<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Eduardo Pérez Cáceres]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/eduardo_perez_caceres/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Eduardo Pérez Cáceres]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/513640/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Cazoletas indígenas del mar: localizaciones y estado de conservación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/sociedad/cazoletas-indigenas-del-mar-localizaciones-estado-de-conservacion_1_2386868.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5ca1b4ab-51d4-43f2-9efd-5ca88d0218aa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Punta de Santiago (San Andrés y Sauces). Todas las superficies lisas de la punta están cubiertas con cazoletas. El saliente se orienta al punto del horizonte marino por donde asoma el sol en el solsticio de verano."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El hecho de que estos lugares de culto se situaran mayormente en salientes costeros, ha permitido que, en la mayoría de los casos, hayan sobrevivido a la acción antrópica. Por tanto, las estaciones de cazoletas ‘de mar’ constituyen un sistema, casi completo, en muchas zonas de la Isla.</p></div><p class="article-text">
        Hace poco present&aacute;bamos en este medio (<em>La Palma Ahora 25/10/2015</em>) el descubrimiento de una serie de lugares sacralizados por los awara a lo largo de las costas de la Isla. Se trata de conjuntos de cazoletas vinculados a determinados fen&oacute;menos astron&oacute;micos. Igualmente, avanz&aacute;bamos algunas conclusiones de los estudios que, sobre estos lugares, hemos venido realizando durante los dos &uacute;ltimos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Consideramos que nuestros descubrimientos e investigaciones pueden contribuir a profundizar en el conocimiento de las religiones abor&iacute;genes insulares. El estudio que hemos presentado aporta nuevas pruebas que apoyan la tesis, cada vez m&aacute;s aceptada entre los investigadores, sobre la existencia de v&iacute;nculos astrales en la religi&oacute;n y los rituales de los antiguos canarios. No se trata s&oacute;lo de una cuesti&oacute;n te&oacute;rica, sino que se plantean pruebas cient&iacute;ficas, principalmente provenientes de nuestros trabajos arqueastron&oacute;micos, y su verificaci&oacute;n con las fuentes documentales y con un primer acercamiento topon&iacute;mico.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/451ddafc-0f07-48c3-b200-626d2ceceee9_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/451ddafc-0f07-48c3-b200-626d2ceceee9_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/451ddafc-0f07-48c3-b200-626d2ceceee9_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/451ddafc-0f07-48c3-b200-626d2ceceee9_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/451ddafc-0f07-48c3-b200-626d2ceceee9_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/451ddafc-0f07-48c3-b200-626d2ceceee9_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/451ddafc-0f07-48c3-b200-626d2ceceee9_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        La importancia de este avance queda m&aacute;s claramente manifiesta cuando lo cotejamos con las declaraciones que, el doctor en arqueolog&iacute;a Jorge Pais Pais planteaba hace apenas un mes en este mismo medio. Manifestaba, respecto a las siete estaciones de cazoletas marinas que se conoc&iacute;an en ese momento, que <em>&ldquo;ignoramos su uso y funci&oacute;n&rdquo;</em> y tambi&eacute;n que <em>&ldquo;da la sensaci&oacute;n de que se trata de puntos de referencia respecto a cuestiones que se nos escapan&rdquo;</em> (<em>La Palma Ahora 7/10/2015</em>). Nos alegra poder ser un referente aportando nuevos datos sobre m&aacute;s de ochenta estaciones que no se conoc&iacute;an y planteamientos novedosos para su interpretaci&oacute;n. Estos conjuntos de cazoletas costeras constituyen un sistema complejo de lugares de culto ind&iacute;gena como ya explic&aacute;bamos en nuestro anterior art&iacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        Ahora queremos apuntar algunas reflexiones sobre el estado de conservaci&oacute;n de estas estaciones rupestres y la necesidad de promover su conservaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El hecho de que estos lugares de culto se situaran mayormente en salientes costeros, ha permitido que, en la mayor&iacute;a de los casos, hayan sobrevivido a la acci&oacute;n antr&oacute;pica. Por tanto, las estaciones de cazoletas &lsquo;de mar&rsquo; constituyen un sistema, casi completo, en muchas zonas de la Isla. No ha ocurrido lo mismo con las cazoletas y grabados que se ubicaron en las median&iacute;as. &Eacute;stas han sido sometidas, durante siglos, a un intenso proceso de roturaci&oacute;n y a otras m&uacute;ltiples afecciones humanas, lo que sin duda, ha hecho desaparecer un gran n&uacute;mero de vestigios.
