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    <title><![CDATA[elDiario.es - Daniel Sarasa Funes]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/daniel_sarasa_funes/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Daniel Sarasa Funes]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Por qué la teoría de juegos predice que Sánchez será presidente?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/teoria-juegos-predice-sanchez-presidente_129_4146103.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Si los jugadores se llaman PP, C's, PSOE y Podemos y si la empresa es la de investir un presidente sin convocar elecciones por segunda vez, tenemos un apasionante problema</p></div><p class="article-text">
        Es posible que la puesta de largo del pr&oacute;ximo gobierno coincida con el primer aniversario de la muerte de John Nash (1928, 2015), el genial matem&aacute;tico experto en teor&iacute;a de juegos que recibi&oacute; en 1994 el premio Nobel por sus aportaciones al modelado y estudio de los procesos de cooperaci&oacute;n y negociaci&oacute;n y cuya vida&nbsp;fue llevada&nbsp;al&nbsp;celuloide en la c&eacute;lebre pel&iacute;cula 'Una mente maravillosa', protagonizada por Russell Crowe y ganadora de varios &oacute;scars.
    </p><p class="article-text">
        Entre su legado matem&aacute;tico aparece el llamado 'equilibrio de Nash', que define la situaci&oacute;n en la que ninguno de los participantes en un determinado juego tiene nada que ganar si cambia de estrategia. Uno de los objetivos&nbsp;de cualquier din&aacute;mica de cooperaci&oacute;n consiste, entonces, en asegurarse que la estrategia m&aacute;s beneficiosa para todos los participantes en una determinada empresa es la de cooperar. Si los jugadores se llaman PP, C's, PSOE y Podemos, y si la empresa es la de investir un presidente sin romper el juego, es decir, sin convocar elecciones por segunda vez, tenemos un apasionante problema.
    </p><p class="article-text">
        Para analizarlo, recordemos otro famoso paradigma de la teor&iacute;a de juegos: el dilema del prisionero. Su formulaci&oacute;n es muy sencilla. Dos sospechosos de un robo sin testigos, A y B, son conducidos a las mazmorras, donde el polic&iacute;a les ofrece, a cada uno por separado, un trato. Si A denuncia a B, a A le caen 2 a&ntilde;os y a B le caen 8, pongamos por caso. En la situaci&oacute;n inversa (B denuncia A) las condenas se intercambian. Si ambos permanecen callados cada uno deber&aacute; cumplir una pena intermedia de, digamos, 4 a&ntilde;os. Finalmente, si se denuncian mutuamente, cada uno pasar&aacute; 8 a&ntilde;os a la sombra.
    </p><p class="article-text">
        En estas condiciones, la &uacute;nica oportunidad que ambos tienen de salir bien parados es no cooperar con la polic&iacute;a. Sin embargo, y dado que los prisioneros no hablan entre ellos, a menudo puede m&aacute;s la sospecha de que el otro haya podido confesar, y acaban confesando ambos, con lo que el juego acaba con el m&aacute;ximo perjuicio para ambos jugadores.
    </p><p class="article-text">
        Una vez que parece consolidado un pacto PSOE y C's, la &uacute;nica oportunidad que Podemos y el PP tienen de evitar que S&aacute;nchez sea presidente es votar a la vez no. Sin embargo, la capacidad que el n&uacute;cleo PSOE-C's tiene ahora mismo de ofrecer a izquierda o derecha alguna ventaja a cambio de la abstenci&oacute;n puede hacer tambalear la tajante posici&oacute;n de PP y Podemos de votar no a su investidura. Por la sencilla raz&oacute;n de que basta con que uno de los dos amague con abstenerse para que el otro vea reducida a cero su capacidad de influencia en el futuro programa de gobierno. Y esto, la no-influencia, es una condena demasiado cara para organizaciones, como los partidos pol&iacute;ticos, que tienen muchos intereses detr&aacute;s sean de colectivos sociales, grupos econ&oacute;micos, de poder, medi&aacute;ticos, etc. Por el contrario, y sobre la base del&nbsp;borrador del&nbsp;programa de gobierno presentado esta semana, no cuesta demasiado pensar en las posibles bazas que puede guardar&nbsp;el PSOE para arrastrar a un PP (dimisi&oacute;n de Rajoy mediante), o a una izquierda con varias cabezas (Iglesias, Garz&oacute;n, Oltra, Beiras o, incluso desde la influyente distancia, Colau) a una posici&oacute;n abstencionista que permitiera la investidura de S&aacute;nchez.
