<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Juan Carlos Suñén]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/juan_carlos_sunen/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Juan Carlos Suñén]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/513679/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Pablo Iglesias: tauromaquia y toreo de salón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/tauromaquia-toreo-salon_132_2393179.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/61405c05-f2f3-43a7-ab2d-6434f7ce79f5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Pablo Iglesias en el programa &#039;El Hormiguero&#039;"></p><p class="article-text">
        Estuvo servidor viendo un trocito de la aparici&oacute;n de Pablo Iglesias en ese programa que se llama El Hormiguero. Es un programa ni interesante ni divertido; y si servidor lo ha visto por el motivo que sea le ha parecido una especie de largo encubrimiento publicitario, un anuncio recubierto de curiosidades m&aacute;s aparatosas que &uacute;tiles y de chistes de f&aacute;cil mec&aacute;nica. Lo de Iglesias lo vio porque en alg&uacute;n sitio ley&oacute; que hab&iacute;a sido censurado y la curiosidad le llev&oacute; a <a href="https://youtu.be/2UphK_xqowc" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Youtube</a>.
    </p><p class="article-text">
        El fragmento de v&iacute;deo mostraba a Pablo Motos invitando al pol&iacute;tico a podar (&iexcl;qu&eacute; ingenioso!) un &aacute;rbol de guardarrop&iacute;a en cada una de cuyas grandes hojas hab&iacute;a escrita una leyenda con alg&uacute;n asunto pol&eacute;mico desde el punto de vista pol&iacute;tico o social. La cantidad de hojas y el contenido humor&iacute;stico de alguna de ellas hac&iacute;a suponer que el juego iba a durar m&aacute;s de lo que finalmente dur&oacute;. Pero ese no es el asunto. Lo que a servidor le llam&oacute; la atenci&oacute;n es que tras cortar la hoja de la monarqu&iacute;a, con el argumento de que un jefe de estado debe de ser escogido por su pueblo y no por su cuna, y la correspondiente al concordato con la Santa Sede (eso es un nombre comercial bien elegido, por cierto), Pablo Iglesias respet&oacute; la de las corridas de toros.
    </p><p class="article-text">
        &mdash; No me gustan &ndash;dijo&ndash; pero la voy a dejar.
    </p><p class="article-text">
        Servidor di&oacute; un respingo; no porque no pueda ser comprensivo con ciertas actitudes favorables a la tauromaquia, sino porque encontr&oacute; chirriante (aunque muy espa&ntilde;ola) la informaci&oacute;n no solicitada: &ldquo;no me gustan&rdquo;. Servidor se imagin&oacute; a s&iacute; mismo declarando &ldquo;a m&iacute; me gustan los toros, pero los abolir&eacute; en cuanto tenga la m&aacute;s m&iacute;nima oportunidad&rdquo; y se pareci&oacute; ecu&aacute;nime, sincero, valiente, moderado y moderno.
    </p><p class="article-text">
        En su temprana juventud, casi en su ni&ntilde;ez, sol&iacute;a servidor ver las corridas de toros por televisi&oacute;n como (supone) ve un ni&ntilde;o actual un partido de f&uacute;tbol, intentando desentra&ntilde;ar el motivo de la pasi&oacute;n de sus mayores. Motivo que aprendi&oacute; a compartir hasta el punto de interesarse por algunas lecturas al respecto (la tauromaquia literaria la salva servidor en todos los casos, como la mitol&oacute;gica ra&iacute;z o la pintura de Barjola). Naturalmente, el dominio del lenguaje taurino a&ntilde;adi&oacute; a su fruici&oacute;n el aparato cr&iacute;tico suficiente para una degustaci&oacute;n rigurosa y, en consecuencia, para un disfrute completo de la llamada fiesta nacional.
    </p><p class="article-text">
        Lleg&oacute; a tener sus toreros favoritos, a lamentar el deterioro de la casta, la preferencia popular hacia el feroz sobre el bravo o la caricaturizaci&oacute;n de las figuras y a discutir la &uacute;ltima faena que tocase con quien a ello se prestara. No encontraba servidor, sin embargo, mucha gente de su edad que se prestase a ello. Los toros no eran cosa que interesase a sus iguales y, de hecho, aquellos de su edad que terminaron por interesarse lo hicieron por puro esnobismo. Acudir a la plaza (cosa que servidor nunca hizo) se hab&iacute;a convertido en parte de aquella invenci&oacute;n del pasado que, de repente, una generaci&oacute;n enriquecida a base de pelotazos necesitaba con urgencia: un signo de aristocracia popular. Servidor, por entonces, hac&iacute;a el camino contrario.
    </p><p class="article-text">
        Servidor comprendi&oacute; que bajo ning&uacute;n concepto hay fiesta en la crueldad, que el espect&aacute;culo implicaba muerte y tortura gratuitas, que la igualdad o desigualdad poco sumaban o restaban a ese hecho y que hay cosas que ni el arte, ni la costumbre, ni la cultura pueden redimir. Servidor no le otorgaba, ni le otorga, a la vida de un ser humano el mismo valor que a la de un toro (y espera, por el bien del equilibrio ecol&oacute;gico general, que el toro haga lo propio) pero si hubiese descubierto a su hijo torturando a una mosca le habr&iacute;a dejado sin paga no menos de seis meses. Es decir: no es la vida del toro (o del gallo si estuvi&eacute;semos en la Rep&uacute;blica Dominicana) la que vale m&aacute;s que cualquier idiosincrasia, sino que cualquier vida vale m&aacute;s que cualquier consideraci&oacute;n religiosa, est&eacute;tica, hist&oacute;rica, tradicionalista, cultural o gustativa.
    </p><p class="article-text">
        Lo que Pablo Iglesias puso de manifiesto en El Hormiguero es que quiz&aacute;s no valga la vida m&aacute;s que una necesidad electoralista, que un pu&ntilde;ado de votos. Eso, querido se&ntilde;or Iglesias, es tauromaquia de sal&oacute;n (e irreflexiva), lo que seguramente tampoco le gusta (es irrelevante). Significa que si Par&iacute;s val&iacute;a una misa, Espa&ntilde;a bien vale una muerte.
    </p><p class="article-text">
        Servidor espera ser reprendido en nombre de la ventana de oportunidad, etc&eacute;tera; pero avanzar hacia el cambio de paradigma aplazando los valores fundamentales (y el de la vida lo es tanto o m&aacute;s que la gesti&oacute;n colectiva o democracia participativa) es marear la perdiz; otra forma (aunque metaf&oacute;rica) de tortura.
    </p><p class="article-text">
        Y s&iacute;: servidor ley&oacute; en su juventud a don Josef Delgado (alias Illo), y tambi&eacute;n a Proudhon.
    </p><p class="article-text">
        <em>Publicado originalmente en </em><a href="http://magaz.deletras.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Magaz de Letras</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Carlos Suñén]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/tauromaquia-toreo-salon_132_2393179.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Nov 2015 20:45:05 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/61405c05-f2f3-43a7-ab2d-6434f7ce79f5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="72186" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/61405c05-f2f3-43a7-ab2d-6434f7ce79f5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="72186" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Pablo Iglesias: tauromaquia y toreo de salón]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/61405c05-f2f3-43a7-ab2d-6434f7ce79f5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
    </item>
  </channel>
</rss>
