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    <title><![CDATA[elDiario.es - Ana Boyero]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/ana_boyero/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Ana Boyero]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[La historia de Selene, víctima de trata en España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/alternativas-selene_1_2411863.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7064e3af-0815-45b1-b21b-171b0e03108c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La historia de Selene, víctima de trata en España"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hasta hace tres meses, Selene era una más del millar de mujeres obligadas a prostituirse en las carreteras y prostíbulos de la zona del Alto Ampurdán (Girona)</p><p class="subtitle">"Si lo has hecho una vez, puedes hacerlo más veces", le dijo su novio antes de golpearla por negarse a prostituirse</p><p class="subtitle">"Yo pensaba: en vez de estar con mi hija en casa cuidándola, estoy en el club. Él me insultaba, me llamaba puta y mala madre", dice Selene, víctima de trata en España</p></div><p class="article-text">
        El proceso por el cual una adolescente de un pueblo de Ruman&iacute;a pasa de pescar los domingos con su hermano a ejercer la prostituci&oacute;n en un club de carretera de Girona es complicado. Mucha gente preferir&aacute; pensar que &ldquo;la raptaron&rdquo; y otros asegurar&aacute;n que &ldquo;estaba all&iacute; porque quer&iacute;a&rdquo;, pero las circunstancias de una v&iacute;ctima de trata no son tan simples como las descripciones de los anuncios de contactos. Hasta hace tres meses, Selene era una m&aacute;s del millar de mujeres obligadas a prostituirse en las carreteras y prost&iacute;bulos de la zona del Alto Ampurd&aacute;n, uno de los puntos calientes de la explotaci&oacute;n sexual en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me gustaba su car&aacute;cter. M&aacute;s que guapo era t&iacute;mido y comprensivo. Hace cinco a&ntilde;os era otra persona&rdquo;, responde Selene al preguntarle por su expareja. Los dos viv&iacute;an en el mismo pueblo de Ruman&iacute;a, una comarca perdida en medio del campo donde algunas casas est&aacute;n en calles asfaltadas y a otras se llega por caminos que cuando llueve se empantanan de barro. La familia de su pareja contaba con m&aacute;s dinero que el resto de vecinos, mientras que la casa de Selene ni siquiera ten&iacute;a cuarto de ba&ntilde;o. Empezaron a salir cuando ella ten&iacute;a 16 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Selene era buena estudiante y si pod&iacute;a ir al instituto, que estaba en una ciudad alejada del pueblo, era gracias a que una t&iacute;a suya la alojaba en su casa. A Selene le hubiera gustado estudiar Enfermer&iacute;a, pero esa posibilidad no era realista. &ldquo;Mi hermano hab&iacute;a acabado el instituto, pero por falta de dinero no pudo ir a la Universidad&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        El novio de Selene iba a visitarla a la ciudad cada fin de semana y la ayudaba econ&oacute;micamente. M&aacute;s adelante se march&oacute; a vivir con sus hermanos a Figueres (Girona), pero siguieron en contacto. &Eacute;l le hablaba de todas las posibilidades que hab&iacute;a en Espa&ntilde;a, le cont&oacute; que su hermana era propietaria de un restaurante y que all&iacute; podr&iacute;an vivir juntos y hacerse una vida.&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        Cuando ella cumpli&oacute; 18 a&ntilde;os, le propuso venirse con &eacute;l a Espa&ntilde;a. &ldquo;Mi padre no aprobaba la relaci&oacute;n porque dec&iacute;a que &eacute;l no era un buen chico. No dije nada a mi familia, me escap&eacute;&rdquo;, explica Selene, a quien nadie meti&oacute; a la fuerza en un cami&oacute;n. Ella sola se subi&oacute; en el coche del cu&ntilde;ado de su novio, quien la condujo hasta Espa&ntilde;a, un pa&iacute;s cuyo sueldo m&iacute;nimo interprofesional era cinco veces el de Ruman&iacute;a, que en 2010 no llegaba a los 150 euros.&nbsp; 
    </p><h3 class="article-text">Aislada y sin dinero en un pa&iacute;s desconocido</h3><p class="article-text">
        Cuando estaba a 2.500 kil&oacute;metros de su casa, Selene descubri&oacute; que la situaci&oacute;n era un poco distinta. Resulta que la hermana de su novio no ten&iacute;a ning&uacute;n restaurante, sino que trabajaba en una helader&iacute;a; all&iacute; se enter&oacute; de que otra de las hermanas iba por las noches a un club de carretera. Selene pregunt&oacute; si podr&iacute;a trabajar en la helader&iacute;a, pero su novio le explic&oacute; que no hab&iacute;a hueco: se encontr&oacute; aislada y sin dinero en un pa&iacute;s cuyo idioma desconoc&iacute;a. No pod&iacute;a llamar a nadie porque no ten&iacute;a m&oacute;vil y hasta pasadas dos semanas su familia no tuvo noticias de ella. De hecho, ni siquiera pudo hablar personalmente con ellos, fue su novio el que telefone&oacute; al padre.