    </p><p class="article-text">
        La afecci&oacute;n principal sobre estos espacios awara no ha sido provocada por la acci&oacute;n humana, sino por causas naturales: el vulcanismo de los &uacute;ltimos 2.500 a&ntilde;os. Estas erupciones prehist&oacute;ricas e hist&oacute;ricas han cubierto una gran extensi&oacute;n de la costa insular que conocieron y ocuparon los ind&iacute;genas, especialmente en la comarca oeste, destruyendo sus huellas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c9264365-78da-4302-9e96-47c8f6f8b032_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c9264365-78da-4302-9e96-47c8f6f8b032_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c9264365-78da-4302-9e96-47c8f6f8b032_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c9264365-78da-4302-9e96-47c8f6f8b032_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c9264365-78da-4302-9e96-47c8f6f8b032_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c9264365-78da-4302-9e96-47c8f6f8b032_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c9264365-78da-4302-9e96-47c8f6f8b032_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Casi la totalidad del litoral de Los Llanos de Aridane ha sido conformado en &eacute;poca hist&oacute;rica: Volcanes de Jedey en 1585, El Charco en 1712 y San Juan en 1949. En Mazo, las coladas del volc&aacute;n Mart&iacute;n en 1646 cubrieron algunos tramos de costa. Fuencaliente han sido tambi&eacute;n muy afectado por el vulcanismo hist&oacute;rico. Gran parte de su litoral est&aacute; cubierto por las lavas del Volc&aacute;n de Fuencaliente (1677), confundido con el Volc&aacute;n de San Antonio, y por las del Tenegu&iacute;a (1971). A&uacute;n as&iacute;, hemos tenido la fortuna de que ha quedado una buena muestra de estos lugares de culto awara, incluso en medio de las lavas del Tenegu&iacute;a. En este sentido encontramos, en la parte norte de estas coladas, justo debajo del parque e&oacute;lico, una interesante estaci&oacute;n de cazoletas en un peque&ntilde;o saliente cercano al mar que no fue sepultado por la erupci&oacute;n. Un poco m&aacute;s al sur, en medio de la gran colada que llega hasta Las Salinas, existe un reducto de costa antigua que no lleg&oacute; a ocupar el volc&aacute;n. All&iacute; se encuentra la Punta de la Garza. En su parte norte hallamos una preciosa estaci&oacute;n de cazoletas que en su desarrollo longitudinal apunta, matem&aacute;ticamente, al lugar de Tenerife por donde despunta el sol en los dos equinoccios.
    </p><p class="article-text">
        La costa occidental del municipio de Fuencaliente alberga otros interesantes lugares con cazoletas. El detallado estudio de los l&iacute;mites de las coladas hist&oacute;ricas nos ha permitido sacar a la luz hasta siete lugares arqueol&oacute;gicos en el litoral suroccidental. Los detallamos en el anexo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/20986a16-a941-4476-b656-9d0b53004889_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/20986a16-a941-4476-b656-9d0b53004889_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/20986a16-a941-4476-b656-9d0b53004889_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/20986a16-a941-4476-b656-9d0b53004889_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/20986a16-a941-4476-b656-9d0b53004889_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/20986a16-a941-4476-b656-9d0b53004889_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/20986a16-a941-4476-b656-9d0b53004889_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los estudios geol&oacute;gicos disponibles (J.C. Carracedo, 2008) el vulcanismo anterior a la ocupaci&oacute;n castellana de la Isla, en el per&iacute;odo de los &uacute;ltimos 2.500 a&ntilde;os, pr&aacute;cticamente no afect&oacute; a la costa, ya que la mayor&iacute;a de las coladas no alcanzaron el litoral. La excepci&oacute;n fue el Volc&aacute;n de los Valentines que, hacia el siglo I d. C., cubri&oacute; un peque&ntilde;o tramo costero de Mazo, en la zona del Roque de Los Guerra, un important&iacute;simo centro aborigen.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, como apunt&aacute;bamos antes, en el resto de la costa insular se han conservado los sistemas completos de estas manifestaciones religiosas awara. Esto es muy importante para poder realizar estudios globales. No obstante, hay que reconocer que algunos espacios tambi&eacute;n han sido afectados por el ser humano, en la mayor&iacute;a de los casos de manera reversible. Sin embargo, en algunas ocasiones los impactos son irreversibles. Un ejemplo es la ampliaci&oacute;n del aeropuerto hacia el norte que sepult&oacute; unos 600 metros de litoral donde, posiblemente, se ha perdido interesante informaci&oacute;n arqueol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, queremos comentar brevemente las afecciones por procesos erosivos de estos lugares. A pesar de su exposici&oacute;n a las inclemencias del mar durante tantos siglos, la erosi&oacute;n no ha sido demasiado intensa en la mayor&iacute;a de las localizaciones. Esto ha sido posible porque las cazoletas se han tallado, laboriosamente, sobre duro basalto en la mayor&iacute;a de los casos. Las estaciones que hemos visto m&aacute;s afectadas por estos procesos son las ubicadas en los municipios de Barlovento y San Andr&eacute;s y Sauces. Posiblemente por ser zonas con intensos y continuos oleajes.
    </p><p class="article-text">
        Ofrecemos a continuaci&oacute;n la relaci&oacute;n de lugares donde hemos descubierto estas manifestaciones de la cultura awara. Las autoridades municipales e insulares tienen una responsabilidad fundamental en el cuidado y la conservaci&oacute;n de este espectacular patrimonio que con nuestro trabajo hemos sacado a la luz. Contamos con que tomen buena nota de nuestros descubrimientos y de los primeros resultados de los estudios cient&iacute;ficos que estamos desarrollando.
    </p><p class="article-text">
        En nuestro anterior art&iacute;culo anunciamos el descubrimiento de 45 nuevos lugares arqueol&oacute;gicos. En ese momento solo tomamos en consideraci&oacute;n los lugares de mayor envergadura. Al tomar en cuenta tambi&eacute;n los enclaves con un n&uacute;mero menor de cazoletas, tenemos que aumentar la relaci&oacute;n a un total de 83 enclaves descubiertos en esta investigaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Nuevamente mostrar el agradecimiento a las compa&ntilde;eras que han participado en el trabajo de exploraci&oacute;n junto al que suscribe: Valentina Ruiz Garc&iacute;a y Ana Bel&eacute;n Garc&iacute;a S&aacute;nchez.
