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    <title><![CDATA[elDiario.es - José Bautista]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jose_bautista/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - José Bautista]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Nueve migrantes condenados por el mayor salto a la valla de Ceuta aguardan la decisión de la Justicia sobre su entrada en la cárcel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/migrantes-condenados_1_1086306.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2f2099da-46e3-464d-9005-b68795878a81_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nueve migrantes condenados por el mayor salto a la valla de Ceuta aguardan la decisión de la Justicia sobre su entrada en la cárcel"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nueve jóvenes subsaharianos fueron condenados el pasado octubre a un año y medio de prisión por varios delitos en el intento de entrada de julio de 2018</p><p class="subtitle">El 15 de enero, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía se pronunciará sobre si tienen que entrar o no en la cárcel</p><p class="subtitle">"Soy inocente. Aceptamos la condena más corta porque si no nos declarábamos culpables, la pena sería más larga", defienden los condenados, que denuncian dificultades lingüísticas y su desconocimiento sobre el proceso</p></div><p class="article-text">
        La sentencia de la Audiencia Provincial de C&aacute;diz concluye que son los organizadores del<a href="https://www.eldiario.es/desalambre/Cerca-personas-entran-Ceuta-saltar_0_796870486.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> salto m&aacute;s numeroso a la valla de Ceuta de la historia</a>, pero David Damey y sus compa&ntilde;eros se declaran inocentes una y otra vez. Esperan la decisi&oacute;n del Tribunal Superior de Justicia de Andaluc&iacute;a, que&nbsp;<a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">esta semana</a>&nbsp;tiene previsto anunciar si los nueve condenados por el intento de entrada irregular del pasado 26 de julio de 2018 tendr&aacute;n que entrar finalmente en prisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Damey y otros ocho migrantes subsaharianos fueron condenados el pasado mes de octubre a un a&ntilde;o y medio de c&aacute;rcel y al pago de indemnizaciones por varios delitos graves, entre ellos el de des&oacute;rdenes p&uacute;blicos, lesiones leves a 18 guardias civiles y diversos da&ntilde;os cometidos durante aquella entrada multitudinaria en territorio espa&ntilde;ol. 602 personas lograron sortear la alambrada fronteriza en un&nbsp;salto considerado violento por la Justicia. Se&nbsp;trata de la primera condena vinculada a un salto de la valla.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es una maldici&oacute;n&rdquo;, dice Damey, que tiene 25 a&ntilde;os y asegura no entender la situaci&oacute;n en la que se encuentra. En un recodo de la colina sobre la que se asienta el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), siete de los nueve j&oacute;venes condenados se re&uacute;nen para dar su versi&oacute;n de los hechos. La mayor&iacute;a son originarios de Guinea Conakry. Hay tambi&eacute;n un camerun&eacute;s y un togol&eacute;s. Rondan los veinte a&ntilde;os. Uno afirma tener 16, pero no quiere reconocerse como menor de edad. Los nueve condenados consideran que la Justicia espa&ntilde;ola los ha acusado de unos delitos que ellos niegan haber cometido pero que, sin embargo, asumieron durante el juicio
    </p><p class="article-text">
        Todos ponen de relieve las dificultades ling&uuml;&iacute;sticas y su desconocimiento jur&iacute;dico en el momento de reconocer los hechos. Seg&uacute;n su testimonio, entendieron estar &ldquo;ante dos opciones&rdquo;: elegir entre los ocho a&ntilde;os de prisi&oacute;n que solicit&oacute; en un principio la Fiscal&iacute;a, o el a&ntilde;o y medio propuesto por el Ministerio P&uacute;blico en caso de conformidad
    </p><p class="article-text">
        A Ali Magnim se lo llevaron detenido del CETI y pas&oacute; dos meses en prisi&oacute;n preventiva. &ldquo;En la c&aacute;rcel pas&eacute; miedo y fr&iacute;o&rdquo;, relata compungido este joven togol&eacute;s que denuncia malos tratos por parte de los agentes de la Guardia Civil a la hora de su detenci&oacute;n, y tambi&eacute;n en prisi&oacute;n, donde, seg&uacute;n su relato, lo tiraron al suelo nada m&aacute;s llegar al calabozo. El inmigrante togol&eacute;s asegura que firm&oacute; la conformidad por miedo. &ldquo;Nadie me mostr&oacute; nada, yo no he visto ni pruebas ni ning&uacute;n v&iacute;deo; yo entr&eacute; como los dem&aacute;s, soy inocente. Aceptamos la condena m&aacute;s corta porque si no nos declar&aacute;bamos culpables, la pena ser&iacute;a m&aacute;s larga. A nosotros solamente nos ense&ntilde;aron unos papeles y nos dijeron que si acept&aacute;bamos, ser&iacute;amos menos condenados, y si no firm&aacute;bamos, ser&iacute;amos m&aacute;s condenados. Ten&iacute;amos mucho miedo. Los otros firmaron delante de m&iacute; y pens&eacute; que si yo no firmaba, ser&iacute;a malo para los otros&rdquo;, explica con un hilo de voz
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aceptamos la condena m&aacute;s corta. Si no hubi&eacute;ramos aceptado, la condena ser&iacute;a m&aacute;s larga&rdquo;, sostiene por su parte Damey. &ldquo;Yo soy inocente, yo soy inocente&rdquo;, reitera. &ldquo;Cuando entr&eacute;, no me cruc&eacute; con un solo guardia civil. Los agentes estaban en otro lado. Yo respeto a todos los gobiernos. Nunca he cometido un crimen. Es la primera vez que me pasa esto&rdquo;, afirma.
    </p><h3 class="article-text">A la espera de la decisi&oacute;n del TSJA</h3><p class="article-text">
        A mediados de octubre, la Secci&oacute;n VI de la Audiencia Provincial de C&aacute;diz en Ceuta dict&oacute; la sentencia contra los nueve migrantes subsaharianos, a quienes condena a un a&ntilde;o y medio de prisi&oacute;n al declararse probado, por conformidad de los acusados y sin haberse observado pruebas que les incriminen &ndash;seg&uacute;n fuentes jur&iacute;dicas conocedoras del caso consultadas por este medio&ndash;, que ellos fueron los cabecillas de aquel salto de la valla.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el fallo, al que ha accedido eldiario.es, los 602 migrantes saltaron la valla que separa Marruecos de Espa&ntilde;a bajo la coordinaci&oacute;n de los nueve condenados. De acuerdo con el auto, David Dadney y sus compa&ntilde;eros otorgaron al resto del grupo las &ldquo;directrices de utilizar la violencia contra los agentes de la Guardia Civil&rdquo; mediante &ldquo;armas e instrumentos de car&aacute;cter peligroso, como lanzallamas caseros, palos, piedras, heces y productos abrasivos&rdquo;. Previamente, los participantes utilizaron &ldquo;cizallas y radiales el&eacute;ctricas port&aacute;tiles&rdquo; para violentar el vallado fronterizo, detalla la sentencia.
    </p><p class="article-text">
        El r&eacute;gimen jur&iacute;dico espa&ntilde;ol establece la suspensi&oacute;n de la entrada en prisi&oacute;n para las personas condenadas a menos de dos a&ntilde;os de c&aacute;rcel si no cuentan con antecedentes. No obstante, la &uacute;ltima palabra siempre es del juez. En este caso, los procesados cumplen ambos requisitos. Han recibido una pena de a&ntilde;o y medio, y tienen el expediente limpio, pero el tribunal determin&oacute; que los nueve condenados deb&iacute;an entrar en prisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Tanto la defensa como la acusaci&oacute;n particular y la propia Fiscal&iacute;a estaban de acuerdo en la suspensi&oacute;n de la entrada en prisi&oacute;n. Sin embargo, la Sala presidida por el magistrado Fernando Tes&oacute;n dict&oacute; que no hab&iacute;a &ldquo;alternativa&rdquo; a la c&aacute;rcel porque los nueve subsaharianos &ldquo;hicieron uso de una inusitada violencia, con una organizada planificaci&oacute;n en el uso de instrumentos peligrosos contra los agentes del orden&rdquo;. El fallo indic&oacute; que las circunstancias personales de sus autores son &ldquo;absolutamente desconocidas por la Sala&rdquo;. La Audiencia consider&oacute; que la &ldquo;falta de arraigo&rdquo; en Espa&ntilde;a y &ldquo;la ausencia de esfuerzo alguno para reparar el da&ntilde;o causado&rdquo; aumentaban sus posibilidades de fuga.
    </p><p class="article-text">
        La sentencia es firme, excepto en lo que respecta al cumplimiento de la pena de prisi&oacute;n. La defensa de los nueve acusados interpuso un recurso de apelaci&oacute;n ante el Tribunal Superior de Justicia de Andaluc&iacute;a (TSJA) solicitando la suspensi&oacute;n de la&nbsp;entrada en la c&aacute;rcel. El TSJA&nbsp;tiene previsto resolverlo esta semana.
    </p><p class="article-text">
        El recurso de la defensa contrapuso la apreciaci&oacute;n de la Sala sobre la violencia empleada en el salto de la valla. &ldquo;Se usaron instrumentos rudimentarios de fabricaci&oacute;n casera, y no hubo una extremada violencia, como lo demuestra el hecho de que no se causaron graves da&ntilde;os personales ni materiales, ya que tras entrar unas 600 personas de esta forma, solo se produjeron lesiones leves a los agentes&rdquo;, reza el escrito que trata de lograr la suspensi&oacute;n de su entrada en prisi&oacute;n de los condenados. &ldquo;Tampoco son excesivos, porque no se pretendi&oacute; en ning&uacute;n momento causar ning&uacute;n da&ntilde;o, sino que lo que se pretend&iacute;a era entrar en nuestro territorio para buscar una vida mejor y m&aacute;s digna, y este hecho en s&iacute; mismo no constituye ning&uacute;n delito ni mucho menos atenta contra la soberan&iacute;a nacional&rdquo;, contin&uacute;a
    </p><p class="article-text">
        Para la defensa, &ldquo;los argumentos esgrimidos para denegar la suspensi&oacute;n (de la entrada en prisi&oacute;n) se apartan por completo de las previsiones de la ley y de los fines de la suspensi&oacute;n (&hellip;)&rdquo;. En esta l&iacute;nea, las letradas opinan que &ldquo;parecen m&aacute;s una proclama ejemplarizante para evitar que se vuelva a producir una entrada masiva con las mismas caracter&iacute;sticas, que una resoluci&oacute;n justa&rdquo;.
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                </figure><p class="article-text">
        Mar&iacute;a Dolores Garc&iacute;a L&oacute;pez, una de las dos abogadas de oficio de los acusados, resalta su &ldquo;sorpresa&rdquo; ante el reconocimiento de los hechos por parte de sus defendidos. Seg&uacute;n afirma, su estrategia pasaba por la celebraci&oacute;n del juicio oral: &ldquo;Creo que hab&iacute;a argumentos de sobra a nuestro favor&rdquo;. La letrada sostiene que fueron los acusados quienes optaron por firmar la conformidad y asumir los delitos sin ir a juicio y, por tanto, sin que el Tribunal pudiera determinar si alguna prueba los incriminaba. La versi&oacute;n que dan los j&oacute;venes subsaharianos es diferente: todos ellos aseguran que solo se les dio a elegir entre una condena de ocho a&ntilde;os de prisi&oacute;n o una de a&ntilde;o y medio, e insisten en que la abogada les aconsej&oacute; optar por la pena m&aacute;s leve. Tras una primera conversaci&oacute;n telef&oacute;nica, la letrada no respondi&oacute; m&aacute;s a los reiterados intentos de este medio por conocer su versi&oacute;n al respecto.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nos dijeron que si acept&aacute;bamos los hechos, tendr&iacute;amos un a&ntilde;o y medio de prisi&oacute;n y una multa, pero que eso era mejor que la segunda opci&oacute;n, de ocho a&ntilde;os (...), elegimos la [condena] m&aacute;s peque&ntilde;a&rdquo;, relata uno de los condenados. Aunque hubo un traductor en la vista, defienden que nadie les explic&oacute; en detalle todo lo que supon&iacute;a firmar esa conformidad y aceptar delitos tan graves.
    </p><p class="article-text">
        El joven al que la fiscal&iacute;a identifica como uno de los l&iacute;deres del salto de la valla de julio de 2018 es Ali. Se le puede encontrar casi todos los d&iacute;as en una gasolinera pr&oacute;xima a la playa Ben&iacute;tez, donde se gana unas monedas echando una mano a quien lo necesita e inflando ruedas. La sentencia identifica a Ali con el alias de &ldquo;Le&oacute;n&rdquo;, un sobrenombre que niega este joven de 22 a&ntilde;os. Tampoco reconoce que fueran &eacute;l y Sory Traor&eacute; (otro de los condenados, al que la sentencia le endilga el apodo de &ldquo;Escorpio&rdquo;) los cabecillas del salto.