    </p><p class="article-text">
        Alguien que se pusiera en la situaci&oacute;n de Selene pensar&iacute;a en salir a buscar trabajo, pero la primera vez que ella pis&oacute; la calle sin su pareja &eacute;l le cruz&oacute; la cara, acus&aacute;ndola de haber salido a buscar hombres. La paradoja de este novio celoso se dio a los pocos d&iacute;as, cuando propuso a Selene acudir una noche al Moonight, el club de alterne donde trabajaba su hermana. La idea era ver c&oacute;mo era y, quiz&aacute;s, conseguir algunos euros. Le explic&oacute; c&oacute;mo funcionaba este local de la carretera N-II en Hostalets de Llers (Girona): Selene pod&iacute;a ganar dinero dej&aacute;ndose invitar a copas por clientes -se llevar&iacute;a la mitad del precio de la consumici&oacute;n- o mediante servicios sexuales. Selene no sab&iacute;a espa&ntilde;ol, pero eso no era un problema, le explic&oacute; su pareja, porque el 80% de los clientes de esta zona fronteriza son franceses y Selene, que s&iacute; sab&iacute;a ingl&eacute;s, podr&iacute;a conversar con ellos con soltura.&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        Selene acept&oacute; ir una noche y probar. La hermana de su pareja le prest&oacute; ropa sugerente y su novio las acerc&oacute; a ambas al pol&iacute;gono, a nueve minutos de Figueres en coche. Ese mismo d&iacute;a un hombre le cogi&oacute; de la mano y la condujo a una habitaci&oacute;n, Selene ten&iacute;a la edad con la que las chicas en Espa&ntilde;a se enfrentan a la Selectividad: &ldquo;Apag&oacute; la luz y pas&oacute; lo que pas&oacute;. Despu&eacute;s de eso estuve en el cuarto de ba&ntilde;o llorando y al volver a casa le dije que no iba a aguantar estar ah&iacute;&rdquo;, explica atropelladamente mientras se enciende un cigarrillo.&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si lo has hecho una vez, puedes hacerlo m&aacute;s veces&rdquo;, fue el argumento que su pareja le dio al d&iacute;a siguiente. Cuando por la tarde ella se neg&oacute; a volver al club, &eacute;l le propin&oacute; una paliza que la dej&oacute; inconsciente en el suelo. Qued&oacute; claro que prostituirse no era algo negociable. Con estos golpes terminaba el proceso por el que Selene, inconsciente de d&oacute;nde se estaba metiendo y confiando en la persona de la que estaba enamorada, se hab&iacute;a convertido en una v&iacute;ctima de trata.&nbsp; 
    </p><h3 class="article-text">Un negocio de 28.000 millones de euros al a&ntilde;o</h3><p class="article-text">
        La trata de seres humanos es delito en Espa&ntilde;a desde 2010. El C&oacute;digo Penal castiga con penas de cinco a ocho a&ntilde;os a quienes empleen violencia, enga&ntilde;o o abusen de una situaci&oacute;n de vulnerabilidad para captar, trasladar y/o recibir a una persona con la intenci&oacute;n de explotarla. Entre 2010 y 2012 se registraron en la Uni&oacute;n Europea 30.146 v&iacute;ctimas de trata de seres humanos: el 80% eran mujeres. Estas cifras solo son las oficiales, la realidad es mucho peor. 
    </p><p class="article-text">
        Acabar con esta violaci&oacute;n de los derechos humanos es una de las prioridades de la Uni&oacute;n Europea, recopilar y compartir datos entre los pa&iacute;ses miembros es una de las medidas conjuntas que se llevan a cabo para entender mejor c&oacute;mo funciona este fen&oacute;meno transnacional.