    </p><p class="article-text">
        <strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        Eduardo P&eacute;rez C&aacute;ceres
    </p><p class="article-text">
        <a href="mailto:culturaindigenacanaria@gmail.com" target="_blank" class="link">culturaindigenacanaria@gmail.com</a>
    </p><p class="article-text">
        <strong>ANEXO: Relaci&oacute;n de los 83 lugares descubiertos en esta investigaci&oacute;n y los 7 citados por otros investigadores.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        GARAF&Iacute;A:
    </p><p class="article-text">
        *Embarcadero de la Fajana de Franceses.
    </p><p class="article-text">
        BARLOVENTO:
    </p><p class="article-text">
        Punta Alta; Salina Alta este; Salina Alta oeste.
    </p><p class="article-text">
        LOS SAUCES:
    </p><p class="article-text">
        La Furnia; Punta frente al Charco de los Guardias; El Palito; Punta Cumplida; Punta Gorda; Punta Santiago; Las Lajas; Entrante entre La Lajes y Punta de la Cuevita; Punta de la Cuevita.
    </p><p class="article-text">
        PUNTALLANA:
    </p><p class="article-text">
        El Anc&oacute;n; *Punta de la Pileta; Punta de la Corredera; Puerto de la Paja.
    </p><p class="article-text">
        SANTA CRUZ DE LA PALMA:
    </p><p class="article-text">
        Saliente al sur de la Baja de la Calavera.
    </p><p class="article-text">
        BRE&Ntilde;A BAJA:
    </p><p class="article-text">
        *Punta del Fuerte; Guincho de Arriba; Punta de la Acequia; Punta de la Zamora; Punta del Murr&oacute;n; Saliente de la Caleta de la Jaca; Pe&ntilde;a de la orilla de la playa norte de Los Cancajos; Punta de la Arena; Punta de la Bicuda; Punta de la Jud&iacute;a; Punta de los Corraletes; Punta de las Arenas Blancas; *Punta de los Molinos; Punta del Morro; La Zapita; Punta de la Ballena; El Cuchillito; Punta de la V&iacute;a; Laja del Bucar&oacute;n; Bajitas de las Arrestingas; Corredor de las Palomas; Caleta de las Palomas; Morrito de las Palomas.
    </p><p class="article-text">
        MAZO:
    </p><p class="article-text">
        Punta Redonda; Punta del Pollo; Punta del Malp&eacute;is; Salina del Lomo; Punta de la Salina del Lomo; *Punta del Ganado; Punta del Charco; Puntas de &ldquo;los molinos del aeropuerto&rdquo;; Punta de Las Lajas; Punta del Fraile; Charco de Pina; Morro de los Palacios; Charcos de los Barriles; Risco Rajado; Morro de los Cenizos; Punta de Silvestre; Calet&oacute;n del Cuervito; Caleta del Alto del Risco; Punta de la Betancora; El Corral; Caleta del Vizquino; Punta de la Laja; Caleta de la Calabacita; Punta de la Mona; Punta Redonda; Punta Cumplida; El Celajito; Entorno de la Cueva del Guinchito; El Front&oacute;n; Punta de en Medio; Piedra Nueva; *Punta del Moro ; Punta del Caz&oacute;n; Punta de las Bogas; Sur de la Caleta del Lino; Pozos de la Crucita; Punta al sur de la Punta de la Salemera.
    </p><p class="article-text">
        FUENCALIENTE:
    </p><p class="article-text">
        Punta de los L&aacute;zaros; Punta al norte de la Punta del Calet&oacute;n de los Arenales, Punta de la Garza *Punta de las Cabras; El Cabezo; Punta y veril del Faro; Por&iacute;s de Punta Larga; El Ombligo; Punta del Fondito; Punta del Hombre; Punta de la Zamora de Abajo; El Por&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        * Lugares citados en anteriores publicaciones por otros investigadores.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduardo Pérez Cáceres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/sociedad/cazoletas-indigenas-del-mar-localizaciones-estado-de-conservacion_1_2386868.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Nov 2015 18:42:54 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5ca1b4ab-51d4-43f2-9efd-5ca88d0218aa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="934197" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5ca1b4ab-51d4-43f2-9efd-5ca88d0218aa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="934197" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Cazoletas indígenas del mar: localizaciones y estado de conservación]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5ca1b4ab-51d4-43f2-9efd-5ca88d0218aa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dogmatismo, arqueología y dinero público]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/dogmatismo-arqueologia-dinero-publico_132_3981968.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">En La Palma contamos con un investigador de altísimo nivel, Miguel Martín González, que no ha sido invitado a participar en las jornadas sobre el cielo y la sacralidad de las culturas aborígenes canarias.</p></div><p class="article-text">
        Los pr&oacute;ximos d&iacute;as 25 y 26 de mayo se celebrar&aacute;n en el Museo Arqueol&oacute;gico Benahorita unas jornadas tituladas: <em>El cielo y la sacralidad en las culturas abor&iacute;genes canarias y en su entorno mediterr&aacute;neo.</em> Se trata de una serie de ponencias que como su t&iacute;tulo indica tratar&aacute;n de explicar los v&iacute;nculos entre las culturas antiguas y los cielos. Participar&aacute;n una serie de ponentes provenientes de la pen&iacute;nsula y de otras islas. Ante este proyecto parecer&iacute;a l&oacute;gico que hubiera alg&uacute;n ponente de la isla de La Palma que pudiera exponer algunas investigaciones sobre las creencias de los awara y sus v&iacute;nculos con las religiones astrales. 
