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    <title><![CDATA[elDiario.es - Itxaso Cabrera]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/itxaso_cabrera/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Itxaso Cabrera]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Leer hacia afuera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/leer-afuera_132_13178990.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/46814ae0-ed08-4bf0-8bc3-fdd8c34209f4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Leer hacia afuera"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Quizá la cuestión no sea elegir entre callarlo o contarlo, sino decidir para quién leemos realmente</p></div><p class="article-text">
        Abarrotadas las calles y cargadas las redes sociales de libros, un pensamiento abstracto me ronda desde el pasado 23 de abril, <em>D&iacute;a del Libro</em>. Entre fotos cuidadas y listas interminables de &ldquo;imprescindibles&rdquo;, algo no termina de encajar: hasta el acto &iacute;ntimo de elegir un libro entre miles, podr&iacute;an banalizarse y reducirse a un escaparate.
    </p><p class="article-text">
        La inmediatez se ha instalado en nuestras vidas, el &ldquo;ya, lo quiero ya&rdquo;. Todo ocurre r&aacute;pido, todo se comparte antes de asentarse. Me llevaba a preguntarme por qu&eacute; sentimos la necesidad de contar todo lo que leemos en redes, si la lectura tambi&eacute;n ha entrado en esa din&aacute;mica de rendimiento y consumo, si ahora leemos para terminar, para acumular, para mostrar. Quiz&aacute; se trate de empat&iacute;a, tal vez usemos las redes de ventana al mundo, y solo seamos seres con ganas de volver colectivo el placer de descubrir un buen libro. Que deseamos que el resto disfrute tanto como en primera persona y lo dem&aacute;s sean pensamientos m&iacute;os con af&aacute;n de demonizar el &ldquo;fast reed&rdquo; aprovechando cualquier ocasi&oacute;n que carecen de l&oacute;gica. O puede que se trate de todo lo contrario y volvemos a descubrir el placer veloz de que una historia necesitara validaci&oacute;n externa para tener peso en el &aacute;mbito social.
    </p><p class="article-text">
        Leer es de lo mejor que podemos hacer en nuestro tiempo libre: reduce el estr&eacute;s, despierta la imaginaci&oacute;n, ensancha la empat&iacute;a y afina el lenguaje. Pero, sobre todo, nos devuelve un tiempo distinto, uno que no se mide en notificaciones. Leer exige pausa, atenci&oacute;n, entrega y pensamiento, bien sea para leer en voz baja o hacia otras. Y quiz&aacute; por eso resulta tan valioso en un contexto donde todo compite por robarnos unos segundos m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Tengo varias lecturas en marcha al mismo tiempo, como quien queda con distintas amistades que le cuentan sus vidas, sus historias, sus emociones. No todos me hablan igual ni al mismo ritmo. Hay libros que se dejan recorrer con ligereza y otros que obligan a detenerse, a releer, a quedarse un rato m&aacute;s en una frase incluso a posponerlos hasta momentos futuros que nunca llegar&aacute;n. Me adentro en sus p&aacute;ginas sin prisa, con la intenci&oacute;n de encontrar placer en las palabras. Como una taza de caf&eacute; un domingo por la ma&ntilde;ana que se enfr&iacute;a despacio, as&iacute; avanzan las p&aacute;ginas: sin urgencia, sin objetivos m&aacute;s all&aacute; de seguir disfrutarlas.
    </p><p class="article-text">
        Odio subrayar los libros; me incomoda la idea de que un lector posterior quede condicionado por mis asombros. Prefiero que cada encuentro sea limpio, que cada lectura tenga su propio descubrimiento. Del mismo modo que no elegir&iacute;a por mis amigos sin preguntarles antes qu&eacute; quieren tomar en una quedada, tampoco quiero imponer una forma de mirar un texto.
    </p><p class="article-text">
        Hasta hace no tanto, leer era algo &iacute;ntimo. Compartiamos impresiones con los cercanos, en tertulias peque&ntilde;as o en clubes donde coincid&iacute;an afinidades. Hab&iacute;a tiempo para la conversaci&oacute;n, para la discrepancia, para el matiz. Ahora, lo &iacute;ntimo se ha vuelto p&uacute;blico: si no se muestra, parece que no cuenta. Y, sin embargo, no todo lo que importa necesita ser visible.