    </p><p class="article-text">
        Los j&oacute;venes condenados afirman conocer la existencia de una sentencia en papel cuando los autores de este art&iacute;culo se la muestran. Seg&uacute;n sostienen, ninguno ha podido leer una traducci&oacute;n de las 14 p&aacute;ginas que les condenan a prisi&oacute;n. Tampoco, dicen, saben que el C&oacute;digo Penal espa&ntilde;ol ofrece el beneficio de la suspensi&oacute;n de la pena de c&aacute;rcel cuando la condena es menor a dos a&ntilde;os y no hay antecedentes, ni han sido informados de que hay un recurso de apelaci&oacute;n en marcha y que hasta que no se resuelva, seguir&aacute;n en el CETI <em>sine die</em>.
    </p><p class="article-text">
        Fuentes presentes en el juicio aseguran que la traducci&oacute;n durante el procedimiento &ldquo;dej&oacute; much&iacute;simo que desear&rdquo;. &ldquo;El traductor omit&iacute;a partes de las declaraciones del juez, resum&iacute;a otras con su propia interpretaci&oacute;n y no explicaba las cuestiones m&aacute;s t&eacute;cnicas&rdquo;, se&ntilde;alan las mismas fuentes. &ldquo;Cuando acab&oacute; la vista, los acusados se quejaron de que no hab&iacute;an entendido nada de lo que se hab&iacute;a hablado, ni cu&aacute;l ser&iacute;a su situaci&oacute;n tras la firma de la conformidad, si tendr&iacute;an que ingresar en prisi&oacute;n o continuar en el CETI&rdquo;, cuestionan. La Fiscal&iacute;a, por su parte, asegura que en este procedimiento, como en otros, &ldquo;siempre est&aacute; presente un int&eacute;rprete cuando alg&uacute;n acusado/investigado lo requiere&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los j&oacute;venes indica que le plante&oacute; al tribunal por qu&eacute; de las 602 personas que entraron irregularmente en Espa&ntilde;a, solo ellos se sentaron en el banquillo de los acusados. &ldquo;No me respondieron&rdquo;, asegura. Otro de los condenados afirma que tampoco obtuvo respuesta cuando le pregunt&oacute; a una de las abogadas, al momento de firmar la conformidad, qu&eacute; pasar&iacute;a si se decantaba por la opci&oacute;n de ir a juicio oral y afrontaba la petici&oacute;n de ocho a&ntilde;os de la Fiscal&iacute;a. &ldquo;&iquest;Tienen pruebas para encadenarnos?&rdquo;, le traslad&oacute;. &ldquo;Ella no me respondi&oacute;, me dijo que si lo quer&iacute;a hacer estaba a tiempo, pero que no pod&iacute;a decidir yo solo, que el resto ya hab&iacute;a decidido firmar y que esa era la mejor opci&oacute;n&rdquo;, asevera.
    </p><h3 class="article-text">La Fiscal&iacute;a defiende su actuaci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        En su despacho de los Juzgados de Ceuta, la fiscal del caso, Mar&iacute;a Aguayo, defiende que la actuaci&oacute;n del Ministerio Fiscal se acomod&oacute; en todo momento al principio de legalidad. Durante la fase de instrucci&oacute;n de la causa se recabaron varias pruebas que no fueron reproducidas al no celebrarse juicio oral. Sin entrar en detalle, la fiscal explica que a ra&iacute;z de la declaraci&oacute;n de &ldquo;un testigo protegido&rdquo; -una persona del CETI- se inici&oacute; toda la investigaci&oacute;n. Aguayo reconoce que no ten&iacute;an testigos directos ni ninguna declaraci&oacute;n de alg&uacute;n guardia civil identificando a alguno de los nueve sospechosos
    </p><p class="article-text">
        Entre los indicios con los que contaba la Fiscal&iacute;a, menciona tambi&eacute;n las declaraciones de &ldquo;algunos trabajadores del CETI&rdquo;, que ve&iacute;an &ldquo;c&oacute;mo alguna gente le rend&iacute;a pleites&iacute;a a uno de los acusados&rdquo;. Hay tambi&eacute;n, seg&uacute;n la fiscal, im&aacute;genes extra&iacute;das de los tel&eacute;fonos m&oacute;viles de los condenados. Ninguna de esas im&aacute;genes es del d&iacute;a del salto a la valla ni de los d&iacute;as previos, &ldquo;pero se ven una especie de lanzallamas y otros instrumentos&rdquo;. Todas esas pruebas quedaron a un lado al firmarse la conformidad. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; m&aacute;s prueba se quiere si (los acusados) est&aacute;n reconociendo los hechos?&rdquo;, pregunta la fiscal.
    </p><p class="article-text">
        A la petici&oacute;n de condena de la Fiscal&iacute;a se sum&oacute; la acusaci&oacute;n particular, ejercida por la asociaci&oacute;n Independientes de la Guardia Civil, representada por la abogada Nuria Guti&eacute;rrez de Madariaga, af&iacute;n a Vox. En una conversaci&oacute;n telef&oacute;nica, muestra su rechazo al recurso presentado por la defensa. &ldquo;Hay que hacerles pagar la indemnizaci&oacute;n como sea y despu&eacute;s que entren en la c&aacute;rcel. Y cuando salgan de la c&aacute;rcel, deben ser expulsados del pa&iacute;s&rdquo;, se&ntilde;ala.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;No me imagin&eacute; que mi situaci&oacute;n en Europa ser&iacute;a esta&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Los rostros de los j&oacute;venes africanos reflejan su preocupaci&oacute;n. &ldquo;No tenemos vida, no podemos hacer nada ante todo eso que dicen; nadie nos defiende realmente. Para el poder, es f&aacute;cil empujarnos a firmar algo. Pero yo jam&aacute;s tuve un problema judicial&rdquo;, comenta uno de ellos.
    </p><p class="article-text">
        Uno de esos rostros ajados es el del camerun&eacute;s Raoul Mounir. Tiene 20 a&ntilde;os y sali&oacute; de su pa&iacute;s natal huyendo de la violencia y buscando un futuro mejor. &ldquo;No me imagin&eacute; que en Europa mi situaci&oacute;n ser&iacute;a &eacute;sta, con todo lo que he tenido que pasar hasta ahora. Me gustar&iacute;a volver a mi pa&iacute;s pero mi esposa me pidi&oacute; que no lo hiciera porque ahora es demasiado peligroso estar all&iacute;&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        A Sory Traor&eacute;, de 21 a&ntilde;os y nacido en Guinea Conakry, le gustar&iacute;a, antes que otra cosa, &ldquo;vivir libre de peligro&rdquo; y despu&eacute;s trabajar &ldquo;de futbolista o fontanero&rdquo;. Un sue&ntilde;o parecido al de sus compatriotas Mamadou Yero y Lamarana Sow, ambos de 21 a&ntilde;os. Y al de David Damey y el resto de condenados. Como Ali, que fue abandonado por su familia hace a&ntilde;os y su aspiraci&oacute;n es llegar a trabajar alg&uacute;n d&iacute;a como mec&aacute;nico en Francia: &ldquo;Ese es mi &uacute;nico sue&ntilde;o&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las ONG consideran que la sentencia &ldquo;criminaliza&rdquo; a quienes migran en situaci&oacute;n irregular y temen que &ldquo;siente un precedente&rdquo;. &ldquo;Todo el proceso es una pel&iacute;cula surrealista. No es cre&iacute;ble que haya habido una planificaci&oacute;n organizada, son gente que intenta mejorar su vida y se les condena como si hubieran minado la estabilidad del Estado&rdquo;, indica Luana Ventre, abogada de Andaluc&iacute;a Acoge. La Asociaci&oacute;n Pro Derechos Humanos de Andaluc&iacute;a (APDHA) cree que el objetivo de la sentencia es &ldquo;imponer un castigo ejemplarizante y fomentar la creencia de que las personas que responden a un perfil &eacute;tnico determinado son criminales&rdquo;. &ldquo;El discurso del miedo va calando en la sociedad al presentar a los inmigrantes como unos criminales que nos est&aacute;n invadiendo&rdquo;, sostiene Ana Rosado de la asociaci&oacute;n andaluza.
    </p><p class="article-text">
        --
    </p><p class="article-text">
        <em>Este reportaje se ha elaborado con la colaboraci&oacute;n de la&nbsp;Fundaci&oacute;n PorCausa</em><a href="https://porcausa.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fundaci&oacute;n PorCausa</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Bautista, Cesar G. Calero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/migrantes-condenados_1_1086306.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Jan 2020 20:39:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nueve migrantes condenados por el mayor salto a la valla de Ceuta aguardan la decisión de la Justicia sobre su entrada en la cárcel]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ceuta,Inmigración,Juicios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los antidisturbios comienzan la demolición del mayor campamento de refugiados de Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/comienza-demolicion-campamento-refugiados-europa_1_4128719.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/14e8039a-1f83-4d79-9354-2e5466f22da2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Francia despliega a más de 200 antidisturbios para desmantelar la zona sur del mayor campo de refugiados de Europa</p><p class="subtitle">Más de 3.700 refugiados serán desahuciados de sus chabolas, entre ellos 293 menores huérfanos y sin tutor, según las ONG que operan en la zona</p></div><p class="article-text">
        Tres grados de temperatura y la penetrante humedad de Calais. Este lunes a las ocho de la ma&ntilde;ana dos <em>bulldozers</em>, una veintena de trabajadores contratados por el Estado franc&eacute;s y al menos 200&nbsp;agentes antidisturbios empezaron a desmantelar <em>la Jungla de Calais</em>, el mayor campo de refugiados de Europa, situado en la orilla francesa del Canal de la Mancha.
    </p><p class="article-text">
        La operaci&oacute;n arranca despu&eacute;s de que el jueves pasado una jueza francesa rechazara la petici&oacute;n de diez ONG, entre ellas M&eacute;dicos del Mundo, para demorar la destrucci&oacute;n de la zona sur del campamento, que dejar&aacute; a la intemperie a m&aacute;s de 3.700 refugiados, entre ellos 293 menores hu&eacute;rfanos, seg&uacute;n el censo de las asociaciones que trabajan sobre el terreno, una cifra que el Gobierno franc&eacute;s, gran ausente en el campamento, estima en apenas mil personas.
    </p><p class="article-text">
        Muchos refugiados procedentes de Siria, Afganist&aacute;n, Sud&aacute;n o Ir&aacute;n, entre otras nacionalidades, se despertaron el lunes&nbsp;con la polic&iacute;a llamando a las tablas que hacen de puerta en sus humildes caba&ntilde;as. Los agentes del cuerpo especial de polic&iacute;a (CRS), escoltados por dos camiones con ca&ntilde;ones de agua y tras aparcar en el per&iacute;metro un total de 55 furgones con matr&iacute;culas de diferentes regiones de Francia, dieron una hora y media para desalojar las viviendas antes de comenzar el desalojo de la parte sur de la <em>Jungla</em>. Algunos de los interpelados se subieron a los techos para detener la destrucci&oacute;n del que actualmente es su hogar, pero minutos despu&eacute;s desistieron y los operarios contratados por el Estado franc&eacute;s derribaron las primeras viviendas con la ayuda de martillos y bulldozers.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Una compa&ntilde;era fue detenida nada m&aacute;s comenzar el desalojo porque estaba grabando la situaci&oacute;n&rdquo;, afirma Nuria Oliva, voluntaria de la asociaci&oacute;n espa&ntilde;ola Rafalc, acerca de la cooperante brit&aacute;nica arrestada esta ma&ntilde;ana y puesta en libertad horas despu&eacute;s. La polic&iacute;a continu&oacute; lanzando bombas lacrim&oacute;genas en los enfrentamientos contra los refugiados que ofrecen alg&uacute;n tipo de resistencia y se estima que, en este momento, hay una decena de chabolas ardiendo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Varias asociaciones solidarias, entre ellas Albergue de Migrantes (Auberge de Migrants en franc&eacute;s) denuncian que la polic&iacute;a impidi&oacute; que cooperantes y voluntarios que trabajan en el lugar accedieran al campamento, y advirtieron del riesgo de que aparezcan 'nuevas junglas'&nbsp;tras el desmantelamiento.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Ad&oacute;nde ir&aacute;n?&rdquo;, se preguntaba esta ma&ntilde;ana Maya Konforti, voluntaria brit&aacute;nica de Albergue de Migrantes que acumula dos a&ntilde;os de experiencia en la<em> Jungla de Calais</em>. &ldquo;Varios amigos se han quedado sin casa pero aqu&iacute; nos ayudamos entre todos&rdquo;, afirma Sehia, refugiado sudan&eacute;s de 21 a&ntilde;os, quien a&ntilde;ade que algunos refugiados de la zona sur &ldquo;ya est&aacute;n construyendo una nueva jungla, pero la polic&iacute;a dice que la destruir&aacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La zona sur de la <em>Jungla</em> no solo alberga viviendas improvisadas sino que tambi&eacute;n es el <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/gobierno-destruira-corazon-Jungla-Calais_0_488551800.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">coraz&oacute;n social del campamento</a> y cuenta con una escuela, una biblioteca, una iglesia, un centro jur&iacute;dico, mezquitas y peque&ntilde;os comercios y comedores, adem&aacute;s de un centro de acogida para mujeres y ni&ntilde;os, la poblaci&oacute;n m&aacute;s vulnerable del asentamiento. &ldquo;No entiendo c&oacute;mo Europa permite esta barbaridad, c&oacute;mo permite que haya ni&ntilde;os naciendo en este campamento o que haya centenas de menores hu&eacute;rfanos abandonados. Lo que esta gente pasa para llegar a Europa es humillante&rdquo;, declara Nuria Oliva.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la orden judicial dictada el pasado jueves, los &ldquo;lugares de vida&rdquo; no ser&aacute;n destruidos, aunque muchos voluntarios y refugiados creen que el sentido y la identidad de esos espacios reside en qui&eacute;n los ocupa y, por tanto, perder&aacute;n su funci&oacute;n social tras el desmantelamiento de la zona.
