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    <title><![CDATA[elDiario.es - Lucía Artazcoz]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/lucia_artazcoz/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Lucía Artazcoz]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Pobreza de tiempo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/pobreza-tiempo_129_10155982.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2da173af-0e81-4b60-bff0-80e9f7658b7d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pobreza de tiempo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La falta de tiempo propio está estrechamente ligada a las desigualdades sociales en la salud y afecta en mucha mayor medida a mujeres que a hombres</p></div><p class="article-text">
        En la &uacute;ltima d&eacute;cada, el inter&eacute;s social por la pobreza de tiempo ha aumentado, pero sigue siendo un tema olvidado en el an&aacute;lisis y las pol&iacute;ticas de salud p&uacute;blica. Aunque no existe un marco com&uacute;n para conceptualizar la pobreza de tiempo, en la poblaci&oacute;n ocupada se puede entender como la falta de tiempo propio debido a la cantidad desproporcionada de tiempo dedicado al trabajo remunerado y no remunerado.
    </p><p class="article-text">
        La pobreza de tiempo est&aacute; estrechamente ligada a las desigualdades sociales en la salud. La utilizaci&oacute;n del tiempo implica decisiones basadas en restricciones econ&oacute;micas y normas sociales, preferencias personales y otros recursos disponibles como las relaciones sociales. Por ello, la pobreza del tiempo es menos frecuente entre las personas de los grupos sociales m&aacute;s favorecidos ya que disponen de m&aacute;s recursos para contratar servicios para realizar determinadas actividades.
    </p><p class="article-text">
        Existen marcadas desigualdades de g&eacute;nero en la pobreza de tiempo, con m&aacute;s mujeres que hombres considerados pobres en tiempo. Aunque hay menos estudios que se han dedicado a investigar el papel del tiempo de trabajo no remunerado en la configuraci&oacute;n de las desigualdades de g&eacute;nero en la salud, la gran cantidad de tiempo que las mujeres dedican al trabajo no remunerado, as&iacute; como la sobrecarga de trabajo resultante de la combinaci&oacute;n de trabajo remunerado y dom&eacute;stico y de cuidado, pueden generar desigualdades de g&eacute;nero en la salud y limitaciones para la capacidad de las mujeres para participar en otras esferas.
    </p><p class="article-text">
        La falta de tiempo es uno de los motivos m&aacute;s comunes para no hacer actividad f&iacute;sica en el tiempo libre o llevar una dieta saludable, esenciales para prevenir muchos trastornos cr&oacute;nicos. Tambi&eacute;n se asocia con un n&uacute;mero insuficiente de horas de sue&ntilde;o, un grave problema de salud p&uacute;blica que no ha recibido suficiente atenci&oacute;n en nuestro entorno, aunque Espa&ntilde;a es uno de los pa&iacute;ses con menos y peor calidad del sue&ntilde;o. La pobreza de tiempo se ha relacionado en mujeres con mala calidad del sue&ntilde;o ya que el sue&ntilde;o de las mujeres suele ser perturbado con mayor frecuencia por las parejas o hijos que el de los hombres. Hay evidencia s&oacute;lida de que la mala calidad del sue&ntilde;o o dormir menos de siete horas se asocia con un mayor riesgo de accidentes, reducci&oacute;n del rendimiento, sobrepeso y diabetes tipo 2, entre otros problemas de salud. Construir relaciones fuertes y de apoyo, que son determinantes de la salud, tambi&eacute;n requiere tiempo, as&iacute; como obtener ingresos o visitar un centro sanitario.
    </p><p class="article-text">
        En lo que respeta al trabajo remunerado, preocupa especialmente el aumento del trabajo precario, que puede implicar empleo a tiempo parcial involuntario, salarios bajos, contratos de cero horas, a demanda o temporales para cubrir necesidades estructurales, incertidumbre respecto a la duraci&oacute;n del empleo, el horario, el salario, las tareas, etc., todos ellos aspectos que contribuyen a empeorar la pobreza de tiempo de los colectivos m&aacute;s vulnerables.
    </p><p class="article-text">
        Justamente, el c&oacute;mo afecta el trabajo precario a la salud mental es un tema que se tratar&aacute; durante la Presidencia Espa&ntilde;ola del Consejo de la Uni&oacute;n Europea. Por este motivo el Gobierno pidi&oacute; al Comit&eacute; Econ&oacute;mico y Social Europeo el dictamen exploratorio SOC/745 donde se refleja la opini&oacute;n y sugerencias de la sociedad civil organizada. El debate y la aprobaci&oacute;n del dictamen tuvieron lugar el 27 de abril en Bruselas con la presencia del Joaqu&iacute;n P&eacute;rez Rey, secretario de Estado de Empleo y Econom&iacute;a Social.