    </p><p class="article-text">
        No se trata de rechazar las redes ni de negar que tambi&eacute;n pueden acercar lecturas, autores o ideas. Quiz&aacute; incluso puedan ser una puerta de entrada a la lectura. Pero conviene preguntarse qu&eacute; ocurre cuando leer deja de ser un espacio propio y pasa a ser contenido. Cuando el ritmo lo marca el entorno y no el libro.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez leer siga siendo, en el fondo, una forma de resistencia tranquila: un gesto sencillo que no busca impresionar, sino comprender. Y eso, precisamente, no necesita hacerse p&uacute;blico para tener sentido.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; la cuesti&oacute;n no sea elegir entre callarlo o contarlo, sino decidir para qui&eacute;n leemos realmente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Itxaso Cabrera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/leer-afuera_132_13178990.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Apr 2026 12:15:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Leer hacia afuera]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Sistema violento, sistema machista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/sistema-violento-sistema-machista_132_13092335.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a4ae5930-e9f4-4b0d-a592-0eaaaf2039df_16-9-discover-aspect-ratio_default_1139335.jpg" width="5464" height="3074" alt="Sistema violento, sistema machista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada avance de la ultraderecha, cada gesto de antipatía, cada brote de rencor o de masculinidad débil, es un hueco que dejamos abierto para que la cultura de la violencia avance</p></div><p class="article-text">
        En la calle, a plena luz del d&iacute;a, cuando la rutina parec&iacute;a invadir el barrio y el fin de semana comenzaba, alguien lleno de celos y odio decidi&oacute; <a href="https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/crimen-machista-zaragoza-hombre-asesina-expareja-plena-calle-suicida-despues_1_13086409.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">arrebatar la vida de una mujer</a>. Otra. Otra mujer que, por el simple hecho de serlo, ya no est&aacute;. Le peg&oacute; un tiro, varios, y luego se lo peg&oacute; &eacute;l y tras los disparos el silencio invadi&oacute; las calles donde minutos antes caminaba a su lugar de trabajo, los murmullos y la estupefacci&oacute;n invadieron la ciudad y un escalofr&iacute;o recorri&oacute; todas las arterias urbanas. 
    </p><p class="article-text">
        Celos, miedo a la p&eacute;rdida, nada justifica una acci&oacute;n as&iacute;.<strong> La violencia machista no es un arrebato aislado</strong>; es la manifestaci&oacute;n enfermiza y extrema de la posesi&oacute;n, de la educaci&oacute;n social basada en la superioridad m&aacute;s despiadada, del control sobre la vida, la voluntad y el cuerpo de las mujeres. La necesidad de dominio hace que emociones humanas comunes se tornen destructivas y perpet&uacute;en la cultura patriarcal: un &ldquo;conmigo o con nadie&rdquo;, un &ldquo;nos vamos los dos&rdquo;, un &ldquo;voy a hacer que todo se acabe&rdquo;, premeditado, desde la absurda incapacidad de gestionar la frustraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Cada crimen machista debe obligarnos a romper los cristales en los que nos miramos: desde las estructuras construidas en la infancia hasta los sistemas lentos de las instituciones, desde la falta de protecci&oacute;n real hasta la indiferencia social. No actuar a tiempo, restar importancia a lo m&iacute;nimo, dejar que lo cotidiano siga sin cuestionarse, hace que los m&aacute;ximos ocurran. As&iacute; se cristalizan conductas que ya han arrebatado la vida de m&aacute;s de 1.300 mujeres en Espa&ntilde;a desde que se tienen registros en 2003; m&aacute;s de una docena solo en lo que va de a&ntilde;o,<strong> el segundo asesinato en Arag&oacute;n en 2026</strong> y el 36 desde aquellos inicios de siglo. A estas cifras hay que sumar la crueldad de la violencia vicaria o la tortuosa violencia diaria que no se cuantifica.