    </p><p class="article-text">
        Los escandalosos&nbsp;casos de corrupci&oacute;n del PP valenciano, la mejora en popularidad del candidato socialista tras el encargo del Jefe del Estado,&nbsp;as&iacute; como el&nbsp;agrietamiento de las confluencias junto a las cuales Podemos ha concurrido a las elecciones, pueden estar acercando el 'equilibrio de Nash' (para regocijo de Pedro S&aacute;nchez)&nbsp;a la situaci&oacute;n en que a ning&uacute;n jugador le interese dar una patada a la mesa&nbsp;e ir de nuevo a elecciones.
    </p><p class="article-text">
        En esta situaci&oacute;n, la partida se va a reducir al se&ntilde;alado juego del prisionero. Solo si PP y Podemos negociasen una s&oacute;lida pinza podr&iacute;an aspirar a cambiar el juego. Pero en cuanto&nbsp;uno de los dos sospeche que el otro pudiese estar dispuesto a abstenerse a cambio de arrimar&nbsp;el programa de gobierno acordado por el PSOE y C's hacia sus posiciones, la carretera a la Moncloa&nbsp;se habr&aacute; despejado definitivamente para S&aacute;nchez. Y eso, el ofrecer 'algo'&nbsp; a cambio de la abstenci&oacute;n es algo que est&aacute; totalmente&nbsp;al alcance del candidato socialista, y para lo que, incluso con las l&iacute;neas rojas de los barones, tiene cierto margen. A efectos pr&aacute;cticos, estar&iacute;amos hablando de pactar un programa b&aacute;sico para una legislatura de corto recorrido, en la que se pudieran desmontar los desaguisados m&aacute;s flagrantes del PP, y cuyo escoramiento a izquierda o derecha vendr&iacute;a determinado por el grupo pol&iacute;tico (Podemos o PP) que finalmente pactara su abstenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El dilema del prisionero tiene en la cooperaci&oacute;n su estrategia &oacute;ptima, es decir, su particular 'equilibrio de Nash', que en este caso equivaldr&iacute;a a no abocar el sistema a nuevas elecciones. Sin embargo, se dir&aacute;, y con raz&oacute;n, que la pol&iacute;tica no son matem&aacute;ticas, a lo que respondemos que las aportaciones cient&iacute;ficas de John Nash&nbsp;a la teor&iacute;a de juegos&nbsp;le valieron&nbsp;el premio Nobel, no de matem&aacute;ticas sino&nbsp;de econom&iacute;a. Y,&nbsp;como bien sab&iacute;a aquel candidato a presidente estadounidense, y como seguramente sabe tambi&eacute;n Pedro S&aacute;nchez, al final, y en &uacute;ltimo t&eacute;rmino&hellip;&nbsp;es&nbsp;la econom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <em>La versi&oacute;n original de este art&iacute;culo se puede encontrar en glocalistas.com</em><a href="http://glocalistas.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">glocalistas.com</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Sarasa Funes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/teoria-juegos-predice-sanchez-presidente_129_4146103.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Feb 2016 19:33:36 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Por qué la teoría de juegos predice que Sánchez será presidente?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Investidura,Pedro Sánchez]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Arriba los parias del dato]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/arriba-parias-dato_129_4260252.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"No es que la privacidad haya dejado de existir, sino que la hemos privatizado", defiende Sarasa</p></div><p class="article-text">
        <em>*&nbsp;Art&iacute;culo publicado en glocalistas.net</em><a href="http://glocalistas.net/2015/11/05/arriba-los-parias-del-dato/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Art&iacute;culo publicado en glocalistas.net</a>
    </p><p class="article-text">
        La pasada semana un tribunal de la Uni&oacute;n Europea, ante <a href="http://internacional.elpais.com/internacional/2015/10/06/actualidad/1444145046_802400.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la demanda del activista austr&iacute;aco Max Schrems</a>, sentenci&oacute; que los centros de datos de EE.UU no eran seguros para proteger los datos de los ciudadanos europeos. El caso, conocido como <a href="http://www.europe-v-facebook.org/EN/en.