    </p><p class="article-text">
        La explotaci&oacute;n sexual mueve en el mundo m&aacute;s de 28.000 millones de euros al a&ntilde;o y es el objetivo principal en los casos de trata de mujeres y ni&ntilde;as. Mafias organizadas y clanes familiares m&aacute;s discretos se aprovechan de una situaci&oacute;n de vulnerabilidad por falta de recursos, educaci&oacute;n y opciones de trabajo. La t&eacute;cnica del joven que enamora a una chica con la intenci&oacute;n de convertirse en su proxeneta no se le ocurri&oacute; al novio de Selene, se denomina 'lover boy' y es com&uacute;n en Ruman&iacute;a y Bulgaria, canteras europeas de la prostituci&oacute;n forzada.
    </p><p class="article-text">
        Durante muchos a&ntilde;os, sin embargo, Selene no vio a su novio como su proxeneta: &ldquo;Compart&iacute;amos el dinero como pareja porque, aunque lo hac&iacute;a solo yo, para m&iacute; era el dinero de casa. Ten&iacute;a que dormir, me despertaba, cocinaba, limpiaba y no me quedaba tiempo de hacer nada&rdquo;, explica Selene, &ldquo;&eacute;l jugaba en el casino y me daba un poco de dinero para mandar a mi familia&rdquo;.&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        Natalia Mass&eacute; es, desde hace casi tres meses, uno de los principales apoyos de Selene. Ella trabaja en APIP-ACAM, una fundaci&oacute;n que desde 2009 ofrece un servicio de acogida, asistencia y protecci&oacute;n a v&iacute;ctimas de trata con fines de explotaci&oacute;n sexual. &ldquo;Dejarte enviar dinero a tu familia, permitirte comprarte ropa, darte peque&ntilde;as cositas para tenerte m&aacute;s o menos contenta son formas de tenerte controlada para que no te des cuenta de que est&aacute;s privada de libertad&rdquo;, explica Natalia, que cuenta c&oacute;mo al principio de empezar a trabajar en el club, Selene mand&oacute; dinero a Ruman&iacute;a con el que su familia pudo arreglar la cocina de su casa.&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        Selene lleg&oacute; a ganar mil euros en una noche y viv&iacute;a en la fantas&iacute;a de formar un hogar junto a su pareja. &ldquo;Yo he trabajado para hacernos una casa, pero siempre pasaba algo y no ten&iacute;amos dinero. O hab&iacute;a un problema con su familia o &eacute;l perd&iacute;a en el casino&rdquo;, se lamenta.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;El aislamiento ayuda a hacer con ella lo que quiere&rdquo;</h3><p class="article-text">
        &ldquo;La prostituci&oacute;n es un entorno muy hostil en el que no tienes amigos y vives solamente para ir a trabajar. Ese aislamiento es el que ayuda al proxeneta a hacer con ella lo que quiere&rdquo;, explica Natalia, que lleva desde 2005 atendiendo, informando y asistiendo en Catalu&ntilde;a a mujeres del mundo de la prostituci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El compromiso de Selene con la relaci&oacute;n era tal que cuando &eacute;l se march&oacute; a Ruman&iacute;a, en teor&iacute;a para buscar un empleo, ella sigui&oacute; mand&aacute;ndole dinero durante un a&ntilde;o. Cuando fue a visitarlo, &eacute;l se hab&iacute;a gastado todo lo que ella le hab&iacute;a ido mandando y segu&iacute;a sin trabajar. De vuelta en Espa&ntilde;a, Selene descubri&oacute; que estaba embarazada. A pesar de que su novio intent&oacute; convencerla para que siguiera trabajando unos meses m&aacute;s, ella dej&oacute; el club y se march&oacute; a su pa&iacute;s para estar juntos. 