    </p><p class="article-text">
        El feminismo nos ha ense&ntilde;ado a cuestionar los paradigmas sociales, a establecer una mirada con perspectiva de g&eacute;nero en todos los &aacute;mbitos. Y aun as&iacute;, no basta. Cada avance de la ultraderecha, cada gesto de antipat&iacute;a, cada brote de rencor o de masculinidad d&eacute;bil, es un hueco que dejamos abierto para que la cultura de la violencia avance. Esto no se reduce a la violencia f&iacute;sica: las diferencias salariales siguen vigentes, los abismos de oportunidades marcan la cotidianidad, y muchas heridas psicol&oacute;gicas permanecen invisibles. <strong>Al feminismo, ning&uacute;n da&ntilde;o, ning&uacute;n rencor, ninguna guerra le es ajena.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; vuelvo a cometer el fallo de que por tenerlo tan cerca me duele m&aacute;s, el simple error de que al verlo en mi ciudad, en esta Zaragoza a la que ahora le invade la primavera mi cuerpo se tambalea m&aacute;s fuerte. Veo de nuevo las calles que siguen con su traj&iacute;n despu&eacute;s de conocer la noticia, recuperan su ritmo como si nada hubiera pasado y los vellos se me erizan esperando una reacci&oacute;n m&aacute;s ca&oacute;tica, m&aacute;s impactante por parte de quienes seguimos aqu&iacute; d&aacute;ndole vida. Recientemente reivindicamos aquello de &ldquo;<strong>derechos para todes</strong>&rdquo;. Cada asesinato machista es un recordatorio brutal de que vivimos en un sistema violento, un sistema machista, donde las vidas de las mujeres siguen siendo cuestionadas y amenazadas. Y mientras una sola mujer siga viviendo rasgada por la sombra alargada de esta agresividad, ser&aacute; necesario volver a salir a nuestras calles a gritarlo. <strong>Por ella, por todas. </strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Itxaso Cabrera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/sistema-violento-sistema-machista_132_13092335.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Mar 2026 07:08:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sistema violento, sistema machista]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Brazos vacíos, corazones rotos: los casos de los bebés robados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/brazos-vacios-corazones-rotos-robados_132_1924911.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"Los casos de bebés robados son memoria viva, esa que muchos se empeñan en enterrar. Son la sombra alargada de las heridas dictatoriales franquistas, son la impunidad hecha historia real, la vida convertida en tragedia"</p></div><p class="article-text">
        Hablar de derechos humanos es tambi&eacute;n hacer referencia a los beb&eacute;s robados. Miles de casos sin resolver que se vivieron en nuestro pa&iacute;s y que hoy siguen m&aacute;s presentes que nunca, robos auspiciados por el R&eacute;gimen y las instituciones que lo sustentaban que se convirtieron en un negocio de quienes reg&iacute;an las normas y el inter&eacute;s privado y particular.
    </p><p class="article-text">
        Desconocemos el n&uacute;mero de beb&eacute;s sustra&iacute;dos, esta cifra es incalculable, pero el exjuez Baltasar Garz&oacute;n, en un estudio que lleg&oacute; solo hasta 1952, hablaba de unos 30.000 ni&ntilde;os y ni&ntilde;as apartados de sus madres. Beb&eacute;s que fueron robados en c&aacute;rceles, cl&iacute;nicas y maternidades dejando a miles de mujeres con el coraz&oacute;n lleno de dolor y los brazos vac&iacute;os. En las d&eacute;cadas siguientes, la represi&oacute;n ideol&oacute;gica, moral, religiosa y de g&eacute;nero se ceb&oacute; con las mujeres pertenecientes a un sector vulnerable de la sociedad: madres de familia numerosa, pobres, solteras, o cuya ideolog&iacute;a era demasiado alejada a la que segu&iacute;a coleando en la Espa&ntilde;a posfranquista o simplemente partidarias de la Rep&uacute;blica, ceb&aacute;ndose adem&aacute;s con aquellas mujeres con graves carencias econ&oacute;micas, culturales y educativas que las hac&iacute;a ser un objetivo propicio. 
    </p><p class="article-text">
        A d&iacute;a de hoy, las personas afectadas, las v&iacute;ctimas: madres, hermanas, hijas&hellip; siguen en las calles defendiendo su dignidad, buscando justicia e intentando eliminar interrogantes, siguen buscando parte de su vida, rellenar un hueco de su historia y poder encontrar la pieza de su puzzle personal. Despu&eacute;s de 40 a&ntilde;os de democracia, la impunidad contin&uacute;a, miles de personas siguen hoy despojadas de su identidad, de su derecho a saber qui&eacute;nes son. Como si de una pel&iacute;cula hollywoodiense se tratara, su identidad a trav&eacute;s de una trama macabra, coordinada y organizada, fue suplantada, arrancada, robada... Aunque si todav&iacute;a hay algo m&aacute;s macabro es la cantidad de personas que no saben que fueron robadas o que quiz&aacute; por un puntual descubrimiento conocieron que su vida, sus or&iacute;genes, sus ra&iacute;ces, no eran las que cre&iacute;an.