    </p><p class="article-text">
        En La Palma contamos con un investigador de alt&iacute;simo nivel, que lleva veinte a&ntilde;os trabajando justamente sobre esta tem&aacute;tica, se trata del profesor e historiador Miguel &Aacute;ngel Mart&iacute;n Gonz&aacute;lez. Sus investigaciones est&aacute;n expuestas en varios libros y en cientos de art&iacute;culos. Es director de la revista <em>Iruene</em>, centrada en el estudio de la historia antigua de Canarias con especial &eacute;nfasis en la creencias religiosas y sus v&iacute;nculos astrales. Se trata de la &uacute;nica revista a nivel nacional y posiblemente a nivel mundial que a&uacute;na el enfoque arqueoastron&oacute;mico con otras ciencias como la historia, la arqueolog&iacute;a, la antropolog&iacute;a, la filosof&iacute;a y la historia de las religiones.  Sus trabajos est&aacute;n avalados por una amplia documentaci&oacute;n en las fuentes etnohist&oacute;ricas y por su enfoque multidisciplinar, con especial &eacute;nfasis en la antropolog&iacute;a y la historia de las religiones. Sus conclusiones est&aacute;n acreditadas por miles de horas de paciente observaci&oacute;n de los cielos y recogida de datos desde multitud de estaciones rupestres de las islas y otras tantas de paciente trabajo inform&aacute;tico. Adem&aacute;s, como parte de su esfuerzo investigador, ha sacado a la luz cientos de estaciones rupestres desconocidas. 
    </p><p class="article-text">
        Con estas credenciales parecer&iacute;a l&oacute;gico que este investigador fuera invitado a estas jornadas. Pues no. Para hablar de La Palma estar&aacute; presente otro investigador, sin duda de gran nivel, pero cuyos trabajos sobre esta tem&aacute;tica no solo son inexistentes sino que su opini&oacute;n negativa sobre estas l&iacute;neas de investigaci&oacute;n las ha dejado claras en muchos comentarios. Por ejemplo, hace apenas unos meses  escrib&iacute;a, refiri&eacute;ndose a las posibles explicaciones acerca de las manifestaciones rupestres de La Palma, lo siguiente: <em>&ldquo;(...) Y esas respuestas, aunque algunos se empe&ntilde;en, no se encontraban en el espacio y las estrellas, sino en el suelo que pisaban y sobre el que viv&iacute;an, sufr&iacute;an y mor&iacute;an&rdquo;</em> (La Palma Ahora 11/06/2015). 
    </p><p class="article-text">
        Evidentemente, cada investigador desarrolla las l&iacute;neas de trabajo y explicaci&oacute;n que considera m&aacute;s adecuadas y mejor fundamentadas. En el desarrollo cient&iacute;fico, y m&aacute;s en las ciencias humanas, las diferencias y los debates  entre estudiosos son  un elemento fundamental para el avance del conocimiento. El problema viene cuando se organizan unas jornadas con dinero p&uacute;blico y desde determinadas posiciones dogm&aacute;ticas sobre la prehistoria insular se veta la participaci&oacute;n de la persona que m&aacute;s ha estudiado cient&iacute;ficamente en La Palma y en Canarias los asuntos sobre los que se centran dichas jornadas. Resulta ineludible recordar que el dinero p&uacute;blico debe usarse para promover el inter&eacute;s general y no para promocionar   intereses o visiones particulares. Los que ocupan un puesto p&uacute;blico no pueden imponer torticeramente su particular visi&oacute;n de la realidad. Afortunadamente no estamos, o no deber&iacute;amos estar, en la Edad Media.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduardo Pérez Cáceres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/lapalmaopina/dogmatismo-arqueologia-dinero-publico_132_3981968.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 May 2016 08:33:49 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Dogmatismo, arqueología y dinero público]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Arqueología,Público]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Descubren 45 nuevos yacimientos arqueológicos en las costas de la Isla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/sociedad/45-yacimientos-arqueologicos-culto-indigena-cazoletas_1_2412107.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/60d908c2-ac9c-4109-bba2-5bb80a55078e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="En la imagen, conjunto de cazoletas en el litoral de Los Guinchos (Breña Alta)."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un equipo de investigadores ha localizado diferentes enclaves en el litoral palmero con conjuntos de cazoletas que están considerados lugares sagrados, auténticos santuarios del mar, según confirman los estudios arqueoastronómicos realizados.</p></div><p class="article-text">
        En el presente art&iacute;culo queremos exponer un breve avance de algunas de las conclusiones del trabajo de exploraci&oacute;n e investigaci&oacute;n que hemos venido desarrollado a lo largo de los dos &uacute;ltimos a&ntilde;os y que contin&uacute;a en la actualidad. 