    </p><p class="article-text">
        Se fueron a vivir con la familia de &eacute;l y a ella pr&aacute;cticamente la convirtieron en su esclava dom&eacute;stica: &ldquo;Ten&iacute;a que cuidar a sus sobrinos, ven&iacute;an veinte personas a casa y ten&iacute;a que hacer la comida para todos, limpiar, fregar. Su familia me insultaba. Yo le preguntaba qu&eacute; nombre le pondr&iacute;amos a la ni&ntilde;a, pero &eacute;l me ignoraba y eso para m&iacute;, estando embarazada, fue muy fuerte. Yo cre&iacute;a que a lo mejor no me hac&iacute;a caso porque no ten&iacute;a dinero y pensaba: &iquest;qu&eacute; voy a hacer si no tengo dinero y &eacute;l no est&aacute; agradecido?, &iquest;c&oacute;mo le voy a comprar a la ni&ntilde;a ropa, leche y todo lo que le hace falta?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En la historia de Selene ha habido mil ocasiones en las que ella se ha quedado sola y podr&iacute;a haber dicho 'me voy de esta situaci&oacute;n', pero cuando tienes esa falta de capacidad de decisi&oacute;n escaparse no es tan f&aacute;cil. No puedes decidir que te vas a escapar porque no eres ni siquiera consciente de que puedes hacerlo&rdquo;, argumenta Natalia, que es soci&oacute;loga experta en g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo he preferido regresar a Espa&ntilde;a que seguir en Ruman&iacute;a&rdquo;, se justifica Selene. Cuando dio a luz a su hija, regresaron a Figueres, fueron a vivir con las hermanas del joven y ella volvi&oacute; a trabajar en el club.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La sociedad tiende a pensar que la persona que ha consentido ser explotada sexualmente ha accedido a dedicarse a la prostituci&oacute;n en las condiciones impuestas, pero se olvida de que ese no es un consentimiento libre, voluntario, expreso y no coaccionado&rdquo;, habla Sandra Fagil, Fiscal Delegada Provincial de Extranjer&iacute;a en Girona. &ldquo;En el caso de Selene, adem&aacute;s, tambi&eacute;n existe violencia de g&eacute;nero: ella tiene dependencia emocional, un s&iacute;ndrome que est&aacute; diagnosticado, en el fondo lo quiere, en el fondo es su hombre&rdquo;. La fiscal ha asumido la investigaci&oacute;n criminal del caso y en la actualidad lleva once procesos m&aacute;s de prostituci&oacute;n forzada en la provincia.
    </p><p class="article-text">
        Hasta este verano Selene formaba parte del millar de mujeres que la Unidad Central de Redes de Inmigraci&oacute;n Ilegal y Falsedades Documentales (UCRIF) de la Polic&iacute;a calcula que est&aacute;n sexualmente explotadas en la zona del Alto Ampurd&aacute;n, al norte de Girona. Seg&uacute;n la Brigada Central contra la Trata de Seres Humanos de esta unidad, el 70% de estas mujeres tiene menos de 30 a&ntilde;os y es de nacionalidad rumana, seguidas de b&uacute;lgaras y nigerianas. El enorme trasiego de camiones que circula por la Nacional II, una de las rutas m&aacute;s importantes de transporte terrestre de Europa, junto a las diferencias entre las legislaciones francesa y espa&ntilde;ola respecto a la prostituci&oacute;n (en Francia est&aacute; prohibida) explican la posici&oacute;n estrat&eacute;gica de la zona.
    </p><p class="article-text">
        Polic&iacute;a, Fiscal&iacute;a y miembros de ONG saben que, a pesar de tener identificada a una v&iacute;ctima de trata o explotaci&oacute;n sexual, no pueden actuar si ellas no dan el paso, algo que no suele ocurrir por miedo y desconfianza. &ldquo;Una v&iacute;ctima de este tipo tiene que estar muy reventada para tener de repente el coraje de denunciar esta situaci&oacute;n&rdquo;, explica la fiscal.&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n de Selene empeor&oacute; al volver a Espa&ntilde;a. Su pareja segu&iacute;a dilapidando el dinero que ella consegu&iacute;a por las noches, los insultos y las agresiones se volvieron m&aacute;s frecuentes y, adem&aacute;s, empez&oacute; a ver c&oacute;mo las hermanas la alejaban de su hija.&nbsp; 
    </p><h3 class="article-text">El d&iacute;a que dijo 'nunca m&aacute;s'</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Dorm&iacute;a muy poco porque quer&iacute;a aprovechar el tiempo para estar con la ni&ntilde;a, pero no pod&iacute;a porque por la ma&ntilde;ana se la llevaba alguna de las hermanas y a m&iacute; me dejaban sola en la casa. Si me quejaba, &eacute;l se enfadaba y ten&iacute;a a toda la familia encima. &rdquo;Llegu&eacute; a pensar que a lo mejor quer&iacute;an separarme de mi hija, usarme mientras gano dinero y despu&eacute;s de un tiempo, echarme&ldquo;, recuerda Selene, que se&ntilde;ala esos &uacute;ltimos meses como los peores. &rdquo;Yo pensaba: en vez de estar con mi hija en casa cuid&aacute;ndola, estoy en el club. &Eacute;l me insultaba, me llamaba puta y mala madre y yo cuando miraba a la ni&ntilde;a de verdad me sent&iacute;a como una mala madre, pero esto yo lo estaba haciendo por el bien de la familia, para ganar dinero y poder hacer una casa, pero cada d&iacute;a estaba peor y ya no pod&iacute;a m&aacute;s&ldquo;.