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    <title><![CDATA[elDiario.es - José Manuel Sanabria]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jose_manuel_sanabria/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - José Manuel Sanabria]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Estulticia proyectada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/estulticia-proyectada_132_2385460.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La convocatoria estival de plazas de Directores Generales para el Cabildo de Gran Canaria (a la que ingenuamente me presenté), sus circunstancias y ulterior resolución, ha puesto de manifiesto, una vez más, cuál y cómo es la condición humana</p></div><p class="article-text">
        El recientemente galardonado con el Premio Princesa de Asturias de Comunicaci&oacute;n, el fil&oacute;sofo Emilio Lled&oacute;, manifest&oacute; en su comparecencia ante la prensa despu&eacute;s de enterarse de su reconocimiento que &ldquo;lo m&aacute;s grave en este mundo es un indecente con poder y los indecentes que deciden; y hoy tenemos indecentes en el poder y, tambi&eacute;n, indecentes que deciden nuestras vidas&rdquo;. A esa brillante afirmaci&oacute;n habr&iacute;a que sumar que empeora la situaci&oacute;n, si ello fuera posible, el indecente con poder que pretende, bajo el manto de su mediocridad, vestir sus indecencias con el ropaje que le ofrece la demagogia de saldo o el discurso moralista prefabricado y as&iacute; justificar sus tropel&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        La desconsideraci&oacute;n por parte de la &ldquo;clase&rdquo; pol&iacute;tica, de la inteligencia de la ciudadan&iacute;a no es sino un acto m&aacute;s de la necedad que puebla los acomodados despachos de nuestras m&aacute;s lustrosas instituciones.
    </p><p class="article-text">
        La convocatoria estival de plazas de Directores Generales para el Cabildo de Gran Canaria (a la que ingenuamente me present&eacute;), sus circunstancias y ulterior resoluci&oacute;n, ha puesto de manifiesto, una vez m&aacute;s, cu&aacute;l y c&oacute;mo es la condici&oacute;n humana. Ni el propio bar&oacute;n Clappique de Malraux podr&iacute;a haberlo hecho peor, transparentando las propias limitaciones de quienes, sin ambages, pretenden con el agravante de la publicidad que el procedimiento exige, explicar y justificar el presunto fair play utilizado.
    </p><p class="article-text">
        Si esto pareciera una pataleta de ni&ntilde;o consentido, ya aviso que comuniqu&eacute; a mi entorno cercano mi voluntad de renunciar a alguna de las plazas a las que me hab&iacute;a presentado en el hipot&eacute;tico caso de ser investido de tama&ntilde;o honor, despu&eacute;s de que se me excluyeran de la primera lista de admitidos en lo que parec&iacute;a una estrategia para allanar un camino empedrado de m&eacute;ritos de otros, con un argumento que se ca&iacute;a con solo leerse.
    </p><p class="article-text">
        Al final la realidad es tozuda y el resultado el que es. Me present&eacute; para competir, para comparar y compararme (arguyo la teor&iacute;a de que el aforismo relativo a que las comparaciones son odiosas lo imprimi&oacute; un mediocre) y que se midieran m&eacute;ritos acad&eacute;micos y profesionales, solvencia y quehaceres. Sin embargo en el desconocido baremo, ignor&eacute; que la no pertenencia a unas filas o no disponer de un carnet de filiaci&oacute;n funcionaba como t&eacute;cnica descalificante y el partido, como me previnieron algunos amigos, estaba perdido desde el principio.
    </p><p class="article-text">
        Casi preferir&iacute;a que, obviando el cuestionable procedimiento, se designaran a dedo estos cargos de verdadera confianza en un acto de hermandad siciliana, con el toque rom&aacute;ntico que siempre tiene la lealtad a &ldquo;uno de los nuestros&rdquo; que el propio Scorsese firmar&iacute;a y que infunde al menos, un valor inmanente; el mosquetero unus pro omnibus, omnes pro uno.
    </p><p class="article-text">
        Me he convencido de que no tomar&iacute;a ning&uacute;n tipo de acci&oacute;n para tranquilidad de los protagonistas por dos motivos; el primero para no malgastar mi tiempo y el segundo escuchando del poema sinf&oacute;nico &ldquo;Mi Patria&rdquo; de Smetana, &ldquo;El Moldava&rdquo; que recomiendo encarecidamente como terapia para reconciliarse con lo que es de uno y de donde es.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Manuel Sanabria]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/estulticia-proyectada_132_2385460.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Nov 2015 19:09:07 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Estulticia proyectada]]></media:title>
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