    </p><p class="article-text">
        Entre las conclusiones que present&oacute; el ponente Jos&eacute; Antonio Moreno, miembro del CESE en representaci&oacute;n de Comisiones Obreras, se destaca que hay bastantes estudios que demuestran que la precariedad laboral puede aumentar la posibilidad del deterioro de la salud mental de la personas, en especial a la gente en trabajos de ejecuci&oacute;n, las mujeres, los j&oacute;venes y las personas inmigrantes.
    </p><p class="article-text">
        Las principales propuestas preventivas pasan por reducir los trabajos precarios mediante la plena aplicaci&oacute;n y ejecuci&oacute;n de la legislaci&oacute;n europea y nacional que establece unas condiciones laborales saludables y de calidad. Esta propuesta debe ser acompa&ntilde;ada de los recursos necesarios para que se pueda garantizar su aplicaci&oacute;n, as&iacute; como medidas sancionadoras ya contempladas en la actual Directiva, como por ejemplo que las empresas que no garantizan el cumplimiento de la normativa no tengan acceso a ayudas p&uacute;blicas ni a participar en licitaciones.
    </p><p class="article-text">
        Esperemos que la aplicaci&oacute;n efectiva de estas propuestas, junto con la implementaci&oacute;n de pol&iacute;ticas del tiempo m&aacute;s amplias, como la anunciada Ley de Usos del Tiempo por parte del Ministerio de Trabajo del Gobierno espa&ntilde;ol, pueda contribuir a reducir la pobreza de tiempo en nuestra sociedad y avanzar hacia el derecho al tiempo para todas y todos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maria Nikolopoulou, Lucía Artazcoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/pobreza-tiempo_129_10155982.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Apr 2023 04:00:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pobreza de tiempo]]></media:title>
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    <item>
      <title><![CDATA[Las políticas de género y su efecto en la salud]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/politicas-de-genero-salud_132_2381263.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Se puede ampliar el permiso parental y hacer que el padre tome parte del permiso para facilitar que mujeres y hombres combinen por igual el trabajo dentro y fuera de casa</p></div><p class="article-text">
        Las mujeres tienen peor salud que los hombres y, aunque viven m&aacute;s a&ntilde;os que ellos, pasan menos a&ntilde;os libres de enfermedad. En Espa&ntilde;a, entre los problemas de salud m&aacute;s comunes en las mujeres se encuentran los dolores cr&oacute;nicos, la artrosis y el reumatismo, las migra&ntilde;as, la ansiedad y la depresi&oacute;n. La mayor frecuencia de estos problemas en las mujeres se debe principalmente a factores sociales como su menor poder, sus peores condiciones de empleo o la responsabilidad del trabajo dom&eacute;stico y familiar, los cuales configuran una situaci&oacute;n desfavorecida respecto a los hombres.
    </p><p class="article-text">
        Muchos estudios han mostrado que el empleo es una importante fuente de autoestima y apoyo social que refuerza el estatus social y econ&oacute;mico, as&iacute; como la buena salud en los dos sexos. No obstante, las mujeres tienden a trabajar con menor frecuencia fuera de casa y cuando lo hacen compaginan el trabajo remunerado con el dom&eacute;stico y familiar en mayor medida que los hombres. Para ello, suelen reducir el n&uacute;mero de horas en el trabajo remunerado y se concentran en sectores con mayor flexibilidad donde los sueldos son m&aacute;s bajos, adem&aacute;s de ocupar puestos de trabajo m&aacute;s precarios. Finalmente, no hay que olvidar las m&uacute;ltiples formas de discriminaci&oacute;n y violencia que sufren las mujeres y que pueden mermar su salud.