    </p><p class="article-text">
        Las dudas acerca del paradero de los refugiados afectados siguen en el aire. Fuentes del Ejecutivo socialista Fran&ccedil;ois Hollande y el gobierno regional de Pas-de-Calais aseguran que los desahuciados ser&aacute;n distribuidos entre los 102 centros de acogida temporal que hay repartidos por Francia tras completar las cien plazas vacantes que quedan en los <em>containers</em> instalados por el Gobierno en la zona este de la Jungla de Calais. Desde el martes pasado B&eacute;lgica mantiene controles fronterizos para detener la posible llegada de refugiados procedentes de la Jungla de Calais.
    </p><p class="article-text">
        La mayor parte de los refugiados instalados en Calais aspira a alcanzar el Reino Unido, muchos de ellos para reencontrarse con familiares y conocidos, un sue&ntilde;o que se ver&iacute;a frustrado si registran sus datos o huellas dactilares en Francia, requisito obligatorio para entrar tanto en los <em>containers</em> como en los centros de refugiados que el gobierno ofrece. El proceso de expulsi&oacute;n de los refugiados y demolici&oacute;n de la zona sur se har&aacute; progresivamente durante los pr&oacute;ximos d&iacute;as aunque las autoridades se siguen reservando la confirmaci&oacute;n de las fechas.
    </p><p class="article-text">
        El desmantelamiento del mayor campamento de refugiados de Europa comenz&oacute; a finales de enero cuando el Gobierno franc&eacute;s arras&oacute; las viviendas de los refugiados m&aacute;s pr&oacute;ximas a la autopista que conduce al puerto, alegando que pod&iacute;an crear interrupciones del tr&aacute;fico. En esta ocasi&oacute;n, las autoridades galas justifican la continuidad del desmantelamiento alegando &ldquo;un objetivo humanitario&rdquo; para &ldquo;dar protecci&oacute;n a los refugiados&rdquo;, seg&uacute;n Bernard Cazeneuve, ministro del Interior franc&eacute;s. Para Manuel Valls, primer ministro socialista, se trata de &ldquo;una respuesta humanitaria&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luna Gámez, José Bautista]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/comienza-demolicion-campamento-refugiados-europa_1_4128719.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 Feb 2016 17:29:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los antidisturbios comienzan la demolición del mayor campamento de refugiados de Europa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crisis de refugiados,Calais,Francia,Desahucios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Gobierno francés destruirá el corazón social de la Jungla de Calais]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/gobierno-destruira-corazon-jungla-calais_1_4137041.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/df950aa2-3998-4594-acb8-58d7a77695c9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="La biblioteca es un lugar de refugio caliente para los refugiados y migrantes. Su futuro es incierto con el anuncio de la demolición de la zona sur del campamento de La Jungla, donde se encuentra. | Foto: JOSÉ BAUTISTA. "></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las autoridades francesas reciben luz verde de la justicia para desalojar la zona sur del mayor campo de refugiados de Europa</p><p class="subtitle">El sector alberga una biblioteca, una escuela, varias mezquitas, teterías, comercios y la única iglesia que la policía aún no ha destruido</p><p class="subtitle">Las asociaciones de voluntarios calculan que la medida afectará a 3.400 personas, entre ellos 293 menores huérfanos, mientras que el Gobierno galo reduce la cifra a 1.000</p></div><p class="article-text">
        Desde hace doce inviernos el inh&oacute;spito clima de Calais, al norte de Francia, azota los pl&aacute;sticos que cubren el mar de chabolas de la &ldquo;Jungla&rdquo;, el mayor campamento de refugiados de Europa. A las inclemencias del viento y la lluvia se ha sumado&nbsp;<a href="http://www.eldiario.es/desalambre/justicia-valida-cierre-inmigrantes-Calais_0_488202095.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la ratificaci&oacute;n por parte del Tribunal Administrativo de Lille</a> de la orden del Gobierno franc&eacute;s de desalojar la zona sur del campamento, el coraz&oacute;n social de la <em>Jungla</em>.
    </p><p class="article-text">
        Ahmad ha perdido la cuenta de cu&aacute;ntas veces intent&oacute; colarse en un cami&oacute;n para atravesar la frontera brit&aacute;nica,&nbsp;reunirse con su familia al otro lado del Atl&aacute;ntico y conseguir un trabajo y una vida digna lejos de la guerra. Este joven afgano camin&oacute; durante siete meses hasta llegar a la <em>Jungla</em>, donde lleva desde diciembre. Ahmad se muestra animado para seguir intent&aacute;ndolo y, mientras tanto, gestiona la biblioteca del campamento, situada en la zona que pronto quedar&aacute; reducida a escombros.
    </p><p class="article-text">
        La noche est&aacute; al caer, as&iacute; que busca combustible y enciende el motor que permite iluminar la lectura de quienes se acercan para disfrutar de una novela, hacer ejercicios de gram&aacute;tica o consultar un mapa.
    </p><p class="article-text">
        Al caer el sol, en medio del ruido de los pl&aacute;sticos y los generadores el&eacute;ctricos, la calle principal de la zona sur se llena de puestos de venta e intercambio de ropa, zapatos y cargadores de m&oacute;viles. Alrededor de este mercado improvisado los peque&ntilde;os comerciantes encienden sus luces de colores y brotan las conversaciones en torno a un t&eacute; o un plato de comida.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        El sector sur de la <em>Jungla</em> es el eje central de la integraci&oacute;n y convivencia de quienes all&iacute; sobreviven. Pero este jueves la preocupaci&oacute;n volvi&oacute; a los rostros de los refugiados cuando la jueza de instrucci&oacute;n de Lille desestim&oacute; el recurso que varias asociaciones sociales hab&iacute;an presentado contra&nbsp;la orden de demolici&oacute;n emitida el viernes 19 de febrero. La jueza, que visit&oacute; el campamento el&nbsp;martes y escuch&oacute; las demandas de los residentes, ratific&oacute; la eliminaci&oacute;n&nbsp;de la zona sur.
    </p><p class="article-text">
        En este &aacute;rea viven actualmente 3.700 personas, entre ellas 293 menores sin tutela &ndash;90 tienen familia en Reino Unido&ndash;, seg&uacute;n el censo elaborado por las asociaciones y ONG que operan sobre el terreno. El Ayuntamiento de Calais y el Gobierno de Fran&ccedil;ois Hollande, grandes ausentes de la <em>Jungla</em>, reducen la cifra a entre 800 y 1.000 personas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hemos logrado crear un entorno seguro donde conviven personas de distintas comunidades y credos, eso es algo maravilloso en este lugar&rdquo;, explica el representante designado por la comunidad de refugiados eritreos. &ldquo;En Naciones Unidas los pa&iacute;ses est&aacute;n muy divididos, pero aqu&iacute; somos una &uacute;nica comunidad con diversas culturas&rdquo;. Aunque los refugiados tienden a agruparse por nacionalidades, existe un elevado grado de interacci&oacute;n que supera las diferencias ling&uuml;&iacute;sticas y facilita la construcci&oacute;n de viviendas, el reparto de alimentos y la creaci&oacute;n de lugares de culto, explica este refugiado eritreo que pide el anonimato por miedo a represalias por parte de las autoridades.
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        Adem&aacute;s de una iglesia, varias mezquitas, una emisora de radio, un teatro y otros centros de reuni&oacute;n, la zona sur del campamento alberga el centro de acogida de mujeres y ni&ntilde;os, la poblaci&oacute;n m&aacute;s vulnerable del asentamiento. &ldquo;Aqu&iacute; hay casi 300 ni&ntilde;os que llegaron totalmente solos, somos su &uacute;nica referencia. Si destruyen el centro, &iquest;d&oacute;nde ir&aacute;n estos ni&ntilde;os?&rdquo;, se pregunta Emilie P., voluntaria de esta instalaci&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text">El destino sigue siendo Reino Unido</h3><p class="article-text">
        Jungala Radio, la emisora local del campamento, recibi&oacute; en los &uacute;ltimos d&iacute;as a cientos de refugiados que grabaron sus testimonios para que las asociaciones solidarias los presentaran ante la jueza. Durante su visita al campamento el pasado martes, varias integrantes del centro de mujeres recordaron a la jueza la obligaci&oacute;n legal del Estado franc&eacute;s de proteger a los menores.
    </p><p class="article-text">
        En declaraciones recientes, representantes del Gobierno franc&eacute;s dijeron que ofrecer&aacute;n cobijo a los desahuciados en alguno de los 102 centros de acogida temporal que hay repartidos por todo el pa&iacute;s, aunque la decisi&oacute;n choca con el miedo de los refugiados a que la polic&iacute;a registre sus huellas dactilares, lo que les impedir&iacute;a solicitar asilo en Reino Unido. El Ejecutivo de Hollande tambi&eacute;n esgrimi&oacute; la existencia de 200&nbsp;plazas vacantes en los <em>containers</em> instalados por el Gobierno en la zona este de la <em>Jungla</em>, aunque la obligaci&oacute;n de registrar la huella morfol&oacute;gica de la mano para acceder a ellos hace que la mayor parte de los refugiados prefiera trasnochar a la intemperie.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hemos sufrido mucho para llegar hasta aqu&iacute;, estamos a un paso de nuestro destino y preferimos dormir en la calle antes que perder la oportunidad&rdquo;, declara Bashir, kurdo sirio&nbsp;procedente de Kobane.
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        Seg&uacute;n la alcaldesa de Calais, la demolici&oacute;n tiene como objetivo &ldquo;proteger la dignidad de los refugiados que viven en unas condiciones insalubres&rdquo;. Ana Ijea, voluntaria espa&ntilde;ola de la ONG Care 4 Calais, afirma que &ldquo;dejar a esas personas sin hogar es una violaci&oacute;n de los derechos humanos. Parece una forma de deshacerse del problema sin resolverlo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Habibi, refugiado afgano que se define como &ldquo;fot&oacute;grafo, m&uacute;sico y constructor de casas en la <em>Jungla</em>&rdquo;, opina lo contrario: &ldquo;Yo me constru&iacute; esta casa, si me la destruyen me quitan una parte de mi vida&rdquo;, dice mientras se&ntilde;ala el conjunto de palets y pl&aacute;sticos en el que pernocta.
    </p><h3 class="article-text">Sin fecha de demolici&oacute;n</h3><p class="article-text">
        Por el momento las autoridades francesas se reservan el factor sorpresa y no han anunciado la fecha en que las excavadoras irrumpir&aacute;n en la zona sur de la <em>Jungla</em>. Lo que s&iacute; ha asegurado la jueza es que la demolici&oacute;n no se aplicar&aacute; a &ldquo;lugares cuidadosamente dise&ntilde;ados que satisfacen una necesidad real&rdquo;, en alusi&oacute;n a los espacios sociales que se concentran en el &aacute;rea.