    </p><p class="article-text">
        Es una cuesti&oacute;n simple en un panorama de gran complejidad: el cumplimiento de la Constituci&oacute;n Espa&ntilde;ola, donde en su art&iacute;culo 10.1 hace referencia a la libertad de las personas y a su propia identidad, deber&iacute;a de cumplirse pero no solo lo que la Carta Magna dicta, sino tambi&eacute;n el mandato internacional como la Convenci&oacute;n sobre los Derechos del Ni&ntilde;o apoyado por Espa&ntilde;a en su d&iacute;a. &iquest;A qu&eacute; esperamos en nuestro pa&iacute;s? &iquest;Cu&aacute;nto tiempo m&aacute;s tiene que pasar para que aquellas personas que siguen buscando puedan resolver los grandes interrogantes de su vida? Deber&iacute;a ser, sin duda, el propio Estado el que se pusiera a la cabeza de la recuperaci&oacute;n nacional e internacional de estas v&iacute;ctimas, trabajando de la mano de aquellas que no han cesado en su b&uacute;squeda y que hoy siguen luchando por conocerse a s&iacute; mismas, por reparar sus propias heridas causadas por un tiempo tan oscuro como tapado.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, que hemos pasado de la dejadez de M. Rajoy, siendo archivados la mayor&iacute;a de los casos y encontrando la excusa de falta de financiaci&oacute;n, a la incertidumbre de S&aacute;nchez, se lleva a cabo el primero de todos los juicios y es tiempo de actuar no s&oacute;lo judicialmente, sino como no pod&iacute;a ser de otra manera, pol&iacute;ticamente: no valen los inmovilismos ni las medias tintas cuando hablamos de derechos y de lo que es vinculante, de democracia.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, podemos afirmar que el robo de beb&eacute;s es, pese a la dureza de esta afirmaci&oacute;n, un crimen contra la humanidad. As&iacute; lo avala el defensor del pueblo, la Fiscal&iacute;a general, diversos parlamentos auton&oacute;micos e incluso la ONU. Un crimen que ha vulnerado directamente el derecho a la propia identidad. Personas a las cuales se les arranc&oacute; de ra&iacute;z de sus tierras iniciales.
    </p><p class="article-text">
        Pablo Greiff, en su &ldquo;<em>nforme del Relator Especial sobre la promoci&oacute;n de la verdad, la justicia, la reparaci&oacute;n y las garant&iacute;as de no repetici&oacute;n,</em> publicado 2014, denuncia que no existen censos oficiales, ni datos o estimaciones oficiales sobre el n&uacute;mero total de v&iacute;ctimas de la Guerra Civil y la Dictadura. Asimismo, tal y como afirma el mismo activista colombiano, varios temas siguen subexplorados, como pueden ser los trabajos forzosos de presos o las muertes en bombardeos. Es ah&iacute; donde Greiff incluye a los beb&eacute;s robados, quienes han sido consecuencia de la Guerra, y a las diferentes formas de represi&oacute;n las mujeres, as&iacute; como tambi&eacute;n hace referencia de las responsabilidades de las empresas privadas por su participaci&oacute;n activa o complicidad en la comisi&oacute;n de violaciones de los derechos humanos.
    </p><p class="article-text">
        Los casos de beb&eacute;s robados tambi&eacute;n forman parte de la memoria democr&aacute;tica, son v&iacute;ctimas de un pasado oscuro e invisibilizado de nuestra historia y precisan justicia y dignidad. Los m&uacute;ltiples casos de beb&eacute;s robados son memoria viva, esa que muchos se empe&ntilde;an en enterrar. Son la sombra alargada de las heridas dictatoriales franquistas, son la impunidad hecha historia real, la vida convertida en tragedia. La verdad es la &uacute;nica medicina que puede sanar a esta gran enfermedad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Itxaso Cabrera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/brazos-vacios-corazones-rotos-robados_132_1924911.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Sep 2018 08:23:49 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Brazos vacíos, corazones rotos: los casos de los bebés robados]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Duelo, reflexión, futuro… Podemos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/duelo-reflexion-futuro-podemos_132_3910221.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; es el duelo? &iquest;Lo causa siempre una p&eacute;rdida inesperada? &iquest;Es un sentimiento fugaz? &iquest;Una herida que tiende a cerrarse aunque quede una cicatriz? Es complicado encontrar una definici&oacute;n precisa, pero sabemos a qu&eacute; nos referimos cuando detectamos su presencia y nos recorre el alma.
