguantar m&aacute;s y su hija respondi&oacute; a la llamada de participar en una asamblea del Partido Socialista. El arribo a la arena p&uacute;blica de Hildegart Rodr&iacute;guez fue una explosi&oacute;n doble: para las mujeres de esa nueva rep&uacute;blica que al fin pod&iacute;an so&ntilde;ar con una par que las representara, para los hombres de esa nueva rep&uacute;blica que pretend&iacute;an seguir con las viejas formas de tratar a las mujeres. Sus discursos p&uacute;blicos, sus art&iacute;culos de prensa y sus libros representaban un mundo nuevo: los m&eacute;todos anticonceptivos, la revoluci&oacute;n sexual, las cr&iacute;ticas al marxismo ortodoxo, la participaci&oacute;n de la mujer en la pol&iacute;tica y en la vida p&uacute;blica. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hac&iacute;a muchos a&ntilde;os que a Paula Ortiz le fascinaba esta historia y sab&iacute;a que en alg&uacute;n momento har&iacute;a algo con ella. Hab&iacute;a antecedentes de otras fascinaciones, dos muy conocidas: Almudena Grandes para su novela '<em>La madre de Frankenstein'</em> y la pel&iacute;cula de Ferr&aacute;n G&oacute;mez '<em>Mi querida hija Hildegart'</em><strong>. </strong>Y a Ortiz le lleg&oacute; un guion de Clara Roquet y Eduard Sol&agrave;, le gust&oacute;, lo trabaj&oacute; con sus autores y se puso a rodar lo que ser&iacute;a su quinto largometraje, que contin&uacute;a con su recorrido por todos los cines de Espa&ntilde;a y que el 5 de diciembre se estrenar&aacute; en la plataforma de Amazon Prime Video en simult&aacute;neo para 240 pa&iacute;ses. 
    </p><p class="article-text">
        'La virgen roja' est&aacute; llena de literatura, de historia del cine. Por ejemplo, en algunas escenas recurrentes: la negaci&oacute;n de la habitaci&oacute;n propia de Hildegart con el pasillo largo y vac&iacute;o, la c&aacute;mara desde un punto de vista pan&oacute;ptico, la cama al fondo, la puerta siempre abierta a la vigilancia, Focault y Hitchcock, quiz&aacute;s Margaret Atwood; las fresas con chocolate derretido en varios planos picados; la estatua rompi&eacute;ndose poco a poco; y Shakeaspeare: &ldquo;No sufr&aacute;is, / ni&ntilde;as. / No sufr&aacute;is. / Que el hombre es un farsante. / Un pie en la tierra, / otro en el mar&rdquo;. Y una historia que ya sabemos que acaba con el que quiz&aacute;s sea el filicidio m&aacute;s importante de la historia contempor&aacute;nea de Espa&ntilde;a. Y una pel&iacute;cula que resiste cualquier spoiler, porque como dice su directora, &laquo;la pregunta que la mueve no es qu&eacute; ha pasado sino c&oacute;mo es posible que pasara&raquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>'La virgen roja' nunca cae en efectismos de policial o de suspense, tampoco en la recreaci&oacute;n hist&oacute;rica. Los tres g&eacute;neros aparecen en formas m&iacute;nimas, siempre subordinados a la historia de Aurora y de Hildegart, a esa relaci&oacute;n materno-filial intelectual y t&oacute;xica. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Inevitablemente tienes que tomar elementos de g&eacute;nero porque es lo que codifica al cine. Pero no era un drama hist&oacute;rico cuyo objetivo fuera la rigurosidad, de hecho tiene algo est&eacute;ticamente de anacron&iacute;a, est&aacute; muy estilizada la historia, pl&aacute;sticamente y sonoramente. Lo mismo con el thriller o con el cuento de terror: hay herramientas de eso que nos ayudan a contar la historia. Mi idea fue usar los lenguajes de la forma m&aacute;s plena y sem&aacute;ntica posible. Todo ten&iacute;a que apuntalar hacia un elemento fundamental: la reflexi&oacute;n filos&oacute;fica en torno a la educaci&oacute;n, a la transmisi&oacute;n de ideas y la construcci&oacute;n del individuo. Y eso es muy abstracto para contarlo en el cine. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>T&uacute; utilizas dos par&aacute;metros nietzscheanos para narrar los interiores y los exteriores: lo apol&iacute;neo en la casa, lo dionisiaco en las calles. &iquest;C&oacute;mo fue trabajar desde ah&iacute;? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo no creo en el cine completamente realista. O considero que el realismo es un c&oacute;digo est&eacute;tico m&aacute;s, no el c&oacute;digo de la verdad. Y era dif&iacute;cil estilizar esta historia, sobre todo porque se trata de un momento est&eacute;tico muy sublimado y sofisticado como es la vanguardia y en un momento en el que hay mucho cine (Bu&ntilde;uel est&aacute; rodando), mucha literatura y mucho feminismo. Y un d&iacute;a mi padre me dijo: esto es una historia nietzscheana de una madre que quiere crear no al s&uacute;per hombre sino a la s&uacute;per mujer. Y tirando un poco del hilo de este pensador muy contradictorio y muy padre de quienes somos, con todas nuestras contradicciones, surgi&oacute; esta cosa que en otros momentos hab&iacute;a estudiado sobre el nacimiento de la tragedia y sus planteamientos est&eacute;ticos. Y eso se adaptaba bien para contar estos dos mundos: el de ellas, muy cerrado y sofisticado, dos mujeres con un nivel de brillantez intelectual; y un momento hist&oacute;rico el&eacute;ctrico y apabullante donde estallan nuevas propuestas pol&iacute;ticas y culturales brillantes pero, al mismo tiempo, es un pa&iacute;s con una poblaci&oacute;n muy rural y analfabeta, con mucha muerte por falta de higiene. Y todo estaba pasando a la vez. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n est&aacute;n muy presentes las referencias intelectuales de ese momento. El personaje de Aurora, que interpreta Najwa Nimri, lo dice en una frase: &ldquo;Freud en el sexo, Nietzsche en el pecho, Marx en la cabeza&rdquo;. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Eso fue una s&iacute;ntesis a la que llegamos en los ensayos con Najwa, hablando mucho. Yo les hice un esquema con algunas ideas que luego sub&iacute; a Instagram y que surgi&oacute; de notas y apuntes de lectura que volv&iacute; a retomar. El objetivo fue identificar qu&eacute; un&iacute;a a los pensadores que estaban dando vueltas en ese momento. Esta pel&iacute;cula me oblig&oacute; a leer much&iacute;simo. 
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                Un momento de la filmación de &#039;La virgen roja&#039;                            </span>
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        <strong>Durante el coloquio en el Cine Palafox de Zaragoza dijiste que cada generaci&oacute;n har&aacute; su propia lectura de esta historia. </strong><em><strong>La virgen roja</strong></em><strong> es una pel&iacute;cula abiertamente feminista y se estren&oacute; despu&eacute;s de lo que sucedi&oacute; con Errej&oacute;n, por eso es inevitable leerla en este contexto de desconfianza l&oacute;gica que genera cualquier hombre o partido pol&iacute;tico de izquierda que se asuma como deconstruido.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando vieron la escena tan testoster&oacute;nica de la entrada a la asamblea del Partido Socialista, que era un partido que defend&iacute;a la voz de la mujer y el derecho al voto femenino, muchas compa&ntilde;eras que pertenecen al &aacute;mbito de la pol&iacute;tica dec&iacute;an que ellas se hab&iacute;an sentido as&iacute; cien a&ntilde;os despu&eacute;s. Y a m&iacute; hay algo de esta historia que me parece m&aacute;s aterrador, que es el fanatismo. Cuando Aurora pierde la br&uacute;jula, sus ideas dejan de mirar a las personas en su dimensi&oacute;n y su libertad humanas, y se vuelve una fan&aacute;tica y una fascista. Y eso es algo que estamos viviendo hoy, que ahora cala. A m&iacute; la historia de Aurora me resulta iluminadora porque representa la contradicci&oacute;n de cualquier idea o experimento que lleves a su extremo. El hecho de ser t&uacute; mesi&aacute;nicamente la persona que va a engendrar y a crear a la primera mujer libre y lo &uacute;nico que no entiendes es que ella es libre. Es alucinante proponerse liderar la liberaci&oacute;n sexual desde una negaci&oacute;n absoluta de los afectos y del cuerpo. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuando surge la posibilidad de que Hildegart intervenga en pol&iacute;tica, su madre hace todo lo posible para que no suceda y se da una discusi&oacute;n entre ambas que es la misma que se dio a&ntilde;os despu&eacute;s en muchos pa&iacute;ses durante crisis pol&iacute;ticas o contextos prerrevolucionarios, bajo la sombra de Gramsci y el rol del intelectual: el artista, el creador, el pensador &iquest;debe pasar a la acci&oacute;n o no? &iquest;Se contamina su trabajo intelectual en la praxis? </strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, totalmente. Y de nuevo ah&iacute; Aurora tiene una contradicci&oacute;n radical: t&uacute; quieres generar la liberaci&oacute;n de las mujeres &iquest;c&oacute;mo lo vas a hacer si no te involucras? Es imposible. Pero es verdad que ella quiere mantener la pureza y la rigidez del concepto de las ideas, muy iluminadoras y muy valientes, por otro lado.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laureano Debat]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/cultura/paula-ortiz-virgen-roja-auge-caida-proyecto-hildegart_1_11839423.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Nov 2024 05:56:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Paula Ortiz y 'La virgen roja', auge y caída del proyecto Hildegart]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine,Zaragoza,Cultura]]></media:keywords>
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