    </p><p class="article-text">
        Refugiados y voluntarios se muestran esc&eacute;pticos ya que el sentido y la identidad de estos lugares residen en qui&eacute;n los ocupa. &ldquo;Si expulsan a la gente, solo quedar&aacute;n algunas barracas de madera y pl&aacute;stico&rdquo;, afirma Samir, refugiado afgano y antiguo traductor de las fuerzas de la OTAN que decidi&oacute; quedarse en Francia despu&eacute;s de ser atropellado por un cami&oacute;n al intentar cruzar a Reino Unido. &ldquo;Pido a los pa&iacute;ses europeos que creen un campamento donde estas personas puedan vivir temporalmente como seres humanos&rdquo;, exclama este joven refugiado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        &ldquo;No puedo aceptar que haya gente en caba&ntilde;as sin ning&uacute;n tipo de higiene&rdquo;. Natacha Bouchart, alcaldesa de Calais, esgrime la dram&aacute;tica situaci&oacute;n del &ldquo;campamento de miseria&rdquo;, seg&uacute;n sus palabras, y critica el impacto negativo que la <em>Jungla</em> tiene sobre la imagen de esta localidad de 70.000 habitantes para exigir su demolici&oacute;n. La tensi&oacute;n con los grupos de extrema derecha y el aumento de episodios violentos en las &uacute;ltimas semanas han hecho que muchos refugiados decidan trasladarse a la ciudad de Dunkerque, a 20 kil&oacute;metros de Calais, e incluso a B&eacute;lgica, donde este mi&eacute;rcoles el ministro de Interior, Jan Jambon, anunci&oacute; el establecimiento de controles fronterizos para &ldquo;evitar que en nuestro pa&iacute;s se creen campamentos como en Calais&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de estar en territorio europeo, el miedo vuelve a instalarse entre los refugiados de la <em>Jungla</em> que huyen de las guerras en Afganist&aacute;n, Siria, Yemen, Somalia, Irak, Sud&aacute;n y otros pa&iacute;ses. La mayor&iacute;a rechaza la idea de marcharse a otro lugar ahora que por fin se encuentran a menos de 30 kil&oacute;metros de su destino final. &ldquo;No lucharemos contra la polic&iacute;a, pero protestaremos civilizadamente&rdquo;, afirm&oacute; el representante de la comunidad eritrea.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luna Gámez, José Bautista]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/gobierno-destruira-corazon-jungla-calais_1_4137041.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Feb 2016 18:50:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Gobierno francés destruirá el corazón social de la Jungla de Calais]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Calais,Refugiados]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Activistas kurdos denuncian una "masacre" de Erdogan en el Kurdistán turco]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/activistas-denuncian-masacres-erdogan-kurdistan_1_4179791.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/218b118c-e54f-482a-9779-b1324d71a728_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Pancarta de la manifestación en París del 6 de ferbreo que denuncia que Turquía mata a la población kurda &quot;con armas europeas&quot;. | Foto: Luna Gámez."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Miles de kurdos protestaron frente a las embajadas de Turquía en las principales capitales del mundo por las últimas ofensivas militares de Turquía en la ciudad de Cizre</p><p class="subtitle">El gobierno turco informó de la muerte de "60 terroristas" en un ataque el pasado domingo, que las organizaciones prokurdas denuncian como "asesinatos de civiles"</p><p class="subtitle">Las asociaciones y partidos en defensa del pueblo kurdo denuncian que Europa mira hacia otro lado ante estas "violaciones de derechos humanos" y aumenta su venta de armas a Turquía</p></div><p class="article-text">
        Miles de kurdos protestaron el lunes pasado frente a las embajadas de Turqu&iacute;a en las principales capitales del mundo porque &ldquo;el Estado turco est&aacute; masacrando al pueblo kurdo en Cizre ante los ojos del mundo entero&rdquo;, declara Berivan Akyol, activista kurda representante del Centro Democr&aacute;tico Kurdo en Francia durante una manifestaci&oacute;n ante la sede de la diplomacia turca en Par&iacute;s. El domingo, el Gobierno liderado por Recep Tayyip Erdogan celebr&oacute; <a href="http://www.middleeasteye.net/news/dozens-believed-dead-following-raid-building-cizre-turkey-601330753" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la muerte de &ldquo;60 terroristas&rdquo;</a>&nbsp;en una operaci&oacute;n militar en la ciudad de Cizre&nbsp;anunciada por la televisi&oacute;n estatal. Activistas y partidarios de la autonom&iacute;a del pueblo kurdo aseguran que estas ofensivas han sido aut&eacute;nticas &ldquo;masacres&rdquo; contra civiles.
    </p><p class="article-text">
        Cizre es uno de los principales objetivos de Erdogan en su lucha contra la autodeterminaci&oacute;n del pueblo kurdo. La poblaci&oacute;n kurda asciende a unos 40 millones de personas,&nbsp;<a href="http://www.kongrakurdistan.net/en/convention/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n el KNK</a> (m&aacute;xima organizaci&oacute;n nacional del Kurdist&aacute;n), repartida entre Siria, Turqu&iacute;a, Ir&aacute;n e Irak desde el final de la Segunda Guerra Mundial por mandato de las potencias occidentales. Desde entonces los kurdos luchan por su derecho b&aacute;sico a existir y en defensa de su identidad cultural.
    </p><p class="article-text">
        En Cizre y otras ciudades de Raja, regi&oacute;n del Kurdist&aacute;n turco fronteriza con Siria e Irak, los kurdos han consolidado su propio sistema pol&iacute;tico de autogesti&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero, amparado en el discurso contra el terrorismo, el enfrentamiento del Gobierno turco contra el PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdist&aacute;n) &ndash;grupo insurgente kurdo enfrentado al Estado turco desde los a&ntilde;os 80 y considerado una organizaci&oacute;n terrorista por la UE desde julio de 2011&ndash;, las fuerzas turcas amenazan la supervivencia de la poblaci&oacute;n civil, denuncian las organizaciones kurdas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Desde la escalada de ataques y enfrentamientos de la d&eacute;cada de los noventa, el conflicto kurdo no se enfrentaba a&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=jyNVzzffy5w&amp;feature=youtu.be" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">episodios tan violentos como los que vive actualmente</a>. Con las ciudades en el centro de los principales conflictos contra el avance del ISIS y los bombardeos del ej&eacute;rcito de Turqu&iacute;a, este conflicto deja un rastro de &ldquo;m&aacute;s de 500 kurdos muertos solo en 2015&rdquo;, seg&uacute;n la Asociaci&oacute;n Turca de Derechos Humanos (IDH).
    </p><p class="article-text">
        Selahattin Demirtas, l&iacute;der del partido prokurdo Partido Democr&aacute;tico de los Pueblos (HDP) &ndash;la tercera fuerza en el Parlamento turco&ndash;, afirma que los 60 muertos del domingo y &ldquo;otros 20 del mi&eacute;rcoles&rdquo; eran civiles kurdos que se refugiaban de los bombardeos en algunos edificios y no terroristas.
    </p><p class="article-text">
        Fue el HDP, cuenta su representante, quien negoci&oacute; con el gobierno turco para poder dar auxilio a los civiles que se refugiaban de los bombardeos en Cizre sin ning&uacute;n tipo de asistencia m&eacute;dica, agua o comida desde hac&iacute;a m&aacute;s de dos semanas. &ldquo;En lugar de ser rescatados fueron asesinados&rdquo;, afirma Murat M., kurdo refugiado en Francia. &ldquo;El gobierno turco dice que eran terroristas armados, pero no es cierto, eran civiles kurdos que se escond&iacute;an de los bombardeos&rdquo;, denuncia.
    </p><p class="article-text">
        Los habitantes de Diyarbakir, capital del Kurdist&aacute;n turco, tambi&eacute;n llevan dos meses atrapados bajo la lluvia de bombas del Ej&eacute;rcito turco. Sin electricidad ni agua, los kurdos de esta ciudad no han podido recuperar los 198 cad&aacute;veres que, seg&uacute;n la Asociaci&oacute;n Turca de Derechos Humanos (IDH), a&uacute;n se encuentran tirados por las calles y entre los escombros.
    </p><p class="article-text">
        El mando militar&nbsp;turco presume de haber matado a m&aacute;s de 500 &ldquo;terroristas kurdos&rdquo; desde diciembre. M&aacute;s all&aacute; de Cizre y Diyarbakir, los bombardeos se extienden por gran parte de Kurdist&aacute;n turco como resultado de la ofensiva lanzada por Erdogan en julio de 2015, que coincidi&oacute; con la primera entrada en el Parlamento turco de un partido prokurdo (HDP), despu&eacute;s de obtener&nbsp;el 13% de los votos. Tambi&eacute;n, con la consolidaci&oacute;n del sistema de autogobierno kurdo instaurado en gran parte del Kurdist&aacute;n turco y sirio, principalmente en la regi&oacute;n siria de Rojava, en respuesta al avance de ISIS.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Las sucesivas victorias de las fuerzas kurdas en Siria frente a los yihadistas del ISIS han sido recibidas &ldquo;como una amenaza directa por el Estado turco&rdquo;, critica la activista Berivan Akyol. En su opini&oacute;n, son vistas como la ant&iacute;tesis de los principios nacionalistas del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) de Erdogan.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El Gobierno de Turqu&iacute;a est&aacute; usando la ret&oacute;rica del conflicto armado como excusa para justificar el genocidio contra el pueblo kurdo&rdquo;, afirma Faysal Sariyildiz, diputado del HDP. A las demandas del pueblo kurdo tambi&eacute;n se suman voces extranjeras, como la de Rebeca Harms, la europarlamentaria alemana que la semana pasada denunci&oacute; que &ldquo;las acciones del gobierno turco en la regi&oacute;n del Kurdist&aacute;n son inaceptables y constituyen una profunda violaci&oacute;n de los derechos humanos&rdquo;. Harms tambi&eacute;n exigi&oacute; que la Uni&oacute;n Europa deje de ignorar esta tragedia y se prepare para la llegada inminente de miles de refugiados kurdos provenientes de esa regi&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text">Europa mira hacia otro lado</h3><p class="article-text">
        Pero ahora la cooperaci&oacute;n entre Europa y Turqu&iacute;a pasa por uno de sus mejores momentos. En noviembre los l&iacute;deres europeos prometieron eliminar el requisito de visado para ciudadanos turcos y acordaron el env&iacute;o de 3.000 millones de euros al gobierno de Erdogan para que Turqu&iacute;a contenga a los refugiados procedentes de Oriente Pr&oacute;ximo con destino a Europa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;C&oacute;mo puede Europa justificar la lucha contra Daesh (t&eacute;rmino peyorativo para nombrar al ISIS) al mismo tiempo que regala dinero a un Estado que colabora con este grupo terrorista? &iquest;C&oacute;mo puede enviar dinero para impedir el paso a Europa de los refugiados que huyen de las guerras del Estado Isl&aacute;mico? &iquest;C&oacute;mo puede Europa cerrar los ojos mientras el Estado turco masacra al pueblo kurdo, el mismo que realmente lucha para evitar el avance de Daesh en la regi&oacute;n?&rdquo;, se preguntaba Akyol, la activista kurda responsable del Centro Democr&aacute;tico del Kurdist&aacute;n, durante una manifestaci&oacute;n en apoyo al pueblo kurdo que tuvo lugar en Par&iacute;s el s&aacute;bado pasado.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os los pa&iacute;ses europeas han aumentado sus ventas de armamento al gobierno turco, particularmente Italia, Francia y Espa&ntilde;a. Turqu&iacute;a es el segundo mayor cliente de la industria militar espa&ntilde;ola, <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">seg&uacute;n los &uacute;ltimos datos del Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigaci&oacute;n de la Paz (SIPRI)</a>.
    </p><p class="article-text">
        Varios activistas turcos solidarios con el pueblo kurdo denuncian a este medio que los servicios secretos franceses est&aacute;n amenaz&aacute;ndolos, seg&uacute;n su visi&oacute;n de los hechos, como respuesta a las peticiones del Ejecutivo turco para facilitar nuevos contratos con la industria armament&iacute;stica gala. A finales de enero nueve personas relacionadas presuntamente con el PKK fueron detenidas por la polic&iacute;a espa&ntilde;ola acusadas de pertenencia a banda terrorista.
    </p><h3 class="article-text">Ataque a los avances kurdos</h3><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        268 personas han sido asesinadas en el conflicto entre los kurdos y el gobierno turco en lo que va de a&ntilde;o, entre ellos 62 ni&ntilde;os, seg&uacute;n un informe de la Asociaci&oacute;n Turca de Derechos Humanos (IDH), que adem&aacute;s denuncia que 30 periodistas siguen en prisi&oacute;n y afirma que 17 alcaldes fueron detenidos, 1.285 civiles encarcelados y 105.958 p&aacute;ginas web bloqueadas por parte del gobierno turco.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El pueblo kurdo lucha contra el que tambi&eacute;n es el principal enemigo de Europa, sin embargo los gobiernos europeos no apoyan al movimiento kurdo porque eso significar&iacute;a apoyar nuestro proyecto de democratizaci&oacute;n progresista, que es la ant&iacute;tesis del capitalismo que ellos defienden&rdquo;, opina Nursel Kili&ccedil;, representante del Movimiento de Mujeres Kurdas en Europa.
    </p><p class="article-text">
        Nursel Kili&ccedil; lamenta tambi&eacute;n el veto impuesto por Turqu&iacute;a y Francia que impidi&oacute; que el Partido de la Uni&oacute;n Democr&aacute;tica kurdo (PYD), un aliado en Siria del Partido de los Trabajadores del Kurdist&aacute;n (PKK), participase en las &uacute;ltimas negociaciones por la paz en Siria que comenzaron la semana pasada en Ginebra y permanecen suspendidas debido el avance del ej&eacute;rcito sirio. &ldquo;La paz en Siria pasa por la paz en Turqu&iacute;a&rdquo;, afirma Kili&ccedil;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luna Gámez, José Bautista]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/activistas-denuncian-masacres-erdogan-kurdistan_1_4179791.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Feb 2016 19:02:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Activistas kurdos denuncian una "masacre" de Erdogan en el Kurdistán turco]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Kurdistán,Turquía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una noche en "la jungla de Calais"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/noche-jungla-calais_1_4222382.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0b7ee006-4a02-4d65-9413-bcad4321a222_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una noche en &quot;la jungla de Calais&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">eldiario.es pasa una noche en el campamento de refugiados y emigrantes de Calais, donde algunas personas viven desde hace más de un año</p><p class="subtitle">Aquí la gente espera para intentar colarse en algún tren o camión con destino a Reino Unido, a solo 30 kilómetros</p><p class="subtitle">Viven en chabolas de plástico levantadas sobre el lodazal, con ratas, sin camas, con frío y habitualmente una sola comida al día</p></div><p class="article-text">
        En el campamento de emigrantes y refugiados de Calais malviven m&aacute;s de 7.000 personas que huyen de la guerra y el hambre. Entre charcos de lodo, chabolas de pl&aacute;stico y basura, sus habitantes aguardan la noche para intentar colarse en alg&uacute;n tren o cami&oacute;n con destino a Reino Unido,a treinta kil&oacute;metros al otro lado del Canal de la Mancha. All&iacute; les espera un familiar o un amigo y la esperanza de tener una vida digna.