&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        Selene lleg&oacute; al l&iacute;mite cuando su novio le pidi&oacute; a una sobrina que hiciera de canguro una tarde. &ldquo;Le ped&iacute; que se quedara con la ni&ntilde;a mientras yo me preparaba para ir al club y &eacute;l me dijo que ten&iacute;a cosas que hacer. Y ah&iacute; explot&eacute;. Le dije: no est&aacute;s trabajando, tienes dinero, por lo menos podr&iacute;as estar con tu hija porque si yo pudiera estar en tu lugar estar&iacute;a las 24 horas con ella&rdquo;. Selene y su pareja se pelearon y &eacute;l acab&oacute; peg&aacute;ndola mientras ella sosten&iacute;a a su hija en brazos. &ldquo;La ni&ntilde;a empez&oacute; a llorar y &eacute;l se puso muy nervioso, me acus&oacute; de haberlo hecho para que la ni&ntilde;a viera que no era un buen padre y entonces empez&oacute; a amenazarme con un cuchillo. No s&eacute; si de verdad o para asustarme, pero para m&iacute; eso ha sido lo mas fuerte de todo, que estuviera llorando la ni&ntilde;a y que me pegara delante de ella&rdquo;.&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        Esa misma tarde Selene entr&oacute; en internet desde su m&oacute;vil para buscar ayuda. Encontr&oacute; el email de <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">trata@polic&iacute;a.es</a>&nbsp; y, antes de ir al club, escribi&oacute; lo siguiente:
    </p><p class="article-text">
        <em>Estoy rumana y vivo en Figueres, tengo una ni&ntilde;a de 8 meses y mi novio me obliga a prostituirme, no me deja estar con la ni&ntilde;a, me pega, est&aacute; violento f&iacute;sicamente y psicol&oacute;gicamente. Ya no puedo aguantar m&aacute;s, no tengo a donde ir porque no me deja salir de casa. Por favor, de coraz&oacute;n, ayudadme.</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        En su mensaje no hab&iacute;a datos suficientes para poder identificarla, as&iacute; que desde Comisar&iacute;a General le contestaron, pidi&eacute;ndole su tel&eacute;fono y algunos detalles m&aacute;s. El subinspector del Grupo I de Polic&iacute;a de Barcelona, Toni Aguilar, y su equipo prepararon las mochilas para poder salir inmediatamente hacia Figueres, pero pasaron unos d&iacute;as y el correo electr&oacute;nico no llegaba.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me contestaron los polic&iacute;as, pero al d&iacute;a siguiente &eacute;l se comport&oacute; normal y me dio un poco de cari&ntilde;o. Estuve dudando y casi pasando del email&rdquo;. A los cinco d&iacute;as, Selene respondi&oacute; con sus datos y r&aacute;pidamente Toni y otros tres agentes se desplazaron desde Barcelona. El dispositivo para este tipo de operaciones suele ser de ocho o diez polic&iacute;as, explica el subinspector, pero aquel d&iacute;a de verano no hab&iacute;a m&aacute;s agentes disponibles y no quisieron esperar: &ldquo;Nos ha pasado alguna vez que por dilatar operaciones las v&iacute;ctimas se echan atr&aacute;s o desaparecen&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a es la int&eacute;rprete de la Polic&iacute;a que aquella tarde llam&oacute; a Selene desde Madrid para informarla, en su idioma, de que los agentes ir&iacute;an al club a primera hora de la noche para liberarla. &ldquo;Hablamos muchas veces esa noche, al principio le temblaba la voz, estaba supernerviosa&rdquo;, recuerda Mar&iacute;a, &ldquo;quer&iacute;a saber qu&eacute; iba a pasar con ella y con su ni&ntilde;a despu&eacute;s&rdquo;. Adem&aacute;s de escuchar y calmar a Selene, la int&eacute;rprete llam&oacute; al subinspector para explicarle la situaci&oacute;n: en el club conoc&iacute;an a la hermana y si ellos entraban all&iacute; alguien podr&iacute;a avisarla y que se llevaran al beb&eacute;.&nbsp; Se decidi&oacute; retrasar unas horas la operaci&oacute;n.&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        Cuando Selene y su pareja llegaron al descansillo de su piso, dos polic&iacute;as estaban esper&aacute;ndoles y ten&iacute;an a la otra pareja detr&aacute;s. &ldquo;A &eacute;l le llevamos al piso de abajo&rdquo;, relata Toni. Hubo un momento inc&oacute;modo cuando quisieron abrir la puerta de casa para que Selene cogiera a la ni&ntilde;a: ella no ten&iacute;a llaves del piso. Tuvieron que ped&iacute;rselas a &eacute;l. &ldquo;No se resisti&oacute;, fue bastante fr&iacute;o&rdquo;, dice el subinspector, que recuerda que le impresion&oacute; la corpulencia de aquel veintea&ntilde;ero no demasiado alto y con ch&aacute;ndal: &ldquo;Hac&iacute;a pesas, ten&iacute;a los brazos cuatro veces m&aacute;s grandes que yo (&hellip;) la chica nos dijo que le hab&iacute;a pegado esa tarde&rdquo;.&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        Selene entr&oacute; en su habitaci&oacute;n y cogi&oacute; algo de ropa, leche en polvo y unos pa&ntilde;ales. Despu&eacute;s fue al cuarto donde dorm&iacute;a la hermana de su novio y sac&oacute; a su hija de la cuna. &ldquo;La ni&ntilde;a sali&oacute; sin zapatos&rdquo;, recuerda el polic&iacute;a, &ldquo;por miedo no quiso coger casi nada, solo quer&iacute;a llevarse a la ni&ntilde;a&rdquo;.