    </p><p class="article-text">
        Si hablamos de lo contrario, es decir, cuando no pasamos duelo, tambi&eacute;n tendemos a actuar con menos respeto y cuidado. Por eso, porque siempre suele ser oportuno -cuando toca- que pasemos este duelo, la rotura de esquemas y desconsolaci&oacute;n puede distorsionar nuestras emociones y nuestra capacidad de digerir, desde lo racional, el entramado y complejo plano pol&iacute;tico que queda tras el 26-J.
    </p><p class="article-text">
        Lamernos las heridas y asumir de frente las penas conforman el primer paso del duelo. Sin lamentos innecesarios, desechando torturas y agon&iacute;as, pero debe ser tambi&eacute;n ahora, tras el desconcierto electoral, cuando tenga espacio y tiempo en nuestras cabezas y corazones el duelo, la reflexi&oacute;n y el an&aacute;lisis, individual y colectivo. 
    </p><p class="article-text">
        Ni un paso atr&aacute;s, ni para coger impulso. S&iacute; debemos analizar y ser capaces de redescubrir nuestras fidelidades y objetivos. Para volver a resurgir cual ave f&eacute;nix y elevarnos de nuevo, para dejar atr&aacute;s cualquier aroma a derrota y frustraci&oacute;n. Aunque algunas veces sea conveniente sentir que debemos bajar alg&uacute;n escal&oacute;n, apretar los dientes y resurgir en la superficie.  
    </p><p class="article-text">
        No podemos olvidar que la pol&iacute;tica, como tantos otros procesos, apela a nuestras emociones, a nuestros sentimientos, a nuestra realizaci&oacute;n como personas que queremos ser parte del tan necesario cambio. Por eso, permit&aacute;monos ese momento de desconcierto, incertidumbre y lamento. Permit&aacute;monos llorar lo que pudo haber sido y no fue, lo que empezamos a construir y luego se qued&oacute; en expectativa, permit&aacute;monos ser honestas y honestos con todos nosotros. Saquemos la persona que a veces se refugia detr&aacute;s de las faldas de la militancia.        
    </p><p class="article-text">
        La fren&eacute;tica ebullici&oacute;n de los hechos y de nuestro propio proyecto, el cansancio acumulado, el simple y molesto ruido, nuestros propios laberintos de declaraciones y posturas pol&iacute;ticas, podr&iacute;an estar detr&aacute;s ser algunos de los muchos factores que nos han llevado a esta situaci&oacute;n. Pero, &iquest;qu&eacute; importa ahora el porqu&eacute; cuando nos queda un largo camino por recorrer? Podemos buscar culpables, e incluso atacar al compa&ntilde;ero con el que alzamos el pu&ntilde;o justo antes de que se cerraran las urnas. Sin embargo, &iquest;tiene alg&uacute;n sentido centrarse en lo negativo cuando hemos sido capaces de crear una de las organizaciones pol&iacute;ticas m&aacute;s fuertes de este pa&iacute;s en un tiempo r&eacute;cord?