    </p><p class="article-text">
        eldiario.es llega al campamento una noche en que el viento y la lluvia parecen dar tregua, no as&iacute; el fr&iacute;o h&uacute;medo de esta regi&oacute;n costera. Nos acercamos a las dos siluetas que se divisan bajo la luz de unas farolas: Sehia y Lifti son dos j&oacute;venes procedentes de Darfur, Sud&aacute;n. La guerra carcome su tierra desde hace trece a&ntilde;os y es por eso que est&aacute;n aqu&iacute;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text">Sacos, mantas o la propia tierra</h3><p class="article-text">
        En el coraz&oacute;n del campo de refugiados y emigrantes de Calais no hay m&aacute;s luz que la de la luna llena, que permite sortear las zonas m&aacute;s fangosas del trayecto. Es inevitable preguntarse c&oacute;mo hacen los mutilados para moverse por aqu&iacute;. En el interior de una casa construida con palos y lonas un grupo de sudaneses se concentra en torno a una peque&ntilde;a hoguera. Toman caf&eacute; con jengibre y un plato de arroz blanco. La hospitalidad es un valor sagrado para ellos: &ldquo;Si&eacute;ntete como en tu casa&rdquo;, dicen al invitado europeo.
    </p><p class="article-text">
        Todos tienen los ojos muy rojos y sonoras congestiones nasales debido al humo de la madera h&uacute;meda con que calientan la estancia. Sufren a diario el maltrato de los gobiernos y las instituciones europeas, pero no dudan en brindar su ayuda al europeo que la pide. Aqu&iacute; la gente duerme en sacos, sobre mantas o directamente la tierra h&uacute;meda.
    </p><p class="article-text">
        Es casi la una de la madrugada pero las voces y el crepitar de los fuegos rompen el silencio de la noche. Un vecino libio cuenta que por culpa de los traumas de guerra y las secuelas psicol&oacute;gicas del viaje, la mayor parte de sus compatriotas tienen problemas para conciliar el sue&ntilde;o.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text">La historia de Sehia</h3><p class="article-text">
        Sehia habla tambi&eacute;n de los recuerdos que le impiden dormir. Este joven de veinte a&ntilde;os huy&oacute; de Darfur cuando guerrilleros leales a Omar al Bashir mataron a todos los miembros de su familia, excepto su madre y su hermano peque&ntilde;o. Sehia deambul&oacute; por el desierto varias semanas hasta que un hombre lo encontr&oacute; y le propuso conducir su coche.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; lleg&oacute; a Chad, donde trabaj&oacute; en una mina de oro hasta que decidi&oacute; reanudar su camino hacia Europa. Al partir su jefe se neg&oacute; a pagarle los tres meses en la mina y amenaz&oacute; con dispararle si no se iba &ndash; &ldquo;guard&eacute; una pepita de oro&rdquo;, dice Sehia para matar la indignaci&oacute;n que le trae este recuerdo.
    </p><p class="article-text">
        En Libia pag&oacute; a unos mafiosos &ndash;pasantes les llaman aqu&iacute;- para embarcar en un peque&ntilde;o bote de pl&aacute;stico junto a otras cien personas. Naufragaron durante dos d&iacute;as debido a una grieta en el suelo de la embarcaci&oacute;n hasta que pudieron volver a la costa libia, donde los tratantes se negaron a devolverles el dinero.Varios pasajeros murieron y otros tantos perdieron la cabeza, cuenta Sehia, quien consigui&oacute; llegar a Lampedusa en el segundo intento. Siete meses despu&eacute;s de salir de casa lleg&oacute; a este campamento, donde vive desde hace tres meses.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Hay familias enteras que viven en esta llamada &ldquo;jungla de Calais&rdquo; desde hace un a&ntilde;o y que siguen intentando llegar a suelo brit&aacute;nico. Sehia ya lo ha intentado once veces. Quiere llegar a Manchester y reunirse con su hermano de 16 a&ntilde;os, tal y como le prometi&oacute; a su madre.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima vez que prob&oacute; suerte fue el s&aacute;bado pasado cuando, tras <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/Europeos-refugiados-emigrantes-marchan-Calais_0_476652753.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una manifestaci&oacute;n solidaria con los refugiados</a>, un centenar de ellos logr&oacute; subir a bordo de un ferry. Con la ayuda de perros, la polic&iacute;a encontr&oacute; a los polizones y los expuls&oacute; a golpes.
    </p><p class="article-text">
        Bashar, un kurdo de Cobane y amigo de Sehia, tambi&eacute;n estaba entre los que se colaron. Dice estar harto de intentarlo y le ha pedido a su hermano, residente en Birmingham, que re&uacute;na las seis mil libras que cobran los pasantes por buscar camiones con destino a Reino Unido y cerrar las puertas cuando est&eacute;n adentro.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text">Contenedores a cambio de huellas</h3><p class="article-text">
        El camino a la calle comercial flanquea una zona vallada e iluminada custodiada por guardias con perros. En el interior hay varias decenas de contenedores blancos. La imagen recuerda a una escena de <em>La lista de Schindler</em>. El recinto es un nuevo campamento construido con fondos p&uacute;blicos para alojar a los desplazados que desde mediados de enero son expulsados de las chabolas cercanas a la autopista.
    </p><p class="article-text">
        Para disfrutar de la limpieza y seguridad de las nuevas instalaciones es obligatorio registrar las huellas dactilares, una marca que m&aacute;s tarde emplean las autoridades brit&aacute;nicas para devolver a Francia a quienes logran cruzar el Canal de la Mancha. La pr&aacute;ctica tambi&eacute;n funciona en sentido contrario: el hermano de Sehia no puede ir a Francia porque le tomaron las huellas en Inglaterra.
    </p><p class="article-text">
        El mercado del campamento es una calle plagada de generadores de electricidad en la que hay peque&ntilde;as tiendas, salones de t&eacute; e incluso alguna peluquer&iacute;a. Los afganos, algunos en posesi&oacute;n de la ciudadan&iacute;a europea, regentan la mayor parte de los negocios aqu&iacute;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Varios refugiados aseguran que, ante las amenazas de cierre lanzadas por la polic&iacute;a, algunos comerciantes ofrecen dinero a quienes reciben con piedras a los agentes. Muchos habitantes del campamento temen que el poder incendiario de una minor&iacute;a siga extendiendo el odio contra ellos, una mancha dif&iacute;cil de borrar.
    </p><p class="article-text">
        Una vieja televisi&oacute;n preside el local en el que decenas de hombres toman t&eacute; y fuman sentados en tablas a un metro del suelo, al estilo afgano. Parece que han aparcado sus traumas en la calle para poder re&iacute;r con la pel&iacute;cula de Bollywood que aparece en pantalla. Apenas se ven mujeres y ni&ntilde;os durante la noche.
    </p><p class="article-text">
        Un kuwait&iacute; llamado Samir cuenta que su mujer y sus tres hijos est&aacute;n en Londres, pero la embajada brit&aacute;nica no tramita su caso a pesar de que hace ya tres a&ntilde;os present&oacute; el certificado de matrimonio. Samir, un tipo grande y alto, se emociona mientras muestra la foto de su hijo peque&ntilde;o, que pronto cumplir&aacute; tres a&ntilde;os sin conocer a su padre. En la tele han puesto Mad Max, una pel&iacute;cula de ficci&oacute;n y acci&oacute;n. Un coche explota mientras recorre el desierto a toda velocidad. Sehia dice que esa escena le recuerda a Sud&aacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h3 class="article-text">Ratas, sarampi&oacute;n y sarna</h3><p class="article-text">
        La &ldquo;jungla de Calais&rdquo; empez&oacute; a crecer cuando la polic&iacute;a desmantel&oacute; otros campamentos cerca del Eurot&uacute;nel y el puerto. Gracias a la labor de asociaciones, voluntarios y emigrantes que vuelven para ayudar tras obtener el permiso de residencia, el campamento cuenta con un centro de vacunaci&oacute;n, una iglesia, una mezquita y hasta una carpa donde pinchan m&uacute;sica. Sin embargo, la higiene brilla por su ausencia y al caer la noche las ratas se apoderan del campamento. Ya ha habido varios brotes de sarampi&oacute;n, sarna y otras enfermedades, y ahora los voluntarios no dan abasto con las vacunas contra la gripe.
    </p><p class="article-text">
        La luz de las sirenas marca el final de las chabolas y tiendas de campa&ntilde;a y el principio del mundo urbano, concretamente la autopista. Desde agosto de 2015 el gobierno mantiene desplegados a 1.300 polic&iacute;as en Calais, una medida que agrada a los locales, entre quienes el Frente Nacional es cada vez m&aacute;s popular.
    </p><p class="article-text">
        Sehia llega a un conjunto de chabolas pintadas de colores y escoltadas por una gran pir&aacute;mide de latas. En la entrada un cartel reza &ldquo;Todo el mundo es bienvenido&rdquo;. Dentro un grupo de senegaleses ha construido un taller para reparar bicicletas y una escuela de franc&eacute;s con los muros repletos de frases esenciales para el d&iacute;a a d&iacute;a.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        A las tres de la madrugada muchos desplazados siguen matando el tiempo frente al fuego. El viento cobra fuerza y cala un fr&iacute;o h&uacute;medo. De vuelta en la chabola de los sudaneses, hablan de sue&ntilde;os futuros y de idiomas -todos los presentes hablan cinco lenguas, incluido el &aacute;rabe y el ingl&eacute;s. Preguntan por Florentino P&eacute;rez y dicen que ser&iacute;a incre&iacute;ble que Messi, Cristiano Ronaldo, Casillas y Piqu&eacute; &ndash;en ese orden- fueran all&iacute; a jugar un partido.
    </p><p class="article-text">
        Pronto la conversaci&oacute;n deriva en temas de geopol&iacute;tica, una materia que dominan varios de los presentes. Sami, sudan&eacute;s que lleva diez meses aqu&iacute;, es consciente de que el gobierno franc&eacute;s exige un juicio internacional contra Omar al Bashir, el tirano que gobierna Sud&aacute;n desde 1989, al mismo tiempo que vende armas a Arabia Saud&iacute;, principal patrocinador del dictador sudan&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El viento del Atl&aacute;ntico golpea las paredes de tela y maltrata un pedazo de madera que hace de puerta en la barraca. Por fin el cansancio parece vencer al fr&iacute;o, cuando unas voces en &aacute;rabe y sirenas de la polic&iacute;a irrumpen en el silencio de la noche. En este campamento est&aacute;n acostumbrados a los gritos en plena madrugada de quienes han sido sorprendidos por los agentes mientras cruzaban la autopista hacia el puerto.
    </p><p class="article-text">
        El d&iacute;a comienza en la <em>jungla</em> con caras sonrientes porque el cielo no amenaza con lluvia. Sehia se despierta el primero porque le toca limpiar los platos y preparar el &uacute;nico almuerzo que hacen al d&iacute;a. Entre todos han conseguido unos paquetes de pasta, algunas verduras y huesos de pollo.
    </p><p class="article-text">
        Esta noche muchos refugiados y emigrantes volver&aacute;n a jugarse la vida para llegar a Reino Unido mientras los gobernantes europeos duermen tranquilos creyendo que pueden construir muros m&aacute;s altos que el anhelo de paz de quienes huyen de la guerra y el hambre. No se dan cuenta de que Sehia no desistir&aacute; hasta abrazar a su hermano. Se lo ha prometido a su madre.
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      <dc:creator><![CDATA[José Bautista]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/noche-jungla-calais_1_4222382.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 Jan 2016 19:08:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una noche en "la jungla de Calais"]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Europeos, refugiados y emigrantes marchan juntos en Calais]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/europeos-refugiados-emigrantes-marchan-calais_1_4224033.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6753814f-182d-4d58-bbc8-356237128638_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Manifestación en Calais en solidaridad con los refugiados / Luna Gámez "></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Dos mil personas se manifiestan en Calais pidiendo libertad para la gente atrapada en el campo de refugiados</p><p class="subtitle">Cinco manifestantes fueron detenidos por ayudar a que un centenar de migrantes se subiesen a un ferry</p><p class="subtitle">Aumenta la tensión y los actos de violencia xenófoba en esta pequeña localidad francesa fronteriza con Reino Unido</p></div><p class="article-text">
        La luz del faro de Calais amaina al tiempo que despuntan los primeros rayos del sol y brotan los puestos de pescado y fruta en el mercado de la Plaza de Armas. Sin embargo, los comerciantes saben que este s&aacute;bado tendr&aacute;n que cerrar antes que de costumbre. Las manifestaciones son habituales en esta localidad costera del norte de Francia, pero la de hoy ser&aacute; m&aacute;s grande de lo com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A unos tres kil&oacute;metros de esta peque&ntilde;a localidad costera del norte de Francia se encuentra <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/abandono-Francia-migrantes-refugiados-Calais_0_439557039.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la conocida como Jungla de Calais</a>, un campamento en el que m&aacute;s de 7.000 emigrantes y refugiados sobreviven a la espera de cruzar a Reino Unido, al otro lado del Canal de la Mancha. El Eurot&uacute;nel que conecta Francia e Inglaterra se encuentra a cuatro kil&oacute;metros, mientras que desde el puerto de Calais parten a diario varios ferrys cargados de camiones de transporte.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;No somos animales&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Los primeros autobuses procedentes de Par&iacute;s, Londres, Bruselas y otras ciudades europeas empiezan a llegar al campamento de chabolas cargados de ciudadanos que vienen a solidarizarse con los miles de sirios, afganos, sudaneses y dem&aacute;s nacionalidades que sobreviven en la Jungla. Pasado el mediod&iacute;a y bajo una fuerte presencia policial, una multitudinaria marcha emprende la ruta hacia la ciudad. &ldquo;Queremos libertad y dignidad, no somos animales&rdquo;, &ldquo;vuestras fronteras nos matan&rdquo; o &ldquo;la jungla no es vida&rdquo; son algunas de las consignas que pueden leerse y escucharse entre los dos mil ciudadanos de distintas razas y or&iacute;genes que secundan la manifestaci&oacute;n, seg&uacute;n los 18 colectivos organizadores solidarios con los migrantes.