    </p><p class="article-text">
        Los gobiernos pueden y deben aplicar pol&iacute;ticas para revertir esta situaci&oacute;n. Por ejemplo, se puede ampliar el permiso parental y hacer que el padre tome parte del permiso para facilitar que mujeres y hombres combinen por igual el trabajo dentro y fuera de casa; crear m&aacute;s escuelas para la primera infancia y aumentar los recursos p&uacute;blicos para el cuidado de personas mayores para permitir a las mujeres una incorporaci&oacute;n total al mercado de trabajo; promover la igualdad de sueldos entre hombres y mujeres con leyes antidiscriminaci&oacute;n; asegurar la representaci&oacute;n igualitaria en posiciones de toma de decisi&oacute;n; o hacer que los dos miembros de la pareja compartan el derecho a las pensiones, aun cuando uno de los dos haya trabajado m&aacute;s a&ntilde;os en el mercado laboral, para asegurar pensiones de jubilaci&oacute;n m&aacute;s justas para las mujeres que han trabajado m&aacute;s en casa.
    </p><p class="article-text">
        En <a href="http://www.eldiario.es/contrapoder/desiguadades-salud-crisis_6_387471277.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una entrada anterior de este blog</a> present&aacute;bamos el <a href="http://www.sophie-project.eu/index.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">proyecto europeo Sophie</a> sobre el impacto de las pol&iacute;ticas sociales y econ&oacute;micas en las desigualdades en salud. En relaci&oacute;n al g&eacute;nero, hemos analizado en qu&eacute; pa&iacute;ses existen m&aacute;s desigualdades en salud entre mujeres y hombres y si esto se relaciona con la implementaci&oacute;n de las llamadas &ldquo;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=SSpuEUwvyI8&amp;feature=youtu.be" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pol&iacute;ticas de familia</a>&rdquo;. Seg&uacute;n &eacute;stas, podemos dividir los pa&iacute;ses europeos en cinco grandes grupos.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a, por ejemplo, se etiqueta como un pa&iacute;s con pol&iacute;ticas tradicionales, donde la mujer mantiene el papel de cuidadora principal del hogar y un papel secundario en el mercado de trabajo y al hombre se le asigna el rol de sustentador econ&oacute;mico principal del hogar. Las consecuencias para la salud de las mujeres en Espa&ntilde;a son claras: la proporci&oacute;n de mujeres que refieren mala salud es del 42,6% mientras que las de los hombres es del 30,2%. Lo mismo ocurre en otros pa&iacute;ses del sur de Europa, como Chipre, Grecia y Portugal.
    </p><p class="article-text">
        En estos pa&iacute;ses, <strong>los servicios y ayudas p&uacute;blicas para las familias y la contribuci&oacute;n de los hombres al trabajo dom&eacute;stico son muy limitados</strong>. Esto tambi&eacute;n se observa, aunque en menor medida, en el resto de pa&iacute;ses tradicionales (centro de Europa) y en los pa&iacute;ses del este de Europa. Esta situaci&oacute;n contrasta con la de los pa&iacute;ses n&oacute;rdicos que disponen de muchos m&aacute;s servicios y ayudas p&uacute;blicas y un reparto del trabajo por sexo m&aacute;s equitativo, lo que se traduce en menos desigualdades de g&eacute;nero en la salud.
    </p><p class="article-text">
        Las pol&iacute;ticas de familia influyen tambi&eacute;n en la relaci&oacute;n entre carga laboral (horas semanales trabajadas) y familiar (por ejemplo el n&uacute;mero de hijos), y la salud en hombres y mujeres asalariados. En los pa&iacute;ses n&oacute;rdicos y del este de Europa, los hombres y mujeres que tienen que compaginar empleo y responsabilidades familiares no ven empeorada su salud. En cambio, en los pa&iacute;ses tradicionales, entre ellos Espa&ntilde;a,<strong> la combinaci&oacute;n de carga familiar y laboral conlleva una peor salud principalmente en las mujeres</strong>. Esto se debe probablemente a las m&uacute;ltiples cargas que &eacute;stas han de soportar como trabajadoras y responsables principales del cuidado del hogar, sin un apoyo adecuado por parte de las instituciones p&uacute;blicas.
    </p><p class="article-text">
        En los pa&iacute;ses anglosajones compaginar el empleo y las exigencias familiares se asocia a una peor salud en hombres, probablemente debido al marcado papel de los hombres como sustentadores econ&oacute;micos principales del hogar. En estos pa&iacute;ses, las guarder&iacute;as suelen ser privadas y caras y existe una cultura de largas jornadas de trabajo de manera que las mayores exigencias econ&oacute;micas de la unidad familiar hacen que estos se vean obligados a hacer largas jornadas de trabajo para mantener a la familia.