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        Los polic&iacute;as se dividieron. Unos llevaron a la madre y al beb&eacute; a la comisar&iacute;a de Figueres, otros trasladaron al proxeneta a una comisar&iacute;a del municipio de La Jonquera, para que no se cruzasen. A pesar de haber trabajado aquella noche, Selene no llevaba un euro encima: &ldquo;Ten&iacute;a 70 c&eacute;ntimos en su bolsito de mano y no le llegaba para comprar tabaco. Ninguno de nosotros fumamos, as&iacute; que fuimos a comprarle un paquete porque estaba muy nerviosa&rdquo;. Toni explica que, poco a poco, Selene se fue calmando: &ldquo;Lo primero que nos dijo en castellano fue que ella solo quer&iacute;a poder abrazar a su hija cuando quisiera, porque cuando estaba maquillada y preparada no le dejaban que cogiera a la ni&ntilde;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde su liberaci&oacute;n han pasado casi tres meses. Ahora Selene vive en una casa de acogida, su hija acaba de empezar la guarder&iacute;a y ella ha vuelto a estudiar. Pero, de igual modo que el proceso por el que se convirti&oacute; en v&iacute;ctima de trata no es sencillo de resumir, su recuperaci&oacute;n es mucho m&aacute;s que dejar de acudir al Moonight.&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        La familia de Selene no sabe d&oacute;nde ha trabajado su hija y a ella le da mucha verg&uuml;enza que se entere. Tiene que reforzar su autoestima, desprenderse del sentimiento de culpa y aprender a vivir sin miedo, porque incluso cocinando siente ansiedad ante la posibilidad de equivocarse y, por ejemplo, pasarse de sal.&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        A un proceso penal que puede durar a&ntilde;os hay que sumarle un trabajo psicol&oacute;gico en el que tendr&aacute; que poner en duda lo que ha aprendido durante tanto tiempo. &ldquo;Ahora me acuerdo de c&oacute;mo era yo antes en casa, con mi familia. Entonces s&iacute; sab&iacute;a que hab&iacute;a gente buena, pero hab&iacute;a dejado de pensarlo en todo este tiempo. Estoy flipando de ver que hay gente buena en la que puedes confiar, me parece muy raro&rdquo;, reconoce con risa nerviosa, como si en el fondo le siguiera sonando absurdo. Selene tiene 22 a&ntilde;os, ha recuperado a su beb&eacute; y conf&iacute;a en recuperar su vida: &ldquo;Me cuesta mucho, la verdad, pero me siento capaz y tengo muchas ganas de vivir&rdquo;.&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        --
    </p><p class="article-text">
        <em>Nota: La historia de Selene, producida por la&nbsp; Fundaci&oacute;n porCausa, se ha realizado con la colaboraci&oacute;n de Mabel Lozano, directora del documental sobre trata de personas&nbsp; &ldquo;Chicas nuevas 24 horas&rdquo;.&nbsp;</em><a href="http://www.proyectochicasnuevas24horas.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Chicas nuevas 24 horas&rdquo;</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Boyero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/alternativas-selene_1_2411863.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Oct 2015 20:23:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La historia de Selene, víctima de trata en España]]></media:title>
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