    </p><p class="article-text">
        El ambiente est&aacute; muy tenso en Calais desde que a principios de esta semana el gobierno franc&eacute;s inici&oacute; la desmantelaci&oacute;n de una zona de la Jungla pr&oacute;xima a la carretera. &ldquo;El objetivo del Gobierno franc&eacute;s es reagruparlos y reducirlos a unos 2.000&rdquo;, afirma Philippe, un bret&oacute;n que lleg&oacute; hace siete a&ntilde;os como voluntario.
    </p><p class="article-text">
        El gobierno franc&eacute;s se defiende de las cr&iacute;ticas explicando que ha construido un campamento de containers con m&aacute;s comodidades, pero los refugiados se quejan de que para entrar deben registrar sus huellas dactilares. Saben que si alcanzan suelo brit&aacute;nico y los detienen, sus huellas dactilares les delatar&aacute;n y ser&aacute;n expulsados de vuelta a Francia.
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                </figure><h3 class="article-text">Nuevos ataques a migrantes</h3><p class="article-text">
        El fr&iacute;o invernal de esta localidad de 30.000 habitantes no merma la indignaci&oacute;n de quienes llevan meses malviviendo en chabolas y tiendas de campa&ntilde;a. Tampoco los brotes de xenofobia que protagoniza una parte de la poblaci&oacute;n local y que han dado lugar a los enfrentamientos violentos contra refugiados y emigrantes en los &uacute;ltimos d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        El grupo de extrema derecha 'Calais en c&oacute;lera' dej&oacute; algunas de las im&aacute;genes m&aacute;s impactantes de los &uacute;ltimos d&iacute;as al asaltar a varios migrantes durante la noche mientras intentaban abordar camiones para entrar en Reino Unido. Este colectivo anti inmigrantes presume en Facebook de haber colaborado con la polic&iacute;a para dispersar a los habitantes de la Jungla.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Los sin papeles tenemos que apoyarnos&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Hadi Kul Bahar es un anciano afgano que se define como el patriarca de sus compatriotas en el campamento de migrantes.  Aunque ya tiene permiso de residencia, Bahar hace de enlace con las autoridades y trabaja como voluntario con los refugiados y migrantes porque afirma tener &ldquo;un compromiso emocional con ellos, ya hemos vivido demasiado sufrimiento&rdquo;. En la marcha lo acompa&ntilde;a Sumare, un senegal&eacute;s que vive en Par&iacute;s a la espera de obtener los papeles para poder quedarse en Francia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nosotros los 'sin papeles' tenemos que apoyarnos porque en un lugar u otro estamos todos en la misma situaci&oacute;n&rdquo;, afirma Sumare, que adem&aacute;s pide que ya que no les dejan pasar por lo menos les permitan quedarse y regularicen la situaci&oacute;n de quienes est&aacute;n atrapados.
    </p><p class="article-text">
        Aunque la mayor parte del trayecto de la manifestaci&oacute;n discurre con tranquilidad, algunos choques entre vecinos y manifestantes ponen en riesgo la manifestaci&oacute;n de este s&aacute;bado soleado y fr&iacute;o. La polic&iacute;a interviene con rapidez, consciente de que la chispa de la violencia puede prender a la m&iacute;nima. Algunos habitantes de Calais graban desde las ventanas de sus hogares. &ldquo;Ya no nos sentimos en casa (...) muchos brit&aacute;nicos vienen a traerles ayuda pero no los quieren all&iacute;&rdquo;, opina Marion, vecina de Calais, mientras que su marido afirma que no entiende por qu&eacute; no se manifiestan en sus pa&iacute;ses contra los conflictos armados, a&ntilde;adiendo que Francia tambi&eacute;n estuvo en guerra y los franceses no &ldquo;ocuparon&rdquo; otros pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estamos aqu&iacute; para demostrarle a la opini&oacute;n p&uacute;blica que hacinar a la gente solo alimenta el odio (...), vienen buscando refugio&rdquo;, explica Michel, un manifestante procedente de Par&iacute;s. &ldquo;Los calesianos solo conocen los campamentos a trav&eacute;s de la tele&rdquo;, a&ntilde;ade Philipe.
    </p><h3 class="article-text">Arrestos y gases lacrim&oacute;genos</h3><p class="article-text">
        Al finalizar la marcha un grupo de migrantes se acerca hasta el puerto para entrar en un ferry que est&aacute; a punto de partir. Tras forzar la valla y en compa&ntilde;&iacute;a de algunos manifestantes, un centenar de migrantes consigue entrar en el barco seg&uacute;n explica Alain Pogolat, del Nuevo Partido Anticapitalista. La polic&iacute;a entra en acci&oacute;n y varias bombas lacrim&oacute;genas estallan en el puerto.
    </p><p class="article-text">
        Tras expulsar a quienes consiguen subir a bordo, los agentes detienen a cinco manifestantes y los organizadores retrasan el viaje de los autobuses que vuelven a sus ciudades de partida. Hasta mayo de 2014, los emigrantes y refugiados que llegaban a Calais se instalaban en varios campamentos improvisados a las afueras. Las expulsiones ordenadas por el gobierno de Francois Hollande y el creciente uso de m&eacute;todos violentos por parte de las autoridades hicieron que muchos se reagruparan en la que ahora se conoce como Jungla de Calais.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luna Gámez, José Bautista]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/europeos-refugiados-emigrantes-marchan-calais_1_4224033.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Jan 2016 19:49:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Europeos, refugiados y emigrantes marchan juntos en Calais]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Refugiados,Calais,Inmigración]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[París: crónica de una violación de derechos anunciada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/paris-cronica-violacion-derechos-anunciada_1_2327391.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5eef2535-86b3-4117-8e59-b44db189aa9d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="París: crónica de una violación de derechos anunciada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">eldiario.es entrevista a algunos de los activistas ecologistas arrestados en Francia por el simple hecho de querer manifestarse o por estar en una casa de encuentro de activistas</p><p class="subtitle">Más de 2.000 registros sin orden judicial y al menos 340 personas arrestadas desde el inicio del estado de emergencia en Francia</p></div><p class="article-text">
        Sara es espa&ntilde;ola, trabaja de <em>au pair</em> y utiliza un nombre falso porque acaba de pasar 24 horas en la c&aacute;rcel y todav&iacute;a tiene miedo. Esta joven residente en Par&iacute;s qued&oacute; el domingo con una amiga en la plaza de la Rep&uacute;blica, donde esa ma&ntilde;ana miles de ciudadanos depositaron zapatos en se&ntilde;al de protesta por la prohibici&oacute;n de manifestarse y formaron una cadena humana de tres kil&oacute;metros para exigir compromisos a los gobiernos que estos d&iacute;as negocian en Par&iacute;s un acuerdo contra el calentamiento global. Al llegar a la plaza comenzaron los disturbios con la polic&iacute;a ocasionados por un reducido pero ruidoso grupo de encapuchados.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sal&iacute; del metro y encontr&eacute; aquello, corr&iacute; pero no pude salir por ninguna parte&rdquo;, recuerda. 
    </p><p class="article-text">
        Las fuerzas de seguridad cerraron todas las salidas de la plaza y las entradas del metro, y en medio de las bombas de gas lacrim&oacute;geno Sara se acerc&oacute; a un grupo de militantes del Nuevo Partido Anticapitalista, quienes, seg&uacute;n explica, estaban protegiendo del caos a quienes se vieron atrapados. &ldquo;Vi que nos cercaron y que los violentos quedaban del otro lado&rdquo;.
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                </figure><h3 class="article-text">Arrestados por manifestarse </h3><p class="article-text">
        Sara fue arrestada junto a otras 341 personas &ldquo;por presencia no armada en manifestaci&oacute;n ilegal debido al estado de emergencia&rdquo;, explica nada m&aacute;s abandonar el calabozo en el que pas&oacute; la noche junto a otras tres chicas. Al llegar a comisar&iacute;a le pidieron los datos, le tomaron las huellas, le quitaron los cordones, las gafas y las gomas del pelo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Solo pod&iacute;amos ir al ba&ntilde;o con un polic&iacute;a delante y con la puerta abierta, se re&iacute;an de nosotras, nos apuntaban con las bombonas de gas pimienta, nos ense&ntilde;aban las esposas y dec&iacute;an que con ellas dormir&iacute;amos mejor, cada vez que pasaban gritaban para que no pudi&eacute;ramos dormir&rdquo;, relata. Sara pidi&oacute; hablar con un abogado pero no recibi&oacute; asistencia letrada ni le leyeron sus derechos en ning&uacute;n momento. &ldquo;No pod&iacute;a creer que eso me estuviera pasando, &eacute;ramos tantos que no sab&iacute;an qu&eacute; hacer con nosotros&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Asalto al Annexe, lugar de activistas </h3><p class="article-text">
        Tres d&iacute;as antes, el viernes 27 de noviembre, Camille puso rumbo al trabajo a las siete de la ma&ntilde;ana como un d&iacute;a cualquiera. Al salir vio un coche de polic&iacute;a con agentes de paisano frente al Annexe, una casa okupa situada al este de Par&iacute;s en la que desde agosto vive una comunidad de activistas y ecologistas que cuentan con el benepl&aacute;cito del propietario. A las ocho recibi&oacute; un mensaje de una compa&ntilde;era: el CRS, los cuerpos especiales de la polic&iacute;a francesa, estaban asaltando la casa por todas las entradas, incluidas las ventanas y el techo.
    </p><p class="article-text">
        Camille dio media vuelta y al llegar encontr&oacute; las calles cortadas y 27 camiones del CRS, un autob&uacute;s de la polic&iacute;a, dos veh&iacute;culos de artificieros y uno de la polic&iacute;a cient&iacute;fica frente al que actualmente es su hogar. Nada m&aacute;s entrar fue esposado y tumbado en el suelo junto a sus compa&ntilde;eros.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estamos en contra de la violencia&rdquo;, dice Camille mientras explica que no hubo enfrentamientos con la polic&iacute;a. Los agentes registraron la casa de arriba abajo, pero no encontraron nada. &ldquo;Hab&iacute;a una familia con un ni&ntilde;o a la que sacaron de la habitaci&oacute;n con una pistola en la cabeza&rdquo;, explica Mar&iacute;a, una madrile&ntilde;a que trabaja en varias ONGs y pertenece a Eroles Project, un colectivo europeo que mezcla arte, educaci&oacute;n experimental y ecolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Estos d&iacute;as el Annexe abre sus puertas a activistas de todo el mundo, incluida Mar&iacute;a, quien durante la COP21 organiza mesas redondas e imparte talleres de activismo y sostenibilidad. Algunos preparan pancartas, otros organizan eventos como el F&oacute;rum Ciudadano por el Clima. &ldquo;La polic&iacute;a oblig&oacute; a muchos a sentarse en silencio en la sala de yoga, y lo que todos hicieron fue ponerse a meditar (&hellip;) la polic&iacute;a no entend&iacute;a nada&rdquo;.
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                </figure><h3 class="article-text">Los agentes apuntaban a la cabeza</h3><p class="article-text">
        M&aacute;s de 140 polic&iacute;as asaltaron la casa amparados por el estado de emergencia decretado en Francia a ra&iacute;z de los atentados del 13 de noviembre en el centro de Par&iacute;s. Cuentan varios testigos que la polic&iacute;a apunt&oacute; en todo momento a la cabeza y que retuvieron a una vecina sin relaci&oacute;n con el Annexe que se dirig&iacute;a al trabajo. Sin embargo, en el acta de intervenci&oacute;n policial no figuran delitos ni incautaciones tras la redada.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No tenemos nada que comentar sobre ese suceso&rdquo;, explican desde la sede central de la polic&iacute;a parisina. &ldquo;Cuando queremos verificar algo, podemos actuar sin autorizaci&oacute;n judicial&rdquo;, reconoce a este medio una fuente de los servicios de inteligencia franceses.