    </p><p class="article-text">
        Avanzamos el descubrimiento de varias decenas de lugares de culto aborigen, la mayor&iacute;a de ellos desconocidos hasta ahora, a lo largo de las costas de La Palma. Se trata de rincones donde ha quedado la impronta, en forma de conjuntos de cazoletas, de la labor del pueblo awara. Esto, posiblemente, nos permitir&aacute; ahondar en el conocimiento de nuestros antepasados y especialmente en el mundo de sus creencias. Teniendo en cuenta lo complejo que resulta indagar en cuestiones religiosas de cualquier cultura, y m&aacute;s a&uacute;n de las desaparecidas, es un hecho de trascendental importancia el descubrimiento de nuevos yacimientos arqueol&oacute;gicos vinculados a su religi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Hasta hace muy poco, apenas se hab&iacute;an documentado tres lugares costeros donde aparec&iacute;an estas cazoletas de mar; el embarcadero de La Fajana de Franceses (Garaf&iacute;a), la Punta de los Molinos en Los Cancajos (Bre&ntilde;a Baja) y la planicie de toba en la parte norte de la Punta del Moro (Mazo). Apenas se le dio importancia a estos descubrimientos, salvo alguna excepci&oacute;n que comentaremos m&aacute;s adelante. Recientemente se ha publicado en la prensa que un equipo liderado por el investigador F. Jorge Pais Pais ha descubierto otras estaciones costeras de cazoletas, concretamente en la Punta de las Cabras y la Punta de Fuencaliente (Fuencaliente), La Salemera y Punta del Ganado ( Mazo), Los Guinchos (Bre&ntilde;a Baja) y Punta Salinas (Puntallana). Sobre estos conjuntos rupestres hemos estado trabajando intensamente durante los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os. Ahora queremos comunicar que, tras una dura y gratificante exploraci&oacute;n de buena parte del litoral insular, nos encontramos en condiciones de sacar a la luz hasta 45 nuevos yacimientos arqueol&oacute;gicos, compuestos, muchos de ellos, por diferentes estaciones de cazoletas. &Eacute;stos se distribuyen en los municipios de Barlovento, San Andr&eacute;s y Sauces, Santa Cruz de La Palma, Bre&ntilde;a Alta, Bre&ntilde;a Baja, Mazo y Fuencaliente. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/79e9c4e5-3af8-4c7f-a150-9aaf2adff888_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/79e9c4e5-3af8-4c7f-a150-9aaf2adff888_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/79e9c4e5-3af8-4c7f-a150-9aaf2adff888_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/79e9c4e5-3af8-4c7f-a150-9aaf2adff888_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/79e9c4e5-3af8-4c7f-a150-9aaf2adff888_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/79e9c4e5-3af8-4c7f-a150-9aaf2adff888_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/79e9c4e5-3af8-4c7f-a150-9aaf2adff888_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Los conjuntos de cazoletas ubicados en las median&iacute;as o en las cumbres est&aacute;n m&aacute;s documentados, aunque contin&uacute;an sucedi&eacute;ndose nuevos descubrimientos. Este tipo de manifestaciones rupestres se han descubierto en muchos lugares del mundo, con una cronolog&iacute;a igualmente muy extensa. Muchas veces est&aacute;n asociadas a lugares de culto. En el caso de Canarias se encuentra ampliamente demostrada su existencia en diferentes almogarenes de monta&ntilde;a y otros espacios sagrados de las median&iacute;as de casi todas las islas. Hay un cierto acuerdo entre los investigadores de que en ellos se verter&iacute;an l&iacute;quidos; agua, leche o sangre en relaci&oacute;n con actividades rituales. 
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de los trabajos publicados sobre estas estructuras han tenido principalmente un car&aacute;cter descriptivo sin ahondar en otros aspectos. Sin embargo, estos conjuntos de cazoletas costeras apenas han sido citados por ser representaciones de muy reciente descubrimiento, prueba de ello es que en nuestra investigaci&oacute;n hemos sacado a la luz estos 45 yacimientos que han pasado desapercibidos durante siglos. En consecuencia, las cazoletas, como fen&oacute;meno extendido a lo largo de la costa palmera, no pod&iacute;a ser explicado por los investigadores que hasta ahora se han dedicado a la historia antigua de La Palma. 
    </p><p class="article-text">
        Las cazoletas costeras de La Palma son, en la mayor&iacute;a de los casos, de forma circular, aunque presentan una ligera tendencia ovalada y en ocasiones, lo son claramente. Suelen mostrar una variedad de di&aacute;metros, que pueden ir de los 5 hasta los 25 &oacute; 30 cent&iacute;metros. En cuanto a la profundidad, oscila aproximadamente desde los 5 hasta los 30 cent&iacute;metros. Suelen formar conjuntos, desde unas pocas (algunas aisladas o en parejas) hasta formaciones de varias decenas que pueden superar el centenar, combinando normalmente diferentes di&aacute;metros. 
    </p><p class="article-text">
        Se ubican muy cerca de las puntas y bordes costeros, muchas veces tocando el mar. Por esto el oc&eacute;ano siempre las ba&ntilde;a. Sin embargo, algunas de ellas s&oacute;lo son alcanzadas cuando hay fuertes oleajes. En muchas ocasiones est&aacute;n dispuestas de manera que su contenido puede pasar, por desborde, de unas a otras y sobre todo verterse al mar. No suelen aparecer a m&aacute;s de 2 &oacute; 3 metros sobre el nivel del mar, aunque existe alguna excepci&oacute;n. No presentan canalillos que las unan como ocurre en la mayor&iacute;a de las estaciones de las median&iacute;as. S&oacute;lo en Barlovento encontramos unos ejemplares con un &uacute;nico canalillo que, curiosamente, se encuentran a unos 4 metros sobre el nivel del mar alejadas del rompiente. 