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Europa versus Facebook&rdquo;</a>, deja de considerar a Estados Unidos como un &ldquo;puerto seguro&rdquo; para nuestra informaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        No deja de haber qui&eacute;nes consideran que la sentencia, dictada pocas semanas despu&eacute;s de que una agencia estadounidense destapara el esc&aacute;ndalo de las falseadas emisiones contaminantes de los motores Volkswagen, ha de entenderse en una din&aacute;mica de soterrada guerra comercial Europa-EE.UU. Sea o no cierto, pensemos que Facebook tiene ya un valor burs&aacute;til de unos 270.000 millones de d&oacute;lares, y que ha sido la compa&ntilde;&iacute;a que m&aacute;s r&aacute;pido ha llegado a ese valor en la historia. A su lado, Volkswagen val&iacute;a 160.000 millones antes del esc&aacute;ndalo, y 130.000 una semana despu&eacute;s.<span id="more-96"></span>
    </p><p class="article-text">
        Facebook sabe con quien nos relacionamos, qui&eacute;nes son nuestros amigos, d&oacute;nde viajamos y qu&eacute; cosas nos gustan, y casi todos lo usamos gratis. Volkswagen fabrica&nbsp;coches que no son precisamente baratos, y ocupaba en 2014 el segundo puesto en esta actividad a nivel mundial. Facebook hoy vale el doble que Volkswagen. Volkswagen no sabe nada de nosotros salvo que, si conducimos un autom&oacute;vil de su marca, <a href="http://cincodias.com/cincodias/2015/09/23/empresas/1443013848_764681.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">posiblemente estaremos enfadados</a> (algo que tambi&eacute;n sabe Facebook, y con mayor precisi&oacute;n).
    </p><p class="article-text">
        Desde hace d&eacute;cadas, no hay fabricantes de coches espa&ntilde;oles. Una pena que el pa&iacute;s no diera para afrontar el inicio de la globalizaci&oacute;n en ese sector porque, desde entonces, los miles de familias que dependen de las f&aacute;bricas de coches en Espa&ntilde;a contienen la respiraci&oacute;n cada seis meses. Como se ve somos, esencialmente, un pa&iacute;s de parias del autom&oacute;vil: obreros y usuarios. Unos pagan a las multinacionales automovil&iacute;sticas con su trabajo, otros con su dinero.
    </p><p class="article-text">
        Durante nuestra reciente crisis se han emitido numerosos juicios sobre el papel de Alemania. Simplificando, una de las narrativas dice lo siguiente: desde los a&ntilde;os ochenta, Alemania, contribuyente principal a las pol&iacute;ticas de cohesi&oacute;n, aport&oacute; fondos a la Uni&oacute;n Europea para que nosotros, pa&iacute;ses del Sur de Europa, construy&eacute;ramos autov&iacute;as y autopistas. Despu&eacute;s, apoy&aacute;ndose en su potente sistema industrial, nos vendi&oacute; los coches de media y alta gama para circular por esas autopistas. Finalmente, cuando todo se vino abajo, nos recrimin&oacute; haber gastado todo el dinero en cemento. &ldquo;No ahorrasteis, no hicisteis pol&iacute;tica industrial&rdquo;, vinieron a decir, &ldquo;os gustaba demasiado la buena vida&rdquo;. El pa&iacute;s que engull&oacute; a nuestra vieja Seat nos iba despu&eacute;s a castigar con la austeridad.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, las autopistas de alquitr&aacute;n no son las &uacute;nicas que hemos construido en estos &uacute;ltimos a&ntilde;os. Tambi&eacute;n hemos puesto en marcha las &ldquo;autopistas de la informaci&oacute;n&rdquo;, ocultas, silenciosas, pero repletas de tr&aacute;fico de todo tipo: chats, correos electr&oacute;nicos, conversaciones, v&iacute;deos, series, m&uacute;sica, etc. Una parte significativa de nuestra vida viaja por ellas. Como en el sector del autom&oacute;vil, tampoco la industria pesada de las telecomunicaciones es espa&ntilde;ola. Tambi&eacute;n en este apartado, el nuestro es un pa&iacute;s de usuarios capturados a base del se&ntilde;uelo del servicio gratis o low-cost: Google, Facebook, Twitter, Whatsupp, o los m&aacute;s recientes &Uuml;ber o AirBnB son ejemplos claros. <a href="http://elpais.com/elpais/2015/05/05/opinion/1430842193_759913.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Como avispadamente se&ntilde;ala Evgeni Mozorov</a>, a cambio de servicios relativamente triviales, hemos sido v&iacute;ctimas de un doble timo: primero, cedemos uno de nuestros bienes m&aacute;s preciados: la privacidad. Despu&eacute;s, una vez Facebook, Google y compa&ntilde;&iacute;a han conseguido hacerse con los datos las vidas de millones de nosotros, nos empiezan a cobrar por unos servicios que, precisamente sin nuestra informaci&oacute;n, no valdr&iacute;an nada.