    </p><p class="article-text">
        Entre los afectados por el recorte de libertades del estado de emergencia tambi&eacute;n figura Jo&euml;l Domenjoud, un joven que presta asesor&iacute;a jur&iacute;dica a asociaciones y colectivos dentro y fuera del marco de la COP21. El mi&eacute;rcoles 25 pidi&oacute; permiso para una manifestaci&oacute;n, pero le fue denegado y decidi&oacute; recurrir ante la justicia. Al salir de casa al d&iacute;a siguiente not&oacute; que le segu&iacute;an. Entr&oacute; asustado en un bar de Malakoff, el barrio al sur de Par&iacute;s en el que vive, y entonces su vecina le llam&oacute; para decirle que su casa estaba rodeada de polic&iacute;as. La siguiente llamada fue la de un agente que le orden&oacute; presentarse inmediatamente en comisar&iacute;a.
    </p><h3 class="article-text">Arresto domiciliario por querer manifestarse</h3><p class="article-text">
        Jo&euml;l no tiene antecedentes penales ni pesan cargos en su contra, pero est&aacute; bajo arresto domiciliario desde el jueves 26 y tendr&aacute; que presentarse en comisar&iacute;a tres veces al d&iacute;a hasta el 12 de diciembre. &ldquo;Creo que lo hacen para intimidar a otros activistas&rdquo;, explica Jo&euml;l, quien adem&aacute;s alega que &ldquo;no hay proceso, no estoy acusado de nada, no he hecho nada (&hellip;) la verdadera amenaza es esta violaci&oacute;n de libertades fundamentales e individuales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El ministro del interior franc&eacute;s, Bernard Cazeneuve, justific&oacute; el arresto domiciliario de Jo&euml;l y otros 23 activistas y ecologistas en Francia alegando que &ldquo;son una amenaza para la seguridad y el orden p&uacute;blico&rdquo;. Este martes el primer ministro franc&eacute;s, Manuel Valls, anunci&oacute; que el gobierno baraja prolongar el estado de emergencia m&aacute;s all&aacute; de los tres meses decretados &ldquo;para proteger nuestras libertades&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Otros sucesos de igual o mayor gravedad podr&iacute;an ilustrar la situaci&oacute;n actual en que se encuentra Francia, donde los derechos universales sucumben bajo una ley justificada por la lucha antiterrorista y aceptada por el miedo, victoria palpable de quienes adoran el terror. Son d&iacute;as dif&iacute;ciles en el pa&iacute;s que vio nacer la Declaraci&oacute;n Universal de los Derechos Humanos hace 67 a&ntilde;os.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Bautista, Luna Gámez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/paris-cronica-violacion-derechos-anunciada_1_2327391.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Dec 2015 20:38:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[París: crónica de una violación de derechos anunciada]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francia,Cumbre del Clima]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando tu barrio se convierte en el campo de batalla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/barrio-convierte-campo-batalla_1_2379257.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c4a95329-c6f8-45c0-a5bc-da3db673446f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando tu barrio se convierte en el campo de batalla"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta noche mi barrio, el distrito 11, se convirtió en un campo de batalla</p></div><p class="article-text">
        A estas alturas todo el planeta sabe que en la noche del viernes varios ataques terroristas arrancaron la vida a m&aacute;s de 120 personas en el coraz&oacute;n de Par&iacute;s. Lo que pocos saben es qu&eacute; sucede cuando la ciudad mejor protegida del mundo es brutalmente atacada en medio de la noche por armas y protocolos solo imaginables en guerras lejanas.
    </p><p class="article-text">
        Todo empez&oacute; como un viernes cualquiera. El fr&iacute;o de noviembre daba tregua y los parisinos llenaban restaurantes y bares, sobre todo los que daban el partido amistoso de Francia contra Alemania. Muchos no hab&iacute;an terminado de cenar cuando los tel&eacute;fonos empezaron a sonar, apenas unos instantes antes de que el eco de las sirenas inundara las calles como un tsunami. Se apagaron los rostros, se acab&oacute; la fiesta en Par&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Dos explosiones cerca del Estadio de Francia, al norte de la ciudad. Tiroteos en pleno centro, entre Bastilla y Oberkampf, las zonas de fiesta aut&eacute;nticas, las que todav&iacute;a no se han rendido al turismo ni a sus precios. Al principio todo fueron inc&oacute;gnitas, tragedias que por su magnitud casi parec&iacute;an rumores. R&aacute;pidamente las dudas avivaron las ascuas del miedo, una hoguera que prendi&oacute; en esta ciudad tras los atentados de Charlie Hebdo y que parec&iacute;a haberse apagado, a pesar del reciente ataque frustrado al tren procedente de Amsterdam.
    </p><p class="article-text">
        El presidente Hollande abandonaba el estadio en helic&oacute;ptero y las autoridades lanzaban una recomendaci&oacute;n a parisinos y extranjeros: quedarse en casa. A esas horas todos estaban ya en la calle. El bosque se ve mejor desde lejos, pero a nosotros nos toc&oacute; estar dentro y pr&aacute;cticamente oscuras.
    </p><p class="article-text">
        Veinte muertos. Cuarenta muertos. Sesenta. A cada desconocido que me acercaba para preguntar qu&eacute; estaba pasando aumentaba el n&uacute;mero. Polic&iacute;as serios con las armas desenfundadas que con sus respuestas &aacute;speras daban cuenta de la gravedad del asunto. Filas interminables de ambulancias.
    </p><p class="article-text">
        Esta noche mi barrio, el distrito 11, se convirti&oacute; en&nbsp;un campo de batalla. Las fuerzas de seguridad cortaron las primeras calles en las proximidades del Canal de Saint Martin, cerca del bar Le Carillon y el restaurante Petit Cambodge, donde se produjo el primer ataque por parte de al menos dos asaltantes armados y con un saldo de catorce v&iacute;ctimas. Cuatro personas m&aacute;s murieron en el camino de 10 minutos a pie que atraviesa la plaza de la Rep&uacute;blica y que une este punto con la sala Bataclan, el escenario m&aacute;s sangriento de la noche, situado muy cerca del edificio donde estuvo hasta enero&nbsp;la redacci&oacute;n de la revista Charlie Hebdo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un superviviente que todav&iacute;a no era consciente de lo que hab&iacute;a sucedido en la sala de conciertos se par&oacute; a hablar con quienes est&aacute;bamos all&iacute;. Conste que la prensa francesa no acos&oacute;&nbsp;en ning&uacute;n momento a quienes sobrevivieron a la masacre. El afortunado que acababa de burlar la muerte nos explic&oacute; que al principio escuch&oacute; golpes, pero pens&oacute; que formaba parte del concierto de los Eagles of Death Metal. Qui&eacute;n iba a imaginar que cuatro hombres armados con fusiles Kalashnikov estaban disparando indiscriminadamente contra los 1.300 asistentes que disfrutaban del concierto.
    </p><p class="article-text">
        De pronto cientos de agentes armados hasta arriba emprendieron la marcha hacia Bataclan a ambos lados del boulevard Richard Lenoir. Quienes observ&aacute;bamos desde el cord&oacute;n de seguridad nos contagiamos del nerviosismo que transmit&iacute;an los pasos. Hollande y el primer ministro, Manuel Valls, acababan de llegar a la sala, de ah&iacute; el movimiento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A esa hora la sede de&nbsp;Charlie Hebdo se encontraba vac&iacute;a, sin su habitual escolta policial ni las flores y l&aacute;pices que durante meses convirtieron el lugar en un verdadero altar.
    </p><p class="article-text">
        A medianoche, dos horas y media despu&eacute;s del comienzo de la pesadilla, ya estaban desplegados los soldados. En total ser&aacute;n 1.500 que se sumar&aacute;n a los 7.000 que ya hacen custodia en las calles. El presidente Hollande aparec&iacute;a en televisi&oacute;n y decretaba el estado de emergencia, con todo lo que implica. Tuite&eacute; una foto de varios camiones militares en la plaza de la Bastilla y un amigo periodista lo defini&oacute; as&iacute;: &ldquo;Militares tomando el control en el punto neur&aacute;lgico en el que naci&oacute; la democracia&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Puse rumbo al norte, cinco minutos a pie hacia el bar La Belle Equipe. El hashtag #PorteOuverte para acoger a quienes no pod&iacute;an volver a casa se hac&iacute;a fuerte, anoche la solidaridad entre ciudadanos fue muy alta. El estruendo de las sirenas fue cediendo protagonismo a las aspas de los helic&oacute;pteros que sobrevolaban la zona. Hab&iacute;a tantas ambulancias e iban en tantas direcciones que daba la sensaci&oacute;n de que se hubieran perdido en las arterias de Par&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Llegu&eacute; a la calle Charonne, donde se encuentra La Belle Equipe. Dos horas antes hab&iacute;an asesinado a 19 personas en este bar. Tras el ruido ensordecedor que me llevaba acompa&ntilde;ando varias horas, es all&iacute; donde por primera vez encontr&eacute; el&nbsp;silencio.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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      <dc:creator><![CDATA[José Bautista]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/barrio-convierte-campo-batalla_1_2379257.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Nov 2015 07:31:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando tu barrio se convierte en el campo de batalla]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Atentado París,Francia,Paris]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Frente Nacional de Marine Le Pen busca el voto de franceses de origen extranjero]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/frente-nacional-marine-pen-extranjero_1_2401671.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c7da0ba2-d093-41ec-b5d6-93ec75b2237d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Frente Nacional de Marine Le Pen busca el voto de franceses de origen extranjero"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La formación de extrema derecha arrastra varias victorias electorales desde 2014 y por primera vez podría gobernar una región, según los sondeos para las regionales de diciembre</p><p class="subtitle">Una minoría significativa de descendientes de emigrantes se decanta por el partido de Marine Le Pen</p></div><p class="article-text">
        Ahmed toma caf&eacute; expreso cada ma&ntilde;ana en el bar de la esquina, afirma que vive con emoci&oacute;n los partidos de la selecci&oacute;n gala y pasa a diario por la panader&iacute;a para comprar una baguette despu&eacute;s del trabajo. Los padres de este mec&aacute;nico franc&eacute;s llegaron de Libia en los a&ntilde;os 60 y se establecieron en Mantes-la-Ville, la &uacute;nica localidad gobernada por el Frente Nacional en la regi&oacute;n parisina.
    </p><p class="article-text">
        En las municipales de 2014 Ahmed fue uno de los electores de origen extranjero que vot&oacute; por el Frente Nacional, el partido nacionalista y de extrema derecha franc&eacute;s liderado por Marine Le Pen que se&ntilde;ala a la inmigraci&oacute;n como la principal amenaza para Francia y su identidad nacional.
    </p><p class="article-text">
        Marine Le Pen solo lleva cuatro a&ntilde;os al frente del partido y ya ha cosechado varias victorias electorales sin precedentes. En 2014 obtuvo 11 ayuntamientos y dos esca&ntilde;os en el Senado, y en marzo de este a&ntilde;o fue el partido con mayor n&uacute;mero de votos en las elecciones departamentales.
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        Adem&aacute;s, la formaci&oacute;n que exige el fin de la Uni&oacute;n Europea, logr&oacute; el 25% de los votos en las elecciones al Parlamento Europeo, muy por delante de la conservadora UMP (19%) y el Partido Socialista (13%). Una de las razones de este reciente &eacute;xito a&uacute;n pasa desapercibida para muchos: los votantes de origen extranjero crecen entre el electorado del Frente Nacional.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; cada vez m&aacute;s franceses de origen extranjero simpatizan con la extrema derecha nacionalista? &ldquo;Despu&eacute;s de m&iacute;, cierre usted la puerta&rdquo;. Pascal Perrineau, profesor de Ciencias Pol&iacute;ticas de Sciences Po Par&iacute;s, resume con esta frase un comportamiento habitual en las comunidades de emigrantes, sobre todo en &eacute;pocas de crisis.
    </p><p class="article-text">
        El discurso del Frente Nacional agita la bandera del miedo y acusa a la inmigraci&oacute;n de poner en riesgo los puestos de trabajo de quienes lograron establecerse en Francia, favoreciendo las hostilidades entre antiguos y nuevos inmigrantes. Perrineau es especialista en sociolog&iacute;a electoral y experto en las pol&iacute;ticas del Frente Nacional. El acad&eacute;mico resume el creciente inter&eacute;s de algunos franceses descendientes de inmigrantes hacia Le Pen en tres grandes razones: el deseo de integraci&oacute;n, su sistema de valores y los problemas de identidad.
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        Muchos de los votantes de origen extranjero poseen &ldquo;un sistema de valores que da prioridad al trabajo, al sacrificio y al orden estricto, valores que encajan con el tono autoritario del Frente Nacional&rdquo;, explica Perrineau, quien a&ntilde;ade que &ldquo;el crecimiento econ&oacute;mico es una m&aacute;quina de integraci&oacute;n incre&iacute;ble&rdquo; pero, a diferencia de los a&ntilde;os 60 y 70, hoy la econom&iacute;a francesa est&aacute; estancada y el desempleo evoluciona al alza.
    </p><p class="article-text">
        Otra de las razones que posiciona a &ldquo;una minor&iacute;a significativa&rdquo; del electorado de origen extranjero a favor del FN es &ldquo;un deseo de integraci&oacute;n que puede verse contrariado por una parte de la comunidad a la que pertenecen&rdquo;, explica el profesor en alusi&oacute;n a ciertos estereotipos negativos que manchan la reputaci&oacute;n de la comunidad de origen magreb&iacute;, la m&aacute;s numerosa en Francia.