    </p><p class="article-text">
        Pero &iquest;por qu&eacute; el pueblo awara realiz&oacute; el enorme esfuerzo de tallar estos miles de recipientes sobre el duro basalto? Una vez estudiadas sus ubicaciones y observando los tama&ntilde;os que presentan, muchas veces exiguos, no encontramos ninguna finalidad puramente pr&aacute;ctica que justifique semejante esfuerzo. Y aqu&iacute; va la principal conclusi&oacute;n de nuestro estudio: los lugares donde se ubican estos conjuntos de cazoletas, son lugares sagrados de culto ind&iacute;gena, llegando algunos a constituir aut&eacute;nticos santuarios, como explicaremos m&aacute;s adelante. 
    </p><p class="article-text">
        La prueba fundamental que sustenta nuestra conclusi&oacute;n viene de la mano de los estudios arqueoastron&oacute;micos que estamos realizando. Todos estos lugares costeros est&aacute;n vinculados a determinados fen&oacute;menos astrales y estelares, especialmente a los lugares por donde sale el sol en los solsticios de verano e invierno. Excepcionalmente se orientan al lugar del horizonte por donde se manifiesta en los equinoccios. Tambi&eacute;n existen emplazamientos alineados con el ocaso del sol sobre la isla en esas fechas singulares. Por otra parte tambi&eacute;n estamos constatando que existen v&iacute;nculos entre estas estaciones de cazoletas costeras y otros eventos astrales y estelares. Actualmente nos encontramos estudi&aacute;ndolo en profundidad. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/706efbef-ce91-4d7d-a037-a92a106f89f6_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/706efbef-ce91-4d7d-a037-a92a106f89f6_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/706efbef-ce91-4d7d-a037-a92a106f89f6_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/706efbef-ce91-4d7d-a037-a92a106f89f6_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/706efbef-ce91-4d7d-a037-a92a106f89f6_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/706efbef-ce91-4d7d-a037-a92a106f89f6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/706efbef-ce91-4d7d-a037-a92a106f89f6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Los v&iacute;nculos astrales de las religiones de las culturas ind&iacute;genas canarias se encuentran ampliamente documentandos tanto en las fuentes hist&oacute;ricas como en las etnohist&oacute;ricas. S&oacute;lo a modo de ejemplo podemos citar la bula <em>Ad hoc semper </em>de Urbano V de 1369 que dice que &ldquo;<em>los canarios adoraban al sol y la luna&rdquo; </em>o la de Valent&iacute;n Fern&aacute;ndez de 1505 &ldquo;..adoraban unos al sol, otros a la luna y otros a las estrellas&rdquo;. Igualmente el portugu&eacute;s Gomes de Sintra escribe hacia 1463 que los ind&iacute;genas de Tenerife y La Palma &ldquo;<em>adoraban al Sol como Dios&rdquo;. </em>
    </p><p class="article-text">
        Como indic&aacute;bamos antes, la mayor&iacute;a de los trabajos de investigaci&oacute;n en torno al fen&oacute;meno de las cazoletas &lsquo;en tierra&rsquo; se han limitado a un planteamiento descriptivo o una calificaci&oacute;n gen&eacute;rica como lugares de culto. Encontramos una excepci&oacute;n en el trabajo publicado por dos cient&iacute;ficos del Instituto de Astrof&iacute;sica de Canarias (IAC), C&eacute;sar Esteban y Montserrat Delgado, en la Revista Tabona (2005) donde realizan un trabajo arqueoastron&oacute;micos sobre la estaci&oacute;n de cazoletas y canalillos del Barranco de Tapia (Candelaria). Pero ser&aacute; el investigador palmero Miguel &Aacute;ngel Mart&iacute;n Gonz&aacute;lez quien profundizar&aacute; en estos estudios. En su obra <em>Abora</em> (2006), entre varios ensayos sobre yacimientos de cazoletas &lsquo;de tierra&rsquo;, incluye el &uacute;nico caso de explicaci&oacute;n arqueoastron&oacute;micos existente hasta el momento sobre cazoletas &lsquo;de mar&rsquo;. Se trata de la estaci&oacute;n de la Punta de Los Molinos en Los Cancajos (Bre&ntilde;a Baja). Situada en el rompiente marino, el historiador la relaciona con el solsticio de verano. Sus trabajos sobre cazoletas &lsquo;de tierra&rsquo; continuar&aacute;n en la <em>Revista Iurene </em>(2009 y 2012).<em> </em>
    </p><p class="article-text">
        Una prueba clara de la intencionalidad de los awara de establecer estos v&iacute;nculos astrales, lo constituye la selecci&oacute;n de determinadas puntas y salientes marinos y a&uacute;n m&aacute;s importante, la elecci&oacute;n de unos lugares concretos dentro de esos espacios costeros. Es decir, las cazoletas se ubican en determinadas zonas de esos salientes, dejando otras, con condiciones incluso m&aacute;s favorables para tallar, completamente vac&iacute;as. 