    </p><p class="article-text">
        De modo que, pong&aacute;moslo en claro, no es que la privacidad haya dejado de existir, sino que la hemos privatizado. S&iacute;, hemos privatizado la privacidad con nuestro consentimiento. No es que un gobierno &ldquo;gran hermano&rdquo; lo sepa todo de nosotros. Los gobiernos no saben casi nada de nosotros, s&oacute;lo lo que pagamos a Hacienda, las veces que vamos al m&eacute;dico y alguna cosa m&aacute;s, y ni siquiera son capaces de cruzar estos pocos datos. El verdadero problema es que el gran hermano es una multinacional privada y extranjera. El verdadero problema es que esa multinacional tiene su cuartel general a miles de kil&oacute;metros de aqu&iacute;, en alg&uacute;n centro de datos en Silicon Valley o m&aacute;s all&aacute;, que no tiene ni siquiera un lugar donde reclamar que se modifique o cancele la informaci&oacute;n que guardan de nosotros. Y el verdadero problema es que tampoco tenemos realmente control sobre a qui&eacute;n se ceden esos datos ni para qu&eacute;. Perd&oacute;n, &ldquo;para qu&eacute;&rdquo; s&iacute; lo sabemos: para vendernos &ldquo;cosas&rdquo;, m&aacute;s servicios, viajes, objetos, moda, m&aacute;s tecnolog&iacute;a. Por eso Facebook vale el doble que Volkswagen y Google vale el triple.
    </p><p class="article-text">
        De modo que <a href="https://www.coiicv.org/publicaciones/download/23-monografias/467-big-data-el-valor-de-los-datos" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los datos sobre nuestras&nbsp;vidas, cada vez m&aacute;s interconectadas, son una mina de oro</a>. Una mina de oro, de acuerdo, que no hemos sabido ver hasta que alguien de fuera como Facebook o Google se ha fijado en ella. Y un oro que s&oacute;lo sabe extraer quien posee, como ellos, tecnolog&iacute;a realmente ingeniosa. Pero, as&iacute; y todo, la mina est&aacute; aqu&iacute;, junto a nosotros. Todos juntos somos esa mina. Y en las sociedades avanzadas las minas no se explotan de un modo colonial sino que sus derechos de explotaci&oacute;n se regulan, y se vela porque los beneficios, en forma de empleos o de servicios para la poblaci&oacute;n, se visualicen a nivel local.
    </p><p class="article-text">
        Y &eacute;ste es un tema sobre el que la izquierda no acaba de posicionarse. Lo intrincado de la tecnolog&iacute;a dificulta&nbsp;la comprensi&oacute;n de las implicaciones de estos fen&oacute;menos sobre nuestra autonom&iacute;a individual, sobre nuestros derechos c&iacute;vicos y sobre nuestra econom&iacute;a. Pero de no prestarle la merecida atenci&oacute;n, daremos&nbsp;carta de naturaleza a una nueva divisi&oacute;n de clases. Por un lado, los &ldquo;parias del dato&rdquo;, &nbsp;la inmensa mayor&iacute;a de nosotros, esforzados productores de datos y, por otro, un<a href="http://www.portafolio.co/internacional/mark-zuckerberg-fortuna-supera-la-fundadores-google" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">selecto grupo de neo-capitalistas</a>, descamisados y con vaqueros, que explotan con descaro nuestra privacidad para hacer crecer exponencialmente sus fortunas personales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniel Sarasa Funes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/arriba-parias-dato_129_4260252.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Nov 2015 19:32:32 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Arriba los parias del dato]]></media:title>
    </item>
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