    </p><p class="article-text">
        Quienes formamos parte de Podemos, tenemos que aprender a saber caer para m&aacute;s tarde levantarnos, y seguir luchando por alcanzar la dignidad para todas las personas, por defender la justicia y la igualdad frente a los privilegios y las cajas B. No olvidemos todo lo que hemos alcanzado, lo positivo de nuestros resultados, el apoyo y la ilusi&oacute;n de millones de personas que, frente al miedo y al ruido de tantos, saben que estamos aqu&iacute; para defender los intereses reales de la mayor&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Reinventarse es &uacute;nicamente la consecuencia de comprender que algunas veces se pierde y, mal que nos pese, toca aprender. Tenemos un pa&iacute;s por conquistar, para devolv&eacute;rselo a la gente y construir, por fin todos juntos, un lugar de reflexi&oacute;n, lucha y regeneraci&oacute;n pol&iacute;tica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Itxaso Cabrera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/duelo-reflexion-futuro-podemos_132_3910221.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 Jul 2016 20:25:25 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Duelo, reflexión, futuro… Podemos]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Primavera en diciembre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/primavera-diciembre_132_2297068.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Desde el pasado 24 de mayo, buena parte de la sociedad ha empezado a gritar por soleares que sus representantes institucionales est&aacute;n cambiando, y tambi&eacute;n a activar el modo &ldquo;recuerdo&rdquo; -e incluso &ldquo;olvido&rdquo;- de la corbata con su traje, del sobre con sus firmas, de la puerta giratoria con sus enchufes, y del devenir de banqueros con sus familiares. El carrusel de corruptelas y privilegios empieza, muy poco a poco, a desaparecer, dejando en su desbandada nidos vac&iacute;os y cajones negros, pero tambi&eacute;n un nuevo aire que se cuela por ventanas y puertas, que ya no quieren girar m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Ya no es hora de seguir jugando al &ldquo;y t&uacute; m&aacute;s&rdquo; y al &ldquo;yo ma&ntilde;ana har&eacute;&rdquo;. Eso no es para nosotras, no es para quienes nacimos queriendo empujar y hacer real el cambio, para quienes recordamos las letras del abuelo, so&ntilde;ando con esa ma&ntilde;ana, la hermosa ma&ntilde;ana que mi abuelo siempre quiso ver y que, por fin, se empieza a adivinar. Esa hermosa ma&ntilde;ana que, durante tantos a&ntilde;os, muchos han querido envenenar para disfrazarla de lluvia, de gris, de nubes. Nubes como las de mi pueblo, que no nos dejan ver lo que ocurre m&aacute;s all&aacute; del horizonte, que quer&iacute;an impedir que sali&eacute;ramos a las calles y llen&aacute;ramos las plazas, pero que no han podido tapar la verdad. La utop&iacute;a era ese destino tan lejano como real, era el ma&ntilde;ana hacia el que estamos caminando.
    </p><p class="article-text">
        Ese ma&ntilde;ana es el 20 de diciembre, un diciembre que quiere llenar las calles de primavera, en el que la ciudadan&iacute;a sea de verdad y para siempre la &uacute;nica protagonista de la acci&oacute;n pol&iacute;tica, y en el que todas cantemos que por fin &ldquo;S&iacute;, se puede&rdquo;. Mientras crecen en nuestro pa&iacute;s la desigualdad social, la corrupci&oacute;n y los recortes de nuestros derechos y servicios p&uacute;blicos, el patriotismo espa&ntilde;ol se ha reducido a los goles de Iniesta y a los mates de Gasol. El &uacute;nico patriotismo sincero y leg&iacute;timo es la uni&oacute;n del pueblo, y ahora tiene una gran oportunidad de demostrarlo desbordando las urnas, orgulloso de defender lo suyo, lo nuestro, lo de la gente y ser&aacute; entonces, solo entonces, cuando podremos hablar de una verdadera y real regeneraci&oacute;n democr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        En mitad del amasijo navide&ntilde;o de luces consumistas y artificiales, no olvidaremos que tenemos a nuestro alcance el bot&oacute;n de la regeneraci&oacute;n. Ese es el horizonte, el mismo que hasta ahora era solo una utop&iacute;a. La cueva de Al&iacute; Bab&aacute; puede convertirse en un espacio de protagonismo real de los ciudadanos, donde el debate y el conocimiento popular sea un modo de vida. Los sobres s&oacute;lo contendr&aacute;n propuestas de consulta ciudadana donde el &uacute;nico requisito para opinar ser&aacute; ser persona, sobres donde la honestidad en la gesti&oacute;n de los recursos de todos y el respeto a sea lo que prime, sobres firmados y destinados a alguien como t&uacute;, personas que solo persiguen la justicia social, y que puede que lleven coleta, sean indios defensores de su tierra que luchan contra la invasi&oacute;n anticonstitucional o simplemente se les tilde de radicales por el simple hecho de ser j&oacute;venes y defender algo tan necesario como la paz.