    </p><p class="article-text">
        Ofrecemos aqu&iacute; un avance de nuestra explicaci&oacute;n sobre el criterio seguido para escoger estos lugares. Los espacios m&aacute;s especiales para esta conexi&oacute;n religiosa entre la realidad humana -la isla-, y la realidad divina -el cielo-, eran los eventos geogr&aacute;ficos que literalmente apuntan, casi a modo de flecha, al lugar donde nace el sol en las fechas sagradas de los ind&iacute;genas (solsticios y equinoccios). Un lugar que responde a este patr&oacute;n es la Punta de la Bicuda (Bre&ntilde;a Baja), donde encontramos en torno a 100 cazoletas de diferentes tama&ntilde;os en una estrecha punta que se orienta, perfectamente, al lugar del horizonte por donde nace el sol en el solsticio de verano. Pero el&nbsp;&nbsp; lugar m&aacute;s paradigm&aacute;tico en este sentido es la Punta del Ganado (Mazo). Este alargado saliente rocoso arranca en direcci&oacute;n este y a unos 60 metros del final gira levemente hacia el norte, apuntando justamente al lugar por donde despunta el sol del 21 de junio, el solsticio de verano. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4e1b2178-b3f5-4def-a90c-b83af0ec5c8a_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4e1b2178-b3f5-4def-a90c-b83af0ec5c8a_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4e1b2178-b3f5-4def-a90c-b83af0ec5c8a_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4e1b2178-b3f5-4def-a90c-b83af0ec5c8a_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4e1b2178-b3f5-4def-a90c-b83af0ec5c8a_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4e1b2178-b3f5-4def-a90c-b83af0ec5c8a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4e1b2178-b3f5-4def-a90c-b83af0ec5c8a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        El d&iacute;a que vivimos este fen&oacute;meno, un amanecer limpio y tranquilo, sentimos una honda emoci&oacute;n. Est&aacute;bamos siendo testigos, tras muchos siglos de silencio, de un momento m&aacute;gico y sagrado para nuestros ancestros. La celebraci&oacute;n del solsticio de verano por parte de los pueblos ind&iacute;genas canarios est&aacute; claramente documentada en las fuentes etnohist&oacute;ricas. 
    </p><p class="article-text">
        Otro patr&oacute;n importante para ubicar los centros de cazoletas en los salientes costeros, es la elecci&oacute;n de los laterales que dan al mar cuando &eacute;stos dibujan una l&iacute;nea hacia los citados eventos astrales. En estos casos las cazoletas se disponen longitudinalmente paralelas al borde marino. Un ejemplo de esta disposici&oacute;n lo encontramos en la Punta de la V&iacute;a (Bre&ntilde;a Baja). En su lado sur encontramos una l&iacute;nea de cazoletas de diversos tama&ntilde;os que se despliega a lo largo de casi 50 metros hasta el frente marino apuntado al lugar del orto solar (en la parte oeste de Tenerife) del d&iacute;a del solsticio de invierno. Este mismo patr&oacute;n y orientaci&oacute;n lo encontramos en el lado sur de la Punta del Fraile (Bre&ntilde;a Baja). 
    </p><p class="article-text">
        Descubrimos otro lugar que responde a este mismo planteamiento y que s&oacute;lo podemos calificar como espectacular; se trata de la Punta de Las Lajas (Mazo). En su lateral sur nos encontramos con un terreno muy accidentado, lleno de irregularidades y continuos desniveles. A pesar de esta falta de espacios planos y di&aacute;fanos, los awara se las ingeniaron para tallar varias decenas de cazoletas a lo largo de 40 metros, primando la orientaci&oacute;n de este lateral hacia el lugar donde despunta el sol en los dos equinoccios, frente a cualquier pauta de comodidad. Esta orientaci&oacute;n equinoccial es muy interesante, tanto por su significado como por su escasez en otras estaciones de grabados o cazoletas en la isla de La Palma. 
    </p><p class="article-text">
        Un tercer patr&oacute;n de ubicaci&oacute;n de estos espacios sagrados, son algunos peque&ntilde;os salientes o elementos geol&oacute;gicos, como peque&ntilde;as vaguadas, que se orientan hacia el evento astral al que se vinculan. En este sentido encontramos en la parte norte de la Punta de Los Guinchos una laja muy cerca del mar que se encuentra toda tachonada de peque&ntilde;as cazoletas, una aut&eacute;ntica obra de arte. Unos dos metros m&aacute;s arriba, sobre el risco, encontramos un grupo de cazoletas de mayor tama&ntilde;o. Pues bien, el conjunto de ambas formaciones se orientan hacia el lugar de Cumbre Nueva por donde se produce el ocaso solar el 21 de diciembre en el solsticio de invierno. En el lado norte de la Punta Silvestre (Mazo) encontramos una peque&ntilde;a vaguada que se asoma al mar entre altos paredones; un conjunto de cazoletas se derrama hacia el punto del horizonte donde asoma el sol en el solsticio de verano. 