    </p><p class="article-text">
        En las presidenciales de 2012<a href="http://www.polemia.com/le-front-national-et-lislam-un-sujet-a-risque-pour-le-parti-de-marine-le-pen/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> m&aacute;s del 5%</a> de los votantes del Frente Nacional se declar&oacute; musulm&aacute;n practicante, una proporci&oacute;n que alcanz&oacute; el 20% en varios barrios de mayor&iacute;a &aacute;rabe del norte de Marsella. No obstante, los sondeos acerca de la adhesi&oacute;n al Frente Nacional podr&iacute;an estar mostrando solo la punta del iceberg, ya que muchos electores de origen extranjero que simpatizan con la extrema derecha no lo expresan abiertamente para evitar ser estigmatizados por el resto de su comunidad.
    </p><p class="article-text">
        Mariam B., francesa de origen argelino y musulmana, afirma que &ldquo;Francia es cada vez m&aacute;s islam&oacute;foba&rdquo; y se sorprende de que un &ldquo;partido racista&rdquo; como el FN concurra a las elecciones. Esta joven se muestra desconcertada ante el hecho de que algunos extranjeros residentes en Francia o descendientes de emigrantes voten a quienes proponen suprimir la inmigraci&oacute;n y eliminar las ayudas p&uacute;blicas a quienes no tengan nacionalidad francesa, entre otras medidas.
    </p><p class="article-text">
        Los inmigrantes que apoyan al partido de extrema derecha &ldquo;son los que realmente quieren integrarse y convertirse en franceses&rdquo;, afirma Elie Hatem, franc&eacute;s de origen liban&eacute;s, codirector del colectivo de extrema derecha Acci&oacute;n Francesa y militante del Frente Nacional.
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                </figure><p class="article-text">
        Hatem conoce a fondo las entra&ntilde;as de esta formaci&oacute;n desde su creaci&oacute;n en 1972, a&ntilde;o en el que su compa&ntilde;era de carrera Marine Le Pen le present&oacute; a su padre, Jean-Marie Le Pen, fundador y presidente del partido hasta que en 2011 cedi&oacute; el trono a su hija. Este abogado asegura que tambi&eacute;n hay franceses de origen espa&ntilde;ol a favor de Le Pen &ldquo;a tiempo completo&rdquo;, explica en espa&ntilde;ol, porque &ldquo;el Frente Nacional defiende la identidad cat&oacute;lica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;qu&eacute; hay de los musulmanes que profesan el islam y defienden a un partido islam&oacute;fobo? &ldquo;El Frente Nacional fue el primero en tener un diputado musulm&aacute;n&rdquo;, explica Hatem orgulloso mientras sirve el caf&eacute; en su apartamento de un barrio pudiente de Par&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Desde hace unos a&ntilde;os Marine Le Pen no habla de islam sino de islamismo, ni acusa a los inmigrantes sino al &ldquo;fen&oacute;meno de la inmigraci&oacute;n&rdquo;. Ahora su discurso edulcorado integra una definici&oacute;n de laicismo que solo es compatible con su idea de identidad francesa de ra&iacute;ces cat&oacute;licas y que, entre otros temas, se manifiesta en su oposici&oacute;n a que se sirva carne halal en los comedores escolares. Un sondeo reciente desvel&oacute; que el 53% de los franceses se niega a que los colegios ofrezcan men&uacute;s compatibles con el credo jud&iacute;o y musulm&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La extrema derecha francesa busca en la amplia comunidad musulmana un atajo para alcanzar el poder. En este sentido, una de sus principales victorias ha pasado desapercibida para muchos analistas: &ldquo;En 2012 Hollande bati&oacute; un r&eacute;cord de votos en la comunidad de origen extranjero, pero una parte se ha derechizado desde 2013&rdquo;, a&ntilde;o en el que el gobierno socialista legaliz&oacute; el matrimonio homosexual, &ldquo;una idea que argelinos, marroqu&iacute;es y tunecinos no encajan&rdquo;, afirma Perrineau, quien a&ntilde;ade que a pesar de eso, varios l&iacute;deres del FN se declaran abiertamente gays.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El FN no es no es progay ni lo contrario, es proFrancia&rdquo;, sostiene Florian Philippot, vicepresidente del partido y homosexual declarado.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Le Pen se compara con Juana de Arco</h3><p class="article-text">
        La extrema derecha francesa navega hacia las elecciones regionales de diciembre viento en popa, a pesar de los problemas que tiene con la justicia. Actualmente el FN se enfrenta a varias acusaciones por financiaci&oacute;n ilegal, al mismo tiempo que su presidenta est&aacute; inmersa en un proceso que arranc&oacute; el 20 de octubre bajo la acusaci&oacute;n de incitaci&oacute;n al odio racial y a la xenofobia por equiparar a los musulmanes que rezan en la calle con los nazis que ocuparon Francia en la Segunda Guerra Mundial.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de estos esc&aacute;ndalos, uno de cada tres electores franceses se declara a favor de Le Pen, seg&uacute;n el &uacute;ltimo sondeo Ifop-JDD de intenci&oacute;n de voto. Sin ir m&aacute;s lejos, la pesquisa apunta a que en las regionales de diciembre Marine Le Pen obtendr&aacute; el 39% de los sufragios en de Nord-Pas-de-Calais, regi&oacute;n por la que emigrantes y refugiados transitan rumbo a Reino Unido y que salt&oacute; a las portadas este verano a ra&iacute;z de la muerte de varias personas que viv&iacute;an en el campo de refugiados conocido como la <em>Jungla de Calais</em>, junto al Canal de la Mancha.
    </p><p class="article-text">
        El bipartidismo franc&eacute;s se tambalea de cara a las presidenciales de 2017. El socialista Fran&ccedil;ois Hollande pasar&aacute; a la historia como el presidente m&aacute;s impopular, mientras que Sarkozy y otros l&iacute;deres del conservador partido Les R&eacute;publicains, antigua UMP, mantienen una lucha interna por el poder al mismo tiempo que contin&uacute;a el goteo de tr&aacute;nsfugas atra&iacute;dos por el discurso extremista del Frente Nacional.
    </p><p class="article-text">
        Marine Le Pen se compara con Juana de Arco y promete que devolver&aacute; a Francia su soberan&iacute;a y la librar&aacute; de la inmigraci&oacute;n, principal preocupaci&oacute;n de los franceses seg&uacute;n el &uacute;ltimo Eurobar&oacute;metro. En un terreno abonado por la crisis econ&oacute;mica, la p&eacute;rdida de legitimidad de los partidos tradicionales y la imposici&oacute;n de poder de Alemania en el seno de la Uni&oacute;n Europea, el partido de Le Pen busca ahora la cuadratura del c&iacute;rculo: emplear un discurso antiinmigraci&oacute;n para ganar electores entre los franceses de origen extranjero.
    </p><h3 class="article-text">El paisaje pol&iacute;tico franc&eacute;s</h3><p class="article-text">
        Hay 408 formaciones pol&iacute;ticas en Francia, pero el pastel del poder est&aacute; repartido principalmente entre cuatro partidos. Ordenados por sus resultados en las presidenciales de 2012 y junto al nombre de su l&iacute;der, en primer lugar est&aacute; el Partido Socialista de Hollande, actual presidente; le sigue Les R&eacute;publicains de Sarkozy (hasta mayo conocido como Union pour un Mouvement Populaire o UMP); en tercer lugar est&aacute; el Frente Nacional de Le Pen y, por &uacute;ltimo, la coalici&oacute;n Front de Gauche liderada por Jean-Luc M&eacute;lenchon e integrada por el Partido Comunista Franc&eacute;s y el Partido de Izquierdas, entre otros.
    </p><p class="article-text">
        La Asamblea Nacional, equivalente al Congreso de los Diputados en Espa&ntilde;a, cuenta con mayor&iacute;a del grupo socialista (295 esca&ntilde;os), mientras que la UMP es el principal partido de oposici&oacute;n (196 esca&ntilde;os). El Frente Nacional solo tiene tres esca&ntilde;os en esta c&aacute;mara y dos en el Senado, pero desde 2014 cuenta con 23 de los 74 esca&ntilde;os que le corresponden a Francia en el Parlamento Europeo, a pesar de ser un partido antieurope&iacute;sta. Tambi&eacute;n posee 118 de las 1.880 consejer&iacute;as regionales de Francia y una representaci&oacute;n marginal en el Consejo Departamental franc&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Fue en 2002 cuando el Frente Nacional estuvo m&aacute;s cerca de obtener la presidencia de la Rep&uacute;blica. Ese a&ntilde;o Jean-Marie Le Pen desbanc&oacute; al exprimer ministro socialista Lionel Jospin en el primer turno de las presidenciales y pas&oacute; a medirse cara a cara con el conservador Jacques Chirac. En la segunda vuelta el partido de extrema derecha se desinfl&oacute; y solo consigui&oacute; el 17,8% del escrutinio, pero logr&oacute; poner en duda la solidez del bipartidismo franc&eacute;s. En las &uacute;ltimas presidenciales el FN obtuvo el 17,9% del escrutinio.
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                </figure><h3 class="article-text">J&oacute;venes franceses &ldquo;indignados&rdquo;</h3><p class="article-text">
        La extrema derecha francesa tambi&eacute;n cosecha votos entre los j&oacute;venes desencantados con los partidos tradicionales y las pol&iacute;ticas de ajuste fiscal dise&ntilde;adas en Bruselas. C&eacute;dric Marsolle se siente decepcionado con Sarkozy, el proyecto europeo y las pol&iacute;ticas de austeridad.
    </p><p class="article-text">
        Desde 2009 este estudiante de derecho simpatiza con la extrema derecha nacionalista y forma parte de la primera asociaci&oacute;n universitaria del Frente Nacional, fundada en octubre en el prestigioso Instituto de Estudios Pol&iacute;ticos de Par&iacute;s (Sciences Po), donde tambi&eacute;n estudiaron los presidentes Hollande, Sarkozy, Chirac e incluso Christine Lagarde, directora del FMI. Uno de los cuatro fundadores de esta asociaci&oacute;n procede de la UMP, otro del Partido Socialista y otro de la coalici&oacute;n de izquierdas Front de Gauche, explica el profesor Perrineau.
    </p><p class="article-text">
        C&eacute;dric ha adquirido nuevas preocupaciones desde que integra las filas de Le Pen, como la inmigraci&oacute;n y &ldquo;la imposici&oacute;n del islam sobre la cultura francesa&rdquo;, seg&uacute;n sus palabras. &ldquo;No tengo nada contra los emigrantes, pero no podemos permitirnos acogerlos (&hellip;) los franceses merecen m&aacute;s esos servicios sociales&rdquo;, opina el estudiante.
    </p><h3 class="article-text">El partido antieurope&iacute;sta que gan&oacute; las europeas</h3><p class="article-text">
        El Frente Nacional defiende la disoluci&oacute;n de la Uni&oacute;n Europea, &ldquo;un dinosaurio sin vigor e impotente&rdquo; que es &ldquo;como la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica: irreformable&rdquo;, seg&uacute;n Marine Le Pen. Sin embargo, en mayo de 2014 el FN salt&oacute; a las portadas de medio mundo tras arrasar en los comicios europeos con el 25% de los votos, muy por delante de la UMP (19%) y el Partido Socialista (13%).
    </p><p class="article-text">
        La extrema derecha francesa pas&oacute; de tener tres esca&ntilde;os en el Parlamento Europeo a 20. Esta victoria estuvo apoyada por una fuerte abstenci&oacute;n (57%) y por los electores de zonas rurales e industriales, as&iacute; como por los j&oacute;venes, los desempleados y los franceses sin estudios secundarios, seg&uacute;n las encuestas electorales de Ipsos.
    </p><p class="article-text">
        Durante la campa&ntilde;a para las europeas, Le Pen condicion&oacute; la permanencia de Francia en la Uni&oacute;n Europea a la abolici&oacute;n del euro, la disoluci&oacute;n del espacio Schengen y la supremac&iacute;a del derecho nacional sobre el comunitario, uno de los principales escollos del FN para hacer realidad sus propuestas nacionalistas y de extrema derecha.
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        Fabrice Delinde, de padre vietnamita y madre antillana, es el candidato de Le Pen en el c&eacute;ntrico y lujoso cuarto distrito de Par&iacute;s. Defiende que &ldquo;hay que limitar con m&aacute;s dureza incluso la reagrupaci&oacute;n familiar y las ayudas sociales a emigrantes&rdquo;, pero admite que &ldquo;como abogado, s&eacute; que esa parte del discurso del FN es dif&iacute;cil de aplicar&rdquo; porque esas medidas &ldquo;chocar&aacute;n con los tribunales europeos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En junio de este a&ntilde;o Marine Le Pen anunci&oacute; la creaci&oacute;n de Europa de las Naciones y Libertades, el primer grupo de extrema derecha en el Parlamento Europeo, junto a sus pares holandeses, italianos, belgas, rumanos, brit&aacute;nicos, austr&iacute;acos y polacos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luna Gámez, José Bautista]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/frente-nacional-marine-pen-extranjero_1_2401671.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Nov 2015 19:11:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Frente Nacional de Marine Le Pen busca el voto de franceses de origen extranjero]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Marine Le Pen,Francia,Xenofobia,Extrema derecha,Fascismo]]></media:keywords>
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