    </p><p class="article-text">
        En el marco del proyecto tambi&eacute;n hemos evaluado el efecto de la Ley de Dependencia en la salud de las personas que cuidan de familiares dependientes en Espa&ntilde;a. Las personas cuidadoras acostumbran a ser mujeres, por tanto &eacute;ste tambi&eacute;n es un asunto de g&eacute;nero. La Ley de Dependencia se aprob&oacute; en Espa&ntilde;a en 2006 y pretend&iacute;a dotar de servicios y prestaciones a las personas que requieren de un cuidado prolongado.
    </p><p class="article-text">
        A partir del an&aacute;lisis de la Encuesta Nacional de Salud realizada despu&eacute;s de la implementaci&oacute;n de la ley, observamos que <strong>las personas cuidadoras han mejorado m&aacute;s la percepci&oacute;n de su salud</strong> que las que no cuidan. Tambi&eacute;n hemos llevado a cabo grupos de discusi&oacute;n con personas cuidadoras, que han destacado mejoras en cuanto a compartir la carga del cuidado y a la disminuci&oacute;n de sus consecuencias f&iacute;sicas, emocionales y sociales, pero tambi&eacute;n los diversos problemas de implementaci&oacute;n de esta ley causados por el bajo presupuesto y los recortes debido a la actual crisis econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Cabe destacar que los grandes recortes en servicios p&uacute;blicos ocurridos en Espa&ntilde;a y Europa durante la actual crisis econ&oacute;mica los han sufrido en gran parte las mujeres, ya que est&aacute;n laboralmente m&aacute;s concentradas en sectores p&uacute;blicos como la sanidad, la educaci&oacute;n y los servicios sociales, y las actividades de cuidado que antes cubr&iacute;a el sistema p&uacute;blico han pasado a recaer en las familias y, con ello, a llevarlas a cabo principalmente las mujeres. Adem&aacute;s, los avances que se estaban realizando en pol&iacute;ticas de g&eacute;nero se han estancado e incluso han sufrido retrocesos con el argumento de solucionar primero otras prioridades.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, este retroceso es evitable, y podemos poner como ejemplo el caso de Andaluc&iacute;a, estudiado en el proyecto <em>Sophie</em>. Las pol&iacute;ticas de g&eacute;nero, plasmadas en los <strong>&ldquo;presupuestos de g&eacute;nero&rdquo;</strong>, <strong>resistieron a la crisis </strong>gracias a la continuidad del gobierno de izquierdas, una estrategia bien arraigada e institucionalizada y de bajo coste, y un importante compromiso pol&iacute;tico con un s&oacute;lido liderazgo femenino.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, no debemos olvidar que las desigualdades de g&eacute;nero y las pol&iacute;ticas de g&eacute;nero no s&oacute;lo afectan a las mujeres sino que pueden incidir tambi&eacute;n en la <strong>salud de los hombres</strong>. La Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud advierte que la salud y las conductas relacionadas con la salud de los hombres tambi&eacute;n dependen en gran medida de c&oacute;mo la sociedad ha construido la masculinidad y lo que se espera de ellos. Y es que aunque la configuraci&oacute;n de la masculinidad puede variar entre sociedades, el desarrollo de una identidad masculina heterosexual tradicional generalmente implica asumir riesgos para la salud. As&iacute;, la violencia, el consumo de tabaco, alcohol o drogas y los suicidios contribuyen a la mortalidad prematura de los hombres. Adem&aacute;s, la corresponsabilidad o el reparto equilibrado del trabajo dom&eacute;stico y familiar, pueden hacer disminuir su carga como sustentador principal de la familia y aumentar su bienestar personal y social.
    </p><p class="article-text">
        En conclusi&oacute;n, las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas en general y de g&eacute;nero en particular son un importante determinante de la salud y de las desigualdades en salud entre hombres y mujeres. En tiempos de crisis es a&uacute;n m&aacute;s importante que estas pol&iacute;ticas se mantengan para proteger a la poblaci&oacute;n y evitar retrocesos en los logros obtenidos. El proyecto <em>Sophie</em> aporta evidencia sobre los beneficios en salud de las pol&iacute;ticas que incorporan la mirada de g&eacute;nero; ahora es el turno de que los gobiernos <strong>incorporen esta evidencia en el dise&ntilde;o de leyes y pol&iacute;ticas</strong>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laia Palència, Lucía Artazcoz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/politicas-de-genero-salud_132_2381263.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Nov 2015 19:35:04 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Las políticas de género y su efecto en la salud]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Salud]]></media:keywords>
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