    </p><p class="article-text">
        Por lo que vamos contando podr&iacute;a parecer que el inter&eacute;s los awara fuera marcar los eventos astron&oacute;micos o tener una especie de calendarios para determinar el tiempo. No compartimos del todo esta opini&oacute;n. Como apunt&aacute;bamos antes, estos espacios son, principalmente, lugares sacralizados, cuya funci&oacute;n primordial es de car&aacute;cter ritual y por tanto religioso, aunque en estos rituales los tiempos sagrados son determinantes. En este sentido detectamos que algunos de estos espacios re&uacute;nen condiciones especiales que van m&aacute;s all&aacute; de puntos sacralizados, para convertirse en aut&eacute;nticos santuarios. Las caracter&iacute;sticas de estos lugares especiales son: la presencia de un gran n&uacute;mero de cazoletas y lo que es m&aacute;s importante, &eacute;stas presentan diversas orientaciones astrales. Adem&aacute;s, disponen de un espacio di&aacute;fano y de un acceso relativamente c&oacute;modo. Finalmente, est&aacute;n vinculados a charcones o a ensenadas abrigadas del oleaje. En este grupo podemos incluir Punta Salinas en Puntallana, Los Guinchos en Bre&ntilde;a Alta, Punta del Ganado, Morro de los Palacios , Morro de los Cenizos, Punta de La Laja y Punta del Moro en Mazo y, por &uacute;ltimo, Punta de Las Cabras en Fuencaliente. Un ejemplo de las citadas orientaciones m&uacute;ltiples la podemos encontrar en la Punta del Ganado cuya orientaci&oacute;n principal, con cientos de cazoletas, ya apunt&aacute;bamos antes que se vinculaba al solsticio de verano, pero igualmente presenta otro conjunto m&aacute;s modesto, en intersecci&oacute;n con un punto de la l&iacute;nea anterior, que se dirige al lugar por donde sale el sol en el solsticio de invierno. 
    </p><p class="article-text">
        Las condiciones explicadas anteriormente nos vienen a indicar que, posiblemente, se desarrollaban en estos santuarios, rituales comunitarios, donde ser&iacute;a necesario el espacio para un gran n&uacute;mero de participantes y una cierta facilidad de acceso, incluso para personas ancianas. Igualmente, la accesibilidad para introducirse en el mar respalda la idea de la existencia de ba&ntilde;os rituales de ganado y posiblemente de personas. En este sentido las fuentes etnohist&oacute;ricas nos hablan de la presencia de ganado sagrado, seleccionado para determinados rituales. Asimismo, existen pruebas etnogr&aacute;ficas para la isla de Tenerife sobre la tradici&oacute;n del ba&ntilde;o ritual de cabras en las celebraciones del solsticio de verano. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ba8ed772-5822-46a5-8bb4-6286fb116786_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ba8ed772-5822-46a5-8bb4-6286fb116786_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ba8ed772-5822-46a5-8bb4-6286fb116786_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ba8ed772-5822-46a5-8bb4-6286fb116786_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/ba8ed772-5822-46a5-8bb4-6286fb116786_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/ba8ed772-5822-46a5-8bb4-6286fb116786_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/ba8ed772-5822-46a5-8bb4-6286fb116786_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Otro argumento que apoya nuestra hip&oacute;tesis proviene de la toponimia. Desde el primer momento nos llam&oacute; la atenci&oacute;n un top&oacute;nimo: la Punta del Ganado, un nombre totalmente extra&ntilde;o con respecto a los extendidos top&oacute;nimos marinos que se repiten en las costas canarias. Pensamos entonces en su posible origen prehisp&aacute;nico y su vinculaci&oacute;n con determinados usos rituales del ganado. Al profundizar en la bibliograf&iacute;a sobre los awara que ocupaban estos lugares, nos encontramos con que el investigador F. Jorge Pais Pais en 1998, planteaba la misma hip&oacute;tesis a partir del nombre de este saliente marino. Pues bien, consideramos que estamos en disposici&oacute;n de confirmar esta conjetura a partir de los resultados de los trabajos arqueastron&oacute;micos que estamos presentando, en este caso, apoyados por la toponimia. Este mismo planteamiento nos lo hicimos con otros top&oacute;nimos como el Calet&oacute;n de Las Cabras (junto al Morro de Los Cenizos en Mazo) y la Punta de Las Cabras (Fuencaliente), ambos centros religiosos awara vinculados tambi&eacute;n a zonas abrigadas de ba&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Terminamos este art&iacute;culo recordando lo que apunt&aacute;bamos al principio: s&oacute;lo se trata del resumen de unas primeras conclusiones. Nuestro trabajo de investigaci&oacute;n est&aacute; en marcha e iremos publicando nuevas aportaciones. Quedan muchos misterios por desvelar. Este trabajo no ser&iacute;a posible sin la colaboraci&oacute;n del equipo formado por Valentina Ruiz Garc&iacute;a, Ana Bel&eacute;n Garc&iacute;a S&aacute;nchez y el que suscribe. Confiamos en que estos descubrimientos sirvan para seguir aumentando no s&oacute;lo el conocimiento sino la admiraci&oacute;n por un pueblo sofisticado, culto y espiritual como fue el de los awara.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduardo Pérez Cáceres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/sociedad/45-yacimientos-arqueologicos-culto-indigena-cazoletas_1_2412107.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 Oct 2015 19:51:37 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/60d908c2-ac9c-4109-bba2-5bb80a55078e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1621974" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/60d908c2-ac9c-4109-bba2-5bb80a55078e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1621974" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Descubren 45 nuevos yacimientos arqueológicos en las costas de la Isla]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/60d908c2-ac9c-4109-bba2-5bb80a55078e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
  </channel>
</rss>