    </p><p class="article-text">
        Rescatemos a las personas, sus derechos y su dignidad. Consigamos hacer lo que la primavera lleva queriendo hacer tantos a&ntilde;os y aquel poeta muri&oacute; sin ver. Volvamos a los d&iacute;as de luces infinitas y d&iacute;as cerezos en flor. D&iacute;as de cambio. D&iacute;as que, ahora s&iacute;, est&aacute;n en nuestras manos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Itxaso Cabrera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/primavera-diciembre_132_2297068.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Dec 2015 23:36:38 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Primavera en diciembre]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Machistas del proletariado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/machistas-proletariado_132_2433847.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">“¿Dónde vas así vestida?”, me dijo, mientras desde su mirada salía un odio entremezclado con desconcierto y envidia machuna. Mi mueca esbozó un “¿A qué te refieres?”, sin añadir palabra a la vez que -por dentro- me quedaba perpleja</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Pero bueno, &iquest;qu&eacute; somos, proletarios o peperos?&rdquo;, continu&oacute;, insistiendo de nuevo en mi vestimenta, repasando por segunda vez mi apariencia, y pretendiendo arrancar algunas palabras de mi boca. Tal vez por suerte, ese d&iacute;a prefer&iacute; no seguirle el juego y, con indiferencia y algo perdida, respond&iacute;: &ldquo;proletarios&hellip; proletarios&hellip;&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; comenc&eacute; a darme cuenta de que no es oro todo lo que reluce, y que el feminismo no era tan sencillo como yo cre&iacute;a... Al menos, no lo fue aquel d&iacute;a con mi compa&ntilde;ero de andaduras, que me acompa&ntilde;&oacute;, esta vez a uno de mis primeros m&iacute;tines. En ese mismo momento, tambi&eacute;n comprend&iacute; que, realmente, los machirulos no est&aacute;n tan lejos como parece. Hemos hablado de ellos en multitud de ocasiones y, particularmente, considero que son todos igual de peligrosos: unos los tenemos al otro lado de la trinchera, otros puedes encontrarlos en talleres y movilizaciones; o incluso &ldquo;pintando&rdquo; de igualdad sus propias redes sociales cual ac&eacute;rrimos seguidores de Angela Davis -por poner alg&uacute;n ejemplo, y sin querer nombrar a alguien como ella en vano-.
    </p><p class="article-text">
        El instinto paternal, las miradas que &ldquo;te desnudan&rdquo; o el pensamiento irracional de &ldquo;anda, deja esto que es cosa de hombres&rdquo; puede provocar muchas veces que la militancia activa sea m&aacute;s complicada de lo que deber&iacute;a. No olvidemos que el hecho de contemplar las pol&iacute;ticas de izquierdas como el camino m&aacute;s favorable, el sentirse activistas sociales, o el gritar hasta desgarrarse que la sociedad debe ser plural e igualitaria no es sin&oacute;nimo ni mucho menos de un activismo feminista real. En ocasiones, la lacra de los pensamientos machunos que lleva dentro este feminista superficial hace que se encuentre tan c&oacute;modo que las posibilidades de que se produzca en &eacute;l un cambio interno, personal y propio acabe por difuminarse. Difuminarse hasta el punto de que las esperanzas de que sus pensamientos evolucionen se vuelvan casi imposibles.
    </p><p class="article-text">
        Hablo de una experiencia que quiz&aacute; es temprana para m&iacute;, pero activ&oacute; una bombilla en lo m&aacute;s interno de mi ser y una bomba en lo m&aacute;s profundo de mis ideales, que me anunci&oacute; que posiblemente fuera tarde para la especie. Al fin y al cabo, el h&aacute;bito no hace al monje y en este caso ni lo distingue.
    </p><p class="article-text">
        Tras fracasados intentos por su parte de reducir a a&ntilde;icos mi espacio personal, de actuaci&oacute;n y actividad, y fracasados intentos por la m&iacute;a de lograr que su feminismo fuera tan real como consciente, decid&iacute; torear sus embestidas y alejarme sigilosamente a paso de moonwalk, aprendiendo lamentablemente que, cuando el joven militante de apariencia inofensiva y pensamiento arcaico golpea su pecho, no hay nada que hacer. S&oacute;lo ignorarle y dejar que siga comport&aacute;ndose como el hombre de Atapuerca solitario que siempre fue.
    </p><p class="article-text">
        Con el paso de los a&ntilde;os, &eacute;l se ha convertido en algo que realmente no era, y sigue con sus luchas encubiertas fomentando el heteropatriarcado desde dentro, al ritmo de Kortatu, Eskorbuto o la Polla Records. Y yo sigo pint&aacute;ndome los labios pero&hellip; bueno, yo ya soy otra historia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Itxaso Cabrera, Itxaso Cabrera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/machistas-proletariado_132_2433847.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Oct 2015 20:31:14 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Machistas del proletariado]]></media:title>
    </item>
  </channel>
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